Aaron Anchorena

VITO DUMAS el gran navegante argentino Dio la vuelta al mundo Legh

VITO DUMAS El Gran Navegante Argentino
Dio la Vuelta al Mundo Legh II

El 12 de marzo de 1932 el puerto de   Buenos   Aires  se   estremeció largo rato con el aullido de cientos de sirenas. Era la bienvenida que dispensaba la gente de mar a Vito Dumas, que cuatro meses atrás se había lanzado a cruzar el Atlántico desde Arcachon (Francia) en el Lehg I, un barquichuelo de ocho metros de eslora, 2,15 metros de manga y un solo palo.

La ruidosa recepción marcaba el final de una larga  expectativa,   por  momentos angustiosa,   acerca   del   intrépido navegante   solitario,   un    porteño nacido en el barrio de Palermo el 26 de septiembre de 1900. Dos   años   después   de   aquel triunfal   arribo   hizo   construir   en San Isidro un velero de 9,95 metros de eslora y 3,30 de manga, con quilla de hierro y dos mástiles: el Lehg II, con el que daria la vuelta al mundo.

Navegante solitario argentinoVITO DUMAS: “El navegante solitario”: Nació con el siglo XX, el 26 de septiembre de 1900, en el barrio de Palermo, en la Capital Federal. Pasó su infancia en un campo de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. Fue boxeador, nadador, aviador y navegante solitario siendo esta última su especialidad.También se destaco como artista plástico, y fue el protagonista de una de las más grandes hazañas mundiales.

Hijo de clase media acomodada, sus padres perdieron la fortuna y el joven Vito tuvo que salir a trabajar cuando estudiaba el secundario. Dijo:“(…) Tuve que limpiar pisos, hacer mandados, lustrar chapas de bronce de algún negocio (…)”.

Su amor a la navegación le vino desde jovencito porque tenía un sexto sentido desarrollado de marino auténtico, desde captar los vientos, llevar el rumbo, hasta convivir con el agua. Así hizo la hazaña de viajar solitario en un barquichuelo de nueve metros sin instrumentos, desde El Havre (Francia) hasta Buenos Aires, lo que fue, desde ya una hazaña que había quedado grabada para siempre en las multitudes que lo esperaban en los puertos, con la emoción de ver a un verdadero héroe moderno. (Fuente Consultada: La Nación)

El 1º de julio de 1942, cuando se lanzó a la más grande aventura náutica jamás intentada por un solo hombre: dar la vuelta del planeta en un pequeño velero atravesando la terrible zona de “Los Cuarenta Bramadores”, ubicada al sur del paralelo de 40 grados y azotado permanentemente por vendavales que soplan desde el oeste.

Tenía veintitrés años cuando probó cruzar a nado el Río de la Plata. No pudo. Y no falló esa única vez ni dos ni tres, sino cinco veces. Al tiempo viajó a Francia para intentar la hazaña nadando de una orilla a la otra del Canal de la Mancha. También fracasó. Pero todo eso no hizo más que fortalecerlo.

En 1932, a bordo de su pequeño velero Lehg, de 8 metros de eslora (largo) por 2,15 metros de manga (ancho), fracasó la primera hazaña. En un pueblo francés llamadoArcachón, Vito Dumas entró a rezar a la iglesia de Saint Ferdinad durante no menos de una hora. Era profundamente católico y se estaba encomendando para lo que seguiría. Salió del templo y se lanzó a la aventura con su pequeño velero Lehg. Ciento veintidós días más tarde, luego de haber cruzado el océano Atlántico sin otros acompañantes que su fe, su coraje y su esperanza, llegó a Buenos Aires. Pero eso fue solo el comienzo.


Legh I

La travesía había sido tan dura que dijo públicamente que no volvería a navegar esas distancias. Acorralado por la situación económica, compró un campito barato y cambió su barco por un tractor. El se hacía agricultor para vivir y, así, se auto convenció, pero mientras pasaba el tiempo y trabajaba la tierra, iba creciendo otra vez en su ánimo la necesidad de navegar. Un día se decidió y se fue del campo. Dijo: “No quise mirar para atrás. Bajé la tranquera”.

Recuperó el barco con la ayuda económica de los amigos, era el Lehg II, de nueve metros de eslora y dos mástiles, construido en Francia en 1918 con el que se disponía a dar la vuelta al mundo! Partió de Buenos Aires con su velero Lehg II (9,50 de eslora por 3,20 de manga; apenas un poco más grande que el anterior) el 27 de junio de 1942, en pleno conflicto bélico mundial. Su destino final era Buenos Aires. La idea era dar la vuelta al mundo Eran 20.420 millas marinas haciendo escala en algunos puertos.


Legh II

Fue el viaje más importante de Dumas. Más adelante realizó otras hazañas, uniendo Buenos Aires y Nueva York, pero fue la vuelta al mundo fue lo que lo consagró como el navegante solitario más importante de la historia. Escribió 4 libros, “Mis viajes”, “Solo, rumbo a la Cruz del Sur”, “Los cuarenta bramadores” y “El crucero de lo imprevisto”. Sus restos descansan en el Panteón Naval de Chacarita, Buenos Aires.

La travesía no fue simple, él ya lo sabía, se enfrentó con duras tormentas, fuertes olas y vientos implacables, en un océano plagado de barcos de guerra que disparaban ante cualquier desconocido. Era una mala época para navegar (sin motor) y sin otra compañía que sus sueños y sus pesadillas. Vito recibió una importante herida en su brazo y no tenia muchas medicina para curarlo, además en aquella época (1942) aun no existía el antibiótico. Pasaban los días y su brazo empeoraba, se hinchaba e infectaba, tenía fiebre y andaba perdido en medio del mar,…se encomendó a Santa Teresita y se dejó dormir preso de la alucinación, la fiebre y el frío. Pasaron 20 horas y despertó, el siempre dijo que fue un milagro, pero su brazo estaba mejorando y casi totalmente deshinchado.

Cuando llegó el momento de la partida, su amigo Bruzzi le preguntó en confianza: “¿Cuánto dinero lleva?” Miró el bolsillo: tenía solamente diez pesos. Entonces le preguntó: “¿Y con eso quiere dar la vuelta al mundo?”.

 El 7 de septiembre de 1943 llegó a Buenos Aires, de donde había zarpado 437 días antes. Había hecho una hazaña irrepetible. Maltrecho, golpeado, con la ropa hecha jirones pero con una sonrisa impecable de triunfador, se mostró ante miles de personas que lo aguardaban en el puerto.

Después de otras hazañas, como llegar con una sola escala a Nueva York en un velero aún más pequeño, le tocó el turno de un viaje mayor: el 28 de marzo de 1965 tuvo un derrame cerebral que no pudo ser controlado. Sus restos mortales, están en el Panteón Naval de Chacarita. (Cementerio de la Ciudad de Buenos Aires)

Vito Dumas, arquetipo de habilidad, de coraje increíble, de tenacidad y, sobre todo, de idealismo. Fue el ejemplo en procurar vencer las contingencias de la naturaleza, para obtener con su voluntad los más nobles propósitos. Hoy está olvidado. El más grande navegante de todos los tiempos, reconocido como tal por las naciones marineras como Portugal, Noruega, Suecia, Inglaterra, Estados Unidos y otras, y orgullo de nuestro país, que lo vio nacer, merece tener una estatua y reconocimiento público en Buenos Aires. Porque los pueblos que olvidan a sus grandes hombres no tienen destino. (Fuente Consultada: Juan José Cresto – La Nación)

Fuente Consultada:
Crónica Loca de Víctor Sueiro y Diario Clarín – Artículo de Juan José Cresto

 ALGO MAS SOBRE SU HAZAÑA…

El 1° de junio de 1942 Dumas inició oficialmente su viaje desde Montevideo, ya que las autoridades argentinas no le facilitaban la documentación necesaria para realizar travesía tan insólita. Poco después de dejar el puerto uruguayo fue zarandeado por un pampero que hizo bailar varios días su embarcación, que para colmo sufrió un rumbo en el casco.

Apenas superado este trance, una peligrosa infección en el brazo derecho dificultó las tareas de a bordo y lo deprimió mucho; al cabo de unos días, dolorido y devorado por una fiebre abrasadora, trabó el timón y se dejó caer en la cucheta, ya sin fuerza. Pero la suerte se puso entonces de su lado y cuatro jornadas después el mal comenzó a ceder. A los 55 días de su partida llegó a Ciudad de Cabo, en el extremo sur de África, y tras unas semanas de descanso emprendió el cruce del Indico.

Durante 104 días el mundo no tuvo noticias suyas, pero, a pesar de que se lo dio por muerto o por perdido infinidad de veces, Dumas ganó la batalla. Su pericia y su increíble resistencia física le permitieron vencer las terribles borrascas del Indico, que castigaron al Lehg II por días y noches enteros, con olas hasta de 18 metros de altura y vientos de más de cien kilómetros por hora.

Por eso, a su arribo a Welíington, Nueva Zelandia, fue recibido como un héroe: había navegado durante más de tres meses recorriendo 7.400 millas marinas y atravesando el nudo de los monzones. De Wellington a Valparaíso la travesía fue menos agitada, como si el tercer océano que cruzaba quisiera hacer honor a su nombre: a la furia de los temporales sucedieron tranquilas jornadas de mar calmo y brisa suave bajo el azul intenso de la inmensidad; al cabo de 72 días y 5.200 millas de navegación avistó Valparaíso, donde su embarcación fue llevada a tierra para repararla: aún le faltaba doblar el Cabo de Hornos, secular escenario de centenares de naufragios.

Cuando zarpó, Dumas llevaba ya once meses de viaje y el invierno estaba avanzado. Sus rigores se hacían sentir aún más en las soledades australes, donde el viento aullaba al cortarse contra los témpanos, silenciosas moles que contemplaron al marino y su cascara de nuez internarse en el corazón de las tormentas.

