Científicos Argentinos

Elefante Blanco: Origen y Significado de la Expresión

ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LA EXPRESIÓN “ELEFANTE BLANCO”

Los elefantes albinos o blancos, como también se los conoce, se caracterizan por presentar piel y ojos de color gris claro, a diferencia de los elefantes normales, de pigmentación gris oscura, y en algunos casos un ligero tinte marrón.
Su presencia se halla circunscripta casi con exclusividad al área geográfica correspondiente a los territorios de Burma y Tailandia, en Asia Meridional.

elefante blanco

La extrañaa pariencia y escaso número de estos mamíferos vegetarianos dieron origen, hace ya varios siglos, y en el Reino de Siam (hoy Tailandia, con capital Banckok) a una antigua tradición que consideraba a los elefantes albinos propiedad del emperador, quien aún hoy ostenta el título de “Señor de los Elefantes blancos”. Sólo él podía montarlos y hacerlos trabajar y, debido a esta prerrogativa, solía regalarlos como castigo a cortesanos que habían perdido su favor.

El extremo cuidado y el costoso mantenimiento de estas bestias, consideradas sagradas y de las que, en consecuencia, no se podía extraer ningún provecho, terminaban por arruinar a quien las había recibido.

Este es el origen de la expresión inglesa “White Elephant”, en castellano “elefante blanco”, utilizada para identificar posesiones inútiles, caras y de las cuales nos es difícil desprendernos.

Fuente Consultada: Magazine Enciclopedia Popular Año 3 N°30

La Educación Pública en Buenos Aires Colonial

Primeras Escuelas en Buenos Aires Colonial Educación Pública

Saber leer y escribir era en la época colonial un privilegio del que gozaba una pequeña minoría de la población, ya que había muy pocos colegios, la enseñanza se pagaba y las familias de recursos suficientes como para contratar un maestro particular tampoco abundaban.

Francisco de VitoriaLa primera escuela que conoció Buenos Aires fue fundada en 1605 por Francisco de Vitoria, que recibió el apoyo de Hernandarias de Saavedra y la anuencia de las autoridades, Don Francisco cobraba dos pesos mensuales por enseñar a escribir y un peso por iniciar a sus alumnos en los senderos de la lectura.

A pesar de que con posterioridad el Cabildo autorizó a varias personas a impartir enseñanza fijándoles la suma que debían cobrar por sus servicios, el primer colegio estable que tuvo la ciudad fue el que fundó en 1622 la Compañía de Jesús en el convento de San Ignacio.

En realidad, casi todas las escuelas importantes de esa época fueron obra de los jesuítas, y a ello se debió que la enseñanza se perjudicara cuando la Corona expulsó de España y sus colonias a la Compañía en 1767. Cuatro   años  y  algunos   meses después de la expulsión, el entonces gobernador Vértiz consultó a los cabildos eclesiástico y seculai sobre el  destino que se daría al dinero y a los edificios confiscados, a la orden jesuítica.

Asimismo, inquiría acerca de “los  medios do establecer escuelas y estudio, generales para la enseñanza y educación de la juventud”. Se le respondió que debían crearse un internado y una universidad, proyecto que desde entonces ocupó a don Manuel de Basavilbaso, procuradoi general de la ciudad, quien debía formular el plan de estudios, estimar el costo anual  de las tan educativas y otros pormenores relacionados con la proyectada universidad.

Según   su   parecer,   era necesario nombrar un preceptor de gramática,   otro  de   “mínimos” (alumnos principiantes de gramática) y dos maestros de filosofía, y establecer cátedras de teología escolástica, teología dogmática, teologia moral, derecho canónico, de recho civil y derecho de Castilla, entre otras.

En la nómina brillaban por su ausencia las ciencias exactas, pero es bastante comprensible; ya que programas, materias y presupuestos debían ser aprobados por la Corona española, y si algo caracterizaba la educación en la península ibérica era el énfasis dado a las disciplinas teologales y la escasa atención dispensada a las tiendas naturales.

De todos modos, había clara conciencia de la necesidad de difundir los conocimientos científicos, y esto se trasluce en el informe elevado al gobernador: se recalcaba en él la Conveniencia de que los hijos de Buenos Aires y otras comarcas del futuro virreinato tuvieran oportunidad de aprender al menos rudimentos de matemática, geometría « náutica, “ciencias que prescriben al hombre reglas para arribar al grado de ser útil en los combates y para vencer con el arte las resistencias de la naturaleza”.

Pero la aspiración porteña de temer una universidad quedó trunca; a pesar de que en 1778 se dictó una  real   orden  que   disponía su creación,  el   marqués   de   Loreto, tucesor de Vértiz, no la cumplió y el   proyecto quedó paralizado.

El principal  establecimiento  educativo de la ciudad siguió siendo por argos años el Real Colegio de San Carlos, fundado el 3 de noviembre de 1783 merced al apoyo entusiasta del virrey Vértiz.  Contaba con cátedras   de   latinidad,   filosofía  y eología, y aunque el  nivel  de  la enseñanza era excelente, para obtener un doctorado en derecho o para ordenarse sacerdote era preciso viajar a Santiago de Chile, charcas —en lo que es hoy Bolina— o Córdoba, en cuya universidad se autorizó la enseñanza de! Berecho sólo en 1796.

La de Buenos Aires, por su parte, durmió en-fcarpetada en los despachos del gobierno hasta mayo de 1819, cuando Juan Martín de Pueyrredón envió al Congreso Constituyente un proyecto de creación de la universidad, que fue aprobado de inmediato.

Como por esos días las tempestades políticas barrían el país de un extremo al otro, y la inestabilidad de las autoridades dificultaba todas las tareas, el nacimiento de la institución demoró casi dos años más. Se concretó recién el 14 de febrero de 1821, cuando el presbítero Antonio Sáenz comunicó a las autoridades que, en virtud de los poderes conferidos a su persona en 1816, había negociado un concordato con el obispado para la creación de esa casa de altos estudios.

Sáenz —cuya gestión fructificó muy pronto— acompañaba su notificación con un reglamento universitario provisional. El gobierno lo autorizó a formar la “corporar ción” de acuerdo con esas reglas y a encarar la creación de los distintos departamentos universitarios.

En el plan de Sáenz se proyectaban los departamentos (luego llamados facultades) de ciencias sagradas, jurisprudencia, medicina, matemáticas y estudios preparatorios. Su capacidad y el esfuerzo que desplegó en todo momento le valieron ser nombrado rector del flamante establecimiento, inaugurado el 12 de agosto de 1821 con un acto celebrado en el templo de San Ignacio.

La crónica de la ceremonia fue relatada prolijamente por el periódico Argos, que en su edición del 18 de agosto dijo: “El pueblo se hallaba verdaderamente exaltado de alegría, y ha dado a conocer hasta qué grado es entusiasta por las letras”. Se concretaron así una aspiración en la que el sacerdote había estado, curiosamente, acompañado por un político liberal: Bernardino Rivadavia.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la República Argentina Editorial Abril

El Mecanismo de Anticitera Función del Reloj Astronómico

El Mecanismo de Anticitera
Historia de su Descubrimiento

Por el año 1900, un grupo de exloradores marinos en busca de esponjas e  intentando buscar suerte en el fondo del mar, cerca de una isla griega llamada Anticitera,  se toparon por casualiadad con una rara pieza metálica que luego de un meticulo estudio resultó ser un mecanismo misterioso, que para algunos resultó ser la máquina del futuro. El físico inglés Derek J. de Solla Price empezó en los años 50 y luego de dos décadas junto a otro destacado físico  nuclear Charalampos Karakalos Descubrieron que había 27 ruedas de engranaje adentro, y que era tremendamente complejo. Era obvio que un mecanismo mecánico, formado por piezas de semejante precisión haya sido de aquella remota época, datado en unos 100 a.C.

SU HISTORIA: El Mecanismo de Antikythera es un artefacto antiguo creado para ser una máquina de medición de tiempo. Fue descubierto en un barco hundido en las inmediaciones de la isla griega de Antikythera, entre las islas de Kythera y Creta, y fue datado sobre el año 87 a.C.

mecanismo anticitera

El mecanismo de Anticitera (que data del año 87 a.C.) es una computadora analógica construida por científicos griegos diseñada para predecir posiciones astronómicas y eclipses con propósitos astrológicos y calendáricos así como las olimpiadas, tales como los ciclos de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad. Se trataba de un mecanismo de cálculos (el primer mecanismo de engranajes conocido) que en un principio se creía              
que era capaz de calcular con precisión la posición del Sol y de la Luna, pero que
luego se demostró que también podía hacerlo con las posiciones de Venus y Mercurio

Como decíamos antes, este  artefacto fue descubierto por unos buceadores, recolectores de esponjas marinas, en el año 1900 a una profundidad de unos 40 metros, así mismo también obtuvieron en dicho hallazgo varias estatuas, ánforas y otros objetos arqueológicos. El 17 de Mayo de 1902, el arqueólogo Spyridon Stais notificó a la comunidad internacional que una de las piezas poseía una rueda dentada incrustada en roca.

Este mecanismo es el artilugio mecánico más antiguo que ha sobrevivido hasta nuestros días, hecho de bronce en un recipiente de madera, y que ha intrigado y desconcertado a los historiadores de ciencia y tecnología desde su descubrimiento. La teoría más comúnmente aceptada es su función como una máquina u ordenador analógico diseñado para seguir el movimiento de los cuerpos  celestes.

Recientes reconstrucciones fiables del  objeto amparan  este análisis. Lo que vuelve  al mecanismo,  si cabe, más impresionante por el  empleo de un engranaje    diferencial, lo cual  se creía desde siempre que había sido inventado en el siglo XIII d.C.

Varios años después de su hallazgo, el  profesor  Derek  De  Solla Price, un historiador científico de  la  Universidad  de Yale (EE.UU.), publicó un artículo sobre  el  mecanismo  en  la revista  “Scientific American” en  Junio  de   1959,   cuando todavía    el    Artefactc Antikythera solamente había sido  inspeccionado  parcialmente.  Entre  1973 y  1974, dicho   profesor,   publicó   un análisis basado en imágenes de rayos gamma hechas por arqueólogos   griegos.   En este  análisis,   el   profesor Price, declaraba que dicho artefacto había sido construido por un astrónomo griego antiguo, Geminus de Rodas. Su conclusión no fue aceptada por los expertos de la época, ya que estos creían que los griegos antiguos poseían el conocimiento teórico pero no las habilidades prácticas necesarias para su creación.

En 1993, una reconstrucción parcial fue realizada por los australianos Frank Percival (relojero) y Alian George Bromley (Ingeniero informático). Este proyecto condujo a Bromley a revisar los análisis del profesor Price y a realizar unos nuevos, con unas imágenes de rayos X más perfeccionadas.

Años después John Gleave, un británico constructor de planetarios, construyó una funcional réplica del Mecanismo de Antikythera. De acuerdo con esta reconstrucción, el disco delantero muestra el progreso anual del sol y la luna a través del zodiaco en un calendario egipcio. El disco superior trasero muestra un período de cuatro años y tiene asociados discos que muestran el ciclo metónico de 235 meses sinódicos, lo que equivale a 19 años solares. El disco trasero inferior muestra el ciclo de un mes sinódico, con un ¡disco secundario mostrando el año lunar de meses sinódicos.

El mecanismo original de Antikythera permanece en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas (Grecia). Siendo interpretado ocasionalmente como un anacronismo y “piedra angular” por aquellos que pretenden probar la posibilidad del viaje en el tiempo.

Este artefacto es una muestra clara del gran avance tecnológico que se poseía, antes de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría y todos los conocimientos que en ella se albergaban, y que, como otros muchos, han tenido y tendrán que ser redescubiertos. Arquímedes (287-212 a.C.) fue el mayor inventor de la humanidad, seguido de lejos por Leonardo Da Vinci el cual fracasó en reinventar muchos descubrimientos del griego (como en el caso de odómetro -cuentakilómetros-). Es pues a Arquímedes a quien se le atribuye la invención del original (tal como narra el cronista romano Cicero en el año 212 a.C.) del que el Mecanismo de Antikythera posiblemente fuese réplica.

Así pues, la hipótesis de que este artefacto sea algún objeto perdido por algún viajero en el tiempo, se desvanece como el humo, ante la cada vez más fuerte evidencia de que la humanidad, de la Edad Clásica, estaba mucho más desarrollada a nivel tecnológico de lo que luego estuvo hasta el siglo XIX.

El ciclo metónico, en estudios de la astronomía y del calendario, es un múltiplo común aproximado de los periodos orbitales de la tierra y de la luna. Se compone de 19 vueltas orbitales de la tierra que equivale a 235 meses sinódicos (lunares). Esta medición es empleada en el calendario judío, y era conocido por el astrónomo griego Metón, quién lo divulgó en el año 432 a. C. Un mes sinódico es el periodo que transcurre entibados “lunas nuevas”, es pues una medición de calendario lunar.

El constructor y el propietario del mecanismo no han sido identificados. “Para fabricarlo era necesario un muy buen conocimiento de ingeniería y de astronomía, inimaginable tratándose de un periodo situado 1.700 años antes de la revolución científica de los siglos XVI y XVII ”. En el frente  los meses están escritos en el dialecto de la ciudad de Corinto, lo que hace suponer que el constructor  era originario de esta ciudad o de alguna de sus colonias situadas en las costas de Epiro, en el mar Jónico.

Fuente Consultada: Revista Código X Año 1/1

Historia de los Caciques Tehuelches Casimiro Biguá

Casimiro Biguá:
Historia de Caciques Tehuelches

A mediados del siglo pasado la desolada Patagonia austral era un vasto páramo que sólo el tehuelche conocía a la perfección. Sin embargo, los escasos poblados blancos, encaramados a duras penas sobre la costa, no vivían pendientes de los ataques indígenas, como en otros puntos del país.

Por el contrario, las relaciones con los aborígenes solían ser extremadamente cordiales, a tal punto que algunos de sus jefes se convirtieron en verdaderos aliados de los cristianos. Es el caso de Casimiro Biguá, descripto con prolijidad por el viajero y explorador británico George Musters en su conocida obra Vida con los Patagones, publicada en Londres en 1871 y escrita luego de haber recorrido durante un año el país tehuelche.

casimiro bigua

Musters anotó que el cacique medía más de un metro ochenta de estatura y poseía la agilidad propia de un jovencito, aunque ya frisaba por entonces los sesenta años. Aún no había canas en su abundante melena, y en sus ojos brillaba la luz de una inteligencia inquieta que se manifestaba, por ejemplo, en su hablar colorido y pintoresco.

Era un hombre aseado que vestía a la usanza gaucha y lucía a veces chaqueta militar, quizá para destacar su condición de jefe. A pesar de que el gusto desmedido por la bebida ya era común entre sus hombres, Biguá no lo compartía; por lo contrario, durante las celebraciones procura ba mantenerse sobrio.

Hay, desde luego, muchas lagunas que impiden conocer los pormenores de su vida y las circunstancias que lo llevaron a con vertirse en jefe. Se sabe que cuando Casimiro era apenas un niño su padre pereció en el valle del río Senguerr, en el transcurso do una batalla muy cruenta contra los indios araucanos.

Su madre huyó luego hacia Carmen de Patagones, donde por ese tiempo residía, coa vertido en estanciero, el marino francés Francisco Fourmatin, que durante la guerra contra el Brasil había obtenido patente de corso otorgada por el gobierno argentino.

Refiere la tradición —más que la historia— que Casimiro pasó a ser propiedad de Fourmatin a cambio de un barril de ron; el ex corsario, cuyo segundo apellido era Bigois (Biguá, según la pronunciación francesa), bautizó al indiecito llamándolo Casimiro Biguá.

La esclavitud, sin embargo, no era el destino inevitable del joven tehuelche, que al cabo de algún tiempo huyó al desierto iniciando una trayectoria que lo convirtió en líder de una numerosa tribu. En la ciudad chilena de Punta Arenas obtuvo grado, sueldo y raciones de capitán, pero pronto abandonó el territorio transandino para no verse comprometido en un motín de presidiarios.

Tiempo después el comandante Luis Piedrabuena —que hacía viajes entre Punta Arenas y las islas Malvinas— proveyó a la tribu de Casimiro de víveres y otros elementos, lo que impulsó al cacique a levantar sus toldos cerca del actual puerto de Santa Cruz. La actitud de Piedrabuena no era antojadiza: en momentos en que la soberanía nacional en la Patagonia era seriamente cuestionada por Chile, el valiente marino consideró necesario ganar a Biguá para la causa argentina.

Por eso lo condujo en su nave hasta Buenos Aires, donde el jefe aborigen fue recibido por el presidente Mitre, que le extendió el despacho de teniente coronel con asiento en la bahía Gregorio. Desde entonces la bandera nacional flameó sobre los toldos de Casimiro, y la tribu comenzó a vigilar la frontera.

Uno de los caciques que respondía a la autoridad de Biguá era el célebre Orkeke, que también se singularizó por su lealtad al gobierno de Buenos Aires. Piedrabuena, Francisco Moreno, Carlos María Moyano, Ramón Lista y otros exploradores de la región dejaron abundantes testimonios de la solidaridad del jefe indígena, que los ayudó en varias  oportunidades.

Juan Andrés Cuello Freyre anota que Orkeke acaudillaba una tribu cuya área de dispersión se extendía desde el estrecho de Magallanes hasta el río Deseado, la que cambiaba periódicamente de residencia siguiendo a los animales que cazaban. Además, el cacique viajaba con frecuencia a Punta Arenas para vender pieles de guanaco, plumas de ñandú, mantas y btros productos; allá rechazó repetidamente las ofertas de los gobernadores de la provincia chilena de Magallanes, que intentaron ganarlo como aliado.

Su posición en ese sentido era tan firme que cuando Papón —sucesor de Casimiro Biguá— aceptó recibir raciones del gobierno chileno, se negó a reconocer su autoridad y continuó enar-bolando el pabellón argentino sobre sus toldos. A pesar de esas y otras actitudes, al promediar el año 1883 Orkeke fue hecho prisionero junto con su tribu, ya menguada, por orden del coronel Lorenzo Vintter, encargado de dirigir las últimas operaciones contra las tribus que aún vagaban libremente por el desierto.

Era una afrenta que Orkeke no merecía y que no tardó en ser reparada por orden del presidente Roca: cuando el cacique llegó a Buenos Aires fue puesto inmediatamente en libertad y homenajeado con banquetes, funciones de teatro y otros agasajos.

Por desgracia, no faltaba mucho para que lo sorprendiera el final: una terrible pulmonía lo atacó durante su estadía en la capital y ocasionó su muerte el 13 de septiembre de 1883 en una sala del Hospital Militar. Según relata La Nación del 14 de septiembre de 1883, el cacique, abatido, se preguntaba: “Si me muero, ¿qué dirá el gobierno?”. Las autoridades, en realidad, lamentaron su deceso. Orkeke era un buen argentino.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril

John P. Robertson en la Batalla de San Lorenzo con San Martín

Mister Robertson en Argentina
Su Experiencia Junto a San Martín

Como muchos subditos ingleses arribados después de la Revolución de Mayo, el joven John Parish Robertson recorría el país estableciendo vínculos comerciales, vendiendo mercaderías y satisfaciendo pedidos de su clientela dispersa por el país. Entonces—enero de 1813— viajaba con destino al Paraguay con varios encargos para las autoridades.

Al quiínto día de su partida de Buenos Aires, el inglés llegó a la posta de San Lorenzo, donde se enteró de que no podía proseguir viaje porque todos los caballos habían sido requisados y el enemigo español merodeaba por el río.

