Cuadros Sinópticos de Roma

Calzadas Romanas Tecnicas de Construccion Via en Roma Antigua

Calzadas Romanas Tecnicas de Construccion

UNA VÍA ROMANA: Roma facilita su control sobre Italia conquistada, estableciendo una red de diferentes rutas en línea recta, sin preocupación de los declives (la vía Apia pasaba sobre un viaducto de doce metros de alto). Anchas, en dirección hacia Roma, estas rutas se estrechaban en la montaña; mojones de piedras la jalonaban cada mil quinientos metros.

corte de una via romana

La necesidad de facilitar la comunicación entre los confines llevó a los romanos a desarrollar una red de calzadas, caminos, carreteras y puentes de gran solidez y con técnicas de nuevo tipo, lo que ha permitido que se mantengan hasta la actualidad.

Para construir las calzadas, comenzaban por allanar el terreno. A continuación, delimitaban la anchura de la calzada mediante la excavación de dos zanjas paralelas. Luego, extraían la tierra entre estas zanjas hasta una profundidad de un metro y medio y, en el fondo de la hondonada resultante, introducían bloques de piedra en bruto, con relleno de grava o arena entre ellos. Finalmente, revestían la superficie de la calzada con pedregullo y la cubrían con losas de piedra dispuestas de manera regular.

via romana real

El ancho de la calzada dependía siempre de la importancia militar y económica de la región y las ciudades que debía conectar. Por lo general, oscilaba entre 1,5 y 8 metros. Para delimitar las distancias, se ubicaban a intervalos regulares unos señalizadores de piedra llamados miliarios. Se calcula que la red principal de calzadas superaba una extensión de 120.000 kilómetros. Las ciudades también estaban atravesadas por calzadas, con veredas laterales ligeramente elevadas.

En el medio de estas calles sobresalían bloques de piedra separados regularmente entre sí; permitían a los peatones cruzar de una vereda a otra sin hundir los pies en el agua en días de lluvia, e impedían que los carros circulasen a velocidades peligrosas para los caminantes. Para que los vehículos avanzaran sin rozar esas piedras, la separación entre las ruedas era siempre la misma.

Los romanos fueron los más grandes constructores de carreteras que recuerda la historia antigua y lograron comunicar cada una de las poblaciones de su imperio en una extensísima red de comunicaciones que tenía por centro a Roma. Durante un período que sobrepasa los 500 años de su historia, desde el 300 a. de J.C. hasta el 250 d. de J.C., aproximadamente, construyeron carreteras en forma sistemática, utilizando para esta tarea a los prisioneros y los esclavos e incluso, en los turnos de descanso, a sus mismas legiones.

Las carreteras romanas se diferencian de todo el resto de las vías terrestres de comunicación de la antigüedad, sea por la grandiosidad de su concepción, sea por su técnica prodigiosa; constituyen, sin el menor género de duda, uno de los productos más originales de su civilización. Las cortas y escasas «vías sacras» de los griegos, quienes, por otra parte, nunca tuvieron verdaderas carreteras, sino senderos o pistas de tierra trillada, no podían consumir un modelo para un diseño tan complejo como el ideado y llevado a la práctica por los romanos. De ahí que el origen de su profundo conocimiento técnico sea objeto de innumerables controversias.

Hay una corriente de opiniones que pretende deducir dicho origen de una herencia etrusca, pero, a pesar de la notable dificultad de establecer si realmente las carreteras empedradas atribuidas a los etruscos son efectivamente obra de ellos, se da una diferencia sustancial entre las carreteras etruscas y las romanas: las primeras siguen siempre el relieve del terreno, superando los obstáculos en los puntos más accidentados, mientras que las segundas se trazaron de modo que abreviaban al máximo el recorrido. Ahora bien, cualquiera que sea el fundamento y el origen de sus conocimientos, es de todo punto indudable que la ingeniería de caminos romana llegó a alcanzar un nivel de desarrollo muy considerable.

