Francis Ortega Socas Historia Conmovedora de Amor y Sacrificio




ANTES Y DESPUÉS DE FRANCIS 

papas de francis

Mi nombre es Elena Isabel Socas y estoy casada con “Quique” Ortega desde hace  16 años. Nuestro matrimonio era normal, con los tropiezos  de cualquier pareja, pero con una base sólida de mucho amor.  Mi vida era muy común, trabajaba  en un Registro del Automotor donde era muy feliz, pues la atención al público, siempre me fascinó, estudiaba Hotelería, carrera que terminé de cursar (me quedaron tres materias) y  que me hubiera encantado ejercer, siempre me imaginé en la recepción de un gran Hotel. Quique estudiaba Ingeniería Civil, terminó de cursarla, (le quedaron diez materias)….pero Dios nos tenía reservada otra tarea….

A los casi 2 años de casados tuvimos a nuestro primer hijito Pedro Javier, cariñosamente llamado “Pepi”, con este primer milagro nuestras vidas comenzaron a cambiar y empezamos a disfrutar “la magia de Pepi” (una historia aparte). Para nosotros Pedro siempre fue una personita muy especial, hoy tiene 14  años, cursa noveno de la escuela secundaria, juega al rugby y toca la guitarra; cuando era chiquito decía que veía ángeles, hablaba con un ser imaginario llamado “Pío” (después relacionamos que podía ser el Santo Padre Pío) y decía que curaba con sus pequeñas manitos. Un día Pepi, teniendo tres añitos,  se acercó a una estampita que tenemos del Sagrado Corazón de Jesús pegada en la puerta de entrada y le pidió con mucha fe un hermanito; así recibimos al poquito tiempo con mucha alegría la noticia de que estaba embarazada. Al instante Pepi supo y nos afirmó con mucha certeza que su hermano era varón.

Al tercer mes de embarazo fuimos los 3 a la primera ecografía, con la ilusión de que Pepi viera por una pantalla a su hermanito. Pero  salimos de ahí muy tristes, pues en el estudio se vio que “el bebé” tenía una pequeña pelotita a la altura del cuello. Eso sí… Pepi había acertado… era varón!. Un poco perdidos, ya que ningún médico podía darnos un diagnóstico en ese momento, comenzamos a peregrinar por distintos especialistas, buscando ayuda y una respuesta.

Inmediatamente sentimos la necesidad de ir a Misa. Quique y yo nos confesamos y comulgamos. Los dos sentíamos lo mismo: que en el momento de concebir a nuestro hijo, quizás  no habíamos estado en gracia y que estábamos pagando con nuestro sufrimiento y el de nuestro hijo, algún error. Pero uno de los médicos nos dijo algo muy cierto: el verdadero milagro es tener un hijo sano, son tantas las condiciones que deben darse para que no haya ninguna malformación, que muchos no valoran el milagro de que un hijo nazca sano.

Fuimos a infinidad de lugares que nos recomendaron: padres sanadores, monjitas videntes, santuarios, etc. Comenzamos a rezar más, a ir a misa y nos encomendamos a Dios, la Virgen y a todos los Santos.

Debo decir que en ningún momento, NUNCA JAMAS, pasó por mi mente  deshacerme de este hijo. Me puse en las manos de Dios, me entregué absolutamente y le pedí muchas fuerzas para afrontar los meses que se venían, de mucha incertidumbre, no sabíamos si el embarazo iba a llegar a término, pero queríamos con toda nuestra alma a ese hijo.

Fue un embarazo muy triste. Todos los meses hacíamos ecografías y allí se veía que “la pelotita” iba creciendo a la par del niño. En uno de los últimos estudios se vio que era aún más grande que su cabecita.

Tuve mucho miedo, aunque siempre supe que Dios no nos iba a abandonar y que nos había puesto frente a una difícil prueba, y me decía a mi misma la conocida frase “Dios te da la cruz que puedes soportar” y me sentía muy fuerte y dispuesta pensando en eso. Pero tenía terror al pensar en el momento del parto, no sabía con qué me iba a encontrar, si mi hijo iba a vivir. Tenía insomnio y mucho miedo.

Pepi estaba feliz y ansioso con la llegada de su hermanito pero para nada ajeno a lo que sucedía. Desde el primer momento le dijimos que “el bebé “ estaba enfermo y que tenía una pelotita, y él con mucho amor, apoyaba sus manitos en mi panza y decía “se va a curar”, “Dios lo va a curar”.