“Todo lo que pude convenir con el maestro de postas —anotó en su libro Letters on Paraguay— fue que si los marinos desembarcaban en la costa, yo tendría caballos para mí y mi sirviente estaría en libertad de emigrar al interior con su familia.”

combate de san lorenzo

Este convenio dio cierta tranquilidad al joven comerciante, que decidió dormir un poco procurando despreocuparse de los temores que lo embargaban.

Es que Robertson era uno de los ingleses que habían burlado el bloqueo decretado por la corona es pañola contra sus dominios insur gentes y sabía que si los español les le echaban mano no las pasa ría muy bien. Por eso dio un respingo cuando fue despertado por un  “tropel   de caballos,  ruido de sables y rudas voces de mando a inmediaciones de la posta”.

Su ca rruaje fue flanqueado por un par de soldados y uno de ellos desce rrajó  un  imperativo  “¿Quién está ahí?”, a lo que el inglés, dándose por  prisionero  de   los  españoles respondió:  “Un viajero”,  tratando de   disimular   su   acento   inglés “Apúrese y salga”, lo conminaron En eso estaba cuando se acercó una persona que dijo a los soldados:   “No   sean   groseros;   no   es enemigo”. Robertson sintió entonces que la tranquilidad le volvía al cuerpo.

Era   la  voz   del   teniente coronel José de San Martín.

Una vez presentados, Robertson supo por boca del jefe militar que “el Gobierno tenía noticias soguras de que los marinos españoles intentarían desembarcar esa mis ma mañana, para saquear el país circunvecino”. Por eso estaba San Martín allí, al frente de 150 granaderos a caballo que había traído desde  Buenos  Aires en  marchas nocturnas para no ser observado desde el río.

Después de las primeras palabras el inglés metió manos en los baúles y convidó a los presentes  con   un  vaso  de  vino; luego  solicitó   a  San  Martín   que le permitiera acompañarlo hasta el convento  cercano.  El jefe de Hos granaderos accedió, no sin antes darle varios  consejos:  “‘Recuerde solamente que no es su deber ni oficio pelear. Le daré un buen caballo y si ve que el día se pronuncia contra nosotros, aléjese lo más ligero posible. Usted sabe que los marineros no son de a caballo”.

Cuando llegaron, el 3 de febrero comenzaba a amanecer, y las brumas del Paraná se iban disipando lentamente. La calma que reinaba en los tres lados del convento visibles desde el río indicaba a los infantes de la marina española que el edificio había sido abandonado, pero en la parte posterior Has cosas eran muy distintas.

Por el portón que daba entrada, al amplio patio trasero   desfilaron   con   sigilo   los granaderos, divididos en dos escuadrones. Su  comandante subió luego a la torre del convento acompañado de dos o tres oficiales y del inglés y “con ayuda de un anteojo de noche y a través de una ventana   trasera  trató   de   darse cuenta de la fuerza y movimientos del   enemigo”.    Los   siete   barcos españoles estaban a la vista.

Al pie de  la barranca, aprestándose a subir, pudieron contarse unos trescientos veinte infantes que debían escalar un angosto sendero. Era evidente que no tenían la menor idea de que los acechaban, y se movían con la mayor despreocupación.  En las filas patriotas la tensión crecía con cada minuto que pasaba. Mientras los españoles trepaban la barranca, San Martín  y  sus  oficiales bajaron  a ponerse al frente de los escuadrones, ocultos tras las aüas del edificio.

Cuando todo estuvo listo, San Martín subió una vez más a la torre, regresó corriendo y alcanzó a decir: “Ahora, en dos minutos más estaremos   sobre   ellos,   sable   en mano”.   Sobrevino   entonces   una espera  impaciente,  pues  la tropa tenía orden de no disparar un solo tiro y el  enemigo se aproximaba con  banderas  desplegadas  mientras “sus tambores y pitos tocaban marcha    redoblada”.

Cuando    la tensión amenazaba hacer estallar el  pecho   de   los  granaderos,   se oyó bien clara !la orden esperada: “¡A  la  carga!”. Los escuadrones salieron como rayos de su escondite, flanquearon  al  enemigo  por ambas alas y comenzaron a aniquilarlo, en medio de un remolino de sables.

Completamente sorprendidos, los españoles atinaron a hacer una descarga de fusilería que Robertson   calificó  de   “desatinada” por lo poco exitosa. Todo lo demás fue derrota, estrago y espanto   entre   aquel   desdichado cuerpo”, escribió el inglés, y agregaba que “en un cuarto de hora el terreno estaba cubierto de muertos y heridos; según su testimonio de todos los que desembarcaron volvieron a sus barcos apenas cincuenta”.

Las bajas de los patriotas fueron  ocho,  y   míster   Robertson suplicó al vencedor que en obsequio de los heridos aceptara “mi vino y mis provisiones”.

Se dieron luego   un   abrazo  y  el   inglés   se alejó, impresionado aún por la excitante experiencia.

Historia de la Familia Posse en Tucumán

Historia de la Familia Posse en Tucumán

En la segunda mitad del siglo dieciocho llegó a Tucumán un nativo de La Coruña que había “cruzado el charco” hasta el Plata, junto con dos hermanos, y se había afincado en el noroeste. Seguramente Manuel Posse no se imaginaba por entonces que con el andar del tiempo se convertiría en patriarca de una familia que brilló durante varios decenios sobre el horizonte provincial.

Jose Posse en TUcumán

José Posse

Don Manuel se desempeñó como funcionario del Cabildo colonial, y su habilidad para el comercio le permitió amasar una de las mayores fortunas de Tucumán, a tal punto que —según la información volcada por Carlos Páez de la Torre en un artículo de divulgación histórica— sus negocios llegaron a abarcar los principales ramos de la economía local.

Al morir, quedó al frente del emporio su hijo Felipe, nacido en 1806, quien a su vez acrecentó considerablemente la fortuna familiar. Al igual que su padre, Felipe Posse también intervino en los asuntos públicos: participó en una conspiración contra el caudillo federal Alejandro Heredia, que al ser descubierta le habría costado la vida de no ser por la oportuna mediación de Juan Bautista Alberdi, Gracias  a  esto  pudo  seguir  actuando tanto en negocios como en política: contribuyó al erario en varias oportunidades en que el respaldo de los Posse fue decisivo, y en 1870 fundó el ingenio San Felipe.

Entre las personalidades des tacadas que frecuentaron su lujóse mansión —la primera pintada “al óleo” en la capital provincial— figuró Paul Groussac, que conoció muy de cerca a la familia y dejó escritas interesantes observado nes sobre algunos de sus miembros.   Con respecto a José Posse (nieto de don Manuel y sobrino de Felipe), Groussac no dudó en afirmar que era “una inteligencia de primer orden”, a la que atribuía escasa erudición pero sobrado talento literario.

Es que José Posse fue uno de los periodistas más polémicos de su época e intervino asiduamente en la política provincial. Amigo de Sarmiento y antirrosista acendrado, fue legislador de su provincia en tiempos de la Liga del Norte y tuvo que emigrar a Chile en 1841, de donde volvió tres años después, amparado por la tolerancia del gobernador federal Celedonio Gutiérrez.

Más adelante, cuando eran otros los aires que soplaban en la República, ejerció varios ministerios e interinatos como gobernador: inclusive llegó a ser titular del Poder Ejecutivo provincial entre 1864 y 1866. Dueño de una pluma en extremo cáustica, publicó decenas de artículos casi siempre polémicos en periódicos de Tucumán y de Buenos Aires y sostuvo infinidad de encontronazos verbales con sus adversarios.

Su espíritu inquieto y combativo no se ablandó con los años. Su forma de ser lo llevó a intervenir en episodios que ¡lustran sobradamente el carácter que gastaba. Anciano ya, con la vista casi anulada por una ceguera progresiva, quiso la mala suerte que sufriera una caída en plena calle.

Lo ayudó a reincorporarse alguien que luego lo guió hasta su domicilio; cuando don Pepe preguntó a quién debía agradecer la atención y se enteró de que se trataba de un viejo adversario político suyo, exclamó ante la sorpresa del comedido: “¡Qué desgracia, Señor! ¡Ser viejo, ciego y enfermo, caerse en la calle y que venga cualquier sinvergüenza a socorrerlo!”.

Otro de los miembros de la familia que se hizo famoso fue Wenceslao Posse. Decidido opositor de Rosas, participó en la revolución de los “Libres del Sur” y en la Liga del Norte, y —como su primo José— regresó a su provincia bajo el gobierno de Celedonio Gutiérrez. En 1845 instaló el ingenio Esperanza, que con el correr delt tiempo se convirtió en un riquísimo emporio y le sirvió para sustentar un enorme poderío político y social.

En 1866 sucedió en la gobernación a José Posse, y, aunque fue derrocado por una revolución, su influencia no disminuyó, puesto que su fabuloso patrimonio personal le permitió prestar auxilio financiero incluso al gobierno nacional. Su hermano Juan siguió el destino familiar —el azúcar— y en 1870 fundó el ingenio San Juan, a pocos kilómetros de la capital provincial.

Dieciséis años después llegó a ser gobernador de la provincia y hubo de afrontar la devastadora epidemia de cólera que azotó a Tucumán entre 1886 y 1887, ocasionando más de cinco mil víctimas. Fue derrocado por un alzamiento alentado por el gobierno nacional de Juárez Celman (el unicato), que por otra parte era apoyado por otro miembro de la familia: Benjamín, quien ejercía el periodismo en Buenos Aires y se trabó en tormentosas polémicas con varios personajes de la época. También entreverado en política anduvo Emigdio Posse, hermano de Juan y Wenceslao y fundador del ingenio La Reducción.

Distinta fue la trayectoria de otro Posse célebre: David, que si bien no soslayó las aguas de la política y de la actividad cañera, se destacó principalmente como médico, desarrollando una actividad rayana en el heroísmo cuando el cólera se abatió con toda su furia sobre Tucumán. En realidad, desde que aquel inmigrante español fundó la familia hasta la primera década del siglo actual no hubo en todo Tucumán quien igualara el predicamento y poderío económico de los Posse, durante decenios amos virtuales de la provincia.

Ese formidable poder, sin embargo, no les sirvió para recuperarse del tremendo golpe que en su momento significó la muerte de Wenceslao, Juan y Pepe. Con ellos se cerró una etapa de la vida tucumana.

La Independencia de la Banda Oriental Historia y Desarrollo

Resumen: Historia De La Independencia De La Banda Oriental

Ocupado desde 1816 por un ejército brasileño que había acudido para luchar contra José Gervasio de Artigas, lo que hoy es Uruguay quedó convertido en dependencia portuguesa en julio de 1821, cuando un grupo de diputados reunidos bajo la tutela de las armas imperiales decidió incomporar el territorio al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves.

En reacción a esa situación, en septiembre de 1823 varios orientales iniciaron un alzamiento que fue aplastado por las fuerzas de ocupación, y poco después se organizó la llamada Provincia Cisplatina. Sin embargo, la paz no sería duradera. En abril de 1852 un grupo de 33 orientales desembarcó en La Agraciada.

juramento de los 33 orientales

Luego de la batalla de Ayacucho, Lavalleja reunir una fuerza expedicionaria que se dirigiría a la Banda Oriental para liberarla del dominio brasileño. La empresa fue exitosa ya que el 19 de abril de 1825 los treinta y tres orientales estaban poniendo sus pies en la Playa de la Agraciada.

Bien pertrechados y con abundantes recursos suministrados por algunos estancieros bonaerenses, entre ellos Juan Manuel de Rosas, los insurrectos no tardaron en conseguir eí apoyo masivo de la población. Con excepción de Montevideo, Colonia y Mercedes —defendidas por la escuadra brasileña—, en pocas semanas los célebres Treinta y Tres recuperaron el control de la Banda Oriental y despertaron una oleada de entu siasmo en las  Provincias Unidas.

Como desde Santa Fe y Entre Ríos cruzaban constantemente partidas gauchas que se incorporaban a las fuerzas  de Lavalíeja,  el  gobierno brasileño, que ya antes había pro testado por la expedición de los Treinta y Tres,  elevó   una  nueva queja a las autoridades argentinas. Estas dispusieron entonces armar un Ejército de Observación, destinado sobre la ribera del río Uruguay.

Mientras se organizaba esa fuer za, el 25 de agosto de 1825 los patriotas   orientales   celebraron    un congreso en la localidad de La Florida y declararon nula su depen dencia del Brasil y proclamaron su decisión de permanecer unidos a las restantes provincias argentinas. Después de diversos trámites y vacilaciones,  el Congreso Constituyente   reunido   por   entonces   en Buenos Aires aceptó la incorpora ción de los diputados orientales y reconoció a la Banda Oriental co mo parte de las Provincias Unidad, acto que precipitó la declaración de guerra por parte del Brasil.

Bajo el mando supremo del ge-neral Carlos de Alvear y capitaneado por oficiales fogueados en las luchas de la Independencia —Paz, Lavalle, Pacheco, Brandsen, Olavarría y otros—, el Ejército de Observación cruzó el río Uruguay y penetró en territorio oriental, donde obtuvo una serie de triunfos que culminaron con las resonan-tes victorias de Bacacay, Ituzaingó, Camacuá y Yerbal, libradas entre febrero y abril de 1827.

Entre tanto, al mando del almirante Guillermo Brown, las fuerzas navales argentinas —netamente inferiores en número y potencia de fuego— también infligieron graves reveses a los brasileños derrotándolos en repetidas oportunidades.

Pero mientras los sucesos bélicos se desarrollaban favorablemente, la trama de la lucha diplomática se complicaba. Inglaterra, interesada en asegurar la libre navegación del río de la Plata para extender su comercio, no veía con buenos ojos la posibilidad de que el estuario quedara bajo el dominio de una sola nación y comenzó a vigilar atentamente el desarrollo del conflicto. Movilizando sus influencias en el Brasil y la Argentina, la diplomacia británica planteó la conveniencia de hacer de la Banda Oriental un Estado independiente.

En septiembre de 1826 llegó a Buenos Aires el alto diplomático inglés lord Ponsonby, que en un arranque de sinceridad confesó al argentino  José María Roxas y Patrón: “La Europa no consentirá jamás que sólo dos Estados, el Brasil y la Argentina, sean dueños exclusivos de las costas orientales de la América del Sur desde más allá del Ecuador hasta el Cabo de Hornos”.

Resultado de las sugerencias y presiones británicas fue la misión del cónsul argentino Manuel José García, quien el 24 de mayo de 1827 firmó con represenr tantes brasileños un tratado preliminar por el cual la República Argentina renunciaba a todo derecho sobre la “Provincia Cisplatina”, se disponía a indemnizar al Brasil por los daños ocasionados por la guerra de corso y pedía a Inglaterra “la garantía de la libre navegación del Plata” por quince años: todo lo ganado en los campos de batalla se perdía en la mesa de negociaciones.

La indignación que el acuerdo suscitó en Buenos Aires precipitó la caída del primer presidente argentino, Bernardino Rivadavia, y su definitivo ocaso político. Tras un breve interinato a cargo de Vicente López, asumió el poder Manuel Dorrego, en carácter de gobernador de Buenos Aires. El Congreso Constituyente le confió la dirección de las relaciones exteriores.

La pesada herencia jaqueó permanentemente a Dorrego, sometido a presiones de todo tipo por parte de los ingleses y los intereses ligados a éstos. Su renuencia a aceptar un arreglo que separase la Banda Oriental del resto del país disgustó sobremanera a Ponsonby.

El 20 de agosto de 1828 Dorrego comunicó al encargado de negocios argentino en Londres que había decidido “resistir la idea de la independencia de la Banda Oriental”. Su intención era proponer una autonomía temporaria, un período de ensayo sujeto a una decisión posterior que adoptarían los orientales, pero no pudo llevarla a cabo. Cercado políticamente, hubo de ceder, y el 27 de agosto se firmó una convención preliminar de paz que establecía en su punto primero la renuncia del Brasil y de las Provincias Unidas a la Banda Oriental.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril

La Doctrina Drago Origen y Objetivo del Principio Historia

Origen y Objetivos De La Doctrina Drago

luis maria drago

Luis María Drago (1859-1921), jurista, político y escritor argentino. Nació en Buenos Aires y estudió la carrera de Derecho. Entre 1902 y 1903 fue ministro de Relaciones Exteriores de su país, y más tarde pasó a ser miembro del Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya (Países Bajos). Drago es principalmente conocido como autor de la denominada Doctrina Drago, cuyo propósito era servir de corolario a la Doctrina Monroe de 1823.

A principios de siglo Venezuela le halló ante la imposibilidad de saldar las deudas contraídas tiempo atrás con las principales potencias europeas; por este motivo fue seriamente advertida por Inglaterra, Italia y Alemania en 1902: si no pagaba, se exponía a graves represalias.

En realidad, la intervención Estaba prácticamente en marcha, pues antes de lanzar sus a menazas, Alemania e Inglaterra consul-taron la opinión de los Estados Unidos, que fue resumida en un memorándum dirigido a Alemania por el secretario de Estado, Hay, el 16 de diciembre de 1901: “No garantizamos a ningún Estado contra la represión que su mala conducta pudiera acarrearle…”.

En los últimos días de 1902 el ministro argentino en Washington, García Merou, comunicó a su gobierno la agresión que se estaba urdiendo contra Venezuela, y el Ministro de Relaciones Exteriores argentino, Luis María Drago, fijó entonces una posición clara.

Luego de una serie de consideraciones icerca de las relaciones entre prestamistas y prestatario,  afirmó que nuestro gobierno se había sentido alarmado “al saber que la falta de pago de los servicios de la deuda pública de Venezuela se indica como una de las causas determinantes del apresamiento de su flota, del bombardeo de uno de sus puertos y del bloqueo de guerra rigurosamente establecido para sus costas. Si estos procedimientos fueran definitivamente adoptados, establecerían un precedente peligroso para la seguridad y la paz de las naciones de esta parte de América. El cobro militar de los empréstitos supone la ocupación territorial para hacerlo efectivo, y la ocupación territorial significa la supresión o subordinación de los gobiernos locales en los países a que se extiende”.

Las consideraciones de Drago cayeron como un baldazo de agua fría sobre los acreedores de Venezuela, y su tesis fue debatida en todos los círculos diplomáticos. Cuatro años más tarde el derecho internacional la consagraba en La Haya como un precepto que debía regir las relaciones entre todos los pueblos de la Tierra.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la República Argentina Editorial Abril

 

Italia No Reconoce la Independencia de Argentina Incidentes

Incidente Con Italia Por No Reconocer la Independencia de Argentina

INCIDENTE ENTRE ITALIA Y LA ARGENTINA: A mediados de 1834 Buenos Aires recibió la visita de varios oficiales de la fragata de guerra sarda Ammiraglio de Geneys, que había conducido a Río de Janeiro al representante diplomático del reino de Cerdeña, uno de los estados más importantes del entonces fraccionado territorio italiano.

Los viajeros fueron muy bien recibidos, y su presencia alentó las inquietudes tendientes a incentivar el intercambio entre Cerdeña y las Provincias Unidas, Ante el pedido de algunos vecinos y comerciantes, el embajador sardo en Brasil, conde Palma, nombró agente consular a don Pedro Plomer, un fuerte comerciante de plaza.

