Conceptos de Ciencia

Historia de la Evolución del Uso De Energía Desde el Fuego

HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO Y  EVOLUCIÓN DEL USO DE LA ENERGÍA
DESDE EL FUEGO A LA ENERGÍA ATÓMICA

LAS ENERGIA PRIMARIAS: Una fuente de energía primaria es toda forma de energía disponible en la naturaleza antes de ser convertida o transformada, y ellas son: el petróleo, gas natural, el carbón, la madera o leña, caída de agua, la del sol o solar, la eólica, mareomotriz y nuclear.

Observa el siguiente cuadro, donde se indica la clasificación de las fuentes de energía:

cuadro clasificacion de las fuentes  de energía

PRIMEROS USOS DEL FUEGO: Una fuente de energía —el combustible al arder—- tiene un lugar muy especial en la historia del hombre. Efectivamente, muchos antiguos pueblos consideraron que el fuego era sagrado, y algunos, como los griegos, tenían leyendas que contaban cómo los hombres habían arrancado a los dioses el secreto del fuego. Según la leyenda griega, Prometeo robó fuego de la forja del dios Hefestos (Vulcano) y lo escondió en un tallo hueco de heno.

uso del fuego por el hombre

Si nos detenemos a pensar por un momento acerca de las otras fuentes de energía que usaron los hombres primitivos, podremos comprender por qué se consideró el fuego de este modo. Los hombres de la Edad de Piedra podían advertir la energía muscular de los animales en acción cada vez que iban de caza; no podían menos de observar la energía del viento, que lo mismo meneaba las hojas de los árboles que desgajaba sus ramas, y ellos deben haberse dado cuenta muchas veces de la energía del agua en movimiento al arremolinar pesados troncos corriente abajo. Pero la energía dejada en libertad cuando el fuego arde es mucho más difícil de notar.

Los primeros hombres que vieron en un bosque un incendio causado por el rayo, probablemente pensaron en el fuego sólo como un elemento destructor y deben haber pasado muchas generaciones hasta que el hombre se diera cuenta de que el fuego podía usarse para realizar trabajo útil. Además, la energía del viento y la del agua estaban allí a disposición del hombre para que las usara. Pero antes de que él pudiera usar el fuego tuvo que aprender a producirlo.

Durante miles de años la única manera de hacer fuego era golpeando dos piedras o pedernales para producir una chispa. Ése es el método que aún emplean ciertas tribus primitivas de Australia y de Sudamérica, y es muy parecido al que usaba la gente cuando se valía de cajas de yesca, hasta que se inventaron los fósforos, hace poco más de un siglo.   Efectivamente, aún utilizamos pedernales para encender cigarrillos o picos de gas. Con el tiempo la gente aprendió a producir fuego haciendo girar dos palitos juntos encima de algún combustible seco, en polvo, hasta hacer saltar una chispa.

Una vez que el hombre tuvo el fuego, pronto descubrió que le podía prestar dos servicios para los que era insustituible. Sobre todo, le suministró calor y luz, y aún hoy el fuego es nuestra mayor fuente de calor y de iluminación. Aun teniendo casas donde todo está electrificado, casi seguramente la electricidad que nos proporciona luz y calor proviene de generadores movidos por el vapor que produce la combustión del carbón. También el fuego podía realizar cosas que el viento, la energía muscular y el agua no eran capaces de hacer.

Podía producir cambios físicos y químicos en muchas clases de substancias. Aunque el hombre primitivo no se diese cuenta, el fuego en el cual él cocía su pan contribuía a transformar varias substancias químicas en la masa del almidón y a producir el anhídrido carbónico que hacía fermentar el pan.

El fuego con que cocía sus vasijas cambiaba las propiedades físicas de la arcilla y la hacía dura y frágil, en vez de blanda y moldeable. Aún hoy usamos el fuego para cambiar las propiedades físicas de las materias primas: al extraer el metal de sus minerales, en la fabricación del vidrio y del ladrillo y en otras muchas. También lo usamos para provocar cambios químicos: en la cocina, en la destilería, en el horneado y en infinito número de procesos industriales.

También hemos aprendido a hacer uso del poder devastador del fuego. Empleamos su tremendo calor destructivo, concentrado en un rayo del grosor de un lápiz, para perforar duros metales. Usamos la fuerza de poderosos explosivos, encendidos por una pequeña chispa, para despejar montañas de escombros, que de otro modo llevaría semanas de trabajo el acarj-ear, y frecuentemente utilizamos el fuego para destruir residuos que deben ser eliminados si queremos mantener sanos nuestros pueblos y ciudades.

HISTORIA DEL CALOR COMO ENERGÍA: El hombre dejó, al fin, de considerar el fuego como objeto sagrado, mas durante cientos de años siguió mirándolo como a cosa muy misteriosa.

La mayoría creía que el fuego quitaba algo de toda materia que quemaba. Veían que las llamas reducían sólidos troncos a un puñado de blandas cenizas y unas volutas de humo. Llenaban una lámpara de aceite, la encendían y descubrían que el aceite también se consumía.

Encendían una larga vela y en pocas horas apenas quedaba un cabo.

Solamente hace 200 años un gran francés, Lavoisier, demostró que el fuego, en realidad, agrega algo a aquello que quema. Hay un experimento muy simple para demostrar que esto es así. Tomamos una balanza sensible y colocamos una vela en un platillo, con un tubo de vidrio repleto de lana de vidrio, puesto justamente encima de aquélla para recoger el humo. En el otro platillo colocamos suficiente peso para equilibrar exactamente la vela, el tubo y la lana de vidrio. Si ahora prendemos la vela y la dejamos arder, descubrimos que el platillo de la balanza sobre la cual se apoya desciende gradualmente. Esto significa que lo que queda de vela y los gases que ha producido durante su combustión pesan más que la vela íntegra.

Lavoisier pudo ir más allá y demostrar qué es lo que se añade a las substancias cuando arden. Descubrió que es oxígeno del aire. Efectivamente, si colocamos un recipiente boca abajo sobre una vela prendida, la llama se apaga tan pronto como el oxígeno del recipiente ha sido consumido. Del mismo modo, el carbón no puede arder en una estufa, ni el petróleo dentro de un cilindro del motor de un auto, sin una provisión de oxígeno del aire.

calor como energia

Al calentar agua, el vapor puede generar trabajo, es decir movimiento

Pero muchas substancias se combinan muy lentamente con el oxígeno y sin producir ninguna llama. Una es el hierro. Si se expone el hierro al aire húmedo, aunque sólo sea por un día o dos, una fina capa de óxido se forma sobre su superficie, y es que el hierro se ha combinado con el oxígeno. En algunas partes del mundo, también los compuestos de hierro se combinan con el oxígeno, bajo el suelo, produciendo depósitos de color castaño rojizo.

Cuando las substancias se combinan con el oxígeno no siempre producen fuego, pero casi siempre originan calor. Y es el calor producido de este modo el que da a los hombres y animales toda su energía física, toda su fuerza muscular. En nuestros pulmones el oxígeno del aire pasa al torrente sanguíneo y es llevado por la sangre a las células de todas las partes del cuerpo, donde se combina con las partículas alimenticias para originar calor y energía. También produce anhídrido carbónico que expelemos al aire.

El peso del alimento que tomamos en un día no es muy grande ciertamente, y, por lo tanto, la cantidad de calor que producimos en un día tampoco lo es. Y no todo este calor lo convertimos en energía para el trabajo, porque parte de él lo consumimos en el propio cuerpo, para mantener nuestra temperatura y en otros procesos fisiológicos.

Cuando pensamos cuánto trabajo puede realizar un hombre en un día, pronto nos damos cuenta de que una pequeña cantidad de calor puede transformarse en una gran cantidad de trabajo. Así podríamos elevar un peso de 1 tonelada a 30 metros de altura, si transformáramos en trabajo todo el calor necesario para poner en ebullición 1 litro de agua. A grandes alturas, los aviadores no pueden obtener suficiente oxígeno del aire que los rodea, para que sus cuerpos produzcan el calor y la energía que necesitan.

Entonces se colocan una máscara de oxígeno y el ritmo de producción de calor y energía se acelera inmediatamente. De manera similar, en la soldadura, que requiere intenso calor, a menudo se mezcla oxígeno puro con el combustible, en lugar de utilizar el aire común.

LA ENERGIA EÓLICA:  Energía eólica, energía producida por el viento. La primera utilización de la capacidad energética del viento la constituye la navegación a vela . En ella, la fuerza del viento se utiliza para impulsar un barco.

La utilización de la energía eólica no es una tecnología nueva, se basa en el redescubrimiento de una larga tradición de sistemas eólicos empíricos. No es posible establecer con toda claridad el desarrollo histórico de los “sistemas de conversión de energía eólica”, sólo es posible identificar los importantes papeles que desempeña la energía eólica en el pasado.

La utilización de la energía del viento resulta muy antigua. La historia se remonta al año 3 500 a.C, cuando los sumerios armaron las primeras embarcaciones de vela, los egipcios construyeron barcos hace al menos cinco mil años para navegar por ei Nilo y más tarde por el Mediterráneo.

Después, los griegos construyeron máquinas que funcionaban con el viento. Así, desde la antigüedad éste ha sido el motor de las embarcaciones. Algunos historiadores sugieren que hace más de 3,000 años la fuerza del viento se empleaba en Egipto cerca de Alejandría para la molienda de granos. Sin embargo, la información más fehaciente de la utilización de la energía eólica en la molienda apunta a Persia en la frontera Afgana en el año 640 D.C.

balsa a vela energia eolica

Barcos con velas aparecían ya en los grabados egipcios más antiguos (3000 a.C.). Los egipcios, los fenicios y más tarde los romanos tenían que utilizar también los remos para contrarrestar una característica esencial de la energía eólica, su discontinuidad.

molino de viento

Uno de los grandes inventos a finale de la Edad Media, el molino de viento, muy usado en el campo argentino para extraer agua de la napa freática y darle de beber  a los animales.

parque eolico

Actualidad: Parque Eólico: Los generadores de turbina de los parques eólicos aprovechan la fuerza del viento para producir electricidad. Estos generadores dañan menos el medio ambiente que otras fuentes, aunque no siempre son prácticos, porque requieren al menos 21 km/h de velocidad media del viento.

ENERGÍA GAS NATURAL: Como gas natural se define la mezcla de hidrocarburos livianos en estado gaseoso, donde la mayor proporción corresponde al metano (CH4) en un valor que oscila entre el 80 al 95 %.

El porcentaje restante está constituido por etano (C2H6), propano, butano y superiores, pudiendo contener asimismo en proporciones mínimas, vapor de agua, anhídrido carbónico, nitrógeno, hidrógeno sulfurado, etc.
El gas natural proviene de yacimientos subterráneos que pueden ser de gas propiamente dicho o de petróleo y gas, según que en su origen se encuentre o no asociado al petróleo.

El gas natural procede generalmente de las perforaciones que se realizan en los yacimientos petrolíferos, de la descomposición de la materia orgánica con el tiempo.

En dichos yacimientos, el petróleo más liviano que el agua, suele flotar sobre lagos subterráneos de agua salada. En la parte superior se encuentra el gas, que ejerce enormes presiones, con lo cual hace fluir el petróleo hacia la superficie.

Ampliar: Gas Natural

LA ENERGÍA ELÉCTRICA: El fuego fue muy importante para el hombre primitivo, porque le capacitó para hacer cosas que con la energía del viento, del agua o del músculo no podía realizar. La humanidad no logró descubrir otra forma de energía capaz de realizar cosas completamente nuevas hasta hace 200 años, cuando comenzó a dominar la electricidad, la fuerza poderosa escondida en el rayo.

energia electrica

Hoy, con la radio, podemos oír a una persona que habla desde comarcas remotas; con la televisión podemos ver sucesos que ocurren a muchas millas de distancia; con cerebros electrónicos o computadoras podemos encontrar en pocos segundos las respuestas a complicadísimos problemas matemáticos. El viento, los músculos, el agua y el fuego no nos podrían ayudar a hacer ninguna de estas cosas; sólo la electricidad.

Varios siglos antes de Cristo, los griegos sabían que el ámbar, al cual llamaban elektron, atraía el polvo y trocitos de plumas después de frotarlo con lana seca, piel o paño. En tiempos de Shakespeare, muchos hombres de ciencia europeos sé interesaron en ésta extraña fuerza de atracción, y un inglés, Guillermo Gilbert, la llamó electricidad.

Alrededor de un siglo más tarde, otro investigador, llamado Guericke, descubrió que la electricidad originada rotando una bola de azufre contra la palma de su mano hacía saltar una chispita con un ruido marcado de chisporroteo. En realidad él había producido un relámpago y un trueno en miniatura.

La electricidad que parece estar contenida, en reposo, en una substancia y es súbitamente liberada, por contacto con otra substancia, se llama electricidad estática. Antes de que los hombres pudieran hacer uso de la electricidad, necesitaban que ésta fluyera de un modo constante y que se lograse controlar, es decir, obtener lo que hoy llamamos una corriente eléctrica.

El primer paso para descubrirla se dio por casualidad.   Más o menos a mediados del siglo xvin, un anatomista italiano, Luis Galvani, dejó las patas de unas ranas recién muertas en contacto con dos alambres, uno de bronce y otro de hierro. Notó que las patas de las ranas comenzaban a estremecerse y pensó que cierta energía animal quedaba en ellas todavía. Pero otro científico italiano, Volta, demostró que el estremecimiento se debía a que estos dos diferentes metales tomaban parte en la producción de electricidad.

volta cientifico creador de la pila

Volta, inventor de la pila eléctrica

Pronto Volta hizo la primera batería, apilando planchas de cobre y de cinc alternadamente una sobre la otra, y separadas sólo por paños empapados en una mezcla débil de ácido y agua. Dos alambres, uno conectado a la plancha de cobre de un extremo y el otro a la plancha de cinc del otro extremo, daban paso a una continua corriente de electricidad.

Las baterías generan electricidad por medio de cambios químicos y aun las más poderosas no producen corrientes lo bastante grandes para muchas necesidades actuales. Los modernos generadores en gran escala producen electricidad por medio de imanes que rotan rápidamente.

Oersted, un danés, y Ampére, un francés, hicieron la mayor parte del trabajo que llevó a descubrir las relaciones entre la electricidad y el magnetismo; pero fue un inglés, Miguel Faraday, quien primero usó un imán en movimiento para producir una corriente eléctrica. Esto ocurrió hace más de un siglo.

Pronto nuevos inventos dé un físico belga, llamado Gramme, y un hombre de ciencia nacido en Alemania, sir Guillermo Siemens, abrieron la nueva era de la energía eléctrica en abundancia. Tomás Edison, un inventor norteamericano, fabricó las primeras bombillas eléctricas y así dio difusión a los beneficios de la electricidad en la vida diaria.

Medimos la fuerza de un generador —la fuerza que pone a una corriente en movimiento— en unidades llamadas voltios, en honor de Volta. Medimos la intensidad de la corriente en amperios, en honor de Ampére. Los voltios, multiplicados por los amperios, nos indican cuánto trabajo puede realizar una corriente, y medimos éste en vatios, en honor de Jacobo Watt, famoso por su invento de la máquina de vapor.

Ampliar Sobre el Descubrimiento de la Electricidad

LA ENERGÍA ATÓMICA: Miles de años transcurrieron desde que se dominó el fuego hasta que se empezó a utilizar la electricidad. Sin embargo, solamente se necesitaron tres generaciones para que surgiese el uso de la energía atómica. Los más grandes hombres de ciencia tardaron más de un siglo en descubrir los secretos del átomo, y no podemos pretender abarcar esa historia completa en una página. Pero podemos dar una rápida ojeada y ver cómo algunos de ellos se lanzaron a esa labor.

Ya en la antigua Grecia había ciertos filósofos que creían que toda la materia está constituida por partículas tan pequeñas que no se pueden dividir. Dieron a estas partículas el nombre de átomos, de dos palabras griegas que significan “no susceptible de ser dividido”. Pero hasta hace poco más de 150 años había pocas pruebas, o ninguna, que apoyasen esta creencia.

Antes de 1800 los químicos conocían pocas substancias simples y puras, de la clase que ahora se llaman elementos, y no sabían mucho acerca de cómo combinar los elementos para formar compuestos. Pero en ese año, dos químicos ingleses, Carlisle y Nicholson, usaron una corriente eléctrica para descomponer el agua en dos elementos: hidrógeno y oxígeno. Con la electricidad pronto consiguieron los químicos una cantidad de otros elementos y pronto aprendieron que los elementos se combinan invariablemente en proporciones fijas según el peso.

centrales atomicas

Esto hizo que un químico inglés, Dalton, reviviera la teoría de los átomos. Él creía que cada elemento diferente está constituido por átomos distintos, y que cada uno de éstos tiene un peso especial. Pero poco después de que la gente comenzara a creer en la existencia de los átomos, o partículas indivisibles de materia, los hechos demostraron que los átomos pueden en realidad dividirse en partículas aún más pequeñas.

Primero Róntgen, un científico alemán, advirtió que ciertas substancias químicas pueden obscurecer una placa fotográfica aun cuando esté bien protegida. Había descubierto los rayos X, rayos hechos de partículas que no son átomos enteros. Más tarde, Madame Curie analizó un mineral llamado pechblenda, que emite rayos similares, y descubrió el elemento altamente radiactivo llamado radio. Las sales de radio emiten rayos sin desintegrarse aparentemente.

Marie Curie

Varios científicos, incluyendo a Rutherford y Soddy, estudiaron estos rayos y lograron descomponerlos en tres partes: rayos alfa, que poseen carga eléctrica positiva; rayos beta, o rayos de electrones, que conducen una carga negativa, y rayos gamma, o rayos X.

Más tarde, Rutherford bombardeó una lámina de oro con partículas alfa. Casi todas ellas atravesaron el oro, pero algunas rebotaron.

Esto le hizo suponer que los átomos de la lámina de oro no estaban contiguos, sino muy espaciados, como las estrellas en el cielo. También advirtió que hay gran espacio vacío dentro de cada átomo.

Madame Curie en el Laboratorio

Un danés llamado Niels Bohr encontró que en el centro de cada átomo hay partículas cargadas positivamente (protones) y partículas no cargadas (neutrones), apretadas para formar el centro o núcleo. A distancia del núcleo hay partículas mucho más pequeñas todavía, llamadas electrones, que poseen una carga de electricidad negativa. Estos electrones giran alrededor del núcleo, como los planetas alrededor del Sol.

Otón Hahn, un físico alemán, fue uno de los primeros en descubrir cómo liberar energía de los átomos por reacción en cadena, en la cual los neutrones de un átomo chocan con el núcleo de otro átomo y lo destruyen, liberando así más neutrones, que golpean a su vez los núcleos de otros átomos. Otro alemán, Max Planck, ya había descubierto cómo calcular la cantidad de energía liberada cuando se fisiona un átomo.

Planck y Borh

Los Físicos Planck y Ruthenford

Actualmente obtenemos energía no sólo dividiendo átomos pesados (fisión nuclear), sino también combinando átomos livianos (fusión nuclear).

