Dario Rey de los Persas El Imperio Persa Biografia Gobierno de






BIOGRAFÍA DEL REY PERSA DARÍO I EL GRANDE – SU GOBIERNO

Darío I el Grande (c. 558-486 a.C.), rey de Persia (c. 521-486 a.C.), miembro de la familia real persa de los Aqueménidas. Uno de los monarcas más poderosos de la antigüedad, el gobernante de la dinastía persa aqueménida (522-486 a. C.), se destacó como un administrador, guerrero y por las grandes campañas de éxito contra los griegos.

En el 522 a.C., a la muerte del rey Cambises II, hijo de Ciro II, su hermano Bardiya usurpó el trono. Según las inscripciones grabadas en piedra por el monarca de Behistún, obtuvo el apoyo de los nobles persas para eliminar a Bardiya alegando que había sido asesinado y Gaumata, un mago, que se hizo pasar por él asumió el poder después de derrotar a la usurpación intentada por la casta sacerdotal (521 a.C) y ahogó todos los focos de insurgencia.

Trabajó para restablecer el orden en el imperio, llevó a cabo una reforma administrativa y la implementación de una economía monetaria que alentó el comercio, y la vez la unidad de las provincias, reestructuró el Imperio, dividiéndola en veinte satrapias (Territorio gobernado por un sátrapa) , o unidades administrativas y jurídicas con el autogobierno, para facilitar la administración.

Construyó caminos que unió su ciudad con todas las satrapías (la “autopista” entre Sardis y Susa, tiene 2.500 km). También se creó un sistema postal eficiente. Dió un impulso nuevo a la religión persa, basada en la doctrina de Zaratustra (o Zoroastro a los griegos), pero respeto y protección de los cultos locales.

El imperio se destacó por sus maravillosas obras artísiticas.Comenzó, también, la construcción de los palacios de Susa y Persépolis. Continuó con sus planes de hegemonía universal de Ciro, conquistó Egipto (518 a. C.), la región del Indo (513 a. C.), en Tracia y Macedonia (512 a. C.), pero fracasó en su intento de someter a los griegos porque estos no rechazaron los intereses persas de su política expansionista, dando inicio a las Guerras Médicas.

Según el historiador griego Herodoto, en la primera guerra médica (499 aC), Atenas apoyó la revuelta de las colonias jónicas de Anatolia, entonces bajo el dominio persa y en represalia, el rey persa envió una expedición contra los atenienses al mando del general Mardonio (492 aC).

Al llegar al siglo V a.C., en el mundo antiguo sobresalían el inmenso imperio persa, gobernado por Darío, y las repúblicas griegas, independientes entre sí, que prosperaban materialmente y habían alcanzado un notable desarrollo cultural. Entre ambos se encontraban las colonias griegas emplazadas en el Asia Menor que se empeñaban en conservar su tradición helena, aunque sometidas a la dominación persa que las ahogaba en sus posibilidades de desarrollo y les impedía el normal abastecimiento de trigo desde el mar Negro.

Sin éxito en una segunda expedición en virtud de Datis, también fracasó. Por último, los atenienses bajo el mando de Milcíades, derrotó a los persas en la famosa batalla de Maratón. Poco después el rey viajó a Egipto para sofocar una revuelta y murió en el 488 a.C. en la batalla de Maratón donde los griegos aseguraron sus territorios.

Su Legado:

Política: La idea de un imperio universal, objetivo recreado por muchos pueblos en el curso de la historia de la humanidad.

Economía: Generalización del uso de la moneda en las transacciones comerciales.

Vida Intelectual: La idea de la lucha entre le bien y el mal y la libertad de la elección del hombre para elegir entre ambos.

Ética: Tolerancia con los pueblos vencidos.

Rey Persa Darío en el Trono

El rey Darío en el Trono, Junto a sus asesores

SOBRE LA LEYENDA DE SU REINADO:

Tras la misteriosa muerte de Cambises, a su regreso de Egipto (552 a. de j. C), Persia conoció un período de disturbios. El hermano de Cambises, Bardis, desapareció también en circunstancias extrañas; entonces se desencadenó una crisis, a la vez social y religiosa, en donde un sacerdote llamado Gaumata, haciéndose pasar por el difunto Bardis, se adueñó del poder, pero pronto fue descubierto. Luego de este suceso, según Herodoto, la elección del próximo rey se lo confiaron al azar.

DARÍO DESIGNADO POR UN RELINCHO: Decidieron que se reunirían al amanecer, y que aquél cuyo caballo relinchara primero sería el nuevo rey. El caballo de Darío, hijo del gobernador de Persia, fue el que antes lo hizo, e, inmediatamente, sus compañeros se arrodillaron y lo reconocieron como su señor legítimo.

Un trueno retumbó entonces en el cielo, que, sin embargo, estaba sereno, y esto acabó de confirmar a Darío en su reciente poder. Según algunos rumores, él había ayudado un poco al azar en esta difícil elección. Durante la noche, su caballerizo había paseado el caballo por los lugares en que debía ser designado el nuevo rey. Al día siguiente, el caballo reconoció el sitio por donde había paseado tanto, y relinchó de placer. Tales leyendas muestran la importancia que este pueblo, llegado de las estepas, como los escitas y los cimerios, concedía al caballo.