El 25 de junio Dumas dejó atrás el Cabo de Hornos y entró por fin en el Atlántico. Doce días después recaló en Mar del Plata, luego en Montevideo —meta oficial de su periplo—, y el 7 de agosto de 1943 a las diez de la mañana amarró el Lehg II en el mismo sitio donde había fondeado el día de su partida.

Culminaba así una de las grandes hazañas náuticas de todos los tiempos, y su protagonista contemplaba a la muchedumbre que le brindaba un recibimiento apoteótico con una sonrisa cordial y el mismo aire retraído con que más de un año atrás había explicado: “Voy, en esta época materialista., a realizar una empresa romántica”.

Visita del Principe de Gales a Argentina 1925

BUENOS Aires se vistió de gala, en agosto de 1925, para recibir”a Eduardo de Windsor, heredero del trono de Gran Bretaña. Como lo había hecho el año anterior en el mismo mes de agosto, con motivo de la visita que nos realizara el joven príncipe Humberto de Saboya. El de Italia fue el primer heredero de un trono que llegaba a nuestro país, marcando un verdadero acontecimiento en la vida ciudadana. Ahora ese acontecimiento se repetía con el arribo del príncipe de Gales, que venía a nuestro país rodeado de una aureola de popularidad que se puso de manifiesto en las entusiastas recepciones.
El público argentino, especialmente el porteño, tuvo oportunidad de observar de cerca sus característicos rasgos de sencillez. Era llevado a las fiestas poco menos que de la mano.

principe de gales en argentina

El principe de Gales en la legacion de Gran Bretaña durante la recepcion ofrecida en su honor,
en compañia de la señora de Alvear y de lady Alston

Concurría a regañadientes, como cuando los chicos van a la escuela. Asistió, er1 el Teatro Colón, a la representación de “Loreley”, con Claudia Muzio y Beniamino Gigli. Dicen quienes estaban cerca de él, que el príncipe de Gales se durmió durante la función. Dio algunos cabezazos. Evidentemente le gustaba más el deporte. Por lo mismo concurrió a ver partidos de polo en los que participaron nuestros campeones olímpicos. Además, en el Hur-lingham Club, dio algunos tacazos como para demostrar su habilidad en el deporte ecuestre. Una noche asistió al Teatro Opera, donde se representaba “Fruta Picada”, en la que Florencio Parravicini hacía un tipo de inglés. También actuó Roberto Casaux, que interpretó un monólogo en inglés, y Ana S. de Cabrera en números folklóricos. En la parada militar que se realizó en su honor, el príncipe revistó las tropas, en compañía del jefe de la formación, general José F. Uriburu, y luego presenció el desfile de las mismas desde el palco oficial.

El tren especial en que el heredero de la Corona británica viajó a la estancia Huetel, llegó a las 7 de la ma. ñaña, pero el príncipe no quiso que lo despertaran y siguió durmiendo hasta el mediodía. Hubo, en esa estancia, desfile de gauchos con aperos de lujo, domas, pialadas y yerras. Luego, asado con cuero rociado con buen whisky.

Por la tarde un paseo a caballo durante el cual sufrió una caída uno de los periodistas británicos que lo acompañaban. Recordó entonces la difusión que se dio a sus numerosas caídas y con su flema británica, sonriendo, dijo: “He ahí una noticia que no se dará a la publicidad”. Cantó después el dúo Gardel-Razzano y el príncipe tocó el ukelele. Volvió a la capital, desde donde debía iniciar una gira por el interior.

Un día desapareció. Durante una hora lo buscaron por todas partes. Había burlado hasta la vigilancia de los agentes de Scotland Yard que lo acompañaron en su gira. Hubo el consiguiente revuelo. Se pensó en un accidente, en un secuestro, en un atentado. Pero no hubo nada de eso.

Una hora después apareció el príncipe en su residencia. Lo que había ocurrido es que quería estar solo. Sin compañía. Sin agasajos. Absolutamente solo. Cumplió después una amplia gira por el país. Visitó varias estancias, entre ellas la de Chapadmalal, y un mes después de haber llegado, se embarcó en el Repulse, fondeado en Mar del Plata. Antes de partir firmó el retrato de Genaro, modesto dueño de la “trattoría” de Playa Grande, donde había hallado refugio cordial para eludir el protocolo. Se despidió con un “hasta pronto”, que el príncipe cumplió, pues algunos años más tarde nos volvió a visitar.

Con su primer viaje habla retribuido la visita que hiciera a su patria el doctor Alvear siendo presidente electo en 1922, circunstancia en que se honró a nuestro país con significativas ceremonias.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1925

Primeras Cortesanas en Buenos Aires en el Siglo XIX Negocio con Rameras

HISTORIA DE LAS PRIMERAS DAMAS DE COMPANIA EN BUENOS AIRES

En 1870 y años siguientes, la importación de mujeres europeas con destino a los burdeles de Buenos Aires se intensificó. Una publicación, El Puente de los Suspiros, enarboló durante su breve trayectoria la lucha contra este tráfico, denunciando a los rufianes y tratantes interesados en ese comercio. Pero esta campaña periodística despertaba sospechas sobre su sinceridad. Sin embargo, Ramón Guerrero, su director, aportó datos valiosos sobre este tema, del cual poco se sabía en una época tan temprana como la que se menciona.

damas de la calle en bs.as.

INTRODUCCIÓN: La ciudad de Buenos Aires era un centro importante de este antiguo comercio, conocido en los principales países de Europa, de donde venían sus oficiantes, para quedarse en la ciudad o distribuirse en su territorio o en países vecinos. Era un hecho que ningún gobierno ignoró ni pudo regular eficazmente.

En 1919, la Municipalidad dictó un nuevo marco regulatorio, como consecuencia de recíprocas concesiones entre la Intendencia Municipal y el Concejo Deliberante, que resultó un fracaso. El escándalo de la Zwi Migdal en 1930 lo demostró en toda su crudeza.

En diciembre de 1930, el intendente Guerrico, considerando a la ciudad como un centro internacional de la trata de blancas, dispuso que la Municipalidad no controlara los burdeles, reconociendo que carecía de poder suficiente frente a los sobornos y las amenazas.

Pero ese decreto municipal no llegó a ejecutarse, y seguía rigiendo la ordenanza de 1919, hasta que en el año 1934. la ordenanza 5412 dispuso el cierre de esos establecimientos a partir del 31 de diciembre, dos años antes de que el Congreso Nacional sancionara la ley 12.331, de profilaxis antivenérea.

El peligro del contagio venéreo que pudiera propagar la prostituta a pesar de los controles médicos a que debía someterse regularmente y que era el principal fundamento de la reglamentación se reemplazó con la obligación municipal de proporcionar asistencia gratuita a toda persona afectada por enfermedades venéreas. Esta había sido la permanente posición del Partido Socialista, liderado en este asunto  por el doctor Ángel Giménez.

Conforme a esta ordenanza y a la resolución del Concejo (B. M. 3869). el intendente Vedia y Mitre ordenó destruirse de inmediato todos los antecedentes y datos personales sobre mujeres que ejercían esa actividad, para evitar que fueran objeto de extorsiones cuando se dedicaran a ejercer alguna actividad lícita. Sólo serían infractoras a la ordenanza aquellas personas que en sitios públicos incitaran al libertinaje, cuyo concepto precisó por decreto del 27 de diciembre de ese año de 1934/20

HISTORIA:  La compra y venta de mujeres europeas para su explotación en los prostíbulos de Buenos Aires, el tráfico clandestino y la llegada de estas jóvenes que, conscientes o no de su futuro, eran seducidas con la promesa cierta de vivir en una de las ciudades más prosperas de aquellos días, fue para muchos una inagotable fuente de ingresos económicos.

En 1878 hace su aparición El Puente de los Suspiros, un periódico que decía combatir la trata de de blancas. En pocos meses fue prohibido por la Municipalidad, siendo toda su campaña desbaratada. Pasarán más de 50 años y miles de crímenes antes que las autoridades investiguen y castiguen esta nueva forma de esclavitud….

Para mediados de la década de 1870, Buenos Aires era tina bulliciosa ciudad con unos 200.000 habitantes hasta ese entonces, la prostitución había sido considerada como un problema menor. La autoridad ejercía su poder en forma discrecional, y cualquier mujer sospechada de vida licenciosa podía ser encarcelada o enviada a la frontera para servir a las necesidades de la tropa.

La cada vez mayor inmigración, y la gran cantidad de extranjeros solteros que llegaban a la ciudad, hizo imprescindible la búsqueda de un medio de control social que a la vez contuviera el desarrollo de las enfermedades venéreas. Por tal razón, el 5 de enero de 1875 se dictó la ordenanza reglamentaría sobre la prostitución.

Los casinos y confiterías donde se ejercía la prostitución, que hasta ese momento habían funcionado por la autorización del presidente municipal, debían registrarse o serían clausurados. El registro incluía una patente anual de 10.000 pesos m/c por establecimiento y 100 pesos m/c por cada prostituta. Muchos optaron por la clandestinidad.

Las nuevas casas de tolerancia debían esta menos de dos cuadras de templos, teatros o escuelas (art. 5). Ser regenteadas exclusivamente por mujeres (art. 3). Estas regentas debían llevar un libro en el cual se anotaban los datos personales de las mujeres que trabajaban en la casa (artículo 13). Los miércoles y los sábados, un médico inspeccionaría a todas las prostitutas, anotando los resultados en el libro y elevando un parte de éstos a la Municipalidad. Si la prostituta enfermaba de sífilis, debía ser atendida en la casa por cuenta de la regenta, y sólo en casos avanzados eran derivadas al hospital (artículos 15, 17 y 18). Esta diferenciación  entre los estados de desarrollo de la enfermedad y el ámbito de tratamiento, provocó que muchas mujeres siguieran trabajando aun estando enfermas.

Con temeraria rapidez eran dadas de alta como curadas mujeres a las que el mes anterior se les había diagnosticado ulceraciones venéreas. Otras, como Juana Harr o Ida Bartac, estaban imposibilitadas, de ofrecer sus servicios dado que figuraban como enfermas venéreas tanto en los libros como en los partes médicos. Esto no impidió que  primera siguiera prostituyéndose hasta quedar embarazada cinco meses después de haber sido diagnosticada su enfermedad, y la segunda hiciera lo mismo pero luego de figurar dieciocho meses consecutivos como enferma de carácter sifilítico.