CUADRO EVOLUCIÓN DEL CONSUMO A LO LARGO DE LA HISTORIA:

cuadro consumo de energia en la historia

Se observa que el consumo de energía va vinculado directamente con el desarrollo de las sociedades, y se pueden diferenciar dos fases: 1) preindustrial donde la energía utilizada era la propia muscular, mas la generada por el carbón, desechos orgánicos. hidraúlica y eólica y 2) la actual a partir de la energía del vapor de agua, la electricidad y el petróleo.

Ampliar: La Energía Atómica

Ampliar: Energía Mareomotriz

Ampliar: Energía Geotérmica

Fuente Consultada:
La Técnica en el Mundo Tomo I CODEX – Globerama – Editorial Cuántica

El Atomo Para Niños y Principiantes Explicación Sencilla

PARA NIÑOS: PARTÍCULAS Y ESTRUCTURA DEL ÁTOMO

La naturaleza nos muestra una multitud de objetos distintos formados por diferentes materiales, cuando vamos de paseo vemos correr el agua de un río, las piedras de grandes montañas, la tierra en los caminos, y seguramente vamos viajando sobre un automóvil que está construído con diversos y distintos materiales como: acero, plástico, tela, cuero, goma, etc. Pero bien,…esos materiales ¿de que están hechos?,….esa pregunta también se la hicieron hace unos 2500 años en Grecia Antigua, grandes hombres dedicados a la ciencia , como Thales de Mileto, Empédocles y Demócrito, todos ellos vivieron entre 600 y 400 antes de Cristo y aquí te los presento:

thales, empédocles y demócrito

Cada uno de ellos, y también otros pensadores mas, tenían su propia teoría o forma de explicar los elementos que constituían la materia, por ejemplo para Thales era el Agua, para Empédocles era no solo el Agua, sino también la Tierra, el Fuego y el Aire, es decir los cuatro elementos fundamentales.

Pero un día llegó el señor Demócrito de una ciudad griega llamada Abdera, y afirmó que para saber la composición de la materia, deberíamos ir cortándola por mitad sucesivamente. Imagina una hoja de papel que la rompemos una y otra vez obteniendo en cada corte trozos más y más pequeños, ¿hasta dónde podrá continuar el proceso?.

Según su idea, de dividir constantemente un cuerpo de cualquier material, obtendríamos un trozo cada vez mas pequeño, hasta obtener una porción mínima que seria imposible volver a cortarla es decir, esa porción seria INDIVISIBLE.  A esta partícula la llamó átomo (palabra que en griego significa precisamente “no divisible”) y a su postura se la llama atomismo.

Ciertamente, estas conjeturas no estaban respaldadas por ningún tipo de experimentación y se debatían sólo en el ámbito del pensamiento abstracto que tanto amaban los griegos en sus fogosas discusiones.

atomo democrito

Imagina que deseas conocer como está formada la manzana, para ello (según Demócrito) debes cortar indefinidamente la misma hasta llegar a una mínima porción “atómica”, y ese es el elemento fundamental con la que está consituída la fruta.

El mundo material, el mundo que nuestros sentidos conocen está formado por gases, como el oxígeno de aire que respiramos en este momento o el hidrógeno, de líquidos, como el agua o el alcohol, de sólidos, como el hierro o el azúcar, o de las hojas, flores y frutos de un árbol, todos no son más que diferentes agrupaciones de un número inmenso de pequeñísimos de esos corpúsculos llamados átomos.

Los átomos son muy poco diferentes los unos de los otros, por ejemplo hay átomos del material HIERRO, átomos de OXIGENO, átomos de COBRE, átomos de CARBONO, etc. En la naturaleza hay 103 elementos conocidos, entre naturales y artificiales (porque los ha hecho el hombre en el laboratorio, hoy puede haber algunos más).

Despúes de muchos años de experimentos e investigaciones los físicos del siglo XX pudieron penetrar dentro de “esa porción indivisible”,  y observaron que además existían otras partículas aún más pequeñas que los átomos y que eran las partes constituyentes del mismo.

La forma de dibujar un átomo, es la siguiente:

esquema de un átomo

Los científicos notaron que el átomo tiene en su centro casi una “esferita” que en su interior contiene dos partículas llamada: PROTONES Y NEUTRONES.

Por otro lado también observaron que alrededor de ese núcleo, giraban a gran velocidad otras partículas más pequeñas que las del núcleo y las llamaron: ELECTRONES.

Las partículas ELECTRÓN Y PROTÓN, tienen una carga eléctrica, en el primero la carga es NEGATIVA y el segundo la carga eléctrica es POSITIVA. Los NEUTRONES no poseen carga y el nombre deriva de la palabra “neutro”.

El atómo está equilibrado eléctricamente, es decir por ejemplo, que si hay 10 electrones girando (10 cargas negativas), también ese átomo tiene 1o protones en su núcleo (10 cargas positivas)

En el esquema de abajo, vemos el átomo de HELIO, material con que están hechas las estrellas. Tiene dos protones y dos electrones. La cantidad de neutrones es variable, aqui también tiene dos.

composicion del atomo: protones, neutrones, electrones

¿Que es lo que hace que un material sea Hierro, otro Helio y otro por ejemplo Oro?…LA CANTIDAD DE PROTONES contenidos en el núcleo, cantidad que se denomina: NÚMERO ATÓMICO, en el caso del esquema: Na=2

A la suma de la cantidad de protones mas neutrones la llamamos: NUMERO MÁSICO, y en el caso que nos ocupa es: Nm=2+2=4.-

Esos mas de 100 elementos que forman la naturaleza, fueron agrupados en una tabla para ser estudiados y se la llama: Tabla Periódica de los Elementos Químicos o también Tabla de Mendeleiev

tabla de mendeliev

Ampliar Esta Tabla

Observa que cada elemento (químico) tiene una ubicación, y el orden es por el Número Atómico de cada elemento: primero es el HIDRÓGENO, con un protón, le sigue el HELIO con dos protones, luego el LITIO con tres protones, el BERILIO con cuatro protones, y asi hasta el último elemento N° 103 , llamado LAWRENCIO. Hay otros números en columna a la derecha, que luego veremos y nos muestra las capas y subcapas de los electrones. Los colores de los grupos es para diferenciar los tipos de elementos, entre alcalinos, lantánidos, no metales, metales ,etc. cada uno con sus propias características, como el brillo, conductividad electrica, etc.

estructura atomo de hidrógeno

LAS MEDIDAS DEL ÁTOMO:

Para los seres humanos es muy díficil imaginar distancias tan pequeñas, como es de la partículas atómicas, pero podemos decir que esas partículas, tienen un diámetro medio de unas diez millonésimas de milímetro, se necesitarían más de diez millones de ellas colocadas en línea recta para tener un milímetro de longitud.

1 mm.= 10.000.000 de partículas

El núcleo, que es parte predominante, es decir, la mas grande, de forma esférica, que posee un radio de unos  0,0000000000001 centímetros, UN UNO CON TRECE CEROS, como se puede ver es una medida sumamente chica para poder imaginarla. El diámetro de los electrones es aún mas pequeño.

Respecto al peso de esas partículas, no vamos a dar números, pero es un UNO CON VEINTIOCHO CEROS de gramo, y el peso del protón es 1836 veces el peso del eléctrón. A este concepto le llamamos MASA DE LA PARTÍCULA.

Dijimos que los electrones giran muy rapidamente alrededor del nucleo, en una trayectoria circular, y el radio de esa circuferencia es de UN UNO CON 11 CEROS de metro, 0,00000000001 m. Para las dimensiones del átomo esa medida es grande, porque esa medidas es 25.000 veces mas grande que el radio del núcleo.

Para llevarlo a una escala “mas humana”, piensa que si el nucleo tiene la medida de una moneda, el radio del electrón seria de unos 250 metros.

Presentamos un esquema aproximado de las dimensiones a modo de aclarar un poco mas la idea, pero como consejo solo trata solo de recordar que un átomo mide 10.000.000 veces que 1 metro.

ESQUEMA medidas del atomo

NIVELES DE ENERGIA DE LOS ELECTRONES

Debemos aclarar que esas partículas son tan pequeñas que no pueden observarse, y cuando enviamos un rayo de luz para intentar verla, esa partícula cambia de posición en el mismo instante, entonces es imposible hablar de la posición exacta en el espacio que rodea al núcleo. Como consecuencia nació a principio del siglo XX una nueva física, conocida como física cuántica, que recurre a la PROBABILIDAD  de encontrar o “ver” un electrón en la región que rodea al núcleo de un átomo.

A partir de ese concepto hablamos de la CERTEZA de que un electrón se encuentre girando en cierta área que rodea al núcleo. Existen varias áreas o regiones de giro, y cada una le corresponde lo que llamamos NIVEL DE ENERGIA, para cada nivel hay un NÚMERO MAXIMO de electrones que pueden girar. Hay una fórmula muy simple que permite determinar la cantidad de electrones por nivel de energía o CAPA, y es la siguiente: 2.n².

Observa como se calcula el número de electrones por cada nivel en el esquema de abajo, usando la fórmula anterior.

niveles de energia de los electrones

Y finalmente cada nivel tiene un subnivel o subcapa que también permite que en esa zona giren electrones, a cada subnivel se lo llama. s , p , d , f, y el máximo de electrones es de 2, 6, 10 y 14 respectivamente.

Puedes observar la tabla siguiente:

tabla de subniveles de energia atomica

Resumiendo lo antedicho, podemos concluír que:

Entonces para el nivel es el 1, sabemos que solo puede contener 2 electrones, por lo que el nivel 1 tiene una subcapa llamada s, que permite 2 electrones.

Para el nivel 2, la cantidad de electrones es de 8, por lo que tendrá dos capas, la s y la p, con 2 y 6 electrones, es decir 8 en total.

Para el nivel 3 , la cantidad de electrones es de 18, entoces tendra tres capas, s, p y d , con 2, 6 y 10  electrones y l suma es 18.

En la tabla siguiente lo podemos analizar mas fácil, para tres capas.

tabla de capas y subcapas de los atomo

Entonces veamos por ejemplo ahora el átomo de NIQUEL, que según la tabla de los elementos nos indica que tiene 28 protones, entonces el numero de electrones también será de 28, y estarán ubicados de la siguiente manera:

En el NIVEL 1, tendrá 2 en la subcapa s , + NIVEL 2 con 8 en dos cubcapas ( s, p)  + NIVEL 3 con 18 en tres subcapas (s,p,d), cuya suma es de 28 electrones.

AMPLIACIÓN SOBRE LA ENERGÍA NUCLEAR: Los átomos de un elemento tienen siempre el mismo número atómico, pero pueden poseer distinto número de masa, por contar con un número diferente de neutrones; tales átomos se denominan isótopos.

El edificio del átomo, centro de enormes fuerzas que se ejercen entre cargas opuestas, no presenta una estabilidad ilimitada. El núcleo puede desintegrarse y liberar energía atómica, más correctamente energía nuclear, pues el proceso tiene lugar directamente en el núcleo del átomo.

Los fenómenos que conducen a la liberación de tal energía son la fisión y la fusión de núcleos. La fisión, traducción fonética de la voz inglesa fission, significa escisión, división o partición de la masa de un núcleo pesado en dos fragmentos, que originan los núcleos de otros dos átomos más livianos y de pesos atómicos más o menos iguales, y la fusión, unión de dos núcleos de átomos livianos para formar el núcleo de uno más pesado.

En ambos casds, la liberación de cantidades extraordinarias de energía se debe a la transformación de cierta cantidad de masa de los núcleos de los átomos originales de energía. Esta se determina por medio de la fórmula:

E = m.c², establecida por Albert Einstein.

En ella, E es la energía liberada, m la masa transformada y c la velocidad de la luz. Gracias a dicha transformación, destrucción o aniquilamiento de la masa o materia se puede, de una pequeña cantidad de ella, obtener una cantidad enorme de energía. Así, de la fisión de 1 kilogramo de uranio puede obtenerse una cantidad de energía equivalente a la que produce la combustión de 2.500 toneladas de carbón.

Las aplicaciones de la energía nuclear son numerosas. La bomba atómica o bomba A y la bomba de hidrógeno o bomba H se pueden emplear para excavar grandes canales, demoler rocas, etc. Los reactores nucleares sirven para producir energía eléctrica, así como para propulsar buques. También se utilizan piara obtener isótopos artificiales que tienen aplicaciones en medicina, agricultura e industria.

Fuente Consultada:
CIENCIA JOVEN Diccionarios Enciclopedico Tomo V – El Átomo y su Energía-

Científicos Premio Nobel de Física Mas Influyentes

GRANDES FÍSICOS CONTEMPORÁNEOS

Como una extraña ironía, estado normal en el ánimo de la historia, lo que fuera la preocupación principal de los especulativos filósofos griegos de la antigüedad, siguió siendo la preocupación fundamental de los experimentados y altamente tecnificados hombres de ciencia del siglo XX: el elemento constitutivo de la materia, llamado átomo desde hace 25 siglos.

Fue prácticamente hasta los inicios de la presente centuria que la ciencia empezó a penetrar experimentalmente en las realidades atómicas, y a descubrir, de nuevo la ironía, que el átomo, llamado así por su supuesta indivisibilidad, era divisible. Mas aún, ya empezando la presente década, el abultado número de partículas subatómicas elementales descubiertas, hace necesario sospechar que están constituidas por alguna forma de realidad aún menor.

Y a pesar de que en nuestra escala de dimensiones cotidianas la distancia que separa al electrón más externo del centro del átomo es absolutamente insignificante, en la escala de la física contemporánea es inmensa, tanto que recorrerla ha tomado lo que llevamos de siglo, la participación de varias de las más agudas inteligencias de la humanidad y cientos de millones de dólares en tecnología, equipos y demás infraestructura.

En su camino, no obstante, muchos han sido los beneficios obtenidos por el hombre con el desarrollo de diversas formas de tecnología, aunque también se han dado malos usos a las inmensas fuerzas desatadas por las investigaciones. Pero por encima de todo ello, ha prevalecido un común estado del intelecto- el afán por conocer.

El Premio Nobel de Física ha seguido de cerca este desarrollo, y por lo tanto hacer un repaso suyo es recorrer la aventura de la inteligencia, con las emociones y asombros que nunca dejará de producirnos el conocimiento científico.

Por Nelson Arias Avila
Físico PhD, Instituto de Física de la Universidad de Kiev

Albert Einstein cientifico fisico nobel
1. Albert Einsten (1879-1955)
Considerado el padre de la física moderna y el científico más célebre del siglo XX.
Año: 1921 “Por sus servicios a la física teórica, y en especial por el descubrimiento de la
ley del efecto fotoeléctrico”.

Realizó sus estudios superiores en la Escuela Politécnica Federal Suiza en Zurich y terminó su doctorado, en 1905, en la Universidad de Zurich. Trabajó, entre 1902 y 1909, en la Oficina de Patentes de Berna; de allí pasó a ocupar el cargo de profesor adjunto en el Politécnico de Zurich. Más tarde ejerció también la docencia en la Universidad de Berlín y en la de Princeton; dictaría, además, innumerables conferencias en universidades de Europa, Estados Unidos y Oriente. Ocupó los cargos de director del Instituto de Física de Berlín y miembro vitalicio del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. En 1905 formuló la “teoría de la relatividad”, la cual amplió en 1916 (“teoría general de la relatividad”). En 1912 formuló la “ley de los efectos fotoeléctricos”. A partir de 1933 se dedicó al estudio de los problemas cosmológicos y a la formulación de la teoría del campo unificado, la cual no pudo culminar exitosamente. Además de su indiscutible aporte a la ciencia, Einstein realizó una labor prominente a favor de la paz y el humanitarismo.

Max Planck cientifico fisico nobel

2. Max Planck (1858-1947)
Recibió el Nobel en 1918 por su descubrimiento de la energía cuántica. Fundador de la física cuántica.
Año: 1918 “Como reconocimiento a los servicios que prestó al progreso de la física con
el descubrimiento
de la cuantificación de la energía”.
El principio de la termodinámica fue el tema de la tesis doctoral de Max Planck, en 1879. Había estudiado matemáticas y física en la Universidad de Munich y en la de Berlín, con científicos afamados de la época. Fue profesor e investigador de la Universidad de Kiel y profesor de física teórica en la Universidad de Berlín; así mismo, se desempeñó como “secretario perpetuo” de la Academia de Ciencias. Sus investigaciones más importantes están relacionadas con la termondinámica y las leyes de la radiación térmica; formuló la “teoría de los cuantos”, la cual se constituyó en la base de la física cuántica. Fue uno de los primeros en entender y aceptar la teoría de la relatividad y contribuyó a su desarrollo. Trabajó con bastante éxito también en las áreas de la mecánica y la electricidad.

Bardeen cientifico fisico nobel

3. John Bardeen (1908-1991)
Año: 1956 Único físico en ser premiado dos veces con el Nobel (1956 y 1972).
Destaca su desarrollo del transmisor.

Marie Curie cientifico fisico nobel
4. Marie Curie (1867-1934)
Física, química y Nobel de ambas disciplinas. Estudió junto con su marido el fenómeno de la radiactividad.
Año: 1903 “Como reconocimiento al extraordinario servicio que prestaron por sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubiertos por el profesor Henri Becquerel”

Madame Curie estudió física y matemáticas en París. Sus aportes a la física y a la química (cuyo Nobel también obtuvo en 1911) se inician con los estudios que desarrolló -en compañía de su marido Pierre- sobre los trabajos y observaciones de Henri Becquerel respecto de la radiactividad: Marie descubrió que la radiactividad es una propiedad del átomo; además descubrió y aisló dos elementos radiactivos: el polonio y el radio, en 1898 y 1902 respectivamente. En 1906 se constituyó en la primera mujer catedrática en La Sorbona, al ocupar la vacante tras la muerte de Pierre. Tres años más tarde publicó su “Tratado sobre la radiactividad” y en 1944 comenzó a dirigir el Instituto de Radio en París. Murió de leucemia, contraída probablemente en sus experimentos, al exponerse a la radiación.

Rontgen cientifico fisico nobel
5. Wilhelm Conrad Róntgen (1845-1923)
Primer galardonado con el Nobel de Física, en 1901, por su descubrimiento de los rayos X.
Año: 1901: “Como reconocimiento a los extraordinarios servicios que prestó a través del descubrimiento de los rayos X, que posteriormente recibieron su nombre”.
Sus aportes al campo de la física abarcan campos diversos desde investigaciones relacionadas con el calor específico, hasta los fenómenos de la capilaridad y la comprensibilidad; se interesó igualmente por el área de la radiación y la polarización eléctrica y magnética. El mayor reconocimiento de la comunidad científica internacional lo obtuvo cuando trabajaba en los laboratorios de la Universidad de Wurzburgo: allí, el 8 de noviembre de 1895, descubrió los que él mismo llamó “rayos X”, porque desconocía su naturaleza (también conocidos en la época como “rayos Róntgen”).

