Batalla de Verdún

El Milagro Económico de Alemania de la Post Guerra Ludwig Erhard

Ludwig Erhard: El Milagro Económico de Alemania de la Post Guerra

Alemania occidental salió gravemente mutilada de la implacable lucha sostenida por Hitler y sus seguidores. Sin embargo, gracias por una parte a la generosa ayuda de los vencedores, y por otra a su propia constancia, logró recuperarse con milagrosa rapidez de sus heridas de guerra.

Hitler y sus colaboradores directos quisieron entablar una guerra total. Por este motivo, la derrota que el fin de esta lucha supuso para Alemania fue también total, tanto en el terreno político como en el económico.

Las fábricas se encontraron completamente desorganizadas, y ciudades enteras quedaron totalmente destruidas o resultaron muy perjudicadas. Las siguientes cifras demuestran la importancia de los daños sufridos.

En la cuenca del Ruhr, 90 % de la extensión de la ciudad de Essen quedó arrasada. En la ciudad portuaria de Hamburgo, 78 % de los edificios corrieron la misma suerte ; en Berlín, 77 %, mientras que tres cuartas partes de Colonia y Mannheim quedaron destruidas. En Francfort apenas salieron indemnes de la catástrofe 45 % de los edificios, y en Hannóver, 35%.

Prácticamente en todo el país fueron insuficientes las distribuciones de gas, electricidad y agua. Y la ayuda mutua sufrió la desventaja de la parcial destrucción de las vías de comunicación.

A pesar de que en lo concerniente a organización y planning Alemania gozaba de justificada fama mundial, después de la victoria de los aliados se sumió en un caos que parecía inextricable. La guerra le había hecho perder 3.000.000 de soldados, es decir, 3.000.000, también, de trabajadores, y durante aquellos años trágicos habían ¿ muerto centenares de miles de personas civiles.

Importantes regiones de la antigua Alemania, como Prusia oriental y occidental, Pomerania, Silesia y el este de Brandeburgo, cayeron bajo el dominio de Polonia o Rusia.

Lo que quedó se dividió, por último, en cuatro zonas de ocupación (rusa, inglesa, francesa y norteamericana). Berlín, la capital, ya cruelmente siniestrada, también fue dividida en cuatro, pese a estar situada exclusivamente en zona rusa.

Nadie podía prever las consecuencias de esta situación. En primer lugar, en el oeste de la antigua Alemania fue preciso tener en cuenta la oleada de los «Heimatvertriebene», es decir, los refugiados de los territorios perdidos del este, que llegaban en masa a la zona occidental sin ninguna clase de bienes.

Ludwig Erhard (1897-1977), político y economista alemán, cuya política favoreció la recuperación económica de la República Federal de Alemania después de la II Guerra Mundial. En 1945 se convirtió en ministro de Economía de Baviera. Debido a su exitoso programa de reforma de divisas, fue nombrado ministro federal de Asuntos Económicos en 1949. En este cargo, que ocupó durante catorce años, fue el principal responsable del denominado milagro económico que reconstruyó la economía alemana.

El desmantelamiento de las fábricas fue un segundo golpe mortal. Al principio, los vencedores tomaron esta medida como reparación por los daños causados por los alemanes durante la guerra. Sin embargo, en 1946, el general Clay, gobernador interino del sector norteamericano, fue el primero, en decidir el cese parcial del desmantelamiento. En efecto, los gastos de demolición eran tales que costaba la torta un pan.

En un principio, cada ocupante administraba su zona en total independencia. Por este motivo, entre las zonas sometidas a los ocupantes occidentales y la gobernada por los rusos se estableció progresivamente una diferencia.

Bajo control comunista, esta última zona no tardó en convertirse en la actual zona oriental o República Democrática Alemana.

A partir de 1946, en Alemania occidental norteamericanos e ingleses trabajaron mano a mano. El 1 de enero de 1947 se efectuó la fusión económica de los dos sectores. De este modo plantaron el primer jalón del resurgimiento de Alemania occidental, en la que reinaba el mercado negro y las especulaciones dudosas. Un año después se inició ya un sensacional avance en el terreno económico.

Este restablecimiento fue tan rápido que mereció ser citado como milagro económico. ¿Cuáles fueron las causas principales de este Wirtschaftswunder ?En primer lugar, la nueva dirección que tomó la economía alemana dirigida por Ludwig Erhard.

En marzo de 1948, éste se encargó de la dirección de asuntos económicos de la Bizona (es decir, de la unión de los territorios ocupados por los ingleses y norteamericanos), y a partir de setiembre de 1949 fue nombrado ministro de Asuntos Económicos de la República Federal.

Con pleno conocimiento de causa emprendió el camino de una freie Marktwirtschaft, o economía libre. Pese a la oposición que encontró en diversas partes, permitió que cualquiera pudiera producir y comprar según sus medios. En la medida de lo posible, limitó los controles del Estado en este terreno. Pero, sin embargo, no suprimió del todo la vigilancia, porque al principio las autoridades establecían los precios de ciertas materias primas, como carbón y acero.

En 1949, los aliados autorizaron la creación de la República Federal de Alemania occidental. El 14 de agosto de este mismo año se celebraron las elecciones legislativas que colocaron en el poder al Gobierno presidido por Konrad Adenauer. Esta mayor autonomía ayudó a Alemania a proseguir su resurgimiento económico. Por lo tanto, la joven economía alemana pudo apoyarse en la colaboración que se organizó rápidamente con las demás naciones occidentales.

Por último, esta actividad se estimuló con la ayuda financiera en dólares que, en el marco del Plan Marshall, se extendió a numerosos países europeos y que también benefició a Alemania.

A pesar de estos triunfos, el Wirtschaftswunder no habría sido posible si no se hubiera visto estimulado por las características propias de la economía alemana y por el carácter germánico. Ese éxito económico se debió, en parte, al espíritu de solidaridad, a la capacidad de trabajo y a la perseverancia de este pueblo.

En el curso de la historia de la humanidad, nunca se ha elevado tanto ni en tan poco tiempo el nivel de vida de una nación, como durante estos años a partir de 1948. Y, no obstante, debido a la continua afluencia de millones de refugiados procedentes del Este, considerables preocupaciones y cargas abrumaban al nuevo Estado.

Sin embargo, de las gigantescas ruinas no tardaron en surgir inmensos complejos urbanos. Si la guerra había destruido 2.500.000 viviendas en Alemania occidental, y si en 1945 la masa de refugiados aumentaba las necesidades, en 1955 ya se habían reconstruido 2.000.000 de casas.

Volvieron a celebrarse las famosas ferias alemanas: en 1947 en Hannóver y Colonia, y en 1948, en Francfurt. Un aire fresco vivificaba, por fin, la industria. Mientras que en 1945 la producción de hulla era de 35.400.000 tm, apenas cinco años después ya había alcanzado 110.700.000 tm. En pocos años, Alemania occidental volvía a ser uno de los países más industrializados del mundo.

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Exilio de Cientificos y Artistas Durante el Nazismo Fugas de Cerebros

LA FUGA DE CIENTIFICOS A ARTISTAS DURANTE EL NAZISMO

“Hitler es mi mejor amigo”, declaraba WalterCook, quien diri gió, durante la década del treinta, el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York. “Él sacude el árbol y recojo las manzanas.”

Apasionado antinazi, ese hombre, complacido, se refería a la multitud de talentos que huían de Alemania, de la Italia fachista y de la España desgarrada por la guerra civil, para encontrar refugio y trabajo en institutos como el de Cook. Entre 1930 y 1941, más de 25.000 artistas, músicos, escritores, cientificos y eruditos, todos de primer orden, se establecieron en los Estados Unidos. Otros miles emigraron a Gran Bretaña.

La gran mayoría eran judíos, cuyas vidas, bienes y otros re cursos estaban amenazados por regímenes de derecha y por las bandas que actuaban con el apoyo de Hitler y Mussolini. Otros eran comunistas, socialistas y liberales que partían para a salvar se de las persecuciones desatadas contra los disidentes ideológicos.

Algunos se iban para conservar valores artísticos o inte lectuales que el nazismo y el fascismo habían rechazado  o pro hibido. Algunos se expatriaban para labrarse mejores carreras en países ansiosos por acogerlos, o simplemente para travajar en ambientes que aún no habían sido alcanzados por el terro rismo y la guerra.

Eso significó una pérdida incalculable para Europa —en be neficio de Gran Bretaña y los Estados Unidos— de figuras tan prominentes como el físico teórico Albert Einstein, el director de orquesta Arturo Toscanini y el novelista Thomas Mann Mensurable con más precisión en términos históricos fue el im pacto producido por el éxodo de un grupo de físicos nucleares entre éstos, Hans Bethe, James Franck y Enrico Fermi, que con tribuyeron a desarrollar la bomba atómica.

Cuando esa emigración de científicos estaba aún sus co mienzos, hubo, en los países totalitarios, personas se sensibles que trataron de impedirla. Hitler no escuchó a nadie. En 1933 el ilustre físico Max Planck —fundador de la teoría de Ios cuan ta— protestó ante él por haberse dejado cesantes a 1.500 do centes de universidades germanas. El Führer replicó: “Si el despido de científicos judíos significa la destrucción de la alemana de hoy, prescindiremos de la ciencia durante algunos años”.

freud exiliado en ee.uu.

Sigmund Freud, el fundador del moderno sicoanálisis, era judio. En junio de 1938 voló de Austria a Gran Bretaña, pasando por París, acompañado por su hija Anna.

Artista de cine exiliado por el nazismo

El director teatral y cinematográfico Max Reinhardt se embarcó en el “Normandie” para Nueva York en (937. En los Estados Unidos, ya se lo conocía por su película “Sueño de una noche de verano”.

artista exiliado en ee.uu por los nazis

Novelista alemán Erich Maria Remarque llegó New York el 4 de setiembre de 1939, a bordo trasatlántico “Queen Mary”. Su país había atacado a Polonia tres días antes. Los nazis descofiaban de este escritor después del éxito tenido en 1929 por su novela “Sin novedad en el frente”, una descripción de todos los horrores fas en el frente durante la Primera Guerra Mundial. En 1939, Hitler mandó quemar publiicamente ejemplares del libro ante la Universidad de Berlín, afirmando que esa obra era la “Traición” a los soldados que habían combatido 1914-1918

exiliado de nazismo

Franz Werfel era famoso en la década del treinta por su novela “Los 40 días del Musa Dagh” y su drama “Jacobowsky y el coronel”. De origen checo, pero residente en Viena desde hacia tiempo, se hallaba en Italia en 1938, cuando los nazis se apoderaron de Austria. Como era judío, buscó refugio en París. Cuando los alemanes invadieron Francia, estuvo escondido siete semanas en Lourdes y allí formuló un voto: si lograba llegar a América, rendiría un homenaje especial a santa Bernadette, patrona de ese santuario. A fines de 1940, ya estaba sano y salvo en Nueva York. Cumpliendo con su promesa, escribió “La canción de Bernadette”

exiliado por le nazismo de 1933

El novelista Lion Feuchtwar: dando una serie de conferencias en los Estados Unidos declaró que el libro “Mi Lucha”, de Hitler “contenía unos 139.900 errores sobre un total de 140.000 palabras”. El vengativo dictador mandó a confiscar su casa berlinesa. Se estebleció entonces en Francia, donde, en 1939, los franceses lo arrestaron y encarcelaron como extranjero enemigo. En 1940, después de la caida de ese país-aprovechó la confusión general y logró huir a América desde Lisboa-

artistas exiliados

El poeta y dramaturgo Bertolt Brecht era un marxista famoso por sus ideas
igualitarias y por la hostilidad hacia Hitler. En la “Jungla de cemento”, los canallas
eran los industriales; en “La ópera de tres centavos”, los héroes eran los plebeyos. En 1933, cuand Hitler conquistó el poder, huyó hacia Dinamarca y Suecia. Dejó abandonados muchos manuscritos, pero un amigo ‘las escondió  para luego enviárselos a través  de Siberia hasta el sur de California donde se había refugiado

exiliado por la guerra en alemania de 1939

André Maurois, célebre escritor francés de origen judío y declarado antinazi, actuó como oficial de enlace entre la FEB y los franceses a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Después de la derrota de Francia, fue a Londres a título personal, en caracter de portavoz de su país. Como carecía de recursos y no podía volver a París
—ya  ocupado por los alemanes— se trasladó a Boston a fines de 1940 donde consiguió la cátedra universitaria.

fermi exiliado por lo nazis

El físico Enrico Fermi, casado con una judía, abandonó Italia en diciembre de 1938, después que Mussolini, presionado por Hitler, promulgó leyes que privaban a los hebreos de muchos derechos políticos y económicos. Se detuvo en Estocolmo apenas lo suficiente para recibir un premio Nobel, merecido por su original trabajo analítico sobre los neutrones, y arribó a los Estados Unidos en enero de 1939. En América, con la colaboración de otros físicos nucleares exiliados -entre ellos, los húngaros Edward Teller y Leo Szilard— trabajó en el desarrollo de la bomba atómica.

Einstein exiliado por los nazis

El matemático Albert Einstein era el mas famos de los científicos prófugo; de Alemania. En 1921 obtuvo el premio Nobel. Su teoría de la relatividad y sus trabajos posteriores en el campo de la física jura le valieron el reconocimiento de todo el mundo que lo consideraba un genio. Vilipendiado Dor Hitler en su calidad de judío, dejó su puesto de director del Instituto Kaiser Wilhelm en Berlín. Renunció a la ciudadanía alemana y viaje en 1933. a los Estados Unidos, donde continuó sus investigaciones en el Instituto para Estudios de Avanzada en Princeton.

exiliado cientifico

La política Hannah Arendt era estudiante en la Universidad de Heidelberg cuando ios nazis se preparaban para conquistar el poder. Asustada por el servilismo de los secuaces de Hitler y en peligre por ser judia, se fue de su pais en 1933. En los Estados Unidos, en 1940, ejercía la docencia en un instituto neoyorquino de investigaciones sociológicas y escribió mucho sobre la Alemania nazi.

cientifico exiliado en ee.uu.

El físico Hans Bethe, llegó en 1935 a los Estados Unidos donde obtuvo una cátedra y un cargo como investigador en Cornell. Había sido expulsado de su cargo de profesor auxiliar en la Universidad alemana de Tubinga pero él lo tomó filosoficamente. “Puesto que mi madre era judía” decía “comprendí que me vería obligado a irme, tarde o temprano y no quise aguardar demasiado tiempo.  En 1943, por sus conocimientos en materia de energía termonuclear, entró a formar parte del equipo que trabajaba en el proyecto atómico. Hasta 1946, dirigió la división de física teórica del laboratorio científico de Los Álamos, centro de operaciones para las pruebas atómicas.

cientifico en el nazismo

El fisicoquímico James Franck renunció en 1933 a su cátedra en la Universidad de Gotinga, como protesta contra la política racista de Hitler. Aunque acusado  por los nazis de “sabotear al Estado”, era un científico tan prestigioso (también él un premio Nobel) que las autoridades germanas le ofrecieron permanecer en su cargo, pese a ser judío, pero prefirió emigrar. Fue primero a Copenhague; luego, en 1935, se trasladó a los Estados Unidos, donde se reunió con otros exiliado europeos para trabajar en proyectos.

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El compositor Kurt Weil,l casado con la cantante y actriz vienesa Lotte Lenya;  fueron acusados por los nazis en 1933 de “bolcheviques de la cultura” es decir, artistas peligrosamente radicales. El mayor delito de él era su asociación con el escritor izquierdista Bertolt Brecht, para quien compuso la partitura de “La ópera de tres centavos”. Su mujer fue considerada igualmente culpable: ella se había hecho famosa al desempeñar el papel de lenny en la misma obra musical. Los hitleristas prohibieron las creaciones de Kurt Weill e impidieron a Lotte Lenya seguir actuando en teatro. Poco después la pareja se fue de Alemania; y, a los dos años ya estaba en Nueva York, donde ella reanudo su carrera y él compuso la música para el drama bíblico de Franz Werfel.

El director de orquesta Arturo Toscanini declaró que el himno fascista “Giovinezza” era un absurdo musical y se negó a ejecutarlo en sus conciertos en Italia. Debido a esa actitud, algunos matones del partido lo golpearon en Bolonia en 1930. Esa experiencia intensificó su odio por Mussolini, sentimiento que solía manifestar frecuentemente en voz alta. Pero, enamorado de su país, no quiso expatriarse hasta 1938, cuando la Compañía Nacional de Radiodifusión la NBC, con sede en Nueva York, le ofreció dirigir una orquesta creada expresamente para él.

El compositor Igor Stravinsky, un ruso que vivía en París en ¡a década del treinta, detestaba prejuicios culturales de los nazis, que ya hab an condenado las obras de otros compositores modernos, como Paul Hlndemith, por ejemplo. En 1939, cuando se le ofreció una cátedra en Harvard, se alegró de poder poner cierta distancia entre él y Hitler. Partió para los Estados Unidos en el verano de ese año, justo en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

El director de orquesta Otto Klemperer viajó con su esposa a los Estados Unidos, después de perder su puesto en la Ópera del Estado, de Berlín, durante la purga antisemita de 1933. En Los Ángeles, llegó a ser director de la orquesta sinfónica local. Pero los nazis continuaron maltratándolo: lo acusaron injustamente de evasión fiscal  y confiscaron todos sus bienes en Alemania.

El director  de orquesta Erich Leinsdorf tenía veintesies años en 1937, pero, protegido por Arturo Toscanini dirigía desde 1933 la orquesta del festival de  Salzburgo. Recomendado por el mismo Toscanini a Edward Johnson, director del Metropolitan, lo contrataron como director auxiliar del teatro neoyorquino. Aunque Hitler aún no había anexado a Austria la política pronazi y el gusto musical, al igual que en Alemania ya estaban limitando las oportunidades para hombres como Leindorf quien pronto comprendió que su seguridad y su futuro económico estaban en América, pues, se incorporó al Metropolitan, donde en 1939, llegó a ser director principal y especialista del repertorio de Wagner.

exiliados

Los arquitectos Walter Cropius (a la derecha) y Marcel Breuer fundaron una escuela denominada Bauhaus, que llegó a ser un centro de enseñanza para otros artistas de vanguardia, durante la década del veinte, y ejerció una poderosa influencia en toda Europa en el ámbito del diseño. En 1928, la hostilidad alemana hacia las  innovaciones estéticas, estimulada por la creciente propaganda nazi, obligó al arquitecto Cropius y al diseñador de muebles Breuer a dejar su instituto y trasladarse a otros países. Breuer fue a España, Suiza y Gran Bretaña; y Cropius a Londres. En 1937, ambos llegaron juntos a los Estados Unidos, zonde obtuvieron cátedras en la Escuela de Diseño de Harvard.

dali exiliado de alemania

El pintor surrealista Salvador Dalí se destacaba por su inconformismo entre los artistas europeos de primera línea de la década del treinta. En 1929, dejó su nativa España para ir a París, quizá debido a un conflicto familiar. Más tarde, mientras muchos de sus colegas tomaban partido apasionadamente en la Guerra Civil de su país, manifestó que ésta lo tenía sin cuidado. Pero cuando los alemanes amenazaron París en 1940, se marchó de Francia y se estableció en los Estados Unidos, donde de tanto en tanto se aislaba en la tranquilidad de su bañera.

El pintor abstracto Josef Albers se las arregló para permanecer ajeno a las dificultades políticas desde 1923 hasta 1933, pese a que los nazis se esforzaban por suprimir todo estilo de arte vanguardista. Finalmente, como se negaba tercamente a alinearse con el realismo pregonado por el gobierno, la hostilidad oficial lo obligó a
renunciar a su cargo de docente en la Bauhaus. Al quedarse sin trabajo, resolvió establecerse en los
Estados Unidos, donde se incorporó al “Black Mountain College”, una escuela de Carolina del
Norte que acogió a muchísimos científicos y artistas exiliado.

El arquitecto Ludwig Mies van der Rohe dirigió la Bauhaus desde 1928, después de retirarse Walter Cropius y Marcel Breuer. Logró mantenerlo a flote durante cinco años más, pese a la creciente hostilidad de los nazis. En 1938, sin embargo, se dio por vencido y salió para los Estados Unidos

El caricaturista Ceorge Crosz atacaba a los nazis con tal feroz sátira socio-política que lo calificaron de “bolchevique cultural número uno”. En efecto, sus dibujos de gordos burgueses y sanguinarios militaristas dejaban muy pocas dudas acerca de sus simpatías ideológicas. En un principio, ignoró todas las presiones del partido, que incluían cartas anónimas de amenaza. Pero, en 1932, cuando un asistente de confianza lo visitó en su taller berlinés, llevando puesta una camisa parda de las tropas de asalto, y lo exhortó a ser más prudente, Grosz resolvió empacar y trasladarse a Nueva York, donde ejerció la docencia en el “Art Students League”, hasta que instaló una escuela propia en la misma ciudad.

Fuente Consultada:
La Segunda Guerra Mundial Tomoa: La Guerra Relámpago – Edit CODEX – “Exiliados Ilustres”

La Raza Superior Aria en el Arte Nazi Ideal de Hombre Para Hitler

La Raza Superior Aria en el Arte Nazi
Ideal de Hitler del Hombre Alemán

Adolf Hitler fue el crítico de arte quizá más seguro de si mismo y por cierto el más eficiente de toda la historia. Como dictador del Reich, sabía lo que le gustaba en pintura y escultura. Y el país obtuvo productos acordes con sus gustos.

El Führe adoraba toda obra de propaganda en que aparecieran alemames heroicos u hogareños, desempeñando las funciones propias de  una superraza nórdica, dedicada a la patria, al hogar y al orden. Al igual que muchos críticos de arte, era un pintor fracasado que apreciaba cuanto había admirado en su juventud: figuras clásicas, con frecuencia desnudas, con motivos alegóricoso  trasfondos rurales.

Consideraba como locos o delincuentes, a los cubistas, los surrealistas y otros innovadores que pintaban prados azules y nubes amarillas.

raza aria superior ideal de Hitler

Si hacer caso a una pegajoda Venus, un Adonis teutónico y patriota corre a las armas en esta alegoría realizada en 1924 por Arthur Kampf, cuya carrera prosperó durante  la era nazi

Ateniéndose a tales pautas, consiguió que el arte germano retrocediera con paso de ganso hasta el siglo XIX. Se sacaron de los museos y se vendieron en el extranjero obras deVan Gogh, Cauguin, Picasso, Chagall y Modigliani y se quemaron unos 5.000 cuadros menos comerciables. Simultáneamente Hitler constituyó una burocracia para empadronar a los artista; trabajos se amoldaban a su criterio.

Los elegidos eran  libres de pintar o esculpir lo que a él le gustaba. El ministro de proganda, Joseph Goebbels, prohibía criticarlos. Los favoritos del Führer se salvaban del servicio militar.

Gozaban de particular favor escultores como Amo Breker y Josef Thorak, cuyos bustos halagüeños y estatuas gigantescas dominaban con frecuencia las exposiciones anuales de la maciza Casa del Arte Alemán en Munich, para cada una cuales se requería el imprimatur de Hitler. Además, se apreciaba a pintores como Adolf Wissel, especializado en la representación de campesinos leales y laboriosos, y Sepp Hilz y Adolf  Zeigler, cuyos óleos conferían a las muestras el picante de algún desnudo aprobado por las autoridades.

Todos exaltaban la nueva misión del artista alemán: volver a despertar elorgullo de de la estirpe teutónica para que se orientara hacia una guerra total; y, una vez llegada ésta, sostener el espíritu nacionalista del país.

frase hitler sobre la raza aria superior

Arte degenerado, término genérico peyorativo utilizado en Alemania por el movimiento nacionalsocialista para designar las obras de arte y las diferentes tendencias del arte moderno prohibidas por razones ideológicas. La campaña de política cultural nacionalsocialista contra el arte moderno cobra forma con la exposición de Arte degenerado organizada en 1937 en Munich, donde se exhibieron 650 de las 16.000 pinturas, grabados y esculturas confiscadas a los museos alemanes por no cumplir el ideal estético de la “grandeza de la “raza aria” exigido por los nacionalsocialistas.

arte nazi idela del hombre ario

Berlín, 1940. Este bajo relieve de granito, esculpido por Arno Breker para un edificio diseñado y nunca construido, simboliza la resurrección de la Alemania derrotada en 1918

PENÉLOPES DESNUDAS QUE GUSTABAN A UN PURITANO
En la estatuaria heroica del arte nazi había desnudos, como verduras aromáticas en un estofado, para que las exposiciones resultasen más sabrosas y la gente mirase también las obras menos llamativas. Durante la década del treinta, Alemania se destacó por cierto puritanismo militante. Pero nadie protestaba en esas muestras, ni siquiera el puritano —aunque en otros aspectos— de Adolf Hitler, cuya aceptación de ciertos óleos con desnudos sorprendía incluso al cínico Dr. Goebbels.

De cualquier modo, esa aceptación dependía de cómo los pintores se ajustaban a los conceptos del Führer. Éste pretendía que las mujeres representadas tuviesen cuerpos limpios, con pechos exuberantes, vientre chato, muslos largos y piernas esbeltas, de acuerdo con el modelo ideal de la virgen nórdica. Y si se las mostraba en un escenario rural o en el contexto de algún mito consagrado, como, por ejemplo, una parejade diosas que simbolizaran las fuerzas de la naturaleza, los rendimientos reales de los desnudos podían ser bastante sugestivos.

La propaganda nazi esperaba que esa pornografía oculta ayudara a incrementar el número de nacimientos y a estimular a los combatientes con la promesa implícita de Penélopes voluptuosas que aguardarían su retorno de la guerra. Al volver del frente —decía Hitler— tienen la necesidad física de olvidar toda la suciedad y admirar la belleza de las formas.”

La raza aria ha sido considerada como la raza mejor capacitada para el desarrollo de civilizaciones y sus respectivos adelantos tecnológicos y culturales. El origen de la raza aria se remonta a miles de años atras en rutas provenientes del centro de Asia que con sucesivas migraciones fué ocupando toda Europa y que con el paso del tiempo se fueron creando nuevas culturas y diversificando los lenguajes indoeuropeos.

HUMILDES MIEMBROS DE LA RAZA SUPERIOR
Los artistas de Hitler no sólo llevaron el arte ai pueblo, sino que también procuraron que la gente común participase en el arte como nunca lo había hecho. Cientos de pinturas y estatuas, realizadas por simples trabajadores, reiteraban el mensaje de que todos los alemanes formaban una gran familia laboriosa, más unida por la tierra, la sangre y sus firmes ideales que cualquier otra nación.

Los personajes de esos himnos visuales raras veces sonreían: presentaban mandíbulas apretadas, expresiones severas. Hasta los niños y los animales parecían imbuidos por un grave sentimiento de determinación u obediencia.

Pocos sujetos se mostraban en actitudes ociosas. Los operarios usaban o, por lo menos, empuñaban sus herramientas. Los labradores, aún descansando y luciendo sus trajes dominicales, sugerían la idea de que estaban listos para reanudar sus tareas en el campo.