La reglamentación, que adolecía de mucho defectos y en la mayor parte de los casos no en espetada, seguía ordenando que las prostitutas debían ser mayores de 18 años, a no ser que probaran que antes de esa edad se habían entregado a prostitución (art. 9). Este artículo se contraponía con el Código Civil, el cual daba la mayoría de edad a los 22 años.

La incongruencia llegaba al grado de permitirles el comercio sexual, pero les negaba la posibilidad de casarse sin el consentimiento de los padres.

Los tratantes de blancas y las casas autorizadas fueron los mayores beneficiados, ya que casi la totalidad de las pupilas que ingresaban eran menores de edad. Las mismas no podían mostrarse en la puerta de calle, ni en ventanas, ni en balcones. Debían encontrarse en la casa dos horas después de la puesta del sol, y llevar una fotografía con sus datos y los de la casa de tolerancia donde trabajaban (art. 10).Estas mujeres fueron las que debieron cargar el mayor peso represivo sobre sus libertades.

El reglamento, que facilitaba y proponía su inscripción en los registros de la prostitución, les impedía abandonar el prostíbulo y el oficio con la misma facilidad. Según el artículo 12: “Las prostitutas que dejen de pertenecer a una casa de prostitución quedarán bajo la vigilancia de la policía mientras no cambien de género de vida…”.

De haber huido de su encierro, les hubiera sido muy difícil dedicarse a otro oficio ya que a la persecución de la policía había que agregar que “todos los que a sabiendas admitieren en su casa particular ó de negocio en calidad de inquilina, huésped, sirvienta ú obrera cualquier mujer que ejerciere la prostitución, pagarán una multa de 1.000 $ m/o (…). Se considerarán sabedores los que permitan que una prostituta continúe en su casa tres días después de ser prevenidos por la autoridad (art. 24).

Este hecho, sumado a las altas patentes y a los controles médicos, originó que las mujeres argentinas, españolas e italianas, que hasta ese entonces habían trabajado en los lupanares de la ciudad, prefirieran seguir su labor clandestinamente en bares, cigarrerías y fondas. Y que las extranjeras de países no latinos, prostitutas o no en su tierra natal, pero más ingenuas, desconocedoras de las leyes y el idioma, fueran conducidas a las casas de tolerancia.

Para 1876 había 35 prostíbulos autorizados, en los que trabajaban 200 mujeres.  La mayor parte de éstos se ubicaba en el barrio de San Nicolás, y algunos fueron montados con gran lujo, teniendo bar, salones de reunión y músicos para animar los bailes. Por la misma época comenzó una campaña de denuncias que criticaba a la Municipalidad por permitir la apertura de estas casas en las calles céntricas, y de igual manera señalaba a los tratantes y la forma en que éstos operaban en Europa.

El año anterior (1875) había sido publicada otra solicitada, de redacción muy similar, firmada por el propietario de la casa de la calle Corrientes 509. En ella hacía saber de su mala suerte “Por ser el vecino de una casa de prostitución que alteraba la vida del barrio, y comunicaba que, por los continuos escándalos que allí ocurrían, se veía obligado a abandonar su propiedad para salvar a su familia de tan funesta influencia.”

Es precisamente en esta casa de Corrientes 506 (actual 1283) donde meses más tarde se instalaría uno de los prostíbulos más famosos, ya sea por e lujo y la calidad de sus mujeres o  por el trato bruta

Otras solicitadas que se publicaron con términos más duros y de tono antisemita, buscaron y vamente despertar el reproche de la sociedad. Asimismo se pedía la intervención del arzobispo de Buenos Aires, del pastor de la Iglesia Reformada Alemana , de las autoridades consulares para poner fin a ese comercio inmoral.

Conjuntamente, comenzaron aparecer solicitadas pidiendo el cierre de cafés, casinos y demás lugares donde se practicaba la prostitución clandestina. En poco tiempo se generó una guerra de denuncias que dejaba en claro que se trataba de un duelo de intereses entre grupos encontrados al que se sumaban, tal vez engañados en su buena fe, algunos ciudadanos honestos.

En una extensa solicitada, cargada de información, se documentaba el modo en que un tratante (Jacobo Hónig) invirtió 600.000 pesos m/c para montar dos nuevos prostíbulos, uno en Corrientes 506 y otro en Temple 356 altos. También se denunciaban otras instalaciones en Libertad 309, Corrientes 509 y Temple 368, propiedades de Ana Goldemberg, Carlos Rock y Herman Gerber, respectivamente.

Por otra solicitada sabemos que “en junio de 875 Adolph Honing (sic,) domiciliado en Corrientes 506, trajo de Europa a 18 jóvenes engañadas a quienes explotó a su labor, que luego de seis meses vendió a tina de éstas, llamada J. B., a un tal Isidoro Wolf, residente en Montevideo, en la. suma de 17.000 $. En diciembre del mismo año, Adolph Weismann engañó a siete mujeres, cuatro húngaras y tres alemanas, diciéndoles que iban a Milán y las dirigió a Marsella, de donde las embarcó a Montevideo. Allí eran esperadas por Adolph Honing, quien compró a las cuatro más bellas. Las restantes fueron compradas en Buenos Aires por Herman Gerber. Se calcula que la venta de las mujeres le valió al corredor 150.000$ m/c.

El mismo Gerher, domiciliado en la calle Temple 368, había traído 12 mujeres en junio de 1875. Dos habían sido vendidas a otro negociante de Rosario. Otra, llamada N.W., después de cinco meses y medio de permanecer en la casa de Gerber, fue vendida a Isidoro Wolf en la suma de 14.000 pesos, y luego de dos meses éste la revendió en 18.000 a Carlos Rock, domiciliado en Corrientes 509. Fruto del trato que recibía, N.W. huyó de la casa, acompañada por otra mujer, saltando por la azotea. Luego de esto, el techo fue rodeado por una reja de hierro.

Algunas de estas mujeres escapadas de su encierro acudieron al consulado austro-húngaro a formular sus denuncias, pero éste expresó su incapacidad para intervenir. En la mayoría de los casos eran jóvenes judías de Europa central y Rusia que debido a la pobreza en que se encontraban y la persecución religiosa que sufrían sus familias, era; literalmente vendidas a los rufianes a cambio de la dote que éstas recibían.

Dado que el matrimonio civil aún no existía, en muchos casos se fraguaba un matrimonio religioso entre la explotada y su explotador, quien la ponía a trabajar para sí ola vendía otro rufián. De esta forma se impedía que la mujer pudiera reclamar a las autoridades consulares de su país, dado que al casarse con un extranjero perdía sus derechos de nacionalidad.

Los diarios contemporáneos tomaban con tibieza las denuncias. En algún caso aislado levantaban parte de las solicitadas y en otros se escandalizaban por los hechos narrados’4. Lo cierto es que la campaña no daba el resultado deseado, y las casas de tolerancia seguían funcionando bajo la ordenanza reglamentaria.

Las condiciones en que vivían estas mujeres eran ciertamente inhumanas. Eran compradas y vendidas al antojo de sus explotadores. Al llegar se les hacia firmar un contrato por el que se comprometían a pagar el viaje, la ropa, la comida, la pieza y todo aquello que recibían.

Los precios que debían pagar eran cinco o diez veces superiores al valor real, y las deudas que siempre mantenían con la casa se utilizaban como otro instrumento de retención. Permanecían encerradas todo el día, y si salían de paseo una tarde al mes, era bajo vigilancia de la regenta o un supervisor. Si alguna se negaba a aceptar estas condiciones, era castigada o vendida a otro prostíbulo de menor calidad en el interior del país. Provenientes de familias campesinas,-sometidas al vasallaje y a costumbres sexuales que en algunos casos incluían las relaciones premaritales y los embarazos como signo de fertilidad, es posible que hayan aceptado el comercio sexual como una etapa más de suya desdichada experiencia anterior.

Las prostitutas clandestinas, que trabajaban para un rufián, sufrían una explotación similar, con el agravante de que las condiciones sanitarias eran más deplorables y la clientela, menos selecta, mucho mayor. Sin embargo, ni estas solicitadas, ni las publicaciones hacían hincapié en este punto.

Fuente: Revista Todo Es Historia  Nro. 342 Año 1996 – Parte de una nota de: José Luis Scarsi

Primer Subterraneo de Buenos Aires Historia de su Construcción

HISTORIA: Hacia tiempo ya que la Gran Aldea se estaba convirtiendo en la gran ciudad. El crecimiento demográfico como consecuencia, especialmente, de la intensa corriente inmigratoria, avanzaba a grandes pasos.

Ya, a principios de siglo, la implantación del servicio eléctrico de tranvías había constituido un trascendental progreso para Buenos Aires que, como consecuencia del mismo, se fue extendiendo cada vez más, poblándose muchos barrios que hasta entonces habían sido verdaderos desiertos.

La ciudad se ampliaba constantemente. Se buscaba la descongestión del centro, donde se estaba agrupando toda la población. Con el tranvía eléctrico ya se había conseguido algo, pero era necesario hacer más. Por otra parte, la creciente población de los distintos barrios abría nuevas exigencias.

Además la ciudad tendía a parecerse a otras grandes capitales del mundo. Buenos Aires, aparte de extenderse, se modernizaba. También necesitaba respirar, de manera que se proyectaron, poco después del Centenario.

PRIMER TRAMO DE DIAGONAL NORTE
La esquina de Cangallo y Esmeralda, luego de la demolición se abre la Diagonal Norte y se inaugura el subterráneo algunas obras de gran aliento tendientes a su embellecimiento, pero igualmente a dar un desahogo a la parte céntrica, donde la población no cabía los vehículos abarrotaban las calles entorpeciendo el tránsito, cada vez mayor en la capital.

