Biografía de Lee De Forest

Principales Hechos Cientificios del Siglo XX Grandes Descubrimientos

LA PENICILINA: El descubrimiento de la penicilina, debido a Alexander Fleming, permitió notables avances en la investigación de los antibióticos instrumento fundamental en la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Nacido en la pequeña ciudad escocesa de Lochfield el 6 de agosto de 1881, Alexander Fleming era el séptimo hijo de un modesto granjero de las Lowlands, en Ayshire. Desde niño había mostrado una sorprendente capacidad intelectual. Finalizados sus estudios primarios, se traslada, junto con sus hermanos, a Londres donde consigue su primer trabajo en una compañía naviera.

A la edad de veinte años, Alexander recibe su parte de fa herencia de su tío, John Fleming; este acontecimiento, junto con el apoyo de su hermano Tom que, al observar la falta de interés de Alexander en su trabajo, le insta a iniciar estudios de medicina, cambiaría el rumbo de su vida.

A pesar de que llevaba varios años alejado de los estudios y centrado en su trabajo en la naviera, aprueba con pasmosa facilidad el examen del London College of Preceptors y se inscribe en el St Mary’s Hospital Medical School a principios del año académico de 1901. En este centro, el más nuevo de los hospitales docentes de Londres —fundado en 1845 por el doctor Samuel Lane—, desarrollará toda su carrera profesional, a lo largo de cincuenta y un años. [Seguir Leyendo…]

Biografia de Von Belesy Georg Obra Cientifica Premio Nobel Fisiologia

El Dr. Georg von Békésy es un ganador excepcional del Premio Nobel, pues es un físico que recibió ese galardón en Fisiología (1961) por sus descubrimientos en la mecánica de la audición humana.

Los experimentos sobre este tema los inició el Dr. von Békésy en 1920, cuando trabajaba como físico investigador para el sistema telefónico de su Hungría natal.

Dr. von BékésyAntes de iniciar el Dr. von Békésy su investigación, había sido determinada la anatomía básica del oído humano.

Se sabía que las ondas sonoras hacen vibrar el tímpano (una membrana en la parte exterior del oído) y que tres pequeños huesecillos, en el oído medio, trasladan las vibraciones a la membrana basilar de la cámara del oído interno.

Sin embargo, seguían sin resolverse ciertas cuestiones relativas de cómo las vibraciones afectan la membrana basilar y de cómo distingue et oído dos sonidos de distinto tono.

Puesto que la membrana basilar es una estructura muy pequeña y delicada (el oído es tan sensible que puede percibir vibraciones con una amplitud de menos de una centésima del diámetro del átomo de hidrógeno), investigaciones adicionales sobre estos temas no eran una cosa fácil.

El Dr. von Békésy estudió la membrana basilar de varios animales y construyó modelos de ella mayores que el natural con materiales de sus mismas propiedades elásticas.

Usando estas técnicas, fue capaz de demostrar que las vibraciones sonoras producen una onda progresiva en la membrana, y que para cada frecuencia, la máxima amplitud de la onda se encuentra en un área diferente. El cerebro interpreta, entonces, las vibraciones de una zona particular de la membrana como pertenecientes a cierto tono.

Hay aún muchas preguntas sin respuesta con relación a la mecánica de la audición. No se conoce aún, por ejemplo, cómo, en realidad, las vibraciones de la membrana basilar estimulan las terminaciones nerviosas o cómo el cerebro interpreta dichas señales.

En la actualidad, el Dr. von Békésy continúa sus trabajos acerca de algunos de estos problemas en la Universidad de Harvard, donde tiene un puesto destacado de Investigador en Psicofísica desde que llegó a los Estados Unidos en 1949.

Riegos En Las Cirugías Antiguas

Biografia de Lee de Forest Fisico e Inventor del Tubo de Vacio

Más que cualquier otro científico, el inventor estadounidense Lee De Forest fue responsable del desarrollo básico que sirve de fundamento a la ciencia y la tecnología de tos tubos modernos de vacío. En 1893, Edison demostró que una corriente eléctrica (ahora llamada efecto Edison) pasa entre un filamento calentado y una placa metálica, cuando ambos se encuentran en el vacío.

inventor estadounidense Lee De Forest En 1904, el físico inglés John Flemming encontró que este tubo de vacío de dos electrodos (diodo) podía detectar radio señales.

Cuando De Forest recibió su grado de doctor en Yale, en la especialidad de ondas de radio, resolvió consagrarse al nuevo campo de las comunicaciones inalámbricas. Al básico diodo. De Forest agregó un tercer electrodo, que controlaría la magnitud de la corriente entre los otros dos. Este electrodo de control, tomó al final la forma de una rejilla de alambre en zig-zag entre el filamento caliente y el electrodo metálico frío.

