Biografía de Nicasio Oroño Gestión Como Gobernador de Santa Fe






Nicasio Oroño , Gobernador de Santa Fe
Biografía y Gestión Política

El 1º de agosto de 1864, hace ya más de ciento cincuenta años, el diputado nacional por Santa Fe, Nicasio Oroño, fustigaba la pena de azotes, reclamando su supressión de las costumbres militares de la época.

El diputado Gutiérrez defendía el sistema de castigo tan común dentro de la milicia diciendo: “este castigo, ‘infamante’, al decir del diputado Oroño es necesario en nuestro Ejército, teniendo en cuenta que la mayor parte de nuestros soldados son ladrones o asesinos, no como en Francia que cuenta con un Ejército de honor…” a lo que el diputado Oroño responde:

“… el promotor de la sublevación que tuvo lugar en el sur de Santa Fe fue un individuo a quien no hacía mucho se le habían aplicado dos mil azotes. ¡Dos mil azotes en el cuerpo de un hombre en un país que aspira a imitar a los pueblos más libres de la tierra! ¡Oh, Señor, esto es horrible! Es indigno de un pueblo cristiano.

Ni en Brasil se trata a la desgraciada raza negra con la crueldad que nosotros empleamos con nuestros compañeros de glorias y de fatigas. Y este castigo, es tanto más injusto, tanto más repugnante a la Constitución si se tiene presente que estos soldados, cuyos miembros se despedazan a azotes, son tal vez padres de familia que han sido arrebatados del hogar por la injusticia de un juez o por la violencia de un comisario.

Es sabido señor, cómo se hacen soldados entre nosotros. Se arrebatan de sus casas a los pobres paisanos, cuyo delito es haber nacido en la humilde condición de gaucho, para llevarlos a servir sin sueldo, desnudos, y muchas veces sin el alimento necesario; y cuando logran escapar de la cárcel, porque para ellos el campamento es la cárcel, y son aprehendidos, se les devuelve en azotes las horas de libertad que han ganado”.

Así defendía Nicasio Oroño a los gauchos en la memorable sesión de diputados, él, que era hijo de un general del Ejército, que supo actuar él mismo como oficial del Ejército en más de una batalla, conocía muy bien el tema. Oroño fue propulsor de el reconocimiento de Rosario como ciudad, y de que se le diese una administración propia; ocupó dos veces la jefatura política de Rosario, fue gobernador de Santa Fe, diputado provincial, presidente de la legislatura provincial, diputado nacional y senador de la Nación por Santa Fe, además de ocupar otros cargos del gobierno.

Su personalidad lo llevó a ser protagonista de los hechos nacionales en general y santafesinos en particular de toda la segunda mitad del siglo pasado, y a él se deben muchas de las iniciativas que llevarían a la Provincia de Santa Fe a ocupar el lugar de privilegio que desde entonces ostenta en el concierto de provincias argentinas.

SU VIDA: Al nacer, en Coronda, Nicasio Oroño, su padre (Santiago) había sido ascendido al grado de sargento primero de las milicias de Estanislao López; corría por entonces el mes de julio de 1825. Santiago Oroño se destacó por su valor en el enfrentamiento que las tropas de López tuvieron con las de Ramírez —caudillo entrerriano— en 1821, mereciendo una felicitación por su acción en combate. Participó en la batalla del Puente de Márquez en 1829, y con el grado de teniente forma parte de la expedición a Córdoba en 1831. Asciende a capitán tras enfrentarse con los indios en 1936 al frente de un grupo de voluntarios.

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(Coronda, Argentina; 20 de julio de 1825 – Santa Fe; 12 de octubre de 1904)

Ese mismo año el gobierno de la Provincia le dona una fracción en Coronda para que instale un establecimiento de campo qué sirva al sostén de su familia. Al morir Estanislao López, Nicasio Oroño forma parte de las fuerzas que sostienen al gobierno de Domingo Cullen, contra el ataque de Juan Pablo López, quien vence; entonces Oroño huye a Santiago del Estero, donde ya se encuentra Cullen. Cuando el gobernador de Santiago, Felipe Ibarra, entrega a Domingo Cullen al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, Oroño, que por entonces ha alcanzado el grado de comandante, logra huir, atravesando solo los territorios de Córdoba, Santiago, Santa Fe y Chaco, para lograr por fin unirse a los ejércitos de Juan Lavalle en Corrientes.

Nicasio es muy joven, cuando su madre, Juana Baigorri, por temor a represalias del gobierno, decide tras-ladarse a la ciudad de Paraná, donde se instala con sus tres hijos. Nicasio, el mayor, obtiene un trabajo en la confitería y casa de billar de Belbey, y con lo que gana atiende a la mantención de su familia.

