Historia de los Incas Sociedad, Estado, Arte y Ciencia Resumen




Resumen Historia De Los Incas
Orígenes, Sociedad, Arte, Ciencia y Costumbres

Introducción: Los pueblos que habitaban América antes de la conquista europea tenían diversas formas de organización económica, social y política.  Algunos habían desarrollado sociedades urbanas y otros sólo practicaron una agricultura simple o eran cazadores y recolectores. Los aztecas y mayas, en la región mesoamericana, y los incas, en la andina, desarrollaron sociedades urbanas.

En estas sociedades, la construcción de complejas obras de riego y la aplicación de técnicas agrícolas habían favorecido el crecimiento constante de la producción agrícola y de la población.  Se habían desarrollado las ciudades y la organización social estaba fuertemente jerarquizado.

Entre los aztecas y los incas, como entre los mayas, los guerreros y los sacerdotes conformaban el grupo privilegiado y ejercían el gobierno.  La mayoría de la población, compuesta por campesinos y trabajadores urbanos, debía entregar fuertes tributos en productos y trabajo.

Estas sociedades estaban organizadas y gobernadas por fuertes Estados teocráticos, llamados así porque toda la autoridad residía en los sacerdotes y porque el jefe del Estado era considerado como un dios.  Por esto, las primeras ciudades se organizaron alrededor del centro ceremonial o templo.  Los templos eran edificios que tenían funciones religiosas y también económicas, dado que almacenaban y distribuían los productos tributados por los campesinos.

A la llegada de los españoles, las únicas sociedades urbanas que existían en América eran la azteca y la inca; la cultura maya había desaparecido en el siglo XI d.C.

La mayoría de los pobladores de América vivían de una agricultura simple, de la caza y de la pesca de animales y de la recolección de frutos.  Muchos de estos pueblos eran nómadas y prácticamente no existía la división del trabajo.  Estaban distribuidos a lo largo de todo el continente americano, desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

La organización jerárquica de la sociedad.  Las sociedades inca fueron sociedades urbanas que tuvieron una organización económica, políticas social del mismo tipo que las sociedades urbanas que existieron en el Cercano Oriente desde el 3000 a. C. Los americanos también desarrollaron sistemas de escritura y de numeración; la religión fue la manifestación espiritual más importante y regía la mayor parte de los actos de la vida cotidiana de la población; y el arte alcanzó una elaborada complejidad.

Los Incas, sus orígenes, su evolución y la conquista española

Los Pucarás de Tilcara en la provincia de Jujuy (Argentina), fueron construidos de piedras y tenían una función militar, formaban parte de la red del Camino del Inca en territorios calchaquí y diaguitas. La red del Camino del Inca abarcaba unos 40.000 km. de largo. A través de él se logró unir a mas de cien poblaciones difundiendo sus creencias, religión y lengua (quechua)

Los Incas:  Machu Picchu y el Cuzco: El Cuzco ocupa un valle situado a 3.400 metros sobre el nivel del mar. Se atribuye al Inca Pachacutti (1438-1471) la reconstrucción del Cuzco como una ciudad monumental En ella se instalaron grandes almacenes de granos, barrios, un complejo sistema de riego y depósitos de todo tipo.  Los templos y los pucarás  (construcciones militares) ocuparon un lugar preponderante en la ciudad. La construcción de Machu Pichu fue un claro ejemplo de ello. Fue construída en el Cuzco a alturas casi inaccesibles, con fines religiosos y militares.

Según la leyenda fueron cuatro hermanos los fundadores de la familia Inca. A Manco Capac considerado como héroe y un dios, fue el fundador del Cuzco, la ciudad capital del imperio Inca. A partir de Manco Capac se le sucedieron 13 incas en el gobierno, el último fue Atahualpa quien reinaba cuando llegaron los españoles.

Los incas constituyeron un poderoso imperio que logró la expansión territorial en la época en que Colón iniciaba su viaje hacia lo desconocido. Abarcó desde las sierras  de la actual Colombia hasta el norte de Chile y de la Argentina, y desde la costa del océano Pacífico hasta el este de los bosques del río Amazonas. Los incas eran un pueblo originario de las sierras y desde allí dominaron, mediante la guerra de conquista, a los pueblos de las otras zonas.

Establecieron la capital de su imperio en la ciudad de Cuzco, a la que consideraban el centro del universo. El imperio, que ellos llamaban Tahuantinsuyoque quiere decir las cuatro partes del mundo-, estaba dividido en cuatro regiones, las que, a su vez, se subdividían en provincias. Al frente del imperio estaba el Inca, y las zonas conquistadas estaban dirigidas por los curacas o gobernadores de provincia.