Marconi cientifico fisico nobel
6. Guglielmo Marconi (1874-1937)
Nobel en 1909, junto con Ferdinad Braun, por su contribución al desarrollo de la telegrafía inalámbrica.
Año: 1909: “Como reconocimiento a sus contribuciones para el desarrollo de la telegrafía inalámbrica”.
Aunque Marconi estudió en Liverno y Bolonia, su formación en el campo de la física y la ingeniería -en las cuales se destacó- fue poco académica. El conocimiento acerca de la producción y recepción de las ondas electromagnéticas –descritas por Hertz– causaron en Marconi una fascinación especial, sobre todo por su convencimiento de que las ondas en cuestión podían utilizarse en las comunicaciones: sus experimentos desembocaron en el nacimiento de la telegrafía sin hilos; inventó, además, la sintonía, el detector magnético, la antena directriz, el oscilador giratorio, las redes directivas y colaboró con sus trabajos a perfeccionar los instrumentos de microondas.

Enrico Fermi cientifico fisico nobel
7. Enrico Fermi (1901-1954)
Año: 1938: Galardonado en 1938. Sus investigaciones en radiactividad lo llevaron a
descubrir las reacciones nucleares.

Millikan cientifico fisico nobel
8. Robert A. Millikan (1868-1953)
Año: 1923: Determinó el valor de carga del electrón y trabajó en los efectos fotoeléctricos.
Recibió el Premio en 1923.

dirca cientifico fisico nobel
9. Paul A. M. Dirac (1902-1984)
Año: 1933: Uno de los fundadores de la mecánica y electrodinámica cuántica. Recibió el Nobel en 1933
junto a Erwin Schródinger.

cientifico fisico nobel Ernst Ruska
10. Ernst Ruska (1906-1988)
Año: 1986: Premio Nobel en 1986 por su investigación en óptica electrónica.
Diseñó el primer microscopio electrónico.

Fuente Consultada:
Revista TIME Historia del Siglo XX El Siglo de la Ciencia

Fuerzas en un Plano Inclinado Descomposicion del Peso

DESCOPOSICIÓN DE UN PESO SOBRE UN PLANO INCLINADO

EL PLANO INCLINADO: este tipo de máquina simple se utiliza muy a menudo para cargar o descargar cuerpos pesados sobre una plataforma, por ejemplo cuando queremos cargar el acoplado de un camión. No es lo mismo levantar el peso total del cuerpo verticalmente, que hacerlo sobre una superficie inclinada, pues al colocar el peso sobre dicha superficie aparecen nuevas fuerzas en juego que ayudaran a realizar el trabajo. Estas fuerzas pueden observarse en la figura de abajo, que pronto vamos a estudiar su valor, y que logicamente dependen del peso del cuerpo.

Antes vamos a decir que también ayuda a bajar los cuerpo, pues si soltaríamos el objeto sobre la vertical del acoplado de un camión el mismo caería al piso con todo su peso y tendría grandes posibilidades de romperse, en cambio, al soltarlo sobre el plano inclinado una fuerza que tiene la dirección del plano y con sentido hacia abajo lo llevará lentamente hasta el piso. Hay que aclarar que entre el objeto y el plano hay una fuerza de rozamiento (que no está dibujada) con sentido contrario al moviento, es decir hacia arriba, entonces para moverse la fuerza Px deberá ser mayor a la de rozamiento. (ya lo estudiaremos).

Sigamos ahora con el caso mas simple , sin rozamiento, y analicemos las dos fuerzas que aparecen, que resultan de la descomposición del peso P en dos direcciones, una paralela al plano, llamada Px y otra perpendicular, llamada Py. Como se observa, y Ud. debería analizarlo, el ángulo de inclinacion del plano que se llama @ , es el mismo que existe entre el peso P y Py. (se puede estudiar aplicando la teoría de triángulos semejantes).

Al descomponerse el peso P en dos direcciones perpendiculares, es como si P desapareciera para siempre, y de aqui en mas solo trabajaremos con sus componentes Px y Py. Para obtener el valor de ambas fuerzas usaremos la figura de abajo y aplicaremos trigonometría, las famosas funciones seno y coseno.

Para hallar las omponentes observemos la descoposción gráfica y aparece un triángulo rectángulo que llamalos ABO, en donde el ángulo B=90°, O=@ (inclinación del plano), entonces según las reglas de la trigonometría podemos escribir lo siguiente:

sen(@)=Px/P ====> Px=P. sen(@)=m.g.sen(@)=Px , la componente sobre el eje x

cos(@)=Py/P ====> Py=P. cos(@)=m.g.cos(@)=Py , la componente sobre el eje y

Resumiendo podemos decir, que para obtener el valor de las componentes de las fuerzas en que se descompone un peso sobre un plano inclinado solo debemos tener como datos: el peso P y el angulo de inclinación @. Si no tenemos dicho ángulo podemos usar como alternativa (y en la mayoría de los casos en así) las dimensiones del plano, y obtener directamente el seno y coseno de @.

Podemos escribir que: sen(@)=h/L (longitud inclinada) y cos(@)=l/L y listo. Hallando la función inversa arco seno o arco coseno, podemos calcular el valor del ángulo, pero generalmente no hace falta.

La fuerza Px no llevará el cuerpo hacia abajo, hasta el piso, pero bien que pasa con la fuerza Py hacia abajo normal al plano?….como en cuerpo no se mueve en esa dirección significa que hay algo que lo evita y justamente es la reacción en la superficie de contacto, pues aparece por la 3° ley de Newton una reacción que es de igual magnitud a Py, pero de sentido contrario, y que se anulan entre si, y no hay movimiento en ese sentido.

Oberva la figura de abajo, la fuerza color verde, es la reacción del plano.

Ejemplo: el peso de una caja es de 1200 Newton y se apoya sobre un plano que tiene 3 m. de largo y asciende 1,75 m. Determine el valor de las componentes del peso sobre el plano.

1) Tenemos el peso en Newton, que es 1200 y por lo tanto: m.g=1200

2) No tenemos el ángulo pero sabemos que: sen(@)=1,75/3= 0,58 y que cos(@)=l/L=l/3, nos falta l.

Para calcular l, usamos el teorema de Pitágoras, pues l=es el cateto mayor del triángulo, y dá: 2,44 m, ósea cos(@)=2.44/3=0,813

Ahora hallamos: Py=1200 . 0,81=976 Newton y Px=1200 . 0,58=700 Newton

A la fuerza de 976 N la absorbe el plano, de lo contrario se rompe el material y la otra hacia abajo de 700 moverá el bloque hasta el piso, o si lo debemos cargar, habría que empujarlo hacia arriba con una fuerza de 700 N., ósea, 500 N menos que si quisieramos levantarlo verticalmente, sin usar el plano.

TEORÍA SOBRE PLANO INCLINADO: Una máquina tiene por objeto utilizar ventajosamente energía para producir trabajo. En general, la máquina proporciona un modo más fácil de hacer el trabajo, pero en ningún caso se puede conseguir de la máquina más trabajo que el que se le, suministra. Oros post en este sitio sobre palancas y poleas han demostrado que es posible, en comparación, levantar grandes pesos mediante la aplicación de fuerzas pequeñas.

El plano inclinado es otro medio para levantar un gran peso con facilidad. Es especialmente útil para cargar barriles y toneles, puesto que se pueden rodar hacia arriba por la pendiente. Este método se usa, actualmente, para cargar barriles de cerveza en carros y camiones de reparto, pero hace tiempo se utilizó mucho más ampliamente. El plano inclinado debe de haber sido una de las pocas máquinas que el hombre tenía en la antigüedad. Por ejemplo, los primitivos egipcios utilizaron las pendientes en gran escala para la construcción de las pirámides.

Se requiere una fuerza mayor para mover la carga en un plano con fuerte ángulo de inclinación que en otro menos inclinado. Sin embargo, el trabajo total que se requiere para levantar la carga a una misma altura es el mismo, cualquiera que sea el ángulo de inclinación del plano. Por otra parte, se ha de realizar un trabajo adicional para vencer las fuerzas de fricción entre la carga y el plano, y éstas son menores cuanto mayor sea el ángulo de inclinación del plano con la horizontal.

El cociente de velocidad de cualquier máquina se obtiene dividiendo la distancia a lo largo de la cual se traslada la fuerza aplicada (o esfuerzo) por la altura a la cual se eleva la carga. Como en las otras máquinas, el cociente de velocidad de un plano inclinado se calcula a partir de sus dimensiones.

Por lo tanto, si no hubiera resistencia debida a rozamientos, una carga de 100 Kg. se podría subir por el pleno con un esfuerzo de 25 Kg. Pero en la práctica sería de 35 Kg. a 45 Kg., según la naturaleza de las superficies.

La distancia que recorre la fuerza aplicada es la distancia a lo largo del plano, mientras que la distancia a la cual se eleva la carga es la altura a la que se encuentra. Puesto que las fuerzas de fricción, o rozamiento, tienen un efecto mucho mayor en el rendimiento del plano inclinado que en otras máquinas (especialmente poleas), se gana muy poco intentando calcular la ventaja mecánica (carga/esfuerzo) a partir de consideraciones teóricas.

Es más conveniente encontrar experimentalmente la ventaja mecánica, y utilizarla como un medio de calcular la magnitud de las fuerzas de rozamiento.

Los rodillos del plano disminuyen el rozamiento, haciendo mas fácil la subida al camión.

La fricción por la acción de rodar que se experimenta al cargar barriles (y otros objetos de sección circular) es pequeña si se compara con la fricción de deslizamiento que se debe vencer cuando se empujan cajas (o se tira de ellas) por un plano inclinado. Por esta razón, el plano inclinado se ha utilizado durante muchos años para cargar barriles.

Recientemente, sin embargo, el trabajo adicional necesario para cargar cajas se ha reducido considerablemente, mediante el empleo de planos inclinados provistos de rodillos metálicos. En este caso, los rozamientos se han reducido al cambiar la fricción de deslizamiento por fricción de rodadura.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°48 Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología -Plano Inclinado-

Espectro de la Luz Concepto Básico Espectro de Emisión

CONCEPTO DE ESPECTRO DE LA LUZ Y SU APLICACION EN ASTRONOMIA

Cuando se impregna un hilo muy fino de platino con determinadas sales y se pone sobre la llama del mechero, dicha llama adquiere unas coloraciones que sor características del elemento metálico que forma parte de la sal. Así, todas las sales de sodio dan coloración amarillenta, mientras que las sales de cobre proporcionan a la llama un color azul-verdoso. También cuando hacemos pasar un rayo de luz por un prisma de vidrio podesmo descomponer a dicho rayo en varios colores, que dependerán de que material emite ese rayo de luz.

Llamamos espectro visible de emisión de un elemento, al conjunto de colores característicos que emite dicho elemento cuando se altera por el calor o por una descarga eléctrica.

Espectro de Luz Visible

La luz solar, o la emitida por un arco eléctrico, parecen blancas, pero un examen más detenido de esta luz blanca revelará que, en realidad, se compone de una mezcla de rayos de diferentes colores. A veces, en días de sol radiante, es posible ver un espectro de luces de diferentes colores sobre la pared opuesta a una ventana.

Con cuidado, será posible ubicar la fuente de estas luces de colores y con toda seguridad se encontrará que se debe a que un rayo de luz blanca ha sido descompuesto, por refracción en algún borde de vidrio o cristal —el borde de un espejo, tal vez el de un ornamento  de  cristal.

Un efecto similar puede ser observado en una habitación a oscuras si se dirige un delgado haz de luz blanca hacia un prisma triangular. Si se interpone una pantalla blanca en el camino del haz emergente, se advertirá una serie de bandas de colores. Con un dispositivo tan rudimentario las imágenes de color se superponen.

Se puede obtener un espectro más satisfactorio de la luz blanca dirigiendo hacia el prisma un haz de rayos paralelos y enfocando los haces emergentes sobre la pantalla. Para esto se requieren, por lo menos, dos lentes convexas.

Esquema Básico de Espectrógrafo

El primer químico que hizo uso este fenómeno con fines analíticos fue el alemán. Bunsen, quien, en colaboración con Kirchhoff, ideó un dispositivo para analiza: los colores emitidos por las sales de los elementos. Este aparato recibe el nombre de espectroscopio y consiste básicamente en un prisma en el que la luz, procedente de la llama, se dispersa.

La fuente luminosa se ubica en el foco de la primera lente, de modo  que   el   haz   de   luz   blanca   quede compuesto de rayos paralelos. La pantalla se ubica en el foco de la segunda lente. Mediante este dispositivo perfeccionado, las bandas de luz de color se separan y es posible distinguir los componentes de la luz blanca: violeta, índigo, azul, verde, amarillo, anaranjado y rojo.

El prisma puede separar los componentes de la luz blanca debido a que éstos poseen distintas longitudes de onda. De las formas visibles de movimiento ondulatorio, la luz violeta es la de menor longitud de onda y es la más desviada al pasar por el prisma. La luz roja posee la longitud de onda mayor de todo el espectro visible y es la menos refractada (desviada).

El fenómeno de descomposición de la luz en los siete colores del arco iris recibe el nombre de dispersión de la luz , y el conjunto de colores se denomina espectro visible de la luz blanca. Cada una de las luces que componen la luz blanca recibe el nombre de luz monocromática, pues es luz que no se descompone en otras.

Bien sigamos,a hora calentando una sustancia suficientemente, lo que se pondrá en estado de incandescencia. El color de la luz emitida es siempre característico para cada elemento presente, una especie de huella digital. Ésta es la base del ensayo a la llama que se emplea en química analítica para identificar los constituyentes de una mezcla.

El sodio emite una luz intensamente amarilla (el color de las luces que a veces se utilizan para iluminación urbana), el potasio da un color lila y el calcio, luz color anaranjado. También los gases dan luces de colores característicos si se los encierra en un tubo sellado a muy baja presión y se los conecta a una fuente de alta tensión.

Es conocida la luz roja emitida por el neón, que se utiliza en letreros luminosos y faros. Las luces de color emitidas por sólidos o gases a alta temperatura pueden ser estudiadas más detenidamente por medio de un espectroscopio .

En este aparato la luz es descompuesta en sus componentes y se ve que los diferentes elementos dan espectros constituidos por series de lineas de longitud de onda característica para cada elemento. Tan bien definidas están estas líneas espectrales que sirven para identificar elementos presentes (análisis espectral) en muestras minúsculas o para detectar impurezas infinitesimales.

En todos los casos observados, la luz procedente de la llama está formada po: un conjunto de rayas luminosas cuyo color y disposición son característicos del elemento químico de la sal que se está analizando. Así, por ejemplo, toda.; las sales de sodio, ya sean cloruros, sulfatos, carbonatos, etc., producen dos líneas amarillas muy intensas.

Este tipo de análisis o identificación tambié” puede realizarse con elementos gaseosos encerrados en tubos de descarga eléctrica en los que se ha practicado el vacío. Llamamos espectro visible de emisión de un elemento, al conjunto de colores característicos que emite dicho elemento cuando se altera por el calor o por una descarga eléctrica.

Ejemplo de Algunos espectros de emisión.

(Arriba) Espectro del hidrógeno. (Centro) Espectro del mercurio. (Abajo) Espectro de la luz blanca de la lámpara de arco de carbón.

En general, el espectro emitido por sustancias sólidas o líquidas en estadc incandescente produce un espectro continuo. Por el contrario, el espectro emitido por sustancias gaseosas es un espectro de rayas o discontinuo.

De igual forma que se analiza la luz o energía emitida por una sustancia, también puede analizarse la luz o energía que dicha sustancia absorbe. Al iluminar una sustancia con un conjunto de radiaciones aparecerán en el espectroscopio todas las radiaciones, excepto las absorbidas por la sustancia en cuestión.

El espectro resultante se denomina espectro de absorción. En el espectro de absorción aparecen rayas oscuras en las mismas zonas en que aparecían las rayas luminosas en el espectro de emisión. Esto significa que las sustancias emiten las mismas radiaciones que absorben.

APLICACIONES DE ESTE FENÓMENO EN LA ASTRONOMIA:

La luz procedente de cada estrella es originada por incontable número de átomos; unos producen una determinada .ongitud de onda, y otros otra distinta. Por consiguiente, el istrofísico necesita un instrumento capaz de descomponer la luz con exactitud en sus diferentes longitudes de onda, o sea en colores. Una forma de conseguirlo es haciendo pasar la luz procedente de una estrella a través de un prisma de cristal. Pero, un solo prisma separa muy poco los colores, no siendo en realidad suficiente para suministrarnos todos los resultados que necesitamos.

Debemos descomponer la luz en miles de colores o de longitudes de onda diferentes, y para conseguirlo se precisan instrumentos especiales. Algunos de ellos, incluyendo el espectroscopio y el espectrógrafo, se describen más adelante.
Cuando la luz de una estrella incide en el ocular de un telescopio, pasa a través de una delgada rendija antes de llegar al instrumento que la descompone en los distintos colores. Cada, color aparece como una estrecha raya, pues cada uno de ellos ha sido enmarcado por la delgada rendija. Desde el punto de vista del astrofísico, una de las cuestiones más importantes es que para cada color en particular la raya se proyecta en un lugar determinado y no en otro cualquiera.

El conjunto completo de rayas —denominado espectro de la estrella— puede ser fotografiado y medida la posición exacta de las rayas. De esta manera el astrofísico conoce la clase de átomos que precisamente’contiene una estrella. Por este método ha sabido que el Sol y todas las demás estrellas que vemos brillar en el firmamento están constituidos precisamente por la misma clase de átomos que encontramos en la Tierra.

Pero el astrofísico no se conforma con saber cuáles son las diversas clases de átomos presentes en una estrella; también quiere   conocer  las  proporciones  relativas   de   cada  sustancia.

Por ejemplo, si las rayas espectrales indican que una estrella contiene simultáneamente hidrógeno  y oxígeno, quiere saber cuál es más abundante y en qué proporción. Puede conocerlo midiendo la intensidad de las distintas rayas. Supongamos que hay I o veces más de hidrógeno que de oxígeno en una estrella; deberíamos esperar, por lo tanto, que llegasen más radiaciones de los átomos de hidrógeno que de los de oxígeno, lo cual se traduce en que el hidrógeno debería producir rayas más intensas que el oxigeno.

Y esto es lo que sucede en la realidad. Así, al medir la intensidad de las rayas, el astrofísico puede deducir que el hidrógeno es 10 veces más abundante que el oxígeno, pero no puede asegurar cuántas toneladas de cada gas contiene la estrella en cuestión.

La medición de la> intensidad de las rayas espectrales indica al astrónomo la composición de las capas superficiales del Sol y de otras estrellas. Así se sabe que el Sol contiene 10 veces más hidrógeno que helio. Los científicos saben también que estas dos sustancias son conjuntamente unas mil veces más abundantes que la totalidad de los restantes elementos.

Las capas superficiales de las estrellas varían considerablemente de unas a otras, pero en un gran número de ellas el hidrógeno y el helio son los principales constituyentes.

Fuente Consultada:
Revista N°32 TECNIRAMA Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnologia – Los Espectros –
Secretos del Cosmos Colin A. Roman Colecciones Salvat N°2
Físico-Química Secundaria Santillana Escudero-Lauzurica-Pascual-Pastor

Concepto de Fuerza Centrífuga Aplicaciones Prácticas

Si se hace girar con rapidez un balde parcialmente lleno de agua, con los brazos extendidos alrededor del cuerpo, el contenido no se derrama, aun cuando el balde esté volcado sobre un costado. El principio responsable de este fenómeno es conocido por los físicos con el nombre de fuerza centrifuga.

