Factores Decisivos Para Una Buena Salud Tips Para Mejorar La Salud


10 IDEAS PARA VERNOS MAS SANOS

Jerarquice el placer: Una de las funciones de los alimentos es brindar placer. Sin embargo, debido a tanto “dietismo”, la comida ha llegado a transformarse en nuestro enemigo. “Devolvámosla entonces a sus fuentes: nutrición y placer. ¿Cómo? ‘Legalizando’ nuestros alimentos preferidos: si los hacemos cotidianos, podremos bajar el deseo descontrolado por ellos”, explica la nutricionista Mónica Katz. Regla práctica: pregúntese qué alimento no podría faltar en su menú habitual si usted no quisiera bajar peso y si no fuera diabético o enfermo cardíaco. De esa lista, propóngase administrarse una porción pequeña diaria, y hágalo sin culpas. Si le parece poco, piense: ¡no será mi última cena!

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Balancee su dieta: Trate de incluir todo tipo de alimentos en su dieta. Estudios científicos señalan que se necesitan al menos 19 alimentos diferentes por semana para no tener carencia de nutrientes. Los hidratos de carbono, presentes en legumbres, cereales, frutas y verduras, deberían  formar parte de la mitad de nuestra dieta diaria. Para aprovechar mejor este nutriente, por ejemplo en el caso de las harinas, es aconsejable elegir aquellas que sean enteras o integrales que, a diferencia de las refinadas, conservan todos sus componentes nutritivos (vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra). “Pero cuidado, no se deje guiar sólo por el color del pan. El hecho de que el pan de salvado sea marrón, no implica que sea totalmente integral. Es importante leer la información nutricional de los envases de los productos”.

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Sí a las proteínas: Desde “la era del colesterol” muchos han eliminado o reducido a las proteínas, cuya ingesta está asociada al exceso de grasa y a problemas cardiovasculares. Sin embargo, las proteínas de las carnes son excelentes para realizar un plan de adelgazamiento sustentable en el tiempo: generan saciedad e incrementan el gasto metabólico corporal (el organismo invierte combustible para degradarlas y de lo ingerido queda sólo un 60 por ciento).

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Arme un ambiente seguro: “Los humanos tendemos a ser ‘completadores’, percibimos un ‘todo’, y hasta que no terminamos ‘todo’ no lo podemos olvidar: por ejemplo, el ‘todo’ de una bolsa de confites será literalmente la bolsa completa; nuestro cerebro no nos enviará la señal de detención hasta que terminemos dicha bolsa”, explica Katz. La idea no es controlar la cantidad del alimento una vez que tenemos delante el paquete de galletitas o la bolsa de confites sino, por el contrario, armar un ambiente seguro: coma galletitas solo en una confitería donde con un café se sirven dos o tres; si camino al trabajo usted acostumbra a comprarse golosinas, entonces cambie el recorrido; en la mesa de un restaurante, ponga la panera lo más lejos posible de su alcance o bien, dígale al mozo que no se la traiga.

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 No existen las dietas mágicas: “No le haga caso a las dietas que prometen bajar rápidamente de peso. Toda reducción de peso es parte de un proceso que lleva tiempo”. Las dietas más publicitadas para esta época del año, por ejemplo las hipocalóricas, son contraproducentes. Diversos estudios científicos determinaron que la mayoría de las personas que se somete a este tipo de regímenes, con menos de 1.000 calorías diarias, recuperan al año los kilos que habían perdido. “Una dieta para bajar de peso no debe proveer menos de 1.2000 calorías al día. De todas maneras, lo recomendable es perder el 10 por ciento de nuestro peso inicial y mantenerlo por lo menos durante un año”.

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Cómo elegir el gimnasio: La proliferación de los gimnasios, sin los debidos controles de habilitación por parte de las autoridades, puede poner en peligro nuestra salud física. “Cuando se comienza con una actividad en estos establecimientos, hay que solicitar los antecedentes laborales del profesor de educación física a cargo y verificar que tenga un título terciario; pedirle al entrenador que nos haga una evaluación sobre nuestras condiciones, no todos podemos ser superatletas; y tratar de que los grupos sean reducidos para tener una atención los más personalizada posible”. Se descuenta que para empezar, es ideal un chequeo médico que incluya un electrocardiograma y una ergometría.

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Cigarrillo, enemigo de la piel: En general, los fumadores tienen la piel seca y frágil. El tabaco disminuye la acción antioxidante de la vitamina A y de los fibroblastos, que se ocupan de su hidratación y humectación, y produce cambios en la cantidad y calidad del colágeno tornando menos elástica la piel. Si se va a someter a una operación, es recomendable no fumar tres semanas antes y cuatro semanas después de la misma, para no retardar el proceso de cicatrización. Entre las enfermedades dermatológicas del fumador se destaca el cáncer de labio (el 80% de los pacientes que tiene este cáncer es fumador), y está comprobado que el riesgo es mayor en aquellas personas que se exponen más tiempo al sol.

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Un cuidado para cada etapa: Entre los 20 y los 30 años, si no se abusó del sol, la piel conserva su brillo y suavidad, hay buen recambio celular y la irrigación y oxigenación cutánea son adecuadas. Para conservar su buen aspecto, use protectores solares, huméctese con cremas e higienícese diariamente la piel con agua. Entre los 30 y 40, comienzan a aparecer los primeros síntomas de flacidez cutánea: los tratamientos deben ser más intensivos, con cremas que contengan vitaminas y antioxidantes, y debería usar un protector solar con factor de protección (FPS) más alto que 15. Desde los 40 años en adelante, la grasa subcutánea empieza a reabsorberse: la piel se torna menos elástica y el color, más amarillento y deslucido. Las recomendaciones de hidratación y humectación son las mismas, pero habría que hacer una visita anual al dermatólogo para que le realice un minucioso examen de la piel y analice las alteraciones de la pigmentación.

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Hable de sus problemas: “Las personas tiende

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