Biografía de Braille Louis Sistema Braille de Lectura Para Ciegos





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Biografía de Braille Louis – Sistema Braille 

En aquel húmedo dormitorio parisino, en 1823, nada hacía presagiar la grandeza de su logro. Louis solamente sabía que era preciso encontrar alguna forma para que él y las demás personas ciegas pudieran leer con facilidad -así como es de sencillo para los videntes hacerlo y también escribir al igual que ellos- para compartir el vasto conocimiento del mundo y tomar parte en el engrandecimiento cultural.

El hijo del talabartero de Coupvray

Louis nació el 4 de enero de 1809 en la aldea de Coupvray, cuarenta kilómetros al este de París.
Louis Braille no siempre fue invidente. Los tres primeros años de su vida gozó de su vista; inundaba la casa paterna con sus exploraciones y la curiosidad propia de un niño rodeado del amor y la atención de su familia.

Era motivo de regocijo para su hermano y hermanas: Louis-Simon, de diecisiete años, que se sentía ya un hombre, Catherine-Joséphine, de diecinueve, y Marie Céline, de catorce años de edad. El menor de la familia, el pequeño Louis, poseía mucha energía y curiosidad acerca de su reducido mundo; ¡vivía lleno de alegría y ansioso por saberlo todo!

Louis trajo a su padre y a su madre un rayo de luz, pues llegaba a la vida cuando su madre, Monique, cumplía cuarenta y un años y su padre, Simón-René cuarenta y cuatro. El día del nacimiento de Louis, Simón-René declaró con orgullo que el chico sería su apoyo y compañía en la vejez. Su padre era talabartero fabricante de arneses de la aldea. El suyo era un oficio calificado de gran demanda en aquellos tiempos en que el transporte era principalmente a caballo

No existen registros exactos de como Louis quedó ciego, ni siquiera la fecha exacta de este suceso, que se supone fue en 1812. La historia fue armada en base a relatos de diversas personas allegadas a la familia, y  cuentan que se escuchó un grito desde el taller de trabajo, y cuando acudieron a socorrerlo lo vieron llorando con la cara bañada en sangre, producto de un corte con una herramienta punzante que el padre utilizaba para su tarea. Los padres hicieron todo lo que pudieron e intentaron curas de todo tipo, pero pensemos que por aquella época la medicina aun no conocía las causas de las infecciones. El ojo del niño día a día a empeoraba, inflamándose y tomando una apariencia de golpeado, inclusive invadiendo el otro ojo, por lo que al poco tiempo el pequeño pedió la visión total.

Durante esa época Napoleón había sido derrotado y los grandes ejércitos aliados, como rusos y austriacos entraron a Couprvay exigiendo atención en alimentos y caballos, reses y vagones para los soldados. La familia de Louis atendió a sesenta y cuatros soldados durante los dos años que duró la ocupación. Louis cumplió los siete años de edad.

Los libros de Haüy para invidentes

Valentin Haüy (imagen), fundador de la escuela, desarrolló una técnica para imprimir libros destinados a los ciegos. Un papel grueso era prensado por tipos especiales de plomo, para hacer letras en relieve; es decir, letras que se elevaban de la superficie de la página, y que podían sentirse al contacto con los dedos. No tenían muchos de estos libros en la escuela, pues era bastante dispendiosa su producción.

Cada letra se debía colocar individualmente en su posición, cada pieza de papel humedecido se colocaba en la prensa y se imprimía. Tomaba varias semanas hacer copias de una sola página; por esta razón, no es sorprendente el hecho de que en muchos años, Valentin Haüy hubiera producido solamente unos cuantos libros y folletos.
Los libros eran grandes e incómodos; cada página estaba compuesta de dos piezas de papel, pegadas de manera que las letras en relieve se enfrentaran por su cara externa. Tenían varios textos religiosos y algunas, gramáticas en diferentes lenguas: una colección bastante singular, para ser la biblioteca básica de sesenta niños alumnos de la institución Real para Niños Ciegos. Pero a pesar de todo, ¡eran libros!

Louis tuvo que admitir que, luego de la excitación ocasionada por la sensación inicial de tocar con sus dedos aquellas letras en relieve, siguió un sentimiento de frustración. Leer resultaba algo demasiado lento. Se debía seguir cada letra con los dedos, y luego era necesario tenerla presente mientras se pasaba a la siguiente, y recordarlas todas en secuencia hasta que los dedos recorrían la palabra entera. Era muy fácil olvidar las primeras letras cuando ya se llegaba al final de la palabra. Y aunque Louis progresaba considerablemente, era difícil apreciar las formas de las letras.

Valentin Haüy fue uno de los pocos hombres de la época que se conmovió frente a las penurias que pasaban los ciegos y como eran objeto de burlas, como cuando por ejemplo una multitud abucheaba a un grupo de no vidente que disfrazados con orejas de burro y grandes anteojos ejecutaban una melodía en una feria. La suposición de que los ciegos eran estúpidos e inservible estaba fuertemente arraigada en la sociedad y no era nada fácil convencerlos de que tenían un gran potencial humano para integrarlos laboralmente.

Los Primeros Pasos Hacia el Alfabeto Braille:
El capitán de artillería del ejército de Luis XVIII, llamado Charles Barbier , abordó al Dr. Pignier ,nuevo director de la escuela de Louis, para presentarle un sistema de escritura usando solamente rayas y puntos en relieve. Su aplicación seria para el envío de órdenes en la oscuridad entre los soldados, por lo que se llamaba “escritura nocturna”.

