Biomas del Mundo

Fauna de la Sabana Animales Que Habitan la Zona Intertropical

La Fauna de la Sabana

Conforme nos vamos acercando a los trópicos, el clima se vuelve más seco y el paisaje se transforma en sabana y después en estepa. La sabana es el reino de los herbívoros: gacelas, jirafas, antílopes. En la estepa abundan los camellos y las cabras y también acoge a gran cantidad de roedores.

Recordemos que la estación seca se prolonga a medida que se acercan los trópicos: entonces aparecen las regiones de sabanas y estepas. En la sabana encontraremos otra clase de animales, por lo general herbívoros: antílopes, jirafas, rinocerontes, cebras, búfalos y, desde luego, elefantes.

También tienen allí su morada los animales carniceros: leones, leopardos, chacales, hienas (sólo en África), pumas (únicamente en América) y tigres, que se encuentran, sobre todo, en Asia.

Entre las numerosas aves rapaces, la más temible es el buitre. También se encuentran reptiles: serpientes, cocodrilos en África y caimanes en América.

Más cerca aún de los trópicos, allí donde las estaciones de lluvia sólo duran dos o tres meses, la sabana se convierte progresivamente en estepa. La hierba es corta, dura, y a veces incluso espinosa. Crece en tupidas masas. Aquí y allá aparecen algunos arbustos, especialmente los de la goma y las acacias.

La mayor parte de las plantas de la estepa son carnosas y pueden almacenar una reserva de agua que les permite resistir en la estación seca.

Como la estepa es árida y estéril, está menos habitada que la sabana. En ella viven, principalmente, los herbívoros que han logrado adaptarse a la sequía, su principal enemigo. Es el dominio del camello y la cabra y, en la estepa australiana, del casuario.

Si bien se encuentran roedores, los carnívoros, en cambio, son raros. Estos animales han de poder desplazarse rápidamente, pues los lugares donde hay agua están muy distantes unos de otros.

Entre los insectos que más abundan figuran los termes, que, además, también aparecen en la sabana.

Citamos a continuación algunas especies características en vías de desaparición.

En primer lugar, el rinoceronte. Puede medir más de cuatro metros de largo, y su cabeza prácticamente representa un tercio de su longitud total. Por lo general, estos grandes animales viven por parejas, cerca de las charcas y cenagales de la sabana, pues para poder digerir las hierbas secas de las que se alimentan durante la estación seca necesitan mucha agua. Por otra parte, el fango protege su piel contra los parásitos. Algunos de los pájaros que viven en sus cercanías se alimentan de estos parásitos y los libran de ellos.

El rinoceronte debe su nombre al gran cuerno que tiene en la parte delantera de la cabeza, entre los ojos, y que no sólo utiliza para abrirse camino a través de la espesa vegetación, sino también como arma.

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Existen dos clases de rinocerontes: el blanco y el negro. El primero se encuentra exclusivamente al nordeste del Uelé (Congo), sobre todo en el Parque nacional del Garamba, o también en la reserva de Umfolosi, en África del Sur. Su hermano negro, de menor tamaño, pero más peligroso, vive en la sabana arbórea y en las selvas: su habitat se halla, por lo tanto, más disperso.

La sabana acoge a varias especies de rumiantes y bóvidos. Los más numerosos son los antílopes. A este grupo pertenece el ñu, del que subsisten muy raros ejemplares. Su cabeza recuerda la del toro y tiene una larga cola cubierta de pelos de color blanco amarillento.

El impala, que presenta muchas similitudes con la gacela, es otro animal con cuernos. Los impalas viven en la sabana y la selva en grupos de veinte o treinta dirigidos por un macho. Pueden llegar a medir dos metros de largo, incluida la cola, pero en Katanga existe una especie de menor tamaño.

Entre los bóvidos citaremos el springbok, antílope de El Cabo (Sudáfrica) y el gran antílope kudú.

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La sabana arbórea es la residencia preferida de las jirafas. La hierba constituye su principal alimento, pero también sienten predilección por las hojas de los árboles. En los mismos lugares encontramos las cebras, équidos de pelo listado blanco y negro y de crin recta que viven en grandes manadas. Son difíciles de domar y más aún de adiestrar como los caballos.

Tanto en la sabana como en la estepa viven millones de pájaros. Debido a su propiedad de engullir todo lo que es comestible, el marabú, que se encuentra extendido por toda África, recibe, a veces, el sobrenombre de «basurero».
Los avestruces también tienen costumbres características. Por lo general se mezclan a una manada de antílopes o cebras. Comen hierba, granos, hojas y frutos; sin embargo, no vacilan en dar consistencia a su alimento normal con insectos, serpientes pequeñas o pájaros.

Por último mencionaremos los animales carniceros: el león, la hiena y el leopardo cazador. El leopardo, muy ágil y astuto, puede ser adiestrado para la caza de antílopes.

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La Autoecología: Concepto y Breve Descripción de su Alcance

La Autoecología: Concepto y Breve Descripción de su Alcance

ecologiaSOBRE LA ECOLOGÍA: Durante siglos se separó a la zoología de la botánica y aun se llegó a crear subdivisiones en cada una de estas ciencias.

En zoología, por ejemplo, se echó mano de la etiología (ciencia del comportamiento), la sistemática (que se ocupa de la clasificación), la anatomía, la fisiología, la bioquímica, etcétera, las cuales se han ido aislando paulatinamente en la medida en que el conocimiento se hacía más profundo en cada una de ellas.

Hasta tal punto que es posible decir que, en la actualidad, los especialistas en las diversas disciplinas se han convertido en extraños entre sí, puesto que el conocimiento perfecto de cada una de ellas no permite un estudio detallado de las demás.

La ecología, en cambio, trata de superar toda barrera, para alcanzar el ideal de una visión global de la vida. Por ejemplo: en vez de estudiar el esqueleto del topo a la manera de los anatomistas —limitándose a ello—, trata de conocer en qué medida la estructura de los huesos corresponde a su modo de vida subterráneo. E intenta actuar de modo similar en cuanto se refiere a los órganos de los sentidos, la calidad del pelaje y la forma del cuerpo. En una palabra, trata de explicar, al mismo tiempo, su morfología interna y la externa, su fisiología, en relación con los hábitos y con el medio (la tierra) en el cual se desenvuelve su existencia.

En consecuencia, estudia la importancia que puedan adquirir las sensaciones táctiles y las exigencias del animal en cuanto concierne a la naturaleza del terreno; tampoco deja de lado la consideración de sus enemigos, naturales o no, la influencia que puedan tener en su desarrollo o la abundancia de los mismos, la importancia de los modos culturales bajo el subsuelo, e, igualmente, trata de saber si existen parásitos (externos o internos) capaces de influir en la mortalidad de la especie. Además, el estudio de su régimen alimentario es para el ecólogo uno de los medios a su alcance para lograr una mejor comprensión del papel que asume el topo en el subsuelo.

El ecólogo, pues, a efectos de conocer a fondo a un solo animal, es preciso que se transforme, simultáneamente, en mamalólogo, pedólogo, ornitólogo, botánico, entomólogo, climatólogo, geólogo, etiólogo, parasitólogo, geógrafos y…

En otras palabras, un verdadero ecólogo debiera ser, fundamentalmente, un supersabio con conocimientos detallados en gran cantidad de ciencias para poder tener en cuenta todas las influencias que se ejercen sobre el animal o la planta objeto de su estudio.

Es evidente que resulta imposible alcanzar este ideal. Por otra parte, la mayoría de los ecólogos tiene una especialidad: son mamalólogos, oceanógrafos, botánicos o herpetólogos. Pero, si pretenden, además, ser ecólogos, no poseyendo conocimientos muy amplios en las restantes ciencias naturales, por lo menos tienen que tener amplitud de miras. Por supuesto, que si el ecólogo es un especialista en botánica, podrá enfrentarse con problemas de mamalogía. Todo esto indica que la ecología no es una ciencia fácil, aunque lo parezca, y esto es una cualidad propia de todas las síntesis.

LAS GRANDES DIVISIONES DE LA ECOLOGÍA
Puesto que la ecología es una ciencia de síntesis, sería erróneo separar el estudio de los animales y de los vegetales. En efecto, ambos grupos están absolutamente relacionados entre sí y no es posible imaginar que puedan subsistir separados; por lo tanto, los trataremos simultáneamente.

Schrbter, en 1896, introdujo el término autoecología, con el cual aludía a la rama de la ecología que trata de los factores del ambiente sobre el animal o la planta, especialmente sobre el representante de una determinada especie.

En 1902, el mismo autor introdujo la variante de la sinecología, que es el estudio de las comunidades naturales que forman todos los animales y todas las plantas.

Es decir, si tomamos como ejemplo a un insecto, en vez de estudiar aisladamente la influencia que sobre él como ser aislado, puedan tener la temperatura, la intensidad lumínica o de humedad, la sinecología estudia la porción del mundo viviente en la cual vive y de la cual depende íntimamente, por ejemplo los restantes animales y vegetales de la selva en la cual se desarrolla su existencia.

Tenemos, así, dos grandes ramas de la ecología, pero es preciso no perder de vista el carácter artificioso de tal división. Sin embargo, se suele estudiar la ecología de acuerdo con esta división. Pero ella no tiene valor absoluto y podría encararse la ecología, muy lícitamente, desde el punto de vista de la reproducción, de las migraciones o de la alimentación, y aún de muchas maneras más.

DESCRIPCIÓN DE LA AUTOECOLOGÍA:

El ámbito en el cual viven los animales y las plantas sobre la superficie del globo terrestre se denomina biosfera. Esta se divide en: atmósfera, que alcanza una altura de aproximadamente 15.000 m, el suelo (litosfera) con una profundidad de algunas decenas de metros; las aguas dulces y marinas (hidrosfera), con una profundidad de menos de 1.000 metros. Dentro de estos límites viven 1.500.000 de especies animales y 350.000 vegetales conocidos.

La autoecología trata de conocer las influencias del medio ambiente que actúan sobre todos estos seres vivientes. Tales influencias son de dos tipos: físicas (o abióticas: luz, temperatura, factores atmosféricos, etc.) y factores bióticos (entendiéndose por éstos todos los restantes seres vivos que se encuentran en relación con la especie estudiada).

Todas las plantas y los animales están adaptados a condiciones de vida bien definidas, a pesar de que las apariencias puedan, a veces, hacernos creer lo contrario (como en el caso de los animales o las plantas denominadas “ubicuas”, los cuales se encuentran en vastas extensiones del globo, y que sólo tienen exigencias menos estrictas que la mayoría de los restantes).

De acuerdo con esto, cada ser vivo ocupa, pues, un espacio en el cual encuentra la satisfacción de sus necesidades. Este espacio se llama biotopo (de bios, vida, y topos, lugar) o habitat. También se emplea el término más general de “medio” que, si bien es bastante impreciso, tiene la ventaja de ser mucho más comprensible.

Pero el animal sólo ocupa una parte del biotopo en el cual vive. Por ejemplo: el biotopo del jabalí es el bosque ocupando de éste solamente el suelo, es decir, sólo una parte del biotopo.

Las exigencias de los animales y de las plantas varían según las especies. Tomemos como ejemplo de biotopo el bosque y dos de los insectos que lo habitan, el Cerambyx cerdo, coleóptero, que su larva roe la madera del roble, y la mariposa, cuyas larvas convierten a sus hojas en finos encajes.

Para el primero, lo más importante es la presencia de árboles viejos y debilitados o enfermos, en los cuales su larva podrá vivir tres años, mientras que para la mariposa, por el contrario, lo más importante es que exista un buen follaje, del cual podrán alimentarse sus larvas, y, principalmente, asegurarse un clima primaveral, pues la subsistencia de la oruga depende especialmente de la temperatura y de la pluviosidad en el momento en que salen del huevo.

Por último, hay que considerar que cada animal se diferencia de los demás por su capacidad de resistencia a las condiciones desfavorables y que su existencia transcurre, generalmente, dentro de límites extremadamente precisos. Lo mismo ocurre con las plantas: por ejemplo, en algunas regiones el olivo sólo prospera en zonas de clima típicamente mediterráneo, mientras que otras especies aceptan condiciones climáticas extremas.

El mayor interés de la autoecología reside, pues, en darnos a conocer las posibilidades de adaptación de los seres vivientes al medio en el cual viven y las necesidades de los mismos.

La observación superficial no brinda más que datos generales al respecto, pero si se trata de conocer sus necesidades calificativas y cuantitativas de nutrición, su comportamiento social, los depredadores (animales a los cualessirven de alimento) que pueden atacarlos, así como su influencia sobre la vegetación y los otros animales, etc., se obtienen informaciones mucho más precisas. Y éstas son de primordial importancia, cuando hay que aclimatar especies animales o vegetales en.regiones en las cuales no existen normalmente.

En la actualidad, se incrementa cada vez más la lucha contra los insectos exterminadores de los cultivos, para lo cual se tiende cada vez más a echar mano de enemigos naturales, en vez de los tradicionales productos químicos, cuyos efectos no son siempre demasiado felices. Pero, si se pretende lograr una aclimatación perfecta, sin riesgo de que el insecto se .convierta, a su vez, en depredador, es preciso efectuar previamente un estudio muy detallado de su ecología (autoecología y sinecología).

Por ignorancia, el hombre introdujo (y trata de introducir) especies cuyas características de vida desconoce, las cuales, o no se aclimatan o terminan por pulular y causar serios daños, en tanto que se esperaba de su presencia precisamente lo contrario (la mangosta, que se introdujo en las Antillas para destruir las ratas, hizo presa, también, de las aves de corral y de las salvajes).

Tampoco es posible aclimatar una especie vegetal si no se conoce a la perfección el ambiente en el cual se desarrolla y se lo compara con el que se pretende aclimatarla. Sin embargo, en ambos casos, sólo al cabo de algunos años es posible decir si una especie ha encontrado su ambiente en el nuevo medio al cual ha sido trasladada. Y, de hecho, las consecuencias de su llegada pueden no aparecer más que al cabo de una cantidad considerable de años —diez o quince—.

En general, es reducida, comparativamente, la cantidad de especies que puedan introducirse en otros climas que, de hecho, hayan acabado por aclimatarse decididamente. Y, aun en este caso, hay que tener en cuenta el daño que hayan podido producir en la flora o la fauna vernáculas.

Para advertir todas las influencias externas a las cuales  se ve sometido un animal o una planta en su propio medio,es necesario echar mano de métodos muy precisos, especialmente cuando se trata de valorar los factores físicos. El ecólogo debe tener a su alcance, en consecuencia, todo el equipo de un climatólogo (pluviómetro, termómetro, anemómetro, higrómetro, etc.).

Fuente Consultada:¿Que es la Ecologia? Colección Temas Básicos Miche Cuisin Editorial Abril

Primeros Mamíferos que Habitaron la Tierra Mamut Tigre Dinoterio

GRANDES Y PODEROSOS MAMÍFEROS QUE POBLARON EL PLANETA

Al finalizar la era secundaria, dos clases totalmente diferentes de animales —pájaros y mamíferos— evolucionaban lentamente. En las primeras etapas de su desarrollo, estos animales parecen haber sido insignificantes, comparados con los enormes saurios qué los rodeaban, pero ya presentaban notables adelantos respecto a sus gigantescos vecinos.

Tenían su cuerpo cubierto de plumas o pelos que les servían de protección contra las temperaturas extremas. Eran de sangre caliente, lo que significa que la temperatura del cuerpo se regulaba por sí misma y era casi invariable (homotermos) en lugar de depender enteramente de los cambios ambientales. Aquellos que eran ovíparos (como todas las aves y algunos pocos mamíferos, tal el ornitorrinco y el equidna que aun hoy existen), cuidaban más de sus huevos y de sus pequeños que los demás reptiles.

Posiblemente algunos de aquellos mamíferos hayan comenzado entonces a ser vivíparos. (Vivíparo, animal cuya modalidad de reproducción incluye el desarrollo del embrión dentro de la madre y la conexión anatómica entre ambos)

mamiferos ornitorrinco y aquidna

El fin de la era secundaria o mesozoica se destacó no sólo por enormes movimientos de la corteza terrestre, que motivaron la aparición de nuevas cadenas montañosas y modificaciones drásticas en la forma de continentes y océanos, sino también por grandes cambios climáticos.

El calor tropical, que reinó tanto tiempo sobre la mayor parte de la superficie terrestre, comenzó a ceder y a dar lugar a un clima más riguroso y fresco.

Bajo estas nuevas condiciones, los reptiles pecilotermos (de sangre fría) disminuyeron rápidamente en número, mientras que se multiplicaron los pájaros y mamíferos, por su sangre caliente.

Otra circunstancia que pudo haber jugado un papel importante en dar fin a la era de los monstruos, es que algunos mamíferos se alimentaban de huevos y posiblemente no habrán tenido  mucha   dificultad  en  devorar  los   de  los
grandes lagartos.

También el hecho de que los saurios hayan poseído cabeza tan pequeña, puede haber contribuido a su desaparición. Pero, cualesquiera sean las razones, los testimonios de las rocas demuestran que los grandes dinosaurios, que han constituido la forma de vida predominante durante 100 millones de años, desaparecieron con relativa rapidez. Así, durante la era terciaria, los mamíferos se convirtieron en los nuevos dueños de la tierra, creciendo fabulosamente en número, variedad y tamaño.

A principios del siglo XIX, se encontró un cráneo completo de un enorme mamífero prehistórico, no muy lejos de las orillas del Rin, cerca de Francfort. Tenía dos colmillos, que originariamente habrán sido de alrededor de 2 metros de largo, que provenían de su mandíbula inferior, y la forma de las ventanas nasales indica que su poseedor debe haber tenido una trompa.

Este mamífero, al que se le dio el nombre de Deinotherium giganteum, tenía una altura mayor que el elefante africano, el animal terrestre más grande que hoy existe. A pesar de que fue sin duda un pariente de los elefantes de hoy, difería de éstos, por lo menos, en dos aspectos, además del tamaño. Los colmillos (incisivos) de los elefantes actuales están insertados en la mandíbula superior, y, por otra parte, a diferencia del dinoterio, no poseen cuerpo cubierto de pelos.

Por mucho tiempo se creyó que el dinoterio debe haber sido el mamífero primitivo de mayor tamaño. Pero, en 1922, se halló el cráneo de un animal mucho más grande, en Asia Central. Fue llamado baluchiterio; era semejante al rinoceronte, pero de mayores dimensiones, con su cabeza parecida a la de un tapir que se elevaba unos 6 metros sobre el suelo.

primeros mamiferos del planeta

Había muchos otros mamíferos grandes, que se han extinguido, seres semejantes a enormes búfalos, parientes cercanos de los que hoy pastan tranquilamente por los campos: el mamut, una bestia peluda, de colmillos curvos, más cercana al elefante que al dinoterio, y el terrible tigre de dientes de sable, el esmilodonte o smilodon.

tigre diente de sable

Pero algunos de estos animales aún vivían cuando un nuevo ser, el hombre, apareció sobre la tierra, a la que dominaría tan pronto.

mamut

Mamut, es el nombre común de diversas especies de mamíferos extintos que pertenecían a la familia de los elefantes. Los mamuts tenían unos colmillos curvados y tan largos que alcanzaban una longitud de casi 3,2 metros. Contaban con una cubierta velluda formada por un pelo espeso y largo con una capa inferior de lana tupida. Además, por debajo de una capa de grasa aislante, tenían una piel muy gruesa. También se caracterizaban por poseer una joroba prominente en el lomo. Vivían en climas fríos, moviéndose hacia el Norte a medida que retrocedían los glaciares de la última glaciación.

Ver: Extinción de la Megafauna

Fuente Consultada:
El Mundo y el Tiempo Tomo III Primeros y Poderosos Mamíferos Globerama Edit. CODEX

Como se Estudia el Clima de la Antiguedad o Prehistoria

En las estaciones meteorológicas del mundo entero se realizan constantemente medidas de la cantidad de lluvia, dirección y velocidad del viento, presión atmosférica y variaciones de temperatura. Las medidas que se utilizan para la predicción del tiempo proporcionan un registro diario y preciso de las condiciones climatológicas. Sin embargo, sólo en el siglo XIX se comenzó o diseñar sistemáticamente los mapas del tiempo.

¿Cómo era el clima hace 500 ó 1.000 años? No existen medidas precisas, pero sí descripciones aproximadas. Los fríos excepcionales, las grandes lluvias o las sequías impulsaban a los hombres a escribir sus observaciones. Por otra parte, se obtiene información por el tipo de vestidos empleados, por los edificios que se construían o por las cosechas que se realizaban.

Sin embargo, cabe preguntarse cómo era el clima antes de que el hombre apareciese en la Tierra. Cómo era hace un millón o 500 millones de años. Todo lo que queda de aquellos tiempos antiguos son sedimentos — arenas, arcillas y calizas, depositadas en los mares, en los lagos y en las superficies de la Tierra que existían entonces— Sólo a partir de estos sedimentos y de los fósiles conservados en su interior se puede hacer una descripción del clima de la época.

El estudio de los climas de los tiempos pasados es una rama de la geología, llamada paleoclimatología (del griego paleos = antiguo). Normalmente, sólo se consigue una información muy general. Los climas tropicales, desérticos o glaciales se pueden reconocer, pero no se sabe nada acerca de la cantidad exacta de lluvia caída, de la temperatura o de la presión atmosférica, en comparación con las condiciones parecidas de los tiempos actuales.

Sin embargo, a veces se puede estimar la dirección del viento, y se ha descubierto un método que permite determinar la temperatura de los mares de la antigüedad con una precisión de 0,5° C. Desde luego, la temperatura del mar tiene una influencia directa en el clima de sus proximidades.

CLIMAS CÁLIDOS Y  FRÍOS
Los climas cálidos desérticos y los fríos árticos son los más fáciles de identificar a partir de los sedimentos. La falta de agua en los desiertos implica que el sedimento no es arrastrado por los ríos, sino por el viento, y su efecto sobre las pequeñas partículas de roca erosionada es muy característico.

Las partículas de un mineral duro y resistente, movidas constantemente por el viento sobre el suelo del desierto de arena, desarrollan formas esféricas y sus superficies se hacen lisas. La arena, empujada por el viento, actúa como un abrasivo muy eficaz. Las piedrecitas y los guijarros del suelo se pulen del lado del viento predominante. Las formas rocosas que sobresalen del suelo son cortadas y esculpidas, adquiriendo perfiles fantásticos.

En el desierto, la lluvia es un fenómeno raro, pero, cuando cae, resulta torrencial y el agua corre por las pendientes arrastrando en su camino todos los fragmentos de roca, hasta llegar a los llanos bajos, donde desparrama los sedimentos formando un enorme abanico de aluvión.