El bulbo de vacío clásico de tres electrodos —el triodo— fue patentado por De Forest en 1906. Al año siguiente, patentó el uso del triodo en un circuito amplificador. Cinco años después, demostró que el triodo puede también funcionar como un oscilador electrónico, capaz de producir corrientes alternas de alta frecuencia.

Tubos al vacío o válvula electrónica

De Forest trató de impulsar una empresa comercial basada en el desarrollo de su tubo de vacío, pero consiguió menos éxito como organizador de empresas que como un iniciador de la Electrónica. En los primeros años, la utilidad de su triodo fue muy ridiculizada.

En 1913, De Forest trató de vender acciones de un sistema de comunicaciones a larga distancia utilizanado el triodo, y fue entonces procesado por uso fraudulento del correo.

El fiscal arguyó (desafortunadamente) que el triodo era una patraña y que, en realidad, no funcionaba. No obstante, dos años más tarde el triodo se usó con éxito para la comunicación radiotelefónica entre Virginia y París y entre Virginia y Honolulú.

Al fin, la American Telephonic and Tetegraph Company adquirió los derechos de patente de muchos de los inventos de De Forest. Entre 1902 y 1952, De Forest obtuvo más de 300 patentes, incluyendo algunas relacionadas con películas sonoras, radiotelefonía, células fotoeléctricas y televisión a colores.

Fuente Consultada: Físico-Química Secundaria Escudero-Lauzurica-Pascual-Pastor

Marcello Malpighi Padre de la Histología Grandes Cientificos Sin Fama

En el siglo del italiano Marcelo Malpighi (1628-1694), la conjunción de la ciencia y la técnica engendran el mundo moderno. Brillantes investigadores contrastan con los médicos antiguos. Aunque el combatido William Harvey, que estudió en Padua, le corresponde el honor de haber demostrado el mayor descubrimiento de siglo, la circulación de la sangre, casi no hay término de la anatomía que no nos recuerde a alguno de sus admirables contemporáneos: se habla de glándulas de Bartholin, de cisterna de Pecquet, de conducto de Stenon, de senos de Valsalva, de folículos de Graaf, de conducto de Wirsung, de capas y glomérulos de Malpighi, etc.

Revelar la insólita realidad del universo fue tarea de estos titanes visionarios. Además, los primeros instrumentos ópticos eran malos, deformaban el objeto como un calidoscopio, lo coloreaban y eran más dignos de un volatinero que de un sabio. Copérnico no interesaba, en parte porque no “demostraba” nada práctico.

MARCELO MALPIGHI (1628-1694):Malpighi, nacido en una pequeña localidad próxima a Bolonia, Italia, el año 1628, ingresó a estudiar medicina en la Universidad de Bolonia donde tuvo como profesor a un renombrado anatómico, Massari, quien cobró afecto a su discípulo y le facilitó su propia biblioteca para que se nutriera del conocimiento de grandes de la ciencia médica como Vesalio, Fabricius y Harvey.

También encontró allí un matrimonio feliz casándose con la hermana menor del profesor Massari,

Malpighi fue el primero en ver, con un microscopio hecho por el mismo, los alvéolos pulmonares.

El hizo un descubrimiento mayor cuando, estudiando los tejidos del pulmón, observó que las arterias pulmonares más pequeñas se subdividían para formar diminutas redes capilares. De esta forma completó lo avanzado por Harvey al descubrir la circulación de la sangre. Otro descubrimiento de Malpighi fueron los corpúsculos sanguíneos.

Comenzó con una lupa y luego Divinia, de Roma, le fabricó microscopios compuestos: en éstos el objetivo da una imagen agrandada, y el ocular hace las veces de lupa. La óptica moderna demuestra que una mayor perfección óptica es imposible. Fueron el múltiple Roberto Hooke y Nehemías Grew quienes iniciaron este esfuerzo de generaciones que concluye en el microscopio actual. Malpighi comprobó de visu (en el ala del murciélago y en el pulmón de la rana) el paso de la sangre desde el sistema arterial al venoso; demostró que los animales minúsculos también poseen órganos diferenciados y describió las tráqueas  respiratorias del  gusano de seda:  estudió  la embriología  del  pollo

En una monografía titulada La estructura y Metamorfosis de gusano de seda, hizo la primera descripción completa de la anatomía interna de un invertebrado, descubriendo los aparatos respiratorio, digestivo, excretorio, y nervioso de un insecto Particular atención puso en esos tubitos que constituyen los órganos excretorios y que describió minuciosamente, los que hasta hoy son conocidos como “tubos de Malpighi”.

Después volcó sus observaciones al estudio de la vida vegetal El microscopio le mostró una disposición de pequeñas unidades que llamó “utrículos”. De hecho se adelantó casi dos siglos a E teoría celular de Schleiden.

Fue también el primero en advertir las estomas, los pequeños poros que en la epidermis de las hojas realizan el intercambio que significa el proceso de respiración y también de la fotosíntesis de la planta. SuAnatomia de las plantas significó un gran paso para la botánica.

