Consumo de Agua en el Mundo Huella Hídrica, Tablas y Mapa






CONCEPTO DE HUELLA HÍDRICA – HISTORIA DEL CONSUMO DEL AGUA POTABLE

HISTORIA: Cualquiera sea la actividad del hombre que consideremos, siempre el agua ocupará una parte esencial en ella. Si observamos su búsqueda de energía comprobamos que la primera fuente natural de energía que dominó fue la de las corrientes y caídas de agua. Cuando pensamos en el hombre como agricultor vemos que una de sus tareas más importantes es asegurar que sus tierras estén bien irrigadas y desaguadas. Aun en el transporte vemos que los barcos que navegan en mares y ríos tienen un papel dominante.

Todo esto no es extraño, pues más de siete décimos (70%) de toda la superficie del globo está cubierta de agua hasta una profundidad media de unos 4 kilómetros. Si multiplicamos el número de kilómetros cuadrados que forman las siete décimas partes del globo terrestre por 4, comprobamos que nuestro planeta contiene más de 1.000 millones de kilómetros cúbicos de agua.

Sin embargo, excepto como ruta para los barcos y ambiente vital para los peces, la gran abundancia de agua en mares y océanos es de poca utilidad directa para el hombre. No la puede usar para calmar su sed y la de sus animales domésticos o para irrigar sus campos. Para todos estos propósitos debe conformarse con la cantidad mucho menor que pasa de la superficie de los océanos al aire como vapor de agua, luego corre por los aires en forma de nubes y cae como lluvia o nieve. Y aún de esta cantidad, relativamente pequeña, la mayor parte, y con mucho, busca su camino en los ríos y vuelve al mar antes que el hombre la haya usado.

Así, aunque en un sentido el agua es extraordinariamente abundante, en otro aspecto es excepcionalmente escasa. En muchas regiones cálidas y secas, incluyendo partes de España, ex Yugoslavia y África del Norte, la poca lluvia que cae sobre la tierra se cuela rápidamente a través de una capa muy gruesa de suelo poroso antes de ser detenida por otra impermeable, de roca, profundamente situada por debajo de la superficie.

En tales regiones es necesario perforar profundos pozos hasta la roca, y los aguateros que transportan la valiosa agua de estos pozos a aldeas distantes la pueden vender tan fácilmente como se venden helados, en otras partes, en un caluroso día de verano. Aun en clima como el nuestro, no es extraño para la gente que vive en distritos con pobre provisión de agua el recoger el agua de lluvia de los techos en barriles y usarla para cualquier fin en el que la absoluta pureza no sea realmente indispensable.

Pero en regiones donde las lluvias no son demasiado escasas y especialmente en las que tienen un subsuelo calcáreo, generalmente es posible asegurarse una provisión de agua constante cavando un pozo no muy profundo.

El agua se puede elevar del pozo en baldes o, siempre que el nivel del agua (la napa) no esté a más de unos 10 metros bajo tierra, por medio de una simple bomba aspirante.  En regiones muy secas, donde el nivel del agua puede estar mucho más profundo, o en cualquier parte donde un pozo tenga que proveer grandes cantidades de agua, se pueden usar bombas más poderosas.

A veces ocurre que el agua queda apresada profundamente bajo tierra entre dos capas de roca impermeable de forma de casquete. Perforando a través de la capa superior, cerca de su punto más bajo, donde hay gran presión de agua, es posible producir un pozo artesiano.  La presión causa un constante fluir de agua, que sube a la superficie.

Para proveer las vastas cantidades de agua que consumen grandes pueblos y ciudades, los pozos y fuentes no son suficientes. Los romanos fueron los primeros en dar una excelente solución al problema, cuando derivaron el agua abundante de los ríos y arroyos de montaña y la transportaron a pueblos distantes por medio de acueductos.