La cantidad de agua disminuye rápidamente por evaporación y filtraciones, dejando una pila de variados fragmentos de rocas que pueden conservarse. Los depósitos salinos (evaporitos) también indican condiciones desérticas.

La evaporación del agua es superior a la caída de lluvia, y los mares poco profundos y los lagos se secan, dejando todos los compuestos químicos que estaban disueltos. Estos indicios, tales como los evaporitos, los abanicos  aluviales, las rocas pulidas,  los  guijarros y los granos lisos de arena, indican la existencia de desiertos y las condiciones climáticas que los acompañan. Por el contrario, el frío prolongado produce glaciares, masas de agua congelada que se mueven desde las tierras altas a las bajas.

Los glaciares también dejan detrás sus propias “huellas”. Los paisajes adquieren formas especiales, producidas por el hielo en movimiento. Las piedras arrastradas por el hielo tienen marcas y surcos, erosionados al frotarse unos con otros a grandes presiones. Las partículas de roca arrancadas son angulares, con bordes afilados y serrados. Cuando los glaciares se funden, estas rocas quedan formando morrenas.

Todos los tamaños, pesos y formas se identifican fácilmente. Estos sedimentos no sólo pertenecen a la Edad Glacial de hace un millón de años En África, India y Australia se conservan depósitos de glaciares que representan un avance de los hielos hace unos 300 millones de años. Hay indicios de que hubo edades glaciales todavía más antiguas, en tiempos pre-cámbricos,  550  millones  de  años  atrás.

corte de una duna de arena

Las dunas se forman por la acumulación de capas de arena. Un corte hecho en el costado de una de ellas muestra claramente las distintas capas, unas encima de las otras. Durante su formación, la duna se modifica constantemente por los embates del viento. Tiene una ladera empinada por sotavento y una pendiente suave en la ladera de barlovento, de unos 12 grados, aproximadamente. Parte de la arena depositada por el viento en la superficie de la ladera suave es arrastrada sobre la cima de la duna y se deposita, formando un ángulo de 30°. Las dunas se mueven constantemente, empujadas por el viento predominante. La arena de la ladera de barlovento es siempre empujada, hasta caer por el lado de la pendiente abrupta de sotavento. Por esto, las capas de una duna móvil acaban con una pendiente de 30°. El ángulo agudo que forman estas capas con la superficie de la duna señala la dirección en la que soplaba el viento predominante. Por el estudio de antiguas dunas de arena se han averiguado, incluso, cambios estacionales de   la   dirección  del  vienta.

INFORMACIÓN A PARTIR DE ORGANISMOS
Actualmente, casi todos los corales se encuentran en mares tropicales o sub-tropicales. Si la temperatura del agua se hace inferior a 22° C, la mayoría de los corales no sobreviven. Por tanto, la existencia de corales conservados o arrecifes coralinos en sedimentos antiguos sugiere, de modo inmediato, que el clima en la época era cálido. Se puede hacer un cálculo aproximado a partir de otros fósiles cuyos parientes cercanos todavía existen.

Los anfibios y reptiles son animales de temperatura variable, abundantes en los climas húmedos y cálidos. Es muy raro encontrarlos en las partes del mundo que sufren variaciones de temperatura extremas. Cuando se encuentran sus restos en rocas antiguas, se supone que el clima era cálido y húmedo.

Las estructuras que desarrollan los animales también pueden ser significativas. El dinosaurio, con patas palmeadas y pico de pato —del que se sabe que existió hace 100 millones de años—, casi con seguridad vivía en  lagunas  o  zonas pantanosas.

Sólo  una lluvia abundante puede haber producido estas condiciones. La adaptación de aletas a patas y el desarrollo de pulmones entre los peces de agua dulce en los tiempos devónicos, hace 350 millones de años, ocurrieron, probablemente, como respuesta a una disminución del tamaño de los lagos interiores; los peces que quedaban en seco podían arrastrarse hasta encontrar otras charcas.

Las plantas también proporcionan datos para averiguar el clima. Las tropicales son muy características; casi todas ellas tienen tejidos lignificados y cortezas delgadas. Como no hay variaciones estacionales, no se desarrollan anillos de crecimiento. Las plantas acuáticas guardan espacios de aire en sus tejidos (aerénquimas), y sus hojas presentan poros respiratorios (estomas) sólo en la superficie más alta.

En ambientes secos, las plantas tienen hojas pequeñas, correosas o carnosas, con pocos poros. La información procedente de una planta aislada no resulta de gran valor científico, pero una comunidad de plantas parecidas es muy significativa.

LOS FÍSICOS DESCUBREN UN TERMÓMETRO
Existen tres isótopos conocidos del oxígeno. Químicamente, son idénticos, pero tienen masas algo distintas. El isótopo más abundante tiene una masa atómica de 16 (0 – 16), y uno de los más escasos posee una masa atómica de 18 (0-18).

En el agua, el oxígeno se combina con el carbono para dar el radical carbonato —CO2. Se ha comprobado que la cantidad de 0-18 que se incorpora a la formación de carbonates varía apreciablemente según la temperatura del agua.

Algunos animales marinos secretan caparazones de carbonato calcico y absorben el radical carbonato de las aguas que los rodean. La abundancia de 0-18 presente en el caparazón, en relación con la cantidad de normar 0- 16, dará una buena indicación sobre la temperatura del mar. La medida exacta de la proporción de 0 – 18 a 0-16, en los caparazones fósiles, permite calcular la temperatura de los mares de épocas pasadas.

El método es tan preciso que se pueden detectar diferencias tan pequeñas como 0,5° C. En las secreciones de un caparazón se pueden medir, incluso, los leves cambios estacionales de temperatura. Desde luego, es muy importante que la composición del caparazón original no se haya alterado por recristalización.

Ver:Historia de la Evolución del Cambio Climatico

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología TECNIRAMA Fasc. N°129 (CODEX) Los Climas Antiguos

3R Principio de las 3R Ecologia Urbana Reciclar Basura Reutilizar

El Principio de las 3R – Reciclar Basura Reutilizar –

Ver: El Despilfarro de Alimentos en el Mundo: Problemas Económicos y Ambientales

PROBLEMÁTICAS AMBIENTALES
En las últimas décadas, la relación sociedad-naturaleza tuvo cambios muy notables. El crecimiento de la urbanización, el desarrollo de los sistemas de transporte y comunicación, el impresionante desarrollo científico-técnico, la industrialización y el uso de gran cantidad de productos químicos en las actividades económicas y en los hogares, son sólo algunas muestras de ello.

En una sola generación se cuadruplicaron los bienes y servicios producidos en todo el mundo. Pero este desarrollo tuvo su contrapartida en el deterioro que afecta las condiciones de vida de la población y el ambiente, como consecuencia de la irracionalidad en la utilización de los recursos y la cantidad de contaminantes que lo degradaron, poniendo en peligro el desarrollo futuro. Además, el aprovechamiento de los recursos no es equitativo: el consumo desenfrenado de los países desarrollados resulta perjudicial para los países en desarrollo, que son los que se quedan sin los recursos naturales. Un habitante de los países industrializados consume de 10 a 35 veces más energía que un habitante de los países en desarrollo.

Los problemas ambientales se presentan en todas las escalas (local, continental y planetaria), por lo que cada sociedad no sólo debe lograr un desarrollo ambientalmente sustentable en su espacio geográfico, sino también cuidar la alteración a nivel planetario, como el calentamiento de la atmósfera y el debilitamiento en la capa de ozono; hay que pensar en forma integral y actuar de manera local.

Los principales problemas que afectan a la biosfera en la actualidad son:

Contaminación del aire, de las aguas y de los suelos

Escasez del
agua dulce
Pérdida de la fertilidad
de los suelos
Desertificación
Pérdida de la biodiversidad Tala de bosques

El tema del consumo es central para estas cuestiones conocidas colectivamente como la crisis del medio ambiente. Es el impacto humano sobre la biosfera lo que está produciendo tensión ambiental y poniendo en peligro la capacidad del planeta para sostener la vida.

En esencia, ese impacto se causa mediante la energía y las materias primas que la gente usa o derrocha mundialmente. Si el uso fuera aun aproximadamente igual entre la gente, la medición del impacto humano sería una cuestión relativamente simple de resolver multiplicando la cantidad de energía y de materias primas que usa cada persona por el número de la población mundial. Pero no hay ninguna equivalencia en nuestro gasto de recursos.

La vasta mayoría, que es pobre, los usa sólo en forma mínima. Exactamente lo opuesto sucede entre los ricos, que son pródigos en su consumo. La energía, en especial el uso de combustibles fósiles, está en el núcleo mismo del asunto. Un cuarto de la población mundial, la mayor parte de la cual vive en los países industriales, da cuenta del 80 por ciento del consumo mundial de energía comercial. Los otros tres cuartos, que viven en su mayor parte en el mundo en desarrollo, dan cuenta de sólo el 20 por ciento.

La crisis ambiental es una crisis común, que deben enfrentar todos los países y los pueblos por igual, pero los países desarrollados y los países en desarrollo contribuyen a la crisis en medida tan desigual y tienen experiencias y capacidades económicas tan marcadamente distintas, que la crisis misma es percibida de manera muy diferente, amenazando las relaciones entre los países y bloqueando la convergencia de las respuestas a la crisis.

A manera de ilustración, los países industrializados occidentales gozaron de un período de prosperidad notable y en gran medida inesperada en la década de 1980. Sus líderes lo describieron en el comunicado de la cumbre del Grupo de los Siete de 1988 como “el período más prolongado de crecimiento económico en la historia de posguerra”. Esa prosperidad, y los altos niveles de consumo a que dio lugar, tendió a intensificar la presión sobre el medio ambiente en muchos respectos, pero también dio a los países ricos los recursos para encarar los problemas ambientales. Algunos países, aquellos con mayor prudencia ambiental, ya habían logrado resultados medibles en la limpieza del aire y del agua y en la reducción de la contaminación.

 5 de Junio: Día del Medio Ambiente

Solucion Verde: forestar puede generar un cambio climático?

Diez Respuestas a Diez Mentiras

Plantar árboles puede ser muy bueno, pero también puede ser muy malo. Depende de su objetivo, de su escala, del sitio donde se instalen y de los beneficios o perjuicios que generen para las poblaciones locales.

Las plantaciones a gran escala con especies de rápido crecimiento, tales como eucaliptos y pinos, son las que generan mayores impactos negativos, tanto en lo social como en lo ambiental. Debido a dichos impactos, ese tipo de plantaciones ha dado lugar a luchas generalizadas en su contra.

logo solucion verde

La respuesta de las empresas plantadoras y de los promotores que impulsan este modelo ha consistido en desmentir la ocurrencia de tales impactos y en elaborar y difundir una engañosa propaganda destinada a ganar apoyo en sectores no informados de la población. Entre las muchas falsedades publicitadas en favor de los monocultivos forestales a gran escala se encuentran las 10 siguientes:

Mentira 1: Las plantaciones forestales son “bosques plantados”.

Tanto los técnicos como las empresas insisten en llamar “bosques plantados” a las plantaciones. Esta confusión entre un cultivo (de árboles) y un bosque es el punto de partida de la propaganda en favor de las plantaciones. En un mundo concientizado sobre el grave problema de la deforestación, la actividad de “plantar bosques” es generalmente percibida como algo positivo. Sin embargo, una plantación no es un bosque y lo único que tienen en común es que en ambos predominan los árboles. Allí termina su similitud. Un bosque contiene:

Numerosas especies de árboles y arbustos de todas las edades.

Una gran cantidad de otras especies vegetales, tanto en el suelo como sobre los propios árboles y arbustos (trepadoras, epífitas, parásitas, etc.).  Una enorme variedad de especies de fauna, que encuentran allí abrigo, alimentos y posibilidades de reproducción.

Esa diversidad de flora y fauna interactúa con otros elementos como los nutrientes del suelo, el agua, la energía solar y el clima, de tal manera que aseguran su autoregeneración y la conservación de todos los elementos que lo componen (flora, fauna, agua, suelo). Las comunidades humanas también forman parte de los bosques, ya que muchos pueblos los habitan, interactúan con ellos y allí obtienen un conjunto de bienes y servicios que aseguran su supervivencia.  A diferencia del bosque, una plantación comercial a gran escala se compone de:

Una o pocas especies de árboles de rápido crecimiento, plantados en bloques homogéneos de la misma edad, y muy escasas especies de flora y fauna que logran instalarse en las plantaciones.

Las plantaciones comerciales requieren preparación del suelo, selección de plantas de rápido crecimiento y con las características tecnológicas requeridas por la industria, fertilización, eliminación de “malezas” con herbicidas, plantación a espaciamiento regular, cosecha en turnos cortos.

Por otra parte, en el mejor de los casos, las comunidades humanas son percibidas como proveedoras de mano de obra barata para la plantación y para la cosecha de los árboles que se realizará años más tarde. Como además su objetivo es producir y cosechar grandes volúmenes de madera en el menor tiempo posible, se puede decir que tiene las mismas características que cualquier otro cultivo agrícola. Por lo tanto, no se trata de un “bosque”, sino de un cultivo.

En síntesis, una plantación no es un “bosque plantado”, ya que además de todo lo anterior, resulta evidente que no es posible plantar, ni la diversidad de flora y fauna que caracteriza a un bosque, ni el conjunto de interacciones con los elementos vivos e inorgánicos que se dan en un bosque.

Mentira 2: Las plantaciones forestales mejoran el medio ambiente

Presentadas como “bosques plantados”, se dice que las plantaciones sirven para proteger y mejorar los suelos, para regular el ciclo hidrológico y para conservar la flora y la fauna locales.

1) Los suelos. Este tipo de plantaciones tienden a degradar los suelos por la conjunción de una serie de factores:

Erosión, en particular porque el suelo queda desnudo durante los 2 primeros años posteriores a la plantación y durante los 2 años posteriores a la cosecha, lo que facilita la acción erosiva del agua y del viento.

Pérdida de nutrientes, tanto por la erosión como por los elevados volúmenes de madera extraídos del sitio cada pocos años.

Desequilibrios en el reciclado de nutrientes. Por tratarse de especies exóticas, los organismos descomponedores locales encuentran grandes dificultades para descomponer la materia orgánica que cae de los árboles (hojas, ramas, frutos), por lo que los nutrientes que caen al suelo demoran mucho en poder volver a ser reutilizados por los árboles. Tanto en el caso de pinos como eucaliptos, es común ver cómo se va acumulando sin descomponer la hojarasca sobre el suelo.

Compactación, por el uso de maquinaria pesada, lo que dificulta la penetración del agua de lluvia y facilita la erosión.

Difícil reconversión del conjunto de esos y otros impactos, resulta que en muchos casos resultará muy difícil poder volver a utilizar esos suelos para la agricultura.

2) El agua. Este vital elemento es afectado tanto en cantidad como en calidad:

A nivel de cuenca, el volumen de agua disponible tiende a disminuir luego de la instalación de estas plantaciones. En realidades tan diversas como el sur de Chile, el estado de Espírito Santo en Brasil, Sudáfrica o Tailandia, se constata que el régimen hídrico sufre cambios negativos importantes como resultado de la plantación de grandes áreas de pinos y eucaliptos de rápido crecimiento. Ello se debe a varios factores, pero el principal es el elevado consumo de agua de estas especies. Para crecer, los vegetales llevan los nutrientes del suelo hasta las hojas, donde se produce la fotosíntesis.

El vehículo para llevar los nutrientes hasta la hoja es el agua. Para crecer más, necesitan más nutrientes, lo que implica mayor uso de agua para transportarlos hasta las hojas. Dado que se trata de extensas plantaciones creciendo a un ritmo muy acelerado, los impactos sobre el agua se vuelven cada vez más graves, y llegan hasta la desaparición de manantiales y cursos de agua.

Para confundir, los promotores de las plantaciones arguyen que algunas especies de árboles (en particular eucaliptos) producen más biomasa por unidad de agua utilizada y que por consiguiente son más “eficientes” que los árboles nativos. Sin embargo, no toman en cuenta que las plantaciones de eucaliptos son notoriamente “ineficientes” en la producción de alimentos, forraje, medicinas, fibras vegetales, frutos, hongos y otros productos que la gente local obtiene de los bosques. Además, resulta irrelevante definir la eficiencia de una plantación de eucaliptos para producir madera con una determinada cantidad de agua, si de todas formas utiliza más agua que la que el área puede producir.

Las especies más comúnmente utilizadas en plantaciones (eucaliptos y pinos) dificultan la infiltración del agua en el suelo, lo que, sumado al enorme consumo de agua, agrava los impactos a nivel de cuenca.

La calidad del agua también se ve afectada, tanto por la erosión como por el uso generalizado de agroquímicos, que la contaminan.

3) La flora. Los impactos sobre la flora local son múltiples y graves debido a la gran escala de estas plantaciones, que afectan a una enorme cantidad de hábitats:

En muchos casos, las plantaciones constituyen un factor de deforestación, ya que su instalación es precedida por la tala o incendio del bosque preexistente, tal como sucede a menudo en áreas tropicales y en particular en Indonesia. En estos casos el impacto es enorme en la zona templada, la flora del ecosistema de pradera disminuye su abundancia y riqueza cuando sobre la misma se instalan plantaciones.

En el área de la plantación, gran parte de la flora local es exterminada para evitar que compita con los árboles plantados y sólo algunas pocas especies logran instalarse al interior de las plantaciones. Pero incluso esas pocas especies son eliminadas cada pocos años, cuando la plantación es cortada y replantada, y se vuelve a la aplicación de herbicidas para eliminar la competencia.

Entre la flora que desaparece al interior de la plantación, es importante destacar muy especialmente la flora del suelo, que cumple un papel fundamental en el mantenimiento de la fertilidad del suelo en el largo plazo.

El impacto ya mencionado sobre el agua también afecta a la flora local, incluso a gran distancia del sitio de la plantación.

4) La fauna. Los impactos sobre la fauna

Para la mayor parte de las especies de la fauna local, las plantaciones son desiertos alimenticios, por lo que tienden a desaparecer. Las pocas especies que logran adaptarse, o son exterminadas (por considerárselas “plagas” para la plantación) o ven desaparecer su nuevo hábitat cada vez que la plantación es cortada para la venta de la madera.

cuando la plantación es precedida por la deforestación, el impacto sobre la fauna local es máximo.

Al igual que en el caso de la flora, tanto la deforestación previa a la plantación como los cambios en el agua y el suelo afectan negativamente a una amplia gama de especies de la fauna.

Los desequilibrios biológicos provocados por estas plantaciones frecuentemente dan lugar a la aparición de plagas que afectan a las producciones agropecuarias aledañas.

Mentira 3: Las plantaciones sirven para aliviar la presión sobre los bosques

El argumento es que, al haber más madera disponible a partir de las plantaciones, esto se traducirá en una menor extracción de madera de los bosques nativos. Pese a que pueda parecer lógico, la realidad es que se ha constatado que las plantaciones son en general un factor más de deforestación debido a que:

En muchos países, las plantaciones se instalan eliminando previamente el bosque existente. En algunos casos, tal eliminación se realiza mediante gigantescos incendios provocados, en tanto que en otros la corta del bosque y la venta de la madera sirven para financiar la plantación. También se da el caso de que la plantación justifica la deforestación, ya que se sostiene que la corta de amplias áreas no constituye deforestación en caso de que sea seguida por la plantación de árboles. En algunos casos, el simple anuncio del interés de empresas plantadoras de invertir en determinada región resulta en un movimiento especulativo que consiste en adquirir y degradar rápidamente áreas de bosques para posibilitar que las mismas puedan ser luego destinadas a la plantación de árboles por parte de dichas empresas.

En numerosos casos el proceso arriba mencionado determina la migración (voluntaria o forzada) de los pobladores de la región, que se ven obligados a ingresar a otras áreas boscosas donde inician un proceso de deforestación para poder atender a sus necesidades básicas. Es decir, que en esos casos la deforestación generada por la plantación es doble. La madera producida en plantaciones de ninguna manera sustituye a las valiosas especies del bosque tropical, debido a que ambas tienen mercados distintos. En tanto que la mayor parte de la madera de plantaciones se destina a la producción de papel y productos de madera de baja calidad, la mayor parte de la madera extraída de los bosques (en particular tropicales) es transformada en productos de alta calidad.

Este argumento ignora además el hecho de que el consumo de madera no constituye la única causa de deforestación. Numerosas áreas de bosques son a menudo eliminadas para destinar el suelo a cultivos de exportación o a ganadería extensiva; otras desaparecen bajo gigantescas represas hidroeléctricas; los manglares son eliminados para destinar el área a la producción industrial del camarón, la explotación petrolera y minera destruyen amplias áreas boscosas, etc. Ninguno de estos procesos destructivos guarda relación alguna con la mayor o menor área destinada a monocultivos forestales, por lo que resulta claramente falso que en este caso puedan “aliviar la presión” sobre los bosques.

En definitiva, pese al creciente auge de las plantaciones forestales, el área boscosa del planeta sigue disminuyendo, lo que demuestra que el pretendido alivio de la presión sobre los bosques no es más que un ejercicio de publicidad interesada.

Mentira 4: Las plantaciones permiten aprovechar y mejorar tierras degradadas

Este argumento, promovido por las grandes empresas plantadoras, es absolutamente falso en su caso, ya que las plantaciones comerciales a gran escala rara vez se instalan en tierras degradadas. La razón es muy sencilla: en tales tipos de suelos los árboles no crecen bien, por lo que plantar allí no resulta rentable.

Dicho lo anterior, es necesario aclarar algunos aspectos, ya que todo este tema tiende a ser muy confuso. En efecto, hay que aclarar que es lo que se entiende por “tierras degradadas”, así como destacar que algunos tipos de plantaciones no comerciales efectivamente ser realizan en tierras degradadas y logran mejorarlas.

Para el común de la gente, la expresión “tierra degradada” despierta una visión de tipo lunar, con suelos gravemente erosionados y escasa o nula vegetación. En estos casos, toda actividad que apunte a recuperar esos suelos, ya sea mediante la plantación de árboles o por otros medios, puede ser considerada como esencialmente positiva. Sin embargo, la expresión “tierra degradada” puede implicar simplemente un área de bosque que fue talada o un área agrícola de subsistencia, que conservan su potencial productivo. También se suele hablar de “tierras subutilizadas” como sinónimo de degradadas. En resumen, las empresas plantadoras son quienes definen que la tierra está degradada o subutilizada y de tal manera justifican sus plantaciones frente a la opinión pública. Sin embargo, los pobladores locales generalmente no están de acuerdo ni con que la tierra esté degradada o subutilizada y mucho menos con que deba plantarse con eucaliptos, pinos u otras especies comerciales. Esto es lo que en muchos casos explica la resistencia de los pobladores locales frente al avance plantador, que intenta apropiarse de tierras que son productivas y no “degradadas” ni “subutilizadas”.