También aplicó el microscopio a la indagación necrópsica. Su tratado De polipo cordis y otros sucesivos, contienen referencias detalladas a la casuística anatomopatológica que fue recogiendo. Precisamente, en sus últimos años, cuando estaba en Roma, tuvo como alumnos a personajes como Giorgio Baglivi, Giovanni Maria Lancisi y Antonio Pacchioni, en cuyas obras la anatomía y la anatomía patológica están íntimamente ligadas.

Por sus estudios sobre los embriones de pollo se le considero fundador de la embriología descriptiva.

TÉCNICA Y VOLUNTAD: Los instrumentos que nos revelaron el mecanismo íntimo de la vida eran débiles, rudimentarios, inseguros. A su lado, los actuales son verdaderos prodigios. Pero no olvidemos que mediante la tenacidad y el empeño de Pasteur, de Koch, de Roux, de Behring, de Ramón y Cajal y de tantos artífices de la ciencia moderna se lograron asombrosos descubrimientos con aparatos tan incómodos c imperfectos que va ni se utilizan en sus tareas elementales.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Malpighi fue el primero en poner bajo el objetivo de un microscopio un fragmento de sustancia viva.

Pudo así demostrar que cada órgano viviente está formado por la unión de diversos tejidos, y cada tejido, a su vez, por la asociación de un gran número de elementos, invisibles a simple vista y de distinta forma y aspecto: las células, que él llamó “utrículos” o “sáculos”.

Casi un siglo antes, otro gran médico italiano, Andrés Cesalpino, había imaginado la necesidad de la presencia de unos sutilísimos canales, llamados hoy capilares, que uniesen las arterias con las venas, mas no probó su existencia.

Fue Malpighi quien anunció, en el año 1660 haber comprobado la presencia de los vasos capilares en una membrana del cuerpo de una rana. “He exterminado casi toda la raza de las ranas”, exclamó Malpighi. Tantas fueron las experiencias que le había costado ese descubrimiento… Malpighi demostró que los pulmones son un conglomerado de vesículas, cada una de ellas rodeada de una sutilísima red de vasos sanguíneos. El nombre de “alvéolo” con que él designó esas vesículas, aún se usa en nuestros días.

Malpighi se dedicó a la observación de la sangre y notó en ella los corpúsculos rojos. Estudió luego la estructura de la piel e individualizó en la epidermis el estrato o capa germinativa, que hoy se conoce con el nombre de capa o cuerpo mucoso de Malpighi.

Estudió los tejidos de la lengua y estableció que las papilas eran los órganos del gusto. Examinó los tejidos de numerosos elementos: hígado, bazo, riñones, etc., individualizando también en estos órganos estructuras y corpúsculos diversos, que se designan, muchos de los mismos, con su apellido, como por ejemplo las “pirámides de Malpighi” del riñón, los “glomérulos” del mismo, y los “corpúsculos” del bazo. También los dientes, los huesos y el cerebro fueron estudiados por él.

Verdadero biólogo, Malpighi se ocupó también de zoología y botánica y describió en dos tratados: De formatione pulli in ovo y De ovo incubato, el desarrollo del embrión en el huevo hasta la formación del pollito. Lo rudimentario de los elementos que usaba, en relación con ei volumen y la profundidad de su trabajo, da la medida de la agudeza y el ingenio de este sabio.

Marcelo Malpighi nació en Gevalcore, una población cercana a Bolonia, en el año 162S. A los 21 años decidió dedicarse a los estudios de medicina. Solicitó entonces entrar en una Academia, en la cual se estudiaban problemas anatómicos y se practicaban estudios sobre animales y cadáveres humanos. Esto desató la ira de los profesores que lo examinaron, contrarios a este género de investigaciones.

Por algunos años obstaculizaron su labor y se negaron sistemáticamente a permitir que Malpighi se doctorara. Sin embargo, a los 28 años era profesor universitario, y pasé su vida enteramente dedicado a la investigación, en las ciudades de Pisa, Mesina y Bolonia, obligado a estos cambios de residencia por la hostilidad de los estudiosos de entonces, partidarios de la vieja escuela.

Finalmente le fue concedida, en mérito y reconocimiento a su labor, la distinción de socio de la Real Sociedad de Londres. Casi al término de su vida, fue llamado a Roma para desempeñarse como médico del papa Inocencio XII. Allí le sorprendió la muerte el 30 de noviembre de 1694.

LISTER Joseph Padre de la Cirugia Antiséptica Metodo antiseptico

JOSEPH LISTER (1827-1912): A Joseph Lister, ilustre cirujano inglés que nació en Londres el 5 de abril de 1827, se le conoce como el padre de la moderna cirugía antiséptica.

Antes de él, las operaciones quirúrgicas eran en verdad antesala de terribles infecciones que generalmente terminaban con la muerte.

Los médicos denominaban las infecciones con diversos nombres, tales como gangrena, septicemia, piemia, erisipela, pero no sabían qué las causaba y menos aún cómo combatirlas.  