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Organización económica y grupos sociales

La agricultura fue la base de la economía del imperio incaico.  La producción era muy variada y los cultivos más importantes eran el maíz y la papa.  Los incas aplicaron diferentes técnicas agrícolas que mejoraron el rendimiento de los cultivos.  En la zona árida de la costa usaron el guano -excremento de aves marinas- como fertilizante de las tierras y construyeron canales de riego.  En el interior, sobre las laderas de las sierras, cultivaban en terrazas.  Además, el dominio de pueblos que habitaban diferentes zonas les permitió obtener, mediante el pago de tributos, productos que no había en su propio hábitat. En la sociedad incaica se podían diferenciar varios grupos sociales.

La nobleza real incaica estaba formada por los sacerdotes, los guerreros y los funcionarios. Controlaban el Estado y vivían de los tributos que entregaban los campesinos.  A este grupo social pertenecía el Inca. Los curacas, o nobles de provincia, eran los nobles que gobernaban a los campesinos organizados en comunidades (ayllus). Su instrucción se realizaba en el Cuzco.  Eran los responsables de recibir los tributos de los ayllus, que luego entregaban al Estado incaico.

El ayillu era la comunidad de campesinos unidos por vínculos familiares, que tenían antepasados en común y habitaban un mismo territorio.  El Estado entregaba tierras a cada comunidad para su subsistencia.  Anualmente, un funcionario local asignaba parcelas a cada familia según el número de sus componentes.  Pero los campesinos no eran propietarios de las tierras y estas parcelas eran trabajadas colectivamente por todos los miembros de la comunidad.  El ayllu debía entregar fuertes tributos en productos y en trabajo al Estado y a los curacas.

En las laderas de la sierras, el cultivo en terrazas permitió un mejor aprovechamiento de la tierra fértil y facilitó el riego. Como técnica de labranza el palo cavador y una maza de cabeza de piedra, no conocían la rueda.

La cría de llamas y de alpacas fue una actividad importante en la economía incaica. De ella obtenían lanas, carne y se usaban como animales de trabajo. La llama aunque no soporta más de 45 Kg. de peso soporta las grandes alturas.

Entre los incas las tierras se dividían en tres zonas: las tierras de las comunidades, cuya producción alimentaba a las familias campesinas, la del Inca que mantenían al Inca , a los sacerdotes y el ejército, y las del Sol, con las que se mantenía el culto a los dioses. Los campesinos debían obligatoriamente trabajar en todas.

cuadro de la sociedad de los incas

Quinua: Conocida como “cereal madre” en la lengua quechua, la quinua (también quinoa)  fue el alimento básico de los Incas durante miles de años, unido a su religión y su cultura. Con la llegada de los conquistadores su cultivo fue substituido por maíz y patatas y en muy poco tiempo, la quinua desapareció con la aniquilación de esta cultura. Actualmente vuelve a cultivarse en los Andes, se siembra con éxito en Inglaterra y algunas de sus variedades, en diversos países.

La Chenopodium quinoa, a pesar de ser una planta, ha sido clasificada como pseudo cereal, poseyendo el mayor índice de proteínas, calcio, fósforo, hierro y magnesio que los demás cereales. Contiene también todos los aminoácidos esenciales, es rica en fibra y vitaminas del grupo B y no contiene gluten. Siendo un grano blando, muy digestivo, de rápida cocción y apreciable sabor, además de sus propiedades nutritivas, es muy fácil de usar y se comercializa en infinidad de formas ; en grano, copos, harina, pasta, panes o snacks.

LOS PISOS ECOLÓGICOS: La mayor parte del imperio inca se asentaba sobre la cordillera de los Andes. Por lo tanto, los pueblos que allí vivían, aún antes de la conquista inca, debieron desarrollar estrategias para adaptarse a las malas condiciones del terreno y el clima, una de estas estrategias era la de controlar la mayor cantidad de pisos ecológicos. Las diferentes alturas de la cordillera implicaban también cambios en las condiciones naturales: en distancias relativamente cortas podían variar mucho la humedad del aire, las lluvias, el terreno, la fertilidad de la tierra, los vientos, etc. Por lo tanto, lo que se pudiera cultivar en cada lugar también variaba. Por esa razón, los pueblos andinos se dividían en colonias.

Los ayllus no guardaban continuidad espacial, sino que estaban divididos en diferentes zonas de las que extraían diferentes productos. Por ejemplo, en las zonas más elevadas, de la puna, a más de 4.000 metros de altura, podían criar camélidos, cultivar papas, o extraer sal. En las zonas intermedias, de las laderas y los valles, cultivaban el principal producto de alimentación, es decir, el maíz. En los terrenos más bajos, de mayor humedad, productos como ají, coca, o algodón. De esta zona también podían extraer madera de los árboles o cazar pájaros y pequeños animales.

El Estado Incaico

 El Estado incaico fue teocrático porque el emperador, el Inca, era reconocido como el hijo del Sol, el dios más importante.  Un consejo de nobles y sacerdotes, llamados orejones y pertenecientes a la familia real, asesoraba al Inca en las tareas de gobierno.

