Científicos Perseguidos

Biografia de Asimov Isaac Resumen Vida y Obra del Cientifico

Biografía de Asimov Resumen
Vida y Obra del Científico

Isaac Asimov (1920-1992), fue un prolífico y gren escritor estadounidense, de divulgación científica, comparado con Carl Sagan. Famoso por sus novelas de ciencia ficción y por sus libros divulgativos sobre todas las ramas de la ciencia. Asimov nació en Petrovichi, Rusia. Su familia emigró a Estados Unidos cuando tenía tres años y se estableció en el barrio de Brooklyn, de Nueva York. La mayor parte de los 500 libros de Isaac Asimov, caracterizados por sus claras descripciones de temas complejos, no son novelas, sino estudios sobre todas las áreas de la ciencia.

Isaac Asimov cientifico escritor

Entre sus obras de ciencia ficción más conocidas se encuentran Yo, Robot (1950); La trilogía de la Fundación (1951-1953), de la cual escribió una continuación treinta años después, El límite de la Fundación (1982); El sol desnudo (1957) y Los propios dioses (1972). Entre sus obras científicas destacan Enciclopedia biográfica de la ciencia y la tecnología (1964; revisada en 1982) y Nueva guía a la ciencia (1984), una versión más reciente de su elogiada Guía científica del hombre (1960). Obras posteriores son La Fundación y la Tierra (1986), Preludio a la Fundación (1988) y Más allá de la Fundación (1992). En 1979 se publicó su autobiografía en dos volúmenes, Recuerdos todavía verdes.

Hubo un tiempo en que la ciencia era un asunto oscuro, apenas accesible para unos pocos iluminados que, en el mejor de los casos, daban a luz sus descubrimientos en forma de verdades absolutas. Pero hubo otro tiempo -el que todavía vivimos- en que la ciencia comenzó a escribirse en el lenguaje de todos, aquél que es comprensible para cualquiera, el de ios cuentos y las novelas. Es el lenguaje de Isaac Asimov.

Los que lo conocieron dicen que era vanidoso. Sabía que sabía y eso lo elevaba, pero no tanto por sus conocimientos como por su desesperación por conocer. “No me resigno a creer -confesó una vez- que haya en el mundo problemas sin solución”. Es que para Asimov el mundo era todo comprensible y el arma para entenderlo era la razón. No se le ocurría confiar en ninguna otra cosa porque por medio de la mente se podía llegar a cada rincón del Universo o de los posibles universos o del futuro.

Era racionalista a ultranza, a pesar de sus cuentos, de sus novelas, de sus robots. Ninguna ficción resultaba un invento para él, apenas una forma posible de representar la realidad, con disfraz de ciencia ficción con máquinas y diseños futuristas, pero llena de humanidad, con hombres creativos e intuitivos capaces de pensar como ninguna máquina.

Leyó sobre todo y escribió sobre cualquier tema: religión, literatura, mitología, matemática, biología, historia, epistemología en forma de relatos, narraciones, tratados, ensayos, guías. Quizá prefirió aquellos asuntos para los que estaba menos preparado, como la astrología, simplemente porque le interesaba, se transformaba en autodidacto y disfrutaba el desafío. Pero aunque era un tratadista-científico se diferenciaba bastante de un técnico: “Soy un lector veloz -decía convencido- alguien que nació con un cerebro inquieto y eficiente, con capacidad para pensar con claridad y con habilidad para convertir los pensamientos en palabras”.

Tenía obsesión por las palabras, ese privilegio humano. Nació en enero de 1920 en Rusia y como su padre no se acostumbraba al nuevo régimen, decidió emigrar a los Estados Unidos. Asimov tenía 3 años cuando se acostumbró
en pocos meses al lenguaje del Bronx, donde se instalaron sus padres.

Apenas dos años después leía sin que nadie se lo hubiese enseñado. Se devoraba cualquier escrito que anduviera por ahí; era la época de Las Aventuras de Flash Gordon, Mandrake el mago, Tarzán de los monos y El Príncipe Valiente. Se pasaba los días en la biblioteca pidiendo una y otra vez La vida de las abejas, de Maurice Maeterlinck.

Los cuentos que publicaban las revistas lo inspiraban, mandaba cartas haciendo observaciones o simplemente para decir que le habían resultado maravillosos. Después vinieron los años de la Universidad, no tenía más de 15 cuando empezó Química en Columbia. Aprendió a leer los libros del negocio de sus padres sin que se notara que los había tocado. Y mientras tanto escribía narraciones y confesiones sentimentales que fueron haciendo cimiento para los más de cuatrocientos libros que llegó a escribir en sus 72 años.

Su tesis doctoral tenía que ver con la kinesis de los gases, un tema que le dio un título -doctor en química- y una hipótesis: tal vez fuera posible establecer leyes sobre el movimiento de los seres humanos -así como era posible hacerlo con los gases- en un tiempo futuro en el que hubiera millones de planetas llenos de gente. Aunque, en verdad, no creía que alguien pudiera predecir algo.

Sin embargo, alguna vez usó la palabra “robótica” y aunque no fue una predicción, sí fue un anticipo: la palabra fue acuñada simplemente porque de alguna forma había que llamar a toda esa disciplina creciente. Dijo que la inventó sin darse cuenta.

También escribió sobre el Carbono 14 y las posibles mutaciones en el cuerpo humano si se modificaba su participación dentro del organismo: tiempo después ése fue uno de los argumentos para que Linus Pauling su equipo criticaran los ensayos atómicos que incrementan la presencia de Carbono 14 en la atmósfera. Dijo que, tal vez, esa fue su única contribución a la ciencia.

Escribía desde muy temprano hasta el atardecer. Recién en los 80 se compró una computadora. Antes se arreglaba solo, sin secretarias ni máquinas que almacenarán datos. Después tampoco explotó demasiado los beneficios de la tecnología, siguió escribiendo casi como con su antigua máquina, mucho, tan rápido como lo determinaban sus pensamientos -90 palabras por minuto- a pesar de su corazón enfermo, de la luz baja de su lugar de trabajo, del piso 33 -odiaba las alturas- frente al Central Park. en Nueva York.

Dijo en un reportaje: “Creo y; que al llegar la hora de morir habría cierto placer en pensar que uno empleó bien su vida, que aprendió todo lo que pudo, que recogió todo lo que pudo del Universo, y lo disfrutó  Qué tragedia sería pasar la vida sin aprender nada o casi nada”.

Murió en 1992. Su últimos libro fue “Asimov ríe de nuevo” un libro lleno de anécdotas y humor, tal vez porque el escribirlo pensó que, efectivamente, empleó bien su vida.

OBRAS Y LOGROS DE SU VIDA:

■   Ingresó en la Universidad de Columbia cuando apenas había cumplido los 15 años.

■  Mientras estudiaba química comenzó a escribir sus primeros cuentos, relatos y desbordes sentimentales que nunca llegaron a publicarse.

■  En 1939 apareció su primer cuento, Varados frente a Vesta publicado en la revista “Astonishing” Stories que dirigía Frederik Pohl. Le pagaron 64 dólares.

■  En 1949 se doctoró en Química con la tesis Las fonéticas de la reacción inactivada del Tyroserose durante la catalización de la oxidación aeróbica del catechol.

■  Escribió mucho más sobre Astronomía que sobre su especialidad porque en ese tema era autodidacto y le resultaba un desafío.

■   En 1950 publicó su primera novela, Un guijarro en el cielo.

■  Su primer éxito de venta lo obtuvo en ese mismo años con Yo, robot. Con ese título comenzó su saga robótica, fascinado por la inteligencia artificial pero temeroso de la relación entre el ser humano y la tecnología.

■   En 1953 obtuvo el premio Hufoa la mejor serie de novelas por su trilogía Fundación, Fundación e imperio y Segunda Fundación, donde relata los avalares del Imperio Galáctico.

■  Fundación supera actualmente la edición 42 en lengua inglesa.

■   Llegó a escribir más de 450 libros, sobre los más diversos temas: mitología, matemática, religión, biología, astronomía, física, literatura, química.

■  Su producción se incrementó con los años: en la década del ’50 escribió; 22 libros; en la del ’60,’70; en la del ’70, 109 y el resto en los últimos años.

■  Entre sus obras más leídas figuran La Guía Shakespeare de Asimov, la Enciclopedia de las Ciencias, El cuerpo humano: su estructura y su función, Constantinopla, El Código Genético, La Tierra de Cannán, Bioquímica y Metabolismo Humano, El Universo Colapsa, ¿Hay alguien ahí?

■  Publicó, además, una Introducción a la Ciencia, un Diccionario Biográfico y los numerosos tomos de su Historia de las Civilizaciones.

■  También una edición anotada de El Paraíso Perdido, de Milton, otra del Don Juan, y cinco volúmenes dedicados al erotismo en la literatura.

■  Escribió dos volúmenes autobiográficos de 1500 páginas.

■  Alcanzó un puesto en la lista de best sellers en 1982 con Al filo de la fundación, que continúa la Trilogía Fundación, donde predomina el concepto de “Pslcohistoria” según el cual se podría predecir la conducta humana mediante ecuaciones matemáticas.

■  Sus libros han sido traducidos a sesenta idiomas.

■  Fue consultor de la NASA.

■  Fue miembro distinguido de MENSA (Club de los intelectuales superdotados).

■  Le fueron enviados varias distinciones universitarias de los Estados Unidos y Europa. Nunca los fue a recibir personalmente por su pánico a los aviones.

■  Inventó el término “robótica” aunque dijo que por casualidad.

■  En sus historias de robots advirtió que las máquinas podrían llegar alguna vez a dominar todo. Por eso estableció la Leyes de la robótica. 1 – Un robot no puede dañar a ningún ser humano ni permitir, permaneciendo inactivo, que ningún ser humano sufra daño. 2 – Un robot debe obedecer las órdenes que le den los seres humanos siempre y cuando esas órdenes no contravengan la primera ley 1 y 3 – Un robot debe proteger su existencia, siempre y cuando esa protección no contravenga la primera o la segunda ley.

■  Trabajó todo su vida sin equipo de investigaciones ni empleados que lo asistieran. Llevó sus propios archivos y manejó sus entrevistas con la prensa.

■  Compró su primera computadora recién en 1981. Antes escribía, corregía y pasaba en limpio. Pero, con computadora y todo, siguió escribiendo noventa palabras por minuto.

■  Su texto sobre el Carbono 14 y la posibilidad de que genere mutaciones en los seres humanos sirvió para la lucha de Linus Pauling contra los ensayos atómicos que incrementan la presencia de Carbono 14 en la atmósfera.

■   Su último libro es Asimov ríe de nuevo, que publicó en 1992 año en Nueva York y está lleno de anécdotas y notas de humor acerca de sus amigos.

■   Convirtió la ciencia en un saber comprensible para millones de personas.

Fuente: Magazine Enciclopedia Popular N°10 Año 1

Pócimas Secretas de la Brujas Hierbas Usadas Para Los Hechizos

Bebidas Secretas y Mágicas de las Brujas
Hierbas Usadas en los Hechizos

bruja haciendo una bebida magicaSabemos que que desde el origen de los tiempos han existido quienes -mediante una aparente capacidad sobrenatural- manejaron, para mal o para bien, lo que hoy podemos llamar “magia”.

La magia surgió cuando los primeros humanos descubrieron la existencia de fuerzas invisibles a su alrededor. Los hombres fueron conscientes de los efectos de la gravedad, la electricidad y el magnetismo mucho antes de que estas palabras se usaran. Pero también, estos primeros hombres descubrieron más cosas de las que han pasado a formar parte de la ciencia.

Intuían la existencia de ciertas fuerzas que residían dentro de las plantas, los animales y las piedras. Se daban cuenta de que había ciertas “energías” en el interior de sus propios cuerpos, capaces de moverse según sus deseos y necesidades. La magia fue surgiendo a lo largo de siglos de experimentación, errores e inspiración. Evolucionó hasta convertirse en un instrumento de poder pesonal, una herramienta con un potencial fantástico, tanto para producir daño como para brindar ayuda.

Durante siglos, los “profesionales de lo oculto” han usado la magia con distintos objetivos, uno de los cuales fue -y sigue siendo- la curación de enfermedades, tanto físicas como mentales.

Brujería: magia y algo de química
“El poder de la magia brota de la propia tierra, las estrellas, el fuego, el agua y nuestro propio cuerpo”, sostiene un mago contemporáneo. “La puesta en práctica de la magia consiste en despertar y dirigir tales fuerzas”.

La magia de las hierbas es una especialidad que se sirve del “poder” de las plantas. Es el dominio de los inciensos, los ungüentos, las pócimas, los baños y las tinturas.

Hoy sabemos que, además de la magia, la utilización de ciertos vegetales en un aceite o en una pócima, tiene un efecto justificado sobre ciertas dolencias. En otros casos, no existe explicación alguna para resultados fehacientemente comprobados.

Tal es el caso de los ungüentos, usados por brujos y hechiceros para “aniquilar la enfermedad donde quiera que se apliquen”. Básicamente, el vehículo utilizado para sus componentes activos es la grasa animal, aunque lo importante sean las sustancias disueltas en ella, activas por vía cutánea (por ello se prefiere untar en zonas de la piel donde ésta es má fina, con rica irrigación sanguínea).

Así, el llamado “ungüento de las brujas”, usado para provocar un estado de analgesia y sopor, tenía la siguiente receta: grasa humana, hachís, cáñamo, amapola, eléboro y girasol. Al margen de su carga energética, el ungüento era un verdadero cóctel de narcóticos.

Una mezcla muy difundida en el siglo XVII para curar enfermedades “profundas” (no servía sobre heridas abiertas) consistía en agregar a una base de cera de abejas derretida “4 gotas de cedro, 2 de sándalo, 1 de eucalipto y 1 de cinamomo”. Con este ungüento -“cargado” durante su preparación con el deseo de sanar al enfermo- se recobraba, dicen, la salud en no más de una semana.

Para recuperar la capacidad sexual perdida se untaba la”zona afectada” con una mezcla vegetal que, en una base de grasa incorporaba jengibre, eneldo, hierbabuena y vainilla.

La “medicina oculta” hace uso también de aceites que se extienden sobre el cuerpo con el fin de provocar diversas alteraciones mágicas. Así, hechiceras francesas del siglo XVII eliminaban el cansancio extremo con un aceite a base de naranja, lima y cardamomo.

Quemaduras, úlceras y llagas eran curadas mediante la unción con un aceite que contenía partes iguales de escaramujo y agrimonia, dos vegetales que hoy se sabe contienen un principio activo cicatrizante. Para inducir “sueños psíquicos” y acelerar curaciones, aún hoy se usa el “aceite de la luna”, preparado con partes iguales de sándalo y jazmín; efectivo -al parecer- únicamente si se utiliza en plenilunio.

Como se puede ver, la mayoría de los métodos curativos usados en brujería, se basaban en elementos naturales, mayoritariamente vegetales. Esto no es casual, ya que actualmente no se discute el poder curativo de muchas hierbas, a punto tal que ya no es ningún secreto el hecho de que la mayoría de los principios activos de los medicamentos provenga de los vegetales.

brujas hechizeras trabajando

En la Europa de los siglos XV al XVII la brujería era algo real
y muy cercano a la gente del pueblo entre quienes estaba muy extendido el
uso de plantas con propiedades alucinógenas y todo tipo de pócimas.

Pócimas: entre la vida y la muerte
Aún más difundidas que ungüentos y aceites, se hallan las pócimas. También llamadas pociones o infusiones, pueden ser algo tan simple como un té de hierbas, o tan místico como “la pócima del arco iris”: usado como curativo universal, no es otra cosa que agua de lluvia recogida mientras se ve un arco iris. Mágicas o no, muchas de las bebidas que debían causar el “bien” no han hecho otra cosa que acabar de matar al “paciente”.

Así, en la literatura medieval se habla de complejas fórmulas que incluyen desde trozos de seres vivos -como el hombre- hasta hierbas de efecto letal comprobado, como la cicuta.

Las brujas italianas combatían el cáncer dándole al enfermo un té de raíz de jacinto, tres veces por día durante tres meses. Asimismo, una mezcla de tomillo, menta, pepermint, romero y perejil, era la bebida con que los brujos calmaban una crisis nerviosa. La “pócima curativa de Isis” es un brebaje de origen egipcio con romero, tomillo, salvia y cinamomo (todas hierbas) que acababa en el acto con todo problema digestivo.

El tema de la fertilidad también fue abordado por el ocultismo. Desde hace siglos son conocidas las pociones en base a pétalos de rosas rojas, para lograr vencer el problema de la esterilidad. Actualmente la ciencia aún no encuentra explicación a recientes casos de embarazos inducidos por la ingestión de mezclas vegetales (ver recuadro).

La hechicería casi contemporanea ofrece una solución a los problemas cardíacos dándole al enfermo el “vino del corazón”, en donde dos tazas de vino rojo se mezclan con cinamomo, jengibre y vainilla.

Al margen de las cuestiones mágicas, no son pocos los conceptos de farmacología actual que han surgido de este no pocas veces cruel método de “prueba y error”, en el que -la mayoría de las veces por intuición- se usaron sustancias que luego han demostrado poseer bases químicas para actuar sobre determinadas afecciones.

Así, una planta como la belladona, que abunda en bosques de hayas y robles, es un ingrediente casi obligado de cientos de pócimas y ungüentos. Hoy se sabe que esta planta contiene en su raíz, tallo, hojas y frutos varios alcaloides, como la L-hiosciamina, atropina y escopolamina. Estas sustancias poseen, según la dosis usada, un marcado efecto sobre el sistema nervioso, que puede pasar de una profunda relajación hasta una fatal parálisis.

En la India existen muchas plantas que son utilizadas hace milenios en curaciones mágicas. Durante siglos se usó una poción mágica que tanto servía de purga como antídoto contra el veneno de víboras. Hoy sabemos que esa milenaria poción hindú se hacía con una planta llamada Rauwolfia, una especie venenosa que empezó a usarse hace pocos años en Europa como tranquilizante.

Una bebida ritual de Nueva Guinea, es ofrecida por sus brujos como un “ahuyenta-tristezas”. Se hace en base a una planta, el kava-kava, con un componente activo que excita el sistema nervioso central y es usado en medicina como un eficaz antidepresivo.

