Acertijos de Sam Loyd Problemas de Ingenio Pensamiento Lateral





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Acertijos de Sam Loyd

Sam Loyd: (1841-1911) (foto) fue unos de los inventores de rompecabezas y acertijos mas grande del mundo. Todos sus trabajos fueron apareciendo en revistas y diarios durante mas de 50 años en los EE.UU., por lo que goza una gran popularidad.

Fue el inventor del acertijo mecánico del 15, esa cajita cuadrada con mas cuadraditos numerados (del 1 al 15)adentros  móviles que deben ordenarse de menor a mayor. Inclusive algunos de sus acertijos se han utilizado para campañas publicitarias de importantes candidatos a la presidencia de los EE.UU.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…
LA ERA DE LAS ADIVINANZAS, LOS ACERTIJOS Y LOS ENIGMAS
Desde la época de los griegos, los matemáticos han buscado darle color a sus libros de texto parafraseando sus demostraciones y teoremas en forma de acertijos numéricos. Durante la segunda mitad del siglo xix esta aproximación juguetona al tema encontró su lugar en la prensa popular, y los acertijos numéricos iban al lado de los crucigramas y anagramas. Al cabo del tiempo había una audiencia creciente para los acertijos matemáticos, pues los aficionados consideraban cualquier cosa, desde los acertijos más triviales hasta los más complejos problemas matemáticos, entre ellos el último teorema de Fermat.

Quizás el más prolífico creador de acertijos fue Henry Dudeney, que escribió docenas para periódicos y revistas, dentro de las que se cuentan Strand, Cassell’s, Queen, Tit-Bits, Weekly Dispatch y Blighty. Otro de los grandes creadores de acertijos de la época victoriana fue el reverendo Charles Dodgson, profesor de matemáticas en Christ Church, Oxford, y mejor conocido como el autor Lewis Carroll. Dodgson dedicó varios años a hacer un gran compendio de acertijos con el título de Curiosa Mathematica, y aunque nunca completó la serie, sí escribió varios volúmenes, entre ellos Problemas para la almohada.

El más grande de todos los creadores de acertijos fue el prodigio estadounidense Sam Loyd (1841-1911), que de adolescente comenzó a obtener considerables ganancias creando acertijos nuevos y reinventando algunos viejos. Él mismo recuerda en Sam Loyd y sus acertijos: una reseña autobiográfica que algunos de sus primeros acertijos los creó para el empresario circense y embaucador P. T. Barnum:

Hace muchos años, cuando el circo ele Barnum era de verdad “el espectáculo más grande del mundo”, el famoso empresario hizo que le preparara una serie de acertijos para propósitos publicitarios. Llegaron a ser conocidos ampliamente como las “preguntas de la esfinge” por cuenta de los grandes premios que se ofrecían a quienes pudieran resolverlos.

Extrañamente, esta autobiografía fue escrita en 1928, diecisiete años después de la muerte de Loyd. Loyd pasó su astucia a su hijo, también llamado Sam, quien era el verdadero autor del libro y sabía muy bien que cualquiera que lo comprara asumiría equivocadamente que había sido escrito por el más famoso Sam Loyd padre.

La creación más famosa de Loyd fue el equivalente Victoriano del cubo de Rubik, el acertijo 14-15, que todavía se encuentra en las jugueterías. Quince cuadrados pequeños numerados del 1 al 15 se encuentran en una marco de 4×4. y el objetivo es deslizar los cuadrados hasta que queden en el orden correcto. (jugar a este juego mas abajo)

El acertijo 14-15 de Loyd se vendía con los cuadrados colocados como se muestra en la figura 14 y Loyd ofrecía una recompensa considerable a quien pudiera com pletar el acertijo colocando el 14 y el 15 en sus posiciones correctas mediante una serie de deslizamientos. El hijo de Loyd escribió sobre el escándalo que generó este acertijo con creto pero esencialmente matemático:

Un premio de mil dólares, que se ofreció para la primera solución correcta del problema, jamás ha sido reclamado, aunque hay miles de personas que sostienen haber ejecutado la proeza requerida. La gente se encaprichó con el acertijo y se cuentan relatos risibles acerca de tenderos que se negaron a abrir sus tiendas, y acerca de un clérigo distinguido que estuvo parado toda una noche de invierno bajo un poste de luz tratando de recordar cómo había ejecutado la proeza. El rasgo misterioso del acertijo es que nadie parece acordarse de la secuencia de movimientos mediante los cuales, están seguros, resolvieron el acertijo. Se habla de pilotos que destrozaron sus naves y de maquinistas que no detenían sus trenes en las estaciones. Un famoso editor de Baltimore cuenta cómo salió a almorzar y fue descubierto por su frenético personal, pasada la medianoche, empujando pedacitos de pastel en el plato.

Loyd estaba seguro ele que nunca tendría que pagar los mil dólares porque sabía que es imposible intercambiar solamente dos piezas sin destruir el orden en algún otro lugar del acertijo. De la misma manera en que un matemático puede demostrar que una ecuación no tiene soluciones, Loyd podía demostrar que su acertijo 14-15 tampoco la tenía.

Sam Loyd

Una caricatura que refleja la manía que causó el acertijo 14-15 de Sam Loyd.



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Fuente Consultada:
El Último Teorema de Fermat Simón Singh




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