Y llegó el día del parto, fecha que elegimos, pues era cesárea programada. Sabiendo la ansiedad que tenían la familia y los  amigos, y nosotros que necesitabamos estar en recogimiento , no le dijimos a nadie y el 23 de Junio de 1999 nos levantamos tempranito, dejamos a Pepi en casa de mi suegra, con la excusa de que íbamos a  hacer un estudio y solitos con Quique nos fuimos a internar y a las 13,45 nació “Francisco José”. Francisco porque ese nombre nos gustaba y además porque mi suegro y uno de mis abuelos se llaman así. José por San José, al cual nos encomendamos mucho y en honor a Josesito, un pequeño bebé, hijo de unos primos, que había muerto hacía un año súbitamente, a los cuatro meses de edad.

A estas alturas, ya teníamos inaugurado en casa un Altar con todas las estampitas y la Biblia que nos habían acompañado todos esos meses. (A falta de espacio, con el tiempo tuve que inaugurar una caja para guardar todo el amor que nos fue dando la gente: estampitas, cuadros, botellitas con agua bendita de distintos lugares, rosarios, reliquias, etc.) Y nació Francisco… Mi hermano Carlos, que es médico, y al que yo le pedí que estuviera presente en el parto, estuvo  dándome la mano todo el tiempo y cuando nació Francis se hizo un silencio en la sala y sólo pude escuchar  que a  él se le escapaba : ..pobrecito….

francis jugando



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El primero de nosotros dos  en verlo fue Quique y él cuenta que Francis agarró fuerte su dedo y lo miró como diciendo “ayudame papito”…A las pocas horas vino uno de los cirujanos y nos dio el diagnóstico: “Linfangioma quístico de cara y cuello”, enfermedad muy rara en el mundo, un caso en 12.000. Estuvo en Neo de ese hospital hasta las ocho de la noche, pero viendo que era un caso complicado, los médico sugirieron llevarlo ese mismo día  a Neo del Hospital Pediátrico, pero antes  lo trajeron a mi habitación para que lo conociera. Lo alcé por primera vez y lo abracé muy fuerte…  y lo que sentí en ese momento fue mucha pena al ver su carita con esa pelota tan grande que ni se le veía un ojito. Lloré… pero sólo un instante porque inmediatamente sentí que tenía que transmitirle fuerzas y que todo iba a salir bien. Se lo llevaron… me sentí vacía, como si me arrancaran el alma.

Al cuarto día volví a encontrarme con mi Francis, pero esta vez en Neo, con visitas restringidas.  Ese día  un sacerdote fue a bautizarlo. En Neo estuvimos cuatro meses, y  en el transcurso de sus dos primeros años de vida  pasó por 8 cirugías de  5 horas cada una aproximadamente. Momentos muy difíciles donde estuvo al borde de la muerte, sufrió paros respiratorios y cardíacos. Su estado era de riesgo permanente ya que el linfangioma había afectado mucho la parte respiratoria, para lo cual debieron realizarle traqueostomía y un gastrostoma para alimentarse (un agujerito en la panza).

Recuerdo uno de los momentos en que estuvo muy grave y se lo encomendamos a la Virgen de San Nicolás, prometiéndole llevar su nombre si salvaba su vida. De ahí que luego lo inscribiéramos con el nombre completo de Francisco José Nicolás.

En Neo y en el Hospital mismo aprendimos muchas cosas, ya que después de salir de Neo estuvimos internados muchas veces más, por infecciones, por inconvenientes respiratorios, porque se le salía la sondita de la panza, etc.

En el Hospital se aprende a vivir de cerca el dolor de los demás, se aprende a convivir con la muerte ya que muchos niños fallecieron durante nuestra estadía. Se aprende a compartir el dolor, a convivir con gente de distinta clase social. Aprendí mucho a escuchar cada historia  y a consolar y hasta a dar un consejo. Me fui a vivir al hospital, a una pieza  destinada a las madres de Neo y de terapia intensiva y conviví durante 4 meses con las otras mamás compartiendo habitación, comidas y charlas. Y aprendí también que los médicos y enfermeras son seres humanos que cumplen una obra maravillosa, aprendí a valorarlos mucho. Fueron meses difíciles para nuestra pequeña familia que se vio partida en dos. Quique y Pedro iban a visitarme todos los días. Quique ofició de amo de casa y de padre y cumplió sus tareas de mil maravillas.