La lista de curaciones realizadas a través de la historia por magos, brujos y hechiceros no tiene fin, y rastrear su efectividad es una tarea compleja. Pero una cosa es cierta: muchos de los hechos que hoy nos sorprenden por su magia podrán ser explicados por la ciencia del futuro; así como hoy sabemos que una planta del medioevo podía calmar el dolor no por el poder del brujo que la usara, sino porque ese vegetal contenía una sustancia que hoy la “brujería moderna” ha puesto en los estantes de una farmacia.

  • Durante milenios, magos, brujos y hechiceros realizaron curas mágicas utllzando pociones, ungüentos, aceites, etc. Muchas de estas curas pueden ser hoy explicadas por la ciencia.
  • La mayoría de los componentes de las sustancias usadas en los actos de curación eran de origen vegetal.
  • Muchas de las mezclas usadas tenían un efecto fuertemente narcótico; y era común el uso del hachís y la amapola.
  • Según los magos, el verdadero efecto de una pócima se debe a la energía transmitida al combinar los ingredientes, gueasí son “activados”.
  • El uso frecuente de plantas de elevada toxicidad como la belladona y la cicuta, fue causa frecuente de muerte en los rituales curativos del siglo XIV.
  • Hoy se sabe que la efectividad de muchos de los tratamientos mágicos de ciertas afecciones se deben a principios químicos activos, presentes en las hierbas utiIzadas por los hechiceros.

Ver: Brujas en la Edad Media

Fuente Consulatada:
Nota de la Revista Enciclopedia Popular  N°12 Año 1 Las Pócimas Secretas de las Brujas

Los Instrumentos y métodos de torturas de la Inquisicion Española

INSTRUMENTOS DE TORTURAS:
Instrumentos de tortura y muerte
INTRODUCCIÓN

Se dice que la Edad Media fue la edad de oro de los torturadores y de la imaginación puesta al servicio de los mismos, desbordándose y agudizándose al máximo, inventando los mejores y más prácticos medios de tortura. Si bien existe un atisbo de realidad en esta idea sobre la tortura, podemos desmitificar a los inquisidores como los mayores torturadores de todos los tiempos, puesto que otros, en etapas posteriores, han sido mucho más eficaces y han aplicado la tecnología punta de su época para crear instrumentos de terror y de aniquilación masiva. No nos llevemos a engaño, ya que la tortura, desde que el mundo es mundo, existe y desafortunadamente sigue existiendo, solo que hay que quitarse la venda, abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor.

El uso de los medios de tortura se ha ido aboliendo poco a poco en todos los países durante los siglos XVIII y XIX, siendo condenado por la Declaración de los Derechos Humanos de 1948. Desgraciadamente, aún persisten en muchos países, aunque en sus Constituciones se prohíban expresamente.

Los métodos más recientes de tortura y muerte, como son la electricidad; los productos químicos, drogas, y fármacos; la presión psicológica… evitan las marcas en el cuerpo, pero no la destrucción del ser humano torturado. Existen diversas organizaciones, tales como Amnistía Internacional o la A.C.A.T. (Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura), que luchan contra la tortura denunciando a los países que la practican. En España, la Constitución de 1978 declara expresamente en su artículo 15 “que nadie puede ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”. También el Código Penal español, en virtud de la reforma de 1988, establece un aumento en las penas por delitos de esta índole y amplía los supuestos de tortura incluyendo los insultos, amenazas y coacciones, que forman parte de lo que se ha denominado tortura psicológica. Desgraciadamente, aún queda mucho camino por andar en nuestro país y en el resto de países occidentales, ya que los malos tratos domésticos, por ejemplo, siguen siendo un continuo en nuestras sociedades.

En muchas ocasiones, los torturadores utilizaban animales para ayudarles en sus torturas, este el casó del método de la cabra, que no faltaba en ninguna de las mazmorras de los castillos medievales europeos. Se ponían las piernas de la víctima en un cepo, para que le fuera imposible el movimiento, y a continuación se le untaba los pies con grasa o sal. La cabra comenzaba a lamer con fuerza y con la aspereza de su lengua levantaba la piel de los pies de la víctima, provocando un terrible dolor.

En la antigua China ya se tenía constancia del tormento de la rata, aunque fue en el occidente medieval donde se consagró. En esta tortura, se colocaba sobre el abdomen de la víctima una jaula abierta por su base. En el interior se encontraba la rata que venía a ser molestada por los torturadores, con fuego principalmente. El animal despavorido buscaba la manera que fuera para escapar y terminaba por excavar un túnel en las entrañas de la víctima.

Los elementos naturales, también se han utilizado para torturar en distintos tiempos de la humanidad. El gota a gota, era un método de tortura basado en el agua, fue muy utilizado durante la Edad Media, y se usaba fundamentalmente para arrancar la confesión o información a la víctima. Era una tortura larga, en la que el torturador no tenía prisa ninguna y lo único que tenía que hacer, era esperar a que la víctima se viniera abajo. Consistía en amarrar al reo a un poste o a la pared, atarlo fuertemente de pies, manos, cuello y frente; colocándose la cabeza debajo de un caño o grifo que dejaba derramar una gota a un ritmo continuado. Esto provocaba un estado de locura además de terminar erosionando el hueso del cráneo hasta producir la muerte.

La Doncella de Hierro La Cuna de Judas Aplasta Cráneos La Pera La Guillotina

El método del agua, en el que a la víctima se le obligaba a ingerir la mayor cantidad de agua posible, ayudándose el torturador, de un embudo que se le coloca en la boca. En estas sesiones se les hacía tragar aproximadamente unos diez litros, provocando un terrible sensación de ahogo, produciéndose en la mayoría de las ocasiones la explosión del estómago. Instrumentos de tortura y muerte:
Agua, Inquisición española, Toalla, El toro de Fálaris y La cuna de Judas 

El método de la toca fue muy utilizado por la Inquisición española de los siglos XV y XVI. Su nombre procede de uno de los elemento necesario para esta tortura, la toca, que era una tela blanca de lino o seda con la que se hacían en aquella época las tocas o pañuelos que cubrían la cabeza de las mujeres. Esta toca, se introducía en la boca de la víctima, intentado que incluso llegara hasta la tráquea, y posteriormente se vertía agua sobre la toca, que al empaparse, provocaba en el reo una sensación de ahogo e innumerables arcadas.

La toalla mojada es un método moderno de tortura, basado en otros más antiguos como el método de la toca, y consiste en colocar una toalla sobre la boca y la nariz de la víctima, después se vierte agua sobre la toalla provocándole la asfixia momentánea. La sensación de ahogo es terrible; pero si se hacía bien, era un método que no dejaba marcas, por lo que el reo, no podía en ningún momento demostrar que había sido torturado. A partir del siglo XX, este método ha sido usado por los ejércitos y por ciertos cuerpos de policía secreta y paramilitar, que se han dedicado a reprimir tendencias políticas contrarias al régimen establecido en aquellos países. Como ejemplo, podemos decir que ha sido un método muy extendido entre las dictaduras sudamericanas, aparentando de este modo normalidad en sus actuaciones.

Fálaris (siglo VI a. de C.) fue Tirano de Agrigento durante el 570 a. de C. y 555 a. de C. Ascendió al poder con el apoyo popular, gobernando sanguinariamente. Extendió los dominios de Agrigento y combatió en Himera a los cartaginenses. Tan macabro personaje ideó un método de eliminación de opositores a su tiranía, que más tarde fue adoptado por la Inquisición durante los siglos XVI al XVIII.

Este método, era conocido como el toro de Fálaris; y consistía en meter a los herejes dentro de una esfinge de bronce o hierro con forma de toro, quemándolos vivos. Esto divertía especialmente a los espectadores, ya que los alaridos de las víctimas se podían escuchar a través de la boca del toro, asemejándose a los mugidos de dicho animal. Dentro de los métodos de tortura más eficaces para sacar una confesión verdadera o falsa, se encontraba la Cuna de Judas. Este método, consistía en atar a la víctima de las muñecas y elevarla, para luego dejarla caer sobre una pirámide muy puntiaguda para que con su propio peso se le clavara en el ano, escroto o vagina. Ni que decir tiene, que la confesión se conseguía en las primeras veces, ya que esta operación se repetía sucesivamente hasta que el condenado hablara o muriera, caso este último, que confirmaba su culpabilidad.

Mucho antes de que Galileo enunciara las leyes del péndulo simple, el Péndulo, era utilizado como método de tortura. Era el aperitivo con el que se abría una buena sesión de tortura. Las manos de la víctima eran atados a su espalda y por ellas, era elevado. Al balancearse se producía la luxación de los hombros, codos y muñecas. Era habitual añadir peso adicional atando pesas a los pies del reo. La fustigación, que consistía en azotar a la víctima con una fusta o vara, era un castigo extendido en la mayoría de los ejércitos, desde la Antigüedad hasta la Revolución francesa. Se aplicaba en caso de las penas consideradas graves, como podía ser la deserción o el robo; aunque si tenemos en cuenta que la deserción se podía pagar con la vida, este castigo, era muy bien recibido.

Instrumentos de tortura y muerte:
La garrucha, El potro, La rueda, El borceguí, El casco y La Doncella de Hierro 

La garrucha era el nombre con el que se conoció en la España del siglo XV, al método de tortura conocido como el estrapado, propio de la época medieval. Consistía en atar al reo con las manos atrás e izarlo con una cuerda por medio de una polea, de ahí el nombre de garrucha. A la víctima se le colocaban pesos en los pies, para después cuando se encontraba elevado, dejarlo caer de golpe contra el suelo. Esto se repetía varias veces. Al izado, que podía provocar las luxaciones de las articulaciones de hombros, codos y muñecas, hay que sumar las posibles fracturas y magulladuras, en todo el cuerpo y piernas fundamentalmente, que producían las múltiples caídas.

El potro, es un instrumento de tortura en el que la víctima, atada de pies y manos con unas cuerdas o cintas de cuero, a los dos extremos de este aparato, era estirada lentamente produciéndole la luxación de todas las articulaciones -muñecas, tobillos, codos, rodillas, hombros y caderas-. Este método, se tiene constancia que se aplicó durante todo el período que duró la Inquisición en los países de Francia y Alemania; si bien ya se conocía desde mucho antes y por supuesto se utilizaba frecuentemente en las lúgubres mazmorras de castillos, prisiones y palacios de justicia.

La rueda, era un instrumento que fue introducido en Francia en el siglo XVI, y que era muy utilizado en la zona germánica de Europa. Sin duda alguna, fue el aparato más versátil de la Edad Media, ya que la víctima se encontraba a merced total del torturador. El reo era ataba desnudo a la rueda, de pies manos y cuello; mientras que el torturador le rompía poco a poco los huesos de sus miembros, que era el objetivo de esta tortura, pudiendo aderezarla con hierros candentes, cortes, mutilaciones y algunas cosas más, que se le pasara por la imaginación. También era habitual, colocar un miembro de la víctima o todo el cuerpo, entre los radios de la rueda y hacerla girar, quebrantándole los huesos. Como remate se podía dejar al reo atado en la rueda a la intemperie, para que los animales carroñeros se lo fueran comiendo poco a poco. Ha sido uno de los instrumentos de tortura más crueles inventados por el hombre.

El borceguí era el tipo de calzado más popular del siglo XV, cubría el tobillo y era abierto por su parte delantera y se ataba con correas o cordones. Pues bien, en este período se popularizó un método de tortura que se denominó con el nombre del calzado, puesto que consistía en apretar el tobillo de la víctima por medio de varias maderas enlazadas por unas correas o gatos de hierro, para administrar presión, hasta quebrantar los huesos.

Existían métodos para dar tormento de manera general y para tan solo ciertas partes del cuerpo. Este era el caso del aplasta cabezas ó cráneos. Este instrumento estaba compuesto por un casco finalizado en un torno con una manivela. El casco, a su vez estaba colocado en una estructura metálica que permitía que al girar la manivela, fuera bajando. Pues bien, la víctima se tumbaba boca abajo con la mandíbula apoyada en el suelo, colocándosele entonces el casco y se comenzaba a girar la manivela, provocándole la ruptura de los dientes, el quebranto de la mandíbula y de los huesos del cráneo, antes de estrujar su cerebro. El mecanismo por tanto, actuaba como una prensa.

La Doncella de Hierro era una especie de sarcófago provista de estacas metálicas muy afiladas en su interior, de este modo, a medida que se iba cerrando se clavaban en la carne del cuerpo de la víctima que se encontraba dentro, provocándole una muerte lenta y agónica. Las más sofisticadas disponían de estacas móviles, siendo regulables en altura y número, para acomodar la tortura a las medidas del “delito” del torturado. Además, podemos encontrar desde el modelo más básico, que es un sarcófago de hierro puro y duro; hasta las más refinadas obras de arte, ricamente decoradas con relieves.

Instrumentos de tortura y muerte:

La horca, Garrote vil, La cuerda y La sierra  Condenas a Muerte: El Garrote Vil

La horca, instrumento de muerte que todos conocemos, formado por una barra horizontal, sostenida sobre dos barras verticales, de la que pende una soga con un lazo en la que eran colgados los condenados a esta pena. En la Edad Media era la pena que los señores feudales reservaban a sus vasallos plebeyos, de ahí, que el ser ahorcado fuera la manera más vil de morir. En España, las Cortes de Cádiz de 1812 la abolieron, siendo ratificada en 1828 por Fernando VII; aunque no nos engañemos, puesto que este método de muerte fue sustituido por el de garrote vil desde1832. Entre los instrumentos sencillos utilizados en pos de la “justicia y la verdad”, la Inquisición aplicó el método de la cuerda a muchas de sus reos. Este método era sencillo pero muy doloroso, consistía en colocar a la víctima sobre una mesa o en el suelo, con unas cuerdas atadas a sus miembros o cualquier miembro sobresaliente del cuerpo humano y girar dichas cuerdas hasta tensarlas.

La tensión de la cordada que provocaba el estiramiento de los miembros, daba lugar a la luxación de las articulaciones.

El garrote consiste en un aro de hierro, con el que se sujeta contra un poste fijo, la garganta de la persona que se va a ejecutar; oprimiéndola por medio de un tornillo de paso muy largo hasta conseguir la estrangulación. También el tornillo penetraba en la parte trasera del cuello rompiendo las vértebras y por tanto, la espina dorsal. La muerte podía sobrevenir por dos medios, asfixia o por el quebranto de la columna vertebral de la víctima. En cualquier caso, el sufrimiento estaba garantizado.

El garrote vil, es el nombre con el que se conoce en España al garrote. Se introdujo en nuestro país a raíz del código penal de 1822. En 1832, se suprimió la horca y fue sustituida por el garrote vil, estando vigente desde entonces hasta 1978, como uno de los procedimientos utilizados para administrar la pena capital. Por fortuna, en 1978, se abolió la pena máxima en este país, en virtud de lo que se expresa en nuestra Constitución.

El garrote, además de ser el nombre con el que se conocía un método de muerte, era la denominación que tomó un aparato de tortura, propio de la Inquisición. Este instrumento consistía en una mesa, a la que se le adosaban unos “garrotes” o prensas, que oprimían las piernas de la víctima, por un lado; y los brazos y pecho, por otro. Aplicando presión lentamente en aquellas zonas del cuerpo, se producía un intenso y agudo dolor al provocar el quebranto de los huesos.

La sierra, fue un método de muerte utilizado ya en tiempos del bíblico Rey David. Esta pena, consistía en colgar boca abajo a la víctima para que el cerebro estuviera bien regado y no muriera el condenado desangrando antes de lo previsto; y se le comenzaba a serrar desde el ano y los genitales hacia el pecho.

El acero de dientes agudos de la sierra cortaba fácilmente el cuerpo de la víctima provocándole un gran dolor, si bien el reo no comenzaba a perder el sentido hasta que se había llegado por lo menos al ombligo. Era sanguinolento y muy cruel y fue aplicado fundamentalmente contra homosexuales, de ahí que la tortura comenzara por el ano y los genitales, objetos fruto del pecado.

Instrumentos de tortura y muerte:
La sierra, Las jaulas colgantes, Los grilletes, El Cepo y La Cigüeña 

El método de la sierra ha sido muy utilizado, pero parece ser, que muerte tan macabra ha sido eludida por la memoria selectiva de la Historia. En España, este método fue usado en el ejercito hasta el siglo XVIII como medio de ejecución. Goya captó de manera magnífica, mejor que cualquier reportero de guerra actual, los “Horrores de la guerra” -Guerra de la Independencia española-, que enfrentó entre 1808 y 1914, a franceses y españoles fundamentalmente, por el domino de nuestro país. Durante la contienda los guerrilleros españoles cometieron crímenes contra las soldados de las tropas napoleónicas terribles, empleando el método de la sierra con los prisioneros entre otras muchas crueldades.

De todos modos, el método de la sierra, era ya conocido por los franceses que lo empleaban contra las brujas embarazadas, supuestamente por el mismo demonio. En Alemania, en tiempos de Lutero también se empleó esté método contra los cabecillas de las sublevaciones campesinas.

Las aulas colgantes eran armazones metálicos que quedaban suspendidos en el aire por un cable. Formaban parte del mobiliario urbano de los ayuntamientos, palacios y cortes de justicia de las ciudades europeas, hasta que poco a poco a finales del siglo XVIII decayó su uso. Era el lugar de honor de aquellos que hubieran cometido alguna acción, que tuviera que servir de escarmiento y ejemplo para el resto del pueblo; o a veces, cuando el pueblo requería justicia sobre algún hecho que hubiera conmovido a toda la comunidad, la manera de manifestar que la autoridad se encargaba de impartirla. El caso es que la víctima, semidesnuda, que quedaba condenada a morir de inanición, tenía que soportar las inclemencias del tiempo. En ocasiones, tenía también que compartir su jaula con gatos salvajes y otros animales que eran azuzados por los torturadores; otras veces, eran las gentes del pueblo los que, entre otras cosas, lo apedreaban.

