Biografía de Napoleón Bonaparte

Historia de Mexico Resumen desde el Virreinato de Nueva España

Historia de México Resumen desde el Virreinato de Nueva España

En México fermentó el germen de la libertad, que había de llevarles, en 1825, a la independencia. Aunque el país siguió siendo un foco de revoluciones y golpes de Estado.

Después que los españoles, bajo el mando de Hernán Cortés, se hubieron hecho dueños del imperio azteca, México se convirtió en el centro de un vasto imperio colonial al que pertenecían igualmente Venezuela y la actual América central. Este imperio colonial se llamó Nueva España.

Los indios, que vivían en la mayor miseria, carecían de recursos, lo que no era el caso de los criollos. Muchos de éstos eran ricos y gozaban de una sólida instrucción. Ésta es la razón por la que la lucha por la independencia mexicana fue, en gran parte, obra suya.

Fueron igualmente los criollos quienes, en el siglo XVIII, entraron en contacto con las ideas que se habían desplegado como velas en Europa, y quienes se vieron enfrentados a los resultados de las revoluciones americana y francesa.

Sería erróneo, sin embargo, pensar que los indios no tuvieron parte alguna en esta lucha por la libertad. El impulso salió incluso de una revuelta india que estalló en 1810, en un momento en que la madre patria española vivía bajo el yugo de la dinastía Bonaparte.

Los jefes de la revuelta de los indios eran dos curas: Hidalgo y Morelos. Aunque ambos perdieron la vida, aquello fue algo que produjo resultados tangibles. No solamente la lucha por la independencia fue llevada a buen fin, sino que los indios tomaron parte activa en ella.

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Miguel Hidalgo

Ciertas tribus como la de los yaquis, originarios de la región del golfo de California, llegaron incluso a representar un gran papel en esa lucha. Ésta, emprendida en la época napoleónica, iba a durar varios años. Las últimas tropas españolas no abandonaron el país hasta 1825.

La independencia no trajo consigo la paz y, principalmente durante la primera mitad del siglo XIX, México se convirtió en un foco de revoluciones. Entre 1821 y 1857 se registraron 250 guerras civiles y golpes de Estado. También después hubo muchos otros. Hay muchas razones que pueden explicar este estado de cosas.

En primer lugar, México no presentaba ni presenta todavía una unidad lingüística; aproximadamente diez por ciento de la población habla aún una lengua diferente del español. Esto no ayuda en nada a la eclosión de un sentimiento nacional.

El medio natural es también una traba para este sentimiento nacional. Altas cordilleras dividen a México en varias regiones, que en el siglo XIX estaban difícilmente en contacto. Por otra parte, vastas extensiones del sur del país están cubiertas de selvas vírgenes que constituyen una traba a las comunicaciones normales.

La división reina igualmente entre los individuos: blancos, mestizos e indios pensaron siempre en sus propios intereses antes que en los de toda la comunidad, lo cual se veía agravado durante el siglo pasado por el bajo nivel de cultura de la población. Añadamos a esto que los varios millares de letrados estaban divididos en dos campos.

Los conservadores ofrecieron su apoyo y fueron ayudados por las autoridades religiosas. Estaban en favor de una Administración fuertemente centralizada. Los liberales, por el contrario, a menudo muy anticlericales, se inclinaban por una organización federal.

Ambos grupos buscaban el apoyo del pueblo. No debe sorprendernos, pues, que México haya parecido presa fácil a las potencias extranjeras. Y México se vio obligado a ceder a Estados Unidos, hacia la mitad del siglo pasado, un territorio de una superficie de 1.650.000 kilómetros cuadrados.

Poco después, Benito Juárez, candidato del grupo liberal, llegó a la presidencia de la República. Juárez era de origen indio. Hubo de hacer frente a una de las amenazas más graves en toda la historia de México. Cuando Juárez, forzado por los acontecimientos, decidió no redimir la deuda exterior de México, Inglaterra, Francia y España quisieron forzarla a ello por las armas. Cuando, al año siguiente, Juárez propuso amortizar la deuda mediante pagos anuales, ingleses y españoles renunciaron a su proyecto.

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Benito Juarez

Francia, en cambio, cuyos destinos  regía  Napoleón  III,   creyó llegado el momento de derribar el régimen de Juárez y reemplazarlo por un imperio situado bajo la tutela francesa. Un ejército expedicionario francés, en cuyas filas militaban voluntarios belgas, se apoderó, el 5 de junio de 1863, de la ciudad de México, capital del país.

Ofrecieron la corona a Maximiliano de Austria, quien, con el consentimiento de Francia, fue proclamado emperador de México; algunos conservadores locales le prestaron su apoyo.

Juárez, que se había retirado a las montañas, emprendió entonces una guerra de guerrillas. Contaba con la ayuda de Estados Unidos, donde, entretanto, en 1865, había terminado la guerra de Secesión. El resultado fue que los franceses se fueron de México dejando a Maximiliano abandonado a su suerte.

Maximiliano fue hecho prisionero en 1867 y ejecutado el mismo año por orden de Juárez, en Querétaro, junto con sus generales Miramón y Mejía.

Juárez, al que sus éxitos militares habían hecho muy popular, tuvo sin embargo que reprimir revueltas y trifulcas durante los años siguientes. Después de su inopinada muerte, en 1872, Porfirio Díaz se hizo cargo de las riendas del Gobierno desde 1876 hasta 1911. Las enérgicas medidas que tomó le permitieron elevar el nivel de vida del país.

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Porfirio Díaz

En 1910, sin embargo, estalló una nueva revolución instigada principalmente por la gente del campo, que se sentía oprimida y explotada por los grandes terratenientes. Díaz se vio obligado a huir. México pasó entonces por un período de confusión, pues quienes tomaron en sus manos las riendas del poder se vieron incapaces de gobernar el país de una manera eficiente.

