Reglas del Razonamiento de Newton Filosofia Natural Principias Isaac




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En 1687 Isaac Newton publicó su obra maestra, los Principios matemáticos de la filosofía natural. En ella – demostró las pruebas matemáticas de su ley universal de la gravitación y redondeó la nueva cosmología iniciada por Copérnico, Kepler y Galileo. La obra de Newton demostraba que e universo era una enorme, regulada y uniforme máquina que operaba conforme con las leyes naturales; describía asimismo las reglas del razonamiento por las cuales llegó a su ley universal.

Isaac Newton, Reglas del razonamiento en filosofía

# Regla 1: No admitiremos más cansas de las cosas naturales que las que sean a la par verdaderas Y suficientes para explicar sus apariencias. A este propósito, los filósofos dicen que la naturaleza no hace nada en vano, y más es en vano cuanto menos sirve; porque la naturaleza se complace con la sencillez, y no es afecta a la pompa de las causas superfluas.

# Regla 2: Por ende, a los mismos efectos naturales, hasta donde sea posible, hemos de atribuir las mismas causas. Como a la respiración en un hombre y en una bestia, al descenso de las piedras en Europa y en América, a la luz de nuestro fuego culinario y al del Sol, a la reflexión de la luz en la Tierra y de los planetas.

# Regla 3: Aquellas cualidades de los cuerpos que no admiten intensificado remisión de grados, y de los que se descubre que pertenecen a todos los cuerpos al alcance de nuestros experimentos, han de considerar cualidades universales de todos los cuerpos, cualesquiera sean éste:

Puesto que las cualidades de los cuerpos sólo son dadas a conocer por los experimentos, hemos de admitir que son universales todas las que universalmente confirmemos mediante experimentos; y las que no sean susceptibles de disminución nunca podrán ser del todo desechadas.

# Regla 4: En la filosofía experimental hemos de ver las proposiciones inferí, por inducción general, a partir de los fenómenos como precísame o casi realmente verdaderas, sin importar cualesquiera hipótesis contrarías que se puedan imaginar, hasta el tiempo en que otros fenómenos ocurran, mediante los cuales puedan hacerse más exactas, o bien, considerarse sujetas a excepciones. Esta regla debemos seguir, de forma que no se pueda evadir el  argumento de la inducción mediante hipótesis.




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