Aculturación

Normas Morales en la Sociedad Nobleza Honor Libertad

NORMAS MORALES DE UNA SOCIEDAD
Nobleza,Honor,Libertad,Hospitalidad

En una comunidad el hombre limita su accionar individual por normas impuestas por la autoridad, las que debe respetar so pena de incurrir en trasgresión a las mismas y sujeto a sufrir una pena por ellas establecida para el caso de incumplimiento.

Tales normas, que hemos llamado jurídicas, se diferencian de otras llamadas normas morales o espirituales, aún cuando en su casi generalidad guarden similitud pues todas las normas jurídicas han sido establecidas en base a normas morales o espirituales fijadas por los hombres en sociedad.

normas morales

Sin embargo, estas normas morales o espirituales son solamente obligatorias a la conciencia humana, mientras que las jurídicas son coercitivas y deben aplicarse a todos los miembros de una sociedad.

Como son el resultado del análisis de la conciencia humana las normas morales o espirituales también se denominan naturales.

Todo individuo que forma parte de una sociedad humana posee un conjunto de normas morales o espirituales, aún no llevadas al rango de jurídicas, y que le han sido impuestas por la tradición histórica o el estilo de vida que desarrolla.

Por ello, no es de extrañar que el hombre de vida argentino posea un conjunto de virtudes que lo distinguen de otros pertenecientes a otras nacionalidades; virtudes éstas fundadas, justamente, en ese conjunto de normas morales o espirituales que considera propias de su ser.

Analizaremos a continuación algunas de ellas, en su mayor parte adquiridas por el aporte de la cultura hispánica.

Nobleza: En la época de la Conquista el título de noble se otorgaba a todo individuo cuando se había destacado por alguna acción o servicio que enaltecía al ser humano en sus valores morales o éticos.

La nobleza del ser lo ubican a éste en una posición estimable y sus procedimientos se prestaban a la imitación por todos aquellos que lo rodeaban. Ese deseo de sobresalir por sus actos nobles, fue asimilado por el hombre argentino y constituye una de sus normas de conducta.

Sentido del Honor
El honor es, al decir de la Academia de la Lengua, la cualidad moral que nos lleva al más severo cumplimiento de nuestros deberes respecto del prójimo y de nosotros mismos.

Por sentido del honor debe entenderse la fijación, por parte del individuo, de normas de conducta que le permitan mostrar ante las personas que lo rodean al máximo de virtudes posibles para que, cuando corresponda, él pueda decidir sobre los actos de los demás con toda libertad y justicia.

La virtud que debe inspirarlo fundamentalmente se conoce con el nombre de probidad, que expresa la conducta de un hombre.

Los romanos fijaron como reglas de probidad, entre otras, las siguientes:

—No hagas a los demás lo que no quieras para tí mismo.
—Procura que en tu comercio tengas ganancias que no dañen a otros.
—Vive honradamente.
—Nadie puede ser juez en sus propios pleitos.

Espíritu de igualdad
Todos los ciudadanos que componen una comunidad son partes de ésta y, por lo tanto, debe reconocerse a los demás una posición similar a la nuestra en esa comunidad.

Ese reconocimiento que lleva implícito el ser humano se conoce con el nombre de espíritu de igualdad que constituye una norma ética y moral reconocida también por las leyes de nuestro país que, en sus principios constitucionales, pregona la igualdad entre los hombres que habitan la Nación.

Sin embargo, el reconocimiento de esa igualdad para todbs los actos de los individuos en sociedad, no excluye que sea tan absoluta que no distinga ciertas características humanas que hace a unos individuos superiores a otros y que nosotros llámanos idoneidad o capacidad personal.

Hospitalidad
Siguiendo nuestra consulta al Diccionario de la Lengua observamos que el término hospitalidad se define como una virtud que se ejercita practicando la obra de misericordia de dar posada al peregrino, dando albergue y asistencia a quien necesita de ellos.

Esta es una norma de conducta que define también al hombre argentino quien, desde sus orígenes de su organización política y social, ha previsto el ingreso de personas de otras nacionalidades y razas, imponiendo cojno condición que ellos deseen habitar el suelo argentino y cumplan sus leyes.

También es una norma que practica frente a sus semejantes, en el interior del país, pues es reconocido el proceder de todo habitante del país a acudir en casos de infortunios o desastres, (terremotos, incendios, etc.).

Vocación por la libertad
Quienes han elegido el régimen democrático de gobierno han aceptado también un modo de vivir basado en la libertad.

Que esa libertad se encuentre limitada en todo cuanto pueda afectar los derechos y la libertad de terceros, no empaña la vocación del ser argentino que dedicó muchas generaciones a constituir una nación libre y soberana.

Fuente Consultadas:
Formación Moral y Cívica 2 Ciclo Básico César Reinaldo García y Apolinar Edgardo García

Xenofobia Odio a lo extranjero Rechazo a lo externo Racismo

La dignidad humana avasallada: La xenofobia y el racismo fueron algunas de las muchas causas de la violación de la dignidad humana en todo el mundo durante el siglo XX.  La definición del diccionario sobre la palabra xenofobia, dice que es la aversión, el odio, la repugnancia y la hostilidad hacia lo extranjero.  Como consecuencia se puede inducir que los individuos aquejados de esta distorsión de percepción, sobrevaloran su propia raza, su cultura y sus tradiciones, por sobre todas las demás.

xenofobiaLa xenofobia
La xenofobia se define como el odio o el temor irracional a cualquier persona extranjera que se traduce en actos de rechazo. En algunas ocasiones, cuando las sociedades atraviesan circunstancias críticas —dificultades económicas, desempleo, altos índices de criminalidad, epidemias—, una respuesta cómoda (en el sentido de que no requiere reflexión ni autocrítica), prejuiciosa e injusta es atribuir los males sociales a la presencia de extranjeros. Así, la xenofobia lleva a afirmaciones generales y arbitrarias como, por ejemplo, “no hay trabajo porque los extranjeros trabajan por sueldos bajos y ocupan todos los puestos”.

Este tipo de afirmaciones conduce a actitudes discriminatorias: mucha gente comienza a creer que “hay que prohibir el ingreso de extranjeros”. Cuando estas actitudes se generalizan, comienzan a manifestarse en conductas concretas como, por ejemplo, la expulsión o la segregación de extranjeros.

Durante los últimos años Europa ha conocido un resurgimiento de la violencia xenófoba En Francia e Inglaterra son frecuentes los atentados dirigidos contra los inmigrantes y los refugiados políticos. En el caso de Francia, las principales víctimas son los árabes y los inmigrantes del norte de África en Inglaterra, los refugiados de las ex colonias asiáticas del Imperio británico, sobre todo los pakistaníes, pero también los antillanos.

En la historia hemos tenido grandes demostraciones de xenofobia y de abuso, de todos aquellos que son considerados inferiores por los supuestamente superiores que se aprovecharon de ellos.

Muchos miembros de religiones étnicas, suelen ser sectarios, manteniéndose circunscriptos dentro de sus grupos sin establecer relaciones con otras etnias, por cuestiones culturales que han heredado de sus ancestros.

Los judíos han sido perseguidos desde el principio de los tiempos y todavía existe discriminación aunque no lo parezca. Durante la segunda guerra mundial fueron exterminados millones de ellos solamente por el hecho de ser judíos y actualmente pertenecer a ciertos sectores les está vedado.

La población negra esclavizada por el hombre blanco, supuestamente más educado, fue diezmada durante la época de las colonias, debido a las malas condiciones de vida, el exceso de trabajo y las enfermedades. Aún hoy en día existe discriminación en el mundo hacia la raza negra y no tan negra.

En Alemania, son comunes los ataques de los grupos de filiación neonazi, que incendian casas de inmigrantes y provocan todo tipo de lesiones y daños. Uno de los movimientos xenófobos organizados que no reconoce fronteras y se caracteriza por la utilización de la violencia como único medio de acción y comunicación es el de los skinheads (cabezas rapadas), de filiación neonazi. Aunque está compuesto por grupos, como los redskin (comunistas), los naziskin (nacionalistas) y los blackskin (negros racistas), tiene un denominador común: el resurgimiento de características de la ideología nazi en el mundo, con un claro contenido discriminatorio.

Los skinheads heredaron del nazismo el culto por una idea de patria que no tolera la coexistencia de razas, religiones ni creencias. Consideran que todo extranjero constituye un obstáculo en su camino convierten a todo aquel que es “diferente” en un nuevo enemigo social.

Organizados con cuadros de choque, intentan frenar las corrientes inmigratorias de sus países y concentran su violencia en cualquier punto de las ciudades donde se encuentren extranjeros en busca de asilo: atacan sus viviendas con bombas incendiadas y, además, destrozan cementerios de distintas colectividades extranjeras y pintan símbolos nazis.

En la Argentina estos grupos aparecieron a mediados de la década de 1980, de la mano de un grupo de rock llamado “Comando Suicida”. Los skinheads argentinos intentan parecerse a los europeos, pero no están tan organizados como ellos. Se manifiestan contra los hombres que usan el pelo largo, los drogadictos, los homosexuales, el sionismo y el imperialismo. Se conducen en forma gregaria y únicamente conciben el ataque en grupos) 

Fuente Consultada: www.laguia200.com y Filosofía de Editorial Santillana Ética Ciudadana II

Historia de la Violacion de los Derechos Humanos Discriminacion racial

HISTORIA DE LA VIOLACION DE LOS DERECHOS HUMANOS

“Se entiende por derecho, el conjunto de leyes, preceptos y reglas a que están
sometidos los hombres en su vida social.”

Para entender de que manera interviene lo que llamamos derecho en nuestra vida cotidiana, es importante recurrir a ejemplos sencillos y cotidianos de fácil comprensión, extraídos de diferentes situaciones que, aunque tienen trascendencia jurídica, casi nunca reparamos en ellas: subir a un autobús, tomar localidades para una sesión de cine, comprar el periódico. Ante tales actos, podemos exigir que el autobús nos transporte a un lugar determinado, o que se nos deje entrar en la sala de proyecciones para ver el espectáculo. Adquirimos la propiedad del periódico y perdemos la del dinero que hemos pagado por el.

En otros casos, el alcance jurídico de los hechos es aun mas claro: nos quitan la cartera y acudimos a la comisaría de policía para que se inicie una actividad dirigida a descubrir al culpable y se le imponga la pena correspondiente; compramos un apartamento a plazos sabiendo que contraemos una deuda, y que si no cumplimos con ella seremos demandados ante los tribunales; nos ponen una multa por no habernos detenido ante un semáforo en rojo…

Si de estos ejemplos o de otros muchos queremos deducir cual es su significado jurídico, no será difícil llegar a la siguiente consecuencia: en todos los casos expuestos podemos exigir de otros una conducta determinada, u otros nos la pueden exigir a nosotros.

Pero para que esto sea posible, es preciso que exista un conjunto de normas o reglas establecidas en virtud de las cuales surja la posibilidad de reclamar o de quedar sujetos a una reclamación. Si un individuo puede exigir que se le entregue el periódico a cambio de su precio, es porque hay una regla o conjunto de reglas que así lo disponen, como también preceptúan que el vendedor pueda exigir el pago de la mercancía.

La existencia de una regla o norma preestablecida es lo que da soporte jurídico, a todos los hechos y, de este modo nos pone en contacto con el derecho.

Al ser un mecanismo que sirve para imponer y, al mismo tiempo, garantizar un orden social, es necesario que sea un poder humano el que haga cumplir unas determinadas normas de conducta.

Este poder lo representa el Estado. El Estado no sólo crea el derecho, sino que lo aplica y lo impone por la fuerza si ello fuere necesario, ya que está investido de un poder sancionador.

No obstante, lo que hoy entendemos como derecho positivo, surgió mucho antes de que apareciera la noción moderna de Estado, ya que la coacción, sin la cual no existiría regla de derecho, puede ser obra de una colectividad (familia, tribu) o de un individuo más fuerte que otros (el padre respecto a los hijos; en la antigüedad, el amo respecto a los esclavos). También las prescripciones religiosas convertidas en imperativas por el temor de un castigo divino, tendrían de facto un carácter jurídico.

Cabe decir también que el derecho está en perpetua evolución, ya que es la expresión de una relación de fuerzas en un momento dado. Entre las fuerzas creadoras del derecho se encuentran los intereses materiales o económicos, los principios religiosos y morales, las distintas ideologías, la tradición, los hábitos, las influencias exteriores e, incluso, los sentimientos (odio, miedo, venganza, fraternidad).

La actual evolución de las ideas de libertad y su práctica nos permite afirmar que un estado participa de la tradición occidental y cristiana cuando en él hay sumo respeto por las libertades y derechos humanos, tal como, por ejemplo, surgen de ese maravilloso catálogo aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 1948 (“Declaración Universal de los Derechos Humanos”).

