El hombre y la vida en sociedad La familia, el estado y la educacion






Los seres humanos son criaturas sociales y no animales aislados. El hombre difícilmente puede sobrevivir completamente aislado. A diferencia de las restantes especies animales, el hombre no posee las pau tas, tendencias e instintos naturales heredadas que le permitan sobrevivir en un medio hostil como es ja naturaleza. Su comportamiento es resultado, en gran medida, del aprendizaje y la experiencia, incluido el lenguaje, característica peculiar y básica del ser humano.

El hombre vive en sociedad: desde el grupo tribal formado por un reducido número de individuos, hasta las modernas y complejas sociedades de masas. Pero, además de vivir en sociedad, el hombre presenta otra característica complementaria o derivada de este hecho: en su conducta observa pautas regulares más o menos estandarizadas de comportamiento.

No existe una variedad infinita de actitudes, lo cual no significa que los hombres actúen de forma completamente idéntica, pero sí que en su conducta existen una serie de elementos comunes que conforman unas pautas de comportamiento recurrentes y generalizables. Sin la existencia de estas pautas o normas, no existiría la sociología, pues sería imposible la generalización, base de toda ciencia.

Origen del Hombre La Ley Valores Humanos Derechos Humanos Eutanasia
La Familia El Comercio Propiedad Privada La Nación La Muerte

El hombre y la sociedad
Una de las características naturales del hombre es su tendencia a vivir en sociedad. Esto lo han observado diferentes pensadores, como Aristóteles en el siglo IV a.C, o Juan Jacobo Rousseau en el XVIII d.C, en su libro El Contrato Social. Desde que el hombre buscó la ayuda de los hombres, ya sea para cazar, defenderse o reproducirse, surge el ser social.

De hecho, desde su época primitiva, por su tendencia natural para la sobrevivencia de la especie, el hombre vivió en pequeñas agrupaciones; se trataba de tribus nómadas, y sólo hace diez mil años, cuando se descubrió la agricultura, el hombre se torna sedentario y se empiezan a formar los primeros pueblos que no son más que agrupaciones mayores de seres humanos, que mediante la mutua cooperación pasan de mejor manera su existencia.

A partir de su nacimiento, el hombre muestra características biológicas que le imponen la necesidad de vivir en sociedad, pues nace tan desvalido físicamente, que su sobrevivencia es casi imposible sin sus padres. Después se desarrolla, aprende, y poco a poco nota que puede valerse por sí mismo. Luego reconoce que llega a esa etapa porque tuvo apoyo de sus mayores, quedando así ligado racionalmente a ellos y posteriormente también adquiere un instinto de protección para sus hijos.

El hombre se diferencia de otros animales sociales en que produce algo para la sociedad; ese algo es la capacidad de crear, de trabajar para el bien común; es el de producir instrumentos de trabajo que faciliten la labor y obtener más fácilmente sus satisfactores.

Surgió así una incipiente división del trabajo, ya que el hombre por sí solo no era capaz de producir todas las cosas que necesitaba y todo el trabajo realizado tenía que ser social por necesidad, unos producían armas, otros cazaban, otros más velaban por la seguridad de la horda, etcétera.

Cuando el hombre pasa de ser un animal solitario y salvaje a ser un animal social, suceden varias cosas que marcan el surgimiento de la sociedad. Hay mucha similitud entre el hombre y varios tipos de animales, por ejemplo, las abejas, las hormigas, etcétera, ambos forman sociedades, pero existen diferencias muy notables entre ambas, como son las de crear cultura y construir herramientas para el trabajo, mientras las otras construyen sólo por instinto. Las primeras sociedades se construyeron bajo los siguientes principios:

a) Respeto y protección mutua
b) Medio de comunicación común
c) Cultura similar con todos sus símbolos, tradiciones, costumbres, etcétera
d) Límite geográfico de dominio

Estos principios nos sirven para comprender de alguna forma las definiciones modernas de la sociedad tales como:

  • Sociedad es la coexistencia humana organizada.
  • Una sociedad es el agregado organizado de individuos que siguen un mismo modo de vivir.
  • La unión durable y dinámica entre personas, familias y grupos mediante la comunicación de todos dentro de una misma cultura, para lograr los fines de la vida colectiva, mediante la división del trabajo y los papeles, de acuerdo con la regulación de todas las actividades a través de normas de conducta impuesta bajo el control de una autoridad.

