Biografia Leandro Alem Fundador de la Unión Civica Radical Origen





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Biografía Leandro Alem- Fundador de la Unión Civica Radical

Leandro N. Alem: Hacer más de lo que manda el deber

El 1 de julio de 1896 una noticia inesperada golpeaba sin piedad a la sociedad argentina: Leandro Alem había decidido poner fin a su vida. Sólo tenía 54 años, pero aquellas pocas décadas pesaban en su interior como siglos.

Mientras la gente festejaba en las calles las celebraciones de San Pedro y San Pablo, y en distintos rincones de la ciudad se oía el crujido de ramas y hojas secas que eran consumidas por el fuego de las fogatas que habían sido encendidas para la ocasión, Alem compartía una charla con sus amigos más íntimos, con quienes solía reunirse a tratar temas relacionados a la política.

Biografia Leandro Alem Fundador de la Unión Civica RadicalEn medio de aquella reunión, Alem decidió alejarse unos minutos, adjudicando un malestar físico que en realidad no existía.

Poco después, quienes lo habían acompañado durante la jornada descubrieron su cuerpo sin vida junto a una pistola que él mismo había disparado sobre su sien, y una nota que rezaba: “Perdónenme el mal rato, pero he querido que mi cadáver caiga en manos amigas y no en manos extrañas, en la calle o en cualquiera otra parte”.

Había nacido en Buenos Aires el 11 de marzo de 1842 y debió enfrentar la tragedia personal cuando, con sólo 11 años, fue testigo de la ejecución de su padre, quien había sido uno de los principales jefes de la Mazorca, fuerza parapolicial que había creado Juan Manuel de Rosas.

Aquel hombre, llamado Leandro Antonio Alen, que fuera colgado públicamente en la desaparecida Plaza de Monserrat, fue en realidad el primer acercamiento que el pequeño Leandro tuvo con la muerte. A partir de aquel momento decidió cambiar su apellido reemplazando la “N” por la “M”, con el fin de evitar la discriminación que le producía ser llamado “el hijo del ahorcado”. Lo siguiente en su vida fue pelear contra la pobreza, ya que hasta el momento su padre era el sostén de la familia. Fue en su adolescencia que decidió alistarse como voluntario en el ejército, y aquello le brindó una amplia experiencia, ya que participó de las últimas batallas ocurridas durante las guerras civiles argentinas en 1859 y 1861.

Asimismo, prestó servicios durante la Guerra del Paraguay. Por otra parte, realizó estudios de abogacía en la Universidad de Buenos Aires, y posteriormente inauguró un estudio jurídico junto a su gran amigo Aristóbulo del Valle. Mientras tanto, se desenvolvía como miembro de la masonería, y al mismo tiempo como agregado cultural en la corte del Emperador del Brasil. Poco a poco, la política comenzó a ser uno de los campos preferidos de Leandro Alem, aunque desde siempre había cultivado la pasión por ello, pero debió esperar algunos años para comenzar a desarrollar una vida política activa. Fue en 1871 que se convirtió en diputado de la legislatura provincial de Buenos Aires, y tres años más tarde pasó a ser diputado nacional.

En aquella misma década, precisamente en 1877, ante la inquietud de hallar un partido que representase por completo su ideología, Alem se reunió con algunos de sus más importantes colaboradores, entre los que se encontraban Aristóbulo del Valle, Roque Sáenz Peña, Lucio Vicente López, Pedro Goyena, José Manuel Estrada, Fernando Centeno, Francisco Uriburu, y junto a ellos fundó el Partido Republicano, alejándose de la postura que en aquel momento había tomado el Partido Autonomista, en el cual se había iniciado Alem.

Durante las elecciones de ese mismo año, Alem se presentó junto con Aristóbulo del Valle como candidatos a gobernador y vice por el Partido Republicano, pero fueron derrotados por Carlos Tejedor, candidato de la Conciliación, en medio de un acto electoral que fue tildado de violento y fraudulento. Aquella derrota significó la disolución irremediable del Partido Republicano, por lo que a partir de allí, Leandro Alem decidió regresar al Partido Autonomista y participar de su reorganización. No obstante, uno de los momentos políticos más trascendentales en la vida de Alem llegaría en el año 1890, cuando junto a Bartolomé Mitre decidieron fundar un nuevo partido, el cual fue denominado Unión Cívica.

CRISIS EN LA UNIÓN CÍVICA RADICAL. Las disputas entre los líderes de la UCR, Alem y su sobrino Yrigoyen, se fueron acentuando. El 1° de julio de 1896 la ciudad de Buenos Aires fue sacudida por el suicidio del primero. Su testamento político dejó una norma a su partido: “que se rompa, pero que no se doble”, símbolo de la honestidad y el fervor de sus ideas. Poco antes había muerto Aristóbulo del Valle. Fueron grandes golpes para el radicalismo, que en lo sucesivo reconocería como jefe absoluto p indiscutido a Hipólito Yrigoyen.

En aquella oportunidad el grupo constituido organizó un levantamiento armado que luchaba contra el gobierno constitucional, y que provocó la renuncia del entonces Presidente Miguel Juárez Celman. Aquel episodio pasaría a la historia como la Revolución del Parque.

En 1891 la Unión Cívica se presentó como partido en las elecciones presidenciales, con una lista encabezada por Mitre como candidato al cargo, pero negociaciones entre éste y Julio Argentino Roca provocaron una fractura en el seno del partido. A raíz de ello quedaron conformadas dos fracciones, por un lado la Unión Cívica Nacional, con Mitre a la cabeza, y por otro la Unión Cívica Radical, liderada por Alem.

A partir de allí continúo por algunos años su lucha, que convertirían a Alem en uno de los principales líderes intelectuales y guía político para el grupo de ciudadanos que buscaban cambios en la política y una mayor participación en el proceso gubernamental de la época.

DISCURSO DE LEANDRO N. ALEM DURANTE LA REVOLUCIÓN DE 1890:

El pueblo donde no hay vida política es un pueblo corrompido y en decadencia o es víctima de una brutal opresión. La vida política forma esas grandes agrupaciones, que llámeselas como ésta, populares, o llámeselas partidos políticos, son las que desenvuelven la personalidad del ciudadano, le dan conciencia de su derecho y el sentimiento de solidaridad en los destinos comunes, salvaremos con proyectos ni con cambio de ministros: y expresaré en una frase vulgar: ¡esto no tiene vueltas! (Grandes aplausos). No hay, no puede haber buenas finanzas donde no hay buena política. Buena política quiere decir respeto a los derechos; buena política quiere decir aplicación recta y correcta de las rentas públicas; buena política quiere decir protección a las industrias lícitas y no especulación aventurera para que ganen los parásitos del poder: (Aplausos) buena política quiere decir exclusión de favoritos y de emisiones clandestinas.




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