A partir de la guerra, la canonización de obreros y campesinos cobró más impulso. En obras dedicadas al heroísmo del ejército, fornidos trabajadores se alinearon con los combatientes en metros cuadrados de lienzo y en toneladas de piedra, indicando que ellos también eran soldados, encargados de suministrar a las tropas los alimentos y las armas vitales para los triunfos del Reich.

hombre ario segun Hitler raza aria

Este centinela de piedra caliza, esculpido en 1936 por Willy Meller se d estacaba frente al “Ordensburg Vogelsang”, una de las cuatro escuelas para formación de futuros líderes nazis. La inscripción reza: “Vosotros sois los portadores de antorchas de la nación. Lleváis delante de vosotros la luz del espíritu en nombre de Adolf Hitler”

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Arno Breker retoca una de sus obras más sobrias: un busto de Albert Speer, el arquitecto favorito de Hitler. La mayoría de sus estatuas exhibían figuras gigantescas con musculaturas sobrenaturales, aun mis realizadas que las de su colega Josef Thorak. Como no podía encontrar alemanes bastante robustos que le sirvieran de modelos, tuvo que basarse en las imágenes de tratados de anatomía.

raza aria de hitler esculturas

Grupo familiar de 6 metros de alto.

escultura nazi super hombre
Una composición titulada “Camaradería”, en escala similar. El autor de ambos trabajos es el prolífíco losef Thorak. Esculpió el provocativo trío para el pabellón alemán en la Feria Mundial que tuvo lugar en París en 1937: y, ese mismo año, los dos camaradas de bronce dominaron en Munich la apertura de la llamada “Casa del Arte Germano”, escenario de las mayores exposiciones nazis. Tal como Breker, Thorak era un veterano de la Primera Guerra Mundial: una circunstancia, ésta, que tal vez lo ayudó a granjearse la simpatía del ex combatiente Hitler. Cuando funcionarios del régimen descubrieron un manifiesto comunista que él había firmado en su juventud, el dictador no se preocupó demasiado por ese hallazgo. Se limitó a hacer un comentario sorprendente y paternal: “Los artistas son almas ingenuas. Hoy firman una cosa; mañana, otra”

arte nazi una pintura

El pintor Sepp Hilz, trabajando en su taller en Babiera, trasforma hábilmente a una agraciada modelo en una “Venus campesina”: mezcla artesanal de sencillez rural, ideal racial y concupiscencia.

arte nazi de bronce

En este bronce realizado en 1938 por Hans Breker, hermano menor de Amo, un minero de firme mandíbula empuña su piqueta cual si fuera un arma, sugiriendo que él también, como todo soldado de uniforme, es un combatiente importante para la patria.

obra pictorica de Hitler

Hitler estimaba mucho los cuadros como éste de Adolf Wissel, donde se exalta la vida de hogar que él recomendaba y que nunca tuvo. El padre irradia una fuerza patriarcal que su hijo ya empieza a compartir; y la mirada humilde o plácida de las mujeres sugiere una segura docilidad.

Ver: Cientificos y Artistas Exiliados del Régimen NAZI

Fuente Consultada:
La Segunda Guerra Mundial Tomo: La Guerra Relampago – Edit CODEX – “Arios Por Tonelada”

Territorios Perdidos Por Alemania en la Primera Guerra Mundial

Territorios Perdidos Por Alemania en la Primera Guerra Mundial

El 7 de mayo de 1919, los alemanes conocieron las conclusiones de la conferencia de Versalles, y quedaron horrorizados, convencidos de que jamás una paz había sido tan dura. Algunos querían, incluso, volver a empuñar las armas, pero los jefes militares demostraron la insensatez de tal actitud.

Obligada a aceptar, Alemania conservó un profundo rencor contra la hipocresía de sus vencedores, que, fingiendo hacer una paz justa, habían resuelto el problema reduciendo a Alemania a la impotencia. Aquel rencor comenzó a pensar ya en el desquite: los alemanes se preparaban a no tener piedad ellos tampoco.

El Tratado de Versalles, en realidad, es el resultado de muchos compromisos. La mayoría de las potencias había pedido el máximo, para poder renunciar después, aceptando algunas concesiones. En total, Alemania perdía cerca de la séptima parte de su territorio y la décima parte de su población: Alsacia y Lorena volvían a Francia, sin que nadie encontrara en ello un motivo de censura. Bélgica, por su parte, obtenía Eupen y Malmédy: una pequeña rectificación de su frontera.

Pero las pretensiones habían sido muy amplias. Haciendo valer el célebre principio de la Revolución Francesa, el de las «fronteras naturales», Francia había reivindicado toda la orilla izquierda del Rhin. Afirmaba, no sin ciertas razones aparentes, que la posesión de aquel territorio la pondría al abrigo de toda invasión germánica. (Los belgas, a su vez, reclamaban la desembocadura del Escalda: otra frontera natural, constituida a costa de los Países Bajos y que ofrecía la ventaja de liberar al puerto de Amberes, cuya salida al mar se encontraba encerrada entre las tenazas de dos territorios holandeses.)

Pero Wilson y Lloyd George se opusieron a las pretensiones francesas. Aquello equivaldría a convertir la Renania en una nueva Alsacia-Lorena, con el peligro* inmediato de provocar nuevos conflictos, pero, como los franceses afirmaban que la reivindicación de tal territorio no obedecía más que a razones de seguridad, americanos e ingleses aceptaron firmar un tratado de garantías, mediante el cual se comprometían a que las nuevas fronteras de Francia serían respetadas siempre. Además, si la Renania seguía siendo alemana, sería desmilitariza.

No se permitiría ningún soldado alemán , ni fortificación militar alguna en la orilla izquierda del Rhin, ni en una franja de 50 kilómetros de ancha sobre la orilla derecha. Aquellas cláusulas ofrecían a Francia, en efecto, una posición favorable. Cualquier ataque por sorpresa le permitiría penetrar sin dificultades en territorio alemán y ocupar lo que constituía la fuerza viva de Alemania: el Ruhr.

Además, el territorio del Sarre era también reivindicado por Francia, interesada en las riquezas carboníferas intactas y por el potencial siderúrgico de aquella nación, pero la anexión pura y simple a Francia fue rechazada también: el Sarre sería administrado, durante quince años, por una comisión de la Sociedad de Naciones.

Después, en 1935, un plebiscito permitiría a la población elegir entre el mantenimiento del «statu quo», la unión a Francia, o la vuelta pura y simple al seno de la nación alemana. Hacia el oeste, pues, los territorios alemanes desmilitarizados constituían una especie de glacis de protección entre Alemania y Francia.

ALEMANIA: PERDIDAS TERRITORIALES E INDEMNIZACIONES
También en el Este se vio privada Alemania de una parte de sus territorios. A favor del reconstituido Estado polaco, perdió la Posnania, pero las que más fuertes controversias levantaron fueron dos zonas: la Alta Silesia, aunque poblada por alemanes, fue anexionada por Polonia, y, en el Norte, se creó un «pasillo polaco» que» daba al nuevo Estado una salida al mar. Además, el único puerto aprovechable, el de la ciudad alemana de Dantzig, recibió un estatuto internacional.

El problema del pasillo polaco era importante, por dos razones: porque en aquellas regiones vivían muchos alemanes, y, sobre todo, porque separaba a Alemania de su provincia de Prusia oriental. En el Schleswig del Norte se organizó un plebiscito que decidió’ la unión de aquel territorio a Dinamarca. Además de aquellas pérdidas territoriales, resultaron especialmente dolorosos para los alemanes el desarme y el problema de las indemnizaciones.

Como primera medida de un desarme general, al que todo el mundo se comprometió, se le prohibió a Alemania todo armamento pesado y la aviación militar. Su ejército no podría pasar de los 100.000 hombres, los necesarios para defender el país contra una revolución bolchevique que todos temían. Por otra parte, considerada como única responsable del desencadenamiento de la guerra, Alemania fue condenada, en principio, a «pagar la cuenta», a reparar lo que por su culpa había sido destruido.

Una primera valuación ascendía 700 mil millones de marcos oro. Pero, ante las dificultades del problema, se nombró una comisión encargada de formular propuestas concretas, de modo que, en Versarles, Alemania fue condenada a aceptar el pago de una suma que aún no había sido fijada.

Las Cámaras inglesas y francesas ratificaron el Tratado de Versarles, y Alemania también, sólo que con reticencias. Sin embargo, el Senado americano, desoyendo a Wllson y negándose a unir a América a un tratado que hacía prever conflictos entre los europeos, decididamente incorregibles, se opuso a la ratificación del tratado, debilitando así su fuerza (noviembre de 1919).

Alemania, pues, lo aceptó contra su voluntad, Rusia no era signataria, y América lo rechazó: así, el Tratado de Versarles no fue, en fin de cuentas, más que un acuerdo entre las principales potencias de una Europa muy debilitada, que sólo podía durar mientras la fuerza de los aliados les permitiese hacerlo respetar.

Fuente Consultada: HISTORAMA TOMO XII La Gran Aventura del Hombre Editorial CODEX

Campaña al Norte de Africa en la Segunda Guerra Mundial

Campaña al Norte de África en la 2° Guerra Mundial –

De 1940 a 1943, África del Norte y el Sahara fueron escenarios de una de las más terribles guerras del desierto que haya conocido la historia de la humanidad. Los ejércitos alemanes, al mando del mariscal Rommel, amenazaron durante varios meses las posiciones aliadas en el Cercano Oriente y en Oriente Medio. Por fortuna, con la victoria de El Alamein, las fuerzas británicas, al mando de los generales Montgomery y Alexander, infligieron al régimen hitleriano su primer golpe, un golpe que sería de importancia trascendental.

La horrible campaña de África del Norte ha sido uno de los episodios más dramáticos de la segunda Guerra Mundial. La distancia entre Alejandría y Trípoli no tiene menos de 2.260 km. Sin embargo, entre los años 1940-43, los combatientes de ambos bandos efectuaron dos veces y media un movimiento pendular entre Egipto y Tripolitania, entonces posesión italiana y que hoy forma parte de Libia.

Las operaciones eran dificultosas debido al clima y la configuración del terreno. No tenían ninguna posibilidad de llegar a término sino a condición de utilizar la máxima rapidez y manejar fuerzas extremadamente móviles. Las campañas de África del Norte demostraron el gran valor estratégico de los tanques y los vehículos blindados.

También el abastecimiento de las tropas tropezó con dificultades desconocidas hasta entonces. El éxito de una campaña dependía, en gran parte, del normal aprovisionamiento de gasolina, aceite, agua para enfriar los motores, víveres, agua potable, ropas, productos farmacéuticos y municiones. Al partir, todo este material debía ser trasladado hasta el mismo terreno desde los depósitos, que, con frecuencia, estaban muy lejos. La consecuencia era la creación de una intendencia más importante que las fuerzas combatientes.

Había que emprender los ataques con fuerzas reducidas, un máximo de 30.000 hombres, porque ninguno podía realizarse más allá de cierta distancia de las posiciones de partida.

En esta guerra del desierto los puertos demostraron ser de capital importancia. ¿Debe verse en esto la razón de que las tropas italianas que luchaban al lado de Alemania no lograran nunca dejar fuera de combate a las fuerzas francobritánicas durante el período más favorable de la campaña de África ?.

No hay que olvidar que de junio a setiembre de 1940, las tropas aliadas se encontraban muy debilitadas por la guerra relámpago de los alemanes, sobre todo después del desastre de Dunkerque. A menos que las fuerzas del Eje se hubieran equivocado creyendo que la resistencia inglesa no duraría más allá del verano.

rommel campaña al norte de africa

Al comienzo de 1942, las fuerzas Aliadas en el norte de África fueron debilitadas al mandar destacamentos al Lejano Oriente. Rommel al mando del Áfika Korps recapturó Bengasi. Entonces derrotó a los Aliados en la Batalla de Gazala y conquistó Tobruk, haciendo miles de prisioneros y apoderándose de grandes cantidades de suministros, antes de continuar más profundamente dentro de Egipto.

Fuera como fuese, el general Wavell consiguió cambiar el giro de los acontecimientos a partir de diciembre de 1940, con sus ataques contra África central, donde las fuerzas italianas eran más numerosas y constituían una amenaza para el Oriente Medio y sus campos petrolíferos. Este éxito parcial ¿se debió acaso a la fuerte tradición colonial de Inglaterra que. sin seria preparación, pero frente a una necesidad imperiosa sabía dónde había de centrar sus esfuerzos?

Las fuerzas inglesas que se opusieron al Afrikakorps del general Rommel estaban especialmente equipadas para la guerra en el desierto. El Afrikakorps consiguió atravesar las líneas de Wavell y avanzar rápidamente hasta la frontera egipcio-libia. Los generales ingleses Auchinleck y Cunnimgham detuvieron a Rommel cerca de Sidi-Resseg.

En 1942, Rommel tomó de nuevo la iniciativa. Los puntos clave de los combates se situaron en Bir Hakeim y Tobruk. Ante este puerto transformado en plaza fuerte, Rommel destruyó 230 tanques en un día. Después, el 21 de junio, Tobruk cayó en sus manos, así como 28.000 prisioneros entre los que figuraba toda la división sudafricana.

Este magnífico hecho de armas le valió a Rommel el apodo de «zorro del desierto» y el título de mariscal. El primero se lo concedieron los ingleses; el segundo, Hitler. El camino hacia Egipto estaba libre, pero los alemanes chocaron entonces con el general Montgomery, que se convertiría en el popular «Monty», y el general Alexander. Éstos habían fortificado a toda prisa las posiciones de El Alamein, que serían las pinzas de la tenaza en las que los ejércitos alemanes gastarían sus últimos recursos.

La batalla de El Alamein empezó el 30 de junio. Por dos veces Rommel intentó en vano tomar las posiciones inglesas. El 23 de octubre, el VIII Ejército inglés, después de un formidable bombardeo de las líneas de comunicación de Rommel, se lanzó también al ataque.

Esto provocó la desbandada en las filas del Afrikakorps. La retirada de las fuerzas de Rommel fue una huida precipitada. Esta victoria aliada se debió en parte al desembarco en las costas del norte de África de un cuerpo expedicionario anglo-norteamericano al mando del general Eisenhower. Al mismo tiempo, en el estrecho de Gibraltar se habían reunido unos 800 buques ingleses para efectuar desembarcos en varios puertos norteafricanos.

La campaña finalizó con la conquista de Túnez en la que los generales Anderson, Clark, Montgomery, Alexander y Eisenhower acabaron con las últimas resistencias de las fuerzas alemanas.

Rommel se había defendido con desesperada energía, pero su estado de salud le obligó a ceder sus poderes a von Arnin quien, el 11 de mayo de 1943, hubo de abandonar una lucha que era ya inútil. Rommel volvió a enfrentarse con los aliados en Normandía, donde fue gravemente herido.

Después del “atentado contra Hitler, en julio de 1944, tuvo que elegir entre el suicidio por envenenamiento o verse ante un tribunal del pueblo. Rommel escogió el suicidio. Así desapareció un hombre a quien Winston Churchill había dado el título de «gran general».

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil – Tomo I – Sangre y Arena – A Zeta Editorial Credsa

Biografía Francisco Jose I Emperador de Austria Historia

FIN DE LA DISNASTÍA HASBURGO
FRANCISCO JOSE I: VIDA Y GOBIERNO DEL EMPERADOR DE AUSTRIA

Francisco José I. Emperador de Austria, nieto del Emperador de Alemania Francisco II, Nació en 18 de agosto de 1830 y murió en 21 de noviembre de 1916, en el palacio de Schoenbrunn, Viena (1830-1916). Subió al trono en 1848, sucediendo a su tío Fernando I, cuando éste abdicó durante la revolución de 1848. Fue el último gobernante de la dinastía de los Habsburgo. Su gobierno estuvo sellado por la tragedia personal y la lucha contra el liberalismo imperante en su ápoca. Como emperador, entre 1848 y 1850 apoyado por Rusia logró restablecer el orden político y  restableció el poder en la Confederación Alemana.

Emperador Francisco Jose I de Austria

Emperador Francisco Jose I de Austria

En los 68 años de su reinado, Francisco José I resguardó el prestigio de los Habsburgo, pero no pudo detener la decadencia del Imperio austríaco, junto con «el emperador de la Belle Epoque» desapareció una sociedad brillante en medio del estrépito de la Gran Guerra.

En 1859 hubo de ceder Lombardía a Italia; en 1866 quedó excluído de toda intervención en los asuntos de Alemania, como resultado de su guerra con Prusia, y hubo de ceder el Véneto a Italia. Se le nombró rey de Hungría en 1867.

La tragedia familiar siempre lo persiguió, pues en 1857 perdío a su primera hija Sofía, víctima de escarlatina. En 1867 su hermano Maximiliano I emperador de México, por voluntad de Napoleón III, fue ejecutado. En 1898 su esposa  Isabel asesinada y antes en 1889 su único hijo Rodolfo se suicidó. Mas adelante, en 1914 el asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando y de la esposa de éste en Sarajevo,  fue causa de la Primera Guerra Mundial.

Desde su llegada al trono  ejerció un poder autoritario, reprimiendo toda oposición liberal o nacionalista. Dejando de lado la caza, su pasatiempo preferido, permanecía largas horas trabajando, escuchando a sus consejeros y ministros y preocupándose de todos los aspectos de su cargo. Siguiendo su ejemplo, la administración del imperio proyectaba una rigurosa imagen de eficacia, al igual que el ejército y la policía, cuyo celo y dedicación eran absolutos.

Su largo reinado conoció una sucesión de fracasos en política exterior que, poco después de su muerte, conducirían a la desintegración del Imperio de los Habsburgo. Para empezar, sus dudas con ocasión de la Guerra de Crimea (1854-56) le hicieron perder la alianza de Rusia.

Esa debilidad facilitó luego la intervención del Segundo Imperio francés de Napoleón III en apoyo del Piamonte, librando ambos emperadores la batalla de Solferino (1859): la derrota austríaca le hizo perder la Lombardía y abrió las puertas a la unificación de Italia en detrimento de la antigua influencia austríaca sobre los pequeños Estados de la península.

Otorgó al ejército un lugar de prestigio en una sociedad conservadora, trató siempre de dar una imagen de un imperio ordenado, controlado y organizado. Sin embargo, Francisco José I no despreciaba la modernidad. El nuevo Código penal de 1852, el Código de comercio de 1862 y las leyes sociales de 1880 testimonian su preocupación por hacer evolucionar el imperio, siguiendo los pasos de los países de Europa occidental, en particular de Alemania.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA ÉPOCA: En 1815, luego de la derrota definitiva de Napoleón,  se restableció en toda Europa un orden conservador, y la cooperación de las grandes potencias, que tomó cuerpo en el concierto de Europa, que trató de asegurar su duración. Pero las oleadas revolucionarias de principios de las décadas de 1820 y 1830 dejaron ver que las ideologías del liberalismo y el nacionalismo, desatadas por la Revolución Francesa y reforzadas ahora por la propagación de la Revolución Industrial, estaban vivas aún y activas.

En 1848, explotaron una vez más en toda Europa. Y una vez más fracasaron. Pero no todo se perdió. Tanto liberalismo como el nacionalismo triunfarían en la segunda mitad del siglo XIX, pero en formas no previstas por los idealistas liberales y nacionalistas, totalmente convencidos de que su momento había llegado cuando se fueron a las barricadas en 1848.

El Imperio Austríaco era un conglomerado de nacionalidades bajo el dominio de la monarquía de los Habsburgo, uno de los bastiones más inexpugnables del tradicionalismo en Europa. El empeño imperial por mantener el absolutismo e impedir cualquier amago de participación de las nacionalidades en los asuntos del Estado propició el despertar de los movimientos nacionalistas, que protagonizaron en 1848 un movimiento insurreccional de carácter liberal y nacionalista. Fue la llamada «primavera de los pueblos».

Los Habsburgo reinaban sobre un territorio de 668.000 km² habitado por más de 28 millones de personas y que constituía un verdadero puzzle de etnias y naciones. Sus habitantes pertenecían a cinco grandes grupos étnicos: alemanes, magiares, eslavos del norte (checos, eslovacos, polacos y rutenos), eslavos del sur (serbios, croatas y eslovenos) y latinos (rumanos e italianos). Así, el Imperio Austríaco era el prototipo de Estado del Antiguo Régimen, sin unidad nacional definida y dominado por una nacionalidad minoritaria, los alemanes, que controlaban la vida política y económica y monopolizaban los cargos de la administración y del ejército imperial.

La revolución liberal se inició en Viena en marzo de 1848 y consiguió la destitución de Metternich, la abolición de los derechos feudales y la elección de una Asamblea Constituyente por sufragio universal. Finalmente, el Emperador abdicó y fue nombrado Francisco José I, de tendencia más negociador. En pocos días, la revuelta se extendió a otras zonas del Imperio.

Después de Viena y Praga, la revuelta llegó a Cracovia, principal foco del nacionalismo polaco y a Croacia, donde la Dieta, reunida en Zagreb, reivindicó el derecho a expresarse en serbo-croata y elaboró un programa autonomista.

En los territorios italianos de Lombardía y Véneto, los insurrectos reclamaron la retirada de los austríacos y en Venecia, los radicales proclamaron la República.

Pero fue en Hungría donde la revuelta alcanzó mayores dimensiones. El nacionalista Kossuth, líder de un partido demócrata y separatista, consiguió que la Dieta húngara votase la libertad de prensa, la abolición de los derechos feudales, la organización de una guardia nacional y la instauración de un sistema parlamentario. Se formó un gobierno húngaro, que se negó a aceptar la coronación del nuevo emperador como rey de Hungría y proclamó la independencia. Austria no la aceptó y estalló una guerra entre ambas naciones.

SU GOBIERNO: Fue el último soberano de derecho divino, pero, si pudo compararse con la Reina Victoria por la duración de su reinado (64 años) y por su alta conciencia profesional, el camino que tuvo que recorrer fue infinitamente más difícil. Donde habrían sido necesarios impulsos geniales, él no aportó más que el trabajo de un concienzudo burócrata.

Cuando el emperador se casó con Isabel de Baviera, fue como la unión de un pájaro heráldico, disecado por la etiqueta, con la gaviota de los océanos que la emperatriz hizo grabar, más adelante, en su sello. Isabel, con la que Francisco José se casó por amor, dada su excepcional belleza, su encanto y su personalidad aún mayores, fue, en la corte de Viena, la fantasía que rompe las normas, la sinceridad que se enfrenta con la hipocresía. Se interesó fervorosamente por la monarquía de los Habsburgo, y no tardó en diagnosticar la causa principal de su decadencia: la animosidad de Hungría.

Isabel de Baviera mujer de Francisco jose I

Isabel de Baviera

Se sabe que se sentía incómoda en la corte de los Habsburgo. En el Hofburgde Viena, que ella bautizó como el
«palacio calabozo», no toleraba el peso de la rígida etiqueta, y a menudo se escapaba para emprender incesantes viajes o se refugiaba en los numerosos castillos que había mandado construir o que alquilaba, sabiendo que su marido no le negaría nada. Su reconocida belleza, representada en los retratos pintados por Winterhaltery en numerosas fotografías, la obsesionaba, y para conservarla abusaba de los cosméticos, al punto de alterarla.

Pero su simpatía por los húngaros se convirtió en entusiasmo exagerado y la llevó demasiado lejos, por lo que fue duramente criticada. Llegó a ser la emperatriz errante, y, como dice Barres, «…era más bien el revoloteo de un espíritu perdido, que se debate en el aire, que no encuentra su nido y que no se sujeta a disciplina alguna».

Durante los primeros años de su reinado, Francisco José, dominado por el horror de las revoluciones, atormentado por la nostalgia hereditaria del imperio universal, no había comprendido que, para conservar su autoridad, tenía que limitarla, dando más libertades a sus subditos: ése fue el «sistema de Bach», así llamado, por el nombre de su fundador.

La administración estaba muy centralizada, germanizada. El idioma alemán se había impuesto en todas partes, incluso en Hungría. Tras las derrotas de Italia, en 1859, el emperador se dedicó a ensayos de régimen constitucional, con la intención de desacreditarlo, dando a sus pueblos una apariencia de satisfacción. Al Reichsrath (Parlamento), añadió un Reichsrath reforzado con la inclusión de treinta y ocho miembros seleccionados entre los notables de todo el imperio.

La tendencia federalista, que reclamaba el reconocimiento de los derechos históricos de Hungría, lo obtuvo, y el emperador creó entonces dos cámaras, la de los Señores y la de los Diputados. Esta se hallaba compuesta por 343 miembros elegidos por las dietas provinciales, pero mediante un sistema electoral en el que un pueblo alemán de 500 habitantes tenía un diputado, mientras que una localidad eslava de 8.000 no tenía ninguno: así se mantendría el predominio del elemento germánico en el imperio.

Esta constitución había sido elaborada por el ministro Schmerling, pero los pueblos no la tomaron en serio. Hungría, Véneto, Transilvania y Croacia respondieron con la huelga electoral, y sus diputados se negaron a tomar parte en las deliberaciones.

En 1866, el fracaso de las tropas austríacas a manos de los prusianos en Sadowa permitió al canciller Bismarck expulsar definitivamente a Austria de los asuntos alemanes. Para Francisco José I, los reveses se acumulaban al mismo tiempo que el imperio se reducía.

Más grave aún eran las pretensiones de Hungría, que amenazaba con separarse. Esta vez, Francisco José I aceptó un acuerdo con el fin de evitar la guerra. En 1867 se instituyó la doble monarquía austrohúngara. Si bien Francisco José I se ciñó la corona del reino de Hungría, al tiempo que Austria y Hungría mantuvieron ministerios en común, la doble monarquía no disimuló en nada el debilitamiento del imperio.

El resultado fue la Ausgleich negociada, o Mediación, de 1867, que creó la monarquía dual de Austria-Hungría. Cada parte del imperio tenía ahora su propia constitución, su propia legislatura bicameral, su propia maquinaria gubernamental para asuntos internos y su propia capital (Viena para Austria y Buda —muy pronto se uniría a Pest, al otro lado del río— para Hungría –

Para mantener los dos estados unidos había un solo monarca I Francisco José era emperador de Austria y rey de Hungría I y también eran comunes el ejército, la política externa y el sistema de finanzas. En asuntos internos, los húngaros se habían convertido en una nación independiente. Empero la  Ausgleich no satisfizo a las otras nacionalidades que componían  el multinacional Imperio Austro-Húngaro.

La monarquía dual simplemente les permitió a los austríacos de habla alemana y a los magiares húngaros dominar a las minorías, especialmente a los pueblos eslavos (polacos, croatas, checos, serbios, eslovacos, eslovenos,  pequeños rusos), en sus respectivos estados. Tal como comento el  nacionalista húngaro Luis Kossuth: “El dualismo es la alianza de los elementos conservadores, reaccionarios, y cualesquiera aparetemente liberales de Hungría, con los alemanes austríacos que desprecian la libertad, para oprimir a las otras nacionalidades y razas.” El problema de las nacionalidades persistió hasta la caída del imperio, al final de la Primera Guerra Mundial.

La familia imperial era la viva imagen de esta sociedad que se hundía de manera inexorable, y el largo reinado de Francisco José I estuvo marcado por numerosos dramas personales. Desavenencias, muertes prematuras, suicidios y locura se sucedieron en una corte caracterizada poruña etiqueta rígida, donde el deber a menudo era más importante que el afecto.

Durante una visita a Sarajevo, el 28 de junio de 1914 fue asesinado por un nacionalista serbio, Gavrilo Princip. Francisco José I se negó a que el crimen permaneciera impune y envió un ultimátum al gobierno serbio para encontrar al asesino. Serbia se indignó considerándolo una intolerable injerencia en sus asuntos internos, y recibió de inmediato el apoyo de Rusia, defensora proclamada de los pueblos eslavos. Por su lado, Alemania presionó al Imperio austro-húngaro para que diera muestras de mayor firmeza, sin ignorar el juego de alianzas diplomáticas europeas, dando lugar así al inicio de la P.G.M.

Francisco José murió en plena contienda y su Imperio sólo le sobreviviría dos años, pues sucumbió a la derrota militar de 1918.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1830 Nacimiento de Francisco José en el palacio de Schónbrunn, el 18 de agosto.

1842 El húngaro se convierte en la lengua oficial del reino de Hungría.

1848 Agitación revolucionaria en Viena. Francisco José, emperador.

1849 Proclamación de la independencia de Hungría, bajo la dirección de Kossuth.  La secesión húngara es reprimida con la  ayuda de las tropas rusas.

1854 Francisco José se casa con  Isabel de Wittelsbach (Sissi).

1859 Derrota de Solferino y pérdida de la Lombardía.

1861 Se instaura una cámara elegida por sufragio censitario.

1866 Derrota austríaca de Sadowa a manos  de los ejércitos prusianos.

1867 Compromiso austrohúngaro.

1871 Proclamación del Imperio alemán (enero).

1879 Alianza entre Austria y Alemania,  la Dúplice Alianza.

1882 Italia se alia con Alemania y Austria, formando la Triple Alianza.

1889 Suicidio del archiduque Rodolfo.

1898 Asesinato de la emperatriz Sissi en Ginebra.

1906 El Parlamento introduce el sufragio universal masculino.

1914 El 28 de junio, asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando en Sarajevo. Declaración de guerra a Serbia (28 de julio).