La Vía Apía, la primera de las carreteras consulares, cuya construcción se inició en el 312 a. de J.C. por orden del censor Apio Claudio, unía Roma con la base militar de Capua, en la provincia de Campania. La «reina de las carreteras romanas», llamada así por el esplendor de los monumentos que se hallaban a lo largo de su recorrido, avanzaba inicialmente sobre un trayecto de unos 260 Km. y no estaba empedrada, sino sólo recubierta de grava. La pavimentación a base de bloques de lava se llevó a cabo más tarde, en el transcurso del siglo II a. de J.C. En la época imperial, la vía, que había llegado a Benevento y Venosa, fue alargada ulteriormente hasta el puerto de Brindisi, aumentando así el tráfico con el Cercano Oriente.

La Vía Apia fue seguida por la Vía Flaminia, cuya orden de construcción fue dada por el censor Cayo Flaminio el 220 a. de J.C, y unía Roma con Rímini. Paso a paso se fue extendiendo la red terrestre de comunicaciones en el imperio romano, a través de un eficaz sistema de ramificaciones en toda Italia, uniendo todas las ciudades y aldeas con la capital del imperio. Entronques de carreteras se construyeron, desde la segunda mitad del siglo n a. de J.C. en adelante, en las provincias más lejanas para que las legiones destinadas a los confines del imperio pudieran establecer contacto entre sí rápidamente.

Bajo el mando de los emperadores de los siglos I y II la red de carreteras llegó a su máxima extensión, uniendo entre sí Europa, Asia y África, desde el valle de Adriano, en el extremo norte de Britania, hasta el Eúfrates y el desierto del Sahara.

Mapa Carreteras Romanas

Representación cartográfica de la máxima extensión que llegó a alcanzar la red terrestre de comunicaciones del imperio romano. El sistema de las carreteras romanas, que en las provincias  periféricas del imperio estaba constituido por simples pistas de tierra trillada, se articulaba sobre una estructura de telaraña cuyo centro radicaba en Roma.

Fuentes: Historia y Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Historia de las Comunicaciones Transportes Terrestres J.K. Bridges

La Sociedad de Grecia Antigua Educacion en Esparta y Atenas

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: SOCIEDAD Y EDUCACIÓN

historia grecia antigua

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA:
SOCIEDAD, CLASES Y EDUCACIÓN EN ESPARTA Y ATENAS:
Tradicionalmente existe una división social característica en el mundo griego entre las dos polis principales y rivales entre sí: Atenas y Esparta.

SOCIEDAD ESPARTANA: La sociedad espartana está caracterizada por su rigidez. En todo el territorio espartano la sociedad estaba dividida en tres categorías:

Los iguales: Los ciudadanos, llamados los iguales, tenían plenos derechos y siempre constituyeron una minoría privilegiada dentro de la población. Eran los propietarios de las tierras. Participaban de los órganos de gobierno e integraban el ejército. Aunque teóricamente todos tenían los mismos bienes y derechos, en la realidad una minoría poseía las mayores riquezas y ejercía el poder político.

Los periecos: Eran una parte de la antigua población conquistada por los espartanos, y los llamaban así porque vivían, en general, fuera de la ciudad, en los alrededores (peri, en griego, significa alrededor). Conservaban su libertad personal y su propia organización comunitaria, pero no podían participar del ejército (salvo excepciones). Realizaban las actividades comerciales y las producciones artesanales y proveían a todas las necesidades de los espartanos. También debían pagar impuestos al Estado. 

Los ilotas: Estaban reducidos a un estado de semiesclavitud. Eran asignados a las tierras de los espartanos, trabajaban en ellas y recibían una pequeña parte del producto. En la antigüedad, cuando se esclavizaba a los habitantes de una región, en general se los vendía o se los dispersaba. Los espartanos, en cambio, habían decidido conservarlos, dominados pero en sus tierras de origen. Las consecuencias de esta decisión fueron las constantes revueltas de ilotas que los espartanos tuvieron que sofocar. Esta situación de constante amenaza explica por qué los ciudadanos de Esparta recibían entrenamiento militar desde la infancia.