El municipio se ponía a tono con sus necesidades de la urbe en plena evolución. Se había proyectado la construcción de un juego de diagonales en el año 1913 se dio comienzo a las obras correspondientes a la Diagonal Norte, que debía partir de Plaza Mayo para unirla con Plaza Lavalle. Grandes edificios rindieron tributo a ese adelanto edilicio y cayeron demolidos con la piqueta.

El pueblo asistía, como nombrado, al inusitado progreso de la ciudad, no igualado por ninguna otra capital del mundo. En muy pocos años se transformaba casi fundamentalmente. Al mismo tiempo que la zona central cambiaba su fisonomía, los arrabales se iban convirtiendo en hermosos barrios residenciales con modernos edificios.

Y la construcción de la Diagonal Norte constituía un paso gigantesco en la evolución de la metrópoli. Porque además se había previsto para la nueva arteria un especial estilo de edificación, con casas de idéntica altura, con sentido urbanístico y con miras al futuro. Era el comienzo de una etapa extraordinariamente progresista que no habría de detenerse. Las casas iban cayendo para dejar paso a la nueva arteria con su posterior moderna edificación. Se abría, en el centro de la capital, junto con la avenida, una perspectiva magnífica.

El crecimiento era integral. También el puerto Madero, que no tenía muchos años, resultaba pequeño para su enorme movimiento. Y como es natural, se proyectó la construcción de un nuevo puerto, cuyas obras se iniciaron también en el año 1913, que quedó en la historia edilicia de la ciudad como uno de los que dieron mayor impulso a su progreso. Demandó años la construcción de los modernos muelles, pues fue necesario ganar muchos terrenos al río de la Plata, antes de dar comienzo a las obras principales.

SUBTERRÁNEO: Pero, es indudable, que la mayor expresión del progreso urbano registrada en ese año, fue la inauguración de la primera línea de trenes subterráneos. Las obras iniciadas en el año 1911 dieron término en diciembre de 1913, en que se procedió a la inauguración del primer tramo.

En esa primera línea los trenes corrieron desde Plaza Mayo a Plaza Once por la Avenida de Mayo y Rivadavia, con miras a su futura prolongación hasta Caballito. De más está decir que la inauguración del subterráneo constituyó un verdadero acontecimiento. Al viaje inicial asistieron altas autoridades nacionales y comunales, así como invitados. El servicio se cumplía con coches adquiridos en Bélgica. Cada uno pesaba 30 toneladas, tenía 16 metros de largo y entre otros muchos detalles, puertas corredizas y dotados de profusa iluminación.

Los trenes fueron compuestos hasta por seis vagones cada uno y el nuevo servicio transportaba 17.000 pasajeros por hora. Los vehículos, si bien contaban con motores independientes, podían conectarse entre sí, como si formaran una sola unidad. La velocidad de los trenes era de unos cuarenta y cinco kilómetros por hora y, como las paradas se producían en estaciones especiales, construidas cada tres cuadras, el viaje era más rápido que en los vehículos a nivel.

interior subte

El 1° de diciembre de 1913, Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad latinoamericana con servicio de ferrocarril subterráneo. Ese día se inauguró parcialmente la actual línea A. El primer tramo habilitado unió la Plaza de Mayo con la de Miserere. Fue la única obra de este tipo que se construyó totalmente a cielo abierto.

Federico LacrozeFederico Lacroze fue un visionario apasionado por los transportes. Soñaba con extender el tranvía al campo, como era frecuente en las redes de los Estados Unidos.
Ya en tiempos de los tranvías de caballo había fundado uno, denominadoTramway Rural, que llegaba hasta Rojas.

Fue la línea de tracción animal más larga del mundo, y llegó a contar con un coche dormitorio. Luego, cuando explotaba sus líneas con unidades eléctricas, aprovechó las vías para prestar un servicio con coches grandes, de 8 ruedas, entre Corrientes y Reconquista y la localidad suburbana de San Martín. Pero soñaba con algo más…

La conexión entre el sistema ferroviario que cubría las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones con el del antiguo tramway rural que le pertenecía apuntaba a crear el Ferrocarril Terminal Central de Buenos Aires, cuya cabecera iba a estar debajo del Obelisco.

Y allí, bajo tierra y cegadas por los vistosos paneles de la estación actual del subte -Carlos Pellegrini-, están aún las instalaciones que llegaron a construirse. En los últimos tiempos la empresa concesionaria actual esperaba el arribo de los coches reacondicionados adquiridos en Japón cuando necesitó reforzar el servicio. Se optó, entonces, por echar mano de los vagones del Urquiza, también operados por esa firma. Parecía que finalmente se cumplían los sueños de Lacroze, aunque fuera parcialmente.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1913

Hazaña del Plus Ultra Historia Vuelo España Buenos Aires Hidroavion

La Hazaña del Plus Ultra: BUENOS Aires madrugó más que de costumbre el 10 de febrero. La ciudad se levantó temprano porque un acontecimiento extraordinario reclamaba su presencia en las calles: La llegada del Plus Ultra.

Tripulantes del Plus Ultra

Los Tripulantes del Plus Ultra

El 22 de enero había salido de Palos de Moguer, del mismo puerto de donde partieron las carabelas de Colón para descubrir América. Ocho horas después estaba en Las Palmas, de donde siguió a Cabo Verde en un vuelo de nueve horas. De ahí el salto prodigioso hasta Brasil. El fuerte viento desvió el avión hacia la isla de Fernando de Noronha, a donde llegó después de 15 horas 20 minutos, cuan, do prácticamente no le quedaba nafta.

Después Pernambuco, Río de Janeiro, Montevideo… El pueblo se reunió desde temprano a lo largo de la avenida Costanera. Todos querían ser los primeros en divisar al pájaro de acero que traía la gloria de España. Pero la multitud no cabía en los límites de la amplia avenida. Se diseminó por todas las calles del centro que presentaban un aspecto inusitado de fiesta. Nadie quería trabajar ese día. Todos ansiaban estar presentes en la recepción.

Fue un día de inolvidable emoción. Una mezcla de regocijo y de angustia, porque había un escondido temor de que los cuatro héroes que viajaban en el Plus Ultra, Franco, Ruiz de Alda, Duran y Rada, pudieran tener algún tropiezo en la etapa final.

En las primeras horas del día, ya ofrecían todas las calles una alegría incontenible. Ramón Franco y sus compañeros ya estaban en Montevideo. Faltaba sólo un pequeño salto para que la proeza quedara totalmente cumplida. No se sabía exactamente la hora en que el aparato abandonaría el puerto uruguayo, de manera que el público prefirió la larga espera.

Era mejor que llegar tarde. De pronto, cerca del mediodía, se tuvo la noticia: El Plus Ultra había despegado en la vecina orilla, y viajaba hacia Buenos Aires. Cuando el aparato fue avistado en el horizonte, el entusiasmo fue indescriptible. Mientras el júbilo del pueblo se manifestaba ruidosamente, todas las naves del puerto hacían oír sus pitos y sus sirenas en clamoroso saludo a los hombres que habían cumplido la hazaña de vencer al océano desde el aire.

En el sector Sur del Muelle de Pescadores acuatizó el Plus Ultra a las 12.28. Fue una maniobra perfecta que el público reunido en la avenida Costanera siguió sin perder detalle. Después la apoteosis. Avalanchas incontenibles. Público enloquecido de entusiasmo, vitoreando a España y a sus héroes. Y por fin, el abrazo del presidente de la República, que expresaba el abrazo de todo el pueblo argentino.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1926

Pedro Zanni Record de Vuelo Figueredo Primera Mujer Aviadora Argentina

La guerra europea promovió el acelerado progreso de la aviación, impulso que, como es natural, tuvo repercusión en nuestro país. Buenos Aires se había asombrado, cuatro años antes, con el vuelo de Marcel Paillete, el as francés que salió de Villa Lugano cruzando por primera vez la capital en avión, para llegar a la Sportiva, luego de volar sobre Villa Soldati, el Riachuelo, Barracas, la Boca, Casa Amarilla, San Telmo y el puerto. Después de esa hazaña, la visita de otros aviadores europeos sirvió de estímulo a los pilotos criollos.

Marcel Paillete

Cattáneo había volado cabeza abajo, ante el estupor de los porteños. Ese gesto arriesgado influyó en gran número de jóvenes que se dedicaron a la aviación. Algunos cayeron. Son los mártires que todas las grandes empresas requieren, pero fueron más los que siguieron.

pedro zanniEn 1914, la calda de Jorge Newbery marcó uno de los más luctuosos sucesos de nuestra incipiente aeronáutica. Sin embargo, ese mismo año —el 18 de julio— el teniente Pedro Zanni (foto izq.)establecía un triple récord sudamericano de duración, distancia y velocidad. Voló 700 kilómetros, desde El Palomar a Villa Mercedes (San Luis) , en 4 horas, 41 minutos, a un promedio horario de 150 kilómetros, utilizando un aparato Nieuport de 100 HP. Meses después, el 1° de octubre, recibía su brevet la prime, la aviadora argentina: Amalia Figueredo.(foto abajo)Amalia Figueredo

Luego, nuestra aviación continuó en la senda de constante progreso y puede decirse que en 1915 alcanzó su mayoría de edad. Fue el mismo año en que Cattáneo realizó su viaje a Chile ida y vuelta, asombrando a Buenos Aires con sus vuelos acrobáticos.

La población porteña, que nunca habla visto hazañas semejantes, las glorificó en sus canciones populares. Toda la ciudad habló de Cattáneo y de otros aviadores italianos y franceses que dibujaron arabescos inverosímiles en su cielo.

JORGE NEWBERY, EL PRECURSOR DE NUESTRA AVIACIÓN El héroe máximo de la aviación argentina fue Jorge Newbery (1875-1914), hijo del doctor norteamericano Ralph Newbery y de Dolores Malagaríe.

jorge newberyNació en la casa de la calle Florida 251 y a los 17 años, una vez cursado el bachillerato viajó a Estados Unidos para estudiar en la universidad de Cor-nell y en el Drexel Institute de Filadelfia. Egresó como ingeniero electricista en 1895. En el país del Norte el joven Newbery practicó esgrima, boxeo, rugby, fútbol, remo, natación y otros deportes.