Los grilletes han sido utilizados desde época antigua. Según diversas fuentes, ya los egipcios conocían las cadenas y las utilizaban para engrilletar a los esclavos y a los reos de delitos de cualquier índole. En las mazmorras medievales era muy habitual tener colgados de brazos o muñecas a los presos, por medio de unas cadenas adosadas al muro, finalizadas en argollas. Las víctimas podían permanecer de esta manera durante tiempo indefinido, provocando a corto plazo, inmensos dolores, calambres y luxaciones; y a largo plazo, la invalidez total de las extremidades superiores e inferiores.

El Cepo, era un método más que de muerte, de castigo por delitos de robo, disturbios o pendencias; aunque en un momento dado se podía tener expuesta a la víctima hasta la muerte, si así se decidía por la corte de justicia. También fue utilizado como método de tortura para conseguir una confesión en las mazmorras de castillos, palacios de justicia o cárceles inquisitoriales. El Cepo era un instrumento que servía para sujetar al reo por la garganta y las muñecas; y según el modelo también por los tobillos, consistente en dos maderos ajustables. La víctima quedaba expuesta al público en la plaza de la ciudad, encontrándose a merced del populacho que lo vejaba y goleaba, a veces incluso hasta la muerte, con el beneplácito de la autoridad.

Los métodos de tortura han sido siempre expeditivos y han conseguido la confesión de la víctima. La Cigüeña era un método infaliblemente cruel, que consistía en someter al reo a este aparato. La Cigüeña, en sí, es un aparato hecho de hierro que sujetaba al condenado por cuello, manos y tobillo, y lo sometía a una posición incomodísima que provocaba calambres en los músculos rectales y abdominales; y a las pocas horas de todo el cuerpo. Pero esto no terminaba aquí, ya que se acompañaba de golpes de todo tipo, mutilaciones, quemaduras…

Instrumentos de tortura y muerte.:
La Pera, Garras de Gato, La Crucifixión, La Flagelación y La Fustigación 

Aparatos dedicados a fines médicos, como era el caso de la pera, que servía para los estreñimientos, se modificaron y adaptaron a las mil y una necesidades de los torturadores del siglo XV.

La Pera, era un instrumento con forma de pera que una vez introducido en boca, vagina o ano, comenzaba a abrirse gracias a un mecanismo giratorio. Además en sus puntas gozaba de unos pinchos o púas que desgarraban la traquea, útero o el recto, dependiendo por la zona en la que fuera introducido.

La modalidad oral de este invento, era aplicada a las personas que habían obrado mal de palabra, es decir, herejes, ortodoxos…; la anal, como no, a los homosexuales; y por supuesto la vaginal a las brujas que habían mantenido relaciones sexuales con el diablo, prostitutas, adulteras o mujeres que habían mantenido relaciones incestuosas.

Utensilios que hoy en día nos parecen la mar de inocentes, fueron utilizados como elementos de tortura física ciertamente inhumanos, dejando secuelas corporales y psicológicas terribles en los reos que lograban sobrevivir. De este modo, lo que hoy conocemos como rastrillo de jardinero, eran conocidos en otros tiempos como las Garras de Gato. Esta especie de rastrillo de puntas afiladas arrancaban la carne a tiras de las víctimas desnudas, que colgaban por sus muñecas suspendidas en el aire. En ocasiones, dependiendo de la destreza del torturador se llegaba incluso a separar la carne de los huesos. Cualquier instrumento sencillo, ha servido a los torturados, como han sido unas simples tenazas, que servían para arrancar de cuajo, dientes y cualquier otro miembro sobresaliente del cuerpo humano. El fuego y los hierros incandescentes servían también, al igual que las tenazas, de un complemento perfecto. El famoso escritor francés, Julio Verne (Nantes, 1828-Amiens, 1905), inmortalizó en su famoso obra Miguel Strogoff (1876), su uso, describiendo como el personaje de su obra era cegado utilizado un hierro al rojo vivo.

La crucifixión consiste en fijar o clavar al reo en una cruz. Generalmente la víctima moría por inanición, aunque sufría las inclemencias del tiempo al encontrarse a la intemperie, además de estar expuesto a los escarnios del pueblo, que ocasionalmente podía apedrearlo. Este método de muerte fue muy utilizado en época romana y en principio era la pena para sancionar a ladrones reincidentes, violadores… Desde la crucifixión de Cristo comenzó a ser la pena para castigar a los cristianos, pero cayó en desuso al igual que caía el Imperio Romano. Esto se debió sin duda alguna, al triunfo del Cristianismo, comenzando a considerarse una herejía el uso de la crucifixión como método de muerte.

La flagelación es un castigo consistente en azotar a una persona. Los concilios cristianos de Agde en el 506 y Mâcon en el 582 adoptaron la flagelación como castigo y posteriormente la aplicaron diversas reglas monásticas como penitencia. Este método se adaptó también como medio de tortura, utilizado para conseguir cualquier tipo de confesión. A veces, las heridas provocadas por los látigos y flagelos, eran tratadas con sal o vinagre, que por un lado servían para desinfectar y evitar que el reo muriera; y a la par, le proporcionaban un dolor tremendo que servía de doble castigo.

La fustigación, que consistía en azotar a la víctima con una fusta o vara, era un castigo extendido en la mayoría de los ejércitos, desde la Antigüedad hasta la Revolución francesa. Se aplicaba en caso de las penas consideradas graves, como podía ser la deserción o el robo; aunque si tenemos en cuenta que la deserción se podía pagar con la vida, este castigo, era muy bien recibido.
Fuente Consultada: Los Instrumentos de Tortura de Roland Villeneuve

Torquemada Crueldad del Fray Contra Los Herejes en España Inquisicion

Torquemada, el terrible inquisidor A finales del siglo XV, los reyes Católicos, en su afán de construir un Estado unitario y acorde con su apelativo, necesitaban erradicar de España a las otras religiones monoteístas. La reconquista ya tenía acorralados a los moros, que morían en combate, se replegaban a fincas o se convertían.

El gran problema eran entonces los judíos, arraigados desde hacia siglos en toda la Península. La solución fue el dominico fray Tomás de Torquemada, confesor de la reina Isabel, que en 1483 fue nombrado inquisidor general de Castilla y Aragón. Poco después, el tremendo fraile reorganizó la inquisición española y fue el mayor inspirador del decreto de expulsión de los judíos en 1492.

Dictó entonces nuevas ordenanzas que le daban carta blanca, y actué con feroz ensañamiento y crueldad contra aquellos que no aceptaban convertirse o contra los «marranos», como se llamaba a los que seguían practicando su credo en secreto.

La Santa Sede lo llamó varias veces a! orden, pero los cónyuges reinante siempre lo defendieron en su cargo y su forma de actuar. Se calcula que Torquemada condenó a unas 1011000 personas de ambos sexos a distintas penas, de las cuales alrededor de 4.000 fueron condenas de muerte? Murió en 1498 sin haber mostrado un signo de arrepentimiento, quizá porque él mismo era hijo de un judío converso.

La historia señala a Fray Tomás Torquemada como el símbolo de la intransigencia del catolicismo cristiano, un adelantado de las leyes racistas y de limpieza de sangre, que aparecieron después de él.

En el inconsciente colectivo, su nombre permanecerá ligado al de hoguera y Auto de Fe, y a una fecha particular: 1492. En ese año Torquemada estuvo a cargo de la expulsión de los judíos españoles, los cuales no pudieron regresar. Además, en esa misma fecha, se sucedieron dos hechos cruciales, la conquista de Granada y el “descubrimiento” de América.

Incluso, el papel de Torquemada seria trascendental en el Tribunal de la Inquisición. En este actor se conjugaban su pasión por ejercer el poder, incluso sobre los monarcas a los que repetidas veces sobrepasó, y su desapego a los mandatos del evangelio. Torquemada impulsó la gran purga que empobrecería y arruinaría los reinos de España recién reunificada.

Tomás de Torquemada nació en Valladolid y se convirtió en el primer Gran Inquisidor español después de su nombramiento en 1483. Este fraile dominico realizó una carrera política brillante: era confesor de los Reyes Católicos y a la vez, miembro del Consejo Real de ambos monarcas. A los 14 años ingresó al convento de los dominicos de San Pablo en su ciudad natal, obtuvo allí el titulo de bachiller en Teología y a la edad de 22 años se convirtió en prior del convento de Santa Cruz en Segovia. Estos primeros pasos en su formación, lo convirtieron en responsable del Tribunal de la Inquisición o Santo Oficio, establecido en 1478, que hasta ese momento llevaba a cabo actividades de fiscalización de judíos. Con la asunción de Torquemada (en sustitución de los dominicos Juan de San Martín y Miguel de Morillo) la gama de actividades y de perseguidos de la inquisición se amplió considerablemente, siendo procesados todos los herejes y gentes de fe dudosa en general.

Para poder evidenciar las atrocidades cometidas bajo la Inquisición, se transcribe el formulario de la parte dispositiva de las sentencias de tortura dictadas por la Inquisición bajo el mandato de fray Tomas de Torquemada:

Christi nomine invocato. Fallamos atentos los autos y méritos del dicho proceso, indicios y sospechas que del resultan contra el dicho…, que le debemos condenar y condenamos a que sea puesto a cuestión de tormento, en el cual mandamos esté y persevere por tanto tiempo cuanto a Nos bien visto fuere, para que en él diga la verdad de lo que esté testificado y acusado; con protestación que le hacemos, que si en el dicho tormento muriere, o fuese lisiado, o se siguiere efusión de sangre, o mutilación de miembros, sea a su culpa y cargo y no a la nuestra, por no haber querido decir la verdad. Y por esta nuestra sentencia, así lo pronunciamos y mandamos.

Presidido por Torquemada, el Santo Oficio extendería su jurisdicción por los reinos peninsulares desde Castilla. La situación de los reinos peninsulares se agravó porque en ellos no había tradición inquisitorial anterior, a diferencia de Europa, no habían implantado la anterior Inquisición Papal, de manera que a la brutal represión se le añadía el “factor sorpresa”.

No obstante, la acción de la Inquisición en otros reinos peninsulares estuvo expuesta a problemas: en Aragón se opusieron a las medidas, obligando al Gran Inquisidor a enviar a Zaragoza el canónigo Pedro Arbués, que antes de poder actuar fue apuñalado misteriosamente (se estima que a manos de conversos) en la catedral de la Seo mientras realizaba sus oraciones.

Este asesinato no impidió expandir el control de la Inquisición, imponiendo el reino del terror por toda España. Al mismo momento se produjo una reacción que resaltaba las bondades de la Inquisición, intentando justificar su presencia, igualándola con el poder de Dios de la Biblia: “La Inquisición —afirmaba un monje llamado Macedo— se fundó en el Cielo. Dios ejerce la función de primer inquisidor, y, como tal, castigó con el fuego celeste a los ángeles rebeldes». Esta teoría justificaría las acciones del Santo Oficio.

Fray Tomás fue un déspota, evitó e ignoró la ayuda que, legalmente, debía prestarle el Consejo Supremo o de la Inquisición (conocido como la Suprema), dependiente de Fernando e Isabel. Así, Torquemada dictó sus Instrucciones Antiguas a su libérrimo albedrío, sin consultar con nadie y según su parecer obsesivo para con los no puros en materia de religión. En algunas ocasiones, solía asistir a los autos de fe, y a la terrible puesta en escena de los mismos, se sumaba la figura angulosa y espectral de Torquemada, asegurándose de que, a los que él había condenado, fenecieran efectivamente en la hoguera.

Envestido de plenos poderes por los Reyes Católicos, Torquemada se propuso conseguir la unidad religiosa de una España recién “inventada y conformada”, para lo cual aconsejó la expulsión de los judíos en 1492. Esta petición se realizo en la emblemática ciudad de Granada, con cuya conquista se había culminado la unidad peninsular, y en la cual residían por entonces Femando e Isabel.

Su proyecto de expulsión podía considerarse hasta absurdo, porque según algunos historiadores, él mismo y el propio rey Fernando de Aragón, pertenecían al pueblo hebreo a través de sus antepasados. Sin embargo, como todos los puros (más si son conversos), el dominico no dejaba de enviar al brazo secular para el cumplimiento de las penas a toda clase de víctimas, tocadas con el sambenito negro, camino de la hoguera purificadora. Esta cuestión se puede observar al comienzo de la parte preceptiva del edicto dado en Granada por los Reyes Catolicos el 31 de marzo de 1492, expulsando de sus reinos a los judíos: Por ende, Nos en consejo e parecer de algunos prelados e grandes caballeros de nuestros reynos o de otras personas de ciencia e conciencia de nuestro Consejo, aviendo ávido sobre ello mucha deliberación, acordamos de mandar salir a todos los judíos de todos nuestros reinos, que jamás tornen ni vuelvan a ellos, ni alguno delios; e sobre ello mandamos dar esta nuestra carta, por la qual mandamos a todos los judíos e judías de cualquier edad que seyan, que viven e moran e están en los dichos nuestros reynos e señoríos, ansí los naturales delios como los non naturales (….) salgan con sus fijos e fijas, e  criados e criadas e familiares judíos, ansí grandes como pequeños, de quaiquier edad que seyan, e que no seyan osados de tornar a ellos (…) so pena incurran en pena de muerte e confiscación de todos sus bienes para la nuestra cámara e fisco…

Este inquisidor actuó como un déspota en estado puro, evitó dar cuenta de la expulsión a las Cortes, como era preceptivo, trabajando desde la impunidad de los hechos ya consumados. Fueron expulsados unos 165.000 judíos, se bautizaron a la fuerza 50.000 y murieron en el éxodo más de 20.000. Sin embargo, no todo el mundo estaba de acuerdo con las medidas adoptadas, porque el más perjudicado, después de los propios expulsados, era el reino de España que se veía empobrecido por aquella sangría humana. No obstante, la decisión era inclaudicable sobretodo por la ceguera y la inflexibilidad de fray Tomás. Esta ceguera se extendía hasta sobrepasar la voluntad de los propios monarcas.

En este sentido, una vez conocido el expediente de expulsión, algunos judíos habían ofrecido a los reyes hasta 30.000 ducados, por lo menos para prolongar el plaza de expulsión y morigerar el transito hacia el exilio.  Cuando Torquemada se enteró de esta propuesta, irrumpió en la audiencia portando un enorme crucifijo que había extraído de los pliegues de su habito de dominico, y amenazó a los monarcas: «Judas Iscariote vendió a su Maestro por treinta dineros de plata; vuestras altezas le van a vender por treinta mil…! ¡Ahí le tenéis; tomadle y vendedle!». Fray Tomás, de inmediato se retiro de la estancia, dejando a todos los presentes sorprendidos ante aquella interpelación.

La acción de Torquemada fue efectiva ya que los reyes desestimaron el pago de esa suma de dinero y la posibilidad de minimizar los efectos de la expulsión. Sobre España recién unificada se abría una era de horrores, que sólo finalizarían en 1834, en la ciudad de Cádiz, y en el enunciado de su Constitución, que abolía el tribunal inquisitorial. Sin embargo, esto se produciría tres siglos después, en 1492 los obligados a marcharse debieron sufrir el exilio, mientras que los que se quedaron no tuvieron mejor suerte, pues fray Tomás exigía obsesiva y tajantemente la limpieza de sangre, una aberración que, cinco siglos después, retomaría el nazismo.

Las purgas inquisitoriales afectaron a más de 150.000 personas. Para comprender el alcance de esta medida, se transcribe un segmento del estatuto de la Inquisición:

Los hijos y los nietos de tales condenados no tengan ni usen oficios públicos, ni honras, ni sean promovidos a sacros órdenes, ni sean Jueces, Alcaldes, Alguaciles, Regidores, Mercaderes, Notarios, Escribanos públicos, Abogados, Procuradores, Secretarios, Contadores, Chancilleres, Tesoreros, Médicos, Cirujanos, Sangradores, Boticarios, Corredores, Cambiadores, Fieles, Cogedores, Arrendadores de rentas algunas, ni otros semejantes oficios que públicos sean.

 Incluso Torquemada propició otras medidas, adelantándose al edicto del Papa de 1521 que imponía que todos los libros prohibidos debían ser entregados a la Inquisición y quemados públicamente. Fray Tomás, ya en 1490, había entregado a las llamas más de 600 volúmenes repletos, se dijo, de ideas heréticas y judaizantes. Por otro lado, personalmente fray Tomás fue un asceta que vivía modestamente y presumía de incorruptible. Pero si la parte del león en la represión correspondía a herejes y falsos conversos, el largo brazo del inquisidor llegaba también a la de los delitos comunes, aunque él los justificaba y bautizaba como herejías implícitas. En estas figuras confusas entraban los bígamos, los curas que se casaban, los que se acostaban con mujeres haciéndoles ver que eso no era pecado, los que preparaban filtros de amor, los guardianes que violaban a sus prisioneras, los místicos y los embaucadores, entre otros muchos.

De esta forma, Torquemada pasó a la Historia por su acción al frente de esta institución macabra, conjugando frente a él el odio de muchos siglos y de muchas personas.

No obstante, su vida privada es casi desconocida, no se sabe si en ella prolongaba el dominico aquel sadismo frío e inhumano que utilizaba en lo público. Algunos historiadores rescataron una curiosa historia, según aquéllos parece que fray Tomás, un hombre al fin y al cabo, sintió una gran pasión por una joven llamada Concepción Saavedra. De tal manera que ordenó a sus agentes que la buscaran allá donde viviera y la llevaran a su presencia. Cumplida la orden y estando la joven frente a él, el frío e insensible monstruo intentó seducirla, pero antes solicitó los servicios de una matrona para ver si, como creía, era virgen. La matrona asintió tras examinarla. Al día siguiente, y tras una noche de pesadilla, la joven fue trasladada a una estancia ricamente adornada en la que, además, aparecieron ante su vista ricos vestidos y costosas joyas. En un primer momento,  se ilusionó frente a aquellos presentes, pero enseguida se dio cuenta en qué situación y en qué lugar se hallaba, y se puso a temblar. Concepción era una bellísima joven andaluza, morena, de cuerpo grácil y atractivos innatos. Su padre había muerto en una emboscada tendida por las tropas castellanas a los moriscos, con los que su progenitor se hallaba. Entonces, comprendió que la habían llevado a la sede de la Inquisición y que se hallaba a merced del Gran Inquisidor.