Los espartanos eran educados para formar parte del ejército. Los niños con buena salud eran entregados a la madre, pero discapacitados eran arrojados al barranco del Taigeto. A los siete años, niños y niñas iniciaban su adiestramiento físico a cargo del Estado mediante carreras, saltos, manejo de las armas o lanzamiento de jabalina.

La música formaba parte del adiestramiento ya que consideraban que los ejércitos entonando una canción marcial asustaban al enemigo. Las adolescentes abandonaban el adiestramiento para ser educadas como madres de soldados. Durante trece años los muchachos se preparaban, teniendo que vivir una temporada en solitario en el campo y matar al menos a un ilota.

Entre los 20 y 30 años se integraban en el ejército donde continuaban su perfeccionamiento militar. A los 30 años alcanzaban la edad adulta y pasaban a desempeñar cargos públicos hasta los 60. Los ciudadanos espartanos se regían por una constitución en la que se reflejan las instituciones que forman el poder en la polis.

 EDUCACIÓN EN ESPARTA: La educación dura desde los siete a los veinte años. Es obligatoria, y sometida al control del estado, y colectiva; es un adiestramiento que tiene por objeto formar ciudadanos sumisos y soldados que muestren constantemente su espíritu de disciplina y su destreza en el combate.

El niño forma parte de brigadas con otros muchachos de su edad, es decir, bandas o “rebaños”, dirigidos por los más aventajados del grupo bajo la vigilancia de adolescentes de más de veinte años. La disciplina se hace cada vez más severa; a los doce años el niño deja definitivamente la casa familiar por el internado o más bien dicho, el cuartel. Todo en la educación tiende a endurecer el cuerpo, a formar el carácter.

En materia de cultura intelectual el niño recita los poemas de Tirteo que exaltan la bravura y el sometimiento al estado; se ejercita en el canto coral que desarrolla el espíritu de cuerpo y aprende a expresarse por sentencias breves. Durante trece años, el futuro hoplita está obligado a un entrenamiento continuo: deportes, manejo de armas, marchas. Vive duramente y mal vestido, mal nutrido, debe merodear para subsistir; pero si se deja prender lo azotan.

El robo, la astucia, la mentira son virtudes cuando el servicio del estado lo exige. ¿El futuro soldado no debe aprender a valerse por sí mismo? Al terminar su adolescencia lo espera una última prueba: debe vivir solo, un cierto tiempo, en el campo. De día se esconde, de noche puede robar y le es permitido matar a los ilotas que encuentre. En esta prueba sobrevive un viejo rito de iniciación: antes de ser admitido en el grupo de los guerreros, el joven debía hacer un retiro y derramar sangre.

Los soldados han de ser recios y resistentes a todas las privaciones. El ejército espartano estaba formado sólo por infantería pesada, los hoplitas, que avanzaban »en forma acompasada y en compactas filas en los combates. Esparta nunca tuvo cuerpo de jinetes.

De Fuente de la Época:
La Educación en Esparta:

“Quiero mostrar cómo se practica la educación en Esparto y en otros lugares.” Los griegos que pretenden educar mejor a sus hijos, tan pronto como los niños comprenden el sentido de las palabras, los colocan al cuidado de pedagogos que son esclavos y bien pronto los envían a las escuelas para aprender las letras y fa música. Pero Licurgo, en lugar de dejar que cada uno dé a sus hijos esclavos como pedagogos, encargó la educación de los hijos de todos a uno de los ciudadanos, al que se lo reviste de la más alta magistratura: se llama el pedonomo.

Le ha dado todo el poder para reunir a los niños, vigilarlos y, si el caso lo exige, castigar severamente sus negligencias. Al pedonomo lo acompañan jóvenes portadores de látigos, para aplicar los castigos necesarios. Así se ve en Esparto mucho respeto unido a mucha obediencia. A fin de que aun en ausencia del pedonomo los niños no permanezcan sin dirección, Licurgo ha dado a cualquier ciudadano que se encontrara presente, pleno poder para indicarles lo que considere bueno y para castigarlos en caso de falta. Ha conseguido, as,, volver a los niñas más respetuosos. En Esparto, en efecto, no hay nada que respeten tanto los niños y los hombres como a sus jefes.”

