Muerte de Goering Cadaveres de Lideres Mundiales de la Historia





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Muerte de Goering: Cadaveres de Lideres Mundiales de la Historia

Hermann Goering: Morir por la Alemania nazi

El 20 de abril de 1945 se celebró el Berlín el último cumpleaños de Adolf Hitler, que lo festejó entre la felicidad de encontrarse junto a sus aliados, pero también con la desesperación provocada por la inminente caída de su régimen nazi. Durante la celebración, Hermann Goering, mariscal del Reich y sucesor oficial de Hitler, estaba presente y por supuesto le presentó sus respetos al Führer pero sin jamás apartar de su mente la decisión que previamente había tomado.

 

Hermann Goering: Morir por la Alemania nazi

Convencido de seguir el camino de sus colegas y de su líder, que ya había decidido morir en el Fuhrerbunker ubicado en Berlín ante la llegada de los soviéticos, Goering se retiró de la fiesta sin anunciarlo, y huyó a Obersalzberg.

Una vez que Berlín cayó ante la avalancha soviética, Goering envió un telegrama en el que señalaba que desea asumir la jefatura del Reich, por lo que inmediatamente fue arrestado por las fuerzas vencedoras en su propio domicilio junto a toda su familia.

A partir de aquel momento, el militar alemán fue sometido a juicio ante el Tribunal Especial de Núremberg, encontrado culpable y condenado por un sinfín de delitos de gravedad, entre los que se sindicaron las causas de crímenes contra la humanidad y conspiración de una guerra ofensiva.

Durante el juicio, Giering había decidido representarse a sí mismo en la defensa de su persona, y si bien la fiscalía en determinado momento estuvo a punto de declararse incompetente, lo cierto es que las pruebas, documentos y el testimonio de los testigos pusieron fin a la defensa del militar.

Cuando el juicio estaba llegando a su etapa final, todos los presente pudieron vislumbrar el decaimiento de Goering, que se mantenía ausente, sin prestar atención al jurado, y respondiendo sólo con monosílabos.

La sentencia fue condenarlo a pena de muerte en la horca, ejecución que se produciría en el 15 de octubre de 1946, pero que jamás pudo ser llevada a cabo.

La muerte de Goering se produjo ese mismo día, cuando el militar nazi decidió quitarse la vida, ingiriendo el contenido de una capsula de cianuro, a tan sólo horas de la ejecución planificada.

Junto al cuerpo sin vida de Goering tendido en la cama de su prisión, se halló una carta dirigida a su esposa Emmy, en la que el militar declaraba que había sido el dueño de su propio destino.




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