La sociedad y su dinámica
Todos desempeñamos un papel importante y diverso en la sociedad al relacionarnos en sus diferentes facetas, por ejemplo, el maestro con su grupo de alumnos tiene un papel, con sus compañeros asume otro y con su familia, uno más; es decir, actúa o desempeña roles diferentes según le corresponde en cada grupo.

Augusto Comte, el fundador de la Sociología, fue el primero en usar la palabra dinámica que tomó de la Física para hacer ver que la sociedad como organismo vivo que es, está en continuo proceso de cambio como lo está todo el Universo y que los fenómenos sociales se debían estudiar dentro de la dinámica del cambio, para la mejor comprensión del proceso histórico, ya que las instituciones, la familia y los modos de producción, están sufriendo continuas alteraciones.

Ahora se sabe que las especies no son fijas, que el hombre todavía es un ser inacabado, que la evolución sigue y seguirá actuando, que de las especies actuales surgirán nuevas y que lo único que podría considerarse inalterable es el cambio y aun éste a su vez cambia, pues se acelera o se retarda.

En fin, el ser humano al vivir en sociedad, se ve en la necesidad de organizarse en todos sentidos, creando estructuras sociales diversas y dinámicas, entidades éstas como la forma propia que observa cada cultura para organizar su convivencia: familia, trabajo, educación, gobierno, ciudad, etc.


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Teniendo presente que la vida de todo individuo se desarrolla mediante la interacción con otros individuos, la sociología, a fin de analizar y explicar las pautas de la conducta humana y sus comportamientos regulares, ha elaborado el concepto teórico de cultura. Sin embargo, el significado que los sociólogos dan a este término, difiere de lo que comúnmente se entiende por «cultura» en el sentido de «prácticas elevadas» de la vida: el arte, la música, la pintura, la lectura, etc.

En su acepción sociológica, la cultura comprende aspectos mucho más amplios y completos de la vida del hombre: se refiere a la totalidad de lo que los individuos aprenden como miembros de una sociedad dada.

Desde esta perspectiva, la cultura puede ser entendida como un conjunto o sistema de actitudes, comportamientos, modos de vida, de pensamiento y de acción, de ideas y valores, que conforman las actitudes de los hombres en unos determinados patrones o esquemas de conducta.

Todo aquello que es o hace el hombre como ser social y que no le viene dado por su herencia biológica es cultura: el hecho de practicar una determinada religión, de poseer unas ideas políticas, de seguir las normas sociales en uso, de mantenerse fiel a ciertas tradiciones, de practicar unas determinadas conductas o pautas sexuales; todo esto es cultura.

EL HOMBRE Y LA CULTURA
Cultura y conceptos
Cultura es una palabra proveniente del latín que significa cultivo, y en este sentido podría entenderse como el acto de cultivar y mejorar las facultades físicas, morales e intelectuales del hombre. De hecho, la cultura es lo realizado por el hombre, ya sean transformaciones o innovaciones materiales o creaciones sociales, científicas, artísticas, religiosas, éticas, etcétera, que le ayuden directa o indirectamente a satisfacer sus necesidades. Para algunos estudiosos del tema, las palabras cultura y civilización son sinónimos.

Aunque en estricto sentido no debiera ser así, ya que el concepto civilización se toma como los avances logrados por las sociedades más dinámicas y, por tanto, está más bien ligada a los centros urbanos que al campo; en cambio, la cultura es un término más amplio que incluye la civilización, pero además, las manifestaciones de todo tipo que el hombre ha dejado en el planeta.

Son significativos en el proceso histórico de los pueblos, los préstamos culturales (aculturación), que en forma amistosa u hostil han practicado entre sí; en otras palabras, intercambio de conocimientos, costumbres, ideología, etcétera. Ejemplos de esta situación se tienen a lo largo de la Historia, así están España y América, el primero es el pueblo dominante y el segundo, el dominado. Roma conquistada por los bárbaros se les impone culturalmente.
Se parte del hecho de que el hombre para vivir con sus semejantes, debe adaptarse a la forma de vida del grupo en el cual se encuentra, tal situación (endoculturación), que puede ser consciente o inconsciente, se inicia en la niñez y culmina con la muerte.

Ahora bien, al paso de los siglos, en las diversas áreas geográficas se han ido desarrollando diferentes culturas, dependiendo éstas de los hábitos, actitudes y conductas de los pueblos.

Aspectos de la cultura
El hombre, por su inteligencia y por su capacidad de razonar, se distingue de los demás animales. La vida de éstos en general conserva las mismas costumbres de sus antepasados, en tanto que el hombre las altera, cambia, etcétera, de ahí que su herencia social y cultural lo transforma en el tiempo y en el espacio.