Cuando el gobierno nacido de la voluntad de un pueblo sano y responsable, es celoso guardián del bien común por encima de las ambiciones y apetitos particulares.

Cuando los bienes que crea el trabajo común se reparten en forma tal que no haya graves injusticias, como sería la situación de los que no pueden satisfacerlas necesidades básicas, exigidas por la dignidad humana.
La negación de esta tradición occidental y cristiana, e! sometimiento de la. persona humana al capricho de un sistema político que hace del hombre “una cosa”, un mecanismo de la gran máquina estatal, es característica de los países totalitarios. Ampliaremos ideas sobre ellos, en el punto siguiente.

Cuando el estado no vela por los derechos humanos: el estado totalitario
La palabra totalitario aplicada a un gobierno se ha usado modernamente como opuesta a democrático. Después de la Primera Guerra Mundial se empleó para designar a los sistemas de gobierno de Rusia Soviética (comunismo), de Italia (fascismo) y de Alemania (nazismo). Actualmente se aplica a aquellos países donde las libertades fundamentales del hombre son, ya sea teórica o prácticamente, negadas por el gobierno del estado.

Etimológicamente, totalitarismo proviene de total; ello se explica porque en los países donde impera, el gobierno y sus organismos lo son todo y frente a ellos la persona queda como absorbida, como reducida a un diminuto engranaje.

A veces, se ha distinguido entre totalitarismos de derecha (fascismo, nazismo) y totalitarismos de izquierda (comunismo). En los primeros se han respetado algunos derechos, tales como el de propiedad privada, y se han exaltado los valores patrióticos y nacionales.

Todo totalitarismo es condenable porque su error de raíz consiste en el menosprecio de la persona y el endiosamiento del estado. Por otro lado, los medios que emplean para mantenerse en el poder, el aparato policíaco de que se valen, no difieren fundamentalmente.

Características de los estados totalitarios
• La dictadura, es decir, concentración de todo el poder en manos de una sola persona.

• El desprecio por el sistema democrático y sus instituciones.

• La organización política teniendo como base un solo partido, el oficial; este es e! único partido reconocido legalmente; todos los demás son ilegales.

• El partido gobernante está dirigido por una minoría.

• Existe una policía secreta que controla a los opositores políticos y vigila la ejecución de la política del gobierno.

• Hay un severo control de la vida nacional en todos los aspectos: industria, comercio, vida sindical, enseñanza, iglesia, etc.

•  La propaganda estatal se efectúa por medio de la radio, el cine, la prensa y demás medios de expresión.

• La enseñanza, en todos sus niveles, está controlada por el estado y la misma sirve de medio de adoctrinamiento y propaganda política.

La violación de los derechos humanos en América Latina:
La violación de los derechos humanos no es un fenómeno reciente en América Latina, pero los niveles alcanzados a partir de la década de los setenta, de mano de las dictaduras militares, no tienen equivalentes en su historia, si se exceptúa el proceso de conquista y colonización, durante los siglos XV y XVI.

Si bien la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la desnutrición, los bajos niveles de salud, la mortalidad infantil y el hambre, han estado presentes durante todo el siglo XX, estos problemas sociales alcanzaron niveles sin precedentes bajo los gobiernos dictatoriales de las últimas décadas.

Las dictaduras militares, y los grupos de poder económico que las impulsaron y las sostuvieron, llevaron adelante la transformación de las economías latinoamericanas apelando a la represión y a la violencia sobre la población. Esta represión consistió, fundamentalmente, en la detención, la desaparición el asesinato de los opositores a! gobierno, incluso de Por otra parte, se eliminó todo derecho a la la tortura se transformó en el método corriente para la obtención de información sobre la actividad de los opositores.

Por medio del terrorismo estatal se buscó generalizar el miedo entre la población. La amenaza y el uso permanente de la fuerza alcanzó a toda la sociedad: obreros, estudiantes, empresarios; jóvenes, adolescentes, ancianos, bebés y niños; deportistas, intelectuales y discapacitados. Todos se transformaron en posibles víctimas.

A pesar de las diferencias que presentaban, las dictaduras militares poseían una forma política común, caracterizada por la supresión de la mayor parte de los derechos civiles, políticos y sociales. Las Fuerzas Armadas se consideraron como la institución  que representaba los valores de la nacionalidad y que tenía la misión de “curar” a la sociedad de los males que la, afectaban. Se disolvieron los partidos políticos, o se suspendió su actividad, y las Fuerzas Armadas controlaron todos los recursos de poder.

EL DISCURSO DE LOS DICTADORES: Uno de los aspectos más sorprendentes de las dictaduras militares que se desarrollaron en América Latina, lo constituye el hecho de que todas ellas se ejercieron elaborando un discurso en el cual se decía preparar las condiciones para el ejercicio de la “verdadera democracia”, aun cuando para ello se debieran anular algunas o todas las premisas de la misma. Los dictadores accedían al poder diciendo proteger la democracia, amenazada por la crisis económica y las protestas sociales. En nombre de la democracia, los gobiernos dictatoriales violaban todos sus principios, despreciaban la voluntad de las mayorías y anulaban o reemplazaban las Constituciones. En la mayoría de los casos, cuando la Constitución lo permitía, los dictadores se hacían reelegir regularmente, mediante el fraude o la represión de los opositores; en caso contrario, anulaban la Constitución o designaban a algún testaferro.

Los desaparecidos constituyen una de las más pesadas herencias dejadas por la dictadura militar, tanto en Argentina como en otros países de América Latina. A diferencia de lo ocurrido con los detenidos y encarcelados, la mayoría de los secuestrados eran encerrados en centros clandestinos de detención, de los cuales se los trasladaba para ser asesinados. A partir de su secuestro, los familiares que comenzaban a solicitar informes a las autoridades, creyéndolos prisioneros en alguna cárcel del país, encontraban que los miembros de las Fuerzas Armadas siempre negaban tener conocimiento de estas personas y de lo que les había ocurrido. El drama de los desaparecidos es aún hoy una herida abierta en las sociedades que lo padecieron y que sólo puede cerrar la justicia.

Terrorismo estatal
Se denomina de este modo a las acciones represivas llevadas a cabo por grupos de militares y civiles que conformaban las dictaduras militares de América latina, consistentes en el secuestro, la desaparición, la tortura y el asesinato de hombres, mujeres y niños, con el propósito de atemorizar y evitar cualquier tipo de disconformidad o descontento frente a las políticas económicas llevadas adelante desde el gobierno.

Fuente Consultada:
Formación Cívica  2° Año Escuelas de Comercio
Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales – Océano

Garantías Constitucionales Cuando Somos Detenidos

La Solucion Final de Hitler NAZI Gran Masacre Humana Judios Genocidio

Solución final o Solución final al problema judío  fue el nombre técnico que utilizaron los nazis para identificar su intención genocida respecto de la población judía europea. El término fue acuñado por Adolf Eichmann, un funcionario nazi que supervisó en primera instancia la campaña, a la que se denominaba reinstalación. Tomada la decisión hacia septiembre de 1941, en marzo de 1942 la ejecución del exterminio estaba ya funcionando con el perfil con el que sería definitivamente conocido.

La conferencia de Wannsee, celebrada el 20 de enero de 1942, planificó la llamada “solución final al problema judío”. En Wannsee se discutieron los métodos más adecuados para exterminar a todos los judíos de Europa.

Un año antes, Reinhard Heydrich, organizador de los destacamentos especiales de las SS, ya había propuesto a Adolf Hitler algunas fórmulas para acelerar el exterminio. Desde 1940 se utilizaban los specíal-wagen, una suerte de camionetas herméticas que, al ponerse en marcha, desprendían monóxido de carbono que asfixiaba a sus ocupantes.

Este sistema se usó primero con los deficientes mentales y luego con los judíos del lager de Chelmno (Polonia), pero después se consideró que debía implantarse un método de aniquilación más barato y efectivo. Entonces se construyeron las cámaras de gas fijas y los hornos crematorios. El gas utilizado para estos asesinatos en masa fue el Ziclon B, un ácido prúsico que se usaba como insecticida.

solucion final nazi

Prisioneros Judíos

El Holocausto comenzó a fraguarse a fines de 1941, en coincidencia con el inicio de la Operación Barbarroja, y fue rubricado oficialmente en la Conferencia de Wannsee.

Ésta se celebró en una lujosa villa junto al lago del mismo nombre, cercano a Berlín, el 2O de enero de 1942. Aquel fatídico día, Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina de Seguridad del Reich y mano derecha de Himmler, anunció el programa nazi de eliminación masiva de judíos. El jefe de ceremonias fue Heydrich, quien sería acribillado a tiros en Praga cuatro meses más tarde.

Las labores de secretario las realizó Adolf Eichmann, que al final de la guerra logró huir a Sudamérica, aunque fue secuestrado en Argentina en los años 60 por los servicios secretos israelíes y posteriormente juzgado y ahorcado en Jerusalén.

A partir de aquel momento, los nazis pusieron en marcha un genocidio planificado y masivo que cobró seis millones de vidas. La operaciones de matanza en masa empezaron en el campo de Belzec, Polonia, en la primavera de 1942, y en Auschwitz, en el verano de ese mismo año. Desde 1992, “Villa Exterminio” se ha convertido en un museo de los horrores que exhibe documentos, películas y fotografías del Holocausto.

La “Solución final” se implementó en etapas. Después de que el partido nazi llegara al poder, el racismo organizado desde el estado dio como resultado legislaciones antisemitas, boicots, “arianización“, hasta llegar finalmente a los pogroms de la “Noche de los cristales rotos”, actividades todas orientadas a eliminar a los judíos de la sociedad alemana. Después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la política antisemita evolucionó y se convirtió en un plan integral para concentrar y finalmente aniquilar a los judíos europeos.

Este plan elaborado para el exterminio de judíos, conocido como Holocausto, y alcanzó niveles de degradación de las personas verdaderamente descomunales.

En un primer momento, mientras no tenía todo el poder en sus manos, Hitler aplicó medidas de persecución limitadas, como el boicot a los comercios judíos, la cesantía de todos los empleados de la administración pública que no fuesen arios y la reducción del número de alumnos judíos en las escuelas alemanas.

Aunque se discute el grado de elaboración del plan que terminaría por provocar el genocidio, y la responsabilidad última, técnicamente hablando, de Adolf Hitler, el sustento ideológico de ese plan es bien conocido: ….una ideología o Weltanschauung (concepción del mundo) milenarista que proclamaba que “el judío” constituía el origen de todos los males, en especial del internacionalismo, el pacifismo, la democracia y el marxismo, y que era el responsable del surgimiento del cristianismo, la Ilustración y la masonería.

Se estigmatizaba a los judíos como “un fermento de descomposición”, desorden, caos y “degeneración racial”, y se los identificaba con la fragmentación interna de la civilización urbana, el ácido disolvente del racionalismo crítico y la relajación moral; se hallaban detrás del “cosmopolitismo desarraigado” del capital internacional y de la amenaza de la revolución mundial. Eran el Weltfeind (el “enemigo mundial”) contra el cual el nacionalsocialismo definió su propia y grandiosa utopía racista de un Reich que duraría mil años.

Hacia 1935, Hitler dictó las Leyes de Nuremberg, que hacían explicita la segregación de los judíos de la comunidad: los privaban de la ciudadanía alemana y del derecho a la utilización de la bandera y los colores patrios, al tiempo que avasallaban otros derechos elementales al prohibir, por ejemplo, el matrimonio entre judíos y alemanes. Más adelante, se expropiaron empresas judías y se prohibió el acceso de personas de esta religión a espectáculos y otras manifestaciones culturales.

A partir del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi no sólo incrementó la persecución de los judíos, sino que también desarrolló metodologías de exterminio inéditas hasta entonces. En los meses previos a la guerra, se estableció que los judíos debían identificarse con un brazalete blanco con la estrella de David para que los nazis pudieran controlar sus movimientos.

Más adelante, alegando excusas como que los judíos favorecían la propagación de enfermedades, se los obligó a vivir en barrios reservados exclusivamente para ellos. llamados guetos. Allí, la gente estaba sometida al hacinamiento, al hambre y a las enfermedades, y muchas personas morían a diario por estas razones. No obstante, la muerte de 5000 personas por día —como sucedía en el gueto de Varsovia en 1942— no resultaba suficiente para lograr el exterminio de los judíos, por lo que Hitler impulsó lo que se llamó “la solución final de la cuestión judía”.

Surgieron entonces los campos de exterminio —como el célebre Auschwitz y también Belzec, Sobibor, Treblinka, Dachau, entre otros— en donde las personas consideradas no aptas para el trabajo —niños, ancianos, enfermos y la mayoría de las mujeres— eran asesinadas en cámaras de gas, que aparentaban ser duchas colectivas.

