Presidencia de Pellegrini Carlos Obra de su Gobierno







ANTECEDENTES HISTÓRICOS: La crisis del 90 dejó al país en un lamentable estado; la lucha política había llegado al sangriento enfrentamiento armado. Esos dos aspectos: crisis económica —con sus graves implicancias sociales— y política, imprimieron su signo al período siguiente. Ya entrado el nuevo siglo, el grupo gobernante encabezado por Roca procuró permanecer en el poder, al tiempo que las nueras fuerzas trataban de alterar ese estado de cosas. Dentro del mismo oficialismo surgieron corrientes renovadoras, y ello motivó su división. En el orden material, el país conservó su estructura económica anterior —producción de materias primas e importación de manufacturas—-. pero se recuperó de la crisis y entró en franco progreso. De ese bienestar no participaron todos los sectores: el proletariado comenzó a organizarse y a luchar por sus derechos.

PRESIDENCIA DE CARLOS PELLEGRINI  (1890-1892)
CARLOS PELLEGRINI
Después de la renuncia de Juárez Celman, el vicepresidente Carlos Pellegrini asumió la primera magistratura. El país atravesaba un período de grandes dificultades, pues había salido de una revolución para enfrentar uiia dramática crisis económica y financiera.

El nuevo mandatario, que era un hombre de temple y muy sagaz —fue calificado como “piloto de tormentas”—, debió poner a prueba su capacidad de gobernante. Guiado por fines conciliatorios, integró su ministerio con figuras pertenecientes a diversas tendencias políticas, aunque siguió las directivas del partido Autonomista, cuya jefatura volvió a ocupar su ministro Roca.

La Nación debía responder a las deudas contraídas con el extranjero por sumas muy elevadas, pero las arcas estaban exhaustas y los Bancos oficiales en quiebra.

Pellegrini obtuvo de capitalistas y hombres de negocios la suscripción de un empréstito interno y en diciembre de 1891 inauguró el Banco de la Nación Argentina, con un capital mixto de 50 millones de pesos, organismo que prestó grandes beneficios al movimiento económico. También fue creada la Caja de Conversión, a fin de sanear el valor de la moneda.

Carlos Pellegrini, que asumió el mando, encaró con decisión los difíciles problemas de la crisis. Los bancos Nacional y de la Provincia entraron en liquidación, lo mismo que los bancos nacionales garantizados.

Muchas esperanzas inspiró Pellegrini al asumir el mandato el 8 de agosto de 1890. En realidad, la crisis de 1890 necesitó diez años para superarse; sólo en 1899 las cifras del comercio exterior pasaron el nivel alcanzado momentos antes de la revolución.

Durante esos años la inmigración, una de las principales fuentes de progreso, pretirió dirigirse al Brasil. Para integrar su ministerio Pellegrini convocó a hombres de diversas tendencias: los eligió entre los integrantes del Partido Autonomista Nacional que dirigía Roca, del mitrismo y del sector moderado de la Unión Cívica.

Roca Fue designado ministro del Interior, cargo de gran influencia en esos momentos; Eduardo Costa, ministro de Relaciones Exteriores; Vicente Fidel López, de Hacienda; el teniente general Nicolás Lavalle. de Guerra y Marina, y José María Gutiérrez, de Justicia, Culto e Instrucción Pública.

Hasta este momento existían en el país, por un lado, la clase gobernante, surgida de las capas más altas de la sociedad; y por el otro, la masa del pueblo pujando por obtener participación en el poder. La clase media (urbana y rural), engrosada con el aporte del aluvión inmigratorio, se volcaba en general hacia la Unión Cívica. El incipiente proletariado industrial y el campesino se hallaban aún marginados del juego político.

El 1° de diciembre de 1891, Pellegrini inauguró el Banco de la Nación Argentina, con un capital mixto, contribuyendo el Estado con 50.000.000 de pesos; alcanzó rápidamente la confianza general, bajo la hábil dirección del doctor Vicente Casares. Emitió un empréstito interno y gestionó la suspensión del pago de los servicios de la deuda externa, en Londres.

En 1890 creó una nueva fuente de recursos aplicando los llamados impuestos internos sobre artículos de gran venta. Suprimió gastos superfluos, y suspendió obras costosas en vías de construcción. Fundó una Caja de Conversión para garantizar el canje de las monedas y. combatir el agio de éstas. Más de 3.000 leguas de tierras públicas, concedidas por favoritismo a los especuladores, fueron rescatadas.

Las obras sanitarias de la capital (aguas corrientes y cloacas), arrendadas anteriormente en condiciones desfavorables a una empresa privada, volvieron a la Nación. Muchas concesiones ferroviarias fueron anuladas, por no haber cumplido las empresas con las obligaciones contraídas; en 1891 se dictó una nueva ley orgánica de los ferrocarriles. La provincia de Buenos Aires, por su parte, debió enajenar el ferrocarril Oeste (hoy ferrocarril Sarmiento), de su propiedad, a una empresa extranjera, para ayudar con el importe de la venta al Banco de la Provincia.

