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Biografía de Firpo – Boxeadores Argentinos

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Luis A.
Firpo
José M. Gatica Pacual
Perez
Oscar Bonavena Nicolino Locche Carlos Monzón

Apenas comenzó el atardecer del 1° de septiembre de 1923, el centro de Buenos Aires registró un movimiento poco habitual. Compactos grupos de personas se concentraban a lo largo de la calle San Martín, en la Avenida de Mayo y en casi todas las arterias adyacentes.

En los clubes de barrio pasaba algo similar, y todo aquel que disponía de uno de los precarios radiorreceptores de entonces tuvo que tolerar una pacífica invasión de familiares y conocidos. El motivo de ese inusitado interés era ía pelea que disputarían a las 22 en Nueva York el campeón mundial de peso pesado, Jack Dempsey, y el argentino Luis Ángel Firpo, aspirante al título.

“El Toro Salvaje de las Pampas”, como bautizaron los periodistas norteamericanos al retador, había nacido en Junín, provincia de Buenos Aires, el 11 de octubre de 1894, y se había iniciado en las lides boxísticas en 1916.

Luis Ángel Firpo boxeador argentino que Nació en Junín en 1894 y falleció en 1960. Conocido como El “Toro Salvaje de las Pampas” fue la primera gran leyenda del boxeo argentino. Fue un boxeador de pesos pesados, de gran coraje y arrojo, cualidades que fueron confirmadas en su gran y recordada su pelea con Dempsey el 14 de septiembre de 1923 en New York.

De niño llegó a Buenos Aires entrenando en Almagro Boxing Club, y debutó como profesional el 10 de diciembre de 1917 y su récord fue de 31 victorias, 26 por KO, cuatro denotas y siete sin decisión. El 30 de abril de 1920 ganó el Sudamericano de su categoría en Santiago de Chile tras vencer por KO al local Dave Milis en el primer round. Su brava actuación popularizó el boxeo en el país e influyó para que se terminara con la prohibición que regía sobre el pugilismo argentino.

Luis Ángel Firpo

Entre 1923 y 1926 realizó en EE.UU. 14 peleas, pero la que lo llevará al estrellato para siempre, sera aquella frente al campeón mundial de pesos pesados Jack Dempsey. Según relato de Horacio Estol en su libro Vidas y Combates de Luis Ángel Firpo, Firpo peleó con el húmero quebrado. La pelea lógicamente fue muy corta, apenas dos round, pero suficientes para demostrar su valor en el cuadrilátero.

En el primer round el campeón mundial lo volteó siete veces, pero cuando Firpo logró hacerle llegar unos de sus puños, Dempesy fue literalmente arrojado fuera del ring, cosa increíble, por lo que el mismo árbitro contó tan lento que dio a tiempo a recuperarse y volver al combate. Habían pasado 17 segundo y nuevamente el campeón estaba para seguir la pelea.

Esta pelea es siempre recordada como un acto de gran bravura y coraje, fue el 14 de septiembre de 1923, en el Polo Grounds de Nueva York, frente a 80.000 apasionados espectadores. Ese día fue se lo considera como un hito histórico para el boxeo nacional, y se la recuerda como la Pelea del Siglo, por lo que se celebra en esta fecha el día del boxeador argentino. También un equipo de futbol llamado “Tecún Umán” de la ciudad de Usulután el El Salvador, decidió cambiar su nombre por el de “Luis Ángel Firpo”. Dempsey conservó su corona y el arbitro fue suspendido por casi dos meses por la Asociación de Boxeo.

Fue primer acontecimiento deportivo transmitido por radio al país. Ello ocurría desde el diario La Nación que se amplificaba por megáfono la transmisión de radio Cultura, para que la escuchara la multitud reunida en la calle. Lo mismo se hizo en el antiguo Luna Park, ubicado en Corrientes 1066 (donde hoy se encuentra el Obelisco), aunque allí se cobraban 30 centavos para escuchar la pelea. Era la primera relación de la firma Ismael Pace – José Lectoure con el boxeo. También desde lo alto de los 22 pisos del Palacio Barolo, inaugurado el 7 de julio de ese año, transmitió con sus luces el resultado de la pelea.

Se retiro con una última victoria frente a Spalla en 1926, pero retorno al ring diez años después donde fue vencido por el chileno Godoy en el Luna Park, en el 3º round.

Los últimos años de su vida, los pasó con cierta soltura económica, y se dedico junto a otras grandes figuras del deporte nacional a organizar torneo y juegos panamericanos, recorriendo en 1950, mas de 15 países de América en un par de meses para asegurar la participación de Argentina en los juegos de 1951.

Tras un ataque cardíaco, Luis Ángel Firpo falleció en Buenos Aires el domingo 7 de agosto de 1960. Tenía 65 años.

Así describía el periódico “LA RAZÓN” aquel memorable momento: “Buenos Aires no durmió esa noche. Temprano la población se volcó a las calles en busca del lugar donde pudiera saber con la mayor rapidez lo que estaba ocurriendo en Nueva York. Para evitar que la gente desertara de los espectáculos públicos, se había instalado en los mismos una especie de “servicio de información”. Alguien iba a ir dando cuenta del desarrollo de la pelea a medida que llegaran las noticias por cable. Frente a los diarios se aglomeraban multitudes.