Al mismo tiempo que se hace girar el balde, el agua tiende a permanecer dentro de éste, presionada hacia el fondo (es decir, hacia afuera con respecto a quien hace girar el balde) o al centro de giro por la fuerza centrífuga. Este es un ejemplo bastante directo de como se origina esta fuerza, aunque hay muchas otras aplicaciones más prácticas.

Sabemos, según las leyes de los cuerpos en movimiento, enunciadas por Isaac Newton, que las fuerzas siempre se originan por pares, siendo cada una de las mismas de igual valor y sentido contrario. La fuerza que se necesita para mantener un cuerpo que gira dentro de su trayectoria, evitando que se vaya hacia afuera, se conoce como fuerza centrípeta y es igual pero de sentido contrario a la fuerza centrífuga.

Fuerza centrífuga en un balde girando. El agua no sale del balde porque es empujada hacia el exterior o fondo.

En el caso del ejemplo mencionado, esta fuerza centrípeta se manifiesta como el esfuerzo realizado por el brazo para sostener el balde. Podemos ver, bastante fácilmente, cómo estas fuerzas se relacionan con la velocidad a la cual el objeto se mueve dentro de su órbita. Un ejemplo emocionante lo constituye, en el espec táculo circense, un motociclista que da vueltas dentro de una gran esfera de malla metálica.

Cuando su máquina se mueve lentamente, el motociclista no puede subir muy alto, pero a velocidades mayores la fuerza centrífuga que tiende a lanzarlo hacia afuera es tan grande, que puede trepar verticalmente hasta la cúspide de la esfera y girar sin perder contacto con la “pista”, a pesar de desplazarse “cabeza abajo”.

La inclinación que se observa en las curvas de las vías férreas obedece al mismo principio: la fuerza centrífuga que impulsa hacía afuera al tren cuando éste toma la curva, es contrarrestada por la fuerza centrípeta que se manifiesta cuando el costado de las ruedas presiona sobre los rieles. Este esfuerzo se reduce considerablemente inclinando las vías en un cierto ángulo, de modo que el riel exterior (el más alejado del centro de la curva) esté a mayor altura que el interior.

Otro ejemplo parecido lo constituye aquella famosa primera pista de Avus, en Alemania, donde ya en el año 1937, los promedios de velocidad establecidos por los coches de carrera llegaban a 261 Km./h., con records hasta de 280 Km./h. Esto podía lograrse porque aquella pista tenía curvas construidas con un extraordinario peralte que llegaba a los 45 grados. De esta manera, se conseguía precisamente vencer la gran fuerza centrífuga que esas velocidades provocaban en los giros. Una idea de dicha fuerza la da el cálculo de que, en el momento de paso sobre la curva, los neumáticos debían soportar nada menos que 3 veces el peso de la máquina.

Peralte o Inclinacion de la Carretera

Los llamados trajes de presión, creados por los japoneses durante la segunda guerra mundial y adoptados luego por casi todas las demás fuerzas aéreas, constituyen una solución bastante aceptable al problema de la tremenda fuerza centrífuga a que está sometido el piloto en un combate aéreo. Este traje evita que, en los giros violentos, la sangre se desplace y se agolpe por centrifugación, con el consiguiente desvanecimiento y pérdida momentánea de la visión. Pero no siempre ¡a fuerza centrífuga resulta negativa; muchas veces el hombre se vale de ella para obtener provecho.

Un buen ejemplo de aplicación práctica de este principio lo tenemos en el aparato denominado centrifuga. Si tenemos una suspensión de un sólido en un líquido, o una mezcla de líquidos de diferentes densidades, es decir, que tienen relaciones diferentes de peso a volumen (por ejemplo crema y leche), y que han sido mezclados hasta formar una emulsión, podemos separarla si la dejamos reposar tiempo suficiente.

Una centrifugadora es una máquina que pone en rotación una muestra para –por fuerza centrífuga– acelerar la decantación o la sedimentación de sus componentes o fases (generalmente una sólida y una líquida), según su densidad. Existen diversos tipos, comúnmente para objetivos específicos.

La atracción que ejerce la gravedad sobre la leche es mayor que sobre la crema, menos densa, que va a la superficie. Este proceso se puede acelerar centrifugando la mezcla (estas centrifugadoras tienen la forma de un cuenco que gira rápidamente). De este modo la leche es impulsada más lejos del centro que la crema, la cual, por no ser tan densa, no sufre con tanta intensidad los efectos de la fuerza centrífuga que se origina.

También bombas centrífugas y turbinas centrífugas que trabajan con líquidos y aire, respectivamente, son un acierto mecánico. Debemos recordar que los turborreactores centrífugos reciben este nombre porque su alimentación de aire lo produce una turbina de ese tipo.

Bomba centrifugadora

En la fundición de metales, las inyectaras centrífugas son insustituibles por la precisión, seguridad y calidad de los colados. Este tipo de inyectora recibe el metal fundido por un tragadero central, y mantiene adosada una batería de matrices a su contorno. Girando a gran velocidad, el metal es centrifugado con gran presión, e inyectado al interior de las matrices.

RAZÓN POR LA CUAL LA TIERRA NO ES ATRAÍDA POR EL SOL

Esquema Sistema Tierra-Sol

Esto se debe a que, a pesar de la atracción gravitacional (fuerza de gravedad) la fuerza centrífuga tiende constantemente a empujar a la Tierra hacia afuera. En este caso, las dos fuerzas están equilibradas. La fuerza de gravedad entre el Sol y la Tierra actúa como una fuerza centrípeta, que tiende a atraer al planeta, que gira en su órbita, hacia el Sol. La fuerza centrífuga originada por el movimiento de rotación, tiende a empujar al planeta en sentido contrario, es decir, fuera del Sol., El resultado es que la distancia entre el Sol y la Tierra se mantiene constante, suponiendo que la velocidad del planeta también se mantenga igual (en realidad, la velocidad de la Tierra sufre pequeñas variaciones, con la consiguiente alteración en la distancia al Sol). El mismo principio se aplica a los satélites artificiales que se ponen en órbita para girar alrededor de la Tierra. La atracción de la gravedad equilibra las fuerzas centrífugas, y los satélites pueden moverse a distancia más o menos constante de la Tierra, “suponiendo que su velocidad sea también constante”. De todos modos, la velocidad se reduce gradualmente, a causa del rozamiento con la atmósfera, y los satélites tienden a caer hacia la Tierra.

Formula de la Fuerza Centrípeta:

Diagrama de un cuerpo girando, Fuerza Centrifuga

Ejemplo: si se toma una piedra de 2 Kg. de masa, atada a una cuerda y se la hace girar con un radio de 1,2 m. a razon de 2 vueltas por segundo. Cuanto vale la fuerza centrífuga que debe soportar la cuerda?.

La masa es de 2 Kg., el radio: 1,20 metro, pero nos falta la velocidad tangencial Ve, pues la del problema es la velocidad angular.

Para ello se sabe que dá dos vueltas en un segundo, entonces el recorrido es, dos veces el perímetro de la circunferencia por segundo. Podemos hallarlo asi: 3.14. 1.2. 2=7.53 m. cada vuelta , por dos es: 15,07 m. distancia que la masa recorre en 1 segundo, por lo tanto la velocidad tangencial es: 15,07 m/seg.

Aplicando la formula se tiene que Fc= ( 15,07 )². 2 /1,2² =454/1.44=315,27 Newton

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°21 Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología -La Fuerza Centrífuga-

Cálculo del Radio de la Orbita en el Átomo de Hidrógeno

Cálculo del radio de la primera órbita del átomo de hidrógeno
Como es sabido, un átomo puede compararse a un sistema solar en miniatura. El centro, o núcleo, es relativamente pesado y estacionario, mientras que los electrones giran alrededor, en forma similar a como los planetas giran alrededor del Sol.

En general, las distancias electrón-núcleo son del orden de  10-8 cm, 0,00000001 cm.

esquema radio del hidrogeno

En un átomo la fuerza que mantiene a los electrones en sus órbitas no es gravitatoria, sino de naturaleza electrostática, ya que el protón (único componente del núcleo en el átomo de hidrógeno) y el electrón tienen cargas contrarias.

Neils Borh

Niels Bohr

Al igual que la fuerza gravitatoria, la electrostático es inversamente proporcional al cuadrado de las distancias.

Teniendo en cuenta que en una órbita circular la fuerza centrípeta está constituida por esta fuerza de atracción electrostática, e introduciendo el postulado de Niels Bohr, que establece que el momento angular del electrón en una órbita circular está cuantificado, es decir, sólo puede alcanzar valores enteros de h/2.¶ , donde h es la constante de Planck,   obtendríamos  la  siguiente expresión:

formula radio orbita del hidrogeno

que nos permite hallar para la distancia requerida el valor de 5.28.10-9 cm., sustituyendo las constantes n (en este caso es igual a 1, por ser la primera órbita), h (constante de Planck), m y e (masa y carga del electrón) por sus valores respectivos.

Valores de:
h=6.62606957 ×10 -34 J×s
m=9,109 382 91×10−31 Kg.
e=1,602 × 10-19 culombios

El valor obtenido, conocido como radio de Borh es: 5,291 772 0859×10−11 m.

 

Calcular la Velocidad de Una Bala Pendulo Balistico

HALLAR LA VELOCIDAD DE UNA BALA

La velocidad de una bala de rifle o de pistola puede medirse con un aparato llamado péndulo balístico. Consiste en esencia de un bloque de madera o dé plomo, de masa M, suspendido por una cuerda, como se indica en la figura.

pednulo balistico calcula velocidad de una bala

Si disparamos una bala de rifle de masa m y velocidad v contra dicho bloque, obligaremos a éste a recorrer el arco @, que puede ser medido fácilmente. Cuando la bala ha penetrado en el bloque, el conjunto se mueve con una velocidad V, y de acuerdo con el principio de conservación de la cantidad de movimiento, podemos escribir:

m . v = (M + m).V

Para hallar el valor de v, velocidad del proyectil antes de que se produzca el impacto, sólo nos resta pues conocer el valor de V, velocidad del conjunto después de que la balo se ha incrustado en el bloque.

Esta velocidad se puede hallar fácilmente aplicando el principio de conservación de la energía al movimiento de (M+ m) desde A, donde la energía es totalmente cinética (y potencial nula), hasta el final de su recorrido B, donde toda la energía es potencial (y cinética cero)

1/2 (M + m) V² = (M + m) g. h

Despejando V de esta fórmula de conservación de la energía es: V= (2.g.h)½ (elevado a 1/2 ó raíz cuadrada)

Midiendo directamente h, o hallando su valor a partir de l , @ (usando trigonometría) encontraremos V, que, sustituida en la primera fórmula, nos indicará el valor de la velocidad de la bala antes de producirse el impacto (g representa la aceleración de la gravedad, es decir, aproximadamente 9,8 m/seg²).

Naturaleza de la Luz Onda o Partícula Teorías Fisicas

FÍSICA: TEORÍA ONDULATORIA Y CORPUSCULAR

LA CURIOSIDAD DEL HOMBRE: Un hombre de ciencia destina una buena parte de su tiempo en pensar “qué pasaría si …” ¿ … si alguien inventara algo para bloquear nuestra gravedad? ¿ … si la luz fuera a la vez una partícula y una onda? ¿ … si hubiera un mundo de antimateria? ¿ … si el Universo que ahora parece expandirse, se contrajera en ei futuro? El investigador científico plantea la pregunta fundamental: ¿Qué cíase de Universo es éste donde yo vivo?

Es muy improbable que alguna vez llegue el tiempo en que ios humanos agoten sus preguntas respecto a la naturaleza del Universo. Recordemos que Newton se comparaba a sí mismo con un niño jugando con guijarros y conchas en una playa, mientras el “gran océano de la verdad estaba sin ser descubierto” delante de él. El científico siempre trabaja en las orillas del “gran océano de la verdad”, esforzándose en descubrirle cada vez más.

A principios del siglo XX, algunos de los que se preguntaban “qué pasaría si . . .” expusieron ideas que, al principio, se veían tan imposibles como la afirmación de que la gente viviría felizmente en el centro de la Tierra. Al investigar estas ideas aprendieron mucho sobre la orilla del océano de la verdad.

Una de las preguntas más importantes fue estimulada por el estudio de la luz, en particular, de los espectros: ¿Es posible que la luz sea a la vez una onda y una partícula? Las consecuencias de esta pregunta han mantenido ocupados a los científicos por más de cincuenta años. Otras preguntas, relacionadas algunas con el problema de la onda-partícula y otras muy diferentes, han surgido en la actualidad.

La Física no está completa. El hombre está aún en la playa de Newton, tratando de comprender el océano que está delante de él. Ahora analizaremos lo relativo a la onda-partícula y también introduciremos algunas otras preguntas para las que están buscando respuestas los científicos actuales.

Como las teorías modernas con relación a la luz no son completas, se van agregando nuevas ideas. Sin embargo, una piedra angular de la teoría moderna es que la luz se propaga como ondas, que tienen muy corta longitud de onda.

PRIMERAS INTERPRETACIONES: El hombre es capaz de ver los objetos que lo rodean debido a la luz que, procedente de ellos, llega a sus ojos. Los objetos brillantes, tales como el Sol o una llama luminosa, emiten su propia luz. Todos los demás son visibles a causa de la luz que reflejan.

Un grupo de filósofos griegos del siglo IV a. de J. C. interpretó este hecho diciendo que la luz estaba formada por diminutos corpúsculos, emitidos por los objetos visibles y recibidos por el ojo humano. Esta hipótesis estaba en contradicción con las ideas postuladas por otra escuela del pensamiento griego, que interpretaba el mecanismo de la visión como productos de unos invisibles rayos, emitidos por el propio ojo para sondear sus alrededores.

Los rayos de luz obedecen a reglas muy simples, algunas de las cuales eran ya conocidas por los antiguos griegos. Así, por ejemplo, sabían que la luz sigue siempre trayectorias rectilíneas, empleando el menor tiempo posible en recorrer la distancia existente entre dos puntos. Del mismo modo, se sabía entonces que la luz era reflejada por la superficie del agua, o por una superficie metálica pulimentada, y se interpretó el fenómeno diciendo que los rayos luminosos, al llegar a estas superficies, sufrían un brusco cambio de dirección.

Hooke observa las ondas en un lago

También era conocida en aquella época la ley de la reflexión, es decir, que el ángulo, respecto a la normal, con que el rayo luminoso incide en la superficie, es igual al ángulo que forma, con dicha normal, el rayo reflejado.

Las lentes de vidrio y cuarzo eran también conocidas, así como las desviaciones que producían en los rayos de luz que las atravesaban. En este sentido, los griegos utilizaron el poder que poseen las lentes de concentrar la luz, y el calor a que ésta da lugar, par» encender fuego, por ejemplo.

Nada nuevo fue descubierto en este campo hasta la Edad Media, en que se construyeron lentes especiales para ser utilizadas como lupas. Un siglo después empezaron a emplearse las lentes para corregir los defectos de la visión humana, así como en la construcción de los telescopios astronómicos que utilizaron Galileo, Kepler y otros astrónomos. Leeuwenhoek las usó también para construir el primer microscopio.

En todos estos instrumentos, los rayos de luz sufren una desviación al pasar del aire al vidrio, o viceversa. La ley que gobierna esta desviación, propuesta primeramente por Willebrord Snell, en 1621, es la ley de la refracción.

LA LUZ COMO ONDA O COMO PARTÍCULA:

Las leyes de la reflexión y de la refracción son las dos leyes básicas por las que se rigen los rayos luminosos. Una vez descubiertas, faltaba una teoría, acerca de la naturaleza de la luz, que las explicase. Surgieron entonces dos distintas: la ondulatoria y la corpuscular.

Los principios de la teoría ondulatoria fueron expuestos por Roberto Hooke en 1607; éste comparó las ondas formadas en la superficie del agua cuando una piedra cae en ella, con el tipo de perturbación que se origina en un cuerpo emisor de luz.

robert hooke

Robert Hooke, concluyó que la luz se comporta como una onda

Ésta debía tener su origen en algún tipo de vibración producida en el interior del cuerpo emisor y, consecuentemente, se propagaría en forma de ondas. Hooke formuló estas ideas después de haber descubierto el fenómeno de la difracción, que hace aparecer iluminadas ciertas zonas que deberían ser oscuras. Encontró la explicación observando detenidamente el comportamiento de las ondas formadas en la superficie del agua.

En 1676, Olaus Roemer, considerando el carácter ondulatorio de la luz, pensó que ésta no podía tener una velocidad infinita, y se dispuso a medir la velocidad de las ondas luminosas. Observando los eclipses de las lunas de Júpiter notó que, cuando la Tierra se encontraba a la máxima distancia de dicho planeta, estos eclipses se retrasaban unos 15 minutos.

Ello quería decir que la luz empleaba este tiempo en recorrer la distancia adicional. Según este método, Roemer obtuvo para la velocidad de la luz un valor de 3.100.000 Km./seg., muy cercano al valor actual aceptado, que es de 2,990.000 Km./seg.

TEORÍA ONDULATORIA: Las leyes de la óptica se pueden deducir a partir de una teoría de la luz más sencilla pero de menores alcances propuesta en 1678 por el físico holandés Christian Huygens.

HUYGENS Christian (1629-1695)

Esta teoría supone simplemente que la luz es un fenómeno ondulatorio y no una corriente de partículas, pongamos por caso. No dice nada de la naturaleza de las ondas y, en particular —puesto que la teoría del electromagnetismo de Maxwell no apareció sino un siglo más tarde— no da ninguna idea del carácter electromagnético de la luz.

Huygens no supo si la luz era una onda transversal o longitudinal; no supo las longitudes de onda de la luz visible, sabía poco de la velocidad de la luz. No obstante, su teoría fue una guía útil para los experimentos durante muchos años y sigue siendo útil en la actualidad para fines pedagógicos y ciertos otros fines prácticos. No debemos esperar que rinda la misma riqueza de información detallada que da la teoría electromagnética más completa de Maxwell.

La teoría de Huygens está fundada en una construcción geométrica, llamada principio de Huygens que nos permite saber dónde está un frente de onda en un momento cualquiera en el futuro si conocemos su posición actual; es: Todos los puntos de un frente de onda se pueden considerar como centros emisores de ondas esféricassecundarias. Después de un tiempo t, la nueva posición del frente de onda será la superficie tangencial a esas ondas secundarias.

Ilustraremos lo anterior con un ejemplo muy sencillo: Dado un frente de onda en una onda plana en el espacio libre, ¿en dónde estará el frente de onda al cabo de un tiempo t? De acuerdo con el principio de Huygens, consideremos varios puntos en este plano (véanse los puntos) como centros emisores de pequeñas ondas secundarias que avanzan como ondas esféricas. En un tiempo t, el radio de estas ondas esféricas es ct, siendo c la velocidad de la luz en el espacio libre.