La gran expansión del imperio fue posible por la cuidada organización de la fuerza militar.  Para facilitar el desplazamiento de sus ejércitos, los incas construyeron una vasta red de caminos.  La existencia de tambos o postas a lo largo de esos caminos servía para el descanso de las tropas en campaña y para el recambio de animales y armas.

Todos los pueblos que pertenecían al imperio tenían la obligación de entregar al Estado una determinada cantidad de alguna materia prima o de productos manufacturados, según la producción característica de cada zona.

Además, la población estaba obligada a realizar trabajos individuales en beneficio del Estado, los curacas o los sacerdotes.  Por esto, personas y productos recorrían también permanentemente el Camino del Inca.  La sociedad incaica funcionaba sobre la base de la reciprocidad y la redistribución.

emperador inca

El inca (el soberano) y su esposa eran venerados corno divinidades. Para acercarse a ellos debían observarse reglas especíales. Eran trasladados en sillas de mano, y su vestimenta, muy lujosa, contrastaba con la que usaba el resto de la población: un simple poncho muy corto, como se ve en los extremos izquierdo y derecho de la lámina.

La reciprocidad era común entre las comunidades de campesinos de la región andina. Consistía en la práctica entre todos los miembros de una comunidad.  Por ejemplo, los habitantes de un ayllu se ayudaban entre sí a sembrar y a cosechar en las parcelas de subsistencia; y, en ocasión de un matrimonio, toda la comunidad ayudaba a levantar la casa de los recién casados. 

Los incas incorporaron el principio de reciprocidad de los ayllus como una de las bases del funcionamiento económico y social de su imperio. La redistribución suponía el reconocimiento por parte de los campesinos de los diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad. 

Los ayllus entregaban los tributos a los curacas, y los bienes tributados se acumulaban en depósitos reales que estaban en aldeas, caminos y ciudades.  Allí eran contabilizados por funcionarios especializados que comunicaban a los administradores del Cuzco las cantidades de cada producto mediante el uso de quipus, contadores hechos con tiras de cuero en las que se realizaban nudos.  De este modo, el Inca conocía las cantidades de excedente y en qué regiones del imperio sobraban o faltaban determinados productos. 

Cuando algunos pueblos del imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque las regiones en las que vivían habían sido afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados almacenados.  También utilizaba los bienes acumulados para costear los gastos de las constantes expediciones militares, y para premiar los servicios realizados por algunos funcionarios generalmente nobles.

Reciprocidad y Distribución: La sociedad incaica funcionaba sobre la base de la reciprocidad y la redistribución. La reciprocidad era común entre las comunidades de campesinos de la región andina. Consistía en la práctica entre todos los miembros de una comunidad.  Por ejemplo, los habitantes de un ayllu se ayudaban entre sí a sembrar y a cosechar en las parcelas de subsistencia; y, en ocasión de un matrimonio, toda la comunidad ayudaba a levantar la casa de los recién casados.  Los incas incorporaron el principio de reciprocidad de los ayllus como una de las bases del funcionamiento económico y social de su imperio.

La redistribución suponía el reconocimiento por parte de los campesinos de los diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad.  Los ayllus entregaban los tributos a los curacas, y los bienes tributados se acumulaban en depósitos reales que estaban en aldeas, caminos y ciudades.  Allí eran contabilizados por funcionarios especializados que comunicaban a los administradores del Cuzco las cantidades de cada producto mediante el uso de quipus, contadores hechos con tiras de cuero en las que se realizaban nudos.

De este modo, el Inca conocía las cantidades de excedente y en qué regiones del imperio sobraban o faltaban determinados productos.  Cuando algunos pueblos del imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque las regiones en las que vivían habían sido afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados almacenados. También utilizaba los bienes acumulados para costear los gastos de las constantes expediciones militares, y para premiar los servicios realizados por algunos funcionarios generalmente nobles.

Los tributos de las comunidades campesinas dados al Estado eran de tres tipos:

  1. Trabajos colectivos en las tierras del Inca
  2. Trabajos individuales periódicos y rotativos a los que llamaban mita, con este sistema se construían puentes y caminos.
  3. Las comunidades debían entregar a los curacas alimentos, materia primas y productos manufacturados.

Artes, ciencia y legado cultural:

Utilizaban el adobe (ladrillo de arcilla secado al sol) o la piedra para sus construcciones, Las cuales carecían por lo general de ventanas (La luz entraba por pequeños nichos y por Las puertas abiertas en Los muros). EL ajuste de las piedras resultaba tan perfecto, que entre una y otra no quedaban separaciones. Conocieron el falso arco, pero lo aplicaron sólo en bóvedas pequeñas.

El carácter de La arquitectura estaba dado por: fortalezas militares o pucarás (puntos estratégicos en Lo alto de las serranías como Machu-Picchu), edificios religiosos (como eL templo del Sol en Cuzco, en parte revestido con oro), palacios y arquitectura funeraria (que variaba, desde el simple pozo hecho en La habitación del muerto a las chupas, de forma piramidal). También hicieron caminos, salvando los desniveles del terreno con escalinatas.

