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Historia y Origen de las Marcas Famosas

ORÍGENES DEL CONSUMO DE MASAS Y DE LAS GRANDES MARCAS DE LA HISTORIA
Concepto de publicidad
La publicidad puede ser definida como el conjunto de procedimientos, cualesquiera que sean, orientados a atraer la atención sobre una idea, un producto, un servicio, generalmente con fines comerciales. En un sentido demasiado reducido se suele entender por publicidad la publicación de una idea, de un debate, de una ley y en tal sentido se entiende cuando se dice que es uno de los elementos constitutivos de régimen republicano la “publicidad” de los actos de gobierno.

Sin embargo, y sin dejar de tener esa acepción, cuando se habla de publicidad se está haciendo referencia a un modo especial, a un tipo especial de propaganda La idea corriente de publicidad se ha reducido a concebir a un cartel, una etiqueta, un catálogo, un aviso, en suma, cualquier medio o vehículo publicitario, como publicidad. Sin embargo la cuestión es más compleja.

La producción industrial en masa fue uno de los factores que más influyeron en el nacimiento y desarrollo de la publicidad como una técnica especial aplicada a fines comerciales o desinteresados.

Ello hace que la publicidad tienda más a obtener un fin concreto comercial generalmente, pero puede ser también desinteresado. Se dice que se hace publicidad cuando se aplican determinadas técnicas a fin de acercar a quienes ofrecen mercaderías o servicios a otros, susceptibles de hacer uso de esas mercaderías o servicios.

Desde  el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, hasta principios de los años 60, la mayoría de los estadounidenses vivió el sueño de «libertad y búsqueda de la felicidad» que proclamaba la Declaración de Independencia de 1776. Fue una época de riqueza, paz y unidad, no sin contrapartidas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos era el país más rico y poderoso. Al ser el único de los aliados que no padeció ni la ocupación ni los bombardeos, su industria -proveedora de su material militar y de parte del de Gran Bretaña y de la URSS- pudo proporcionar pleno empleo a la población trabajadora, lo que terminó con la Gran Depresión de los años 30. Este desarrollo continuó en tiempos de paz: la producción nacional se duplicó entre 1946 y 1956, y volvió a duplicarse hacia 1970. La mayoría de los ingresos privados, en tanto, se triplicaron entre 1940 y 1955.

Nueva clase media
Este desarrollo económico creó una nueva clase media, que abarcaba al 60% de las familias, las cuales gastaban su dinero en bienes de consumo. En 1958, el 83% de los hogares poseía televisor. Las familias con dos autos se duplicaron entre 1951 y 1958. Con el 6% de la población mundial (150 millones en 1950), EE. UU. consumía un tercio de los bienes y los servicios, y fabricaba dos tercios de los productos manufacturados en todo el mundo.

La comida comenzó a ser variada y accesible. Durante los años 50, el estadounidense medio podía elegir entre verduras, productos congelados, carne fresca y comida rápida. Gracias a una alimentación más variada, los niños eran entre cinco y diez centímetros más altos que en 1900. La expectativa de vida pasó de 51 a 71 años entre las mujeres, y de 48 a 65 entre los hombres.

La vida en los suburbios
En los años 40, el presidente Franklin D. Roosevelt consideró que un tercio del país estaba «mal alojado, mal vestido y mal alimentado». La economía de la posguerra proporcionó comida y ropa, pero escaseaban las buenas viviendas. El aumento de la natalidad coincidió con un descenso de la construcción de viviendas: millones de estadounidenses vivían en lugares inadecuados.

La respuesta provino de Bill Levitt, quien obtuvo, en 1941, un contrato para construir 1.600 casas con jardín para los trabajadores de los astilleros de Norfolk (Virginia). Frustrado por las regulaciones de los sindicatos, y ante la necesidad de organizar a un gran número de obreros especializados para construir y equipar una sola casa, dividió en 27 etapas el proceso de construcción y formó otros tantos equipos de operarios, ofreciendo más dinero a los más rápidos. Éste fue el principio de la construcción en cadena.

Tras la guerra, Levitt aplicó los mismos principios en su primer proyecto de2.000 casas de dos dormitorios para veteranos de guerra en Long Island. Cada casa costaba 6.900 dólares, sin que los veteranos tuvieran que pagar anticipo y con la hipoteca avalada por un decreto federal sobre la vivienda. La urbanización, llamada Levittown, creció en cuatro años hasta las 17.447 casas. Su reglamentación prohibía vallas o cercos de más de 120 cm de alto entre viviendas y la radicación de afroamericanos, lo que fue  corregido en 1949. Las casas  eran idénticas, pero sus inquilinos añadieron nuevas habitaciones o patios.

Entre 1948 y 1958 se construyeron  unos 13 millones de viviendas, casi todas en nuevos suburbios. Esto convirtió a numerosas ciudades en una especie de «rosquillas sociales», con un centro rico, dedicado al comercio y a los negocios, rodeado por un anillo interior pobre de viviendas protegidas, habitado sobre todo por afroamericanos, rodeado a su vez por suburbios mayoritariamente blancos.



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El crecimiento de la economía fue acompañado por una modificación de los hábitos de consumo de los individuos y las familias. Esta transformación consistió básicamente en una disminución del porcentaje del ingreso familiar destinado a la alimentación y, en menor medida, a la vestimenta, y en el aumento proporcional del gasto en otros bienes y servicios Pero además, cambiaron profundamente las características y las formas de comercialización, tanto de los bienes y servicios como de todos los elementos de consumo en general.

En 1990 no se consumían los mismos alimentos que en 1950: había más variedad de productos, más ofertas, los productos pasaban por mayores controles de calidad y tenían envases más atractivos. La mayor parte se vendía en supermercados y no en pequeños almacenes, como en 1950.

Las sociedades en las que se produjeron estos y otros cambios en las capacidades y los hábitos de consumo se denominaron, en la década de1960, sociedades de consumo. Esa denominación procuraba dar cuenta de esas transformaciones, pero, a la vez, contenía una crítica. La sociedad de consumo por excelencia era la norteamericana, que funcionaba como un modelo para el resto de las sociedades de los restantes países.

¿Cuáles eran las características de la sociedad de consumo, por qué su avance parecía irresistible y por qué era criticada? Estas preguntas se pueden responder con el principio fundamental de la sociedad de consumo, que consiste en la expansión permanente e indefinida de los deseos de los consumidores.

La publicidad ha sido el medio para difundir las imágenes que estimulaban los deseos de consumir. También este medio reproducía el principal argumento de venta de la sociedad de consumo, que es “la novedad”. Muchas empresas incorporaron la idea de la “obsolescencia planeada” de sus productos. Este concepto alude al propósito de fabricar productos de duración limitada, para ser reemplazados por un modelo nuevo. (puede ver la historia de cada marca en la parte superior de esta misma pagina)

Hacia fines de la década de 1960, este modelo de sociedad comenzó a recibir fuertes críticas, que no se limitaban al cuestionamiento de los principios sobre los que se fundaba. Además, se enfatizaba las irracionalidades de su funcionamiento. Por ejemplo, la expansión del transporte automotor parecía crear tantos o más problemas que los que venía a solucionar. En 1962, un auto sólo podía cruzar la ciudad de Los Ángeles en su hora pico a una velocidad promedio de 8 kilómetros por hora, que es la mitad del promedio de velocidad que una carroza tirada por un caballo empleaba para atravesar la ciudad en 1911.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Esencial del Historia del Mundo Cuadernillo N° 29 Clarín
Ciencias Sociales EGB Historia Luchilo-Privitellio-Paz-Qués




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