Por otra parte, la influencia de Estados Unidos en México fue en aumento, especialmente después que empezó la explotación del petróleo. Durante la primera guerra mundial Estados Unidos llegó incluso a intervenir militarmente en México. Bien es verdad que el pueblo, pobre y hambriento, amenazaba la tranquilidad interior.

La Constitución de Querétaro, promulgada en 1917, intentó instaurar reformas radicales, y el Estado confiscó los bienes de la Iglesia, suprimió las concesiones extranjeras y concedió la autonomía a algunas comunidades indias. No llegaron a aplicarse todas las disposiciones de esta Constitución, aunque esto no impidió que en México soplaran fuertes vientos anticlericales después de la primera guerra mundial.

México no puso fin definitivamente a las persecuciones religiosas ni se aprestó a construirse un porvenir mejor hasta el comienzo de la segunda guerra mundial.

Para Ampliar Ver: Revolución Mexicana

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Ver: Emiliano Zapata

Ver: Independencia de México

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Batalla de Waterloo Fin del Imperio de Napoleon Guerras Napoleonicas

Enfrentar a las legiones de Napoleón, aun en medio de miles de soldados, era una experiencia aterradora. La artillería, que disparaba a menos de 1 Km. de distancia, acababa con regimientos enteros en una sola serie de disparos. Las armas de la defensa respondían, pero su infantería, con mosquetes que eran poco efectivos, no podía hacer otra cosa que esperar el avance de las columnas; el lento tambor que marcaba el paso de las tropas ofensivas ponía el énfasis en la amenaza.

En la vanguardia estaban siempre los veteranos de la Guardia Imperial: todos suboficiales que habían aprendido el oficio en una docena de batallas. Cuando las líneas se acercaban, la artillería de ambos bandos resonaba y la caballería irrumpía, en busca de una brecha para formar una cuña. Cuando las filas estaban a unos 60 m, los mosquetes disparaban por primera vez hacia las densas columnas enemigas. Cargar, cebar, apuntar, disparar: un buen soldado podía producir tres descargas por minuto, aproximadamente el tiempo que tenía antes de que las bayonetas de los atacantes se cruzaran con las de la defensa.

A continuación, seguía un enfrentamiento más directo: acuchillar y disparar entre los gritos de los heridos, en medio del penetrante hedor del humo de pólvora. Luego, casi por inercia, las columnas de batallones cruzaban la línea enemiga hasta alcanzar a la retaguardia, que era masacrada. Las tácticas de asestar un solo golpe y realizar maniobras veloces dieron a la armada napoleónica las victorias de Marengo y Austerlitz, Jena y Wagram.

1815:Waterloo, la batalla decisiva

Napoleón, a la cabeza de 124.000 hombres, pretendía derrotar al ejército anglo-alemán de 93.000 dirigido por Wellington y el prusiano de 120.000 por Marshal Blücher, atacándolos separadamente antes de que pudieran unir sus fuerzas. La primera acometida del emperador fue realizada en Charleroi, donde los tres ejércitos aliados independientes, desparramados a través de 100 millas desde Bélgica, se tocaron. Su plan contaba con una retirada de los enemigos: Wellington a Ostend y Blücher de regreso a Alemania, que separaría a las fuerzas aliadas.

El 16 de julio de 1815, Napoleón venció al mariscal Blücher en Ligny, sin poderle aniquilar, y luego marchó contra Wellington, parapetado en las colinas de Mont-Saint-Jean, junto a Waterloo y cerca de Bruselas.

El emperador suponía que Blücher acudiría a marchas forzadas en ayuda de su aliado inglés, y sabía que para lograr la victoria final era necesario vencer a Wellington antes de la llegada de Blücher.

En la mañana del 18 de junio, Napoleón revistó sus tropas, que le saludaron con una clamorosa ovación, y al mediodía ordenó el ataque. Pero cuando Blücher llegó al campo de batalla, Napoleón no había podido aún ahuyentar a Wellington y a sus casacas coloradas, y los ingleses habían rechazado una tras otra las cargas de la caballería francesa.

Pocas batallas fueron tan encarnizadas e inciertas, y en ésta, el factor decisivo fue el agotamiento francés ante la tenaz resistencia británica. Con la llegada de Blücher hubo bastante.

Al caer la noche, el ejército francés comenzaba a desintegrarse; el mariscal Ney cerró el paso a los fugitivos y les exhortó a reagruparse de nuevo, mientras el emperador se retiraba con su Guardia, con el rostro sombrío, silencioso. Su último ejército quedaba deshecho, dispersado y perdida la artillería… Era el final.

Los muertos y heridos permanecieron en el campo de batalla cerca de una semana. Wellington perdió 15.000 soldados y los prusianos 7.000. De los 74.000 traídos por Napoleón a Waterloo, mas de 25.000 fueron víctimas, más otros 8.000 capturados.

Las 3 millas cuadradas del ondulante suelo de la granja fueron cubiertas por cas: 50.000 caídos. Si se suman las 40.000 bajas de Ligny y Quatre-Bras, los dos días alcanzan casi 90.000 seres humanos. En la semana siguiente, venían visitantes desde Bruselas para merendar entre tanta carnicería, limpiando a los cadáveres de cualquier cosa de vale? y matando a los heridos que se resistían.

Irónicamente, Grouchy —cuya inexperiencia en el campo de batalla privó a Napoleón de la utilización de otros 33.000 hombre: lo que hubiera tornado la lucha a su favor— obtuvo una inútil victoria sobre la retaguardia prusiana, a la que finalmente había alcanzado. Pero su triunfo llegó muy tarde, después del triunfo de Wellington.