Lister se casó con la hija del doctor Jacob Syme cuando él fue a Edimburgo a trabajar con el famoso cirujano escocés. Inés sabía leer francés y fue para Uster una valiosa colaboradora como traductora.

De esa manera, por ejemplo, conoció la obra de Pasteur antes ser publicada en las revistas médicas inglesas. Pasteur había comprobado que la putrefacción era causada por organismos vivos.

Si los microbios vivían en el aire y eran la causa de las infecciones que tanta gente mataban en las salas de cirugía, pensó Lister, podían ser destruidos.

Su primera experiencia en la aplicación de su teoría tuvo lugar en 1875, cuando usó ácido carbónico en una fractura abierta. Se formó una costra con la sangre.

Las propiedades cáusticas del ácido produjeron irritación pero la herida cerró sin indicios de la tristemente famosa gangrena de hospital.

Luego Lister perfeccionó su tratamiento. Usó una mezcla de goma laca y ácido carbónico cristalino, que llamó emplasto de laca, extendido sobre calicó (una tela de algodón).

Después empleó un vendaje de gasa absorbente en vez del emplasto de laca. También Lister conservaba sus instrumentos de cirugía sumergidos en un baño de ácido carbónico junto a la mesa de operaciones.

Como la mayoría de los precursores, Lister encontró mucha resistencia y oposición entre sus colegas, sin embargo, un suceso casual, tratar un absceso que padecía la reina Victoria, fue una ayuda eficaz para Lister Como lo fue posteriormente la guerra franco-prusiana, que permitió una comprobación definitiva de la cirugía antiséptica.

En 1881, dieciséis años después de su éxito con un paciente, sus colegas en el Congreso Médico Internacional efectuado en Londres, reconocieron sus avances. Y a su trabajo lo catalogaron como quizás el avance más grande que haya hecho la cirugía. En 1883 fue hecho caballero por la reina Victoria y en 1887 fue hecho barón. Hoy día, si usted se ha tenido que someter a cualquier tipo de cirugía, como me ha ocurrido a mí, tiene para con el Dr. Joseph Lister una tremenda deuda de gratitud. Sus riesgos garantizaron nuestra seguridad.

La cirugía antiséptica se puso en práctica en toda Europa y laerisipela, la piemia y la gangrena de los hospitales fueron derrotadas.   Muchas otras aportaciones hizo Lister al desarrollo de la cirugía. Entre ellas el torniquete aórtico, la aguja de alambre, las ligaduras de catgut, el fórceps, etc. Trabajó activamente en su profesión hasta su muerte, a los ochenta y cinco años, en 1912.

OTRA VERSIÓN RESPECTO A LOS HECHOS: Ignaz Semmelweis hizo su descubrimiento en una clínica obstétrica de Viena, donde empezó a trabajar en 1844. Al igual que en otros hospitales, allí hacía estragos la fiebre puerperal. Ésta surge cuando una infección bacteriana ataca el canal de parto, invariablemente vulnerable después de nacido el niño. Semmelweis advirtió que la mortal fiebre era dos o tres veces más frecuente en una sección de la clínica dedicada a la docencia de la medicina (los estudiantes llegaban allí, para ayudar en el parto, directamente del anfiteatro). Dedujo que, de algún modo, los estudiantes acarreaban algo del cuerpo de las mujeres recién muertas de fiebre puerperal al de las que estaban pariendo.

Ese “algo” desconocido causaba la fiebre. Un limpio rompimiento Su solución fue de una sencillez asombrosa. Ordenó a los estudiantes lavarse las manos con un desinfectante de cloruro de cal diluido antes de examinar a las mujeres de la sala de maternidad. Esto disminuyó los fallecimientos en la sala de maternidad, de una de cada cinco a una de cada cien pacientes.

Asombrosamente, sus superiores en la clínica se quedaron impávidos, no entendieron las ideas de Semmelweis (todavía no se descubrían las bacterias) y se aferraron a la creencia de que la enfermedad era inevitable. Además, como se juzgaban sospechosas las opiniones políticas liberales de Semmelweis, se hizo creciente el rechazo a su trabajo. En 1850, frustrado y desilusionado, regresó a su Hungría natal. Aunque su país le brindó respaldo incondicional, la opinión médica en el resto de Europa permaneció en su contra.

Semmelweis pasó otros 15 años combatiendo al gremio médico, hasta que su ánimo se quebrantó. En julio de .865 ingresó en un hospital para enfermos mentales y al cabo de un mes murió. Semmelweis estuvo realmente a la vanguardia del pensamiento médico de a época. Más o menos cuando murió, Joseph Lister establecía en Inglaterra los principios de la cirugía antiséptica.

PARA SABER MAS…

Joseph Lister (1827-1912), cirujano inglés, se interesó en el proceso de cicatrización de las heridas. En esa época, eran muy frecuentes las infecciones y poco eficientes las terapias para combatirlas. Se pensaba que se debían a debilidades constitucionales de los pacientes.