Licurgo: Fue un personaje de la época que vivió en el siglo IX a.C. y obtuvo la promesa de su pueblo que sus leyes servirían para siempre

SOCIEDAD ATENIENSE: La sociedad ateniense de la época clásica viene determinada por la división entre hombres libres y esclavos, a pesar del sistema democrático vigente. La población de Atenas estaba compuesta por hombres que tenían tres diferentes condiciones legales.

La sociedad, en la época de Feríeles, se basaba, como todas las sociedades de la antigüedad, en la distinción entre hombres libres y esclavos. En un total de medio millón de personas que vivían en el Ática, solamente las dos quintas partes eran libres. Había unos 40 000 ciudadanos y 60 000 metecos; exceptuando las mujeres y los niños, la población esclava ascendía a 300 000 o más. Pero los hombres que poseían derechos políticos y participaban en el gobierno de la ciudad no eran más que una minoría.

Esta desproporción entre los ciudadanos y el resto de la población privada de los derechos de la ciudadanía, es un elemento para tener en cuenta cuando se habla de la democracia griega, pues constituye una de las limitaciones más importantes del régimen. Los ciudadanos Se consideraba ciudadanos a todos los hombres libres, hijos de padre y madre atenienses, mayores de edad. La mayoría de edad se alcanzaba a los 18 años, pero como debían hacer dos años de servicio militar obligatorio, no tenían acceso a la Asamblea antes de los 20. Los ciudadanos se reservaban la actividad política y la propiedad territorial.

A pesar que la ley no hacía distinción entre los ciudadanos —vivieran en la ciudad, el campo o en cualquiercleruquía—, en la práctica los únicos que podían ejercer realmente sus derechos cívicos eran los habitantes de Atenas. Las distinciones entre los ciudadanos se daban por la fortuna y la ocupación. El dedicarse a una actividad remuneradora no era bien visto; solamente el propietario que dirigía personalmente la explotación de sus fincas escapaba a ese descrédito. A la mayor parte de los ciudadanos les parecía mejor tomar parte en la función del Estado que dedicarse a actividades particulares. Para ello, se contentaban para vivir con lo que les correspondía por la indemnización — misthos– que se les pagaba por participar en funciones de gobierno.

Las obligaciones de los ciudadanos para con la ciudad variaban según su fortuna personal. Las clases más humildes servían como remeros en la flota y no pagaban impuestos. Los propietarios medianos servían como hoplitas en la infantería, debiéndose proveer de equipo para la guerra y pagar impuestos. Las clases más altas, por su parte, servían como caballeros, pagaban impuestos y, además, debían ciertas prestaciones especiales. Estos impuestos especiales se llamaban liturgias. Había dos: uno era la coreiga, o sea, el encargarse de ofrecer una representación teatral a expensas propias; el otro, la tierarquía, consistía en armar un barco de guerra, etc. Cualquier ciudadano podía ser electo por votación o por sorteo para ejercer una magistratura o algún cargo en el Consejo o tribunales.

Los ciudadanos: En una población de alrededor de 250.000 habitantes, algunos historiadores han calculado en 40.000 el número de ciudadanos, incluidos las esposas y los hijos, que no tenían representación política. Los ciudadanos eran los únicos habitantes que tenían derecho a adquirir una finca y poseer tierras en el Ática. Aunque entre ellos había un grupo importante de hombres ricos, la mayoría eran pequeños y medianos propietarios de tierras.

