Que es un satelite artificial? Uso y Funciones de Satelites Artificiales






El nacimiento de la astronáutica:
Satélites artificiales

Se entiende por satélite artificial todo cuerpo fabricado por el hombre y puesto por él en órbita terrestre, lunar o alrededor de otro astro del Sistema Solar. No debe confundirse con las sondas interplanetarias, de las que nos ocuparemos más adelante.

satelite artificial

En teoría, el principio fundamental en que se basa la comunicación vía satélite es bastante simple, pero resulta muy complejo de llevar a la práctica. Una vez situado en órbita, el satélite de telecomunicaciones es un punto fijo en el espacio que puede ser utilizado para reflejar o retransmitir una señal de radio de alta frecuencia.

La señal audio, vídeo o de datos que se transmite se envía al espacio y es recibida por el satélite, que la amplifica y la retransmite a la Tierra. Esto permite que la señal, que solamente puede viajar en línea recta, «rebote» a lo largo de miles de kilómetros hasta unas localidades situadas en todo el mundo.

Salvo raras excepciones, los satélites de telecomunicaciones son geoestacionarios o están colocados en una órbita especial, a casi 36.000 km. de altura sobre el ecuador, con una velocidad angular igual a la terrestre, por lo que se mantienen fijos respecto a un punto cualquiera de la superficie de la Tierra. Los satélites geoestacionarios ofrecen a las telecomunicaciones las ventajas siguientes:

tres satélites son suficientes para cubrir toda la superficie terrestre (excluidos los casquetes polares)
en conjunto, el sistema de telecomunicaciones (satélites y estaciones terrestres) tiene una configuración fija, lo que simplifica considerablemente el modo de operar y hace que las interferencias puedan controlarse mejor; todo ello permite la instalación en el espacio de una gran capacidad de comunicación.

Los satélites artificiales se mueven con arreglo a las mismas leyes que gobiernan el movimiento de los planetas alrededor del Sol.

Describen, por tanto, órbitas elípticas, generalmente de escasa excentricidad; los puntos de sus órbitas que están más cerca y más lejos de la Tierra se denominan, respectivamente, perigeo y apogeo (perigeo y apogeo cuando se trata de un astro cualquiera); el tiempo que emplean en dar una vuelta completa es el período, que, en la mayor parte de los satélites terrestres, oscila alrededor de una hora y media.

Su velocidad varía a lo largo de la órbita, alcanzando un valor máximo en el perigeo y mínimo en el apogeo.

La puesta en órbita de un satélite requiere básicamente dos operaciones: elevarlo hasta la altura prefijada y comunicarle una velocidad orbital adecuada para que se mantenga en ella. Por lo general, es conveniente que el perigeo sea lo más elevado posible, ya que la fricción con la atmósfera impone una seria limitación a la vida de los satélites; los hay que sólo han permanecido una pocas horas en órbita, mientras que otros tienen asegurada una permanencia de centenares de años, muchos más de los que puede durar el funcionamiento de los aparatos que contienen.

La forma, estructura y características mecánicas de un satélite artificial dependen de muchos factores. El más importante es el volumen de que se dispone cuando se proyecta, el cual está en función de los equipos que debe albergar, y muy especialmente de la potencia del lanzador en cuya ojiva ha de instalarse.

Un segundo factor condicionante viene dado por la aceleración que debe soportar, las vibraciones a que está sometido y la temperatura que debe resistir. Finalmente, los métodos de estabilización y alimentación de energía imponen una nueva limitación: la concepción de un satélite alimentado por medio de baterías eléctricas será muy distinta de la de otro que deba utilizar la energía solar por medio de paneles de células fotoeléctricas.

copernico, astronomo

La forma , estructura, y características mecánicas de un satélite dependen de su volumen y de su aceleración, las vibraciones y las temperaturas que debe resistir, como asi también del método de estabilización y de alimentación de energía. Vista del satélite ruso Protón, el de mayores dimensiones de los construidos por la Unión Soviética.

Actualmente, existen más miles satélites o restos de ellos en órbita alrededor de la Tierra, de los cuales un buen número no emiten ya ningún tipo de datos. otros funcionan sólo en parte y un centenar, aproximadamente, están en pleno rendimiento. Los fines a que han sido destinados cubren un amplio campo de aplicaciones, desde los satélites científicos o militares hasta los de comunicaciones, meteorológicos, de ayuda a la navegación, etcétera.