Las heridas accidentales o las provocadas por las cirugías tenían muchas probabilidades de infectarse y provocar la muerte. Lister comenzó suponiendo que las infecciones eran debidas a algún fenómeno que se producía en la misma herida y no a causa de estados de debilidad de los enfermos, ya que morían también personas vigorosas.

Supuso que la higiene podría ayudar a, evitar las infecciones y utilizó jabón para la limpieza de instrumentos quirúrgicos y las manos de los cirujanos; se preocupó porque las salas de internación estuvieran ventiladas y no hubiera hacinación de pacientes. Las muertes disminuyeron, pero no de manera notable. Se interesó por un trabajo de otro investigador francés, Luis Pasteur (1822-1895).

El exponía su investigación realizada en la década de 1860
acerca de los gérmenes que causaban la descomposición y putrefacción de materia orgánica muerta, descomponiéndola en los elementos más simples que la forman (gases, sustancias minerales, agua).

Lister elaboró la hipótesis de que, así como los gérmenes podrían causar la putrefacción de los tejidos muertos, podrían también causar fenómenos semejantes en tejidos vivos dañados, ya que los gérmenes, según Pasteur, se encontraban en el aire, en el ambiente. Pero podían ser destruidos con el calor o algunas sustancias químicas.

Para probar su hipótesis, eligió utilizar ácido fénico diluido para que no dañara la herida e impregnaba con él los instrumentos, las manos del cirujano; pulverizaba con la solución de ácido fénico el ambiente mientras realizaba las operaciones, higienizaba y aplicaba compresas de gasas sobre las heridas para que actuaran como filtro de los gérmenes. Los casos de infección y de muerte disminuyeron y las heridas cicatrizaban sin supuraciones. Lister demostró que las heridas se infectaban en forma directa cuando tenían contacto con gérmenes. En las cirugías, los gérmenes podían provenir de los instrumentos, las manos del médico o las enfermeras, y hasta de la misma piel del paciente.

Fuente Consultada:
Historia de la medicina, J. A. Hayward, Buenos Aires,
Fondo de Cultura Económica, 1989 (adaptación).

Riegos En Las Cirugías Antiguas

ERNESTO LAWRENCE Creador del Ciclotrón Cientificos Desconocidos

ERNESTO ORLANDO LAWRENCE (1901-1958): Lawrence nació en Canton, Dakota del Sur, Estados Unidos, el año 1901. Creó el ciclotrón y realizó la primera transmutación de un elemento químico por medio de otro y no del empleo de productos radioactivos. Empleó el litio, desintegrándolo.

Lawrence realizó el sueño perseguido por los alquimista el día que cambió el platino, elemento 78, en oro, elemento 79, en experiencia posterior.

El ciclotrón permitió producir artificialmente más de trescientas substancias radioactivas, más de la mitad en el laboratorio de Lawrence en Berkeley, California. Elementos artificiales producidos por el ciclotrón, como radiofósforo, radiosodio, etc, podían darse a un paciente y seguir su trayectoria dentro del cuerpo gracias a la emisión de rayos gamma de gran velocidad que despiden. Estas experiencias resultaron de mucha importancia en la lucha contra el cáncer.

Un descubrimiento que compartió con su hermano John permitió a Ernesto Orlando Lawrence demostrar que los rayos de neutrones, subproducto del uso del ciclotrón, aunque eran cuatro veces más mortíferos que los rayos X, eran también cinco veces más eficaces para destruir tumores.

Otro producto del ciclotrón fue el descubrimiento de los llamados elementos transuránicos, comprendiendo entre ellos el lawrencio (en su nombre), elemento 103, como asimismo partículas

 

Davy Humphry Grandes Cientificos No Tan Conocidos Lampara del Minero

Humphry Davy (1778-1829) Davy nació en Pensanse, Cornualles, sudoeste de Inglaetrra, el 17 de diciembre de 1778. Hijo de un tallador de madera de cortos medios económicos. Davy entró el año 1795 de aprendiz de un cirujano.

Como el muchacho tenía muchas inquietudes, decidió, simultáneamente instruirse a sí  mismo. Fue así como estudió idiomas, filosofía y, por supuesto, ciencias. En 1798 ingresó alBeddoes’s Pneumatic lnsitute de Bristolen calidad de supervisor de experimentos.

En Beddoes conoció al gran poeta Samuel Coleridge de quien llegó aser muy amigo. Ooleridge fue una fuerte influencia sobre Davy y le inició en la filosofía de la ciencia de Kant. En 1800 Davy publicó un libro sobre el óxido nitroso (gas de la risa) que tuvo gran éxito, creándole una reputación.