1916 Muerte de Francisco José I, el 21 de noviembre, y advenimiento de Carlos I.

Fuente Consultadas:
ACTUAL Historia del Mundo Contemporàneo García-Gatell Edit. Vicens Vives
HISTORAMA Editorial Codex Tomo XI
CIVILIZACIONES DE OCCIDENTE Tomo B Jackson J: Spielvogel
HICIERON LA HISTORIA Biografías Entrada: Francisco José I Edit. Larousse

Causas de los Conflictos en Tunéz y Egipto Primavera Desierto

HISTORIA: PRIMAVERA EN EL DESIERTO – CONFLICTOS EN TÚNEZ Y EGIPTO

LA ERA DEL COLONIALISMO: A mediados del siglo XIX, el auge económico que se produjo en algunos países europeos gracias a la Revolución Industrial y el capitalismo alentó el fenómeno del llamado imperialismo colonial, caracterizado por el dominio y la administración de nuevos territorios en otros continentes.

El espíritu inicial era colocar los excedentes de sus producciones locales, que debido a la automatización habían logrado altas producciones que superaban el consumo local. Por otro lado Europa necesitaba materia prima para fabricar dichos productos y esa materia prima estaba en distintos países de la fecunda , inmensa y desordenada África, que se presentaba ante los ojos de los empresarios y compañias como una interminable proveedora de nuevos materiales. Lo mimo puede decirse de Asia.

Desde finales del siglo XIX países como Gran Bretaña , Francia, mas tarde  Estados Unidos y Japón, fueron los principales imperios coloniales que se repartieron gran parte de los dos continentes orientales. Primero la conquista militar, el sometimiento político, y luego la explotación económica y organización administrativa. Así se fue imponiendo el modelo económico occidental.

Asi continuó hasta finzalizada la Segunda Guerra Mundial donde las grades potencias quedaron con sus economías bastantes frágil, y mantener la tradicional estructura colonialista le creaba nuevos problemas a los ya asumidos por un conflicto que llevó 6 años dirimirlo.

En 1947 la India a través de su líder espiritual y político Gandhi pudo emanciparse de Gran Bretaña y asi pronto apareció una ola de emancipación en Asia y África, los nacionalismos del Tercer Mundo que se cobijaron a la sombra de la política de bloques marcada por la Guerra Fría, el grupo de los Países No Alineados y la inmigración hacia los países industrializados.

De esta manera podemos decir que un nuevo orden mundial forjado por Estados Unidos y la Unión Soviética,  tras la Segunda Guerra Mundial supuso el fin del viejo modelo colonial europeo. Imperios como el británico y el francés perdieron su condición hegemónica en el concierto internacional y se hundieron frente al empuje de los movimientos de emancipación nacional que florecieron en Asia y África, proceso denominado Descolonización.

De ese proceso surgieron una miríada de nuevos países (el Tercer Mundo), una flamante generación de líderes políticos ajenos al bipolarismo (Gandhi, Nehru, Lumumba) y un ramillete de conflictos de naturaleza muy diversa que marcaron la segunda mitad del siglo XX.

Dos de esos países, que son objeto del tema de esta página fueron Túnez y Egipto, por lo que daremos una breve idea de la política vigente en el momento de los distubios y violentas manifestaciones sociales en 2011, que los historiadores recuerdan con el nombre  de “Primavera del Desierto”.

TÚNEZ:  ubicado al norte de África, pequeño país de 160.000 Km², con 10 millones de habitantes, en su totalidad musulmanes y con un alto de alfabetismo. Su capital es Túnez, que explota el turismo como un importante recursos económico para el país.

En 1999, las primeras elecciones multipartidistas le dieron otra victoria al mismo presidente  Ben Alí (imagen abajo) , quien obtuvo plena inmunidad judicial luego de su mandato. Fue reelegido  en 2004 y 2009. En este año, a los 73 años de edad, Ben Alí, líder de la Unión Constitucional Democrática (RCD), inició su quinto mandato consecutivo.

presidente de Túnez Ben Alí

A pesar del notable crecimiento económico, en octubre de 2010, la cifra de desempleo en Túnez llegaba al 14,7 por ciento, lo que representaba ura seria amenaza para la estabilidad social. Cientos de miles de jóvenes eran reclutados por grupos radicales islamistas que se aprovechaban del descontento general de la población.

Otro de los graves problemas en este país tenía que ver con las severas restricciones a la expresión periodística y a la tarea de los jueces, especialmente contra aquellos que se atrevían a criticar o juzgar al Gobierno. La independencia judicial era nula, al igual que a libre expresión.

El 17 de diciembre de 2011 el aumento del desempleo, la elevada inflación y las promesas incumplidas por el Gobierno generaron protesta: masivas. La represión por parte de la policía se hizo ascendente y se denunciaron numerosas muertes. Ei gobierno de Zine al Abldine Ben Alí tambaleaba ante el inconformismo de la población.

EGIPTO:  ubicado al norte de África, un país de 1.000.000 de Km², con mas de 80 millones de habitantes, donde el 90% practica el islamismo de la rama sunita.Su capital es El Cairo.

Anwar El Sadat fue un destacado presidente egipcio por su participación en la Guerra de Yom Kipur contra Israel, recuperando territorios perdidos anteiromente en otra guerra, pero un 6 de octubre de 1981, El Sadat fue asesinado por un fundamentalista Islámico ante una multitud durante un desfile conmemorativo de la Guerra de Yom Kipur.

Lo sucedió Hosni Mubarak, considerado en su momento un héroe nacional por sus gestas militares en la década de los 70. Tropas egipcias participaron en la Guerra del Golfo, entre 1990 y 1991, en la que se expulsó a los iraquíes dei territorio de Kuwait.

Mubarack presidente de Egipto

En las elecciones presidenciales de septiembre de 2006, Mubarak fue reelegido, por quinta ocasión. El 21 de octubre de 2010, el Partido Nacional Democrático (NDP) anunció que el presidente Mubarak se presentaría para las elecciones presidenciales de 2011, lo cual causó el descontento colectivo debido a las altas cifras de desempleo, la opresión y la corrupción. El 31 de diciembre, una iglesia cristiana fue objeto de un atentado terrorista. Murieron 21 personas.

Respecto al acontecer de los hechos vamos a publicar una nota de la edición del Almanaque Mundial  2012, a cargo del comunicador social y periodista, Gustavo Reyes Ramiréz, quien lo explica de la siguiente manera:

Mohamend Bouazizi nunca pensó que su acto simbólico –prenderse fuego en plena plaza de Sidi Bouzid, ciudad de Túnez, el 12 de diciembre de 2010- sería la chispa de una gran revolución civil en pro de la democracia, que se extendió por los países de la región norte del continente africano y la península arábiga, y cuyo resultado final es, hasta el momento, imposible de predecir.

Miles de tunecinos siguieron atentamente, por las redes sociales Facebook y Twitter, el estado de salud de este universitario de 26 años, que vendía frutas y verduras de manera informal para pagar sus estudios y que decidió inmolarse en protesta por el acoso constante de la Policía. Al ver reflejadas sus vidas en la historia de Bouazizi, los inconformes se lanzaron a las calles para pedir la caída del régimen de Zine al Abidine Ben Alí. El estudiante murió el 5 de enero de 2011.

Mientras en Túnez avanzaba la revuelta, que dio como resultado la dimisión y la salida del presidente Ben Alí del país, el 14 de enero, en Egipto, el gigante árabe, millones de ciudadanos, usuarios de las redes sociales, con las mismas características: jóvenes, estudiantes y profesionales de clase media, sumidos en la pobreza y la falta de oportunidades, se reunieron en la plaza Tahrír, en El Cairo, para exigir la dimisión del presidente Hosni Mubarak, que impuso un régimen dictatorial desde 1981.

Al estilo del siglo XXI, esta revolución se gestó en tiempo récord, gracias a la utilización masiva de las redes sociales en esta región del mundo, cuyo desarrollo social y tecnológico va en contravía de los regímenes dictatoriales impuestos desde los años 60 y 70, tras el proceso de descolonización de África del Norte.

Según un estudio realizado en 2010 por la firma Logicks.com, los países de Oriente Medio y de África del Norte ocupan el décimo lugar entre los usuarios mundiales de Facebook. Actualmente, la región tiene más de 56 millones de usuarios. Solo en 2010 se unieron a Facebook 19 millones más. Por esa razón, una de las primeras reacciones del régimen de Mubarak en Egipto fue tratar de bloquear la red Twitter el 25 de enero, y ordenar la detención del ejecutivo de Google, Wael Ghoneim.

Pero esto solo exacerbó los ánimos de la multitud, que continuaba apostada en la plaza Tahrir exigiendo la dimisión del Presidente. Entretanto, la revolución que empezaron los jóvenes ya había sido adoptada por sus familiares, que se turnaron para mantener viva la protesta el tiempo que fuera necesario. El fenómeno se extendió así mismo a otras ciudades importantes del país, como el puerto de Alejandría. Más de un millón de personas hicieron presencia permanente en la plaza Tahri’r durante los 18 días que precedieron a la dimisión de Mubarak, el 11 de febrero de 2011.
El vertiginoso y poco sangriento triunfo de las revoluciones en Túnez y Egipto se debió, más allá de la eficacia de las redes sociales, a la decisión de los ejércitos, en ambos países, de distanciarse de los regímenes y permitir que el pulso entre las fuerzas sociales definiera la situación. Para la reconocida historiadora colombiana Diana Uribe, “esta decisión de los ejércitos, que reconocieron la validez de la lucha social, dignificó su papel, a tal punto que en Egipto fue una junta militar quien asumió el gobierno de transición”.

En los demás estados que han entrado en el ‘efecto dominó’ de esta explosión social la realidad es otra, pues los regímenes, prevenidos de lo que les venía encima, tomaron medidas para mantener el control de los ejércitos y reprimir con fuerza desmedida las protestas populares.

El resultado de esto ha sido un creciente baño de sangre, en el CjUS los países miembros de las Naciones Unidas y de la Otan han decidido intervenir, argumentando la defensa de la voluntad popular y de un naciente slitjma democrático, pero movidos también por velados intereses, como el de recuperar el control de los recursos petroleros, que son manejados por los gobiernos dictatoriales como el de Muamar (iadaíi en Libia.

En estos territorios la lucha por las libertades populares y la renovación política continúa y sus resultados son, hasta el momento, imposibles de vaticinar.

Varios economistas internacionales coinciden en asegurar que el conflicto político y social en los países del Norte de África tiene un denominador común: el descontento generalizado de una población joven e intelectualmente bien preparada, que se ha cansado de ver cómo el desempleo campea en sus territorios, las oportunidades de toda índole escasean y la brecha entre ricos y pobres se amplía a diario, a pesar de que los indicadores muestran un crecimiento constante de sus economías.

Según datos publicados en 2010 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la  , Comisión Económica y Social para África Occidental de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, en Egipto el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,5 a 6,5 en una escala de 10 puntos; un desarrollo económico del 5,3% anual; una inflación creciente a 12,8%; y una tasa de desempleo que llega al 9,7%. Los jóvenes, que suman 23 millones de personas, son los más afectados por los índices de desempleo y, a la vez, los más beneficiados por el desarrollo humano existente.

En el caso de Túnez, el índice de desarrollo humano muestra un avance, desde 1990, de 4,0 a 6,0 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,4% anual, y una inflación baja: 4,5%. El desempleo llega al 14%.

Por lo que respecta a Libia, el índice de desarrollo humano muestra un avance, entre 2005 y 2010, de 7,6 a 7,9 en una escala de 10 puntos; un crecimiento económico de 3,3% anual, y una inflación baja: 3%. El desempleo llega al 30% La población de jóvenes representa un total de 11 millones de personas. Las altas tasas de desempleo se han convertido en un grave obstáculo para ellos, en contraste con el gran desarrollo humano que se percibe y que ha aumentado en los últimos años.

Estos datos evidencian la similitud entre las situaciones socioeconómicas de los países en cuestión, y sustentan la teoría expuesta por la Comisión África, del Senado de la República de México, que, en su análisis publicado en mayo de 2011 y titulado ¿Qué le Espera a África en 2011, afirma: “Son los sectores más empobrecidos de los países del norte del continente africano quienes resienten en mayor medida el alza en los precios de los productos básicos, por lo que no han dudado en salir a las calles a expresar su desacuerdo, llevando en sus manos barras de pan como símbolo de protesta.

FINAL TÚNEZ: El ex presidente Zín Ben Alí fue condenado por un tribunal militar a 20 años de prisión por “incitación al desorden, muertes y pillajes en territorio nacional”. Ben Alí junto a su señora Leyla Trabelsi, se encuentra prófugos y están exiliados en Arabia Saudí, país que no los quiere entregar.

Fueron juzgados en estado de fuga y fueron juzgados por la muerte de cuatro jóvenes fallecidos por disparos de balas en una manifestación. Otros miembos particiepes de la fuerza de seguridad también fueron juzgados en la misma condición de fuga y condenados a penas de entre 5 y 10 años de prisión. Las familias de las jóvenes víctimas serán indemnizadas con cantidades que oscilan entre 75.000 y 100.000 euros.

Ben Ali acumula un total de 66 años de prisión por otras causas como tráfico de droga, desviación de fondos públicos y abuso de bienes públicos.

FINAL EGIPTO: En mayo de 2014 Hosni Mubarak fue sentenciado a tres años de prisión por robar fondos públicos. También sus hijos Alaa y Gamal fueron condendos a 4 años por los mismo cargos

Un tribunal egipcio sentenció este miércoles al derrocado presidente Hosni Mubarak a tres años de prisión, acusado de robar fondos públicos, en un caso relacionado con el presupuesto de los palacios presidenciales. Por otra parte la justicia multó a la familia con 3 millones de dólares y les ordenó la devolución de 18 millones que había robado de las arcas públicas; dinero estaba destinado al mantenimiento del Palacio Presidencial. La fiscalía pudo comprobar que ese dinero fue utilizado para decorar bienes y propiedades provadas en lso barrios Heliópolis y Katameya.

Fuente Consultada:
Almanaque Mundial 2012 Nota de Gustavo Reyes, Comunicador Social y Periodista

Vida Política de Lumumba Líder Político del Congo Historia

LUMMBA: RESUMEN DE LA HISTORIA POLÍTICA EN EL CONGO AFRICANO

El líder nacionalista Patrice Lumumba (1925-1961) fue el primer ministro de la República Democrática del Congo entre junio y septiembre de 1960. Depuesto de sus funciones ante el temor suscitado por su panafricanismo radical, el presidente Kasavubu lo entregó al régimen secesionista de Katanga, controlado por Tshornbé y las tropas belgas. Lumumba fue torturado y asesinado, y su cadáver disuelto en ácidos minerales.

Lumumba fue un ferviente nacionalista, empleado de correo,  educado en una misión, y con gran facilidad de palabras, que lo conviertieon en un famoso orador , que transmitía sus pensamiento con acalorados discursos llenos de pasión y amor a su pueblo.

En 1960 cuando el Congo consigue su independencia, Lumumba se convierte en el jefe de gobierno y ministro del  gobierno del Movimiento Nacional Congoleño, pero mas tarde,debido a un problema en la provinvia de Katanga, es destituído por Joseph Kasavubu, y luego fue arrestado y asesinado por el general Mobutu. Su muerte fue la llama que encendió la mecha de un gran escándalo político y fue considerado un mártir nacional.

Lumumba Lider politico del congo
Patrice Lumumba (1925-1961), primer jefe de gobierno de la República Democrática del Congo (denominada Zaire desde 1971 hasta 1997). Tras su muerte, Lumumba se convirtió en ídolo anticolonial y mártir del panafricanismo.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

La colonización del Congo había sido atípica, una empresa privada del monarca belga Leopoldo II que había transmitido en herencia a su nación esta colonia inmensa. También atípica fue la explotación colonia Los misioneros católicos implantaron un régimen respetuoso, en el que facilitaban enseñanza primaria y técnica, pero no media ni universitaria, para evitar la formación de élite.

Al mismo tiempo, las compañías mineras concedían salarios y condiciones de trabajo y alojamiento ventajosos con respecto a los de otros países africanos, bajo un régimen paternalista, en el que estaban prohibidas la bebida y las lecturas sin control.

La Guerra Mundial provocó el crecimiento económico sostenido en un país que tenía, entre otros recursos minerales, reservas de uranio. Con la expansión crecieron las ciudades y surgieron núcleos de pequeños comerciantes y estudiantes universitarios indígenas. Y pronto partidos y líderes políticos, entre los cuales destacó Patricio Lumumba al frente del Movimiento Nacional Congolés, y Kasavubu al frente del Partido Étnico Abako.

A lo largo de 1959 se proujeron huelgas y enfrentamientos tribales. Ante esta situación el Parlamento belga, después de una reunión en Bruselas con dirigentes de 14 partidos (enero de 1960), voto la independencia. Kasavubu fue el primer presidente y Lumumba el primer jefe de gobierno.

Tras un acceso a la independencia solemne, con un viaje del rey Balduino a la capital, Leopoldville, las tensiones tribales amenazaron la trayectoria posterior. El asesinato de Lumumba y la secesión de la rica provincia de Katanga, dirigida por Moisés Tshombé, exigió de Brusela; una arriesgada operación de paracaidistas para salvar a sus conciudadanos, que habían quedado atrapados. En conflicto Congo-Katanga amenazó con convertirse en una confrontación internacional.

Finalmente se reintegraría la provincia rebelde. Pero bajo la larga dictadura de Mobutu en  Congo, que africanizó su nombre en Zaire (recientemente recuperó su anterior denominación), no solucionó, simplemente aplazó, los problemas tribales.

Mobutu dictadura en el congo

Mobutu Sese Seko

Mobutu, El padre de Zaire
El fracaso de un primer golpe de Estado en 1960 no descorazonó para nada al coronel Mobutu, en ese entonces jefe de estado mayor del ejército congoleño. Un nuevo intento en 1965 resultó exitoso: al derrocar al presidente Kasavubu, el general Mobutu anunció su intención de poner fin a la corrupción. En 1967 instituyó un régimen plebiscitario y africanizó el nombre del país, rebautizándolo como Zaire. Contó con el respaldo de Francia que lo consideraba garante de la estabilidad política en África ecuatorial. Además, las potencias occidentales lo apoyaron durante la rebelión de la provincia de Shaba, en 1978: los paracaidistas franceses y belgas saltaron sobre Kolwezi. Mobutu permaneció por más de treinta años en el poder, antes de ser finalmente enviado al exilio, expulsado por las tropas rebeldes de Laurent Désiré Kabila. Falleció en septiembre de 1997.

La figura de Lumumba emergió poderosamente el 30 de junio de 1960, el día de la independencia del Congo, en el Palacio de la Nación de Léopoldville. Después de la intervención del rey Balduino de Bélgica, que celebró la independencia del Congo como culminación de la obra concebida por la inteligencia del rey Leopoldo II, tomó la palabra el nuevo primer ministro congoleño. Fue un discurso de otro mundo más real.

“Durante los ochenta años del gobierno colonial sufrimos tanto que todavía no podemos alejar las heridas de la memoria. Nos han obligado a trabajar como esclavos por salarios que ni siquiera nos permiten comer lo suficiente para ahuyentar el hambre, vestirnos, encontrar vivienda o criar a nuestros hijos como los seres queridos que son. Hemos sufrido ironías, insultos y golpes día tras día nada más porque somos negros…

Hemos observado cómo la ley no era la misma para los blancos y para los negros, acomodaticias para los primeros y crueles e inhumanas para los otros. Hemos sido testigos de sufrimientos atroces de aquellos condenados por sus opiniones políticas o creencias religiosas; exiliados en nuestro propio país, con un destino peor que la propia muerte”.

“En las ciudades los blancos han tenido magníficas casas y los negros destartaladas casuchas; a los negros no nos han permitido entrar al cine, los restaurantes o las tiendas para europeos; hemos tenido que viajar en las bodegas de carga o a los pies de los blancos sentados en cabinas de lujo. ¿Quién podrá olvidar las masacres en las que tantos de nuestros hermanos murieron, las celdas en las que fueron encerrados por negarse a aceptar el régimen opresivo y explotador que por fin vencimos?

Pero nosotros, los que vamos a dirigir nuestro querido país como representantes elegidos, que hemos sufrido en cuerpo y alma la opresión colonial, declaramos en voz alta que todo esto ha terminado ya. Se ha proclamado la República del Congo y nuestro país está en manos de sus propios hijos”.

LUMUMBA, VÍCTIMA DEL CAOS
Apenas conseguida la independencia, la situación empezó a degradarse. La fuerza pública congoleña se amotinó en el mes de julio. Las tropas que eran comandadas por oficiales belgas se rebelaron exigiendo la total africanización de la jerarquía. El gobierno fue incapaz de poner fin a la rebelión. Cediendo al pánico, los funcionarios belgas huyeron.

El 11 de julio, la rica provincia minera de Katanga hizo secesión; los separatistas estaban dirigidos por Moise Tshombé y apoyados por algunos nedios financieros belgas. Amenazado por la intervención militar de la antigua metrópoli y la consiguiente ruptura de las relaciones diplomáticas, Lumumua intentó encontrar respaldo en el extranjero.

El envío de los cascos azules por parte de la ONU no solucionó nada. Defendió su causa ante las capitales amigas: Accra, Túnez, Rabat y Conakry, pero fue en vano. Finalmente hizo un llamado a la Unión Soviética, lo cual tensionó la situación internacional sin aportarle ayuda. El 5 de septiembre, el presidente Kasavubu revocó su mandato. Mientras intentaba reunirse con sus partidarios en Stanley ville, fue detenido por los soldados del coronel Mobutu.

Transferido a Katanga, en enero de 1961, fue asesinado por partidarios de Tshombé. Patrice Lumumba había declarado: «Si muero mañana, es porque un Blanco le entregó armas a un Negro». Caben pocas dudas acerca de la responsabilidad de los servicios secretos belgas en su ejecución. Con Lumumba desapareció la esperanza de un Congo libre y democrático.

CRONOLOGÍA
1925
Nacimiento de Patrice Lumumba.
1941 La Carta del Atlántico ratificó el derecho de      los pueblos a disponer de ellos mismos.
1944 Violentos motines en Luluabourg.
1945 Huelga insurreccional de los trabajadores  portuarios en Matadi.
1950 Creación del ABAKO.
1955 El profesor Van Bilsen publica el Plan de treinta años para la emancipación de la África belga.
1958 Creación del Movimiento nacional congoleño (MNC).
1959 Revueltas en Léopoldville. El MNC presenta su programa. Conferencia de Accra bajo la égida del presidente ghanés Nkrumah.
1960 Mesa redonda en Bruselas. Elecciones legislativas y éxito del MNC. Independencia del Congo. Lumumba, jefe de gobierno. Admisión del Congo en la ONU. Secesión de la provincia de Kananga, liderada por Molse Tshombé; inicio de la guerra civil. Golpe de Estado del coronel Mobutu.
1961 Asesinato de Patrice Lumumba a manos de los  hombres de Moise Tshombé, el 17 de enero.

Fuentes Consultadas:
Revista TIME  Historia del Siglo XX La Descolonización Africana
Cronos Historia del Mundo Contemporáneo Vicens Vives Bachillerato Primer CursoBiografía Hicieron La Historia Tomo II Patrice Lumumba

Caída del Zarismo Ruso Fin de la Monarquía en Rusia Romanov

LA CAÍDA DEL IMPERIO RUSO – GOBIERNO DE LOS SOVIETS

Las derrotas del ejército ruso durante la Pirmera Guerra Mundial, y la enorme miseria que esta guerra había agudizado en toda Rusia, como el ascendiente que sobre la famila real había adquirido el monje Rasputín, considerado por la zarina como «un santo a quien Dios  se lo dice todo»,  avivaron la cólera del pueblo  contra aquella cruel autocracia.

La oposición de la burguesía se radicalizaba también, y en la Duma (asamblea) se formó un bloque progresista, a la vez que la unión de los Zemstvos (asambleas locales electivas) manifestaba su abierta hostilidad al régimen.

Indiferentes a aquellas muestras de descontento, Nicolás II, siguiendo los consejos del “monje loco” Rasputín, nombró para la Presidencia del Gobierno y para el Ministerio del Interior a dos reaccionarios muy mal vistos.

Monje Rasputín

La nobleza liberal urdió entonces un complot contra el aventurero Rasputín, que fue asesinado por el príncipe Yusupov, el 30 de diciembre de 1916. El zar Nicolas II respondió inmediatamente, anulando la Duma y endureciendo la represión contra los socialistas, pero el hambre llegó a tal extremo, que enseguida aparecieron las primeras revueltas y huelgas en San Petersburgo.

Familia Real Rusa, Nicolas II Romanov

Las tropas dispararon sobre la multitud, el día 11 de marzo  matando a unas 200 personas, pero, en los días   siguientes,  una  parte del  ejército  se unió a los manifestantes. Se ocuparon le edificios públicos, y fueron detenidos ministros y generales.

De esta maneta aparecen dos poderes paralelos que dominaban   la   ciudad:

1-El   Comité Ejecutivo provisional de la Duma, formado por burgueses liberales, y

2-el Soviet de Obreros Soldados,   compuesto,   en   su  mayoría  por mencheviques y socialistas revolucionarios influyentes  entre el campesinado,  partidarios de la terminación de la guerra y de un cambio de régimen.

Estos dos poderes llegaron a un acuerdo y constituyeron, el 15 de marzo, un gobierno provisional dirigido por el príncipe Lvov, con el  historiador  Miliukov   en  Negocios   Extranjeros y el general Kornilov en Guerra Bajo la presión de su Estado Mayor.

El zar Nicolas II abdicó, el  15 de marzo,  a favor de su hermano, el gran duque Miguel, pero éste renunció al trono, al día siguiente. En 17  de  marzo,  la monarquía había dejaba de de existir, y Rusia, de hecho, se había con vertido en una República.

Durante el período que transcurrió hasta la Revolución de octubre, se mantuvo siempre la dualidad de poderes,  y los  sucesivos gobiernos fueron perdiendo,  progresivamente,  su influencia en favor de los Soviets, y, en el seno de éstos, de los Bolcheviques.

El gobierno provisional  del  príncipe   Lvov   tomó  algunas medidas democráticas, tales como la libertad de prensa, de expresión, de asociación y la ampliación de los poderes de las asambleas locales, pero se mostró intransigente en el problema de la guerra: Rusia «respetaría inquebrantablemente las  obligaciones internacionales  contraídas  por  el  régimen derrocado».

En realidad estos nuevos dirigentes de Rusia interpretaron incorrectamente la realidad: el pueblo ruso no quería la continuidad de la guerra. Muchos querían aprovechar la revolución para poner fin a injusticias seculares: los campesinos pobres querían las tierras de la nobleza, las naciones oprimidas querían la independencia y muchos obreros industriales querían acabar con la propiedad privada de los medios de producción.

Cada vez más influido por las ideas de los Bolcheviques, que en sus periódicos   «Pravda»   y  «El   Social-Demócrata» hacían una activa propaganda a favor de la terminación de las hostilidades sin anexiones ni indemnizaciones y de la fraternización con los proletarios de los países en guerra,  el  Soviet  de  Obreros  y  Soldados iba  apartándose del gobierno provisional.Los soldados desertaban y volvían a sus hogares, desorganizando el tráfico y paralizando toda acción militar.

Aprovechando aquellas dificultades, los alemanes facilitaron el regreso  de  Lenin  (entonces   refugiado   en Suiza) a Rusia, permitiéndole atravesar Alemania en un vagón precintado. Desde su vuelta a San Petersburgo, el  17 de abril, Lenin denunció, en una serie de artículos reunidos bajo el título de «Tesis de Abril», al gobierno provisional y propugnó la República de los Soviets.