El plano tangente a estas esferas al cabo del tiempo t está representado por de. Como era de esperarse, es paralelo al plano ab y está a una distancia ct perpendicularmente a él. Así pues, los frentes de onda planos se propagan como planos y con una velocidad c. Nótese que el método de Huygens implica una construcción tridimensional y que la figura es la intersección de esta construcción con el plano de la misma.

frente de onda de luz

Frente de Onda de Luz

Primera Ley de la Óptica

“En la reflexión el ángulo de incidencia de una onda o rayo es igual al ángulo de reflexión, ósea en este caso i=r. Ambos rayos siempre se encuentran contenidos en un mismo plano.”

Llamamos refracción de la luz al fenómeno físico que consiste en la desviación de un rayo de luz al pasar de un medio transparente a otro medio también transparente. Un ejemplo diario es cuando miramos un lapiz dentro de un vaso de agua.

Difracción de la luz

Segunda Ley de la Óptica

“El cociente entre el seno del ángulo de incidencia y el seno del ángulo de refracción es constante para todos los rayos reflactados. Todos los rayos, incidentes y reflactados se encuentran en un mismo plano”

NACE LA TEORÍA CORPUSCULAR: La teoría de Hooke se vio pronto derrotada por las ideas de Isaac Newton, quien propuso otra teoría corpuscular corregida.

En su famoso libro titulado “Óptica”, éste describió un gran número de experimentos dirigidos a explicar el comportamiento de la luzen todos sus aspectos, entre los que se destacaba la descomposición de la luz en sus distintos colores, al atravesar un prisma. De acuerdo con la teoría corpuscular, Newton explicó los diferentes colores del espectro, mediante la existencia de distintos corpúsculos.

En el curso de sus elaborados experimentos, Newton descubrió el fenómeno de la difracción y el de la interferencia. Dos rayos de luz, ambos procedentes del Sol, y convenientemente separados para que sus recorridos fuesen diferentes, producían anillos luminosos, oscuros y coloreados (llamados anillos de Newton), cuando se los hacía pasar a través de la lente de un telescopio.

Hooke había descrito antes la formación de irisaciones en las pompas de jabón, pero fue incapaz de explicar el fenómeno. Tanto la debían a la interferencia de dos ondas luminosas, de recorridos ligeramente distintos.

El fenómeno de la difracción casi destruyó la ingeniosa interpretación corpuscular. Newton había llegado a los mismos resultados que Hooke, tras llevar a cabo experimentos muy cuidadosos: una pequeña porción de luz se extendía por una región que, seguía teoría corpuscular, debía permanecer totalmente a oscuras. Este hecho era, exactamente, lo que había predicho la teoría ondulatoria de la luz debida a Hooke.

El físico holandés Christian Huygens sentó las bases más generales de esta teoría, al explicar con todo detalle la propagación de los movimientos ondulatorios. Se estableció entonces una agitada controversia entre los partidarios de una y otra teoría, que quedó de momento sin resolver, debido a la carencia de aparatos lo suficientemente exactos que proporcionasen datos experimentales decisivos.

En 1801, Thomas Young asestó un terrible golpe a la teoría corpuscular con su experimento acerca de las interferencias; según éste, se producían franjas luminosas y oscuras que sólo podían ser explicadas aceptando que la luz tenía un carácter ondulatorio. El descubrimiento del fenómeno de la polarización, debido a Augustín Fresnel, en 1816, significó un nuevo apoyo en favor de la teoría ondulatoria. Según ella, la luz polarizada estaba compuesta por ondas que vibraban en un solo plano.

Tanto las ondas sonoras como las que se forman en el agua necesitan un medio para poder propagarse. Durante todo el siglo xix se consideró que las ondas luminosas eran perturbaciones producidas en el éter, sustancia invisible que lo invadía todo, incluso el espacio “vacío”. Clerk Maxwell llevó a cabo un tratamiento matemático de las ondas luminosas, demostrando que éstas eran un tipo dé radiación electromagnética, y similares, por tanto, a las ondas de radio. Una pregunta quedaba por hacer: ¿era necesaria la existencia del éter para la propagación de las radiaciones electromagnéticas?.

En seguida se pusieron en acción numerosos dispositivos experimentales, para tratar de demostrar su existencia; entre ellos puede señalarse el de Oliver Lodge —que constaba de dos discos que giraban muy próximos—, con el que trató de verificar si el éter ejercía algún tipo de fricción. Las observaciones astronómicas sugerían que si, de verdad, existía el éter y éste envolvía la Tierra, no debía de girar con ella, pues, de otro modo, su rotación habría afectado las observaciones de los telescopios.

Los estadounidenses Michelson y Morley realizaron una serie de experimentos para determinar el retraso de la rotación del éter con respecto a la de la Tierra, encontrando que era igual a cero. El éter, por tanto, permanecía estacionario, o no existía, o la luz se comportaba de un modo p’eculiar. De esta forma se llegó a la conclusión de que esta sustancia tan tenue, que tanta resistencia había opuesto a ser detectada, no era más que un ente hipotético.

El éter era una complicación innecesaria. La luz se comportaba de un modo peculiar cuando se trataba de medir su velocidad, ya que mantenía una propagación siempre igual. Este resultado condujo a Albert Einstein a formular su teoría de la relatividad, basada en la constancia de la velocidad de la luz.

La idea corpuscular es quizá la mejor forma de representarnos un rayo de luz. Los corpúsculos viajan en línea recta, ya que tienden siempre a desplazarse entre dos puntos por el camino más corto posible. Los cuerpos muy calientes, como el Sol o el filamento de una lampina eléctrica, emitirían un chorro de diminutas partícula. Los demás cuepos se ven debido a que reflejan algunos de los corpúsculos que los golpean.

El cuerpo humano no emite corpúsculos luminosos propios, pero se hace visible cuando refleja los corpúsculos en los ojos de las personas que están mirándolo. De acuerdo con la teoría corpuscular, toda la energía luminosa que llega a la Tierra, procedente del Sol, es transportada por corpúsculos.

Las teorías modernas sobre la naturaleza de la luz sugieren que es, en realidad, un conjunto de diminutas partículas emitidas por cuerpos calientes, como el Sol. Pero existe una sutil diferencia entre la moderna partícula luminosa, llamada fotón, y la versión antigua, el corpúsculo, consistente en que el fotón no transporta energía, sino que es energía.

Podemos pensar en un fotón como en un paquete de energía. Es diferente a todas las demás clases de energía, ya que existe sólo en movimiento. Cuando se desplaza a sus velocidades normales, aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo, los fotones se comportan como un trozo ordinario de materia. Pueden entrar en colisión con partículas, tales como electrones y protones, y desviarlos, del mismo modo que si fueran partículas normales.

En los fotómetros fotoeléctricos, empleados en fotografía;, los fotones que golpean un trozo de metal sensible a la luz liberan electrones de él. Estos electrones forman una corriente eléctrica que mueve una aguja, indicando la intensidad de la luz. Se ha descubierto que un fotón libera un electrón.

Los electrones son partículas y se liberan por los fotones que se comportan como partículas. Isaac Newton fue defensor de la vieja teoría corpuscular, la cual, debido a su influencia, dominó durante el siglo XVIII. La teoría moderna de los fotones fue consecuencia del trabajo de Alberto Einstein sobre el efecto fotoeléctrico, en el año 1905.

Sigamos ahora con esta nueva visión física del fenómeno.

NUEVA VISIÓN CORPUSCULAR: EINSTEIN Y LOS CUANTOS DE LUZ (los fotones)
Cuando la luz choca con una superficie metálica sensible provoca un desprendimiento de electrones. En 1905, Alberto Einstein, examinando ese efecto (efecto fotoeléctrico), llegó a la conclusión de que las cosas sucedían como si la luz estuviese compuesta de pequeñas partículas (posteriormente denominadas cuantos).

albert einstein

Cada cuanto de luz provocaba la liberación de un electrón. Con ello se volvía de nuevo a los postulados de la teoría corpuscular. En el segundo decenio de nuestro siglo, Louis de Broglie propuso una arriesgada teoría: la luz posee una doble personalidad: unas veces se comporta como ondas y otras como partículas.

Broglie Louis

La teoría actualmente aceptada sugiere que la luz es algo aún más indefinido. Su comportamiento es regido por leyes estadísticas (mecánica ondulatoria). Para demostrarlo, podemos, por ejemplo, utilizar el experimento de Young sobre la formación de las interferencias, sólo que, en este caso, se emplea un haz luminoso de intensidad muy débil. Haciéndolo pasar a través de dos aberturas convenientemente situadas, se hace llegar la luz a una placa fotográfica.

En principio, hemos de esperar que cada cuanto de luz que llegue a la placa ennegrecerá una molécula de la emulsión que la recubre. Si el haz luminoso es lo suficientemente débil, al comienzo de la operación parece como si los electrones que llegan a la placa pudieran chocar con cualquier parte de ella; pero esto es algo muy fortuito.

A medida que pasa el tiempo, sin embargo, puede verse como las partes mas ennegredecidas van concentrándose gradualmente. Estas zonas son, precisamente, aquellas donde nan de producirse las franjas luminosas de interferencia. Según las modernas teorías, estas zonas son las que tienen mayor probabilidad de ser alcanzadas por la luz, de manera que sólo cuando el número de cuantos que llegan a la placa es suficientemente grande, las teorías estadísticas alcanzan el mismo resultado que las teorías clásicas.

Fuente Consultada:
FISICA I Resnick-Holliday
TECNIRAMA Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología

Leyes de la Teoría Atómica Masa Atómica Mol N° de Avogadro

CONCEPTOS BÁSICOS DE LA TEORÍA TÓMICA: ELEMENTO Y COMPUESTO QUÍMICO, LEYES  FUNDAMENTALES, MASA ATÓMICA, MOL E HIPÓTESIS DE AVOGADRO

Pocas sustancias extraídas de la tierra pueden utilizarse sin elaboración previa. Los 92 elementos puros que las componen se combinan entre sí de diversos modos. La industria procura separar las sustancias naturales en sus componentes fundamentales y volver a unirlos formando combinaciones más útiles. La civilización actual sólo fue posible cuando los químicos descubrieron cómo lograrlo.

El montoncito de azufre de abajo representa una de las pocas sustancias halladas en la naturaleza cuyos átomos son de la misma clase. El azufre es un elemento. Existen 92 de ellos y además hay 11 obtenidos artificialmente.

azufre

La enorme mayoría de las sustancias puras son combinaciones de dos o más elementos químicos y reciben el nombre de compuestos. ¿Cómo se unen los elementos entre sí? Para poder separar los compuestos en sus elementos y hacerlos combinar nuevamente, los químicos tuvieron que encontrar la respuesta a esta pregunta.

Se ha descubierto que cuando dos elementos químicos se combinan, los átomos de uno se unen a los del otro. Un átomo, que es la más pequeña porción posible de un elemento, consiste en un núcleo central rodeado por uno o más electrones, sumamente pequeños, que giran a su alrededor como los planetas en torno al Sol.

atomo interno

Los electrones desempeñan un papel esencial en la unión de los átomos. Dos átomos se combinan cuando comparten sus electrones exteriores, que entonces giran alrededor de ambos núcleos. Se llama molécula a esta combinación de átomos (aunque no es necesario que sean precisamente dos). Hay “macromoléculas” formadas por muchos átomos, como las de las proteínas, el caucho, los plásticos y las fibras textiles naturales o sintéticas.

En  la figura de abajo se muestra un átomo de carbono (medio) y otro de oxígeno. Se puede hacer que dos átomos de oxígeno compartan sus electrones exteriores con un átomo de carbono.

atomos de carbono y oxigeno

El resultado de esta combinación es una molécula de bióxido de carbono o anhídrido carbónico. Al combinarse, los átomos pierden por completo sus propiedades distintivas. La molécula es diferente de las dos clases de átomos que la componen.

LAS  BASES DE  LA TEORÍA ATÓMICA
Juan Dalton marca la génesis de la primera teoría atómica moderna: la idea de un átomo específico para cada elemento químico. Dalton (1766-1844) fue el primero que fundó sus teorías sobre los resultados de sus experimentos. En esta época se había llegado a la conclusión de que la materia consistía de varios elementos simples que, al unirse entre sí, formaban sustancias químicas complicadas.

dalton teoria atomica

Dalton afirmó que cada elemento consistía de muchos átomos idénticos entre si, pero diferentes de los de los ctros elementos; v que todos los átomos eran indivisibles. Dalton comprendió que los átomos de los distintos elementos se combinaban entre sí de modo especial. Los compuestos químicos construidos de este modo siempre contienen los mismos átomos en el mismo orden y proporción. Preparó un “código” en base a símbolos gráficos que utilizaba para representar la fórmula o “receta” por el peso de los diferentes compuestos químicos.

CONCEPTO DE ELEMENTO QUÍMICO, COMPUESTO Y MEZCLA: Se llama elemento químico a aquella sustancia cuyos átomos son todos de la misma clase (azufre, carbono, oxígeno, litio, calcio, etc.). Pero esto no es lo común, porque los átomos tienen gran tendencia a unirse entre sí, sea con átomos de la misma naturaleza, sea con átomos diferentes.  Muchos elementos son metales como el oro, pero otros como el azufre o el fósforo no lo son; los hay sólidos, los hay líquidos, los hay gaseosos. La química estudia a fondo y explica todas estas propiedades.

Los compuestos son sustancias formadas por dos o más elementos diferentes. Estos elementos no están simplemente mezclados; cada átomo de uno de ellos está atado fuertemente a otro o a otros átomos de elementos distintos, de modo que forma otra clase de sustancia.

El agua es un buen ejemplo, porque consiste en dos átomos de hidrógeno unidos a un átomo de oxígeno, de ahí su fórmula H2O. Y el agua es un líquido a pesar de que el hidrógeno y el oxígeno son gases. La menor partícula imaginable de  un compuesto se llama molécula y siempre contiene exactamente los átomos que le corresponden, en la proporción debida.

Ahora bien, ocurre que no todos los átomos tienen el mismo peso; los hay livianos, los hay pesados. De allí que cuando descomponemos una combinación de elementos obtenemos relaciones que no siempre son simples, pero que se vuelven muy sencillas cuando tenemos en cuenta los pesos particulares de los átomos.

Lo que debe tenerse bien en cuenta es que una molécula es totalmente distinta de los elementos que contiene y que éstos, al unirse los átomos, pierden sus propiedades individuales, es decir, el comportamiento típico que permite reconocerlos.

Las mezclas son simplemente elementos, o compuestos, o ambos, reunidos, en proporciones cualesquiera. Poseen las propiedades de sus ingredientes y pueden generalmente ser separados por medios muy sencillos. El barro, p. ej., es una mezcla de tierra y de agua; el aire es una mezcla de nitrógeno y oxígeno. Las  mezclas no son nuevas clases de sustancias.

Introduciendonos mas científicamente en el tema, debemos decir que hay dos leyes fundamentales de la química que rigen las reacciones quimicas entre elementos químicos y sustancias (moléculas), una es la llamada “conservación de la masa” y la otra la “ley de las proporciones definidas” que dicen:

1-Ley de la Conservación de la Masa: “En todas las reacciones químicas se cumple que la suma de las masas de las sustancias con las que se inicia una reacción química es igual a la suma de las masas de las sustancias que resultan de ella (ley de conservación de la masa para las reacciones químicas)”.

2-Ley de las Proporciones Definidas: “Cuando dos o más elementos químicos se combinan para formar un determinado compuesto, lo hacen según una relación constante entre sus masas”.

De esta última también se desprende que: Inversamente, cuando un determinado compuesto se separa en los elementos que lo componen, las masas de estos elementos se encuentran en una relación constante que es independiente de la fuente de procedencia del compuesto o del modo en que haya sido preparado.

Explicación de Ejemplo: Como la “receta química” o fórmula del anhídrido carbónico es CO2, es decir, un átomo de carbono y dos de oxigeno, podríamos pensar que dos terceras partes de su peso son de oxígeno y el tercio restante de carbono, osea aproximadamente 30 gr. de oxígeno y 14 de carbono, pero no es así.

Si descomponemos 44 gr. de anhídrido carbónico obtendremos 32 gr. de oxígeno y solamente 12 de carbono. La explicación consiste en que los distintos átomostienen pesos atómicos diferentes. El carbono es más liviano que el oxígeno. Prácticamente todo el peso del átomo está concentrado en el núcleo (protones+neutrones).

El núcleo del átomo de hidrógeno (el más liviano) es una partícula simple llamada protón; el núcleo de cualquier otro átomo es una mezcla de dos tipos de partículas: protones y neutrones. Los pesos de ambas son similares, pero mientras el protón lleva una carga eléctrica positiva, el neutrón no posee carga alguna.

El núcleo de un átomo de oxígeno contiene 8 protones y 8 neutrones o sea 16 partículas, por lo que es 16 veces más pesado que el átomo de hidrógeno. Como el peso real de cualquier átomo es increíblemente pequeño, se prefiere utilizar una escala de pesos completamente diferente, cuya unidad es el protón. Así, el átomo de oxígeno con sus 16 partículas pesa 16 unidades. El carbono posee 12 partículas (12 unidades) en el núcleo: su “peso atómico” es 12.

Se entiende que 16 gramos de oxígeno contendrán el mismo número de átomos que 12 gramos de carbono, puesto que la proporción de los pesos en gramos es la misma que la de los átomos individuales. Como la fórmula del anhídrido carbónico exige el doble de átomos de oxígeno que de carbono, serán necesarios 2 x 16 — 32 gr. de oxígeno. Combinándolos con los 12 gr. de carbono obtendremos 12 gr. + 32 gr. = 44 gr. de anhídrido carbónico.

Veamos otro ejemplo: El gas llamado bióxido de azufre o anhídrido sulfuroso (SO2), que se produce cuando se quema azufre, es decir, cuando el azufre se combina con el oxígeno. Su “receta” o fórmula es un átomo de azufre por cada dos átomos de oxígeno, de modo que si queremos producirlo quemando directamente azufre én oxígeno deberemos disponer un átomo o medida de azufre por cada dos de oxígeno.

Ya sabemos que dos medidas de oxígeno equivalen a 32 gr: Como el peso atómico del azufre es 32, una medida de azufre equivaldrá a 32 gr. El resultado es 32 gr.+ 32 gr. = 64 gr. de anhídrido sulfuroso, de fórmula SO2. Si colocásemos demasiado azufre o demasiado oxígeno, luego del experimento el excedente quedaría sin utilizar.

LEYES DE LA TEORÍA ATÓMICA: Con lo que hemos visto hasta el momento somos capaces de decidir si una sustancia es un elemento químico, un compuesto químico o una mezcla.

También podemos calcular la cantidad de reactivos que necesitamos combinar para obtener una cierta cantidad de producto. Sin embargo, todavía no disponemos de una teoría que sea capaz de explicar todos estos conocimientos.