Los metecos: Era un grupo muy activo constituido por hombres libres, extranjeros, griegos nacidos en otras polis y no griegos. Se dedicaban al comercio y a las artesanías. Era muy difícil que pudieran acceder a la propiedad de la tierra, y vivían sobre todo cerca de los puertos y en Atenas. Durante el siglo V a.C. su número fue superior a los 70.000, incluidas sus familias. Eran los grandes importadores de alimentos y productos manufacturados y los dueños de los principales talleres. También había metecos dedicados a las profesiones liberales o a actividades intelectuales. Tenían que pagar impuestos, que aunque no eran muy elevados, marcaban su condición de inferioridad respecto de los ciudadanos. No podían votar ni participar en ninguna de las instituciones del Estado.

Los esclavos: El grupo más numeroso era el de los esclavos. Se cree que su número superaba los 140.000 en este período. Carecían de todos los derechos políticos: eran propiedad de sus amos. Tampoco participaban de las guerras. Podían comprar su libertad con su trabajo y pasar a la categoría de metecos, aunque esta situación no era común. La mayoría de los esclavos no eran griegos, y habían sido comprados por los ciudadanos.

La educación ateniense era diferente a la espartana. Los niños acudían a la escuela a los siete años, iniciándose en primer lugar en las humanidades y después en los deportes, entre los 12 y los 14 años. A los 18 eran declarados efebos, siendo desde ese momento el Estado quien se ocupaba de su educación militar, política y administrativa durante tres años. A los 21 eran declarados ciudadanos de pleno derecho.

La democracia ateniense sólo implicaba a los ciudadanos en las tareas de gobierno y en la elaboración de las leyes. Todos los ciudadanos eran iguales ante la ley, sólo existía diferenciación económica entre ellos.

La elección de cargos públicos se realizaba por sorteo, remunerando a aquellos ciudadanos que no tenían posibles suficientes para dedicarse en exclusiva a la política. De esta manera se impedía que los poderosos coparan los cargos más importantes.

RESUMEN SOBRE LA EDUCACIÓN EN GRECIA ANTIGUA:

En Grecia, los niños comenzaban a ir a la escuela a partir de los siete años. Cuando alcanzaban los 14o 15 años, los griegos comenzaban a estudiar matemáticas, literatura y oratoria, que era el arte de redactar y pronunciar discursos. Esta formación se completaba con la práctica de diversos deportes en el gimnasio. La educación ateniense y la espartana presentaban algunas diferencias:

• En Esparta, el sistema educativo era muy exigente y daba mucha importancia a la preparación física. A los siete años, los niños ingresaban en academias militares donde aprendían el arte de la guerra. En general, las niñas griegas se educaban en la casa. Sin embargo, las mujeres espartanas recibían la misma preparación física que los hombres, con el fin de que alumbraran hijos sanos y fuertes.

• En Atenas, a los 18 años se iniciaba la preparación militar, que se prolongaba durante dos años, Una vez finalizada, y si la familia podía permitírselo, se continuaban los estudios superiores. Atenas contaba con dos escuelas famosas: la Academia, en la que enseñaba Platón, y el Liceo, donde Aristóteles impartía sus enseñanzas.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

La vestimenta en Grecia Antigua Imperio Griego y Romano

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA VESTIMENTA

historia grecia antigua

EL VESTIDO EN GRECIA:  Los materiales que utilizaban los griegos para confeccionar sus vestidos eran, preferentemente, el lino, la lana y las pieles.Las prendas esenciales del vestido de los hombres y de las mujeres se designaban con los mismos nombres, chitón o himatión, que se traducen por túnica y capa respectivamente.

El chitón y el himatión parece a primera vista que componían todo el traje de los hombres, por lo menos el de calle y de ceremonia; pero los dibujos de los vasos griegos representan guerreros que llevan pantalones unos, y otros jalecos con medias mangas, análogos a las camisetas interiores de hoy y a los jubones; hay una estatuita de Hermes que lo representa con una a manera de enagua plegada semejante alfaldellin que gasta el griego de hoy. El traje civil parece que se simplificó en tiempo de las guerras médicas.