Curioso es destacar la semejanza de los fines de todas las culturas entre sí, esto es, se tiende a una unidad psíquica de la humanidad.

Las necesidades que experimenta el ser humano pueden ser de orden primario (o fisiológicas), secundarias (psíquicas), y su satisfacción es variada en cada cultura.

Habrá mejor comprensión de la cultura si se basa en ciertos aspectos de orden material e inmaterial, mediante los cuales se llega a la satisfacción de las necesidades arriba citadas.

Los aspectos de la cultura son:
I) Material: en el que se considera a la tecnología
II) Inmaterial: La organización social, las estructuras políticas y de educación
Los sistemas de creencias, el control del poder,las artes gráficas y plásticas, el folclor y la música
El lenguaje

El hombre puede alterar y adaptar el lugar donde se encuentra para poder vivir. Lo realizado por el hombre para satisfacer sus necesidades físicas, constituye la cultura material, la cual no es parte de la cultura, sino el producto de la misma, y mediante su estudio se conoce la vida que desarrollaron los seres humanos.

La tecnología se puede considerar como la suma de las técnicas que poseen los miembros de una sociedad. La aplicación de la tecnología da como resultado artefactos, tales como instrumentos, recipientes, alimentos, vestidos, albergues, etc.

La cultura del hombre primitivo, poco a poco se fue transformando, como cuando pudo comunicarse con sus semejantes a través de la expresión, o al producir utensilios o armas punzocor-tantes, así como vasijas, y un arte rudimentario.

Notemos que la habilidad para comunicarse a través del lenguaje permitió al hombre poder transmitir a sus semejantes y sobre todo a sus descendientes, sus experiencias, y de esta forma, las nuevas generaciones fueron aprendiendo más y en su momento enriquecieron el conocimiento general, el que muchos miles de años más tarde, recibió otro impulso fuerte al iniciarse la escritura y todavía hubieron de pasar otros miles de años más para que la imprenta permitiera una difusión más amplia de las ideas.

Nada hay que delate tanto el grupo social al que pertenece un individuo, como su manera de hablar. La entonación y el vocabulario señalan de forma sintomática su origen, cultura, educación y, en muchos casos, hasta su profesión.
Así, se encuentran ciertos lenguajes particulares dentro de la lengua común.

Un grupo de individuos relacionados por un oficio o por un mismo interés habla, a veces inconscientemente, con una forma especial de lenguaje, con terminología propia, para tratar las cosas que sólo a ellos interesan. Los que integran dichos grupos no se preocupan de que los extraños no los entiendan; antes presumen de ello, estrechando así una íntima solidaridad y multiplicando sus peculiares expresiones.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…
LA INTEGRACIÓN SOCIAL: APRENDIZAJE Y SOCIALIZACIÓN

En el ámbito de cada cultura, los hombres tienden a creer que sus pautas de comportamiento son las «normales» porque son las practicadas por la inmensa mayoría de los individuos de su entorno y son socialmente aceptadas como válidas, hasta el punto de considerarlas como inherentes a la propia naturaleza humana.

Sin embargo, cada cultura ha desarrollado sus propios patrones de conducta, sus normas y valores, que intrínsecamente son tan válidos como los de cualquier otra y que, en último término, son fruto de la multiplicidad de formas con que el género humano trata e enfrentarse con la naturaleza y organizar la rr.eracción social en esta infatigable búsqueda que tiene como meta, jamás alcanzada, la conquista de la máxima felicidad.

El científico social debe intentar desposeerse de todo tipo de prejuicios, creencias aprehendidas y valores elaborados a priori, si pretende realizar un trabajo objetivo y científico.

A pesar de la diversidad de culturas y de los caracteres específicos de cada una de ellas, existen, a un elevado nivel de abstracción, una serie de similitudes sustanciales en los patrones de comportamiento de los referentes grupos humanos.

Estos patrones están determinados esencialmente por razones biológicas, osea por el hecho de que todos los hombres sin exceptar, pertenecen a la misma especie animal: el investigador social ha de tener esto presente a la hora de efectuar sus estudios.

Uta ejemplo de ello es la tendencia de los seres humanos a «maximizar» su bienestar físico o su inclinare a recibir recompensas en forma de honores, privilegios, reconocimiento social, reputación, etc., sin que exista límite innato a este afán de acumulación de sis apetencias físicas o psíquicas (el límite viene impuesto por la cultura y los recursos disponibles de la sociedad en la que cada individuo se encuentra inverso). Otro ejemplo es la tendencia a comunicarse con otros seres humanos, expresada en la frase «el hombre es un ser sociable».

