Nacionalizacion de Empresas Privadas de Servicios Publicos Con Peron


JUAN DOMINGO PERÓN
Juan Domingo Perón (1895-1974) nació en Lobos, en la provincia de Buenos Aires. El 7 de junio de 1944, siendo ya coronel, fue designado por Farrell para ocupar el cargo de vicepresidente, que había quedado vacante al asumir aquél la presidencia ante la renuncia de Ramírez. Conservó además su cargo en el Ministerio de Guerra y en la Secretaría de Trabajo y Previsión, que había creado.

El 9 de octubre de 1945 fue obligado a dimitir. Se lo arrestó y condujo detenido a la isla Martín García. El 17 de octubre obtuvo su libertad debido a una multitudinaria manifestación de apoyo organizada por María Eva Duarte (1918-1951), su segunda esposa, conocida como “Evita” por la masa trabajadora.

Las actividades preelectorales a los comicios, convocados para el 24 de febrero de 1946, desembocaron en la formación de la Unión Democrática, conformada por la Unión Cívica Radical y los partidos Demócrata Progresista, Demócrata Nacional, Socialista y Comunista, que proclamó la fórmula José P. Tamborini-Enrique Mosca; y la unión de dos nuevas agrupaciones, la Junta Reorganizadora de la Unión Cívica Radical y el Partido Laborista, que sostuvieron la candidatura Perón-J. Hortensio Quijano.

Los comicios se realizaron en la fecha prevista, 24 de febrero, y fueron garantizados por las Fuerzas Armadas. El escrutinio fue favorable a Perón-Quijano, que asumieron el 4 de junio de 1946.
El triunfo de la fórmula Perón-Quijano se obtuvo por poco margen, pero el peronismo ganó la mayoría en Diputados y en el Senado y en todas las provincias, menos Corrientes, que luego fue intervenida.

Al gabinete se incorporaron nuevos ministerios: de Industria y Comercio, de Aeronáutica, de Defensa, de Trabajo y Previsión Social, de Salud Pública, de Asuntos Políticos, de Asuntos Técnicos, de Educación, de Economía y de Transporte.
En el mes de mayo de 1947 se realizó el IV Censo Nacional, que computó poco más de 16 millones de habitantes, con un crecimiento anual promedio de 240.000 personas.

El censo de 1914 había arrojado una cifra de 7.900.000 habitantes. El 8 de setiembre de 1948 se sancionó la ley del voto femenino. Con ella las mujeres obtuvieron los mismos derechos y obligaciones políticas que los hombres, rigiéndoles la misma ley electoral. Se les entregó como documento de identidad la libreta cívica.

Se crearon nuevos organismos, dependientes del Ministerio de Economía y Finanzas, que se ocuparon de todo lo referente a la comercialización de las cosechas, al ordenamiento de las importaciones, a la fijación de los precios internacionales y a las atribuciones correspondientes al Banco Central de la República Argentina.

En ese año se repatrió la deuda externa y se adquirieron grandes empresas, como las de teléfonos, gas y ferrocarriles, pero no hubo mayormente inversión en nuevos bienes ni creación de riqueza, lo que motivó, según muchos, la progresiva descapitalización del agro en beneficio de la incipiente industrialización urbana.

Respecto a la nacionalización de empresas, Gustavo Gabriel Levene, escribe en su libro “Breve Historia de la Argentina”:

Se esbozó, sí, una planificación económica c industrial que comprendía el aprovechamiento de la energía hidroeléctrica, la explotación de los yacimientos carboníferos, etc., y sobre todo, se usó la palabra mágica: “Nacionalizar”. Es decir, se trataba de adquirir para el país empresas que prestaban servicios fundamentales y pertenecían a capitales extranjeros. Tan anhelosos estaban los sectores populares de terminar con la condición de nación semi-colonial. que nacionalizarlos ferrocarriles, los teléfonos, la deuda pública, etc. parecieron medidas acertadas; cuando en 1947 se compraron los ferrocarriles ingleses, hasta se consideró pueril averiguar las cifras exactas pagadas en la operación. ¡Tan magnífico se juzgó el negocio!. Pero siguiendo la costumbre, como en los mejores tiempos de la oligarquía, el gran negocio lo hicieron los ingleses.

Valuados por la Dirección Nacional de Transportes en 730 millones de pesos, fueron comprados por 2.482.500.000, es decir en una cantidad casi tres veces y media superior a la de su tasación. Y que el precio abonado excedía los más optimistas cálculos de los propios vendedores ingleses lo demuestra el hecho de que el 12 de febrero de 1947 al cierre de la Bolsa de Londres, las acciones y títulos ferroviarios de la Argentina se cotizaban a un total de 121 millones de libras esterlinas: ¡El gobierno de Perón pagaba al día siguiente en Buenos Aires 150 millones de libras esterlinas! 

Después de adquirir los ferrocarriles (medida que se tomó sin calcular las reservas de repuestos necesarios), se careció de una política ferroviaria que diera al transporte una orientación distinta de la que había inspirado a las empresas particulares. Se aumentaron eso sí los cargos y los sueldos con lo cual se desmejoró el servicio y consiguientemente se desprestigió al Estado como administrador.

¡Un gobierno de origen popular que llevaba al fracaso las soluciones populares! Y lo de los ferrocarriles se repitió en otros planos: la comercialización de la cosecha, la importación de automotores, el presunto descubrimiento de un científico alemán que “enseñaría al mundo un novedoso método para el aprovechamiento de la energía atómica”, todo iba a resultar un bluff. El plan siderúrgico del general Savio, carente de apoyo oficial, quedó detenido.

Y mientras se vaciaban las arcas de la nación dilapidando sus divisas en los más increíbles negociados, un solo nombre, un solo retrato, un solo orador; una sola voluntad desataba un mesianismo que escamoteaba la pública discusión de los problemas importantes…

Fuentes Consultadas:
Fasciculo N°60 Historia Argentina Editorial Océano  – “El Gobierno de Perón”
Breve Historia de la Argentina Gustavo Gabriel Lavene

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