Manuel Vicente Maza

Sin embargo, una medida dictada por el gobernador Manuel Vicente Maza malogró el intento diplomático, puesto que un decreto firmado por él en octubre de 1834 estableció que no se admitiría “cónsul alguno general, ni particular, ni ninguna otra clase de Agente de Comercio, de cualesquiera de los Estados o Naciones que no hayan reconocido la independencia de la República”.

Las relaciones diplomáticas formales se establecerían recién dos años más tarde, cuando llegó a Buenos Aires el barón Enrique Picolet d’Hermillon, enviado del rey de Cerdeña, quien no tardó en firmar un protocolo por el cual Su Majestad reconocía la independencia argentina.

El documento, firmado el 12 de mayo de 1836 y ratificado el 18 de septiembre, hizo de Cerdeña el primer Estado italiano que estableció relaciones oficiales con nuestro país y el quinto que reconoció su independencia. Nombrado cónsul general de Cerdeña en el Plata, el barón Picolet d’Hermillon  entabló   muy  cordiales   relaciones con las autoridades, pero hacia 1840-45, cuando se cernía el bloqueo anglo-francés sobre el país, tomó posición en favor de la agresión europea.

Para peor los navíos sardos intervinieron en la expedición franco-inglesa que remontó el Paraná, y un subdito del reino —José Garibaldi— saqueó la ciudad de Gualeguaychú.

Garibaldi en Argentina

Obviamente, por ese tiempo las funciones del barón sufrieron una brusca interrupción —Rosas lo tildó de “enemigo perverso y sanguinario”, pero una vez pasada la tormenta volvió a su tarea diplomática. El 11 de agosto de 1848 anunció al ministro argentino de Relaciones Exteriores, Felipe Arana, que el rey Carlos Alberto había abrazado la causa de la unidad italiana, y que a partir de entonces la nueva bandera de su reino sería la tricolor.

Arana respondió de inmediato comunicándole que no bien la goleta de guerra Fama enarbolara el nuevo símbolo, éste sería saludado con los 21 cañonazos de estilo. De esta manera Buenos Aires vio flamear por primera vez la bandera tricolor de Italia el 13 de agosto de 1848, y los sardos que vivían en la ciudad celebraron con júbilo el acontecimiento.

Sin embargo, pocos días después un entredicho derivado precisamente de esos festejos tuvo serias consecuencias: Picolet increpó en público al jefe de policía porteño por no haber permitido que los subditos sardos colocaran la bandera en sus casas sin autorización del gobierno —como entonces prescribían las reglamentaciones— a causa del incidente, el diplomático fue expulsado del país. Dos años más tarde Víctor Manuel II procedió a designar un nuevo representante, que fue reconocido en 1850.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la República Argentina Editorial Abril

Zabala Juan Maratonista Argentino El Ñandú Criollo Medallo Oro

Zabala Juan Maratonista Argentino
Medalla de Oro Juegos Olímpicos de Londres

Zabala Juan Carlos Maratonista Medalla Oro

El maratonista rosarino Juan Carlos Zabala brilló en los Juegos Olímpicos por su hazaña atlética.Fue tan agotadora que debió estar los siguientes dos días sin apoyar los pies y postrado en una cama durante 24 horas,. El atleta estadounidense, Jesse Owens, lo invitó a la ciudad del cine americano y le presentó a la famosa actriz Ginger Rogers. Aunque su corazón estaba guardado para alguien más.

El apodo se lo puso un periodista   del   diario  porteño  Crítica, que como todo el periodismo de la década del treinta comenzó a relatar con entusiasmo los resonantes triunfos que obtenía Juan Carlos Zabala en las pistas del Viejo Mundo.

En  realidad,  la campaña europea  del  maratonista  rosarino había sido precedida por una sucesión   de   victorias   locales   que culminaron cuando ganó el campeonato sudamericano correspondiente a los diez mil metros llanos.

Prestigiado  por esas  victorias,  a mediados de 1931 partió a Francia junto con el entrenador Alejandro Stirling, y poco después corrió en Berlín una carrera con el finlandés Paavo Nurmi, que era entonces la estrella máxima en pruebas de largo aliento.

De físico esmirriado y baja estatura, Zabala fue pronto objeto de chanzas e ironías para los cronistas deportivos germanos, pero su actuación pronto las trocó en admiración: llegó segundo, apenas unos metros detrás del gran Nurmi, que lo pasó en los últimos tramos.

Desde  entonces  todo  el mundo siguió con interés su campaña: de 36 carreras sólo perdió dos y empató una, y además tuvo la satisfacción de batir el récord mundial de los treinta kilómetros. Estas actuaciones lo conviritieron en una firme esperanza argentina en   los juegos  olímpicos de  Los Angeles, adonde partió a mediados de 1932.

El 7 de agosto los 75.000 espectadores que colmaban el estadio olímpico de esa ciudad contemplaron con escepticismo a ese delgado muchacho de veinte años que llevaba puesta una gorra blanca y que encabezó el pelotón a la salida del estadio. Dos horas, 31 minutos y 36 segundos más tarde el argentino regresaba primero al punto de partida luego de pasar en el último tramo al inglés Wright.

En  la Argentina de  1932, agobiada   por   una   aguda   depresión económica,   el  triunfo  de Zabala fue una de las noticias más festejadas del año, y el “Ñandú” criollo pasó   a   integrar   la   galería   de grandes  valores  del  deporte  nacional.

zabala medalla de oro en Londres

En 1931 en os Juegos Olímpicos de Los Ángeles , Juan Carlos Zabala rompió con la tradición en que siempre las maratones eran  ganadas por los europeos y lo hizo en un tiempo único:2h 31′ 36”. Siendo muy joven , con apenas  20 años y arrancando por delante de sus rivales, el “ñandú” argentino llegó con una ventaja de 20” sobre el británico Samuel Ferris y obtuvo el oro.

Antes de los siguientes Juegos Olípicos de 1936 a realizarse en Berlín, debió dejar de correr debido a una lesión física, se casó con una dinamarqués radicada en Buenos Aires llamda Elsa, se traslandan a Alemania donde trabajó como profesor de educación física, pero siempre con su corazón en la amada Argentina.

Falleción el 24 de enero de 1984, sus incansables piernas dejaron de correr para siempre, pero ssus pasos quedaron marcados en la eternidad del atletismo argentino.

Biografía de Rodrigo Rodriguez Compositor Musical

biografia de rodrigo rodriguez

Biografía de Rodrigo Rodríguez
(San Carlos de Bolívar, Argentina, 1978) Músico y compositor Hispano Argentino.

Reconocido intérprete de shakuhachi y compositor nacido en Argentina, 1978. Formado en la música clásica desde su niñez estudió guitarra clásica la mayor parte de sus años previos al shakuhachi, como compositor y músico tiene más de 6 discos publicados.

rodrigo rodriguezRodrigo Rodriguez compositor musical

Rodrigo tras emigrar a España con sus familia, estudió música clásica tomando la guitarra como instrumento.

Desde muy temprana edad tuvo un interés profundo en músicas del mundo, y otras culturas.Fue entonces cuando descubrió la flauta shakuhachi.

Rodrigo ha vivido y estudiado shakuhachi en Tokio con el maestro Kohachiro Miyata uno de los referentes del shakuhachi en Japón.

Entre los conciertos que ha realizado hasta la fecha, podemos destacar que actuó en el Tokyo Imperial Hotel, eventos de la NHK en Japón y en el Templo del Gran Buda de Kamakura.

En el 2012 Rodrigo recibe invitación del Ministerio del Exterior Ruso para actuar en Gran Conservatorio de Moscú (Tchaikovsky Conservatory) (XIV International Music Festival “The Heart of Japan”.

En año 2013 Rodrigo pública “The Road of Hasekura Tsunenaga” un disco en homenaje al aniversario de los 400 años de relaciones España – Japón con el apoyo nominal y auspiciado por Fundación Japón, Embajada de Japón en España, Asociación Casa Galicia Japón, y Ayuntamiento Coria del Río.

Este proyecto musical fue aprobado e incluido dentro del Año Dual España – Japón 2013-2014 de la embajada del Japón en España.

Su trabajo en la investigación, enseñanza  y como concertista lo convierten en una de las figuras principales implicadas en el proceso de divulgación de la música para flauta shakuhachi en España.

Web Oficial: http://www.rodrigo-rodriguez.info

Biografia de Hudson Guillermo Obra Científica

Guillermo Hudson nació en Quilmes , el 4 de agosto de 1841 ( fallece en 1922), hijo de padres norteamericanos. Fue escritor y un destacado naturalista argentino que vivió en Inglaterra, gran amante de la naturaleza. Realizó extensos viajes, en los cuales pudo estudiar el interior de Argentina, Uruguay y Brasil. En 1874 viajó a Inglaterra, donde luego residiría. Allí se casó con Emily Wingrave.

Guillermo Hudson

Los padres de Hudson eran norteamericanos: Daniel Hudson, nació en Massachusetts y Carolina Augusta Kimble, en Maine. Como las familias de ambos no querían autorizar el noviazgo, los jóvenes se marcharon a Boston, donde se casaron y, desde allí, seis años después, emprendieron viaje hacia América del Sur.

El Río de la Plata los atrajo y, con el pequeño capital que tenían, compraron ovejas y un terreno, en el partido de Quilines, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Una pequeña estancia, llamada “Veinticinco ombúes” -hoy museo-, fue el lugar donde nació, el 4 de agosto de 1841, Guillermo Enrique Hudson.

Hijo de aquellos puritanos emigrados, que hicieron suya la historia de capuletos y mónteseos, el niño fue creciendo junto a otros cinco hermanos (tres varones y dos mujeres), en medio de una vida libre y natural..

Más adelante, la familia se trasladó a Chascomús, donde el padre, junto a las tareas del campo, para aumentar sus magros ingresos, atendía también un comercio. La madre, mientras tanto, seguía educando a los hijos y les inculcaba su amor por los pájaros y las flores, por los árboles y las plantas. Se detenía con ellos, muchas veces, para contemplar la belleza de un paisaje o, simplemente, la clara limpidez del cielo.

Cuando Guillermo, apenas adolescente, cayó gravemente enfermo, este acercamiento con su madre se acentuó. Ella lo atendía y lo cuidaba; dialogaban a toda hora y, en tales conversaciones, prevalecía siempre un tema: el de la Naturaleza. Carolina Augusta Kimble murió cuando Guillermo ya tenía 31 años.

Fue, para él, una pérdida irreparable. La familia volvió a “Veinticinco ombúes” y Guillermo Enrique Hudson -un hombre con alma de adolescente- se alistó en el ejército, como soldado de caballería. Pero su vocación, su firme, su indeclinable vocación, era la de naturalista: zoólogo, ornitólogo, botánico. ..

Trató de organizar un museo de pájaros y, tras estudiarlos con todo detalle, se puso en contacto con Burmeister, que dirigía el Museo de Historia Natural, en Buenos Aires. Este destacado investigador lo orientó en su afición y, al poco tiempo, ya enviaba trabajos y colecciones al Instituto Smithsoniano de Washington y a la Sociedad Zoológica de Londres.

Viajero infatigable, Hudson recorrió el Uruguay y el Brasil, el Chaco y la Patagonia, lugares donde recogió abundantísimo material que luego utilizaría en sus futuros trabajos. Estos pueden ser clasificados en dos categorías: Io) los libros literarios, como “Allá lejos y hace tiempo” (recuerdos de su primera infancia), “La tierra purpúrea” (maravillosa novela descriptiva sobre el Uruguay) y “El ombú (estampa del campo argentino donde se incluye un cuento perfecto: el del overo); 2o) los libros científicos, como “Pájaros de Río Negro, en la Patagonia” (su primera publicación, realizada, en inglés, por la Sociedad Zoológica de Londres), los dos tomos de “Ornitología argentina”, “El libro de un naturalista” y “Pájaros del Plata”, por no citar sino algunos, entre sus múltiples aportes.

Todos ellos fueron editados en Inglaterra, país al cual Hudson se trasladó a los 46 años, ya formado, y donde, al año siguiente, se casó con Emily Wingrave, fueña de la pensión donde vivía y que, pese a ser mayor que él, lo acompañó durante toda su vida y lo admiró y comprendió como nadie.

Ella murió en marzo de 1921 y Hudson, a los 81 años, el 18 de agosto de 1922.

Nuestras especies de pájaros, que absorvieron el interes científico de Hudson.

especies de pajaron de rio de la plata

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°42 Guillermo Hudson Edit. Cuántica

Independencia de Venezuela y Países de Nueva Granada

RESUMEN HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA Y NUEVA GRANADA

ANTECEDENTES: A comienzos de 1810, la situación militar y política de la península ibérica se tornó sombría.Napoleón encomendó apurar las operaciones en el sur de España, y el 31 de enero de ese año se apoderó de Sevilla, para cuatro días más tarde poner sitio a Cádiz.

Estos rápidos y efectivos movimientos hicieron que la Junta Central se disolviera y el poder lo asumiera una Regencia con discutidas facultades, que fue cuestionada desde su mismo origen. España se hallaba, sin duda, en una situación extremadamente angustiosa, tanto en lo militar como en lo político, y todo hacía prever un fracaso inmediato, con la definitiva subordinación a Napoleón.

La llegada de estas noticias a América tuvo honda repercusión. Las provincias americanas debían recurrir, pues, a sus propios arbitrios para organizarse políticamente, por lo menos mientras subsistiera tal estado de cosas. La oportunidad era brillante para los patricios, es decir, los criollos, a quienes las circunstancias brindaban la ocasión de constituir juntas locales para salvar en ultramar los derechos del legítimo soberano.

Caracas dio el ejemplo cuando un cabildo extraordinario asumió la autoridad gubernativa de la Capitanía general venezolana, bajo juramento de fidelidad a Fernando VII (19 de abril). Situaciones similares se produjeron en Cartagena (14 de junio) y Santa Fe de Bogotá (20 de julio); en México, el cura de Dolores, Miguel Hidalgo, encabezó la rebelión contra el mal gobierno colonial, con vivas al rey (16 de septiembre), dos días antes de que el Cabildo de Santiago de Chile eligiera también una Junta Gubernativa en nombre de Fernando VII Así, en el término de cinco meses, la América española, con excepción del virreinato peruano y de la Nueva España, quedó en manos de dirigentes criollos.

VENEZUELA: LA CAPITANÍA GENERAL DE VENEZUELA
La Capitanía General de Venezuela estaba gobernada por el capitán general Vicente Emparán. Su capital era la ciudad de Caracas, en la provincia del mismo nombre.

Todo empezó el Jueves Santo del año 1810 (18 de abril) en Caracas, patria de Miranda y de Bolívar. A continuación de un motín, una «Junta suprema conservadora de los derechos de Fernando VII» se constituyó y depuso al gobernador español Emparán. El 27 de abril, la Junta lanzó un llamamiento a todos los cabildos sudamericanos para la formación de una confederación.

En agosto, la Junta tomó medidas radicales en lo concerniente al territorio de la Capitanía General de Caracas: a) supresión de las aduanas reales, b) del tributo de las Indias, c) de la importación de esclavos, d) proclamación de los Estados Unidos de Venezuela.

Los revolucionarlos enviaron Simón Bolívar como embajador a Londres, quien no logró conseguir el apoyo ni el compromiso inglés con la Independencia de Venezuela, pues España era, en ese momento, una aliada que Inglaterra debía conservar contra Napoleón.

Igualmente, en julio de 1811, un Congreso General formado por los representantes de las provincias rebeldes declaró la independencia de los Estados Unidos de Venezuela. Y en diciembre de ese mismo año se redactó una Constitución Federal.

simón bolivar

Simón Bolívar

Desde un principio, Bolívar se había puesto a disposición de la Junta, con su enorme fortuna. Tenía entonces 27 años. Hijo de un gran plantador de la costa, educado según el «Emilio», por un preceptor discípulo de Rousseau, había vivido y viajado por España, Europa y Estados Unidos, desde 1800 a 1807, año en que volvió a su país. Brillante, inteligente, ambicioso, sus viajes le habían formado. La Junta de Caracas le envió oficialmente a Inglaterra, donde volvió a encontrar a Miranda, el cual le afilió a la francmasonería.

Pero los revolucionarios no pudieron evitar las acciones contrarrevolucionarias, que no eran llevadas a cabo sólo por españoles. También se levantaron contra la Junta de Caracas algunos sectores criollos urbanos, que preveían dificultades en sus negocios mercantiles y un sector de los habitantes de la campaña, los llaneros, para los cuales el comienzo de la revolución sólo había significado mayores dificultades económicas.

Entre ambos grupos, el revolucionarlo y el contrarrevolucionario, estalló una sangrienta guerra que duró alrededor de catorce años, hasta 1823.

Miranda y Bolívar volvieron a Caracas en 1811, siendo proclamada la independencia de Venezuela el 5 de julio. Fue ésta la primera República Venezolana que, en diciembre del mismo año, se dio una constitución basada en el modelo de la constitución jeffersoniana de los Estados Unidos.

Bajo la influencia de las órdenes religiosas, que denunciaban al gobierno de Caracas del 26 de marzo de 1812 fue utilizado por si clero para impresionar al pueblo: ¡era un castigo del cielo! El ejército de 5.000 hombres de que disponía Miranda, nombrado dictador de Venezuela, no pudo hacer frente al ejército leal mandado por un oficial de la marina española, llamado Monteverde.

El 30 de julio de 1812, Miranda capituló y trató de huir en un navio inglés. Bajo la acusación de traición y de inteligencia con Inglaterra, Bolívar se apoderó de Miranda y lo entregó a los españoles: el «precursor» murió miserablemente en la cárcel de Cádiz, en 1816. (imagen de abajo)

El General Francisco de Miranda muere, después de una larga agonía, en la madrugada del 14 de julio de 1816, en los calabozos del fuerte.

Bolívar consigue llegar a Cartagena, en Nueva Granada, desgarrada por tres juntas rivales, formó un pequeño ejército y liberó la ciudad sitiada por las fuerzas leales a España en febrero de 1813 . Bajo su influencia, las facciones se reconcilian provisionalmente.

El Virreinato de Nueva Granada comprendía los actuales países de Ecuador, Colombia y Panamá. Su capital era Bogotá, pero fue en Quito donde se estableció, en 1809, una Junta de gobierno, que fue rápidamente reprimida por el ejército enviado desde la capital y desde el virreinato del Perú.

En mayo de 1813, Bolívar partirá a la reconquista de Venezuela, lanzando  la famosa proclama de la llanura de Trujillo, entra en Caracas el 6 de agosto, libera la ciudad mediante una victoria sobre Monteverde, y el ayuntamiento le confirió el título de «libertador de Venezuela». Se creó entonces la Segunda República Venezolana.

Habiendo ganado para su causa a los «llaneros» de las llanuras interiores del Orinoco, vaqueros mestizos e indios que explotaban los inmensos rebaños de ganado semi-salvaje, propiedad de los grandes «estancieros», los leales obtuvieron un triunfo decisivo. Extraordinarios jinetes, agrupados bajo las órdenes de José Tomás Boves y profundamente hostiles a la aristocracia criolla de costa (quienes eran grande terratenientes que se beneficiaban del monopolio español) , destrozaron y saquearon las plantaciones costeras.

Bajo su presión, Bolívar hubo de volver, una vez más, a Nueva Granada, donde un Congreso le confió la misión de someter a la Confederación el estado de Cundinamarca, alentado por Nariño. Bolívar entró en Bogotá en diciembre de 1814, pero le fue imposible restablecer el orden.