El resto, hombres y mujeres jóvenes sir hijos, eran utilizados para trabajos forzados en condiciones infrahumanas, casi sin ropa, falta de higiene y de alimento, luego de lo cual, si sobrevivían, se los enviaba a las cámaras de gas Este terrible acontecimiento, junto con otras consecuencias de la Segunda Guerra Mundo que involucró a más de sesenta países y en la que murieron alrededor de cincuenta millones de personas, llevó a buscar medidas para evitar, en el futuro, nuevas catástrofes de este tipo.

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

ORIGEN DE LA SOLUCIÓN FINAL: En 1942, los trenes cargados de judíos se dirigían al este, en donde los pelotones de ejecución los asesinaban de inmediato (ver la sección anterior). Desde el punto de vista nazi, no obstante, el proceso era lento, ineficiente y problemático. Las ejecuciones tenían lugar a campo abierto, de modo que era difícil mantenerlas ocultas de la población general y de los soldados y oficiales alemanes que, con algunas excepciones, las consideraban destructoras de la moral y del espíritu de combate. (Incluso algunos de los hombres encargados de la ejecución se sentían impotentes apara acribillar a mujeres y niños.)

Entonces los nazis modificaron el modo en que se llevaban a cabo las ejecuciones. El mariscal de campo alemán Hermann Goering ordenó al administrador nazi Reinhard Heydrich la organización de un programa para resolver lo que llamaba “la cuestión judía”. Heydrich implantó un programa que empleaba un gas venenoso (Zyklon-B, marca registrada) para matar a la vez a un gran número de personas. El programa, llamado Solución Final, comprendía el plan nazi de desplazar hacia el este a todos los judíos de la Europa ocupada y reubicarlos en centros de muerte situados en zonas aisladas. El objetivo era la eliminación de todos los judíos europeos.

LA SOLUCIÓN FINAL: La aniquilación sistemática de millones de hombres, mujeres y niños en los campos de exterminio hace que el Holocausto sea uno de los acontecimientos más horrendo de la historia. El primer documento se tomó de una narración Rüdolf Hoss, comandante del campo de exterminio de Aushwitz-Birkenau. En el segundo documento, un médico francés lo que pasaba a las víctimas en uno de los crematorios que cribe Hoss.

El Comandante Hoss describe el equipo
Los dos grandes crematorios, el número I y el II, se construyeron tirante el invierno de 1942-1943. Cada uno de ellos… podía incinerar alrededor de 2000 cadáveres en 24 horas… Los crematorios I y II contaban con vestidores y cámaras de gas subterráneos fe podían ventilarse completamente. Los cadáveres eran llevados a los  hornos que estaban en el piso de arriba mediante un ascensor. Las cámaras de gas podían mantener a casi 3000 personas. La empresa Topf calculó que dos pequeños crematorios, los uñeros III y IV, podían incinerar 1500 cuerpos en 24 horas. Sin embargo, debido a la escasez de materiales a causa de la guerra, los constructores se vieron obligados a economizar, por lo que los vestidores y las cámaras de gas se construyeron a nivel del suelo, y los hornos eran de construcción menos sólida. Pero pronto se hizo r. :ente que la débil construcción de esos dos hornos, de cuatro cavidades, no satisfacía los requisitos. El número III dejó de funcionar por completo, tras un breve lapso, y más adelante ya no se hizo. El número IV tenía que ser detenido en repetidas ocasiones, pues después de funcionar por un corto periodo, de 4 a 6 semanas, los hornos y las chimeneas se habían fundido. Las víctimas de las cámaras de gases se incineraban principalmente en fosos situados detrás del crematorio IV.
La mayor cantidad de personas que fueron gaseados e incinerados en 24 horas llegó a ser de aproximadamente 9000 individuos.

Un médico francés, describe a las víctimas
Es medio día cuando una larga fila de mujeres, niños y ancianos entran en el patio. El oficial superior a cargo… se sube en un banco para decirles que van a bañarse y que después beberán una taza de café caliente. Todos están desnudos en el patio… Los puertas se abren y comienza un indescriptible forcejeo. Las primeras personas que entran a la cámara de gas comienzan a retroceder. Presienten que les aguarda la muerte. Los SS ponen alto a estos empujones y tirones dando golpes con las culatas de sus rifles en las cabezas de las horrorizadas mujeres que desesperadamente acarician a sus hijos. Las dos puertas macizas de roble se cierran. Durante dos interminables minutos uno puede oír golpes en los muros y aullidos que ya no son humanos. Y después, ningún sonido. Cinco minutos más tarde se abren las puertas. Los cadáveres, aplastados unos contra otros, y distorsionados, caen como una cascada… Los cuerpos, todavía tibios, pasan por las manos de los peluqueros —quienes les cortan el cabello—y por las de los dentistas, que les extraen los dientes de oro… Un transporte más ha sido procesado en el crematorio número IV.

Reinhard Héydrich esbozó en 1942 los rasgos generales del diabólico plan: “Esta medida supone la partida de los judíos hacia el este de Europa, hacia los países eslavos, donde se les someterá a un proceso de trabajos forzados. Columnas de judíos, por ejemplo, separados por sexo, construirán rutas. Muchos perecerán de muerte natural. A los sobrevivientes, se les reservará un tratamiento especial, en atención a que siendo los más resistentes, por el simple juego de la selección natural, podrían -peligrosamente- llegar a convertirse en el núcleo de una nueva judería. La historia ya nos previene ante semejante error.

LA CAPTURA DE EICHMANN: Dijo el famoso cazador de NAZIs Simón Wiesenthal que la captura de Eichmann ocurrió en el “mejor momento psicologico” y justificó sus palabras de la siguiente forma: “Si hubiera sido capturado al final de la guerra y juzgado en Nuremberg, sus crímenes a estas horas podrían haberse olvidado y no sería más que otro rostro entre los acusados del banquillo, pues, en aquel tiempo, todo el mundo se alegraba de que la pesadilla hubiera acabado cuanto antes. Hasta que tuvo lugar el juicio de Eichmann, hubo millones de personas en Alemania y en Austria que pretendían no saber, o no querían saber nada, de la magnitud de los crímenes de la SS. El juicio puso fin a su propio engaño. Ahora nadie podía pretextar ignorancia. Eichmann, el hombre, no contaba: estaba muerto desde el momento en que entró en la sala. Pero con aquella ocasión millones de personas leyeron cosas sobre él, escucharon la historia de la ‘solución final’ en la radio y vieron el drama del palacio de justicia en sus pantallas de televisión. Oyeron la voz opaca de Eichmann, vieron su rostro impasible, que sólo en una ocasión llegó a algo que podía parecerse a la emoción, en el día noventa y cinco del proceso, cuando dijo: Debo admitir que ahora considero la aniquilación de los judíos como uno de los peores crímenes de la historia de la humanidad. Pero, ese crimen se cometió y todos debemos hacer lo posible para que no vuelva a repetirse otra vez. Desde entonces he hablado con muchos alemanes y austríacos acerca del juicio, que afirman que el procedimiento judicial les impresionó. Se dieron cuenta de que el increíble crimen se había en efecto cometido, tuvieron que hacer un nuevo examen de conciencia y quizás algunos llegaron a las mismas conclusiones que Eichmann: que no debía repetirse otra vez”. (LEER sobre la captura del genocida)

EL DÍA DE LA DECISIÓN NAZI: El 20 de enero de 1942, los altos mandos nazis se reunieron en Grossen-Wannsee, en las afueras de Berlín, para discutir la cuestión de «la solución final» al problema judío. La «solución» (el genocidio) había sido organizada de modo imperfecto. Los Einsatzgruppen (grupos de trabajo) mataban a miles de hombres, mujeres y chicos judíos en Polonia y en la Unión Soviética, pero este método necesitaba gran cantidad de hombres y municiones. Además, los soldados que debían hacerlo a menudo sufrían ataques de nervios. La mayoría de los judíos de las zonas controladas por los nazis había sido enviada a campos de concentración o a guetos, pero su destino final todavía no estaba claro.

La conferencia de Wannsee, presidida por el subdirector de las SS Reinhard Heydrich, estableció que todos los judíos de Europa serían enviados a campos de los países del este, donde los que no presentaran invalidez física serían esclavizados.

Los obreros esclavos de los territorios conquistados ya resultaban imprescindibles para la economía alemana porque la mano de obra estaba en el frente. La esclavitud tendría otra ventaja: como Heydrich observó, «muchos judíos desaparecerían por causas naturales». Los que no fueran aptos para el trabajo «recibirían un trato especial». Las actas de la conferencia no definieron este término. Pronto los judíos y otros «indeseables» iban a morir en las cámaras de gas en los campos.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
La Segunda Guerra Mundial Para Dummies Keith D. Dickson

Famosos Amantes de la Historia de Seductores Biografias

GRANDES AMANTES DE LA HISTORIA

grandes amantes

famosos amantes de la historia

Durante milenios, la historia de la mitad de la humanidad transcurrió más en el secreto que a la luz pública. Las mujeres no eran consideradas por su propio peso social, sino por el que agregaban a la vida de los hombres: maridos, hijos o amantes disponían absolutamente de sus hembras, mientras se dedicaban a cosas importantes que a ellas les estaban vedadas. Así, el gobierno, las artes y la libertad amorosa eran cuestiones del ámbito masculino, como la guerra, el comercio y hasta la carrera delictiva…

Generalmente, la mujer que lograba asomarse al reconocimiento social lo hacía a través del escándalo, aunque éste no fuera el objetivo buscado; pero tanto si quería ser escritora en el siglo XVIII, médica en el XIX o gobernante en cualquier tiempo, ése solía ser el precio que debía pagar. Hasta nosotros han llegado los nombres de muchas que, a lo largo de la historia humana, han brillado y siguen brillando con luz propia.

En numerosas ocasiones.en lo que conocemos de sus vidas, la leyenda se entremezcla con los hechos verdaderos y es imposible separar una de otros. Pero Jean Cocteau decía preferir el mito a la historia, porque la historia está hecha de verdades que terminan convirtiéndose ert mentiras, mientras que el mi teres tá hecho de ficciones que a la larga se revelan verdaderas.

Así, desde grandes cortesanas hasta reinas, pasando por las imprescindibles artistas, las mujeres componen un mosaico muy colorido, pues nos han llegado los nombres de tantas que, a lo largo de la historia humana, han brillado y siguen brillando con luz propia. Muchas veces, en lo que conocemos de sus vidas, la leyenda se entremezcla con los hechos verdaderos y es imposible separar una de otros. Pero Jean Cocteau decía preferir el mito a la historia, porque la historia está hecha de verdades que terminan convirtiéndose en mentiras, mientras que el mito está hecho de ficciones que a la larga se revelan verdaderas.

Pasó la Antigüedad, con su contradictoria valoración de la mujer; la Edad Media, donde tantas fueron quemadas y otras convertidas en esclavas, en relación muy superior a los hombres; pasó la Revolución Francesa, con sus ideales igualitarios que aún siguen pendientes; la incorporación masiva al mundo del trabajo en la Revolución Industrial…

También el siglo XX pasó, con todo tipo de acontecimientos movidos, entre ellos, las grandes conquistas femeninas, y el «sexo débil» sigue ganando territorio, a tal punto que ya nadie lo llama así. ¿Qué mejor momento para volver la vista hacia algunas mujeres que escaparon al molde en todas las épocas, mientras las mujeres legendarias del mañana pelean hoy sus vidas? Damas que buscaron influir en su mundo y en su tiempo, y consiguieron más que eso: siguen siendo referencia obligada del presente.

En cuanto a su propia intimidad, pretendieron nada más y nada menos que gobernarla ellas; en muchos casos obtuvieron lo que querían con creces, y en otros tuvieron que afrontar terribles consecuencias.

Fuente Consultada:Amantes y Cortesanas Cecilia B. Madrazo

El racismo discriminacion racial xenofobia y segregacion en el mundo.

La complejidad del fenómeno racista queda patente en las sucesivas distinciones y adjetivaciones que se han ido estableciendo: racismo biologicista o culturalista, viejo y nuevo racismo, teórico o espontáneo, interno y externo (xenofobia), institucional o social, abierto y encubierto, individual o colectivo, racismo visible e invisible, etc. 

En la literatura científico-social pueden distinguirse concepciones más o menos restringidas del racismo, en función de dos elementos fundamentales. En primer lugar, su ubicación en el campo de las ideologías (como discurso, mentalidad, creencia o mito), en el de las prácticas sociales (como conductas y políticas de discriminación y segregación) o en ambas dimensiones interrelacionadas; por otro lado dependiendo de las características o atributos personales y grupales que estén relacionados con las ideas o acciones racistas: raciales (raza física, raza social), culturales (étnicas, lingüísticas, religiosas, nacionalidad) o ambos conjuntos relacionados.