CONCEPTO DE HUELLA HÍDRICA: La huella hídrica es un indicador que define el volumen total de agua dulce usado para producir los bienes y servicios producidos por una empresa, o consumidos por un individuo o comunidad. Mide en el volumen de agua consumida, evaporada o contaminada a lo largo de la cadena de suministro, ya sea por unidad de tiempo para individuos y comunidades, o por unidad producida para una empresa. Se puede calcular para cualquier grupo definido de consumidores (por ejemplo, individuos, familias, pueblos, ciudades, departamentos o naciones) o productores (por ejemplo, organismos públicos, empresas privadas o el sector económico).

concepto de huella hidrica

La tarea de suministrar agua potable a las poblaciones fue muy ardua ya en tiempos de los romanos, pero no lo era entonces casi nada si la comparamos con la de la actualidad. Primeramente, hay ahora muchos más pueblos y ciudades y, además de esto, no pocos de ellos son más grandes que las mayores ciudades de la antigüedad, porque los modernos métodos de transporte han capacitado a las zonas urbanas para crecer en una extensión antes imposible.

Lo que hace que el problema resulte aún más formidable es el hecho de que cada persona usa mucha más agua hoy, diariamente, que en tiempos pasados. Cuando la gente tenía que molestarse en obtener agua levantándola de los pozos, en baldes, cuidaba naturalmente mucho más de no derrocharla que nosotros que conseguimos toda la que deseamos con tan sólo abrir un grifo. Pero no son solamente el descuido y derroche los que han aumentado el consumo del agua. Otra causa importante es el continuo progreso del nivel medio de higiene.

Hace 400 años no se habían inventado los inodoros y hace ciento existían exclusivamente en las casas de los ricos; hoy cada casa usa probablemente más de 50 litros diarios de agua en el lavatorio. Hace poco más de 400 años ni siquiera los palacios poseían cuarto de baño; sin embargo, actualmente, la gran mayoría de las familias de la clase trabajadora, en los países más adelantados, tiene cuarto de baño en su hogar, y cada una de ellas seguramente consume centenares de litros de agua por semana. Además, la industria moderna gasta agua en abundancia.

De manera que no es de extrañar que los 5 ó 10 litros de agua por persona que bastaban para las necesidades diarias de nuestros antecesores ya no sean suficientes hoy para nosotros. En la moderna Bruselas, cada persona usa un promediode 160 litros de agua diariamente.


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En Londres, la cantidad es de alrededor de 210 litros, en Estocolmo 245, en París 265 y en Nueva York llega a 440 litros. Aun la más pequeña de estas ciudades —Estocolmo— tiene una población de casi mas de un millón de almas, lo cual significa que necesita unos 250 millones de litros diarios. Nueva York, con su enorme población y su elevado consumo de agua por persona, necesita algo más de 4.400 millones de litros. ¿De dónde proceden tan vastas cantidades de agua?.

Pocas veces están al alcance mismo del sitio en que se las necesita y muy frecuentemente deben ser obtenidas de ríos, lagos o fuentes distantes y transportadas por gigantescas cañerías a plantas de potabilización cercanas a la ciudad que las consume.

Allí el agua ha de ser purificada y pasada a través de filtros. Éstos consisten en tanques enormes, que contienen, generalmente, primero una capa de pedregullo y arena gruesa, y luego, encima de ésta, una de arena fina. La arena filtra la mayor parte de las impurezas sólidas, pero no deja el agua libre de bacterias. De modo que ésta pasa a continuación a depósitos donde la acción de la luz del sol y el aire contribuyen a destruir los microorganismos. Generalmente se agrega también cierta cantidad de cloro, que actúa como germicida.

Cuando el agua está completamente purificada se la bombea a torres de agua, de modo que finalmente llegue a todas las casas de la ciudad con una presión uniforme. Sólo a partir del siglo XX el hombre ha tenido tan colosales exigencias de provisión de agua, y éstas nunca se hubieran satisfecho de no haberse tomado medidas para impedir que los ríos llevaran todo su caudal de agua al mar, como siempre.

Hoy, a lo largo de los cursos superiores y medios de muchos grandes ríos, los ingenieros han construido vertederos para controlar la corriente del agua. De modo que, excepto en épocas de muy prolongada sequía, las autoridades encargadas del suministro de agua pueden casi siempre conservar la cantidad suficiente como para satisfacer las necesidades de las poblaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda utilizar 50 litros de agua por día y por persona, pero en la Argentina se calcula un consumo de entre 500 a 613 litros diarios.   Así, el consumo de agua limpia es diez veces mayor a lo sugerido por la OMS y las causas más habituales de este derroche son “pérdidas en las canillas, dispendio en la higiene personal o limpieza de ropas y lavado de vehículos, vajillas, frutas y verduras, regado de plantas y jardines y el uso de desagües como vertederos”.