El 22 de junio, Napoleón firmaba en París su segunda abdicación. Había vivido un imperio de “Cien Días”. Se retiró al Palacio de la Malmaison, donde transcurrieron sus mejores años con Josefina, fallecida hacía precisamente un año.

Despidiose de sus últimos amigos y de Francia. Se dirigió hacia la costa atlántica donde confiaba embarcar rumbo a América, pero los navíos de la Royal Navy le cerraron el paso.

Napoleón decidió entregarse a los ingleses, a quienes creía magnánimos; confiaba en que quizá le permitieran acabar sus días como un noble campesino, bajo seudónimo, en cualquier lugar de Inglaterra…

A finales de junio de 1815, Napoleón se ponía a disposición de la Gran Bretaña y, a primeros de agosto, el buque de línea Northumberland navegaba rumbo a Santa Elena, llevando a bordo al antiguo emperador de los franceses. No contaba aún cuarenta y seis años de edad.

Fuente Consultada:
Atlas de Historia del Mundo Edición de Kate Santon
Enciclopedia de Historia Universal Espasa Siglo XXI
Civilizaciones de Occidente Tomo B. J. Spielvogel

Consulado e Imperio de Napoleon Bonaparte Fin Imperio Waterloo Guerra

El Consulado 1799-1804
Consulado e Imperio de Napoleon Bonaparte Fin Imperio Waterloo GuerraUna vez que el proceso revolucionario en Francia fue controlado y dirigido por los sectores más moderados de la burguesía, se inició la etapa conocida como el Consulado (1799-1804), cuyo artífice sería Napoleón Bonaparte. Durante este periodo se llevó a cabo la reorganización y la restauración interior del país, consolidándose las conquistas burguesas de la Revolución.

En noviembre del año 1799 (18 Brumario del nuevo calendario), un general victorioso, Napoleón Bonaparte, con el apoyo de una parte de la burguesía, que de esta forma pretendía consolidar sus conquistas frente al Antiguo Régimen y a los jacobinos, dio un golpe de Estado, concentró todo el poder en sus manos y se erigió en cónsul. La Revolución había terminado. Pero Napoleón y la burguesía que le respaldó no pretendían volver al Antiguo Régimen, sino que, al contrario, tenían por objetivo consolidar los logros de la Revolución, aunque sólo en su aspecto más conservador.

Napoleón fundamentó su poder en los triunfos en política exterior, conquistando la mayor parte de Europa, y en la reorganización y pacificación interiores. Más tarde en el año 1804 se hizo coronar emperador y consolidó el poder de una burguesía enriquecida por los beneficios de la guerra y de una casta militar surgida con la Revolución Francesa. Se conformaba también un grupo de pequeños y medianos propietarios agrícolas, nacidos con la Revolución y beneficiarios del reparto de las propiedades feudales.

En el orden internacional, el Consulado puede considerarse como una etapa preparatoria del Imperio (1804-1814), durante la cual tuvieron lugar en toda Europa las guerras napoleónicas, provocadas por el empuje militar y las ansias imperialistas de Napoleón, quien sería nombrado emperador de los franceses.

Tras el golpe de Estado del 18 Brumario fue transformada la Constitución y se instauró el nuevo régimen del Consulado, cuyo poder supremo estaba en manos de tres cónsules permanentes, de los cuales Napoleón ostentaba el título de primer cónsul.

El Directorio había sido incapaz de lograr la estabilidad. El régimen liberal había fracasado y se presentaba corno el continuador de los excesos revolucionarios. Napoleón Bonaparte, quien volvía a París con una aureola de triunfos, se presentó como el paladín de la legalidad y de la paz, garantizando los derechos civiles y la prosperidad, instaurando su poder personal con la ayuda de la burguesía y del ejército.

La obra realizada por este régimen estuvo encaminada a consolidar las conquistas de la Revolución y defender los intereses de la burguesía triunfadora.

En el orden interior, Napoleón se presentaba ante los franceses como continuador de los principios revolucionarios, realizando, con un sentido práctico y realista, la restauración económica, política y administrativa del país.

Creó el Banco de Francia para impulsar la industria y el comercio; emitió papel moneda sobre bases firmes, estabilizando la situación monetaria. Restableció el liberalismo económico protegiendo a la iniciativa privada, porque la riqueza económica era la base del poder político. Desarrolló una red de carreteras; se abrieron canales y se construyeron puertos y grandes obras que dieron trabajo a una gran masa obrera desempleada. Hizo a la Iglesia aliada del Estado como fuerza moral y, para apoyarse políticamente, creó una aristocracia e inició campañas militares en Europa.

Las reformas introducidas consiguieron dotar a Francia de una sólida organización jurídica, que quedó plasmada en el famoso Código de Napoleón. En él se pueden observar la influencia del derecho romano, del derecho consuetudinario y de muchas de las conquistas jurídicas del periodo de la asamblea constituyente y de la Convención.

En el orden internacional, el Consulado consiguió restablecer la paz entre la Europa monárquica, defensora del Antiguo Régimen, y la Francia revolucionaria, que por entonces ocupaba una posición preponderante en el concierto de las naciones europeas.

El Imperio 1804-1815

Las victorias obtenidas por los ejércitos franceses en las guerras de coalición, y las mejoras introducidas por el Consulado, dotaron a Napoleón de un extraordinario poder, que le llevaría, primero, a ser nombrado cónsul vitalicio, con facultad de designar a su sucesor y, posteriormente, a emperador de los franceses en 1804.

Napoleón organizó la Corte según el modelo de La monarquía borbónica: con un gran lujo y ceremonial. Creó títulos y privilegios y se rodeó de una “nueva nobleza” de burgueses enriquecidos, a quienes concedería, junto a los miembros de su familia, muchos de los territorios conquistados. Anuló la libertad política, la libertad individual y la libertad de expresión. Se limitaron las actividades intelectuales y espirituales. Apoyó su poder en una ideología, por lo que creó la Universidad Imperial, pretendiendo dirigir el desenvolvimiento de las artes, las ciencias y las letras, que debían expresar sus ideas. Utilizó a la Iglesia con la misma finalidad. Inició la era de soldados y decretó nuevos presupuestos.

