Arte Gótico y Románico en la Edad Media Resumen Descriptivo





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BREVE DESCRIPCIÓN DEL ARTE GÓTICO Y ROMÁNICO MEDIEVAL

Fundamentada en la tradición romana, pero formada en la escuela carolingia, la arquitectura románica es la prueba irrefutable de la mentalidad profundamente cristiana que dominaba al hombre de la Edad Media a través de los movimientos políticos. Durante unos tres siglos, su crecimiento constante y armonioso estuvo caracterizado por el paso de la preponderancia alemana hacia Francia que logró superarla. Por su parte, España también aportó obras románicas únicas en su género, muchas de las cuales aún subsisten

Con su nombre, el estilo “románico” pretendió subrayar que era una continuación del que fue propio de la Roma republicana e imperial. Nació a principios de la Edad Media y se extendió, principalmente, por los países latinos. De construcción sólida, pesada y compacta, estuvo basado en algunos principios clásicos, a los cuales agregó otros, diferentes. Mantuvo, por ejemplo, casi intacta la planta de las tradicionales basílicas romanas, pero transformó sus muros, haciéndolos más consistentes. Reemplazó los techos de madera por bóvedas y cúpulas, hechas con piedras y ladrillos porosos.

Los ingleses lo llamaron “normandos“, porque fueron los normandos quienes, desde el norte de Francia, lo introdujeron en Gran Bretaña. En lacatedral de Durham, en Inglaterra, se aplicaron, para abovedar, procedimientos similares a los empleados en Normandía, copiados, a su vez, de otras construcciones francesas, italianas y españolas. Así, los lombardos, usaban vigas transversales y rellenaban los intersticios de las bóvedas con materiales más livianos.

El estilo lombardo se aligeró, en el Piamonte y en Liguria, por influencia de lamodalidad francesa. En Venecia, se relacionó con Oriente, como puede verse en la iglesia de San Juan de Rialto o en la catedral de Murano. En Florencia, Pisa, Lucca, etc., se evitó la bóveda y se dejó de lado la técnica ciclópea.

En Roma y en el Lacio, al igual que en Umbría, se reemplazó la solidez de la primera etapa con una tendencia menos pesada. Los adornos -que los bizantinos habían descartado del templo- reaparecieron y proliferaron los candelabros, las pilas bautismales ricamente labradas, las pinturas, las esculturas, los trabajos de orfebrería, las miniaturas y las piezas de madera tallada.

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Catedral de Durham (Inglaterra), comenzada en 1093.

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Castillo de Rochester (Inglaterra). Comenzado en el s. XI, sólo subsiste el torreón. Es uno de los más bellos ejemplos de arquitectura románica.

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Nave central de la Catedral de Maguncia.

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Monasterio de Sania María en Ripoll (España). Construido en 888, fue restaurado 1.000 años después, en 1888.

Hasta el siglo II , por lo general los arquitectos eran monjes anónimos. Después, debido a la constante multiplicación de sus deberes, tuvieron que recurrir a los laicos. Como su nombre indica, el estilo románico emanó de la tradición arquitectónica romana, renovada durante la época de Carlomagno. Este estilo fue empleado en la construcción de castillos y, sobre todo, de iglesias. Éstas no sólo se utilizaban para el culto, sino también como mercado cubierto, pretorio y fortaleza.

Bajo la influencia bizantina, las iglesias desterraron el techo de madera de las primeras basílicas romanas y adoptaron pesadas bóvedas de medio punto, talladas en piedra y reposando a todo lo largo de los muros laterales, que apenas podían sostener un peso tan enorme. Los arquitectos de entonces: hicieron los muros muy gruesos, los sostuvieron por medio de contrafuertes exteriores, practicaron únicamente las estrechas aberturas de puertas y ventanas y reforzaron su resistencia con arcos de medio punto. A pesar de estas precauciones, temían que se vinieran abajo y, por prudencia, se limitaron a construcciones de dimensiones modestas, excepto en el caso de las iglesias de conventos y de las que eran centros de peregrinación.

A pesar de que la arquitectura románica se desarrolló de modo armonioso y constante, sufrió cambios tan importantes y violentos que parece indicado hacer una subdivisión en períodos distintos, la cual, sin embargo, no puede aplicarse a toda Europa, pues desde la segunda mitad del siglo xn Francia ya empezó a encaminarse hacia el gótico para llegar al gótico puro a principios del siglo XIII.

