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Metalurgica Primitiva en el Neolítico: Los Metales Cobre, Hierro, Bronce

Hace unos 7.000 años los seres humanos comenzaron a producir objetos de metal. Los historiadores denominan Edad de los Metales a la última etapa de la Prehistoria, por la importancia que tuvo la invención de la metalurgia.

La metalurgia: El descubrimiento de que se podía extraer metal de la roca supuso un desarrollo tecnológico vital. Los primeros humanos sin duda vieron los depósitos de oro y cobre en las rocas, pero extraerlos era más complejo. En Asia, en torno al año 9000 a. C., se usaba cobre para fabricar herramientas, lo cual indica que se había alcanzado ya cierto conocimiento del proceso de fundición.

Este conocimiento permitió trabajar grandes volúmenes de metal con ayuda del martillo y, hacia el año 4000 a. el trabajo con el cobre se había extendido ya al norte de África y Europa. La extracción de minerales metalíferos superficiales como la malaquita estaba ampliamente difundida en Oriente Próximo, donde se empleó por vez primera de forma eficaz la técnica de la fundición.

El primer metal que se utilizó fue el cobre y lo trabajaban de manera muy sencilla, golpeándolo con piedras. El cobre no era un metal muy resistente y se utilizaba sobre todo para hacer joyas y objetos de adorno.

En un principio, esta se aplicó básicamente con fines decorativos. El oro y el cobre se consolidaron como artículos comerciales vitales y contribuyeron al desarrollo de las culturas económicamente fuertes que empezaron a surgir en la época. Pese a ser minerales preciados, el cobre y el oro eran demasiado blandos para aplicarse a la fabricación de armas. Sin embargo, la experiencia de trabajar el cobre conllevó una mayor comprensión de las propiedades de los metales en general y, en última instancia, propició la amalgama del cobre con el estaño para producir una aleación más resistente: el bronce.

Más tarde los seres humanos utilizaron otros dos metales: el bronce, una aleación de cobre y estaño, y el hierro. Ambos metales eran muy resistentes y con ellos se podía fabricar todo tipo de utensilios: herramientas de trabajo, armas y armaduras, recipientes, joyas, estatuas. Para fabricar objetos de bronce y hierro los hombres fundían el mineral en hornos cerrados y después colocaban el metal fundido en moldes con la forma del objeto que querían realizar.

Puesto que las existencias de estaño se limitaban a Oriente Próximo, China y el noroeste de Europa, la Edad de Bronce solo se dio en estas zonas. En el resto del mundo, como en África, América y Australia, la piedra siguió siendo el medio más eficaz para fabricar herramientas hasta la llegada del hierro.

La eficacia del bronce generó un excedente de útiles, armas y objetos ceremoniales, así como artículos de lujo, que llevó la riqueza a determinadas comunidades.

FORMAS DE TRABAJAR EL METAL:

I II III
La primera forma de trabajar el metal consistió en golpear el cobre con un martillo de piedra para darle forma. Así se realizaban adornos y herramientas.  Más tarde se utilizó el método de forja, es decir, calentar el metal mientras era martilleado, lo que facilitaba el moldeado de los instrumentos. El descubrimiento de la fundición generalizó el uso de los metales. Los metales se calentaban a elevadas temperaturas hasta volverse líquidos y se introducían en moldes con la forma de los instrumentos que se deseaba fabricar.
El fundido permitió mezclar varios metales; este procedimiento se llama aleación. Fue así como se descubrió el bronce, una aleación de cobre y estaño, que era más resistente y más fácil de modelar que el cobre.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Era necesario armar ejércitos enteros y los yacimientos explotados de la zona comenzaron a resultar insuficientes. De pronto, un descubrimiento, inicialmente conocido sólo por algunos que lo guardaban como un secreto de Estado, vino a modificar todo el sistema comercial-industrial de la Edad del Bronce.

El descubrimiento del hierro “libera” a las ciudades de los abusivos acaparadores de cobre y estaño. Una nueva edad se inicia con la rápida difusión de este metal, que desplazó en forma total a los utensilios de piedra. Con el hierro todo se hace más rápido y barato: herramientas de labranza, cascos, corazas, armas, útiles para oficios en general, etc.

Este cambio perjudicó a las regiones antes enriquecidas por el comercio de los metales, nivelando prácticamente a todos los pueblos. Toda Europa Central fue un yacimiento, aprovechándose también la madera de sus bosques como combustible.

Muchas veces en la historia los bosques fueron talados sin piedad, siendo éste uno de los períodos en que el fenómeno se produjo con mayor intensidad. Los príncipes desarrollaron pequeñas unidades de población dedicadas a las actividades ganaderas y metalúrgicas. Así fueron acumulando riquezas importantes. Al finalizar esta gran edad, en el siglo VII a. de C, surge en Austria y a orillas del río Rin una avanzada cultura llamada civilización de Hallstatt, que mantiene contactos comerciales con Grecia y Asia Menor, donde existían ya los elementos que hacían prever el florecimiento de la clásica Edad Antigua.

El perfeccionamiento en todas las ramas, iniciado en el II milenio a. de C. por los pueblos orientales de la Mesopotamia, sus vecinos los guerreros hititas y, especialmente, por los egipcios en el valle del Nilo, se expandió durante la Edad del Hierro -que fue también el comienzo de la Historia- gracias a los fenicios, los cartagineses y los griegos.

Los dos primeros formaron un “puente de navegación” entre Oriente y Occidente; los griegos asimilaron conocimientos y, dándoles forma actualizada, los proyectaron hacia el mundo conocido. Ya antes del siglo 30 a. de C. comenzó a hacerse carne en algunos pueblos del este la idea de comunicarse por medio de otro artificio que no fuera la palabra hablada.

En realidad, ya en el Paleolítico algunos hombres habían alcanzado este objetivo. No se necesita ser un arqueólogo experto para comprender el “mensaje” dejado en las cavernas por el “homo sapiens” primitivo. Por las pinturas rupestres sabemos cómo eran entonces las expediciones de caza, qué armas se utilizaban y cómo eran las costumbres. Sin embargo, faltaba muchísimo aún para que la escritura permitiese una fiel “traducción” del lenguaje oral. Y esto se produjo casi al mismo tiempo para los babilonios y los egipcios. Como estas escrituras eran sagradas y a ellas sólo tenían acceso los sacerdotes, se las llamó jeroglíficos (es decir: escritura sagrada).




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