Elaboró sus famosos códigos: de procedimiento civil, de comercio y penal, que dieron a Francia un conjunto homogéneo de leyes, implantadas en otras regiones europeas y que pasaron a América, influyendo en la legislación de las nacientes repúblicas.

Realizó grandes obras públicas para “la gloria de Francia”: erigió la columna de Vendome, el Arco del Triunfo del Carrousel en las Tullerías y el Arco del Triunfo de la Estrella en los Campos Elíseos. Abrió caminos y canales en Francia y Bélgica, y modernizó los puertos de Brest, Cherburgo y Amberes.

Para sufragar dichos gastos estableció contribuciones indirectas, impuestos diversos y monopolios. Las finanzas se unieron al poder, lo cual provocaría gran descontento.

El pueblo soportó este régimen mientras estuvo respaldado por las victorias militares, pero cuando percibieron que tales victorias fueron efímeras, y que pronto se convertirían en derrotas, todos los franceses desearon la caída de Napoleón, cuyas incesantes campañas militares por Europa amenazaban con llevar a Francia a un desastre nacional.

La acción de Napoleón estaba dominada por una ambiciosa política imperialista, que lo llevó a intentar dominar Europa entera, y, sobre todo, a derrotar a Inglaterra, la enemiga tradicional de Francia. Para esto necesitaba grandes ejércitos, por lo que recurrió al sistema de conscripción, al servicio militar y a la incorporación de ejércitos de otras nacionalidades. En 1 806, Napoleón inició la confiscación de bienes y el bloqueo a Inglaterra, cerrando cualquier acceso por tierra tanto de parte de los franceses como de sus aliados, afectando vitalmente la estructura económica y provocando una crisis social.

Las tropas napoleónicas invadieron Portugal, España, Austria y Prusia; el imperio napoleónico alcanzó su culminación en 1810, dominando el centro y el occidente de Europa, y estableció alianza con Rusia, Dinamarca y Suecia. Setenta millones de personas dependían de Napoleón; el poder era mantenido por la fuerza. El bloqueo continental arruinaba tanto a Inglaterra como a Francia y a sus aliados, paralizando el comercio y creando trastornos sociales. Se perdían vidas y dinero por las constantes guerras. La reacción contra esta política imperialista provocó en el propio país y en toda Europa una creciente oposición.

Después de su fracaso durante la campaña de Rusia, en la que pretendió castigar al zar Alejandro 1 por no cumplir estrictamente con el bloqueo, los hambrientos ejércitos de Napoleón fueron vencidos por las enormes distancias de las estepas rusas y castigados por un invierno riguroso. Francia era invadida por Estados coligados al mando del inglés Wellington, París capituló y Napoleón abdicó (abril de 1814), retirándose a la isla de Elba. Luis XVIII fue proclamado rey y el ministro Talleyrand inició el tratado de paz, donde Francia se comprometió a devolver los territorios conquistados, entregar material de guerra, y desconocer a Napoleón y a la Revolución.

Napoleón decidió recuperar el poder y regresó a Francia instalándose en las Tullerías e iniciando un nuevo reinado que se conoce como “Los cien días” (mayo de 1815). Ofreció la paz en Europa, así como el respeto de los derechos y las libertades individuales. Se formó la ultima coalición contra Francia impulsada por Inglaterra, y Napoleón fue derrotado en Waterloo. (icnografía)

Fuente Consultada: Historia Universal de Gomez Navarro, Gárgari y Otros

Los derechos hombre y del ciudadano Asamblea Constituyente de 1789

Los Derechos Hombre y del Ciudadano
Asamblea Constituyente de 1789

HISTORIA DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS: Cotidianamente, las personas enfrentan problemas y conflictos de diversa gravedad, originados por muy diferentes razones. Al mismo tiempo, en la actualidad, a cada persona le parece totalmente natural tener derechos y saber que hay instituciones cuya función es garantizarlos. También le parece natural recurrir a la justicia cuando alguno de esos derechos ha sido avasallado y exigir que ella garantice la protección de los derechos individuales en la resolución de una situación conflictiva.

Sin embargo, esto no fue así durante la mayor parte de la historia de la humanidad. Hasta el siglo XVII en las sociedades europeas y orientales era común considerar que las personas no eran iguales entre sí; que su nacimiento las diferenciaba en determinadas condiciones sociales y que, por lo tanto, no todos tenían los mismos derechos. Algunos grupos sociales, en cambio, tenían más privilegios que otros.

Incluso, se llegó a considerar como algo natural que algunos hombres no fueran libres. A los esclavos no sólo no les era reconocido ningún derecho, sino que ni siquiera podían disponer de su persona.

En la actualidad, la gran mayoría de nosotros sentimos horror ante la guerra y todo tipo de violencia y anhelamos que los conflictos se resuelvan de manera pacífica.

Sin embargo, aunque hoy nos resulte extraño, durante muchos siglos la guerra fue considerada como una de las actividades más importantes de las sociedades. Y la mayor parte de los conflictos, personales, familiares y sociales, casi siempre se resolvía por la imposición de la fuerza.

La idea de que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” comenzó a generalizarse en algunas sociedades europeas recién en el siglo XVII.