Sin embargo, a la mañana siguiente la despertó el roce de unos labios y el olor penetrante de un perfume. Al abrir los ojos, vio junto a ella a Torquemada. Muy asustada, se tiró del lecho y se arrodilló ante el dominico, besándole el anillo que adornada su huesuda mano. La joven preguntó cuál era el motivo por el cual se encontraba allí. Al instante, le respondió con sentidas alabanzas a su belleza y a su cuello nacarado, a esos ojos turbadores y otras lindezas de enamorados. La víctima intentó huir, pero el inquisidor la persiguió y acorraló. Entonces llamó a sus criados y les ordenó que la desnudaran y ataran al lecho. Allí mismo acabó con la doncellez de Concepción. Tras aquel atentado al pudor de la joven, el monje pudo asegurarle que le había hecho feliz y que, sin duda, ella también lo había sido con él. Poco tiempo después, Concepción Saavedra moría achicharrada en una hoguera levantada en una céntrica plaza de Sevilla.

Fray Tomas de Torquemada, fue uno de los ocho inquisidores nombrados por el Papa Sixto IV en 1482. Durante sus quince años de mandato hizo funcionar con fiereza al Tribunal de la Inquisición. Incluso, fue relevado del cargo por el propio Pontífice, ya que Torquemada, con el consentimiento de los Reyes Católicos, hicieron funcionar la Inquisición de manera autónoma respecto al papado y en su exclusivo beneficio político. Es necesario destacar que Torquemada, atiborrado de poder, había traspasado ciertos límites al procesar a dos obispos, que según él, tenían contacto con los protestantes. Ante tanta arbitrariedad, y aunque fuesen voces en el desierto y se jugaran la vida, algunas, como las de fray Hernando de Talavera (confesor de la reina) y Hernando del Pulgar (secretado real), resonaron con fuerza denunciando los abusos del dominico. Es así que el Papa decidió poner fin a los abusos cometidos por este dominico.

Como compensación por su defenestración, le fueron ofrecidos los arzobispados de Sevilla y Toledo, que rechazó. Torquemada era un hombre contradictorio, combinaba su sed de sangre y de pureza por el fuego con una vida oficialmente “ejemplar”: vivía la vida conventual de manera similar a la del último lego, durmiendo sobre una tarima desnuda. Además, nunca comía carne y sus signos exteriores de riqueza eran inexistentes.

Su retiro se produjo al convento de Santo Tomás de Avila, donde murió en 1498. Su sucesor fue fray Diego de Deza, de su misma orden dominica, que siguió los pasos despiadados de su antecesor y hermano de orden fray Tomás.

Al morir, Torquemada, dejaba como herencia un abultado número de víctimas entre un desgraciado pueblo español: más de 100.000 procesados y cerca de 3.000 condenados a muerte y ejecutados en 15 años de actuación despiadada contra cualquier desviación de la más absoluta ortodoxia religiosa y política.

Las acciones del Santo Oficio nunca alcanzaron la crueldad y el desprecio por la vida humana como las que se cometieron en la época del dominico Torquemada, quien impulso la política de mano férrea. Los documentos demuestran que en sus primeros veinte años de existencia, el Santo Tribunal de la Inquisición, conminó a la muerte a las tres cuartas partes del total de víctimas en toda su historia de tres siglos. Quizás estas cifras representaban para Torquemada, el aval a las puertas de un Cielo que, seguramente, creyó merecer.

El Fin de los Templarios Conspiracion Papa Clemente Felipe el Hermoso

Al amanecer del 13 de octubre de 1307 se produjo en Francia un acontecimiento de un alcance considerable: todos los templarios franceses fueron arrestados en sus residencias. El rey de Francia, Felipe el Hermoso, de quien Bernard Saisset, obispo de Pamiers, dijo «no es ni un hombre ni un animal, sino una estatua», organizó la redada con mano de hierro.

El arresto Considerando inaceptable la presión política ejercida por los templarios, y deseoso de apoderarse de sus riquezas, como se había apoderado ya de las de los judíos franceses en 1306, el rey no dudó en destrozar una orden de caballería que contaba con doscientos años de antigüedad, fundándose en «presunciones e intensas sospechas».

Guillermo de Nogaret fue encargado de dirigir la investigación. El día 14 de octubre, el rey hizo difundir desde París un manifiesto en el que explicaba que los templarios detenidos eran culpables de idolatría, de apostasía, de prácticas sexuales vergonzosas y de ritos abominables. (imagen Mestre Jacques Molay)

El monarca tampoco dudó en utilizar a hermanos predicadores para convencer a la población parisina de lo bien fundado de dichas acusaciones, ni en escribir varias cartas para conseguir que los gobiernas extranjeros detuviesen a tos templarios en sus propios Estados. A pesar de ser yerno de Felipe el Hermoso, el rey de Inglaterra, Eduardo II, se apresuré a poner en guardia a varios soberanos a propósito de las calumnias propagadas por el rey de Francia. A partir del 19 de octubre, y hasta el 24 de noviembre de 1307, el inquisidor Guillermo de París interrogó a 138 templarios en la sala capitular del Temple de Paris, muriendo 36 de ellos como consecuencia de las torturas que les fueron infligidas.

La actitud del papa El papa Clemente V protestó débilmente contra estos suplicios en una carta del 27 de octubre de 1307, y el día 22 de noviembre ordenó a todos los príncipes cristianos la detención de los templarios que habitasen en sus territorios. En febrero de 1308, cuando iban a ser puestos a disposición del poder pontificio (pues Clemente V reclamaba también sus bienes,, los templarios franceses revocaron las confesiones hechas con anterioridad. En marzo de ese mismo año, Felipe el Hermoso convocó los Estados Generales en Tours, donde reiteré su condena. En mayo, el papa se entrevisté con el rey de Francia, que no se mostraba dispuesto a ceder la fortuna del Temple. Presionado por el rey para que juzgase a la orden con la mayor severidad, Clemente y fue cediendo. Repuso en sus cargos a los inquisidores a los que había depuesto, e instituyó comisiones eclesiásticas, la primera de las cuales abrió sus sesiones en Paris, en agosto de 1309.

La pira Después del juicio del maestre de la orden, Jacques de Molay, los templarios intentaron organizar su defensa. El rey reaccionó. El 12 de mayo de 1310, algunos templarios fueron quemados cerca de la puerta de Saint-Antoine. Durante el concilio de Viena, el 22 de marzo de 1312, y cediendo a las presiones de Felipe el Hermoso, Clemente V hizo aprobar la supresión de la orden, cuyos bienes fueron entregados a la del Hospital. Y el siniestro proceso alcanzó su punto culminante el 18 de marzo de 1314, día

¿Quiénes eran los templarios? Agrupados en torno a Hugo de Payens, algunos caballeros hicieron el voto de proteger los caminos que llevaban a Jerusalén, recuperados por los cruzados en el 1099. En 1119-1120, se fundó la orden del Temple en el mismo Jerusalén, donde se organizó y se dotó de su primera regla. Reconocida en 1128 por el concilio de Troyes, al que asistió San Bernardo, la orden conoció acto seguido un gran éxito, gracias sobre todo al notable organizador que fue Robert de Craon, quien obtuvo del papa numerosos e importantes privilegios, y en especial una total independencia con relación a los obispos. La expansión de aquellos «caballeros pobres de Cristo» fue extraordinaria Guerreros, protectores de los caminos, banqueros, administradores y constructores, los templarios se implantaron en toda Europa, llegando a reunir una fortuna considerable

¿Por qué se enfrentó el rey con ellos? En la época de Felipe el Hermoso, las finanzas reales tenían la consistencia de una verdadera vorágine. Además, el rey de Francia parecía obsesionado por el problema del dinero, que buscaba incansablemente allí donde pudiese encontrarse, no dudando en apoderarse de él mediante la manipulación en provecho propio de las leyes civiles y religiosas. La malsana avaricia del monarca, observada ya por sus contemporáneos, es reconocida en la actualidad por todos los historiadores objetivos La desgracia de los templarios consistió en poseer riquezas sobrestimadas, por otra parte, por el mismo rey. El papa Clemente y no parecía menos interesado en ellas que el rey de Francia, quien no logró plenamente su objetivo, pues una parte importante de los bienes de los templarios acabaría en manos o los hospitalarios.

¿Por qué no se defendieron? Los templarios se vieron traicionados sin duda, por miembros de la orden ávidos de los bienes materiales y espirituales a los que no tenían acceso, y confiados en que el rey de Francia sabría agradecerles su prevaricación La mayoría de las encomiendas de la orden en Europa eran grandes dominios rurales muy pacíficos de aspecto y fortificados en menor escasa medida. En realidad, los caballeros de] Temple no constituían una fuerza militar capaz de oponerse a una intervención de las tropas reales. Y, según parece, los templarios se vieron sorprendidos por la amplitud de las detenciones, y no adivinaron en ningún momento el trágico destino que de ellas derivaría

¿Como fue el proceso y de que lo acusaron? Más allá de ciertas rencillas del soberano contra el Gran Maestre y de la deuda del monarca, ambos (rey y papa) ansiaban la riqueza acumulada a lo largo de los siglos por los “pobres caballeros de Cristo”. Y nada mejor que aliarse para combatir un enemigo común y, luego, repartirse el botín. Además, la estrategia estaba servida: la Inquisición se encontraba en su apogeo y, por ende, bastaba con acusar de hechicería a la Orden y poner en marcha el macabro mecanismo, para que los Templarios fueran abandonando este mundo, la orden decayera y su inmensa riqueza pasara a mejores manos (por lo menos, en opinión del papa y del rey) Clemente V, sin un leve dejo de piedad cristiana y sin hacerse rogar, redactó una lista de acusaciones (basadas en testimonios de espías infiltrados en la Orden y en la confesión de un Templario arrepentido) y envió órdenes selladas y secretas con tales imputaciones con la imposición de ser abiertas el 13 de octubre de 1307.

Al amanecer de aquel día, los documentos sellados se abrieron y se encontraron acusaciones varias hacia los Templarios. Tiempo atrás, habían servido para defender el poder de la Iglesia y, por ende, del papa. En 1307, su poder y su riqueza eran excesivos y Clemente V no vaciló en ordenar su impiadosa matanza, justificada” por una larga lista de inculpaciones infundadas. Las acusaciones contenían 127 artículos, que se dividían en 18 bloques cuyos títulos fueron los siguientes:

Negación de Cristo en las recepciones.
Negación de la divinidad de Cristo.
Escarnio de la cruz
Adoración de un gato.
Negación de la eucaristía.
Omisión de las palabras de la consagración durante la misa.
Facultad de los grandes dignatarios de la orden para absolver los pecados.
Besos obscenos. Secretismo en las ceremonias de recepción.
Homosexualidad. Adoración de ídolos.
Cuerdas o collares para colgarse de los ídolos.

Las confesiones de los Templarios. Negligencia de los frailes en corregir sus errores. Juramentos sobre el progreso material de la orden. La fama general contra la orden. A partir de allí, lo que sigue es fácil de deducir: los caballeros de la Orden fueron detenidos, brutalmente torturados (como correspondía a la noble institución de la Inquisición) y, muchos de ellos quemados vivos en la hoguera con leña verde, atroz pena reservada para los herejes y los brujos. Por supuesto, bajo la tortura, los Templarios habían confesado ser culpables de las múltiples acusaciones que se les imputaban. Es difícil no darle la razón a alguien que utiliza como método de persuasión una tenaza para apretar los pulgares o carbones al rojo vivo sobre el cuerpo.

¿Se puede conceder crédito a sus declaraciones? Absolutamente ninguno. Los documentos del proceso, muy conocidos en la actualidad revelan tan sólo dos hechos esenciales: los acusados fueron torturados atrozmente, y las pretendidas «confesiones» no se obtuvieron más que en Francia. Muchos miembros de la orden declararon todo lo que se les exigió para salvarse del suplicio o de la muerte Sin embargo, algunos de ellos, con un notable valor aceptaron el sacrificio supremo para defender la reputación de la orden.

¿Existe Un Secreto de los templarios? Orden caballeresca, los templarios aplicaban en la práctica una regla que no era revelada más que a sus miembros, y celebraban también ritos cuyos fundamentos iniciaticos son innegables. En este sentido solamente se puede hablar de un «secreto», a saber, la propia regla vital del Temple, cuyos diversos aspectos eran comunicados a los adeptos a medida que se iba produciendo su ascenso en la jerarquía Los diferentes ritos de los templarios fueron conscientemente deformados en las acusaciones planteadas contra ellos, en las que se re— produjeron las calumnias utilizadas habitualmente por cualquier poder contra aquella comunidad que se desea destruir.

¿Se vengó Jacques de Molay? Solamente 31 días después del asesinato de Jacques de Molay, el papa Clemente murió en el castillo de Roquemaure, en el valle del Ródano. Y el 29 de noviembre del mismo año Felipe el Hermoso sucumbiría como consecuen3ia de una apoplejía. Estos dos fallecimientos constituyeron un giro tanto en la historia del papado como en la del reino de Francia. Según la leyenda, Jacques de Molay les habría maldecido, emplazándolos a comparecer ante el tribunal de Dios en el plazo de seis meses.

¿Desaparecieron los templarios? La destrucción de la orden del Temple en Francia no se vio acompañada, en otros lugares, por la muerte de todos los templarios. Algunas ramas de la orden continuaron existiendo en otros países de Europa. Y no se puede negar, por otra parte, las estrechas vinculaciones de los templarios con las comunidades de constructores que conocieron una prolongación histórica con los gremios y ciertos ritos masónicos.

Fuente Consultada: El Gran Atlas de la Historia Universal.

El Planeamiento Urbano Las Grandes Ciudades Ordenamiento

EL PROBLEMA URBANO
En nuestro tiempo, ciudad y vida urbana son dos términos interdependientes: por un lado expresan el triunfo del hombre sobre la Naturaleza en su constante lucha por el dominio de ésta, y, por el otro, paradójicamente, el modo de vida propio de las urbes modernas ha ido divorciando al hombre en forma creciente de su necesaria relación de disfrute de la Naturaleza.

El sol, al aire puro, una playa, el verde de los campos, comienzan a transformarse en ansiados deleites que, nunca, el esperado fin de semana logra satisfacer, menos aún cuando esta búsqueda significa una verdadera competencia con muchedumbres y caravanas interminables.

Las condiciones actuales de la vida ciudadana, tanto en los aspectos físicos como de higiene y salubridad, conducen al planteo del problema urbano en su conjunto. La formulación de Le Corbusier -“La ciudad que dispone de la velocidad dispone de éxito”- resulta hoy de un acentuado simplismo como para definir adecuadamente la complejidad de la vida en las ciudades.

arquitecto le cobusierSi bien la ciudad ha contribuido al incremento del número y la frecuencia de los contactos e intercambios entre individuos y grupos distintos en su seno, también ha servido para debilitar la profundidad de esas mismas relaciones, incluso a nivel de la propia familia. Las ciudades continúan aumentando su caudal humano y, al mismo tiempo, prosiguen su crecimiento edilicio y de servicios. Hoy en día, el 70% de los estadounidenses, por ejemplo, se concentra en grandes centros urbanos, y la mitad délas mayores ciudades del globo pertenecen a los países en vías de desarrollo.

De continuar, pues, el actual ritmo de urbanización, la mayoría de la población mundial estará concentrada para fines del siglo XX en ciudades de más de 100.000 habitantes. Este panorama contrasta con la tranquila vida pueblerina o rural y señala la acumulación de oportunidades sociales, económicas y culturales.

El surgimiento de las urbes reconoce sus antecedentes más lejanos en las villas que hacia fines de la Edad Media comienzan a agrupar en su seno a comunidades autosuficientes en cuanto a bienes y servicios. Sólo a partir de mediados del siglo XIX, con la modificación de la estructura de trabajo y de las técnicas productivas, cobra formas definitivas la ciudad contemporánea: este proceso se acompaño de cambios sustanciales en el modo y con ten ido de las relaciones de los habitantes de la ciudad y del campo.

Es la organización industrial, con asiento en las urbes, la que da lugar y sirve de sustento al drenaje de elementos humanos que emigran hacia las capitales nacionales y provinciales.

Algunos de los factores fundamentales en la consideración del problema urbano son el déficit habitacional, la relación de la vivienda con el ambiente todo y, también, las relaciones de las viviendas con sus servicios y las de las primeras entresí. Hasta el momento, las propuestas y experimentos llevados a la práctica no han bastado para resolver una cuestión que, en muchas partes de! mundo, tiene características endémicas y alarmantes, pues está íntimamente ligada con la densidad de población y el desarrollo económico-social de la nación como entidad. Frente a este cúmulo y entrecruzamiento de problemas de raíces dispares surgió un movimiento inspirado en la racionalización del uso del suelo, como forma de terminar con la confusión del crecimiento urbano caótico y para reubicar el habitat del hombre en conjunción con la Naturaleza.

Uno de los principales impulsores fue el arquitecto y diseñador Le Corbusier (1887-1966), quien participó en. las tareas realizadas por los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna). Entre las primeras proposiciones figuraba la de construir viviendas miniaturizadas en a/tura que facilitaran la concentración urbana, evolucionando luego hacia la idea de entidades formalmente unitarias, donde cada habitación, con su equipamiento mínimo, no sería sino espacio vital donde desarrollar una parte de la vida cotidiana. Así, una ciudad podía pensarse dentro de una concepción unificada y eso lo intentó Le Corbusier al proponer un modelo teórico para una ciudad de unos tres millones de habitantes.

PLANEAMIENTO URBANO: El planeamiento urbano consiste en el diseño de un modelo, por parte de las autoridades gubernamentales pertinentes, para la construcción de ciudades o pueblos, o para la adaptación de los ya existentes, de acuerdo con sus necesidades y funciones específicas.

Entre los años 3000 y 2000 a.C., en el valle del Indo, se preveían alcantarillas y desagües. Los romanos, mucho tiempo después, construyeron ciudades con un foro central y cerca de él, los baños públicos y edilicios; fueron, además, los maestros en la construcción de acueductos, los cuales perduran hasta hoy.