Fue hacia 1806 que emprendió estudios sistemáticos de electroquímica. Ideó y desarrolló métodos de análisis fundados en el uso de corrientes eléctricas. Davy tenía el convencimiento de que la afinidad química tenía un fundamento eléctrico. Aplicando su procedimiento aisló el sodio, el potasio, el magnesio, calcio, baño, estroncio, boro, y silicio. Por aquellas fechas reinaba la teoría de Lavoisier de que el oxígeno era la base de los ácidos (oxígeno significa generador de ácidos). Davy refutó tal teoría y descubrió que los óxidos de los nuevos metales eran álcalis.

Davy se interesó siempre en las aplicaciones de la química y la física en la realidad de la industria. Fue un precursor de las aplicaciones de la química en la agricultura, dictando los prime­ros cursos sobre la materia en el mundo. Una obra suya, la lámpara de seguridad, alcanzó fama universal y salvó las vidas de miles de mineros.

A raíz de un horrible desastre minero en 1812, donde perecieron noventa y dos hombres y niños a raíz de una explosión a ciento ochenta metros bajo la superficie, los dueños de las minas plantearon a Davy el problema.

Las velas y lámparas usadas por los mineros en ese tiempo producían con suma frecuencia el estallido del gas subterráneo, llamado “metano”. Davy descubrió que ese gas no estallaba de modo violento en un tubo pequeño. Diseñó una lámpara en que el metano penetraba y salía por tubos muy pequeños.

La lámpara tenía una malla de alambre que rodeaba la llama. La malla tenía 127 orificios por centímetros cuadrado, absorbía el calor del combustible que la hacía arder y lo conducía sin que el calor inflamara el gas que estaba fuera de la lámpara. La maLLa protectora se montaba sobre un bastidor de alambres verticales y se atornillaba en anillos de bronce, en el superior tenía un asa y el inferior estaba atornillado al cuello del depósito del combustible. La luz salía por una ventanilla de vidrio protegido.

Davy gozó en vida de una enorme celebridad y para la inmorta­lidad en su tumba está escrito el siguiente epitafio: “Summus arcanorum naturae indagator’ (Sumo investigador de los arcanos de la naturaleza). Murió en Ginebra, Suiza, en 1829.

 

Berzelius Jacobo Creador del Lenguaje Cientifico de la Quimica

Juan Jacobo Berzelius: (1779-1848) Nació en Vaversande; Ostergotland, Suecia, el año de 1779. Por la muerte temprana de su padre y poco más tarde la de su madre que se había vuelto a casar, Berzelius terminó de ser criado por una tía, que al casarse con un viudo que tenía vados hijos pequeños, lo envió, a los doce años de edad, a estudiar en la escuela de Linkoping, donde, prácticamente, se autofinanció su estancia y estudios haciendo clases particulares.

Luego estudió medicina, que ejerció por corto tiempo, después química en Upsala; fue profesor de química en la Escuela de Medicina de Estocolmo. En el año de 1815 logró la cátedra de química y se retiró de la enseñanza en 1832, para dedicarse totalmente a sus investigaciones. Su vida profesional fue azarosa por lo corta de recursos eco­nómicos y también porque su verdadero interés estaba en la química.

Como dato anecdótico diremos que se casó a los cincuenta y seis años, cuando ya había alcanzado la fama, con Elisabeth Poppins, que solo tenía veinticuatro. Al casarse se convirtió en barón, por decisión del soberano rey Carlos XIV de Suecia. casado, hasta su muerte en 1848, fueron muy activos, dichosos y llenos de honores.

Una contribución importantísima de Barzelius a la química fue crear y proponer un lenguaie científico nuevo, una nueva nomenclatura, para representar los elementos y las combinaciones químicas.

Antes de él existía un caos que volvía prácticamente ininteligible, a nivel universal, la ciencia química. Berzelius codificó los elementos según la primera letra de su nombre latino, agregando una segunda letra cuando había necesidad de diferenciar dos elementos cuyo nombre comenzaba con la misma letra inicial. Por ejemplo, C para carbono, CA para calcio, CD para cadmio, etc.

Pese a su evidente ventaja sobre el engorroso y casi incomprensible sistema anterior, la nomenclatura pro­puesta por Berzelius encontró resistencia demoró, años en ser universalmente aceptada.

Berzelius descubrió el tono, el ceño y el selenio y fue el primero en aislar el circonio. También perfeccionó la tabla de los pesos atómicos de los elementos, publicada por Dalton, corrigiendo sus errores.

Los doce años que vivió casado, hasta su muerte en 1848, fueron muy activos, dichosos y lleno de honores.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…
La obsesión por la exactitud
La experimentación científica puede evolucionar cuando se utilizan normas nuevas para la realización de experimentos ya conocidos. Éste es el caso del químico sueco Jons Jakob Berzelius, quien transformó la experimentación química de su tiempo practicando y enseñando una meticulosidad y un rigor, en los métodos de análisis químico, desconocidos hasta entonces.

