Clases sociales en Roma Antigua Luchas Civiles y Conquistas






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TEMA V: EL DECENVIRATO (461-342).

  1. Estado de Roma en este tiempo  ley Terentila: La administración de justicia en Roma perteneció primero a los reyes, y pasó a los cónsules cuando desapareció la monarquía. Dueños de los tribunales los patricios, y no teniendo leyes escritas a que amoldarse para administrar la justicia y gobernar el Estado, ejercían naturalmente un poder absoluto, discrecional é irresponsable, rodeando los procedimientos judiciales de formalidades arbitrarias cuyo secreto sólo ellos conocían.

Semejante Estado de cosas no podía sostenerse dada la importancia política que la clase plebeya había adquirido; y cada día se hacia mas urgente la necesidad de formar un código de leyes que fijase los derechos y relaciones entre patricios y plebeyos.

Como único remedio de semejante estado, el Tribuno Terentilo Arsa propuso el nombramiento de una comisión encargada de redactar y someter al pueblo un código de leyes. Los patricios, que veían con esto disminuir sus prerrogativas y privilegios, se opusieron enérgicamente a la proposición de Terentilo, que solo vino a practicarse diez años después.

2.Cincinato. Aprovechándose los extranjeros, y especialmente los sabinos, de las escisiones de Roma, mandados éstos por Herdonio se apoderaron del Capitolio: para poder combatir al usurpador, el cónsul Valerio prometió a los plebeyos el cumplimiento de la Ley Terentila, en el caso de que ayudasen a expulsar a los enemigos. Los sabinos fueron derrotados, murió Herdonio en la batalla; pero también perdió la vida el cónsul Valerio, y con este motivo dejó da cumplirse el compromiso contraído con los plebeyos.

En esta situación fue nombrado para sustituir a Valerio el patricio Q. Cincinato, honrado y de puras costumbres, que dejó las ocupaciones agrícolas, para tomar las riendas del gobierno. Mientras duró su consulado, con el ascendiente de su carácter pudo contener las pretensiones de los plebeyos: pero renacieron las luchas en Roma, y los Volscos amenazaron la ciudad cuando Cincinato, concluido el tiempo de su cargo, se retiró de nuevo al cultivo de su pequeña heredad. Con este motivo los romanos lo llamaron otra vez; y nombrado Dictador, en diez y seis días derrotó a los Volscos, al cabo de los cuales abdicó el poder y volvió a sus ocupaciones del campo.

La firmeza y desinterés de Cincinato, acallaron por algún tiempo las disensiones de los romanos; pero éstas renacieron con mas energía cuando aquel abandonó a Roma. En este tiempo se elevó a diez el número de los tribunos, y aumentaron de tal manera su poder, que llegaron a amenazar a los cónsules; consiguieron que las tierras del monte Aventino se repartiesen a los plebeyos; y más de una vez vinieron a las manos con los patricios en las calles de Roma.

  1. El Decenvirato. — Las constantes exigencias da los tribunos obligaron por fin al senado a admitir la ley Terentila. Según los historiadores se mandaron tres personajes a Grecia para que estudiasen las leyes de Licurgo y de Solon, y recogiesen entre sus mejores disposiciones las que pudieran ser aplicadas a Roma.

Otros piensan que no existió tal viaje, fundándose en que las leyes de las 12 Tablas, lejos de asemejarse a las de Grecia, representan fielmente las antiguas costumbres de Italia. Aceptando como mas verosímil la opinión de viaje a Grecia, añadiremos que al regreso de los comisionados, después de tres años que duró su expedición, se nombraron diez magistrados del orden patricio (decenviros), siendo los principales Apio Claudio y Tito Genucio, que se habían señalado siempre como adversarios de la plebe, encargándoles la redacción de las leyes, y a la vez el gobierno y administración del Estado con un poder absoluto, cesando entre tanto las otras magistraturas, inclusos los cónsules y los tribunos.

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  1. Las Doce Tablas. Los decenviros en el primer año usaron con moderación de la autoridad ilimitada que se les había concedido, y redactaron el código que se grabó en diez tablas que se Colocaron en el Forum para que todos pudieran conocerlas; después de lo cual, fueron ratificadas y convertidas en leyes.

Las leyes de este código son en general favorables a la plebe, en cuanto establecen la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley sin distinción de clases; castigan severamente a los usureros, a los jueces venales y a los patronos que abusan de sus clientes, todo lo cual quebrantaba el poder arbitrario de la política de Roma, dejando a los patricios todas sus prerrogativas y privilegios.