En el año 1900 fue nombrado director general de Alumbrado de Buenos Aires. Fue también director de electricidad y maquinarias navales en la Armada Nacional. En 1901 se clasificó campeón sudamericano de florete y obtuvo señalados triunfos en remo, boxeo, lucha romana y se convirtió en el ídolo de su época. Los vuelos del brasileño Santos Dumont en globo (1898) y en biplano (1906) habían despertado el interés por los vuelos.

En 1907 don Aarón de Anchorena trajo a Buenos Aires el globo Pampero de Francia y esto despertó el entusiasmo de los deportistas porteños. Un aviador italiano, Hernán Mazzoleni (1874-1939), llegado a Buenos Aires en 1906, dictó las primeras clases de vuelo aerostático y entre sus mejores alumnos figuraba Newbery, quien ascendió en el globo citado el 25 de diciembre de 1907.

Con el barón Antonio Demarchi (1875-1934) y otros pioneros fundó el Aero Club Argentino en 1908, del que sería presidente desde 1909 hasta su muerte en 1914. En el globo Pampero se perdieron su hermano Eduardo y el sargento Romero. En diciembre de 1909 voló en el globo Huracán desde Bel-grano hasta Bagué (Brasil) en 13 horas de vuelo.

En 1911 logró el récord sudamericano de altura con 5.100 metros. Los aviadores Cattáneo, italiano, y Bregi, Valletón y Lebrun, franceses, fueron los primeros en volar aviones en nuestro país, en 1910. Newbery voló en marzo de ese año con Lebrun. El Io de marzo de 1914 se mató en Los Tamarindos (Mendoza), al caer su avión desde 500 metros de altura, en un vuelo de práctica.

Fuente Consultada:
LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1916
HISTORIA ARGENTINA CAP. N°20

Jorge Newbery Cruzar Rio de la Plata en Globo Aerostatico Piloto Avion

Jorge Newbery Cruzar Río de la Plata en Globo Aerostático

Jorge Newbery fue el primer ídolo popular de la Argentina. Su personalidad reunía las características de los pioneros y de los héroes: fue el primero en volar en el globo aerostático conocido con el nombre de “Pampero” y también el primero que cruzó el Río de la Plata. Batió los récords de elevación con su Morane Saulnier. Además, practicó muchos deportes que comenzaban a deslumbrar a los dandys porteños.

Como Director de Alumbrado de la ciudad de Buenos Aires, innovó en las condiciones de iluminación de los barrios porteños de entonces. Fue cordial en su trato y de pensamiento abierto a todas las ideas. Su muerte sobrevino cuando analizaba las condiciones de vuelo, en su intento de cruzar la cordillera de los Andes. Tenía apenas 38 años.

INFANCIA Y JUVENTUD: Jorge Alejandro Newbery, el primer hijo varón de Ralph y Lola —en la familia lo llamaban George, con la misma pronunciación inglesa con que se denominaba a su tío—, nació en la calle Ituzaingo número 100, del pueblo de Belgrano, el 27 de mayo de 1875, y fue  bautizado el 30 de septiembre, a los cuatro meses, en la basílica de la Merced de la calle Reconquista, a un par de calles del consultorio del padre, ámbito adecuado al nivel socio familiar. A los ocho años viajó para conocer a los abuelos de Nueva York.

De regreso estudió en la escuela escocesa San Andrews, de Olivos. Recibido de bachiller, las inclinaciones técnicas del adolescente indujeron a sus padres a enviarlo a la distinguida universidad de Cornell, en los Estados Unidos, donde se encontró con una modalidad de estudios que abarcaba ejercicios físicos y mucho deporte. Practicó distintas disciplinas: natación, esgrima y boxeo, y en este último deporte ganó un primer campeonato estudiantil. Volvió con el título de ingeniero electricista.

Trajo un certificado de alumno brillante. Uno de sus maestros fue nada menos que Thomas Alva Edison, el físico autodidacta conocido como “el mago de la electricidad” quien, al morir, había dejado registrados 1.097 inventos, algunos de ellos indispensables para la televisión y el radar.

A su regreso, en 1895, el joven Newbery, de 21 años recién cumplidos, fue nombrado jefe de la Compañía de Luz y
Tracción del Río de la Plata, donde permaneció durante dos años. En 1896 desafió a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, pero no bajo las rudas reglas de “a savaté” francés —una técnica que autorizaba golpes con pies y manos— sino con las que a él le habían enseñado en los Estados Unidos, las del marqués de Queenberry, que apenas comenzaban a divulgarse en Buenos Aires.

El combate se realizó en Lavalle (actual Juramento) y Vidal, lugar estaba a un par de calles de la casa de la familia Newbery, del mismo lado del bajo caserío que dividía la prolongación de la elegante avenida Santa Fe, convertida en un camino real bautizado 25 de Mayo (actual avenida Cabildo). En la pelea se enfrentaron un joven y un hombre de 44 años que había sido campeón argentino de “a savaté“. El instructor francés que había entrenado a Delcasse quedó estupefacto con la derrota de su pupilo.

Esta pelea está considerada la primera realizada en la Argentina con reglas semejantes a las actuales, aunque sin guantes y a puño limpio.

SÍNTESIS DE SU VIDA:
Sus mayores logros:
• Cuarenta ascensiones en globo en tres años.
• Cruce del estuario del Plata.
• Récord sudamericano de altura y de distancia.

Jorge Newbery, un precursor
Cuando en la Argentina las posibilidades y el interés por las prácticas deportivas eran nulas o escasas, Newbery fue pionero en la práctica de la educación física y diversos deportes: automovilismo, esgrima, natación, fútbol, rugby, lucha grecorromana, remo, yatching, boxeo y, por supuesto, aeronáutica. Sus actividades fueron no solamente diversas sino que en todas obtuvo galardones que abrieron el camino a todos los que lo han seguido:

• Fue el primer profesor de boxeo que tuvo la Argentina en estilo estadounidense, que aprendió en una universidad de aquel país.

• Brindó apoyo, y creó instituciones y clubes sociales y deportivos para la práctica y difusión del deporte: Aero Club Argentino, Condottieri del Tigre (Club italiano de Remeros), el Boating Club Argentino, socio del Jockey Club y del Círculo de Armas. En 1908 fundó el Buenos Aires Boxing Club junto con Delcasse y De Marchi, y fue su primer presidente.

• Estableció, en 1902, el récord de velocidad para una embarcación de cuatro remos largos, en un tramo entre el Paraná de las Palmas y el Tigre.

• Su extraordinaria práctica de la esgrima hizo que obtuviera el primer premio en florete en el torneo Sudamericano del club Gimnasia y Esgrima, entre otros importantes galardones en ese deporte.

• Con la camiseta del Buenos Aires Rowing Club venció en 1900 a los excepcionales herma nos Muller en una carrera de dos remos largos sobre una distancia de mil metros.

• Realizó el primer vuelo en globo que cruzó el Río de la Plata, el AS de diciembre de 1907. Un monolito detrás de la principal tribuna del Campo Argentino de Polo recuerda el acontecimiento.

• Apoyó la creación, por decreto del Poder Ejecutivo, de la Escuela de Aviación Militar, el 10 de agosto de 1912 y, en nombre del Aero Club, ofreció generosamente todo su parque aerostático: siete globos, gas y, sobre todo, la experiencia.

• El 20 de junio de 1910, año del Centenario de la Independencia, obtuvo su carnet de aviador, número 8 de los aviadores argentinos de la Federación Aeronáutica Internacional. Realizó sus prácticas en el aeródromo de Villa Lugano, con un Blériot monoplano.

• Como miembro integrante de la primera comisión directiva de la Escuela de Aviación militar, constituyó una comisión recolectora de fondos que apelaba al interés que la actividad tenía entre los ciudadanos. Gracias a estas donaciones, surgió la primera Flotilla Aérea militar.

• El 25 de mayo cíe 1913 desfiló la primera escuadrilla militar de cuatro aviones, comandada por el ingeniero Jorge Newbery.

•  Junto con Alberto Mascías, fue nombrado por decreto primer aviador militar.

•  Superó el récord de altura sudamericano al alcanzar los 4.178 metros. Todos saludaban con alborozo el hecho insólito. Pero Newbery no quedó satisfecho.

•  Llevó a Europa el prestigio de la incipiente aviación argentina, y allí voló con los mejores aparatos, en compañía de los famosos Carros, Legagneux y Morane.

•  En 1914 con un avión Morane ascendió hasta seis mil doscientos veinticinco metros. Batió la marca mundial. Este récord no fue homologado por la Comisión Internacional con sede en París, porque el reglamento imponía superar la marca anterior por lo menos en ciento cincuenta metros. Y Newbery sobrepasó la cifra en solo setenta y cinco metros.

El final: un águila derrotada
Su muerte trágica cierra el ciclo: un acto de generoso ejemplo, ya que, por satisfacer la curiosidad de un grupo de amigos, piloteó un avión que no era el suyo, cuando estudiaba las posibilidades del cruce de la cordillera de los Andes. Y el suyo fue el primer velatorio espontáneo y popular. El miércoles 4 de marzo salió el féretro con sus restos, precedido por su Morane Soulnier, con un crespón negro en la hélice y acompañado por otros cuatro aeroplanos, seguido por una multitud de alrededor de cincuenta mil personas que le rindieron homenaje.

EL VIAJE EN EL PAMPERO DE JORGE NEWBERY Y ANCHORENA

En el libro “Jorge Newbery”, El Rival del Cielo, se explica que:

“La salida se pospuso por falta de presión, según una indicación del ingeniero francés, Louis Faberes, a quien había traído Anchorena. El técnico, en su idioma, explicó al selecto grupo que existía una importante diferencia con el gas que él estaba acostumbrado a emplear. Esta empresa proveía gas a partir del carbón de hulla que era de 0,725 kg/m3, mientras que el de hidrógeno era de 1,203 kg/m3 y el helio de 1,115 kg.