Lenín, ideologo revolución rusa

Se revisó el esquema clásico marxista: desaparecía la etapa transitoria, hasta entonces considerada como imprescindible, de una república parlamentaria. La intensa propaganda desplegada por los Bolcheviques en las filas del ejército era más fuerte cada día, y desembocó, a comienzos de mayo, en imponentes manifestaciones contra la guerra, que obligaron al gobierno provisional a dimitir.

El día 18 de mayo, un nuevo ministerio de coalición le sucedía: el príncipe Lvov seguía presidiéndolo, pero en él tomaban parte activa los socialistas, y uno de ellos, el abogado Kerensky, era ministro de la Guerra y de la Marina.

De acuerdo con los aliados, el día 29 de junio, Kerensky confió la dirección de una ofensiva contra los alemanes al general Broussilov, pero fracasó completamente, al negarse los soldados a avanzar. Los Bolcheviques de Petrogrado (el nuevo nombre de San Petersburgo), a los que se habían unido los marinos del buque Kronstadt, intensificaron sus manifestaciones e intentaron, el 17 de julio, adueñarse del poder.

La insurrección fue sofocada  y Lenin tuvo que huir a Finlandia. Los marinos fueron desarmados, la prensa bolchevique suprimida, y muchos jefes del partido detenidos, pero en el seno del gobierno estallaron graves disensiones entre burgueses y socialistas, que acabaron en la formación de un nuevo gobierno del que fue apartado el príncipe Lvov.

El proletariado industrial estaba poderosamente influido por los socialistas rusos más extremistas: los bolcheviques. Aprovecharon esta influencia para acosar al gobierno provisional y, en noviembre (octubre según el viejo calendario ruso), lo expulsaron del poder en Petrogrado. De esta forma, Rusia se convirtió en el primer estado del mundo gobernado por los marxistas.

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE
Los Bolcheviques no tardaron en reorganizarse, y celebraron, clandestinamente, el VI congreso de su partido, al que fueron admitidos Trotsky, dirigente indiscutido de la revolución de 1905, y sus compañeros. Aquel congreso preparó y definió las grandes etapas de la revolución armada: terminación de la guerra, destitución del poder burgués, el poder para los Soviets y reforma agraria.

En el gobierno, el ala burguesa, apoyada por el general Kornilov, reclamó la supresión de los Soviets. Ante la negativa de Kerensky, Kornilov, al mando de varios cuerpos de caballería, marchó sobre Petrogrado, con la intención de conquistar el poder, pero la población resistió, y el general, abandonado por una parte de sus tropas, acabó rindiéndose.

Kerensky, ya sin el apoyo de la derecha, formó un nuevo gobierno con predominio de los socialistas, pero él seguía fiel a la idea de una República democrática, y, para instaurarla, convocó una Asamblea para el 20 de octubre, que debía prepara las elecciones de una Constituyente.

Para los Bolcheviques había llegado la hora de actuar. De vuelta de Finlandia, Lenin reunió, el 23 de octubre, al Comité Central del Partido, que votó la insurrección armada inmediata, por una enorme mayoría.

Lenín dando un discurso y Trosky a la derecha parado

Durante la guerra, Lenin estuvo exiliado en Suiza, pero gracias a los fondos y la ayuda de los alemanes (deseosos de hacer lo que fuera con tal de acelerar el colapso ruso) regresó a Petrogrado después de la revolución de marzo. Asumió la dirección del ala bolchevique del partido socialista y llevó a cabo una genial campaña política para socavar la autoridad del nuevo gobierno hasta que llegó el momento de destituirlo. En octubre, prácticamente sin derramamiento de sangre (gracias, sobre todo, a las tácticas y la planificación de Trotski), los bolcheviques ocuparon el Palacio de Invierno —donde se encontraban los miembros del gobierno— y otros sitios claves de la capital. Después de la toma del poder, actuaron a través de una nueva institución, el Congreso de «Soviets» —o consejos obreros y de soldados—, dominado por los simpatizantes de los bolcheviques.

En la noche del 6 al 7 de noviembre (octubre para ellos, pues usaban otro calendario) , los Bolcheviques, apoyados por los Soviets, por la guarnición de Petrogrado y por el acorazado «Aurora», se apoderaron de todos los puntos estratégicos de la capital. Mal defendida por los cadetes, el Palacio de Invierno, donde se habían encerrado los ministros, acabó por capitular ante los asaltos de los marinos. Sólo Kerensky logró escapar.

El 14 de noviembre, el congreso de los Soviets se reunió y se atribuyó oficialmente todos los poderes. Bajo la presidencia de Lenin, se formó un nuevo gobierno, el Consejo de Comisarios del Pueblo, totalmente integrado por Bolcheviques, que abolió la gran propiedad agraria, dió a los obreros el control efectivo de las fábricas, se pronunció por el derecho de los pueblos de Rusia, sin anexiones y sin contribuciones, y ordenó el alto el fuego.

El 15 de diciembre, Trotsky, Comisario de Negocios Extranjeros, firmaba en Brest-Litovsk el armisticio con los plenipotenciarios alemanes y austríacos. Las negociaciones de paz comenzaron cinco días después. Divididos acerca de la táctica a adoptar, los Bolcheviques acabaron aceptando la tesis de Lenin, que, para salvaguardar la revolución, estaba dispuesto a sacrificar la integridad territorial de Rusia.

El 3 de marzo de 1918, se firmaba la paz en Brest-Litovsk. Rusia abandonaba Polonia, Lituania, Curlandia, Livonia, Estonia, Finlandia y Ucrania, que se convertía en República independiente. Se perdía así un potencial económico inmenso, pero se salvaba el poder de los Soviets. El día 7 de mayo, Rumania tenía que firmar también la paz con las potencias centrales, en Bucarest, cediendo una parte de sus territorios a Bulgaria y a Hungría y entrando en una unión aduanera austro-alemana.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

 

Historia Edad Contemporanea imperialismo y globalizacion

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La Batalla de Verdún en la Primera Guerra Mundial

«Verdún y el Somme simbolizan en un microcosmos toda la Primera Guerra Mundial, con su heroísmo y su futilidad, sus glorias y sus horrores. Fueron dos batallas no decisivas de una guerra no decisiva» (Alistair Home).

Planeada como una sangría del ejército francés, lo fue en efecto, pero tanto de los combatientes galos como de los germanos. El 21 de febrero de 1916, pocos minutos después de las siete y cuarto de la mañana, el general Passaga consignaba en su diario: «Percibo, en el suelo de mi refugio, un ruido que parece un redoble de tambor puntuado por numerosos golpes sordos, como los de un bombo». Su refugio estaba situado junto al Lago Negro, en los Vosgos, a 160 kilómetros de distancia de Verdún.

El redoble era la preparación artillera que se había desencadenado sobre el sector de Verdún puntualmente a las 7.15; los golpes sordos, las explosiones de los proyectiles de 305, 380 y 420 milímetros (uno de éstos cayó sobre el palacio episcopal de Verdún). El fuego se concentraba en el «frente de los bosques», situado al norte de la plaza y a la orilla derecha del Mosa: bosque de Haumont; «des Caures», de la Ciudad, de Herbebois… Era literalmente un tiro de aplastamiento, con una proporción de calibres pesados 11, 50, 210 milímetros muy elevada.

Las trincheras quedaron niveladas, los pueblos convertidos en montones de ruinas; los bosques, en una fronda de troncos desgajados y ramas semicalcinadas… A poco de haberse iniciado el fuego, los barrancos fueron sistemáticamente cañoneados con granadas de gases lacrimógenos e irritantes para dificultar más aún el envío de refuerzos a las primeras líneas. (Ver Las Trinchera en la Primera Guerra Mundial)

El saliente de Verdún, dividido en dos por el río Mosa, estaba formado por una planicie al este de la Woévre, (que fue abandonada por los franceses desde los primeros días de la ofensiva) y por un terreno quebrado y boscoso, los Altos del Mosa, con colinas de unos 300 metros de altitud y barrancos que cortan el terreno en distintas direcciones. Un escenario adecuado para la infiltración de los atacantes y también para una defensa a ultranza.

A las cuatro y media de la tarde la artillería alemana alargó el tiro y aisló las primeras líneas francesas mediante una barrera de fuego. De la zona batida se alzaba una enorme nube de humo y polvo que impidió la intervención de la artillería francesa -o de lo que quedaba de ella- por falta de visibilidad. (Al iniciarse la batalla, el sector de Verdún contaba con menos de trescientas piezas, en su mayor parte de calibre 75, (poco eficaces en un terreno quebrado, y con una dotación de unos trescientos proyectiles por batería.) La infantería, pues, tuvo que soportar sola, sin apoyo artillero, el choque inicial. Porque, a pesar de nueve horas de martilleo todavía quedaban supervivientes dispuestos a luchar…

La infantería alemana salió de sus posiciones pausadamente, en largas filas, «como los vendimiadores en un viñedo del Gard». Jules Romainsl: acentuaba esta semejanza el hecho de que en cabeza marchaban hombres con sendos depósitos a la espalda; pero no eran sulfatadores, sino lanzallamas.

En algunos puntos los atacantes ni siquiera se dieron cuenta de que habían rebasado la primera línea enemiga: trinchera y ocupantes habían desaparecido, La trinchera había sido nivelada; los soldados, habían muerto destrozados por la metralla o aplastados en sus refugios. («Desaparecido» es una palabra que se repetirá machaconamente durante toda la batalla y que significa eso: despedazado, volatizado. Sólo figuraron como muertos los soldados identificados.) En el bosque de Haumont, los alemanes hicieron prisionero a un grupo de franceses «dormidos»: el agotamiento nervioso les había sumido en un profundo sopor en cuanto la artillería alargó el tiro.

Pero las previsiones del Estado Mayor son una cosa y la realidad otra. En aquel paisaje arado, triturado, desgarrado por las granadas, quedaban supervivientes. Y supervivientes dispuestos a empuñar el fusil, a desenterrar la ametralladora cubierta de tierra por los obuses y a agruparse en centros de resistencia para hacer frente a la infantería enemiga. Los alemanes, muchísimo más numerosos, se infiltraban entre los huecos de la quebrantada línea francesa. En el «Bois des Caures», por ejemplo, los cazadores alpinos del coronel Driant (diputado y destacado escritor militar que murió el día 22), trescientos supervivientes de una semibrigada de casi 1.400 hombres, lucharon toda la noche, casi a ciegas, cuerpo a cuerpo. Cuando amaneció el día 22, los alemanes sólo habían ocupado el bosque de Haumont; en todos los demás puntos atacados proseguía la resistencia. La artillería alemana había seguido disparando durante toda la noche.

Este infierno tuvo una expresión más que lacónica en el comunicado difundido a las 15 horas del día 21 (febrero 1916) por el Gran Cuartel General francés: «Débil acción de ambas artillerías a lo largo del frente, salvo al norte de Verdún, donde se ha manifestado cierta actividad.

Si hay un ejemplo flagrante de falta de cultura histórica de un Estado Mayor es el que se desprende del hecho de que las dos bombas atómicas lanzadas por los norteamericanos sobre el Japón lo fueron precisamente sobre las dos ciudades niponas que tenían una mayor tradición de relaciones con Occidente. Mayor y en ocasiones, única: Nagasaki, en particular, es la ciudad de los veintiséis mártires cristianos japoneses y el único puerto que fue autorizado para conservar una factoría holandesa -la isla de Deshima- cuando, en 1941, fue cerrado a los extranjeros. Sabido es que el «Enola Gay» -la fortaleza volante portadora del artefacto- se dirigió hacia Hiroshima porque entre los diversos aviones de reconocimiento que le precedían para informar acerca de la situación meteorológica sobre las cuatro o cinco ciudades elegidas como posibles objetivos para la bomba atómica, fue el que sobrevolaba Hiroshima el primero que facilitó un comunicado, que era favorable. La historia de esta ciudad y la de Nagasaki, sede de las comunidades cristianas más numerosas del Japón, no parece que las calificara de manera especial para servir de blanco al mortífero artefacto.

Semejante carencia de cultura histórica no aquejaba al frío y distante jefe del Alto Estado Mayor imperial, general Erich von Falkenhayn, sucesor de Moltke tras el revés sufrido por las armas alemanas en el Marne. Decidido a montar en el Oeste una gran ofensiva, Falkenhayn escogió Verdún. Y lo hizo fundamentalmente porque estaba convencido de que esta ciudad, tan estrechamente vinculada al recuerdo de Carlomagno -figura reivindicada por Francia y por Alemania-, en ningún caso seria abandonada por los franceses. Verdún era un símbolo.

No fue ésta la única consideración, por supuesto. En orden a la marcha general de la guerra, Falkenhayn, con muy buen sentido y en oposición al tándem Hiqdemburg Ludendorff, no quería adentrarse en las inmensidades rusas, y mucho menos llevando casi a rastras al renqueante y desmoralizado ejército austro – húngaro. Además, esperaba acontecimientos en el Este; quizá, desde su mentalidad y perspectiva, un cambio de actitud del zar. En los Balcanes el ejército servio podía considerarse aniquilado y la entrada en guerra de Bulgaria junto a las potencias centrales le liberaba de toda preocupación en cuanto a las comunicaciones con Turquía. El cuerpo expedicionario francés estaba detenido en Salónica: Y el frente italiano, evidentemente secundario, no planteaba ningún problema serio.

Falkenhayn creía que la guerra sólo podía decidirse en el Oeste y que convenía hacerlo antes de que los reclutas británicos de Kitchener («los solteros de 18 a 40 años») nutrieran el frente occidental con varios centenares de miles de hombres. Era necesario poner fuera de combate a Francia antes del verano de 1916, tanto más cuanto que el bloqueo marítimo impuesto por la flota británica empezaba a dejar sentir sus efectos en Alemania.

El campo fortificado de Verdún constituía la chariela del frente Oeste. Formaba un saliente, a modo de baluarte, situación que permitiría a los alemanes concentrar el fuego de su artillería en tiro convergente.

Pero la gran superioridad germana era de índole logística: en tanto que el sector alemán de Verdún estaba servido por catorce líneas férreas (diez construidas por Flakenhayn para su ofensiva), más una completa red de carreteras, el saliente francés sólo disponía de una mala carretera de siete metros de anchura y de un ferrocarril local de vía estrecha, «le Meusien», pues de los dos ferrocarriles de ancho normal que afluían a Verdún desde la retaguardia francesa, uno estaba cortado por el saliente de Saint-Michel y el otro batido por los cañones enemigos. El plan de Falkenhayn era sencillo: utilizar a fondo su superioridad artillera, machacando a la infantería francesa, que el mando sacrificaría sin vacilaciones para evitar la caída de Verdún. Por decirlo con palabras del propio estratega, se proponía no ya «sangrar», sino «desangrar» al ejército galo, que tan pródigo de la vida de sus hombres se había mostrado ya en 1914 y 1915.

El frente alemán de Verdún estaba guarnecido por el V Ejército. La ofensiva de Falkenhayn era una excelente ocasión para que esta gran unidad, de actuación hasta entonces poco lucida, se coronara de marciales laureles, y con ella su jefe, el Konprinz Guillermo, blanco predilecto de los caricaturistas aliados por su figura desgarbada, su aire altanero y su afición a vestir uniforme de los Húsares de la Muerte.

La preparación de la ofensiva fue precedida por la construcción de una serie de enlaces y desvíos ferroviarios (la guerra de la que nos ocupamos fue, con la civil rusa, la última en que los transportes ferroviarios desempeñaron un papel fundamental). Seguidamente se procedió a concentrar en un área de doce kilómetros de frente por doce quince de profundidad, más de un millar de morteros y cañones, con predominio de calibres pesados (hasta 380 y 420 mml, una amplia dotación de municiones) 3.OOO proyectiles por batería, sólo para iniciar la batalla, materiales diversos (cemento, alambre de púas, estacas, etcétera), y ochenta batallones con los correspondientes parques de municiones, servicios sanitarios y depósitos de víveres. Para albergar las reservas alemanas de primera línea, fueron excavados numerosos Stollen, verdaderos cuarteles subterráneos de gran capacidad, a profundidades de diez y hasta de quince metros.

Pese a las precauciones tomadas por los alemanes para ocultar sus preparativos de «camufleo» (como escribía por aquellas fechas cierto corresponsal de guerra barcelonés), era imposible que tal acumulación de hombres y material pasara inadvertida a los franceses. En particular fue detectada la construcción de Stollen (el suelo transmite los sonidos a gran distancia). Pero ni estas informaciones ni las declaraciones de los desertores (alemanes que preferían el cautiverio a los albures del ataque, algún polaco y sobre todo alsacianos, hombres éstos que luchaban con desgana en las filas imperiales) conmovieron al Cuartel General francés.

La ofensiva, fijada para el día 12 de febrero, tuvo que ser aplazada hasta el 21 por causa de las desfavorables condiciones atmosféricas (visibilidad insuficiente para la observación artillera), pero en la noche del 11 al 12 fue leída a los soldados la orden de ataque del Kronprinz. Esta circunstancia permitió a los desertores ser explícitos y precisos. El Cuartel General -según se dijo más tarde hizo hincapié en las inevitables contradicciones que presentaban las declaraciones de los desertores e interpretó la construcción de Stollen como una prueba de que los alemanes reforzaban sus defensas en el sector. Pero el argumento irrefutable se lo proporcionó la observación aérea: no existían paralelas de aproximación en el sector de Verdún. ¿Quién seria tan loco como para lanzar un ataque sin abrir previamente paralelas que permitieran acortar el salto de la infantería en terreno batido? Hasta entonces siempre se había procedido de ese modo.

No cayeron en que Falkenhayn se proponía aplastar las primeras posiciones e impedir la llegada de refuerzos mediante un fuego artillero sin precedentes. La infantería se limitaría a ocupar lo que la artillería conquistara.

Sin embargo, la semilla de la inquietud quedó sembrada. Tanto más cuanto que a nivel de división, e incluso más arriba, se tenía plena conciencia de la precariedad de las defensas francesas eh aquel sector.

Los fuertes de Verdún, después del triste papel desempeñado por los de la frontera belga en 1914, habían sido desmantelados y su artillería pasó a reforzar la de las unidades de campaña. La medida era muy racional si se atiende a la angustiosa inferioridad de los franceses en cañones pesados y piezas de tiro curvo. Lo que resulta sorprendente es que los fuertes círculos concéntricos de fortificaciones, algunas excelentes, construidas después de la guerra franco-prusiana alrededor de la ciudadela de Verdún, (una de las obras maestras del infatigable Vauban), carecieran de guarniciones y estuvieran ocupados únicamente por un pelotón de territoriales encargados del cuidado de depósitos de municiones o de víveres. Y lo que rebasaba ya los limites de la comprensión es que nadie tuviera presente esta situación en plena batalla, cuando el más significante relieve del terreno era disputado con encarnizamiento feroz.

En cuanto a las trincheras, distantes entre ocho y doce kilómetros del cinturón exterior de fuertes, no estaban en buenas condiciones. Nunca el soldado francés fue un excavador metódico: en todos los frentes, las posiciones alemanas estaban mucho mejor organizadas, construidas y atendidas que las francesas; también eran más cómodas. Pero en Verdún la situación era preocupante. Por ello, el general Herr, comandante en jefe de la región fortificada verdunesa, solicitó una inspección.

De resultas de esta petición, en enero de 1916 llegó a Castelnau el mariscal Joffre, comandante en jefe del Ejército francés, quien redactó un informe alarmante para uso interno, mientras tranquilizaba a políticos y periodistas. Poco después visitó el sector el jefe del 30 Cuerpo de Ejército, general Chrétien; no estando tan arriba en el escalón de responsabilidades habló más claro: vio una primera línea discontinua y que no estaba organizada en profundidad; una segunda esbozada y una tercera inexistente (sobre el terreno, no sobre el papel); unas trincheras de acceso a las posiciones que eran simples surcos; escasez de alambradas; precarios refugios que sólo protegían de la metralla… Su conclusión fue pesimista y profética: «Un terreno catastrófico». El comunicado del Gran Cuartel General francés del día 21 de febrero, como hemos visto era tranquilizador. Así debe ser mientras no se sabe con certeza qué ocurre ni cuáles son las intenciones del enemigo, más vale callar. O, lo que es lo mismo, refugiarse en la ambigüedad y quitarle hierro -nunca mejor dicho- al suceso.

Pero el comunicado es significativo de un rasgo importante de la batalla de Verdún, a saber: que se riñó también un poco en las oficinas del Gran Cuartel francés donde Joffre, encariñado con su ataque en el Somme, aún nonato, tendía a minimizar lo que ocurría en Verdún. Primero se empecinó en que aquel ataque no era una ofensiva en regla; después lo calificó de diversión, de finta, y sostuvo que la ofensiva se produciría en otro lugar… La terquedad era uno de los defectos de Joffre. En el caso concreto de Verdún, le costaba aceptar la servidumbre de una operación en que la iniciativa estaba en manos del enemigo y que, a la vez, minaba la ofensiva en el Somme.

Lo importante, claro está, sucedía en el campo de batalla. Digamos ante todo que aquel escenario, incluso cuando los alemanes atacaron también por la orilla izquierda del Mosa, era muy restringido: «No más extenso que los parques de Londres», ha escrito un autor británico. De donde se deduce una consecuencia evidente: aquellas colinas y barrancos se transformaron en un paisaje inédito, en algo que el mundo nunca había conocido. Alrededor de Douaumont, el suelo había sido removido de tal manera que no quedaba ni rastro de madera. Incluso las raíces habían desaparecido. La tierra parecía muerta, enrojecida por la sangre que empapaba.» Y como quiera que se combatió una y otra vez durante meses en los mismos lugares, como quiera que centenares de millares de hombres penaron y murieron sobre los mismos barrancos y colinas, la tierra quedó amasada con cadáveres, transformada en una inmensa fosa común batida por los obuses, pisoteada por los combatientes. «Los bloques de podredumbre removidos de acá para allá fermentan al calor del sol. La atmósfera está tan cargada de partículas pútridas que parece haberse convertido en polvo de cadáver. Las náuseas nos ahogan cuando comemos. El pan, la carne, el café, todo sabe a cadáver…»

Poco a poco, en el curso de la batalla, la superioridad artillera alemana fue disminuyendo: durante las batallas finales (otoño e invierno) las fuerzas estaban equilibradas.

Pero desde febrero a julio de 1916, los franceses resistieron palmo a palmo, arrojando a la batalla una división tras otra, en un régimen de relevos, a la vez atroz y lógico, que hizo que casi todas las unidades del ejército francés pasaran por Verdún. El dominio del aire, que inicialmente correspondió a los alemanes y que era importante para la eficacia del fuego artillero (globos cautivos de observación, aviones de reconocimiento), les fue ásperamente disputado después por los aeroplanos galos. De modo que, muy pronto, lo que tenía que ser definitiva sangría del ejército francés, en los planes de Falkenhayn, se convirtió, por añadidura, en sangría del ejército alemán. Bajo una lluvia de obuses, entre nubes de gases tóxicos, se luchaba con encarnizamiento en acciones locales limitadas y violentísimas; en ofensivas que acababan disgregándose en una serie de combates confusos… Los fuertes (Vaux, por ejemplo), quedaron aislados por el fuego artillero como islas en un mar tempestuoso.

Los héroes de la batalla no serán sólo los combatientes de fusil y granada, de bayoneta y cuchillo, sino también, los enlaces, los telefonistas y los furrieles alemanes o los «hommes-soupe» franceses, que arriesgaban y perdían sus vidas para llevar agua y víveres a las primeras líneas. A dos kilómetros de los depósitos de intendencia se daba el caso de que unidades enteras permanecieran dos y tres días sin beber ni comer, en pleno combate. Será también la batalla de los relevos, de los refuerzos diezmados por la metralla: de una compañía francesa completa, sólo alcanzaron el fuerte de Souville, durante el último ataque alemán, en julio de 1916, sesenta hombres y dos oficiales.

Del sacrificio de la infantería no es preciso hablar más: para eso está. Pero veamos casos ocurridos en la artillería que, comparada con los «fantassins» es un arma más bien resguardada: en dos horas, una batería del 75 expuesta al fuego alemán, sufrió 22 bajas, entre muertos y heridos, de una dotación de 24 hombres. Un grupo de morteros de 240 milímetros, emplazado en el barranco de Haudremont, fue aniquilado: quedó un solo hombre que, maniobrando el tractor, retiró las piezas que no habían sido inutilizadas por el fuego enemigo. Numerosas baterías perdieron sus caballos, cegados y enloquecidos por los gases lacrimógenos… La galería de horrores podría prolongarse al infinito. Sin embargo, un lugar y un techo pueden sintetizar el horror de la batalla: la famosa trinchera de las bayonetas.

Según testimonio de un superviviente, el teniente Foucher, del Primer Batallón del 137 Regimiento de Infantería, procedente de la ciudadela de Verdún, relevó a fuerzas del 337 Regimiento en las posiciones cercanas a la granja de Thiaumont la noche del l0 de junio de 1916. A la mañana siguiente los alemanes iniciaron una fortísima preparación artillera. Elementos de la 3.a y 4.a compañías ocupaban una trinchera estrecha y profunda. Por la tarde, los soldados de aquella posición tuvieron la impresión de que se aproximaba el ataque alemán; en el momento en que preparaban sus granadas de mano y cuando tenían sus fusiles, con la bayoneta calada, apoyados en el parapeto, salvas de artillería pesada encuadraron la trinchera, aproximaron sus bordes y la derrumbaron, con lo cual los soldados que la ocupaban quedaron enterrados vivos. Existen otras versiones, algunas sobradas de fantasía; quizá debido a la circunstancia de que el 137 Regimiento estaba formado por bretones y vendeanos, gentes de brumosa y fértil imaginación céltica.

El 24 de febrero era evidente que la situación de las fuerzas francesas que guarnecían el Saliente de Verdún, bordeaban el desastre. Aquel mismo día, el jefe del 11 Ejército, Philippe Pétain, fue nombrado comandante del frente de Verdún. El 25, dos compañías del 24 Regimiento de Infantería de Brandeburgo ocuparon el desguarnecido fuerte de Douaumont en un golpe de mano audaz; su reconquista costaría a los franceses dos ofensivas y millares de muertos. La mano firme de Pétain (que tomó el mando efectivo la noche del 25) se hizo notar de inmediato: ordenó enlazar los fuertes por una línea continua de trincheras y dispuso una segunda y una tercera líneas llamada, por la malhumorada división que la excavaba, «la línea del Pánico»; reorganizó la artillería y ordenó la intervención sistemática de las baterías situadas a la izquierda del Mosa y que, por razón del avance efectuado por los alemanes, podían atacar de flanco al enemigo.

Simultáneamente organizó la circulación por la carretera denominada por algún plumífero de la retaguardia «la Voie Sacrée» (la Vía Sagrada). A su conservación fueron adscritos diez mil territoriales, es decir, hombres que ya habían cumplido su periodo de servicio militar y que eran movilizados para desempeñar trabajos auxiliares. Estas tropas abrieron canteras, prepararon grava y repararon diariamente la carretera, que era el cordón umbilical del frente de Verdún.

Por ella circuló la famosa «noria», formada por 3.5OO camiones, 8OO ambulancias, 200 autobuses y 2.OOO coches de turismo que llevaba a Verdún tropas de refresco, municiones, materiales para la construcción, cañones… Y que regresaban con las tropas relevadas, con heridos y prisioneros. Y también, en la primera fase de la batalla, con la población civil evacuada de la ciudad de Verdún y de los pueblos aledaños. Al «Meusien», ferrocarril de vía estrecha como ya se ha dicho, se le adjudicó principalmente el transporte de víveres. En la segunda fase de la batalla se construyó en uno de los ferrocarriles de vía ancha que afluían a Verdún, un desvío que evitaba la zona abatida por la artillería germana, y así se alivió la circulación de la «Voie Sacrée». Pero en las primeras semanas de la batalla fue esta carretera la que alimentó aquella tremenda vorágine.