Existían dos caminos públicos que unían Cuzco con Quito contampus, edificios que se elevaban de tanto en tanto destinados a servir como posadas.

En cuanto a la cerámica, el elemento típico fue el aribalo (imagen derecha: vasos de cuello estrecho y Largo, con dos asas en los costados y dibujos geométricos), que utilizaban para almacenar agua. Trabajaron La madera y conocieron la técnica del laboreo de los metales, cincelando la plata, el oro y el cobre, al que agregaban estaño para obtener bronce.

Tuvieron un desarrollo textil importante. Utilizaron Lana de vicuña y algodón. Fueron amantes de la música y sus instrumentos eran tambores y caracolas marinas. (imagen izq. quipus)

El calendario inca o año solar, constaba de doce meses de treinta días cada uno, más cinco días finales. Cada mes tenía su nombre y se dividía en semanas. El año empezaba eL 22 de junio. También tuvieron el año Lunar, que era de 354 días y se hacía corresponder con eL solar, añadiéndole once días repartidos entre los meses. La lengua propia era el quechua o quichua.

No tuvieron escritura, pero sí un sistema para recordar ciertos hechos: Los quipus (cuerda eje de La que colgaban otras de distintos colores; en cada cuerda se hacia un nudo, cuyo significado dependía de la ubicación). Los quipucamayos eran los únicos que descifraban los quipus. Un servicio útil relacionado con los caminos era el de Los chasquis o correos, que tenían por objeto Llevar las órdenes del Inca a través del Imperio.

actividades de los incas

La tejeduría incumbía, entre los incas, a las mujeres solteras y a las viudas. De izquierda a derecha: mujer tejiendo, fragmento de tejido constituido por plumas, dos motivos decorativos para una prenda de vestir, un poncho (pieza de abrigo, corta, sin mangas, hecha de una sola pieza de tejido).

ceramica de los incas

Las cerámicas peruanas son de las más hermosas y finamente trabajadas. Algunos jarrones: el primero, a la izquierda, es un jarro-retrato cuyo estilo remonta probablemente al período comprendido entre los siglos V y VIII. Las decoraciones representan a menudo llamas, pumas,  buhos, águilas, peces, calabazas, melones; en cambio,  los jarrones de estilo incaico puro son, por lo general, geométricos.

LA VIDA COTIDIANA DE LOS INCAS:
La vestimenta

“La reglamentación era estricta para la masa en materia de indumentaria. El día de su casamiento, el indio recibía dos trajes de lana de llama tomados de los depósitos públicos, uno para los días de trabajo, y otro para los días de fiesta, y los conservaba hasta gastarlos por completo, remendándolos con gran habilidad, a la manera de los especialistas modernos, cuando se desgarraban.

“El corte y el color eran uniformes para cada sexo (…) para los hombres el pantalón (huara); la camisa blanca sin mangas (…) la capa marrón de lana echada sobre los hombros y anudada en el pecho (yacolla). (…) Para las mujeres, la túnica larga rodeada por un cinturón, abierta al costado dejando ver la pierna, para facilitar la marcha (anacu), la manta gris sostenida sobre el pecho con un alfiler de cabeza grande (lliclla).

“Unos y otros iban generalmente con los pies desnudos, pero a veces, sin embargo, llevaban sandalias (usuta). (…)
“El conjunto era simple y uniforme. Estaba prohibido modificarlo a menos de tener autorización especial de los superiores jerárquicos. Destaquemos que los brazos y las piernas quedaban desnudos, prueba de lo sufridos que eran los indios pues el aire de las alturas es muy vivo y a veces glacial.

“La soberana y las damas de alto linaje hilaban, tejían y se ocupaban de su arreglo personal. Se depilaban las cejas y se acicalaban con bermellón. (…)”

La alimentación
“La alimentación de la familia imperial era mucho más copiosa y variada que la de los indios del pueblo. (…) El maíz era asado, hervido o reducido a harina en forma de sémola (…). La papa se preparaba en forma de chuño, a ese efecto se la disponía alternativamente a la helada de la noche y el calor del día, a fin de obtener una desecación completa, bastaba luego machacarla y mezclarla con agua, sal y pimiento para obtener un plato muy popular en los Andes. (…) En principio la llama no debía ser carneada, servía exclusivamente de proveedora de lana y como medio de transporte. (…) Toda carne se cortaba en lonjas, salada, secada y guardada con el nombre de charqui.

“Las aves, ranas, gusanos comestibles, insectos semejantes a tábanos y hongos permitían variar el gusto de los guisos.