En la misma época, Inglaterra también dio comienzo a nuevos sistemas, pero Alemania todavía se mantuvo fiel a las formas tradicionales del arte románico. Sin embargo, intentaremos esbozar esta evolución.

En el siglo X, Alemania marcó la pauta en el terreno de la arquitectura. Las formas carolingias se respetaron de modo escrupuloso, casi servil, y esto constituye una de sus características. Los primeros cambios aparecieron en la segunda mitad de este siglo, y son la bóveda y el sistema de alternación. Pero no modificaron —por lo menos durante un tiempo— ni el volumen ni la forma de las construcciones. Siguió reinando la basílica de fondo plano, con apoyos uniformes (columnas o pilares), muros lisos y linterna sin redondear. De 1000 a 1100, en la primera época del románico, la piedra sin labrar fue progresivamente sustituida por la piedra de sillería.

A partir de 1090, aproximadamente, sólo se abovedó la nave central y se construyó una torre sobre la linterna. Mientras Alemania y Normandía seguían marcando la pauta, en Borgoña y el mediodía de Francia aparecían los primeros grandes edificios románicos.

De 1100 a 1180, durante el románico medio o alto, se sustituyó el techo plano por múltiples naves abovedadas. Aparecen las primeras bóvedas de aristas, columnas y arcos en haces, el deambulatorio y el triforio (estrecha galería que corre por encima de las arcadas de la nave central) y aumenta el número de torres y fachadas.

La aparición de la ojiva en Borgoña y de un nuevo arte en el mediodía de Francia proporcionó a este país la supremacía en materia de arquitectura. De 1180 a 1240, los edificios abovedados alcanzaron su máximo apogeo, la ojiva reemplazó al arco de medio punto y se desarrolló el sentido de las composiciones decorativas. Francia, que ya antes de finalizar el siglo xn había optado por el gótico, se impuso por lo que respecta a este estilo.



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En España el arte románico dejó obras únicas en su género, como Santa María de Naranco (848), en Asturias; Santa María de Amer (941); el monasterio de Ripoll, y ese grupo de iglesias catalanas de torre cuadrada de la que es típico ejemplo San Clemente de Tahull. Joya del románico, iniciada en estilo asturiano, es la iglesia de San Isidoro, en León, así como la de San Martín de Frómista, en el camino de Santiago, ambas iniciadas en los primeros años de la segunda mitad del siglo XI. Notable es asimismo el grupo de iglesias románicas segovianas (San Millán, San Juan de los Caballeros, San Martín, San Lorenzo y San Esteban).

Durante este período se construyeron en España las catedrales de Jaca (hacia 1054-1063), Lugo (1129), Zamora (1151-1174), Santiago, los monasterios de San Pedro de Roda, San Juan de Duero, la Colegiata de Toro, etc.

El despertar de la arquitectura gótica estuvo íntimamente vinculado al rápido crecimiento de las ciudades. La ojiva simbolizaba la audaz vitalidad y la progresiva prosperidad de la joven burguesía. Nacido en las catedrales del norte de Francia, este nuevo estilo no tardó en conquistar victoriosamente toda  Europa occidental

ARTE GÓTICO MEDIEVAL: A fines del siglo XII y comienzos del XIII nació en el norte de Francia un arte nuevo que los germanos llamaron, posteriormente, gótico, palabra derivada de “Gott”, que significa Dios, ya que las agujas en que terminaban sus torres parecían apuntar hacia el cielo.

El gótico, en sus comienzos, tomó en cuenta algunos de los principios del estilo románico. Pero aportó un cambio fundamental: hizo que las vigas de las bóvedas se apoyasen sobre pilares, en lugar de hacerlo sobre los muros. Las paredes dejaron de ser imprescindibles, reemplazándoselas, entre pilar y pilar, por coloridos vitrales.

Como se carecía de vigas de hierro, las estructuras tuvieron que hacerse de piedra, lo que obligó a realizar minuciosos cálculos para lograr una resistencia adecuada. Esa red de sutiles vigas, en el interior de la bóveda, recibió el nombre de “tracería”. Se abandonó el arco redondo, de medio punto, característico del románico y se lo reemplazó por dos segmentos de arco destinados a encontrarse en un punto dado, que podía variar de ubicación según que el arco apuntado fuese más chato o más puntiagudo, originando la ojiva.