Pétain impulsó las divisiones antes de que sufrieran un quebranto excesivo. Los alemanes, en cambio, cubrían bajas en las unidades empeñadas en la lucha; aunque, por supuesto, también efectuaron relevos de grandes unidades.

Pétain acabó convirtiéndose en la pesadilla del Gran Cuartel General: pedía más y más tropas, más y más cañones… Siempre con premura y dando muy pocas explicaciones. Joffre, amoscado, veía cómo Pétain, con su obstinación tranquila, le iba arrebatando, una tras otra, las piezas que precisaba para dar jaque mate a los alemanes en el Somme.

Finalmente, el Gran Cuartel General solucionó la papeleta ascendiendo a Pétain a jefe del Grupo de Ejércitos del Centro, con lo cual perdía el mando directo de la batalla.

En su lugar fue nombrado (30 de abril) el general Nivelle, destacado artillero y hombre «de elevado espíritu ofensivo». Con Mangin como brazo derecho -un espadón colonial, cosido de cicatrices y cargado de medallas-, Nivelle montó ofensivas que, con preparaciones artilleras insuficientes, costaron ríos de sangre y obtuvieron resultados insignificantes. Por su parte, los alemanes, tras llevar la iniciativa hasta abril, lanzarán las llamadas «tres ofensivas de verano». La última de ellas acabará bajo los muros del arrasado fuerte de Souville, el 12 de julio de 1916. Aquel mismo día el Kronprinz recibió la orden de mantenerse a la defensiva: los aliados habían iniciado la batalla de ruptura en el Somme.

En agosto de 1916, Hindenburg y su inseparable Ludendorff, los triunfadores del Este, sustituyeron a Falkenhayn al frente del Estado Mayor imperial y el 2 de septiembre decidieron que no habría más ofensivas en el frente de Verdún. Tres días más tarde, el Kronprinz coincidió con ellos en Charleville y les felicitó: hacia tiempo que estaba convencido de que Verdún era un matadero, no un campo de batalla.

La primera y más característica fase de la batalla, casi toda de iniciativa alemana, había terminado. Después vendrían las ofensivas francesas del 24 de octubre, del 15 de diciembre de 1916, y del 20 de agosto de 1917, y con ellas la reconquista de los fuertes perdidos y de buena parte del territorio cedido desde febrero: unos pocos kilómetros de tierra solada.

El historiador alemán Ettighoffer ha escrito: «Solamente durante los tres primeros meses, o sea, del 21 de febrero al 21 de mayo, los franceses tuvieron 190.OOO muertos; los alemanes exactamente 174.215». Entiéndase muertos, no bajas.

En diciembre de 1916, tras nueve meses de combates casi interrumpidos las pérdidas eran, en cada campo, del orden de cuatrocientos a quinientos mil muertos, desaparecidos y heridos graves, que morían en los hospitales de retaguardia. El resultado estratégico era prácticamente nulo: en diciembre, franceses y alemanes se encontraban muy cerca de las posiciones que ocupaban cuando se inició la ofensiva. Nunca en la historia de la Humanidad se ha derramado tanta sangre, se ha luchado tan ferozmente por unos pocos kilómetros de colinas y barrancos.

Hindenburg emitió un juicio severo sobre la batalla cuando en sus «Memorias» explica los motivos que le indujeron a suspender definitivamente los ataques en el sangriento frente de Verdún: «Aquella lucha consumía nuestras energías como una herida abierta. Se deducía claramente que la empresa no tenía esperanzas para nosotros y que su prosecución había de causarnos más pérdidas que las que pudiéramos producir al adversario». Y acaba con una muestra antológica de humor prusiano: «El campo de batalla era un verdadero infierno y, en este sentido, no era muy grato para la tropa».

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial Guerra Trincheras

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial

Introducción: El liderazgo de las potencias europeas en el mundo se basaba en una creciente industrialización y en fructíferos intercambios comerciales con las colonias. Fue precisamente en el marco colonial donde se produjeron las primeras tensiones entre las potencias, entre las que Alemania reclamaba la posición que creía merecer por su creciente poder económico. Pero sería en los Balcanes, en los territorios olvidados por el Imperio otomano, donde prendió la pólvora.

Años de recelos mutuos, de alianzas públicas y secretas, de ejércitos fortalecidos con innovador armamento ante la previsión del conflicto, se desbocaron en la larga tragedia de la Primera Guerra Mundial, con casi Europa entera implicada.

Durante la guerra, las tensiones internas por las pérdidas humanas y por el desgaste económico tuvieron una especial relevancia histórica en Rusia.

Las fuerzas revolucionarias, conducidas por hombres como Lenin, encauzaron el descontento popular primero al derrocamiento del zar y luego al establecimiento de un gobierno comunista, una de cuyas primeras decisiones fue abandonar la guerra antes de su finalización.

Nadie previo una contienda tan larga y tan costosa en todos los sentidos. Se habían movilizado casi 20 millones de hombres de 16 naciones, con un balance de 10 millones de muertos. La victoria fue para los aliados de la Entente, con la ayuda final y decisiva de Estados Unidos. Alemania y Austria-Hungría, derrotadas, tuvieron que aceptar unas duras condiciones económicas y territoriales. Pero perdió toda Europa, que, arrasada, cedió el liderazgo mundial a Estados Unidos.

batallas de la primera guerra mundial

Las batallas de la Primera Guerra Mundial mostraron una capacidad de destrucción nunca vista en la historia, fruto del nuevo armamento industrial. Muchos de sus nombres son recordados todavía por la crudeza de los combates.

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Marne. Participaron dos millones de hombres durante septiembre de 1914. El general francés Joffre consiguió frenar y romper las líneas alemanas, que retrocedieron 80 kilómetros.

Gallipoli. Británicos y franceses intentaron en 1915 controlar los Dardanelos y asegurar la ruta por mar hacia Rusia. Fueron vencidos por los turcos, que les causaron 145.000 muertos.

Tannenberg. Se decidió en agosto de 1914 a favor de los alemanes frente al ejército zarista. Fue la primera de una serie de victorias que comportaron el retroceso ruso en el frente oriental.

Jutlandia. Aunque la flota británica suírió más pérdidas que la alemana, salió ganadora en el mar del Norte en 1916 y confirmó su supremacía marítima.

Verdún. Librada entre febrero y diciembre de 1916, es recordada por la defensa francesa, que resistió hasta recibir refuerzos. Murieron 530.000 soldados.

Somme. De junio a noviembre de 1916, hubo más de un millón de bajas y ningún avance. Por primera vez combatieron tanques, bajo bandera británica.

Passchendaele. La tercera batalla librada en la zona de Ypres, en julio de 1917. A pesar de perder unos 400.000 hombres, los británicos derruyeron las defensas alemanas.

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PRINCIPALES ALIANZAS EN LA GRAN GUERRA

Julio-agosto de 1914 »  Declaraciones de guerra entre las potencias centrales (Austria-Hungría y Alemania) y los aliados de la Entente (Rusia, Francia y Gran Bretaña).

Octubre de 1914 » Turquía se alía con las potencias centrales.

Marzo de 1915 » Portugal se suma a las fuerzas aliadas.

Abril de 1915 » Italia entra en la guerra junto a los aliados.

Agosto de 1915 » Japón declara la guerra a Alemania para apoderarse de sus colonias en China.

Septiembre de 1915 » Bulgaria se suma a las potencias centrales.

Agosto de 1918 » Rumania se integra en las fuerzas aliadas,

Abril de 1917 » EE.UU. declara la guerra a las potencias centrales.

Junio de 1917 » Grecia se suma a las fuerzas aliadas.

Marzo de de 1918 » Tratado de Brest-Litovsk: Rusia se retira.

Noviembre de 1918 » Una Alemania derrotada firma el armisticio con los países aliados.

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GUERRA DE TRINCHERAS

Lluvia y Barro: Europa fue una ciénaga en guerra: trincheras desmoronadas, tropas, caballos, armas y vehículos hundidos en el barro.

Enfermedades y Ratas: las condiciones de vida en las trincheras era durísima. La falta de higiene propició enfermedades en toda clase de plagas y roedores.

Auxilio Humanitario: La crudeza bélica impulsó la presencia de ambulancias  y hospitales de campaña (cirugías, vacunas, medicinas, alimentos, etc.)

Tierra de Nadie: Así se denominaban los campos de batallas entre trincheras enemigas, cubiertas de lodazales y cadáveres y cráteres de bombas.

La Locura: las bombas, los gases tóxicos, los tanques, los lanzallamas, desencadenaban entre las tropas un alud de trastornos psicológicos y físicos.

Alta Traición: las deserciones y motines fueron tan habituales que abundaron los consejos de guerra y los fusilamientos por fugas o desobediencias.

La muerte: Diez millones de personas fallecieron en el conflicto. La mortandad mas elevada se dio entre los combatientes entre trincheras.

Fuente Consultadas:
El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado
Historia Universal Tomo 16 Primera y Segunda Guerra Mundial
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

Los Enigmas de los asesinatos de JACK EL DESTRIPADOR

Entre septiembre y noviembre de 1888 un asesino mató y mutiló salvajemente a cinco prostitutas en el empobrecido East End londinense. De identidad desconocida, la prensa lo convirtió en una leyenda que aun continua. Jack El Destripador, no fue el primer asesino en serie de la historia, pero sin dudas fue el primero en alcanzar unos niveles de semejante fama mundial ,en donde diarios de lugares tan alejados como México, y Nueva Zelanda, hablaban de sus crímenes.

¿Porque tanta fascinación?. Resulta difícil decir que ha sido, pero muchos coinciden en que el nombre ha creado el inicio de toda esta polémica e intrigante historia que lleva mas de un siglo de antigüedad. Para otros fue los detalles escabrosos, ampliamente difundidos por periódicos, acerca de como atacaba y descuartizaba a sus víctimas, mutilando y arrancando sus órganos “íntimos”.

Jack el destripador

¿Fue Jack el Destripdor una mujer?
Ya en tiempos de los asesinatos de Whitechapel, sobre todo tras la carnicería hecha a Mary Kelly, se oyó hablar entre la policía de que Jack el Destripador podía ser una mujer. El testimonio de una vecina llamada Caroline Maxwell, que no fue incluido en ningún informe, resulte) determinante para que el inspector jefe Abberline se acercara a su colega Thomas Dutton diciéndole: “¿No crees que este caso podría ser el de Jill la Destripadora en vez de Jack el Destripador?”.

En 1939, William Stewart escribió un libro con una nueva teoría basada en aquella suposición policial. Según él, Jill era una mujer de mediana edad, especialista en provocar abortos, que había sido denunciada a la policía por otra mujer a la que ayudó a abortar. Aquella traición femenina, por la que pasó un tiempo entre rejas, le hizo despertar un sentimiento de venganza contra las personas de su propio sexo, especialmente prostitutas, que eran sus mejores dientas.

Stewart creyó que Jill se llamaba en realidad Mary Pearcy, ahorcada en 1890 por haber acuchillado y degollado a la mujer de su amante y a su hijo. Medio siglo antes, Arthur Conan Doyle, el célebre creador del investigador Sherlock Holmes, también había advertido a la policía sobre la hipótesis de que el asesino de Whitechapel podía ir vestido con ropa de mujer para evitar sospechas y así escapar sin problemas. Adelantó incluso que se podía tratar de una comadrona, en cuyo caso ni la existencia de manchas de sangre en sus ropas ni su presencia a altas horas de la noche habrían resultado sospechosas.

¿Fue Jack el destripador, un primo de Virgia Woolf?
En su obra Cláreme: He was Jack theRipper?, publicada en 1972 y dedicada a la vida del duque de Clarence, el novelista Michael Harrison, cultor del género criminal y fantástico, puso a James Stephen (1859-1892) en el ojo del huracán. El duque no era otro que el príncipe Albert Víctor, nieto de la reina Victoria, heredero de la corona. Por su parte, Stephen fue un brillante historiador, periodista y poeta, educado en Eaton y Cambridge, y primo de la escritora Virgina Woolf, a quien se encargó la tutela de su alteza en el verano de 1883.

Según Harrison, autor de pastiches de Sherlock Holmes y Auguste Dupin, el tutor cayó enamorado del príncipe, pero este prefería andar con prostitutas, lo que provocó un ataque de celos y la transformación de Stephen en el Destripador. Harrison basó su teoría en la similitud entre la letra de Stephen y la de la carta Desde el infierno, considerada durante tiempo la más auténtica de las misivas del Destripador.

¿Influyó la Luna en los crímenes?
En agosto de 1895, durante un congreso de medicina forense celebrado en Nueva York, el reputado alienista -nombre que recibían los psiquiatras antes de la consagración de esta disciplina médica- británico Lyttleton Stewart Forbes Winslow postuló la teoría de la influencia de la Luna como el agente que impulsó a Jack el Destripador a cometer los asesinatos. Explicó que estos habían ocurrido mientras el satélite atravesaba las fases de luna nueva o de cuarto menguante. Además, aventuró que el asesino debía ser un aplicado estudiante de medicina, miembro de una respetable familia, delgado, de tez pálida, cabellos claros, ojos azules y de aspecto irreprochable. Forbes añadió también un retrato psicológico.

Se trataría de un joven desorientado, de dogmáticas creencias religiosas -que asistía puntualmente a los oficios matinales de la catedral de San Pablo-, persuadido de estar llamado a cumplir una misión aniquiladora, que obedecía a un programa de moralización y saneamiento social encargado por Dios y que le impulsaba a cometer las masacres en los cuerpos de las prostitutas.

¿Hubo Más de un Asesino?
Esta es una hipótesis que, aunque poco probable, no se ha descartado. De hecho, aunque se adjudican a Jack por lo menos cinco de los once asesinatos que se registraron en el East End entre 1888 y 1891, ni los propios “destripólogos” se ponen de acuerdo en cuáles de ellos son realmente obra del más famoso asesino de la historia .del Reino Unido. La inmensa mayoría acepta que de los cinco asesinatos “canónicos” hay al menos tres que responden sin duda al modus operandi de Jack el Destripador: Mary Ann Nichols, Annie Chapman y Catherine Eddowes. Además, en la actualidad se tiende a incluir a Martha Tabram entre las más que probables primeras víctimas del «monstruo de White-chapel».

Esta indefinición ha permitido sugerir que la atroz secuencia de homicidios se debió a una singular “epidemia” de imitadores, fomentada por el clima de histeria suscitado por la prensa, que hizo circular interesadas versiones sobre la forma en que se cometieron los asesinatos. Fuere como fuere, está probado que tras el asesinato de Mary Kelly hubo otros homicidas que intentaron imitar las formas del Destripador. No obstante, crímenes como el “doble evento” son difícilmente atribuibles al hecho casual de que dos asesinos desconocidos entre sí coincidieran en la misma noche para salir a matar a dos prostitutas. Pero…

¿Procedía el destripador de EE.UU.?
Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930), mundialmente famoso por sus historias del detective Sherlock Holmes, aconsejó a la policía londinense que buscara a Jack el Destripador en Estados Unidos. Dijo que había llegado a esta conclusión después de la lectura de la primera carta enviada a la Central News Agency por el asesino, donde aparecían algunas expresiones propias del inglés estadounidense. De hecho, el célebre escritor no fue el único en sospechar de la pista estadounidense.

En 1993, el escritor y “destripólogo” Stewart Evans hizo pública una carta del inspector jefe de la Policía Metropolitana de Londres John G. Little-child, fechada en septiembre de 1913 y dirigida a George R. Sims, periodista, en la que, al tiempo que revelaba la identidad del reportero que había escrito la carta Querido Jefe, atribuida al asesino de Whi-techapel, admitía que Scot-land Yard había sospechado de un curandero, aventurero y misógino estadounidense de origen irlandés llamado Francis Tumblety, entre cuyas extravagantes costumbres estaba la de coleccionar úteros de mujer.

La sospecha debió ser fundamentada porque Scotland Yard envió a un experimentado inspector, Walter Andrews, a Estados Unidos para pedir la extradición de Tumblety, detenido en Nueva York. Las autoridades estadounidenses, sin embargo, no satisficieron la petición británica al estimar que no había pruebas suficientes que incriminaran al detenido con los asesinatos de Whitechapel.

¿El Asesino pudo haber sido un policía?
Nada menos que Frederick Abberline, inspector jefe de la Policía Metropolitana en 1888, mereció ser considerado el Destripador por un «destripólogo» español, José Luis Abad, especialista en grafología, en su libro Jack el Destripador, el asesino más inteligente de la historia (2011).

Abberline, que se retiró en 1892 para acabar su carrera trabajando en la delegación europea de la famosa agencia estadounidense de detectives Pinkerton, tenía al clásico envenenador George Chapman, ejecutado en 1903, por principal sospechoso. Pero Abad, en base a sus propios exámenes grafológicos, sostiene que Abberline era el célebre asesino.

No obstante, las sospechas de que Jack el Destripador fuera un policía también recaen sobre otros agentes de la ley como el sargento Eugene Charles Bradshaw, quien participó en todas las investigaciones de los asesinatos. Miembro de la logia masónica Príncipe Leopoldo, que celebró asambleas las noches de los asesinatos.

¿El cadaver de Miller´s Court era el de Mary Kelly?
De los cinco asesinatos canónicos de Jack el Destripador, el que menos se ajusta al patrón de los anteriores es el de Mary Kelly. La víctima no solo era mucho más joven que las otras cuatro desafortunadas, sino también más alta y fuerte. El homicidio ocurrió en el interior de una vivienda y no en la vía pública. Ni siquiera la influencia lunar fue la misma, puesto que el 9 de noviembre de 1888 el astro avanzaba hacia el cuarto creciente y no estaba en luna nueva o cuarto menguante como ocurrió con los cuatro asesinatos precedentes. Además de los factores ambientales, tampoco la biografía de Mary Kelly es precisa.

La mayoría de los datos fueron suministrados a la policía por Joseph Barnett, el hombre de 30 años que convivía con ella y que también nutrió la lista de sospechosos. Por otra parte, las versiones de algunos testigos que dijeron verla con vida sobre las ocho de la mañana del mismo día 9 de noviembre, contradijeron los resultados forenses sobre la hora de su muerte. En definitiva, todos estos datos equívocos han dado pie a varias teorías sobre si el cadáver desollado encontrado en el número 13 de Miller’s Court era realmente el de Kelly.

En los últimos tiempos, y a tenor de algunas noticias sobre la negativa del Ministerio del Interior británico a abrir los archivos sobre los informadores de la policía durante los crímenes de Whitechapel, ha surgido la teoría de que Mary Kelly podría ser una agente británica infiltrada en los bajos fondos para recoger información sobre las actividades de los “Fenians”, los temidos radicales irlandeses que en 1887 intentaron asesinar a la reina Victoria con motivo de los 50 años de su reinado.

¿Es posible que Kelly fuera descubierta por los irlandeses y que los servicios especiales de Scot-land Yard intentaran ponerla a salvo simulando un brutal asesinato, solo atribuible a un anónimo asesino llamado Jack el Destripador? La teoría puede parecer descabellada, pero tanto el asistente del comisionado, Robert Anderson, como el inspector jefe John G. Littlechild y el inspector Frederick Abberline, trabajaron en la división especial contra el terrorismo irlandés. La desfiguración del rostro y el cadáver de Mary Kelly cobraría así otro sentido, como lo tendría también la detallada descripción que George Hutchinson, el amigo a quien la prostituta pidió dinero, hizo del presunto asesino de Kelly.

Además, también se sabía que el propietario enviaría el día 9 a alguien a cobrar los atrasos del alquiler y que descubriría el cadáver. Es posible que la operación se dirigiera a proteger a Kelly del doctor Francis Tumblety, presunto agente de los «Fenians» detenido apenas unos días antes por actos antinaturales con otro hombre -¿una excusa para preparar la operación de protección con un cadáver extraído de una morgue con el beneplácito de los forenses?-, quien tras conocer el asesinato de la joven prostituta decidió huir a Francia.

Transiberiano Historia de su construccion Tren en Rusia Datos Interes

El enorme Imperio ruso tuvo graves problemas de consolidación. Para evitar los movimientos nacionalistas se llevó a cabo un duro sistema de rusificación, obligando a los pueblos sometidos a utilizar la lengua rusa y persiguiendo las religiones que no fueran la oficial Iglesia ortodoxa rusa.

Otro problema era el derivado de la inmensidad del territorio y la dificultad de las comunicaciones. Para paliarlo, a partir de 1850 se intensificó la construcción de ferrocarriles que unieran las principales ciudades. La obra más ambiciosa fue la construcción del Transiberiano, que iba a unir el mar Báltico con el océano Pacífico.

La construcción del Transiberiano se inició en 1891 y se realizó en dos etapas: de 1891 a 1904 hasta el lago Baikal, en el corazón de Asia, y de 1908 a 1916 hasta Vladivostok, puerto fundado por los rusos en 1860 como defensa frente a los posibles avances de Japón.

HISTORIA DEL FERROCARRIL TRANSIBERIANO: Costó trece años y 250 millones de dólares, pero el extenso Imperio Ruso finalmente estaba cruzado por vías en 1904. Sergei Witte, el ministro de finanzas ruso que había dirigido la construcción de los 8.800 Km. de vía del ferrocarril Transiberiano, lo calificó como «una de las mayores empresas del siglo en el mundo entero». La línea se extendía desde los montes Urales, en la Rusia europea, a través de la desolada Siberia y de Manchuria hasta Vladivostock, en el mar de Japón. «He dedicado mi cuerpo y mi alma a esta empresa», comentó un orgulloso Witte. Los críticos dijeron que había hecho un trabajo de primera clase construyendo un tren de tercera.

recorrido del transiberiano

El trazado poseía un diseño muy pobre, habla sido construido a bajo costo con materiales baratos, y era propenso al colapso. «Tras una primavera de lluvias», explicó un viajero, «el tren circulaba fuera de las vías como las ardillas». De hecho, en septiembre, cuando el tramo final del Transiberiano, en el peligroso sur del lago Baikal, estuvo finalmente colocado, el tren descarriló diez veces durante las pruebas.

Aun así, el ministro de finanzas declaró que la línea era todo un éxito. Rusia no tendría que esperar mucho: necesitó desesperadamente el tren para trasladar soldados y provisiones a través del continente, hacia Manchuria, donde la guerra ruso-japonesa se hallaba en su apogeo.

Irónicamente, la propia vía férrea fue una de las causas mayores de la guerra. Debido a las dificultades del terreno del este de Siberia, los constructores del Transiberiano, con permiso del gobierno chino, habían tomado un atajo hacia la costa a través de Manchuria.

Cuando la rebelión boxer estalló, Rusia desplegó miles de soldados en Manchuria para proteger su propiedad. Japón, que tenía sus propios planes para la región, se opuso frontalmente. Siete meses antes de que último riel fuese colocado empezó la guerra.

Datos de interés:

La construcción de la línea se dividió en varias secciones, bajo la dirección de diferentes ingenieros. La sección más occidental, que empezaba en Cheliabinsk, discurría casi en línea recta durante casi 1.500 kilómetros, a través de llanuras sin accidentes, pero no había árboles para hacer traviesas y sólo se podía trabajar al aire libre durante cuatro meses al año.

Las excavaciones se hacían con pico y pala; y para ahorrar dinero, las traviesas estaban más espaciadas que en Europa o Norteamérica y los raíles se hicieron con un acero mucho más ligero. Apenas se utilizaba balasto para asentar la vía, y en muchos lugares se tendían las traviesas directamente sobre la tierra.

A pesar de los problemas, se avanzó con rapidez, tendiendo una media de 4 kilómetros diarios de vías en verano. Los primeros 800 kilómetros de la sección occidental se inauguraron en septiembre de 1894. En agosto de 1895, la línea había llegado al Obi, uno de los ríos más largos de Siberia.

Los equipos construían puentes sobre la marcha: estructuras de madera sobre los arroyos y ríos pequeños, y construcciones más sólidas, de piedra y acero, sobre los ríos caudalosos como el Obi y el Yeniséi. Hicieron un buen trabajo, como demuestra el hecho de que muchos de los puentes de acero aún se mantienen en pie, a pesar de sufrir cada primavera el impacto de miles de toneladas de hielo contra sus pilares de piedra, cuando comienza el deshielo.

El frío se cobró innumerables vidas, ya que los obreros trabajaban apenas sin protección, a unos treinta metros de altura sobre las aguas congeladas, y a veces se quedaban tan agarrotados que no podían agarrarse a los asideros y caían al hielo. Muchos de los albañiles eran italianos, que ganaban 100 rublos al mes.

El acero fundido para los puentes se traía de los Urales, el cemento de San Petersburgo, los cojinetes de acero de Varsovia, y todo llegaba por la vía recién tendida, con lentitud desesperante.

El recorrido atraviesa siete husos horarios distintos. La duración total del viaje depende del servicio en cuestión, pero el promedio es de ocho días y siete noches.

A intervalos regulares a lo largo del trayecto se cambian las locomotoras, se comprueban los bogies, según se deduce del sonido metálico producido al golpear una barra de acero, y se bombea el agua fresca necesaria para el suministro del tren por medio de mangueras.
La mayoría de las composiciones tienen más de 500 metros de coches de pasajeros.

Rusia y Mongolia se caracterizan por su ancho de vía (trocha) ancha, mientras que China utiliza el ancho de vía (trocha) estándar, por lo que hay un cambio de ancho de vía (trocha). Esto implica que las formaciones que viajan hacia o desde China no pueden cruzar la frontera directamente, sino que cada coche de pasajeros debe ser levantado para que sus bogies sean cambiados. Esta operación, junto con los trámites de aduana y el control de pasaportes, puede hacer que el cruce de la frontera demande varias horas.

Cuanto menor es el número que el tren lleva como identificación, menos paradas hace y por lo tanto más rápido es el viaje. No obstante, el número del tren no supone diferencias en cuanto a los tiempos requeridos en el cruce de fronteras.

Hay dos clases de acomodos: blando, con asientos totalmente tapizados; y duro, con asientos de plástico o de cuero. Los dos tipos de asientos se convierten en camas para viajar de noche. El tipo de acomodo blando consiste en grandes compartimentos tipo europeo con 2 ó 4 literas, mientras que el tipo de acomodo duro consiste en compartimentos de cuatro literas o en coches sin compartimentos. El menú del tren tiene 18 páginas.

Fuente Consultada: Wikipedia, El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín) y La Ciencia en el Siglo XX – Tomo II   

Lawrence de Arabia Asalto a Akaba contra los Turcos Biografia Vida

En mayo de 1917, un oficial británico y una partida de guerreros árabes emprendieron una travesía de 965 km a través del desierto para sorprender a los turcos y capturar el puerto de Akaba en el mar Rojo. Esta victoria fue el mayor logro de un hombre que sería conocido como Lawrence de Arabia. (imagen)

En mayo de 1917, una partida de unos 50 hombres en camellos, salió de Al Wajh, el cuartel general de Feisal, líder de la revuelta árabe contra los turcos. Tres hombres compartían el liderazgo de la expedición. Nasir, el sherif exiliado de Medina, era el de mayor rango. Auda Abu Tayi, veterano de varias batallas, era el jefe de una de las tribus Howeitat, del norte, que la  expedición trataba de reclutar.

El tercero de los líderes era el capitán Thomas Edward Lawrence, un oficial de la inteligencia británica, consejero del agrado de Feisal. Este era el único miembro no árabe de la partida, pero hablaba la lengua árabe y se había adaptado con facilidad al estilo de vida y la vestimenta de los beduinos del desierto.

A pesar de su poca experiencia militar, Lawrence demostró ser un líder guerrillero ejemplar y un hábil estratega, realizando un plan para capturar Akaba de manos de los turcos (objetivo principal de la expedición). La idea era impedir que los turcos siguieran mandando refuerzos a Palestina, donde los británicos trataban de expulsarlos de sus posiciones alrededor de Gaza.

