Metecos y Esclavos en Grecia Antigua Vida y Derechos





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METECOS Y ESCLAVOS EN ATENAS DE PERICLES
En la antigua Grecia, se llamaba meteco al extranjero que se establecía en Atenas y que no gozaba de los derechos de ciudadanía. El número que vivía en Atenas ha sido evaluado en 70.000. Los metecos eran hombres libres, extranjeros de nacimiento, pero domiciliados en el Ática.

Esta tolerancia es uno de los fenómenos más extraordinarios del mundo antiguo. Generalmente, en efecto, nada protegía al extranjero: era, en el sentido propio, un fuera de la ley; el asesinarlo no hubiera desencadenado entonces ninguna persecución. Pero, quizá porque Atenasestimaba el trabajo, acogió a los trabajadores llegados del mundo entero y les concedió la protección de la ley. Bastaba tener un padrino, para ser inscrito en un registro. Pero el extranjero estaba sometido a una doble incapacidad; primero, no podía adquirir ninguna tierra, pues ésta escaseaba demasiado para que se pudiera pensar en compartirla.

cuadro clases sociales en atenas

Por otra parte, el meteco no podía casarse con una ciudadana y, en consecuencia, sus hijos no podían llegar a ser ciudadanos. Aparte esto, se les trataba en las mismas condiciones de igualdad. Podían, incluso, recibir concesiones de minas, encargos del Estado, participar en la vida religiosa de Atenas. Sin embargo, en el Pireo sobre todo, los metecos del mismo origen preferían agruparse en cofradías, para celebrar su culto original.

A cambio de estas ventajas, únicas en el mundo, el meteco tenía deberes importantes: pagaba los mismos impuestos, debía cumplir el servicio militar. Esta actitud liberal de Atenas con respecto a los extranjeros, estaba ligada a los intereses de la gran ciudad. Se encontraban metecos en todas las industrias y no se mostraban descontentos con su tarea.

Se les hallaba, sobre todo, en. el trabajo de los metales. Así, un meteco, el armador Kefalos, poseía un taller que reunía 120 obreros. Los metecos ocupaban también el primer lugar en el comercio. Atenas atraía a los grandes artistas y a los grandes pensadores: así, Hipodamos de Mileto, que construyó el Pireo, el pintor Polignoto de Tasos, el médico Hipócrates de Cos fueron huéspedes de Atenas. El éxito de la ciudad se debía, en parte, a la actividad de los metecos.

Atenas había demostrado que el cosmopolitismo, al poner en contacto técnicas y opiniones diversas, favorece el progreso y realiza una promoción del hombre.

Sin embargo, es preciso limitar nuestro entusiasmo. La mayoría de la población de Atenas estaba compuesta de esclavos. Todos los griegos pensaban que una sociedad, si quería sobrevivir, no podía prescindir de los esclavos. Aristóteles, además, consideraba que éstos no tenían alma. Pero recordemos que otras civilizaciones han utilizado proletarios, nacionales o extranjeros, para efectuar las faenas ingratas.

Los esclavos permitían a los otros ciudadanos desarrollar su inteligencia y ocuparse de la política. Egoísmo que no es exclusivo de Grecia. También debemos precisar que la suerte de los esclavos no siempre era deplorable. La mayoría de ellos provenían de la guerra (¡ay de los bárbaros vencidos!); otros, habían nacido en las casas, hijos de esclavas. Los piratas no cesaban además, de abastecer el mercado.

Estos esclavos no tenían ningún derecho: eran cosas; el dueño podía venderlos, frecuentemente por menos dinero que un buey. Sin embargo, los atenienses no fueron, realmente, demasiado duros con sus esclavos. Los amos no tenían sobre ellos derecho de vida y muerte, y, refugiándose en el templo de Teseo, el esclavo podía siempre exigir ser vendido a otro dueño. Además, los sentimientos se encargaban de limitar la dureza de su condición: los esclavos eran frecuentemente tratados como miembros de la familia. El banquero Pasión llegó hasta conceder la libertad a uno de sus esclavos y le confió la gerencia de sus negocios; en su testamento lo nombró, incluso, tutor de su hijo.

El Estado era el principal propietario de esclavos; éstos ocupaban los puestos secundarios de la administración: bedeles de las asambleas, agentes de policía, etc. Los más desgraciados de todos eran los que trabajaban en las minas y en los molinos; a estos lugares, además, se enviaba a los esclavos de los que se tenían quejas.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo II Los Griegos con Pericles Edit. CODEX




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