El Arte Barroco Origen del Estilo Características y Descripción





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El Arte Barroco: Origen y Características

El siglo XV se caracterizó por la fina elegancia y mesura de sus manifestaciones artísticas. El siglo XVI lo siguió con su alegría y esplendor, hasta que. por fin, el XVII surgió rodeado de boato y fastuosidad.

En aquel tiempo, los españoles, amantes de ceremonias pomposas y de actitudes excéntricas teatrales, imponían el tono en Europa. Siguiendo  ejemplo, los habitantes de otras naciones del viejo continente se aficionaron a la vestimenta rica y complicada y al hablar ampuloso. Se puso muy de moda poseer decenas de títulos nobiliarios, saludarse con las expresiones más ceremoniosas y escribir con frases rebuscadas y rimbombantes.

La Iglesia Católica, después de grandes luchas por la Contrarreforma, de las que saliera fuerte y victoriosa, levantaba lujosos templos para celebrar sus triunfos, y los artistas se prodigaban a fin de hacer de estos santuarios obras grandiosas y espectaculares.

Adornaban las fachadas con decoraciones macizas y embellecían los interiores con dorados, bronces, mármoles, estatuas y grandes pinturas.

La poesía, la música, el teatro, el moblaje, la vestimenta todas las artes y manifestaciones públicas y privadas de la vida, se contagiaron de este frenesí de renovación, y ofrecieron así trabajos cada vez más ricos y sorprendentes. De esta suerte, nació en Italia y floreció, principalmente en Roma, para difundirse por el mundo  aquel estilo de las artes conocido como “barroco”.

El barroco se integra en el Renacimiento por su individualismo, su amor a la naturaleza y su admiración por el espíritu y la forma de la Antigüedad clásica. Por otra parte, también tiene características propias: es religioso y en cierto modo constituye una reacción contra el aspecto intelectual del Renacimiento.

Es un arte exuberante, pues expresa la victoria sobre la desesperación. La expresión más típica de esta característica es la fastuosa ornamentación de las iglesias recargadas de materiales preciosos: oro, plata y mármol. Tanto la fachada como el interior tenían que reflejar este júbilo.

No sin caer a veces en la pasión, pintores y escultores se dedicaron a expresar sus sentimientos en representaciones dotadas de gran movilidad. Así como el artista del Renacimiento intentaba idealizar el desnudo, el barroco buscaba la expresión refinada de las emociones íntimas o exteriores.

Como el Renacimiento, el barroco nació en Italia. Miguel Ángel estableció la transición entre las dos corrientes artísticas.

Extasis  de Santa Teresa

 El Éxtasis de santa Teresa, obra realizada en el siglo XVII por el escultor italiano Gian Lorenzo Bernini, constituye uno de los ejemplos más dramáticos de la escultura barroca. Esculpida en mármol, con los rayos de luz y la flecha en bronce, está iluminada por una ventana oculta. Fue realizada para la capilla Cornaro de la iglesia de Santa Maria della Vittoria de Roma.

DESCRIPCIÓN:
El arte barroco:
El Barroco es el arte del siglo XVII y de comienzos del siglo XVIII. El origen del estilo se encuentra en la ciudad de Roma, desde donde se difundió hacia toda Europa y hacia América.

Barroco: Este termino deriva de la palabra “berrueco” que significa piedra irregular

Arte y poder



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El Barroco fue la manifestación plástica de los poderes establecidos: el Papado, la monarquía absoluta y la burguesía mercantil, Cada uno de ellos se sirvió de la arquitectura, la pintura y la escultura para expresar sus ideas y destacar su papel en la sociedad.

• La monarquía absoluta utilizó la magnificencia y las posibilidades decorativas del Barroco como arte de propaganda.

• El Papado reaccionó contra la división que provocó la Reforma iniciada por Lutero generando el movimiento que se conoció como Contrarreforma. Las disposiciones del Concilio de Trento y la creación de la Compañía de Jesús permitieron reforzar el dogma y exaltar la autoridad de la Iglesia. La arquitectura, la escultura y la pintura fueron utilizadas para destacar el prestigio de la autoridad papal e ilustrar las verdades de la fe. Por eso, al Barroco se lo ha llamado también el arte de la Contrarreforma.

Éxtasis de Santa Teresa. Escultura de Gian Lorenzo Bernini, 1647.
Iglesia de Santa María de la Victoria, Roma.