Engañar al enemigo

Con el duro viaje que les esperaba, Lawrence y los árabes tenían que viajar ligeros de equipaje. Estaban armados tan sólo con rifles y pistolas y sus provisiones consistían en cantidades de harina que podían ser transformadas en pan. También transportaban gelatina explosiva para utilizarla contra las vías férreas bajo control turco, así como 20.000 libras en oro para comprar amistades y pagar reclutas al llegar a su destino.

La expedición se dirieió hacia el noreste, saliendo de Al Wajh, con la intención de cabalgar a lo largo de una amplia curva de 965 km, para impedir ser detectados por los turcos o hacerles creer que la partida se dirigía hacia Siria, más al norte. Después de los primeros días de marcha sin problemas de agua, entraron en un territorio árido y desolado. Recorrieron senderos estrechos peligrosos alrededor de acantilados, a trabes de campos de lava en la altiplanicie, valles y pilares de arenisca hasta las llanuras abiertas.

Cada día montaban en sus camellos y la partida seguía viaje justo antes del amanecer. Durante las horas centrales del día se detenían y descansaban lo mejor que podían, utilizando sus mantas para cubrirse del ardiente sol. En 10 días alcanzaron el ferrocarril cerca de Diraa. Como no había turcos en la zona, Lawrence y sus ayudantes volaron un tramo de la vía férrea, cortaron los cables del telégrafo y arrastraron los postes antes de seguir viaje.

Lo peor del viaje aún no había comenzado. El 20 de mayo la partida comenzó a cruzar la árida llanura del El Houl, barrida por un viento caliente y cargado de arena que abrasaba la piel.

Un Riesgo Inutil

A medida que avanzaban, la arena y las llanuras dc lodo blanco que reflejaban el sol sin piedad, se añadían a la incomodidad. Retenida por las tormentas de arena y los movimientos de las dunas, comenzó a escasearles el agua.

En el cuarto día en este infierno, Lawrence se dio cuenta de que faltaba uno de sus hombres, Gasim. Su camello caminaba tras el grupo, por lo que Gasim debía ir a pie, sin posibilidad de encontrar a los otros o sobrevivir más de un día en las llanuras de lodo seco que estaban cruzando.

Lawrence pensaba que Gasim era un «proscrito cobarde y falso» y lamentaba haberlo llevado con él, pero se sentía obligado a retroceder para buscarlo.

Auda y los otros que podrían haberle ayudado, habían seguido viaje, por lo que Laxvrence volvió solo, confiando en lecturas detalladas del compás que le permitirían localizar al grupo principal posteriormente.

Después de cabalgar durante hora y media bajo el sol abrasador y cegador, Lawrence encontró a Gasim, balbuceando y medio loco por la sed. Fuera de sí, Lawrence lo hizo callar y se lo llevó.

En el camino encontró a Auda, que había vuelto para buscarlo. Auda se quejaba de que Lawrence hubiera arriesgado su vida por un ser tan despreciable.

En Busca de Reclutas

Cinco días más tarde, la expedición abandonó la zona de Elhoul y entró en Wadi Sirhan, un largo valle con suficientes pozos para proporcionarles el agua necesaria para el resto del viaje. Tres días después, establecieron contacto con los pastores de Howeitat y la partida continuó hasta alcanzar un lugar seguro. El oro y los explosivos habían llegado intactos y tan sólo habían perdido dos hombres. Lawrence, aunque sufría de forúnculos y fiebres, se había portado como un beduino.

La siguiente tarea consistía en contactar con los jefes locales y conseguir reclutar un pequeño ejército entre sus hombres, utilizando el oro de Feisal, con prudencia. Esta tarea concernía principalmente a Auda, por lo que Lawrence aprovechó esta oportunidad para realizar un largo y arriesgado viaje a Siria para conseguir información.

Asimismo, participó en un ataque al ferrocarril del norte, para hacer creer a los turcos que la expedición se dirigía contra Damasco en lugar de Akaba. Sin embargo, los turcos no estaban convencidos del todo y los árabes, que formaban ahora un grupo de 500 hombres, se percataron de que el enemigo había tratado de destruir los pozos en la ruta a Akaba. Afortunadamente el daño fue menor y finalmente consiguieron estar listos para entrar en accion.

Medidas Desesperadas

El plan de Lawrence era capturar los puertos de montaña que conducían hasta Akaha. Mientras los turcos dominaran los puertos, cualquier ataque desde el mar estaba condenado al fracaso ya que los turcos podrían bombardear el puerto de Akaba desde las montañas. Si. los turcos perdían el control de la montaña, serían incapaces de enviar refuerzos al puerto y como la armada británica controlaba el mar Rojo, Akaba quedaría sin alimentos. Las operaciones comenzaron con un ataque exitoso de las tribus locales contra Aba el Lis-san, el fuerte situado en el primer puerto de montaña. Mientras tanto los últimos explosivos fueron utilizados

en ataques de distracción contra el ferrocarril antes y después del cuartel general turco en Maan. Estos ataques confundieron a los turcos respecto a la intención de los arabes. Pero entonces un golpe de mala suerte amenazó la empresa. Llegó un batallón de refuerzo de la infantería turca y si bien los turcos no conocían la importancia del ataque contra Aba el Lissan, enviaron sus tropas a reconquistar el puerto. Las tribus tuvieron que huir del fuerte y perdieron el control del puerto de montaña.

Viendo que no tenían otra alternativa que atacar al batallón turco, Lawrence y un grupo de árabes, se movilizaron al instante, cabalgando toda la noche hasta Aba el Lissan. Encontraron a los turcos acampando en el valle y tomaron posiciones en las colinas circundantes.

Siguió un día de calor abrasador, en el cual los árabes dispararon contra los turcos sin conseguir forzarles a realizar una carga suicida montaña arriba. Finalmente irritado tras una discusión con Lawrence, Auda dirigió un ataque de caballería frontal, con sus hombres disparando continuamente desde sus monturas, y consiguió ahuyentar a los turcos.

Llegada Triunfal

Nasir y Lawrence completaron la derrota, atacando al enemigo en fuga. Lawrence, montado en su camello Naama, se destacó del grupo y entró en las filas turcas, disparando su pistola. De repente, Naama se derrumbó y Lawrence fue arrojado por los aires (en su entusiasmo, había disparado contra su propio camello).

Recuperó la conciencia y pensando que iba a ser ejecutado o pisoteado por los turcos, se alegró al ver que habían vencido. Auda, que también resulté ileso, mostraba los resultados de su insólita carga (sus ropas estaban completamente agujereadas por las balas).

Trescientos turcos habían muerto y 160 fueron tomados como prisioneros; unos pocos escaparon. Increíblemente, los árabes sufrieron sólo dos bajas. El puerto de montaña había vuelto a su poder y la suerte de Akaba estaba echada. Engañados por los misteriosos movimientos de sus enemigos, los turcos no habían reforzado la zona, y mientras las tropas árabes aumentaban continuamente, las guarniciones de defensa estaban desprovistas de soldados. De hecho, los turcos se habían retirado de gran parte de los puestos establecidos en los puertos de montaña en dirección a Akaba. Pronto sólo una posición turca, la de Khadra, detenía el avance árabe. Pero, frente a la posibilidad de morir de hambre o masacrados por las tribus, los turcos se rindieron.

La propia Akaba estaba indefensa. El 6 de julio de 1917, dos meses después del comienzo de su expedición en Alwajh, Lawrence y sus compañeros, luchando contra una terrible tormenta de arena recorrieron los últimos 6 km que los separaban del puerto, donde cabalgaron jubilosos hasta el mar.

mapa

Al estallarla Primera Guerra Mundial, el imperio otomano controlaba casi toda la
península arábiga, cuyo desierto central estaba casi deshabitado.

 L ATAQUE CONTRA EL FERROCARRIL: Lawrence se deleitaba conduciendo personalmente los ataques contra el ferrocarril turco. El ferrocarril era la arteria principal del enorme imperio turco en Oriente Medio, recorriendo un amplio territorio desde Medina, en Ambia, hasta Damasco y más allá.

A pesar de su entusiasmo por destruir las líneas férreas y el telégrafo y por volar puentes y trenes, Lawrence limitaba a propósito el daño que infligía a los turcos. Su estrategia consistía en mantenerlos en constantes dificultades, pero no obligarles a retirar sus guarniciones. Era importante mantener a las tropas turcas en sus puertos para que no fueran enviadas a Palestina, donde los británicos estaban tratando de echar a los turcos de sus posiciones alrededor de Caza.

Debido a la aridez del clima, los resultados de los ataques de Lawrence (locomotoras descarriladas y otros recuerdos de la revuelta árabe), pueden verse aún en el desierto.

PARA SABER MAS…

Su legendaria carrera empezó en 1916 cuando Husayn ibn Ali, emir de la Meca, proclamó una revuelta árabe contra el Imperio Otomano a cambio de garantías británicas para expandir el reino.

Lawrence, oficial de informaciones británico de 28 años, se convirtió en el enlace entre el ejército británico, entonces involucrado en su propia lucha contra el Imperio Otomano, y Faisal, el hijo de Husayn, que encabezaba una fuerza rebelde.

Lawrence había aprendido árabe durante las expediciones arqueológicas que hizo mientras estudiaba en Oxford y sentía una admiración romántica por los árabes. Frágil y de apariencia juvenil, fue un héroe sin comparación.

Después de vestir con ropas beduinas, los rebeldes lo aceptaron como uno de ellos y pronto, según explica en su libro Los siete pilares de la sabiduría (1926), transformó un grupo de hombres pertenecientes a tribus diversas en una fuerza guerrillera eficaz. Se convirtió en el estratega principal de todo el ejército rebelde.

Durante un tiempo consiguió que los jefes árabes, pendientes de sus propios intereses, compartieran su visión de una nación árabe unificada y persuadió a los comandantes británicos de que lo apoyaran. Las buenas intenciones de Lawrence inspiraron a sus hombres para compartir sus problemas, y él mismo luchó incluso después de ser forzado por soldados turcos.

O eso dijo él. La veracidad de sus memorias, una mezcla extraña y poética de glorificación y degradación personal, sigue siendo dudosa. Lo que es incuestionable es Arabia. Rechazó una medalla del rey Jorge V, pero durante un breve período prestó sus servicios a Winston Churchill como consejero de asuntos árabes (entonces Churchill era ministro de las colonias). En los años veinte, tras ejercer presiones en favor de la independencia árabe sin éxito, se alistó como soldado raso, bajo un seudónimo, en la RAF (Fuerza Aérea británica) y en el cuerpo de tanques. Murió en 1935.

Husayn también falleció sin gloria Reinó sobre el Hejaz hasta 1924, cuando Saud conquistó la región y lo obligó a exiliarse en Chipre. Sin embargo, sus hijos, Faisal y Abdullah, se convirtieron en reyes, Faisal en Iraq y Abdullah en lo que ahora es Jordania, donde la dinastía Husayn todavía gobierna 80 años más tarde.

Fuente Consultada:
True Action Adventures (BBC)

La Revolucion Cientifica del siglo XX: Descubrimientos y Avances Cientìficos

La Revolución Cientifíca del Siglo XX:

NECESIDAD DE LA TEORÍA CIENTÍFICA: De todas las ciencias, ha sido la física la que ha experimentado una transformación más profunda hasta el punto de adquirir una cierta hegemonía en el campo del conocimiento y de proporcionar las figuras más gloriosas de la ciencia del siglo XX.

Las investigaciones se orientaron hacia el conocimiento del espacio y del átomo; lo inmenso y lo minúsculo parecen haber sido los dos polos de atención a los que los sabios pudieron acercarse gracias al progreso de los instrumentos de análisis. Pero no fue la observación sino la construcción teórica el primer paso.

A diferencia de la Revolución Científica del siglo XVII, con Galileo y Newton como figuras relevantes, que postulaba una actitud empírica de observación de los fenómenos, la del siglo XX encuentra en la teoría, formulada a partir de postulados matemáticos y metafísicos, el punto de partida, la base que posteriormente permitirá la interpretación de los fenómenos observables.

Así, sin estar precedida por una comprobación empírica, se formuló la teoría de la Relatividad; la física del siglo XX no construye sus estructuras sobre leyes sino sobre teorías, con lo que incluso desde el punto de vista gnoseológico su posición es revolucionaria. La teoría de la Relatividad de Einstein y la teoría cuántica de Planck constituyen los dos capítulos fundamentales y al mismo tiempo el punto de partida para dos concepciones de la ciencia física.

DOS TEORÍAS SOBRE LA REALIDAD FÍSICA

Einstein, al continuar los estudios de Michelson y Morley sobre la luz, cuya velocidad consideraba una constante del universo, llegó a concluir que el tiempo es una variable que depende de la velocidad del espectador (Teoría de la Relatividad Restringida, 1905). Diez años más tarde consiguió medir la relación entre masa y energía (E= mc2); un cuerpo que irradia energía pierde masa, de donde deduce que la masa puede convertirse en energía y su equivalente es la cifra fabulosa obtenida al multiplicar su masa por el cuadrado de la velocidad de la luz (Teoría de la Relatividad General, 1915). Todas las futuras investigaciones sobre el átomo partieron de estas geniales formulaciones del joven científico alemán, que se trasladó posteriormente a Estados Unidos y adquirió la nacionalidad norteamericana.

Einstein demostró que el espacio es curvo y que la curvatura se intensifica en la proximidad de los cuerpos pesados, con lo que desmontó las concepciones newtonianas del espacio y justificó las geometrías no euclidianas, ya que en un espacio curvo las paralelas pueden unirse y todos los axiomas y postulados de Euclides sustituirse por otros. Al fotografiar la curvatura de la luz de las estrellas abrió nuevos horizontes interpretativos sobre la naturaleza de la luz y se encontró una prueba de la curvatura del espacio. Plank formuló en 1900 su teoría cuántica; de la misma manera que la materia es discontinua y está formada por una red de átomos, la energía irradia de forma discontinua en forma de cuanto o corpúsculos de valor variable según la intensidad de la radiación.

En 1924 Louis de Broglie fundó la mecánica ondulatoria, con la que concilió la teoría tradicional de la luz como onda continua y la cuántica de corpúsculo discontinuo. Las dos teorías suponen dos interpretaciones de la realidad física; la teoría cuántica la considera discontinua o corpuscular, la de la Relatividad la considera continua y constituida por una sustancia única espacio-tiempo que puede adoptar formas diversas. La teoría cuántica pretende conocer la naturaleza en términos observables, la Relatividad General en términos no observables, en cierto modo simbólicos, al afirmar que la naturaleza es una sucesión de formas geométricas de una sustancia única espacio-temporal.

INVESTIGACIONES SOBRE EL ÁTOMO

La concepción clásica del átomo como partícula indivisible había sido rechazada por los físicos del siglo XIX; desde finales de siglo hasta la actualidad los avances en el reconocimiento de las partículas elementales han sido constantes; Thompson, Rutherford, Bohr y De Broglie consiguieron trazar mapas nuevos en la estructura atómica. Thompson descubrió los electrones y demostró así que el átomo no es la partícula última; con las investigaciones de los esposos Curie sobre las radiaciones se inició otro camino que indagaba la energía contenida en el átomo. Rutherford diseñó un mapa del átomo en el que un núcleo, cargado con electricidad positiva, está rodeado por electrones con carga negativa.

cuadro del atomo

Esta imagen cobró movimiento en los estudios del danés Niels Bohr, quien postuló que los electrones giran alrededor del núcleo como si se tratara de un sistema solar en miniatura; el número y disposición de los electrones explicaba las propiedades químicas de los cuerpos y la sucesión de los elementos establecida a mediados del siglo XIX por Mendeleiev. Finalmente, De Broglie probó que las órbitas de los electrones no seguían una línea elíptica sino ondulatoria, oscilante, y que las ondas y los corpúsculos eran aspectos de una misma realidad. Otra línea de investigación se centró en la desintegración del átomo y en la energía que puede liberar. Rutherford rompió un núcleo de nitrógeno en 1919, al bombardearlo con partículas alfa mediante descargas eléctricas. Posteriormente, se descubrieron nuevos elementos en el átomo. Los neutrones eran obtenidos por Chadwick en 1932 al bombardear berilio con partículas alfa; Anderson el electrón positivo (positrón) y Neddermeyer el mesón, enlace entre los protones positivos y los neutrones.

En la década de los años 30 se investigó la radiactividad. Joliot Curie descubrió la radiactividad artificial, demostrando que los átomos bombardeados por neutrones se vuelven radiactivos. En 1936, Fermi obtuvo con este sistema cuerpos más pesados que los naturales y dos años después Hahn y Strassman descubrieron la posibilidad de la reacción en cadena, al comprobar que en los núcleos pesados como el del uranio de protón puede liberar varios neutrones, que al chocar con los nuevos núcleos los hacen estallar y proyectan nuevos neutrones; de esta forma un gramo de uranio puede liberar una energía equivalente a 2,5 tm de carbón. En 1939 con un ciclotrón se consiguió la fisión del átomo y la posibilidad de obtener reacciones en cadena en gran escala. La bomba atómica utiliza el uranio y la de hidrógeno el helio para producir esta reacción en cadena que libera una energía fantástica.

LAS ESCUELAS PROBABILISTA Y DETERMINISTA

Las teorías cuántica y de la Relatividad y las investigaciones sobre el átomo constituyen los capítulos más importantes de la nueva física. Pero los físicos se han sumido en incertidumbres que podríamos llamar de tipo metafísico, se han planteado en qué medida sus investigaciones se mueven en un nivel subjetivo o por el contrario les permiten un conocimiento no deformado de la realidad física. Dos escuelas, probabilista y determinista, afirman, respectivamente, la incertidumbre del conocimiento y la certeza de las leyes físicas.

Los probabilistas, con Bohr, Heisenberg y Dirac, parecieron en muchos momentos haber conseguido romper el “determinismo” de la física “clásica”. En 1925 Heisenberg planteó el dilema que fundamenta la postura probabilista, la imposibilidad de conocer simultáneamente la velocidad y posición de un electrón; si se conoce exactamente su posición, al obligarle a pasar por la pequeña abertura, no se conoce exactamente su velocidad al atravesarla, de lo que resulta que en un instante posterior será imposible precisar su situación. Con el principio de indeterminación Heisenberg afirma que el “espectador” modifica la realidad física al estudiarla, al aproximarse a contemplarlos deterministas se encuentran en minoría pero disponen de figuras tan gloriosas como Einstein, Schródinger, Blockinzev o De Broglie. La regularidad de las leyes físicas y la posibilidad de conocerlas con seguridad se resumen en la conocida fase de Einstein: “Dios no juega a los dados”. La Escuela de Copenhague, dirigida por Niels Bohr, se convirtió en la defensora del probabilismo, mientras la Escuela de París, dirigida por Louis De Broglie, ha sostenido el determinismo arguyendo que los probabilistas suministran una descripción incompleta de los fenómenos microfísicos. Como vemos, los científicos no se han limitado a escudriñar en los secretos del universo físico, sino que se han planteado la relación del hombre con ese universo desde atalayas “meta-físicas”.

EL CONOCIMIENTO DEL UNIVERSO

UNA VENTANA ABIERTA AL ESPACIO EXTERIOR

Capítulo fascinante de la ciencia del siglo XX es el cubierto por los progresos en el conocimiento del universo, posibilitados por la innovación de los instrumentos de observación y por la formulación de hipótesis filosóficas y físicas —la teoría de la Relatividad cambió sustancialmente la imagen del espacio— y modelos matemáticos. Hasta el siglo XVIII la astronomía se reducía al estudio del Sistema Solar y las estrellas se utilizaban como referencia, fondo invariable. Salvo Laplace, las teorías en boga hasta mediados de este siglo fueron elaboradas por filósofos; la más conocida es la de Immanuel Kant: Historia universal de la naturaleza y teoría del cielo (1755), cuyas ideas sobre el origen del Sistema Solar ejercieron prolongada influencia. Entre 1780 y 1820 se inició el estudio de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

En 1842 el austríaco Doppler anunció un principio de fundamental importancia en astronomía: la luz de las estrellas produce un desplazamiento del espectro hacia el violeta cuando ésta se acerca, hacia el rojo cuando se aleja; con él se pudo medir la velocidad radial de las estrellas; en 1912 Slipher obtuvo el espectro de la nebulosa de Andrómeda y midió su aproximación a la Tierra a una velocidad de 200 km por segundo.

LA DIMENSIÓN DE LAS GALAXIAS

El conocimiento de nuestra galaxia recibió un impulso decisivo en 1918, cuando Harlow Shapley, a partir de los cúmulos globulares que se encuentran al Norte y al Sur del plano galáctico, consiguió determinar la posición y distancia del centro de gravedad de esta inmensa concentración de estrellas.

galaxia lejana

El Sol se encuentra situado en una posición marginal dentro de la galaxia, a 30.000 años luz del centro; de repente las soberbias geocéntricas y heliocéntricas quedaban barridas. Según los censos estelares se pensaba que disminuía la densidad de las estrellas en todas direcciones a partir de la Tierra, pero desde 1930 sabemos que es una simple impresión producida por la absorción de la luz por el polvo interestelar.

El diámetro de la galaxia es del orden de 100.000 años luz, lo que aumentaba espectacularmente las dimensiones hasta entonces concebidas, que no iban más allá de distancias diez veces menores. A continuación, comenzaron a medirse las velocidades de los astros en el espacio; el holandés Ort demostró que el Sol efectúa revoluciones circulares en torno al centro de la galaxia a 215 km por segundo, y posteriormente otros astrónomos, basándose en esta traslación solar, consiguieron determinar el orden de magnitud de la masa total de la galaxia en 200.000 millones de veces la masa del Sol. Estas dimensiones eran 2.000 veces superiores a las calculadas por Herschel, el primer astrólogo que, a finales del siglo XVIII, había intentado valorar el tamaño de la galaxia.

Se habìa llegado a dimensiones Impensables, pero todavía aguardaban nuevas sorpresas. La inmensidad de nuestra galaxia había hecho creer que ella sola constituía el universo. En 1924 Hubble demostró que nuestra vecina, Messier 31 de Andrómeda, constituía otra galaxia de estructura similar a la Vía Láctea pero mayor y más compleja, con estrellas dobles situadas a 2 millones de años luz. Por medio de los radiotelescopios se pudo comprobar la existencia de mil millones de estos paquetes de estrellas que llamamos galaxias, compuesto cada uno por miles de millones de cuerpos espaciales. Estas familias que pueblan el espacio son de diversas formas, esferoidales, elipsoidales, lenticulares, o prolongadas a modo de brazos, como la Vía Láctea.

Tras medir las dimensiones, otro capítulo atrajo la atención de los astrónomos: estos cuerpos espaciales se mueven a velocidades fantásticas dentro de las galaxias, mientras se produce otro movimiento de desplazamiento relativo entre éstas. Se comprobó primero, por el desplazamiento del espectro hacia el rojo, que las galaxias se alejaban del espectador terrestre; este alejamiento fue comprobado por Slipher entre 1912 y 1922. Pero la velocidad de desplazamiento no era constante; en 1928 Hubble publicó la ley de los desplazamientos espectrales, que afirma la relación distancia-velocidad; la velocidad de fuga parece aumentar con el alejamiento, 160 km por segundo por millón de años luz de distancia según la medida de Hubble, rebajada en la actualidad a 25 km por segundo. Se ha conseguido determinar la velocidad de más de mil galaxias, algunas se desplazan a 150.000 km por segundo, la mitad de la velocidad de la luz.

EL ORIGEN DEL UNIVERSO

el universo

Dimensiones, número de astros, velocidades de desplazamiento, alejamiento, todas las concepciones del universo han tenido que modificarse. En 1963 los objetos más lejanos cuyas distancias habían sido medidas se encontraban a 6.000 millones de años luz, pero entre las débiles imágenes captadas en Monte Palomar se sospechaba que podían encontrarse las correspondientes a galaxias que se situaban a 10.000 millones de años luz. Estas distancias introducen el factor tiempo en cosmología, porque el mensaje luminoso que recibimos corresponde a imágenes de otra época, incluso anteriores a la existencia de la Tierra, a la que se asignan 4,5 millones de años, de manera tal que el universo puede ser en la actualidad muy diferente a las imágenes que en este momento captamos.

¿Cómo es el universo?

Cada descubrimiento crea nuevas preguntas. ¿Se enfriará el Sol y morirá la Tierra de frío o, como parece más probable, se convertirá el Sol en una gigante estrella roja y achicharrará a todos los planetas de su Sistema? ¿Es la Tierra una curvatura del espacio? ¿Lo son todos los cuerpos celestes? ¿Qué es el espacio, qué respuesta

ha de darse tras la comprobación de que en las cercanías del Sol deja de ser euclidiano? ¿Qué geometría debe aplicarse al espacio? En 1917 Einstein demostró que la única posible era la de un espacio esférico de curvatura constante, cerrado, cuyo radio y cuya masa total podían obtenerse mediante fórmulas que propuso. Su modelo estable y estático ha planteado problemas casi insolubles, por lo que en 1922 Friedmann, matemático ruso, interpretando el efecto Doppler, se planteó la posibilidad de la modificación del radio del universo entre el instante de emisión de luz de una galaxia elevada y el instante de la observación; si el espectro se desplazaba hacia el rojo había que suponer que el universo se encontraba en expansión. Hemos indicado ya que así ocurre y que Hubble consiguió medir la velocidad de desplazamiento.

Otros teóricos aseguran que esta expansión es sólo una pulsación que será seguida de un período de contracción, con lo que el universo sería un enorme globo que se infla y desinfla periódicamente. La aportación de los teóricos (físicos y matemáticos) ha llegado a ser imprescindible, porque se nos plantea el problema de saber hasta qué punto la muestra de Universo que nos rodea resulta representativa. El modelo euclídeo de Newton, tanto tiempo útil, ha sido barrido desde el momento en que se abrió la ventana de las galaxias.

La teoría del Big Bang

big bang

La pregunta crucial se refiere al origen del universo. La teoría predominante en nuestros días es la denominada del Big Bang o explosión inicial. Su punto de partida se anda en la Teoría de la Relatividad General de Einstein. Un astrofísico, George Gamov, tras fechar esa explosión en un instante que se remonta a 15.000 millones de años, planteó la posibilidad de escuchar el eco de la misma cuando los instrumentos de medición permitieran acercarse a esa distancia. En 1964 dos radioastrónomos de los laboratorios Bell de Estados Unidos, Penzias y Wilson, que recibirían el premio Nobel en 1978, registraron un zumbido de fondo que posteriormente fue interpretado como el eco del Big Bang.

Otros científicos y desde 1992 el satélite COBE analizaron muestras de lo que se consideró la composición inicial del universo, concentraciones de hidrógeno y helio, a partir de las cuales se formarían estrellas y galaxias. Da la impresión de que se multiplican las pruebas del Big Bang, pero no todos los científicos aceptan esta teoría. Otro astrónomo eminente, Fred Hoyle, ha defendido la inexistencia de una explosión, afirmando que la materia se crea y destruye incesantemente en un universo estacionario. Doc. 3

El mejor procedimiento para elegir el modelo de expansión o el modelo estacionario consiste en estudiar la luz de los confines del universo, a miles de millones de años luz. En un universo en expansión esta luz sería “joven”, similar a la del momento de la explosión y diferente a la próxima a la Tierra; por el contrario, en un universo estacionario sería similar la luz próxima y la de los límites del universo.

DE LA VIDA A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

EL MISTERIO DE LA VIDA

La bioquímica descubre y estudia los elementos químicos de la actividad vital y sus procesos o modalidades de acción. El descubrimiento de las enzimas, cuerpos químicos que actúan en procesos de fermentación, oxidación y fotosíntesis, fue seguido por el de las vitaminas, sustancias muy complejas, como la vitamina B, que contiene a su vez 15 sustancias. Con las vitaminas se completa la concepción de la enfermedad generada por un virus patógeno con el de enfermedad de carencia, como escorbuto, beriberi, raquitismo o enfermedades provocadas por la no presencia en el organismo vivo de alguna sustancia necesaria. Además de las adquiridas por alimentación, el organismo vivo produce sus propias sustancias, generadas por las glándulas endocrinas. Así, se ha descubierto la importancia de las hormonas que intervienen en el crecimiento de animales y plantas y en el funcionamiento preciso de los órganos: Ja insulina del páncreas, las hormonas del tiroides, las hormonas sexuales, etc.

