Principales Especies Que Vivieron En La Tierra Animales Fósiles






trilobite

Un TRILOBITE FÓSIL en perfecto estado de conservación que permite
ver los detalles de este animal que vivió hace 500 millones de años

FORMACIÓN DE UN FÓSIL: El esquema representa, de izquierda a derecha, las etapas sucesivas atravesadas por una región, donde los agentes de la erosión han ido rebajando las alturas y depositando sedimentos en el fondo del océano. En este proceso se han ido fosilizando los restos de algunos animales.

formación fósil

Para que la fosilización se produzca, los restos deben estar sepultados en capas que se encuentren bajo el agua, pues ésta es necesaria para la sustitución’ lenta de las materias orgánicas por los minerales que el agua lleva disueltos. Fuera del agua, además, los restos se descompondrían rápidamente por la acción del aire. Aunque el agua descompone las partes blandas de los organismos, las partes duras, como huesos y dientes, pueden fosilizarse.

La presión ejercida por las rocas de las capas superiores sobre las inferiores que contienen los restos, favorece el proceso, conservando los restos fosilizados de animales y plantas que vivieron en la época en que las rocas fueron depositadas. Aunque no siempre se producen todas las condiciones favorables para que la fosilización ocurra, en las rocas sedimentarias se encuentran numerosos fósiles.

AMPLIACIÓN DEL TEMA SOBRE LOS FÓSILES
Los fósiles y su indicación de los tiempos

Aunque los orígenes de la Tierra constituyen una incógnita, hay ciertas muestras que permiten saber algo acerca de lo que acontecía en el globo hace millones de años: los fósiles.

Ellos son los monumentos materiales que marcan los mojones de las pretéritas edades geológicas. Se da el nombre de fósiles (de la palabra latina fosa, excavación) a todo resto de vida vegetal, animal o a los indicios de su existencia en el pasado. Estos fósiles se encuentran generalmente en las capas sedimentarias de la corteza terrestre y para hallarlos es necesario practicar profundas excavaciones. Aparecen de muy diversas formas, y muchos están petrificados o fosilizados.

El fenómeno de la petrificación consiste en el reemplazo, molécula a molécula, de la substancia orgánica por materia inorgánica, de modo tal que la materia reemplazante conserva la forma que tenía la reemplazada imitando hasta los más finos detalles. Dicho fenómeno recibe también el nombre de epigénesis.

Las únicas substancias capaces de experimentar epigénesis son las partes duras de los árboles, animales, etc., porque pueden resistir a este proceso lentísimo; además estas substancias deben estar cubiertas totalmente por un terreno que las aisle del aire. El elemento minera! que substituye a la madera en el fósil es el sílice; los huesos y dientes de los animales o del hombre son reemplazados por la colofanita (fosfato hidratado de calcio), la calcita o el espato calcáreo. A los esqueletos de las esponjas y de las conchas de los moluscos los reemplaza el sílice; en cambio, los vegetales se reducen a hulla primero y luego a carbón de piedra. Se da el nombre de sub-fósil al fósil que aún conserva su materia orgánica aunque sus poros estén infiltrados de substancia mineral. Sucede a veces que animales antiquísimos se conservan intactos al quedar envueltos en alguna substancia que los preserva del medio.

Esto ocurre con algunos trozos de ámbar (resina endurecida que brotaba de antiquísimas confieras), dentro de los cuales han quedado atrapados numerosos insectos. Algo semejante a la acción preservadora del ámbar es la de la ozocerita de la Galitzia; envueltos en esta suerte de petróleo sólido se han encontrado rinocerontes prehistóricos. Varios ejemplares de mamutes fueron hallados casi intactos entre los hielos de Siberia, y la sequedad y el frío reinantes en la cueva del Seno de Última Esperanza, en el S de Chile, han permitido que lleguen hasta nuestros días restos de grandes desdentados y de primitivos caballos con parte de la carne y piel momificada.

Muy distintos de los fósiles que se acaban de mencionar son los “indicios”. Se da este nombre a elementos tales como la impronta de las hojas de los árboles, de insectos, peces, mamíferos, moluscos, etc. Forestas huellas se pueden conocer detalles que, como las nervaduras, los ojos, las escamas, pelos, etc., desaparecen con la descomposición natural del animal o del vegetal. En esta rápida enumeración de los tipos de fósiles no hay que olvidar las marcas o rastros que los animales dejaron al caminar o al arrastrarse y que se han conservado por endurecimiento de la materia en que fueron impresas.

El científico cuenta además con galerías de gusanos, nidos de insectos, excrementos, huevos fósiles, etc. Pero pese a todos estos testimonios que la naturaleza brinda, probablemente no se tenga nunca un conocimiento perfecto acerca de todas las especies desaparecidas que poblaron la Tierra.

PARA SABER MAS…
La evolución de los seres vivos a partir de los flagelados verdes

Los flagelados verdes fueron unos de los primeros seres clorofílicos. Se diferenciaron de las algas azules por la mayor complejidad de su célula. Estas células ya tenían protoplasma, membrana y núcleo. Los procesos de la evolución de los animales y de las plantas se conocen, pero proceden de interacciones complicadísimas.

En un primer momento las células se agruparon y se pasó de los protozoarios a los metazoarios, de las metafitas a las protofitas. Estas células se dividieron y se diferenciaron según el trabajo; así aparecieron células musculares, nerviosas, reproductoras, etc.


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La hidra es un ejemplo viviente de este nivel de evolución. Las células se agruparon en tejidos que luego formaron órganos. En este nivel de la evolución están situados animales como el erizo de mar o ciertos gusanos. La simetría dominante en el reino vegetal es la radial (que presentan animales como el erizo de mar) y la que ha predominado en el reino animal, incluido el hombre, es la bilateral. La evolución no hubiera podido llegar a las precisiones ideales de los animales contemporáneos sin mutaciones, o sea variaciones bruscas y casuales que se producen por trastornos en los genes y cromosomas.

Ciertas mutaciones significan una desventaja para el ser que las padece, e incluso pueden ocasionarle la muerte; sin embargo, otras lo favorecen porque capacitan al individuo para una mejor adaptación al medio. Estas mutaciones son seleccionadas por la “concurrencia vital” (lucha por la vida), y si sobreviven y llegan a transmitirse por herencia, se forman nuevas especies a través del tiempo. Un papel importante en todo este proceso lo desempeña la adaptación al medio que condicionará la prosperidad de las mutaciones y de las especies.

Fuente Consultada: La Tierra y Sus Recursos Levi Morrero





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