Después, en lugar de los contrafuertes con que se solían reforzar los pilares para que aguantasen, lateralmente, la presión de las piedras de la bóveda, se recurrió a los llamados “arbotantes” (arcos que sirvieron para contrarrestar el empuje de los principales), los cuales completaron el andamiaje de la bóveda gótica.

La tracería, por dentro, y los arbotantes, por hiera, apoyados sobre pilares, aliviaron la estructura de los edificios, sin perjudicar la solidez del conjunto. Los múltiples adornos, como las trabajadas esculturas de los pórticos del crucero, en las catedrales góticas de Chartres o de Estrasburgo, y las estatuas —como, por ejemplo, las de los fundadores en la catedral de Naumburgo, cuya nobleza y vigor son notables-combinaban su serena riqueza con el prodigioso juego de los vitrales multicolores, con la minuciosa ilustración de los libros manuscritos y con la pintura “al fresco” en las paredes.

Finas piezas labradas -en metal o en marfil-, como una estatuilla en plata de la Virgen, realizada en 1339 por el orfebre francés Jean de Evreux (que puede verse en el Museo del Louvre), completaban el estilizado conjunto.

La pintura “al fresco” recibió este nombre porque se decoraban las paredes de ese modo, es decir cuando el estuco aún estaba húmedo. Así lo hizo, por ejemplo, sobre los muros de la capilla dell’Arena, en Padua, el famoso pintor florentino Giotto di Bondone, que vivió entre los años 1266 y 1337 o sea en plena culminación de la Edad Media.

Para quitarle rigidez a las figuras, se les imprimió una forma ondulada, a la manera de una S. Hay trabajos imbuidos de una soltura y de una espontaneidad naturales que, a veces, mediante el agregado de un simple toque, invaden el campo de lo anímico y de lo temperamental. Esa naturalidad se reflejó en los pliegues de una túnica, en la tersura o en las arrugas de la piel, en la delicadeza de un gesto.

Por eso el estilo gótico -cuya importancia, durante la parte final de la Edad Media, fue equivalente a la del románico durante la primera- lo superó en grandeza, convirtiéndose en el modelo más acabado de la magnificencia medieval. La fuerza y la sugestión del estilo gótico, que sella e identifica toda una época y le da carácter no solamente en el campo del arte sino, también, en el de la historia, irradia más allá del foco nordeuropeo de su nacimiento y, adaptándose a los antecedentes y tradiciones de otras lejanas tierras, llega a los confines del mundo medieval. Tal expansión se plasma, por ejemplo, en Suecia: la catedral de Upsala lo representa con acusadas líneas no exentas de fervor.

Y en los Países Bajos la catedral de Utrech lo patentiza hacia fines del año 1300. Pero no iba a quedar circunscripto solamente a estos ámbitos. Por influencia de las Cruzadas penetró en Medio Oriente y en Siria reaparecen sus testimonios, concretados arquitectónicamente en fortalezas como la de Krak de los Caballeros y en varias iglesias latinas. También en la isla de Chipre este influjo se hace nítido, como para probar su universalidad y la vigencia de su mensaje. Y así, la catedral de Nicosia y la de San Nicolás, en el peñón de Famagusta, recogen en plena área mediterránea el impulso que, en sus comienzos, fue de indudable concepción septentrional.

 

Catedral de Chartres

Interior de la Catedral de Chartres

Catedral de Well en Inglaterra

ALGO MAS SOBRE EL ESTILO GÓTICO:

En Francia, el desarrollo del nuevo estilo arquitectónico, el gótico, coincidió con una sorprendente evolución en el terreno político. En efecto, en esta misma época (1150) los reyes empezaron a extender y consolidar su autoridad. Junto a esta tendencia a establecer el orden y la estabilidad política, se esbozó también un fuerte impulso económico favorecido por la prosperidad de las poblaciones urbanas. Además, la Iglesia atravesaba un período próspero, y la vida intelectual adquirió un amplio desarrollo que culminó con la fundación de la universidad de París, a principios del siglo XIII.

En la segunda mitad del siglo XII se construyeron algunos edificios, como la iglesia abacial de Saint Denis y Notre-Dame de París. En otros lugares florecieron los elementos característicos del nuevo estilo, como la bóveda sobre crucero de ojivas, que estaba formada por aristas reforzadas por arcos empotrados en la manipostería.