“Agreguemos a esta enumeración algunas frutas, en particular la de cacto; en las regiones marítimas, los pescados. (…)

“¿Estaba el indio suficientemente alimentado? (…)

“Si los súbditos del Inca hubieran sido enclenques y mezquinos, se ha dicho, no hubieran podido llevar a cabo tantas obras colosales.

“Los cálculos más recientes incitan a pensar que las calorías eran 3400 por día en los períodos favorables

Boudin. La vida cotidiana en el tiempo de los últimos incas, Buenos Aires, Hachette, 1962.

LOS CAMINOS DEL IMPERIO

Si los españoles se sintieron sorprendidos de los resultados obtenidos por los indios con sus cuerdecillas, su sorpresa fue superior al contemplar las calzadas peruanas, calzadas que no existían ciertamente en la España del siglo XVI. Es que el camino fue el gran medio de acción de los soberanos del Cuzco, tal como es hoy el ferrocarril para los gobiernos de los países nuevos y las colonias.

Los indios vencieron todas las dificultades; construyeron tan bien sus calzadas, que todavía perduran algunos de sus vestigios y las distribuyeron en tal forma, que el historiador Wiener ha podido decir que semejante red de caminos, si existiera todavía, realizaría el «desiderátum» del comercio y de la industria, asegurando el porvenir económico del Perú moderno.

Dos grandes vías de comunicación corrían de norte a sur del imperio, una sobre el altiplano interandino (camino de la sierra), otra a lo largo de la costa (camino de los llanos); la primera venía de Pasto, sobre la actual frontera de Ecuador y Colombia, pasaba por Quito, Latacunga, Tomebamba, doblaba hacia el litoral en la región de Agavaca, ganaba luego las aglomeraciones situadas en el valle del Alto Marañen: Huancabamba, Cajamarca, Huamachuco, Huanuco, pasaba a Jauja, Cuzco, atravesaba el nudo de Vilcañota y dejando al Este Chuquiabo (La Paz), terminaba en la región de Chuquisaca.

La segunda vía descendía de Tumbez, pasaba por las grandes ciudades de la costa: Chimu, Pachacamac, Nazca, subía al Cuzco, descendía nuevamente al litoral, hacia Arequipa, Tacna y tomaba por fin el desierto de Atacama. Cantidad de caminos secundarios unían esas dos vías principales.

Sobre esos caminos, de trecho en trecho, se escalonaban los «trampu» o «tambos», albergues donde habitaban los empleados encargados de mantener a los viajeros. A distancias variables entre 4 y 6 kilómetros, había cabañas donde vivían los «chaski» o correos imperiales, cuyo servicio estaba tan bien organizado que un mensaje podía ir en menos de diez días desde Quito hasta el Cuzco y el Inca podía comer por la noche, los peces sacados por la mañana del mar Pacífico.

Estos correos se entrenaban desde su más tierna edad, se agrupaban de dos en dos, en sus cabañas, y cuando llegaba una orden, uno de ellos la llevaba hasta el albergue próximo donde un nuevo correo la recibía, partiendo a su vez inmediatamente a la carrera.

Realizados con icho, hierba resistente que sólo crece en la puna, los puentes flotantes (arriba) fueron determinantes para la solución del problema de la inaccesibilidad de algunas regiones, así como para la unificación y control político y militar del conjunto del Tahuantin-suyu. El puente suspendido se anclaba a aula Lulo de la garganta, y allí se apostaban guardianes que controlaban el paso.

PARA SABER MAS…

EL IMPERIO INCA tenía una población de unos 10 millones de habitantes. En su apogeo ocupaba los territorios correspondientes al actual Perú, el sur de Colombia, Solivia, Ecuador y el norte de Chile y Argentina. Los jefes incas administraban este enorme imperio sin tener escritura ni vehículos rodados.

AGRICULTURA
La agricultura era la base de la vida inca. El año agrícola comenzaba en agosto, cuando el Inca trazaba el primer surco en la tierra con una reja de arado de oro. Toda la tierra se aprovechaba. Las partes desiertas eran trabajadas gracias a canalizaciones y sistemas de terrazas. Las familias de los agricultores incas cultivaban cereales para sí mismas, así como para los guerreros y sacerdotes. Los conejillos de indias se usaban como alimento. La madera era escasa, por lo que el fuego solía encenderse con excrementos de llama.

LA MITA
Cada agricultor inca debía trabajar cinco años para el gobierno. Este trabajo obligatorio se llamaba la mita. Podía hacerlo como minero, en la construcción de carreteras o como soldado. Mientras tanto, su mujer se encargaba de la administración de las tierras. Las distintas provincias del imperio se especializaban en proveer de diferentes clases de trabajadores. Todos trabajaban y no existía la desocupación.

CURACAS
Cada área tenía su curaca (gobierno oficial), que vigilaba el pago de los impuestos en cereales y regulaba la mita. También inspeccionaba caminos y puentes y en ocasiones incluso se ocupaba de concertar matrimonios. Las curacas controlaban las casas de los ancianos y procuraban que estuvieran limpias y en orden.

