Conquista y Colonizacion de la India Por Inglaterra





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Conquista y Colonización de la India

Hasta el siglo XVIII, la India estuvo bajo la hegemonía de los grandes mongoles, príncipes musulmanes. Cuando murió el último de estos soberanos, el país se dividió en una multitud de pequeños Estados rivales. Franceses e ingleses, que tenían factorías comerciales en el país, hicieron lo posible por conquistarlo. La India, que durante la guerra de los Siete Años pasó a ser colonia inglesa, proporcionó a Inglaterra enormes riquezas.

A principios del siglo XVIII, la India era un imperio muy poblado cuya civilización nada tenía que envidiar a la de Occidente, salvo desde el punto de vista técnico. Hasta 1700, aproximadamente, toda la península había permanecido bajo la autoridad de los grandes mongoles, que pertenecían a una rama musulmana de emperadores que descendían de Tamerlán.

Cuando hubo desaparecido el último gran mongol, el país se dividió en una multitud de pequeños Estados rivales.

Había finalizado el período fastuoso de la civilización india. Por otra parte, la rivalidad entre el hinduismo y el islamismo, así como las diferencias de razas, lenguas y castas desgarraban el país. La India iba a ser una presa fácil para un nuevo conquistador.

Francia e Inglaterra habían instalado en la India establecimientos comerciales o factorías. Las factorías inglesas más importantes se encontraban en Bombay, Calcuta y Madras, mientras que los franceses habían fundado Pondichery, Chandernagor, Mahé, Karikal y Yanaón.

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Revuelta de Cipayos

Hacia mediados del siglo xvm, el gobernador francés Dupleix intentó, a partir de estas concesiones, lanzarse a la conquista de todo el país. Disponía de un ejército de soldados autóctonos encuadrados por oficiales europeos.

Manejando hábilmente la oposición que existía entre los señores indios, en seis años logró situar gran parte de la India bajo la influencia de Francia.

Pero como Francia no tenía la intención de enfrentarse abiertamente a Inglaterra, en 1754 Dupleix fue llamado a su país, y su sucesor Godehey firmó un acuerdo con los ingleses: ambas partes abandonaban sus protectorados y renunciaban a concluir acuerdos con los príncipes locales.

Cuando, en 1756, estalló la guerra de los Siete Años entre Francia e Inglaterra, un francés de origen irlandés, Thomas Lally Tollendal, partió para las factorías francesas en la India e inició la lucha contra los ingleses.

Obtuvo algunas victorias, pero no le llegaron refuerzos, y cuando Robert Clive se dirigió hacia el sur de la India, su situación se hizo precaria.

Cuando el nabab de Bengala mandó matar a ciento veinticinco prisioneros ingleses, Robert Clive pasó al ataque. La batalla de Plassey (1757) hizo que Bengala pasara a manos de los ingleses. Tollendal, que permanecía acorralado en Pondichery, tuvo que rendirse cuatro años más tarde. Había caído el poderío francés en la India, aunque por el Tratado de París (1763) se permitió a Francia conservar sus posesiones con la condición de que las fortificaciones fueran destruidas.

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Palacio del maharajá en Mysore:Este majestuoso edificio se encuentra en la ciudad india de Mysore, en el estado de Karnātaka. Construido a finales del siglo XIX, este palacio amurallado se proyectó con cúpulas, arcos, torrecillas y columnatas de acuerdo con el estilo indo-sarraceno. El interior está decorado con deslumbrantes colores, vidrieras, pavimentos de mosaico, espejos y puertas de madera tallada.
Cipayo: Soldado indio de los siglos XVIII y XIX al servicio de Francia, Portugal y Gran Bretaña.

Los ingleses reemprendieron por su cuenta la política de Dupleix y se adentraron en el país. Robert Clive y sus sucesores, especialmente Warren Hastings, sometieron a toda la India al control de Inglaterra. Al principio el territorio fue puesto bajo la autoridad de la Compañía inglesa de las Indias Orientales, pero a causa de las quejas contra las exacciones de la Compañía, el Gobierno británico no tardó en instaurar un consejo de vigilancia.

robert clive

Robert Clive

A principios del siglo XIX, la autoridad de Inglaterra hallábase ya sólidamente impuesta: sólo las regiones del Indo quedaban todavía fuera del poder británico. Los territorios del curso inferior del río se encontraban en manos de los emires musulmanes, que en 1843 se vieron forzados a someterse.