Esta teoría, conocida como teoría atómica, fue enunciada, en los primeros años del siglo XIX. por el químico inglés John Dalton, aunque sería modificada posteriormente gracias a las aportaciones del químico italiano Amadeo Avogadro. Sus ideas principales se pueden resumir de la siguiente manera:

a)  La materia es discontinua. Es decir, los cuerpos están formados por partículas independientes llamadas átomos.

b)  Existen distintos tipos de átomos. Un elemento químico es una sustancia formada por un solo tipo de átomos. Los átomos de un determinado elemento químico son iguales entre sí, pero son distintos de los átomos de los restantes elementos.

c)  Una molécula es la parte más pequeña de una sustancia pura (o compuesto) capaz de existencia individual estable. Unas moléculas se diferencian de otras por el número y tipo de los átomos que las forman, así como por la manera en la que dichos átomos están colocados.

Una sustancia pura es una sustancia formada por un solo tipo de moléculas. Dicho de otro modo, las moléculas de una sustancia pura son iguales entre sí. pero son distintas de las moléculas de las restantes sustancias puras.

d)   Las moléculas pueden estar formadas por un solo átomo (moléculas monoatómicas), pero lo más frecuente es que estén formadas por dos o más átomos, que pueden ser del mismo o de distinto tipo.

Si las moléculas de una sustancia pura son monoatómicas o contienen átomos del mismo tipo, la sustancia es un elemento químico; en caso contrario, la sustancia es un compuesto.

Un compuesto químico es una sustancia pura cuyas moléculas
están formadas por dos o más tipos de átomos.

LAS REACCIONES QUÍMICAS: En el transcurso de la reacción, los átomos no se destruyen ni se transforman en átomos de otro elemento, sino que se organizan de un modo diferente. Tampoco se crean nuevos átomos de la nada; por tanto, la cantidad total de átomos de cada tipo se mantiene constante durante toda la reacción, lo que explica que la masa de las sustancias con las que se inició la reacción sea igual a la masa de las sustancias que se obtienen al final de la misma. Esto explica la ley de conservación de la masa.

Puesto que todas las moléculas de un compuesto químico son iguales (tienen el mismo número y tipo de átomos dispuestos de la misma manera), la relación entre las masas de los elementos que forman el compuesto siempre será la misma, independientemente de la cantidad de compuesto que se analice. Esto explica la ley de las proporciones definidas

Fórmulas químicas:  La Química ha encontrado que es muy conveniente expresar la composición de una sustancia mediante fórmulas.

Las sustancias puras se representan mediante fórmulas:
Las fórmulas se construyen con los símbolos de los elementos que componen la sustancia y con números que indican la cantidad de átomos de cada elemento que hay en cada molécula de dicha sustancia. Por ejemplo:

•   La fórmula del sulfato de calcio es CaS04. lo que significa que cada molécula de sulfato de calcio contiene un átomo de calcio, un átomo de azufre y cuatro átomos de oxígeno.

•   La fórmula del hidróxido de calcio es Ca(OH)2, lo que significa que una molécula de hidróxido de calcio contiene un átomo de calcio, dos átomos de oxígeno y dos átomos de hidrógeno.

MASAS ATÓMICA Y MOLECULARES:
La masa de los átomos es muy pequeña. Nuestras balanzas no sirven para determinar directamente la masa de un átomo, y las unidades de medida que solemos manejar (kilogramos, gramos, miligramos) son demasiado grandes para que nos sean de utilidad.

¿Cómo es posible averiguar la masa de los átomos y cuáles son las unidades más convenientes para expresarla?
Los químicos miden la masa de los átomos y las moléculas en unidades de masa atómica (u).

Una unidad de masa atómica es aproximadamente igual a la masa de un átomo de hidrógeno. (Hoy en día, la comunidad científica acepta una definición más precisa, aunque la definición anterior es suficiente para nuestros propósitos.)

Si aceptamos que la masa del átomo de hidrógeno es igual a la unidad, cuando decimos que la masa de un átomo de oxígeno es de 16 unidades de masa atómica, lo que en realidad estamos indicando es que la masa del átomo de oxígeno es 16 veces mayor que la masa del átomo de hidrógeno.

Análogamente, si decimos que la masa de una molécula de agua es de 18 unidades de masa atómica, lo que queremos decir es que la masa de una molécula de agua es 18 veces mayor que la masa de un átomo de hidrógeno.

¿Cómo es posible comparar la masa de partículas tan pequeñas como los átomos o las moléculas? La clave de esta comparación se encuentra en la hipótesis de Avogadro.

LA  LEY DE AVOGADRO: Dalton no sabía cuántos átomos de los distintos elementos formaban un compuesto en particular. La respuesta, empero, no tardaría en llegar. En 1811 Amadeo Avogadro, profesor italiano, estableció su importante “ley”: “Si colocamos varios gases en recipientes del mismo tamaño, a igual presión y temperatura, todos los recipientes contendrán igual número de partículas de gas”.

Esto hace posible, pesando les diferentes gases, comprobar que los átomos de uno tienen peso distinto al de otro. Conocidos los pesos relativos de los átomos individuales de, digamos, el hidrógeno y el oxígeno, es posible afirmar (usando las recetas de Dalton) que dos átomos de hidrógeno se combinan con uno de oxígeno para formar una molécula de agua (H2O), un compuesto. La idea de que los átomos se combinan según proporciones fijas es la base de toda la química moderna, lo que ya hemos hablado.

masa atomica

Esta hipótesis, que fue enunciada en 1813 por el físico italiano Amadeo Avogadro, afirma que en volúmenes iguales de todos los gases, medidos en las mismas condiciones de presión y temperatura, hay el mismo número de moléculas. Por ejemplo, un litro de oxígeno y un litro de dióxido de carbono, medidos ambos en las mismas condiciones de presión y temperatura, contienen el mismo número de moléculas.

En base a esta ley, se comenzó a comparar las masas de dos moléculas distintas, sin necesidad de saber cuantovalen exactamente dichas masas. Si comparamos un litro de hidrógeno gaseoso y un litro de nitrógeno gaseoso, bajo las mismas condiciones de temperatura y presión, observaremos que el volumen de nitrógeno pesa 14 veces mas que el de hidrógeno, y como ambos volumenes tienen el mismo numero de moléculas, se puede concluir que el peso o masa atómica del nitrogeno es 14 veces la del hidrógeno.

A continuación se muestra una tabla de masa atómica para algunos elementos:

tabla de pesos atomicos

Ejemplo: El ácido sulfúrico (S04H2) está formado por los elementos azufre (S: átomo gramo 32 g), oxígeno (O: átomo gramo 16 g) e hidrógeno (H: átomo gramo 1,0 g). La Química dice que la fórmula de esta sustancia es S04H2 con lo cual afirma que cada molécula de este ácido tiene un átomo gramo de azufre, 4 átomos gramo de oxígeno y 2 átomos gramo de hidrógeno (cuando el número de átomos gramo es la unidad no se escribe ningún subíndice).

Además, de acuerdo con el significado completo de los símbolos, la fórmula S04H2, representa una masa 1 x 32 + 4 x 16 + 2 x 1,0 = 98 g. La masa representada, de este modo, por la fórmula, se llama masa de la fórmula. De acuerdo con esto, la fórmula del ácido sulfúrico nos dice que en 98 g de esta sustancia hay 32 g de azufre, 64 g de oxígeno y 2,0 g de hidrógeno.

A continuación se muestran fórmulas de algunas sustancias muy comunes, juntamente con las masas de sus fórmulas, que puedes calcularla usando la tabla superior de los pesos atómicos.

Nombre de la Sustancia                                               Fólmula Química                                     Masa
Agua H2O 18
Hidrógeno H2 2,0
Cloruro de hidrógeno ClH 36,5
Oxígeno O2 32,0
Ozono O3 48,0
Dióxido de azufre SO2 64
Trióxido de azufre SO3 80
Ácido sulfúrico S04H2 98
Amoníaco NH3 17
Pentóxido de fósforo P2O5 142
Trióxido de fósforo P2O3 110
Dióxido de carbono CO2 44
Trióxido de aluminio Al2O3 102
Óxido de calcio CaO 56
Carbonato de calcio C03Ca 100
Óxido cúprico OCu 80
Óxido ferroso OFe 72
Óxido férrico 03Fe2 160
Óxido mercúrico OHg 216
Hidróxido de potasit) KOH 56
Hidróxido de sodio NaOH 40
Clorato de potasio Cl03K 123
Cloruro de sodio CINa 58

EL MOL: Los químicos han definido una unidad muy conveniente para comparar la cantidad de partículas que contienen las muestras de sustancias con las que trabajan. Esta unidad recibe el nombre de mol y representa un número definido de moléculas, átomos, iones, electrones, etc.

De la definición de mol se desprende que el mol de una sustancia pura contiene exactamente el mismo número de moléculas que el mol de otra sustancia pura cualquiera.

Es decir, un mol de metano contiene las mismas moléculas que un mol de ácido sulfúrico, un mol de hidrógeno, etc.
Este número, el número de partículas que contiene un mol, recibe el nombre de número de Avogadro y se representa por NA.

El número de Avogadro tiene un valor de:
NA = 6,02 • 10²³ moléculas/mol

Conocido este valor, se puede calcular el número de moléculas que contiene una muestra cualquiera de una sustancia pura. Por ejemplo, un mol de agua equivale a 18 g de este compuesto. Por tanto, un litro de agua (1.000 g de agua) equivaldrá a 1.000/18 = 55,55 moles. En consecuencia, el número ¿e moléculas que contiene un litro de agua será:

 55,55 moles • 6,02 • 10²³ moléculas/mol = 3,34 • 10²5 moléculas

Hemos definido el mol de tal manera que las masas de los moles de las sustancias se encuentran en la misma relación numérica que las masas de las moléculas de dichas sustancias. Esto tiene una importante consecuencia:

Para medir el mol de una sustancia pura tendremos que tomar tantos gramos de la sustancia como unidades de masa atómica tiene su molécula.

Por ejemplo, como la masa de la molécula de agua es de 18 u, para tener un mol de agua será necesario disponer de 18 gramos de agua; como la masa de la molécula de ácido sulfúrico es de 98 u, para tener un mol de ácido sulfúrico será necesario disponer de 98 gramos de ácido sulfúrico; etc.

EJEMPLO: Sabiendo que la masa atómica del carbono es 12 y la del oxígeno es 16, ¿cuál es la masa molecular del dióxido de carbono? ¿Cuántos moles, moléculas y átom de oxígeno habrá en 132 g de dicho compuesto? ¿Qué volumen ocuparán 2 mi de C02 en en.?

La masa molecular del dióxido de carbono, cuya fórmula es CO2, será la masa atómica del carbono más el doble de la masa atómica del oxígeno: Pm = 12 + 16 x 2 = 44 g/mol

Para calcular la cantidad de sustancia empleamos la relación:

n =m/Pm=132/44= 3 moles de dióxido de carbono

El número de moléculas lo calculamos multiplicando la cantidad de sustancia por el núme de Avogadro:

N.° de moléculas = 3 x 6,022 • 10²³ = 1,807 • 10²4 moléculas de CO2

Como cada molécula de dióxido de carbono tiene dos átomos de oxígeno, el número de átomos de este elemento será el doble que el de moléculas, es decir:

2 x 1,807 • 10²4 = 3,614 • 10²4 átomos de O2

Un mol de cualquier gas en en condiciones normales ocupa 22,4 l.

Por tanto, dos moles ocuparán: 2 • 22,4 = 44,8 l. de CO2

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA Enciclopedia de la Tecnología N°2
Físico-Química Secundaria Santillana Escudero-Lauzurica-Pascual-Pastor
Elementos de Física y Química Carlos Prelat Editorial Estrada

Fundadores de la Quimica Moderna Lavoisier Boyle Grandes Quimicos

Fundadores de la Química Moderna Lavoisier y Boyle

La razón de que la química tardara tanto en hacer su propia revolución se debió al sujeto de su materia. Las pruebas que los astrónomos necesitaban las tenían ante sus ojos. Incluso sin la ayuda de un telescopio, Tycho Brahe fue capaz de acumular datos sobre los planetas que más tarde permitieron a Kepler deducir sus leyes de los movimientos planetarios.

Con su ayuda, Galileo pudo observar  los movimientos de los satélites de Júpiter. Y cuando utilizó su plano inclinado para experimentar con las leyes que rigen la caída de los cuerpos, se sirvió nuevamente de sus ojos para llegar a una verdad subyacente. Cuando Newton combinó las leyes de Galileo y de Kepler para formular su ley de la gravitación universal, aplicó el poder de su mente a las pruebas que veían sus ojos.

Los químicos no tenían tanta suerte: los hechos en química eran invisibles. Incluso el microscopio, que abrió nuevos mundos a los biólogos, le servía de muy poco a la química; revelaba estructuras desconocidas hasta ese momento y extrañas nuevas formas de vida, pero no ofrecía ninguna pista sobre la naturaleza de los materiales que las componían. Era perfectamente razonable, si uno se dejaba guiar por las apariencias, tratar el agua como un elemento igual que el oro o el azufre.

Observando el agua no hay manera de saber que es una combinación de dos gases o, mirando el aire, que es la mezcla de uno de esos gases y de un tercero; no importa que el gas común a los dos, al aire y al agua, esconda el secreto del fuego. Se necesitó un siglo de experimentos, del tipo defendido por Boyle, para que la química pasara de ser una investigación mágica a una ciencia respetable. Y gran parte de ese tiempo se dedicó a perseguir una quimera: la búsqueda de un «elemento» —el flogisto— que no existía.

DESDE STAHL HASTA LAVOISIER: Hacia 1720, las ideas teóricas de los químicos no se diferenciaban mucho de las que habían animado a PARACELSO. En cambio, hacia 1820 se habían vuelto, en sus rasgos esenciales, semejantes a las que profesamos hoy. Estos cien años, de los cuales la mayor parte pertenecen al siglo que estamos historiando, representan, pues, el período de la laboriosa gestación y del nacimiento de la química moderna.

Al igual que ARISTÓTELES, en los umbrales del siglo XVIII, los químicos consideraban el agua y el aire corno elementos y ensayaban describir las reacciones con la ayuda de principios marcadamente vitalistas. Las lecciones de BOYLE, con su clara concepción sobre el elemento químico, estaban olvidadas, y la teoría del flogisto, desarrollada por STAHL, sirvió para interpretar una gran parte de los fenómenos experimentales. (GEORG ERNST STAHL (1660-1734), médico del rey de Prusia, popularizó las ideas de su maestro JOHANN J. BECHER, dándoles forma más doctrinal.

Cuando los cuerpos, enseñó, arden o se calcinan, escapa de ellos un elemento vital, un principio ígneo, elflogisto; cuando se recupera por reducción la sustancia original, el flogisto es incorporado de nuevo al cuerpo. Los metales, que son cuerpos compuestos, pierden su flogisto al calentarse, convirtiéndose en cal metálica (óxido), pero basta calentar la cal con carbón u otro cuerpo rico en flogisto para ver regenerarse el metal original.

Por supuesto, STAHL no ignora que la combustión exige la presencia del aire, sin embargo su papel, aunque importante, es según STAHL, pasivo: en el vacío, el flogisto no puede separarse del cuerpo, y el aire es el que permite su escape, recogiéndolo. Sin duda, después de las investigaciones de MAYOW y BOYLE se sabía que los metales al quemarse aumentan de peso, hecho cardinal que los flogicistas se vieron obligados a ignorar o atribuir al flogisto un peso negativo, cosa que hicieron en efecto los más ortodoxos de sus filas. A pesar de todo, la teoría de STAHL, puramente cualitativa, que presentaba la realidad al revés, tiene el innegable mérito de haber unificado los fenómenos de calcinación y combustión que el siglo anterior todavía separaba.

La mayor parte de los grandes químicos de la época se adhirieron a la doctrina flogística, lo que, sin embargo, no les impidió realizar descubrimientos fundamentales. El inglés STEPHEN HALFS (1677-1761) creó los primeros dispositivos para recoger gases y preparó varios de éstos, pero sin reconocer las diferencias químicas entre las sustancias aeriformes. Pero JOSEPH BLACK, de quien ya hemos hablado, descubrió que el “aire fijo” —el anhídrido carbónico— posee propiedades muy distintas de las del aire común, y el inglés HENRY CAVENDISH (1731-1810), filósofo excéntrico y experimentador de primera magnitud, aisló y estudió el “aire inflamable” —el hidrógeno de hoy—, encontrando con el aire ordinario forma una mezcla explosiva.

El boticario sueco KARL WILHELM SCHEELE (1742-1786) e, pendientemente, el teólogo unitariano JOSEPH PRIESTLEY (1733-1804) obtuvieron, por calentamiento de óxido rojo de me y de otros óxidos, el “aire de fuego” o “aire desflogisticado”  decir, el oxígeno de nuestra nomenclatura. PRIESTLEY estableció con toda claridad que el oxígeno mantiene la combustión  y que la presencia de oxígeno es indispensable para la respiración de los seres vivientes.

Las investigaciones de CAVE SCHEELE y PRIESTLEY se entrecruzan y se completan. Al quemar “aire inflamable” en “aire desflogisticado” -esto es, hidrogeno en oxígeno—, CAVENDISH muestra que el producto de la combustión es agua. Si la proporción volumétrica del oxígeno y del hidrógeno es de 1 a 2, ambos gases, comprueba CAVENDISH, desaparecen para formar un peso de agua igual a la su los pesos de los dos gases.

Por otra parte, los experimentos de SCHEELE y de PRIESTLEY dejan fuera de duda que el aire es una mezcla de dos  gases. Así, agua y aire —dos “elementos aristotélicos”. terminan por revelarse cuerpos compuestos.

SCHEELE realizó un número extraordinario de hallazgos: descubrió la barita, el magnesio, el cloro; obtuvo muchos ácidos orgánicos e inorgánicos. La glicerina, la aldehída y la caseína se agregan a la sorprendente serie de sus descubrimientos.

Estos éxitos se acumularon hacia 1780 y enriquecieron incomparablemente el patrimonio de los conocimientos químicos de la humanidad. Sin embargo, todos estos grandes experimentadores mantuvieron la doctrina de STAHL. Revisar la teoría del flogisto y el concepto cardinal del elemento bajo la nueva luz de los conocimientos adquiridos, fue obra de LAVOISIER.

LAVOISIER: Al sintetizar los descubrimientos de sus predecesores, el químico francés ANTOINE LAURENT LAVOISIER (1743-1794) se atribuyó a veces laureles ajenos. La vanidad, que le hacía olvidar lo que debía a otros, echa sin duda sombras sobre su carácter, pero no disminuye sus auténticos méritos. Repitió cuidadosamente los experimentos de PRIESTLEY y CAVENDISH, probó que el aire es una mezcla de nitrógeno y oxígeno y que el agua es un compuesto de oxígeno e hidrógeno; demostró que en todos los casos de combustión el oxígeno se combina con la materia quemada Sostiene, pues, lo contrario de lo postulado por la doctrina de STAHL, según la cual la materia, en lugar de ganar, pierde una sustancia en la combustión. Balanza en mano, Lavoisier probó el aumento de peso.

