Biografia de Beethoven:Grandes Musicos de la Historia Compositores






Beethoven, Compositor(Bonn, 16 de diciembre de 1770 – Viena, 26 de marzo de 1827)

Compositor alemán. Con él se inicia una nueva fase en la historia de la música: el romanticismo. Nació en el seno de una familia de tradiciones artísticas, es hijo de un tenor, bohemio y bebedor, que enseguida advierte las extraordinarias cualidades de su hijo para la música.

Su infancia transcurrió triste y enfermiza, dedicada al estudio de la música. A los ocho años da su primer concierto, en Colonia, y hace un pequeño viaje por Holanda. Su formación, un tanto desordenada, ha corrido a cargo de algunos amigos de su padre. Gracias a Christian Nelfe, organista de la corte, su verdadero maestro, conoce las obras de Bach y de Handel.

A los 12 años es ya un gran intérprete, tanto con el piano como con el órgano, tocando la viola en la orquesta del archiduque. Ayudado por su profesor y por algunos aristocráticos personajes, pudo viajar a Viena en 1787, donde la leyenda cuenta que tocó para Mozart, genio indiscutible del momento, quien, asombrado, dijo: «Fijaos en este hombre… dará que hablar al mundo». Pero Ludwig tiene que regresar a Bonn: su madre había muerto y su padre sólo vivía para el alcohol. Tiene que ocupar el puesto del cabeza de familia, trabajando durante

cinco años, dedicando cualquier rato libre al estudio y a la composición.

Tras la muerte de su padre, se instala definitivamente en Viena (1792), donde encuentra a sus verdaderos y grandes maestros: Haydn, Salieri y Albrechtsberger. Se centra ya en la composición, aunque a veces actúa como concertista. Su fama, sus éxitos empiezan a encumbrarle. En 1796 comienza a sentir los primeros trastornos de sordera, que será completa a partir de 1819.

Julieta Guicciardi será su primer amor contrariado. No se casará jamás, pero siempre habrá una mujer en su vida. Bettina Brentano, una poetisa de 20 años, a la que Ludwig conoce en 1810 y que será otro de sus amores, le presenta a Goethe en Toplitz. Beethoven vive una situación estable, desde el punto de vista económico, y la crítica le considera un genio llamado a ser el sucesor de Mozart. Su producción artística no se interrumpe.

Comienza la composición de las sinfonías y concluye sus cánticos espirituales. Dedica la tercer sinfonía a Napoleón, guerrero victorioso y tenaz, dedicatoria que destruye cuando se entera de su coronación como emperador. En 1808 compone su magistral «Quinta Sinfonía», y en 1823, la «Novena», que se estrena al siguiente año.

En los últimos tiempos, agudizada su enfermedad intestinal y completamente sordo, recibe la ayuda de la Sociedad Filarmónica de Londres.

Es tradicional dividir la producción beethoveniana en tres etapas.

La primera, vivida bajo la influencia más de Haydn que de Mozart, aunque no le falte su personal sello, esta representada en obras como «Sonata patética», algunos de los tiempos lentos de los primeros cuartetos y «Adelaida». La segunda, está llena de las más bellas muestras de madurez artística, desde la «Tercera Sinfonía» hasta la «Novena», el «Trío en si mayor», la «Sonata Kreutzer», los «Cuartetos», «Fidelio», su intento de crear una ópera auténticamente alemana, y «La batalla de Vitoria», una obra de circunstancias que, sin embargo, fue un éxito clamoroso cuando se interpretó durante el Congreso de Viena.

La tercera época, la preferida por todo el romanticismo, está representada por su «Misa solemne», las «Bagatelas», para piano, y su «Novena Sinfonía», cima de la música universal.

