Caballito de Mar o Hipocampo Características y Vida






LA VIDA DEL CABALLITO DE MAR o HIPOCAMPO

Entre cangrejos y estrellas de mar, arrojados por la marea en las playas de clima templado, suelen encontrarse unos animalitos que nos recuerdan a los fabulosos caballos con cola de pez que arrastraban el carro de Neptuno, dios del mar.

Menos llamativos, quizá, pero igualmente extraños y sobre todo más reales, los hipocampos o caballos marinos se nos presentan con su hocico largo, bastante similar al del caballo, su crin rígida y una larga cola prensil con la que se sujetan a las algas. Su nombre deriva del griego hippos, caballo, y kampé, oruga.

Imagen de un hipocampo

La posición vertical de los “caballos marinos” es característico.Pueden subir, bajar y desplazarse horizontalmente sin su postura. Vemos un pequeño hipocampo entre la vegetación submarina.

El simpático animalito presenta rasgos curiosos, en comparación con otros animales: su cabeza tiene la misma forma que la del caballo, posee una bolsa semejante a la de los canguros, un esqueleto exterior como el de los insectos, y sus ojos se mueven independientemente uno de otro, a semejanza de los camaleones. Este habitante de los mares cálidos y tropicales se mueve dentro del agua en posición vertical.

PARTES DE un hipocampo

Utilizando sus pequeñas aletas pectorales, avanza firmemente en el seno del agua con pequeños saltos. Su cuerpo va encerrado en una armadura de anillos óseos, y su cola mide más de la mitad de su cuerpo.

Los caballitos de mar se alimentan de animalitos marinos, a los que persiguen obstinadamente hasta que los apresan con sus mandíbulas desdentadas. Su tamaño es variable: miden, generalmente, entre dos y treinta centímetros.

Es un pez cordial y no tiene prácticamente enemigos. Uno de sus ritos más interesantes es la danza nupcial que efectúa, generalmente, en otoño.

El macho y la hembra, con sus colas enlazadas, inician una graciosa danza que finaliza en su unión. La hembra pone sus huevos en la bolsa incubadora del macho, y éste los conserva allí, hasta que los nuevos  individuos están  desarrollados  para  cuidarse solos.

Si observáramos la fauna marina, a lo largo de las costas arenosas o entre las algas y escollos, veríamos pequeños grupos de delicados hipocampos nadando verticalmente a mediana profundidad, uno detrás de otro. También podríamos sorprenderlos aferrados por la cola a la vegetación submarina, con sus cortas aletas pectorales agitándose levemente y con su gran aleta dorsal toda desplegada en abanico, preparada para captar los menores movimientos del agua.

El cuerpo del hipocampo, que difícilmente mide más de quince centímetros de largo, está protegido por una delgada coraza flexible formada por escuditos óseos articulados entre sí.

El macho se diferencia de la hembra por una pequeña bolsa que lleva sobre el abdomen, parecida a la de los canguros, donde durante el tiempo de la incubación guarda los huevos puestos por la hembra. Éste es un magnífico ejemplo del cuidado de la prole que nos da la naturaleza, y demuestra la superioridad del caballito marino sobre sus congéneres, los teleósteos, que abandonan su cría.

En las costas templadas son comunes dos especies de hipocampos que los naturalistas llaman Hipocampus brevirostris e Hipocampus guttulatus, ambos más bien chicos, de color gris azulado, excelentes nadadores aunque no se internen nunca en alta mar.

Si alguna vez se nos ofrece la oportunidad de tener en nuestras manos un hipocampo palpitante de vida, podremos observar su larga boca tubular y nos asombraremos de los fuertes coletazos que dará, tratando de recuperar su libertad.


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Fuente Consultada:
LO SE TODO Volumen I Los Hipocampos
Enciclopedia CONSULTORA Volumen II





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