Darío dio muestras, inmediatamente, de su genio militar, utilizando su caballería y atacando con rapidez a sus adversarios, antes de que tuvieran tiempo de ponerse de acuerdo. Envió tropas a Babilonia y a Persia, aplastando antes a los medos. Armenia y Partia fueron ocupadas de nuevo, e hicieron falta catorce meses para pacificar Mesopotamia, donde, en Babilonia, tras un largo asedio, fueron empalados tres mil hombres. Las campaña:, se sucedieron hasta el año 518 a. de J. C. en Asiria, Asia Menor y las costas del mai Caspio.

El rey se aseguró así la fidelidad de los grandes, al concederles altos cargos y privilegios transmisibles por herencia. Una nueva nobleza dominó, a partir de entonces, el Imperio. Darío extendió este Imperio por Europa, ocupando Tracia y las islas del mar Egeo, y por Asia, en la que realizó conquistas que lo llevaron, a través del Afganistán, hasta el Indo. Creó la más formidable agrupación de pueblos que se hubiera realizado hasta en ronces: abarcaba desde la India a Egipto y a Europa, y entre sus reinos vasallos se contaban Fenicia y la isla de Chipre.

EL REY DE REYES
Darío no fue sólo un notable conquistador, sino también un gran organizador y un administrador de primer orden. Había comprendido que un Imperio tan vasto, y que comprendía pueblos tan diversos como el suyo, no era viable si no estaba apoyado y sostenido por una administración jerarquizada, centralizada y todopoderosa.

La autoridad de aquél que se hacía llamar Rey de Reyes, y que los griegos denominaban basileus, el rey, pues, lo consideraban la encarnación misma de la monarquía, estaba fundada sobre el principio del absolutismo, al cual opusieron los griegos el ideal democrático.

En las inscripciones oficiales, siempre se encontraba evocada la designación del rey por la divinidad: Gran dios es Ahura-Mazda, que ha creado el cielo allá arriba, que ha creado la felicidad para el hombre, que ha hecho rey a Darío, que ha otorgado al rey Darío este reino, grande, rico en caballos, rico en hombres.

El rey tenía derecho de vida y muerte sobre sus subditos. No era un dios, como el faraón, sino un monarca de derecho divino. Protegido por un séquito, un ceremonial y un protocolo rigurosos, sólo hacía raras apariciones ante las masas prosternadas.

Sin embargo, su despotismo tenía una base moral, la de la religión mazdiana, que estudiaremos más adelante: estaba encargados de la aplicación de la justicia, de la verdad, del bien; como en otros indoeuropeos, los hititas, encontramos entre los persas la idea de la responsabilidad real.

Una inscripción de Darío dice: He amado la justicia y he odiado mentira. Ha sido mi voluntad que ninguna injusticia juera hecha a la viuda y al huérfano; he castigado al mentiroso. Pero al que trabajaba, yo lo he recompensado.

tumba del rey dario

La tumba del Rey Ciro, en Pasargada, guarda los restos del jundador de la dinastía aqueménida

organizacion de los persas rey dario

Darío no fue solamente un gran constructor; supo también organizar sus territorios. A fin de permitir a los inspectores de las satrapías, “ojos y oídos del rey”, galopar como el relámpago, de un extremo al otro lado del Imperio, fueron construidas magníficas carreteras. Estas eran recorridas, igualmente, por tiros pesadamente cargados, como el representado en el bajorrelieve superior .

PARA SABER MAS….

LOS FAMOSOS reyes persas Ciro el Grande, Darío I y Jerjes gobernaron durante el imperio aqueménida (549 a.C.-331 a.C.). Aunque casi todo lo que sabemos de este período se lo debemos a los griegos, sus peores enemigos, éstos nunca negaron la importancia que los persas daban a la verdad y la justicia.

CIRO EL GRANDE

Ciro el Grande, que gobernó del 549 al 529 a.C., fundó el imperio aqueménida. Fue un gran jefe militar y de él se decía que era sabio y tolerante. Supo ganarse la lealtad de sus subditos no persas, presentándose más como liberador que como conquistador y respetando las religiones de los habitantes de los territorios que anexionaba. Ciro permitió que los judíos volvieran de su exilio en Babilonia y reconstruyeran el templo de Jerusalén.

DARÍO I

Darío I (que gobernó del 521 al 486 a.C.) no era descendiente directo de Ciro, sino hijo del sátrapa (gobernador) del territorio parto. Darío mejoró las comunicaciones y promovió la construcción de un primitivo canal de Suez, que debía unir el río Nilo con el Mar Rojo. Organizó un eficiente sistema de correos y acuñó una serie de monedas. Continuó con la tradición aqueménida de respetar a los pueblos conquistados, siempre que éstos aceptaran las leyes y pagaran los impuestos, porque prefería gobernar de forma próspera y pacífica y no como un tirano.

JERJES

El hijo de Darío, Jerjes, gobernó del 486 al 465 a.C. No fue tan buen gobernante como su padre y mostraba una profunda desconfianza hacia las ideas extranjeras, y en especial hacia las griegas. El mandato de los aqueménidas sólo dio resultado mientras los gobernantes unieron la fuerza a la indulgencia. De lo contrario, las provincias se rebelaban y los gobernadores pretendían convertirse en reyes por derecho propio. Tras la muerte de Jerjes empezó la decadencia del imperio.

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