El Sueño de Simón Bolivar , “La Gran Colombia”

En mayo de 1815, tuvo que embarcar hacia Jamaica inglesa, donde logra con la ayuda británica, un pequeño ejército y  una flota, equipada, en su mayor parte, por material inglés. Desembarca en Venezuela, en enero de 1817. Habiendo establecido un campo fortificado en la isla de Angostura, en la desembocadura del Orinoco, trata de liberar el valle del río. La empresa estaba casi totalmente terminada en enero de 1818. Gracias a su nuevo jefe, Páez, conseguía el apoyo de una parte de los «llaneros».

A finales de junio y principios de julio de 1819, Bolívar, a la cabeza de 2.500 hombres, atraviesa los Andes, penetra en Colombia por el valle del Magdalena , devolviendo las esperanzas a los patriotas,  que habían  sido  duramente  afectados por la represión. En este momento, se crean los Estados Unidos de Colombia; la constitución se votó en diciembre de 1819. Bolívar fue nombrado presidente y dictador militar.

CONGRESO DE LA ANGOSTURA: A fines de 1819 se reunió un Congreso constituyente en la ciudad de Angostura. Ese congreso estableció las primeras instituciones que rigieron a la naciente república. Se proponía crear un Estado federal donde cada una de las regiones parcialmente liberadas -por entonces Nueva Granada y Venezuela-estaría gobernada por un vicepresidente que tendría a su cargo las tareas administrativas. El poder ejecutivo se completaba con la figura del presidente de la república, cargo conferido a Bolívar, que tendría como tarea más urgente continuar con la guerra de la independencia.

El congreso de Angostura sancionó la división de poderes, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios de los nobles. No obstante, las dificultades y los temores planteados por la necesidad de elegir a las autoridades a través del voto, característica de los gobiernos republicanos, llevaron a que los integrantes del congreso propusieran la formación de un Senado hereditario en lugar de electivo.

La búsqueda de estabilidad y el temor al enfrentamiento constante de los numerosos grupos dirigentes estuvo presente en esta fórmula donde Bolívar intentaba conjugar lo antiguo del régimen español con lo nuevo del orden revolucionario.

La revolución liberal de 1820 llevada a cabo en España también tuvo su repercusión en Venezuela. Los españoles presentaron un frente dividido entre los que querían entablar negociaciones con los criollos americanos y los que querían continuar la guerra. Esa situación benefició a los revolucionarios. En 1821 Bolívar aseguró la victoria revolucionaria en Venezuela, entrando en la ciudad de Caracas; por su parte Sucre, lugarteniente de Bolívar, liberó a Quito del dominio español, que, con Venezuela y Colombia, forma la Gran Colombia, bajo la dirección del «Libertador».

Fue en este momento, en la célebre entrevista de Guayaquil, a finales de julio de 1822, cuando se produjo el encuentro entre San Martín y Bolívar. Fiel a la línea de conducta que siempre había seguido, San Martín, para evitar rivalidades que habrían sido fatales a la causa nacional, desapareció voluntariamente. Dejó América, se exilió en Europa, y murió, desconocido, en Boulogne (Francia), en 1850.

Después de la partida de San Martín, las tropas españolas, refugiadas en las montañas, se recuperaron y ocuparon Lima. Sucre las aniquiló definitivamente en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, última batalla de la independencia hispanoamericana contra el imperio español.

En 1825, liberó la región de Charcas, que tomó el nombre de Bolivia. La última guarnición española, el Callao (el puerto de Lima), se entregó en enero de  1826. En esta fecha, la América española era independendiente,a excepción de Cuba y Puerto Rico, en la Antillas.

Para la organización política de larepública, se reunió un nuevo congreso reunido en la ciudad de Cúcuta donde se confirmó las bases institucionales establecidas en Angostura y promulgó una nueva Constitución, en la que se acentuaba el centralismo. Se fundó la República de la Gran Colombia, integrada por Venezuela, Nueva Granada y Quito, que se consideraría como un único territorio dividido en departamentos a cargo de funcionarios designados directamente desde Bogotá.

La centralización en la administración del Estado tenía como objetivo modernizar la sociedad sobre la base de la abolición de la esclavitud y la puesta en práctica de la libertad de comercio. Esas medidas despertaron la resistencia de los grupos favorecidos por la dominación hispánica: los propietarios de esclavos de las haciendas costeras y los grandes mercaderes y artesanos ligados al monopolio español.

EL FRACASO DEL SUEÑO DE SIMÓN BOLIVAR: Para concretar su sueño, Bolívar consideraba que había llegado el momento de concretar un proyecto de federación hispanoamericana basada en acuerdos que nuclearan al conjunto de los países independientes en torno de la República de la Gran Colombia. En ese sentido, en 1824 había enviado una circular a todos los gobiernos independientes, por la que los invitaba a mandar delegados para reunir un congreso en la ciudad de Panamá. También fueron invitados los Estados Unidos, Inglaterra y Holanda para que mandaran delegados en calidad de observadores, es decir, sin voto.

El Congreso abrió sus sesiones el 22 de junio de 1826, en la ciudad de Panamá. El propósito central era formar un bloque de países latinoamericanos que sobre la base de acuerdos de orden político y económico estuviesen en condición de negociar conjuntamente frente a los países europeos y a los Estados Unidos.

La reacción de los países latinoamericanos fue dispar. Sólo estuvieron presentes los delegados de Colombia, el Perú, México y la recientemente proclamada República Centroamericana (integrada por los actuales países de Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Honduras y El Salvador). Ya fuera por la distancia que los separaba, por la desconfianza que inspiraba la pretensión de hegemonía de Bolívar o por los propios conflictos internos que debían resolver, el Brasil, Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata se mostraron poco interesados en incorporarse a la iniciativa bolivariana. La reunión finalizó en México, y se clausuró sin haber podido llegar a cumplir los propósitos convocantes del encuentro.

No sólo fracasó el congreso de Panamá que pretendía confederar las naciones independientes de Latinoamérica, sino que el cuidadoso montaje del sistema político basado en un centralismo republicano que tenía su cúspide en la figura de Bolívar se derrumbó.

En efecto: finalizada la guerra de la independencia, los intereses locales, las distintas fracciones militares, las enormes distancias que debían recorrerse para ejercer el control en la República de Colombia, fueron algunos de los factores que condujeron a su desintegración. De modo que entre 1829 y 1830 se proclamaron sucesivamente las repúblicas independientes de Venezuela, Ecuador y Nueva Granada.

1830: Muerte de Bolívar en el exilio en Santa Marta

Bolívar muere en 1830, desesperado por suponer haber «arado el mar». La admiración cuando joven de Bolívar por Napoleón animó sin duda su energía de general libertador, su audacia de federar pueblos y su tenacidad de querer fundar nuevos estados. Sin embargo, su sueño de una gran coalición hispanoamericana estable, pacífica y dotada de instituciones republicanas quedó inconclusa, a pesar suyo, pues es probable que no haya aquilatado la fuerza de inercia y los hábitos ancestrales de poblaciones que con bastante frecuencia sólo logró tocar débilmente.

Fuentes Consultadas:
Historia Universal ESPASA Siglo XXI Independencia de México
SOCIEDADES 8° Año Vicens Vives de M. González y M. Massone
Sociedad, Espacio y Cultura Kapelusz EGB 3° Ciclo Prislei-Tobio-Geli
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo II Editorial ATENEO

Trabajo de Colaboración Alumnos de 4° Año Normal – Escuela J.M.Estrada N°1017

La Independencia de México de España Causas Plan de Iguala

RESUMEN EMANCIPACIÓN DE MÉXICO COMO COLONIA ESPAÑOLA

En la actualidad, cada país de América tiene su Constitución y su gobierno independiente. Pero esto no siempre fue así. En 1800, América era gobernada desde España y Portugal. Los reyes nombraban funcionarios para que gobernaran en las colonias. La independencia fue un largo proceso que empezó cuando los pueblos americanos reclamaron la posibilidad de gobernarse por sí mismos.

Para lograr ese objetivo, se libraron batallas contra los partidarios de las monarquías europeas. A su vez, era necesario ponerse de acuerdo en las nuevas formas de organización. Una cosa era querer la independencia. Otra, poder ejercerla.

Las guerras de independencia de México costaron la vida a unas 600.000 personas, el diez por ciento de la población. La ruptura de los lazos con España permitió el ingreso de comerciantes ingleses y de Estados Unidos. lFue abolida la esclavitud y se suprimieron los tributos indígenas. Pero en su interior, la Iglesia, el ejército y los sectores propietarios conservaron sus privilegios y propiedades.

El Virreynato de Nueva España por su población —el 40% del conjunto de las Indias españolas—, por su importancia económica y por su extensión, constituía, en los albores del siglo XIX, el virreinato más poderoso.

ANTECEDENTES: LA SITUACIÓN EN MÉXICO COLONIAL

Después de las reformas del rey Carlos III de España (1759-1788), déspota ilustrado, las Indias Occidentales tienen, a finales del siglo XVIII, el aspecto de un imperio próspero. No ha habido otras mejor administradas que ellas, gracias a la introducción de novedosos sistemas administrativos que mejoraba los controles, disminuía la corrupción y agilizaba la burocracia.

Carlos III de España

Carlos III de España

Además, la renovación de la extracción de plata en México, el desarrollo de las plantaciones trabajadas por esclavos en las costas, una intensa ganadería en las llanuras del interior («gauchos» de la Pampa, «llaneros» del Orinoco), los cultivos y la recolección forestal (mate, quina, maderas preciosas) mantienen un activo comercio exterior.

Tan favorable incremento monopolio comercial y marítimo en provecho de la metrópoli, la acción de Carlos III contribuye a un renacimiento de intercambios entre España y sus colonias. Sin embargo, esta tendencia no sobrevivirá a la desaparición del rey reformador, y, después de 1790, el contrabando extranjero, inglés en primer lugar y norteamericano, ocupan un lugar preponderante en el comercio marítimo de las Indias.

Los criollos, que eran los hijos de españoles nacidos en tierra americana apenas representaban más que un 20% de la población total, estimada, hacia 1800, entre 15 y 16 millones (cerca de un 50% de aborígenes, 800.000 esclavos negros y una importante fracción mestiza) constituían el elemento socialmente dominante. Eran grandes terratenientes, con instrucción academica, que contaban con importantes partidas de esclavos, y se destacaban en los negocios. Esta clase social no soportaban verse excluídos de una parte del poder político y eliminados de la administración por 300.000 españoles de la metrópoli, funcionarios, soldados, miembros del clero regular o secular.

Conscientes de su poderío económico, orgullosos de ser americanos, están fascinados por el ejemplo con la independencia de las trece colonias inglesas del Norteamérica a partir de 1776.

Nutridos de la lectura de Montesquieu , de Rousseau, de los enciclopedistas franceses, del abate Reynal, los criollos radicales se afilian a las Logias Masónicas; que venían trabajando secretamente en busca de la enmancipación de las colonias españolas en América.

Así como los criollos gozaban de derechos políticos “recortados” frente a los peninsulares o españoles, los indígeneas y campesinos mas pobres muchas veces no podían obtener su parcela de tierra para el cultivo de subsistencia, porque los criollos eran dueños de grandes extensiones de tierras que imponían sus leyes y restringían el acceso a los campesinos mas pobres o a las comunidades de aborígenes.

México era la frontera española con los Estados Unidos y el Caribe, una región poblada y rica. La plata mexicana representaba el 67% de la producida en toda América. España obtenía de México los dos tercios de las rentas del imperio. Todo esto lo convertía en un punto estratégico para el poder español. La propiedad agraria se concentraba exclusivamente en manos de criollos poderosos; esto dejaba sin posesiones a los campesinos y las comunidades indígenas que dependían de conseguir trabajo en las haciendas. Entre 1720 y 1810 se produjeron varias crisis en el campo. El maíz, principal alimento de la población, escaseó por las sequías. El precio del maíz subió a 56 reales la bolsa, mientras el salario diario era de 2 reales. El hambre, la miseria y las enfermedades abatieron a la población campesina.

También los criollos como grandes terratenientes que se dedicaban a la cría de ganado o a la agricultura, tanbién poseían grandes silos para almacenar los granos y especular con el precio, para ofertarlos en los mejores momentos y que los favorecía económicamente, en cambio, los mas humildes (la gran mayoría de la población) se veían obligados vender sus cosechas en cualquier momento por que sus necesidades no podían esperar.

A partir de mediados del siglo XVIII se produjo en México un importante aumento demográfico. A principios del siglo XIX, la población se duplicó. Ese crecimiento generó una mayor demanda de cereales, por lo que las haciendas comenzaron a aumentar su producción agrícola, desplazando cada vez más a los productores indígenas de sus tierras.

Los indios estaban sometidos al pago de tributos especiales, y los negros, a la esclavitud. Al mismo tiempo, por encima de todos los grupos sociales se hallaba la propia Corona española. La población de México estaba dividida en dos sectores bien polarizados: los que tenían todo (españoles y criollos), y los que no tenían nada. En consecuencia, los problemas políticos de la independencia estuvieron atravesados por reivindicaciones de tipo social mucho más amplias.

EN BUSCA DE LA INDEPENDENCIA

Los primeros movimientos a favor de la independencia, liderados por los grupos criollos, desataron la lucha de los campesinos y mestizos pobres. Así, los criollos perdieron el control y la independencia se transformó en una revolución social, es decir, un movimiento violento de indígenas y campesinos enfrentados con criollos y españoles poderosos, en busca de un cambie radical en la sociedad.

Miguel Hidalgo y Castillo

Miguel Hidalgo y Castillo

En septiembre de 1810, el cura del pueblo de Dolores, Miguel Hidalgo y Castillo convocó a los indios y mestizos de su parroquia a combatir por la independencia y la igualdad en el llamado Grito de Dolores que se extendió a otras ciudades. El movimiento buscaba la abolición del tributo indígena y la esclavitud, y la devolución de las tierras a las comunidades indígenas. Después de duros enfrentamientos con los criollos y los españoles, Hidalgo fue hecho prisionero y ejecutado. Su recuerdo quedó asociado a la independencia y a la lucha de los campesinos e indígenas.

LOS SUCESOS REVOLUCIONARIOS: Estamos en 1810, en el momento de la gran llamarada secesionista que sacude el continente sudamericano. Paralelamente, en el viejo mundo, producto de las guerras de España contra Inglaterra, la Corona española presionó a la colonia con un aumento de la proporción de la riqueza mexicana que se destinaba a España aumentando los impuestos, disposición que fue rechazada por todos los sectores sociales de la época.

Se produce entonces un acontecimiento extraordinario: las masas indias se ponen en movimiento. Una desesperada oposición a la rápida expansión de los grandes dominios en detrimento de las tierras colectivas de los pueblos, es su motivo más profundo. La primera sublevación se produce en la provincia de Guanajuato, al norte.

Está dirigida por el criollo Miguel Hidalgo y Costilla, un sacerdote que exigió una serie de medidas que incluían la supresión de los tributos indígenas, la distribución de tierras para los campesinos (que implicaba quitársela a sus nuevos dueños), y la libertad de los esclavos. Así, pudo reunir entre sus seguidores a indios, mestizos y mulatos. Sin embargo, no pudo atraer muchos criollos.

Condenado por la Iglesia, propietaria de tierras, y abandonado por los criollos propietarios, Hidalgo fue derrotado y ejecutado en mayo de 1811. Derrotado, Hidalgo es hecho prisionero el 17 de enero, y fusilado en el siguiente mes de julio. Tres meses después, en octubre de 1811, se produce una nueva sublevación, esta vez en el sur, donde la población india es más densa, bajo la dirección de un cura mestizo, llamado Morelos.

Morelo tenía un discurso más religioso y moderado. Apoyaba el pago del diezmo a la Iglesia y el respeto a la propiedad. Además, decía que la revolución la hacía “por la religión y la patria”, bajo la figura de la Virgen de Guadalupe.

Los insurrectos dominan el país durante dos años, y, en abril de 1813, se apoderan del puerto de Acapulco, en el Pacífico. En septiembre de 1813, Morelos convoca una Junta en Chilpancingo. Se proclama la independencia, se forma un gobierno insurrecto y se redactan las bases de un programa: abolición de la esclavitud, reforma fiscal, igualdad ante la ley.

Morelo tras obtener algunas victorias militares, Morelos convocó a un Congreso, que en 1813
proclamó la independencia de México.

Sin embargo, bajo el impulso de Iturbide, oficial mexicano de origen vasco, se organiza el ejército leal. En el otoño de 1814, Iturbide recibe un refuerzo de 8.000 hombres de España. Mal equipadas, las milicias campesinas de Morelos son vencidas. El propio Morelos es hecho prisionero, y fusilado el 22 de diciembre de 1815. No obstante, algunos de sus partidarios continuaron peleando en las montañas.

En la frontera meridional de Nueva España, la Capitanía General de Guatemala había entrado en efervescencia, a partir de 1812. Todo vuelve al orden en 1814, con la noticia de restauración de Fernando VII en España.

Después de algunos años en 1820, la situación cambia cuando en la misma España los liberales tomaron el poder. Los liberales españoles anunciaron medidas similares a las propuestas por el cura Morelos en tierra mexicana y se declararon dispuestos a buscar un arreglo con las revoluciones hispanoamericanas. Ese acuerdo consistiría en otorgar el poder local a los revolucionarios a cambio de que estos reconocieran la soberanía española en América.

Esa situación incidió para que los sectores más influyentes de México intentaran nuevas estrategias. El bloque conservador, integrado por los estratos más poderosos de españoles, criollos y de la iglesia, apoyó a Agustín Iturbide, un oficial criollo de las tropas reales que había combatido contra Morelos, y decidieron realizar un acuerdo con los revolucionarios al mando de Vicente Guerrero. Los conservadores creían que de esta manera se ponían a salvo de las medidas propiciadas por los liberales que tenían el poder en España. En tanto, los revolucionarios mexicanos pensaron que podrían salir de su aislamiento y acceder al poder. De este modo, el 24 de febrero de 1821 se acordó el Plan de Iguala, llamado también trigarante porque se proponía garantizar: la independencia, la igualdad entre españoles y criollos y la unidad en la fe católica.

Desde el punto de vista ideológico, los países del continente repartirán sus tendencias políticas entre dos opciones: la conservadora y la liberal. La primera, formada por propietarios de latifundios, miembros de la alta jerarquía eclesiástica y militar y la burguesía tradicional, defenderá el principio de la autoridad y el orden, las libertades controladas y el sufragio censitario. Los partidos liberales, por su parte, integran a profesionales, intelectuales, comerciantes, pequeños hacendados y funcionarios; son partidarios de las libertades individuales, el sufragio universal, la democracia y el estado laico. En este último punto estriban los antagonismos más exacerbados de todo el período, hasta el punto de que los intereses entre conservadores y
eclesiásticos llegan a identificarse plenamente.

Otro nombre de este acuerdo es el de Plan de las Tres Garantías, programa político propuesto por el general Agustín de Iturbide proclamando la independencia de México. Iturbide, que, de oficial realista a las órdenes de los virreyes acababa de convertirse en dirigente de los mexicanos descontentos con el régimen liberal español que había obligado a Fernando VII a acatar la Constitución de 1812, al ser nombrado comandante general, se reunió con Vicente Guerrero, jefe de los guerrilleros del Sur, en la población de Iguala, para concertar el ecuerdo.

Proclamaba tres principios básicos:
1) La independencia de México, que sería gobernado por un príncipe español designado por Fernando VII;
2) El mantenimiento de la religión católica como la única del país y
3) La igualdad de derechos entre todos los habitantes de México (criollos y peninsulares).