Las leyes de las 12 Tablas regulaban el orden civil y religioso, el judicial y el penal, la administración  y la policía. Son dignas de llamar la atención las leyes penales, porque revelan toda la barbarie de los tiempos antiguos, admitiendo el principio del talión en todo su rigor, dando al padre el derecho de quitar la vida a su hijo, si es deforme, y aplicando la pena de muerte hasta por delitos que hoy se considerarían como leves.

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  1. Caída de los Decenviros. Las diez tablas presentadas por los decenviros en el primer año de su encargo, dejaban incompleta la legislación, prorrogándose con este motivo sus atribuciones por un año mas, para terminar aquella obra. Presentadas en este tiempo dos nuevas tablas con las leyes complementarias, Apio Claudio, que había sido reelegido, y que había procurado rodearse de amigos de su confianza, en lugar de abandonar su puesto a la terminación del tiempo prefijado, se prórroga por sí mismo un tercer año en el mando ; durante el cual se entrega a toda clase de excesos y a la mas cruel tiranía, naciendo de aquí el odio de la plebe contra el decenviro; aumentándose mas y mas por el asesinato de Sicinio Dentato, antiguo tribuno, el mas valiente soldado del ejército, que se había distinguido siempre como enemigo de la nobleza, y que fue sacrificado por orden de los decenviros, mientras combatía contra los enemigos de Roma.

En tal estado, vino a colmar el odio y la indignación de los plebeyos el hecho criminal de Apio Claudio, pretendiendo apoderarse de la joven Virginia y hacerla su esclava, hundiéndole su propio padre un puñal en el pecho, antes que verla en los brazos del tirano. Con este motivo, el pueblo y el ejército se sublevan, y Apio Claudio y Espurio Opio son condenados a muerte, y los decenviros desterrados.

Así quedó abolido el de decenvirato, restableciéndose las antiguas magistraturas. Este hecho fue fatal para la nobleza, que pierde desde entonces su antigua preponderancia, mientras que la plebe adquiere nuevos derechos que bien pronto la igualarán con los patricios.

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  1. Ley Canuleya: tribunado militar. Además de la diferencia de derechos político a entre los dos órdenes, otras disposiciones contribuyan a su mutuo aislamiento, como la prohibición de los matrimonios entre patricios y plebeyos. Para vencer este obstáculo que se oponía a la fusión, el tribuno Canuleyo reclamó la libertad de los matrimonios, y la admisión de los plebeyos a todos los cargos públicos, incluso el consulado.

El senado resistió como siempre estas peticiones, pero tuvo que acceder a la primera declarando libres los matrimonios entra los patricios y los plebeyos. En cuanto a la segunda, negándose el pueblo a marchar a  la guerra si no se le otorgaba, el senado se vio obligado a ceder, concediéndole el derecho de aspirar a todas las magistraturas; si bien para conservar la dignidad y el prestigio de los cónsules, creó en su lugar seis magistrados con el nombre de Tribunos militares, menos importantes por lo mismo que eran mas numerosos, pudiendo ser elegidos entre los plebeyos, no obstante lo cual se eligieron siempre entre los patricios.


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  1. Sitio y Toma  de Veyes: Camilo. Conociendo el senado la necesidad de prolongar las campañas contra los enemigos, lo que no podía realizarse con la antigua organización militar; dispuso que se diera un sueldo a las tropas; esta sistema dio bien pronto sus resultados en el sitio y toma de Veyes.

Era Veyes la ciudad más importante de la Etruria meridional, colocada no lejos de Roma, al otro lado del Tíber. La proximidad de ambas ciudades y su distinto carácter, habían ya producido varias luchas entre ellas. Terminando entonces una tregua de veinte años, Roma mandó dos ejércitos contra Veyes; pues era aquella la mayor empresa que los romanos habían acometido desde que su ciudad existía.

La ciudad etrusca se había resistido por espacio de diez años, cuando fue nombrado dictador Furio Camilo, patricio distinguido que había desempeñado dignamente el cargo de censor y de tribuno militar después de vencer a los enemigos de Roma los Equos y los Volscos que protegían a los Veyenses, construyó oca mina  para conducir sus tropas al centro mismo de la ciudad, por cuyo medio logró apoderarse de Veyes, cayendo en poder de los romanos las inmensas riquezas allí atesoradas.