• La burguesía alcanzó gran importancia durante los siglos  XVII y XVIII. Este grupo fue el soporte de las recientemente independizadas Provincias Unidas de los Países Bajos y fue un factor determinante para el desarrollo de Inglaterra. En otras naciones, muchos de sus integrantes más notorios se mezclaron con la antigua nobleza y, en algunos casos, alcanzaron la nobleza. El arte del Barroco fue usado por la burguesía para expresar sus ideas y trascender más allá de su época.

Con el Concilio de Trento y la fundación de la orden de los jesuitas, la Contrarreforma aportó profundas modificaciones a la vida religiosa de la Iglesia y de la sociedad. Este movimiento influyó también en el arte: en efecto, en el siglo XVI el barroco se convirtió en la expresión artística del hombre triunfante, que expresa sus sentimientos a través de un estilo a veces excesivamente recargado.

Un arte monumental y dramático

El estilo barroco se caracterizó por la monumentalidad de sus creaciones y por producir efectos teatrales y dramáticos mediante el uso de formas curvas y espiraladas y de colores fuertemente contrastados.,

• Urbanismo y arquitectura. Una de las características más notables del arte barroco fue el desarrollo urbanístico. Además de construir avenidas, el urbanismo barroco estableció la costumbre de abrir amplios espacios delante de los edificios. También fueron frecuentes las plazas enmarcadas por construcciones, en las que muchas veces se instalaban fuentes.

Los elementos más característicos de la arquitectura barroca son la grandiosidad, tanto en el exterior como en el interior de los edificios, el triunfo de las líneas curva y mixtilínea sobre la recta —por ejemplo, en las columnas salomónicas, el fuste o cuerpo de la columna se retuerce en espiral— y el claroscuro —los planos y las superficies quebradas producen efectos de luz y sombra en las fachadas y en el interior del edificio.

El urbanismo tuvo en Roma su ejemplo más destacado. La ciudad comenzó a tener, ya desde fines del siglo XVI, el perfil teatral característico del trazado urbano barroco, que luego se difundió por un gran número de ciudades europeas y americanas. Domenico Fontana, mediante amplias avenidas, unificó el centro de la ciudad de Roma y conectó diversas iglesias y monumentos cristianos.De ese modo facilitó la visita de lugares fundamentales para la religión. Los fieles, siguiendo el trazado de la llamada “Strada Felice” (recibió este nombre porque el papa Sixto y se llamaba Félix Peretti), podían visitar siete iglesias.

Al principio, la arquitectura civil experimentó relativamente poco la influencia del barroco. Pero pronto los palacios fueron adornados también con columnatas, frontones y encuadramientos. Se concedió gran importancia al vestíbulo, con la impresionante rampa de su escalera de mármol y su galería. Los jardines fueron adornados con estanques, fuentes y hermosas avenidas.Lorenzo Bernini, llamado el Caballero Bernini (1598-1680), fue el maestro de la escultura barroca.  Su taller no tardó en parecer una inmensa cantera, tan grande fue su éxito. Con sus esculturas se propuso causar una impresión irresistible: por esto sugería los sentimientos con excepcional habilidad técnica. Su Éxtasis de santa Teresa en Santa Maria della Vittoria, en Roma, es una de sus obras maestras. En España la arquitectura barroca tuvo su más alto representante en José Churriguera (1650-1720), creador de un estilo personalísimo, que en las formas de su tiempo recogía la herencia del flamígero, el mudejar y el plateresco. No obstante los arquitectos más representativos fueron Gómez de Mora, Pedro de Ribera, Narciso Tomé, etc.

• Escultura. La expresión de movimiento y dinamismo también triunfa en la escultura. Las imágenes muestran pasiones violentas y exaltadas y actitudes teatrales.

• Pintura. El naturalismo, la expresividad de las figuras representadas y el intenso claroscuro son las características más importantes de la pintura del período.

Fuente de la Plaza Navona: Esta plaza es otra importante realización barroca. Su forma alargada y con las puntas redondeadas deriva de que ella se fue constituyendo, a través del tiempo, sobre las ruinas del circo del emperador romano Domiciano. Durante el siglo xvw se construyó la iglesia de Santa Inés y las tres fuentes. La central es la Fuente de los Cuatro Ríos, que en la fotografía aparece en segundo plano. El amplio espacio de la plaza permitía celebrar fastuosas fiestas, características de la época barroca.

Plaza de la Basílica de San Pedro, Roma. Gian Lorenzo Bernini.