Entre 1833 y 1855 México atravesó una de las etapas más convulsivas de su historia contemporánea. Insurrecciones, cuartelazos y gobiernos se sucedieron y protagonizaron una de las más importantes crisis que vivió la república tras su independencia.

El país se hallaba dividido entre conservadores y liberales, al tiempo que una débil situación económica, causada por el descenso de la producción agraria y minera, el hundimiento del comercio exterior e interior y la acentuada disminución de la clase media, favorecieron las revueltas sociales.

El descontento general llegó a un punto tal que, en menos de un año en el gobierno, Iturbide abandonó su sueño imperial en 1823 y abdicó el trono en favor de un ascendente y aún desconocido militar: el general Antonio López de Santa Ana. Pero el autoritarismo de este general, que había derrocado a Agustín de Iturbide , impulsó el malestar de los liberales hasta que aquél fue expulsado del país en 1855. (En 1853 Santa Ana asumió formalmente la dictadura con el título de Alteza Serenísima, reservándose el derecho de nombrar sucesor. )

General Antonio López de Santa Ana

Antonio López de Santa Ana

En cuanto a las relaciones externas, la guerra de Texas (1835-1836) no sólo privó a México de una buena parte de su territorio nacional, ratificado en el tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848), sino que fomentó el sentimiento de frustración entre la población. La política seguida por Santa Anna durante su último mandato (1853-1855) colmó la paciencia de los liberales, quienes, alegando los ataques que sufrían las libertades civiles y políticas, acabaron con su presidencia personalista.

Derrotado Santa Ana por el general Ignacio Comonfort en 1855, el gobierno de México cayó muy pronto en manos del grupo conservador, al que los liberales se opusieron con toda firmeza, acaudillados por el célebre Benito Juárez; la Guerra de los Tres Años (1858-1861) terminó con el triunfo rotundo de Juárez, quien ejercía el poder como presidente de la Corte Suprema.

La entrada triunfal de Juárez en México, el 11 de enero de 1861, no aseguró, sin embargo, la tranquilidad. Juárez suspendió el pago de la deuda extranjera con Francia, Inglaterra y España, lo cual determinó que las citadas potencias enviaran fuerzas militares a México; España e Inglaterra aceptaron las explicaciones de Juárez, pero no así Francia, a la que convenía fortalecerse en América confiando en el éxito que tendría su eventual alianza con los confederados de Estados Unidos, para asegurarse prioridades comerciales.

Luis Napoleón jugó hábilmente sus cartas diplomáticas, y logró que una comisión de notables propiciara la coronación en México de Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador de Austria, para lo que Francia prestaría el apoyo militar necesario. Las tropas francesas invadieron México, y Benito Juárez debió trasladar la capital a El Paso, desde donde continuó las operaciones.

Maximiliano llegó a México en 1864, y pese a sus buenas intenciones no supo formar un gobierno propio y fuerte, pues se atuvo exclusivamente a Napoleón, el cual, presionado por Estados Unidos y con graves problemas en Europa, le retiró su ayuda militar y financiera.

El imperio fue destruído por Juárez en Querétaro, el 15 de mayo de 1867. Así la experiencia imperial de Maximiliano tuvo fin con su fusilamiento y el de sus principales generales, Juárez restableció la capital en México, desde donde prosiguió su gobierno de tendencia liberal y popular, propiciando las reformas constitucionales necesarias para llevar adelante sus planes.

En 1871 fue elegido presidente por tercera vez, pero falleció al año siguiente. Precisamente en estas elecciones de 1871, se opuso a Juárez unos de los más importantes generales de su grupo, Porfirio Díaz; el triunfo de aquél, su muerte y las circunstancias que se sucedieron engendraron una nueva guerra civil, terminada con la batalla de Tecoac, en el año 1876.

Ver: Revolución Mexicana

PÉRDIDA DE TEXAS: Los colonos norteamericanos que se habían instalado en Texas con el auspicio del gobierno mexicano se resistieron a aceptar la política de los conservadores. En 1836 el gobierno envió tropas militares al mando de Santa Ana, que logró vencerlas en la batalla de El Álamo. Sin embargo, los norteamericanos se reorganizaron, vencieron a Santa Ana y declararon la independencia de Texas.

Mapa del Territorio Perdido Por México

Mapa del Territorio Perdido Por México

No obstante, el gobierno conservador mexicano no reconocería la independencia de Texas, a pesar de que un sector minoritario del mismo gobierno consideraba que era conveniente establecer en Texas un Estado independiente que fuera protegido por Inglaterra y de ese modo pudiera contener el avance expansivo de los Estados Unidos.

Finalmente, la confrontación entre mexicanos y norteamericanos con la intervención del gobierno de los Estados Unidos se desarrolló entre 1845 y 1848, con la activa participación del general Santa Ana, convocado esta vez por los liberales que se encontraban en el gobierno. Los mexicanos perdieron la guerra y debieron entregar a los Estados Unidos los territorios de Texas, Nuevo México y California, lo que significaba más de la mitad de su territorio.

CONSECUENCIAS DE LA LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA:

La minería resultó afectada por la lucha al ser abandonadas, inundadas y destruidas muchas minas, y sus trabajadores y especialistas dispersados. Los capitales se ahuyentaron y el atraso técnico que se produjo, en comparación con otros países, resultó altamente perjudicial.

El centro y sur del país, en donde la agricultura encontraba sus mejores campos, sufrieron con los movimientos de población, más los cultivos desarrollados en gran escala que las pequeñas siembras dedicadas a la producción de granos indispensables para el sustento popular.

El comercio mexicano resultó lesionado. México cesó de exportar sus productos a las Antillas y su puesto fue ocupado por los norteamericanos. En el país se sustituyó el ingreso de mercaderías a través de España por el comercio yanqui, que empezó a hacer suyos, junto con Gran Bretaña, los mercados hispanoamericanos.

En 1815 llegó el último galeón de Filipinas a Acapulco. La guerra de Independencia puso fin al cambio de plata mexicana por sedas, porcelanas, bronces y especias de Asia, y principalmente a la prosecución de relaciones políticas y culturales con los países asiáticos. El comercio interior se paralizó un tanto con la guerra, pero después se recobró, de acuerdo con las nuevas posibilidades.

La riqueza pública sufrió una merma de más de la mitad; así, los ingresos de la República fueron menores de diez millones de pesos, lo que provocó un estado deficitario que día a día se agravó, por lo que el estado tuvo que recurrir a préstamos forzosos impuestos a nacionales, extranjeros y al clero, así como a empréstitos exteriores. El capital español se fugó hacia los bancos europeos, pero algunos criollos aumentaron su fortuna con el comercio y la actividad industrial.

La guerra de Independencia provocó el aumento de la movilidad social. Un sentimiento vivo de justicia social, que cristalizó en la mente de notables patriotas, comenzando con Hidalgo y Morelos, se mantuvo firme y luchó con brío en contra de viejas ideas e instituciones para lograr transformar al país, esgrimiendo como armas principales la mejor distribución de la tierra y profundas reformas educativas.

Al quedar abolida la esclavitud, los negros esclavos adquirieron mejores posibilidades de vida. Las .clases bajas, si bien no resolvieron del todo sus problemas al malograrse algunos de los principios revolucionarios sí modificaron su situación. Al indígena se le comenzaron a aplicar las ideas individualistas del liberalismo a través de nuevas normas legales.

Las masas populares que militaron en las filas de la insurgencia se sin tieron un tanto defraudadas con los principios fundamentales del régimen político-social instaurado por el grupo criollo, principalmente a partir del plan de Iguala, mediante el cual las clases dirigentes, de clara formación europea, conservaron la hegemonía; y la idea de una mejor repartición de la riqueza, de un cambio de estructura, que a tantos había impulsado a sumarse al movimiento insurgente, quedó así latente entre los grupos más desheredados.
Fuente: HISTORIA UNIVERSAL Tomo 16 Editorial SALVAT El Impacto de la Revolución Francesa

PARA SABER MAS…
Sobre la Guerra Por Texas
: Luego del acuerdo con el gobierno mexicano las colonias angloamericanas se multiplicaron, y quince años más tarde la población de Texas, otrora harto escasa, se había incrementado con más de 20.000 colonos, que vivían organizados conforme a cánones para ellos tradicionales, pero violando las leyes mexicanas de colonización, que prohibían a los colonos establecerse en la costa y en la frontera, les exigían que fuesen católicos y que se sujetaran a las leyes mexicanas; exigencias que hasta 1830 no fueron urgidas por el gobierno.

Dicho gobierno mexicano, que había eximido a los colonos de todo impuesto aduanero por siete años, estableció en 1831 dos o tres aduanas para cobrarlos y algunos fortines militares. Esto y la prohibición de ulterior inmigración estadounidense a Texas irritó a los colonos, que instigados por Austin Moses (quien había hecho el acuerdo) se sublevaron.

La reposición de aduanas y fuertes, y, sobre todo, la implantación del sistema centralista en vez del federal en toda la república, en 1835, decidieron a los colonos a hacerse independientes. Y capitaneados por el general Sam Houston se enfrentaron durante un año a las tropas regulares de México; en 1836, Santa Anna se puso a la cabeza del ejército mexicano e invadió Texas para poner fin a la sedición. El 2 de marzo, los texanos declararon la independencia del país, y Houston se aprestó a dar la batalla decisiva.

Para ello necesitaba tiempo, y encomendó al coronel William Barret Travis que detuviera en todo lo posible a las fuerzas de Santa Anna. Travis se atrincheró en una antigua misión conocida por El Álamo, dispuesto a retardar las operaciones de Santa Anna; allí se le reunió el célebre explorador David Crocket, con trece de sus compañeros de Tennessee.

El total de la guarnición de El Álamo era de 188 hombres, para enfrentar a los 2.400 de Santa Anna. La defensa excedió toda previsión, ya que los texanos, sin excepción, resolvieron pelear hasta morir. Santa An-na copó, por cierto, la misión; pero la resistencia le representó la pérdida de setenta hombres, además de trescientos gravemente heridos.

El sacrificio de El Álamo dio a Houston el tiempo que necesitaba, y así pudo batir totalmente a Santa Anna en la batalla de San Jacinto (hoy Houston), el 21 de abril de 1836. Esta victoria permitió el establecimiento de la República de Texas, cuya breve vida de nueve años se desarrolló en la incertidumbre, por falta de posibilidades financieras y por la continua amenaza de México, que no cejaba en su afán de reconquista; a ello se sumaba, además, el incesante peligro representado por los indios.

De ahí que los dirigentes texanos, todos oriundos de hogares estadounidenses, acordaran finalmente acceder a requerimientos cada vez más intensos, y Texas acabara po: ser anexada a Estados Unidos, como 289 Estado de la Unión, el 29 de diciembre de 1845. Con ello, naturalmente, se precipitó la guerra entre México y Estados Unidos.

Fuentes Consultadas:
Historia Universal ESPASA Siglo XXI Independencia de México
SOCIEDADES 8° Año Vicens Vives de M. González y M. Massone
Sociedad, Espacio y Cultura Kapelusz EGB 3° Ciclo Prislei-Tobio-Geli
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo II Editorial ATENEO

Trabajo de Colaboración Alumnos de 4° Año Normal – Escuela J.M.Estrada N°1017

 

Independencia de Cuba de España Causas Etapas Resumen

LA INDEPENDENCIA CUBANA DE ESPAÑA

Los países americanos no surgieron inmediatamente después de sus luchas revolucionarias para alcanzar sus inpendencia; su formación llevó mucho tiempo y se dieron en diferentes momentos a lo largo de todo el continente. La organiuzación de los Estados nacionales llevó décadas, durante las cuales fueron frecuentes la inestabilidad de las instituciones y las guerras civiles. También las sociedades coloniales y sus economías se transformaron en esos años, se vincularon mejor con el comercio internacional y así de fue formando el mapa de las nuevas naciones.

Un imperio en retirada: En 1796, España entró en la llamada guerra europea, aliándose con Francia, en contra de Inglaterra. Fue una guerra que duró más de veinte años, en la que España, en un proceso gradual, perdió todo su imperio colonial en América: primero el dominio económico y comercial, después el control territorial. España ejercía el monopolio comercial en las colonias: estas no podían comprar ni vender productos a otros países o reinos.

Durante la guerra, los barcos británicos sitiaron España y bloquearon Cádiz, uno de los puertos más importantes del intercambio comercial con América. La corona no tuvo entonces otra salida que permitir a las colonias comerciar con los países neutrales, es decir, con los países que no estaban en guerra contra España. El aislamiento aceleró la crisis de poder español en América. Por ejemplo, entre 1797 y 1801, el comercio entre Cádiz y América disminuyó a la mitad. En cambio, se triplicaron las importaciones de productos de los países neutrales hacia América.

Pero la crisis colonial no era nueva. Desde tiempo atrás, en las colonias había crecido el descontento contra la corona española. El continente americano tenían cada vez más población y desarrollo económico.

Habían crecido las plantaciones, las pequeñas industrias artesanales y el intercambio comercial entre distintas regiones. A la vez, comenzaron a escucharse las ideas sobre la libertad para comerciar y las opiniones sobre los asuntos de gobierno.

CONCEPTO DE INDEPEDENCIA: Independencia significa autonomía. Una sociedad tiene autonomía cuando tiene libertad para gobernarse por sus propias leyes. La independencia política es la autonomía que tienen las sociedades que, por medio de un gobierno propio, pueden dictar leyes para regular sus intereses particulares.

Desde este punto de vista, las colonias españolas en América se acercaron a su independencia política cuando, a partir de 1810, en varias de ellas se organizaron gobiernos elegidos por miembros de cada sociedad colonial. Aunque se declararon leales al rey de España, los gobiernos criollos tomaron decisiones para proteger sus intereses particulares, opuestos a los de la metrópoli.

Después de varios años de guerras, sí se declararon independientes de los reyes de España y su metrópoli y se proclamaron naciones libres y soberanas, con autonomía para darse una organización política y económica propia y ser reconocidas como países independientes por los otros países del mundo.

Desde el siglo XVI, América española se había integrado a la economía-mundo europea como periferia, como productora de las materias primas requeridas por España y por otras potencias europeas. En las sociedades periféricas, la independencia política no significó una completa libertad para tomar decisiones. Para obtener recursos propios debían vender sus producciones. Y como periferias se veían obligadas a producir aquellos productos que demandaban los centros industriales.

Por esto, en el siglo XIX, los nuevos países americanos que se independizaron políticamente de España comenzaron a depender económicamente de Inglaterra, el nuevo centro industrial capitalista. Esta dependencia económica debilitó su independencia política.

INDEPENDENCIA DE CUBA DE ESPAÑA: En los primeros años del siglo XIX, Hispanoamérica mostraba síntomas del descontento colonial a través de diversos levantamientos sofocados por el poder real. Muchos de éstos objetaron el aumento de los impuestos y su cobro que se exigía rigurosamente. Estos movimientos en cadena eran el mejor anuncio de la lucha de independencia.

Los criollos estuvieron conscientes de la presión social que ejercían los indígenas, negros y mulatos, y se esforzaron en mantenerlos a distancia. Los prejuicios de raza crearon una situación ambivalente en este grupo social; estaban atrapados entre el gobierno imperial y las masas populares.

Concluido el proceso de emancipación hispanoamericana en la década de 1820, la presencia colonial española en América quedó reducida a dos islas del Caribe: Cuba y Puerto Rico. Ambas significaban para la metrópoli considerables ingresos. Sin embargo, un factor que inquietaba a España era la creciente influencia en la región de Estados Unidos, que en la segunda mitad del siglo XIX absorbía más del 40% de las exportaciones cubanas de azúcar, mientras que España sólo el 12%.

¿Cuáles fueron los motivos que impulsaron a Cuba para librar la guerra de la independencia?
Motivos económicos y políticos se conjugaron para desatar el proceso in-dependentista. Cuba basaba su economía fundamentalmente en el cultivo de la caña de azúcar. El problema principal de la economía azucarera era la utilización de mano de obra esclava. Como hemos visto, los ingleses se oponían a la trata de negros; como consecuencia, el comercio se realizaba por vías ilegales y esto hacía que subiera el precio de los esclavos.

Esa situación tenía una repercusión particular en Cuba, debido a que en 1865 el azúcar constituía el 75% de sus exportaciones. Por otra parte, España no consumía el conjunto del azúcar producido por la isla caribeña, que necesitaba vender una parte de su producción al mercado norteamericano. España regulaba los aranceles que debían pagarse para dejar salir el azúcar de la isla. De ese modo, los cubanos se veían doblemente perjudicados: por el encarecimiento de la mano de obra esclava y por los impuestos que debían pagar para exportar el azúcar.

Para tratar de buscar una salida a esa situación, representantes de Cuba y de las Cortes españolas comenzaron negociaciones: se propusieron discutir sobre la abolición de la esclavitud, la supresión o la rebaja de los aranceles aduaneros y la posibilidad de reconocer a Cuba el envío de diputados para que se integraran al gobierno político en Madrid. En abril de 1867 el gobierno español dio por terminadas las reuniones y todo quedó igual.

Este fracasó tuvo la virtud de unir todos los sectores cubanos, hasta entonces dispersos, dando inicio a la lucha por la independencia.

independencia de cuba

Esta guerra comenzó en 1895 y terminó en 1898, año en el que los Estados Unidos decidieron intervenir en el conflicto y derrotaron a las tropas españolas.

PRIMEROS REBELDES CUBANOS: La lucha por la independencia de Cuba, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes, comenzó en 1868, en unos momentos en los que España se enfrentaba a graves problemas internos, que culminaron con el derrocamiento de Isabel II. El enfrentamiento entre los patriotas y los realistas, que militarmente no alcanzó a definirse, culminó en febrero de 1878 con el acuerdo conocido como pacto del Zanjón, que puso fin a la llamada guerra délos Diez Años.

A pesar de la aparente calma que siguió al tratado, cada vez era mayor el número de cubanos que veía la necesidad de independizarse de España. En 1884, se habían derrumbado los precios del azúcar en el mercado mundial, en momentos en que las haciendas azucareras requerían de crecientes inversiones para modernizarse y suplir la mano de obra esclava. En 1891, las exportaciones cubanas a Estados Unidos ascendieron al 95%.

En este contexto, el 24 de febrero de 1895 se reinició la lucha, encabezada por Antonio Maceo, Máximo Gómez y José Martí, que en pocos meses lograron consolidar su dominio sobre la mitad oriental de la isla. Para doblegarlos, el gobierno español envió al general Valeriano Weyler, quien desató una campaña de terror contra los patriotas.

José Marti

José Julián Martí (1853-1895), político y escritor cubano, máximo símbolo de las aspiraciones cubanas de independencia y destacado representante de la literatura hispanoamericana.

Paralelamente, a medida que la guerra se prolongaba, crecía también la inquietud de los estadounidenses por la situación en la isla, debido al peligro que representaba para sus inversiones. En 1898, el ascenso de los liberales al poder en España facilitó la formación de un gobierno autónomo en La Habana, que los grupos rebeldes más radicales rechazaron por considerarlo insuficiente.

Tras el incidente del Maine voladura de un barco estadounidense en el puerto de La Habana, hecho del que siempre se responsabilizó a los propios norteamericanos-, Estados Unidos declaró la guerra a España.

El 1 de mayo, una flota estadounidense atacó Manila, en las Filipinas, destruyendo a la escuadra española y ocupando el puerto. En el frente cubano, la escuadra realista, al mando del almirante Cervera, fue bloqueada por la armada estadounidense en Santiago y, el 24 de junio, tropas de EE.UU. desembarcaron en las cercanías de esa ciudad. Cervera intentó una salida, pero su flota fue destruida en la acción, mientras que, el 16 de julio, las tropas estadounidenses ocuparon Santiago. Al mismo tiempo, Estados Unidos se hacía con el control de Puerto Rico.

