LA SELECCION ARTIFICIAL: LA ACCIÓN DEL HOMBRE EN LA SELECCIÓN DE LAS MEJORES ESPECIES


En su célebre obra, Darwin hace una serie de consideraciones acerca de las variaciones que aparecen en muchas especies de plantas y animales domésticos. Llegó a la conclusión de que, evidentemente, todas las especies de plantas y animales domésticos proceden de especies silvestres. La explicación era sencilla el hombre no ha sido siempre agricultor y ganadero, ya que sabemos que en tiempos remotos vivía exclusivamente de la caza y de la pesca, o de la recolección de frutos (etapa de cazador-recolector), forma de vida que conservan actualmente algunas tribus remotas de Nueva Guinea o de la Amazonia.

En algún momento en la historia, el ser humano eligió determinadas especies de animales que le eran particularmente útiles como alimento y comenzó a criarlas en cautiverio. Estos primeros intentos constituyeron el comienzo de la ganadería, que más tarde se iría perfeccionando hasta llegar a nuestros días.

Al observar las actuales especies de animales domésticos, inmediatamente se advertirá que la variación que se presenta entre los individuos es mucho mayor que la que aparece en el mismo animal en estado silvestre. Darwin fue un profundo conocedor de muchas especies de animales domésticos, y él mismo, durante una larga etapa de su vida, se dedicó en el campo a la cría de palomas.

En el caso de la paloma, Darwin llegó a la conclusión de que todas las razas domésticas procedían de la paloma de las rocas, Cotumba livia.

Si bien ésta presenta características muy constantes en cuanto al tamaño, el color, la forma de las alas, el pico y la cola, etc., el número de variaciones observado en las razas domésticas es sumamente elevado.

Otro ejemplo examinado por Darwin es el caballo, un animal de gran utilidad para el hombre, que ha sido sometido a un largo proceso de selección artificial desde hace miles de años. Así, mediante cruzas controladas se han obtenido muchísimas razas de caballos que son diferentes tanto por su aspecto como por su capacidad.

Dos ejemplos son los pura sangre y los percherones. Los caballos de pura sangre son altos, de cascos pequeños y patas delgadas y musculosas. Son notablemente veloces y, por eso, son los típicos caballos de carrera. Por otro lado, los percherones son caballos de poca alzada, grandes cascos y patas cortas y fuertes. No pueden tener gran velocidad, pero son caballos muy fuertes y resistentes, lo que los hace muy aptos como animales de tiro.

Las variaciones que se dan en los cereales, las frutas y las hortalizas cultivadas son incluso más notables que las de los animales, si se comparan con las correspondientes especies silvestres.

A pesar de la posible influencia de las condiciones ambientales y de las costumbres, Darwin asignó a la acción humana el papel fundamental en la variabilidad de las especies domésticas de plantas y animales.

Desde la época de los faraones egipcios, el ser humano eligió las semillas de plantas más robustas y los animales mejor dotados para utilizarlos como reproductores en la agricultura y en la ganadería. De esta forma, consiguió mejorar las razas.

Lo que hace el hombre es “seleccionar” aquellos individuos que presentan espontáneamente variaciones interesantes que pueden transmitirse a la descendencia. En los cereales, por ejemplo, elegirá las semillas de mayor tamaño o más robustas, ya que sabe que di-chas semillas normalmente darán origen a plantas jóvenes mejores que las semillas de plantas raquíticas o que han dado menos frutos. Estos mismos ejemplos podrían ampliarse a todos los animales y plantas domésticos.

Evidencias aportadas por la selección artificial
La cruza de animales de cría o de plantas cultivadas para obtener individuos con ciertas características deseables fue una práctica implementada por el hombre desde la época en que abandonó la caza y la recolección como principal forma de subsistencia y se estableció en un sitio por un período más prolongado.

En esta práctica, llamada selección artificial, el criador de animales tales como perros, gatos, vacas, ovejas, caballos, palomas, u otras especies selecciona entre los progenitores a los individuos cuyas características se ajustan a lo que busca, y aparta a los otros posibles progenitores. Como la descendencia puede presentar características no deseadas, el criador vuelve a seleccionar en cada generación los individuos que se ajustan a sus preferencias. De este modo, resulta que las características de los descendientes aparecen fuertemente diferenciadas de las de los ancestros.

Este proceso le ha permitido al hombre obtener una gran variedad de razas de perros, tan diferentes en tamaño y aspecto como un gran danés, un ovejero alemán o un chiguagua. Asimismo, es notable la diversidad de razas de los diferentes tipos de ganados vacuno, ovino, lanar, en muchos casos muy distintos de sus parientes ancestrales que podrían encontrarse en estado salvaje.



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De la misma forma, se han obtenido muchas plantas cultivadas, tanto alimenticias como ornamentales, con notables diferencias con respecto a sus estados originales.
Esta práctica llamó poderosamente la atención de Darwin y le aportó una de las evidencias más importantes para sustentar sus hipótesis.

La selección artificial continua era lo suficientemente poderosa como para provocar cambios observables en tiempos relativamente cortos. Dados los largos períodos de la historia evolutiva, la selección natural parecía una explicación adecuada para la aparición de nuevas especies.

Fuente Consultada:
Biología y Ciencias de la Tierra La Selección Natural Capitulo: 15




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