Mentira 5: Las plantaciones sirven para contrarrestar el efecto invernadero

Este es uno de los argumentos que se han puesto más de moda recientemente. Se dice que a medida que los árboles van creciendo, van tomando carbono en cantidades mayores a las que emiten, de modo que tienen un balance neto positivo respecto de la cantidad de dióxido de carbono (el principal gas de efecto invernadero) en la atmósfera. Sin embargo, las plantaciones forestales tienen todavía que demostrar que son sumideros de carbono.

En términos generales, cualquier área cubierta de plantaciones, en ausencia de pruebas de lo contrario, debería ser considerada una fuente neta de carbono y no un sumidero. En primer lugar, porque en muchos casos estas plantaciones sustituyen a bosques, lo que significa que los volúmenes de carbono liberados por la deforestación sean superiores a los que la plantación en crecimiento podría capturar, incluso en el largo plazo. Incluso cuando no implican deforestación, se instalan en otros ecosistemas que también almacenan carbono (tales como las praderas), que es liberado a la atmósfera a consecuencia de la plantación.

Hay además una segunda cuestión crucial: ¿estas plantaciones serán cosechadas o no? De darse la primera hipótesis serían, en el mejor de los casos, tan sólo sumideros temporarios: el carbono es almacenado hasta la cosecha para luego ser liberado en pocos años (en algunos casos incluso en meses) cuando el papel u otros productos provenientes de las plantaciones son destruidos. En el caso de que los árboles no fueran cosechados, las plantaciones estarían ocupando millones y millones de hectáreas que podrían estar dedicadas a propósitos mucho más provechosos, como la producción de alimentos.

Finalmente, es fundamental ver el tema en su total dimensión y analizar el conjunto de impactos que la promoción de grandes monocultivos forestales con especies de rápido crecimiento puede generar en otras áreas ambientales y sociales. Sabiendo que estas plantaciones impactan sobre el ambiente (suelos, agua, flora y fauna) y sobre las comunidades locales, no resulta aceptable promoverlas con un propósito “ambiental” como el de contrarrestar el efecto invernadero. La solución tiene que venir por el lado de la reducción de emisiones de CO2 (derivadas del uso de combustibles fósiles) y por la protección de los bosques y no por intentos de colonizar enormes áreas de tierra sin haber analizado cabalmente las consecuencias.

Mentira 6: Las plantaciones son necesarias para abastecer un consumo creciente de papel

El consumo de papel es generalmente percibido como algo positivo, vinculado a la alfabetización, al acceso a información escrita y a una mejor calidad de vida. Esa percepción por parte del público es utilizada por las empresas plantadoras para justificar la supuesta necesidad de aumentar la producción de celulosa a partir de sus extensas plantaciones de pinos y eucaliptos. Por lo tanto, este tema requiere varias precisiones:

Gran parte de la celulosa producida en el Sur no está destinada a abastecer a la población de esos países, sino a los consumidores del Norte. En tanto que Estados Unidos y Japón tienen un consumo anual de papel per cápita de más de 330 y 230 kilos respectivamente, países exportadores de celulosa como Chile, Sudáfrica, Brasil e Indonesia muestran un consumo per cápita de 42, 38, 28 y 10 kilos respectivamente.

Alrededor del 40% del papel producido en el mundo es utilizado para embalaje y envoltura, en tanto que sólo el 30% se destina a papeles de escritura e impresión, por lo que el argumento de la alfabetización no es tan relevante como se lo pretende mostrar.

Además, gran parte del consumo de papeles de escritura e impresión está destinado a la publicidad. En los Estados Unidos, el 60% del espacio de las revistas y periódicos está reservado para avisos, en tanto que anualmente se producen unos 52.000 millones de unidades de diversos tipos de materiales de publicidad, incluyendo 14.000 millones de catálogos para compras por correo que a menudo van directo a la basura. Tal tipo de consumo excesivo de papel no es exclusivo de los Estados Unidos, sino que también es característico de la mayoría de los países del Norte e incluso se pretende exportar tal modelo hacia los países del Sur.

El tema radica entonces en que el consumo actual de papel es ambientalmente insustentable y que gran parte del mismo es socialmente innecesario. Por lo tanto, ni los planes de uso de los bosques, ni los planes de expansión de las plantaciones forestales pueden pretender autojustificarse diciendo que “la humanidad” necesita más papel.

Mentira 7: Las plantaciones son mucho más productivas que los bosques

Este argumento puede parecer convincente si se observa el rápido crecimiento de los árboles en una plantación de pinos o eucaliptos. Sin embargo, depende de lo que se entienda por “productivo” y a quién beneficia esa producción.

Una plantación comercial produce un gran volumen de madera para industria por hectárea y por año. Pero eso es todo lo que produce. El beneficiario directo de esa producción es la empresa propietaria de la plantación.

Un bosque no sólo produce (como la plantación) madera para el mercado, sino que su producción abarca otros tipos de árboles, vegetales, animales, frutas, hongos, miel, forraje, abono, leña, maderas para usos locales, fibras vegetales, medicinas y genera además una serie de servicios en materia de conservación de suelos, de biodiversidad, de recursos hídricos, de microclima.

Cuando se sostiene que las plantaciones son mucho más productivas que los bosques, sólo se está comparando el volumen de madera para industria que se puede extraer de ambos y en esa comparación la plantación aparece como superior.

Sin embargo, cuando se compara la totalidad de bienes y servicios provistos por la plantación y el bosque, resulta evidente que este último es mucho más productivo que la plantación. Es más, en muchos aspectos la producción de la plantación es nula (por ejemplo en la producción de alimentos, medicinas o forraje) e incluso puede ser negativa, cuando afecta a otros recursos como el agua, la biodiversidad o el suelo.

Lo anterior resulta particularmente claro para aquellas poblaciones locales que sufren los efectos de la implantación de extensos monocultivos forestales, puesto que sufren la pérdida de la mayor parte de los recursos que hasta entonces habían asegurado su supervivencia. Para ellos, la productividad de estas plantaciones es nula o más bien de signo negativo.

Mentira 8: Las plantaciones generan empleo

Este es también un argumento típico entre quienes promueven las plantaciones. Sin embargo, en la mayoría de los casos esta afirmación es totalmente falsa.

Las grandes plantaciones generan empleos directos fundamentalmente en las etapas de plantación y de cosecha. Luego de la plantación, el empleo cae en forma sustancial. Al momento de la cosecha, la plantación requiere nuevamente de la contratación de mano de obra, pero el número de puestos de trabajo tiende a disminuir notoriamente por la creciente mecanización de esta operación.

Los escasos empleos generados son en general de muy baja calidad, siendo en su mayoría de carácter temporal, con bajos salarios y en condiciones de trabajo caracterizadas por la mala alimentación, el alojamiento inadecuado y el no cumplimiento de la legislación laboral vigente. Los accidentes y las enfermedades laborales son frecuentes. El modelo predominante en el Sur, es que las empresas plantadoras subcontratan a empresas informales para la realización de las tareas de plantación y cosecha.

Dado el escaso nivel de inversión requerido, la competencia entre dichas empresas informales se basa fundamentalmente en la baja en el costo de la mano de obra, lo que explica las pésimas condiciones salariales y laborales de los trabajadores forestales. Sólo en los casos en los que la cosecha se basa en moderna y costosa maquinaria forestal, tales tareas quedan en manos de la empresa plantadora, que se ve obligada a ofrecer mejores condiciones de trabajo.

En muchos países tienden simultáneamente a privar a los previos ocupantes de la tierra de sus anteriores fuentes de trabajo. Es común que estas plantaciones se instalen en tierras destinadas a la agricultura de subsistencia por lo que incluso la tendencia del empleo neto es en muchos casos negativa. Por otro lado, cuando su instalación implica la previa destrucción del bosque, los pobladores locales se ven privados de una serie de ocupaciones y fuentes de ingreso dependientes de los recursos provistos por el bosque. En casi todos los casos, las plantaciones resultan en la expulsión de la población local, en particular hacia los cinturones de miseria de las ciudades.

En términos generales, las plantaciones generan mucho menos empleo que la agricultura y el balance sólo resulta positivo en algunas pocas áreas escasamente pobladas dedicadas a la ganadería extensiva. En cuanto al empleo industrial, las plantaciones no siempre dan lugar a la creación de industrias locales, dado que en muchos casos la producción apunta a la exportación directa de troncos sin procesar. Incluso cuando se establecen industrias de pulpa y papel, su alto grado de mecanización implica la creación de pocos puestos de trabajo.

De todas las actividades capaces de generar empleo a nivel local, la actividad plantadora es probablemente la peor opción. El objetivo de las empresas forestales no consiste en generar empleos, sino en generar ganancias para sus accionistas. Sin embargo, utilizan este falso argumento para justificar socialmente su emprendimiento.

Mentira 9: Los posibles impactos negativos de los monocultivos forestales industriales se pueden evitar o mitigar con un buen manejo

En última instancia, los promotores de las plantaciones pueden aceptar que éstas no son bosques y que pueden acarrear impactos negativos, pero agregan que estos impactos se generan por un mal manejo y no por las plantaciones en sí. La solución -afirman- es entonces técnica: aplicar buenos métodos de manejo.

Sin embargo, no se trata de un tema técnico, sino de una cuestión esencialmente política, de poder, con beneficiarios y perjudicados. Desde los centros de poder se toman decisiones que afectan la vida y posibilidades de supervivencia de las poblaciones locales y condicionan fuertemente las decisiones de los gobiernos, con el objetivo de abastecer un mercado global con los productos madereros que éste requiere. Las necesidades y aspiraciones locales no cuentan. De aquí derivan los principales problemas que este tipo de plantaciones acarrean. Es obvio que esto no se puede resolver con ningún “buen manejo”. Es más, el buen manejo de las empresas plantadoras consiste primeramente en convencer al gobierno que les permita invertir en determinadas regiones del país, que les otorgue determinadas ventajas (subsidios directos e indirectos) y que intervenga -en caso necesario- para desalojar o reprimir a los pobladores locales. En un número importante de casos, las distintas formas de presión o represión constituyen la principal herramienta de “buen manejo” para resolver los conflictos sociales generados por las plantaciones.

En lo referente a los impactos ambientales que las plantaciones comerciales generan, es también utópico pretender que se puedan resolver a través de un buen manejo técnico. Las propias características del modelo hacen que éste sea básicamente insustentable por más que se adopten prácticas conservacionistas o monitoreos destinados también en gran medida a mejorar la imagen de la empresa frente a los posibles opositores ambientalistas. En efecto, el modelo se caracteriza por:

La gran escala.

No es lo mismo el impacto ambiental que puede generar un eucalipto o un pino que los que generan decenas o centenares de miles de hectáreas concentradas en determinada región de un país. La modificación del espacio geográfico es enorme. Para disimular este hecho, los promotores de las plantaciones insisten actualmente en utilizar porcentajes, diciendo que “sólo ocupan el 1 o el 2% del área total del país”. Sin embargo, no se puede tapar el sol con la mano. Lo cierto es que se trata de grandes concentraciones de monocultivos forestales y el único “buen manejo” posible es justamente reducir el tema a porcentajes.

El monocultivo de especies exóticas.

Si bien es cierto que la mayoría de las especies agrícolas son exóticas, en el caso de las especies utilizadas en los cultivos forestales esto tiene fuertes implicancias negativas. La elección de estas especies se origina en parte en la inexistencia de plagas y enfermedades en los países en los que son introducidas, que pudieran afectarlas. Si bien esto es absolutamente lógico para el plantador, resulta un problema para la fauna local, para la que estas plantaciones constituyen un desierto alimenticio. Unido al tema de la gran escala, el impacto en particular sobre la fauna es, por ende, enorme. La biodiversidad a nivel del suelo es afectada gravemente debido a que los restos vegetales de los pinos y eucaliptos resultan tóxicos para gran parte de la flora y fauna del suelo. El sistema presenta además una gran debilidad intrínseca, ya que, en caso de aparecer una especie capaz de alimentarse de los árboles vivos, se transformará en una plaga que podrá poner en cuestión a todas las plantaciones similares de la región.

La rapidez de crecimiento.

La lógica empresarial de estos emprendimientos hace que la rapidez de crecimiento sea crucial para asegurar la rentabilidad de la inversión. Tal crecimiento se basa en parte en la selección de especies, pero también en el uso de fertilizantes y herbicidas (que afectan al suelo y al agua), así como en un consumo enorme de agua, que afecta a la región en su conjunto. Como si fuera poco, la biotecnología forestal está también apuntando en ese sentido, creando “super árboles” de crecimiento aún mayor y resistentes a los herbicidas, por lo que el impacto es doble: mayor contaminación por uso de agroquímicos y mayor consumo de agua.

La corta en turnos cortos.

La misma lógica determina que los árboles sean cortados cada pocos años, lo que implica una gran salida de nutrientes del sistema y procesos de erosión, así como la destrucción del hábitat de aquellas pocas especies locales que se estaban adaptando a la plantación.

De todo lo anterior resulta claro que son pocas las medidas técnicas que se pueden adoptar para evitar o mitigar la mayor parte de los impactos ambientales generados por las plantaciones. Si bien se podrán mejorar algunos aspectos (utilizar agroquímicos menos nocivos, preparar el suelo siguiendo curvas de nivel, cuidar que no se produzcan procesos de erosión al momento de la corta, conservar áreas silvestres como parches en el paisaje, monitorear suelos, agua, flora y fauna, etc.), lo cierto es que resulta imposible evitar los impactos porque el propio modelo no lo permite: no se puede (desde el punto de vista de la rentabilidad) hacer que los árboles crezcan más lento, que consuman menos agua, que no requieran fertilizantes, que no afecten a los suelos, que no reduzcan la biodiversidad local. En síntesis, el problema es el modelo y no la adopción de medidas apropiadas de manejo.

Mentira 10: Las plantaciones no pueden ser juzgadas en forma aislada

Este es uno de los argumentos más recientes de los promotores de las plantaciones. Sostienen que hay un “sistema continuo” entre un bosque primario y un “bosque plantado” especializado en la producción de madera. Es decir, que habría un sistema, al que llaman “bosque”, que incluye bosques primarios protegidos, bosques de producción, bosques protectores, bosques secundarios y plantaciones de todo tipo. Por lo tanto, dicen que hay que analizar ese sistema “bosque” en su totalidad y no centrarse en uno sólo de sus componentes: el monocultivo forestal a gran escala. El argumento es inteligente, pero no menos falso que los anteriores.

En primer lugar, porque parte de la falsa premisa de que una plantación es un bosque. El tipo de plantaciones al que hacemos referencia constituye un cultivo especializado en la producción de grandes volúmenes de madera en plazos cortos, cuya única similitud con un bosque consiste en estar constituido por árboles, que ni siquiera son nativos. Por lo tanto, no puede hablarse de un “sistema continuo” entre elementos intrínsecamente diferentes. Sería como decir que la fauna nativa y la cría de vacas lecheras constituyen un sistema continuo entre lo natural y lo especializado en la producción de leche y que no es posible juzgar aisladamente los impactos de la ganadería lechera sin analizarlos en ese contexto.

En segundo lugar, porque en general las plantaciones comerciales no sólo no complementan a los bosques, sino que en muchos casos se constituyen en causas directas o indirectas de deforestación. Lo mismo se puede decir con respecto a cómo afectan la biodiversidad, el suelo, el agua y en particular a las poblaciones locales.

En definitiva, este razonamiento pretende justificar la destrucción de la naturaleza en determinada área argumentando que su conservación se asegura en otra área. Al incluir las plantaciones en ese supuesto sistema “bosque”, se esconde y justifica la destrucción generada a partir de los monocultivos forestales a gran escala. Frente a los impactos sobre la biodiversidad, la respuesta de las empresas plantadoras consistirá en decir que ésta se asegura por la existencia de áreas protegidas. Si bien sus argumentos serán menos convincentes en el caso de los impactos sobre el agua y menos aún sobre los suelos, igual harán referencia al sistema “bosque”, que asegura el agua y la conservación del suelo. Guardarán quizá silencio sobre los impactos sociales.

Pero el tema de fondo es que esa lógica divorcia la producción y el consumo de la conservación, cuando en realidad la única forma de asegurar la sustentabilidad de esos procesos en el largo plazo consiste en considerar la conservación como parte de un sistema único. En este sentido, existen algunos tipos de plantaciones que quizá sí podrían ser incluidas dentro de un sistema “bosque”, que están caracterizadas por:

-Ser de pequeña o mediana escala.

-Estar compuestas por una multiplicidad de especies, siendo todas o algunas de ellas nativas.

-Dar abrigo, alimentación y posibilidades de reproducción a la fauna nativa.

-Permitir el desarrollo de las especies de la flora nativa.

-Conservar o mejorar los suelos.

-Regular el funcionamiento hidrológico de la región.

-Contar con la aprobación de la población local.

-Aportar productos y servicios de utilidad para las poblaciones locales.

Dado que ninguno de los monocultivos a gran escala a los que nos estamos refiriendo puede cumplir con ninguna de dichas condiciones, resulta claro que no deben ser considerados como integrando el sistema bosque y que por consiguiente sus impactos deben ser analizados por separado.

Fuente Consultada: Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales / Documento informativo, Campaña Plantaciones, Ricardo Carrere

Vaca Muerta Explotacion del Yacimiento de Hidrocarburos Shale en Neuquen

Vaca Muerta Explotación del Yacimiento de Hidrocarburos

cigueña petroleoVaca Muerta es un yacimiento de hidrocarburos no convencionales, también conocidos como “shale oil” –cuando se extrae petróleo- y “shale gas” –cuando se extrae gas-.

Se denomina No Convencional porque  para la extracción se recurre a un método especial, totalmente diferente al clásico sistema que conocemos de las torres de perforación que solemos ver el costado de las rutas en el sur argentino, o también las famosas “cigüeñas” que trabajan incasablemente desparramadas por grandes áreas desiertas. (imagen izq.)

Este hidrocarburo, una especie de “maná del suelo” se encuentra a unos 3000 m. de profundidad, distribuido en una superficie de aproximadamente 30.000 Km2.

Como se decía antes, para poder extraerlos se debe aplicar otro método, no standar, llamando extracción  standard al sistema en donde se introduce una tubería vertical hasta el depósito de hidrocarburo y por diferencia de presión (natural o provocada) el petróleo crudo asciende hasta la superficie como ocurre normalmente en los países de medio oriente donde esta riqueza emana casi sin esfuerzo. Pero ese petróleo almacenado no era generado en ese lugar, sino más abajo, en la denominada roca madre.

Dadas ciertas condiciones de presión y de calor que haya tenido la formación rocosa, puede darse el caso de que haya quedado petróleo o gas entre las rocas y que nunca haya llegado a los almacenes. En este caso el método de extracción cambia, lo cual lo hace sumamente costoso y complejo, ya que la técnica de considerablemente distinta.

Hay que aclarar que Vaca Muerta no es un descubrimiento actual, sino que desde cuando se hicieron las primeras perforaciones convencional la tubería ha pasado por esa zona, para llegar a otras profundidades mayores conocida como Sierras Blancas. Inclusive se presentaba cierta dificultad, por que cuando pasaban por esa zona debía sellar con lodo esa parte de la perforación, para poder seguir avanzando hacia abajo.mapa vaca muerta

Por es bueno aclarar que “vaca muerta” no se refiere a la zona geográfica sino que  es una formación rocosa muy profunda que recorre el subsuelo de la mayoría de los yacimientos de la cuenca neuquina. En esa formación rocosa está atrapado el petróleo y por eso se ha convertido en un tesoro oculto del que todos los petroleros hablan.

Se cree que Vaca Muerta podría cambiar el panorama energético argentino para los próximos años y convertir al país en un gran potencial de hidrocarburos. Se llama Vaca Muerta porque en realidad, hay una sierra homónima cerca de Zapala, que fue la que le dio al científico que la descubrió hace ya varias décadas la idea de copiar la denominación.

La   formación geológica tiene un espesor entre 590 y 300m. según la zona que se considere, pues abarca una superficie de 70 mil kilómetros cuadrados, ocupando casi toda la provincia de Neuquén y pedacitos de Mendoza, La Pampa y Río Negro.

muestra roca madre
Cuando se observa una pedazo de muestra se parece es una especie de pizarra negra, que se deshace en finas capas cuando se la manipula con los dedos, como una masa de hojaldre de panadería.
Algunos pedazos de esa roca  guardan aún la forma de los amonites y un dejo de olor a hidrocarburo. (Los amonites, son animales comomoluscos con compartimentos en su concha, comunes durante el jurásico, hace unos 195 millones de años.)

Desde hace unos 20 años, sobre todo en Estados Unidos, se empezó a experimentar con perforaciones horizontales (ver figura) que permiten llegar a formaciones rocosas antes inaccesibles.

Respecto a la reservas shale en gas , se sabe que la primera gran cuenca de hidrocarburos shale está en China, con 38 billones de m3. Y la segunda en EE.UU. con 26 billones de m3 y la tercera en Argentina con 23,5 billones de m3. (en igual orden están las reservas de oil shale). Actualmente  las reservas actuales de gas convencional de Argentina son apenas de 0,5 billones de m3. La reservas convencionales están decayendo y se están haciendo exploraciones costa afuera de algunos países como puede ser Brasil, quien ha encontrado ciertos yacimientos importantes.

En Argentina se están haciendo estudio sobre la factibilidad, debido a los altos costos que implica la extracción, pero en caso que resulte un proyecto positivo podría lograr el autoabastecimiento energético, grave inconveniente hoy, que obliga a importar por una cifra de 15.000 millones de dólares anuales, cifra que tiende a incrementarse de no conseguir nuevas extracciones.

La magnitud de la inversión oscila en los 10.000 millones de dólares. Actualmente hay cerca de 100 pozos no convencionales y la mitad son de YPF, hay planificados unos 100 pozos mas a corto plazo, pero para conseguir el autoabastecimiento se necesitaran mas de 2.500 pozos nuevos, y lógicamente si no se consiguen inversiones externas es imposible afrontar tal desafío, que en tiempo sería de unos 10 años.


El petróleo que se ha acumulado en un yacimiento común ha migrado desde algún otro lugar en las profundidades, donde se ha “producido”. En cambio, los hidrocarburos tipo “shale” se encuentran en su propia cocina. Por algo, VacaMuertaes “la roca madre”. El problema es que esta roca tan prolífica  no tiene porosidad y, por lo tanto, hay que creársela para poder hacer que fluya el hidrocarburo y emerja a la superficie.