Su puesta en órbita ha representado un paso importante en el conocimiento del cosmos, y constituyen la solución casi perfecta para obtener información de lo que pasa alrededor de la Tierra, aunque, probablemente, será con los laboratorios espaciales tripulados, como el Skylab, con los que el hombre podrá llevar a cabo las más perfectas tomas de datos del espacio que nos rodea.

grafico de una órbita geoestacionaria

USO EN TELEFONÍA Y TELEVISIÓN: En una primera fase, los satélites nacionales estadounidenses se utilizaron principalmente para comunicaciones telefónicas de larga distancia; las transmisiones televisivas aparecían sólo esporádicamente. En 1975. un servicio estadounidense de televisión de pago, con menos de 60.000 abonados, anunció que utilizaría un satélite nacional para distribuir sus programas a las redes de TV vía cable de todo el país. El 30 de septiembre de 1975, Home Box Office Inc. (HBO) distribuyó a redes vía cable afiliadas, de Florida y Mtssissippi, la retransmisión en directo del encuentro de boxeo, válido para el campeonato mundial de los pesos pesados, entre Muhammad Alí y Joe Frazier.

Poco después, otros servicios se unieron a HBO a bordo del satélite Satcom e iniciaron el desarrollo de miles de redes vía cable en todo Estados Unidos. Mientras HBO organizaba su sistema de distribución vía satélite, la NASA se dedicaba a llevar su satélite experimental ATS-6 a una órbita temporal sobre el océano índico. Había prestado el ATS-6 a la India como parte del Satellite Instructional Televisión Experiment (SITE), para mostrar cómo la tecnología de los satélites podía servir para distribuir programas educativos directamente a terminales de comunicaciones distribuidos por zonas del Tercer Mundo.

USO EN METEREOLOGÍA: Aunque las imágenes del tiempo proporcionadas por el Meteosat aparecen todos los días en las televisiones europeas, la mayoría de nosotros no nos damos cuente de hasta qué punto dependemos de las previsiones meteorológicas precisas. Solamente en términos de ahorro de recursos, la contribución de la meteorología europea es considerable.

La importancia de la meteorología en muchos campos de la actividad humana hizo comprender rápidamente a Europa que, para las previsiones del tiempo, no era posible depender de otros países. Así, uno de los primeros empeños de la Agencia Espacial Europea fue precisamente lanzar satélites meteorológicos.

El primero de la serie fue puesto en órbita en noviembre de 1977. Se trataba del Meteosat-1, seguido del Meteosat-2 en junio de 1981. El Meteosat-3 fue llevado al espacio en junio de 1988; en marzo de 1989 le tocó el turno al Meteosat-4, llamado también MOP-1; en marzo de 1991 partió el Meteosat-5 o MOP-2 y, en noviembre de 1993, el Meteosat-6 o MOP-3. Actualmente, tres de ellos todavía están en activo: el MOP-1, el MOP-2 y el MOP-3, que giran alrededor de la Tierra a 36.000 km de altura en órbita geoestacionaria.

USOS CIENTÍFICOS: para estudio del universo y de los cuerpos celestes, para fotografías la superficie terrestre y analizar suelos, relieves, recursos naturales y cualquier tipo de otra información que sea complicado su acceso. (ampliar este uso desde aquí)

USO COMO G.P.S.: El Global Positioning System es una red de satélites que identifica con extrema precisión cualquier posición, y gracias a la cual es imposible perderse. Hasta no hace mucho, todo aquel que se aventuraba en pleno océano sólo disponía para calcular su posición de la observación de las estrellas o del uso de la brújula y el sextante. Ahora, gracias a la moderna tecnología de los satélites, es posible efectuar esta operación de un modo más sencillo.

Con la simple presión de un botón de un pequeño instrumento portátil, el Global Positioning System (Sistema de Posicionamiento Global), podemos determinar nuestra posición con un error de pocos metros. Esta tecnología va destinada a pilotos, marinos, alpinistas y a cualquier individuo que desee o deba conocer su propia posición con un margen de error muy pequeño.

El empleo de satélites para la navegación o la determinación de localizaciones no es nuevo. En 1959, la Marina militar norteamericana lanzó su primer satélite Transit para uso de los submarinos lanzamisiles Polaris y de los buques de combate de superficie; este sistema permitía determinar la posición con un error de 150 metros.

El Global Positioning System es todavía más preciso. Establecido y controlado por las fuerzas armadas estadounidenses, utiliza una red de 24 satélites Navstar, 21 de los cuales están en activo y tres son de reserva, colocados en seis planos orbitales que se cruzan a una altura de 20.000 km. El primero de estos satélites fue lanzado en 1978, pero el sistema no llegó a ser operativo hasta 1987, cuando hubo en órbita 12 satélites; en diciembre de 1993, la red quedó completada.

Fuente Consultada:
Los Viajes Espaciales Salvat Tomo 53
El Universo Enciclopedia de la Astronomía y El espacio Tomo IV




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