 El chitón era una especie de blusa larga, sin mangas, recogida en la cintura por medio de un cinturón, que llegaba sin embargo a la rodilla y muy a menudo a los pies. El himatión era una larga capa formada de una sola pieza de tela que se envolvía al cuerpo, corno lo hacen hoy los españoles con la suya. Los jóvenes llevaban de preferencia una especie de esclavina sujeta al cuello, llamada clámide. En la cabeza llevaban unas veces un canso bonete de fieltro llamado pilos y otras un sombrero de ala grande, el petaso, que se echaba hacia atrás hasta tocar en la espalda.

El traje femenino no fue ni mas uniforme, ni mas inmutable que el de nuestros días. La moda ha tenido sus caprichos hasta en Atenas. Los griegos llevaban trajes complicados, cuerpos de vestido ajustados, con mangas huecas y faldas plegadas, los pliegues eran pequeños , abultados a veces y a veces adornados con volantes realzados con dibujos o con bordados. En tiempo de las guerras medicas, el chiton era la pieza principal del traje, tanto para los hombre como para las mujeres..

El chitón de las mujeres formaba, por lo largo y ancho que era, una verdadera falda flotante ceñida en la cintura. Esa falda era unas veces de lana y caía formando grandes pliegues, otras de tela de lino artisticamente aplanchada. Para salir, se envolvía la mujer en un himatión, más amplío y de tela más flexible y más rica que el de los hombres. Existían trajes de todos los colores y dibujos; pero los más comunes eran los de lana blanca con franjas de color. El verdadero lujo de las mujeres consistía en las joyas. Las formas del peinado eran muy variadas. Las mujeres hacían uso de peines, diademas y hasta de afeites y cabellos postizos.

Hombres y mujeres se calzaban con sandalias, que es un calzado compuesto de una suela que se asegura con correas hasta la garganta del pie, gustándoles en extremo el cuero de color. Con aquellas casas y aquellos trajes, Atenas debía parecer una ciudad árabe.

Los griegos no conocían el jabón. En el baño se debía utilizar bien un carbonato de sosa impuro, bien una solución de potasa, o bien arcilla especial. Les gustaba bañarse antes de cenar.

Los griegos no empezaron a afeitarse completamente la barba y el bigote hasta después de Alejandro. En la época clásica, cuando se habla de una navaja siempre se trata de un accesorio del aseo femenino, ya que, para hacer desaparecer por completo el vello superfluo, las mujeres se depilaban con el candil o por medio de pastas especiales, pero también utilizaban navajas.

Después de las guerras médicas, en Atenas los niños eran casi los únicos que seguían llevando el pelo muy largo: cuando se aproximaban a la edad de la efebía se lo cortaban y lo consagraban a los dioses. Las mujeres libres sólo se cortaban el pelo temporalmente en señal de duelo.

ALGO MAS SOBRE EL VESTIDO GRIEGO…

Casas y viviendas en Grecia Antigua Características

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: CASAS Y VIVIENDAS

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LAS CASAS EN GRECIA ANTIGUA: El bienestar y la alegría del hogar, llamaban muy poco la atención al griego, porque su mayor parte de tiempo lo pasaba ocupado en sus negocios, ejercicios físicos, política y ceremonias. Vivía no para su familia, sino para la ciudad, por lo que el lujo de esta (no en todos los caos) era su orgullo. Se contentaba personalmente con una vida sencilla y modesta, con tal que los monumentos y fiestas a sus dioses provocaran admiración universal.

La disposición de las ciudades griegas está determinada por la geografía del lugar donde se asentaban si bien en la mayoría de ellas encontramos determinados elementos significativos como son la acrópolis, el ágora y las murallas. La acrópolis era el lugar sagrado, situado generalmente sobre una colina, sirviendo como espacio de reunión de la población en caso de ataque o asedio enemigo. El ágora era el centro de la vida ciudadana y allí se desarrollaban las actividades políticas y económicas.