Pellegrini procuró restablecer la disciplina en el Ejército, alterada por la revolución de julio, sobre todo en lo que respectaba al Colegio Militar, que fue trasladado a San Martín. Mejoró el armamento, adoptando el fusil máuser. El Congreso ratificó el tratado de límites con Bolivia celebrado en 1889, por el cual la República Argentina renunciaba a sus derechos sobre Tarija y recibía en cambio los de Bolivia sobre la puna de Atacama, ocupada por Chile.

En materia educativa, Pellegrini dispuso la creación de la Escuela Superior de Comercio de Buenos Aires, que hoy lleva su nombre y en 1891 inauguró el Museo Histórico Nacional sobre la base del Museo Histórico que ya funcionaba bajo la dirección de Adolfo Carranza. También se inició el trazado del Jardín Botánico y del Jardín Zoológico.

Con respecto a las fuerzas armadas, el Ejército comenzó a utilizar el fusil máuser y las Instalaciones del Colegio Militar de la Nación fueron trasladas al pueblo de San Martín.

En materia de cultura, corresponde a este breve período la fundación de la Escuela Superior de Comercio de Buenos Aires, que hoy lleva el nombre de Carlos Pellegrini, y como dijimos antes la inauguración del Jardín Botánico, y la del Museo Histórico Nacional.

Acontecimientos políticos
La inquietud política continuó bajo la presidencia de Pellegrini. Los opositores de la Unión Cívica sostenían los principios de la revolución del 90 y culpaban al  gobierno de proseguir  la línea política de Juárez Celman.

En enero de 1891, la Unión Cívica reunió una Convención Nacional en Rosario y—con espíritu conciliatorio— proclamó la fórmula Bartolomé Mitre-Bernardo de Irigoyen, para el período gubernativo de 1892-98.

Mitre, que se encontraba en Europa, aceptó su candidatura y a su regreso en el mes de marzo fue recibido con una imponente manifestación popular.

El presidente Pellegrini y el general Roca —jefe del autonomismo— llegaron a un acuerdo con Mitre, por el cual el último aceptó reemplazar de la fórmula a Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu.

El acuerdo originó una profunda conmoción política. Casi de inmediato la Unión se dividió: los que aprobaron el acuerdo integraron la Unión Cívica Nacional (roquistas, pellegrinistas y mitristas) y los disidentes, que no lo aceptaron, decidieron agruparse en la Unión Cívica Radical. Estos últimos propiciaron la fórmula presidencial Bernardo de Irigoyen Juan M. Garro. Sus adversarios insistieron en el binomio Mitre-Evaristo Uriburu, pero el primero renunció a su candidatura.

Desbaratada la fórmula de la Unión Cívica Nacional, se constituyó una fuerza porftica denominada “modernista”, sostenida por el presidente Pellegrini y Julio Costa, gobernador de la provincia de Buenos Aires: la nueva agrupación proclamó candidato a la presidencia a Roque Sáenz Peña.

Como el último era adversario de Roca, éste decidió anularlo con habilidad y propuso al padre del candidato, el doctor Luis Sáenz Peña, quien aceptó: su hijo Roque debió naturalmente renunciar.

Paul Groussac (1848-1929)

Paul GroussatEn junio de 1929 Paul Groussac, ciego y enfermo, seguía trabajando en la Biblioteca Nacional con el mismo entusiasmo de su juventud en la tarea de la investigación.

La Biblioteca Nacional (cuya dirección se le confió el 19 de enero de 1885) era para él una especie de gruta de Fahner, un refugio seguro en el que había enclaustrado su espíritu, conmovido por los principios esquivos de su vida.

Allí, entre los libros y los códices que él mismo había frecuentado anteriormente para concederse solaz, podía repasar las vicisitudes de su larga y tenaz lucha, iniciada en la Escuela Naval de Brest, proseguida en París y luego en la Argentina.

Llegó a tiempo para conocer a los protagonistas de los grandes momentos que había vivido y seguía viviendo la nación; pasó a San Antonio de Areco y estudió detenidamente a los gauchos. Muy pronto iba a participar en acontecimientos memorables. En 1870 se lo nombró profesor de matemáticas en el Colegio Nacional, donde conoció a José Manuel Estrada y a Pedro Goyena, cuya “Revista Argentina” lo aceptó y publicó su primer trabajo: un estudio sobre Espronceda.

Nicolás Avellaneda lo designó profesor en Tucumán, en 1871. Desde allá Groussac enviaba escritos que eran publicados en “La Tribuna”. En 1872 volvió a Buenos Aires para intervenir en un congreso pedagógico y en esos días publicó su “Ensayo histórico sobre el Tucumán”. Desde entonces alternó su tarea con viajes a Europa, continuó enseñando desde la cátedra, publicó artículos sobre Leconte de Lisie, Bacó, Flaubert, Labiche, Pérez Galdós y Daudet.

Ni los cargos públicos, ni los honores, ni las mezquinas pasiones pudieron torcer su modestia. Llegó a nuestra patria como un inmigrante intelectual y aquí dio su batalla, para ganarla sin más armas que las de su voluntad, su competencia y su espíritu de concordia. Groussac nació en Toulouse (Francia) el 15 de febrero de 1848 y murió en Buenos Aires el 27 de junio de 1929.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y El Mundo Hasta Nuestros Días




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