Desde entonces hasta la actualidad, la humanidad ha realizando enormes esfuerzos para que esa idea se haga realidad. Y aunque cada día -cuando leemos los diarios o vemos los noticieros de la televisión- sentimos que el camino que queda por recorrer es muy largo todavía, estamos seguros de que vale la pena seguir intentándolo.(Fuente Consultada: Los Derechos de las Personas Alonso-Bachmann-Correale)

Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre, son las principales causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, para que esta declaración, constantemente presente a todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; para que los actos del poder legislativo y  del poder ejecutivo puedan en cada instante ser comparados con el objeto de toda institución política y sean más respetados; para que las reclamaciones de los ciudadanos, fundadas desde ahora sobre principios simples e incontestables, tiendan siempre al mantenimiento de la Constitución y a la felicidad de todos.

En consecuencia, la Asamblea Nacional reconoce y declara, en presencia y bajo los auspicios del Ser Supremo, los siguientes derechos del hombre y del ciudadano.

ARTÍCULO 1. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales no pueden fundarse más que sobre la utilidad común.

ARTICULO 2. El objeto de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Estos derechos son la libertad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

ARTÍCULO 3. El principio de toda soberania reside esencialmente en la nación. Ningún cuerpo ni individuo puede ejercer autoridad que no emane expresamente de ella.

ARTÍCULO 4. La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no dañe a otro; por lo tanto, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que aseguren a los demás miembros de la sociedad el disfrute de estos mismos derechos. Estos límites no pueden ser determinados más que por la ley.

ARTICULO 5. La ley no tiene el derecho de prohibir más que las acciones nocivas a la sociedad.

Todo lo que no está prohibido por la lev no puede ser impedido, y nadie puede ser obligado a hacer lo que ella no ordena.

ARTICULO 6. La ley es la expresión de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir personalmente, o por medio de sus representantes, a su formación. La ley debe ser idéntica para todos, tanto para proteger como para castigar. Siendo todos los ciudadanos iguales ante sus ojos, son igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según su capacidad, y sin otra distinción que la de sus virtudes talentos.

ARTÍCULO 7. Ningún hombre puede ser acusado, arrestado ni detenido más que en los casos determinados por la lev y según las formas por ella prescritas. Los que soliciten, expidan, ejecuten o hagan ejecutar órdenes arbitrarias, deben ser castigados, pero todo ciudadano llamado o designado en virtud de la ley, debe obedecer en el acto: su resistencia le hace culpable.

ARTÍCULO 8. La ley no debe establecer más que las penas estrictas y evidentemente necesarias, y nadie puede ser castigado más que en virtud de una ley establecida y promulgada con anterioridad al delito, y legalmente aplicada.

ARTICULO 9. Todo hombre ha de ser tenido por inocente hasta que haya sido declarado culpable, y si se juzga indispensable detenerle, todo rigol- que no fuere necesario para asegurarse de su persona debe ser severamente reprimido por la ley.

ARTÍCULO 10. Nadie debe ser molestado por SUS opiniones, incluso religiosas, con tal de que su manifestación no altere el orden público establecido por la ley.

ARTICULO 11. La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los más preciosos derechos del hombre. Todo ciudadano puede, pues, hablar, escribir, imprimir libremente, salvo la obligación de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.

ARTÍCULO 12. La garantía de los derechos del hombre y del ciudadano necesita de una fuerza pública; esta fuerza queda instituida para el bien común y no para la utilidad particular de aquellos a quienes está confiada.

ARTÍCULO 13. Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración es indispensable una contribución común. Esta contribución debe ser repartida por igual entre todos los ciudadanos, en razón de sus facultades.

ARTÍCULO 14. Todos los ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por sus representantes, la necesidad de la contribución pública, de consentirla libremente, de vigilar su empleo y de determinar su cuantía, su asiento, cobro y duración.

ARTÍCULO 15. La sociedad tiene el derecho de pedir cuentas a todo agente público de su administración.

ARTÍCULO 16. Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene Constitución.

ARTÍCULO 17. Siendo la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, si no es en los casos en que la necesidad pública, legalmente comprobada, lo exija evidentemente, y bajo la condición de una indemnización justa y previa.

ARTÍCULO 18: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. […]

ARTÍCULO 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

ARTÍCULO 20: 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas. [… ]

ARTÍCULO 21:1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos. […]

ARTÍCULO 23: 1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. 2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses. Art. 24: Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

ARTÍCULO 25:1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. […]

ARTÍCULO 26: 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. […] Art. 27: Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

(Decretados por la Asamblea Nacional Francesa en agosto de 1789).

López Cordón, Ma. Victoria et al.,
Análisis y comentarios de textos históricos II. Edades Moderna y Contemporánea,
Madrid, Alhambra, 1987, pp. 221-222.

Ver: Violación de los Derechos Humanos

Resumen de la Revolución Francesa:libertad,fraternidad e igualdad -Consecuencias

Resumen de la Revolución Francesa

revolucion francesa

Pintura Sobre Las Luchas Durante La Revolución Francesa

Ver: Versión Para Niños o Principiantes de la Revolución Francesa

La Revolución Francesa fue el cambio social y político más importante que se produjo en Europa, a fines del siglo XVIII. No fue sólo importante  para Francia, sino que sirvió de ejemplo para otros países , en donde se desataron conflictos sociales similares, en contra de un  régimen anacrónico y opresor, como era la monarquía. Esta revolución significó el triunfo de un pueblo pobre, oprimido y cansado de las injusticias, sobre los privilegios de la nobleza feudal y del estado absolutista.

Durante el reinado de Luis XIV (1643-1715) (foto), Francia se hallaba bajo el dominio de una monarquía absolutista, el poder de rey y de la nobleza era la base de este régimen, pero en realidad el estado se encontraba en una situación económica bastante precaria, que se agravó por el mal gobierno de Luis XV (bisnieto de Luis XIV), y que tocó fondo durante el reinado de Luis XVI, gobernante bien intencionado, pero de carácter débil, por lo que se lo llamaba el buen Luis.