Las secciones triangulares entre las nervaduras se rellenaban con un material más ligero. En los edificios góticos, la ojiva representó por último un papel constructivo. Los planos arquitectónicos pudieron ser más audaces con la ojiva que con el arco de medio punto, pues permitía que gran parte del peso de la bóveda descansara sobre los pilares. Sin embargo, al principio los edificios góticos adoptaron importantes elementos románicos.

En la famosa catedral de Chartres, construida durante la primera mitad del siglo XIII, no aparece ninguno de estos elementos. En ella el gótico florece en todo su esplendor. Esta famosa iglesia comprende tres naves y un hondo coro, con deambulatorio y capillas o absidiolas. Las molduras de las columnas acentúan más aún la sensación de fuga hacia lo alto.

En algunos puntos, los gruesos muros del arte romanico han sido reemplazados por maravillosas vidrieras (como el rosetón que corona la fachada principal).

Desde este momento se abre paso el gótico. En todas las grandes ciudades aparecen espléndidos edificios, tanto en París (la Sainte Chapelle recibe, con frecuencia, el sobrenombre de «joya del arte gótico») como en Reims o Amiens. La iglesia de Beauvais, cuyo coro es tan grande como una catedral (48,20 m), representa el punto culminante alcanzado por la arquitectura gótica.

El estilo de las catedrales francesas superó al de los demás países. En Inglaterra, el coro de Can-terbury, construido en 1175, según las ideas fundamentales de Gui-llaume Sens, abrió nuevos horizontes. Otro francés, Geoffroy des Noyers, trazó los planos de la catedral de Lincoln. En el siglo xiv, debido a la riqueza de su ornamentación, el gótico inglés, del que constituye un bello ejemplo la catedral de York, recibió el nombre de decorated style. En el siglo xv se construyeron las ricas bóvedas del King’s College de Cambridge y la capilla de San Jorge de Windsor.

A partir de 1220, España también contribuyó al florecimiento del gótico. A este estilo pertenecen las catedrales de León, Burgos, Toledo, Palma de Mallorca, etc. El mudejar influiría en el gótico en la catedral de Sevilla. En Portugal incluso se mezclaron elementos indios, como en el convento de Batalha. En Alemania, él arco de medio punto se mantuvo durante más tiempo, pero con la construcción de la catedral de Colonia, a mediados del siglo xm, el gótico acabó implantándose definitivamente.

El estilo particular de las catedrales de Siena, Orvieto y Florencia demuestra que los italianos no comprendieron del todo el partido que se podía sacar del nuevo estilo. Sólo el domo de Milán, que, sin embargo, fue en gran parte obra de arquitectos alemanes, se puede comparar a las demás catedrales góticas. Más tarde, un historiador del arte italiano, Giorgio Vasari (1511-1574), pensando en estos arquitectos germanos, dio despectivamente a este estilo el nombre de «gótico», palabra derivada de «godos», es decir, «bárbaros».

El gótico también fue muy brillante en los Países Bajos, gracias a la prosperidad de las ciudades. Difundiéndose, sobre todo, a través del valle del Escalda, este nuevo estilo entró en el condado de Flandes. Algunas veces, este gótico primitivo que aparece en la iglesia de San Nicolás de Gante y de Nuestra Señora de Pamel en Aude-narde, recibe el nombre de gótico alanceado.

Pero en Flandes la arquitectura gótica no se limitó a la construcción de iglesias: la fastuosa vida urbana permitió que se aplicase a edificios de utilidad pública. Así nacieron los mercados, atalayas y casas consistoriales, entre las que merece citarse la de Alost, construida en la primera mitad del siglo xm. Hacia mediados de este siglo, el gótico puro triunfa en el coro de la catedral de Tournai. Sin embargo, este estilo no alcanzó su plena madurez hasta el siglo xv, en Brabante. Numerosas iglesias, como la de Saint Rombaut en Malinas y las casas consistoriales de Bruselas y Lo-vaina, testimonian la excepcional brillantez del gótico en estas regiones.

Como cierto poeta dijo, el gótico es un cántico de alabanza que la arquitectura de Europa elevó al Señor.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Edit. Cuántica
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa Tomo 3 Arte Gótico y Románico Medieval




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