El proceso de extracción consiste en realizar una perforación vertical de 15 cm. de diámetro hasta la roca madre (unos 3000 m.) y luego entrar en forma horizontal por la misma roca. Luego se genera un “punzado” con una carga explosiva que produce fundamentalmente una muy alta temperatura que perfora la tubería y funde la roca como una suerte de soplete.

Luego en un primer paso se inyectan a altísima presión entre 500 y 600 metros cúbicos de agua con agentes que reducen la fricción para hacer fracturar la roca. Ese golpe de presión hace que la roca se fracture. Como segundo paso se le vuelve a inyectar agua pero con una arena especial, una especie de bolitas negras, perfectamente esféricas, que se importa de China, Brasil o EE. UU. La finalidad de estas partículas es la evitar que se cierren las fisuras y por ese lugar circulará el hidrocarburo hacia el exterior. Un pozo puede tener entre 3 y 15 fracturas.

En las primeras experiencias hechas en EE.UU. la cantidad de agua utilizada se enviaba nuevamente al río, pero ha creado ciertos problemas ambientales, debido a la contaminación de agua subterránea,  por lo que en Argentina estaría previsto un tratamiento de ese agua, para volver a reutilizarla en nuevos pozos. Se utiliza agua del río Limay (no se usará agua subterránea) y a pesar que se utiliza mucho volumen de agua, se sabe que la industria y la agricultura consume mucho mas.

La experiencia petrolera en esa zona es sumamente importante y de larga data, pero este tipo de extracción no convencional no deja de ser un desafío día a día porque aparecen diversos problemas de orden técnico que  deben solucionarse en el momento y lógicamente va sumando nuevas experiencias a todos los operarios y capataces de la planta. Para muchos es una especie de “escuela” permanente, pues hay variables de presión , temperatura y profundidades que según el día se las debe controlar y regular con las “canillas” de las tuberías.

Por otro lado, hay una polémica respecto a los problemas ambientales y de salud que podría generan en el futuro dicha planta y las opiniones de la gente de la zona se han dividido, generándose por momentos conflictos internos, pues también se sabe que podría traer muchos puestos de trabajo para el área del yacimiento.

La polémica en Europa y en los EE.UU. La explotación de gas y petróleo shale ha sido prohibida en Francia y en Bulgaria. En Estados Unidos, donde la industria realmente estalló desde el 2000 (se hicieron miles y miles de pozos en todo el país), hay una enorme polémica respecto del impacto de la actividad en las fuentes de agua y la salud de las personas. Ha habido casos probados de contaminación en los estados de Wyoming y Colorado, y resistencia popular en Ohio, Pensilvania y Nueva York.  Los pozos de hidrocarburos no convencionales se encuentran en áreas pobladas y rurales. En los hospitales se han denunciado casos de padecimientos infrecuentes, como fuertes dolores de cabeza, tumores, reacciones en la piel. También se han notado malformaciones en fetos de animales de granja.

proceso petroleo

 

CARACTERÍSTICAS
Vaca Muerta tiene 4 propiedades geológicas que la distinguen como una formación de shale única en el mundo: importante cantidad de Carbón Orgánico Total (TOC), alta presión, buena permeabilidad y gran espesor.
A su vez, a diferencia de lo que ocurre con otras formaciones de shale, se encuentra alejada de centros urbanos, lo que facilita notablemente las operaciones.
Otra ventaja es que se encuentra a una profundidad mayor a los 2.500 metros, muy por debajo de los acuíferos de agua dulce, lo cual hace más segura su extracción y disminuye los riesgos ambientales.
Además, en esta región existe una importante actividad de producción de gas y petróleo convencional, por lo que se cuenta con la infraestructura necesaria para el desarrollo del shale.

Fuentes Consultadas: Revista VIVA Mayo de 2012

 

Uselo y Tirelo Frases Mentirosas de la Ecología

PRIMEROS PASOS DE LA ECOLOGÍA
CUANDO LA ECOLOGÍA SE PUSO DE MODA

La moda ecológica

Los temas sobre ecología y la preocupación por la contaminación se puso de moda en los últimos años. Como toda moda siguió los mecanismos propios de ésta en la actual sociedad de consumo. Fue impuesta desde arriba y alentada a nivel mundial por medio de la radio, cine, televisión, revistas, periódicos y todo tipo de escritos. Aunque el centro por excelencia es Estados Unidos; sobre todo después de la campaña iniciada en 1970 desde la misma Casa Blanca a través del presidente Nixon.

El recurso de la moda es una de las tantas maneras de neutralizar un tema crucial como el del deterioro del ambiente humano. Se desplaza de ese modo el eje del problema: la contaminación aparece como una cuestión que no tiene nada que ver con la contaminación de la sociedad. Los medios de difusión masivos son los encargados de lanzar esa imagen. Por otra parte, como moda pronto tiene un efecto saturador, se hace algo cotidiano, cumple su ciclo y muere.

Un perfecto círculo para modelar la opinión colectiva, convertirla en inofensiva y sepultar una realidad que de ser abordada correctamente pone al desnudo todas las imperfecciones del sistema. Tomás Maldonado sostiene, no obstante, que cuando la moda haya entrado en la etapa final, dejará un saldo positivo pues habrá “contribuido a formar una conciencia ecológica“, aunque por el momento inconsistente. Pasada la moda será posible reanudar los esfuerzos que llevarán a una conciencia ecológica esencialmente crítica, respecto de la crisis de la sociedad. Ilustraremos estos conceptos con algunas facetas de la moda ecológica en los Estados Unidos.

En este país es donde se puede observar con mayor magnitud el fenómeno de la moda ecológica. Preocupación que, sin embargo, desde muchos años atrás existía ya en algunos científicos y estudiosos. Unas 360 organizaciones defensoras del ambiente humano existen solamente en la zona de Nueva York y más de miles en todo el país norteamericano. De esta profusa actividad en pos de la protección del medio han resultado términos nuevos como el de ecotáctica y ecoactivista.

Comúnmente se llama ecoactivista a los integrantes de estas organizaciones. La mayoría de ellas pertenecen a núcleos estudiantiles: el tema se ha convertido en una gran preocupación de la juventud. Algunos nombres de las agrupaciones de ecoactivistas son rimbombantes y elegidos con un criterio publicitario. Así encontramos a los “Enemigos de la Contaminación”, “Conspiración de la naturaleza” (Universidad de Oregón), “Supervivencia” (Nueva York), “Amigos de la tierra”, etcétera. Otros conservan nombres más serios como “Comité estudiantil de la Crisis Ambiental”, “Estudiantes en Defensa del Ambiente” (Universidad de Minnesota), “Comité de Acción Ambiental para la Supervivencia” (ENACT, Universidad de Michigan), “ECOS” (Universidad de Carolina del Norte), etc.

Casi todas estas instituciones realizan investigaciones sobre la materia, publican algún periódico, tienen distintivos, venden insignias. Por ejemplo el ENACT, ha vendido miles de calcomanías con la inscripción: “Déle una Oportunidad a la Tierra“. Realizan también conferencias, cursos y movilizaciones públicas. Este vasto movimiento protagonizado generalmente por los jóvenes ha sido usado por el establishment como una manera de distraer la atención sobre otros problemas fundamentales de los norteamericanos.

Se impulsa el estudio de la contaminación, su investigación a través de las universidades que tratan de imponer la conciencia de que la lucha es contra una cuestión que afecta a todos, asunto de vida o muerte, por encima de factores políticos, económicos que consideran secundarios. Muchas veces el problema ha servido para desplazar otros conflictos en universidades donde las causas estudiantiles radicales eran la característica predominante. Sin embargo, hay quienes ven en la lucha contra la contaminación una forma de atacar al sistema económico y social.

Una observación importante es la que aporta el poeta californiano Gary Snyder. “Los estudiantes han adoptado —expresa— la causa del ambiente , por una serie de eventos simultáneos. Hay interés en el pensamiento oriental, en el budismo, en la vida tribal, en la vida en pequeñas comunidades”. Empero—agrega— las universidades que estimulan el activismo ambiental van a tener un tigre sujeto por la cola: “Porque no se puede tomar en serio el ambiente sin ser revolucionario. Hay que estar dispuesto a reestructurar la sociedad”.3 Algunas de las acciones de los ecoactivistas trascienden también fuera del ámbito de las casas de estudio. Un grupo de activistas de la Universidad Minnesota organizaron un simbólico entierro de un motor de combustión interna para protestar contra la contaminación de aire provocada por éstos. Muchos de los integrantes del cortejo fúnebre llevaban pancartas con la leyenda: Entierren el motor, antes de que él nos entierre. Acciones como estas son las que han llevado a caracterizar a sus protagonistas como eco-extravagantes. A veces el humor es también un buen vehículo para la protesta.

Los miembros de Acción Ecológica de Boston organizaron una manifestación para entregar a la empresa Boston Edison una cinta azul como El Contaminador del Año. Algunos grupos más radicalizados han expresado su descontento contra la guerra del Vietnam, realizando investigaciones sobre los efectos de la contaminación provocada por los herbicidas arrojados en el suelo vietnamita.

Un ecoactivista de fama mundial es el joven abogado Ralph Nader. Su último libro en español titulado “El Festín Envenenado”, es el resultado de encuestas realizadas por él y su equipo. La importancia del texto radica en cuanto documento político: critica las bases estructurales del sistema capitalista desarrollado y aporta datos concretos de la gravedad de la polución en su país. Nader contribuyó, entre otras cosas, a descubrir los efectos cancerógenos de los ciclamatos en los cobayos.

A raíz de ese hecho se tuvo que prohibir su venta en los Estados Unidos provocando un serio golpe a la industria del mismo cuyo mercado representaba un millón de dólares por año. Sus críticas apuntan doblemente: a las empresas responsables por un lado, y al poder político, por el otro. Los organismos oficiales creados para combatir la contaminación ambiental (por ejemplo, el National Air Pollution control administratio – NAPCA) están para Nader en el mismo complot con las empresas. De allí que entienda y plantee el problema como una guerra entre el público y los contaminadores (las empresas).

La codicia capitalista de estas últimas confunde además —para Nader— hasta los que adhieren al sistema. Señala también en este libro importantes ejemplos que ilustran sobre el poder monopólico de las empresas estadounidenses: la industria alimentaria representa 125 millones de dólares. Cuatro empresas controlan el 35 por ciento de los desayunos. En fabricación y venta de sopas, “Campbel” controla el 95 por ciento del mercado. Los contaminadores, afirma el ecoactivista, se sostienen entre sí.

Fuente Consultada: Transformaciones N°98 Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo

Uselo y Tirelo Eduardo Galeano Frases Mentirosas de la Ecologia

Úselo y Tirelo de Eduardo Galeano
Frases Mentirosas de la Ecología

Un Poco de Historia por los años 70, primeras preocupaciones y
primeras organzaciones
La moda ecológica:

Los temas sobre ecología y la preocupación por la contaminación se puso de moda en los últimos años. Como toda moda siguió los mecanismos propios de ésta en la actual sociedad de consumo. Fue impuesta desde arriba y alentada a nivel mundial por medio de la radio, cine, televisión, revistas, periódicos y todo tipo de escritos. Aunque el centro por excelencia es Estados Unidos; sobre todo después de la campaña iniciada en 1970 desde la misma Casa Blanca a través del presidente Nixon.

El recurso de la moda es una de las tantas maneras de neutralizar un tema crucial como el del deterioro del ambiente humano. Se desplaza de ese modo el eje del problema: la contaminación aparece como una cuestión que no tiene nada que ver con la contaminación de la sociedad. Los medios de difusión masivos son los encargados de lanzar esa imagen. Por otra parte, como moda pronto tiene un efecto saturador, se hace algo cotidiano, cumple su ciclo y muere.

Un perfecto círculo para modelar la opinión colectiva, convertirla en inofensiva y sepultar una realidad que de ser abordada correctamente pone al desnudo todas las imperfecciones del sistema. Tomás Maldonado sostiene, no obstante, que cuando la moda haya entrado en la etapa final, dejará un saldo positivo pues habrá “contribuido a formar una conciencia ecológica”, aunque por el momento inconsistente. Pasada la moda será posible reanudar los esfuerzos que llevarán a una conciencia ecológica esencialmente crítica, respecto de la crisis de la sociedad. Ilustraremos estos conceptos con algunas facetas de la moda ecológica en los Estados Unidos.

En este país es donde se puede observar con mayor magnitud el fenómeno de la moda ecológica. Preocupación que, sin embargo, desde muchos años atrás existía ya en algunos científicos y estudiosos. Unas 360 organizaciones defensoras del ambiente humano existen solamente en la zona de Nueva York y más de miles en todo el país norteamericano. De esta profusa actividad en pos de la protección del medio han resultado términos nuevos como el de ecotáctica y ecoactivista.

Comúnmente se llama ecoactivista a los integrantes de estas organizaciones. La mayoría de ellas pertenecen a núcleos estudiantiles: el tema se ha convertido en una gran preocupación de la juventud. Algunos nombres de las agrupaciones de ecoactivistas son rimbombantes y elegidos con un criterio publicitario. Así encontramos a los “Enemigos de la Contaminación”, “Conspiración de la naturaleza” (Universidad de Oregón), “Supervivencia” (Nueva York), “Amigos de la tierra”, etcétera. Otros conservan nombres más serios como “Comité estudiantil de la Crisis Ambiental”, “Estudiantes en Defensa del Ambiente” (Universidad de Minnesota), “Comité de Acción Ambiental para la Supervivencia” (ENACT, Universidad de Michigan), “ECOS” (Universidad de Carolina del Norte), etc.

Casi todas estas instituciones realizan investigaciones sobre la materia, publican algún periódico, tienen distintivos, venden insignias. Por ejemplo el ENACT, ha vendido miles de calcomanías con la inscripción: “Déle una Oportunidad a la Tierra”. Realizan también conferencias, cursos y movilizaciones públicas. Este vasto movimiento protagonizado generalmente por los jóvenes ha sido usado por el establishment como una manera de distraer la atención sobre otros problemas fundamentales de los norteamericanos. Se impulsa el estudio de la contaminación, su investigación a través de las universidades que tratan de imponer la conciencia de que la lucha es contra una cuestión que afecta a todos, asunto de vida o muerte, por encima de factores políticos, económicos que consideran secundarios.

Muchas veces el problema ha servido para desplazar otros conflictos en universidades donde las causas estudiantiles radicales eran la característica predominante. Sin embargo, hay quienes ven en la lucha contra la contaminación una forma de atacar al sistema económico y social. Una observación importante es la que aporta el poeta californiano Gary Snyder. “Los estudiantes han adoptado —expresa— la causa del ambiente por una serie de eventos simultáneos.

Hay interés en el pensamiento oriental, en el budismo, en la vida tribal, en la vida en pequeñas comunidades”. Empero—agrega— las universidades que estimulan el activismo ambiental van a tener un tigre sujeto por la cola: “Porque no se puede tomar en serio el ambiente sin ser revolucionario. Hay que estar dispuesto a reestructurar la sociedad”.

Algunas de las acciones de los ecoactivistas trascienden también fuera del ámbito de las casas de estudio. Un grupo de activistas de la Universidad Minnesota organizaron un simbólico entierro de un motor de combustión interna para protestar contra la contaminación de aire provocada por éstos.

Muchos de los integrantes del cortejo fúnebre llevaban pancartas con la leyenda: Entierren el motor, antes de que él nos entierre. Acciones como estas son las que han llevado a caracterizar a sus protagonistas como eco-extravagantes. A veces el humor es también un buen vehículo para la protesta. Los miembros de Acción Ecológica de Boston organizaron una manifestación para entregar a la empresa Boston Edison una cinta azul como El Contaminador del Año.

Algunos grupos más radicalizados han expresado su descontento contra la guerra del Vietnam, realizando investigaciones sobre los efectos de la contaminación provocada por los herbicidas arrojados en el suelo vietnamita.

Un ecoactivista de fama mundial es el joven abogado Ralph Nader. Su último libro en español titulado “El Festín Envenenado”, es el resultado de encuestas realizadas por él y su equipo. La importancia del texto radica en cuanto documento político: critica las bases estructurales del sistema capitalista desarrollado y aporta datos concretos de la gravedad de la polución en su país.

Nader contribuyó, entre otras cosas, a descubrir los efectos cancerógenos de los ciclamatos en los cobayos. A raíz de ese hecho se tuvo que prohibir su venta en los Estados Unidos provocando un serio golpe a la industria del mismo cuyo mercado representaba un millón de dólares por año. Sus críticas apuntan doblemente: a las empresas responsables por un lado, y al poder político, por el otro.

Los organismos oficiales creados para combatir la contaminación ambiental (por ejemplo, el National Air Pollution control administration NAPCA) están para Nader en el mismo complot con las empresas. De allí que entienda y plantee el problema como una guerra entre e! público y los contaminadores (las empresas). La codicia capitalista de estas últimas confunde además —para Nader— hasta los que adhieren al sistema. Señala también en este libro importantes ejemplos que ilustran sobre el poder monopólico de las empresas estadounidenses: la industria alimentaria representa 125 millones de dólares.

Cuatro empresas controlan el 35 por ciento de los desayunos. En fabricación y venta de sopas, “Campbel” controla el 95 por ciento del mercado. Los contaminadores, afirma el ecoactivista, se sostienen entre sí.

La Revolucion Verde Objetivos Problemas y Resultados Hambre Mundo

La Salud Mundial Las Desigualdades Desnutrición Mundial Diferencias entre Países

Desde 1960 la Revolución Verde supuso un gran esfuerzo en el incremento y diversificación de los rendimientos agrícolas en los países más pobres, y un cambio de paradigma en las prácticas agrícolas de numerosas zonas del mundo, basado en enfoques genéticos y nuevas prácticas agrícolas. Se sustentó sobre todo en la mejora de tres cereales clave en la alimentación humana: trigo, arroz y maíz.

revolucion verde

El rápido crecimiento de la población en los países en desarrollo influyó para que los gobiernos de algunos de ellos comenzaran a implementar políticas tendientes a mejorar la productividad y responder así a la mayor demanda de alimentos.
Las primeras investigaciones sobre la selección de nuevas variedades de cereales de alto rendimiento se iniciaron después de la Segunda Guerra Mundial, con semillas de trigo en México y de arroz en Filipinas.

Esas variedades se difundieron por el mundo durante el decenio 1960-1970 y lograron un incremento en el rendimiento agrícola. Además, se hicieron estudios sobre otras variedades de cereales como el maíz, el mijo y el sorgo.

A partir de esos años, la expresión Revolución Verde designó al conjunto de los esfuerzos para acrecentar la producción agrícola de los países en desarrollo gracias al cultivo de las nuevas variedades de cereales, en particular del trigo y del arroz. Su cultivo requería el empleo de abonos químicos, utilización de riego y métodos intensivos de trabajo. De esta manera se redujo en alrededor de un 30% costo de producción de una tonelada de arroz o de trigo.

Norman E. Borlaug, “Padre de la Revolución Verde”: Agrónomo norteamericano. Sus trabajos referentes a nuevas variedades de trigo y otros cereales, aplicados a la agricultura de determinados países subdesarrollados, tuvieron como resultado un considerable incremento de la producción agrícola los mismos. Por medio de híbridos y cruces logró, por ejemplo, un incremento en las cosechas de trigo mexicano de hasta un 50%, haciendo que este país pasara de importador a exportador de este cereal. En 1970 le fue concedido el premio Nobel de la Paz. Murió a los 95 años de edad en septiembre de 2009.-

Uno de los científicos más destacados en este proceso fue el investigador Gurdey Sing Khush , fue director de la sección “Selección creadora, genética y bioquímica” del Instituto de Investigación de Manila (Filipinas). Logró nuevas variedades de arroz que permitieron duplicar su producción mundial veinticinco años. De acuerdo con las proyecciones de las Naciones Unidas, en el 2020 habrá rededor de 8.000 millones de individuos en la Tierra, de los cuales 5.000 millones serán consumidores de arroz. Para satisfacer esa demanda, la cosecha mundial de  arroz, que actualmente es de alrededor de 562 millones de toneladas anuales, deberá pasar a 840 millones.

En la actualidad, Gurdev Sing Khush lucha por una “revolución aún más verde” que enfrente la falta de alimentos de este milenio. Para ello, el próximo cultivo es producir más arroz con menos requerimientos de tierra, de riego, sin insecticidas ni herbicidas químicos. Este investigador afirma que para alcanzar la meta de las 840 millones de toneladas habría que revisar el sistema de producción, invertir más en riego y capacitar a los agricultores para el empleo de las nuevas tecnologías. Sostiene que los estudios sobre el cultivo del arroz van a orientarse  mayor medida hacia una agricultura ecológica. En los 30 a 50 años venidero habrá que disponer también de variedades capaces de soportar temperaturas  mas elevadas, causadas por el calentamiento del planeta.

Problemas con la revolución verde: Los beneficios traídos por la mejora agrícola de la llamada Revolución Verde son indiscutibles, pero han surgido algunos problemas. Los dos más importantes son los daños ambientales, de los que trataremos con más detalle a continuación, y la gran cantidad de energía que hay que emplear en este tipo de agricultura. Para mover los tractores y otras máquinas agrícolas se necesita combustible; para construir presas, canales y sistemas de irrigación hay que gastar energía; para fabricar fertilizantes y pesticidas se emplea petróleo; para transportar y comerciar por todo el mundo con los productos agrícolas se consumen combustibles fósiles. Se suele decir que la agricultura moderna es un gigantesco sistema de conversión de energía, petróleo fundamentalmente, en alimentos.

Como es fácil de entender la agricultura actual exige fuertes inversiones de capital y un planteamiento empresarial muy alejado del de la agricultura tradicional. De hecho de aquí surgen algunos de los principales problemas de la distribución de alimentos. El problema del hambre es un problema de pobreza. No es que no haya capacidad de producir alimentos suficientes, sino que las personas más pobres del planeta no tienen recursos para adquirirlos.

En la agricultura tradicional, también llamada de subsistencia, la población se alimentaba de lo que se producía en la zona próxima a la que vivía. En el momento actual el mercado es global y enormes cantidades de alimentos se exportan e importan por todo el mundo.

Para los próximos decenios se prevé que si bien la producción agrícola aumentará más rápidamente que la población mundial, este aumento será más lento que el actual. Esta disminución refleja algunas tendencias positivas. En muchos países la gente come hoy todo lo que desea, por lo que ya no hace falta aumentar la producción. Pero también refleja la triste realidad de centenares de millones de personas que necesitan desesperadamente más alimentos pero que no pueden comprarlos a los precios que animarían a los agricultores a producir más.

Nuevas alternativas: Dando por supuesto que no se puede (ni es conveniente) ampliar la superficie cultivada, el problema de la escasez cada vez mayor de agua, y dado que las variedades de esta revolución están llegando al límite de su productividad, será necesario seguir aumentando la productividad de los cultivos por otros medios.