Mientras unas definiciones caracterizan el racismo sólo o principalmente como ideología, otras lo hacen como ideología legitimadora de una determinada práctica. Algunas ponen el énfasis en su carácter de conjunto de prácticas discriminatorias, apoyadas o no en ideas o cogniciones Hay definiciones que se refieren sólo a lo racial, entendiendo la categoría de raza en formas diversas, mientras que otras incluyen tanto lo racial (en tanto que construcción cultural), como la etnia o la cultura. Para algunos autores, lo esencial del racismo está en el convencimiento de que existe una relación entre la pertenencia a una categoría social y la posesión de características específicas.

El racismo opera atribuyendo significados a características fenotípicas o genéticas y creando, de esta forma, un sistema de categorización y jerarquizacíón  entre los grupos. Es una doctrina que defiende la existencia de diferencias biológicas estables entre grupos que mantienen relaciones de superioridad e inferioridad, e incluye el supuesto de que la raza determina la inteligencia, las características culturales y los atributos morales. Otros autores tienen en cuenta tanto la dimensión ideológica como la práctica, si bien siguen circunscribiendo el ámbito del racismo al grupo racial. Los análisis sobre las causas del racismo han señalado mecanismos Psicológicos (miedo al extraño, formación de prejuicios y estereotipos, «chivo expiatorio») y culturales (etnocentrismo, crisis identitarias), económicos <competencia laboral, funcionalidad del racismo como freno a los planteamientos de clase) y políticos (como eje articulador de programas políticos, principalmente en la extrema derecha).

El racismo es indisociable de las relaciones de dominación, y está inscrito en la estructura social, como reflejo de una de sus más importantes divisiones. Si por una parte aparece vinculado a la acción social, y por otra a la acción histórica, presenta características específicas: tiene su lógica propia y constituye en sí mismo un conjunto de significaciones autónomas, que en los casos extremos son susceptibles de desembocar en proyectos políticos. El racismo parece siempre dispuesto a brotar en el seno de movimientos comunitarios, y a menudo se encuentra presente sobre todo , en los movimientos nacionalistas o religiosos, como si constituyese no una negación sino una virtualidad de toda acción histórica.

Como perversión de las relaciones sociales, constituye una forma degradada de las conductas, y su espacio es tanto más amplio cuanto menos fuertemente estructurada a partir de un movimiento social aparezca la sociedad en cuestión. Esto implica que se cumplan determinadas condiciones, tanto respecto del grupo racista como del grupo racializado. El grupo racista debe disponer aquí, en efecto, de re-cursos que continúen teniendo alcance social, de una capacidad de acción, individual o colectiva, vinculada a medios económicos o políticos, a un estatuto (que tal vez se sienta amenazado) o incluso a determinados grados de libertad en el recurso a la violencia, a una cierta tolerancia o permisividad en el sistema político y las instituciones.

Las conductas racistas encuentran un terreno propicio en la existencia de mercados en los que tales recursos a menudo se bastan a sí mismos para asegurar la discriminación, para imponer la caracterización como inferior del otro en el empleo o el trabajo, o incluso su segregación urbana o escolar. Estas conductas se ven favorecidas también a partir del momento en que el grupo víctima presenta determinadas características, como la existencia de marcas físicas o culturales que hacen fácilmente identificables a los individuos pertenecientes a la población racializada.

La segregación y discriminación como forma de racismo

Como manifestación concretas de racismo, la segregación y la discriminación deben distinguirse desde un punto de vista analítico. la primera mantiene al grupo racializado a distancia y le reserva espacios propios, que únicamente pueden abandonar e determinadas condiciones, más o menos restrictivas; la segunda le impone un trato diferenciado en diversos ámbitos de la vida social, en la que él participa, de una manera que puede llegar a humillarlo. En la práctica, segregación y discriminación pueden combinarse, como hasta hace poco sucedía en Sudáfrica, donde el apartheid con llevaba también una organización económica de la producción que convertía a lo negros en un grupo socialmente dominado, además de segregado. Segregación y discriminación pueden tender también en algunos casos a disociarse, en el curso de ciertos procesos en los que una de ambas lógicas se impone a la otra.

Así por ejemplo la experiencia nazi se saldó no sólo con una segregación absoluta —guetos de Polonia, campos de concentración sino también en detrimento de la explotación económica, que se mostró cada vez más secundaria de cara al macabro proyecto de solución n final. La segregación inscribe el racismo en el espacio y marca la organización geopolítica de un país e incluso la de una ciudad. Perfila figuras espaciales, ya sea a través de los mecanismos sociales espontáneos, de las conductas individuales en las que movilidad social y movilidad residencial se entrecruzan sobre un trasfondo de racismo, o a través de la intervención de las instituciones, locales o nacionales, de las leyes, de los reglamentos o de violencias más o menos toleradas por el poder político. Pero, de hecho, no toda segregación es necesariamente racial o impuesta, y la misma segregación puede prolongarse en lógicas en las que el concepto de raza es secundario y donde se imponen otras categorías, sociales y económicas más que biológicas o físicas.

La segregación racial no conduce a la participación, sino, por el contrario al aislamiento residencial, al término de un proceso que consta de cuatro etapas principales: penetración, invasión, consolidación y hacinamiento El racismo explica en buena parte la concentración de colectivos marginados en espacios segregados, abandonados por los grupos dominantes —lo que no implica necesariamente, en contra de una idea muy extendida, el hundimiento del mercado de la vivienda—, y la discriminación que sufren en el ámbito laboral, en el que ocupan empleos no cualificados y con salarios bajos, así como su exclusión en general de la vida política, local y nacional. Pero, en un determinado momento, la segregación, sobre todo la racial, se refuerza e incluso se prolonga en otras lógicas, sociales y económicas, obedeciendo a las cuales se constituye, en el seno de enormes bolsas de miseria, un sub proletariado cuya suerte ya no puede explicarse únicamente en términos de racismo.

Los ámbitos donde se ejerce la discriminación racial son numerosos y a veces se confunden con los de la segregación, que puede ser una consecuencia de aquélla. Así, al negarse a alquilar viviendas a los miembros de un grupo racializado, o al imponerles restricciones que los desaniman, al exigirles un precio mayor en igualdad de circunstancias, al orientarlos hacia determinadas zonas, los vendedores o los arrendatarios pueden muy bien adoptar una actitud discriminatoria que dará lugar a una segregación de hecho.

La discriminación en la escuela puede arrojar estos mismos resultados. Al dejar que los niños del grupo racializado se orienten hacia una escuela no necesariamente segregada, pero sí al menos eficaz o adaptada a sus dificultades específicas, al ofrecerles una escolaridad mediocre, se les proporciona también un futuro más difícil, menores oportunidades de promoción social y de acceso a los mejores empleos; en definitiva, se alienta su marginación o exclusión. 

Racismo y violencia

Entre las formas de la violencia racista podemos mencionar las matanzas, linchamientos, pogromos, asesinatos y atentados. La violencia racista, por pequeña o fragmentada que pueda parecer, jamás es totalmente independiente del contexto político en el que se produce. La violencia, en efecto, está siempre informada o Condicionada por el carácter del sistema político o por el Estado, pero puede funcionar en otro plano; ella misma puede convertirse también en política, es decir, incorporarse al programa de fuerzas más o menos organizadas que la inscriben en el centro de un proyecto y de una acción directamente políticos.

Puede institucionalízarse en un Estado y Constituir un principio central de su funcionamiento Las líneas de demarcación entre estos tipos de fenómenos no están siempre claramente señaladas, y un buen número de experiencias constituyen casos intermedios, o que oscilan entre dos niveles. Dichas experiencias, por ese motivo, deben precisarse teóricamente y con firmeza.

La violencia política infrapolítica parece impulsiva, espontánea, fragmentada; hace acto de presencia en circunstancias’ particulares de relajamient0 de los Controles sociales y políticos: allí donde el orden del Estado es lejano, ausente, en situaciones fluidas, a través de fenómenos de masas, por ejemplo, en casos de revuelta; la imagen que ofrece es la de la explosión, la exacerbación, la resolución repentina de tensiones casi instintivas, sin premeditación Por el contrario la violencia racista política parece estructurada ideológicamente, organizada preparada está orientada canalizada, t’controlada y autocontrolada, impulsada por agentes que le dan forma concreta de manera más o menos consciente.

Esta imagen corresponde también a la violencia del Estado, cuyo carácter eventualmente desenfrenado no impide que pueda aparecer como fría y burocrática. La violencia racista nunca surge de la nada social; casi siempre apunta, directa o indirectamente a relaciones y cambios sociales, a fenómenos de movilidad y de decadencia, a movimientos de poblaciones así como a la constitución, al robustecimiento o a la prohibición de grupos autodefinidos por SU identidad, su nexo de unión religiosa, nacional étnico y, a fin de cuentas, racial.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe Tomo 32.

El Pacifismo La Lucha Por La Paz en el Mundo Objetivos

El Pacifismo – Las Lucha Por La Paz

El fuerte auge experimentado por las ideas y organizaciones pacifistas después de la Segunda Guerra Mundial llega a su cenit en los años ochenta del siglo XX, debido al desarrollo de las armas nucleares y a la importancia que adquieren las cuestiones vinculadas a la seguridad de las personas en la formación de los movimientos sociales.

Los significados del pacifismo están asociados a diferentes ideologías y orientaciones para la acción, desde las creencias religiosas de los primitivos cristianos y el budismo, las ideas liberales favorables a la reconciliación internacional que proponen trasladar el modelo del Estado liberal a las relaciones interestatales y las del pacifismo radical contemporáneo. Este último surge a raíz de la industrialización de los países occidentales y la expansión mundial de sus Estados, y engloba aquellas ideas, actitudes y movimientos que rechazan el uso de la violencia y la guerra en cualquier circunstancia.

Una variante inicial es el pacifismo social, que se centra en las causas sociales de la guerra, expresa el descontento de los obreros y campesinos y denuncia el servicio militar. El pacifismo radical ha estado vinculado al anarquismo y a personajes como Goodwin, Proudhon, Thoreau, Dewey, Ghandi, Shelley y Tolstoi. Se funda en la interdependencia entre medios y fines en política (que exige renunciar a la violencia incluso para imponer la paz y cuestiona el derecho a la guerra justa), considera legítimo el uso de la fuerza no violenta en defensa de la paz, y tiene como principal estrategia la desobediencia civil. La difusión del pacifismo también tiene un componente institucional importante. debido a la proliferación de organismos internacionales en

defensa de la paz. La interrelación que existe entre los movimientos sociales contemporáneos se manifiesta desde la campaña por el desarme nuclear, que promueve algunas de las movilizaciones de los años cincuenta, al movimiento contra la guerra de Vietnam y el antinuclear, que han impulsado a organizaciones estudiantiles y ecologistas en las décadas de los sesenta y de los ochenta.

El movimiento antinuclear

El antinuclear es el movimiento por excelencia de la modernidad, por cuanto toda su dinámica interna gira, encubierta o abiertamente, en torno al conflicto de sus únicos valores universales: la libertad y la vida. La consideración de ambos aspectos como «valores universales» no significa que sean inconcebibles los conflictos y choques entre ellos en forma teórica o práctica; más bien al contrario. La breve historia de la modernidad está llena de tales polémicas, que incorporan distintos niveles de discusión:

el nivel cotidiano, el nivel de la nación, la clase y otras integraciones superiores y el nivel de la humanidad. La esencia de la cultura moderna se perderla si se considerase como mera hipocresía la evidente tensión entre los genocidios cometidos regularmente bajo su égida, a veces a una escala sin precedentes, y el reconocimiento por consenso social de los valores universales de la libertad y la vida. Es precisamente esta dualidad, esta trágica tensión, la que provoca los constantes esfuerzos por redefinir el grado permisible y no permisible, respectivamente, de los actos violentos colectivos, que en ocasiones dan lugar a autoridades punitivas en sí mismas, incompatibles con las reglas del juego establecidas por esta civilización.

En el discurso generalizado acerca del supuestamente inminente holocausto nuclear, que absorbe por igual a la vida académica, la pantalla de televisión y la prensa, el conflicto global de la vida y la libertad ha alcanzado el nivel de antinomia. En consecuencia, tanto la libertad como la vida tienden a perder su carácter de valor universal. Es una antinomia precisamente porque no es posible escoger uno de los dos polos, y algo que no se puede escoger difícilmente puede ser un valor universal. Sin embargo, hay un peligro más grave: la autobarbarización de nuestra cultura.