Francis ha pasado por todos los sectores del Hospital y cariñosamente nosotros decimos que lo atiende el “equipo de primera” compuesto por variedad de especialistas. En el Hospital ya mucha gente nos conoce, basta estar un ratito parada con él en algún pasillo para que todo el que nos recuerda  se pare a saludarlo y a darnos aliento, ya no le tengo miedo a los hospitales, me siento como en una gran casa. Sí sufro las noches que debo pasar ahí cuando estamos internados,  donde un coro de lamentos y llantos hacen difícil cerrar los ojos.

También aprendimos una cosa muy importante en ese tiempo: pedíamos y rogábamos a Dios que nuestro hijo se salvara, pensamiento normal pero a la vez egoísta de todo padre, pero nuestra querida Hermana Elvira , rectora de mi  colegio secundario y con el tiempo amiga, que estuvo presente en todas las internaciones y que hoy nos acompaña desde el cielo, nos hizo ver que estábamos pidiendo mal; debíamos entregarle nuestro hijo  a Dios y que se hiciera su voluntad. Y eso hicimos… se lo entregamos  y se hizo su voluntad y hoy está con nosotros.

Tratamos de comenzar a llevar una vida más normal, Quique siguió trabajando y estudiando pero a pesar de su increíble voluntad nunca le dieron los tiempos para poder terminar su carrera…. y yo me dediqué por completo a Francis, renuncié al  trabajo y postergué mis estudios. Dios me dio mucha fuerza y una sonrisa constante para afrontar esos momentos,   pero cuando Francis cumplió cinco años sentí que empezaba a aflojarme y comenzó a invadirme la tristeza, me sentía alejada del mundo… hasta que milagrosamente pude volver  a trabajar , Dios acomodó nuestros horarios y volví a salir, volví a arreglarme, otra vez el Registro del Automotor me esperaba para estar en contacto con la gente que me encanta. Y volví a levantarme y a seguir con más fuerzas.

Muchas veces me pregunté ¿por qué?… No por qué a mí. Sino ¿por qué a él? ¿Por qué un ser tan pequeñito, inocente e indefenso tiene que sufrir tanto? No he encontrado la respuesta exacta, debo ofrecer a Dios este dolor, pero sí sé que Francis ha tenido y tiene una misión importantísima desde que nació. Empezando por nosotros a los cuales convirtió y siguiendo por  toda la gente que nos ayudó y se acercó a brindarnos su apoyo. Nuestra familia, padres, hermanos, tíos, primos, amigos, todos muy cerca., algunos lejos…porque nos separa la distancia,  pero muy cerca y pendientes de todo en los momentos difíciles. Tanta gente ha rezado y reza hoy por él…no sólo los de nuestra religión, nos abrimos a todo aquél que pudiera hacer una oración por Francis…se nos acercó tanta gente de diversas creencias, podría decir que gracias a  todo esto nos volvimos ecuménicos.. Francis ha unido a tantas personas que estaban distanciadas…del Dios de todos.. de nosotros, entre ellos mismos…

Ya estabilizado, al año y medio Francis comenzó  su primera  rehabilitación  en un instituto donde fue tratado por diversos terapeutas. También  nosotros tuvimos apoyo psicológico. En ese lugar aprendí mucho porque vi casos tan terribles y enfermedades tan raras en otros niños que lo de Francis  realmente no parecía nada. Estuve con gente que llevaba niños desde hacía 15 años y nosotros recién estábamos empezando un largo camino. Recorrimos muchos institutos de rehabilitación, hasta tuvo profesor de educación física en la casa, salió adelante muchas veces y muchas veces también volvió para atrás…pero nunca dejamos ni dejó de luchar, actualmente va a un lindo instituto de rehabilitación y va muy contento, lo disfruta.

Debido a su traqueotomía, Francis nunca pudo hablar, es por eso que cuando tuvo cuatro años hicimos un curso de “lengua de señas”. Francis escucha perfectamente pero necesitó aprender algunas señas para poder hacerse entender. Esto nos ha acercado al mundo de los no oyentes, tan aislados por cierto… y son gente maravillosa de la cual también hemos aprendido mucho y de los que estamos también muy agradecidos.