La innovación tecnológica será clave en esta tarea, y dentro de ella habría que lograr nuevas maneras de aprovechar el potencial de los genomas vegetales (y de otros organismos) para aumentar la producción de alimentos sin dañar el ambiente. Lo que se propone es elaborar propuestas que hagan compatible el desarrollo con la conservación del ambiente, una idea a la que se llama “desarrollo sustentable”.

Algunas alternativas que harían posible este tipo de desarrollo serían:
– técnicas de cultivo más eficientes en el uso de agua y de insumos externos,
– desarrollo de plantas capaces de crecer en suelos ácidos y con metales,
– plantas resistentes a sequía, a salinidad, etc.
– plantas resistentes a plagas,
– plantas menos dependientes de aplicación de productos agroquímicos,
– plantas con cualidades nutritivas mejoradas.

PARA SABER MAS…
LA REVOLUCIÓN VERDE

A medida que crece la población mundial aumenta el número de personas que se encuentran al borde de la inanición. Según cálculos moderados, 460 millones de personas en 44 países padecen tal subalimentación que una mala cosecha puede desencadenar una catástrofe alimenticia. Fuentes menos moderadas calculan que existen 2.000 millones de personas desnutridas o prácticamente muriendo de inanición. Desde que en 1943 el doctor Norman Borlaug, agrónomo estadounidense que trabajaba en México, comenzó a perfeccionar una nueva variedad de trigo de alto rendimiento, han surgido esperanzas de que la llamada Revolución Verde evite el hambre en el mundo.

Sin embargo, aunque los fitogenetistas han producido variedades de alto rendimiento de maíz, arroz, sorgo y otros cereales, los «supercereales» por sí solos no resolverán la crisis alimenticia. Muchos de estos cereales son más vulnerables a las enfermedades y plagas que las cosechas convencionales y necesitan mucha más agua y fertilizantes. Por desgracia, la mayoría de los países pobres carecen de los medios técnicos necesarios para construir modernos sistemas de regadío, y la prolongada crisis energética ha reducido la producción y encarecido los fertilizantes.

Resulta por tanto cada vez más evidente que el problema del hambre en el mundo no se resolverá hasta que se apliquen con igual ímpetu remedios políticos y técnicos. Para quienes ya padecen hambre el peligro radica en que tales remedios lleguen a ser reputados más como armas políticas que como instrumentos de humanitaria solidaridad.

Requerimiento para un futuro posible

Los seis requerimientos básicos para alcanzar el desarrollo sustentable son:
• Un sistema político que asegure la participación de todos los sectores de la sociedad en la toma de decisiones.
• Un sistema económico capaz de generar excedentes monetarios y conocimiento tecnológico sobre la base de la sustentabilidad.
• Un sistema social que prevea soluciones para los conflictos surgidos del desarrollo no armonioso con la naturaleza.
• Un sistema productivo respetuoso de la base ecológica necesaria para el desarrollo.
• Un sistema tecnológico capaz de buscar nuevas situaciones, siempre sobre bases sustentables.
• Un sistema internacional capaz de promover patrones comerciales y financieros sustentables

Fuente Consultada: Ciencia de la Tierra y del Medio Ambiente.

 

Contaminacion y Sociedad de Consumo Impacto en el Medio Ambiente

“La naturaleza está fuera de nosotros”

En sus Diez Mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso:

“Honrarás a la naturaleza de la que formas parte”.

Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado, y merecía castigo. Según las crónicas de la conquista, los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación, no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoníaca o la ignorancia.

Y así siguió siendo. Los indios de Yucatán y los que después se alzaron con Emiliano Zapata, perdieron sus guerras por atender las siembras y las cosechas del maíz. Llamados por la tierra, los soldados se desmovilizaban en los momentos decisivos del combate. Para la cultura dominante, que es militar, así los indios probaban su cobardía o su estupidez.

Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que habla que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud.

Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos; y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza: ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida o naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.

Fuente Consultada: Uselo y Tírelo de Eduardo Galeano

ecologia y capitalismo

PARA SABER MAS…
IMPACTO SOBRE EL MEDIOAMBIENTALES, A PARTIR  DEL SIGLO XX

Contaminación y sociedad, primeros problemas

Es sabido que en los países capitalistas desarrollados es donde el fenómeno se ha hecho sentir con más intensidad. En el seno de esas sociedades el peligro de la peste gris es cosa cotidiana y hasta casi se podría decir —sin temor a exagerar— que forma parte del paisaje. A una encuesta realizada a habitantes de un descomunal rascacielo de Nueva York, respondía irónicamente uno de sus ocupantes que desde su ventana podía contemplar el smog de cuatro estados norteamericanos.

Mucho ilustran también las estadísticas y las observaciones de los hombres de ciencia sobre el estado de los ríos, la tierra, la atmósfera, las radiaciones y los ruidos en los espacios de las metrópolis industriales. En Europa el estado de la atmósfera al juzgar por las cifras es calamitoso: 25 millones de metros cúbicos de gases de automotores se arrojan por año; como así también otros 2 millones de sustancias industriales, 6 millones de monóxido de carbono y 4 millones de anhídrido sulfúrico. La contaminación del aire de las grandes urbes se debe en un 60 % al escape del transporte automotor. La contaminación de las aguas no es para menos.

En USA —señala la revista Scientific American— más de la mitad de la población se ve obligada a consumir agua que se ha utilizado al menos una vez y ha pasado por la red de colectores y luego repurificada. Los ríos y los lagos de este país reciben 200.000 metros cúbicos de agua caliente por año que arrojan las centrales térmicas y atómicas. Se prevé que en pocos años, las centrales de energía consumirán una sexta parte del gasto diario total de agua de ese país. Sin embargo, necesariamente, esta evidencia no debe llevar a entender que el problema es un asunto que atañe con cierta exclusividad a la órbita de estos países.

Hay una órbita mayor que la comprende: el sistema capitalista de producción. Precisamente, si los distintos modos de producción anteriores han tenido un fin utilitario inmediato sin considerar en absoluto —por su misma naturaleza— las consecuencias más remotas en el plano del entorno humano, es en los últimos siglos, dentro de las estructuras capitalistas, donde esa tendencia con mayor violencia se ha acentuado.

A partir de la revolución industrial y su posterior perfeccionamiento técnico-científico, la producción se automatiza, las contradicciones se tensan y se alcanza el nivel más desarrollado y distorsionado de este sistema que ha pasado de una primera etapa de libre competencia a la etapa monopolista imperante en la actualidad. Así es dable observar cómo un “progreso” o desarrollo desigual se ha operado en la realidad circundante.

Por un lado los grandes centros capitalistas, por el otro países capitalistas dependientes. Lógicamente, en estos últimos el proceso de industrialización ha sido más tardío y se opera, a grandes rasgos, como sucede en gran parte de América Latina a partir de los cambios de la estructura mundial capitalista. Apenas alcanzada la liberación colonial los estados latinoamericanos se subordinaron en relación de dependencia a esa estructura. En la fase de libre competencia exportando materias primas e importando productos manufacturados. Durante este período en muchos casos bajo la hegemonía del Imperio Británico. Después de la crisis capitalista mundial de 1930 y la segunda guerra, se reordena este sistema bajo la hegemonía de los Estados Unidos.

Queda así definitivamente operado el paso paulatino de la fase anterior a un estadio de alta concentración, monopolización y expansión del capital financiero e industrial. Es la etapa del auge de los cartels, trusts y corporaciones.- Los países capitalistas dependientes desarrollan por lo tanto una industria liviana en función de los intereses de las grandes metrópolis. Estas además de exportar industrias se reservan el desarrollo de la industria pesada y básica.

 “La revolución tecnológica —señala Gunder Frank— de la automatización, la cibernética y la unificación de todo el proceso industrial del monopolio, con el consiguiente y rápido envejecimiento de la maquinaria, su decreciente eficiencia relativa, y el exceso de equipo industrial conducen a la transferencia de equipo ocioso b recientemente obsoleto de la metrópoli a América Latina a menudo sin cambiar de dueño”.”

Esta breve síntesis explica sin duda el por qué de la preeminencia de los efectos contaminantes en los centros imperialistas, pero también nos permite observar que la industrialización de los países dependientes no está exenta de producir las mismas consecuencias, dado que por lo general son industrias obsoletas instaladas por esos centros.

Además, como se ha reiterado por los efectos mismos del modo de producción capitalista. Otro factor relacionado a los anteriores es que el encarecimiento de la producción ocasionada en las metrópolis por los gastos para atenuar la contaminación de industrias muy “sucias”, ha impulsado a Europa, Japón y Estados Unidos a trasladar sus industrias más contaminantes a los países capitalistas dependientes. En Brasil, por ejemplo, en los últimos años se han instalado numerosas industrias de distintos sectores imperialistas (japonés, europeo y yanqui) de alto poder de polución ambiental.

Si observamos las más importantes ciudades de los países capitalistas europeos y norteamericanos, como así también las principales de los capitalistas dependientes, encontramos un rasgo común: son el resultado de un crecimiento desordenado en función del mismo desarrollo capitalista.

En las últimas encontramos, además, la presencia de un cordón de población marginal que vive miserablemente y en las condiciones más precarias e insalubres. Son las llamadas villas miserias, en Argentina; callampas en Chile; favelas en Brasil o cantegriles en Uruguay. En Argentina, por ejemplo, viven en las villas que bordean al Gran Buenos Aires, según estadísticas oficiales más de 600 mil personas. Esa población está compuesta en su mayoría por obreros no especializados y desocupados.

La falta de servicios cloacales, agua corriente en estas precarias viviendas, y la cercanía, por lo general, de vaciadores de desperdicios o arroyos donde las industrias evacuan sus desechos, no parece preocuparle a muchos especialistas en polución. ¿No es acaso esta realidad también una forma de contaminación? El problema indudablemente no se resuelve mediante proyectos urbanísticos como el de Brasilia.

A pesar de ser una ciudad totalmente nueva, debidamente planificada, se vio al poco tiempo rodeada de villas miserias. Osear Niemeyer, refiriéndose al proyecto de esta ciudad realizado por el arquitecto Lucio Costa, dice que le fue imposible a los obreros habitar las viviendas destinadas a ellos, dado la estructura social y política de Brasil. “Veíamos con pesar, que las condiciones sociales vigentes se chocaban en este punto con el espíritu del Plano Piloto, creando problemas imposibles de resolver en el tablero, aun cuando se apelase, como algunos ingenuos sugirieron, a una arquitectura social, que a nada conduce sin una base socialista”.

Veamos ahora algunas estadísticas sobre la urbanización en los países capitalistas desarrollados. Thant ex secretario de la ONU, apunta: “El ritmo de la urbanización es más rápido en las naciones en desarrollo. En 1920 la población urbana era de 100 millones en esos países. Para el año 2000, podrá muy bien ser veinte veces mayor. En las naciones desarrolladas, la población urbana se cuadruplicará durante el mismo periodo”. Y añade: “Con demasiada frecuencia el desarrollo urbano incontrolado destruye recursos valiosos, paisajes y seres vivientes.

En las regiones desarrolladas, la planificación urbanística va también muy a la zaga del crecimiento urbano. Cuando se han elaborado planes frecuentemente se los ha dejado de lado a causa de presiones de orden político, económico o social”. Señala además, el ex funcionario de la ONU, “que el aumento de la población y la progresiva urbanización van acompañadas de las repercusiones aceleradas de la industrialización, así como de una tecnología avanzada que suele adaptarse mal a las necesidades humanas y a las exigencias del medio (…) Entre 1937 y 1966, el índice anual de producción se sextuplicó. En el mismo período, la producción anual de automóviles, que apenas eran conocidos a comienzo de siglo, aumentó de 5 a 19 millones.

En el decenio último, el valor tota! de la producción industrial se ha duplicado. Casi todos los índices de industrialización se hallan en aumento”. Tales cifras indican con claridad el ritmo del desarrollo capitalista. La contaminación no es como se suele afirmar “el precio que hay que pagar por el progreso”. El problema es mucho más serio. ¿De qué sirve un progreso para unos y la indigencia para otros? ¿De qué sirven un progreso que amenaza con consumir a la tierra y se basa en la explotación del hombre por el hombre? Estos interrogantes se plantearon, también, algunos científicos jóvenes de la Unesco que pusieron en tela de juicio lo que consideraron “toda una tradición basada en la explotación del hombre y la naturaleza por una tecnología imperialista”.5 ¿Para qué, además, el crecimiento de un mecanismo industrial y tecnológico que obliga también a consumir sus desperdicios?

Veamos algunos datos al respecto. “El uso creciente de la tecnología moderna ha originado un aumento importante en la cantidad de desechos que contaminan el medio. Se ha calculado que tan sólo en los Estados Unidos de América tales residuos representan todos los años 142 millones de toneladas de humo y emanaciones nocivas, 7 millones de automóviles, 20 millones de toneladas de papel, 48.000 millones de envases metálicos, 26.000 millones de botellas y frascos, 3.000 millones de toneladas de escorias y desechos fabriles y 200 billones de litros de agua caliente, además de una gran variedad de otros desperdicios”.1 De mayor gravedad aún, es la forma de deshacerse de algunos desperdicios tóxicos (ácidos, venenos, gases, etc.).

Los Estados Unidos constantemente depositan estas sustancias en profundos pozos. Actualmente unos 130 de estos depósitos subterráneos se encuentra a menos de 600 metros, en superficies de piedra, arenisca, etc., que con los años van a pasar a las aguas que fluyen sobre la misma. No existe tampoco ninguna garantía de que los gases neurotóxicos y otras armas químicas-biológicas producidas por la industria bélica estadounidense y arrojadas por toneladas al mar no vayan a provocar efectos ecológicos insolubles.

La sociedad capitalista a pesar d% su crecimiento desaforado, no ha logrado, ni siquiera mediante el incremento del consumo, modificar las desigualdades propias de sus estructuras productivas. La crisis, el escándalo está contenido en el seno mismo de su desarrollo. Frente a las fabulosas cifras de sus excedentes económicos encontramos los porcentajes de desocupación. El descontento, la lucha de los sectores sociales antagónicos se han tensado al máximo en estos últimos años. En Estados Unidos, por ejemplo, no es una novedad que los conflictos raciales tienen una raíz social; es la lucha de explotados contra explotadores. El movimiento hippie, el consumo masivo de drogas y estimulantes son también síntomas de esta sociedad en retirada. No sólo en los países dependientes los conflictos están a la orden del día.

En las principales capitales de Estados Unidos y Europa se alzan las voces y la lucha de miles y miles de trabajadores y estudiantes para cuestionar las expresiones más flagrantes del sistema. En ese contexto la contaminación es la expresión a nivel del aire, del agua, del suelo, de la congestión urbana, etc., el marco ambiental de esa crisis general. Crisis, no obstante, intrínseca a la sociedad capitalista, pero que se ha agravado con la aparición de un sistema socialista de producción que lo ha obligado a constreñir su esfera imperialista mundial.

Frente al poderío atómico de las potencias imperialistas la lucha de los pueblos de China, Corea, Cuba, Laos, Camboya y Vietnam ya han demostrado históricamente que es posible frenar la amenaza atómica, mediante el combate sin cuartel. La industria bélica es su más alto refinamiento tecnológico y la ciencia es su servicio, aplicada por los norteamericanos en la guerra en Indochina pone al desnudo una de las formas de contaminación más terroríficas de nuestro tiempo. Pero este tema merece un punto aparte.

Fuente Consultada:
Úselo y Tírelo
de Eduardo Galeano
Transformaciones N°98 La Contaminación Ambiental
Centro Editor de América Latina

Cuidar la Naturaleza Proteger el Medio Ambiente

“Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral”

Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus victimas. Las empresas gigantes de la industria química, la industria petrolera y la industria automovilística han pagado buena parte de los gastos de la Eco-92, la conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las empresas trasnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno.

Como señaló, en aquellos días, el comentarista André Carothers, “en el programa de acción finalmente aprobado, la principal referencia a las compañías trasnacionales entra dentro de la categoría de grupos cuyo papel en los procesos decisorios internacionales debe reforzarse, de manera que los gigantes de la industria figuran junto a los niños, las mujeres y los grupos indígenas’.

En el gran baile de máscaras del fin del milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos bíotecnológicos. Pero estos desvelos científicos de los grandes laboratorios no se proponen encontrar plantas más resistentes, que puedan enfrentar las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen.

De las diez empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfeizer, Upjohn, Shell, lCD. La industria química no tiene tendencias masoquistas.

En cambio, las tendencias homicidas y mundicidas de los grandes laboratorios no sólo se manifiestan en los países del sur del mundo —adonde envían, bautizados con otros nombres, los productos que el norte prohíbe— sino también en sus países de origen. En su edición del 21 de marzo de 1994, la revista Newsweek informó que en el último medio siglo el esperma masculino se ha reducido a la mitad en los Estados Unidos, al mismo tiempo que se ha multiplicado espectacularmente el cáncer de mama y el de testículo. Según las fuentes científicas consultadas por la revista, los datos disponibles indican que la intoxicación química de la tierra y el agua tiene la responsabilidad principal en estos desastres, y esa intoxicación proviene, en gran medida, de ciertos abonos y pesticidas industriales.

¿Lo que es bueno para las grandes empresas es bueno para la humanidad? La reconquista de este mundo usurpado, la recuperación del planeta o lo que nos quede de él, implica la denuncia de la impunidad del dinero y la negación de la mentirosa identidad entre la libertad del dinero y la libertad humana.

La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos.

Han sido pobres todos los muchos muertos del cólera en América Latina, ahora que volvió aquella peste de los tiempos viejos: las aguas y los alimentos contaminados por los desechos industriales y los venenos químicos han matado gente como moscas. ¿Será que Dios cree, como los sacerdotes del mercado, que la pobreza es el castigo que la ineficiencia merece? Toda esa gente que había cometido el delito de ser pobre, ¿fue sacrificada por el cólera o por un sistema que pudre lo que toca, y que en plena euforia de la libertad del mercado desmantela los controles estatales y desampara la salud pública?

Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines de 1988, en la Amazonia brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Sin reforma agraria, los campesinos expulsados por eljatifundio seguirán siendo puntas de lanza de la expansión del propio latifundio selva adentro, un ejército de colonos muertos de hambre que arrasan bosques y exterminan indios por cuenta del puñado de empresarios que acaparan la tierra conquistada y por conquistar.

Cinco años después del crimen de Chico Mendes, los obispos brasileños denunciaron que más de cien trabajadores rurales mueren asesinados, cada año, en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo se encaminaban a las ciudades desde las plantaciones del interior.

Adaptando las cifras a cada país, esa declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de los exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de una ecología sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político. Nuestros hormigueros urbanos seguirán siendo infiernos de la ecología aunque se pongan en práctica los proyectos surrealistas que deliran ante las consecuencias por impotencia ante las causas: en Santiago de Chile proponen volar un cerro con dinamita, para que los vientos puedan limpiar el aire; en Ciudad de México se proyectan ventiladores del tamaño de rascacielos…

Fuente Consultada: Uselo y Tírelo de Eduardo Galeano

ecoretos para un planeta feliz

Naturaleza y sociedad:
Primeras reflexiones sobre  este tema: la crisis del medio ¿acaso no es también una crisis de la sociedad?

El interrogante planteado nos instala, en realidad, en el viejo debate respecto de las relaciones del hombre con la naturaleza. A partir de este eje podemos poner a foco una explicitación más profunda de las causas fundamentales del deterioro del ambiente humano. Sabido es que el hombre a lo largo de la historia ha venido transformando, dominando o sirviéndose de la naturaleza para asegurar su supervivencia. Esa acción la ha ejercido a través del trabajo, y con el transcurso de los siglos fue también perfeccionando los instrumentos de trabajo hasta convertirlos en la moderna tecnología.

Precisamente, el trabajo diferencia al hombre de los animales. Aun así, sabemos que los animales modifican la naturaleza, que en ella, como afirma Engels, nada ocurre en forma aislada. Pero cuando éstos destrozan la vegetación o cualquier otro factor de su entorno lo hacen involuntariamente. En cambio, el hombre transforma, procesa la naturaleza en forma intencionada mediante el trabajo. ¿Por qué, entonces, gran parte de la humanidad vive como si las riquezas naturales fuesen insuficientes para todos, sumidas en la miseria y entregadas a un trabajo alienado?

Una respuesta poco convincente es la que dan los científicos que afirman que las materias primas no alcanzarán en un futuro no muy lejano, que en la tierra los recursos se van empobreciendo debido al exceso de población. Es más viable, en cambio concentrar la atención en los distintos modos que a través de la historia el hombre ha ido realizando el proceso de transformación de las riquezas naturales en alimentos, vestidos, etc. esenciales para su existencia. En torno al trabajo, pues, se ha organizado el ser humano socialmente.

Su lugar en la sociedad va a estar determinado por su lugar en la actividad productiva. Se establecen así lo que se conoce como relaciones de producción. Federico Engels en su clásico libro “El origen de la familia, la propiedad y el Estado”, explica que en la comunidad primitiva la organización de la producción estaba basada en la labor común y en la armonía de las relaciones; todos eran propietarios de los medios de producción y de lo producido. Dado el nivel desarrollado de los instrumentos y técnicas de producción, lo obtenido mediante el trabajo alcanzaba para subsistir y no arrojaba excedentes.

Posteriormente (esquemáticamente expresado), a lo largo de varios siglos, se perfeccionan los instrumentos de trabajo, se accede al uso de algunos metales y en razón del rendimiento del trabajo aparecen excedentes de medios de existencia. Sin embargo no todos van a disfrutar de esos excedentes. Así surge la primera forma de propiedad privada y la sociedad dividida en clases.) Por un lado el sector dominante, propietario de los medio de producción que vive a expensas del trabajo de los demás. Por el otro, los que trabajan para la obtención de los medios necesarios para su subsistencia y para producir medios de vida para los propietarios de los medios de producción. Es así como a la explotación de la naturaleza se une la explotación del hombre por el hombre.

La lucha entre esas dos clases determinadas por el lugar que ocupan en el sistema de producción ha sido y es el motor de la historia. A lo largo de la misma, distintas formas de propiedad de los medios de producción corresponden a distintos modos de producción. Necesariamente en forma esquemática podemos decir que antes de llegar al sistema de producción capitalista de nuestros días, la sociedad humana ha transitado desde la comunidad primitiva por el modo de producción esclavista y feudal.