Con el progreso de la bioquímica cambia la concepción de la vida, que es considerada como una estructura química peculiar, en la que el intercambio de elementos químicos es constante. Los componentes de lo vivo y lo no vivo son los mismos, la diferencia está en su ordenación, en su estructura. Teilhard de Chardin ha distinguido la acumulación exterior de elementos químicos que se produce en lo no vivo —así se forman los cristales, los minerales— de otro tipo de acumulación interna, que supone

Formas de vida extraterrestre

Pienso que las formas de vida de muchos mundos estarán compuestas en principio por los mismos átomos que tenemos aquí, quizás también por muchas de las mismas moléculas básicas, como proteínas y ácidos nucleicos; pero combinados de modos desconocidos. Quizás, si hay organismos flotando en las.densas atmósferas planetarias tendrán una composición atómica muy ‘parecida a la nuestra, pero es posible que carezcan de huesos y que, por lo tanto, no necesiten mucho calcio. Quizás en otros lugares se utilice un solvente diferente del agua. El ácido fluorhídrico nos podría servir bastante bien, aunque no hay una gran cantidad de flúor en el Cosmos; el ácido fluorhídrico causaría mucho daño al tipo de moléculas de que estamos hechos; pero otras moléculas orgánicas, como las ceras de parafina, por ejemplo, se mantienen perfectamente estables en su presencia. El amoniaco líquido resultaría un sistema solvente todavía mejor, ya que el amoníaco es muy abundante en el Cosmos. Pero sólo es liquido en mundos mucho más fríos que la Tierra o que Marte. El amoníaco es normalmente un gas en la Tierra, como le sucede al agua en Venus. O quizás haya cosas vivas que no tienen ningún sistema solvente: una vida de estado sólido donde en lugar de moléculas flotando hay señales eléctricas que se propagan.

una estructura más compleja, proceso al que el famoso pensador e investigador francés llama “complexificación interiorizante”. En el mismo sentido ha escrito Charón:

“Es muy posible que ese umbral que permite distinguir la Materia de lo Vivo sólo pueda ser descrito en términos de lenguaje topológico, que se refieran al espacio-tiempo. La Naturaleza, después de haber realizado todas las uniones posibles (por campos físicos) en nuestro espacio ordinario de topología plana (el de la Materia) había inventado la topología cilíndrica. Esta transformación exige, en principio, poca energía, ya que en ambos casos el espacio sigue siendo euclidiano, es decir, de débil intensidad de energía. Con la nueva topología cilíndrica pueden realizar-se bruscamente tipos de uniones posibles en la Materia. Además, las ondas electromagnéticas pueden permanecer encerradas (y, por tanto, disponibles) en este nuevo espacio. Salvamos así el umbral que separa la Materia de lo Vivo; las nuevas propiedades no tienen medida común con las antiguas: lo Vivo, con su topología diferente, constituye un auténtico universo en pequeño, paralelo al universo en que se distribuye y se pone la Materia”

Al conocimiento de los procesos vitales ha contribuido la investigación sobre la célula, a la que se ha consagrado una rama de la biología, la citología. Desde principios de siglo se realizaron cultivos de tejidos separados de su organismo y en 1933 el oftalmólogo ruso Filatov utilizó tejidos congelados en sus intervenciones quirúrgicas. Casi inmediatamente se consiguió mantener vivos órganos enteros separados de los organismos en que habían funcionado; en 1936 Carrel y Lindbergh hicieron vivir y funcionar durante varias semanas algunos órganos de mamíferos (ovarios, glándulas).

Otra línea de investigación atendió el estudio de los seres vivos más elementales, los virus. En 1935 Bochian consiguió sintetizar en el laboratorio uno de los más sencillos, el llamado virus del “mosaico del tabaco”. Se trata sin duda de seres vivos, ya que se reproducen y viven a expensas del medio en que se hallan, no obstante se discute su condición de organismo, parecen ser simples moléculas proteicas a las que se ha asignado la calidad de etapa intermedia entre la materia inanimada y viviente. El estudio de estos organismos inferiores, como los virus y las bacterias, ya más complejas, han permitido delimitar ciertas condiciones del origen de la vida, los elementos, presión y temperatura indispensables para el nacimiento de las operaciones específicas de lo vivo.

LA CIBERNÉTICA

En el campo de la electrónica, la física ha conseguido igualmente progresos revolucionarios, aplicados a la transmisión de señales (radio, televisión, satélites de comunicaciones), a la óptica (microscopios electrónicos, fotoelectricidad, cine). El láser, haz de ondas luminosas de intensidad mil veces superior a la de la luz solar, conseguido, por medio de emisiones estimuladas, por Maiman en 1960, está llamado a ser una de las maravillas del futuro y tiene aplicaciones ya en la medicina (cirugía de la retina, tumores cancerosos), en la industria y en la guerra (proyectiles dirigidos, aviones). Pero la aportación más importante de la electrónica es la construcción de ordenadores, que permiten la realización de complejas operaciones matemáticas en un tiempo mínimo y se han convertido en auxiliares imprescindibles para la exploración del espacio, utilísimos para la estadística y la manipulación de toda clase de datos en las complejas organizaciones de las sociedades industriales.

La primera calculadora electromecánica, construida por Howard Aiken, entró en servicio en 1944, era la Mark 1, que realizaba sus operaciones matemáticas mediante impulsos eléctricos cuya información procedía de cintas perforadas y cuyos resultados se obtenía también en perforaciones que finalmente se traducían en cifras. Luego, cálculos más rápidos y complicados se obtuvieron sustituyendo los relés por válvulas electrónicas; así se construyó el primer calculador electrónico, llamado Eniac. Mientras la Mark  necesitaba un tercio de segundo para hacer una suma de 23 cifras, la Data file, construida en 1957, puede leer varios millones de signos en milésimas de segundo.

El americano Norbert Wiener descubrió en 1948 la analogía entre el cerebro electrónico y el cerebro humano y la similitud de los impulsos eléctricos que transmiten la información y las órdenes entre el sistema nervioso del ser humano y los circuitos eléctricos; así nacieron máquinas eléctricas, robots que pueden funcionar según una lógica binaria, mientras la industria comienza a recorrer la investigación en este campo de la “electricidad pensante”. El fenómeno de la automatización, de la sustitución del trabajo humano por máquinas programables mediante las posibilidades de la electrónica, encierra profundas repercusiones sociales, anuncia un mundo en el que el trabajo de los hombres puede descargarse en máquinas, en un grado hasta hace poco tiempo insospechable.

Por primera vez disponemos ahora de medios para establecer contacto con civilizaciones en planetas de otras estrellas. Es un hecho asombroso que el radiotelescopio de 30 m de diámetro del National Astronomy and lonosphere Center, dirigido por la Cornell University en Arecibo, Puerto Rico, fuese capaz de comunicarse con otro idéntico situado en cualquier lugar de la Vía Láctea. Disponemos de los medios de comunicarnos no sólo venciendo distancias de centenares de miles de años luz, sino que podemos hacerlo de esa manera en un volumen que contenga centenares de miles de millones de estrellas. La hipótesis de que existen civilizaciones muy avanzadas en otros planetas se está poniendo a prueba. Ya ha dejado de ser pura especulación. Ahora se halla en el terreno de la experimentación.

LAS GRANDES CONQUISTAS DE LA CIENCIA

Hemos visto cuáles son las bases de la Revolución Científica del siglo XX: la física atómica, la física del espacio, las aplicaciones de la electrónica, la química de la vida; sobre estos cuatro pilares se han montado prácticamente todos los avances de la ciencia y de la técnica. De manera esquemática apuntamos algunos de los avances que más han influido en la vida del ser humano.

LA CONQUISTA DEL ESPACIO

Estamos probablemente en las primeras páginas de esta apasionante aventura, aunque nos parezcan ya conquistas casi increíbles: el lanzamiento de los primeros satélites (Sputniks rusos), la llegada del hombre a la Luna, el envío de ingenios espaciales para la recogida de materiales y la exploración del sistema solar, el ensamblaje de naves espaciales, etc.

LA GENÉTICA

Las teorías de Darwin y las leyes de Mendel han sido comprobadas en el siglo XX y enriquecidas o modificadas con las observaciones que permiten los aparatos de que disponen los investigadores. El holandés De Vries estableció, a principios de siglo, el concepto de mutación, la alteración que puede sufrir la carga genética almacenada en los cromosomas de las células genéticas o genes; de esta forma, la evolución no se produciría por alteraciones somáticas o anatómicas, por la adaptabilidad morfológica de los órganos a condiciones exteriores, como habían supuesto Lamarck y Darwin, sino por cambios internos del patrimonio hereditario. Las diferentes escuelas y los diferentes genéticos, Lyssenko, Dunn, Dobzanski, han explicado de diferentes formas los mecanismos pero aceptando todos la realidad de la evolución biológica.

EN LA MEDICINA

Podemos hablar de revoluciones, en plural. En primer lugar, el perfeccionamiento de los aparatos y las técnicas —rayos X, anestesia— ha permitido éxitos nuevos en la lucha contra la enfermedad. Por otra parte, la bioquímica ha puesto a disposición de los médicos sustancias que combaten a las bacterias patógenas: la meningitis es combatida por el ácido para-amino-salicílico; la malaria ha sido vencida por la cloroquinína y la paludrina; las vacunas han arrinconado enfermedades antes terroríficas; las sulfamidas y antibióticos han sido quizás la aportación más importante en este campo y Fleming, descubridor de la penicilina en 1928, uno de los grandes benefactores de la Humanidad.

Pero quizás el más fascinante capítulo de las ciencias medicas lo esté escribiendo el psicoanálisis, punto de partida para la medicina psicosomática. A las enfermedades provocadas por virus y a las provocadas por carencias de alguna sustancia habría que añadir un tercer tipo de trastornos, los del psiquismo, que se reflejan en el organismo, de donde se deduce que algunas enfermedades no pueden ser curadas sin estudiar sus raíces anímicas. Por otra parte, el psicoanálisis ha permitido un conocimiento más profundo del hombre. En este sentido la obra de Freud en medicina es equiparable a la de Einstein en física, supone una renovación total, un giro copernicano en los conceptos básicos

La indagación del subconsciente, en el que se arrinconan los traumas que el consciente no se atreve a afrontar y que afloran en el mundo de los sueños, permitió a Freud elucidar dimensiones desconocidas del espíritu, e iniciar unos métodos que fueron completados y revisados por Adler y Jung.Finalmente, constituye la revolución de las técnicas quirúrgicas el capítulo quizá más popular, especialmente el de los trasplantes de órganos, posibilitados por las investigaciones citológicas y las técnicas de conservación de órganos separados del ser al que pertenecen; los trasplantes del corazón, iniciados por el cirujano sudafricano Barnard, suscitaron la atención mundial, no obstante los avances más seguros no se han obtenido en la cardiología sino en la urología, oftalmología y otras ramas.

LA APORTACIÓN DE LA MATEMÁTICA

Durante siglos los matemáticos se movieron por los axiomas y postulados de la matemática griega; Thales, Pitágoras, Euclides son referencias constantes. Pero la nueva física precisaba una nueva matemática y partiendo de la consideración de que sólo el lenguaje matemático permite construir la ciencia física se ha desembocado en la afirmación de la necesidad universal de las matemáticas, necesidad demostrada por la cibernética y la aplicación incluso a ramas de la filosofía (lógica matemática). Un matemático-lógico, Kurt Gódel, demostró que en la ciencia eran siempre posibles las contradicciones porque el lenguaje científico es el desarrollo lógico obtenido mediante determinadas reglas (estructuras) aplicadas a un número de conceptos que se conviene en aceptar como validos, pero es posible sustituir estos conceptos básicos y levantar un nuevo edificio científico. De esta manera, se puede reemplazar la geometría de Euclides, apoyada en el postulado de que por un punto no se puede trazar más de una línea paralela a una recta, por otro postulado diferente (exigible por la concepción esférica del espacio einsteniano) y construir una geometría diferente. Y así se ha hecho. La aportación de Gódel, Whitehead, Russell, ha supuesto una palanca para el progreso del conocimiento.

De la misma manera que la Revolución Industrial se caracterizaba no por un invento aislado sino por una serie coherente de inventos, o mejor todavía por el invento que suscita otro más perfecto, la Revolución Científica ha despertado en cadena métodos y revelaciones que plantean nuevos interrogantes y permiten vislumbrar al mismo tiempo la posibilidad de contestarlas en un futuro inmediato.

El desafío del espacio

No hay camino de retorno al pasado; las únicas opciones, como ya dijo Wells, son el universo o la nada. Aunque los hombres y las civilizaciones anhelen descansar, para Eliseo y los lotófagos existe un deseo que se funde imperceptiblemente con la muerte. El desafío de los grandes espacios entre los mundos constituye un desafío formidable, pero si no le hacemos frente, ello significará que la historia de nuestra raza llega a su fin. La Humanidad habrá vuelto la espalda a las alturas todavía vírgenes y descenderá de nuevo por la larga pendiente que conduce, a través de miles de millones de anos, a los mares primigenios.

Escritos de Albert Einstein

La democracia

Mi ideal político es la democracia. El individuo debe respetado como persona. Nadie debería recibir un culto idólatra (Siempre me pareció una ironía del destino el haber suscitado tanta admiración y respeto inmerecidos. Comprendo que surgen del afán por comprender el par de conceptos que encontré con mis escasas fuerzas, al cabo de trabajos incesantes. Pero es un afán que muchos no podrán colmar).

La riqueza

No hay riqueza capaz de hacer progresar a la Humanidad, ni aun manejada por alguien que se lo proponga. A concepciones nobles, a nobles acciones, sólo conduce el ejemplo de altas y puras personalidades. El dinero no lleva más que al egoísmo, y conduce irremediablemente al abuso. ¿Podemos imaginar a Moisés, a Jesús, a Gandhi, subvencionados por el bolsillo de Carnegie?

La educación

Dar importancia excesiva y prematura al sistema competitivo y a la especialización en beneficio de la utilidad, segrega al espíritu de la vida cultural, y mata el germen del que depende la ciencia especializada.

Para que exista una educación válida es necesario que se desarrolle el pensamiento crítico e independiente de los jóvenes, un desarrollo puesto en peligro continuo por el exceso de materias (sistema puntual). Este exceso conduce necesariamente a la superficialidad y a la falta de cultura verdadera. La enseñanza debe ser tal que pueda recibirse como el mejor regalo y no como una amarga obligación.

Cuestionamientos al Progreso Tecnológico del Siglo XX

ALBERT EINSTEIN:  Mi visión del mundo. Tusquets, Barcelona, 1980.

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Nacimiento y Caìda del Comunismo:Lenin,Trosky,Stalin y Gorbachov

Nacimiento y Caìda del Comunismo
Sus Líderes: Lenin,Trosky,Stalin y Gorbachov

hombres lideres del comunismo ruso: Lenin y Gorvachov

1917: Nace El Comunismo                         1991:Cae El Comunismo

LA DESINTEGRACIÓN DE LA URSS

Mijaíl Gorbachov nació en Stávropol, en el sudoeste de Rusia. Participó activamente en política desde muy joven y pasó a ser líder de la URSS en 1985. Transformó radicalmente las relaciones de la URSS con Occidente y se le atribuye el mérito de frenar la carrera armamentista y de concluir la Guerra Fría.

Trató de solucionar los problemas políticos y económicos soviéticos con un programa de reformas internas y, tras el desmembramiento de la URSS en 1991, protagonizó varios intentos fallidos de regresar a la arena política en Rusia. Recibió el premio Nobel de la Paz en  1990. En 1989, con la esperanza de que el pueblo soviético aceptase un nuevo «comunismo de rostro humano», Gorbachov permitió elecciones libres a algunos puestos en el Congreso de los Diputados del Pueblo (el parlamento soviético). Sin embargo, pronto tuvo que enfrentarse a las demandas de ampliación de estas concesiones planteadas por un nuevo diputado electo, Boris Yeltsin.

El Fin del Mundo Bipolar:
Las tendencias hacia el fortalecimiento de las nacionalidades antes subsumidas en los estados comunistas no se limitaron a Europa oriental. La Unión Soviética también sufrió los efectos de las reivindicaciones nacionalistas largo tiempo reprimidas. La Unión Soviética era un estado multiétnico y plurilingüe: 92 nacionalidades y 112 lenguas reconocidas. (ver mapa de los países de la antigua URSS)

El régimen comunista había controlado férreamente los potenciales conflictos que pudieran afectar la unidad territorial. Pero las reformas de Gorbachov abrieron la oportunidad para que muchos grupos nacionales comenzaran a manifestar su voluntad de establecer estados nacionales separados de la Unión Soviética. Gorbachov se propuso modificar el estatuto federativo de la Unión Soviética, otorgando mayor autonomía a las repúblicas federadas pero manteniendo la unidad del estado soviético.

La política de Gorbachov enfrentó cada vez mayores resistencias. La situación económica empeoró y las elecciones realizadas en buena parte de los estados que componían la Unión Soviética dieron el triunfo a fuerzas de corte nacionalista y anticomunista, poco proclives a mantener los vínculos con Rusia. A fines de agosto de 1991, un intento de golpe militar contra el gobierno de Gorbachov fue frustrado con la decisiva actuación de Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa.

Pocos meses después, fracasado el proyecto federalista de Gorbachov, la Unión Soviética fue disuelta y se creó la Confederación de Estados Independientes (CEI), una laxa unión entre once de las quince repúblicas soviéticas -las repúblicas bálticas y Georgia no forman parte de la confederación-. Boris Yeltsin desplazó a Gorbachov como líder del nuevo agrupamiento y Rusia se convirtió en la heredera institucional de la Unión Soviética.

Gorbachov y Yeltsin
Yeltsin se había hecho popular en la URSS por sus abiertas críticas a Gorbachov y la Perestroika. En 1990, fue elegido presidente de la Federación Rusa, la mayor de las repúblicas soviéticas, y se sirvió de esta posición para atacar a Gorbachov y al PCUS, insistiendo en que el Partido no podía monopolizar él gobierno por más tiempo. Su decisión de darse de baja del Partido en julio de 1990 fue un desafío público. Frente a Yeltsin, la figura de Gorbachov aparecía débil y anticuada.

Durante 1990, Gorbachov se esforzó en mantener unida a la URSS enviando tropas a Azerbaiyán para reprimir las luchas interétnicas y oponiéndose a la independencia de las repúblicas bálticas. El 19 de agosto de 1991, un grupo de la línea dura del PCUS intentó un golpe de estado: detuvieron a Gorbachov y a sus asesores, declararon el estado de emergencia y anunciaron su intención de restaurar el antiguo régimen soviético.

Yeltsin fue a la Casa Blanca (edificio del parlamento soviético) e hizo un llamamiento al pueblo para que acudiese a protegerlo. El apoyo popular puso fin al golpe. Gorbachov fue repuesto en su cargo cuatro días más tarde, pero su prestigio quedó dañado de forma irreversible.

En septiembre de 1991, el Congreso de los Diputados del Pueblo concedió a todas las repúblicas soviéticas la independencia, disolviendo la URSS. Desaparecida la URSS, Gorbachov carecía de función real. Renunció en diciembre de ese año.

Fuente Consultada:
Historia 3 El Mundo Contemporáneo
Luchilo-Saccagio-Schwarzberg-Prislei-Suriano-Ternavasio

Transformaciones Tecnologicas Socioculturales y Politicas del Siglo XX

A lo largo de la primera década del siglo XX, las relaciones internacionales se fueron haciendo cada vez más complicadas y tensas. Las rivalidades económicas y coloniales entre los Estados y el deseo de protagonismo en el concierto internacional, originaron la carrera de armamentos y la configuración de bloques antagónicos. Fue este engranaje de alianzas lo que hizo inevitable la Primera Guerra Mundial.

El atentado de Sarajevo fue el detonante de un conflicto que todos creyeron en un principio que iba a ser corto y limitado, pero,contra todo pronóstico, la guerra se prolongó durante cuatro años y movilizó a más de 70 millones de soldados. Además, el conflicto se mundializó al implicarse los imperios coloniales y se convirtió en una «guerra total» que movilizó a toda la población en el esfuerzo bélico.

Como consecuencia del conflicto, las fronteras europeas sufrieron una extensa remodelación, pero las duras disposiciones impuestas a los vencidos, fundamentalmente a Alemania, crearon las condiciones que condujeron a Europa a un segundo enfrentamiento generalizado en tan solo veinte años.

En el año 1917 tuvo lugar en Rusia un proceso revolucionario que culminó con la instauración del primer régimen socialista del mundo.
La Revolución Rusa de 1917 tuvo dos fases bien diferenciadas. La primera, en febrero, dio lugar a la caída del zarismo y a la instauración de un régimen parlamentario y constitucional. La segunda, en octubre, tuvo un carácter socialista y configuró un nuevo modelo de Estado a partir de las organizaciones obreras, de los soviets de obreros y campesinos. En ocho meses, Rusia pasó de una monarquía anacrónica y casi absoluta a la dictadura del proletariado.

Es evidente que, en este proceso, Vladimir llich Uliánov, «Lenin», jugó un papel de primer orden. El nuevo régimen, sin embargo, sólo consiguió consolidarse después de una cruenta guerra civil que se prolongó durante más de tres años. En un primer momento pareció que las revoluciones en Alemania y Hungría significarían la expansión de la revolución obrera por toda Europa, pero el aplastamiento de estas revueltas desvaneció el sueño bolchevique de una revolución mundial. La URSS tendría que iniciar en solitario la construcción del socialismo.

La Segunda Guerra Mundial superó claramente a la Primera, tanto por la duración y la intensidad de los combates como por las pérdidas humanas y los recursos que se utilizaron: participaron 72 Estados, fueron movilizados 110 millones de hombres, el coste económico de la guerra fue cuantiosísimo y hubo más de 40 millones de muertos.

El norte de China, Japón y Europa quedaron devastados y su equipamiento industrial, ferroviario, portuario y viario quedó muy maltrecho. Además, la Segunda Guerra Mundial tuvo una extensión realmente mundial, ya que se combatió en casi todos los continentes (Europa, Asia, África y Oceanía) y en todos los océanos.

En el terreno armamentístico, las grandes potencias enfrentadas perfeccionaron y pusieron a punto instrumentos de ataque suficientemente terribles como para destruir a toda la Humanidad. La aparición de las grandes unidades blindadas, la utilización de los submarinos, de los portaaviones, de los misiles antiaéreos, del radar y de la aviación como recurso habitual para el transporte de tropas y para los bombardeos sobre la población civil, hicieron de este conflicto una verdadera carrera hacia la destrucción. Finalmente, la explosión de la primera bomba atómica marcó un hito en la historia e inició el miedo atómico, al demostrar que era posible destruir la Humanidad.

El fin de la Segunda Guerra Mundial abrió una nueva etapa tanto en el terreno de la política internacional como en el del desarrollo económico. En el primero, la Guerra Fría dominó el escenario. En el segundo, los treinta años que siguieron al fin de la guerra se caracterizaron por una expansión económica sin precedentes. A partir de principios de la década del 70 se desencadenó una crisis y una profunda recesión.

Simultáneamente, se produjo una gran transformación tecnológica y organizativa basada en la microelectrónica, que en pocos años introdujo profundas modificaciones en los sistemas de producción y distribución de bienes y servicios y en las pautas de consumo en todo el mundo. El enfrentamiento político, ideológico y militar entre los Estados Unidos y la Unión Soviética marcó profundamente no sólo la política internacional sino también la política interna de muchos países durante la segunda posguerra.

Uno de los rasgos más gravosos de ese conflicto fue el enorme desarrollo —sostenido por cuantiosos gastos— de la industria armamentista, cuya expresión más terrible fue la producción de un arsenal nuclear con capacidad potencial para destruir toda forma de vida sobre el planeta. En la inmediata posguerra tuvo lugar la descolonización de la mayoría de los dominios europeos en ultramar. Asimismo, en 1949 se produjo la revolución que llevó al poder en China al líder del Partido Comunista Chino Mao Zedong.

Uno de los rasgos más destacados de la ciencia moderna es la rapidez con que lo imposible se convierte en algo cotidiano. En 1956, cuando el recién nombrado «astrónomo real» británico llegó a Londres procedente de Sudáfrica, la prensa le pidió su opinión sobre los viajes espaciales y él replicó que no le hablaran de «tonterías». Sin embargo, apenas cinco años más tarde, los soviéticos pusieron en órbita a Yuri Gagarin en el Vostok I, y sólo faltaban trece años para que Neil Armstrong y Edwin Aldrin pisaran la Luna ante un público estimado de unos 600 millones de televidentes. Este último servicio tenía entonces poco más de 30 años de edad, pero aun así había en el mundo 200 millones de aparatos de televisión. A principios de los 80, más de un centenar de personas se había aventurado a visitar el espacio.

El viaje tripulado a la Luna fue la culminación de una serie cuidadosamente planificada de complejos ensayos. El primero fue un espectacular fracaso. Ante el desafío del Sputnik soviético en 1957, Estados Unidos sólo disponía del cohete Vanguard, de la marina, para poner en órbita un satélite propio. En diciembre de 1957, el cohete estalló en la plataforma de lanzamiento. Un segundo intento, previsto para el mes siguiente, tuvo que ser cancelado a última hora. Estados Unidos inició entonces el proyecto de los satélites Explorer, lanzados por el cohete militar ICBM Júpiter C. El Explorer I entró en órbita en enero de 1958 y, en el curso de dos años, le siguieron casi una veintena de satélites, con toda una serie de aparatos experimentales.

Pero estos viajes no eran más que breves excursiones. En octubre de 1958, la NASA (National Aeronautics and Space Administration), fundada para coordinar todos los proyectos espaciales de carácter civil, lanzó el Pioneer I, cuyo objetivo era entrar en órbita alrededor de la Luna y enviar a la base información sobre su superficie. Por desgracia, uno de sus motores auxiliares falló y la nave cayó a la Tierra.
Mientras tanto, los soviéticos habían conseguido algunos éxitos espectaculares con sus sondas de la serie Luna. La primera pasó junto a la Luna a una distancia de 7.000 Km., para luego quedar en órbita alrededor del Sol, convirtiéndose así en el primer planeta artificial. El Luna III causó sensación en octubre de 1959 al sobrevolar la cara oculta de la Luna (que siempre está vuelta en dirección opuesta a la Tierra) y enviar fotografías de la superficie hasta entonces desconocida del satélite.

En ese momento la suerte dejó de sonreír a los soviéticos y tuvieron que esperar seis años para conseguir otro éxito importante, que una vez más fue espectacular. En Julio de 1969, la nave americana Apolo XI entró en orbita en la Luna y el Eagle se posó sobre la superficie de la Luna enviando a la Tierra una larga serie de fotografías y el famoso audio de Armstrong.

Si bien su virulencia no fue siempre la misma, la Guerra Fría mantuvo su vigencia hasta mediados de la década del ’80. La llegada de Gorbachov al gobierno de la Unión Soviética desencadenó un proceso de transformación en el sistema soviético, que escapó al control de sus impulsores. El resultado de ese proceso fue el fin del dominio soviético en Europa oriental, la caída del sistema comunista y el desmembramiento de la Unión Soviética; en síntesis, marcó el final de la Guerra Fría.

Una de las razones aducidas para explicar la decadencia del sistema soviético reside en su incapacidad para seguir el ritmo de las innovaciones tecnológicas e industriales de las economías de mercado occidentales, y para satisfacer las aspiraciones de consumo de la mayoría de sus habitantes. Las innovaciones tecnológicas occidentales que se generalizaran a partir de la década del 70 abarcaron un conjunto de áreas y sectores industriales diversos. En el corazón de dichas innovaciones se encontraba un notable esfuerzo de aplicación del conocimiento científico al terreno productivo y de mejoramiento constante de los sistemas de producción y distribución. En este último aspecto descolló Japón, que tuvo la capacidad para adaptar exitosamente desarrollos tecnológicos extranjeros, generalmente estadounidenses, al proceso productivo.