Después de estos hechos, Camilo se opuso a las pretensiones de los plebeyos que querían trasladar sus  viviendas a Veyes; pero llevó a Roma los dioses de la ciudad vencida. Sus enemigos le acusaron de concusionario, y tuvo que desterrarse.

  1. Invasión de los Galos: toma de Roma. Poco después de la toma de Veyes, los romanos experimentaron el mayor desastre de su historia, la toma y el saqueo de Roma por los galos.

Entre los pueblos de origen céltico establecidos al  occidente de Europa, distinguíanse los galos que ocuparon la Francia actual, Bélgica y Suiza. Ya en tiempo de los reyes de Roma algunas tribus galas atravesaron los Alpes, penetrando en la cuenca del Po, extendiéndose la de los Senones hasta la Umbria. Mientras Roma sitiaba a Veyes, los galos pasaron los Apeninos con ánimo de establecerse en las fértiles llanuras de la Etruria.

Después de apoderarse de varias ciudades, sitiaron a Clusium, que no pudiendo por sí misma defenderse, pide auxilio a los romanos. No tanto por favorecer a la ciudad etrusca, como por alejar a los galos, Roma despachó una embajada para que mediase entre los etruscos y galos; pero indignados los embajadores por el tono altanero y despreciativo con que los bárbaros recibieron sus proposiciones, se pusieron de parte de los de Clusium; con lo que los galos irritados por aquella violación del derecho de gentes, levantan el sitio y se dirigen contra Roma.

En tal conflicto los romanos mandan un ejército qua se encontró con los galos junto al río Alia, pequeño afluente del Tíber, sufriendo una derrota completa, huyendo los vencidos a Veyes y llegando algunos fugitivos a Roma. Los patricios amedrentados por aquel desastre, y no contando con otro lugar fortificado que el Capitolio, se encerraron en él con sus riquezas, ordenando al pueblo retirarse a los lugares comarcanos, y abrieron las puertas a los enemigos que a los dos días penetraron en Roma sin obstáculo, saqueando e incendiando cuanto encuentran, y matando a los mas ancianos, entre ellos algunos senadores, que no habían podido ponerse en salvo.

El sitio del Capitolio duró ocho meses, y no cayó en su poder por la vigilancia y el valor de Manlio llamado después Capitolino. Últimamente los sitiados, acosados por el hambre, se decidieron a capitular, y los galos se retiraron mediante la entrega de mil libras de oro, aumentado Breno jefe de los galos esta cantidad con el peso de su espada que puso en el lado de las pesas, añadiendo aquellas célebres palabras: Vae Victis! Según algunos autores, Camilo llamado del destierro, al frente de un ejército alcanzó a los galos en el momento de pesar el oro, exterminándolos a todos y recobrando el inmenso botín que hablan hecho en Roma. Según otros, se retiraron para acudir a la defensa de su país invadido por los extranjeros, pero sin ser hostilizados.

  1. Nueva sublevación de los pueblos del Lacio. Roma había quedado casi destruida por los galos, y los plebeyos en la miseria, por haber perdido sus casas y tener sin cultivo sus pequeñas propiedades. En tal situación insisten los tribunos en trasladar los ciudadanos a Veyes; pero Camilo también por esta vez consiguió hacerles desistir de sus propósitos, y Roma fue reedificada.

Con motivo de la invasión de los galos, los pueblos del Lacio, siempre dispuestos a rebelarse contra la dominación romana, se declararon ahora independientes; siendo sometidos por Camilo en tres batallas, los Equos,  los Volscos y los Etruscos.

Entre tanto renace La lucha entre patricios y plebeyos, no siendo ya bastante todo el prestigio de Camilo para hacer desistir a los tribunos de sus pretensiones; los patricios se opusieron tenazmente a sus exigencias; y únicamente Manlio Capitolino se mostró partidario de la plebe, vendiendo su patrimonio y repartiéndolo entre los pobres ;pero estos actos generosos le atrajeron la odiosidad de la nobleza, que le acusaba  de aspirar a la tiranía; y aunque al principio pudo salvarse, fue por último condenado a muerte, y arrojado de la roca Tarpeya.

  1. Admisión de los plebeyos al Consulado .Para concluir con las diferencias que todavía existían entre patricios y plebeyos, los tribunos Licinio, Stolon y Sextio propusieron el restablecimiento del Consulado, habiéndose de elegir de la clase plebeya uno de los cónsules; que no se permitiese a ningún ciudadano poseer mas de 500 yugadas de tierra, repartiéndose el sobrante entre los pobres; y que quedase abolida una parte de las deudas.

