Quinua Alimento de los Incas






LAS PATENTES DEL PRIMER MUNDO O LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS

La quinua y la kiwicha son cereales andinos que formaban parte de la dieta de miles de pobladores del Perú, Bolivia y del Noroeste de Argentina, hasta su erradicación por parte de los conquistadores españoles. Se los denomina sustitutos de la can? por su alto contenido en proteínas, y desde la época pre-incaica se cultivaron y domesticaron variedades de quinua adaptadas a las duras condiciones de las montañas.

Debido a su valor nutritivo, actualmente la quinua entró en los mercados estadounidenses y europeos, estimándose las exportaciones bolivianas en un millón de dólares anuales. Pero desde 1994 dos investigadores de la Universidad de Colorado (USA) tramitaron una patente que les da el monopolio exclusivo para la producción de híbridos sobre una variedad de quinua boliviana denominada “Apelawa”.

grano de quinua

¿Qué es una patente? La patente es un monopolio temporario otorgado a aquél que haya introducido una nueva tecnología, y el dueño de la misma tendrá una recompensa económica en relación con la demanda por su invención, Al estar patentado un material se limitan las posibilidades de su uso por el término que dure la patente, bloqueando la investigación científica y la producción, sin tener en cuenta a los investigadores, productores, consumidores, pacientes, y comunidades indígenas.

Si bien solo se pueden patentar ‘invenciones” y no descubrimientos, y hasta los años ‘70 se consideraba que la materia viva no podía patentarse; pero el desarrollo de la ingeniería genética echo por tierra esta concepción, como ya sucede en los Estados Unidos que en 1980 falló a favor del patentamiento de bacterias modificadas genéticamente. Luego, el patentamiento de microorganismos se extendió a plantas y animales: siendo el primero en la lista.., un ratón modificado genéticamente.

En USA todo es patentable es el país que tiene la doctrina más expansiva. Basta que una sustancia natural sea aislada y purificada, para que pueda patentarse; como sucedió con células de codón umbilical. El patentamiento de material biológico, genes y células animales y también humanas, tiene el fin de que nadie pueda hacer uso de ningún producto terapéutico derivado de esos materiales, a menos que pague los derechos correspondientes. Además, cuando la descripción de la investigación se hace de una manera muy amplia, no se puede desarrollar ninguna actividad vinculada con ese material.

As! es que los laboratorios multinacionales hacen espionaje, haciendo averiguaciones entre los indígenas para detectar platas con posibles efectos medicinales con el objetivo final de desarrollar drogas más efectivas. Las patentes son parte de la estrategia de desarrollo de los Estados Unidos, y como cada patente genera un negocio, ninguna de sus universidades difunde sus conocimientos, sin antes pasar por la oficina de patentes.

Afortunadamente, algunos países Sudamericanos están elaborando proyectos de ley para restringir el libre acceso al germoplasma, es decir al conjunto de información genética de todas las especies vegetales de los países en desarrollo o de comunidades indígenas.

La convención sobre diversidad biológica reconoce el derecho soberano de cada país sobre sus recursos genéticos, y todo acceso a ese material tiene que estar sometido al consentimiento previo del gobierno del país, estableciendo que en caso de que hubiere una explotación comercial de esos recursos, habrá que dar participación en los beneficios al país de origen.

Argentina no reconocía patentes para medicamentos, con la previsión de que las patentes se tradujeran en precios muy elevados que hiciera inaccesibles los medicamento para gran parte de la población. Pero en 1994 se aprueba el acuerdo sobre Aspectos Vinculados con el Comercio de los Derechos de Propiedad, que obliga a los países a reconocer patentes en todos los sectores de la tecnología. Este fue un triunfo para las empresas de los países industrializados, y Estados Unidos aplicó sanciones comerciales a Argentina por considerar que nuestra ley no se correspondía con los estándares internacionales.

Por suerte, aún se acepta que los objetos naturales no biológicos como los minerales, el petróleo o el agua pertenecen a los países donde se encuentran sin embargo, casos como el patentamiento de la quinua, obligarla a las poblaciones de La Puna a pagar derechos por un cultivo que vienen realizando desde hace siglos.

¿Qué pasará en el futuro con nuestros propios recursos biológicos? El Estado debería proteger nuestro patrimonio, y valorizar el rol de las universidades y de las investigaciones en Argentina,

Fuente: Bill London  escritor radicado en Idaho





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