También a sus cuatro años  Francis se insertó en la sociedad. La búsqueda de un lugarcito para que  Francis jugara y estuviera con otros niños fue ardua, nadie se animaba… hasta que  una  guardería del barrio nos abrió sus puertas y le puso garra a la situación. Un lugar  con niños sanos que lo recibieron con mucho afecto como así también  los padres que enseñaron a sus hijos a mirar a Francis con amor. Las maestras no tuvieron ningún inconveniente en aprender a asistirlo. Participó de juegos, hizo tareas, tuvo carpeta y compartió mucho con otros niños, pero al cumplir 5 años creímos conveniente buscar otros horizontes, se había cumplido una etapa.

Otra vez comenzó la búsqueda, pero esta vez debía ser una escuela. Le hicimos diferentes estudios cognitivos y todo demostraba que ya estaba preparado para ingresar a jardín, pero… ¿a dónde lo llevábamos? ¿Una escuela normal? ¿Especial? ¿Integradora? Lamentablemente no existe un librito de instrucciones para “padres de niños especiales” y todo lo vamos descubriendo de boca en boca, investigando… Intentamos en todas las que pudimos pero esta vez…ninguna se animó por lo que decidimos utilizar el servicio de “escuela domiciliaria” durante dos años…no fue una buena experiencia, seguía estando solo y el “sistema” no era bueno. Hasta que dimos con una escuela para niños con discapacidades motoras, la única opción, pues en ninguna otra escuela fue recibido por su traqueostomia (siempre me pregunto…a dónde van los niños con traqueostomía?…todavía no lo sé) Lo aceptaron con la condición de que fuera en horario reducido y con la compañía de uno de sus padres para asistirlo. Así pues pasamos con Quique, durante tres años, turnándonos horas y horas en el patio de la escuela, sentaditos en un rincón por si nos necesitaban para asistirlo. Debido a eso pudimos presenciar las clases…aulas con cinco niños como máximo sentados en sillitas de rueda de madera alrededor de una mesa grande…silencio…aburrimiento…recreos tristes donde todos los niños de la escuela (treinta aproximadamente) salen a “corretear” por el patio con sus sillas y los que no saben manejarlas  son colocados en rueda a “mirarse las caritas” mientras una de las maestras (la de turno) los cuida…de que?…si no pueden hacer nada, pues están ataditos y separados unos de otros…no juegan…sólo se miran… Debo aclarar que esta es la mirada de una madre que quisiera lo mejor para su hijo, pero pese a todo lo que cuento, los niños se ven felices y las maestras demuestran una vocación y un cariño admirables. Este es el cuarto año que Francis va a la escuela, las maestras como ya lo conocen por fin decidieron que podía quedarse solo y que si nos necesitaban nos llamarían por teléfono, asi es que todos los días lo dejo tres horitas y mientras,  aprovecho para ir a hacer trámites de la obra social, o salgo a caminar o simplemente vuelvo a casa para hacer las tareas hogareñas…Aún siendo su cuarto año Francis se resiste a ir, basta nombrar la palabra “escuela” para que mueva su dedo índice de un lado a otro en señal de un NO grande!…seguimos buscando otro lugar para él…pero es muy difícil…por lo menos en ese rato se distrae y esta con otros angelitos.

Hay un antes y un después desde que nació Francis. Hemos ganado muchos “verdaderos” amigos, otros quedaron en el camino…no supieron qué hacer, tuvieron miedo o quizás no éramos tan amigos.

Uno muy especial es un papá de EEUU, nuestro amigo Jim que tiene un hijo llamado casualmente “Nicolhas Francis” (ya de 25 años)  con la misma enfermedad. A él lo conocimos a través de Internet y desde el primer momento nos ha transmitido muchas fuerzas, hasta le ha hecho una página web con el nombre “un viaje de esperanza para Francisco”, pues él quiere que algún día podamos ir a EEUU.  (www.staycalm.org) Cuando Francis cumplió cuatro años recibimos la grata sorpresa de una encomienda enviada por nuestro amigo Jim con regalos para Pedro y Francis y una hermosa carta para nosotros. Fue muy lindo poder tocar todo eso y ver la letra de nuestro amigo plasmada en un papel. Pero eso no fue todo, en una Navidad sonó el teléfono y era nuestro amigo, que con su humilde castellano llamaba para saludarnos. Fue bellísimo y  también fue como confirmar que realmente existe y la relación no es sólo virtual.