Mientras tanto su padre, junto a Lavalle, interviene en la batalla de Don Cirstóbal y Sauce Grande, y acompaña al general unitario en la frustrada marcha sobre Buenos Aires y la desesperada campaña que termina en Famaillá, donde es herido de bala y arma blanca. En Salta deja a Lavalle para, cruzando el Chaco volver a Corrientes donde se une a las tropas que organiza el Gral. Paz. Participa en la batalla de CaaGuazú destacándose por su valor, y luego de esto pide que su hijo Nicasio viaje a Corrientes, donde podrá vivir con relativa seguridad. Nicasio Oroño trabaja entonces como empleado en la tienda de José María Aguilar.

Después de la derrota de Arroyo Grande, el coronel Oroño, acompañado por su hijo se radica en San Borja, Brasil; allí Nicasio trabaja como dependiente de comercio y pulpero sosteniendo con sus ingresos a su padre y su madre. Intentan una vez más la aventura militar incorporándose padre e hijo al Ejército del Gral. Paz que organiza el gobernador correntino Joaquín Madariaga, pero la empresa no tiene éxito y deben retornar a Brassil.

En 1848, Nicasio Oroño conoce al Gral. Urquiza y muchos años después lo relataba así: “Yo, que de un modo inesperado y casual había tenido oportunidad de conocerlo fui portador de una carta dirigida por él al coronel Oroño, emigrado en Brasil, en la que se le ofrecía un asilo en Entre Ríos y toda la protección que pudiese necesitar, recomendándome a mí, especialmente, que no dejara de venir, porque había simpatizado conmigo y deseaba protegerme”.

A partir de entonces, Nicasio Oroño trabaja en el saladero Santa Cándida, y tam. bien en la pulpería del establecimiento, ubicado en las cercanías de Concepción del Uruguay. Allí entablé amistad con Martín Ruiz Moreno y Ricardo López Jordán.


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En la batalla de Caseros, Nicasio Oroño, con el grado de teniente, lucha al lado de su amigo López Jordán integrando la división de santafesinos que comanda su padre. Después del triunfo de Caseros, se instala en Rosario, donde su padre, ahora coronel mayor (grado equivalente al de general) en jefe del Comando de la Frontera Sud y Oeste de Santa Fe.

Rosario. – En 1854, Oroño escribe a Urquiza planteando la incoherencia que significa que a dos años de ser declarada ciudad, Rosario siguiese gobernada por un juez de Paz: “… cuando Rosario era una villa, podía ser gobernada por un juez de campaña, pero hoy que se ha hecho una ciudad de importancia; que su población e intereses crecen de un modo asombroso; que marcha a convertirse en un emporio de riqueza nacional; hoy que su puerto y aduana son nacionales, debiendo venir aquí a proveerse de mercaderías las provincias interiores de la Confederaración; y que esta ciudad es también asiento de la principal sucursal del Banco Nacional, es un delirio que pueda continuar con su antiguo orden de cosas en la parte gubernamental y económica de este departamento”.

Urquiza sugiere al gobernador Crespo que adopte medidas, y tras alguna presión, el 11 de agosto de 1854 se dicta un decreto organizando la administración política de Rosario, tres días después se nombró jefe político al brigadier Benjamín Virasoro, a pesar de que Urquiza había propuesto para el cargo a Nicasio Oroño. Este, de todas maneras, a partir de la nueva administración ocupó puestos de relevante importancias, destacándose particularmente su gestión como administrador de la Aduana. En enero de 1855 debe renovarse el jefe político (cargo que se ejercía por un año) y el gobernador José María Cullen, tras consultar con algunos personajes locales, nombra a Nicasio Oroño quien asume en los últimos días de febrero del mismo año.

Durante su gestión, a pesar de necesitar para concretar muchas decisiones de la aprobación del gobierno provincial, Oroño logró poner en práctica una serie de medidas como: formación de un cuerpo de serenos, iniciación del relleno de la laguna Sánchez —muy cercana al centro—, construcción del cementerio público; apertura de un nuevo hospital; habilitación de una lotería semanal cuyo producto se destinó a ayudar a los inválidos de la ciudad; denominación de las calles que aun no tenían nombre; numeración para la localización de las fincas, colocación de lámparas de reververo en la zona céntrica; construcción de un mercado público; creación de un nuevo templo católico; tendido de puentes en el arroyo Saladillo y otros puntos; construcción de un monumento conmemorativo de la Constitución de 1853; confección de un plano general de la ciudad.

Durante su período de gobierno —un año— resolvió definitivamente el serio problema que se producía por superposición de títulos en la zona urbana, a raíz de defectos en la mesura. A esto se sumaron constantes trabajos de delincación, nivelación y desagüe. Paralelamente, en junio debe organizar un cuerpo de 200 hombres qe al mando del general Santiago Oroño repelen la invasión de indios que incursionaban al norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe.

El mismo sale al frente de este cuerpo para disolver grupos de emigrados porteños que intentan organizarse para invadir Buenos Aires. Terminado su mandato, se retira a Concepción del Uruguay para dedicarse a tareas rurales en sociedad con Urquiza. En 1856 es elegido diputado nacional, pero no acepta el nombramiento por serle imposible abandonar sus actividades particulares. En 1860 es elegido diputado provincial, ocupando la presidencia de la Asamblea Legislativa en 1862, año en que es elegido diputado nacional por Santa Fe.