¿Cómo se desarrolló la guerra de la independencia en Cuba?
La guerra por la independencia de Cuba pasó por varias etapas, abarcando los últimos treinta años del siglo XIX.
Entre 1868 y 1878 se libró la primera fase de la guerra de la independencia cubana. Uno de los problemas más graves consistió en la falta de unidad del movimiento revolucionario, a causa fundamentalmente de los intereses distintos que tenían respecto del tema de la esclavitud.

Muchos de los criollos no se atrevían a pronunciarse abiertamente por la abolición; sus vacilaciones llegaron a tal punto que no emanciparon a los negros que tomaron las armas en su apoyo, como lo habían hecho otros revolucionarios en el resto de Hispanoamérica.

En 1875 la mayoría de los independentistas firmaron un acuerdo de paz con España, por el que esta aceptaba reconocer una representación criolla en las Cortes españolas.

Sin embargo, la guerra siguió durante tres años más porque un sector al mando del general negro Antonio Maceo y del intelectual José Martí estaba dispuesto a rechazar todo acuerdo de paz que no reconociera la independencia de la isla y la abolición de la esclavitud. En 1878, los revolucionarios fueron derrotados y sus jefes debieron exiliarse. Finalizaba así la “Guerra de los Diez Años”, cuya consecuencia más positiva fue la abolición de la esclavitud en 1880.

Por otra parte, esta primera fase de la guerra concluyó sin que Cuba lograse la independencia, y tuvo graves repercusiones económicas. Buena parte de las plantaciones de caña de azúcar fueron destruidas. Esta destrucción coincidió con un período en el que la demanda de azúcar en el mercado mundial disminuyó porque norteamericanos y europeos se proveían mejor de sus propias cosechas, al mismo tiempo que los precios iniciaban una tendencia a la baja.

La suma de todas esas circunstancias influyó para que algunos propietarios de las plantaciones cubanas vendieran a precios muy baratos sus tierras. Fue precisamente en esa época cuando los norteamericanos empezaron a comprar esas plantaciones azucareras, atraídos por el hecho de ser Cuba el área productora de azúcar más cercana a los Estados Unidos.

Durante los años siguientes comenzaron a recomponerse los sectores independentistas. En 1887 se fundó en Nueva York el Partido Revolucionario Cubano. Este partido, bajo la dirección de José Martí, agrupó a todos los exiliados que habían participado en la Guerra de los Diez Años y seguían luchando desde el exilio por hacer de Cuba una nación independiente.

En su programa, el Partido Revolucionario Cubano afirmaba que, una vez conseguida la independencia, el Estado repartiría entre los campesinos las tierras que poseía y, al mismo tiempo, adoptaría todas las medidas necesarias para que la estructura agraria se diversificase, de modo que la economía no dependiera totalmente del mercado internacional del azúcar.

El período de preparación de la última fase de la lucha por la independencia duró desde 1887 hasta 1894. La insurrección armada contra el gobierno español estalló en febrero de 1895, con tropas al mando de los emigrados que en cuanto desembarcaban en la isla recibían el apoyo de amplios sectores de la población, descontentos con la constante política represora del poder español. Al poco tiempo de iniciado el desembarco independentista, José Martí fue muerto, y un poco después caería el general negro Antonio Maceo. Sin embargo, la lucha por la independencia continuó.

Mientras tanto, una Junta revolucionaria en el exterior, prosiguiendo el mandato de Martí, había activado la propaganda externa en los Estados Unidos, donde la opinión pública era favorable a la intervención en la guerra contra España.

Múltiples razones y argumentos se esgrimieron para fundamentar la decisión del gobierno norteamericano de actuar directamente en la guerra de la independencia cubana. Los Estados Unidos consideraron que si no intervenían en el conflicto corrían un doble riesgo: perder sus posiciones económicas en la isla y ver fracasar su propósito de consolidar la zona de salvaguarda política y militar que comprendía todo el Caribe y se extendía hasta Venezuela y Panamá. La conjunción de los intereses económicos y de los imperativos de seguridad movieron al gobierno norteamericano a no permanecer ajeno a cuanto ocurría en Cuba.

Así las cosas, el gobierno norteamericano envió al buque “Maine” con el argumento de proteger a los ciudadanos norteamericanos que tenían plantaciones y otros negocios en la isla. El hundimiento de la embarcación fue el pretexto para que los Estados Unidos declararan la guerra a España. El ejército norteamericano ocupó los centros de poder que todavía estaban en manos de los españoles y adquirió un pronto protagonismo que anticipaba el nuevo poder hegemónico que se instalaría en Cuba.

En las negociaciones de paz que tuvieron lugar en 1898 entre los Estados Unidos y España no figuró ningún representante cubano, y al final de estas los Estados Unidos obtuvieron, además del control sobre Cuba, la cesión de Puerto Rico y las Filipinas. Los últimos vestigios de la España imperial en América se habían derrumbado.

Para la dirigencia estadounidense la pacificación de Cuba significaba instaurar un gobierno republicano, proporcionar estabilidad política y crear la infraestructura necesaria para establecer una sociedad ordenada. Por lo tanto, las bases del nuevo Estado cubano se edificarían bajo la mirada tutelar de los Estados Unidos, que incorporarían también a amplios sectores de la dirigencia política cubana.

En ese sentido, Cuba estuvo regida por un gobierno militar norteamericano desde 1898 hasta 1902; bajo su dirección se pusieron en marcha programas de construcción de escuelas, formación de maestros, control de enfermedades, reformas de las prisiones y los hospitales mentales, reforma del sistema judicial y creación de estructuras gubernamentales.

Por otra parte, en 1900 se sancionó una constitución por la que se establecía la forma republicana de gobierno, se reconocía la división de poderes y se aseguraba la vigencia del sufragio universal. Esta última medida fue un triunfo de los liberales cubanos en contra de la opinión de los norteamericanos. De todos modos, por presión de la potencia estadounidense, se incluyeron en la constitución varios artículos agrupados bajo el nombre de “enmienda Platt”.

Estos artículos establecían que el Estado cubano no podía tomar iniciativas perjudiciales para la política exterior de los Estados Unidos, y que estos se reservaban el derecho de intervenir en Cuba si se creaban situaciones graves que así lo exigieran.

En mayo de 1902 se retiró el gobierno militar norteamericano y se eligió al primer presidente constitucional de los cubanos.

Finalizaba el ciclo de las luchas por la independencia en América. Los Estados Unidos, que en 1776 habían iniciado la transformación de su situación colonial para convertirse en una nación independiente, intervenían a fin del siglo XIX en la lucha por la independencia del último bastión colonial de España en América. Una compleja relación se entablaría desde entonces entre los primeros y los últimos americanos que aspiraron alcanzar la consolidación de repúblicas libres e independientes.

Cronología

1868 » Inicio de la primera guerra de independencia cubana.

1878 » Por el pacto del Zanjón, el gobierno español logra un acuerdo con los rebeldes cubanos.

1895 » Con el “grito de Baire” (24 de febrero), se inicia la segunda guerra de independencia cubana. El general Valeriano Weyler asume el mando de las tropas españolas en Cuba, iniciando una política de severa represión. Muere en combate el procer cubano José Martí.

1898 » El 15 de febrero se produce la explosión del buque de guerra estadounidense Maine en La Habana. Estados Unidos acusa a las autoridades coloniales y declara la guerra a España.

1898 » El 24 de junio, tropas estadounidenses desembarcan en Cuba. Un mes más tarde lo hacen en Puerto Rico. En diciembre, el tratado de París pone fin a ias hostilidades Puerto Rico y Cuba pasan a ser ocupadas completamente por las tropas estadounidenses.

1902 » Fin de la ocupación estadounidense en Cuba, aunque no termina su control político y económico/que se verá reforzado por la llamada “enmienda Platt”.

CRÓNICA DE ÉPOCA I: El Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1889 – José Martí

Ya se encuentra en España el poeta cubano José Julián Martí Pérez. Debió exiliarse en la tierra de sus padres para liberarse de la condena a trabajos forzosos a la que había sido condenado.

Martí Pérez nació en la provincia española de Cuba el 28 de enero de 1853 y cursó sus primeros estudios en La Habana. Entre 1857 y 1859 la familia estuvo viviendo en España, a donde había llegado en busca de mejorar la situación económica; no obstante, tras dos años, decidieron volver a Cuba.

En enero de 1869, Martí fue encerrado en la cárcel nacional bajo la acusación de infidencia, por sus ideas favorables a la independencia de Cuba y por haber escrito una carta comprometedora, junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez. La esquela apareció durante un registro que hizo el Primer Batallón de Voluntarios de manera casual: los soldados se sintieron insultados por las risotadas que oyeron al pasar frente a la vivienda de Valdés Domínguez, creyendo que se burlaban de ellos. Ingresaron y comenzaron la requisa. La carta hallada estaba dirigida a Carlos de Castro y Castro, un compañero del colegio que se había alistado como voluntario en el ejército español para combatir a los independentistas, a quien los dos autores calificaban de apóstata.

El 4 de marzo de 1870, Martí fue condenado a seis años de prisión con trabajo forzoso en las canteras de San Lázaro. Al cabo de un año se le conmutó la pena por la de destierro en Isla de Pinos. Allí llegó el 13 de octubre, pero el 15 de enero de este año fue deportado a España gracias a las gestiones de su padre, Mariano Martí Navarro.
Su más reciente novedad es la publicación de El presidio político en Cuba. En esta obra plasmó sus recuerdos de las canteras, con desgarradores relatos sobre el trato inhumano que recibió junto con los otros presos, por parte de las autoridades españolas. El folleto es una denuncia concreta sobre los desmanes y las atrocidades que cometen las autoridades españolas en la isla de Cuba. Pudo concretar su edición a los pocos días de arribar a España, en una editorial de la ciudad de Madrid.

Martí, quien todavía no cumplió los 18 años pero ya alcanzó un lugar preponderante en la vida política cubana y latinoamericana, tiene pensado proseguir con sus estudios del bachillerato para luego ingresar en la universidad e iniciar la carrera de Derecho.

CRÓNICA DE ÉPOCA II: Abolición de la Esclavitud en Cuba Nota del Historiador Ricardo Rivas

El 13 de febrero las Cortes de España abolieron la esclavitud en Cuba, aunque no terminaron con ella. El texto abolicionista pospone la definitiva liberación de los cautivos a un período de ocho años instituyendo el llamado patronato: el amo conserva compulsivamente al ex esclavo como trabajador con un mísero salario fijado por ley y aunque el estipendio es obligatorio y queda prohibido el castigo corporal, su condición continuará siendo injusta.

La esclavitud es una anomalía en la organización moderna del trabajo y contraria a la ética contemporánea, como lo demuestra el decreciente rendimiento económico de la explotación esclavista y el progresivo cuestionamiento de la sociedad. De lo primero dan cuenta los informes contables de los dueños de esclavos. De lo segundo, la resistencia de los propios esclavos y la de los patriotas que luchan por la independencia, además de la denuncia que difunden algunos referentes literarios.

Uno, José Antonio Saco, recientemente fallecido, ha condenado la esclavitud en excelentes escritos. Otro, José Martí, saludaba a la República Española instaurada entre 1873 y 1874 reclamándole la libertad de los esclavos y la independencia de Cuba. La efímera República Española sólo abolió la esclavitud en Puerto Rico, donde los esclavos eran menos, y mantuvo el dominio en ambas colonias, situación que continuó al restaurarse la monarquía.

Al estallar la confrontación contra el colonialismo español en la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la frustrada República Cubana abolió la esclavitud al inicio del conflicto, mas el fracaso de la lucha dejó sin efecto la resolución que fue reemplazada por una parodia abolicionista aprobada por España en 1870, de tal modo que pese a las limitaciones mencionadas, recién ahora la esclavitud llega a su fin en Cuba y en casi toda América, y subsiste sólo en Brasil, donde esclavitud y monarquía son solitarios anacronismos.

Pese a estos reparos la abolición es un hecho positivo, aunque no podrá eludir las secuelas de más de tres siglos de esclavitud, cuando un puñado de hombres poseía casi todos los derechos y una mayoría esclavizada carecía de ellos. Esta desigualdad no desaparecerá del todo con la abolición, más aún cuando el color de piel fue un elemento considerado diferenciador entre amo y esclavo.

A estas secuelas sociales y racistas deberán oponerse los patriotas cubanos, que continuarán también la lucha contra el colonialismo español y las veleidades anexionistas que se difunden desde EE.UU.. la pujante y amenazante nación norteamericana.

Fuente Consultada:
Sociedad, espacio y Cultura América , La Argentina desde el Siglo XV a Cominezos del Siglo XX
Leticia Prislei – Omar Tobio – Patricio Geli – Editorial Kapelusz
El Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1889 Entradas: José Martí y Abolición de la Esclavitud
Colección Historia Universal ESPASA Siglo XXI

Colaboración: Trabajo Enviado por Alumnos de 4° Año Escuela J.M. Estrada N°1027

Transmision de la Enfermedad del Sueño Mosca Tse Tse

Transmisión de la Enfermedad del Sueño-Mosca Tse Tse

La enfermedad del sueño es uno de los más terribles morbos tropicales, y se da en una amplia zona que cruza el continente africano. Es una de las numerosas enfermedades —que afectan tanto al hombre como a los animales— causadas por diminutos parásitos protozoarios, llamados tripanosomas. A la infección que producen dichos parásitos se la llama, técnicamente, tripanosomiasis.

Gran parte de la pobreza y el atraso existentes en África se atribuye al azote de esta enfermedad, pues hace que hombres y animales estén muy lejos de expansionarse en la que podría ser, de otro modo, una buena tierra. Hay diversas especies de tripanosomas, pero no todas son dañinas.

Ratas, ovejas y otros animales que, a menudo, están infectados no muestran signos de la enfermedad. La mayoría de las tripanosomiasis se da sólo en áreas tropicales o subtropicales. Tenemos ejemplos como la enfermedad del sueño (África), la enfermedad de Chagas-Mazza (América tropical), la nagana (una enfermedad africana que afecta a los animales) y la surra, grave enfermedad de animales ungulados, que ataca en las regiones tropicales y subtropicales. Casi todos los tripanosomas son trasmitidos por insectos.

EL PARÁSITO

 Enfermedad del Sueño parasito

Trypanosoma gambiense

Los trinanosomas son minúsculos protozoos de la clase flagelados o mastigóforos. Su forma típica se muestra en la figura, pero durante su vida sufre distintas variaciones. Mediante un flagelo y su membrana ondulante, los tripanosomas se mueven libremente en la sangre del vertebrado que los recibe. El alimento y el % oxígeno son absor’ idos a través de su capa exterior (película), y los productos de desecho siguen la misma ruta. La reproducción se efectúa por simple división en dos o más individuos, con lo que consiguen formar una  gran  población   muy  rápidamente.

LA ENFERMEDAD DEL SUEÑO
Existen dos modalidades de esta enfermedad: la gambiense (causada por el Trypanosoma gambiense) y la rhodesiense (causada por el Trypanosoma rhodesiense). La forma gambiense es la más común en el norte y el oeste de la región, así como laf rhodesiense se da en el sur y en el este, pero alcanzando más extensión. Se cree que el hombre es la única víctima del T. gambiense.

La forma gambiense de la enfermedad del sueño es la menos peligrosa, y los individuos afectados pueden continuar su trabajo durante algún tiempo. Estos individuos son una fuente importante de reinfección. La enfermedad del sueño rhodesiense es mucho más rápida y aguda.

Generalmente, los individuos afectados se recluyen en sus viviendas —alejados, por tanto, de las moscas tsetse trasmisoras de la enfermedad—, y no constituyen focos importantes de reinfección. Los parásitos residen (en apariencia, sin causar daño alguno) en distintos animales domésticos, y pasan al hombre a través de las moscas.

Transmisión de la Enfermedad del Sueño-Mosca Tse Tse

Área de Distribución de la enfermedad del sueño

La enfermedad se propaga principalmente por diversas especies de la mosca tsetse  (Glospina palpalis.  G. morsitans). Los parásitos entran en el torrente sanguíneo del mamífero cuando la mosca los inocula. La región donde la mosca pica se inflama, y la víctima sufre un proceso febril a medida que los parásitos se multiplican en la sangre. La enfermedad ocasiona una pérdida de peso considerable, especialmente cuando se debe a la variedad rhodesiense.

Después, los tripanosomas alcanzan el cerebro y la médula, produciendo temblores y letargía, síntomas característicos de los que se deriva el nombre de enfermedad del sueño. Si no se trata rápidamente, esta enfermedad es mortal.

Las distintas etapas pueden durar algunos meses (años incluso, en la variedad gambiense) antes de que se produzca la muerte. Fármacos de distintos tipos (incluyendo compuestos de arsénico) han resultado eficaces en algunos casos; probablemente, todas las infecciones pueden curarse si se tratan con suficiente rapidez.

Como hemos dicho, la enfermedad es trasmitida por las moscas tsetse del género Glossina. Estos insectos se alimentan de sangre (hematófagos); si pican a una persona o a un animal infectados, adquieren el parásito y lo trasmiten a individuos sanos. Otros insectos chupadores de sangre pueden trasmitir también, de este modo, la tripanosomiasis. Sin embargo, en general, los tripanosomas no se trasmiten directamente, sino que sufren una serie de cambios dentro del cuerpo de la mosca tsetse, antes de infectar una nueva víctima.

Los tripanosomas de la enfermedad del sueño pasan a lo largo del esófago del insecto junto con la sangre que constituye su alimento. Muchos de estos parásitos son destruidos en el proceso digestivo. Algunos sobreviven y se establecen en el intestino. Allí se multiplican rápidamente y, al cabo de dos o tres semanas (según la temperatura), los tripanosomas aparecen en las glándulas salivales del insecto.

Es entonces cuando la mosca puede trasmitir los parásitos en el momento de alimentarse. Durante su permanencia en el insecto, los tripanosomas experimentan varias etapas. En el intestino presentan, generalmente, una forma alargada; los que alcanzan las glándulas salivales son más cortos y anchos. Estas son las formas que rein-fectan al hombre.

No todos los tripanosomas siguen el mismo proceso que los de la enfermedad del sueño. El T. brucei es bastante similar a los de ésta, pero el T. vivax no se desarrolla en el intestino. Para completar el ciclo, los parásitos deben finalizar adheridos en el interior de la trompa (proboscis). Allí se reproducen, para pasar al conducto salival (hipofaringe), a través del cual se introducen en la sangre de la nueva víctima.

El T. congolense se desarrolla en el intestino antes de pasar a la proboscis y al conducto salival. La enfermedad de Chagas-Mazza es causada por el T. cruzi, pero no la trasmite la mosca tsetse, sino otros insectos también chupadores de sangre.

En este caso, la vinchuca (Triatoma infestans). Los parásitos se desarrollan en el intestino del insecto y pasan al exterior con las heces. Entran en el cuerpo humano por cortes o rozaduras en la piel. A veces, otros tripanosomas trasportados por Ja mosca tsetse también siguen este camino.

Una mosca tsetse se alimenta de la sangre de un animal infectado. Los parásitos procedentes de la sangre del animal entran en el cuerpo de la mosca. Al mismo tiempo, nuevos parásitos pasan de la  mosca al animal, a través de sus glándulas salivales.