En 1849, tras dos violentas campañas emprendidas contra el Penyab, fueron sometidas también las regiones más septentrionales. Desde ese momento toda la India estuvo bajo el control de Inglaterra. Los territorios confiscados a los príncipes hostiles a Inglaterra fueron colocados bajo la autoridad del «gran procónsul», el gobernador lord Dalhousie, que los dominó con mano férrea de 1848 a 1856.

Mientras tanto, Inglaterra había extendido su hegemonía a los Estados vecinos de la India: ocupó Aden y Birmania.
Inglaterra tuvo que reprimir varias revueltas. Una de las más importantes fue la de los cipayos, en 1857.

Delhi, Canpur y Lajno cayeron en manos de los rebeldes, y durante los dos años siguientes se libraron feroces combates.

Una de las consecuencias de la rebelión fue la abolición de la Compañía inglesa de las Indias Orientales: la India se convirtió en una colonia que dependía directamente de la Corona, y era dirigida desde Londres por un secretario de Estado asistido por un consejo de 25 miembros. De este secretario de Estado dependía, en Calcuta, un virrey, asistido por un consejo legislativo y ejecutivo. En 1876 la reina Victoria fue proclamada emperatriz de las Indias.

En el siglo XIX, la oposición al régimen colonial inglés cobró un cariz más violento. El movimiento nacionalista fundó un Congreso Nacional que exigía la autonomía del país. Se concertaron varias reformas, pero no se habló de autonomía. Para obtenerla, Gandhi aplicó una política de resistencia pasiva y lanzó la frase: «ingleses, abandonad la India». En 1947, la India fue dividida en tres Estados autónomos: la Unión India, Paquistán y Ceilán

LA DESCOLONIZACIÓN:

La rebelión de los cipayos, soldados indios que prestaban sus servicios en el ejército inglés al mando de oficiales europeos, sorprendió a Gran Bretaña. Sin embargo, la rebelión había estado incubándose desde hacía mucho tiempo: fue tanto más peligrosa cuanto que en ella participaron hindúes y musulmanes. No obstante, los ingleses lograron dominarla, en parte porque algunas regiones de la península india, especialmente el Penyab, permanecieron fieles a ellos.

A pesar de las importantes reformas que siguieron a la pacificación, los indios todavía tenían muchos agravios políticos y económicos contra Inglaterra. El Congreso Nacional Indio, asociación de patriotas fundada en 1885, les proporcionó la ocasión para formularlos. Este congreso pedía la indianización de la Administración, e hizo aplicar una serie de beneficiosas medidas en el terreno social y educativo.

Con Bal Giandaghar Tilak no tardó en imponerse la tendencia extremista que reclamaba la independencia. El poeta Rabindranath Tagore también se declaró partidario de la independencia.

En 1905, el Congreso aconsejó que se boicotearan los productos ingleses en beneficio de los productos indígenas. El país fue escenario de actos de terrorismo cometidos por una organización clandestina.

En 1909, todos estos acontecimientos dieron como resultado unas reformas que sólo satisfacían en parte los deseos de los patriotas moderados: se concedió entrada a un indio en el Gabinete del virrey, y otros dos, un hindú y un musulmán, obtuvieron escaños en el Consejo del secretario de Estado en Londres.

La primera guerra mundial aportó un cambio radical en las relaciones entre Inglaterra y la India: más de un millón de soldados indios combatieron en el frente aliado en el Próximo Oriente, Europa y África. Además, la India, desarrollando su industria y su comercio, cooperó con Gran Bretaña en el esfuerzo de guerra.

En 1917, los nacionalistas le arrancaron a Montagu, secretario de Estado para los asuntos indios, la promesa de una progresiva autonomía.

En 1919, en virtud de la Indian Act, se concedió a los indios atribuciones particulares en el aspecto regional, pero la Administración central siguió prácticamente en manos del virrey.

Los dirigentes indios no se sintieron satisfechos con estas reformas. Entre ellos estaba Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), que no tardaría en ocupar una posición predominante en el movimiento de independencia.