La teoría atómica de Dalton implicaba que los elementos químicos deberían combinarse en proporciones enteras. Sin embargo, los datos cuantitativos existentes en 1810 no confirmaban este postulado. Cuando Berzelius intentó comparar entre sí los resultados obtenidos por distintos experimentadores, encontró numerosas incoherencias y contradicciones entre ellos, resultándole imposible conseguir que las mediciones se ajustasen a este requisito.

Si se aceptaba que la teoría de Dalton era correcta y dicha teoría no era confirmada plenamente por las mediciones de laboratorio, ello se debía a que estas mediciones no eran correctas. Sobre este razonamiento, Berzelius propuso el siguiente criterio: una medición se consideraría correcta cuando diera como resultado proporciones enteras, pues así lo requería la teoría atómica.

Aceptada esta norma, Berzelius repitió durante años sus experimentos, ajustando y corrigiendo sus técnicas experimentales hasta que sus resultados estaban en concordancia con la teoría. Berzelius era un perfeccionista, obsesionado por la exactitud.

Así, diseñó todo su instrumental de manera que las pérdidas de sustancias quedaran reducidas al mínimo. Algunos de sus perfeccionamientos todavía se conservan: los filtros de papel se humedecen antes de usarlos para evitar que algunas sustancias disueltas queden retenidas por el filtro; los vasos tienen picos que permiten descargar hasta la última gota de líquido; etc.

La teoría de Dalton, en esencia, es correcta y los métodos de Berzelius lo confirmaron. Ahora bien, el supuesto de partida de Berzelius puede ser discutible, ya que Berzelius se valió de la teoría para corregir los experimentos y esta forma de proceder puede ser peligrosa: un experimentador puede forzar sus mediciones o manipular los datos de manera que confirmen una teoría que puede ser falsa.

En cualquier caso, gracias a Berzelius, la búsqueda de la exactitud y la necesidad de realizar manipulaciones cuidadosas se convirtieron en normas de conducta practicadas por los experimentadores.

Fuente Consultada: Físico-Química Secundaria Escudero-Lauzurica-Pascual-Pastor

 

Cientificos Desconocidos Descubridor de la Insulina Banting Federico

FEDERICO BANTING: Investigador de la Insulina

FEDERICO GRANT BANTING (1891-1941): Médico canadiense nacido en antaño, en 1891. A Banting se le debe la insulina, remedio que permite no sólo salvar la vida de los diabéticos, sino vivir una existencia prácticamente normal.

El interés de Banting en el problema de la diabetes surgió al leer el artículo sobre la Relación de los islotes de Langerhalls con la diabetes.

Los islotes de Langerhansdeben el nombre a su descubridor y son grupos de pequeñas células en el páncreas, a semejanza de minúsculas islas, las que según la teoría expuesta en el artículo, eran la fuente de una hormona orgánica que regula el contenido de azúcar en la sangre.

Los experimentos para tratar la diabetes con extractos de páncreas sanos, hechos en animales diabéticos habían fracasado. B

anting se propuso investigar. Planteó su propósito al Dr. Macleod, jefe del departamento de Fisiología de la Universidad de Toronto, pero éste no se impresionó La persistencia era una característica de Banting que siguió buscando todas las posibilidades.

Finalmente convenció al profesor Macleod de permitirle utilizar el laboratorio de la Universidad. Se designó como ayudante a un joven fisiélogó y bioquímico, Carlos Eest, al que Banting debería pagar los gastos.

Trabajaron durante semanas y meses con páncreas de perro a los que había ligado los conductos pancréaticos, con el propósito de secar el páncreas y extraer la hormona de los islotes. Sin resultados, los páncreas no se secaban.

Se repitió varias veces el experimento, suponiendo la causa fuera no estar perfectamente ligados los conductos. Finalmente, se extrajo un páncreas de perro operado que se secó como esperaba. Inyecté una solución salina con ese páncreas, que tenía intactos los islotes, a un perro en coma diabético. No mostró reacción y Banting y Best iban a dar por fracasada la experiencia cuando, a las dos horas, el perro, hasta entonces inmóvil, alzó la cabeza, se puso de pie y movió la cola. Banting llamó al extracto “isletina, tomado de “islote”. Más tarde Macleod le dio el definitivo nombre “insulina”

Se observó con el correr del tiempo, que la enfermedad volvía a manifestarse y se necesitaban nuevas inyecciones. Se supo que la insulina no cura la diabetes, la controla pero se debe inyectarla con regularidad para el metabolismo normal de los hidratos de carbono.

El paso siguiente fue probar la insulina en seres humanos, para lo cual se inyecté insulina a pacientes en las fases avanzadas de la enfermedad, prácticamente desahuciados, obteniéndose maravillosos resultados.

A continuación, hubo de pensar en la manera de producir suficienteinsulina para todos los enfermos de diabetes. Se acabé por usar páncreas de animales vacunos sacrificados en mataderos.