Sobre estas bases biológicas, comunes a grandes a toda la especie humana, el hombre adquiere, mediante el aprendizaje y la acumulación de experiencias, unas pautas de comportamiento que harán de él, tras un largo proceso, un ser social maduro, dotado de una personalidad propia, capaz de participar en la vidaa de su sociedad.

Ahora bien, esta larga etapa de apredizaje es una experiencia que se realiza mediante la interacción con otros individuos, perteneciente a diversos grupos sociales, inmersos todos ellos en una determinada cultura. Este proceso mediante el cual el individuo aprende unas pautas de comportamiento, unas actitudes, unos hábitos, unos valores, unas creencias, que lo integran en la cultura de la sociedad en que ha nacido recibe el nombre de socialialización.

A su vez, puede afirmarse que toda cultura es aprendida y compartida. Este proceso de socialización es pararticularmente intenso durante los primeros años de la vida: los niños aprenden unas formas de comportarse, un lenguaje, etc., en primer lugar, de su entorno más inmediato, o sea de padres, hermanos y amigos más próximos.

Especialmente significativo es el papel de la madre airante los tres o cuatro primeros años de vida del nuevo ser, aunque, sin dejar por ello de lado al padre, cuyo papel en el proceso de socialización del niño es también importante. Modernos estudios han demostrado que los deficientes procesos de socialización que tienen lu gar en los orfelinatos y hospicios conducen a la for marión de seres inadaptados y marginados.

La dignidad humana
El ser humano ocupa un lugar central en el mundo viviente. Si bien comparte ciertas características con otros seres, presenta capacidades distintas y exclusivas que conforman lo que llamamos dignidad humana.

A lo largo de la historia, y desde distintas perspectivas, se han ido señalando los rasgos de esa dignidad. En primer lugar, el hombre es persona: actúa libremente, por sus propios medios y según sus propias elecciones.

Como persona es una singularidad, alguien único que no se repite.

También es consciente y libre: aunque está condicionado por su cuerpo y por su entorno natural, es capaz de encarar un proyecto de vida personal, con sus propias opciones y valores. El hombre posee libertad, voluntad e inteligencia. Es aquello que algunos llaman espíritu, una dimensión que no se reduce a procesos naturales y que le permite transformar el mundo. Gracias a él, el hombre crea la cultura, el patrimonio colectivo de las comunidades humanas.

El hombre es también un ser con historia, porque las culturas no son estáticas y evolucionan.
La dignidad humana es el núcleo de nuestra condición. Un ser humano no es un engranaje o un simple número, sino una persona con derechos. Es decir, un ser con ciertas facultades naturales para hacer legítimamente lo que conduce a los fines de su vida.

Los derechos de las personas no surgen de una ley o como un regalo de alguien, sino de la propia naturaleza humana. Todos los hombres somos sujetos con derechos.

Cada hombre, de cualquier condición y en cualquier lugar del mundo, por el solo hecho de ser persona, está llamado a conocer y a disfrutar de ciertos derechos, que deben ser respetados por sus semejantes y por las instituciones sociales. Por eso, cuando no se respetan los derechos de las personas se está atentando, ni más ni menos, contra la dignidad humana.

El Derecho natural
Reconocer que el hombre es un sujeto con derechos no ha sido fácil. Lamentablemente, en muchas ocasiones (del pasado y del presente) no todos los seres humanos se han sentido respetados en su dignidad. Por eso es importante subrayar que todo orden social legítimo debe basarse sobre el respeto a la persona.

Las sociedades que pretenden ser justas se ordenan jurídicamente. Quieren que su organización se atenga a normas claras, conocidas por todos los habitantes. Estas normas deben basarse sobre la Ética, la libertad, la responsabilidad y la justicia, es decir, en valores que las sustenten. El conjunto de normas jurídicas conforma el Derecho.

El Derecho es un ordenamiento necesario: el hombre no puede dejar de vivir en sociedad y necesita reglas de convivencia. Estas normas deben acatarse para que la sociedad funcione y los hombres puedan desarrollarse. Ahora bien, si el Derecho es necesario y sus disposiciones deben acatarse, es muy importante determinar con precisión sus fuentes.

Fuente Consultada:
Introducció a las Ciencias Sociales Cuauhtémoc Anda Gutierrez
Enciclopedia de las Ciencias Sociales Edit. OCEANO
FILOSOFÍA Formación Ética y Ciudadana I Edit. Puerto de Palos





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