Obras: Para orquesta, compuso 9 sinfonías, 7 oberturas, 5 conciertos para piano y orquesta, l para violín y orquesta, 1 para piano, violín, violonchelo y orquesta, música de ballet y danzas. Música de cámara: 16 cuartetos, 3 quintetos, 15 tríos, 10 sonatas para violín y piano, 2 sonatas para violonchelo y piano, sexteto, septimino, octeto, serenatas, danzas y variaciones. Para piano: 32 sonatas, 2 sonatinas, 22 series de variaciones, bagatelas, obras menores y para cuatro manos. Canto: Series de «lieder», «Misa en do mayor», «Misa solemne», «Cristo en el Monte de los Olivos» y varias cantatas. Música de teatro: «Fidelio», «Egmont», «Las ruinas de Atenas» y «Opferlied».

Beethoven fue el más potente pensador de la música. A menudo se lo considera un puente entre los períodos clásico y romántico, pero esto no es más que un rótulo, y no muy exacto. En efecto, sorprende comprobar qué poco romanticismo hay en su música, mucho menos que en la obra de Weber y Schubert, dos compositores que se mostraron activos en esa época (Weber falleció en 1826, Schubert en 1828), y mucho menos que en la obra de algunas de las figuras menores, por ejemplo Ludwig Spohr y Jan Ladislav Dussek.

Cabe citar algunas excepciones en la obra de Beethoven. Por ejemplo, el movimiento lento de la Sonata para piano en mi mayor (Opus 109), con su melodía casi chopinesca, incluye cierta medida de romanticismo. Pero sucede que Beethoven, sencillamente, no hablaba el idioma de los románticos. Comenzó como compositor de la tradición clásica, y concluyó como un compositor que estaba más allá del tiempo y el espacio, utilizando un lenguaje que él mismo había formado: un lenguaje comprimido, críptico y explosivo, expresado en formas muy personales.

Beethoven trabajaba muy lentamente. Si Mozart necesitaba días o semanas para realizar una obra, Beethoven le dedicaba meses y años. Mozart compuso sus tres sinfonías más grandes en el lapso de seis semanas durante el verano de 1788. Beethoven necesitó por lo menos tres años de arreglos y reformas antes de considerar que su Opus 1, tres tríos para piano, merecía ser publicada. Tenía las ideas en la cabeza mucho tiempo, y después afrontaba el esfuerzo de volcarlas sobre el papel. Sus anotadores revelan que perfeccionaba constantemente el texto, y que cambiaba nota por nota una frase hasta que alcanzaba la calidad definitiva que le reconocemos.

El tema del movimiento lento de la Quinta Sinfonía seguramente sufrió, por lo menos, una docena de transformaciones antes de que Beethoven le confiriese la forma definitiva. La madurez no lo indujo a suavizar su actitud. A medida que se ampliaba la visión musical de Beethoven, se intensificaba su lucha con el material.

Períodos en la producción musical de Beethoven:

Dentro de la producción musical de Beethoven podemos distinguir los siguientes períodos creativos:
Primer período: conclusión del Clasicismo (1794-1800). Bajo la influencia de Haydn y Mozart escribió la Primera y Segunda sinfonías, los seis primeros Cuartetos y las diez primeras Sonatas para piano, entre las que destaca la Patética, de hondo sentido dramático.

  • Segundo período: la transición (1800-1815). En este período, las obras musicales de Beethoven manifestar ya características románticas. Compuso la Tercera sinfonía («Heroica»), dedicada en un principio a Napoleón Bonaparte, aunque luego rompió la dedicatoria; la Quinta, la Sexta («Pastoral»), donde evidencia el triunfo de la naturaleza; y la Séptima, que es un canto a la libertad. Asimismo, la Sonata núm. 28, el Concierto «Em peradon> para piano, la ópera Fidelio, en la que canta a la libertad frente a la tiranía, y los Cuartetos, hasta el número 11.
  • Tercer período: integración en el Romanticismo (1815-1827). Compuso su obra cumbre, la Novena sinfonía, en la que, en el cuarto tiempo, introdujo la voz humana cantando la «Oda a la alegría» de Schiller, que es un canto de amor a la humanidad, un grito de fraternidad que sublima el dolor y se hace alegría y esperanza. También en este período escribió su Missa solemnís, las Sonatas 28 a 32 y los últimos Cuartetos, considerados como obra capital de la música para cuerda, en los que rompe la forma clásica de los cuatro tiempos.