MAPA DEL CONSUMO DE AGUA EN EL MUNDO – m³/año/persona –

mapa de consumo de agua en el mundo

TABLA DE CONSUMO FAMILIAR APROXIMADOS:

1 Lavado de Auto 500 l.
2 Ducha de 10 minutos 70-150l.
3 Descarga Inodoro 20-25 l.
4 Lavado de Manos 3 l.
5 Lavarropa 100 l.
6 Consumo Familiar 4 Personas 1200 l.

TABLA DE CONSUMO INDUSTRIAL APROXIMADOS:

1 Cemento por Kg. 30 l.
2 Harina por Kg. 0,5 l.
3 Azúcar por Kg. 2 l.
4 Lana por Kg. 0,7 l.
5 Papel por Kg. 0,5 l.
6 Cerveza por litro 10 l.
7 Gaseosa por litro 5 l.
8 Pescado por Kg. 6 l.
9 Acero por Kg. 500 l.
10 Un automóvil 35.000 l.

Nuevas estadísticas sobre la  disponibilidad y la utilización de los recursos hídricos informan que que sector agrícola consume el 92% del agua.  Analizar el consumo globalmente, aseguran, ayudará a los gobiernos a establecer medidas para elaborar sus planes hídricos nacionales y gestionar mejor los limitados recursos hídricos. EEUU, India y China son los países que más agua gastan. Entre los tres consumen el 38% de los recursos hídricos del planeta

8 CONSEJOS PARA EL AHORRO DE AGUA

tabla con consejos para el ahorro de agua potable

LA DEPURACIÓN DEL AGUA: Quizás uno de los elementos más importantes para el desarrollo de la civilización actual sea algo tan simple como el agua. Ella es la base de las operaciones industriales; es requerida, también, como bebida fundamental. Y resulta indispensable para lograr una adecuada higiene, tanto en lo que hace al aseo personal como a la limpieza de habitaciones, veredas y edificios.

Constituye la base de los servicios sanitarios. De acuerdo con las más actualizadas tablas de valores, cada ser humano utiliza, en promedio, unos 125 litros diarios de agua. Esta cifra aumenta considerablemente si nos referimos a las ciudades, especialmente las europeas. En Los Ángeles, por ejemplo, se consume individualmente un promedio de 350 litros por día.

Veamos cuál es el método empleado para purificar este líquido. Baste calcular que sólo París necesita por día más de 2.500 millones de litros de agua potable. Todo el sistema sanitario de una ciudad se basa en obras de ingeniería, consistentes en tuberías y canalizaciones de distintos diámetros.

Desde ríos, a veces muy distantes, se hace llegar el agua a plantas de potabilización que, generalmente, se instalan cerca del núcleo urbano.

Allí el agua pasa por varias piletas, en las que las impurezas mayores se depositan en el fondo por un proceso mecánico de sedimentación. Luego el agua pasa a otras piletas que actúan como filtros gracias a la acción depuradora de la arena fina y el pedregullo que hay en su fondo.

En otras piletas el agua se somete a un nuevo proceso, ahora de orden químico, que consiste en el agregado de agentes germicidas como el cloro, el ozono, etc., que eliminan todo vestigio de parásitos y otros microorganismos nocivos. Ya en este momento el agua, transparente como un cristal, está preparada para ser bombeada a presión en las tuberías que lallevarán porlaciudad. En algunos casos se envía a torres elevadas para que su distribución se produzca sin inconvenientes.