Se trataba de disquisiciones técnicas que no lograron atrapar la atención de Aarón. No quiso suspender la prueba, ni el ingeniero francés subirse a la barquilla de apenas un metro cuadrado. El único que permaneció con su inicial propósito de acompañarlo fue el temerario Director de Alumbrado de la Municipalidad, el ingeniero Jorge Newbery. Una instantánea fotográfica registró el instante con un fogonazo.

Eran las 12:45. Con unos gigantescos cabezazos, el Pampero subía sobre el pastizal. Aun sostenían las cuerdas unos veinte soldados del regimiento Primero de Caballería. Ascendía con lentitud. El bullicio y la gritería entusiasta se transformaron en expectante silencio. Llegó a tres mil metros. No llevaban ningún implemento para lograr respirar a esa altura donde el aire se enrarece, ni tampoco abrigos, ni protección contra imprevistas lluvias.

Apenas un par de anclas, bolsas de arena de contrapeso que sumaban 220 Kg., salvavidas, catalejos, barómetros, altímetro y gruesos cordajes. Eso fue lo que echaron por la borda, ante el anticipado descenso del Pampero, que había consumido parte del gas. Como último recurso, Newbery y Aarón optaron por amarrarse directamente a la red de sogas que cubría la superficie del globo y desprendieron la .pesada canasta. Así estuvieron volando casi a ras del río. El viento los arrastró contra unas barrancas que, al menos por un instante, pareció que se les venían encima.

De improviso, un repentino cambio los llevó en dirección tierra adentro, hasta caer en el campo. A los tumbos siguió rodando y rebotando, dando a los tripulantes la posibilidad de hacer pie y confundirse en un abrazo de felicidad. Se había realizado, casi como un milagro, la travesía aérea sobre el estuario del río más ancho del mundo. Y lo podrían contar, habían llegado”

EL FATÍDICO VIAJE DE SU HERMANO EDUARDO

globo pampero
Última Imagen del Globo Pampero: Los aeronautas son despedidos con jubilosas expresiones de entusiasmo por quienes se encontraban en el campo de la Sportiva. Los vecinos de Palermo y Belgrano subieron a las azoteas de sus domicilios para saludar a los viajeros, sin sospechar que ésa era la despedida definitiva. El globo se fue elevando hasta que se perdió de vista. Luego, la espera, la interminable espera, que, con el correr de las horas, se fue haciendo angustiosa. Y llegó la noche sin que se volvieran a tener noticias del Pampero. Ninguna de las palomas que Newbery había llevado regresó con el mensaje esperado. Ni una sola noticia. Ni esa noche ni en los días sucesivos. Nada; nunca más se volvió a saber del Pampero, desde aquella tarde. Toda la población de Buenos Aires, y aun del país, vivió horas angustiosas por la suerte de Eduardo Newbery y Romero.

Eduardo NewberyQué pasó con el Pampero?: Eduardo, el hermano de Jorge Alejandro Newbery, era un buen yachtman y, como Jorge, también se apasionaba por los vuelos en globo. Ejercía como dentista y, según recordaba Adela Parker Newbery en una entrevista en La Nación, “era capaz de dejar a sus pacientes con la boca abierta” y su socio, el doctor Green, debía completar el trabajo.

En esa época se usaban pinzas extractoras con tornillos que se fijaban a la boca para permitir el trabajo y mantener grande y abierta la zona de labor. “Los pacientes, en vez de quejarse, quedaban encantados con un dentista que volaba en globo.

Eduardo se casó muy joven con Adela Maranesi, y tuvo dos hijos, Silvia y Eduardo. Todo Buenos Aires esperó ansiosamente su regreso, que nunca ocurrió. Sentados en el umbral de su casa en Belgrano, sus pequeños hijos miraban hacia arriba esperando la vuelta de su papá. Su mujer murió un tiempo después y los huerfanitos fueron educados por los abuelos Maranesi. Eduardo fue un profesional brillante y un músico destacado.

Tocaba el violonchelo, además dominaba varios idiomas, el ruso entre ellos”. El globo Pampero, con sus grandes letras pintadas en rojo, era de Aarón de Anchorena.

Tres días después de aquel fatídico 17 de octubre de 1908, aparecieron restos de un salvavidas en Las Flores. Se especuló que el globo pudo perderse y chocar en las sierras de Curumalal. En 1954 un grupo de estudiosos intentó develar qué había pasado con el Pampero. Se estimó que se habría estrellado contra las sierras de La Ventana. Pero lo inhóspito de la zona no les permitió lograr mayores precisiones. La leyenda del Pampero sobrevivió entre quienes aseguraban haberlo visto volar e, incluso, haber dialogado con sus ocupantes.

CRONOLOGÍA DE JORGE NEWBERY
1875 El 27 de mayo nace Jorge Alejandro New-bery, hijo del dentista norteamericano Ralph Newbery y de su esposa María Dolores Malagarie, criolla de ascendencia francesa. A los ocho años viaja a Nueva York a conocer a sus abuelos y al regreso ingresa en la escuela escocesa de Saint Andrews.

1895: Jorge Newbery regresa de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, con el título de ingeniero electromecánico. Lo nombran jefe de la Compañía de Luz y Tracción del Río de la Plata, y allí permanece dos años.

1896: Jorge Newbery desafia a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, con las reglas aprendidas en los Estados Unidos, y lo derrota.

1897: Una vez retirado de la Compañía de Luz, se enrola en la Marina de Guerra con el grado de capitán de navío. Se convierte en profesor de natación de la Escuela Naval y socio activo del Centro Naval.

1899: En diciembre, viaja a Londres, integrando una comisión que adquiriría equipos eléctricos, a raíz de la tensa situación con Chile. En Londres interviene en dos competencias de boxeo y las gana. De regreso, el intendente Adolfo Bullrich lo nombra Director General de Alumbrado, cargo que conserva toda su vida; abandona la Marina.

1903: El 25 de mayo, Newbery triunfa en una carrera de botes de ocho remos, de 1.500 metros. El 17 de diciembre de 1903, Orville Wright vuela unos 260 metros.

1904: El 13 de marzo, el matrimonio Silimbani-Cimolini realizan pruebas en globo, cae al río el aeróstato de Cimolini, ocasionándole la muerte.

1906: Newbery escribe acerca del grafito artificial, y en Francia, el brasileño Santos Dumont vuela en un aparato de su propio diseño. Se inician las obras que permitirán circular al tranvía eléctrico con terminal en Flores. Newbery instala luces en distintos barrios. Mueren Bartolomé Mitre (19 de enero), el presidente Manuel Quintana (12 de marzo), Carlos Pellegrini (17 de julio) y Bernardo de Irigoyen (27 de diciembre). En el Senado rechazan otorgar apoyo económico a la participación de la Argentina en los Juegos Olímpicos. Se acepta la instalación de academias de boxeo en la ciudad, donde este deporte estaba prohibido.

1907: El 5 de diciembre, en la casa de Carlos Delcasse, Newbery se bate a duelo. El barón De Marchi, yerno del presidente Roca, preside de manera honorífica la Sociedad Sportiva Argentina, de la cual era presidente Florencio Martínez de Hoz; lo acompañan Jorge Newbery, José Félix Uriburu y su hijo, además de Emilio Anchorena. Se entrena como medio campista del equipo de Gimnasia y Esgrima y el Io de septiembre su equipo derrota a Estudiantes de Buenos Aires. Organiza una colecta para adquirir el predio del club. Huelga nacional de inquilinos. El 28 de noviembre se funda el Aero Club, inicialmente como un anexo del Jockey Club. Acompañan a Newbery Aarón de Anchorena, Carlos Pacheco y Alberto Mascías. El día de Navidad el Pampero se eleva desde la Sociedad Sportiva Argentina, ubicada en el barrio de Palermo y cruza el Rio de la Plata. Lo tripulan su dueño, Aarón de Anchorena, y Jorge Newbery.

1908: El 13 de enero de 1908 se independiza el Aero Club Argentino, del que fue primer presidente Aarón de Anchorena. El domingo 12 de abril, la Sportiva, el Aero Club y el Círculo de la Espada organizan competencias de tiro con pistola, asalto con espada, e hípicas. Newbery triunfó con espada de combate. Continúan con éxito las pruebas del Pampero. El 17 de octubre, tripulado por Eduardo Newbery y otros, desaparece en pleno vuelo sin que nunca se encuentren sus restos. El 31 de octubre Jorge renuncia a la Comisión Directiva del Aero Club. El 19 de noviembre Jorge Newbery se casa con Sarah Escalante.

1909: El 5 de enerO llega al puerto de Buenos Aires el globo comprado en Francia por Horacio Anasagasti; lo bautizan Patriota y vuela por primera vez el 24. Newbery asiste al Congreso Científico Americano en Santiago de Chile y prepara un informe sobre el incremento del alumbrado público. El 2 de abril el Patriota vuela otra vez tripulado por Lisandro Billinghurst, a quien acompaña Jorge Newbery. A fin de mes Newbery y Anasagasti organizan una asamblea para reiniciar las actividades del Aero Club.

El 27 se elige una nueva comisión directiva, con Jorge Newbery como presidente. Son vocales De Marchi, Anasagasti y Anchorena. Sangrienta represión del acto obrero del Io de mayo. Desembarca un nuevo globo, al que llaman Huracán. Luis Blériot cruza el Canal de la Mancha en avión. Creación del Sindicato Aéreo Argentino. El Patriota vuela con destino a Campo de Mayo.

El Aero Club obtiene una nueva sede, con apoyo del municipio. En Rosario despega el Huracán.Von Zeppelin cruza Alemania con su dirigible. El 3 de octubre el Patriota levanta vuelo desde la quinta Los ombúes. Negociaciones de Newbery para adquirir cinco aviones. El 14 de noviembre muere en un atentado el jefe de policía Ramón Falcón. El 21 de noviembre compiten el Huracán y el Patriota en el Hipódromo de La Plata. El 27 de diciembre Newbery intenta su vuelo sobre Brasil con el globo Huracán.