Muchos grupos se han formado  gracias a Francis, y a cada uno de ellos les he puesto cariñosamente un nombre:

Uno de ellos es AMI.P.E, que significa “Amigas por la esperanza”, compuesto por Susy, Mimí y Rosi,  primas-amigas que empezaron  a visitarme una vez por semana cuando Francis ya estuvo en casa, con la idea de ayudarme a cuidarlo para que en ese rato yo descansara. Mimí nos enseño a tejer a crochet y aprendimos a distraernos con esa labor mientras conversábamos. Francis creció y ya no necesité de tanta ayuda, pero de todos modos durante mucho tiempo seguimos juntándonos a tejer hermosos regalos para mucha gente. Actualmente cada una de las integrantes de AMI.P.E.  está mas ocupada con sus propias vidas, pero  de tanto en tanto nos disfrutamos tomándonos un rico desayuno y estamos atentas a las necesidades de cada una…Por supuesto la “esperanza” es el Francis.

Y mis PRIMAS…de sangre y políticas y también alguna amiga ya considerada de la familia… todas ellas… con las cuales comparto desde hace creo 25  años el “te de las primas”, reunión mensual que va rotando de casa en casa,  donde nos reímos mucho, hablamos pavadas, cosas serias, hacemos rifas  y me desenchufo de todo.

Y también están las que yo llamo “DAMAS.CO” — “Damas cooperadoras”. Mujeres que también han sufrido mucho y que conocen el dolor, y que aún sin conocernos,  cuando lo hemos necesitado se han solidarizado con Francis mes a mes y han  colaborado de distintas maneras: viniendo a visitarlo y a jugar con él, comprándole pañales o cuentos o simplemente dándonos dinero para comprarle lo que haga falta.

Otro grupo: las “BURAQUERAS”, con ellas me distraigo jugando al buraco, riéndome y  entendiendo que cada una tiene sus penas pero que se hacen más livianas si las compartimos.

Y como olvidarme de “CLAMARÉ”, compuesto por Clara, MARité y Elena (yo)con las que compartí mates, vivencias, poemas y cuentos.. y de vez en cuando una rica cerveza…Marité  ya nos acompaña desde el cielo…por primera vez en la vida partió una amiga…me costó mucho asumirlo.

Mis compañeras de secundaria y de la facultad con quienes volvimos a elegirnos y todavía comparto momentos preciosos del pasado y del presente…y son un remanso en mi vida.

Esa red familiar ….y los amigos que están  cerca y lejos…que me alegran y me contienen y me dan fuerza con sus mails o mensajitos de texto.

Y mis compañeras/os del trabajo que vivieron  día a día mis alegrías y mis penas y me dieron contención.

Mi familia: Mi mamucha pendiente de todo, mi papi presente con su oración, mis hermanos/as, cuñados/as, sobrinos/a, que han estado atentos en todo momento aún estando lejos…mi madrina del alma, mi tía Juani.

Y ahora…un regalo del cielo…gracias a los avances en las comunicaciones y el maravilloso Internet he ido encontrando amigos y familiares  que no veía desde hace muchos años y algo muy lindo también fue encontrar a través de este medio a mis compañeros de primaria, la cual hice en Buenos Aires y a los que nunca mas volví a ver desde séptimo grado.

Le pido a Dios que no me separe nunca de todas estas personas pues me alegran cada día y hacen que el camino sea más liviano con su compañía.

Actualmente Francis sigue con traqueostomía y gastrostoma. En mayo del 2008 le hicieron su décima cirugía con la cual no se obtuvieron muchos resultados en cuanto a funcionalidad pero sí disminuyo el tamaño de su carita tomando una forma más redondita… y recupero fuerzas…lo vimos sufrir mucho y en ese momento nos sentimos muy responsables de haber tomado la decisión de operarlo, por lo que decidimos que si no es de suma necesidad, la próxima cirugía la decidirá él.

El linfangioma  por ahora está estancado y no afecta otros órganos. Hemos consultando en Bs.As, en Chile, en EEUU, en Japón  y otros lugares del mundo, pero “por ahora” no existe otro remedio que la cirugía. Y todos nos dejan tranquilos diciéndonos que aquí está excelentemente atendido.