El sistema no usaban letras individuales para armar el mensaje, sino que transmitía sonidos completos y se lo conocía como: sonografía. El uso de puntos y rayas era muy novedoso, por lo que el director aceptó que los alumnos lo probasen un tiempo para conocer los resultados, que inicialmente tuvo mucha aceptación y gran parte de los muchachos estaban sumamente conformes con el uso de este nuevo método le lectura, pero al poco tiempo debieron reconocer que tenia limitaciones que debían superar de alguna manera.

Por ejemplo este sistema no permitía colocar comas, puntos y comas o signo de puntuación, que es una parte esencial del idioma francés. Tampoco se podía representar los números y menos aun hacer operaciones matemáticas, igual ocurría para la música.



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Louis con solo 13 años, interpretó rápidamente los importante de este método, pero intentó solucionar estos inconvenientes con el capitán Barbier, quien rechazó toda sugerencia pues para que los ciegos querían algo tan sofisticado, si su método funcionaba “a la perfección” para la comunicación que los no videntes necesitaban.

El pequeño desistió de intentar convencerlo, pero se puso con todas sus energías a trabajar en los ratos libres todos los días posibles. Para comenzar debía eliminar el número de puntos , de manera que se pudiera sentir al instante cada símbolo de la yema de los dedos. También era necesario eliminar cualquier grupo de puntos o rayas que pudieran confundirse con otro, pues cada conjunto de rayas y puntos debía ser absolutamente diferente de cualquier otro.

Louis trabajó sin pausa y con empeño hasta que llegó el día que consideró que su alfabeto estaba listo para ser probado. Había encontrado la manera de formar todas las letras del alfabeto, los acentos, signos de puntuación y signos matemáticos, utilizando simplemente la combinación de seis puntos y algunas pequeñas rayas horizontales. Además el grupo de puntos eran tan pequeño que no hacia falta mover el dedo para interpretarlo, es decir se lo podía determinar de un solo tacto.

Sólo seis puntos y el brillante muchacho encontró la forma de combinarlos de sesenta y tres maneras. Era algo verdaderamente extraordinario! Louis le comentó, muy seriamente, que aún quedaban unos pequeños detalles por resolver. Sin dudarlo, el director felicitó al joven alumno y lo exhortó a continuar sus experimentos.

Tomó poco tiempo a los demás estudiantes aprender el sistema inventado por Louis y les evitó el tipo de frustraciones que experimentaron con los puntos del Capitán Barbier. El doctor Pignier, impresionado por el tremendo entusiasmo de sus estudiantes y por la increíble velocidad de su progreso, adaptó las reglas de Barbier a los puntos del nuevo sistema.

Dividieron en dos más pequeñas las grandes “ventanas” del gancho corredizo, de manera que cada ventana permitía únicamente la colocación de seis puntos dentro de ella. Por primera vez, los invidentes podían escribir, tomar notas, copiar sus pasajes preferidos, llevar diarios, escribir historias, todas las cosas que una persona que tiene visión da por hechas y que hasta ese momento habían permanecido fuera de su alcance. Sin lugar a dudas, nacía una nueva época para los invidentes.

Ya en 1847, los nuevos métodos de impresión adaptados al Braille fueron probados en la escuela. En todas las esferas de la enseñanza, el Braille comenzaba a desplegar sus cualidades; tales eran los logros que sus usuarios obtenían con él.

Últimos años de Louis
Alrededor de 1850, Louis sintió que las fuerzas le abandonaban definitivamente. Solicitó su retiro de la enseñanza. En su lugar, el director le ofreció que permaneciera en la Institución, y que eventualmente dictara algunas clases de piano. En diciembre de 1851, Louis estaba muriendo. No cumplía aún los cuarenta y tres años de edad. Coltat nos cuenta que tuvo una severa hemorragia interna la noche del 4 de diciembre.

Louis Braille agonizaba mientras en las calles de París se alzaban barricadas y se luchaba en los bulevares. Una hemorragia interna mayor le confinó en cama el poco tiempo de vida que le quedaba. De la misma forma tranquila, metódica y reflexiva en la que condujo su vida, así mismo puso sus asuntos en orden, dispuso que su madre recibiera un ingreso mensual proveniente de sus ahorros, y que sus sobrinos recibieran el resto de su propiedad. Las pertenencias que guardaba en la Institución, las legó a Coltat, quien las distribuyó entre los alumnos de Louis, a manera de recordatorios.

Louis murió el 6 de enero de 1852, dos días después de cumplir cuarenta y tres años. No solamente le amaron y extrañaron quienes le conocían bien y recibieron los beneficios de su naturaleza honesta, cariñosa e inteligente, sino también muchos otros a quienes influenciara este maestro amable y cariñoso. Louis fue enterrado en Coupvray. Su cuerpo regresó por la misma ruta que tomara treinta y dos años antes cuando hizo su primer viaje a la Institución en la que realizaría la obra de su vida.

Pero el reconocimiento al trabajo de Louis Braille aún estaba por llegar. Durante las tres décadas siguientes, su nombre alcanzó fama mundial, como el mayor benefactor de los invidentes, el hombre cuyo trabajo marcaría el sendero por el cual millones de no videntes entrarían en una nueva vida , pues podrían leer y escribir, comunicarse, aprender y crear y ocupar su sitio en la sociedad como seres humanos con educación y cultura.




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