1910: El 8 de enero, llega a Buenos Aires el aviador francés Henry Brégi, con dos aviones Voisin. El 16, invitado por el Barón De Marchi, llega el italiano Ricardo Ponzellli, con un avión similar al de Brégi. Ambos realizan los primeros vuelos mecámcos de Sudamérica desde Campo de Mayo. El Aero Club Argentino, a pedido de la Comisión de Festejos del Centenario, organiza un festival de aviación y construye un aeródromo en la actual Villa Lugano, entre las calles Chilavert, Murguiondo, Madariaga y Lisandro de la Torre. Se inaugura oficialmente el 23 de marzo con un vuelo de Emilio Eugenio Aubrun, quien efectuó el primer despegue el 5 de marzo con un Bleriot X, y el 13 el primer vuelo nocturno del país; el 11 de marzo despega Henry Piquet.

1912: A fin de año inicia sus actividades la Escuela Militar de Aviación con un biplano Henri Farman, para la etapa inicial de la instrucción, y un monoplano Bleriot XI para perfeccionamiento. Newbery obtiene su carnet de aviador y colabora con la recolección de fondos para comprar equipamiento.

1913: Newbery viaja a Europa y allí difunde los logros de la aviación argentina: vuela en los nuevos aparatos.

1914: En el diario La Nación, el 17 de enero se dan noticias de los progresos de Newbery junto a pilotos franceses. Había regresado pocos días antes, el 14, con dos motores de 80 caballos de fuerza construidos de acuerdo con sus instrucciones para su Morane Saulnier.

El 10 de febrero bate el récord de altura: 6.225 metros. El 22 viaja a Mendoza para evaluar las condiciones del cruce de la Cordillera. El Io de marzo muere trágicamente, mientras realizaba una exhibición ante un grupo de amigos, conduciendo el avión de Fels. Sus restos son llevados al día siguiente a Buenos Aires y una multitud los acompaña hasta el cementerio de la Recoleta.

Fuente Consultada: Jorge Newbery El Rival del Cielo Protagonista de la Cultura Argentina

La Maquina Que Hacia LLover Juan Baigorri Velar Personajes Argentinos

La Máquina Que Hacia LLover Juan Baigorri

La Maquina Que Hacia LLover Juan BaigorriNació en 1891 en la provincia de Entre Ríos y estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Fue criado en un clima de recia disciplina y orden; su padre era militar y gran amigo del general Julio A. Roca. Baigorri Velar se recibió de ingeniero y se especializó en petróleo, que parecía ser (y lo era) la piedra filosofal del futuro.

Estudió geofísica en la Universidad de Milán, Italia, adonde viajó especialmente. Sin duda, no era un buscavidas o un improvisado. Al regresar, trajo con él un aparato que medía el potencial eléctrico y las condiciones electromagnéticas del planeta.

Baigorri redescubrió el Mesón de Fierro, un famoso meteorito caído hace unos 4.000 años en el límite del Chaco Austral y el Chaco Santiagueño; valiéndose de sus aparatos, capaces de medir el potencial eléctrico y determinar las condiciones electromagnéticas de la tierra.

Trabajo en varios países como México, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Chile, Brasil y Perú, donde recibió la oferta del titular de Y.P.F.  Mosconi quería crear un ente capaz de supervisar la explotación, destilación y posterior comercialización del petróleo y el mismo Irigoyen dio su consentimiento.  Pero la lucha contra los muchos intereses de aquel entonces, no entusiasmaron al minucioso entrerriano, al punto que desechó la oferta de Mosconi y volvió a su trabajo, esta vez en Buenos Aires, alternando con esporádicos viajes a Montevideo.

Buscando un lugar seco para su familia, porque en Caballito la casa era sumamente humeda, descubre al pasar el tranway por el barrio Villa Luro un lugar ideal para lo que estaba buscando, y alquila una casa en Ramón Falcón y  Araujo muy cerca del punto ideal descubierto, que hoy seria en la calle Rivadavia 10.100 al 10.200. Se muda junto a su mujer María y su hijo William.

Trabajando en Colonia, Uruguay, Baigorri comprueba que cada vez que usa uno de sus aparatos, para la determinación de subsuelos, equipado con reactivos químicos y una simple batería, el cielo más diáfano torna a convertirse en una bóveda plomiza. Y llueve cuando, generalmente en esa época, el suelo uruguayo no recibe mucha lluvia. Sigue con sus experiencia en Bs.As. ,generalmente los fines de semana, y produce lluvia casi sistemáticamente los sábados y domingos. Es así, pero bastante más adelante en el tiempo, en 1938, cuando el ingeniero Baigorri Velar descubre que uno de sus aparatos, cargado con reactivos químicos y conectado a una batería, es capaz de provocar lluvia en cualquier lugar del mundo. Y comienza a realizar pruebas en los lugares más difíciles para una misión semejante:

1) Santiago del Estero. Estancia Los Milagros, de Juan Balbi. Hacía dieciséis meses que no caía una sola gota. Baigorri conecta sus instrumentos y logra hacer llover ante el asombro de todos los testigos. 2) También en Santiago del Estero, es solicitado por el gobernador de esa provincia, el doctor Pío Montenegro. El ingeniero accede a ir a una estancia del funcionario donde no llovía desde hacía tres años. Trabaja allí durante tres días y luego llueven 60 mm. en solo dos horas. 3) Nuevamente Santiago del Estero, para Navidad. Llueve como nunca. 4) Ahora es Carhué, en la provincia de Buenos Aires, a 520 kilómetros de la Capital Federal. Hacía tres años que no llovía. Va Baigorri con sus aparatos y llueve tanto que desborda la laguna. 5) El ministro de Asuntos Técnicos de la provincia de San Juan lo llama en 1951 para probar suerte en una zona en la que no caía ni una gota de agua desde hacía ocho años. Prueba. Y llueven 30 milímetros. A pesar de todo esto, y por muchos años, siempre hubo un grupo de la opinión pública que desconfiaba e insistía en llamarlo burlonamente “el mago de Villa Luro”.

Les costaba creer que todo aquello era posible. Pero lo era. Es común que cierta gente se vuelva burlona y desconfiada sin tener la menor idea de qué es aquello de lo que se burla y desconfía. Los más cercanos a una ciencia abierta prefieren investigar.

Invento o casualidad

Han pasado muchos años desde las primeras noticias con las que Baigorri impresionó a un mundo más incrédulo y menos tecnificado. Hoy la historia de “su lluvia” suena a historia de cow-boys cuando el hombre hace cuarenta años que llegó a la Luna. Pero ante el avance electrónico, ante el lanzamiento regular de satélites artificiales, ante toda esta revolución científica, el misterio de “la lluvia de Baigorri” no ha podido develarse.

¡Claro que llovió! … ¡Y cómo! – contestan los viejos santiagueños refiriéndose a aquel año de 1938.

– Dijo en tal fecha y en esa fecha llovió sobre Buenos Aires-, aseguran los porteños de aquel tiempo, comentando la precipitación del 2 de enero de 1939.

¿Qué pasó entonces? ¿Fue casualidad? ¿No sirvió, acaso, la explicación científica que dio Baigorri en su momento y que siguió sosteniendo hasta sus últimos días: “un aparato que consta de una antena especial, que despide rayos electromagnéticos hacia la atmósfera y va produciendo la congestión hasta provocar la lluvia”.

¿Por qué la Dirección de Meteorología atacó tan tenazmente sus experiencias, mientras éstas fueron siempre comprobadas por profesionales responsables? ¿Habrán sido los “intereses creados” a los que alude el inventor, o por el contrario, la mera casualidad permitió a éste el sostenimiento de su tesis?

Ajeno a estos enigmas, Juan Baigorri Velar vivió en el silencio de su casa de Villa Luro, acompañado por su fiel “Teófila”, una foxterrier que bautizaron sus nietos y que lo miraba atentamente cuando el desgranaba los recuerdos que extraía de sus amarillentos archivos. Los últimos años de su vida sirvieron para aferrarlo más a su secreto, eludiendo toda publicidad. Prefería estar solo y en silencio, entrecerrando a veces los ojos, para oír llegar desde afuera el eco de aquellos coros juveniles: “…que llueva, que llueva, Baigorri está en la cueva…. enchufa el aparato y llueve a cada rato…”

Los Primeros Idolos Argentinos:Gardel, Legizamo, Distefano y Fangio

LOS MAS DESTACADOS E IMPORTANTES IDOLOS DEL DEPORTE ARGENTINO

Carlos Gardel

Irineo Gegizamón

Alfredo Distefano

Juan M. Fangio

Carlos Monzón

Diego Maradona

LOS PRIMEROS PASOS DEL DEPORTE ARGENTINO:
El tiempo libre: fútbol, teatro y milonga

Los ingleses, además de ferrocarriles, empresas y negocios, trajeron u: deporte que apasionaría a los argentinos: el fútbol.

Aproximadamente en 1900, el club más importante era el Alumni. En le barrios obreros de la ciudad de Buenos Aires y en las orillas del Riachuelo organizaron River Píate, Racing, Boca Juniors, Independiente, San Lorenzo; Huracán. Por esa misma época se fundó Newel’s Oíd Boys de Rosario.

El futbol ponía una pausa a las duras semanas de trabajo. Los hombres empezaron a practicarlo en terrenos baldíos, los “potreros”. Muchos se convirtieron en “hinchas” y alentaron a los clubes que defendían los colores de su barrio. Hacia. 1907 había 300 equipos de fútbol, formados por jóvenes de la ciudad y sus al rededores.

En 1917, un año después de la llegada de Yrigoyen al gobierno, la Argentina participó por primera vez en el Campeonato Sudamericano de Fútbol. Por entonces, el deporte argentino comenzó a aparecer en los campeo natos internacionales.