INDUMENTARIA
Las mujeres incas hilaban y tejían la lana de los animales andinos, como la alpaca y la llama. Tejían taparrabos, túnicas y mantos. En los valles costeros, donde crecía el algodón, la gente usaba ropas más ligeras.

QUIPU
Los incas no tenían escritura ni conocían los números. En su lugar usaban el quipu. Un quipu era un trozo de cuerda provisto de franjas de distintos colores y grosores. Cada una de estas franjas representaba diferentes cantidades. Todos los quipu se fabricaban en una oficina especial, en Cuzco.

El gobierno tenía siempre información precisa acerca del estado del imperio: cuántas personas vivían en las distintas regiones, cifras correspondientes a las cosechas y la cantidad exacta de lana, armas y metales preciosos que se guardaban en los almacenes. Este sistema basado en el quipu aseguraba que nadie pasara hambre en el imperio. Cuando la cosecha fallaba en una zona del imperio, el excedente producido en otra venía a auxiliar a los habitantes de la primera.

EL INCA
El Inca gobernaba el imperio. Se le consideraba descendiente del dios del sol. Usaba un cetro de tubos de oro provistos de remates de color rojo. Sus ropas eran tejidas por sacerdotisas especialmente consagradas a esta tarea. Todo el oro y la plata del imperio constituían el tesoro personal del Inca.

Comía en vajilla de metales preciosos y se sentaba en un trono de oro. A pesar de que solía tener hijos con muchas mujeres, su esposa oficial era una de sus hermanas, pues tenía, como él, estatuto divino. Cuando el Inca moría, su fortuna se dedicaba a engalanar su tumba, lo cual significaba que su sucesor debía obtener nuevas riquezas. Ello explica el afán por extender el imperio.

Dieron mucha importancia a los trabajos de utilidad pública: graneros colectivos, una densa red de caminos (necesaria para el intercambio dentro de un Imperio tan vasto), numerosos puentes, centros de aprovisionamiento, murallas y fortalezas.

El sistema de escritura y de cálculo de los incas parece, si se lo compara con el de los aztecas y el de los mayas, extremadamente primitivo: revela, sin embargo, una gran ingeniosidad. Hemos dicho “escritura”, pero este término no es rigurosamente exacto, pues para relatar los acontecimientos recurrían al sistema pictográfico. Los historiadores españoles hablan de sus tejidos ilustrados con signos.

Desgraciadamente, no se han conservado hasta nuestros días. Para comunicarse entre sí utilizaban también pequeñas piedras, a cada una de las cuales atribuían un significado particular. Testigos de este sistema fueron solamente los misioneros españoles, que refieren haber visto a los indígenas “leer” estos guijarros, dispuestos sobre la tierra en un cierto orden.

El modo de calcular, basado en el sistema decimal, había sido simplificado mediante el uso de granos de quinoa y pelos de ciervo: puestos por pares, servían de abaco (instrumento para realizar cálculos aritméticos, empleado en la antigüedad). Pero la escritura oficial, si puede llamársela escritura, se basaba en el quipu. El quipu estaba constituido por un conjunto de hilos, de distintos colores, atados a un cordón más grueso: una especie de fleco.

Cada color correspondía a una voz particular, según el argumento tratado; podía por ejemplo designar determinada provincia, o persona, o un tipo de contribución (animales, productos agrícolas, metales preciosos y otros objetos). Sobre esas cuerdecillas se hacían nudos que, según fueran simples, dobles o triples, y según su posición (en el medio, arriba o abajo), indicaban un número. Otros quipus podían registrar todo un relato o un acontecimiento histórico, utilizando para ello colores y nudos.

Los quipus (podemos decir que constituyen el equivalente de un libro) se conservaban en locales especialmente destinados para ese fin; el secreto de su lectura era conocido solamente por los escribas, los funcionarios del Estado y los amautas o sacerdotes sabios. En efecto, se tiene por cierto que sólo la clase dirigente utilizaba quipus.

PRESAGIOS Y PROFECÍAS DE LA DERROTA INDÍGENA 

Los incas creían en muchos dioses. El dios Viracocha era considerado el dios de la vida, del Sol y de la Luna. Todos los demás dioses estaban subordinados a él. Al Sol se le atribuía los beneficios que hacía prosperar la agricultura.

La llegada de los europeos a América fue anticipada por presagios y profecías de origen azteca e inca.  De los aztecas han llegado hasta nosotros fragmentos escritos.  En el caso de los incas, que no tenían escritura, las noticias provienen de la tradición oral indígena y de los testimonios que dejaron los cronistas de la época.