En la Edad Media, como las ciudades estaban amuralladas para defenderse de ataques enemigos, la población iba creciendo sin contar con agua potable ni cloacas, lo cual favorecía la proliferación de plagas y enfermedades.

Tras la Revolución Industrial, surgió el problema de la contaminación del aire a gran escala, si bien aumentaron las redes de suministro de agua, desagües y alcantarillados. Cuando se alejó a las fábricas de las zonas pobladas, fue mayor el uso del automóvil y de otros medios de transporte, lo que llevó a la construcción de nuevos caminos pavimentados.

El planeamiento urbano debe ser lo suficientemente flexible para poder adaptar a las ciudades al cambio de ideas y modos de vida. Pero, ¿se está cumpliendo actualmente con las normas mínimas del planeamiento urbano? En un mundo en el que nunca se había construido tanto, ¿nos encaminarnos, paradójicamente, hacia una “desurbanización” ocasionada por el crecimiento anárquico de las grandes aglomeraciones?

Unos 1.300 millones de personas viven actualmente en las ciudades del Tercer Mundo. Esta población urbana es superior a la de Europa, América del Norte y Japón reunidos, y es muy probable que en los próximos diez años aumente en unos 500 millones más. Mientras los gobiernos y organizaciones asistenciales estudian las estrategias adecuadas, la población de ciudades como Karachi y Bombay se incrementará anualmente en más de 300.000 habitantes, la de San Pablo en más de 400.000 y la de la zona metropolitana de la ciudad de México en más de 500.000. La población de decenas de centros urbanos pequeños experimentará también un rápido crecimiento.

Pese a las enormes diferencias entre las sociedades, las culturas y las economías, que las construyen y configuran, actualmente las ciudades se están pareciendo unas a otras, mucho más que en la época colonial en que fueron fundadas. Obviamente, los problemas urbanos merecen mayor atención.

Una de las razones del escaso éxito conseguido por las políticas gubernamentales en la gestión del crecimiento urbano y el mejoramiento de las condiciones de vida es que los gobiernos no comprenden cabalmente cómo funcionan las ciudades, cómo se ganan la vida las personas y los hogares de bajos recursos, cómo utilizan su tiempo los distintos grupos sociales y qué papel pueden desempeñar las organizaciones familiares y comunitarias. No se salvarán vidas humanas ni mejorarán las condiciones sanitarias si la mayor parte de los fondos públicos se dedican a burocracias en plena expansión, dejando a los hospitales y los dispensarios sin los equipos y suministros básicos.

El suministro de agua potable, saneamiento, alcantarillado y la recolección de residuos, la pavimentación de las calles, los sistemas de atención médica y otros servicios de primera necesidad podrían facilitarse eficazmente y a bajo costo si se aprovecharan los recursos locales, y si las autoridades municipales trabajasen en conjunto con los grupos de bajos ingresos y sus organizaciones comunitarias. El encauzamiento de mayores recursos para la satisfacción de las necesidades de los grupos más desfavorecidos no significa necesariamente desviar hacia los núcleos urbanos fondos destinados a las zonas rurales, sino más bien aprovechar mejor los recursos existentes.

Fuentes: “La ciudad desbordada” por Wolf Tochtermann; “Los sin techo”, por Jorge E. Hardoy y David Satterthwaite, UNESCO, 1991. 

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Grandes Obras de Ingeniería

Cientificos Perseguidos y Condenados por la Inquisicion Monjes

CIENTÍFICOS PERSEGUIDOS POR LA IGLESIA O INQUISICIÓN

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JUAN HUSS CONDENADO POR LA IGLESIA

Jan Hus había nacido en 1369 en el sur de Bohemia. En 1398 pasó a ser profesor en la Universidad de Praga, donde se había ordenado. Allí daba clases de teología. Sus clases y sermones a favor de la reforma del clero tenían un fuerte apoyo, en parte porque muchos de quienes lo oían ansiaban liberarse de la dominación de Viena y de la supremacía alemana del Sacro Imperio Romano. Poco antes, en el siglo XIV, otros sacerdotes de Bohemia habían comenzado a pedir cambios. La lengua checa y la individualidad del pueblo checo formaban un movimiento nacionalista que pudo expresarse a través del lenguaje de sus sacerdotes.

Hus recibió la influencia del clérigo inglés John Wyclif, quien había comenzado a concebir de otro modo las religiones organizadas. Ambos nombres acudían directamente a las Escrituras, arguyendo que la Iglesia no debía tener posesiones ni ambicionar riquezas. La observancia de la religión debía basarse en las enseñanzas de los fundadores cristianos y nada más.

La Iglesia era un cuerpo de miembros predestinados a gozar de la salvación: su señor era Cristo y no el papa. Las opiniones de Hus ¿armaron a las autoridades eclesiásticas. El clérigo fue excomulgado en 1411 y un año más tarde debió esconderse para ponerse a salvo. En ese momento escribió su obra más conocida, De Eclesia. “La opinión de ningún hombre —decía—, sea cual sea su autoridad y, en consecuencia, la opinión de ningún papa, debe ser tenida en consideración si contiene falsedad o error”.

En 1414 el sacro emperador romano Segismundo convocó un concilio en la ciudad alemana de Constanza, a orillas del lago del mismo nombre. Su principal propósito era poner fin al cisma que había dividido a la Iglesia desde que Gregorio XI había regresado de Aviñón a Roma. Sabiendo que las opiniones de Hus habían hallado eco en muchos de sus súbditos de Bohemia, el emperador lo invitó al concilio para que explicara sus posturas. El gobernante le prometió a Huss una estadía segura y este aceptó, contrariando los consejos de algunos cercanos seguidores.

Su excomunión es suspendida; se le entrega un salvoconducto por medio del cual Segismundo le garantiza que, sean cuales fueren los resultados del debate entre el profesor checo y los doctores del concilio, aquél podrá volver incólume a Bohemia.

Huss —quien no desea otra cosa— se pone en camino hacia Constanza. Poco después de su llegada es hecho prisionero. Le explican que una comisión especial ya ha investigado sus doctrinas —las que fueron refutadas— y que nada le resta sino retractarse. Conducido a la asamblea del concilio, Huss intenta hablar, pero no puede. Su voz es acallada por la gritería de los presentes.

En la segunda sesión, Huss acepta retractarse en cuanto a un problema puramente teológico, pero se niega a reconocer el principio de que el papa es la cabeza de la Iglesia. Intimado a hacer una retractación completa, delante del perjuro Segismundo, Huss se niega y oye su condena a muerte. Intenta hablar nuevamente, pero se lo prohíben. Finalmente, arrodillado, reza silenciosamente y se deja llevar por los guardias, bajo los improperios del público. Pocas horas después —el tiempo para juntar la madera— es quemado vivo.

Cuando las llamas se tornan largas lenguas de fuego que envuelven su cuerpo, se oye al profesor de filosofía entonar el Kyrie Eleison. Sus cenizas fueron esparcidas al viento o arrojadas al Rhin para que no pudiesen servir de reliquias.

Poco después Jerónimo de Praga, otro profesor que acompañó a Huss hasta Constanza, sufrió el mismo destino. Terminada esa cuestión, los miembros del concilio volvieron al tema central del cónclave: elegir un nuevo papa, el cual recibió el nombre de Martín V. Segismundo mereció del nuevo pontífice la Rosa de Oro, la mayor condecoración de la monarquía vaticana.

huss juan jerónimo de praga

Juan Huss y Jerónimo de Praga, los dos universitarios martirizados en Constanza.
(Pintura anónima, Bibl.Pública y Universitaria de Ginebra.)

EN LA HOGUERA DE ESTE
CLÉRIGO COMIENZA EL INCENDIO DEL REINO

La noticia del martirio de Huss incendió a Bohemia. En todo el sur del reino, dirigido por curas indignados o por improvisados jefes, el pueblo se rebeló. Las ciudades mayores de Pilsen, Klatovy y Domalizlice se sublevaron. El alto clero, los grandes barones alemanes y los checos fieles a Wenceslao fueron expulsados y sus feudos tomados. En pocas semanas la porción meridional de Bohemia cayó en poder de los husitas.

Los fugitivos corrían a Praga, buscando la protección del rey Wenceslao. También allí, entretanto, la situación era insostenible. Los rebeldes desfilaban en desafío por las calles; el rey no confiaba ni en sus propias tropas. Lo husitas dominaron la Universidad, donde podían organizar procesiones llevando provocativamente un cáliz.

Huss había establecido que los fieles, al igual que los curas, debían recibir la comunión tanto por medio de la hostia como del vino. De ahí surgió la denominación de calistinos. El país estaba dividido: de un lado los grandes barones —en su mayoría alemanes— y el alto clero; del otro mercaderes, artesanos, labradores, el bajo clero y la pequeña nobleza.

Ampliar Sobre El Juicio Polémico de Juan Huss

España y el Oro Americano Carlos V y Felipe Oro de America Europa

España y el Oro Americano
Carlos V y Felipe de España

historia sobre el oro

Cabría pensar que hacia mediados del siglo XVI España tuvo que ser, con mucho, la nación más rica de Europa. Sin embargo, no lo fue. La repercusión de esta incorporación inmensa y súbita a la riqueza monetaria fue sentida en el resto de Europa e incluso en el Extremo Oriente, pero en España no subsistieron beneficios duraderos de las hazañas espectaculares de los conquistadores y de los ríos de sangre que fluyeron de blancos e indios.

El oro entraba por un lado y desaparecía por otro, sin dejar rastro. ¿Cómo fueron los españoles capaces de desbaratar estas riquezas? ¿Por qué tan gran porción de los frutos de esa primera fiebre del oro acabó en manos de otros? Parte de las respuestas a estas preguntas radica en las peculiaridades del carácter de la España del siglo XVI.

Carlos V reinó junto con su madre en todos los reinos y territorios de España con el nombre de Carlos I (1516-1556)

Otra, y quizá mayor, fue resultado del entorno dinámico e incansable de la época, en donde la sociedad española estaba mal preparada para intervenir.  Una vez que el oro comenzó a llegar en cantidad, los españoles se mostraron mucho más activos en el gasto que en la producción. Las enormes importaciones de oro y de plata estimularon las inclinaciones al gasto al mismo tiempo que ahogaban el incentivo hispano para la producción.

España se comportó como un individuo pobre que gana una fortuna en la mesa de juego, pero llega a creer que el dinero es su destino y no un acontecimiento aislado. Y desde luego no volvió a repetirse: por copiosos que fueran durante el siglo XVI los envíos de oro a España, alcanzaron un punto máximo hacia la mitad del siglo y cayeron en picado a partir de 1610; los envíos de plata lograron su cenit hacia el ario 1600 e iniciaron un marcado declive a partir de 1630.

Durante el siglo XVI , cinco sextas partes de las mercancías salidas de España, sobre todo a las colonias, eran bienes cultivados o manufacturados en otros países. A finales de ese siglo, las Cortes declaraban:

«Cuanto más [oro] llega, menos tiene el reino […]. Aunque nuestros reinos deberían ser los más ricos del mundo […] son los más pobres, porque sirven sólo como puente para que [el oro y la plata] vayan a los reinos de nuestros enemigos.» Un observador español, Pedro de Valencia, escribió en 1608: «Tanta plata y tanto dinero …] han sido siempre un veneno fatal para las repúblicas y ciudades. Creen que las mantendrá el dinero y no es cierto; lo que proporciona sustento son los campos arados, los pastos y las pesquerías.» Otro se quejaba: «La agricultura abandonó el arado y se vistió de seda, ablandando sus manos encallecidas E…]. Los oficios adquirieron aire de nobleza y se lucieron por las calles.»

En vez de transformar el oro y la plata en nueva riqueza productiva, los españoles pagaron a otros países con los metales preciosos y gastaron tanto que las deudas a países extranjeros se incrementaron en gran medida. En fecha tan temprana como la década de 1550, una sentencia popular afirmaba que «España es las Indias de los extranjeros» porque harto buen dinero español era pagado a los foráneos a cambio de «puerilidades»: fruslerías como ajorcas, cristalería barata y naipes.

España había cometido un costoso error económico en 1492, el año de Colón, aunque la decisión produjo alegría y orgullo en el tiempo en que fue tomada. Tanto los judíos como los musulmanes fueron expulsados en 1492. Luego de su conversión al cristianismo, permanecieron algunos judíos, pero rápidamente se desintegró la vibrante comunidad intelectual que tan gran contribución habla hecho a España durante centenares de años. La mayoría de los españoles cristianos de la época eran campesinos o soldados, analfabetos y sin conocimiento alguno de la aritmética elemental. Los nobles se mostraban ociosos o se consagraban a la guerra.

Judíos y musulmanes, en contraste, eran instruidos, encabezaban e progreso científico y eran inmunes a las estrictas reglas cristianas contra la usura Fueron diestros administradores públicos y hombres de negocios. Los musulmanes, en particular, poseían una larga tradición en el comercio, la importación y la exportación. Con su partida, España perdió casi toda su clase comercian autóctona, que resultaba esencial en una época de dinámico desarrollo económico en toda Europa. Cádiz y Sevilla, por el contrario, rebosaban de extranjeros: mercaderes y banqueros genoveses, prestamistas alemanes, fabricantes holandeses y suministradores de cualquier género de bienes, servicios y finanzas di toda Europa, incluso bretones y gentes de áreas tan lejanas como las costas dé mar del Norte. Casi todos los cuantiosos préstamos que recibió España durante el siglo XVI tuvieron financiados por extranjeros. La salida de judíos y musulmanes constituyó una pérdida en otro sentido.

En razón de su situación geográfica, España no se hallaba en la ruta que seguían comerciantes y viajeros para ir de un lugar a otro. La línea de países desde Francia hacia el este y la proyección de Italia y de Grecia hacia el Mediterráneo se encontraban en la encrucijada este-oeste de viajes y comercio a través de Europa. No había necesidad de cruzar España a no ser que se viniera de África y, aun así, la península no constituía la única posibilidad. Como resultado, el país tendió a quedarse más encerrado en sí mismo. Sólo Sevilla, Barcelona y Bilbao mantenían conexiones significativas con el resto de Europa. El ambiente cosmopolita procedía de judíos y musulmanes, quienes durante siglos habían mantenido contactos con otros países. Su partida cortó el vínculo con el mundo exterior, dejando a España dependiente de forkeos leales a otras potencias.

Un estudio autorizado ha resumido la situación de España como una terrible paradoja:

El oro y la plata adquirían simplemente su rango internacional en España sin hallarse en modo alguno vinculados a la economía española…] Existían una abundancia de metales sin ninguna evolución productiva y un alza de los precios sin alteración monetaria. En suma, la España del siglo XVI se caracterizaba por una separación entre el dinero y las mercancías.

El gran despilfarro inspirado por el oro de España no radicó en el afán de lujo o en la pérdida de una complejidad comercial y financiera. Se centraba en los sueños de gloria de los monarcas españoles. El oro había estado siempre vinculado al poder.  Una vez que los reyes de España comprendieron cuánto les proporcionaría la nueva riqueza de los descubrimientos en las colonias americanas, se convencieron de que su fortuna era lo bastante grande pasa imponer al mundo su voluntad, especialmente en la candente cuestión del catolicismo frente al protestantismo.

Hacia mediados de ese siglo, la mitad de todos los negocios en España se llevaban a cabo por cuenta del rey. Carlos V, que ascendió al trono en 1516 tras la muerte de su abuelo Fernando, estaba resuelto a hacer de España la potencia dominante en Europa. Pero no le bastaba el poder de España. También deseaba seguir los pasos de su otro abuelo y convertirse en emperador del Sacro Imperio Romano. A ese puesto no se llegaba por vía hereditaria; sólo era posible convertirse en emperador a partir de la elección de un grupo de alemanes designados por el Papa, los electores. Francisco I de Francia poseía ambiciones idénticas. Estalló una intensa guerra de pujas por la compra de votos, en un ilimitado certamen de sobornos. Francisco se hallaba respaldado por los banqueros genoveses y Carlos por los Fugger, la gran familia de banqueros de Augsburgo.

La Conquista del Peru Pizarro y el Oro de los Incas Tesoros Incas

La Conquista del Perú Pizarro y el Oro de los Incas

historia sobre el oro

Pizarro entró en la ciudad capital el 15 de noviembre de 1532 y, en una breve entrevista con Atahualpa, éste les instó a que le devolvieran las tierras tomadas y aplazaran la entrevista para el día siguiente. Aquella noche los españoles se escondieron alrededor de la plaza. Cuando al otro día llego el Inca con su escolta y se empezó a impacientar, cayeron sobre ellos sin previo aviso, ahuyentándoles y apresando a Atahualpa; al amanecer siguiente saquearon el campamento de la ciudad.

El clérigo que acompañaba a Pizarro corrió hacia donde se hallaba el conquistador y le previno: «Actúa al instante. Yo te absuelvo.»

Pizarro agitó un pañuelo blanco, tronó un cañón desde la fortaleza y sus hombres, algunos montados y otros a pie, se precipitaron hacia la plaza, lanzando su grito de batalla que invocaba a Santiago, patrón de España: «Santiago y a ellos!»

Los indios fueron presa del pánico. Sorprendidos por el estruendo de la artillería y los mosquetes, y cegados por la humareda sulfurosa, no ofrecieron resistencia cuando los españoles los arrollaron con sus caballos y los acuchillaron indefensos.

La matanza de los indios continuó durante largo tiempo hasta que cayeron miles de ellos. Es discutible el número de  muertos, pero los prisioneros fueron incontables. Algunos de los soldados de Pizarro deseaban ejecutar a los prisioneros o al menos incapacitarles, cortándoles las manos. Pizarro se negó y liberó a todos con la acepción de un pequeño número de ellos que quedaron para atender las necesidades de los españoles.

Por su parte, Atahualpa observaba atentamente a los españoles. Pronto descubrió que sentían un deseo aún más poderoso que el de convertirle al cristianismo: su amor al oro. Un día Atahualpa propuso un trato. Si Pizarro le dejaba en libertad, el Inca dispondría que en el plazo de dos meses la estancia por él ocupada fuese colmada de oro hasta la altura donde alcanzara su mano; el oro procedería del palacio real, los templos y los edificios públicos.