El tiempo libre no se destinó sólo a los deportes. Antes de comenzar este siglo, existían cerca de veinte teatros en Buenos Aires. Entre 1910 y 1920 se inauguraron treinta más. Algunos más lujosos estaban en el centro, como el nuevo Teatro Colón, inaugurado en 1908.
Cada barrio porteño, aun el más apartado o humilde, tenía su teatro vecinal. También las compañías más importantes solían pasar por los barrios. A su vez, los circos atrajeron mucha concurrencia. Algunos iban con sus carpas de aquí para allá y las instalaban en cualquier terreno baldío. Otros, tuvieron instalaciones fijas construidas con madera.

En los primeros años del siglo XX la milonga y el tango se convirtieron en la música preferida de los sectores populares urbanos, y los lugares donde se bailaban alcanzaron gran difusión.

En el libro “100 Ídolos Porteños“, los autores explican:

Tras su rápida difusión [libro sobre origen del deporte inglés en el Río de la Plata], esta escuela inglesa de los deportes se fue acriollando, especialmente el fútbol, cuando ganó terreno en los hábitos de la cultura obrera argentina y, ya sobre los inicios del siglo XX, fue abandonando su condición de actividad exclusiva de los colegios de señoritos, para empezar a conformarse la incipiente Comunidad Deportiva Nacional: instituciones deportivas estudiantiles, clubes, sindicatos y circuitos de competición de distintas disciplinas organizadas por dirigentes locales que comienzan a tener protagonismo, algunos de los cuales figuran como ídolos en este libro.

El desarrollo del deporte, estuvo ligado indisolublemente al tendido de nuestra red ferroviaria que, a partir del primer ferrocarril (entre Plaza Lavalle y Floresta) en 1857 llegó en 1915 a tener 33.710 kilómetros de vías.

En todos esos ramales, cada quince kilómetros promedio se erigió una estación. “Y con cada estación se insinuó un pueblo, con un almacén de ramos generales que seguro tenía cancha de bochas y en una de esas también una cancha de pelota”, como lo expresa el licenciado Alfredo Armando Aguirre, uno de nuestros grandes y contemporáneos historiadores, en Cavilación en clave de trocha angosta bonaerense. Mientras más se extendían las líneas ferroviarias, más práctica deportiva se realizaba en nuestro país.

Cuando en Buenos Aires la población ya superaba los 800.000 habitantes se presentó en 1904, en la Cámara de Diputados, el proyecto que contemplaba un día de descanso obligatorio en la semana para los trabajadores, conquista que ya tenían algunos gremios y que se convirtió en Ley N° 9104 el 31 agosto de 1905 (autoría de Joaquín V. González y presentado por el diputado socialista Alfredo Palacios).
Durante el gobierno popular de Don Hipólito Yrigoyen, en 1929, por la Ley N° 11.544, se impone la jornada laboral de ocho horas de trabajo por día.

Estas horas y días de descanso permitieron a los trabajadores empezar a construir instituciones para disfrutar en sociedad de su tiempo libre. Comenzaron así a formarse infinidad de nuevos clubes y a popularizarse la práctica de los deportes.

Entre la década del ’40 y de los ’60 Buenos Aires se fue constituyendo como gran urbe generadora de cultura. Con sus nombres rutilantes, numerosos escritores como Manzi, Borges, Marechal, los dos Discépolo, las dos Ocampo, Cortázar… Con su música original, el tango, y sus infinitos intérpretes, Gardel, Tita Merello, los dos ángeles D’Agostino y Vargas, D’Arienzo, Nelly Ornar, Pugliese, Troilo, Hugo Del Carril, Julio Sosa, Mariano Mores, Astor Piazzolla, el Polaco Goyeneche, Edmundo Rivero… Con sus actores, artistas plásticos, compositores del género clásico, periodistas, científicos, investigadores… Y también con una gran cultura deportiva, expandida en el mismo nivel que los otros campos de actividad.

En el caso del fútbol, ese crecimiento obligó a la construcción de los estadios más grandes conocidos hasta entonces: el Monumental de River, la Bombonera de Boca, el Cilindro de Racing en Avellaneda, el de Huracán junto a la quema. Seguía don Pepe Amalfitani sumando ladrillos al de Vélez Sarsfield y mantenía Independiente el orgullo de haber construido el primer estadio de cemento que tuvo América Latina.

SOBRE LOS ÍDOLOS: Los ídolos se presentan como espejos donde se ve Lo que se quiere ver. Deslumbran y fascinan porque se necesita creer que son tan incondicionales hacia las personas como las personas hacia ellos, como si no tuvieran dificultades personales que resolver, su propia mochila…

Comprender que sí los tienen, como cualquier persona, puede resultar una buena advertencia contra el riesgo de la idolatría, que es una especie de adicción centrada en alguien. El peligro de La idolatría es que puede hacer perder la libertad y la autonomía.
El modelo, en cambio, despierta admiración, no es un personaje sino una persona con sus debilidades e imperfecciones —que no tiene por qué ocultar— y no pide imitación, sino que genera inspiración.

Lo que Onetto describe como modelos se asemeja mucho a lo que Cyrulnik llama tutores de resiliencia. Se trata de personas reales, luchadoras, que no temen mostrar sus imperfecciones, pero tampoco su empeño por superarlas. Que no se proponen “dejarnos con la boca abierta”, ni “dar ejemplo” las veinticuatro horas del día, ni emitir sermones a diestra y siniestra acerca de cómo es la vida y cómo se la debe vivir, pero demuestran vivir intensamente y pensar sobre lo que viven. Disfrutan transmitiendo a quienes los siguen, el fruto de esas reflexiones y vivencias.

Fuente Consultada:
Sociedad, Espacio y Cultura 3° Curso EGB Prislei-Tobío-Geli
100 Ídolos Porteños  1910-2010
AS Adolescencia y Salud Polimodal – Gagliardi-Martiná-Míguez

IDENTIDAD NACIONAL ARGENTINA

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AARÓN ANCHORENA Personajes de la Historia Argentina Celebres Argentinos

Aarón Anchorena: Personaje de la Historia Argentina

aaron anchorenaAarón Anchorena, nacido en 1877, era nieto de dos de los hombres más ricos del país: Nicolás Anchorena, emparentado con Rosas, y Aarón Castellanos, pionero de la colonización. Su madre, María Mercedes Castellanos de la Iglesia, condesa pontificia, administradora de la fortuna familiar, lo envió a estudiar a Francia, mientras construía dos notables palacios en la plaza San Martín.

Tales los orígenes de un personaje singular, pero a la vez representativo de la Argentina opulenta, evocada en esta biografía conmemorativa. Aarón Anchorena residió en París, como secretario honorario de la Embajada, entre 1902 y 1916; ese año, en plena guerra, fue capturado por los alemanes y estuvo a punto de ser fusilado. Anteriormente ya había cimentado su fama de hombre de mundo y, sobre todo, de sportman.

En 1901 aparece triunfando en la primera competencia automovilística realizada en Buenos Aires, en el Hipódromo del Bajo Belgrano: con su Panhard Levassol aventaja a su amigo Marcelo T. de Alvear, que conduce un Locomobile de vapor. Poco después, en 1905, aprende con Santos Dumont a manejar los globos aerostáticos y en 1910 realiza un atrevido cruce del Río de la Plata en el Pampero, acompañado por Jorge Newbery. Era también golfman, yachtman y cazador, y además viajero, como los ingleses.

En 1902 recorrió la Patagonia a caballo, se encontró con el perito Moreno y llegó hasta el lago Nahuel Huapi y la isla Victoria. En 1918 recorrió Formosa, convivió con los pilagás y se entrevistó con el cacique Garcette, con quien intercambió un moderno fusil por una manta tejida.

Apenas unos meses después, Garcette encabezó un sangriento malón, arrolló los fortines fronterizos y degolló a sus moradores. Anchorena alternaba entre los pilagás y los círculos más elegantes del París de la belle époque.

Se casó con Zelmira Paz, viuda de Gainza y heredera del diario La Prensa agregó así al patrimonio familiar el tercer gran palacio de la plaza San Martín. Simultáneamente fue dando forma a una estancia en la Banda Oriental, que su madre le compró cuando era joven, con la condición de que dejara de volar.

Eran unas 11.000 hectáreas en la barra del San Juan, cerca de Colonia y justo enfrente de Buenos Aires. Se decía que allí Sebastián Caboto había levantado el primer poblado español en el Río de la Plata. Anchorena buscó afanosamente las huellas, ayudado por Clemente Onelli, y construyó un torreón conmemorativo.

La estancia tenía una gran residencia, estilo Tudor, un parque, un coto de caza, con ciervos y jabalíes especialmente traídos, y un bosque donde plantó las más diversas especies, traídas de distintas partes del mundo. Aarón dirigió la explotación -se dice que con métodos muy avanzados- pero sobre todo miró pasar la vida, convivió con una misteriosa compañera, reunió a sus amigos y a veces jugó a la política, invitando a dirigentes uruguayos y argentinos a discutir los problemas internacionales.

Uno de ellos era Julito Roca, el hijo del general. Otro, el presidente uruguayo Baltasar Brum, que pasó allí, apenas electo, el feriado de Semana Santa. Cuando murió, pasados los ochenta años, Anchorena donó su estancia al gobierno uruguayo, que la usa hoy con fines protocolares.

Por esa causa, el presidente Julio María Sanguinetti encargó este libro conmemorativo, redactado por un célebre novelista oriental. El texto es apologético y sólo medianamente informativo. Pero las fotos son notables, casi deslumbrantes. En la tapa, el joven Aarón comparte un cigarro con el maduro general Roca, a quien pasea en su Panhard.

Anchorena aparece a bordo del globo, con Santos Dumont y con Newbery; está en París vestido de uniforme de gala, o de maharajá en un baile de disfraces, rodeado de inquietantes mujeres. Alterna con los pilagás o con sus amigos, en el parque de la estancia, con varios jabalíes y ciervos recién cazados. Siempre impecablemente vestido y siempre con un aire de distanciada indiferencia. Bien miradas, las fotos valen el libro.

Fuente Consultada: Diario Clarín – Artículo a cargo de: Luis Alberto Romero