Gandhi era un abogado que había defendido los intereses de los indios emigrados a Natal, en África del Sur. No era contrario a los ingleses ni a Occidente, pero sentía una viva repulsión por el materialismo, al que consideraba una de las características esenciales de la sociedad occidental. En cambio, no ocultaba su admiración por los valores espirituales de Occidente.

Al igual que Tolstoi, con quien mantenía correspondencia, sentía predilección por la vida en el campo y se oponía a la técnica moderna. Entre los eslóganes políticos de Gandhi citaremos satya (verdad), ahimsa (no violencia) y brahmacharya (amor al prójimo).

Gandhi preconizó una resistencia pasiva a Inglaterra, es decir, la desobediencia civil y la no cooperación con el Gobierno colonial. Organizó manifestaciones pacíficas y reuniones, que provocaron una reacción brutal por parte de las autoridades inglesas. En Amritsar, un general inglés dio orden de disparar sobre la multitud. Esta represión indujo a los nacionalistas moderados a apartarse de Inglaterra.

Después de la muerte de Tilak en 1920, Gandhi se convirtió en el jefe indiscutido del Congreso Nacional. Aquel mismo año apoyó al Congreso con su campaña de no cooperación, y en 1921 provocó una huelga de impuestos.

A pesar de que Gandhi fue enemigo declarado de la violencia, menudearon los incidentes entre indios e ingleses y entre hindúes y musulmanes. En 1922, Gandhi empezó su primera huelga del hambre y fue condenado a seis años de cárcel.

Dos años después fue puesto en libertad. Hasta 1930, Gandhi se dedicó exclusivamente a actividades sociales y económicas. Puso toda su influencia y su prestigio al servicio de los millones de parias a quienes llamaba «pueblo de Dios».

Mientras tanto, el partido moderado (moderado únicamente en lo concerniente a la táctica, pues la meta seguía siendo la autonomía) había obtenido mayoría en el Congreso Nacional. La comisión de información enviada por Inglaterra fue boicoteada por los indios que, en 1928, exigieron la inmediata instauración de un régimen de dominio.

En 1930, Gandhi partió con gran número de discípulos en dirección a la costa a fin de recoger allí un puñado de sal y romper, de este modo, simbólicamente, el monopolio inglés de la sal. En efecto, la sal estaba grabada con un impuesto. (Ver: Marcha de la Sal)

Al año siguiente, el Congreso participó en una mesa redonda en Londres, pero esta conferencia no dio resultado alguno. En 1937, el partido del Congreso obtuvo brillantes victorias en las elecciones para los parlamentos provinciales. Sin embargo, la oposición entre hindúes y musulmanes se había acentuado.

Durante la segunda guerra mundial, Gandhi se declaró partidario de Inglaterra y China, mientras que Subhas Chandra Bose, presidente del Congreso, se ponía de parte de Alemania y Japón. La invasión de la India partiendo de Birmania, que había planeado Bose, terminó en fracaso. Sir Stafford Cripps, representante británico en Delhi, prometió a la India el estatuto de dominio, estatuto que le sería concedido inmediatamente después de la guerra.

Pero en 1942 Gandhi lanzó su proclama: «Ingleses, abandonad la India». Poco después de finalizadas las hostilidades, Mohamed Ali Kinnah, jefe de la Liga Musulmana, invitó a los musulmanes a pasar, a su vez, a la acción.

A Inglaterra sólo le quedaban dos alternativas: emplear la violencia o abandonar la India, repartiéndola entre hindúes y musulmanes. Optó por la segunda solución, y, en 1947, el Congreso y la Liga Musulmana aceptaron el plan de división que les había presentado el virrey, lord Mountbatten.

La India sería dividida en tres dominios: la Unión India, Paquistán y Ceilán. Algunos meses después, el 30 de enero de 1948, Gandhi fue asesinado por un fanático, y el primer ministro, Jawaharlal  Nehru,  le  sucedió  como señor espiritual y político de la nueva India.

En 1966, Indira Gandhi sucedió a Nehru, su padre. La división de la India provocó emigraciones masivas, acompañadas de violencias que costaron la vida de centenares de miles de personas. Numerosos hindúes abandonaron Paquistán, mientras que los musulmanes se retiraron de la Unión India. Sin embargo, una décima parte de la población de la India son musulmanes.

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