La estancia tenía de 5 m. de ancho, 7 m. de largo y 3 m de alto. Ansioso de tantas riquezas, Pizarro aceptó la oferta. Cuando Atahualpa se puso de puntillas, trazaron una línea roja en el punto hasta donde llegó; un escribano redactó las cláusulas del acuerdo y Atahualpa despaché correos para la ejecución de la tarea.

Pizarro también envió a la capital, Cuzco, emisarios que hubieron de recorrer 900 Km. por un escarpado camino entre las montañas. Allí encontraron el gran templo del Sol cubierto de planchas de oro yen su interior momias reales, cada una sentada en un trono áureo.

Los españoles arrancaron de los muros del templo setecientas planchas del tamaño de la tapa de un cofre y un peso de algo más de dos kilos. Así constituyeron doscientas cargas de oro que serían trasladadas a Cajamarca sobre los hombros de los humillados indios. Esta fue simplemente una incursión preliminar; más tarde se llevaría a cabo una mayor y más rapaz expedición a Cuzco.

Mientras tanto llegaba oro de todo Perú, de los templos y palacios del Inca y de otros edificios públicos, para cumplir su pacto con Pizarro. El metal revestía muchas formas: copas, aguamaniles, bandejas, vasos de variedades múltiples, ornamentos y utensilios, baldosas y planchas, curiosas imitaciones de distintos animales y plantas y una fuente que alzaba un deslumbrante surtidor de oro.

Pizarro seleccionó una pequeña muestra de esos objetos para remitirlos al emperador, Carlos V nieto de Isabel. Éste había heredado de su madre, Juana la Loca, los reinos de España y era además emperador del Sacro Imperio Romano, cuyo trono ocupé su abuelo paterno. Sólo Napoleón y Hitler en la cumbre de su poderío gobernaron una superficie mayor de Europa.

Excepto la reducida muestra que Pizarro envié a España, ni una sola pieza de aquel tesoro de la estancia de Atahualpa ha sobrevivido en su forma original, pero resulta asombrosa la menguada cantidad de obras áureas peruanas que escapó de las manos de los españoles y ha llegado hasta nosotros.

Con tal facilidad se obtenía oro de gran pureza de los depósitos fluviales de Perú que muy pronto surgió la orfebrería. Hacia 500 a.C. se hacían ya diademas, pendientes, brazaletes y placas. Existen incluso objetos más antiguos con claras influencias chinas y vietnamitas, que sugieren que los marinos asiáticos cruzaban el Pacífico cuando los europeos apenas conseguían atravesar el Mediterráneo.

Bien es cierto que ignoramos si consiguieron regresar. Los peruanos de la época de la conquista recubrían con finos panes de oro vasijas y máscaras de gran variedad, complejidad y opulencia. Entre sus logros más espectaculares figuraron enormes copas de boca ancha con la forma de una efigie humana, difícil obra técnica con un efecto sorprendente en quien tas contemplaba. Algunas de ellas muestran la cabeza en una posición invertida; se bebía así del cuello, indicio de que tales recipientes representaban quizá cabezas de enemigos derrotados. Quien las utilizaba bebía simbólicamente en el cráneo de un adversario, al igual que los lombardos.

Se ha encontrado una túnica de lana que contenía 30.000 minúsculas placas de pan de oro. En el otro extremo de la escala, los orfebres crearon planchas de oro con dibujos repujados y destinadas a cubrir las paredes, como las que los españoles arrancaron de los muros del templo de Cuzco.3’ A excepción de la pequeña muestra reservada a Carlos V, todo el tesoro acumulado en forma de ornamentos fue convertido en dinero. Un objeto tras otro desapareció en los crisoles para ser transformado en lingotes de un tamaño uniforme. Pizarro asigné esta tarea a los orfebres indios, los mismos hombres que habían creado esas maravillosas obras. La tarea duré un mes entero, pero produjo 1.326.539 pesos de oro, cuyo valor fue calculado por Prescott en 15 millones de dólares cuando escribió su libro, durante la década de 1840.32 En dinero actual equivaldrían a 270 millones de dólares, que en cualquier circunstancia representarían una espléndida retribución por los esfuerzos acometidos. Mas esta cifra no puede revelar la repercusión de tal tesoro en las economías mucho más menguadas del siglo XVI.

El cálculo no incluye el trono en el cual el Inca hizo su tumultuosa llegada: 86 Kg. de oro de 16 quilates o el equivalente de la producción anual de las minas peruanas. Pizarro se reservé este botín. El tesoro que llenó la estancia de Atahualpa superaba el total de la producción anual en Europa en aquel momento o, dato todavía más impresionante, era comparable a veinte años de producción de las minas peruanas.34 En contraste, vale la pena recordar que Justiniano empleó el doble de oro en Santa Sofía y que los tres millones de coronas del rescate de Juan II suponían más del doble de la masa de oro en la estancia de Atahualpa. ¡No es extraño que Justiniano creyera haber superado a Salomón y que los franceses se rebelaran ante los gravámenes que soportaron!

Vasco Nuñez de Balboa y el Oro Descubrimiento del Oceano Pacifico

Vasco Nuñez de Balboa Descubre el Océano Pacífico

historia sobre el oro

VASCO NUÑEZ DE BALBOA: Este personaje de la conquista española del Nuevo Mundo, nacido en 1475 en Extremadura, España, inició su carrera como polizón. Primero marchó de España para instalarse en la isla La Española, de donde huiría por deudas, y en 1510, cuando Martín Fernández de Enciso preparaba una expedición al poblado de San Sebastián, en el golfo de Llrabá, costa oriental de la actual Panamá, Balboa se escondió en un barril a bordo.

Llevaba consigo a su perro mastín, Leoncico. Cuando la nave estaba en alta mar, Vasco se presentó ante la furia del capitán. Pero fue perdonado, especialmente, porque ya había estado en esas tierras y su experiencia podría ser útil. Al llegar a San Sebastián comprobaron que todos los colonos habían sido muertos tras un encuentro con los nativos. Uno de los pocos sobrevivientes era Francisco Pizarro, el futuro conquistador de Perú.

Balboa escondía un secreto sueño: quería llegar a la costa occidental porque había logrado informarse de que allí la tierra que supuestamente lo separaba del “otro mar” era escasa y angosta.

En 1511 partió con 100 hombres. En Careta trabó relación con los indios e incluso el cacique se convirtió al cristianismo y entregó a su joven hija a Balboa. Siguió la avanzada por tierras cada vez más tropicales y complejas. Toparon con otra aldea donde el jefe los recibió amablemente, luciendo corona de oro, rodeado de sus hijos y los atendió con manjares y bebidas fermentadas. Uno de los hijos del cacique advirtió la extraña mirada de los visitantes a todo lo que relucía y les regaló adornos de oro, lo que provocó la pérdida total de la compostura de los españoles que se trenzaron en furiosa pelea.

El cacique entonces —como ocurriría muchas otras veces— les señaló a lo lejos, lo más lejos posible, una tierra colmada de oro. Y les aseguró que detrás de las montañas, hacia el sur del istmo, yacía un inmenso mar quieto, donde desembocaban ríos de oro y sus playas estaban cubiertas de perlas.

Vasco Núñez de Balboa regresó a la base y se reorganizó. Reemprendió la búsqueda. Cruzó selvas intrincadas, espesura entramada, humedad permanente, tropezó con alimañas, insectos, pájaros gritones, todo siempre en la casi permanente oscuridad verde de la jungla tropical. Pero a medida que avanzaban la vegetación era menos densa.

Comenzaron a trepar. La tierra se elevaba y hacía más claro el día. Cuando Vasco vio la cima de la montaña, ordenó que sus 66 hombres lo esperaran. Subió solo. Allí arriba finalmente, con sus ojos desmesurados, la boca entreabierta y las manos crispadas, divisó el Mar del Sur. Quieto. Inmenso. Infinito. Era septiembre de 1513. Había llegado a lo que luego Magallanes llamada con más precisión Océano Pacífico.

Vasco había escuchado por primera vez el nombre de un mágico imperio, llamado Pirá. Encontrarían las islas de las perlas. Esta hazaña rindió una fortuna para el contingente que naturalmente repartió Balboa, separando la parte de la Corona y luego la del capitán y finalmente, la de los miembros de la delegación, por panes iguales, aunque una parte fue para Leoncico, el perro más rico del Nuevo Mundo, cuyos caninos bienes administraría el propio Núñez de Balboa.

La aventura de Balboa terminada con acusaciones de traición, crímenes contra los indios y conspiración contra la Corona. El 15 de enero de 1517 Vasco Núñez de Balboa fue decapitado en la plaza pública. Cuando su cabeza comenzó a rodar, sus ojos permanecieron abiertos, enormes, desmesurados, incrédulos, angustiados. Otra vez estaban viendo el infinito.

EL FIN DE BALBOA: Dos días más tarde (de descubrir el océano) , Balboa penetró en el Pacifico con la espada desenvainada y reivindicó para el rey de España «el gran Mar del Sur con todo que contiene». Luego, fijando la medida de crueldad con los indios que emularían muchos otros españoles, Nuñez de Balboa y sus hombres saquearon sin piedad el copioso tesoro de objetos de oro que encontraron en las aldeas indígenas de la zona.

A todas luces carecían de significado para ellos la elegancia la complejidad deslumbrante de esos objetos semi-abstractos. Se mostraron mucho más fascinados por los rastros de mineral áureo que descubrieron en las costas arenosas del mar.

Este deslumbrante acontecimiento no resolvió las dificultades de Balboa quien parece haberse hallado en constantes apuros frente a las autoridades.

Poco tiempo después del descubrimiento del Pacífico y cuando hacía planes para navegar hacia el sur por su mar recién descubierto, camino de Perú y en busca de más oro, el gobernador de Darién le acusó de traición y ordenó que lo decapitasen. Este gobernador que había sido enviado por el rey de España con 1.500 hombres tras conocer la espléndida noticia del descubrimiento de Balboa, era en realidad el suegro de éste. El ejecutor designado para la tarea por el gobernador fue nada menos que Francisco Pizarro.

Crisografia Escribir con Oro Técnica

Crisografía Escribir con Oro

historia sobre el oro

Los europeos imitaron a los bizantinos en el uso delicado de este metal (oro) , conocido como crisografia , en donde una pequeña cantidad de oro en polvo queda suspendida en la clara del huevo o goma.

De esta forma , el metal entonces aplicado a la ilustración de libros como caligrafía, que los europeos desarrollaron hasta constituir un arte de belleza excepcional. La propia técnica había llegado en el siglo II d.C., a través de Egipto y Grecia, para satisfacer la manda romana de artículos de lujo, pero fue Carlomagno quien apoyé el que tomé cuerno en los manuscritos iluminados.

escritura con oro

Carlomagno insistió en que los libros elaborados durante su reinado tuviesen una mejor calidad y asignó la responsabilidad principal de ello a un eclesiástico inglés,Alcuino de York. Los mas famosos entre los volúmenes logrados la supervisión de Alcuino fueron dos evangeliarios: el de Godescalc, escrito para Carlomagno en 783, y el de Saint-Méthard, ambos conservados ahora la Biblioteca Nacional de París.

Los libros de Saint-Méthard guardan toda caligrafía en oro y están ilustrados con miniaturas en oro y plata sobre fondo púrpura. Las letras están diseñadas con gran cuidado, en buena parte adap de la escritura romana de la época de Virgilio, con un trazado peculiar e invariable.

La letra cursiva que hoy se enseña en la escuela es descendiente directo de las letras doradas de Alcuino, con mil doscientos años de antigüedad. hoy escribimos con más rapidez; mediante la crisografía, la ejecución de sola inicial requería más de un día, lo que convirtió esta actividad en una de plena dedicación para los monjes encargados de realizarla.

Historia de la Diáspora Judia Las Persecuciones y Castigos a Judios

Los hebreos dirigidos por Moisés se marcharon de Egipto en el siglo XIII a.C. y se asentaron en las Tierras de Canaán (Palestina actual), lugar en donde estaban asentados los filisteos. Los enfrentamientos empezaron enseguida y los hebreos se unieron en un reino monárquico, inicialmente bajo el poder de Seúl, luego de David y finalmente de Salomón (931 a.C.), hasta su muerte, para luego dividirse en dos reinos uno al norte con capital en Samaria y otro Judá , al sur con capital en Jerusalén.

Dispersión o diáspora son nombres sinónimos, aunque el segundo de origen griego, usados para referirse a la emigración de los judíos y la presencia de minorías suyas diseminadas fuera de Israel.

La primera diáspora se remonta al año 722 a.C. cuando las diez tribus del reino del norte fueron deportadas a Asiria, donde acabaron por ser asimiladas. En 586 a.C. los babilonios asaltaron y saquearon Jerusalén, y el Templo fue destruido e incendiado, deportando a Babilonia los judíos mas destacados de sus sociedad, como intelectuales, banqueros, funcionarios.

Fue durante este exilio donde la religión hebrea antigua fue cambiando a la religión judía actual. Por allá, en 521 a.C, los persas somete a los babilonios y el rey Ciro permite el retorno de los judíos a sus tierra natal, 50.000 judíos emprendieron el Primer Retorno a la Tierra de Israel, y iniciaron la reconstrucción del segundo Templo, en el mismo lugar que se encontraba emplazado el anterior.

Tras la muerte de Salomón, acaecida en el 935 a.C, Israel atravesó una etapa de decadencia. El reino se dividió en dos mitades: al norte Israel y al sur Judea, con capital en Jerusalén. Los asirios arrasaron Israel en el 722 a.C, y esclavizaron a sus habitantes. Judea se mantuvo hasta el 587 a.C, fecha en que el ejército babilonio destruyó el templo y obligó a los supervivientes a marchar al exilio. A partir de este momento podemos hablar de los «judíos», la nación definida por la religión que transmitieron los antiguos hebreos de Israel y Judea.

Cuando Palestina se encontraba bajo el dominio de los seléucidas, algunos judíos adoptaron costumbres helenísticas, pero pertenecían a una minoría de las clases altas, en las que no confiaba el pueblo, que se aferraba a sus tradiciones sin ponerlas jamás en entredicho. En el siglo II a.C. los judíos se rebelaron contra la «helenización» y a partir de entonces los reyes seléucidas empezaron a tratarlos con suma precaución.

Al finalizar el dominio seléucida, en el año 143 a.C, se inició un período de independencia que duró unos 80 años, y después Roma conquistó Judea. Transcurrirían 2.000 años hasta que resurgiera un estado judío independiente en el Oriente Medio. Sin embargo, en la época de Augusto vivían menos judíos en Judea que en el resto del imperio romano.

Tras el éxodo, y gracias a la libertad de movimientos y de comercio que ofrecieron primero los estados helenísticos y después Roma, los judíos se dispersaron por las costas del Mediterráneo y llegaron a los puertos del mar Negro y Mesopotamia. Fue la llamada «diáspora». Algunos se establecieron incluso en los puertos del oeste de la India (alrededor del 175 a.C).

En diversas ciudades romanas vivía un elevadísimo número de judíos; en Roma había probablemente unos 50.000, y en Alejandría también existía una importante comunidad. Su número aumentó gracias a la conversión de los gentiles, que se sentían atraídos hacia esta religión por su código moral, por las ceremonias que se centraban en la lectura de las escrituras sin necesidad de santuarios ni sacerdotes y sobre todo porque prometía la salvación. La visión judía de la historia era muy clara y alentadora: se consideraban el pueblo elegido por Dios, que se purificaría en el fuego para el Día del Juicio, pero que después se reuniría y alcanzaría la salvación.

Durante la dominación romana de Palestina la incomprensión de los romanos hacia el exclusivismo judío desembocó en dos sangrientas rebeliones que fueron aplastadas sin piedad por los romanos. La primera, en el año 70 d.C., vio la destrucción del Templo de Jerusalén a manos de Tito y cómo medio millón de hebreos morían en esta guerra y 100.000 eran reducidos a la esclavitud. Los supervivientes que abandonaron Palestina fueron a engrosar las comunidades de la diáspora.

La segunda rebelión, bajo el emperador Adriano, terminó con una estrepitosa derrota en 135 d.C., tras una guerra larga, cruenta y terrible. Los judíos que no murieron fueron dispersados y enviados a llenar los mercados de esclavos del imperio. Jerusalén se convirtió en una ciudad romana, Aelia Capitolina, a la que no se permitía entrar a los judíos. Mediante decretos imperiales fue prohibida bajo pena de muerte la observancia de las leyes sagradas: Más tarde durante el imperio romano, los judíos superaron la hostilidad inicial y consiguieron la plena ciudadanía con el edicto de Caracalla, en 212.

Pero un siglo después, cuando Constantino se convirtió al cristianismo, dio comienzo la sistemática, constante y creciente persecución a los judíos. Durante el Concilio de Nicea en el año 325, el mismo emperador pone fin a la controversia sobre la naturaleza de Cristo (se lo decreta divino y no un simple profeta) y continúa sus esfuerzos para separar al cristianismo del judaísmo declarando que la pascua cristiana no sería determinada por el pesaj o pascua judía. Declara: “Porque es insoportablemente irrespetuoso que en la más sagrada fiesta estemos siguiendo las costumbres de los judíos. De aquí en adelante no tengamos nada en común con esta odiosa gente…”.

También en plena Edad Antigua, numerosos santos (San Hilario, San Crisóstomo, San Efraín, etcétera) escriben en contra de los judíos. Algunos apelativos que reciben los semitas de parte de estos santos, nada compasivos por cierto, son: “Pérfidos asesinos de Cristo”, “Raza de víboras” y “compañeros del diablo”.