LA MOSCA TSETSE
Las moscas tsetse pertenecen al género Glossina. Aparecen sólo en África, más frecuentemente en el sur del Sahara. Sus zonas de dispersión están restringidas, sin embargo, a ciertas localidades, tales como bosques rodeados por agua. No es frecuente encontrarlas en poblados o espacios abiertos.

Mosca Tse Tse

La Glossina palpalis es la principal portadora de la enfermedad gambiense del sueño. La variedad de Rhodesia es trasmitida, principalmente, por la G. morsitans. Esta especie también es portadora del T. brucei, que causa la nagana en el ganado. Las moscas tsetse son un poco mayores que las vulgares, y tienen color marrón.

Biológicamente, presentan ciertas peculiaridades, como la de no poner huevos. Cada diez días, la hembra da a luz una larva, ya crecida, que ha sido alimentada por secreciones internas. Al abandonar el cuerpo de la madre, la recién nacida comienza inmediatamente a escarbar en el suelo, donde forma un abultamiento.

La mosca adulta emerge al cabo de algunas semanas, y emprende una vida en la que se alimenta diariamente de sangre. La erradicación de la enfermedad del sueño está directamente relacionada con el exterminio de la mosca tsetse, que trasporta la enfermedad. Hay varios tipos  de moscas, que presentan hábitos ligeramente distintos.

Por tanto, el exterminio se hace difícil, y con ninguno de los métodos intentados hasta el momento se consiguió un éxito completo. Los insecticidas han reducido el número de moscas tsetse en algunas áreas, pero este método resulta caro y, por sí mismo, no del todo satisfactorio.

Se consiguieron éxitos combinándolo con la eliminación de matorrales. La limpieza de los alrededores de lagos y ríos suprime las umbrías propicias a la mosca tsetse. La Glossina morsitans ha sido exterminada en algunas regiones sacrificando antílopes y otros animales de los que el insecto dependía, en gran medida, en cuanto a su alimentación. La limpieza de la vegetación y de las viviendas parece ser el medio más satisfactorio para el control de la mosca.

Fuente Consultada
Revista TECNIRAMA N°128  Encilopedia de la Ciencia y la Tecnología – Enfermedad del Sueño –

Características de las Aldeas de Europa Pequeños Pueblos

PEQUEÑOS PUEBLOS EN LA MONTAÑA

Enclavadas entre las mov.zcñas. alejadas de los valles y de las poblaciones más glandes, como una especie de oasis de ras y de laboriosidad, una multitud de pequeñas y típicas aldeas pueblan el paisaje europeo y le confieren singular encanto.

Un sabio chino decía que bastaba contemplar por un instante las calles de una aldea para conocer todas las cosas nuevas e interesantes que corrtponen el mundo. Quería decir que sabiendo mirar, es decir, descubriendo íntimamente las cosas, es posible hallar los aspectos más curiosos aun en las cosas más simples.

Eso ocurre si observamos con detenimiento y un poco de imaginación, los restringidos límites de una de las pequeñas y típicas aldeas europeas de las que hablábamos al principio.

Reparemos, antes que nada, en que una aldea no es una ciudad en miniatura como lo son las villas; su posición geográfica, la especial laboriosidad de sus habitantes, el tipo y uso de sus edificios, hacen que una aldea tenga un aspecto singular y propio. En una rápida ojeada veamos cómo es una aldea europea de alrededor de 300 habitantes.

Murren, ejemplo de una aldea, o pequeño pueblo en la montaña.es una aldea suiza que se encuentra situada a 1.650 metros sobre el nivel del mar y ofrece unas excelentes vistas a tres de las más famosas montañas del país

1.   Una carretera apta para ser utilizada por automotores une la aldea con la villa vecina, situada en el valle.

2.  Las calles están empedradas y carecen de aceras porque el tránsito de vehículos es escaso; las callejuelas, con fuerte pendiente, durante las lluvias se convierten en verdaderos arroyuelos.

3.   No existe una periferia suburbana en torno a la aldea; las casas están agrupada.s irregularmente, y detrás de las últimas se encuentran inmediatamente los campos.

4.   Las casas han sido construidas con las piedras existentes en las cercanías: ellas son el material más barato. Cuando existe a distancia conveniente una cantera de pizarra, los constructores aprovechan ese material para cubrir los techos.

5.   En un solo edificio se hallan instaladas las oficinas comunales y la escuela elemental. Las primeras utilizan, habitualmente, sólo un par de locales: uno sirve para las reuniones de los ediles, el otro para la atención del público. La escuela ocupa, por su parte, una sola aula; los alumnos son apenas unas decenas de niños: todas las clases se hallan confiadas a un solo maestro.

6.    Éste es el asilo; es atendido por religiosas, que suelen ser también buenas enfermeras.

7.   He aquí la iglesita parroquial y la casa del párroco, el paciente pastor de esta  pequeña grey de almas.

8.   En este edificio tiene su sede la quesería y mantequería cooperativa. Los agricultores llevan a ella, todos los días, la leche ordeñada a su ganado; en ella se encuentran instaladas las maquinarias para la producción de manteca y quesos. Cada fin de año, las utilidades producidas por la venta de estos productos son repartidas en proporción a la leche aportada por cada uno de los campesinos.

9.   En un lugar de fácil acceso están situados el lavadero público y el abrevadero para las bestias.

10.   Los habitantes de la aldea se proveen de agua en esta fuente, a la cual concurren con sus cubos o cántaros; las surgentes son muchas y el agua no falta.

11.   Las amas, de casa cuecen su pan, por turno, en el horno común, llevando a él la masa elaborada en la propia casa.

12.   Ésta es la casa de “ramos generales” de la aldea; es, por otra parte, la única tienda que provee los artículos que habitualmente consumen todos los habitantes de la aldea. Para la adquisición de los muchos artículos de que ella carece, los aldeanos se dirigen a la villa vecina, sobre todo en los días de mercado.

13.   Aquí tienen instalados sus talleres respectivos el carpintero y el herrero-herrador, únicos artesanos  de la aldea.

14.  Y ésta es la posada, único lugar ; ofrece alojamiento a los pocos viajeros suelen hacer escala en esta pequeña aldea; los más de ellos, comerciantes que acuden para adquirir productos agricolas, quesos, castañas, maderas o ganado. La sala de la posada es el único lugar donde reúnen los habitantes de la aldea; también aquí, a falta de cine, se pue asistir al espectáculo ofrecido por un aparato de televisión, y ahora internet.

15.   Entre las casas, en los pequeños patios,  hay   lugar   suficiente   para   algos huertos y árboles frutales. Casi todas las  casas tienen muy cercanos el  gallinero , y el establo. Durante la buena estación, s embargo, las vacas y ovejas son conducidos hacia los pastos situados montaña arriba.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ilustrada del Estudiante Tomo IV  – Las Aldeas de Europa

Aviones Convertibles Primeros Modelos y Tipos

INTRODUCCIÓN: El día 2 de noviembre de 1954 constituye un hito en la historia del aeroplano. Dicho día, en la base de pruebas de la casa Convair, el piloto J. K. Coleman realizó el primer vuelo en un avión que despegó verticalmente desde su posición de partida, basculó en el aire, voló horizontalmente a más de 800 kilómetros por ahora y aterrizó de nuevo en posición vertical hasta quedar apoyado sobre la cola.

El Faire-Rotodyne, convertible para pasajeros, de velocidad superior a los 300 kilómetros por hora.

El avión era un monoplano de ala en delta Corvair XFY-1 equipado con un turbopropulsor Allison de 5.500 HP. Dos hélices tripalas contrarrotativas proporcionan, junto con el empuje del chorro del reactor, la fuerza de sustentación necesaria para el despegue vertical. Se trata de un nuevo tipo de avión, que los norteamericanos designan VTOL (Vertical Take oíi Landing: despegue y aterrizaje vertical) y que en Europa se conoce por «convertible».

En el año 1950, con ocasión de la guerra de Corea, el Gobierno de los Estados Unidos se dio cuenta de la necesidad de disponer de aviones de caza capaces de despegar en cualquier clase de terreno, sin necesitar aeródromos y pistas de aterrizaje.

En efecto, el peso cada vez mayor de los aviones de caza obligó a hacer pistas y campos de aterrizaje de mayor extensión y resistencia, y, por otra parte, el terreno montañoso no ofrecía lugares a propósito para la instalación de tales campos y pistas. Asimismo había que pensar en aviones de caza capaces de despegar de la cubierta de los buques de guerra y de transporte y que pudiesen aterrizar de nuevo en ellos, evitando tener que acompañar las escuadras y convoyes con costosos y vulnerables portaaviones.

A partir de dicho año los proyectos se suceden, la mayoría irrealizables por fantásticos; pero algunos ofrecen posibilidades constructivas, y al cabo de cuatro años se consigue que vuele el primer «convertible».

Qué se entiende por avión convertible:

Un avión convertible es un avión capaz de despegar y aterrizar como un helicóptero, es decir, verticalmente, y una vez alcanzada la altura suficiente, volar como un avión.

Aunque el helicóptero resuelve muchos problemas, como son los del salvamento en zonas difíciles de acceso, vigilancia y enlace, así como transporte del aeropuerto al centro urbano y de ciudad a ciudad con helicopuertos centrales, las misiones de tipo militar, en campaña, quedan limitadas en estos aparatos por su reducida velocidad.

En dos décadas de desarrollo el helicóptero sólo ha alcanzado una velocidad máxima de 251 kilómetros por hora (récord mundial, septiembre de 1953, helicóptero Sikorsky XH-39, piloto Wester, de los Estados Unidos), y no es previsible ni probable que llegue a alcanzar nunca las velocidades sónicas, ya alcanzadas y hasta rebasadas por algunos tipos de aviones de caza.

El 5 de enero de 1959 el Fairey-Rotodyne, primer convertible comercial para pasajeros, ya logró alcanzar en sus vuelos de ensayo los 307 kilómetros por hora sobre un circuito de 100 kilómetros, batiendo con ello la marca de velocidad máxima alcanzada por los helicópteros.

Si motivos militares son los que han impulsado el rápido desarrollo del convertible, no debe olvidarse el problema de la seguridad, que queda ampliamente resuelto con este tipo de avión. Por consiguiente, no deberá extrañar que, una vez puestos a punto los convertibles militares, se construyan paralelamente los convertibles civiles, tanto para el transporte de viajeros como para el turismo o el avión particular.

Tipos de aviones convertibles:

Los convertibles se clasifican en tres grandes grupos:
1.° Los que disponen de rotores, hélices o reactores distintos para la sustentación como helicópteros y para la propulsión como aviones.
2.° Los que tienen un mismo rotor, hélice o reactor para la sustentación y la propulsión, y el eje del propulsor ha de girar 90° al pasar de una a otra clase de vuelo.
3.° Los que se sustentan y avanzan sobre una columna de aire creada por sus elementos propulsores. Son las plataformas volantes.

En el primer grupo, los aparatos reúnen las características del helicóptero combinadas con las del aeroplano: alas y hélices o reactores de avión para el vuelo horizontal, y rotor de helicóptero o reactores para el vuelo vertical. La ventaja principal de estos convertibles estriba en la seguridad de su pilotaje, ya que el paso de vuelo helicóptero al vuelo avión es continuo, conservando siempre el mando del aparato. El grupo primero se subdivide en tres subgrupos:

a)    Los convertiplanos cuyo rotor de despegue se para en el vuelo horizontal, de manera que las palas ofrezcan una resistencia mínima al avance.
b)    Los convertiplanos en que las palas del rotor de sustentación vertical se colocan de manera que en vuelo horizontal actúan como las alas fijas de los aviones normales.
c)    Los combinados de avión y helicóptero, es decir, los helicoplanos o helicópteros combinados, con fuselaje y alas de avión provisto de rotores sustentadores.

Entre los proyectos correspondientes al grupo primero, subgrupo a), destaca el convertiplano de Wilford, con rotor monopala contrapesado, de propulsión por reacción, a tase de chorro de gases comprimidos por el motor y eyectados e inflamados en el extremo acodado de la pala.

En el subgrupo b) merece citarse el convertiplano de Herrick, HV-1, que realizó sus primeros ensayos en 1931, prosiguiendo sus estudios en años posteriores (el HV-2 voló en 1937).

avion convertible herridyne

Modelo norteamericano «Helidyne», convertible, con dos rotores coaxiles y dos motores para vuelo horizontal. Ofrece, en su conjunto, las ventajas del helicóptero, el autogiro y del avión clásico.

Convertiplano de Herrick. Es un biplano con una ala fija y otra giratoria, a voluntad, dotada de turborreactores en sus extremos. Para el despegue y aterrizaje el plano superior actúa como un rotor de helicóptero; este rotor se convierte en plano cuando navega en vuelo horizontal.

El subgrupo c) está formado por los helicópteros «combinados», de los cuales constituye un precursor el autogiro español La Cierva, cuyos primeros vuelos datan del año 1923. El notable ingeniero Juan de la Cierva, con su revolución genial de la articulación de las palas del rotor y el descubrimiento del fenómeno de autogiración, hizo posible el desarrollo posterior del helicóptero y, como consecuencia, el del convertiplano.

Como se sabe, el autogiro primitivo era un avión de alas reducidas en las que una hélice tractora proporcionaba la velocidad suficiente para que el rotor entrase en autogiración, suministrando la fuerza de sustentación necesaria al vuelo. El rotor permitía una velocidad de vuelo muy reducida y el aterrizaje prácticamente vertical, y en los últimos modelos se lograba el despegue vertical acelerando el rotor mediante una transmisión desde el motor.

Soluciones parecidas, aunque no pueden clasificarse   estrictamente   como  convertibles,   son:

El «helicoplano» Hamilton, que se ensayó en los Estados Unidos en 1929, formado por un avión monoplano de ala alta Hamilton con dos hélices de eje vertical de 5,50 metros de diámetro situadas bajo el ala y a ambos lados del fuselaje.

Tipo de avión convertible que despega sobre un trípode, proyectado por L. H. Leonard. Una vez que el aparato ha despegado, gira sobre sí mismo un ángulo de 90 grados, las aletas estabilizadores se reducen por retracción (alas delanteras) y el aparato queda convertido en un cigarro puro volante de grandes alas.

El «giróptero» del francés Chauviére, construido en 1929, provisto de rotor sustentador y hélice tractora.El «clinógiro» de Odier Bessiére, ensayado en Francia en 1932, no es más que un monoplano Caudron 193, con motor de 95 HP, al que se le ha añadido una ala superior giratoria formada por un rotor de cuatro palas. Un proyecto posterior de A. Flettner prevé un avión clásico con cuatro hélices verticales para asegurar despegue y aterrizaje verticales.

Entre los «combinados» modelos pueden citarse los siguientes:

El helicóptero birrotor americano de la «Gyro-dyne Co.» Helidyne 7 A, con alas fijas reducidas de avión y dos motores con hélices propulsoras que le permiten volar a 140 kilómetros por hora con una carga útil de 1.340 kilogramos. Se trata de una adaptación del helicóptero Bendix. Sus primeros vuelos tuvieron efecto en noviembre de 1949. Un nuevo tipo, el Helidyne, destinado al transporte militar, presenta un peso en vuelo de 11.300 kilogramos.

Parecido a éste es el aparato experimental francés Farfadet SO-1310, helicóptero con un rotor de reacción a base de aire comprimido suministrado por una turbina «turbomeca» de 260 HP y alas fijas de superficie reducida, así como una hélice tractora accionada por una segunda turbina. En vuelo horizontal el rotor entra en autogiración. Sus ensayos dieron comienzo en el año 1953.

El Fairey-Rotodyne, que ya se ha citado, corresponde a este subgrupo.
En el grupo segundo, convertiplanos de rotor sobre eje que bascula en 90° para pasar del vuelo vertical al horizontal, también se distinguen dos subgrupos:

a)    Convertiplanos en que el rotor y el fuselaje basculan simultáneamente al pasar del vuelo en helicóptero a vuelo en avión, o sea eje del rotor invariable respecto al fuselaje.

b)    Convertiplanos con rotores o reactores de eje basculante respecto al fuselaje que permanece siempre en posición horizontal.

Los aparatos correspondientes al grupo segundo se caracterizan por tratarse en general de aparatos de alas fijas cuyas hélices son de diámetro mucho mayor al que normalmente sería necesario para el vuelo horizontal. En efecto, en este tipo de convertiplano las hélices, que trabajan con eje vertical, han de proporcionar la fuerza de sustentación necesaria para elevar vertical-mente el aparato.

El Hillar X-18 Propelloplane, avión convertible de ala basculante que despega en vertical.

Entre los aparatos del grupo segundo, subgrupo a), figuran los primeros convertibles de realización práctica y cuyos vuelos permitirán la solución del problema para los aviones de caza. Es el VTOL Convair XFY-1, ya citado, y otros como el Coleóptero, que más adelante describiremos con mayor detalle.

Este subgrupo a) es mecánicamente el de más fácil realización;  en cambio, presenta  otros inconvenientes que la práctica indicará la forma en que deberán solucionarse. Son éstos la difícil maniobra del paso de vuelo vertical a horizontal, y viceversa, basculando todo el aparato.

El embarco de los tripulantes y del material en el fuselaje en posición vertical tampoco será fácil. Por último, la estabilidad en el momento de aterrizaje si sopla viento algo fuerte parece precaria dada la altura del centro de gravedad con relación a la reducida base de apoyo sobre la cola.

Como primeros proyectos y realizaciones, merecen citarse los siguientes:
El de Focke-Wulf, que durante la segunda Guerra Mundial proyectó un convertible a base de substituir las alas por un gran rotor tripala situado tras la cabina de mando, accionado por estatorreactores en el extremo de las palas. Esto obligaba a utilizar cohetes de despegue. Los empenajes de tipo normal soportaban el tren de aterrizaje, sobre el cual se apoyaba el aparato en posición vertical para el despegue y aterrizaje.

Parecido al anterior, pero más atrevido, es el proyecto de L. H. Leonard, en el cual dos grandes rotores impulsan un fuselaje en cuya proa se halla la cabina de mando y los empenajes, y en la popa el tren de aterrizaje que, replegado en vuelo, se despliega para el aterrizaje vertical sobre la cola.

Un convertiplano correspondiente a este grupo, que fue construido por encargo de la Marina de los Estados Unidos, es el ala volante semicircular «Chance Vought» XFSU-1, de Zimmerman. En los extremos del ala dos grandes hélices tractoras despegaban el aparato colocado en ángulo de 45° y el aterrizaje se efectuaba en un espacio muy limitado, lo que permitía su utilización sobre las cubiertas de los buques. Fue rescindido el contrato de construcción en serie debido a la precaria estabilidad en el aterrizaje, defecto que, como indicamos, es inherente a este grupo.

Los aparatos del grupo segundo, subgrupo b), se reducen en general a aviones clásicos en los que, bien los motores, bien las alas, pueden bascular en 90° para lograr la posición vertical de las hélices.

Entre éstos pueden citarse el Bell XV-3, monoplano bimotor con dos rotores de 7 metros de diámetro en los extremos de las alas, cuyos ejes giran a la posición vertical para el despegue y a la horizontal para la propulsión. En el Bell-VTOL, monoplano de ala alta del año 1955, son los turborreactores situados bajo el ala los que basculan.

Otro tipo interesante de convertiplano es el Hiller X-18 Propelloplane, de 18 toneladas, cuyos primeros vuelos se realizaron en 1958. El ala, que gira solidariamente con los propulsores, colocándose en posición vertical para el despegue y horizontal para el avance, soporta dos turborreactores provistos de hélices contrarrotativas.