Esta plaza fue construida entre los años 1656 y 1667. La iglesia se abre a un gran espacio oval, limitado por una doble columnata que simboliza los brazos de la Iglesia, abiertos para recibir a los cristianos. Sobre la fachada de la basílica aparecen esculturas de Cristo y de los apóstoles. En cambio, sobre la columnata se encuentran las imágenes de los santos y santas, los apóstoles y los mártires. El conjunto de todas las imágenes expresa la gloria de la Iglesia. El amplio espacio limitado por la columnata permite reunir a un gran número de fieles. En el centro de la plaza, un obelisco egipcio, coronado con el orbe y la cruz, señala el triunfo del cristianismo sobre el paganismo. Las dos fuentes situadas a uno y otro lado del obelisco, representan el bautismo.

El gran espacio de la plaza se convierte, así, en un escenario donde se desarrollan las grandes ceremonias típicas del período barroco.

Fuente de los Cuatro Ríos. Gian Lorenzo Bernini, 1648 (detalle).

Esta fuente alude al triunfo y a la expansión del cristianismo en la tierra. simbolizados en el orbe y la cruz que se encuentran sobre el obelisco. Las personificaciones del río Ganges. del río Danubio, del río Nilo y del Río de la Plata señalan la presencia de la fe en los cuatro continentes. Cada una de las representaciones está acompañada por plantas y animales típicos de la región donde se encuentra el correspondiente río.

Bernini fue el más notable escultor y arquitecto de la edad del barroco. Altamente estimado por papas y soberanos, gozó durante su vida de toda la gloria y riqueza que un artista puede desear. Dejó muchísimas obras: el famoso pórtico y el no menos famoso “palio” de San Pedro, iglesias, altares, mausoleos y algunas de las más bellas fuentes de Roma, como la del Tritón y la de la plaza Navona. En la escultura que reproducimos, el artista logró un admirable efecto “pictórico” mediante el pronunciado relieve de los pliegues del manto y de las crines del caballo.

En Italia, la influencia de la pintura barroca fue menos significativa. Los pintores barrocos, contrariamente a los renacentistas, distribuían las masas de modo desigual. Concedían mayor importancia a la luz y los colores que a la misma composición. De esta búsqueda de contrastes violentos nacería el estilo del «claroscuro», cuyo precursor fue Caravaggio (1573-1610).

La  influencia del barroco no tardó en extenderse por toda Europa e imponerse incluso a la música, pero también en este caso la iniciativa partió de Italia, concretamente del grupo formado por músicos, nobles y artistas que se conoció con el nombre de Camerata Florentina.

Fue también la gran época de la pintura y la escultura españolas. Ribera, Zurbarán, Murillo y sobre todo Velázquez, uno de los más grandes pintores de todos los tiempos, singularizan la pintura de esa época, como Gregorio Fernández, Martínez Montañés, Pedro Roldan y su hija la Roldana, Pedro de Mena y Alonso Cano caracterizarán la escultura. Desde España el barroco pasó, como era lógico, a Hispanoamérica, donde sobre todo en México, dejó una espléndida arquitectura.

Ni siquiera la poesía, según se ha dicho, permaneció extraña a esta pasión por las formas extravagantes. Para demostrar el caudal de su imaginación y para asombrar a toda costa a los lectores, los poetas de aquel tiempo se dedicaron a florear sus escritos con las más extrañas imágenes y rebuscadas metáforas.

Hubo quienes en sus versos llamaron a las nubes “colchones de cielo”, otros definían al cielo como “sartén” y a la luna como “gran tortilla”; para hablar de las estrellas se las llamaba “agujeros de plata del cedazo celeste”; no faltó quien, para referirse a una dama, amante del peinado, escribió; “con el rastrillo de marfil ara y cultiva”.

Naturalmente, cuantas más figuras audaces e imprevistas empleaba el poeta, mayor se consideraba su talento, las poesías se transformaron así en fuegos de artificio de estrafalarias metáforas; daremos aquí una pequeña muestra. Para exaltar las hazañas guerreras de un príncipe, un poeta llevado por el énfasis decía: “a tus bronces (cañones) servirá de bala el mundo”, y hasta pretendía que los mismos “sudaban fuego”; otro definía al volcán Etna como “arcipreste de las montañas que con la sobrepelliz de la nieve inciensa las estrellas”.

Aun cuando resulta en extremo difícil hallar en estas composiciones algo que pudiera considerarse verdadera poesía, los poetas de aquel tiempo lograban, sin embargo, la admiración de sus contemporáneos.

Fuente Consultada:
Historia 2 El Mundo Moderno (Desde el siglo XV hasta comienzos del XIX) Omar Bagnoli y Otros.
Enciclopedia Juvenil Azeta – Editorial CREDSA – El Arte Barroco




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