La nobleza se opuso, como siempre, a las exigencias de los tribunos; pero los plebeyos reeligieron diez años consecutivos a los mismos tribunos, repitiendo siempre la misma petición

Camilo nombrado dictador, con el gran prestigio que le daba su historia sobre los dos órdenes, consiguió vencer la resistencia de los patricios, y la Ley Licinia fue adoptada por los comicios, y Sextio elegido cónsul. Así terminó aquella larga lucha entre patricios y plebeyos, restableciéndose  la paz en La República; y elevando Camilo un templo a la Concordia.

  1. Juicio acerca de la lucha entre los dos órdenes. Con la admisión al consulado, los plebeyos después de tres siglos de constante lucha, consiguen igualarse en derechos civiles y políticos con los partidos. Ya no existen en Roma mas que romanos; patricios y plebeyos han dejado de formar dos pueblos dentro de los mismos muros, para constituir la unidad política mas fuerte y vigorosa que se conoció en el mundo antiguo: ni el Oriente por la división de las castas, ni la Grecia por la división y la guerra constante entre la aristocracia y la democracia, pudieron llegar a constituir la unidad, tan necesaria para las grandes empresas y para la formación de los grandes Estados. Esta gloria estaba reservada a Roma.

La lucha entre patricios y plebeyos es uno de los espectáculos mas dignos de admiración que presenta la  historia, y será siempre un ejemplo digno de imitarse por todos los pueblos libres. Aquella lucha secular no costó apenas una gota de sangre: pueblo entusiasta del derecho, los plebeyos exigen sin cesar una tras otra todas las magistraturas, atacan con fe inquebrantable el santuario de los privilegios nobiliarios; pero respetando la ley, no apelan jamás a la insurrección; son los mas, tienen la fuerza en sus manos, y pueden tomarse en un día lo que les cuesta siglos y titánicos sacrificios el alcanzar; y sin embargo esperan que se les conceda, y todo lo confían a la justificación de sus adversarios. Por su parte los patricios resisten con todas sus fuerzas las pretensiones plebeyas, defienden palmo a palmo sus derechos é inmunidades; emplean todos los recursos que les proporcionan sus riquezas y su mayor ilustración, para dominar al pueblo unas veces y engañarlo otras; pero sin pensar jamás en deshacerse de un enemigo tan tenaz é importuno a quien pudieron en ocasiones dadas aniquilar.

Los dos órdenes se mostraron igualmente dignos de la idea y de los intereses que representaban. La aristocracia con todos sus defectos, es tan superior a la de Esparta, como la condición de los plebeyos respecto de los hilotas. Y la plebe romana, aunque menos culta y civilizada que la de Atenas, no se manchó nunca con la sangre de la nobleza, ni apeló siquiera al medio tan general en Grecia, de expulsarla de la ciudad.

  1. Consecuencias de la lucha entre patricios y plebeyos. — Como todos los grandes hechos históricos, la igualdad de los órdenes no fue la obra de un día, sino que se vino lentamente preparando por espacio de siglos; y produjo juntamente resultados de gran trascendencia para la vida y destinos de Roma.

En primer lugar la aristocracia durante aquellas luchas realizó la misión de todo gobierno privilegiado, que consiste en educar a la democracia, hasta hacerla capaz de dirigir la gobernación del Estado; así vemos que la plebe ignorante de tiempo de los Reyes, se amaestró tanto en el conocimiento y en el manejo de los asuntos públicos, que a la igualación de derechos, pudo compartir dignamente el poder supremo con la clase patricia.

Pero la consecuencia más importante de aquella lucha fue la organización fuerte y enérgica del Estado romano, por la fusión de patricios y plebeyos: organización que encierra el secreto de toda la futura dominación de Roma. En efecto; Roma, que en la época de los Reyes habla conquistado el Lacio, conserva difícilmente estas conquistas en los dos primeros siglos de la República: toda su actividad en este tiempo se emplea en esa lucha interior entre patricios y plebeyos, que viene a completar su poderosa constitución.

Así es que cuando la lucha termina, Roma reanuda su invasión conquistadora, y en menos de tres siglos somete a su dominación todos los pueblos que circundan el Mediterráneo. Y si la base de la grandeza de Roma en su fuerte constitución, y ésta es el resultado natural de las luchas entre patricios y plebeyos, bien pueden darse por bien empleadas esas luchas, sin las cuales Roma hubiera sido siempre un oscuro pueblo italiano, sin importancia y sin prestigio en la humanidad.