Tuvimos que aprender muchas cosas de enfermería para poder cuidarlo en casa. Come por boca alimentos licuados, no puede masticar. Todavía no se larga a caminar, los anticonvulsivos le quitan fuerza, pero hemos logrado que de algunos pasitos solo, se desplaza agarrándose de los muebles o de la pared y sino gatea por todos lados y se las ingenia para hacer lío como cualquier niño.  Sigue con pañales… le encantan la música y el color amarillo. Adora las manzanas..Le fascina ver películas en Cassett y en CD y maneja como nadie las videos. Juega a las escondidas  y lucha con su hermano  y se ríen a carcajadas, y hasta lo pelea… Todas las noches se duerme con su espada de juguete adorada en la mano.

En fin… considero que mi Francis es un milagro de Dios, no pienso jamás que es un castigo sino un hermoso regalo del cielo. Considero  que somos especiales  porque Dios nos  eligió  para cuidarlo.

No me considero una madre perfecta, más de una vez me he quejado de cansancio… más de una vez me he deprimido al no ver ningún adelanto… más de una vez  he protestado por no tener más mi independencia…de no poder dormir cuando tengo sueño…pero Dios vuelve a dar fuerzas y sigo adelante con mucha fe y esperanza… que sobre todo me da Francis, cuando me mira con esos ojitos  de amor, que dicen todo lo que no puede expresar con palabras. El me ha enseñado a no quejarme, muy tempranito todos los días viene gateando hasta el lado de mi cama, me tira el pelo y  me despierta con una sonrisa…

…Y yo trato de vivir cada día intensamente con mi esposo y mis dos hijitos. Con Quique estamos más unidos que nunca, Pedro es mi alegría, mi ayudante, hermano ejemplar, ama a su hermano con toda el alma. Dios nos ha seguido poniendo a prueba pasando momentos difíciles en cuanto a lo económico pero jamás nos ha abandonado…la providencia se ha hecho presente día a día en nuestras vidas… y en cuanto al trabajo también ha sido duro, Quique ya no estudia, pues trabaja todo el día en  dos lugares distintos. Y yo hace unos meses me quedé sin el mío, me despidieron por reclamar un salario justo por la cantidad de horas reales que trabajaba, me dejaron sin mi preciado tiempo para desenchufarme, otra cachetada de la vida, pero qué puede parecerme todo eso al lado de lo que sufre Francis, debo acordarme de eso y tenerlo presente siempre. Inmediatamente mandé curriculum a todo el mundo, me presenté en diversas entrevistas, trabajé unos días en un estudio jurídico en el cual me recibieron con mucho cariño, pero tuve miedo, a lo nuevo, a lo desconocido, me sentía rara, desubicada… y renuncié… tiré la toalla, me relajé y le pregunté a Dios…a ver…cual es tu voluntad ahora? Y simplemente descubrí que mi nuevo  trabajo por ahora  y a mucha honra es ser  “ama de casa”, “mamá a full”, “esposa”, “hermana”, “hija”, “prima”,  “amiga”, etc, etc….y me di cuenta de que desde este lugar también puedo hacer cosas por los demás, y también puedo tener ratitos para mí…y  lo acepté con alegría.

Con Quique muy de tanto en tanto salimos solos…es difícil, pues son pocas las personas que  se animan a quedarse con Francis…la mayoría le teme a la traqueostomía , al ahogo, a la falta de aire, entonces,  antes de salir, lo dejamos dormido. Estamos tratando de dedicarle un poco más de tiempo a la pareja que estaba tan postergada. Ya no siento que mi vida sea normal, ahora tengo una misión. Trato de salir a pasear con Francis todo lo que pueda y a dónde sea olvidándome de las miradas indiscretas de la gente y sobre todo de los niños, pues aprendí que Francis es distinto por fuera y por eso lo miran, pero son miradas de amor o de pena que no lastiman. No me quedo encerrada, le huyo  a la depresión,  no tengo vergüenza de pedir ayuda, trato de vivir con alegría esta difícil prueba y trato de decorar cada momento difícil con una sonrisa.

El 23 de junio de 2010 Francis cumplirá ONCE AÑOS! y como siempre sigue dándonos a todos una lección de vida cuando se despierta y lo primero que hace es sonreír.

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Elena Isabel Socas
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