OROÑO GOBERNADOR
A poco más de 50 días de asumir la gobernación el País se conmueve por la toma de 2 barcos argentinos por parte de fuerzas militares paraguayas. La población de Santa Fe en general, y de Rosario en particular, reaccionó apasionadamente, saliendo a las calles “para reclamar acción contra Paraguay: “no necesitamos de los porteños para vengar el honor nacional ultrajado” era la voz popular.

Oroño, desde Rosario, toma medidas inmediatas. “Me bastó saber que el honor de la Patria estaba comprometido. . . que fueran cuales fueran las causas políticas, un Ejército extranjero había invadido suelo argentino, cometiendo atropellos en las personas y bienes de sus habitantes, me bastó saber esto para empeñar todo mis esfuerzos en el éxito de nuestras armas”. Inmediatamente se organizaron las tropas san-tafesinas que partieron hacia el frente; muchos de sus componentes eran voluntarios, aunque también se reclutaron hombres sin demasiadas consideraciones. Los batallones y regimientos santafesinos combatieron con heroísmo durante toda la campaña, regresando diezmados.

Queda como ejemplo dramático de la cantidad enorme de bajas que sufrieran en el asalto de Curupaytí, la muerte del joven abanderado Mariano Grandoli, de 17 años, que cayó en la trinchera a pocos días de haber enviado una carta a su madre donde rezaba “Mañana seremos diezmados por los paraguayos, pero yo he de saber morir defendiendo la bandera que me dieron”.

Durante su gobierno prestó especial atención a lo colonización, formándose en ese período las colonias de: California, Corondina, Cayastá, Helvecia, Francesa, Inglesa o de los Galenses, Cantón Soledad, Tres de Febrero, Nueve de Julio, Sunchales y Cayastacito, entre otras. Creó nuevas escuelas, apoyó la formación universitaria de los jóvenes santafesinos, dispone la creación de un colegio modelo en Santa Fe.

Decreta la obligatoriedad de la instrucción pública en la Provincia. Además de haber sido un firme impulsador de la colonización y la educación en la Provincia, durante su mandato construyó caminos y puentes, se erigieron edificios públicos, se empedraron las primeras calles de Rosario, se iluminaron a gas las calles de Rosario y se dotó a la ciudad de una red de agua corriente. Reglamentó las profesiones, reorganizó el Poder Judicial. Su gestión de gobierno fue muy activa, nadie antes había hecho tanto en tan poco tiempo, claro que ese accionar estuvo formado por aciertos y errores, pero el balance resulta positivo.

Conflictos surgidos aparentemente por dos leyes que produjeron reacciones violentas en la sociedad santafesina: la de cementerios públicos y la de matrimonio civil, fueron desencadenando hechos políticos que se empa. rentaban con las campañas a la presidencia de la Nación. Como consecuencia de las luchas políticas que se desencadenaron, la Provincia termina siendo intervenida en 1868.

En abril de ese año, Oroño se instala en Buenos Aires incorporándose al Congreso como senador por Santa Fe; durante los nueve años de gestión 1868-1876, interviene prácticamente en todas las decisiones importantes de la Cámara, y al terminar su mandato, se encuentra casi arruinado; logra entonces, tras litigar con la Provincia, que le entreguen un campo en las cercanías de Coronda como indemnización polla confiscación de las tierras une eran propiedad de su padre, y allí funda “La Joaquina” —nombre que le pone a la estancia en homenaje a su esposa—.

Allí vivirá Oroño sus últimos años, interrumpidos por algunos desempeños públicos. Y allí escribirá sus obras “Una injusticia notoria” o sea la administración de justicia convertida en arma política en la Provincia de Santa Fe (1875) y “Lo que pasa en las Provincias” (1876).

SU MUERTE
Nicasio Oroño siempre fue protagonista de los grandes hechos nacionales. En 1902 vuelve al Congreso en calidad de diputado; en setiembre de 1904, estando en “La Joaquina”, donde es víctima de un resfrío, decide volver a Buenos Aires para reintegrarse a su banca y para asistir a la asunción de la presidencia de su amigo Quintana; no hace caso a los consejos, ni al hecho de que no hay comodidades en el tren; viaja en un asiento de madera, llega muy enfermo a Buenos Aires, apenas logra llegar a su casa y cae en cama con bronconeumonía.

Muere el 12 de octubre, a las siete de la mañana, mientras la ciudad se apresta a festejar la asunción de la presidencia, ese día, de Manuel Quintana, quien había contado con Oroño para formar su gabinete presidencial.

Ver: Organización Política de Santa Fe

Fuente Consultada
Argentina, Mi País Ediciones RR Historia y Desarrollo de Santa Fe





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