ODIO HACIA LOS JUDÍOS EN LA EDAD MEDIA

A partir del Siglo IV se le prohíbe la construcción de nuevos templos, y los en pie eran quemados por los cristianos.  Se los expulsa de algunas ciudades al menos que se conviertan al cristianismo, aunque después se desconfía de su fe, y siguen siendo perseguidos.  Se incita a la violencia para que sean atacados y marginados. Hacia finales del siglo VI se prohíbe a los cristianos tener amistades judías y consultar médicos de ese mismo origen.
Siglo V, se dictan leyes que se les prohíbe tener tierras, sirvientes, aparecer públicamente en la fiesta de Pascua. No puede acceder a ningún cargo público o tener autoridad sobre un cristiano.
Pueden convertirse y bautizarse, de lo contrario son expulsados, o bien tratados brutalmente al extremos de sacarles los ojos.
Siglo VIII: La situación sigue agravándose y los judío no pueden tener casi contacto con los cristianos. Se castiga toda relación, como la amistad hasta el diálogo.  San Agobard, arzobispo de Lyon, escribe en sus Epístolas que los judíos nacieron esclavos y que tienen el hábito de robar niños cristianos para vendérselos a los árabes.
Hacia el Siglo XI , en 1012, cuando los musulmanes atacan el Santo Sepulcro de Jerusalén, comienza un ataque sistemático en Francia hacia todo judío acusándolos de responsables. En 1081 son obligados a pagar altos impuestos para mantener la Iglesia a cambio de permitir su estadía en esa ciudad. Durante las sucesivas cruzadas, muchos soldados de Cristo asesinan sin piedad a miles de judíos e incendian sus templos. Algunas voces de la Iglesia se levantan contra eso y tratan de calmar los ánimos declarado que los judíos pueden ser tolerados y que la furia cristiana se debe dirigir hacia los musulmanes.
En el Siglo XII, aparece una nueva acusación, ahora son acusados de realizar rituales morbosos con asesinatos y consecuentemente son atacados y torturados hasta la muerte o quemados en la hoguera. Frecuentes pestes que asolaban a Europa por aquella etapa , y también se los culpaban de ser responsables por envenenar las aguas.

Siglo XIII, una resolución en el 4° Concilio de Letrán los obliga a distinguirse del resto de la sociedad, y para ello deben llevar un símbolo en su vestido, como una estrella o sombrero de color fuerte. Se inicia de esta manera en Europa un sistema de diferenciación a través de la vestimenta.

En 1267 se agudiza la ley, y ahora deben colocarse un sombrero raro de dos punta, llamado pileteum comutum, pues se afirma que son hijos del diablo y llevan cuernos. Mediante ese sombrero debían esconderlos.

Pasa los años y la presión cristiana continua, cerrando e incendiando sus templo, lastimando y torturándolos por impíos. Grupos de judíos son asesinados en las calles por la gente que se los cruza.

Siguen las acusaciones y ahora también por profanación de hostias, que es un delito cuya pena es la muerte, pues es un sacrilegio o ataque frontal directo al cuerpo de Cristo. Mucha gente se mofan de se asesinos de judío y hasta les gusta llevar un sobrenombre relacionado con su actitud asesina. Los encargados de las torturas o inquisidores queman los libros religiosos como el Talmud.

Llega el Siglo XIV con él, una peste que pasará a la historia por lo cruenta y desastrosa en cuanto a los estragos que hizo en la población. Ahora son culpados de planear una conspiración mundial para el dominio de los reinos.

Las persecuciones y violencia se incrementan y muchos se suicidan antes de ser castigados, torturados o quemados en hogueras. Se promulgan diversas bulas que prohíben a los capitanes de navío el transporte de judíos a Tierra Santa y que les impide asistir a la universidad.

En una bula papal, conocida como Cun nimis absurdum se asegura que los judíos, verdaderos asesinos de Jesús, han nacido esclavos y deben ser tratados con tales, y nace la modalidad que mas tarde utilizará Hitler para marginar a los judío, mediante la construcción de un pequeño predio, con una entrada en donde se hacinaba a todos los judío. Se lo llamó “guetto”.

A la vez fueron obligados a vender sus propiedades a los cristianos a precios verdaderamente irrisorios. El ghetto fue instalado en la orilla derecha del Tíber, frecuentemente anegado y, por ello, extremadamente insalubre.

Desde aquellas primeras normas del siglo IV, podemos decir que fueron siempre marginados de todas las actividades sociales, comerciales y culturales.

En lo religioso y según el ánimo del obispo de turno podía llegar a poseer solo una sinagoga, pero ante cualquier problema que afectara a la sociedad medieval podían ser atacados y quemados vivos adentro del mismo templo.

Sólo se le permitía hablar en latín, no podían asistir a médicos cristianos, no podían tener amigos cristianos y menos aun alguna autoridad sobre ellos. Hasta los mas humildes y pordioseros no podía tratarlos bien, ni siquiera llamarlos “Señor”

El guetto era un lugar asilado, con solo una entrada y salida de unos 500 m. de lado, en donde se aislaba y obligaba a vivir a grupos de miles de judíos. Debido a la concentración de gente, debieron intentar hacer viviendas en planta altas, de dos o mas pisos, pero al no contar con buenos materiales y herramientas adecuadas, los derrumbes estaban a la orden del día, y las muertes por accidentes también. Los materiales usados como la madera eran sumamente combustibles y cualquier error con el fuego de la cocción de los alimentos o para calefacción generaban verdaderas catástrofes humanas y materiales. También la higiene era un verdadero problema por la escasez de agua, situación que abonaba el antiguo mito que los judíos tenían un degradable olor corporal.

En 1559, Pablo IV moría. Sin embargo, su bula había instaurado y legitimado una pauta de conducta que duraría tres siglos.

Diferencias entre una orquesta sinfonica y una filarmonica

Diferencias Entre Una Sinfónica y Filarmónica

Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española,  “es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo”, y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas  ,pero interesantes como para ampliar  nuestra cultura general.

miselaneas de la historia

Cuál es la  diferencia  entre una orquesta filarmónica y una sinfónica?

Concepto de Orquesta: Desde el siglo XVI la palabra orquesta se empleaba para designar todo grupo numeroso de instrumentistas. En la actualidad designa un conjunto instrumental en el que figuran instrumentos de cuerda, viento y percusión.

La gran orquesta se compone del quinteto de cuerdas (violines primero y segundo, violas, violonchelo y contrabajo), dos flautas, algunas veces el flautín, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, cuatro trompas, dos o tres trombones, dos trompetas y timbales. En la pequeña orquesta entran los mismos, suprimiendo dos trompas, los trombones, el flautín, y a veces también lo; clarinetes y timbales. Dentro de la pequeña orquesta, la moderna orquesta ligera es un conjunto instrumental, de composición poco definida y propio de acompañamiento d; baile. La orquesta por antonomasia es la sinfónica.

La orquesta sinfónica esta constituida por un total aproximado de cien instrumentistas, unos 66 de cuerda, 15 de madera, 12 de metal y 10 de percusión. Ocasionalmente se integran también el piano y el órgano.


Orquesta Filarmónica de México

Durante la Edad Media y el Renacimiento la elección de los distintos instrumentos se hacía según la extensión de la orquesta y no por sus cualidades tímbricas. Los compositores no especificaban los instrumentos, sino que dejaban la opción a los intérpretes, que sé adaptaban a las posibilidades de cada momento.

El Orfeo de Monteverdi (1607) da un giro a la concepción orquestal, ya que por vez primera los instrumentos se eligen por su timbre.

En cuanto al adjetivo filarmónica que a veces acompaña a una determinada orquesta, sólo tiene un significado decorativo, por cuanto únicamente quiere decir “amante de la música”. En realidad todas las orquestas filarmónicas son sinfónicas.

En algunos casos, sin embargo, el adjetivo hace referencia al origen de la orquesta, ya que hay asociaciones de melómanos que se dedican a recaudar fondos para subvencionar una orquesta, y por ser asociaciones filarmónicas sus orquestas adquieren este calificativo.

Características de una orquesta
Una orquesta es un conjunto de instrumentistas que interpretan una obra musical al unísono, es decir, más de un instrumentista del mismo instrumento ejecuta la misma voz. Esta característica diferencia una orquesta de una agrupación de música de cámara o de un solista instrumental. El trabajo de los instrumentistas al unísono hace que la ejecución deba ser igual en todos ellos, con el objetivo de emitir sonidos y timbres muy uniformes. Por ello, y desde la época barroca, la orquestas han contado con un director.

La orquesta sinfónica
La orquesta sinfónica es la formación más amplia y espectacular. Tanto para interpretar una ópera como un concierto sinfónico, la actual orquesta consta de los siguientes elementos:

– Instrumentos de cuerda: dieciséis primeros violines, uno de los cuales es el concertino, que ejerce en algunas ocasiones la función de solista; catorce violines segundos, doce violas, diez violonchelos y ocho contrabajos.
– Viento-madera: un flautín, tres flautas traveseras, tres oboes, un corno inglés, tres clarinetes, un clarinete bajo, tres fagots y un contrafagot.
– Viento-metal: seis trompas, cuatro trompetas, cuatro trombones y una tuba. Ocasionalmente, saxofón.
– Percusión: cuatro timbales, un bombo, tambor, platillos, xilofón, campanas, triángulo, gong, celesta, etc.
– Piano.
– Órgano, ocasionalmente.
– Dos arpas.

En la ópera, la orquesta sinfónica toca desde un foso, que se sitúa en un nivel más bajo entre el escenario y el público. El emplazamiento de la orquesta en el fose hace que la representación escénica se vea con claridad; por otro lado, el hecho ce localizarse en un nivel inferior a los cantantes tiene una función práctica: evitar que la orquesta tape la emisión de voz de los solistas. (Fuente: Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe Tomo 29)

Fuente Consultadas:
Secretos y Misterios de la Historia – Rearder’s Digest
Enciclopedia del Estudiantes – Tomos 12 y 20 Santillana
Los Santos Que Nos Protegen Ángel Bornos-Eva Prim
COSMOS – Carl Sagan
El Espacio Asombroso – Ann Jeanette Campbell
20 Grandes Conspiraciones de la Historia – Santiago Camacho
Revista Muy Interesante La Vida en la Edad Media (Edición Especial Nº 5)
Historia del Mundo -Serie Para Dummies
Actual Historia del Mundo Contemporáneo- Vicens Vives
Almanaque Mundial 2008 -Televisa
El Prójimo – Pacho O’Donnell
La Revolución de las Ideas de – Roberto Cook

Abuelo…es verdad? de Luis Melnik

Quien fue Lady Godiva? La Historia o Leyenda de la Mujer Desnuda

¿Quién Fue Lady Godiva?

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LADY GODIVA: La piadosa cónyuge del conde de Mercia fue celebrada a mediados del siglo XI por su apoyo a varios monasterios. Irónicamente, hoy se le recuerda por una notoria cabalgata que muy posiblemente nunca hizo.

Cada tres años, en las fiestas populares de la ciudad inglesa de Coventry se incluye a una mujer desnuda que, montada a caballo, recorre sus calles en recuerdo de la heroína lady Godiva.

La verdadera lady Godiva fue la esposa de Leofric, conde deChester, con quien se había casado hacia el año 1040. De acuerdo con el cronista del siglo XIII Roger de Wendower, Godiva rogó a su cónyuge que disminuyera los impuestos que abrumaban a los habitantes de Coventry.

Tal vez enojado por su insistencia y queriendo acabar con sus fastidiosas peticiones, el conde le hizo una escandalosa propuesta: “Monta desnuda en tu caballo y pasa por el mercado del pueblo cuando toda la gente esté reunida.

Leofric le prometió a Godiva que cuando regresara de esta cabalgata le concedería su deseo: sólo de esa manera los habitantes de Coventry serían perdonados de los pesados impuestos adicionales.

Leofric esperaba que esto haría que su esposa, escandalizada y avergonzada, desistiera de su insistencia.

Según cuentan, los habitantes, en un acto de solidaridad, se encerraron en sus casas y evitaron mirarla. Sólo la vio un indiscreto, que desde entonces fue llamado Peeping Tom, Tom el mirón.

Hacia el año de 1028, una adinerada viuda llamada Godgifu o Godiva (su nombre tiene 17 pronunciaciones distintas) donó su considerable fortuna al monasterio de Ely cuando yacía en su lecho de muerte. Pero se recuperó, y una década después se volvió a casar, atrayendo el interés de su nuevo marido, el conde de Mercia, hacia sus caritativas donaciones.

En 1043 el conde y su esposa fundaron un monasterio benedictino en Coventry, uno de los pueblos bajo su dominio. El 4 de octubre la iglesia fue consagrada a San Pedro, San Osburgo, a todos los santos y a la Virgen María, de quien Lady Godiva era particularmente devota.

Las joyas que regaló a la capilla del monasterio la convirtieron en una de las más ricas de Inglaterra. Lady Godiva la patrocinó aun después de la muerte del conde, además de hacerlo con otra media docena de monasterios.

Pero la condesa no es recordada por estos actos, sino por su recorrido desnuda por las calles de Coventry.

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

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Cacerias de Vacas en la Pampa Argentina Buenos Aires Colonial Gaucho

Las Vaquerías en la Pampa Argentina

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LAS VAQUERÍAS:
Cacería de vacas en las pampas

CACERIA DE vaca en la etapa colonia

Las Vaquerías

Si bien Buenos Aires fue creciendo gracias a su lugar estratégico en el circuito comercial, el resto del Litoral fue hasta mediados del siglo XVIII una región de poca importancia económica, pues carecía de mano de obra indígena.

De este modo la ganadería, una actividad que requería pocas personas, fue prosperando con el tiempo. Las vacas y los caballos dejados por los colonos de la primera Buenos Aires se habían reproducido en forma excelente en la región pampeana, como así también el ganado traído por los fundadores de Corrientes, en la Mesopotamia.

Los cabildos autorizaron la caza de vacas salvajes para extraerles el cuero, que luego era vendido a los comerciantes extranjeros en Buenos Aires. Este tipo de caza fue denominada vaquería. La vaquería era realizada por un grupo de jinetes acompañado por numerosos perros, que se internaban en el campo en busca de vacunos salvajes.

Por medio de boleadoras o una caña provista de un filo en forma de media luna. que cortaba los tendones de las patas, volteaban las reses perseguidas, para luego regresar a sacrificarlas.

Tan sólo aprovechaban el cuero, el sebo, la grasa y comían la lengua, considerada la parte más sabrosa de la vaca; el resto del cuerpo era abandonado en el campo. Los indígenas de la pampa consumían la carne de los caballos salvajes y también vendían clandestinamente a los blancos, los cueros de las vacas cazadas.

Cuando el ganado salvaje disminuyó abruptamente, comenzaron a atacar poblados, para proveerse de ganado doméstico. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, se produjeron frecuentes incursiones indígenas contra las poblaciones cercanas a la frontera.

Estos ataques fueron en aumento y, pese a los paulatinos avances de los cristianos, los aborígenes recién pudieron ser dominados a fines del siglo XIX.

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

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El Ajo como amuleto Talismanes de la Suerte Trebol de Cuatro Hojas

Amuletos de la Suerte – Talismanes

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EL AJO COMO AMULETO:

cabezas de ajo

El ajo es uno de los amuletos de la buena suerte preferidos por diversas culturas y a lo largo de diferentes épocas. Una de sus más referencias más antiguas aparece en la Odisea, de Homero, al ser utilizado como amuleto por Ulises para librarse del embrujo de la hechicera Circe, mediante el uso de la planta enviada por el dios Hermes. Un collar de ajos fue para los hombres de la Europa medieval un inseparable resguardo contra los malos espíritus y los vampiros.

Esta planta tiene su origen en el Asia Central, en la desértica región siberiana de Kirgiz. En esa zona los veranos son secos y cálidos, con es-cas as precipitaciones, por lo cual el ajo tuvo que crecer cuando había humedad, en la primavera y el otoño, y también tuvo que poder sobrevivir sin el agua en los meses excepcionalmente secos del verano y el invierno.

Los dientes del ajo almacenan grandes cantidades de alimento, lo que le permite soportar largas etapas de inactividad y esperar a que lleguen las lluvias de la primavera para que la planta continúe su proceso de crecimiento. Su sistema de enraizamiento y sus hojas relativamente pequeñas son la clave de la supervivencia de esta planta. Estos rasgos hacen del ajo una planta resistente, capaz de crecer en suelo pobre y en climas ásperos con poco o nada de cuidado. Una vez descubierto por los seres humanos, no es extraño que el ajo se convirtiera rápidamente en un cultivo básico en casi todas las civilizaciones: ya en el siglo VIII a.C. el ajo crecía en el jardín del rey de Babilonia; los eruditos chinos mencionan el ajo en escrituras del 3000 a.C. y la dieta sumeria incluyó el poseedores de tal vista sobrenatural que lea permitía ver a los seres malignos de su entorno San Patricio, en su cruzada para cristianizar Irlanda, en el año 432, no dudó en servirse de uno “de tres lóbulos en un solo tallo”, para explicar a los druidas el misterio de la Santísima Trinidad. Como se sabe, este santo se convirtió en el patrono de Irlanda, y su imagen aparece asociada a un báculo, con el que da muerte a los demonios en forma de serpiente, y en cuyo extremo se destaca una cruz de doble travesaño con ambos brazos rematados por hojas de trébol,
Si un común trébol de tres lóbulos fue capaz de suscitar tales fervores, el menos frecuente, de cuatro, pronto se convirtió en la rareza más apreciada del reino vegetal.

La primera cultura que lo utilizó con fines mágicos fue la egipcia. Habían consagrado este raro ejemplar a Isis, su divinidad bienhechora. Creían que sólo aquellos tréboles tocados por la gracia de Isis, presentaban esta tétrada singular, por lo que si alguien encontraba uno de estos tallos acudía al templo para solicitar la protección celestial. Los sacerdotes consagrados al servicio de Isis oficiaban la ceremonia de iniciación y el afortundado recibía a cambio del trébol que ofrecía a Isis, una réplica en
la felicidad. Los propios sacerdotes encargados del culto de la diosa sujetaban su tánica púrpura, sobre sus hombros, con un alfiler en forma de trébol de cuatro hojas. Este talismán pasó a ser el protector de los amores carnal y filial. Los novios se lo ofrecían a su amada, para preservar el cariño, mientras que las madres lo colgaban al cuello de sus hijos como escudo mágico contra las adversidades de la vida. Incluso, llegaba a colocarse en los sarcófagos, para ayudar al alma en su incierto tránsito por el más allá.

Según los más antiguos tratados mágicos, para que una réplica de un trébol de cuatro hojas pueda surtir los efectos protectores que se esperan de este a-muleto, debe reunir una serie de requisitos muy concretos.