Un canto a la alegría

Las orquestas de prestigio suelen incluir en su repertorio dos de las mas celebradas sinfonías de Beethoven, la Quinta y la Novena (abajo, la Orquesta Sinfónica de Viena interpretando la Novena, Coral). De hecho, el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía es el favorito del gran público. Beethoven opto por celebrar la unidad y l vida de todos los hombres en armonía con la naturaleza y con Dios. Lo tradujo musicalmente en una oda entusiasta, en la que la orquesta y las voces se funden en un himno con la solemnidad del canto gregoriano y la alegría de la música en estado puro.

Quinta Sinfonía

Un prodigio de alternancia: sin introducción, sus cuatro movimientos van desde la tensa construcción del primero a la solemnidad del segundo, pasando por la crispación instrumental del tercero y la apoteosis del cuarto, un insólito crescenso de 50 compases (1808).

Novena Sinfonía

Se llama Coral por el cuarto movimiento, la famosa Oda a la alegría, un poema de Friedrich V. Schiller adaptado por Beethoven. Fue estrenada, en el Teatro de la Corte Imperial de Viena, 1824. En 1972 el Consejo de Europa eligió a la Oda a la alegría como himno europeo.

CRONOLOGÍA:

17-12-1770: Ludwig van Beethoven es bautizado en Bonn (Alemania).

1774: Nace su primer hermano, llamado Kart Kaspar. Goethe publica las desgracias del joven Werther.

1776: Nace su segundo hermano, Nikolaus Johann.

1778: Da su primer concierto en Colonia (Alemania). A los 8 años ya es considerado como un niño prodigio.

1787: Se traslada a Viena, donde alcanzara el éxito. Muere su madre y Beethoven debe regresar a Bonn.

1791: Mozart, uno de sus maestros, muere en la miseria absoluta.

1792: Se instala en Viena, donde vivirá hasta su muerte. Muere su padre (derecha). El cuida de sus hermanos.

1796: Aparecen sus primeros síntomas de sordera.

1802: Describe su pesar en el Testamento de Heili-genstadt. Su sordera ya es total, pero sigue componiendo.

1804: Napoleón se proclama emperador de Francia. Beethoven le retira la dedicatoria a su 3ª Sinfonía.

1805: Estrena su única opera Fidelio, que no triunfara hasta 1816.

1808: Viena celebra con orgullo su magistral 5ª Sinfonía.

1812: Escribe la famosa carta a su “amada inmortal”.

1815: Suicidio de Kart Kaspar. Beethoven, que había quedado como tutor de su hermano, se culpa de su muerte.

1824: Beethoven estrena con gran éxito su Novena Sinfonía. Es su última aparición en público. Enferma de gravedad.

26-3-1827: Beethoven muere en Viena a los 57 años.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE BEETHOVEN

Los últimos años de Beethoven está signada de desdichas, grandes y mezquinas; sublimes, a las veces, y otras grotescas y sórdidas. Un desastroso concierto en 1816 le hace apartarse de la batuta y el piano frente al público. Hacia esta época, muere su hermano Carlos. Y debe sostener un larguísimo pleito judicial con su cuñada, mujer de vida airada, para alcanzar la custodia de su sobrino. Este resulta un joven astuto que desprecia a su tio y le abruma con disgustos y sinsabores, que en 1826 intenta suicidarse disparándose un tiro en la sien… El gusto italiano desplaza a Beethoven, Mozart y Haydn de teatros y salas; Ludwig ha de realizar transcripciones de «liedérs» y cantos populares para ganarse la vida, porque aquella asignación que unos cuantos magnates le otorgaron para que no abandonara Viena por la Corte, efímera, de Jerónimo Bonaparte, ha tocado a su fin… Para colmo, en 1822 ha pretendido dirigir un ensayo de Fidelio (que, restaurado, depurado el libreto y retocada la partitura, es ya una obra de repertorio), pero ha tenido que desistir, en un acceso de desesperación pueril y patética, porque no logra hacerse entender de músicos y cantantes…