El premio Nobel de Medicina y Fisiología de 1923, fue otorgado a Banting junto con Macleod. Su parte del Premio, Banting la dividió en dos mitades iguales entregando una a su colaborador el Dr. Best.

En febrero de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, el comandante Banting del Servicio Médico del Ejercito canadience, murió al chocar un ala del bombardero en el que se dirigía a Gran Bretaña, con un árbol en Terranova.

Ver Tambien: Insulina Sintética

 

Biografia de Bartram Botanico Real Grandes Cientificos sin Fama John

Biografía de Bartram Botánico 

John Bartram (1739-1823)
John Bartram (1739-1823)
Linneo, padre de la botánica, llamó a John Bartram “el mayor botánico natural del mundo”; pero actualmente Bartram es poco conocido en su país.

Bartram fue, como Benjamín Franklin, su amigo y protector, un autodidacta. La leyenda dice que decidió convertirse en botánico avanzada edad, mientras araba los campos de su finca fuera de Filadelfia. Bartram, continúa diciendo la historia, se detuvo a descansar unos momentos bajo un gran roble y cogió una margarita que crecía en la base del árbol.

Fue arrancando los pétalos de la flor al abrirla empezó a maravillarse de los misteriosos procesos de la naturaleza. Tras este incidente estuvo varios días luchando contra la idea de dejar la agricultura y dedicar su vida a la ciencia, pero al final no pudo resistir más y partió hacia Filadelfia. Allí un librero le vendió un tratado de botánica en latín y una gramática latina para poder traducirlo.

Quizá la historia es apócrifa, aunque Bartram la contó a menudo, pero no hay duda que el buen labrador apenas sabía leer y escribir y desconocía cualquier idioma extranjero cuando tomó su decisión. Mientras iba aprendiendo por sí solo y leyendo en sus excursiones por el campo, su vista inteligente y su sentido de lo insólito le permitieron ganarse pronto la protección de algunos europeos, a los cuales proporcionaba ejemplares de plantas del Nuevo Mundo. No necesitó mucho tiempo para comprar otra finca cerca delSchuykül en Filadelfia, es decir más próxima a la capital intelectual de la época, y en ella recibió más tarde a Franklin y a Washington, entre otros notables norteamericanos.

Bartram es sin duda el primer botánico nacido en América y aunque su escaso dominio de la teoría le impidió convertirse en uno de los grandes científicos de la Historia, su determinación y energía le convirtieron realmente en el mayor de los botánicos «naturales». Ninguno de los corresponsales de Linneo proporcionó al gigante sueco tanta abundancia de material original. Bartram fue el primer americano que viajó por las Colonias buscando muestras que clasificar.

Sus viajes hicieron conocer al arbusto de especia y el sasafrás, las plantas insectívoras del sur, el tulipanero, el loto americano y el ciclamen americano, para citar sólo unos cuantos descubrimientos. Los mayores descubrimientos los hizo Bartram en su misterioso «gran valle»; al que llamaba «mi Cachemira».

Este valle deshabitado, de 300 Km. de largo, situado entre unas cordilleras, fue mantenido en secreto por el botánico y sólo él conocía los secretos que abundaban en sus precipicios cubiertos de flores. Actualmente sabemos que este valle es el Shenandoah.

El más sorprendente descubrimiento de Bartram fue el árbol de Franklin (Gordonia alatamaha), que todavía deja estupefactos a generaciones de botánicos. En el curso de una expedición de otoño a Georgia, encontró este árbol en plena floración, con una flores magníficas extrañamente semejantes a las de la camelia, una planta tropical y oriental.

Bartram se llevó el árbol a su jardín de Filadelfia, donde lo bautizó en honor de su amigo Benjamín Franklin. Pero por mucho que lo hayan intentado los científicos, no han podido hallar de nuevo el árbol de Franklin creciendo en la naturaleza. Los pocos Franklin que crecen en los jardines americanos proceden de esquejes tomados del árbol original que Bartram encontró hace más de dos siglos.

John Bartram recibió muchos honores en su época, aunque su genio es poco conocido hoy en día. El fundador delBritish Muscum le envió una copa de oro, una sociedad de Edimburgo le envió una medalla de oro. Bartram se escribió también con la reina Luisa de Suecia y con su hermano Federico el Grande. Alguien ha escrito sobre él:“consideraba la naturaleza como algo personal, un impacto directo sobre su vida, como el tiempo en la vida de un pájaro». S vida fue así de sencilla y grácil.”

John Bartram murió a los 78 años, pero su hijo William continuó sus pasos, asegurando nuevos lugares en la Historia para el apellido Bartram. Efectuó importantes descubrimientos, como la azalea flamante de las montañasBlue Ridge. Se dice que la muerte de Bartran se debió al terror que le inspiraba la aproximación del ejército británico: el anciano naturalista estaba convencido de que las tropas saquearían su jardín botánico, el primero de su clase en América. La casa y el jardín del maestro botánico pueden verse actualmente en Filadelfia formando parte del parque Fairmount.