Es preciso que se fabrique en plata o platino. Tal elaboración debe hacerse un lunes, entre las nueve y las once de la noche, al tiempo que la luna llena asoma sobre el horizonte. Finalmente, debe reiterarse tres veces esta invocación: “Oh astro solitario y misterioso, que caminas eternamente por ese espacio sin límites, derramando tu melancólica luz sobre esta planeta llamado Tierra! Yo, el más humilde de los mortales, te pido en esta solemne hora fijes tus rayos y mercedes sobre este metal que lleva tu imagen, dotándole de las virtudes mágicas necesarias, para que por su mediación pueda conseguir la dicha, la fortuna, la salud, el poder y el amor durante el curso de mi vida sobre este planeta. Si atiendes a mi súplica, yo te prometo en agradecimiento a tus favores, recordarte en todas las horas de mi vida”.

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

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Cuantos Hijos Tuvo Urquiza? Descendencia de Urquiza La Familia de Justo

Los Hijos de Urquiza

miselaneas de la historia

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Justo José de Urquiza

LOS HIJOS DE JUSTO J. DE URQUIZA: respecto a este tema histórico, la mejor explicación detallada que conozco es la del historiador argentino Daniel Balmaceda, quien en su libro “Historias Insólitas de la Historia Argentina” lo explica de la siguiente manera:

“Los hijos de Urquiza —los que se conocen— son veintitrés. Por eso, conviene ir por partos; perdón, por partes. A la edad de 18 años, en 1820, una relación furtiva de Justo con Encarnación Díaz los convirtió en padres de Concepción, un nombre más que premonitorio si se analiza su nutrida descendencia. ¿Dónde vivía Concepción? En Concepción del Uruguay.

Tres años más tarde, Urquiza conoció a Segunda Calvento, quien pertenecía a lo más exquisito de las familias de Entre Ríos. Segunda dio a luz a Pedro Teófilo Urquiza Calvento el 18 de septiembre de 1823. Justo y Segunda no formalizaron la relación mediante el matrimonio, pero eso no les impidió darle hermanos a leo. Diógenes nació el 18 de diciembre de 1825. Waldino, el 30 de enero de 1827. José, el cuarto de los Urquiza Calvento, llegó en 1829. Su padre lo llamaba Pepe.

La relación con aquella segunda novia llamada Segunda culminó en algún momento y Justo encontró un nuevo amor. Cruz López Jordán (20 años) era su cuñada y a la vez, imadrina de Waldino! El fruto de los amores entre Cruz y Justo fue Ana Dolores Ercilia, sexta en la lista de hijos, quien nació el 11 de mayo de 1835.

En los meses de 1839, el donjuán fue asiduo participante de las tertulias de doña Pascuala Ferreira de Sambrana, en Concepción del Uruguay. La festejada hija de Pascuala —y potencial madre de criaturas Urquiza— se llamaba Doraliza. No duró mucho la relación porque el galán pasó a cortejar a una hermana menor de Doraliza, Juanita. El 27 de febrero de 1840 Doraliza se convirtió en tía de Carmelo, el séptimo Urquiza. En 1842 Dolariza volvió a ser tía, esta vez de una pequeña llamada Juana, quien pronto tendría companía. Cándida nació el mismo año que Juana, pero su madre fue la atractiva riojana Tránsito Mercado y Pazos. (Hacemos un paréntesis para contar que en medio de estos nacimientos, se casaba la primogénita Concepción Urquiza Díaz. Aquel producto de su pecado de juventud ya tenía edad para formar familia. Pero al padre de Concepción no había quién lo llevara a un altar.)

El 22 de marzo de 1846 lanzó su primer llanto Clodomira del Tránsito Urquiza, hija de Tránsito Mercado, la atractiva riojana. Ese mismo año, en septiembre, María Romero dio a luz a Norberta Urquiza. Pocas semanas después llegó Medarda Urquiza, hija del picaflor entrerriano y Cándida Cardoso. Las tres nacidas el mismo año, pero lejos de ser trillizas, eran más bien urquillizas.

Hasta aquí, la primera mitad de la descendencia del entrerriano. Conviene recapitular. Justo José de Urquiza tuvo entre 1820 y 1846 siete “novias” y doce hijos extramatrimoniales: Concepción, Teófilo, Diógenes, Waldino, José, Ana, Carmelo, Juana, Cándida, Clodomira, Norberta y Medarda.

Pocas semanas después del histórico Pronunciamiento del 10 de mayo de 1851, en el que cuestionaba el poder de Rosas, Urquiza, quien por entonces tenía 49 años, asistió en Gualeguaychú a una de las tantas fiestas de las que participaba —Justo José era fanático del baile— y quedó embobado ante una joven de 21 años y mirada cautivante.

La reina de Gualeguaychú era Dolores Costa, pero el general, quien tenía cinco hijos más grandes que ella, la llamaba Dolor-cita. Para Sarmiento, la señorita Costa era “la sultana favorita” del entrerriano.

Dolores actuó como Primera Dama de Palermo —donde Urquiza se instaló al vencer a Rosas—, aunque no lo hizo con exclusividad, ya que tuvo que aguantarse a una ex en su casa. Nos referimos a Cruz López Jordán, madre de Anita y madrina de Waldino. Tal vez esta rareza de contar con una doble compañía le haya servido ajusto José para paliar la herida psicológica que habría recibido cuando fue “cruelmente engañado” en su juventud.

La decimotercera descendiente, Dolores Urquiza Costa, nació el día previo a que se sancionara la Constitución del año 53. Lola tuvo varios hermanos: justa (nació en 1854), justo (nació 1856 y nos ocuparemos de él en el párrafo siguiente), Cayetano (1858), Flora (1859), Juan José (1861), Micaela (1862) y Teresa (1864).

En total, ocho hermanos con la misma madre, la gualeguaychense Dolores Costa, con quien convivía en el espléndido palacio San José de Concepción del Uruguay. Pero no se había casado. Por fin lo hizo en 1865, en la acogedora capilla que existe junto a la casa, cuya principal curiosidad son los numerosos símbolos masones que contiene.

Una vez que Justo y Dolores fueron marido y mujer, nacieron Cipriano (1866), Carmelito (1868) y, por último, la benjaminaCándida (1870). Estos once hijos que tuvo con Dolores más los otros doce de distintas relaciones fueron reconocidos en forma legal.

Si hubo más, nunca alcanzaron el grado de estos veintitrés. Muchos de los hijos extramatrimoniales de Urquiza vivieron en el palacio San José, con su padre, Dolores Costa y los descendientes del matrimonio.”

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

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Expresiones Populares de Don Quijote de la Mancha Usadas Frecuentemente

Expresiones Populares de Don Quijote de la Mancha

Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española,  “es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo”, y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas  ,pero interesantes como para ampliar  nuestra cultura general.

miselaneas de la historia

quijote de la mancha y don sancho panza

A Dios rogando y con el mazo dando: Bueno por un lado, duro por el otro.

Al buen entendedor, pocas palabras: Pocas palabras para el que escucha y comprende.

Al buen pagador no le duelen prendas: El que va a cumplir, no teme dar garantías.

A mal viento va esa parva: Asunto mal encaminado.

A otro perro con ese hueso: No creer en ciertas promesas y rechazarlas.

Bien predica quien bien vive: Mejor son los actos que las palabras. El ejemplo de los hechos.

Cada uno es hijo de sus obras: Por sus frutos los conoceréis.

Cantarillo que muchas veces va a la fuente o deja el asa o lafrente: Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Quien mucho se expone, asume riesgos.

Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre:Quien se enfurece, no sabe lo que dice; pierde razones.

Del dicho al hecho hay gran trecho: No se debe confiar en promesas o apariencias.

De los hombres se hacen los obispos: Los más humildes pueden alcanzar lo más alto.

De noche todos los gatos son pardos: Si no hay claridad es difícil ver defectos.

De punta en blanco: Vestido con su armadura brillante, con todas las galas.

Dime con quién andas, decirte he quién eres: Cómo definen las buenas o malas compañías.

Donde menos se piensa, salta la liebre: Las cosas que menos se esperan, pueden ocurrir.

Duelos y quebrantos: Entrañas de los animales y nombre que se da en España al tocino con huevos fritos. La expresión podría tener su origen en una ironía de Don Quijote, pues los carneros, cabras y ovejas eran los que se despeñaban y caían a hondonadas, matándose. Duelos: los pastores que sufrían. Quebrantos: los animales derrumbados. Pero ya que estaban, a la sartén.

El buey suelto bien se lame: La libertad es bien preciado.

El consejo de la mujer es poco y el que no le toma, es loco: Las mujeres son ingeniosas y aconsejan con habilidad; quien no las escucha no está bien de la cabeza.

En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño: No debe perderse la ocasión, porque es difícil que se repita.

En otras casas cuecen habas y la mía a calderadas: Los defectos no son exclusivos de persona o sociedad alguna.

Espantose la muerte de la degollada: Hay quienes notan defectos en otros, siendo los suyos mayores.

Gato por liebre: Dar algo de menor calidad que la esperada. Engaño.

Hoy por ti mañana por mí: Ayuda mutua siempre es buena.Ir con pie de plomo: Cautelosamente, despacio y seguro. Ir por lana y volver trasquilado: Ir por ganancias y regresar perdidoso.

La diligencia es madre de la buena ventura: El trabajo es madre de la buena suerte.

La ocasión la pintan calva: Debe aprovecharse cualquier oportunidad. La frase completa era La ocasión la pintan calva y hay que tomarla por la melena.

Las cañas se vuelven lanzas: Se empieza por juego y se termina en querellas.

MÁs vale pájaro en mano que buitre volando: Más vale pájaro en mano que cien volando.

Mejor no menear el arroz… aunque se pegue: No hablar de cosas que pueden ofender a los presentes.

Mi memoria es tan mala, que a veces olvido mi propio nombre: La peor de las memorias.

Nadie diga de esta agua no beberá: Nadie está libre de algunos sucesos o de hacer lo que no le guste.

Nadie tienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana:No pretender más de lo posible.

No es la miel para la boca del asno: Ironía para los que se burlan de los entendidos y sabios y celebran a los ignorantes. Como el asno, que prefiere pasto a miel.

No es oro todo lo que reluce: Las apariencias engañan.

No hay más límite que el cielo: Las aspiraciones no reconocen límites.

No hay regla sin excepción: Frase mucho más inteligente y certera.

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

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Geometria Panal de Abejas Celda Hexagonal de los Panales de Abeja Forma

La Geometría en el Panal de Abejas

Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española,  “es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo”, y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas  ,pero interesantes como para ampliar  nuestra cultura general.

miselaneas de la historia

LAS ABEJAS Y LA GEOMETRÍA:   Afirma Maeterlinck, en su famoso libro sobre las abejas, que esos animales, al construir sus panales, resuelven un problema de alta matemática.

En esta afirmación hay un poco de exageración por parte del escritor belga: el problema que resuelven las abejas puede ser tratado, sin gran dificultad, con los recursos de la Matemática Elemental.
No obstante, no nos importa saber si el problema es elemental o trascendente; la verdad es que esos pequeños y laboriosos insectos resuelven un muy interesante problema mediante un artificio que llega a deslumbrar a la inteligencia humana.

Todos saben que la abeja construye sus panales para depositar en ellos la miel que fabrica. Estos panales están hechos de cera. La abeja busca obtener una forma de panal que sea la más económica posible, es decir que presente el mayor volumen para la menor porción de material empleado.

Es necesario que la pared de un panal sirva también al panal vecino. Por lo tanto, el panal no puede tener forma cilíndrica, pues de lo contrario cada pared sólo serviría para una celda.
Las abejas buscaron la forma de un prisma para sus celdas. Los únicos prismas regulares que pueden ser superpuestos sin dejar intersticios son: el triangular, el cuadrangular o el hexagonal.

Las abejas eligieron el último. ¿Saben por qué? Porque entre los tres prismas regulares A, B y C, construidos con cera, el hexagonal es el de mayor volumen.

He aquí el problema resuelto por las abejas. Dados tres prismas regulares de la misma altura A (triangular), B (cuadrangular), C (hexagonal), teniendo la misma área lateral, ¿cuál es el de mayor volumen?

Una vez determinada la forma de los panales era necesario cerrarlos, es decir, determinar la forma más económica de cubrirlos. Se adoptó la siguiente forma: el fondo de la celda se construye con tres rombos iguales.

Maraldi, astrónomo del observatorio de París, determinó experimentalmente y con absoluta precisión, los ángulos de ese rombo y descubrió 109º 28’ para el ángulo obtuso y 700 32’ para el ángulo agudo.

El físico Réaumur, suponiendo que las abejas se guiaban por un principio de economía, le propuso al geómetra alemán Koening, en 1739, el siguiente problema: De todas las células hexagonales cuyo fondo está formado por tres rombos, determinar aquella que pueda ser construida con una mayor economía de material.

Koening, que no conocía los resultados obtenidos por Maraldi, determinó que los ángulos del rombo del panal matemáticamente más económico debían ser: 109º 26’ para el ángulo obtuso y 70º 34’ para el ángulo agudo.

La concordancia entre las mediciones hechas por Maraldi y los resultados calculados por Koeníng era pasmosa. Los geómetras llegaron a la conclusión de que las abejas cometían un error de 2’ en el ángulo del rombo de cierre, cuando construían sus panales.

Si bien las abejas cometían un error, los hombres de ciencia concluyeron que, entre la celda que ellas construían y aquella que era calculada matemáticamente existía una diferencia extremadamente pequeña.

¡Hecho curioso! Algunos años después (1743), el geómetra Mac Laurin retomó el problema y demostró que Koening se había equivocado y que el resultado era precisamente el de los ángulos dados por Maraldi -19º 28’ y 70º 32’.

Las abejas tenían razón. ¡El matemático Koening se había equivocado!

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

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Venta de Indulgencias Papales Perdon de los Pecados Iglesia Catolica

La Venta de Indulgencias Papales

miselaneas de la historia

Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española,  “es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo”, y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas  ,pero interesantes como para ampliar  nuestra cultura general.

LA VENTA DE INDULGENCIAS PAPALES:  En la Edad Media, todos los pueblos cristianos de Europa eran miembros de una iglesia, gobernada por el Papa desde Roma. Reconocían su autoridad y la de los sacerdotes. Frecuentemente, éstos eran los únicos en la ciudad o la villa que sabían leer y escribir, y por eso la gente se acercaba a ellos en busca de ayuda y consejo. La Iglesia era el centro de la vida de la comunidad.

Venta de indulgencia por el Papa

Durante el Renacimiento, la Iglesia seguía siendo el centro de la vida, y el pueblo la usaba libremente como lugar de reunión. El miedo a la muerte desde la peste hizo a mucha gente aun más religiosa. Escuchaban los sermones de famosos predicadores que decían que la peste era un castigo por sus pecados. Pero también había muchas personas que comenzaban a perder parte de su miedo a la Iglesia. Este cambio se produjo con lentitud.

Querían una religión en la que pudieran participar más activamente en vez de ser gobernados por los sacerdotes y el Papa. Los humanistas del Renacimiento habían revivido la ida de la dignidad humana y a raíz de ello, la gente comenzó a dudar sobre aquellas cosas que antes había aceptado ciegamente. Una de las primeras preguntas que se hacían los más inteligentes era si estaba bien que el Papa fuese tan rico, ya que durante el Renacimiento, los papas se interesaban por las riquezas materiales tanto como los comerciantes y los príncipes.

Los Papas Julio II y León X fueron grandes protectores de las artes e invirtieron muchísimo dinero en encargar a los artistas la construcción de edificios y la ejecución de obras de arte. Como no era de extrañar, muchos pensaron que eso era escandaloso. Tampoco estaban de acuerdo con los métodos por los cuales la Iglesia obtenía su dinero.

Uno de ellos era la venta de reliquias, objetos religiosos como por ejemplo trozos de las vestimentas de los santos o bien de sus propios cuerpos y hasta astillas de la madera de la cruz donde fue crucificado Cristo.

Los peregrinos hacían largos viajes para visitar los lugares donde estaban estas reliquias y solían pagar grandes sumas de dinero por ellas. Desgraciadamente, muchas eran falsas, por ejemplo, el cuerpo de un santo que pertenecía a una ciudad parecía tener dos o tres cabezas, según la cantidad de poblaciones que decían ser propietarios de ella. Había tantos trozos de la cruz de Cristo como para construir un barco entero. Otro motivo de escándalo fue la  forma en que la Iglesia obtenía dinero vendiendo indulgencias o perdones por los pecados cometidos o por cometer.

El representante de la Iglesia, perdonador, o bulero, recorría los pueblos vendiendo bulas (perdones otorgados por el Papa, escritos en hojas de papel). Fue uno de estos representantes, Juan Tetzel, quien provocó la querella de Martín Lutero con el Papa.

Tetzel incitaba a la gente a comprar perdones para salvar sus almas, pero lo que estaba haciendo en realidad era recaudar dinero para la reconstrucción de la Iglesia de San Pedro en Roma. Lutero sintió, como otros antes, que la Iglesia no debía explotar así a la gente. Además considaraba que un Papa de Italia no tenía poder ni sobre el pueblo alemán ni sobre los de otras nacionalidades.

Su deseo de transformar la Iglesia condujo al movimiento denominado Reforma. Los protestantes, o sea aquellos que protestaban contra la autoridad papal, comenzaron la lucha contra los católicos, que continuaban aceptándola.

En algunos aspectos, la Iglesia colaboró con el Renacimiento. Algunas de las mejores obras de Miguel Ángel y de Rafael fueron hechas para el Papa. Los grandes concilios de la Iglesia, que se convocaron de tanto en tanto, reunían a personas de toda Europa y ayudaban a difundir las ideas y nuevos conceptos del Renacimiento.

En realidad, los escándalos de la Iglesia probablemente sólo preocupaban a un pequeño grupo de pensadores. Durante todo el Renacimiento, hubo una profunda fe en la religión y también mucha polémica sobre ella. Quizás la mejor síntesis de esta fe- sea el libro La Imitación de Cristo, de Thomas de Kempis, que fue una especie de guía para la vida religiosa del siglo XV y para mucha gente en épocas posteriores.

Fuente Consultadas:
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