Crucero Ingles Hood Armamento de Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial


CRUCERO DE BATALLA INGLES
“HOOD”

CRUCERO BE BATALLA “HOOD” ARMAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

CRUCERO BE BATALLA “HOOD”

Mayo 24 de 1941. 5 y 35 de la mañana. A bordo del crucero de batalla “Hood” os altavoces, tras una pequeña pausa qué puso en tensión a todos los hombres, difundieron una noticia que era aguardada ansiosamente:

—Enemigo a la vista! Posición ángulo noroeste, 316 grados, 29 minutos, 30 segundos… Visibilidad veinticinco kilómetros… Hora 5 y 35…
El gran momento del “Hood” había llegado.

El “Bismarck” estaba a la vista.

El “Hood” constituía para los ingleses un verdadero orgullo, Era su navío de guerra de mayor tonelaje. Era, además, el barco en el que se habían volcado todas las experiencias de la Primera Guerra Mundial.

Efectivamente, el “Hood” comenzó a ser construido en 1916 con el objeto de ser puesto en actividad un año más tarde. Los planes, sin embargo, no se cumplieron.  En el ano 1920 se seguía trabajando en él. Aún en 1930 la nave de batalla sufrió nuevas Y decisivas modificaciones. En 1937, por último, nuevas modificaciones hicieron del “Hood” un navío moderno y “al día”.

Inglaterra había conseguido con el “Hood”, según decían sus técnicos, una nave que asociaba el armamento y el blindaje de un acorazado con la velocidad de un crucero. Sin embargo, en lo que respecta al blindaje, los técnicos parecieron equivocarse, pues las andanadas del ‘Bismarck” dieron cuenta de él en pocos minutos.

Las características principales del crucero de batalla “Hood” eran las siguientes:

Su largo (eslora) era de 258 metros. Desplazaba 42.000 toneladas. Estaba armado con cañones de 381 mm., dispuestos de a dos, en cuatro torres blindadas. Además poseía 12 cañones de 140 mm., montados de a seis por banda. Disponía también de cuatro cañones antiaéreos de cuatro pulgadas.

Seis tubos lanzatorpedos y ametralladoras múltiples completaban su armamento. Los motores le permitían desarrollar una velocidad de 31 nudos. Tal era el coloso del mar que Gran Bretaña enviaba a enfrentar a la más poderosa nave de batalla de la flota alemana. Teóricamente, el enfrentamiento se producía en igualdad de condiciones. Tonelaje semejante, armamento similar y expertas tripulaciones.

En condicionas normales, la batalla sería de difícil pronóstico. Sólo quedaba considerar el factor suerte. Y el mismo jugarla un papel preponderante en la batalla que siguió al enfrentamiento.

El hundimiento del “Hood” significó una doble pérdida para la marina británica; material, sin duda alguna, y moral, por lo que significaba como golpe inesperado y sorpresivo.

A bordo del “Bismarck”, aquel 24 de mayo de 1941, una granada inglesa acababa de hacer blanco en la estructura de la nave. Lindemann, su capitán, no pudo contener una exclamación:
—Nos han tocado! ¡Nos han…!
La frase quedó trunca en sus labios. En aquel instante, a las seis de la mañana, una horrorosa explosión acababa de sacudir al “Bismarck”. Todos corrieron hacia las bordas. El asombro los hizo enmudecer.

El gran crucero de batalla “Hood”, orgullo de la marina de guerra inglesa, destrozado por una explosión, ocurrida en su parte media, se estaba hundiendo rápidamente…

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Powered by sweet Captcha