Una disposición análoga presenta el Vertol 76, cuyo primer vuelo completo se llevó a cabo el 15 de julio de 1958. El Kaman 16-B es un aparato anfibio construido según las mismas directrices.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Cultural UNIVERSITAS Tomo N°17 -Los Aviones Convertibles-

Biografia de José Hernández Autor Martín Fierro Poeta

portada del Martin Fierro de aquella epoca

«Y de un tajo a la guitarra
tuitas las cuerdas corté…»
(Grabado de una de las primeras ediciones.)

¿Que significa el Martín Fierro?. El autor se identifica con el gaucho, y es el gaucho guien vive y guien habla en la obra. Apología de una casta de hombres gue desaparece, «Hernández siente el gaucho dentro de su propio ser»; siente la nostalgia del bien perdido al cantar esa ruda, guejumbrosa, áspera y valiente epopeya del hombre de la sabana, de la Pampa argentina. Por ello tiene Martín Firro ese acento de cántico anónimo, viejo y colectivo, gue ninguna otra obra moderna erudita y personal ha podido ni podrá igualar.

BIOGRAFÍA: El autor del «Martín Fierro»
José Hernández nació el 10 de noviembre del año 1834, en una chacra de San Martín, cerca del propio Buenos Aires. Su madre llevaba el apellido de Pueyrredón, de ilustres emigrados. Su padre era un hacendado rico y tratante en ganados.

El padre del escritor se llamaba Rafael Hernández y pertenecía a una familia de claras ideas federales, con un abuelo intransigente que estimaba en mucho su autoridad de cabildo a la española. La madre era hija de una familia de unitarios por los cuatro costados. Se llamaba Isabel y era hija de José Cipriano Pueyrredón y Dogán, quien, con sus hermanos, descontando a uno que era canónigo, lucharon en esa chacra de Perdriel en que nuestro autor vino al mundo, como verdaderos criollos y en la «hazañosa reconquista de Buenos Aires».

Casa Nacimiento de José Hernandez

Casa de la Familia Pueyrredón Donde Nació José Hernandez

Nacido José Hernández, se le bautizó ocho meses y medio después, el 27 de julio de 1835. En la pila se le impusieron los nombres de José y Rafael, y parece ser que las aguas bautismales ablandaron la intransigencia y tirantez familiar.

El niño bautizado y en manos de mamá Totó, porque la verdadera madre acompaña al marido hacia el sur de la provincia, donde la difícil administración de las estanciasdel mismo Rosas requiere su presencia. Ese ir y y venir de Isabel y Rafael Hernández se prolongará durante cinco años, durante los cuales nuestro autor crecerá alejado de sus progenitores y fue la misma mamá Totó la que le enseñó las primeras letras, antes de entrar en la escuela.

José Hernandez

Un tanto delicado de salud, el pequeño José Hernández no pudo educarse en la ciudad, ni asistir a universidad alguna, sino que pasó toda su infancia y juventud primera en el campo, haciendo la vida propia del estanciero, compartiendo con los gauchos libres y auténticos costumbres y dolores, y adquiriendo conocimientos vivos que más tarde habrían de servirle para desarrollar sus cualidades naturales y alcanzar elevados puestos. En esta época feliz y fecunda de su existencia, recorrió las tolderías, los fortines, la frontera, y se compenetró con la tierra y su gente de modo absoluto.

Siempre muy unido a su hermano Rafael. Huérfanos de madre desde 1843, los dos hermanos se unieron más aún para luchar así contra la soledad. Nueve años más tarde, de nuevo una pérdida irreparable: un rayo arrebató en 1852 la vida del padre de José Hernández… Solos, los dos hermanos se alistaron mas tarde en el ejército.

Entretanto, nacía el partido federal reformista y éste proyectaba la conciliación con Urquiza. El periódico La Reforma Pacifica, dirigido por don Nicolás Antonio Calvo, llevó a cabo la propaganda del nuevo partido: José Hernández abandonó el ejército para seguir luchando en un punto no menos comprometido, la prensa.

Afiliado al partido federal reformista, Hernández hace sus primeros ensayos en el periódico que defiende sus ideales. tomando parte activa en la agitada y varia política del país, y hubo de emigrar a Entremos en 1858; desde allí combatió a Mitre y a Sarmiente; dirigió un periódico titulado El Argentino; fue taquígrafo del Senado Nacional en Paraná y ministro de Hacienda con el gobernador Evaristo López de Corrientes; emigró al Brasil; dirigió La Patria, de Montevideo, y fundó en Buenos Aires el Río de la Plata.

En Paraná pudo ejercer el periodismo en El Nacional Argentino y se sabe que solía pasearse por el mercado, «donde se pasaba escuchando los chistes y dichos gauchescos de los carniceros, que entonces eran todos criollos». Por primera vez, su voz potente y su modo de hablar, así como su envidiable presencia física —alto y de recia humanidad— le harán merecedor del sobrenombre de “Matraca”, hasta que sus amigos le cambiaron por “Martín Fierro”

Intervino también en las constantes luchas civiles de la nación argentina. El 28 de octubre de 1859 tuvo lugar la batalla de Cepeda: José Hernández había aceptado ser ayudante de Urquiza en el regimiento primero de línea, batallón Palma. Con la victoria de Cepeda nuestro hombre regresó a Paraná y volvió a sus ocupaciones como tenedor de libros. Como ya había’recibido otro cargo, el de taquígrafo (aprendió el oficio también como autodidacta) de las sesiones del Senado Nacional, se entregó a él con verdadero interés, porque aquello era una nueva escuela. Y así, desde su puesto de taquígrafo, presenciará el nuevo cambio de rumbo en la política nacional.

Hernández, que seguía en Paraná, se enamoró por este tiempo de Carolina Gómez del Solar, a la que acaso conociera en Buenos Aires. En Paraná, la muchacha y sus padres eran vecinos de nuestro escritor, que vivía entonces en la calle Industria con Manuel Martínez Fontez. Carolina tenía una hermana, Teresa. Así el matrimonio fue doble: José Hernández casó con Carolina y Manuel Martínez Fontez con Teresa. La pareja José Hernández y. Carolina tendría nueve hijos; dos de ellos morirían jóvenes.

Hombre poco hogareño, nuestro escritor fue, sin embargo, siempre amado y admirado por su esposa, que pasaba largas temporadas de espera sola con los niños.

Creó en 1880 la Cruz Roja y fue miembro de la Legislatura de Buenos Aires, colaborando así de modo directo en la importante obra de la organización nacional y en la fundación de la ciudad de La Plata.

Vida tan agitada no restó a José Hernández tiempo ni vagar para el cultivo de las letras, a las que era en extremo aficionado. Escribió numerosas poesías de valor mediocre, una Vida del Chacho, y otro libro de Instrucción al Estanciero, en que muestra, clara y profundamente, esa compenetración con la tierra y los hombres de la estancia a que antes hemos aludido.

La muerte del Chacho muestra una singular belleza y la capacidad del autor para la pintura de escenas dramáticas. José siente en su propia carne el cruel fin del Chacho y los acentos épicos se impregnan de un lirismo espontáneo.

En la capital, con ayuda de distintas personalidades, fundó el periódico El Río de la Plata, que pronto compitió con los principales diarios de la ciudad. Desde él, Hernández invitaba al gobierno a terminar con «la guerra del Paraguay, a eliminar la ley inconstitucional que obligaba a prestar el servicio de fronteras», calificándola de «persecución inicua y exterminio paulatino de los gauchos». Estos comentarios y los que se referían al problema de la inmigración informaron a la opinión pública del estado injusto en que se hallaban las clases sociales marginadas del país.

En abril de 1871 José Hernández estaba en Santa Ana do Libramento, pueblo tranquilo donde, según algunos, empezó a escribir el Martin Fierro. Se dice que lo interrumpió para mantener a su familia con el trabajo. Otros opinan que empezó a escribirlo en un hotel de Buenos Aires.

El 28 de noviembre del mismo año el periódico La República anunciaba la aparición del Martín Fierro. La publicación del poema resultó un éxito sin precedentes, pese al desprecio con que lo acogían las esferas intelectuales.

Como el gobierno sigue considerando a nuestro poeta como peligroso jordanista, se dicta una orden de reclusión contra él. Hernández huye a Montevideo porque han puesto precio a su cabeza, así como a la de López Jordán. Pero a finales de 1874, pudo regresar a su patria y dedicarse a negocios del campo ayudado por su hermano, que ejercía de agrimensor. Protegido por Rafael, compró una librería en la calle Tacuarí, y allí instaló la oficina de sus negocios.

Martín Fierro fue, sin embargo, la única de sus producciones que alcanzó trascendencia literaria. Pero… ¡qué trascendencia! Las imperfectas estrofas corrieron pronto de boca en boca «hasta los más lejanos confines de la patria», tomando esa popularidad única y envidiable que convierte la obra de uno en la obra de todos. En 1872 aparece la segunda parte del poema que vio la luz en 1879.

Y hasta tal punto se consideró a Hernández identificado con su Maríín Fierro, que «Martín Fierro» le llamaban sus innúmeros amigos.

Por cumplir una comisión confidencial, encomendada por Dardo Rocha, contrajo José Hernández una enfermedad que fue agotando su salud.  José Hernández — «Martín Fierro» — murió en Buenos Aires el 21 de octubre de 1894.

Llevábanse vendidos más de setenta mil ejemplares de su obra. Después se agotaron rápidamente edición tras edición, muchísimas de ellas clandestinas.

EL HOMBRE Y EL MEDIO: Rafael Hernández —hermano del poeta, nacido en 1841, después que él— informó, en lo que ha pasado a ser, cronológicamente, la primera biografía del gran escritor argentino, lo siguiente: “Allá en Camarones y en Laguna de los Padres, se hizo gaucho; aprendió a jinetear, tomó parte en varios entreveros y presenció los grandes trabajos que su padre ejecutaba y de los que hoy no se tiene idea. Esta es la base de los profundos conocimientos de la vida gaucha y del amor al paisano que desplegó en todos sus actos”.

portada primer martin fierro

Portada Primer Libro del Gaucho Martín Fierro

Ampliación Sobre Su Biografía y Obra:

El país se debatía, más que nunca, en la aguda lucha que separaba a los “unitarios” —que bregaban por un gobierno centralizado en la ciudad portuaria de Buenos Aires— de los “federales”, que defendían las autonomías provincianas. José Hernández estuvo entre estos últimos, aunque sin caer en la dura instransigencia demostrada, más de una vez, por algunos partidarios de ambos bandos.

“Criollo de estirpe—dijo Roberto F. Giusti, en su estudio sobre el renombrado escritor—, grande, fornido, de talla atlética, de voz potente, el rostro cerrado por una ancha barba oscura. . . conocía, como sus palmas, la pampa y sus moradores, el gaucho y el indio, cuyas costumbres había observado y estudiado con mirada certera. Tenía una gran experiencia de la vida, mucho corazón, sensibilidad poética y algo más valioso que todo eso: genio, es decir, facultad creadora”.

Leopoldo Lugones, que no fue tan magnánimo en sus juicios sobre el poeta, pidió, sin embargo, en su obra “El payador” (1916), que se diese a “Martín Fierro” el título de “libro nacional de los argentinos”. Esta apreciación culminó, en cierto modo, la serie de elogios que la obra había despertado desde su aparición. Hasta Bartolomé Mitre, adversario político de Hernández, le manifestó, en 1879, por carta: “Su libro es un verdadero poema, espontáneo, cortado en la masa de la vida real”.

No se ha logrado determinar el sitio exacto ni el momento en que comenzó la redacción del poema: unos afirman que fue en la ciudad uruguaya de Paysandú y otros, en Santa Ana do Livramento, Brasil, donde Hernández tuvo que refugiarse, transitoriamente, en 1870, por causa de sus ideas políticas, afines con las del caudillo entrerriano Ricardo López Jordán. Su esposa, Carolina González del Solar —con quien se había casado el 8 de junio de 1864— quedó sola, junto a los cuatro hijos pequeños, durante varios meses.

El éxito obtenido por la obra fue muy grande. La primera edición se agotó en dos meses y hubo que hacer ocho más, durante el término de dos años. Hernández señalaría luego, en una advertencia editorial, que había “sesenta y cuatro mil ejemplares desparramados por todos los ámbitos de la campaña”, donde hasta los pulperos solían pedir ejemplares del folleto en cantidades apreciables, que vendían con la mercadería que les enviaban desde Buenos Aires.

Antes de “Martín Fierro”, Hernández publieó una vigorosa apología del caudillo Ángel Vicente Peñaloza, “El Chacho”, que a los setenta años de edad Ríe asesinado mientras descansaba en casa de un amigo.

En 1873 tuvo que refugiarse de nuevo en el Uruguay, cuando el gobierno argentino puso precio a, la cabeza de López Jordán (cien mil pesos fuertes) y a la de sus colaboradores. Desde adolescente, Hernández peleó por la que él entendía que era la causa del pueblo e intervino en varios combates (Rincón de San Gregorio, Cepeda, Pavón, Cañada de Gómez, Ñaembé).

Más tarde, creyó ver una salida institucional en la política conciliadora de Avellaneda y militó, junto a Aristóbulo del Valle, en el partido Autonomista, que luego abandonaría para formar, con Leandro Alem, el partido Republicano. En 1877 fue electo diputado, igual que en 1879, año en que apareció —ilustrada por Carlos Clérice— “La vuelta de Martín Fierro”, o sea la segunda parte del poema.

En él retomó la acción del relato, para hacer que el protagonista —un gaucho bueno al que transformaron en “matrero” las arbitrariedades de la ley—, tras buscar refugio, lejos de la civilización, entre los indios, volviera a su medio y reencontrara a sus hijos, uno de los cuales tuvo por preceptor a un personaje insólito: el “viejo Vizcacha”. En esta continuación del relato, asoma la actitud conciliadora de Hernández, que caracterizó los últimos años de su vida.

A principios de 1879, adquirió, en el centro de Buenos Aires, una librería a la que llamó “del Plata” y allí, lo mismo que en la amplia casa quinta del barrio de Belgrano —que denominó “San José”, como Urquiza a su palacio—, escribió la segunda parte del poema. En 1880, volvieron a elegirlo diputado. En 1881 ocupó una banca en el Senado y, ese mismo año, editó por su cuenta “Instrucción del estanciero”. En 1884 fue designado miembro del Banco Hipotecario y, en 1885, volvió al Senado de la provincia de Buenos Aires. Un año después, el 21 de octubre de 1886, falleció en su casa de Belgrano.

Fuente Consultada:
Ciencia Joven Tomo V Edit. Cuántica Diccionario Enciclopédico Entrada: Hernandez José

Biografia de Rafael Obligado Poeta Autor de Santos Vega

POETA ARGENTINO: RAFAEL OBLIGADO (1851-1920)

Rafael Obligado POETA ARGENTINO

He aquí un poeta que, sin ser ni extraordinariamente fecundo, ni demasiado brillante, sobresalió entre los románticos argéntinos del siglo XIX por las cualidades de perfección que caracterizan su vena lírica.

El romántico fue, antes que todo, un enamorado de la libertad,   un   pesimista   incorregible,   un  melancólico   consuetudinario.

La libertad lo hizo refractario a los convencionalismos; el pesimismo lo enfrentó con la amargura y con la angustia; la melancolía  melló sin  pausas su  corazón,  hasta transformarlo  en  un incomprendido.

No quiso ser ni militar, ni. abogado, ni político, tal como le hubiese cuadrado en aquel tiempo en mérito a su abolengo. Solamente aspiró a ser un hombre de letras, un cantor del Paraná, el río familiar a sus recuerdos de la niñez.

Como sucedió con Guido Spano, Obligado núcleo en derredor de su ejemplo lo más representativo de su generación, tuvo csapulos y trascendió con su obra  las fronteras argentinas.   Fue, sin lugar a dudas, el poeta nacional por excelencia.

Su poesía entronca con la de Echeverría, y en toda ella domina la imagen graciosa, plástica, expresiva como una acuarela pintada frente a risueñas visiones del pasado, con sus niños, sus adolescentes y sus amores puros.

Tímbién abordó el tema histórico —Ayohúma, El Negro Falucho, La retirada de Moqueguá— y tradiciones populares — La luz sala, La salamanca, La mula Ánima, El Yaguarón y El Cacuí—.

Obligado nació en Buenos Aires en 1851 y murió en la misma ciudad el 25 de abril de 1920.

EL POETA: Antes que Obligado, Mitre y Ascasubi y otros historiadores trataron el tema del payador. En Santos Vega, su obra maestra, se personifica el espíritu de la pampa, lleno de aristas populares, de eclosiones generosas.

Todo un ambiente, una idiosincrasia, un ideal, caben en este poema que pertenece a la serie de “leyendas argentinas” recogidas de la tradición candente, de los labios mismos de los gauchos que el poeta frecuentó en la estancia de su padre.

Santos Vega no aparece por primera vez en estos versos, sino que ellos no hacen más que darle forma definitiva a una sombra, a un hombre, a una conducta largamente conocida por los lugareños. Es la triste historia de un cantor cuya voz de timbre cristalino y trágico inundaba el alma de sorpresa y de arrobamiento; sus manos arrancaban a la guitarra acordes que eran sollozos, burlas, blasfemias.

Todo el desierto se llenaba con su fama; de todas partes llegaban multitudes a escucharlo; sus “payadas de contrapunto” causaban la admiración de los oyentes, porque en ellas era ímbatible.

Allí donde llegaba, los criollos hacían rueda para extasiarse con su canto, lo agasajaban y lo ungían rey de la pampa.
Después de haber cantado a su prenda y convocado con su himno a las huestes emancipadoras, aceptó el desafío de Juan Sin Ropa, el forastero cuya voz era el llamado del progreso.

Juan Sin Ropa lo venció con an poderoso grito dado al viento, muy superior al cantar de Santos Vega. Y es lógico que esto sucediese, porque el forastero Juan Sin Ropa llevaba en su esencia la profecía del futuro, con sus renovaciones, con todas las reformas capaces de trastrocar héroes  legendarios.

Debajo de un corpulento ombú, frente al desconcertado auditorio de gauchos, el payador murió al tiempo que su rival se convertía en serpiente y desde la copa del árbol caía una brillante lluvia de escamas.

Desde entonces, Santos Vega deambula por las llanuras, convertido en sombra: en los atardeceres, su espectro huye a campo traviesa, la guitarra en la espalda, en un caballo veloz como el viento.

Su historia está presente en todas las guitarras y pasa de boca en boca con la espontaneidad con que se dicen las cosas ingenuas.

Santos Vega fue el cantor en una época romántica, a la que sobrevinieron tiempos precursores de mecanización y de materialismo. Hoy, sin lugar a dudas, vivimos el clima de Juan Sin Ropa.

Mañana …, ¿tendrá que batirse el negro forastero con algún otro rival?

FRAGMENTO DE: “SANTOS VEGA”
“Bajo  el  ombú  corpulento,
de las tórtolas amado,
porque su nido han labrado
allí al amparo del viento;
en el amplísimo asiento
que la raíz desparrama,
donde en la siesta la llama
de nuestro sol no se allega,
dormido está Santos Vega,
aquel de la larga fama.”

“En los ramajes vecinos
ha colgado silenciosa,
la guitarra melodiosa
de  los  cantos  argentinos.
Al pasar los campesinos
ante Vega, se detienen;
en silencio se convienen
a guardarle allí dormido;
y hacen señas no hagan ruido
los que están a los que vienen.”