Homo Habilis Caracteristica Cerebro Huesos Altura La Evolucion Humana


homo habilis

El Homo habilis: La evidencia más clara de los primeros fabricantes de herramientas y de sus descendientes se hallaron en el lecho de un antiguo lago situado en la garganta de Olduvai (Tanzania).

Estas herramientas se han datado en unos 1,8 ma. Y fueron construidas por Homo habilis, el «hombre hábil», que dejó lo que podrían ser restos de un campamento junto a un lago, incluida una pequeña cantidad de útiles de piedra y huesos rotos de animales. Probablemente dormía en los árboles, a resguardo de leones y otros animales peligrosos. En su entorno, rico en depredadores, los humanos eran tanto cazadores como presas. Los indicios de Olduvai sugieren que Homo habilis ya despedazaba parte de los restos de los animales que carroñeaba.

Homo habilis usó la tecnología lítica más simple, perfeccionada por H. erectus para crear hachas y herramientas cortantes de piedra para tareas como el desolle de animales. Los neanderthales fueron los primeros en montar raspadores, puntas de lanza y cuchillos en mangos de madera. Los humanos modernos desarrollaron  tecnologías más sofisticadas al perforar las caras de lajas de piedra trabajadas cuidadosamente y convirtieron esas hojas en raspadores, buriles y taladros para trabajar cuerno, hueso y cuero. Tras la última glaciación , los cazadores añadieron a sus flechas pequeñas barbas.

Homo Habilis tenía un cerebro unas cuatro veces más grande de lo que correspondería a su tamaño y peso. Pero un cerebro mayor conlleva un mayor consumo de energía. Para poner en marcha nuestros cerebros necesitamos unos veinte vatios, o 400 calorías por día —o, lo que es lo mismo, un 20 por 100 de nuestro consumo total de energía sólo para poder pensar.

Esto nos lleva a una verdadera espiral evolutiva. Los cerebros de mayor tamaño necesitan una buena cantidad de energía, y el mejor modo de hacerse con ella es comiendo carne. El medio más productivo de conseguir carne es cazando, y para ello qué mejor que hacer uso de útiles y armas. Aquellas criaturas mejor adaptadas para la fabricación de tales herramientas eran las dotadas con cerebros de mayor tamaño.

Fue sobre esa época cuando apareció el que podría considerarse el primer humano auténtico: Homo ergaster, dotado de un gran cerebro, con la frente inclinada, arcos superciliares prominentes y unas extremidades robustas similares a las de los humanos modernos. Este recién llegado era más cazador que carroñero.

Homo ergaster estaba estrechamente relacionado con Homo erectus, el primer humano que se extendió de África tropical a Europa y Asia como parte de una expansión general de mamíferos y sus depredadores ocurrida hace unos 1,8 ma.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Powered by sweet Captcha