Sintesis Historica de Argentina Historia Nacional Argentina






SÍNTESIS HISTÓRICA DE LA HISTORIA DE ARGENTINA
ARGENTINA DURANTE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS DE LA COLONIA

(Versión Flash Para PC)

El Virreinato del Río de la Plata fue creado por orden real de Carlos III, en 1776, en el mismo año en que las colonias inglesas de América del Norte se independizaban de Gran Bretaña. El rey aprovechó que los británicos estaban dedicando sus mayores esfuerzos a detener el movimiento independentista y, por lo tanto, decidió enfrentar a los portugueses, aliados de los ingleses. El objetivo esencial fue detener el avance portugués en el Río de la Plata y en la región que hasta 1767 habían ocupado las Misiones Jesuíticas.

La economía del virreinato del Río de La Plata en 1776 se basaba en las exportaciones de plata, cuyo volumen representaba un 80 % del total, y en las de tasajo y cueros, que significaban un 20 %. El comercio exterior y el poder político estaban controlados por los peninsulares (españoles) , a los que se enfrentaban los criollos, propietarios de tierras y comerciantes que controlaban el mercado interior.

La introducción del libre comercio, decretada por las reformas borbónicas, perjudicó notablemente los intereses de los peninsulares. Paralelamente, el área del Río de La Plata iba adquiriendo una preponderancia económica con respecto a las provincias de Tucumán y Córdoba. En consecuencia, el virreinato se dividía en provincias exteriores, que producían para la exportación, y provincias interiores, cuya producción agrícola, ganadera y manufacturera se orientaba hacia el Alto Perú.

1810: cabildo en la ciudda de bs.as.

PROCESO INDEPENDENTISTA: Napoleón la había invadido España, los españoles lucharon bravamente contra el invasor. En Sevilla se formó una Junta Central que gobernó en nombre de Fernando VII, y que luego, al pasar a Cádiz, fue disuelta, creándose allí un Consejo de Regencia. Casi toda la península estuvo en manos de los franceses. El rey Fernando VII estaba preso, como consecuencia nació un movimiento emancipador, que finaliza con la revolución de mayo de 1810, con la deposición del virrey Hidalgo de Cisneros

Nacen dos ideas enfrentadas, una la de Moreno con tendencia unitaria respecto a concentrar el poder político en Bs.As., y tomar medidas radicales respecto a la dominación española. Escribe el Plan de Operaciones , un proyecto de estrategia política de la revolución. Respecto a la economía seguía atado a la exportación de tasajo y cueros. Por otro lado  Cornelio Saavedra, presidente de la Junta de Gobierno, con ideas políticas mas conservadoras.

La junta intentó imponer su autoridad en un área mucho más vasta que se extendía a zonas tan alejadas como el Alto Perú, Paraguay y la Banda Oriental.

Se convocó a una Junta Grande formada por los representantes de las demás provincias, con ideas mas federalistas, representando los intereses del interior, a los fines de evitar la competencias de los productos manufacturados que llegaban de exterior.

Este enfrentamiento entre federales y unitarios será una constante de la vida política argentina de la primera mitad del siglo XIX, dando lugar a la rebelión de Artigas, quien, al no ser aceptada su propuesta de un régimen republicano y federal, decretará la secesión de la Banda Oriental.

Manuel de Belgrano expulsó a las tropas realistas de Argentina después de la batalla de Tucumán (1812) y de Salta (1813) y, en 1816, el Congreso de Tucumán declaró la independencia de las Provincias Unidas del Río de La Plata de la metrópoli y de todo poder extranjero.