De la explicación de las reacciones, LAVOISIER eliminó los entes inverificables e imaginarios para introducir el criterio cuantitativo, la determinación de los pesos, antes y después de la transformación Este criterio desde entonces será la guía suprema en la interpretación de los fenómenos químicos. Para realizar su gran révolution chimique no tuvo necesidad de invocar nuevos principios; le bastó recurrir al antiguo axioma de la conservación de la materia, para establecer lo que el buen sentido siempre había sugerido: “El peso del compuesto en las reacciones, es igual a la suma de los pesos de los componentes” .

A esta verdad agrega otra que el buen sentido no podía adivinar: “Los elementos siguen subsistiendo a través de todas las composiciones y descomposiciones”.

Sin duda, largo tiempo antes, BOYLE había formulado el concepto de elemento, mas no había dado una lista de las sustancias elementales, y los hechos empíricos a su disposición no bastaban para imponer a los investigadores la nueva noción. Con LAVOISIER llegó ese momento crucial en la historia de la química: definió los elementos como los últimos términos de la eficacia del análisis, como sustancias simples, que no podemos suponer compuestas hasta que “la experiencia nos demuestre que en realidad lo son”. Su célebre tabla de elementos, publicada en 1789, comprende 33 sustancias, de las cuales la gran mayoría todavía siguen siendo indescomponibles.

Todo el mundo conoce el trágico fin de LAVOISIER. Era uno de los fermiers généraux, arrendatarios de impuestos, y su Posición social lo expuso durante la Revolución francesa al odio popular. Condenado a la pena capital, fue enviado a la guillotina. “La República no necesita sabios”, dijo el juez.

Lorenzon Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

LORENZON

“A mí lo que me preocupa son los comentarios malintencionados”, dijo Lorenzón mientras se rascaba obsesivamente la testa.

“No te aflijas”, le contesté, “acordate de Bermúdez. Todo el mundo lo acusaba del asunto de la ferretería y, al final, resultó ser inocente”.

“Sí, pero terminó ahorcándose”, insistió Lorenzón con tono sarcástico.

Nos sentamos a la mesita del rincón desde donde, casi ocultos, podíamos campanear todo el movimiento del Bar de los gallegos. Las luces bajas y amarillentas de las mesas de billar formaban triángulos truncos que parecían apoyarse en el paño verde y contener entre sus definidas paredes, espesas masas de un humo perezoso y azul que ascendía en cámara lenta y sólo se agitaba espasmódicamente cuando un jugador penetraba en la campana de luz para ejecutar una carambola difícil.

Un bafle de madera aglomerada colgaba sobre nuestras cabezas y nos obligaba a hablar a los gritos.

“Ahí viene”, dijo Lorenzón casi resignado.

Lucrecia entró al Bar como si saliera a la pasarela y enfiló directamente hacia nosotros, ignorando olímpicamente las miradas babosas que le bañaban el cuerpo de sílfide.

Atiné a sacarle una silla de manera tan torpe que se me cayeron los anteojos al inclinarme.

Lucrecia, por supuesto, eligió otra y se sentó con una sonrisa

burlona y casi imperceptible, dejándome desairado y en ridículo tanteando el suelo mugriento.

“Y entonces?”, nos dijo sin más.

Lorenzón boqueaba como un pescado fuera del agua y se rascaba la cabeza de tal manera que me dolía a mí.

Lucrecia encendió un cigarrillo tan fino y largo como sus femeninos dedos de aguja.- Aspiró profundamente y se tomó todo el tiempo del mundo en exhalar divertida y con un mohín encantador y perverso el humo, mirando hacia el techo.

Después, sólo después, nos miró a los ojos, haciéndonos desviar la vista como temerosos de sufrir una súbita y ardiente ceguera.

Miré de manera cobarde a Lorenzón. Seguía  mudo.

“¿Tomás algo?”, se me ocurrió decir en otro arranque de torpeza caballeresca.

El mozo -que obviamente ya sabía lo que siempre se servía Lucrecia-  estaba parado cual estatua con la margarita de rigor. Me miró de reojo como a un principiante y con una sonrisa cortés,  le dejó el trago sobre la mesa.

” ¿Y entonces?”, volvió a cargar con divertida -para ella- crueldad.

“Mirá Lucrecia”… comenzó Lorenzón, “Lo que pasa es que yo … nosotros… vos sabés…”.

“¿Que?”.

“…”

“Dale. ¿Que es lo que yo sé?”

“Que no es algo tan fácil. Que no se si voy a poder.”

“Pero a eso ya me lo dijiste la semana pasada. Para eso esperamos hasta hoy”, dijo Lucrecia más concentrada en revolver lentamente el sorbette en el vaso, que en sus sufrientes interlocutores.

“Lo que pasa es que Lorenzón…”, intenté salvarlo.

“Y vos, de qué la jugás?”,  me cortó con una sonrisa helada.

“No. Yo lo acompaño nomás. Yo, nada que ver. Pasaba y él me contó”.

Perdí la vista en el piso y sentí la mirada de Lorenzón, como la de un náufrago al que acababa de soltar la mano, vencido por la tempestad. Permanecí mudo y atormentado por mi cobardía durante los infinitos minutos que duró la conversación.

Lucrecia, se levantó deslizándonos un “chau” cargado de sensual desprecio y la vi alejarse abriéndose paso sin necesidad de pedir permiso entre los parroquianos que se hacían a un lado en un silencio libidinoso.

Escuché a Lorenzón a mi lado, meterse apurado los últimos tragos de cerveza. No me atreví a mirarlo y sé que ya tampoco me veía. Oí el ruido del grueso vaso de vidrio apoyándose contra la mesita, el arrastrarse de su silla al levantarse y algunos pasos de su retirada que hasta hoy me retumban en la cabeza como tambores de orquesta.

Me quedé solo con mi infierno mental de culpas e imágenes mirando el suelo no sé cuánto tiempo. Solamente levanté la vista cuando el mozo me dijo que cerraban. Pagué la cuenta sin hablar. Atravesé el salón vacío y vi que estaba amaneciendo.- Por el costado de las vías era el camino más largo a casa, pero sabía que no podía hacer más que transitarlo.

A lo lejos, dibujado contra un inmenso y espantoso sol rojo, vi el bulto que colgaba de los tirantes salientes de un galpón. Cuando crucé a su lado lleno de vergüenza, casi me detengo a pedirle perdón. Pero Lorenzón  ya no me escuchaba.

Cuentos Pendientes – Javier Mendez

La Cena Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

LA CENA 

Estaban cenando como todas las noches. Como todas las noches, visita; esta vez los tíos. Como todas las noches, sus hermanas conversaban animadamente con su madre. Como todas las noches, el padre ausente, la mesa cuadrada, el mantel de hilo a cuadros azules y blancos, el hule transparente, las banquetas largas y apretadas contra la pared, de modo tal que sentarse primero implicaba una difícil maniobra, consistente en recorrer todo el largo de la mesa hasta el sitio indicado, con el cuerpo echado hacia atrás, casi sentado en el aire, las piernas debajo de la mesa, dando pasos laterales, las manos sobre la tabla, como tocando un piano sin teclas, porque estaba secretamente prohibido, de eso estaba seguro, girar el torso y apoyarse contra la pared en el dificultoso avance.

Hubiera sido más fácil correrse lateralmente hacia el lugar por medio de sucesivas sentadas, pero eso era de mujeres.

Arroz caliente mezclado con zanahoria rallada fría. Horrible. ¿Cuantas veces tendría que decir a su madre que no mezclara lo frío y lo caliente?

En ese pensamiento estaba sumido cuando levanto la vista y sobre la pared de enfrente vio el cuadro. ¡Nadie hacía nada y el cuadro estaba ahí! Espantoso, cada vez más rojo, latía a punto de estallar. ¡Y todos seguían hablando como si nada ocurriera! Abrió la boca para gritar, pero no tenía voz, apenas un sonido ahogado, forzado, que sin embargo fue suficiente para llamar la atención de los comensales que lo miraron sorprendidos. El cuadro era cada vez mas aterrador, bordó, con esas sombras, emanando maldad.

Saltó sobre la mesa con un estrépito de vajilla y cubiertos hechos trizas, resbaló tirando casi todo el mantel sobre su banqueta, lo alcanzó y gritando horrorizado le pegó trompadas con toda la fuerza que nace del pánico.

A cada golpe, del cuadro saltaba sangre, pero eso no era suficiente. Golpeó y golpeó, a pesar de los gritos del resto, que se oían muy lejanos. Nadie podía detenerlo. Sólo paró cuando quedó exhausto y afónico. Eso ya no lo recuerda bien. Hoy come en el patio, en la soledad, donde no hay lugares estrechos que recorrer para sentarse, ni paredes donde colgar cuadros espantosos.

Cuentos Pendientes – Javier Mendez

Un Cuento Policial Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

UN CUENTO POLICIAL 

Las seis en punto de la mañana. Nadie se hubiera imaginado que al levantar las persianas del almacén, Aguirre se encontraría con el cadáver de Eulogio Argañaráz, ex Jefe de la Estación del ferrocarril, que se encontraba, casi como descansando apoltronado en la silla de mimbre ubicada al lado de los baños, debajo del cartel de cigarrillos “Máximos”.

Si no fuera por el delgado hilo de sangre que partía desde su garganta y recorría caprichosamente todo el largo de la camisa celeste, para formar un rojo y pobre lago bajo la pernera izquierda del pantalón, cualquier distraído hubiera hecho caso omiso de la presencia del muerto en aquel rincón del local.

Sin embargo, Aguirre era un tipo despierto y, apenas levantó la pesada cortina metálica, advirtió la funesta anormalidad en el paisaje cotidiano del almacén.

Se acercó al muerto con esa precaución innecesaria que se tiene frente al descubrimiento de un cadáver.- ¿Acaso Argañaráz iba a levantarse súbitamente, con los brazos alzados y a gritarle en la cara para aterrarlo? ¿Acaso podría el muerto estallar como una bomba?. Era simplemente un muerto y como tal, absolutamente inofensivo. Sin embargo, Aguirre avanzó lenta y silenciosamente hasta detenerse al lado de Argañaráz. Conteniendo  incluso la respiración y con la boca y los ojos bien abiertos,  se inclinó sobre el finado  apoyándose las manos en las rodillas. Dio un pequeño respingo cuando advirtió el hilito de sangre que nacía en el cuello de Argañaráz, pero de inmediato retomó la compostura y se acercó esta vez sin miedo alguno, presa de una morbosa curiosidad a observar de cerca.- Siguió el camino de la sangre y descubrió el charquito junto al zapato de Argañaráz.

Un persistente dolor de quijadas lo torturaba y, de pronto tomó conciencia de su boca abierta a más no poder desde que había descubierto el cadáver.- Cerró la boca, tragó dificultosamente saliva y decidió llamar a la policía.- Corrió hacia el teléfono que estaba en la esquina del mostrador y apenas marcó el número de la Comisaría, quedó como petrificado con el  tubo  al oído.- ¿Cómo explicaría la presencia de Argañaráz en su almacén?. ¿Le creerían que lo descubrió ya muerto al levantar las persianas?¿Lo detendrían bajo el cargo de homicidio?

– Comisaría Séptima, buenos días…

– ….

– Buenos días, ¿quién habla?.

-….

-Hola?

– e… equivocado. CLACK!

Aguirre tenía otra vez la boca  abierta y muda. Su vista estaba fija en su propia mano húmeda, blanca,  que apretaba el tubo del teléfono contra el aparato, como temiendo que se descolgara solo y lo pusiera  otra vez en comunicación directa con sus perseguidores.- Respiraba agitadamente y trataba de ordenar su mente, pero  sus pensamientos habían ya cobrado independencia. Surgían tenebrosos y de a miles, se entremezclaban y superponían a gran velocidad.

Como un autómata se sirvió un vasito culón de ginebra para entonarse y ordenar los pensamientos.

El primer dato de cordura lo asaltó instantáneamente.-  Las huellas dactilares!.

Sí, sus huellas quedarían estampadas en el vasito culón y en  la botella de ginebra Llave.

Dios mío, .-pensó-. También en el teléfono y en la cinta de la persiana!!.- Y en el picaporte…

-Estoy hasta las pelotas- , se dijo Aguirre mientras se servía un segundo vasito de ginebra.-

Había estado preso por cuarenta y ocho horas en averiguación de antecedentes, aquella vez,  como treinta años atrás, cuando se le ocurrió quedarse a curiosear la pelea de un viejo, finalmente cortado en la panza por una botella quebrada en la barra del cabaret, blandida por un  paraguayo que le disputaba una bailarina.- Esas cuarenta y ocho horas le habían resultado infinitas e interminables.- No podría soportar una condena perpetua.

La sola idea lo atormentaba.

-Debo borrar toda huella-, pensó.

Instintivamente abrió el cajón de los repasadores y  tomó el trapo verde.

-Es imposible!!!, cayó en la cuenta.

Había dejado sus marcas en la  manija del cajón y apoyado  torpemente su mano entera sobre el mostrador.

-Cada movimiento que hago deja mis marcas. Me haré prófugo.

Corrió  aturdido por la desesperación hacia la puerta del almacén. y casi  se le detuvo el corazón cuando se encontró cara a cara con  Doña Dalia que, maldita costumbre, vino a primera hora a llevar su habitual cuarto de membrillo para el vientre flojo.

-Está cerrado- atinó a decir.

Doña Dalia lo hizo a un lado, con la prepotencia tetona de las viejas de barrio y le contestó al pasar que se deje de pavadas, que para que levantaba entonces las persianas si no quería atender a la gente.

El resto fue cuestión de segundos.

Doña Dalia  cayó seca a sus pies, con la boca en “o” y los ojos abiertos y censores.

-Ahora llevo dos muertos a cuesta-, se dijo Aguirre, mientras soltaba  displicente el ensangrentado taburete.

Caminó sin rumbo por el almacén un instante.

Se detuvo debajo del foco antibichos a pensar.. Se cubrió el rostro con sus manos y cayó de rodillas al escuchar la partida policial que ingresaba al lugar.

Mudo, eternamente mudo y sin excusas, se dejó llevar hasta la Seccional.

Los diarios locales de la época expusieron su condición de monstruo.

No siempre Dios ayuda al que madruga.

Cuentos Pendientes – Javier Mendez

Anecdotas de Javier Mendez Cuentos Pendientes Jugar con Arena

ARENA 

Llegamos a Villa Sarmiento a pasar las vacaciones de verano. En aquel entonces, dos tías solteronas ocupaban la casona que fuera de mis abuelos. Sobraba lugar. Nada hacía suponer que nos íbamos a entretener, pero a pesar de las enérgicas protestas que elevábamos con mis hermanos, hacía como tres años seguidos que veníamos al mismo pueblo los primeros días de enero. Mis padres aducían cariño a las tías. Yo creo que era falta de presupuesto.

Había un pibe, a la vuelta de la esquina. Él era nuestro compañero de juegos. Ese año la novedad fueron las enormes montañas de arena (yo les llamaba inadecuadamente dunas -por mi paso por el mar-) que una compañía constructora  había  levantado  en un gran terreno baldío. Prácticamente era una manzana entera. Recuerdo muchas manzanas baldías en Villa Sarmiento.

Escalábamos las montañas amarillas valiéndonos de unos palos, a modo de bastones,  que enterrábamos en la arena a medida que ascendíamos. Una siesta infernal, el chico de a la vuelta se fue hacia atrás en plena escalada, rodó  por sus espaldas y cayó contra una pared socavada por las máquinas excavadoras de la duna de al lado. Enseguida vino el desmoronamiento y, casi como un áureo  monstruo, la montaña se lo tragó.

Descendimos con mucho cuidado, clavando a fondo nuestros bastones a un costado del cuerpo y afirmando bien los talones en cada paso, temerosos de sufrir la misma suerte que el pibe. Lo buscamos un buen rato sin éxito. Cuando se hizo de tardecita volvimos a la casona a tomar la leche y resolvimos que lo mejor sería no comentar nada a nuestros padres, pues se disgustarían al enterarse de que habíamos ido a trepar montañas con los zapatos de salir. Al año siguiente, sobre el terreno que ocupaban las dunas, se levantaba un importante edificio con un  cartel que decía “Escuela de Educación Técnica”.  A una de las aulas le pusieron el nombre del pibe.

Cuando pedí permiso para ir a su casa a invitarlo a jugar (después de todo, se había convertido en una celebridad y yo era su amigo), mis padres y  tías se miraron como espantados y finalmente me contestaron que ya no vivía  más allí. Pienso que se habrá ido de la vergüenza, por temor a que un día volviéramos con mis hermanos para delatarlo. Solamente nosotros sabemos la verdad: el premio que le han dado al ponerle su nombre al aula es injusto. Él se cayó cuando apenas iba por la mitad del camino. Nosotros sí llegamos a la cima. En lo que a mí respecta, estoy un poco decepcionado con el pibe. Él debería estar tranquilo. Yo sé guardar secretos.

Cuentos Cortos Mi Juego de Javier Mendez Anecdotas de Mi Vida

EL COBARDE

Cuando era pibe, hubo un período en que en el pueblo se puso de moda, organizar festivales boxísticos.

Cualquier excusa, la construcción de un aula nueva para la escuela más humilde, la colecta de fondos  para la parroquia local, la remodelación de la sede del club del barrio, era buena para organizar un festival de box, en el que unos pobres desgraciados se reventaban a trompadas por un sandwich y una Coca que se los podía ver consumir, acodados en el borde mismo del precario cuadrilátero, al poco rato de terminar su combate, mientras miraban, con ojos ausentes, el martirio de sus no menos infelices colegas.

A falta de otras atracciones y por temor a parecer extraño, yo concurría con mis amigos a ver tales patéticos espectáculos.

El ring era construido sobre un armazón de caños oxidados, donde se apoyaban tablones en forma despareja, los que luego eran cubiertos con una gruesa lona que conservaba manchas grasientas en las cuatro esquinas y que no lograba disimular enteramente los desniveles del tablado. Eso, lejos de resultar un inconveniente, parece ser que beneficiaba al espectáculo, ya que el irregular piso solía provocar inesperadas caídas de los contendientes, que no se sabía a ciencia cierta si se precipitaban al suelo por los desmañados mamporros del rival, por propio cansancio o justamente por una traición de lona y tablas.

Cualquiera fuera la causa, en definitiva, el efecto era el mismo: los alcoholizados espectadores irrumpían en un frenesí de alaridos espantosos, levantando los puños apretados, saltando  y diciendo malas palabras (allí, en la cancha de fútbol y en los recreos de la escuela aprendí casi todas mis malas palabras).

Enseguida me percaté de que tal reacción del público no era de furia,  indignación,  horror o algo parecido,  sino  por el contrario, los hombres (porque allí concurrían casi exclusivamente hombres, no como en las peleas de la TV, donde se ven en la platea rubias señoritas con faldas cortas y tapados de armiño), se regocijaban ante el sufrimiento de los protagonistas.

No puedo olvidar el tañer desafinado del gong (que nunca alcancé a divisar, pero que, adivino, no era tal  sino uno de los caños que sostenían el ring, golpeado por una barra de hierro), el sonido de los tablones mal pisados por los peleadores, el raspar de las zapatillas contra la gruesa lona y sobre todo el desagradable y espantoso ruido de las trompadas que llegaban a destino, casi siempre bajo la forma de abierta cachetada de payaso.