Los presagios aztecas anunciaban que el retorno del dios Quetzalcoátl (imagen izq.) se produciría al final del reinado de Moctezuma y lo haría bajo la forma de un hombre blanco.  Antes de su llegada -afirmaban- ocurrirían una serie de fenómenos naturales y catástrofes.  Los testimonios así lo enunciaban:

“De aquí a muy pocos años nuestras ciudades serán destruidas y asoladas, nosotros y nuestros hijos muertos…”

Y prevenían al emperador:

“perderéis todas las guerras que comiences y otros hombres con las armas se harán dueños de estas tierras…”

Las profecías comenzaron a cumplirse a los tres años de la ascensión de Moctezuma al trono.  En 1510 se sucedieron un eclipse de Sol y la aparición de un cometa.  Al poco tiempo Hernán Cortés desembarcó en las costas de México… y no pasó mucho tiempo hasta que los indígenas tomaron conciencia de que no era precisamente el dios que aguardaban.

En el imperio de los incas la llegada de los españoles también fue precedida por presagios y profecías.  Se anunciaban fenómenos naturales: rayos, cometas y cambios en el color del Sol y la Luna.  El cronista Garcilaso de la Vega cuenta al respecto:

“Hubo grandes terremotos y temblores de tierra (a poco de arribar los españoles) que, aunque en el Perú son frecuentes, notaron que los temblores eran mayores que los ordinarios, y que caían muchos cerros altos.”

Los incas esperaban también el retorno de un dios salvador, Viracocha.  Por ello cuando tuvieron noticias de la llegada de Pizarro, muchos creyeron que era la esperada divinidad:

“Quién puede ser sino Viracocha… era de barba negra y otros que lo acompañaban de barbas negras y bermejas”.

Pero los españoles pronto disiparon la ilusión de los incas, según lo afirmaba un cronista de origen indígena:

“Pensábamos que era gente grata y enviados de Viracocha, pero paréceme que ha salido al revés, hermanos, que estos que entraron a nuestras tierras no son hijos de dios sino del demonio.”

 LA CONQUISTA ESPAÑOLA: LOS PRIMEROS ASENTAMIENTOS ESPAÑOLES

Los primeros asentamientos españoles se ubicaron en las islas Antillas.  Desde la ciudad de Santo Domingo en la isla que Cristóbal Colón llamó La Española -actual territorio de Santo Domingo y Haití-, se organizaron la primera recolección de oro americano y la conquista de las islas adyacentes y del continente.

Entre 1492 y 1520, los españoles no obtuvieron de los territorios conquistados las riquezas esperadas -especias y grandes cantidades de oro sino sólo perlas, algo de azúcar y una escasa cantidad de oro.  Pero el oro que los españoles encontraron en las Antillas era de aluvión: pepitas arrastradas por los cursos de los ríos desde algún yacimiento superficial y poco abundante.  Los aborígenes fueron obligados a recolectar el metal precioso.

Los indígenas antillanos no opusieron resistencia armada a los conquistadores, pero en pocos años casi todos ellos desaparecieron.  Un gran número de estos indígenas murieron a causa de las enfermedades transmitidas por los europeos.  Además, la dominación a que se los sometió, provocó en muchos de ellos el deseo de no tener hijos, con lo que disminuyó drásticamente el índice de natalidad.

A partir de 1510, La Española perdió importancia y Santiago de Cuba se transformó en el centro de las operaciones coloniales españolas.  Desde allí, en febrero de 1519, partió Hernán Cortés, al mando de 11 naves y 600 hombres, con destino a la tierra firme del continente, a la búsqueda de las fabulosas riquezas en oro mencionadas por los indígenas.

Ver: Pizarro Conquista a los Incas

 

BREVE CRONOLOGÍA DE LOS INCAS:

Los incas no fueron en su origen un pueblo, sinO una familia que surgió de la nación quechua y que desde su asiento en el Cuzco fue ejerciendo paulatino predominio hasta constituir el gran imperio que se llamóTahuantinsuyu.

La leyenda campea, sobre la información histórica y Justifica la mítica disposición de Viracocha “El Creador” de enviar a su hijo y a la esposa de éste para erradicar la barbarie que reinaba entre los peruanos. También lo fantástico preside, la partida de la pareja celestial, su posterior instalación en el Cuzco hacia el año 1200 y la dedicación de Manco Cápac en !a enseñanza del cultivo de !a tierra y las artes a los hombres, y de Mama Oclloacerca de las obligaciones domésticas y los rudimentos del hilado y el tejido.

La denominación de cultura inca no tiene, pues, la base etnográfica característica de las que florecieron antes en territorio peruano, corno la chavín, chimú, nazca, quechua, etc., sino que responde a una designación meramente política, pues es indudable que la formación cultural inca se fundamentó en la absorción de los rasgos comunes de las culturas andinas.