Pero en este largo y dialéctico tránsito a través de los siglos estos modos de producción “han buscado siempre el efecto útil del trabajo en su forma más directa e inmediata”, sin prever ni importarle en lo más mínimo las consecuencias remotas del mismo. Y esos efectos existen; porque si e! hombre puede servirse de la naturaleza, “después de una de esas victorias —como explica Engels— la naturaleza toma su venganza. Bien es verdad que las primeras consecuencias de estas victorias son las previstas por nosotros, pero en segundo y tercer lugar aparecen unas consecuencias muy distintas, totalmente imprevistas y que a menudo anulan a las primeras.

Los hombres que en Mesopotamia, Grecia, Asia Menor y otras regiones talaban los bosques para obtener tierra de labor, ni siquiera podían imaginarse que, al eliminar con los bosques los centros de acumulación y reserva de humedad, estaban sentando las bases de la actual aridez de esas tierras”.

Pues bien, de todo esto se desprende que el hombre ha venido desde el comienzo de la vida alterando el equilibrio ecológico, y que sus consecuencias como un boomerang recaen sobre sí mismo. Porque, además, el hombre es parte de la naturaleza y no un ser ajeno a ella, ni tampoco antítesis de la misma como lo entiende el dualismo idealista.

Al respecto, dice Engels: “Así a cada paso, los hechos nos recuerdan que nuestro dominio sobre la naturaleza no se parece en nada al dominio de un conquistador sobre el pueblo conquistado, que es el dominio de alguien situado fuera de la naturaleza, sino que nosotros, por nuestra carne, nuestra sangre, nos encontramos en su seno, y todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los demás seres, somos capaces de conocer sus leyes. . .”

Ahora bien, si la experiencia de miles de años y el desarrollo de las ciencias naturales permiten prever las consecuencias naturales provocadas por la producción, esto es más una expresión de deseos que una realidad. Porque como se ha visto, todos los modos de producción han perseguido un efecto útil inmediato del trabajo.

En el modo de producción capitalista esta trayectoria se continúa y perfecciona con los progresos de la ciencia y la tecnología. También por primera vez en este modo los productores son separados de los medios de producción; ya no sólo no son propietarios de los mismos sino que tampoco poseen su uso.

Para poder subsistir deben vender su fuerza de trabajo. El hombre pasa a ser por primera vez en la historia una mercancía más. Los propietarios de los medios de producción, le pagan un salario, que tiene el valor necesario para mantener la fuerza de trabajo en condiciones aptas de seguir produciendo y reproducirse. Pero como lo que necesita para ello es de menor valor que lo que produce, existe un excedente que se apropian los dueños de los medios de producción.

La acumulación de plusvalía, dicho a grandes rasgos explica cómo una clase explota y domina a otra Refiriéndose al período capitalista de libre competencia, señala Engels: “Cuando un industrial o un comerciante vende la mercancía producida o comprada por él y obtiene la ganancia habitual, se da por satisfecho y no le interesa lo más mínimo lo que pueda ocurrir después con esa mercancía y su comprador. Igual ocurre con las consecuencias naturales de esas mismas acciones.

Cuando en Cuba los plantadores españoles quemaban los bosques en las laderas de las montañas para obtener con la ceniza un abono que sólo les alcanzaba para fertilizar una generación de cafetos de alto rendimiento, poco les importaba que las lluvias torrenciales de los trópicos barriesen la capa vegetal del suelo, privada de la protección de los árboles, y no dejasen tras de sí más que rocas desnudas. Con el actual modo de producción, y por lo que respecta tanto a las consecuencias naturales como a las consecuencias sociales de los actos realizados por los hombres, lo que interesa preferentemente son sólo los primeros resultados, lo más palpable”. Interés primordial por lo tanto de la ciencia, la tecnología y la producción industrial dentro del sistema capitalista.

Observemos, por ejemplo, el uso de la energía nuclear. Evidentemente, como descubrimiento científico es un aporte positivo, pero lo que plantea serias dudas son las consecuencias conocidas y posibles de su utilización en el marco de la sociedad capitalista.

El científico John W. Gofman, colaborador en el proyecto Manhattan que tuvo como resultado la fabricación de la bomba atómica, señala que “la industria nuclear es una industria muy peligrosa. . . los que hoy toman decisiones en la materia comprometen el destino. de la humanidad entera y eso por varios milenios. . . La tasa de radioactividad tolerada según las normas existentes en los EE.UU. puede provocar, cada año, la aparición de 32.000 casos de cánceres suplementarios y de 150.000 a 1.500.000 de muertes suplementarias”. Las afirmaciones de Gofman fueron el resultado de sus investigaciones realizadas para la Comisión de Energía Atómica (CEA) de Estados Unidos.

A raíz de la misma se convirtió, junto con otros científicos, en uno de los principales enemigos de la industria nuclear norteamericana. Gofman hace hincapié en la aparente seguridad de las centrales nucleares y afirma que aun si hubiese una posibilidad sobre diez mil de que una de éstas sufriese un accidente grave por año, ya sería un riesgo inaceptable”. Sus descubrimientos —confiesa el científico— se vieron facilitados por el ataque que recibió de las compañías de electricidad General Electric, Westinghouse y de todos los industriales de la energía nuclear, cuando publicaron sus estudios sobre el uso de explosiones nucleares para abrir puertos canales, arrasar montañas y desviar ríos.

“Nos preocupaba también —dice J. G.— la carrera del armamento nuclear que cada vez aumentaba más. Pero la producción de electricidad utilizando reactores nucleares nos parecía totalmente razonable. Sin embargo, como todos los ataques venían del sector de la electricidad nuclear, empezamos a estudiar todo lo dicho y publicado en la materia. Nos dimos cuenta que la industria nuclear era el más gigantesco fraude y que la humanidad entera era su víctima”.

Para el estudioso norteamericano, sería menos riesgoso ponerse a investigar la posibilidad de utilizar una energía limpia, no contaminante como sería la solar. .Sin embargo, observa que la decisión “no puede ser tomada porque las inversiones de la energía nuclear son enormes y los grupos de presión no la quieren perder”. No es casual tampoco que J. Gofman se formule sobre el problema la siguiente reflexión: “Los gobiernos y las grandes compañías industriales van a enfrentarse cada vez más con problemas de ecología y podrán resolverlos cada vez menos en las estructuras políticas clásicas.

En ese sentido la ecología es una ciencia subversiva”.8 Si retomamos la pregunta que nos hacíamos sobre la relación entre la crisis de la naturaleza y la crisis de la sociedad, es factible observar que ambas son expresión histórica de un sistema de producción basado en la explotación de una clase por otra y en donde la ciencia, la tecnología sirven para perpetuar ese sistema.

Tomás Maldonado es muy claro en este aspecto. “El escándalo de la sociedad —afirma— culmina hoy en el escándalo de la naturaleza. El cuadro se completa ahora, y sólo ahora, estamos en condiciones de decir que sociedad y naturaleza pertenecen al mismo horizonte problemático. No existen, como se creía antaño dos contabilidades; por un lado, las cuentas con la sociedad y, por el otro, las cuentas con la naturaleza. . .

Obviamente, hay que tener en cuenta también los factores históricos, es decir, los vínculos condicionantes y determinantes de la sociedad. El feroz saqueo de la naturaleza llevado a cabo durante los dos últimos siglos seria incomprensible sin un examen minucioso de las modalidades operativas de tales factores históricos. En la práctica, esto significa que el interrogante sobre el escándalo de la sociedad debe preceder al interrogante sobre el escándalo de la naturaleza”.

(ver: huella ecológica)

Fuente Consultada:
Úselo y Tírelo
de Eduardo Galeano
Transformaciones N°98 La Contaminación Ambiental
Centro Editor de América Latina

Uselo y Tirelo Ecologia en Latinoamerica Plantar Arboles

“Plantar árboles es siempre un acto de amor a la naturaleza”

El mundo está siendo desollado de su piel vegetal y la tierra ya no puede absorber y almacenar las lluvias. Se multiplican las sequías y las inundaciones mientras sucumben las selvas tropicales, devoradas por las explotaciones ganaderas y los cultivos de exportación que el mercado exige y los banqueros aplauden. Cada hamburguesa cuesta nueve metros cuadrados de selva centroamericana. Y cuando uno se entera de que el mundo estará calvo más temprano que tarde, con algunos restos de selva en Zaire y Brasil, y que los bosques de México se han reducido a la mitad en menos de medio siglo, uno se pregunta:

 ¿Quiénes son peligrosos? ¿Los indígenas que se han alzado en armas en la selva lacandona, o las empresas ganaderas y madereras que están liquidando esa selva y dejan a los indios sin casa y a México sin árboles? ¿Y los banqueros que imponen esta política, identificando progreso con máxima rentabilidad y modernización con devastación?

Pero resulta que los banqueros han abandonado la usura para consagrarse a la ecología, y la prueba está: el Banco Mundial otorga generosos créditos para forestación. El Banco planta árboles y cosecha prestigio en un mundo escandalizado por el arrasamiento de sus bosques. Conmovedora historia, digna de ser llevada a la televisión: el destripador distribuye miembros ortopédicos entre las víctimas de sus mutilaciones.

En estas nuevas plantaciones madereras, no cantan los pájaros. Nada tienen que ver los bosques naturales aniquilados, que eran pueblos de árboles diferentes abrazados a su modo y manera, fuentes de vida diversa que sabiamente se multiplicaba a sí misma, con estos ejércitos de árboles todos iguales, plantados como soldaditos en fila y destinados al servicio industrial.

Las plantaciones madereras de exportación no resuelven problemas ecológicos, sino que los crean, y los crean en los cuatro puntos cardinales del mundo. Un par de ejemplos: en la región de Madhya Pradesh, en el centro de la India, que había sido célebre por la abundancia de sus manantiales, la tala de los bosques naturales y las plantaciones extensivas de eucaliptos han actuado como un implacable papel secante que ha acabado con todas las aguas; en Chile, al sur de Concepción, las plantaciones de pinos proporcionan madera a los japoneses y proporcionan sequía a toda la región.

El presidente del Uruguay hincha el pecho de orgullo: los finlandeses están produciendo madera en nuestro país. Vender árboles a Finlandia, país maderero, es una proeza, como vender hielo a los esquimales. Pero ocurre que los finlandeses plantan en el Uruguay los bosques artificiales que en Finlandia están prohibidos por las leyes de protección a la naturaleza.

Fuente Consultada: Uselo y Tírelo de Eduardo Galeano

plantar arboles

Cuidado de la Naturaleza y Medio Ambiente Orígenes de la Ecologia

“Es verde lo que se pinta de verde”

Ahora los gigantes de la industria química hacen su publicidad en color verde y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. “En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas”, aclara el presidente de la suprema banquería del mundo.

Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: “Los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera”.

El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes el Banco manejará, junto a las Naciones Unidas, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, cien veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente.

El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda; y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos, que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto; y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. No hay manera de apagar la sed de esa vasija agujereada: cuanto más pagamos, más debemos, y cuanto más debemos, mejor obedecemos. La asfixia financiera obliga al negocio de jugo rápido, que exprime en plan bestia a la naturaleza y a la gente y que al precio de la devastación ofrece divisas inmediatas y ganancias a corto plazo.

Así se yeta el desarrollo hacia adentro y se desprecia al mercado interno y a las tradiciones locales, sinónimas de atraso, mientras pueblos y tierras son sacrificados, en nombre de la modernización, al pie de los altares del mercado internacional. Las materias primas y los alimentos se entregan a precio de regalo, cada vez más a cambio de menos, en una historia de desarrollo hacia afuera que en América Latina lleva cinco siglos de mala vida aunque ahora mienta que es nueva —neoliberalismo, Nuevo Orden Mundial— y que sólo ha servido, a la vista está, para desarrollar colosales mamarrachos.

La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.

Hasta los dragones asiáticos, que tanto sonríen para la propaganda, están sangrando por esas heridas: en Corea del Sur, sólo se puede beber un tercio del agua de los ríos; en Taiwan, un tercio del arroz no se puede comer.

medio ambiente

El auge u orígenes de la ecología
Cuando Ernst Haeckel, registró la palabra ecología, interpretando su raíz griega “oikos” en el sentido de hogar, de relación de vida, es probable que no imaginaba que cien años más tarde se convertiría en la ciencia de más notoriedad en el estudio del medio ambiente. Tal vez el auge de esta disciplina científica, se deba —como explica un ecólogo argentino— no al hecho de que en los últimos diez años se haya logrado un avance metodológico o a una trascendencia tecnológica inmediata, sino a la instrumentación que se hace de la misma.

En tal sentido, para los defensores, de la economía capitalista y por consiguiente para la ideología dominante en la mayoría de los países altamente industrializados, la ecología es la ciencia capaz de resolver las tres crisis que consideran fundamentales: la crisis de recursos, la del aumento de la población y la de la contaminación. Su punto de partida es considerar que la contaminación obedece a que la industria, que ha sido muy eficiente en algunos aspectos, ha sido insuficiente para eliminar los desechos de su propia actividad.

En esencia y resumiendo, la ecología es la ciencia que se ocupa de las relaciones de interdependencia entre los seres vivientes y el espacio vital. Expresado en otras palabras: “es la ciencia que estudia la estructura y el funcionamiento de la naturaleza en cuanto sistema organizado, en su totalidad”. En relación con esta disciplina científica hay dos cuestiones que es importante examinar aquí. Una es el concepto de biosfera que está implícito en la ultima caracterización de la ecología.

La otra es precisamente poner en claro qué se entiende por medio ambiente. En cuanto a la biosfera, como lo indica Bárbara Ward, es la manera de denominar nuestro planeta entendido como un sistema global donde el agua, el aire y la tierra mantienen una relación interdependiente.

El cual es la base de la vida, trasmite toda la energía necesaria y pese a su enorme capacidad de supervivencia está formado por mecanismos infinitamente delicados y vulnerables —hojas, bacterias, plancton, catalizadores, niveles de oxígeno disueltos, equilibrios térmicos— gracias a los cuales la ardiente energía solar puede ser utilizada y la vida continuar.

El término biosfera fue usado por primera vez en 1875 por el geógrafo austríaco Suess, posteriormente el concepto fue esbozado por e! naturalista francés Lamark y finalmente desarrollado e incorporado a la ciencia contemporánea por el científico ruso V. I. Vernadsky.

Con todo, recién en 1968, en la Conferencia sobre la Biosfera celebrada en París con los auspicios de la Unesco, las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, se tuvieron en cuenta las repercusiones de esa compleja unidad en las relaciones que el hombre mantiene con su medio. Se reiteró allí la importancia de la ecología en el estudio de la relación de las especies con su contorno biofísico. La biología tradicional y en especial su orientación a estudiar las especies aisladamente quedó en este siglo totalmente superada por esta visión integradora del planeta como un todo.

Sin embargo, cabe aclarar que ya en el siglo pasado Federico Engels adelantaba esta concepción: “En la naturaleza —expresa— nada ocurre en forma aislada. Cada fenómeno afecta a otro y es, a su vez, influenciado por éste; y es generalmente el olvido de este movimiento y de esta interacción universal lo que impide a nuestros naturalistas percibir con claridad cosas más simples”. Veamos ahora a qué se ha dado en llamar medio ambiente. De posturas claramente delineadas aparecen cuando se centra la cuestión en la apreciación de lo que es o se entiende por medio ambiente.

Por un lado hay quienes lo ven como el espacio geofísico o la biosfera, donde se desenvuelve el hombre. Esta visión, desde luego con ciertos matices, es la de quienes adhieren a la ecología tradicional. Un exponente de esta corriente lo constituye el núcleo de científicos y dirigentes empresarios vinculados a portentosos consorcios industriales europeos y norteamericanos, autodenominado Club de Roma.

En síntesis, su óptica se sustenta en un pretendido apoliticismo y en la difusión de un modelo futuro del planeta, elaborado mediante el procesamiento por computadoras de datos de la realidad que no contemplan aspectos fundamentales del entorno social y político. Paradoja o no, ese modelo que fue encargado al Instituto de Tecnología de Massachusetts, está incluido en el plan de acción mundial de las Naciones Unidas para la aplicación de la ciencia y de la técnica.

La otra vertiente, en cambio, visualiza el problema del medio ambiente en un marco más amplio. Entiende que forman parte del mismo tanto los factores de orden físico (la biosfera) como los factores económicos y culturales. Por ejemplo, algunos científicos de la Unesco señalan al respecto que “la crisis del medio es en realidad una crisis múltiple o una serie de crisis convergentes”; y manifiestan su convicción de que “la neutralidad política y moral no es buena para ciencia”.

El conocido ensayista Josué de Castro, puntualiza: “Un análisis correcto del medio debe abarcar el impacto total del hombre y de su cultura sobre los restantes elementos del contorno, así como el impacto de los factores ambientales sobre la vida del grupo humano considerado como totalidad. Desde este punto de vista, el medio abarca aspectos biológicos, fisiológicos, económicos y culturales, todos ellos combinados en la misma trama de una dinámica ecológica en transformación permanente”.

Este concepto sin duda aparece con más objetividad que aquel que concibe al medio como un sistema de relaciones mutuas entre los seres vivos considerados ambos como fenómenos aislados. Concepción abolida, por otra parte, por Marx y Engels al ayudar a comprender bajo una nueva luz la relación dialéctica entre conciencia y realidad. En esta perspectiva se sitúa la ecología crítica. Es el punto de vista de muchos científicos e investigadores, entre los cuales encontramos a los que se han dedicado a sacar a luz los verdaderos objetivos de la ecología propugnada por Nixon en su famoso discurso de 1970.

Per otro lado, estas divergencias ecológicas tienen que ver con una cuestión de fondo en torno al carácter del conocimiento científico. Hay quienes sostienen la existencia de una ciencia en estado puro, aislada de todo condicionamiento político e ideológico; y otros que por el contrario afirman que existe una estrecha relación entre la ciencia y esos factores.

En la Primera Reunión Argentina de Ecología y Seminario Latinoamericano de Problemas Ecológicos realizado en abril de 1972, en la Argentina, primó este último criterio, “La mayoría de sus participantes —señala una crónica del evento—, aunque de composición muy heterogénea, compartían casi unánimente la opinión de que los problemas y actividades científicas están profunda y evidentemente condicionados por los factores socioeconómicos y políticos y, por lo tanto, no pueden ser considerados aisladamente”. Ubicado el problema de la contaminación ambiental bajo esta óptica, cabe entonces establecer la siguiente reflexión: la crisis del medio ¿acaso no es también una crisis de la sociedad?

Orígenes del Cuidado del Medio Ambiente Ecologia en Latinoamerica

“Somos todos culpables de la ruina del planeta”

La salud del mundo está hecha un asco. “Somos todos responsables”, claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie es.

Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al “sacrificio de todos” en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple.

Estas cataratas de palabras, inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero de ozono, no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo.

Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el veinte por ciento de la humanidad comete el ochenta por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio, y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables.

La señora Harlem Bruntland, que encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que “si los siete mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, harían falta diez planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades”. Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. (ver: huella ecológica)

Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo. Extirpación del comunismo, implantación del consumismo: la operación ha sido un éxito, pero el paciente se está muriendo.

cuidar el planeta

PARA SABER MAS….
PRIMERO PASOS SOBRE EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE

El espacio escrito, oral y visual que cubren los medios de comunicación de masas se ha visto en la última década teñido con alta frecuencia por una preocupación general: la contaminación del ambiente humano. Debido a la eficacia en sí de estos medios y a la redundancia con que se ha manipuleado la información sobre el tema, se ha logrado difundir ampliamente los principales síntomas de la crisis del habitat humano.

Se sabe así que la atmósfera de las grandes ciudades fundamentalmente norteamericanas y europeas, están compenetradas de pestilentes sustancias tóxicas entre las que sobresalen, por su peligrosidad para la salud, el dióxido de carbono proveniente de los procesos de combustión de la producción de energía, de la industria y de la calefacción doméstica y el monóxido de carbono que arrojan los automotores.

Se conoce, también, que las aguas del planeta están afectadas por los residuos de las grandes industrias, los desagües cloacales, el uso de pesticidas o herbicidas y la radioactividad termonuclear. En torno de éstas y otras facetas del fenómeno se instaló la conciencia de que un nuevo peligro acecha al hombre de este convulsionado y vertiginoso siglo XX: la alteración progresiva del equilibrio ecológico.

Es que más acá de los horrores de la guerra, de las consecuencias trágicas de Hiroshima y Nagasaki, del empleo de napalm en Vietnam o del peligro de la destrucción nuclear, existe una erosión lenta pero persistente del entorno humano que para los más alarmistas amenaza con transformar a la tierra en un planeta muerto, sin vida alguna, como lo es presumiblemente la Luna y tal vez alguno de los otros cuerpos celestes que integran nuestra galaxia. Si bien, como se ha expresado, la contaminación se hace sentir intensamente en las grandes metrópolis industriales, la consideración del problema ha cobrado en los últimos tiempos una importancia general. Científicos, estudiosos y expertos de todas las naciones del mundo asistieron en junio de 1972 a la primera Conferencia de las Naciones Unidas del Medio Ambiente.

En ella se expresaron posiciones diferentes que reflejan en realidad las contradicciones y grandes divisiones económicas, sociales e ideológicas del mundo de hoy. En consecuencia, la declaración emitida al finalizar la Conferencia si bien significó un paso adelante en cuanto amplía la consideración del problema, pues alude a las interrelaciones políticas, económicas y sociales, en esencia es un producto que traduce la dificultad de unificar criterios muy dispares. Dos años antes, en enero de 1970, Richard Nixon había pronunciado un mensaje llamando la atención al pueblo norteamericano sobre la situación crítica en que se encontraban los tres componentes bíóticos fundamentales: el aire, el agua y el suelo.

El texto contenía además medidas para paliar el problema. Quedaba Estados Unidos oficialmente reconocido así de una cuestión que hasta ese momento había sido sólo denunciada por científicos y especialistas, que por tales actitudes desde las esferas oficiales y los sectores dominantes de la industria y la banca, se los había acusado de defectistas o derrotistas con respecto al estilo de vida norteamericano.

El reconocimiento del “establishment” estadounidense como era de esperar dio vía libre para que las empresas periodísticas y editoriales dieran otra vuelta de tuerca a la preocupación por la contaminación del medio ambiente. Tal reconocimiento, en realidad, como bien lo señala Tomás Maldonado , se debía a que las cosas habían llegado a un punto que el gobierno de Nixon no podía ignorarlas. Además, inmediatamente, se tuvo la certeza que se había instrumentado “una operación diversionista para distraer al pueblo de los EE. UU. de los grandes temas que su sociedad tenía que resolver: el racismo, la guerra del Vietnam, la pobreza de amplios sectores de la población”.