La crisis económica de principios de la década del 70 no sólo impulsó esta nueva ola de desarrollo tecnológico sino que también puso sobre el tapete la cuestión de los límites al crecimiento y el problema del medio-ambiente, que tomaron creciente importancia en la agenda de problemas internacionales y en la conciencia de las mujeres y los hombres de todo el mundo.

Batalla de Stalingrado Invasion alemana a Rusia Hitler ataca Rusia

Batalla de Stalingrado Invasión Alemana a Rusia

BATALLA DE STALINGRADO: El 22 de junio de 1941, Alemania invadió la Unión Soviética, su mayor error. Hitler y los mandos militares pensaban que sería una campaña breve que decidiría la guerra. Los alemanes ocuparon un gran territorio, pero sin ninguna victoria decisiva y con apuros invernales. Después de la primera paralización de Stalin, Rusia organizó un ejército llamando a la “guerra patriótica”, justificada por la brutalidad del invasor.

Las causas del enfrentamiento con Rusia provienen de las irreconciliables diferencias entre las ideologías de ambas naciones, además de la política y el sueño hitleriano del ” espacio vital ” que tanto ansía Hitler para que la población alemana se desarrolle sin límites. Bajo estas condiciones Adolfo Hitler lanza un violento ataque contra la unión soviética teniendo que pelear en frentes occidentales tanto orientales y sin embargo, consigue un incontenible avance hasta llegar a Stalingrado en 1943, misma que estuvo a punto de caer, salvada solo por el cruel general invierno, el mismo que haría morder el polvo a Napoleón.

Moscú fue atacada en octubre de 1941, un mes después de que empezase el sitio de Leningrado. La llamada «Operación Tifón” El ejército expedicionario alemán volcó todo su potencial en este ataque, pero los soldados estaban exhaustos, los suministros eran insuficientes y las tropas soviéticas hicieron gala de una extraordinaria determinación para salvar a la ciudad.

Gracias a la desesperada reorganización del ejército soviético, a un mando más eficiente y al titánico esfuerzo del pueblo soviético, los rusos lograron darle la vuelta a la situación. El hecho de que Stalin permaneciese en Moscú durante la batalla contribuyó enormemente a elevar la moral de los soviéticos. Los gritos de «Stalin está con nosotros» podían oírse en las calles. Cuando el Ejército Rojo contraatacó, en diciembre de 1941, los alemanes fueron expulsados de Moscú.

Para Hitler, Stalingrado era importante porque necesitaba proteger los campos petrolíferos de Rumania, de los que dependía todo su imperio del este. Esta batalla duró desde agosto de 1942 a febrero de 1943. El Ejército Rojo sólo empezó a ganar terreno a partir de noviembre de 1942, cuando rodeó al 60 Ejército alemán. Los jefes militares alemanes que dirigían la campaña pidieron autorización para lanzarse a un ataque que rompiese el sitio, pero Hitler les ordenó seguir donde estaban y hacer frente al Ejército Rojo desde una posición defensiva.

Hitler se proponía abastecer a los soldados sitiados desde el aire. El 60 Ejército necesitaba diariamente provisiones, municiones y otros suministros por un peso total de entre 1.600 y 2.600 toneladas, pero el comandante en jefe de la Luftwaffe, el mariscal Hermann Góring, recibió la orden de enviar sólo 300 toneladas diarias. En los últimos días la media diaria fue de 100 toneladas. Antes del final de aquel año, las tropas alemanas atrapadas morían de desnutrición, hipotermia y enfermedades tales como el tifus, las fiebres tifoideas y la disentería. (imagen: H. Góring)

El 10 de enero de 1943, como quiera que los alemanes se negasen de nuevo a rendirse, el Ejército Rojo atacó en la que acaso fue la batalla más sangrienta de toda la guerra. El 99 % de la ciudad de Stalingrado resultó destruida; y de sus 500.000 habitantes, sólo quedaron 1.500 después de la batalla.

Las bajas militares también fueron muy elevadas por ambos bandos. Murieron 500.000 soldados soviéticos, además de 150.000 alemanes y rumanos. Pero la cifra de muertos no se detuvo tras el final de la batalla, porque de los 91.000 alemanes hechos prisioneros, más de 50.000 murieron de hambre y de frío a lo largo del mes siguiente. El 60 Ejército de Hitler había sido prácticamente aniquilado. En palabras del generalSiegfried Westphal: «Jamás un ejército tan grande tuvo un final tan aterrador en toda la historia de Alemania».

Estas derrotas fueron muy amargas para los alemanes. Pero lo peor estaba por llegar. En las vastas llanuras de Rusia central los alemanes lanzaron la «Operación Ciudadela», conocida también como «la batalla de Kursk». Hitler tenía especial interés en conseguir la victoria en Kursk, porque le permitiría destruir dos frentes rusos en una sola batalla. También creyó que era un momento favorable para atacar. Los aliados no habían invadido Francia, como él creyó que harían, y esto le permitió disponer de algunas tropas de reserva. Además, estaba convencido de que sus unidades de panzers eran superiores a los tanques rusos. Para el ejército alemán, la «Operación Ciudadela» era una oportunidad de desquitarse de las humillantes derrotas en Moscú (1941) y Stalingrado (1942).

La batalla duró cincuenta días, desde el 5 de julio al 23 de agosto de 1943, y en ella se utilizaron más tanques, morteros, cañones y aviones que en cualquier otra de la Segunda Guerra Mundial. Participó un tercio de todas las divisiones que los alemanes tenían destacadas en el frente oriental.

Fue un ataque en tenaza, con dos cuñas alemanas que partieron de OriolKursk y Belgorod-Járkov, enviadas para conquistar las lomas de Kursk, un área de 65.000 kilómetros cuadrados que seguía en poder de las tropas soviéticas. También en esta ocasión los alemanes habían aventurado una rápida victoria que, al no producirse, les dejó mal preparados para una batalla de desgaste. En Kursk, el Ejército Rojo demostró su superior movilidad. Mientras que los alemanes dependían del ferrocarril para el transporte de sus divisiones, los rusos pudieron trasladar a sus tropas con flotas de camiones. La utilización de las carreteras dio a los rusos mayor velocidad y flexibilidad. El Ejército Rojo pudo asimismo sustituir los tanques perdidos en la lucha con mucha mayor rapidez que los alemanes.

A la postre, Hitler ordenó interrumpir la campaña, aterrado por las noticias de que los aliados habían desembarcado en Sicilia y de que Italia se disponía a abandonar la guerra. Además, Alemania necesitaba desesperadamente sus tropas en el Mediterráneo. La derrota de los alemanes en Kursk fue aplastante. Los colocó a la defensiva, dio la iniciativa a los soviéticos y resquebrajó la moral alemana. A partir de entonces, los militares alemanes tuvieron la premonición de que la derrota era inevitable. En palabras del capitán general Heinz Guderian, jefe de la junta de Jefes de Estado Mayor entre 1944 y 1945: «Innecesario es decir que los rusos explotaron a fondo su victoria. Ya no habría más períodos de calma en el frente oriental. En adelante, el dominio del enemigo fue incontestable». La batalla de Kursk significó el principio del fin de la guerra en el frente oriental.

Venganza: Una combinación de tácticas superiores, mejor utilización del material y espíritu de lucha, además de la combatividad de los partisanos, condujo a la victoria soviética. Después de la derrota alemana en Stalingrado, el conflicto se reanudó en dirección contraria. Las tropas alemanas fueron gradualmente empujadas hasta ser expulsadas de la Unión Soviética. En su persecución de los enemigos alemanes, el Ejército Rojo participó en atrocidades masivas. Algunas de las peores se cometieron en Ucrania y en Bielorrusia. En estos territorios, la violencia estalló incluso antes de la entrada del Ejército Rojo. El colapso de la administración polaca significó que el soterrado odio étnico y de clase emergiese con toda su virulencia. Los polacos, los panspolacos o beloruchi, fueron atacados con saña por los campesinos y los obreros, porque al considerarlos capitalistas y terratenientes los consideraban también enemigos de clase.

En las calles gritaban esta consigna: «A los polacos, a los pans y a los perros…hay que matarlos como perros».  Y El Ejército Rojo aprobó estas actividades. A medida que los soldados soviéticos avanzaban hacia el oeste y se adentraban en territorio alemán, se entregaron a una terrible venganza. La pauta la marcó el primer pueblo alemán que encontraron, Nemmersdorf, en el este de Prusia. Las tropas soviéticas entraron el 22 de octubre de 1944 y violaron, mutilaron y mataron a todas las mujeres. A algunas las abrieron en canal. A los prisioneros de guerra y a los obreros polacos los castraron.

Similares episodios de brutalidad tuvieron lugar en toda la Alemania ocupada por los soviéticos. Cuando las tropas soviéticas conquistaron Berlín, en mayo de 1945 después de largos y sangrientos meses de lucha, el pillaje, el asesinato y la violación a cargo de las fuerzas ocupantes fueron parte de la vida cotidiana de los berlineses. Del terror que sufrieron las mujeres alemanas da idea una brutal estadística: en algunos distritos de Berlín, el porcentaje de suicidios de las mujeres llegó al 21,5 %. 

Resumen del Conflicto: En junio de 1942, el ejército alemán lanzó una gran ofensiva en el frente del este para hacerse con los campos petrolíferos del Cáucaso y la ciudad de Stalingrado, centro de la industria militar soviética. En noviembre, el general Friedrich Paulus había conquistado casi toda la ciudad, obligando a las fuerzas soviéticas a retirarse hacia el río Volga después de feroces combates casa por casa.

Pero el 19 del mismo mes, el ejército soviético lanzó un fortísimo contraataque para romper el frente por norte y sur, que acabó cercando a los alemanes. Hitler ordenó a sus hombres no abandonar la plaza y prohibió la rendición. El general Friedrich Paulus y sus soldados resistieron un asedio de siete semanas.

El 2 de febrero de 1943, exhaustos, consumidos por el frío, las enfermedades y el hambre, los restos del VI Ejército alemán, con Paulus a la cabeza, se rindieron al mariscal Zhukov. Cuando Hitler lo supo, montó en cólera.

El Ejército Rojo hizo prisioneros a más de 90.000 alemanes, que emprendieron un penoso camino hacia los campos de concentración de Siberia. La derrota en Stalingrado marcó el inicio del hundimiento alemán en el frente ruso.

QUE PENSABAN LOS ALIADOS RESPECTO A LA INVASIÓN ALEMANA A RUSIA:

En aquel dramático junio de 1941, cuando 170 divisiones alemanas y otras muchas aliadas iniciaron sin declaración de guerra el asalto contra la Unión Soviética, se oyeron numerosas voces del mismo tenor. Aquel circunstancial aliado condenado a morir —¿no se expresaba un deseo más o menos subconsciente?— sólo podía servir para “ganar tiempo”.

Si la confianza de Hitler en los resultados de la invasión fue absoluta, no lo fue menos la seguridad con que las máximas autoridades militares de Londres y Washington vaticinaron el fin de la Unión Soviética. . . y el socialismo. E! estado mayor británico informó a su gobierno que “el nuevo esfuerzo nazi exigiría de seis a ocho semanas”, Y el secretario norteamericano de Guerra, H. L Stimson, comunicó al presidente Roosevelt que “Alemania estaría totalmente ocupada en el aplastamiento de Rusta durante un mínimo de un mes y un posible máximo de tres meses”. Predicciones análogas hacían los “entendidos” en la prensa británica y norteamericana.

Todos se equivocaron, desde luego. Y, al mismo tiempo que satisfacía contar con un aliado inopinadamente poderoso en la lucha contra la “voracidad” de Hitler, surgía el temor de lo que supondría una Unión Soviética victoriosa.

EL ATAQUE A RUSIA
Según Grigore Gafencu en “Guerra del Este”, 1945

“La idea de la guerra contra Rusia —que algunos políticos y ciertos militares alemanes había acariciado siempre, pero que no fue tomada seriamente en consideración por los dirigentes del Reich hasta la primavera de 1941— estaba, pues, enteramente condicionada por las necesidades de la lucha contra Inglaterra.

El problema de una campaña en el este se planteó en el espíritu del Führer con extrema claridad; necesitaba moverse a sus anchas en la guerra sin cuartel contra el enemigo británico; disponer de un extenso territorio, rico y fértil, para resistir mejor y por más tiempo en una “guerra de usura”, y permanecer solo hasta el fin; sobre todo al llegar éste. Tal idea tenía la ventaja de volver a Hitler a sus más caras teorías del Mein Kampf.

Satisfacía la necesidad de espacio extenso, ilimitado y, además, próximo y directamente unido al territorio del Reich; espacio que, por un esfuerzo de trabajo y de colonización del pueblo alemán, podía prolongar a la Gran Alemania hasta Crimea, el Cáucaso y aún más allá. Era el objeto de conquista más atrayente que los pequeños países europeos, pobres y díscolos, sin recursos y llenos de pretensiones, de los que era difícil conseguir —fueran cuales fuesen los métodos empleados por la potencia ocupante: brutalidad o tolerancia, violencia o persuasión— algo que no fuese odio, resistencia, incomprensión ni desprecio.

Instalado en Ucrania y en el Cáucaso, dueño de la tierra más fértil, del suelo más rico del mundo, disponiendo de un mar interior y dominando las grandes rutas que penetran en Asia o descienden hacia el golfo Pérsico y la India, el Reich no necesitaría más conquistas para tener a su merced no sólo a Europa, sino también a los otros continentes. Semejante perspectiva ofrecía tantas ventajas que incluso permitía entrever la posibilidad de una paz más fácil y más estrecha con la Gran Bretaña.

El efecto: si la resistencia británica se eternizaba, Alemania tendría siempre —puesto que dispondría de la riqueza y la inmensidad de los territorios rusos— posibilidad de apresurar la paz, renunciando a todas sus conquistas occidentales. Para lograr esa paz, que no pondría en litigio su potencia mundial, le convendría devolver su libertad a todo el oeste europeo, desde Noruega hasta la frontera española. De esta forma, la guerra del este suministraría a los alemanes una preciosa materia de cambio con la cual actuar a su antojo para conseguir la paz en el oeste.”

ALGO MAS….
LA HAMBRUNA EN LENINGRADO

El 17 de septiembre, el Führer ordenó el retiro de las divisiones panzer de los ejércitos del Norte, para desplazarlos junto con un contingente de tropas hacia el Sur, lo que implicaba que el ataque sobre Moscú sería iniciado, aun cuando Leningrado no estuviese derrotada.

El invierno se acercaba y los pronósticos señalaban que sería muy crudo. Los alemanes cesaron la ofensiva y se atrincheraron, pero continuaron con el fuego de artillería y los bombardeos aéreos, pues el área debía ser arrasada.

La preocupación se trasladó hacia el interior de la ciudad. Los primeros síntomas del hambre comenzaron a presentarse angustiosamente, como ocurre al cambiarse bruscamente de régimen alimenticio. Si bien durante las semanas anteriores el racionamiento había sido severo, en los días que siguieron al incendio de los almacenes Gostiny Vidor, fue haciéndose cada vez más riguroso.

Las punzadas que sentían los leningradenses en sus estómagos al ingerir sólo unas rebanadas de pan al día, los hacían desfallecer y cualquier esfuerzo, por mínimo que fuese, los dejaba exhaustos. Acostumbrarse a pasar hambre es un proceso que dura mucho tiempo, y los primeros días son los peores, hasta que pasa el dolor y es reemplazado por una debilidad y un desaliento que corroe el cuerpo y el alma. La contextura varía, adelgazándose paulatinamente, comenzando por la cara y los brazos y luego bajar a las piernas.

La gente empezó a buscar desesperadamente algo que llevarse a la boca, en un intento por mitigar los dolores y los verdaderos lamentos que emitían sus intestinos. Raspaban el pegamento de los papeles de los muros, algunos masticaban el papel, y otros comían el forraje de los caballos o también cola de carpintero. Los animales domésticos, como perros y gatos, poco a poco fueron desapareciendo…

El encargado de abastecimientos y una cuadrilla de jóvenes, lograron rescatar de entre los escombros de los almacenes quemados un par de miles de sacos de azúcar y de harina, elementos que estaban nauseabundos por el calor y la humedad a que habían sido expuestos, pero cada gramo era necesario, pues podían prolongar una vida.

El transporte de alimentos por el Ladoga utilizando navíos se efectuó hasta que quedó una décima parte de las 50 barcazas existentes, ya que los bombarderos alemanes vigilaban estrechamente las aguas del lago, por lo que los viajes debían realizarse de noche. Pero la travesía tomaba 16 horas y en algún momento quedaban expuestas a la luz del día y al fuego certero de los aviones enemigos. El sistema duró un mes, el de octubre, alcanzándose a trasladar en dicho lapso apenas diez mil toneladas de víveres, en circunstancias que sólo en harina la ciudad consumía más de quinientas toneladas por día.

UN PANORAMA DESOLADOR
Llegó noviembre y comenzó a nevar. El frío se agregaba al hambre, haciendo más lúgubre el ambiente de las casas y las calles de Leningrado. Los ancianos fueron las primeras víctimas, ya que cualquier dolencia que padecieran se agudizaba con la desnutrición.

Las tuberías del agua potable, ante la ausencia de calefacción en las casas, se fueron congelando, lo que obligó a que la gente tuviera que caminar penosamente hasta el Río Neva, que cruza la ciudad, para hacer un agujero en el hielo que ya estaba formándose sobre la superficie para extraer agua, la que se consumía sin hervirse, pues casi no existía leña ni otros combustibles para esos menesteres.

Las diarreas diezmaron ahora a los bebés. Por esta fecha ya se hablaba de más de trescientas muertes diarias causadas por el hambre. No existían féretros para las sepultaciones, pues toda la madera estaba requisada por el comisario de abastecimientos o era mantenida en secreto en algunas casas para procurarse un poco de calor o para calentar agua.

El espectáculo que ofrecían las calles era cada vez más siniestro: los trineos infantiles se utilizaban para llevar los cadáveres, envueltos en sábanas, hasta los cementerios. El pueblo parecía carecer de sentimientos, pues no se veía a nadie llorar en los entierros.

En el libro de Alexander Werth, “Rusia en la Guerra”, se lee un dramático recuerdo que esboza el Mayor Lozak, oficial de estado mayor del ejército ruso:

“Para llegar a mi puesto tenía que caminar tres kilómetros desde mi casa. Andaba unos cuantos metros y me sentaba a descansar. Y luego otra vez lo mismo. Muchas veces veía a alguien que, repentinamente, se desplomaba sobre la nieve. No se podía hacer nada, así que todos seguíamos nuestra marcha, pasábamos a su lado. Y al volver se observaba una forma humana vagamente cubierta de nieve, en el mismo lugar que en la mañana vimos derrumbarse una persona…”

A mediados de noviembre hubo de rebajarse todavía más las menguadas raciones de pan. 500 gramos diarios para los soldados que estaban en la primera línea; 300 gramos para los de retaguardia y para los obreros de las fábricas y 150 para el resto de los ciudadanos.

Síntesis 2° Guerra Mundial

La Sociedad de la Naciones Historia de la Creacion Guerra Mundial

FUNDACIÓN DE LA SOCIEDAD DE LAS NACIONES: (SDN)

La creación de una sociedad internacional que salvaguardara la paz del mundo era una idea apoyada en los principios del presidente Wilson de Estados Unidos, concretados en los Catorce Puntos promulgados en enero de 1918. Esta idea se centraba en el cumplimiento de tres grandes objetivos:

a) Asegurar la libertad individual mediante el desarrollo de las instituciones democráticas.
b) Conseguir la libertad nacional con base en el derecho de los pueblos a la autodeterminación.
c) Mantener la paz universal.

La Primera Guerra Mundial había demostrado que los sistemas reguladores de la vida internacional, prime-roel de Congresos propuesto en Viena en 1815, luego el de bloques inspirado por Bismarck, no habían puesto fin a uno de los azotes de la humanidad, el enfrentamiento armado entre las naciones.

Con la perfección técnica de las armas acuciaba encontrar un sistema arbitral. Algún diplomático pensó en el regreso al sistema de la Santa Alianza, el orden internacional regulado por las grandes potencias, pero su ideología reaccionaria resultaba inaplicable en un siglo de democracia.

En plena guerra, Woodrow Wilson se refirió en varias ocasiones a la necesidad de una organización internacional, con participación de todas las naciones, que garantizara la paz en el mundo. En su discurso al Senado el 22 de enero de 1917 alude a una “Liga para la paz”, y el último de sus catorce puntos (discurso al Congreso de 8 de enero de 1918) prevé la formación de una “asociación general de naciones”.

Inspirándose en las idealistas formulaciones del presidente norteamericano, el Tratado de Versalles recoge en su articulado el Pacto de la Sociedad de Naciones, que entra en vigor el mismo día que el Tratado, el 10 de enero de 1920.

La nueva institución se proponía el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Aunque no prohibía el recurso a la guerra, los Estados miembros asumían ciertos compromisos de agotar primero todos los procedimientos pacíficos de solución de los conflictos (artículos 21 y siguientes).

Dos artículos ofrecen una especial complejidad interpretativa: el 10, que intenta definir la agresión, y el 16, que establece sanciones económicas y militares contra el Estado agresor. Pruebas de la casuística que provocaron son intentos de revisión a partir de 1924. Al no firmar el Pacto Estados Unidos, por oposición del Congreso, queda la flota inglesa como único instrumento para llevar a cabo las sanciones económicas.

Con su sede en Ginebra, la Sociedad de Naciones (SDN) montó su estructura orgánica a través de los siguientes organismos:

a) Asamblea General de todos los Estados miembros, que se reúnen anualmente.

b) Consejo de nueve miembros —más tarde 13—, de los cuales cinco son permanentes, a la manera de un directorio similar al establecido en el Congreso de Viena de 1815.

c) Secretario, que actúa de coordinador.

d) Tribunal Internacional de Justicia, con sede en La Haya.

e) Oficina Internacional de Trabajo (OIT), con personalidad jurídica independiente, encargada de defender los intereses de los trabajadores por medio de convenios internacionales.

Aunque se proponía ser una organización universal, su primera limitación fue su falta de universalidad, y aunque el inspirador había sido el presidente norteamericano, su primera ausencia trascendente fue la de Norteamérica. Los aliados se opusieron al ingreso de Alemania hasta 1926, y la URSS no fue admitida hasta 1934.

La cadena de agresiones-sanciones en los años 30 produjo la retirada de sucesivas potencias: Alemania y Japón en 1933, Italia en 1937. La URSS fue expulsada por su ataque a Finlandia en 1939. Efectivamente, nunca fue universal, ni consiguió evitar las anexiones y tendencias expansivas de los Estados totalitarios. Ni, sobre todo, pudo impedir la nueva conflagración mundial en 1939. Pero su balance no es negativo. No se limitó a ser una Santa Alianza de vencedores” , como la motejaron sus críticos. Solucionó algunos problemas internacionales con la aplicación de los mecanismos arbitrales de su articulado, constituyó una experiencia en la búsqueda de un nuevo orden mundial y algunas de sus instituciones han subsistido en la ONU de la segunda posguerra.

RELACIONES INTERNACIONALES DE ENTREGUERRAS:

Versalles no soluciona los complejos problemas que la guerra ha dejado como herencia; veinte años después, en 1939, se inicia otra contienda cuya capacidad de destrucción está potenciada por la modernización del aparato bélico. Las relaciones internacionales de estos veinte años de entreguerras ofrecen, por tanto, un particular interés para la historia de Europa. En conjunto la política internacional pasa por cuatro fases:

— Primera fase (1919-1924). Tensiones derivadas de la aplicación de las cláusulas de los Tratados de paz.

— Segunda fase (1925-1929). Tratado de Locarno; años de concordia, con la incorporación de Alemania a la Sociedad de Naciones y programas de renuncia a la guerra.

— Tercera fase (1929-1932). Está dominada por los recelos provocados por la insolidaridad durante la crisis económica.

— Cuarta fase (1932-1939). Tensiones de los años treinta, con la resurrección de los nacionalismos y la política exterior agresiva de los Estados fascistas, que derivan en bruscos cambios de alianzas, denominados por Pabón “virajes hacia la guerra

IMPOTENCIA DE LA SDN:

A partir del otoño de 1931 incidentes aislados demuestran la inoperancia de la Sociedad de Naciones. Los fracasos más resonantes son la crisis de Manchuria y el de la Conferencia de Desarme del año 1933.

La ocupación japonesa de Manchuria ha sido considerada como el primer eslabón de la política expansiva que desembocará en la Guerra del 39. Para Japón la necesidad de espacios se había convertido en imperiosa ante el crecimiento constante de su población. Un acontecimiento insignificante, el sabotaje de algún grupo chino a la línea férrea sur manchuriana, cuyo control correspondía a Tokyo según el Tratado de 1905, provoca la ocupación total de Manchuria y el nombramiento de un régimen títere. Las reclamaciones chinas y las recomendaciones de la Sociedad ginebrina no son escuchadas por el gobierno nipón.

Tokyo convoca en marzo de 1932 un plebiscito, controlado por el ejército de ocupación, proclama el Estado de Manchukúo, a cuya cabeza coloca al último emperador destronado de China, Po-Yi, y convierte el territorio en protectorado japonés. Se trata del primer capítulo en la expansión nipona por el continente.

Qué valor tendrían en lo sucesivo las resoluciones de la Sociedad de Naciones? Su único recurso, las sanciones, se reduce a medidas simbólicas de no aceptación de la moneda del nuevo Estado de Manchukúo en los pagos internacionales. Era claro que los conflictos no dependerían en lo sucesivo de acuerdos colectivos sino de las decisiones de las grandes potencias.

En 1933 el organismo ginebrino convoca una Conferencia de Desarme, a la que asiste Estados Unidos. Los rusos proponen la renuncia sin control a todo tipo de armamento, los americanos la reducción a un tercio del nivel existente, los ingleses la fijación de un nivel idéntico para las grandes potencias; los franceses, en el plan Herriot, la colocación del armamento pesado bajo control de la Sociedad de Naciones. No fue posible el acuerdo entre propuestas tan dispares.

Tras el fracaso de la Conferencia de Desarme las naciones se consideran con el derecho moral a volcar su potencia en el rearme. En esos meses un acontecimiento más grave, el inicio del régimen nazi en Alemania, va a definir, con el rechazo total del Tratado de Versalles y la política hitleriana de expansionismo territorial, una fase nueva en las relaciones internacionales, fase de tensión creciente y de conflictos que anuncian un nuevo enfrentamiento armado entre las naciones.

Una voz de esperanza había aparecido en el mundo. En mayo, el nuevo presidente norteamericano, Franklin Delano Roosevelt (foto) , hizo público un llamamiento a los jefes de los 54 Estados representados en la Conferencia para que no permitieran un fracaso, que sería letal para la paz y la estabilidad. No fue escuchado.

MUERTE DE WILSON

De una residencia de los alrededores de Washington, en la mañana del 3 de febrero, se puso en marcha un pequeño cortejo tras un furgón fúnebre. Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica hasta 1921, iba a recibir en la Casa Blanca el póstumo homenaje de sus conciudadanos. Discutido por amigos y adversarios, el desplazado de la vida política, el semiinválido a raíz de un ataque cerebral, afrontaba el juicio de la posteridad. Pero nadie podía discutirle que fue el primer mandatario que sacó a la República del Norte del aislacionismo, en los días difíciles de 1917. Un ideal de paz animó sus últimos años, y si la Sociedad de Naciones que inspirara no fue, como tampoco lo fue el tratado de Versalles, el fin de los males de la vieja Europa, esto ha de achacársele, más que a él, a la ambición de los hombres. Ciudadano honorario de diez naciones, vencedor de la gran conflagración en el 18, el mundo se inclinó, reverente, en la hora de su muerte y una multitud consternada y dolorida se sumó luego al humilde cortejo integrado por su familia y unos pocos amigos.

Fuente Consultada: Historia del Mundo Contemporáneo A. Fernández

Síntesis 2° Guerra Mundial