Por un lado, no se puede optar por la libertad frente a la vida en un sentido general. Donde no hay vida, tampoco hay libertad. Todos aquellos que conciben la bomba como una fuerza de disuasión, es decir, la consideran un arma con la que debería librarse una guerra total, por muy amantes de la libertad que sean sus motivos, destruyen teóricamente la libertad, además de la moral.

El movimiento antinuclear se basa en la crítica, y en última instancia el rechazo, de la fuerza de disuasión. El rechazo puede ser inmediato y unilateral, o su abolición concebida como resultado de un largo proceso. Existe una identificación, muy extendida y extremadamente errónea, de las posturas pacifistas con las antinucleares. Aunque es obvio que, por definición, todos los pacifistas tienen que ser antinucleares, o contrario no es cierto. De hecho, hay dos tipos de militantes antinucleares que no son pacifistas: los nacionalistas y los revolucionarios para quienes «las justas guerras de los pueblos oprimidos» son actos loables.

El pacifista, en los tiempos actuales, no representa un tipo homogéneo, unificado. Las esperanzas iniciales del pacifismo en la temprana Ilustración, la promesa de que el racionalismo, el liberalismo y la industria (individual o conjuntamente) traerían la paz eterna, en la actualidad están evidentemente muertas. El pacifismo se ha vuelto mucho más resignado o mucho más radical.

El tipo de pacifista escéptico está representado por Bertrand Russell, autor de la fórmula «Más vale rojo que muerto», claramente partidaria del valor universal de la vida frente al valor universal de la libertad. El contexto de esta dudosísima sabiduría es un excesivo escepticismo. No se puede saber, sugiere el escéptico, qué es ser libre, qué vale la libertad, ni cuál es el valor de los preceptos morales sugeridos por diversos profetas. Pero al menos se puede saber con certeza dónde termina la vida, dónde comienza la muerte. Mientras haya vida se pueden recomenzar los esfuerzos por recuperar la libertad. Un tipo de pacifista diferente, radical, está representado por Lessing, Tolstoi y Gandhi: son los hombres del gran rechazo.

A pesar de las leyendas, su postura no es la del sacrificio del valor de la libertad a favor de la vida. Su concepción del pacifismo (compartida por ellos sin interconexiones filológicas) es resumida por Lessing: la desobediencia pacífica frente a los poderes opresivos anula su fuerza opresiva. El poder no es una entidad mítica. Nosotros somos poder; con nuestra sumisión y colaboración con tiranos y opresores. Sin nuestra sumisión no hay tiranía. Lo que predicaba Gandhi, y que al parecer estaba más allá del aguante humano en general, era una desobediencia no violenta, pero total, frente a los poderes tiránicos, que frenara por completo a estos últimos.

En cierto modo, esta idea aparentemente infantil encierra una profunda sabiduría. Las grandes revoluciones políticas transcurren, la mayoría de las veces, pacíficamente; cuando la desobediencia general paraliza la maquinaria de la opresión, cuando la transformación es no violenta porque los órganos de coacción dejan de obedecer las Órdenes. Sin embargo, este modelo no puede servir a los fines de los movimientos y tendencias antinucleares occidentales porque sólo es apropiado en condiciones de tiranía política. Hay que mantener la unidad de la libertad y la vida como valores universales, como medidas comunes del nivel de humanidad de nuestra civilización. El deber de los movimientos sociales, que son conscientes de los peligros actuales pero que quieren transformar el presente estado de cosas, es precisamente reformular los problemas mediante la creación de un nuevo campo social de alternativas.

El crecimiento y fortalecimiento del movimiento antinuclear no es el resultado de un peligro inminente de choque nuclear global entre las superpotencias. Es más bien la poderosa reacción simbólica de amplias capas de la sociedad occidental ante tres acontecimientos de la pasada década, cruciales y relacionados entre sí: la depresión económica global (que también significa la erosión de diversos beneficios y valores fundamentales del modo de vida occidental), el fin de la hegemonía global estadounidense y la desaparición de toda esperanza en un nuevo mundo o un socialismo reformado.

Breve reseña histórica

Numerosos han sido los proyectos de paz perpetua mediante federaciones de Estados, desde Enrique IV, Leibniz y el abate de SaintPierre, a J. Rousseau, Bentham, Kant, Saint-Simon, etc. A partir de mediados del siglo XIX, la idea de crear un organismo de arbitraje entre Estados, se desarrolló en los congresos internacionales reunidos por la sociedad londinense de Amigos de la Paz (1847). Frédéric Passy fundó la Liga Internacional y Permanente de la Paz (1867); en 1901 recibió el primer premio Nobel de la paz, junto con Henri Dunant. Tras la creación, en Berna, de la Oficina Internacional para la Paz (1892), a instancias de Nicolás II se reunió una conferencia para la paz en La Haya (1899), seguida por una segunda, celebrada en la misma ciudad en 1907. De ella surgió la institución de un tribunal de arbitraje. Entonces, el pacifismo fue esencialmente defendido por las organiza-iones obreras y socialistas, pero ante el estallido de la Primera Guerra Mundial olvidaron sus planteamientos, que fueron recogidos por la izquierda socialista y el comunismo. La Sociedad de Naciones, creada después de la contienda con el objetivo e mantener la paz mediante la solución pacífica de los conflictos, fundó el Tribunal Permanente de Justicia Internacional (1920), que funcionó de 1922 a 1945, fecha en que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instaló en su lugar el Tribunal Internacional de Justicia. Tras la Segunda Guerra Mundial, ante la amenaza de guerra nuclear, se formaron varios movimientos de la paz (1950), el Instituto internacional de Estocolmo de Investigaciones por la Paz (SIPRI), en 1966, los Combatientes de la Paz y el Congreso Mundial de la Paz. Mientras, la ONU organizaba sus propios foros de discusión y las grandes potencias, las conferencias de desarme de Ginebra.

La presión del movimiento pacifista mundial en su oposición a la carrera armamentista y, más particularmente, a la implantación de misiles en Europa, logró una gran victoria, en este sentido, al crear un clima pacifista que llevó a los acuerdos de desarme de 1987, firmados entre el presidente estadounidense Ronald Reagan y el de la antigua Unión Soviética, Mijail Gorbachov. Actualmente, el pacifismo de la sociedad civil es un denominador común de diversos movimientos: pacifistas en sentido estricto, que consideran la guerra como un crimen colectivo; no violentos, que proponen una defensa basada en la resistencia pasiva; ecologistas, que condenan la energía nuclear bajo todas sus formas; antimilitaristas, hostiles a la institución militar; objetores de conciencia; feministas, y un gran número de partidarios de los derechos del hombre, así como diversos institutos e instituciones culturales no gubernamentales.

El Antisemitismo en la historia Persecucion a los Judios Hitler Adolf

El Antisemitismo en la Historia
Persecucion a los Judíos

La persecución de los judíos durante la Edad Media fue un hecho corriente. Generalmente se basó en el pretexto de que los judíos merecían ser perseguidos porque eran la raza que había crucificado a Jesucristo, fundador de la religión cristiana. (A nadie se le ocurrió pensar que los primeros cristianos y, el propio Cristo, fueron judíos.) Semejante acusación sirvió para enardecer a las sociedades medievales supersticiosas en las que, además, había otros motivos que explicaban el odio a los judíos.

Por ejemplo, durante mucho tiempo fueron los únicos prestamistas y ocuparon una posición destacada en el comercio, lo que llevó a que la gente les debiera dinero y a que durante mucho tiempo no ocuparan una posición clara en la sociedad mayoritariamente rural de la Europa medieval. Los judíos se congregaron en las ciudades y practicaron su propia religión y ritos. Pese a que en términos comparativos eran pocos, llamaron mucho la atención, a menudo por su vestimenta.

Los tiempos de persecución, atropellos y matanzas desaparecieron lentamente, al menos en Europa occidental… tendencia que, hay que reconocerlo, se debió en gran parte a que en la Edad Media desaparecieron la mayoría de las comunidades judías de Occidente (a medida que cada vez más judíos se desplazaban hacia el este hasta el reino de Polonia-Lituania).

El capitán Dreyfus, condenado por traición, es degradado en las primeras etapas del proceso que comenzó en 1894 y que durante años dividiría y envenenaría a la sociedad francesa. Oficial de estado mayor de origen judío, Dreyfus fue condenado por espionaje a cadena perpetua en la isla del Diablo. investigaciones posteriores demostraron que varios oficiales de alta graduación se habían confabulado para falsificar las pruebas.

Gradualmente, los judíos de los Países Bajos, Inglaterra, Francia, Italia y Alemania fueron tratados con más tolerancia. A partir del siglo XVII y en los niveles medios y altos de la sociedad pudieron llevar vidas bastante normales. Y, lo que es más importante, con el paso del tiempo se desmantelaron las leyes que en muchos países imponían cargas y obligaciones específicas a los judíos. En este sentido, es posible que la influencia de la Revolución Francesa fuese el factor más decisivo. A partir de dicha revolución y en los primeros años del siglo XIX, los judíos se vieron liberados de las múltiples injusticias que anteriormente habían soportado.

Este cambio no significó que los judíos dejaran de distinguirse. Siguieron formando (si no se volvieron formalmente cristianos) una comunidad separada por la religión, la educación y la lengua. El hebreo era el idioma de la religión judía y los judíos de Europa oriental, donde vivían en su inmensa mayoría, hablaban yiddish (una mezcla de dialecto alemán y hebreo). No desaparecieron los prejuicios sociales contra los judíos. Existía una antigua tradición de esnobismo europeo basada en la idea de que era despreciable ganar dinero con el comercio o la banca; aunque en el siglo XIX los judíos conquistaron posiciones de gran eminencia en las artes, el comercio y las finanzas, mayoritariamente estuvieron al margen de los círculos dirigentes de los países europeos, incluso en los casos en que dispusieron de riquezas mucho mayores que las que tenían muchos de sus gobernantes.

Aquel fue el medio en el que, durante la segunda mitad del siglo XIX, se difundieron las ideas seudodarwinistasacerca de la raza y los judíos. El «antisemitismo», nombre que recibe el odio profundo a los judíos (originalmente, los judíos fueron uno de los pueblos del grupo lingüístico semita del Cercano Oriente; los otros son los pueblos árabes), no ha desaparecido. Algunos católicos romanos lo han mantenido vivo en Occidente (hubo quienes responsabilizaron a los judíos de la Revolución Francesa) y la Iglesia ortodoxa rusa lo alentó en Oriente. Sin embargo, diversos factores adicionales tuvieron que ver con la nueva ola de sentimientos antijudíos.

En primer lugar, la gran crisis comercial y financiera que en los años setenta del siglo XIX padecieron Alemania y Austria; una vez superada, muchos de los que perdieron sus ahorros culparon a los bancos y a los financieros judíos. En segundo lugar, el traslado de judíos del este hacia las principales ciudades de Europa central —sobre todo, Viena—, en las que compitieron con los nativos por los puestos de trabajo. Como esos inmigrantes solían proceder de comunidades judías muy conservadoras y de mentalidad tradicional instaladas en la zona de Polonia-Lituania, a menudo llamaron enormemente la atención por su vestimenta y aspecto.

A pesar del renacimiento del antisemitismo provocado por falsas teorías «científicas» sobre la raza y por factores económicos, en ningún país europeo occidental los judíos volvieron a su antigua posición de inferioridad ante la ley. En casi todos los países los judíos notables fueron cada vez más aceptados por la sociedad: en este sentido fue muy importante el ejemplo del rey Eduardo VII de Inglaterra, que tuvo muchos amigos judíos. Una cantidad cada vez mayor de judíos se dedicó a las profesiones liberales, participó en la vida política y ocupó puestos en el alto funcionariado, siguió prosperando en los negocios, no tuvo dificultades para acceder a la educación superior y, en un sentido amplio, buscó una «asimilación» cada vez más afortunada en las sociedades en las que eran ciudadanos de pleno derecho.

Los judíos hicieron una gran contribución a la vida, sobre todo, de Estados Unidos; tuvieron gran éxito e influencia en esa sociedad, libre de muchas tradiciones europeas. En realidad, antes de 1914 pocos judíos pensaban que su pueblo debía buscar otro fin que no fuera la asimilación y que debían constituirse en una nación, con una base territorial en un estado judío independiente: estos pocos eran los sionistas.

Esta síntesis sobre el progreso global y continuo del pueblo judío hasta 1914 sólo encontró graves obstáculos en la Rusia zarista. Hacia finales del siglo XIX, vivían allí unos 5 millones de judíos —alrededor de la quinta parte de todos los del mundo—, la mayoría en Rusia occidental y Polonia. Con el propósito de desviar el descontento y de dividir a sus súbditos para que lucharan entre sí, el régimen apeló deliberadamente al antiguo odio supersticioso hacia los judíos desplegado por la Iglesia ortodoxa. A partir de los años ochenta, hubo frecuentes pogromos o asaltos contra los judíos: saqueos y robos de casas y tiendas de judíos e invasión de los guetos por matones que azotaron a sus habitantes, matándolos en ocasiones, o que violaron a las jóvenes. A menudo la policía organizó esos pogromos.