LA FORMACIÓN DE LA REPÚBLICA: El 9 de julio de 1816 el congreso presidido por Francisco Laprida, abogado, y diputado por San Juan y como secretario Juan José Paso diputado por Bs.As. declaró la independencia de las Provincias Unidas del Sur América. El otro objetivo del congreso, dictar una Constitución que organizara el estado y la misma fue una constitución unitaria en 1819, que defendía subrepticiamente una monarquía, resultó un fracaso. Las provincias reaccionaron con la Batalla de Cepeda, segregándose de Bs.As. y declarándose autónomas (Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, etc.), mientras que la Banda Oriental se integraba en el imperio portugués, lo que había de provocar posteriormente (1825) la guerra con el Brasil.

Durante el período comprendido entre los años 1819 y 1825, el país vivió una situación de incertidumbre política y social, caracterizada por los enfrentamientos entre los dos bandos rivales. El triunfo de los federales no se tradujo en cambios sustanciales en el nuevo orden republicano, ya que los jefes del directorio se aliaron con los dirigentes federalistas para reprimir la oposición popular. Por otro lado, Buenos Aires se aprovechó de las disidencias surgidas en las filas de los vencedores para imponer a la postre su hegemonía.


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En 1824 se firmó la Ley Fundamental, que establecía fundamentalmente que las provincias se regirían independientemente hasta tanto el Congreso no sancionara una nueva Constitución con la aprobación de todas ellas. En 1825, el congreso constituyente creó la figura del presidente que recayó en Rivadavia, pero éste tuvo que enfrentarse de nuevo a los federalistas provinciales que no ratificaron la constitución unitaria de 1826, estallando de nuevo una guerra civil entre las dos fracciones y que se saldó con la creación de una comisión representativa, establecida en Santa Fe, que controlaba los Asuntos Exteriores. El gobernador de Buenos Aires pasó a controlar los asuntos relacionados con la guerra.

Una nueva crisis se planteó tras la firma de la paz con el Brasil, pues pesar de las derrotas terrestres y navales, el emperador del Brasil estaba decidido a continuar la guerra, pero Rivadavia envió a Manuel José García para que llegase a un arreglo honroso con el Brasil. Lamentablemente reconoció a la Banda Oriental como provincia del Imperio. Cuando se conoció el convenio, el escándalo fue mayúsculo y pocos días después el presidente Rivadavia se vio obligado a renunciar. De esta manera terminaba la experiencia unitaria de gobierno y ahora llegaban los federales al poder de la mano de Juan Manuel de Rosas. En el interior el federalismo también triunfó dominado por López y Quiroga. El asesinato de Quiroga instaló a Rosas en el gobierno con poderes dictatoriales y facilitó su hegemonía en el interior.

Gobiernos de Rosas y Urquiza

Juan Manuel de Rosas, proclamado por la Legislatura porteña con el título de “Restaurador de las Leyes”, llevó adelante una ordenada administración provincial, tratando de sanear las finanzas públicas mediante el recorte de gastos y el aumento de los impuestos, se reanudaron las relaciones con la Santa Sede, suspendidas desde 1810, y se dictó una Ley de Imprenta que disponía el necesario permiso gubernamental para el establecimiento de cualquier imprenta o publicación.

Rosas y los gobernadores del Litoral consideraron que había llegado la hora de romper con el dominio unitario, y firmaron el 4 de enero de 1831 el Pacto Federal entre las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Bs.As., lo que significó una alianza militar contra los enemigos interno y externo. Durante sus dos gobiernos, Rosas expansionó la frontera hacia el sur, en lo que se denominó «campaña del desierto». Ello conllevó la práctica desaparición de los indígenas allí existentes.

Urquiza, gobernador de Entre Ríos, ante la hegemonía comercial de Buenos Aires se enfrentó a Rosas al que venció en 1852. En 1853, se promulgó una nueva constitución de carácter federal que puso las bases para la unificación económica de la nación. Paralelamente, Urquiza fue nombrado presidente constitucional de la Confederación Argentina, en la que no participaba la provincia de Buenos Aires, al declararse Estado independiente.