Varios días antes del festival, por medio de la publicidad rodante (un viejo auto negro, tipo cascarudo, con gigantescos parlantes grises con forma de vitrola en el techo), se anunciaba el espectáculo, prometiéndose la presencia del “Guapo Lazo”, “Metralleta Céspedes”, Ríos, “El Desalmado”, “Sepulturero Rojas” y otros asesinos por el estilo cuyos nombres generaban escalofríos.

Con el tiempo fuimos reconociendo a los boxeadores. En realidad, la trouppe era siempre la misma con algún que otro nuevo osado gladiador muerto de hambre.

El conocimiento de los protagonistas nos permitió la licencia -en círculo de amigos- de poner nuestros propios motes a los pugilistas. Así, para nosotros Céspedes, no era “Metralleta”, sino “El Tomate”, sobrenombre que le caía mucho mejor tomando en cuenta el color que adquiría su rostro apenas terminaba el primer round. Nosotros, por esa extraña vocación en favor de los perdedores, éramos hinchas del “Tomate”, quien tenía la virtud de durar muchos rounds contra el verdugo que le tocara en suerte.

 Su coloración iba aumentando hacia tonos morados a medida que avanzaba la pelea y, si bien en varias ocasiones no alcanzó a escuchar la última campanada (o fierrazo), normalmente perdía por puntos y era cariñosamente abrazado y besado por el mismo tipo que dos minutos antes lo había molido a palos. (Ahí aprendí también ese asunto de la caballerosidad deportiva.)  Todos esperábamos ansiosos ese final apoteótico del “Tomate” alzado en brazos por su rival en el centro del ring y alcanzábamos a adivinar en su desfigurado rostro una especie de sonrisa (quizás pensando en la Coca y el sándwich que lo esperaban).

Un buen -o mal- día,  cuando le pregunté a un grupo de señores en que pelea le tocaba a Céspedes, me miraron con caras graves, como de reproche, y recibí la noticia que me golpeó  tan fuerte como una de las miles de trompadas que habría recibido mi ídolo: “Céspedes, murió en un festival la semana pasada, en Bovril. La culpa la tuvo el referee que no paró la pelea a tiempo”.

Los demás señores asintieron con la cabeza y dedicaron entre ellos algunos comentarios al asunto, todos destinados a los malos árbitros, gente de lo peor, que se vende por unos pocos pesos y a la que no le importa la salud de los deportistas, en definitiva, depositarios de todas las culpas. (Ahí aprendí algo de eso que llaman  hipocresía.)

Apesadumbrado y confundido, me escabullí entre el gentío para informar a mis amigos de la mala nueva: nunca más veríamos combatir al “Tomate”. Mi triste información sin embargo, no pareció afectarlos demasiado y me miraron con cara de sobradores, conocedores de una novedad mucho más importante: el día anterior, sobre el cierre de las negociaciones, se había logrado la presencia en el Festival de un púgil apodado “El Cobarde”, de quien mucho habíamos oído hablar, pero que nunca había peleado en nuestro pueblo.

“El Cobarde” era famoso por su extraño estilo, una particular guardia de brazos extendidos hacia adelante y la cabeza girada hacia atrás, que sumada a sus ojos entrecerrados le impedían ver a su rival.  Se mentaba que “El Cobarde” avanzaba a tientas con los pies y moviendo los brazos sin ton ni son, como arañando (tarea imposible, por eso de los guantes), siempre mirando hacia atrás. Cuando su rival intentaba desbordarlo en un ataque, “El Cobarde” cambiaba repentinamente su guardia, girando sobre los talones, haciéndose un ovillo humano y cubriéndose la nuca con los guantes. Esta sorprendente  estrategia de combate, a la que añadía un contraataque desgastante consistente en dejarse caer -sin perder su forma de ovillo-  contra las rodillas de su adversario, no más de dos veces por round para no perder la pelea por Knock Out técnico, lo llevaba indefectiblemente a la victoria, sea por ataque de nervios de los rivales -que abandonaban el cuadrilátero golpeando inclusive a sus propios Segundos, cuando intentaban interponerse-,  sea por lesiones en las articulaciones de las piernas, finalmente vencidas por el peso casi muerto de “El Cobarde” que les caía constantemente -a razón de dos veces por round-  en un plan de combate tan admirable como demoledor.

“El Cobarde” era odiado y temido por sus adversarios.

Todos, sin exclusión, maldecían cuando los papelitos del sorteo indicaban que su suerte estaba sellada: combatir con “El Cobarde” era derrota segura. Esa noche entonces, nos preparamos ansiosos para ver “El Cobarde” en acción. Su pelea contra “Topadora López” estaba programada para ser la última, a las once de la noche.

Sin embargo jamás nos hubiéramos podido imaginar que finalmente nunca  lograríamos ver al gran campeón en escena. Apenas terminado el noveno combate (producto de un golpe bajo sufrido por “Guapo Lazo”, que resonó en el tinglado como cuando alguien revienta una bolsa del mercadito, y lo dejó fulminado en la lona con un color entre amarillo y verdoso, a pesar de los esfuerzos de los asistentes y del abundante agua fría vertida en la zona afectada), anunciaron por los altoparlantes que “El Cobarde” no sería de la partida por motivos que en breve se harían conocer al respetable público.

La noticia no pudo caer peor entre los asistentes, quienes casi de inmediato pasaron de la violencia verbal a la acción. El ring side se convirtió en un pandemonium donde volaban trompadas, sillas, patadas y botellas de cerveza desde y hacia todos los lugares. Algunos boxeadores frustrados no tardaron en subir al cuadrilátero para trenzarse en feroz combate con quien se les cruzara por delante.- En minutos el ring estaba repleto de energúmenos ensangrentados y furiosos que revoleaban trompadas y todo objeto que cayera sobre sus hinchadas cabezas.

Desesperado, no encontré mejor lugar para guarecerme que debajo del ring, entre la  estructura de caños que lo  sostenía. En esa semipenumbra, aturdido por el ruido de las pisadas que atronaban sobre el escenario, alcancé a divisar otra silueta, también acuclillada y con las manos sobre la cabeza.

Los tablones comenzaron a crujir y oí el chirrido de unos goznes del cañerío que estaban cediendo. Me arrimé como pude a la silueta, a buscar refugio y compañía en la desesperante situación. No sé por qué se me ocurrió identificarme, como si ello sirviera para algo en ese momento. Ante mi gran sorpresa, el tipo también se identificó:

“-Soy El Cobarde”, dijo. Me explicó el porqué de su faltazo al combate y hasta me autografió un volante que indicaba el precio de los choripanes.

Apenas pude escapar segundos antes de que el armazón de tablas, lona y cañerío se desplomara estrepitosamente y terminara con los días del campeón. (Esa noche aprendí lo que se llama “retirarse a tiempo”.)

Cuentos Pendientes – Javier Mendez

Cuentos Cortos: La Infiel Javier Mendez

LA INFIEL

Cantaba tangos en un cabaret de cuarta, de esos que abundan en calle Junín.

Su fuerte era “La Infiel”, de Ternengo y Baldassini. Los que frecuentaban el lugar comentaban que le ponía tanto

 sentimiento a esa canción por un asunto de polleras que en sus años de juventud lo había marcado a fuego.

Cuando alguien se le acercaba a preguntarle por la verdad de ese costado autobiográfico de la interpretación, el tipo los miraba con aire enigmático y balbuceaba cualquier respuesta incoherente, capaz de dejar desorientado hasta al más curioso. El whisky berreta y el afán del resto de pasar por “entendidos” de los códigos de la noche, hacían lo demás.

Con lo que sacaba de los dos shows, a las dos y a las cuatro de la mañana, le alcanzaba para pagar mal y tarde el alquiler de la pocilga. Tenía cuenta en el cabaret. Le hubiera alcanzado, pero lo jodían, o sospechaba, porque se perdía en el séptimo fernet y a partir de ahí no llevaba la cuenta de los tragos como parta discutir.

Todas las madrugadas, cuando llegaba a la pensión, cumplía con el mismo rito. Abría la puerta desvencijada ayudándose con un empujón del pie (había una baldosa levantada que la trababa de abajo), colgaba la llave de la trompa erguida de un elefante de yeso pintado de marrón y cubierto de polvo gris que había ganado en una noche triunfal, tumbando tarros con pelotas de media y trapo en la kermesse del barrio,  le daba un beso a ella y se tiraba en el colchón del suelo a fumar el último cigarrillo.

Después de todo, se decía, él no era más infeliz que los tipos que tiraban la guita en el cabaret donde cantaba. Seguro que flor de despelote tenían con sus mujeres como para caer ahí, o que eran almas solitarias que no habían encontrado su par. “En una de esas la regla no es que tiene que haber almas gemelas sino, como ocurre casi siempre, nacemos únicos, incompletos e infelices”, pensaba. Pero ese no era su caso. Ella estaba allí, con su mirada fría, y él estaba seguro de que no lo abandonaría nunca. De eso estaba completamente seguro y le bastaba. En esas divagaciones solía dormirse.

   Una noche faltó al cabaret. Al día siguiente, a la tardecita, cuando el dueño lo mandó a buscar, vieron por la ventana su cabeza en el colchón, ya con un tono amarillento. Parece que se murió tranquilo, durmiendo.

Lo curioso no fue encontrarlo así, final previsible si se quiere, sino el hallazgo del otro cadáver, según los informes de la policía, de una mujer joven muerta  aproximadamente veinte años atrás, que descansaba en el roperito casi vacío de la habitación.

Entre la poca ropa del tipo encontraron la libreta de enrolamiento para hacer los trámites de rigor. Se llamaba Evaristo Ternengo Baldassini.

Cuentos Cortos de Javier Mendez Historias Verdaderas en mi Infancia

RELICARIO 

Bajé los desparejos escalones, como si conociera palmo a palmo  ese antiquísimo territorio, no obstante no

 haberlo andado nunca en mi vida.

Llegué hasta el cofre, en realidad un  tosco y antiguo baúl armado a martillazos apurados hacía cientos de años que me hizo reflexionar sobre lo absurdo de la prisa. La prisa es humana, pensé. Es torpe y esencialmente humana. Apenas un intento de ganar una batalla perdida contra lo inmóvil de la historia. Abrí el cofre y allí estaba. Un relicario –cofre dentro del cofre-, envuelto en sedas de colores indefinidos por el paso del tiempo. En su interior, el grabado de la pareja bailando: ella extrañamente de espaldas, abrazada a un hombre, cuyo rostro no denotaba placer, sino más bien una mueca de angustia y resignación. Lo guardé en el bolsillo de mi camisa –no el del corazón, sino el de la derecha, avergonzándome de ser permeable a las leyendas irracionales-. Miré hacia todos los rincones de la habitación y concluí, sin necesidad de investigar demasiado, que nada había allí que pudiera atraer mi atención, salvo ese pesado olor a humedad.

Desandé las escalinatas agitado y conseguí, a duras penas, reaparecer en el salón.

Los bailarines estaban aún allí, ajenos a mi desaparición y reingreso a la fiesta.

Ella seguía reinando al otro lado del salón, rodeada de su cohorte de obsecuentes y al mismo tiempo absoluta e inexplicablemente sola.

Envalentonado con mi triunfo de rapaz, decidí apropiarme también de su corazón.

Atravesé la inmensa sala y, sin palabras, la invité a bailar.

Nos deslizamos como amantes perfectos toda la maravillosa noche.- Nos fundimos en uno, haciéndonos parte de la eternidad, como si así el destino lo hubiera marcado.- Pasamos una y mil veces frente al retratista que, con mirada cómplice hacia mi negra dama, daba los últimos retoques a su obra.

En el vaho húmedo y casi irrespirable, espero paciente al audaz que me libere de este espantoso relicario.

Cuentos Pendientes – Javier Méndez

El Señor Mansilla Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

EL SR. MANSILLA 

El Sr. Mansilla era el enfermero del barrio.

En efecto, donde yo vivía no se llamaba a un enfermero recurriendo a la guía telefónica o a los clasificados del diario, sino que simplemente había un enfermero por barrio, asignado por nadie y por todos, de manera tácita e incuestionable, que ejercía su jurisdicción de temidos pinchazos en toda la zona.

En el caso de los pibes de mi barrio, atacados que éramos por una infame gripe o algún catarro persistente, caíamos tarde o temprano en las inevitables agujas del Sr. Mansilla.

En aquella época no había jeringas descartables, por lo que mi agonía se extendía desde que escuchaba postrado en la cama la conversación de mis padres que concluía en la decisión de convocar al Sr. Mansilla, el sonido más desagradable que nunca del timbre que anunciaba su llegada, los escalofriantes ruidos a latas en la cocina, producidos por un extraño rito consistente en prender fuego con alcohol las dolorosas agujas de la mortificación, los pasos cada vez más fuertes que se acercaban al dormitorio y finalmente su presencia, terrible y aterradora.

Con su chaquetilla blanca y sus anteojos cuadrados, de carey negro, se paraba un instante bajo el marco de la puerta, como escudriñando todo el ambiente para cerciorarse de que mi grado de espanto era el apropiado para su faena.

De inmediato avanzaba decidido y sin hacer gesto alguno, sólo con una mirada de sus helados ojos, me  indicaba que había llegado el momento.

Sin palabras de consuelo ni cuentos de hadas, me daba un par de cachetazos en el trasero y, tras cartón, venía la punzada desalmada  y ardiente, seguida por un cada vez más intenso dolor que me dejaba el resto del día compungido y cuidadoso de dormir “solo del otro costado”.

Aprendí que las “aceitosas” eran las más temibles  y maldije más de una vez cuando el Sr. Mansilla se olvidaba (yo creo que lo hacía a propósito) de traer “el solvente” que las diluía un poco y las hacía algo menos insufribles.

Lo cierto es que, por efecto de las inyecciones o por pánico a la prolongación del tratamiento, en un par de días me declaraba bajo juramento, totalmente sano, incluso en condiciones como para asistir a la escuela.

Yo aborrecía al Sr. Mansilla. La sola invocación de su nombre me congelaba la sangre.

Una siesta, disfrutando de mi buena salud, estaba sentado sobre el tapial que daba a la calle.

Jugaba al bombardeo, entretenimiento consistente en alinear, según su tamaño, cascotes de barro seco y piedras, para arrojarlos a los automóviles (tanques enemigos) que pasaban.

En mi tapial-trinchera reinaba una tensa calma, tal vez producto de la hora de escaso movimiento, y sólo había podido arrojar, sin suerte, dos granadas.-

Estaba comenzando a aburrirme por la falta de éxito y enemigos, así que decidí tirar la bomba atómica antes de lo planeado y pasar a otro juego.

La bomba atómica era un cascotón de barro seco del tamaño de una pelota de fútbol, que para ser arrojado hacía necesaria una misión suicida: correr al encuentro del enemigo sosteniendo con ambas manos la bomba y en el momento y a la distancia exactos,  revolearla con todas las fuerzas y huir hacia el tapial-trinchera a buscar refugio.

Apenas había tomado la decisión de utilizar mi arma más poderosa cuando vi aparecer por la esquina al tanque enemigo, un Citröen 3CV gris que avanzaba lenta y dificultosamente por entre los pozos de la calle.

Mi juego de guerra recobró de inmediato la intensa emoción inicial.

Pude sentir caudales hermosos e infinitos de adrenalina que agudizaban mis sentidos y  me provocaban un frío sudor de pies y  manos.

Levanté el cascotón y esperé agazapado que el cachivache gris estuviera lo suficientemente cerca.

En el momento exacto emprendí la carrera para interceptarlo.

A duras penas conseguí aparearme al objetivo y cuando ya las fuerzas me abandonaban revoleé mi bomba que cayó como tal,  justo  sobre el capó enemigo, para estallar en mil pedazos, en medio de un estruendo de lata y barro seco.

De inmediato inicié la urgente retirada hacia el tapial-trinchera y alcancé a percibir a mis espaldas que el tanque detenía su motor.

Salté con increíble agilidad el muro y me asomé lentamente para ver los efectos de mi bomba, pero ya con una sensación que transformaba  la euforia inicial, en tremendo susto y ganas de no estar allí.

Un espantoso frío  me recorrió la espina  y me asaltaron incontenibles deseos de ir al baño cuando vi que del tanque enemigo descendía el Sr. Mansilla.

Se paró un momento a observar los despojos de mi bomba desparramados sobre el capó, pareció emprender su marcha hacia la puerta de casa,  creí desfallecer. Dudó un instante y de dos manotazos barrió las trizas de barro y se volvió a meter en el auto.

Cuando vi alejarse al vehículo, me sorprendí en una extraña actitud, con la boca y los ojos abiertos a más no poder, en cuclillas y con las uñas clavadas en el tapial-trinchera.

Así me quedé largo rato, hasta que me quitó del trance el llamado de mi madre para bañarme.

Esa noche comí en completo silencio y decidí definitivamente que los juegos de guerra nunca me gustaron.

Cuentos Pendientes – Javier Mendez

Museo Cuentos Pendientes Mi Juego de Javier Mendez

MUSEO 

Me han dicho que los museos fueron creados para convocar a las musas.

Sin embargo, sospecho que sólo albergan fantasmas.

Fantasmas torturados y recelosos que no atinan de una vez a dejar su continente físico.

Fantasmas que observan con espanto la morbosa mirada de los visitantes sobre sus cuerpos secos y demacrados.

Fantasmas indignados ante la brutal exhibición de sus relicarios, de sus medallas, de su antigua cotidianidad, de sus deshonras. Fantasmas avergonzados, fantasmas furiosos.

Hay un frío de muerte inconclusa en los museos. No es el frío vivo de las calles en invierno, sino el de un ciclo forzado torpemente por los hombres a no cerrarse, a contrariar el curso natural de las cosas.

Un silencio ensordecedor se amontona contra los vidrios y se posa pesadamente sobre los gruesos cordeles de los cercos desteñidos que separan las piezas de la gente.

Los curiosos se asoman, impertinentes, a escudriñar las cartas de amor de un espectro que se retuerce impotente intentando ocultarlas.

En vano se arroja sobre ellas para cubrirlas. En vano se interpone y les ruega que se vayan. En vano grita desesperadamente hasta caer sin fuerzas, invisible. Ni siquiera el amor es respetado.

No existe paz detrás de esa helada calma. Sólo sufrimiento e ira.

Por eso el desasosiego. Por eso mis horrendas percepciones. Por eso la necesidad urgente de salir de allí.

Nunca vendrían a un lugar así las musas.

Algo espantoso movió a erigir museos.

Algo espantoso interrumpió el ciclo de la vida y la muerte para condenar a los desdichados espíritus a exhibir eternamente sus cuerpos disecados y sus recuerdos más íntimos a quien se le ocurriera entrar allí.

¿Qué pecado justificó tal condena? En esa prisión sin tiempo se estremecen, violados día tras día, los fantasmas. Sin voz para implorar que los dejemos en paz. Sin sustancia para sacarnos a empujones.

No han de acudir aquí las musas. Todos los museos guardan el horror.

Cuentos Pendientes – Javier Mendez