Aunque no fuese así, las autoridades hicieron la vista gorda y no protegieron a los judíos. Tal vez no sea sorprendente que los judíos destacaran entre los dirigentes de los grupos revolucionarios rusos. Con excepción de Rusia, Rumania fue el único país europeo que legalizó el antisemitismo. Rumania trató como extranjeras a las comunidades judías que llevaban siglos asentadas en la provincias del Danubio, política que persistió hasta 1919.

En los guettos los judíos formaron sociedades de ayuda mutua , grupos de estudio, grupos para la educación de niños , grupos para el culto y sociedades de asistencia a los pobres.

Ningún europeo culto habría sostenido que Europa oriental podía considerarse representativa del nivel de civilización al que pertenecía. El trato que se dio a los judíos en los países occidentales fue algo de lo que podía sentirse mucho más orgulloso. Empero, incluso en esos países la propagación de ideas racistas a finales del siglo XIX sembró las simientes que más adelante producirían horrorosas atrocidades. El surgimiento de dichas ideas fue sin duda la señal de que algo fallaba en los cimientos mismos de la cultura europea, por muy sólidos y liberales que parecieran sus logros.

Fuente Consultada: Historia Universal Ilustrada de John Roberts Tomo 2

Iglesia Ortodoxa Rusa Apostolica Romana de Occidente

Las iglesias

La Iglesia Ortodoxa Rusa pertenece a la gran familia universal de las Iglesias Ortodoxas locales, las que en su conjunto forman ‘Una Iglesia, santa, católica y apostólica’, tal como la define el Credo establecido en el Primer Concilio Ecuménico de Nicea (convocado en el año 325 por el emperador San Constantino el Magno) y en el Segundo Concilio Ecuménico de Constantinopla (convocado en el año 381 por el emperador de origen español Teodosio el Grande).

Las Iglesias Ortodoxas son católicas (de las palabras griegas cat y olon lo que significa según todos”, ‘”de acuerdo con todos”) no solo porque son universales, sino también porque poseen la ‘totalidad de la fe”, de todos los tiempos y en todos los lugares. Asimismo, apostólicas, porque fueron fundadas por los Santos Apóstoles y conservan de manera no interrumpida la sucesión apostólica.

El cuarto Concilio Ecuménico, celebrado en el año 451 en Calcedonia, introdujo la denominación ortodoxo (por recto doctrina o recto glorificación), para designar a los que aceptan en forma total el Credo de Nicea y de Constantinopla y los Dogmas de los Concilios Ecuménicos, sin modificaciones ni agregados, ni quitas.

Como ya se ha visto, hubo siete grandes Concilios Ecuménicos, en los que han participado todas las iglesias cristianas —tanto las orientales, como la occidental—, el último de ellos en el año 787, en Constantinopla. De tal manera, las enseñanzas de estos Siete Concilios Ecuménicos, sin agregados, quitas ni reformas fueron la doctrina de las iglesias, que por ello se llaman —en forma abreviada—ortodoxas.

En los inicios del cristianismo existían tres grandes centros supradiocesanos (regionales o metropolitanos), que eran cabeza de todas las iglesias episcopales de las ciudades de su zona de influencia: la Iglesia de Roma, fundada por los apóstoles San Pedro y San Pablo; la Iglesia de Antioquía, fundada también por el apóstol San Pedro; y la Iglesia de Alejandría, fundada por el apóstol San Marcos. En sus territorios se reunían, desde el Siglo II, concilios de todos sus obispos. Luego se agregaron Constantinopla y Jerusalén, llegándose, de tal manera, a la famosa pentarquía, o sea, el gobierno de los cinco. La Iglesia de Constantinopla fue fundada por el apóstol San Andrés, cuando el lugar  donde luego San Constantino el Magno habría de construir en el año 330 la nueva Roma, se llamaba Bizantino o Bizancio.

Estas cinco grandes iglesias se llamaban, en un principio, Arzobispados, y luego Patriarcados. Estaban, desde sus orígenes en el territorio del Imperio Romano, hasta el siglo VII, que con su división oriental y occidental —a cargo del emperador Teodosio el Grande, en el año 395— la Iglesia Romana quedó en la parte occidental y los restantes cuatro Patriarcados en la oriental. Estos últimos suelen ser llamados también Iglesias Orientales.

En Occidente, el Imperio Romano de Oriente fue denominado, desde el siglo XVI, Imperio Bizantino, por el nombre del lugar donde San 1 Constantino construyó la nueva ciudad, declarada en el año 330 capital del Imperio Romano. Por lo tanto, a veces también se designa a las ~ orientales como: Iglesias Bizantinas.

Luego, se fueron sumando nuevas iglesias ortodoxas independientes o autocéfalas: la búlgara, la serbia, la rusa, la griega, la rumana, entre,, otras. Actualmente existe casi una veintena de este tipo.

Diferencias entre La Iglesia Ortodoxa y La Iglesia Occidental

En el año 1054 se produjo una separación entre las iglesias orientales y occidentales. De tal manera, durante el primer milenio del Cristianismo, la Iglesia Occidental (o sea, la Iglesia Romana) y las ortodoxas orientales poseían la misma doctrina (enseñanza) sobre los dogmas fe, casi los mismos ritos y el mismo derecho canónico. Las iglesias ortodoxas no han efectuado desde aquel entonces, en absoluto, ninguna reforma de estos dogmas y de este derecho canónico y casi ningún cambio en los ritos. Quiere decir que las diferencias que existen actualmente entre las iglesias ortodoxas y la romana (y las Protestantes) deben a los añadidos, quitas y cambios efectuados por estas últimas sus dogmas, cánones y ritos.

A su vez, todo lo que las iglesias occidentales conservaron cambios en los dogmas, cánones y ritos sigue siendo similar; como antes, a los de las iglesias orientales. De tal manera, los cristianos ortodoxos tienen el mismo credo de Nicea, original, sin añadidura del palabras “y del Hijo’, al referirse a la procedencia del Espíritu Santo. Poseen los mismos Siete Sacramentos; el de la Confirmación (unión con el Santo Crisma) es otorgado inmediatamente después del Bautismo. La Santa Comunión se da a los fieles en forma completa: Cuerpo y Sangre de Cristo. A los niños, la Comunión se les brinda desde que son bautizados, pero la primera Confesión se hace al cumplir los siete años de edad. La Iglesia Ortodoxa considera que el matrimonio debe durar toda la vida, pero en algunos casos concede el divorcio y permite segundas nupcias. Los monjes del clero regular (monacal) deben ser célibes, pero los sacerdotes del clero secular (que sirven en las parroquias) tienen que estar casados antes de la Ordenación (como antes en Occidente). Para Obispos son ordenados solo los sacerdotes del clero regular (monjes).

Los cristianos ortodoxos adoran a Dios en Trinidad y honran a la Virgen María, Madre de Dios, ya los Santos, pidiendo su intercesión ante Dios. De acuerdo con lo confirmado por el Séptimo Concilio Ecuménico, celebrado en el año 787 en Constantinopla, honran y veneran las imágenes de Cristo, de la Virgen María y de los Santos, pero no las idolatran ni les sirven, ya que la adoración corresponde únicamente a la naturaleza divina.

Para ellos, las imágenes sagradas (en griego: íconos) deben ser escritos de acuerdo con determinadas reglas y cumplir ciertos requisitos. (Los cristianos ortodoxos dicen que los iconos se escriben y no se pintan. En la Antigüedad las imágenes con las escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento eran como libros, para quienes no sabían leer).

Las relaciones de La Iglesia Ortodoxa con el Estado

Para las iglesias ortodoxas la doctrina que enseña cuáles deben ser las relaciones entre el Estado y la Iglesia está contenida en la legislación de San Justiniano Magno. Luego de codificar en el año 533 todas las leyes romanas preexistentes, el emperador Justiniano promulgó leyes llamadas novelas. La Sexta Novela estableció las condiciones, bajo las que se logra una armonía entre estas dos instituciones. Esta ley, que puede ser llamada Macro constitución cristiana, exigía del Estado que tuviera un régimen político recto, que fuese decente y también le requería competencia y del sacerdocio que fuese íntegro, honesto y siempre fiel a Dios.

Cuando estas condiciones se prestan, surge de forma automática la buena sinfonía (consenso o consonancia, según otros textos) entre el Estado y la Iglesia, lo que es provechoso para el bienestar del género humano, dice esta ley imperial, que luego fue incorporada por la Iglesia a su Código Canónico, llamado Nomocanon.

La doctrina de la sinfonía establece bajo estas condiciones una separación entre la Iglesia y el Estado, pero pretende que dicha separación sea en armonía, en consonancia, porque ambas son dones máximos de Dios’ otorgados a los hombres. Dichas instituciones proceden de una misma fuente y sirven a un mismo fin: el beneficio del género humano. Por lo tanto, no se trata ni de una unión ni de una separación totales entre la Iglesia y el Estado, sino de una convivencia fraternal, siempre que ambas partes cumplan con las condiciones indicadas.

Algunos pensadores ortodoxos consideran que el preanuncío de tales relaciones ya fue dado por Moisés, cuando desdobló su propia jefatura, otorgándole a su hermano Aaron el sumo sacerdocio.

La Iglesia Ortodoxa Rusa

En el año 862, los Santos Cirilo y Metodio crearon un nuevo alfabeto eslavo a partir del griego. Usando este nuevo alfabeto — en principio llamado glagolitsa y luego, un poco reformado, cirlitsa- tradujeron al eslavo los Evangelios, la Santa Misa y los principales Oficios de la Iglesia, antes de emprender su misión entre los eslavos] invitados para ello por los gobernantes eslavos de Moravia (país que se extendía en los territorios actualmente pertenecientes a República Checa, a Eslovaquia y a Hungría).

Los Santos Cirilo y Metodio eran oriundos de Tesalónica, ciudad griega con muchos habitantes eslavos. Por lo tanto, ellos hablaban bien desde su niñez este idioma, que entonces todavía no se había subdividido definitivamente en las actuales lenguas eslavas: ruso búlgaro. seto-croata, polaco, checo, eslovaco, etc. Al traducir los Evangelios al eslavo, la Misa y los demás textos religiosos, estos santos, debieron crear muchas palabras nuevas, faltantes hasta entonces era el eslavo, utilizando para sus raíces y combinándolas a la manera del idioma griego. Así surgió una nueva lengua, llamada eslavo eclesiástico (aún hoy utilizada en las iglesias ortodoxas eslavas: rusa, serbia búlgara, etc.).

Desde el bautismo de Rusia, en el año 988, este texto eslavo-eclesiástico de la Santa Misa se utilizó siempre, hasta el día de hoy. en la Iglesia Ortodoxa Rusa. El Estado de este país fue fundado en el año 862, su primera capital fue Novgorod —cerca de la actual San Peterburgo—, y fue Riurik su primer príncipe. Su hijo, el Príncipe lgor, se estableció en Kiev, la segunda capital. La esposa del príncipe lgor la princesa Oiga —oriunda de Pskov, cerca de Novgorod se convirtió al cristianismo en Constantinopla, y fue la primera Santa de la Iglesia Rusa. El nieto de lgor y de Santa Oiga, San Vladimiro, bautizó a su pueblo en el año 988, e incorporó su Estado a la jurisdicción eclesiástica del Patriarcado de Constantinopla (Bizancio), como provincia eclesiástica número 61 del mismo, y le otorgó el nombre de Rusia (los rusos de aquel entonces se llamaban, a sí mismos, Rus).

Después de reiteradas destrucciones de Kiev por los tártaros —que invadieron Rusia en el año 1237—, el metropolitano (primado) de la Iglesia Rusa. Cirilo, abandonó su sede en Kiev en el año 1250 y se dirigió a Novgorod y luego a la ciudad de Suzdal —cerca de Moscú—.En Suzdal presidió en el año 1 274 un Concilio de la Iglesia Rusa. Sus sucesores trasladaron su cátedra a la ciudad de Vladimir en el año 1300, y luego a Moscú. En el año 1589 la Iglesia Rusa obtuvo de los cuatro Patriarcas Orientales su independencia administrativa simultáneamente, su primado obtuvo el título de Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias, el quinto por orden de honor.

La iglesia Y El Feudalismo:La Iglesia Medieval Influencia Social

La Iglesia Medieval Y El Feudalismo:
La Iglesia Medieval

La Iglesia ocupó un lugar destacado en las instituciones de la Edad Media. Fue la guía espiritual de la época. A pesar de su importancia, no pudo mantenerse al margen del sistema vigente: ella también se “feudalízó, proceso que le originó diversos dificultades.

