Biografia de Grandes Artistas de la Historia:Mozart,Picasso,Shakespeare






Biografía de Grandes Artistas de la Historia Mozart, Picasso y Shakespeare

 Grandes artistas de la historia

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¿Cuál ha sido la función del arte en los diversos periodos históricos? Solo apuntaremos que las funciones cumplidas por el arte han sido tan variadas a lo largo del tiempo como el propiciar una buena caza (según sucedió en algunas manifestaciones del arte parietal paleolítico), contribuir a la divinización o exaltación del soberano desde muy diversos aspectos (Egipto, Asiría, Roma, absolutismo moderno, entre otros muchos ejemplos), enseñar determinada doctrina a un pueblo, con referencias primordiales al cristianismo (arte paleocristiano o románico).

En cualquier caso parece admitido que en épocas pretéritas del arte occidental y de modo general hasta el siglo XIX, la producción artística respondía a exigencias colectivas, polarizadas en ocasiones en un individuo o clase dominante, y reflejo en mayor o menor grado de la realidad objetiva circundante, pero inteligible por el pueblo en general. Sin embargo, la revolución industrial y el desarrollo del capitalismo que sitúa a la burguesía en la cima de la sociedad produce un indudable cambio en la situación. De un lado, el artista comienza a criticar al entorno en que vive sintiéndose miembro de una clase oprimida o un hombre sin clase.

De otra parte, se empieza a perder la relación directa entre el comitente de la obra artística y su autor: hacen su aparición los intermediarios, entendidos como marchantes o galerías y luego anticuarios y casas de subastas. La obra de arte pierde el valor de uso que hasta entonces tuvo para el señor o para el pueblo y adquiere un valor de cambio, convirtiéndose en una mercancía más.

La función del producto artístico es ahora la inversión, el prestigio, la decoración u otras similares. Las consecuencias de este fenómeno son múltiples y peligrosas. El artista intenta individualizar su obra y evitar que se convierta en un mero objeto de comercio, pero si pretende darla a conocer habrá de entrar en el sistema que solo contempla el arte como negocio, aunque lo niegue, porque precisamente ello hace aumentar el valor de la obra.

La hipotética solución de no integrarse lleva también en cualquier caso a distanciar -como ha venido sucediendo en los últimos decenios de manera cada vez más alarmante- el lenguaje del artista y su comprensión por la comunidad. La función comunicativa del arte se ha perdido.

ANTECEDENTES DEL ARTE: A comienzos del siglo XV, Europa occidental estaba dominada artísticamente por una concepción medieval que, al servicio de grandes príncipes, se expresaba mediante fantasías. Los pintores flamencos Campin, Van Eyck y luego Van der Weyden, emprendieron el regreso a la realidad mediante la reproducción fiel de las apariencias externas. Al mismo tiempo, artistas florentinos planteaban la cuestión artística centrándola en el hombre y, por tanto, dando a su obra una dimensión definida y real en espacio y tiempo. Brunelleschi, Donatello y Masaccio iniciaron así, en sus respectivas artes, la corriente renacentista, aplicando los principios de la anatomía y la perspectiva.

En torno a 1500, las preocupaciones humanistas de los artistas florentinos recibieron nuevos impulsos que hicieron llegar a sus últimas consecuencias el espíritu del Renacimiento: Leonardo, a partir de la experiencia; Rafael, por la relación de afectos y el pensamiento eclesiológico, y Miguel Ángel, por su lucha atormentada con la materia en razón de su fe religiosa, son las figuras señeras de esta etapa. Entre tanto, algunos pintores germánicos -Durero y Holbein, como más destacados- difundían en el área centroeuropea y anglosajona los principios renacentistas que, asentados en la tradición medieval, daban sus mejores frutos en el ámbito del retrato y del grabado.

A lo largo del siglo XVI, los pintores venecianos opusieron a los florentinos una preocupación esencial por el color, interpretado por Tiziano con equilibrio clásico, en la fábula mitológica; por Tintoretto, a través del lenguaje manierista en fantasmagorías religiosas, y por Veronés, como cronista de fastos decorativos. Preocupación paralela a la de éste mostró el arquitecto véneto Palladio, uniendo arquitectura y naturaleza, mientras Vignola, su contemporáneo, preparaba el barroco en Roma creando la iglesia contrarreformista. Herrera, que completó El Escorial, inició un estilo geométrico y austero de amplia repercusión en el arte castellano durante más de medio siglo.

Antes de que finalice el siglo XVI, Carracci y Caravaggio encarnan una tendencia opuesta al manierismo dominante y a su intelectualismo, volviendo a la naturaleza por vías de belleza idealista o de extremado realismo. Nacía así la pintura barroca, que habría de hallar la máxima expresión de la realidad en el dinamismo y exuberancia del flamenco Rubens, en la transfiguración luminosa y psicológica del holandés Rembrandt y en la sencilla y difícil veracidad del sevillano Velázquez.

Pasado el primer cuarto de siglo XVII, el barroco penetra en la arquitectura a través de la obra romana de dos arquitectos enfrentados: Bernini, también escultor, de arte teatral, pero equilibrado y apasionadamente cristiano, y Borromini, de formas onduladas y cambiantes, frenético y angustiado; unos años más tarde. Guarini, en Turín, desarrollaría con extrema fantasía las ideas del último.

En el postrer tercio del siglo XVII, los artistas franceses, más racionales y clasicistas, se expresaban con grandeza armónica y proporcionada como homenaje a Luis XIV, el Rey Sol, relacionando en Versalles todas las artes. Mientras, en España, Churriguera acaba definitivamente con lo herrériano en un estilo opulento y dinámico que dejó larga estela, sobre todo en el retablo castellano.