Mientras su espíritu se exacerba en contacto con su música interior, la cocinera le llama para ajustar cuentas. La cocinera le engaña y le sisa su menguada economía. Beethoven se enfurece, la golpea incluso, con el cuaderno de cuentas… Bajo su acceso de furia se sienta de nuevo ante el papel pautado; la barbilla le tiembla de furor… no contra la pobre mujer aterrorizada, sino contra la mezquindad de una vida a la que él ya no pertenece y se obstina, sin embargo, en desgarrarle…

La conclusión de la Novena sinfonía le depara una apoteosis. Un grupo de buenos amigos consiguió arbitrar los medios económicos para la organización de un concierto en el que, además de la Sinfonía, se daría a conocer al público vienes la Misa solemne. Beethoven había ofrecido la primera ejecución de sus obras a la corte de Prusia, en vista de las escasas facilidades que encontró en los medios filarmónicos vieneses y sólo la intervención de aquellos amigos pudo evitar que se llevara a cabo aquel ofrecimiento. El concierto, celebrado el 7 de mayo de 1824, constituyó un éxito inenarrable…

El cuerpo de Beethoven se halla, literalmente, marrido. A la sordera, absoluta ya, se agrega la hidropesía. Se retira a un convento de benedictinos españoles con la esperanza de reponerse para viajar; en viajar se cifraban, en los últimos momentos, sus ilusiones más acuciantes. Como si el éxito de su concierto le hubiera despertado un ansia nueva hacia el mundo… Mas al regreso de su retiro contrajo una pulmonía que acabó con sus escasas reservas físicas.

En marzo de 1827, el día 26, falleció en Bonn. Una tempestad terrible estrellaba sus truenos y relámpagos contra la casa. Sólo estos alaridos del cielo acompañaron su tránsito. El sobrino se hallaba fuera. Y en medio de la furia celeste, un músico de segundo orden, Hüttenbrenner, cerró los ojos —lo único que le quedaba por cerrar al mundo — de Ludwig van Beethoven.

SIGLO XXI: EL MÚSICO POR EXCELENCIA

¿QUIÉN NO HA ESCUCHADO EN alguna ocasión las primeras notas de Para Elisa? No solo es la primera pieza que aprenden a tocar los que se acercan a un piano por primera vez, sino que también suele usarse en las esperas telefónicas. Incluso los celulares prodigan su melodía.

Es la clave, el carácter internacional de su obra. La música de Beethoven se silba. Si alguien canturrea la triunfal Oda a la Alegría de su Novena Sinfonía, “en la que todos los hombres somos hermanos”, sabremos enseguida que esta contento y quizás silbemos con el.

La gente ama las sinfonías de Beethoven incluso sin saber que son suyas –no hace falta entender de música clásica para reconocer y admirar el primer movimiento de su Quinta Sinfonía, presente como música de fondo en muchas películas y cortos publicitarios.-.

Toda esta universalidad se basa en los aportes que Beethoven hizo a la música. Perfecciono las sinfonías modernas –introducidas por Mozart-, donde se mezclan las masas orquestales –cuerdas, viento y percusión- a volúmenes diferentes lo que brinda un carácter dramático según como se incorporan o desarrollan las melodías.

Los espectadores que contemplan actos con trascendencia siempre escuchan con agrado los pasajes beethovenianos. Como en 1989, cuando Alemania se reunifico a los acordes de su Novena Sinfonía, con Leonard Bernstein al frente.

Los grandes directores de orquesta, como Toscanini, Rostropovich, Von Karajan o Barenboim, entre otros, han considerado un reto interpretar a Beethoven con maestría. Porque su música sigue constituyendo un éxito entre los públicos mas diversos.





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