Sus altas jerarquías recibían feudos de manos de los señores nobles o del emperador. Esto implicaba que debían rendir juramento de fidelidad y convertirse en vasallos de personas ajenas a la Iglesia.

Era corriente entonces que el emperador o los señores feudales nombraran obispos y párrocos, y les otorgaran los bienes temporales tanto como los espirituales. Esto originó una descentralización eclesiástica.

A estos problemas internos se sumó una serie de conflictos y controversias con el alto clero de Bizancio. La Iglesia de Oriente tomó el nombre de Ortodoxa y desconoció fa autoridad del Papa. Estos hechos sellaron la ruptura, es decir el Cisma de Oriente, la separación definitiva de la Iglesia de Bizancio y la Iglesia romana.

Del seno de la Iglesia Católica surgió entonces un movimiento reformador que tuvo como objetivos principales poner fin a la intromisión del poder laico en los asuntos religiosos y mejorar el clima espiritual del momento.

Las reformas fueron impulsadas por el Papado y por el clero regular.

El vigor de las órdenes monásticas: En el siglo X surgieron con gran vigor nuevos órdenes monásticas, que intentaron luchar contra los males que aquejaban a la Iglesia. Desde los monasterios se predicaba el renunciamiento a las vanidades del mundo como una de las condiciones para salvar el alma.

La reforma de los conventos partió de Francia. El 11 de noviembre del año 910, el duque de Aquitania, conocido como Guillermo el Piadoso, fundó un monasterio en la localidad de Cluny y lo puso bajo la protección directa del Papa, sustrayéndola de la autoridad del obispo local. Se formó entonces una orden religiosa, la cluniacense, que observaba con mucho cuidado a regla de San Benito:

la combinación del trabajo manual con la oración, la recitación de los Salmos, el respeto por el silencio y la confesión pública de los pecados.

La orden cluniacense comenzó a condenar en forma sistemática la vinculación entre Iglesia-Estado; especialmente en referencia a la situación en Alemania, donde los obispos eran “semifuncionarios” del emperador.

Para los monjes de Cluny, la función más importante que tenía que cumplir la Iglesia en la Tierra era la salvación del alma y para ello necesitaba estar libre de la intromisión estatal. Se debía terminar con la compraventa de cargos eclesiásticos. Desde Cluny surgió entonces la idea de que el poder laico debía estar subordinado al poder moral de los eclesiásticos.

La actividad que esta orden desarrolló rehabilito el espíritu religioso en la opinión pública. De esta orden surgieron muchos clérigos notables, como Hlldebrando que luego se convirtió en el papa Gregorio VII.

En el siglo XI surgió otro movimiento reformista en Cister, bosque de Francia, en donde el abad Roberto con algunos de sus religiosos se instalaron para fundar un monasterio. Aplicaron también con respeto las reglas de San Benito. Desde allí se desarrollé una orden religiosa de tal magnitud que no tardó en hacerse célebre. Los monjes cístercenses tomaron el nombre de bernardos, en honor de uno de sus clérigos más destacados, San Bernardo. La influencia de Cister y Cluny no se limité al ámbito religioso; también fueron los creadores de estilos arquitectónicos propios.

El movimiento monástico no se detuvo. En los siglos posteriores surgieron nuevas órdenes, como los franciscanos y los dominicos.

A comienzos del siglo XIII un religioso italiano, San Francisco de Asís, fundó la orden de los Frailes Menores, luego llamada franciscanos. Predicó dos virtudes primordiales: la fe y la caridad, a través del ejemplo de una vida humilde, y con la renuncia a las riquezas que le brindaba su familia. La orden franciscana fue muy popular y se convirtió en una de las más fecundas instituciones del catolicismo.

En el mismo siglo Santo Domingo de Guzmán fundó la orden de los Predicadores, considerada como una de las más importantes órdenes mendicantes.

El objetivo de Santo Domingo fue la necesidad de combatir la herejía (desviación de la interpretación del dogma católico, no sólo con la palabra sino con la conducta y las obras. Los dominicos renunciaban a los bienes terrenales, concebían el estudio como una forma esencial para concretar sus aspiraciones religiosas: sus claustros fueron verdaderos aulas de ciencias. Los monasterios se convirtieron de esta manera en centros importantísimos de la vida en esa época.

Intolerancia de la iglesia en la edad media contra los herejes

LA EDAD MEDIA: INTOLENCIA CON LOS JUDÍOS

resumen de la edad media 

Protestas e Intolerancia de la Iglesia Cristiana Medieval: El deseo de una experiencia religiosa más profunda y personal —que caracterizó al renacimiento espiritual de la Alta Edad Media— condujo al pueblo en direcciones hostiles a la iglesia institucional. A partir del siglo XII la herejía, la permanencia de las doctrinas religiosas diferentes de las enseñanzas ortodoxas de la iglesia, llegó a ser un problema para la iglesia católica.

La herejía mejor conocida de los siglos XII y XIII fue el catarismo. A los cátaros (la palabra cátaro significa «puro”) también se les conoció como albigenses, por la ciudad de Albi, una de sus fortalezas en el sur de Francia. Creían en un sistema dualista en que el bien y el mal eran entidades distintas y separadas. Las cosas del espíritu eran buenas, como creadas por el Dios de la luz; las cosas del mundo eran malas, ya que las había creado Satán, el príncipe de la oscuridad. Del mismo modo, los humanos estaban inmersos en el dualismo. Sus almas, que eran buenas, estaban atrapadas en cuerpos materiales, que eran malos.

Según los cátaros, la iglesia católica, una institución materialista, no tenía nada que ver con Dios, y era esencialmente mala. No había necesidad de seguir sus enseñanzas o de reconocer su autoridad. El movimiento de los cátaros tuvo gran apoyo por parte de importantes nobles del sur de Francia y norte de Italia.

La difusión de la herejía en el sur de Francia alarmó a las autoridades eclesiásticas. El papa Inocencio III llamó a los nobles del norte de Francia para que llevasen a cabo una cruzada (una campaña militar en defensa de la cristiandad) en contra de los herejes. La cruzada contra los albigenses, comenzada en el verano de 1209 y que duró casi dos décadas, fue sangrienta. Miles de herejes (e inocentes) fueron asesinados, incluyendo poblaciones completas de algunas villas. Por ejemplo, en Béziers siete mil hombres, mujeres y niños fueron masacrados cuando buscaban refugio en la iglesia local.

El ejército cruzado debido a la gran afluencia de nobles franceses estaba compuesto por unos 30.000 hombres, un tamaño inmenso para la costumbre de la época. La dirección de la cruzada correspondía en su aspecto religioso al legado papal Arnaud Amalric y en su aspecto militar estaba dirigida por el noble Simón IV de Montfort, debido a la larga experiencia militar de éste noble, que había participado en la Cuarta Cruzada (contra Bizancio) y había peleado en Tierra Santa.

Ramón Roger Trencavel, vizconde de Albí, Béziers y Carcasona será el principal líder de los nobles que defendían a los cátaros.
El 21 de julio de 1209, los cruzados sitiaron Béziers, uno de los principales focos cátaros. Simón de Montfort atacó la ciudad, tomándola rápidamente y masacrando horriblemente a la población, sin importarle si eran cátaros o no. Alrededor de 8.000 personas murieron en la ciudad de Béziers, pasando a la historia la famosa frase:”Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos”, atribuida por la mayoría de fuentes al legado papal Arnaud Amalric.
Esta matanza sobrecogió a la población de la zona y tuvo un efecto devastador sobre los nobles defensores y sus tropas, capitulando sin resistencia la mayoría de fortalezas y ciudades que acogían a los cátaros.

El sur de Francia fue devastado, pero el catarismo permaneció, lo cual provocó que la iglesia católica instrumentara un método regular para descubrir y lidiar con la herejía. Esto condujo al surgimiento del Santo Oficio, como se le llamó a la Inquisición papal, una corte formal, cuyo trabajo fue investigar y tratar heréticos. Cualquiera que fuera acusado de herejía, se rehusara a confesar y estuviera todavía considerado culpable, se le remitía a los autoridades seculares ara que lo ejecutarán. Para los cristianos del siglo XIII, que creían que sólo había un camino de salvación, la herejía constituía un crimen contra Dios y la humanidad, por lo que se justificaba el uso de a fuerza para salvar las almas de la condenación. El fanatismo y el temor desatado en la lucha contra los herejes también se utilizaron contra otros, sobre todo contra el más conocido de los grupos extraños a la sociedad occidental: los judíos.

PERSECUCIÓN DE LOS JUDÍOS: Los judíos constituyeron la única minoría religiosa de la Europa medieval a la que se le permitía practicar una religión no cristiana. En la Baja Edad Media los judíos estaban activamente involucrados en el comercio y las artesanías. Más tarde, una vez que los sistemas feudales y gremiales les prohibieron tener propiedades y comercios, algunos judíos vieron en el préstamo de dinero una forma para sobrevivir, aunque esto sólo era cierto para una minoría.

No se conoce con precisión el número de judíos que había en Europa. Inglaterra tenía una población relativamente pequeña, tal vez entre 2500 y 3000 judíos, lo que representa uno de cada mil habitantes. Había una mayor cantidad en el sur de Italia, España, Francia y Alemania. En el sur de Europa los judíos desempeñaban una importante función como intermediarios culturales e intelectuales ‘ntre el mundo musulmán y el cristiano.

El entusiasmo religioso de la Alta Edad Media produjo un brote de intolerancia contra los supuestos enemigos del cristianismo. Aunque esto fue evidente en las cruzadas contra los musulmanes , los cristianos también se ocuparon de buscar a los enemigos en casa, persiguiendo a los judíos en Francia y en el área del Rin durante la primera cruzada. Los judíos de Speyer, Worms, Mainz y Colonia fueron atacados por bandas de cristianos cruzados. Un cronista contemporáneo describió la forma en que una banda de cruzados ingleses —que se detuvieron en Lisboa, Portugal, camino de Tierra Santa— “echaron a los paganos y a los judíos, siervos del rey, que vivían en la ciudad, saquearon sus propiedades y sus posesiones, y quemaron sus casas; y después les quitaron sus viñedos, sin dejarles ni una uva ni un racimo. Incluso los que trataron de proteger a los judíos corrieron peligro.

Cuando el arzobispo de Mainz proveyó refugio a los judíos, un populacho enardecido atacó su palacio y lo obligó a huir. Los papas también salieron en la defensa de los judíos, expidiendo decretos que recordaban a los cristianos que no se debía perseguir a los judíos.

En el siglo XIII, en esa densa atmósfera religiosa creada por la lucha contra los herejes, los judíos fueron más y más perseguidos. Los frailes incitaban a actuar contra estos asesinos de Cristo, haciendo referencia al punto de vista cristiano tradicional de que los judíos son los responsables de la muerte de Jesús, y quemaban en público libros judíos. El Cuarto Concilio de Letrán de 1215 decretó que los judíos debían usar ropas que los distinguieran de los cristianos. El mismo concilio fomentó el desarrollo de los ghettos judíos, o recintos amurallados, no para protegerlos, sino para aislarlos de los cristianos. Las persecuciones y la nueva imagen del odiado judío alentaron una tradición antisemita que llegó a ser una de las peores contribuciones de la Europa cristiana al legado occidental.

A finales del siglo XIII los reyes europeos, que antes se veían a sí mismos como protectores de los judíos, habían despojado a las comunidades judías de su dinero y dejaron de protegerlas. Eduardo I expulsó a todos los judíos de Inglaterra en 1290. El rey francés siguió su ejemplo en 1306, los volvió a admitir en 1315 y los expulsó de nueva cuenta en 1322. Conforme se extendía esta política hacia Europa central, la mayoría de los judíos del norte de Europa se vieron obligados a trasladarse a Polonia, como su último refugio.

INTOLERANCIA Y HOMOSEXUALIDAD

El clima de intolerancia que caracterizó las actitudes del siglo XIII hacia musulmanes, herejes y judíos también se hizo manifiesto contra otro grupo: los homosexuales. Aunque la iglesia condenó la homosexualidad en la Baja Edad Media, no le había preocupado demasiado el comportamiento homosexual, y tal actitud también prevaleció en el mundo secular. Sin embargo, alrededor del siglo XIII, estas actitudes tolerantes cambiaron drásticamente. Algunos historiadores relacionan este cambio con el clima de temor e intolerancia que prevaleció en el siglo contra los grupos minoritarios que se apartaban de la norma de la mayoría. Un enfoque preferido de los críticos fue identificar a los homosexuales con otros grupos detestados. Se describió la homosexualidad como una práctica regular de musulmanes y conspicuos herejes, como los albigenses. Entre 1250 y 1300, lo que se había tolerado en la mayor parte de Europa, ahora constituía un acto criminal que merecía la muerte.