“Los gastos militares y un lustro de malas cosechas crearon una gravísima situación social. La mayoría de la población se vio en la miseria mientras el lujo y el despilfarro del rey y la nobleza continuaban como si nada. Luis XVI se negó a realizar cualquier tipo de reforma y defendió los privilegios de la aristocracia frente al hambre de sus súbditos, que se estaban hartando de la injusticia.” Fuente Consultada: Felipe Pigna

 El mantenimiento de un estado absolutista demandaba mucho dinero, ya que:

* Existía un gran número de funcionarios en el gobierno y cada uno buscaba su propio beneficio

* Se tenía que mantener un gran  ejército permanente.

* La corte vivía rodeada de lujos.

Algunos ministros de Hacienda trataron de encontrar una solución a esta crisis, pero sus medidas sólo complicaron más la situación.

 Aparece un nuevo problema:

  • En envió de  tropas a América de Norte, para defender su posiciones territoriales, antes el avance de gobierno inglés, en la guerra de los Estados Unidos.
  • Consecuentemente la monarquía se endeudó mucho más.

 Soluciones Propuestas:

  • Se recurrió al tradicional intento de aumentar los impuestos.
  • Se trató de conseguir que la nobleza también aporte su correspondiente diezmo, medida que provocó la ira y oposición de esta última clase social, que estaba dispuesta a defender sus privilegios feudales, hasta el punto de enfrentar la monarquía.
  • Para que no se empeorara su situación económica la nobleza trató de acaparar más cargos en la burocracia estatal, y además, aumentó la explotación de los campesinos que trabajaban en sus tierras, exigiéndoles   mayores contribuciones.

Resumiendo:

a- La economía del país estaba arruinada.

b- Los nobles consecuentemente sufrían dramas financieros.

c- El clero no recibía el diezmo por parte del pueblo.

d- La burguesía quería acceder a cargos públicos.

e- Los campesinos estaban cansados del poder feudal.

La sociedad estaba compuesta por tres sectores sociales llamados estados.

El primer estado era la Iglesia; sumaba unas 120.000 personas, poseía el 10% de las guerras de Francia y no pagaba impuestos. Recibía de los campesinos el “diezmo”, es decirla décima parte del producto de sus cosechas. Sólo la Iglesia podía legalizar casamientos, nacimientos y defunciones, y la educación estaba en sus manos. El segundo estado era la nobleza, integrada por unas 350.000personas. Dueños del 30 % de las tierras, los nobles estaban eximidos de la mayoría de los impuestos y ocupaban todos los cargos públicos. Los campesinos les pagaban tributo y sólo podían venderles sus cosechas a ellos. Tenían tribunales propios, es decir que se juzgaban a sí mismos.

El tercer estado comprendía al 98% de la población, y su composición era muy variada. Por un lado estaba la burguesía, formada por los ricos financistas y banqueros que hacían negocios con el estado; los artesanos, funcionarios menores y comerciantes. Por otra parte, existían campesinos libres, muy pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros. El proletariado urbano vivía de trabajos artesanales y tareas domésticas. Finalmente estaban los siervos, que debían trabajo y obediencia a sus señores. El tercer estado carecía de poder y decisión política, pero pagaba todos los impuestos, hacia los peores trabajos y no tenía ningún derecho. La burguesía necesitaba tener acceso al poder y manejar un estado centralizado que protegiera e impulsara sus actividades económicas, tal como venia ocurriendo en Inglaterra.

Viendo la difícil situación económica que se asomaba, la nobleza exigió que se llamara a Estados Generales, para el tratamiento de una ley de impuestos. La monarquía prácticamente arruinada económicamente y sin el apoyo de gran parte de la nobleza, estaba en la ruina.

Cuando se reunieron en los Estados Generales (1789), la situación de Francia estaba sumamente comprometida, ya que el pueblo no soportaba más tan penosa vida, y existía un gran descontento social. Como se dijo, las clases sociales existentes en ese momento eran: la nobleza, el clero y la burguesía, pero al contar los votos de la nobleza y del clero, que pertenecían a un estamento privilegiado, superaban en número a la burguesía, y por lo tanto siempre se tomaban las decisiones que a esta sector le convenía. Solucionado este sistema de conteo, el tercer estamento (la burguesía) pudo tomar el control de la situación, y comenzó a sesionar como Asamblea Nacional,  y juraron solemnemente que ésta no se disolvería hasta tanto no se logre conformar una Constitución Nacional.

En 14 de Julio de 1789, la burguesía se vio apoyada por un gran sector explotado por la nobleza, los campesinos, que en medio de una agitada multitud revolucionaria formada por hombres y mujeres, saturados de injusticias y de hambre, se dirigen violentamente a la Bastilla, símbolo del régimen absolutista, donde funcionaba como cárcel de los opositores al sistema de gobierno, y toman la toman por la fuerza. Esta demostración atemorizó a los partidarios del antiguo sistema, y sirvió para inclinar la balanza en favor de los revolucionarios, desplazando así del poder a los nobles y partidarios del absolutismo.

Paralelamente se produjo en las zonas rurales levantamientos de los campesinos contra los señores feudales, lo cuales fueron asesinados, y sus castillos saqueados e incendiados. A este movimiento social por la justicia y fraternidad de los hombres en 1789, se lo conoce como elGran Miedo.

La Asamblea Nacional estaba formada por la burguesía, que inicialmente para luchar contra la monarquía, lo hizo en forma unificada, pero en realidad la burguesía no era una clase social homogénea, sino que estaba dividida en la alta burguesía –banqueros, financistas, comerciantes, propietarios- y en la baja burguesía formada por los profesionales (abogados y médicos), pequeños comerciantes y dueños de talleres.