El carácter sustancialmente ornamental del barroco logra su último esplendor por obra del turinés Meissonnier, cuyos hallazgos en torno a la roca marina -la rocalla- y otras formas asimétricas sirven de base al amable estilo rococó, tan acorde con las exigencias de la sociedad francesa del segundo tercio del siglo XVIII.

El redescubrimiento de la antigüedad desplazó definitivamente, en el último tercio del siglo, a lo barroco y rococó, dando lugar al llamado neoclasicismo; fue el escocés Adam quien acertó a aplicar la decoración antigua a la arquitectura y a otras artes suntuarias.

Por encima de lo rococó y lo neoclásico, anunciando impresionismos y expresionismos, el aragonés Goya, a caballo entre los siglos XVIII y XIX. mostró una imaginación y una audacia creadora como pintor y grabador que inaugura espiritualmente el arte moderno. Ya en el siglo XIX, las tendencias pictóricas se suceden en Francia e irradian al resto de Europa. Neoclasicismo y romanticismo dominan la primera mitad del siglo.

Después de 1848, las reivindicaciones sociales y políticas, los avances de la técnica y la ciencia, repercuten de forma importante en la pintura: irrumpe el realismo de Courbet despreciando idealismos y fantasías para poner en primer término los aspectos más prosaicos de la vida cotidiana.


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Sobre 1870, una nueva tendencia surge en el panorama francés, representada por Monet como su cultivador más genuino: el impresionismo, con sus estudios del efecto de la luz sobre el color y las formas. Y poco más tarde, Gézanne, al ver en la naturaleza formas geométricas esenciales, comienza a derribar el sistema de representación natural que, en sustancia, permanecía inalterado desde el Renacimiento.

El cubismo que Picasso inventó hacia 1909 -imágenes mentales, no naturales, representación simultánea y en el mismo plano de los distintos elementos que constituyen una figura o un objeto- inaugura una nueva era artística. La aportación de Kandinsky -su primera acuarela abstracta es de 1910-, al prescindir de cualquier motivo cognoscible y utilizar solo formas y colores, completaba la revolución.

Solo unos años más tarde, tres arquitectos, Gropius, Mies van der Robe y Le Corbusier, pioneros de una nueva etapa racionalista y humanista, trataban con sus edificios de mejorar la vida humana a través de la modificación de la vivienda y la ciudad. Hasta su muerte lucharon por conseguir que sus ejemplos no quedaran en meras obras artísticas aisladas, sino que su multiplicación práctica contribuyera al bienestar general del hombre sobre la Tierra.

ALGUNOS TÉRMINOS UTILIZADOS EN LA JERGA DEL ARTE

Abocinado: vano cuya anchura aumenta o disminuye progresivamente.
Ábside: parte de una iglesia situada en la cabecera, normalmente de planta semicircular.
Adintelada: con cubierta horizontal para los vanos.
Aletones: elemento arquitectónico de perfil sinuoso, que enlaza en su frente un cuerpo inferior con otro superior de menor anchura.
Arco apuntado: el que consta de dos porciones de curva que forman un ángulo en su parte superior.
Baldaquino: dosel, generalmente sobre columnas, que cubre un altar.
Basa: parte inferior de la columna.
Bóveda de cañón: cubrimiento semicilíndrico.
Bóveda de medio cañón: cubrimiento de una nave que se origina por el desplazamiento de un arco a lo largo de un eje longitudinal.
Capitel: elemento superior de la columna que sostiene el arquitrabe (o parte baja del entablamento), el arco, etc.
Cátedra: sitial, trono.
Columna estriada: aquélla que está recorrida verticalmente por estrías.
Composición: técnica de distribuir armónicamente los elementos de una obra de arte (masas, volúmenes, colores, etc.).
Crucero: espacio donde se cruzan perpendicularmente dos naves.
Estuco: mezcla de cal, yeso cocido, arcilla y mármol pulverizado.
Expresionista: que intensifica la expresión más allá de lo natural, deformándola, con el fin de comunicar, con mayor vehemencia, estados de ánimo, sentimientos, etc.
Frescos: pintura sobre un muro, con revoque húmedo de cal grasa y arena, realizada con colores disueltos en agua.
Hierática: majestuosa, rígida y contenida, aunque no inexpresiva.
Litografía: grabado sobre plancha de piedra pulimentada.
Maestro de cantería: grado máximo en el arte del trabajo de la piedra; hasta el siglo XV, por lo general, proyectaba y ejecutaba la obra arquitectónica, es decir, era también un arquitecto.
Modernismo: movimiento cultural nacido a fines del siglo XIX, que se extendió también a las llamadas artes decorativas. De estilo rebuscado y tendente a la idealización, dotó a objetos y figuras de un movimiento en espiral muy dinámico y gustó del arabesco fantástico y complicado.
Muebles taraceados: decorados mediante incrustaciones de madera de distinto color o de otros materiales.
Pilar: elemento de soporte del edificio, normalmente de sección poligonal.
Romanticismo: movimiento artístico que se inicia en el segundo decenio del siglo XIX y que supone una reacción contra el academicismo neoclásico. Se caracteriza, en pintura, por el gusto por temas históricos, literarios, y por los paisajes, a través de los cuales se comunica una emoción personal con sensibilidad apasionada.

Fuente Consultada: Maestros del Arte José M. Cruz Valdovinos Aula Abierta Salvat





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