RESUMEN DEL TEMA V:

  1.   Dueños los patricios de la administración de justicia desde la caída de la monarquía, y no existiendo leyes escritas, ejercía un poder absoluto y discrecional en los asuntos judiciales, sobre la clase plebeya; y para remediar en lo posible esa tiranía, el tribuno Terentilo propuso se nombrase una comisión que redactase un Có­digo de Leyes, a lo que se opuso la nobleza.
  2. Los plebeyos se prestaron a combatir Contra los Sabinos con la promesa de la apro­bación de la ley Terentila, pero fueron defraudadas sus esperanzas. Cincinato dejó el arado para ocupar el consulado, y supo contener a los enemigos de Roma, y acallar las exigencias de la plebe; pero éstas renacieron cuando Cincinato abandonó la ciudad.
  3. El Senado accedió al fin a las instancias de los tribunos, y se nom­braron diez ciudadanos para que estudiaran las leyes de Grecia y redactaran un Código; los Decemviros, a cuyo frente estaban Apio Claudio y Tito Genucio, ejercieron un poder absoluto, cesando en esto tiempos todas las magistraturas.
  4. Los decemviros redacta­ron las leyes que se inscribieron en diez tablas. Esta Código establecía la igualdad de los ciudadanos ante la ley; pero castigaba con penas severas y basta crueles las mas ligeras faltas.
  5. Los Decemviros presentaron otras dos tablas con el complemento de las leyes anteriores; pero continuaron en el mando y se entregaron a la mas cruel tiranía, hasta que el atentado de Apio Claudio con­tra la joven Virginia, sublevó al pueblo, que condena a muerte al tirano y declara abolido el Decemvirato.
  6. El tribuno Canuleyo reclamó del Senado la libertad de los matrimonios entre patricios y plebeyos, y la admisión de éstos a todos los cargos públicos .El Senado accedió desde luego a la primera petición, y aunque a su pesar, tuvo que otorgar la segunda; pero suprimió el Consulado, creó el Tribunado militar.
  7. Después de señalar sueldo a las tropas, los romanos emprendieron el sitio de Veyes, que aunque se resistió diez años, cayó al fin en poder del dictador Camilo; éste se opuso al propósito de los plebeyos de trasladar sus viviendas a la ciudad etrusca; y acusado por sus enemigos, salió desterrado de Roma.
  8. Algunas tribus galas pasaron los Alpes y penetraron en Italia en la época de los reyes, llegando los Senones hasta la Umbría. En este tiempo atravesaron el Apenino y sitiaron a Clusium en  Etruria; dirigiéndose después a Roma, derrotan un ejército ro­mano junto al río Alía, y penetrando en la ciudad la entregan al saqueo, mientras los patricios se defienden en el Capitolio. Los galos se retiraron de Roma mediante el pago de mil libras de oro.
  9. Camilo sometió los pueblos de Lacio que se hablan rebelado contra Roma. La plebe continuó en sus exigencias, que fueron re— chazadas por los nobles, excepto Manlio Capitolino que repartió su patrimonio a los pobres; pero fue acusado de aspirar a la tiranía, y arrojado de la roca Tarpeya.
  10. Los plebeyos pidieron el resta­blecimiento del Consulado, que fuese de su clase uno de los cónsules, y que se repartiese parte de las tierras entre los pobres. Al cabo de diez años, y por la influencia de Camilo, los patricios ac­cedieron a las peticiones populares; igualándose desde entonces los dos órdenes, y elevando Camilo un templo a la Concordia.
  11. Con la igualación de derechos entre los dos órdenes, Roma realiza la unidad dentro de la ciudad. La lucha de patricios y plebeyos se realiza sen efusión de sangre.: estos piden con insistencia todas las magistraturas, y los nobles aunque con repugnancia van accediendo a todas sus pretensiones. Las dos órdenes, cada cual en su esfera y condiciones, contribuyen a la formación del Estado Romano.

12.Durante las luchas de patricios y plebeyos , la aristocracia cumplió su misión de educar al pueblo , y Roma adquirió su fuerte constitución, por medio de la cual, terminada la lucha en menos de tres siglos extendió su dominación por todos los pueblos que circundan el mediterráneo.





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