Cuando llegó el momento de decidir por la forma de gobierno, la alta burguesía apoyó a los girondinos, oriundos de la provincia de La Gironda, que querían llegar a un acuerdo con la monarquía e instaurar una monarquía constitucional, es decir, tenía una actitud moderadora respecto a los cambios políticos.

Por otro lado estaban los jacobinos, que tenían ideas más revolucionarias y de cambios radicales, con tendencia a la instauración de una república democrática, con derechos a la participación política y con la aplicación de medidas más equitativas para la repartición de la riqueza y la lucha contra el hambre popular. Dicho nombre proviene de que se reunían en asambleas, llamadas clubes , en un convento ubicado sobre la calle San Jacobo.

Los diputados de la asamblea, decidieron eliminar los privilegios de la nobleza, se les obligó a pagar impuestos y se eliminó el diezmo a la Iglesia. Pocos días después la asamblea dicta la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, esta proclama se transformó en la síntesis de las ideas revolucionarias, basadas en tres banderas: igualdad, fraternidad y libertad.

Les interesaba la libertad para comerciar, la defensa de la propiedad privada y la igualdad de los ciudadanos ante la ley.

El 3 de Septiembre de 1789, se proclamó la Constitución de carácter moderado, en donde la alta burguesía había logrado prevalecer sus ideales, de negociar con el antiguo régimen, quedando a cargo del poder ejecutivo el rey (Luis XVI), el poder legislativo lo ejerció una asamblea formada por la burguesía y el poder judicial, se compuso de jueces electos. Se estableció que sólo podían votar aquellos que pagaban ciertos impuestos, y de esta manera se pone en evidencia que las banderas de igualdad proclamada por los revolucionarios tenía ciertas limitaciones.

La nobleza de esta manera se vio con sus poderes recortados, lo que los motivó a tratar de crear alianzas y buscar apoyos en otros países con gobiernos absolutista, y de paso tratar de evitar que estos movimientos se expandan a otros reinos, y para ello no había mas remedio que la guerra. Países como Austria y Prusia, atacaron a los franceses en los límites de su territorio y lograron contenerlos, pero los cuidados que tuvieron los países limítrofes con Luis XVI, hicieron evidente de la alianza que existía entre éste y la intervención extranjera, de esta manera el pueblo francés destronó al rey, y luego se lo decapitó. Más tarde fue ejecutada su mujer: María Antonieta. La asamblea nacional fue desplazada y un nuevo cuerpo de representantes reunidos en una Convención, comenzó a dirigir el nuevo gobierno republicano, liderado por la baja burguesía, dependiente del partido jacobino.

El cambio de mayor importancia es que ahora los representantes podían ser elegidos mediante el sufragio universal, permitiendo una mayor participación de sectores humildes y populares, llamados sans culottes (sin calzones).Desde 1792 los jacobinos lograron el control de la Convención, y sus principales activistas fueron:Dantón, Robespierre, Marat y Saint Just.

La república jacobina en el plano exterior debió frenar el avance de los ejércitos extranjeros, en el plano interior debió combatir la aristocracia, y terminar con la resistencia de los girondinos, que se oponían a la nueva forma de gobierno. Para tomar mejor partido de su control, los jacobinos hicieron alianzas con los sans-culottes, y durante 1793, se creó una institución destinada a establecer un rígido control de los opositores, y castigarlos duramente y aplicar la pena de muerte a todos aquellos que no apoyaban el sistema de gobierno republicano. Este instrumento fue dirigido en persona por Robespierre. Se trataba de mantener dominados a sus opositores, a través del miedo, por lo que se lo llamó: El terror revolucionario.

El gobierno revolucionario de 1793: Durante la guerra, en el interior de Francia hubo levantamientos organizados por partidarios de la monarquía y por grupos opuestos a la Constitución civil del clero. Ante la emergencia, la Convención decidió crear varias instituciones que tendrían a cargo el gobierno del país en la grave situación:

EL COMITÉ DE SALVACIÓN PÚBLICA: Integrado por nueve miembros con amplios poderes de gobierno.
EL COMITÉ DE SEGURIDAD GENERAL: Con atribuciones de policía y seguridad interna. Se dedicaba a investigar el comportamiento de los supuestos enemigos de la Revolución.
EL TRIBUNAL REVOLUCIONARIO: Con extensos poderes judiciales.

La medidas tomadas por la Convención no pudieron atender a todas las exigencias del sector popular, que seguían sufriendo la crisis económica. Se trató de llevar un control de precios para los alimentos básicos, aplicando severa penas a quienes no las acataban, pero no se logró el efecto deseado, lo que llevó al sector de los sans-culottes a romper su alianza con los jacobinos, creando una fisura y debilidad al partido gobernante.

Robespierre: Con Robespierre al frente, se estableció un gobierno revolucionario, el Comité de Salvación Pública,  que suspendió algunas garantías constitucionales, mientras la situación de guerra pusiera en peligro la Revolución, y se utilizó el Terror, un estado de excepción, para perseguir, detener y, en su caso, guillotinar a los sospechosos de actividades contrarrevolucionarias. Ante la guerra y la crisis económica se tomaron toda una serie de medidas para favorecer a las clases populares y que fueron signo del nuevo carácter social de la República.

— La venta en pequeños lotes de los bienes expropiados a la nobleza para que pudieran ser adquiridos por los campesinos.

— Ley que fijaba el precio máximo de los artículos de primera necesidad y la reglamentación de los salarios.

— Persecución de los especuladores, confiscación de sus bienes y distribución de ellos entre los pobres.

— Obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza primaria, prohibición de la mendicidad, atención a los enfermos, a los niños y a los ancianos.

— Proceso de descristianización, que comportó la sustitución del calendario cristiano por el que se iniciaba con la proclamación de la República y la sustitución del culto católico por un culto cívico; el de la razón.

