Desgracias e Injusticias del Siglo XX El Hombre y Su Ambicion de Poder


Desgracias e Injusticias del Siglo XX

Descuido del Planeta

Pobreza y Hambre

Terrorismo

Generocidio

Refugiados

Negocio del Agua

LA NECESIDAD DE UN NUEVO ORDEN MUNDIAL: Durante la Guerra Fría, la humanidad vivía con el temor de que en cualquier momento se desataría una conflagración con el uso de las armas nucleares, por parte de cualquiera de las dos potencias: la Unión Soviética o Estados Unidos. Sin embargo, no parecía darse cuenta de que, en los últimos 30 años, nuevos peligros están acechando a la vida de los habitantes del planeta.

Unos de ellos son la utilización y explotación indiscriminada de los recursos naturales y la contaminación del medio ambiente, que se agravan por la condición de no imponer limitaciones al libre comercio. El mensaje de la OMC, durante la reunión ministerial en Doha, fue claro: “No a la protección ambiental si ésta significa restricción comercial.”

Con la expansión de los mercados se ha incrementado el uso de materia prima de origen animal, vegetal y mineral para la elaboración de los productos, sin importar destruir selvas, provocar sequías y hambrunas, desecar y contaminar ríos y lagos, producir nuevas enfermedades a hombres y animales, erosionar la tierra cultivable, sumir en la miseria a incontables poblaciones, ni contaminar el aire con desechos tóxicos. El paisaje urbano y rural ha sido cambiado por el hombre a causa del cultivo agrícola organizado. Las montañas han sido cortadas para construir carreteras y vías de ferrocarril. Los bosques y praderas han desaparecido para construir casas. Además se han desviado ríos y construido industrias contaminantes.

Es imposible tratar de conservar la naturaleza como está, porque debido a las necesidades propias del hombre actual se vuelve necesario cambiarla. Para juzgar lo que sucedería en el futuro, debemos basarnos en la experiencia acumulada. La degradación del medio ambiente es un fenómeno global.

Los gobiernos no han creado estrategias adecuadas para proteger el medio ambiente, ni se ha educado ni concientizado adecuadamente a la población para solucionar tales problemas. Existen organismos no gubernamentales, como Greenpeace, que se preocupan por evitar la tala inmoderada de árboles, la contaminación del agua y el aire, el uso de aerosoles e insecticidas, la producción de alimentos transgénicos, la caza inmoderada de animales en peligro de extinción, etcétera; sin embargo, no se toma en cuenta con la seriedad que se necesita. Se trata de un problema prioritario de seguridad nacional que debe atenderse considerando su importancia vital.

Por otra parte, los Estados poderosos quieren el control y la explotación de los países ricos en recursos naturales, lo cual ha generado conflictos bélicos, que, a su vez, también aumentan la destrucción del medio ambiente, y la contaminación en tierra, ríos y mares.

Otro de los grandes problemas que forma parte de la vida cotidiana es el narcotráfico. Su presencia corrompe a autoridades civiles y militares, sumiendo en la drogadicción y la dependencia a millones de niños, jóvenes y adultos. Se ha convertido en un gran problema social que destruye física y mentalmente y provoca delincuencia, trastornos en la educación y en la producción, por la inasistencia a los centros de trabajo, así como problemas familiares.

Males de nuestro tiempo son el desempleo, la explosión demográfica y los transtornos psicológicos, como el estrés y la depresión, provocados por cuestiones tanto económicas como sociales. El hombre se preocupa más por producir y poseer cosas que por pensar y buscar satisfactores para su crecimiento espiritual y emocional. Vivimos en una sociedad de consumo donde la riqueza está mal repartida; donde se manipula, se controla y se deshumaniza al hombre. Una sociedad que tiene un Big Brother que vigila, que dice lo que se tiene qué hacer.



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Éste es el mundo donde nos tocó vivir. Tenemos que convivir en él de la mejor manera. Debemos construir nuestro presente construyendo al mismo tiempo nuestro futuro. Esto debe conducirnos a una reflexión histórica y razonada, con un sentimiento de comunidad y de humanismo, buscando la preservación de la individualidad, pero sin perder la vista del conjunto.

Asimismo se necesita una orientación racional con principios morales, que construya nuestra propia historia con base en el respeto de otras lenguas, otras culturas, otros pensamientos, otras formas de vida. Busquemos un mundo globalizado en las prácticas humanas, en la justicia, en la responsabilidad, en la dignidad, para encontrar una forma de vivir a la altura de nuestras esperanzas y de nuestras aspiraciones.



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