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La Avenida de Mayo presentaba un inusitado aspecto, y frente a LA RAZÓN un gentío extraordinario esperaba el resultado del gran combate. En lo alto del Pasaje Barolo se había instalado un reflector que mediante un sistema de luces informaría al público sobre el resultado del match. Si aparecía luz blanca, era porque habla triunfado Firpo. Si, por el contrario, roja, anunciaba la victoria de Dempsey. Hubo casas de comercio que coló, carón en sus escaparates muñecos de cartón imitando a los dos titanes del ring que luchaban en Nueva York, anunciando que permitirían al público la rotura de los cristales si el triunfo fuera de Firpo.

Final de la Pelea de Firpo

Llegaron las primeras noticias: “Dempsey ha sido lanzado fuera del ring”. El entusiasmo del público fue delirante. Se esperaba la confirmación que podría significar la conquista del título máximo. No llegó. Por el contrarío, las informaciones posteriores daban cuenta de la victoria del campeón. Pero, a medida que se fueron conociendo los pormenores del combate, se tuvo la sensación de que el “Toro Salvaje de las Pampas” había sido despojado de un legítimo triunfo.

Y el público recorrió las calles de la ciudad protestando ruidosamente y dando vivas á nuestro campeón, el primero que había conseguido hasta entonces derribar al coloso. Dempsey nunca habla caído. Fueron los puños de Firpo los que lo pusieron al borde de una derrota espectacular que no se produjo porque el campeón contó con ayuda extraña. Firpo no había ganado el campeonato, pero llevó a lo más alto en la consideración mundial al boxeo argentino, línea que siguió manteniéndose a través de los tiempos por verdaderos exponentes del popular deporte.

Y el hecho se celebró jubilosamente hasta el día siguiente. Quedó como saldo la calidad de nuestro pugilismo y un récord de recaudación: 1.200.000 dólares. De tal suma correspondieron a Jack Dempsey 475.000, adjudicandose a Luis Ángel Firpo la cantidad de 156.000 dólares.”

Cuando sonó el gong inicial, 85.000 personas clavaron sus ojos en el ring. Apenas comenzado el combate los dos púgiles brindaron un espectáculo electrizante; Dempsey derribó seis veces consecutivas al argentino, que después de la última caída se rehizo y derribó al norteamericano aplicándole un potente derechazo en el rostro. En cuanto el campeón mundial se reincorporó Firpo le asestó otro golpe demoledor en la mandíbula y Dempsey desapareció del ring, pues cayó pesadamente en la platea. Ayudado por algunos espectadores, el campeón logró retornar” al cuadrilátero 19 segundos después —tiempo más que suficiente para que el arbitro proclamara reglamentariamente la victoria por KíO., cosa que no hizo—, y en el primer minuto del segundo round logró poner fuera de combate a Firpo. La pelea había durado menos de cinco minutos, pero pasó a la historia: fue un verdadero duelo de titanes y, como declaró el vencedor años después, “cualquiera de los dos pudo -resultar triunfador hasta el momento en que fue asestado el golpe definitivo”.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:

Las imágenes quizás hayan sido de las mas vistas por generaciones de argentinos. Duran pocos segundos y nos transmiten un electrizante momento deportivo: Luis Ángel Firpo, “El toro de las pampas”, lanza fuera del cuadrilátero a Jack Dempsey, “El asesino de Ma-nassa”. Combatieron el 14 de septiembre en el Polo Ground de Nueva York por la corona mundial del estadounidense. La sensación que se observa en la película es de cinco o seis segundos.

Ese tiempo tarda Dempsey, según el filme, en regresar al ring ayudado por algunos periodistas. Luego, ganó por nocaut en el segundo round. Algunos atentos observadores dicen que aquel lapso fuera de las cuerdas duró 17 segundos, que la película está cortada y que entonces algún día tendrá que repararse la injusticia y consagrar al argentino nacido en Junín el campeón de todos los pesos. Sobre aquel combate y desde aquel siglo viejo, aquí en estas tierras no se habla más de otra cosa. ¿Cuántos segundosfueron? Quienes aquel septiembre aguardaban las noticias del combate recién verán la grabación mucho tiempo después.

Para unos miles, la espera del resultado consistió en mirar hacia arriba del Palacio Barolo en Avenida de Mayo y permanecer con los ojos puestos en el faro. Si la luz era verde, había ganado Firpo. Si la luz era roja, había ganado Dempsey. Las crónicas dan cuenta de sombreros revoloteando cuando la luz verde, al volar Dempsey del ring, ilusionó a los argentinos por poco tiempo.

Toda evocación suena hoy fantástica. La bata a cuadros del gigantesco Firpo. Multitud en el Luna Park siguiendo la transmisión por radio Sud América, otro tanto frente a las pizarras del diario Crítica. Noventa mil personas en el estadio neoyorquino. Un millón de dólares de recaudación. Y diecisiete segundos de inmortalidad.

Fuente: Periódico El Bicentenario N°6 Período 1910-1929
Crónica de la Época
Nota de Pablo LLonto Periodista

Grandes Boxeadores de la Historia




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