Las reformas de Robespierre concitaron muy pronto la oposición de la mayor parte de la burguesía, que veía peligrar sus propiedades. Por otro lado, su forma de gobernar, dictatorial, desagradaba a muchos porque a cualquier crítica se respondía con la detención y la muerte. Cuando la guerra dejó de ser un problema y las victorias del ejército republicano garantizaban la estabilidad de la República, gran parte de los diputados de la Convención se pusieron de acuerdo para dictar una orden de detención contra Robespierre, que fue guillotinado el 28 de julio de 1794.

Conociendo la debilidad de este gobierno, la alta burguesía aprovechando la situación, y deseosos de terminar con los “excesos del populacho” en Julio de 1794, produjeron un golpe de estado, desplazando la república y creando un Directorio, que para lograr su autoridad se apoyaron en los militares. Los líderes de la Convención fueron guillotinados.

El Directorio, eliminó la libertad política de votar a los más humildes, se eliminó el control de precios y se tomaron medidas que favorecieron a los comerciantes y especuladores. Este nuevo régimen, el Directorio, fue contestado tanto por los realistas, partidarios de volver al Antiguo Régimen, como por las clases populares, de­cepcionadas por el nuevo rumbo político. Así, el sistema fue evolucionando hacia un autoritarismo, que acabó por recurrir al ejército y entregarle el poder. De todas maneras, el sector popular siguió pasando por las misma penurias de siempre y míseras condiciones de vida.

Entre los militares que apoyaban al Directorio, se encontraba Napoleón Bonaparte, que no tardó en hacerse del poder, mediante un golpe militar, aprovechando el gran prestigio que se había ganado en las diversas victorias militares en otros países. En 1799 se apoderó del gobierno se Francia, y se coronó como Primer Cónsul, concentrando cada vez más poder, hasta llegar a emperador en 1804. Con el tiempo la burguesía lo apoyó, ya que conservó muchos de los principios declarados en la Constitución, especialmente aquellos que beneficiaban a la burguesía más acomodada. A su vez estos lo apoyaban, porque evitaban el regreso de la república jacobina y del antiguo régimen aristocrático.

Consecuencias de la Revolución Francesa
1-Se destruyó el sistema feudal
2-Se dio un fuerte golpe a la monarquía absoluta
3-Surgió la creación de una República de corte liberal
4-Se difundió la declaración de los Derechos del hombre y los Ciudadanos
5-La separación de la Iglesia y del Estado en 1794 fue un antecedente para separar la religión de la política en otras partes del mundo
6-La burguesía amplió cada vez más su influencia en Europa
7-Se difundieron ideas democráticas
8-Los derechos y privilegios de los señores feudales fueron anulados
9-Comenzaron a surgir ideas de independencia en las colonias iberoamericanas
10-Se fomentaron los movimientos nacionalistas   

AMPLIACIÓN DEL TEMA
SOBRE EL TERROR REVOLUCIONARIO

Comandado por hábiles generales, el ejército revolucionario logró rechazar al enemigo: el 20 de setiembre de 1792, derrotó a los prusianos en Valmy, obligándolos a abandonar Francia, y el 6 de noviembre traspuso la frontera e invadió Bélgica.

El mismo día en que llegó a París la noticia de la gran victoria, de Valmy, el gobierno revolucionario proclamó la República.

Un mes más tarde, Luis XVI fue condenado a muerte como “reo de conspiración contra la libertad de la nación y de atentado contra la seguridad del Estado”. El 21 de enero de 1793, murió guillotinado en París, en la Plaza de la Revolución (actual Plaza de la Concordia).

La muerte del rey produjo la reacción inmediata de los más poderosos monarcas europeos. España, Holanda, Portugal, Rusia e Inglaterra se unieron a Austria y Prusia en su guerra contra Francia.

La situación se tornó de pronto muy grave. Mientras Francia se hallaba amenazada por el avance de tropas enemigas, una parte del pueblo comenzó a dar señales de hostilidad hacia los revolucionarios, acusándolos de haber provocado el ataque de las naciones europeas al dar muerte al rey. En Lyon, en el mismo París y especialmente en la Vandée, el pueblo se sublevó.

Los revolucionarios más decididos resolvieron proceder con rigor extremo: instituyeron el “Comité de Salud Pública”, bajo las órdenes de Maximiliano Robespierre, con la misión de condenar a muerte a todos los sospechosos de no adherirse a los principios de la Revolución.

En un año, a partir de julio de 1793, Robespierre envió a la guillotina a miliares de personas, sin entablarles proceso alguno. Este período se conoce con el nombre de “El Terror”.

FIN DE LA REVOLUCIÓN: La inaudita ferocidad de Robespierre acabó por disgustar a ¡os mismos revolucionarios: el27 de julio de 1794, muchos de ellos se rebelaron contra el sanguinario dictador, que fue detenido y enviado a la guillotina, juntamente con sus más crueles subalternos.

Así, con la muerte de Robespierre, el poder pasé a manos de hombres decididos a hacer triunfar los principios de la Revolución, sin dejarse llevar por excesos de violencia. En 1795, brindaron finalmente a Francia una Constitución que respetaba plenamente los derechos del hombre y del ciudadano, votados en 1789 por la Asamblea Constituyente. Prescindiendo de los deplorables actos de violencia, debe reconocerse que la Revolución logré mejorar considerablemente las condiciones políticas y sociales de Francia:

1) Fue abolido el absolutismo monárquico (e! pueblo pudo hacer valer su voluntad a través de sus representantes).
2) Fueron reducidos los privilegios de que gozaban los nobles y el clero.
3) Fue proclamada la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.

La Revolución Francesa consiguió hacer triunfar los principios que habrían de cambiar radicalmente las condiciones sociales de la época.

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