Luego de la acción germicida, de los filtros y de las piletas de decantación, el agua está lista para ser sometida a todos los usos imaginables. Ya servidas, las aguas tienen que ser eliminadas de algún modo. Una de las formas más comunes es restituirlas a los ríos de donde se extrajeron -aunque aguas abajo-, o en el océano, si es que éste se encuentra próximo. Para poder cumplir esta tarea sin contaminar las cuencas hidrográficas o marinas, debe volver a someterse al agua a un nuevo proceso de purificación.

tratamiento de agua potable

A: Planta Potabilizadora
B: Planta Potabilizadora Por Ósmosis Invertida

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RETENER EL AGUA PARA PRODUCIR ENERGÍA: Hay todavía una razón más en la actualidad para construir diques y represas en los ríos: contener el agua de manera que se la pueda usar en un fluir constante y uniforme para producir energía hidroeléctrica.

Antiguamente, los habitantes de la Mesopotamia usaban ruedas de agua primitivas, accionadas por los ríos o arroyos, para obtener agua para la irrigación. Durante la Edad Media, en muchas partes de Europa se empezaron a usar ruedas mucho mejor ideadas para impulsar diversas clases de máquinas simples en los molinos.

Cerca de las caídas de agua de poco caudal, en lugares montañosos, construyeron molinos equipados de ruedas con cangilones. Éstas eran ruedas con paletas bastante livianas, que la fuerza del agua, al caer, hacía girar a considerable velocidad. Por medio de una serie de engranajes, cada uno con ún número diferente de dientes, este veloz movimiento podía disminuirse a una velocidad apropiada para la lenta y pesada maquinaria colocada adentro del molino. Cerca de ríos anchos, en regiones llanas, construyeron molinos con ruedas y paletas de distinta disposición, movidas lentamente por la corriente. Por medio de una serie de engranajes, este lento movimiento podía acelerarse a la velocidad requerida.

Todo esto representaba un gran adelanto en la conquista de la energía hidráulica, pero conservaba aún dos enormes inconvenientes. Primero, se podía sólo hacer uso de la energía mecánica del agua eii movimiento construyendo molinos en el lugar en que se encontraba y no donde era más conveniente hacerlo. Segundo, el natural fluir del agua variaba con las épocas y la cantidad de energía disponible variaba con ella. Después de lluvias prolongadas, en las caídas de agua y los ríos el caudal de agua llegaba al máximo y movía las ruedas a una velocidad excesiva, que amenazaba con destruirlas. Después de una sequía prolongada, las ruedas apenas giraban.

No hubo indicación alguna de cómo se podría subsanar el primer inconveniente, hasta comenzado el siglo XIX. Fue cuando el científico inglés Faraday descubrió que un imán que se movía rápidamente podía provocar el fluir de una corriente eléctrica a través de un cable. Aquí, entonces, había un medio de transformar energía mecánica —la clase de energía necesaria para mover el imán con rapidez— en energía eléctrica.

En ese tiempo, cuando la era de la máquina de vapor llegaba a su punto más alto, la obvia manera de poner el imán en movimiento era usar un motor de vapor. De modo que los imanes de los generadores de las primitivas usinas que surgieron años más tarde se accionaban con vapor y así es como funcionan hoy la mayoría de los generadores.

Pero no hay nada que impida que los imanes de los generadores funcionen por las caídas de agua, y en efecto así es como se mueven en las modernas usinas hidroeléctricas. De este modo la energía mecánica del agua en movimiento se transforma en energía eléctrica, la cual puede ser transportada en cables hacia donde haga falta. En los hogares y fábricas de cualquier sitio esta energía eléctrica puede convertirse nuevamente en energía mecánica por medio de motores, en los cuales la corriente eléctrica pone en movimiento un imán.

El otro problema era cómo asegurarse que el agua diera una producción de energía constante. Aquí surgió, precisamente, la necesidad de construir diques y represas. Cuando se construye un dique a través de un río, las aguas del curso superior son contenidas para formar un lago artificial. Éste sirve como enorme depósito desde el cual se puede dejar correr el agua hacia los generadores, a través de cañerías o túneles, a una velocidad constante durante todo el año.

En terrenos montañosos, el agua que cae de grandes alturas hace girar veloces ruedas Pelton, no muy diferentes de las ruedas de antaño, para impulsar a los generadores. En terreno llano, un volumen mayor de agua que cae de una altura menor hace girar las ruedas de turbina, que se parecen también mucho a las de la Edad Media.

Fuente Consultada:
El Triunfo de la Ciencia El Agua en el Mundo Globerama Tomo III Edit. CODEX





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