Balseiro Jose Antonio Biografia Instituto Fisica Nuclear Balseiro






Balseiro José Antonio Biografía

En la época cuando José Antonio Balseiro eran muy joven, la ciencia atómica mundial comenzaba en una etapa de novedosa investigación en lo que respectaba a su origen y funcionamiento, que lamentablemente derivara en la explosión nuclear de 1945 en Hiroshima y Nagasaki.

En Argentina no se contaba aun con ningún laboratorio dedicado al estudio de esta área, pero si, ya rondaba en las ideas de este futuro físico iniciar trabajos de investigación para hacer de Argentina un país que se integre con los avances tecnológicos y científicos del mundo. Para ello, tuvo que casi convertirse en un autodidacta, debido al atraso científico de la ápoca.

Balseiro Jose Antonio Biografia Instituto Fisica Nuclear BalseiroJosé Antonio Balseiro
Dr. en Física
(1919 – 1962)

“La investigación es una. disciplina que se aprende al lado
de aquél que sabe hacerlo.”

Balseiro, tuvo un muy importante papel en el desarrollo de la física atómica y nuclear en la República Argentina.

José Antonio Balseiro nació en la ciudad de Córdoba el 29 de marzo de 1919, cuarto hijo de Antonio Balseiro, quien había emigrado de España en su adolescencia, y de Victoria Lahore, argentina de origen francés.

En 1933 ingresa al Colegio Nacional de Monserrat dependiente de la Universidad de Córdoba, de donde egresa con el título de bachiller en 1938.

En 1942 había llegado a la Argentina el profesor austríaco Guido Beck, que se instaló en el Observatorio Nacional de Córdoba. Beck traía las últimas novedades sobre los avances de la física en Europa y se propuso difundirlas en la Argentina, especialmente entre los estudiantes jóvenes que habían recibido una visión estática de la ciencia, fruto de la escasa o nula actividad de investigación de sus profesores.

Gracias haber podido participar en un grupo de investigación de avan­zada, dirigido por Guido Beck, una autoridad mundial en física atómica, quien se hallaba de visita en el país, el físico argentino pudo ponerse al tanto de la ciencia nuclear mundial.

Balseiro fue admitido en el Observatorio para completar una pasantía post doctoral bajo la dirección de Beck. Del citado profesor austríaco, Balseiro recibió los elementos necesarios para dominar las técnicas de la física teórica de la época. La relación con su maestro amplió sus horizontes intelectuales y emocionales enriqueciendo su personalidad. Esto lo reconocería Balseiro en una carta en que le decía: “Usted, de quien aprendí más que física”.

En 1946 el entonces presidente Juan D. Perón creía de que la Argentina podía lograr la fusión nuclear controlada. El emprendimiento de Richter, instalado en la Isla Huemul, en Bariloche, consumía grandes cantidades de dinero y el gobierno comenzó a desconfiar sobre la probabilidad de obtener los resultados prometidos, por lo que se descartó definitivamente la continuidad del proyecto.

En 1955, usando parte de lo que fueron las instalaciones del Proyecto Huemul, la Comisión Nacional de Energía Atómica creó el Instituto de Física de Bariloche. Balseiro jugó un rol importante en la creación del instituto y fue su primer director.

Balseiro muere por leucemia en Bariloche el 26 de marzo de 1962, unos días antes de cumplir los 43 años. Dejó tras de si un ejemplo de vida regida por los más altos principios de honestidad y decencia, dedicada en buena parte al avance de la ciencia en la Argentina.

Ya en la Universidad de La Plata, José Antonio Balseiro (1919-1962) demostró su enorme vocación por la física. Obtuvo el doctorado, trabajó en el Observatorio Astronómico de Córdoba y logró una beca en el Reino Unido. De allí volvió para investigar los trabajos de Ronald Richter en la isla Huemul. Presidió el Instituto de Física de Bariloche, actual Instituto Balseiro.

LA GRAN MENTIRA DE RICHTER: La investigación de los experimentos de Ronald Richter en la isla Huemul, cerca de Bariloche, cambió la vida de Balseiro. En 1952, el presidente Juan D. Perón convocó a Balseiro y a otros científicos para que comprobaran si Richter lo había engañado con sus ensayos sobre fusión nuclear controlada.

Al visitar la isla Huemul, Balseiro comprobó que Perón había sido embaucado. Richter trabajó para los nazis y abandonó Alemania tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Aseguraba haber logrado la fusión nuclear controlada, algo que los científicos todavía no habían conseguido.


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Le informó a Perón que “el 16 de febrero de 1951 en (…) isla Huemul se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica”. La comisión que integraba Balseiro visitó las instalaciones en septiembre de 1952 y comprobó que las investigaciones eran una farsa. El presidente suspendió el proyecto y mandó a Richter a un chalé de Monte Grande. El engaño, tuvo su costado positivo.

Por entonces, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) iniciaba el desarrollo de la física nuclear en el país. En 1953, algunos de sus asesores propusieron la creación de un Instituto de Física, en Bariloche. El gobierno creó el instituto en 1955 y nombró a Balseiro como su primer presidente.

El científico había estudiado física en la Universidad de La Plata y trabajado en el Observatorio Astronómico de Córdoba entre 1945 y 1947. Allí conoció a Guido Beck, uno de los mayores expertos en física atómica en aquellos años. En 1950, gracias a una beca del British Council, Balseiro partió a Manchester para dedicarse a la física nuclear. Luego ingresó a la CNEA y presidió el Instituto de Física.

Su tarea al frente del Instituto y del Centro Atómico Bariloche presentó numerosas dificultades. Debido a la ausencia de varios profesores pioneros, tuvo que hacerse cargo de tareas administrativas, de dirección y el dictado simultáneo de hasta tres cursos por cuatrimestre. No se dio por vencido, ni siquiera ante las dificultades derivadas de la falta de presupuesto.

En 1961, Balseiro dijo: “Enseñar para ser físico significa enseñar a ser investigadores y no se puede enseñar a ser investigadores si no se investiga. La investigación es una disciplina que se aprende al lado de aquél que sabe hacerlo”. (Fuente Consultada: Revista TIME El Siglo de la Ciencia)





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