En efecto, la polución ambiental se ha convertido hoy en una preocupación pública. Sin embargo, se la conoce más por sus consecuencias o efectos en la salud humana que por sus causas. Es conocido que el smog —palabreja formada por la unión de los vocablos ingleses smoke (humo) y fog (niebla)— de las grandes ciudades industriales es la causa del aumento de los índices de cáncer y otras enfermedades de pulmón, Han contribuido también a ese conocimiento numerosos estudios de especialistas y organizaciones internacionales de la salud.

Por ejemplo, la OSP, señala que “las muertes por bronquitis crónicas, están en aumento constante en las ciudades y países con mayores grados de contaminación atmosférica, llegando actualmente a casi el 10 % del total de las muertes en Inglaterra. En los EE. UU. las muertes por enfisema pulmonar aumentaron del 1,5 por 100.000 habitantes en 1950, a casi el 8 por 100 mil habitantes en 1960”. Se ha puesto, además, el acento en enfoques cientificistas o meramente técnicos, en la idea de que el hombre realiza una indiscriminada explotación de la naturaleza. . . Pero muy poco se ha avanzado sobre las relaciones más profundas del fenómeno.

Inevitablemente, como se verá más adelante, ya sea encubiertamente o por cualquier otro mecanismo, lo ideológico se perfila en cada interpretación o análisis sobre la polución ambiental, lo que genera, por cierto, puntos de vista distintos y controvertidos.

Fuente Consultada:
Úselo y Tírelo
de Eduardo Galeano
Transformaciones N°98 La Contaminación Ambiental
Centro Editor de América Latina

Que es una Reserva Natural? Nombres de Parques Nacionales Argentinos

¿Que es una Reserva Natural?

La imagen que se tiene comúnmente de qué es un área natural protegida está relacionada con una parcela de territorio intocado, prístino, virgen, que conserva las características del paisaje original, anterior a la ocupación humana. Sin embargo, si averiguamos un poco más, veremos que esta imagen es ilusoria.

En efecto, en la actualidad, con el avance de las actividades socioeconómicas, la ocupación del suelo, el uso de la tierra y la instalación de procesos globales (tales como la contaminación atmosférica y el cambio climático) ya no es posible encontrar una sola porción de la superficie terrestre —ni siquiera los hielos continentales— que no registre algún tipo de impacto o modificación.

 

Cataratas del Iguazú

Parque Nacional Argentino: Cataratas del Iguazú

Al considerar a las áreas naturales protegidas en el contexto de las actividades económicas de hoy, podemos decir que no hay área geográfica que sea más “artificial” porque para crearlas y mantenerlas es necesario invertir dinero social en ellas, establecer marcos legales muy fuertes y destinar personal idóneo (guardaparques, guarda-faunas) a cuidarlas, ya que la tendencia “natural” del mercado será utilizar los recursos naturales que ella guarda.

El hecho de que parte de una unidad político-administrativa (municipio, estado, provincia o país), sea puesta bajo algún régimen jurídico-institucional especial mediante el cual una parcela queda fuera del mercado inmobiliario respecto de la propiedad de la tierra, de materias primas respecto de la extracción y/o producción tiene su origen en razones variadas y complejas.

Las que hoy justifican la creación de un parque o una reserva son, generalmente, poseer una gran belleza paisajística, contener especies únicas en el mundo, ser muestra representativa, como banco genético, de determinado ecosistema, contener bienes biológicos/arqueológicos que se perderían si no estuviera bajo un régimen legal especial de protección, o ser sede de grupos sociales autóctonos cuya cultura mantiene una relación secular con el medio natural.

Dentro de los diversos tipos de áreas, la figura de parque nacional es aplicada para aquellas con el máximo nivel de protección, que prohíbe la realización de actividades extractivas o productivas. Tampoco pueden construirse obras de infraestructura o asentarse núcleos de población. Solo pueden desarrollarse actividades de control y vigilancia por parte del personal del organismo responsable, o actividades científicas y de estudio, siempre con la prevención de que no alteren parte alguna de ese territorio protegido.

La tenencia y el cuidado de los parques nacionales está en manos de autoridades nacionales, como patrimonio de todos los habitantes de la nación. El organismo de aplicación forma parte del aparato burocrático del Estado, compartiendo por ello los avalares que le son propios en los últimos tiempos: centralización y sectorialización en la toma de decisiones, cambios radicales de políticas por cambios de gobierno, desarticulación de programas y grupos técnicos de trabajo. A los tradicionales problemas de presupuesto debe agregarse hoy la aplicación de los programas de ajuste fiscal, que cada tanto recortan el ya de por sí exiguo dinero asignado.

Por tratarse de una parte del territorio que ha sido separada —por lo menos en teoría— del sistema productivo ligado al mercado, algunos sectores de la sociedad se ven perjudicados con su creación y, en consecuencia, no acuerdan con la constitución del parque.

En el interior quedan recursos (potenciales) pasibles de ser explotados y comercializados: maderas, tierras fértiles, agua abundante, vetas minerales o rincones bellos para vender como ámbito de ocio y en exclusividad.

Dentro de estos sectores, es importante diferenciar el interés de los grupos capitalistas regionales o provinciales y de los propietarios legales de las tierras, del interés que tienen las comunidades locales, conformadas por pobladores o vecinos del parque, intereses que no siempre coinciden o lo hacen entre sí parcialmente.

Los primeros pueden salir beneficiados con la constitución de un área protegida, de dos formas: directamente, al recibir por expropiación un valor monetario que difícilmente conseguirían en el mercado inmobiliario, y de manera indirecta, al generarse externalidades tales como flujos turísticos nacionales e internacionales para conocer y disfrutar de sus bellezas paisajísticas, protección de tierras agrícolas ubicadas aguas abajo de ese parque o inversiones públicas en infraestructura y servidos para llegar al área protegida.

Los segundos, las comunidades locales, no tienen muchas posibilidades de intervenir en la toma de decisiones, ni siquiera en contextos democráticos, ya que por el escaso número de personas involucradas no tienen gran significación como fuerza política.

En general, la constitución de un área natural protegida implica para ellos una modificación drástica en sus pautas productivas de subsistencia, y un motivo más de enfrentamiento con los organismos de seguridad (policía, gendarmería, ejército) que representan a la autoridad federal en el lugar.

En este sentido, un tipo de área protegida mucho más acorde a estas realidades locales es la de Reserva de la Biosfera, categoría internacional instituida por elPrograma MAB-Man and Biosphere Program (Programa del Hombre y la Biosfera de la UNESCO), cuya propuesta de zonificación interna (núcleo, amortiguación, transición), ofrece una gama de posibilidades mucho más versátil, que apunta a incorporar al proceso de conservación a las comunidades locales y sus actividades tradicionales.

En la Argentina existen 224 áreas protegidas, divididas en diferentes categorías de conservación. A diferencia de las reservas naturales estrictas (RNE), que reducen al mínimo la interferencia humana, en los parques nacionales (PN) y los monumentos naturales (MN) se permite el turismo. Algunas áreas protegidas del mundo son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad debido a su importancia natural y cultural, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Los Glaciares.

M.N. Laguna de los Pozuelos. P.N.
Sierra de las Quijadas
P.N. Quebrada del Condorito
Calilegua R.N.
R.N.E. El Leoncito
Formosa P.N.
P.N. Llhué Calel
Río Pilcomayo P.N.
P.N. Laguna Blanca
El rey P.N.
P.N. Lanín
Los Cardones P.N.
P.N. Arrayanes
Iguazú R.N.E.
P.N. Nahuel Huapi
San Antonio P.N.
R.N. Otamendi
Chaco R.N.E. Colonia Benítez P.N.
P.N. Lago Puelo
Campo de los Alisos
P.N. Los Alerces
P.N. Mburucuyá P.N.
M.N. Bosques Petrificado
El Palmar P.N.
P.N. Perito Moreno
Pre Delta P.N.
P.N. Los Glaciares
Talampaya P.N.
P.N. Tierra del Fuego

En una contribución al Fondo para el Medio Ambiente Mundial, en 1998 se implementaron medidas para crear cinco nuevos parques nacionales: Parque Nacional Copo, en Santiago del Estero, para conservar extensas áreas inexploradas del bosque chaqueño y proteger al loro hablador, al yaguareté, al oso hormiguero y al tatú carreta; Parque Nacional San Guillermo, en la alta montaña sanjuanina, para proteger especies en peligro, como el puma, el suri cordillerano y los guanacos; Parque Nacional Quebrada de los Condoritos, en el departamento de Punilla, en Córdoba, para proteger una fauna única en la que se destaca el cóndor; Parque Nacional Los Venados, en la provincia de San Luis, en un ambiente de pastizal, para proteger al venado de las pampas; y Parque Nacional Monte León, en Santa Cruz, que será la primera reserva costero-marítima del país, para proteger al lobo marino de un pelo, al pingüino magallánico y a cormorán gris.

nuevos parques nacioales

Fuente Consultada:
Geografía La Organización Del Espacio Mundial Serie Libros Con Libros
Nota de Claudia E. Natenzon
Geógrafa, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Profesora e investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Investigadora invitada de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Ha dirigido proyectos de investigación y ha publicado trabajos sobre aspectos geográficos de los recursos naturales, las áreas protegidas y las catástrofes naturales.
Biología y Ciencias de la Tierra – Estructura y Dinámica de la Tierra – Ecología – Evolución Polimodal

Animales Domesticos Campaña De Protección a Animales

Animales Domésticos
Campaña De Protección a Animales

Los llamados animales “silvestres” son los que viven fuera de la protección y del dominio del hombre. Buscan, por sí solos, su alimento y su refugio. Casi todos se asustan o desconfían de la presencia del hombre, del que huyen sin dejarse tocar, escapando cuando se aproxima a una distancia determinada, que varía de especie en especie e, incluso, de individuo en individuo, y se llama distancia de fuga. Si se les acorrala, muchos de ellos, que son habitualmente pacíficos, se enfurecen y luchan.

Los animales domésticos, en contraste con los silvestres, permiten a sus dueños, o a las personas que los cuidan habitualmente, no sólo que se aproximen, sino, incluso, que les peguen. Los animales especialmente dóciles consienten que los toquen y se comportan de modo que incitan a la amistad. Su distancia de fuga ha desaparecido por completo.

Domesticar un animal, dice Saint-Hilaire, es “habituarlo a vivir y a reproducirse en la morada del hombre o cerca de ella”. El proceso de la domesticidad tiene lugar mediante un sistema de aprendizaje muy sencillo, llamado habituación. Todos somos   seres   de   costumbres,   y  pronto   nos “acostumbramos a las cosas”, incluso a las que son desagradables. Lo mismo ocurre con los animales. Una vez que ha desaparecido su temor inicial, llegan pronto a tolerar e, incluso, a disfrutar de la compañía humana. El primitivo estímulo de huida desaparece.

La domesticidad se fomenta por medio de otro proceso sencillo, llamado asociación. Probablemente, el animal silvestre asocia a los seres humanos con ciertas ventajas, tales como las golosinas que se le proporcionan. Por ejemplo, los pájaros de los jardines se hacen extraordinariamente familiares cuando se les da de comer de continuo; hasta llegan a entrar en las casas.

Cuando el hombre comenzó a domesticar los animales silvestres, hace mucho tiempo, en época prehistórica, es casi seguro que capturó ejemplares jóvenes, que son mucho más fácilmente domesticables que sus padres. Como no tienen malos recuerdos del hombre, lo aceptan rápidamente y sin miedo. Por otra parte, su aprendizaje es más breve, pues carecen de condicionamientos. Por eso, es mucho más fácil domesticar a un cachorro que a un perro  adulto.

Actualmente, hay muchas variedades de animales domésticos; por ejemplo, existen varios cientos de razas de perros. Sin embargo, a pesar de la enorme diversidad de apariencias, todos los perros domésticos pertenecen a la misma especie, y es posible el cruce entre ellos. Un perdiguero, por ejemplo, se cruza satisfactoriamente con un alano (bulldog). Por la misma razón, un toro Hereford puede cruzarse con una vaca suiza, o un carnero merino con una oveja Southdown.

Animales Domesticos Campaña De Protección a Animales

Toro Hereford

La causa de todo ese número de diferencias se debe solamente a la acción del hombre. En los tiempos primitivos, el hombre reconoció pronto el principio expresado en el dicho “de tal palo, tal astilla”, y comprobó que los descendientes se asemejan a los padres, incluso en detalles mínimos.

Cruzando animales cuidadosamente escogidos, el hombre pudo ir acentuando poco a poco ciertas cualidades de apariencia o comportamiento. Así obtuvo animales domésticos que sobresalían por su tamaño, su fiereza, su velocidad, su fidelidad, etc.; o sea, cualquier cualidad que le interesara especialmente.

Antes de los siglos XVIII y XIX, los animales sometidos al método de la cría selectiva eran los caballos, los perros y otros dedicados al deporte, como los gallos de lucha, los toros de lidia y los halcones utilizados en cetrería. Antes de la mecanización, los caballos, por su capacidad como bestias de carga, eran indispensables en los trabajos ordinarios y en las numerosas guerras de la época. Por tanto, se dedicaba gran cuidado a su selección y cría.

El magnífico percheron inglés de Shire, por ejemplo, es el resultado de varios siglos de selección, y puede alcanzar 1,7 m. de altura, y arrastrar una carga de 5 toneladas.Desgraciadamente, debido a la poca demanda, el número de los caballos grandes de tiro disminuye constantemente. La selección actual de caballos se centra en la cría de caballos rápidos para carreras.

Caballo Shire Inglés

Los perros fueron, probablemente, los primeros animales domesticados y criados por el hombre; su asociación con él data de tiempos prehistóricos. Muchas de las razas actuales son muy antiguas.

El hombre de la Edad del Bronce tenía ya dogos alsacianos, hace  6.000 años;   asimismo,   5.000  años atrás, los faraones egipcios poseían galgos de carrera. Muchas razas de perros siguen desempeñando las mismas funciones para las que fueron seleccionadas. Los valientes y tenaces bulldogs se seleccionaron para cazar osos. La primera noticia de su intervención en ese terrible deporte es de 1209.

Bullodog Para La Caza De Grandes Animales

Los mastines son una raza muy antigua; fueron dedicados, al principio, a la tarea de proteger las ovejas, a la caza de animales salvajes e, incluso, a combatir en las guerras. Algunos perros continúan ejercitando todavía plenamente sus talentos en beneficio del hombre.

Los perros de boca blanda,  como los perdigueros, son empleados aún por los cazadores para cobrar y traer las piezas; los seleccionados por su fino olfato se utilizan hoy día para seguir la pista de criminales o personas extraviadas. Actualmente, dada la limitada dimensión de las viviendas, las razas pequeñas son las preferidas.

Perro Perdiguero

El continuo crecimiento de la población humana durante los siglos XVIII y XIX hizo necesario más alimentos. Se utilizaron métodos agrícolas y ganaderos más perfeccionados, y, por aquella época, en Europa se cercaron los campos, para que el ganado vacuno, los cerdos, las ovejas y las cabras hicieran una vida más sedentaria. De esta forma, el hombre podía controlar su ganado y dirigía mejor la actividad de selección. Anteriormente, los animales domésticos de estas especies habían andado por los campos en estado semisalvaje.

Los dos últimos siglos han sido un lapso suficiente para conseguir progresos muy notables en la selección. Se consiguieron vacas que, individualmente, producen enormes cantidades de leche, o bien menores cantidades pero de mejor calidad.

Otras razas, como la Angus y la Hereford, se seleccionaron para la producción de carne. Hasta hace poquísimo tiempo, algunas de éstas se habían usado para arrastrar carretas. En algunas regiones, donde la hierba es escasa y las temperaturas extremas, se desarrollaron razas de ganado vacuno muy resistentes, capaces de tolerar circunstancias desfavorables. A ellas pertenece, por ejemplo, la Galloway escocesa, que posee una espesa capa de pelo.

Los cambios más notables fueron, seguramente, los operados en el cerdo. Hace tres siglos, en Europa, los cerdos eran animales feroces, con la mayor parte de su peso concentrada en el troncos extraordinariamente musculoso, como sucede en los jabalíes. Como resultado de la selección, los cerdos actuales tienen más peso en el centro del cuerpo y hacia las extremidades posteriores. Éstas son las regiones del cuerpo que proporcionan la mejor carne para el consumo.

Las gallinas descienden del gallo salvaje de la India (gallo Bankíva). La selección de las ponedoras de huevos se desarrolló en tiempos recientes. En el pasado, las gallinas se seleccionaron, en especial, para aprovechar su carne, y los gallos para la pelea. En distintas partes del mundo se han domesticado muchas clases de animales: camellos, yaks, elefantes, renos y llamas. Con el tiempo, otros se añadirán a esta lista, para beneficio del hombre.

Gallo Salvaje de la India

Los animales salvajes están adaptados a su ambiente, y la selección natural determina que persistan las cualidades mejores para la   supervivencia. El hombre, al actuar como agente selector, puede favorecer cualidades que no son necesariamente beneficiosas para el animal, que, al estar así protegido, no se somete a la competencia que implica la selección natural. Por ello, en ese medio artificial los animales pueden sobrevivir. Esta es la causa de que muchos animales selectos sean poco resistentes a las enfermedades. Al seleccionar, para conseguir fenotipos deseables, pueden pasar inadvertidos caracteres perjudiciales no patentes, como la resistencia a las enfermedades o a la   fatiga.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología TECNIRAMA Fasc. N°109 (CODEX) Animales Domésticos

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15 DE AGOSTO: DÍA DE LOS ANIMALES SIN HOGAR

La Organización Internacional para los Derechos de los Animales (ISAR) llama a las diferentes organizaciones del mundo a que cada tercer sábado de agosto se unan a su vigilia en memoria de todos los animales que no tienen hogar.

Desde el año 1992 la Sociedad Internacional por los Derechos de los Animales, conocidos por sus siglas en ingles ISAR, celebra el Día Internacional del Animal Sin Hogar, reservado para el tercer sábado del mes de agosto. Para el año 2012, el día de conmemoración es el sábado 18 de agosto. Su fin es promover nuevas campañas, programas e ideas para la solución a la superpoblación de animales de compañía en condición de calle. Organizaciones de todo mundo se reúnen para aumentar la concienciación sobre este tema.

En el Día Internacional del Animal Sin Hogar se incluyen actividades como jornadas de adopción, días de clínica veterinaria, bendición de animales, charlas en colegios veterinarios, seminarios y exposiciones, recolectas benéficas, programas especiales en radio y televisión, vigilias, entre otras tantas.

La concentración de actividades favor de los animales callejeros, a nivel mundial en un solo día, representa una gran oportunidad de llamar la atención de medios de comunicación y entes gubernamentales a atender el problema con seriedad e involucrar recursos para la acogida y tratamiento de los animales sin hogar.

Adopta, Cuida, Esteriliza

La sobrepoblación de animales de compañía y el abandono son la principal causa del abarrotamiento de los refugios y de la desgracia de millares de perros y gatos al año. Pero podemos manejarlo, con tres sencillos pasos: adoptar, cuidar, esterilizar.

Muchas personas comparten su vida con perros, gatos y otros animales, que los acompañan y hacen gozar con sus mimos y juegos. Es maravilloso poder compartir la vida con ellos, que han llegado a ser dependientes del ser humano, tras miles de años de haber sido domesticados por el hombre. Eso mismo nos impone una tremenda responsabilidad por los animales que nos acompañan, porque depende de nosotros su bienestar y felicidad. Para ello, compartimos tres pasos para demostrarle a tu animal que lo amas:

Adopta: Millares de perros y gatos esperan en refugios, la dignidad de un hogar donde ser querido. La gran mayoría de estos animales tuvieron la mala fortuna de ser “regalos” para Navidad, para un cumpleaños o un “capricho” al paso por la tienda de animales. Tuvieron la mala fortuna que, al crecer o hacer travesuras, ya no los quisieron más en ese hogar. Fueron a dar a la calle, a un descampado, sufriendo hambre o enfermedades… Ahora esperan una nueva oportunidad, que bien merecen, a manos de personas responsables que los cuiden.

Cuida: Ser responsable es hacerse cargo completamente de las necesidades físicas y psíquicas de tu animal: alimentación balanceada para su especie, agua fresca, un espacio donde dormir, seco y bien protegido del frío; espacio para moverse, una paseo diario, juegos o compañía para entretenerse, y muy importante: tu compañía, de la que él disfruta mucho.

Si por trabajo o estudios no puedes cuidarlo por unos días: déjalo con alguien de confianza, que sepa de animales de su especie; o búscale una guardería recomendada por su buen trato. Cuídalo como se merece un ser vivo que siente igual que tú.

Esteriliza: Es la única manera efectiva de controlar la sobrepoblación de perros, gatos y otros mamíferos. Con una simple operación rutinaria, tu animalito (macho o hembra) dejará de tener celo, cesará el marcaje territorial (orinar en ciertos lugares del patio o la casa) y se podrá desarrollar con toda normalidad.

No es cierto que las hembras tengan que parir obligatoriamente al menos una camada antes de ser castradas; y lo que sí es cierto es el drama al que están obligados a vivir los animales en refugios atestados de “animales que sobran”. Esterilizar a tu animalito es hacerte responsable no sólo por su salud sexual, sino también por un problema público de sobrepoblación y abandono: pues si bien puedes tratar de buscarle hogar a los cachorros que tenga tu perra o gata, nunca podrás estar 100% seguro de que el cachorro llegará a un buen hogar, donde lo cuidarán hasta el fin de sus días.

 

Malcolm X Lider Musulmanes Negros Asesinato Magnicio Muerte Resumen

Malcolm X —nació con el nombre de Malcolm Little y murió como John Doe—, líder de los derechos civiles de los negros y fundador de la Organización de la Unidad Afro-Americana y de la Sociedad de la Mezquita Musulmana. Fue asesinado el  21 de febrero de 1965.

Historia del hecho: Aquel domingo por la tarde, Malcolm X iba a hablar en el salón de baile de Audubon del distrito Manhattan de la ciudad de Nueva York. Antes de que comenzara el discurso y cuando se acercaba al atril, alguien le disparó y cayó muerto en el estrado.

El discurso estaba programado como la primera de una nueva serie de conferencias de Malcolm X en las que expondría y difundiría sus conocimientos acerca de la ideología del hombre. Hasta algunas semanas antes de su muerte, Malcolm X había sido un estricto segregacionista, pero luego sus prédicas violentas y sus radicales opiniones antiblancas se habían suavizado. Pensaba que había llegado el momento en que los grupos negros y los blancos coexistieran pacíficamente.

Y en especial sentía una urgente necesidad, como le contó a su amigo y biógrafo Alex Haley por teléfono la noche antes de su asesinato, de decirles a sus seguidores que no se debía culpar sólo a los Musulmanes Negros de desmanes tales como la quema de la casa de Malcolm X el 14 de febrero de 1965. Malcolm X pensaba que la violencia se originaba en algo mucho más poderoso que los Musulmanes Negros: en algo más grande y de mayores implicaciones políticas.