En 1859, Urquiza venció a los porteños, pero en 1861, Mitre en la batalla de Pavón consiguió imponerse a Urquiza, lo que significó la unión de todo el territorio, bajo la autoridad de los porteños, convirtiéndose Mitre en el jefe de la nueva nación.

CONSOLIDACIÓN DE UN NUEVO ORDEN ECONÓMICO:

Los períodos presidenciales a partir de Bartolomé Mitre (1862-1868) mostraron un predominio, muchas veces ejercido por la fuerza, del llamado liberalismo, el que por entonces estaba representado por el Partido Nacional, encabezado por Mitre, y el Partido Autonomista, liderado por Adolfo Alsina. Desde Buenos Aires, el poder central buscó y logró barrer con las dirigencias federales de las provincias, la mayoría de las veces mediante revoluciones y choques armados que tuvieron, incluso, sus fracasadas réplicas federales, como los levantamientos en Cuyo, protagonizado por Carlos Juan Rodríguez y Juan Saa, en La Rioja, Catamarca y San Luis, liderado por Vicente “El Chacho” Peñaloza, y el que llevó a cabo Felipe Várela en Tucumán y Santiago del Estero.

A nivel económico, el período comprendido entre Rosas y Roca significó para la provincia de Buenos Aires ver cómo el ferrocarril duplicaba el valor de las exportaciones. En el sur de Santa Fe y Córdoba pequeños propietarios o arrendatarios, en su mayoría italianos, comenzaron a crear la pampa cerealera.

LA ARGENTINA AGROEXPORTADORA: La economía nacional se insertaba en la mundial a caballo de los cambios producidos por la Revolución Industrial, particularmente los de su segunda etapa, con la máquina a vapor aplicada al ferrocarril y a los barcos, el telar mecánico, la utilización del acero, el surgimiento de la electricidad, la fotografía, el telégrafo y el teléfono, la lámpara eléctrica, los inicios de la aviación, el revólver y la ametralladora; en fin, la producción masiva, en serie, elaborada con pautas científicas (fordismo/ taylorismo), condujeron al mundo a nuevas necesidades, entre ellas, la de mayor cantidad de materias primas. Fue en este rubro en el que se destacó la Argentina y con el que se enriqueció gran parte de su clase dirigente. Ya durante la presidencia de Avellaneda, nuestro país había logrado no sólo dejar de importar trigo sino exportarlo por primera vez en 1878; además, vendíamos al exterior maíz y harinas. Hacia fin de siglo, vastos sectores del campo argentino produjeron un importante aumento de las superficies cultivadas y, a los cultivos tradicionales como el maíz y el trigo, se agregaron otros como el lino, la alfalfa y la avena.

Todos los dirigente de esta etapa, conocidos como la generación de 80, coincidieron en apoyar un proceso de modernización de la Argentina para insertarla dentro del concierto de naciones de primer orden. Así, apoyaron a la escuela laica como elemento básico para el cambio que esperaban y como herramienta para proporcionar una identidad cultural definida a un país al que abrieron a la inmigración masiva; modernizaron la ciudad de Buenos Aires, tratando de darle un aire europeo, afrancesado, y mejoraron las condiciones de higiene y salubridad. Su concepción de la vida política era eminentemente elitista, en la que la república -donde la Iglesia se subordinaba al Estado- debía estar gobernada por notables (Política del Acuerdo), quienes profesaban una fe liberal, mas sólo en el campo económico, en el que, en líneas generales, se manifestaban partidarios del libre comercio.

Los grupos oligárquicos intentaron mantener su posición privilegiada, pero el movimiento sindical y político que iba surgiendo en Buenos Aires y la lucha que mantenía el radicalismo para alcanzar el poder por la vía revolucionaria, revelaron el agotamiento del régimen gobernante. El presidente conservador, Roque Sáenz Peña (1912), estableció el sufragio universal secreto y las elecciones de 1916 dieron el triunfo al líder de la Unión Cívica Radical, Hipólito Yrigoyen.

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