La legislación contra la homosexualidad se refería a ésta, por lo común, como un pecado “contra natura”. Éste es precisamente el argumento desarrollado por Tomás de Aquino, quien ha formado la opinión católica en esta materia durante siglos. En su Summa Teologica, Tomas de Aquino manifestó que el propósito del sexo era la procreación , por lo tanto, solo podía ser practicado legítimamente de forma que no excluyera esta posibilidad. Así la homosexualidad era “contraria a la naturaleza” y constituía una desviación del orden natural establecido por Dios. Este argumento y las leyes que prohibían la actividad homosexual so pena de castigos graves siguió siendo la norma en Europa y en cualquier parte del mundo cristiano hasta el siglo XX.

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente  de Jackson Spielvogel

Apartheid en Sudafrica Separacion negros de blancos Historia

Apartheid en Sudáfrica: Separación Negros de y Blancos – Historia

Los estrategas del Partido Nacionalista inventaron el apartheid como una manera de asegurarse el control sobre el sistema político, social y económico de la nación. El objetivo inicial era mantener la dominación blanca y extender la separación racial. Hacia los años ’60 comenzó el llamado ‘Grand Apartheid’ que enfatizó la separación territorial y la represión policial.

E1 doctor Hendrik Verwoerd, primer ministro de Sudáfrica de 1958 a 1966, fue el ideólogo de este régimen que revelaba su creencia, basada en la supremacía blanca, de que no todas las razas eran iguales. Sus ideas eran similares a las de Adolf Hitler acerca de la raza dominante aria. Las desigualdades extremas generadas en la sociedad sudafricana bajo el apartheid alzaron voces de protesta no sólo entre negros, mestizos y ciertos sectores de la población blanca de Sudáfrica, sino también a escala internacional.

HISTORIA DE SUDÁFRICA Y EL APARTHEID: Sudáfrica es conocida por los europeos en 1488 cuando el navegante portugués Bartolomé Díaz desembarca en el Cabo de la Buena Esperanza, sitio obligado en la ruta comercial hacia la India.

Poco a poco la región es poblada por inmigrantes holandeses e ingleses hacia el siglo XVII: en 1652 el holandés Jan van Riebeeck establece el primer asentamiento, un puesto de aprovisionamiento para la Compañía Holandesa de las Indias Orientales en la actual Ciudad del Cabo. Pero la dominación inglesa que comenzó con la primera ocupación del Cabo entre 1795-1803, produjo el éxodo de los descendientes de holandeses (conocidos como Boers o Afrikaners) hacia el norte. Esta gesta es conocida como Groot Trek, o Gran Travesía, estableciendo nuevas colonias: Estado Libre de Orange y Transvaal cuyas independencias reconoció Inglaterra.

En 1806 los ingleses se apoderan del Cabo de la Buena Esperanza. Luchan contra los nativos negros y contra los descendientes de los colonos holandeses.

El descubrimiento de diamantes, en Kimberley hacia 1860, y oro, en la región del Transvaal pocos años después, resultaron en la ocupación británica de esos nuevos estados y en las Guerras Anglo-Boer que establecieron el dominio definitivo de los británicos.

Apartheid en Sudafrica Separacion negros de blancos HistoriaLuego de la independencia de Inglaterra, de la ‘Unión Sudafricana’ en 1910, siguió un período de unas tres décadas en el que el poder fue compartido, no sin dificultades, entre ambos grupos de descendientes hasta los años 1940 cuando el Partido Nacionalista Afrikaner pudo obtener, y mantener por muchos años, una fuerte mayoría en el gobierno.

Sudáfrica goza de muchísimos y variados recursos naturales que incluyen tierras fértiles para las actividades agrícolas y frutícolas junto a excepcionales riquezas minerales, fundamentalmente diamantes, oro, platino y carbón. El clima es benigno, especialmente en el área Pretoria-Johannesburgo, aunque abarca una gran variedad de tipos climáticos según las regiones de las que se trate.

Hacia 1911 una serie de leyes que buscan consolidar el dominio de los descendientes colonos holandeses y de los ingleses sobre los negros, dan origen al llamado Apartheid. Esta ley de segregación racial se institucionaliza en 1948 con la llegada al poder del Partido Nacional. Lo mantuvo hasta 1994. Los nacionalistas imponen restricciones a la población negra.

Con la sanción de las leyes del apartheid, luego del triunfo electoral del Partido Nacionalista, se institucionalizó la discriminación racial. Las leyes

 raciales abarcaron todos los aspectos de la vida social, incluyendo la prohibición del matrimonio y las relaciones sexuales entre blancos y no blancos y la clasificación de algunos trabajos como ‘exclusivos para blancos’.

Hacia 1950 la Ley de Registro Poblacional (Population Registration Act) requirió que todos los sudafricanos fueran clasificados racialmente dentro de una de las tres categorías siguientes: blanco, negro o ‘coloreado’ (de ascendencia mixta). La categoría de ‘coloreados’ incluía mayores subgrupos que abarcaban a indios (de India), asiáticos (pero no japoneses que eran considerados blancos ni chinos y malayos que encuadraban en otros subgrupos), chinos y malayos del cabo. Lo mismo ocurrió con los negros, africanos o bantúes con subgrupos que referían a sus grupos de origen como Basotho, Zulu, Xhosa, Tswana, Ndebele, etc.

La clasificación se basaba en la apariencia, aceptación social y ascendencia. Por ejemplo, un blanco era definido como ‘en apariencia obviamente una persona blanca o generalmente aceptada como una persona blanca’. Esa determinación tomaba en cuenta sus ‘hábitos, educación, discurso, conducta social y actitud’ y nunca sería considerado blanco si alguno de sus ascendientes no lo era. Una persona negra debía ser, o ser aceptada como, miembro de una tribu africana y una persona ‘coloreada’ era alguien que no encuadraba en las dos categorías anteriores.

El Departamento de Asuntos Internos (Department of Home Affairs) era responsable de esta clasificación a través del Ente de Clasificación Racial (Race Classification Board). No cumplir con las leyes raciales implicaba ser tratado con la máxima dureza legal.

En 1951 la Ley de Autoridades Bantúes (Bantu Authorities Act) estableció las bases para el gobierno étnico de la ‘reservas’ africanas, conocidas como ‘homelands‘ (‘tierra de nacimiento o tierra madre’).

Estos ‘homelands‘ eran estados independientes al que eran asignados los africanos de acuerdo a su ficha de origen, la que muchas veces era incorrecta. De esa manera todo acto político, especialmente el voto, fue restringido Mandela Nelsona la esfera del homeland al que fuera asignado, perdiendo la ciudadanía sudafricana y todo derecho a verse involucrado en actividades parlamentarias sudafricanas pese a que el Parlamento mantenía una completa hegemonía sobre los homelands. Se crearon cinco de estos pseudo estados: Transkei, Ciskei, Venda, Zululand y Bophuthatswana.

Todas las personas negras fueron obligadas a llevar el ‘pass book‘, una suerte de documento de identidad que agregaba su clasificación racial, impresión digital e información sobre su autorización para acceder a determinadas áreas blancas, generalmente por causas laborales. Las administraciones de los homelands se negaron a admitir la independencia manteniendo la presión por los derechos políticos de la mayoría negra dentro de una Sudáfrica única.

En 1960 se produjo la primera gran oposición al sistema en Sharpeville. Un gran número de negros se negó al uso de los ‘pass books’ y el gobierno, amparado en las leyes de seguridad pública, declaró el estado de emergencia que se prolongó por 156 días y dejó un saldo de 69 muertos y 187 heridos.

Nelson Rolihlahla Mándela nació en el Cabo Oriental (Sudáfrica). Cumplió una condena de 27 años de prisión por haber participado en actividades anti-apartheid. Liberado en 1990, en 1994 se convirtió en el primer presidente negro de su país. El prestigio a nivel mundial de Mándela como pionero en la defensa de la paz y la democracia no tiene comparación. «Nunca, nunca y otra vez nunca volverá a sufrir esta herniosa tierra la opresión de unos por otros. » NELSON MÁNDELA, DISCURSO DE TOMA DE POSESIÓN COMO PRESIDENTE,
9 DE MAYO DE 1994

Las penalidades que se impusieron a las protestas políticas luego de Sharpeville, aún las pacíficas, fueron muy severas. Cualquiera podía ser detenido hasta por seis meses sin ser enjuiciado. El solo hecho de arengar pacíficamente contra las leyes del apartheid finalizaba en la detención del orador y los presentes. Muchos, como Nelson Mandela, fueron sentenciados a cadena perpetua y muchos murieron por la imposición de la pena de muerte pero, muchos más, miles, perdieron su vida a causa de torturas salvajes mientras permanecían detenidos o durante las cruentas represiones policiales.

Al ser abolido el apartheid, un régimen de segregación que impuso a la mayoría de la población de Sudáfrica la voluntad de una minoría, en los años 90, personas de todas las razas cooperaron en el proceso denominado «Verdad y Reconciliación» para enfrentarse con su pasado.

Pese a la oposición más de nueve millones de negros fueron privados de la ciudadanía sudafricana y obligados a un nuevo domicilio dentro de los homelands asignados. Durante la misma década se aprobaron leyes de seguridad pública que endurecieron las penas y la represión de las actividades consideradas peligrosas a los intereses y leyes blancas. Las penalidades incluían multas, cárcel y castigos corporales como latigazos.

Separación Negros de y BlancosEn 1963, después de que 69 manifestantes son asesinados, los dirigentes del Congreso Nacional Africano (ANC), son arrestados, entre ellos el líder Nelson Mandela, quien es condenado a prisión perpetua. El sistema racista se ve favorecido por los intereses de los inversionistas internacionales.

En 1976, los marginados se rebelan en los suburbios de Johannesburgo. Para contrarrestar la migración, se declaran Estados independientes a Transkei, Ciskei, Venda y Bophuthatswana, pero sólo se les quita la nacionalidad.

La gradual supresión de la segregación racial se complica en 1985 a causa de enfrentamientos civiles. En 1989, Pieter Willem Botha renuncia a la presidencia obligado por una crisis en su partido. Frederik de Klerk asume el cargo y se muestra a favor del cambio del sistema racista, en parte porque tenía que refinanciar una deuda externa de 12 mil millones de dólares. Como consecuencia, ese año se extiende el derecho de voto a la mayoría negra.

En 1990, el dirigente Nelson Mandela es liberado y promueve acuerdos con el Gobierno para poner fin a la violencia civil. Estados Unidos levanta el bloqueo, previa condición para democratizar el país. Las primeras elecciones multiétnicas de Sudáfrica se celebran en 1994 Gana las elecciones el líder negro Nelson Mandela.

El noviembre, se firma la Le de Derechos sobre la Tierra que restituye la propiedad a las familias negras despojada por la ley de 1913, que reservaba el 87 por ciento para los blancos y se prohibía a los negros tener tierras en esas áreas. La Asamblea Nacional aprueba en 1996 una nueva Constitución. Se instale la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, cuya función será denunciar las violaciones a los derechos humanos.

En abril de 2002, Wouter Basson, conocido como el ‘Doctor Muerte’, es absuelto de las acusaciones que todavía pesaban sobre él. A pesar de que el Apartheid se abolió diez años atrás, se siguen descubriendo situaciones de discriminación racial. Los negros siguen viviendo en condiciones inhumanas en algunas regiones del país. Entre tanto los granjeros blancos viven con el temor de ser atacados por causas raciales.

El 16 de mayo de 2004, Sudáfrica obtiene el derecho a organizar el Mundial de Fútbol de 2010. Será el primero que se realiza en el continente africano. El júbilo se apodera de todos los africanos cuyas selecciones, en los más reciente mundiales, han demostrado que no están lejos del nivel de las grandes potencias de este deporte como Brasil

Que las leyes raciales fueron tremendamente efectivas en su objetivo inicial de supremacía y trato preferencial para los blancos lo demuestran los datos estadísticos del cuadro siguiente:

EL APARTHIED EN SUDÁFRICA NEGROS BLANCOS
POBLACIÓN TOTAL 19.000.000 4.500.000
ADJUDICACIÓN DE TIERRAS 13 87
PARTICIPACIÓN EN EL INGRESO NACIONAL 20 75
RELACIÓN INGRESOS PROMEDIO 1 14
INGRESO MENSUAL MÍNIMO IMPONIBLE (SUJETO A IMPUESTOS) R 360 R 750
RELACIÓN MÉDICOS/HABITANTES 1/44.000 1/400
MORTALIDAD INFANTIL 20% URBANA 2,7%
GASTO ANUAL EN EDUCACIÓN POR ALUMNO R 45 R 696
RELACIÓN DOCENTE/ALUMNO 1/60 1/22