Malcolm X había sido miembro de los Musulmanes Negros, una secta religiosa. Como pastor musulmán fue suspendido el 23 de noviembre de 1963 por Elijah Muhammad, el jefe de la secta. El 8 de marzo de 1964, se separó definitivamente de los Musulmanes Negros para formar su propia secta religiosa, la Organización de la Mezquita Musulmana, y también la organización de la Unidad Afro-Americana que tenía una clara orientación política.

La tensión entre los Musulmanes Negros y la OUAA alcanzó su punto crítico y originó hechos de violencia a partir del momento de la separación de Malcolm X. La situación siguió después de su asesinato. Inmediatamente después del asesinato de Malcolm X, la policía y algunos medios informativos dieron por sentado que lo habían matado los Musulmanes Negros. Una mezquita musulmana fue incendiada en represalia poco después del asesinato. Para la policía, los medios de información y el público, esta venganza contra los Musulmanes Negros ratificaba la teoría de la responsabilidad de estos últimos en el asesinato. A todas luces, los Musulmanes Negros pudieron haber asesinado a Malcolm X.

Sin embargo a través de los años las evidencias han demostrado que si bien los Musulmanes Negros fueron los responsables, al mismo tiempo fueron simples herramientas de una estructura de poder mucho más poderosa. Malcolm X, en su último y fallido discurso, justamente se iba a referir con pelos y señales a esa situación dependiente de los Musulmanes Negros.

Ha sido una tarea inútil la de intentar precisar los hechos del 21 de febrero de 1965. Los informes, los relatos de testigos, la declaración del gran jurado y los testimonios recogidos durante el juicio, se contradicen. Y en lo referente a, los preparativos para la conferencia llevados a cabo por el Departamento de Policía de Nueva York, los medios de información difieren en cuanto al número de policías uniformados que estaban emplazados afuera del salón de baile aquella tarde fatídica. Los informes abarcan desde un simple guarda hasta un destacamento especial de 20 oficiales uniformados.

Malcolm X esperó hasta alrededor de las 3 p.m. y, con la seguridad de que el orador que debía intervenir antes que él no aparecería ese día, se presentó ante la multidud con las palabras «¡Assalaam alaikum! (La paz sea con vosotros)». La sala respondió con «Waalaikum salaam! (Y contigo sea la paz)». En ese momento se produjo un tumulto entre la concurrencia cuando un hombre le gritó a otro: «¡Quita tus manos de mis bolsillos! ¡No me manosees los bolsillos!».

Cuatro de los seis guardaespaldas de Malcolm X comenzaron a avanzar. «Ahora hermanos, sosegaos…», comenzó Malcolm X, mientras en la sala de baile se producía un nuevo incidente (el calcetín de un hombre había sido mojado con un líquido inflamable, lo llenaron de cerillas y luego lo quemaron en la parte de atrás del salón). Un hombre con una escopeta de cañón recortado avanzó y cuando estuvo a unos tres metros de Malcolm X disparó un proyectil que atravesó el atril de madera y alcanzó a Malcolm en el pecho. Simultáneamente otros dos hombres avanzaron hacia el estrado disparando al cuerpo caído del líder negro.

Uno de los guardaespaldas, Charles Blackwell, vio que un agresor huía hacia el lavabo de señoras. El hombre logró escapar. Por qué Blackwell no lo persiguió es algo que nunca se supo. Uno o dos hombres —los informes varían— huyeron hacia la escalera de salida enfrente del salón de baile. Reuben Francis, un guardaespaldas de Malcolm X que nunca fue llamado a prestar declaración, disparó hacia esta salida hiriendo a Talmadge Hayer en el muslo.

Hayer cayó afuera e inmediatamente fue rodeado por miembros de la audiencia que comenzaron a golpearlo. Tuvo que ser rescatado de manos de la gente por dos oficiales de policía de Nueva York, el guardia Louis Angelos y el sargento Alvin Aronoff, quienes lo arrestaron y lo llevaron a Bellevue para que recibiera atención médica. (La bala calibre 32 no le fue extraída del muslo hasta el 8 de marzo de 1965.)

Los relatos periodísticos informaban que el público golpeó a un segundo hombre. Éste fue supuestamente arrestado por el guardia Thomas Hoy. Jimmy Breslin informó en el New York. Herald Tribune el 22 de febrero de 1965 : «El otro sospechoso fue llevado a la zona de Wadwsworth Avenue adonde inmediatamente convergieron las más altas autoridades policiales de la ciudad y en donde comenzó una de las más exhaustivas investigaciones de homicidio que esta ciudad haya visto nunca». La prensa no tuvo acceso a más información sobre este hombre ni se preocupó en averiguar por qué quería quitarle importancia a este segundo sospechoso. Por último, la policía de Nueva York negó el arresto aduciendo que se trataba de un error periodístico.

Frases de Malcolm X:

“En algunas alianzas los participantes se dan palmaditas en la espalda tanto tiempo hasta que se hacen daño.”

“Normalmente cuando las personas están tristes, no hacen nada. Se limitan a llorar. Pero cuando su tristeza se convierte en indignación, son capaces de hacer cambiar las cosas”

Reuben Francis, el mencionado guardaespaldas de Malcolm X que hirió a Hayer, también hirió a un tal William Harris de 51 años en el abdomen y a William Parker de 36 a quien el disparo lo alcanzó en un pie. (Ninguno de estos espectadores que resultaron heridos compareció como testigo en el juicio.) Francis fue acusado de dispararle a Hayer, pagó una fianza de 10.000 dólares, desapareció y finalmente fue arrestado otra vez el 2 de febrero de 1966 en la olí ciña del ayudante del fiscal del distrito de Nueva York.

El 15 de febrero de 1966 un portavoz del fiscal del distrito dijo a The Militant, un semanario socialista, que «Francis había sido atrapado poi el FBI» y que había tenido que pagar una fianza de 25.000 dólares. En esa misma fecha «un portavoz del FBI negó que se tuviera conocimiento de Francis», según The Militant. Reuben nunca prestó declaración y se desconoce su paradero.

Benjamín X, el hombre que presentó a Malcolm X a la audiencia del Audubon segundos antes del asesinato, desapareció de la secta de la Mezquita Musulmana. «Sólo la policía sabe dónde encontrarlo”, reveló uno de sus ex camaradas. Lo mismo dice la revista Ebony en su publicación de octubre de 1965. Tampoco hay pruebas de que los abogados de la defensa intentaran localizar a este Benjamín X, un testigo ideal.

El 14 de febrero de 1965 explotó una bomba en la casa de Malcolm X y fue en ese momento cuando miembros de la Mezquita Musulmana se hicieron cargo del sistema de seguridad de Malcolm Poco antes de su muerte éste le había dicho a un periodista: «Nunca he tenido un guardaespalda. Estar alerta es el mejor guardaespalda.

Los informes señalan que el día del asesinato había seis guardaespaldas en el estrado. En octubre de 1965, tres de los antiguos lugartenientes y guardaespaldas de Malcolm X habían desaparecido. Dos de los tres acusados por el asesinato eran Musulmanes Negros y reconocidos adversarios de Malcolm X y sin embargo aquella tarde lograron pasar el control de seguridad en el salón de baile.

Los presuntos asesinos: El abogado de Talmadge Hayer/aka, Thomas Hayer/aka, Thomas Hagan (22 años) lo describió a éste como “una persona callada». Casado y padre de dos hijos, Hayer negó ser miembro de los Musulmanes Negros cuando se enfrentó con la dudosa declaración de dos testigos que lo acusaban de serlo. El cu-liado de Hayer, la hermanastra y su hermano testimoniaron que no era miembro de la secta religiosa. El fiscal no pudo probar que Hayer era o había sido miembro de los Musulmanes Negros.

El juicio comenzó el 21 de enero de 1966 y el 23 de febrero 11 ayer testimonió en defensa propia. El 28 de febrero, confesó haber asesinado a Malcolm X y declaró que los otros dos acusados no  caían nada que ver. Hayer y sus tres cómplices, a quienes él no nombró, habían sido contratados para matar a Malcolm X. Rehusó decir cuánto dinero le habían ofrecido y afirmó que el hombre que lo contrató tampoco era Musulmán.

El 11 de marzo de 1966 el jurado condenó a los tres acusados del asesinato de Malcolm X.Norman 3X Butler de 27 años, el segundo acusado y condenado, era un conocido y confeso Musulmán Negro. Butler no sólo era miembro de la orden religiosa sino que pertenecía al «Fruto de Islam», la minoría selecta que integraba la fuerza de seguridad musulmana. En la mañana del asesinato, Butler había sido atendido por el doctor Kenneth Seslowe del Hospital Jacobi de una tromboflebitis como resultado de lo cual le vendaron la pierna derecha y le recetaron algunos medicamentos por vía oral.

Existen pruebas de que Butler ni siquiera estaba presente en el salón de baile cuando asesinaron a Malcolm X. Si logró eludir el sistema de seguridad de Malcolm X para entrar en el salón de baile aquel domingo, y si realmente tuvo participación en el asesinato, ,i cómo consiguió escapar de la escena del crimen estando físicamente impedido? ¿O fue necesario que escapara? Las declaraciones de los testigos sitúan a Butler en la salida en donde Hayer fue herido por Rauben Francis. ¿Pudo haber sido Butler «el segundo hombre» u restado en el lugar y cuya existencia negó la policía?.

Thomas 15X Johnson de 30 años, el tercer acusado condenado, era pintor de casas y padre de 4 hijos. Era un conocido Musulmán Negro. Mientras estuvo en prisión esperando ser enjuiciado por t asesinato de Malcolm X y después de recibir la condena, se sometió estrictamente a los dictados de su religión hasta en los detalles de la dieta.

Antes del asesinato Johnson había sido compañero de Butler. Efecto, Johnson, Butler y un tercer desconocido fueron arrestados en enero de 1965 por agredir a Benjamín Brown, un desertor los Musulmanes Negros.

Johnson negó haber estado en el salón de baile la tarde del asesinato, a pesar de que el fiscal lo acusó de ser quien disparó la escopeta Las declaraciones de los testigos eran divergentes con respecto a cuál de los tres —o si alguno de ellos— llevaba la escopeta.

La investigación del asesinato nunca determinó quién detonó con un calcetín la bomba de humo fabricada toscamente. Durante el juicio se reveló que había sido hallada la huella digital de Talmadge Hayer en el trozo de una película que estaba dentro del calcetín pero nadie vio a quien la detonara. Hayer no pudo prenderle fuego y i. mismo tiempo correr para atacar a Malcolm X. Si la huella digital no era una estratagema y Hayer participó en la fabricación de “.i bomba de humo —puesto que en esta táctica para desviar la atención estaba en juego el tiempo— debió necesitar un cómplice que la encendiera.

Los dos hombres que discutieron cuando Malcolm X se adelantó en el estrado pudieron haber sido los que efectuaron los disparos de revólver. Sin embargo esto nunca se probó y deja abierta la posibilidad de que haya habido por lo menos otro cómplice.

Los testimonios divergentes, las preguntas que quedaron sin respuesta, la falta de una completa investigación, la desaparición de las personas claves que estuvieron involucradas, todo esto continúa arrojando dudas sobre la identidad de los verdaderos asesinos.

Partido de los Panteras Negras

Aporte de las empresas para cuidar el medio ambiente

Aporte de las empresas para cuidar el medio ambiente

COMPARTA LA RIQUEZA: Los norteamericanos hicieron regalos por un promedio de u$s 115.000 millones anuales en la década de los años 80. Si usted es como la mayoría, verá que su buzón de correo rebosa de pedidos de dinero de todo tipo de asociaciones.. .y es difícil decidir quién merece su ayuda y quién no.

En muchísimas empresas, este problema se solucionó con las “campañas internas”. Muy sencillo: todos donan unos posos dólares del sueldo, y el dinero se destina a una variedad de obras de beneficencia muy bien dirigidas. Todo ese dinero junto pronto asciende a cientos de millones de dólares por año.

¿Por qué no emplear el mismo sistema para proteger nuestro medio ambiente?

21-10:DÍA MUNDIAL DEL AHORRO DE ENERGÍA

10 SUGERENCIAS PARA AYUDAR AL PLANETA

1 La energía consumida en iluminación ronda entre el 12 y el 26% del gasto total de la casa. Use lamparitas de bajo consumo : ahorran hasta un 75% de energía.
2 Llene el lavarropas para cada lavado: ahorrará agua y electricidad.
3 No use el inodoro como tacho de basura, ni hagas correr el agua sin necesidad.
4 Recuerde apagar la luz cuando salgas de una habitación o la luz natural sea suficiente.
5 Apague la computadora si no lo estás usando: mientras está hibernando gasta el 70% de su consumo diario.
6 Asegúrese de que la puerta de tu heladera cierre correctamente y mantenerla
abierta el menor tiempo posible.
7 No deje enchufados los cargadores de aparatos electrónicos a batería
(como el celular o la notebook) cuando no los estés usando
8 Cambie el auto por el medio de transporte público . Use más el subte, tren o colectivo y, si es posible, utilice a la bicicleta.
9 Use pilas recargables
10 No deje el televisor en “stand by” (esa función que te permite prenderlo o apagarlo con el control remoto) ya que no sólo le produce un desgaste al equipo sino que además consume energía innecesariamente.

SOLIDARIDAD ANÓNIMA

• Las donaciones a obras de caridad aumentan un promedio de 10% por año, mientras que los grupos ecologistas obtienen menos del 1% de esa cifra.
• Las campañas para obras de beneficencia en los lugares de trabajo son las más eficaces y las de menos costo. De cada dólar, se destinan unos 90 centavos a donaciones de este tipo. Con las campañas por correo, sólo el 2% de las cartas obtienen la respuesta esperada y solamente se recaudan 75 centavos por dólar.
• Las estadísticas demuestran que la gente donaría más dinero, si diera menos cantidad, pero más veces. Es más fácil dar u$s 1 6 2 cada vez que se cobra dinero, que extender un cheque por u$s 25 ó 50.
• Ahora existen cientos de campañas en lugares de trabajo que ofrecen una opción ecológica. La mayoría de las veces, los empleados pueden elegir los grupos a los que destinan sus contribuciones.

COSAS SIMPLES DE HACER
Organice una Campaña por la Tierra en su lugar de trabajo
• Primero, cerciórese de que haya suficiente interés. Hable con los empleados y con la gerencia. Asegúrese de que todos entiendan cómo funciona el programa. Recuerde: es absolutamente voluntario.Si es la primera vez que lo organiza, pida ayuda a los expertos.
• La mayoría de los programas empiezan con campañas de dos semanas con los que la gente firma. Los grupos como Earth Share ponen una mesa a la entrada del comedor o en la recepción para contestar preguntas, dar  información detallada sobre cada asociación y entregar tarjetas de compromiso.
En dichas tarjetas, los empleados pueden autorizar a la tesorería para que deduzca una cifra determinada por mes —o quizás una sola vez— y la done. Se puede elegir la asociación a la que se desea entregar el . importe o bien puede donarse a un fondo común.
• El organizador de la campaña no debe desconocer ni un solo detalle sobre las donaciones, pues debe informar en el momento de pagar los impuestos. En algunos casos, las empresas también donan una cifra equivalente —o no— a la aportada por todos los empleados.

¿SABÍA QUE…?
• En 1987, Apple Computer agregó una opción ecológica a su campaña anual de donaciones. También agregó como opciones a un grupo artístico de la zona y a una organización de investigaciones médicas. La respuesta fue arrolladora: los empleados duplicaron sus donaciones.
• En 1990, Earth Share ayudó a recaudar u$s 6.000.000 con campañas en empresas como Tandem Computer, Sun Microsystems y muchas oficinas gubernamentales, tanto federales como estaduales.

VENTAJAS
Para su empresa
• Una campaña interna supone algunos costos mínimos: unos pocos centavos por donación, en el caso de una empresa tipo. Pero ese dinero se traducirá en mucho más dinero que será destinado al medio ambiente.
• Los expertos informan que en las campañas internas se eleva la moral y la motivación de los empleados.

Para la Tierra
• Miles de asociaciones ecologistas ofrecen un servicio valioso, pues educan a la gente y promueven la acción en beneficio de la Tierra. Al hacer que sus empleados ayuden a estos grupos está contribuyendo a que estas asociaciones cumplan con su misión.

 

Que es la Huella Ecologica? Concepto Definicion Uso de los Recursos

Que es la Huella Ecologica?
Concepto y Definición

Que es la Huella Ecologica? Concepto Definicion
Es la cantidad de planetas Tierra que harían falta si toda la humanidad viviera como los habitantes de los ricos
.

La huella ecológica es un indicador que define «el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un “modo de vida específico” de forma indefinida.  Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, comparado con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sostenibilidad.

La Tierra es el único planeta conocido que alberga vida. La presencia de agua líquida, la distancia justa respecto al Sol y la atmósfera que lo protege hacen de nuestro planeta un espacio de vida donde los humanos han vivido un desarrollo increíble. Pero frente al crecimiento de la población y las actividades romanas contaminantes y malgastadoras de recursos, la Tierra se revela cada vez más frágil y limitada.

Todos los seres vivos necesitan alimento, energía y agua para crecer y vivir. En el caso del hombre, la cantidad de recursos que utiliza depende de su estilo de vida. Muchas veces desperdiciamos agua, utilizamos numerosos aparatos eléctricos, consumimos alimentos que son traídos desde otros estados u otros países, viajamos en automóvil y en avión, usamos muchos envases de plástico y producimos mucha basura, y todo este consumo impacta sobre el planeta.

El impacto de una persona, ciudad o país, sobre la Tierra, para satisfacer lo que consume y para absorber sus residuos, se conoce como huella ecológica, es decir, es una formas de medir nuestra influencia sobre la naturaleza.

Se trata de una estimación de la superficie de terreno que necesitarían los humanos para obtener los recursos necesarios según su forma de vida (desplazarse, comer, alojarse) y para absorber sus residuos, y fue inventada por dos economistas. Así, el planeta dispondría de 13.600 millones de hectáreas (ha) de esta superficie vital, para repartir entre 6.800 millones de humanos.

La huella ecológica de cada persona no debería sobrepasar 2 ha. Ahora bien, en 2005, “ya era de 2,7 ha (6,4 ha en los países ricos y 1,0 ha en los países pobres). Esto significa que actualmente ya haría falta un tercio más de planeta para no agotar sus recursos.

El análisis de la huella ecológica compara la demanda humana sobre la naturaleza contra la capacidad del ambiente para regenerar los recursos. El estudio se hace teniendo en cuenta la tierra productiva que disponemos y el área marina que necesitamos para producir recursos que consume la población absorbiendo sus residuos y utilizando la tecnología imperante.

Los valores para obtener la huella ecológica se clasifican en carbono, alimentación, vivienda y bienes y servicios, así como el número total de planetas necesarios para sostener a la población mundial dado un nivel de consumo.

Para hacer los cálculos, diferentes organizaciones con responsabilidad ambiental se valen de una serie de preguntas que requieren respuestas sobre la comida que elegimos, el lugar donde vivimos y cómo viajamos. Los resultados suelen ser sorprendentes, especialmente cuando sobre el final aparece un gráfico que muestra cuántas Tierras harían falta en el caso de que todos los habitantes tuviesen hábitos similares.

Más de la mitad de la capacidad mundial de generar recursos renovables se encuentra dentro de las fronteras de tan solo diez países. Brasil y China exhiben los mayores volúmenes, pero en el lote está otro país latinoamericano: la Argentina, en noveno lugar.

Tamaña fortaleza para proveer no suele tener concordancia con la huella ecológica que dejan los habitantes de esos territorios. La relación es más bien inversa: los países más ricos en recursos naturales suelen albergar a las poblaciones más pobres y, por lo tanto, con menor capacidad para dejar una marca por los bienes y servicios que consumen. Así, la apropiación humana pone en evidencia el siguiente desbalance: los estadounidenses consumen seis veces más de su capacidad de carga, los españoles más del doble y los habitantes de la India, menos de la mitad. Los Emiratos Árabes Unidos están entre los países que mayor huella ecológica producen y países de la región, como Chile, ocupan el lugar número 50.

Para actuar de manera sostenible, las personas y grupos no deberíamos consumir más de lo que la superficie de la que disponemos es capaz de ofrecer. Los límites propuestos han sido largamente superados: la media mundial excede en un 50 por ciento la capacidad de carga del planeta.

“Dieciocho meses le toma a la Tierra generar los recursos que usamos en un solo año. De esta manera, nuestra huella ecológica es de 1,5 planeta”, afirma Jim Leape, director . de WWF, la organización conservacionista internacional más grande del globo. El experto sostiene que nuestra huella ecológica se ha duplicado en los últimos 40 años y la tendencia indica que volverá a doblarse en los próximos 40.

En el caso del hombre, la cantidad de recursos que utiliza depende de su estilo de vida. Al consumir recursos de forma irracional, se reduce la superficie de bosques, praderas, desiertos, manglares, arrecifes, selvas, y la calidad de los mares del mundo. Este nivel de consumo arroja cifras apabullantes.

Según el documental “La huella ecológica del hombre”, de National Geographic, a lo largo de su vida una persona puede gastar casi un millón de litros de agua (contemplando todos los usos que le damos para la vida moderna), cada uno de nosotros enviará 40 toneladas de basura a los rellenos y harán falta 24 árboles para fabricar todos los libros y diarios que cada uno de nosotros leerá.

La medición de la huella ecológica estimula a repensar los modos de vida. La tendencia de los cambios se sustenta en la eficiencia y el ahorro. En Europa, se discuten propuestas para reducir la cantidad de días laborables porque se piensa que contribuirá a generar menos emisiones por transporte y consumo de electricidad en las oficinas.

La forma en cómo se obtiene la energía también se relaciona. La Argentina, por ejemplo, sustenta su matriz energética con gas y petróleo, combustibles no renovables que producen una huella mayor a viento, el agua o el sol.

El desafío nos obliga a ser rigurosos hasta en la elección del servicio de comidas a domicilio. No es lo mismo que el pedido llegue en moto, que en bicicleta o patines. En el primer caso contribuiremos a generar emisiones y el gasto de recursos finitos necesarios para la combustión, por lo tanto nuestra huella se agrandará. El ejemplo, de apariencia pueril, sirve para recordarnos que el impacto, por pequeño que sea, hace falta multiplicarlo por millones de habitantes que podrían adoptar la misma conducta.

Fuente Consultada: Revista Selecciones Año 2011 Mes de Abril Nota de Sergio Elguezábal

5 de Junio: Día del Medio Ambiente