Siglo IX ó X: Manco Cápac. Fundador de la dinastía Inca. El “Hijo del sol” y su esposa, Mama Ocllo, proceden del lago Titicaca. La fecha de su llegada aL Cuzco es dudosa (alrededor del s. X). Allí establecen la soberanía del clan Inca y desde allí someten a las poblaciones quechuas.
Sinchi Roca y Lloque Yupanqui. Sucesores inmediatos de Manco Cápac. .Bajo su reinado aún es lenta la anexión y el sometimiento de las poblaciones. Más bien parece que se dedicaron a consolidar sus dominios en los alrededores del Cuzco.

Siglo XII: Mayta Cápac. Emprende la conquista de los territorios de la llanura del Cuzco y somete a losallcovisas.

Siglos XIII y XIV: Cápac Yupanqui e Inca Roca. Aunque la dominación inca se extiende durante su reinado, particularmente sobre los quechuas, parece que ambos Incas se dedicaron, más que a la conquista, a la organización administrativa y de ceremonias y ritos religiosos.

Siglo XIV:  Yahuar Huacac. Hijo de Inca Roca, es su sucesor. Extiende sus dominios hacia el Este.
Siglos XIV y XV: Viracocha Hijo de Yahuar Huacac. ETS el primer gran conquistador inca: invade la planicie del Titicaca. Bajo su reinado e! Imperio comprende todas las pampas del Titicaca (Colla-suyu) v numerosos valles en la parte Este de los Andes (Anti-suyu).

1438-1471 Pachacútec Yupanqui. Hijo de Viracocha. Derrota a los chancas en Yahuar Pampa y consolida el Imperio (Tahuantinsuyu). Somete a los pucará, soras, rucanas, yaucos, huancas, etc. Fija la vigencia de las leyes y difunde el Sistema de colonias.

1471-1493 Tupac Yupanqui. Hijo de Pachacútec, aventaja a su padre como conquistador. Somete a los cbímúes y a las tribus de Quito. Durante su reinado, los límites del Imperio se extienden desde e! sur de la actual Colombia hasta el río Maule, en Chile, y desde las costas del océano Pacífico hasta la selva amazónica y la meseta boliviana.

1493-1527 Huayna Cápac. Hijo de Tupac Yupanqui. Hereda un imperio bien organizado, y extiende aún sus límites hasta Tucumán y más al sur de Chile. Al morir incurre, contrariando la tradición, en el error de dividir el’ Imperio entre sus dos hijos.

1527-1532 Huáscar y Alahualpa. El primero ocupa el reino del Cuzco, con la parte central y meridional del Tahuantinsuyu, y el segundo se establece en Quito y ocupa la parte septentrional. La llegada de Francisco Pizarro, quien explota hábilmente Ja lucha por el poder desatada entre ambos monarcas, pone fin al Imperio de los Incas.

UNA INDÍGENA, PREMIO NOBEL DE LA PAZ:        
La indígena Rigoberto Menchú recibió el 1 0 de diciembre de 1992, en Suecia, el Premio Nóbel de la Paz por su ardua lucha por la defensa de los derechos indígenas y humanos en general, de su país y del continente.

“Este Premio Nóbel lo interpreto primero como un homenaje a los pueblos indígenas sacrificados y desaparecidos por la aspiración de una vida más digna, justo, libre, de fraternidad y comprensión entre los humanos, A los que ya no están vivos para albergar la esperanza de un cambio de lo situación de pobreza y marginación de los indígenas, relegados y desamparados en Guatemala y en todo el continente americano,

“Reconforta esto creciente atención, aunque llegue 500 años más tarde, hacia el sufrimiento, la discriminación, lo opresión y explotación que nuestros pueblos han sufrido, pero que gracias a su propia cosmovisión y concepción de lo vida han logrado resistir y finalmente ver con perspectivos promisorias, cómo, de aquellas raíces que se quisieron erradicar germinan ahora con pujanza, esperanzas y representaciones paro el futuro.

Implica también una manifestación del progresivo interés y comprensión internacional por los Derechos de los Pueblos Originarios, por el futuro de los más de 60 millones de indígenas que habitan nuestra América y su fragor de protesta por los 500 años de opresión que han soportado. Por el genocidio incomparable que han sufrido en todo esta época, del que otros países y las élites en América se han favorecido y aprovechado

“Libertad paro los indígenas dondequiera que estén en América y en el mundo, porque mientras vivan, vivirá un brillo de esperanza y un pensar original de la vida!

“Los manifestaciones de júbilo de los Organizaciones Indígenas de todo el continente y los congratulaciones mundiales recibidos por el otorgamiento del Premio Nobel de lo Paz, expresan claramente la trascendencia de esto decisión.  Es el reconocimiento de una deudo de Europa para con los pueblos indígenas americanos; es un llamado a la conciencia de la Humanidad para que se erradiquen los condiciones de marginación o las que los condenó el coloniaje y la explotación de los no indígenas, y es un clamor por la vida, la paz, la justicia, lo igualdad y hermandad entre los seres humanos.”

(Fragmento del discurso de Rigoberta Menchú en el acto de entrega del Premio Nóbel de la Paz.)





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