Al visitar  una familia pudiente de una población griega del siglo V a.C. llegaba a un estrecho callejón desde la avenida, y las voces lo guiaban hacia el patio, que era el centro de los hogares griegos. Aquí, ocultos de las miradas de los transeúntes, jugaban los niños, los perros dormían, los esclavos cocinaban en braseros, las mujeres platicaban y lavaban vellocinos, y se ofrecían sacrificios en altares de piedra.

Alrededor del patio, se alzaban las habitaciones, separadas para hombres, mujeres y esclavos, y todas ellas en un solo piso, aunque los hogares con recursos tenían habitaciones en un segundo piso. En contraste con el esplendor de los templos griegos y los edificios públicos, las viviendas eran modestas, construidas con adobes secados al sol y cimientos de piedra. Los techos eran de tejas y el piso era de argamasa o tierra aplanada.

Las casas ordinarias se componían de un piso bajo dividido en dos piezas muy pequeñas, y de un piso alto, al que se subía ordinariamente por una escalera exterior. La parte inferior estaba abierta en la roca y las paredes eran de madera, de ladrillos o de argamasa. En vez de forzar las cerraduras, los ladrones se contentaban con perforar el muro. En el interior, las paredes estaban blanqueadas con cal; no había chimeneas, la familia se calentaba con brasero.

Los techos eran planos y en numerosas ocasiones sirvieron para levantar sobre ellos una segunda planta que sobresalía sobre el eje de la calle, lo que era castigado por la administración pública con tributos. Los suelos de las viviendas eran de barro. Para evitar incendios el fuego era encendido en la calle, aunque no era muy frecuente la existencia de braseros ni chimeneas debido a la carestía de la leña y la práctica inexistencia de conductos de ventilación en los hogares.

La familia pasaba el día en el patio, pero cuando anochecía o hacía frío entraban en la casa e iluminaban las estancias con lámparas de aceite, de arcilla o bronce. De las paredes encaladas pendían jarrones, botellas de perfume y otros objetos domésticos.

Los muebles, hechos de madera de ciprés y olivo, incluían elegantes sofás tapizados con colores vivos, sillas formales de respaldos altos, una silla curva, con brazos, llamada klismos, y mesitas de tres patas con incrustaciones de marfil.

Había cajones y arcones de madera para guardar ropa y pequeños bancos portátiles, a veces plegables y con asiento de tela. Las camas eran marcos de madera con correas de cuero entrelazadas que sostenían un colchón, sobre el que se colocaban cojines, cobijas y colchas. La estancia más amueblada era el andrón, o comedor, donde los hombres disfrutaban de un simposión, o reunión formal en la cual bebían en compañía de otros hombres invitados.

Los griegos llamaban “escarbamuros” a los ladrones: se debía a que los muros exteriores de las casas del siglo V a.C. no tenían ventanas, por lo que los ladrones sencillamente hacían agujeros en las endebles paredes de adobe. Aun en esta casa de una familia pudiente, las paredes encaladas tienen ventanas escasas y pequeñas, cerradas con postigos. La torre en la esquina es también un puesto de vigilancia.

En el patio abierto, una mujer guisa en una olla y los niños juegan con un perro. Los tejados, apoyados en vigas de madera, proyectan sombra. Cerca, una mujer trabaja en un telar colgado de la pared, en el que confecciona la ropa de la familia. Otras mujeres trabajan en telares en la estancia principal, el andrón o comedor.

En la cocina, un esclavo corta verduras frente al horno, y el padre de la casa desayuna antes de salir a inspeccionar las labores que se hacen en sus propiedades. En la torre, una bodega contiene sacos de tela hilada y vasijas, mientras que en la habitación inferior un esclavo ayuda al joven de la casa a tomar un baño. Afuera, un asno espera mientras las vasijas se llenan con vino o con miel de los panales que hay bajo el techo de paja junto a la pared.

Cuando el agua del pozo no era suficiente debía acudirse a la fuente pública, trabajo casi siempre reservado a las mujeres. Las casas ricas se parecían a los palacios homéricos, y comprendían tres partes una entrada que guardaba un portero, el departamento de hombres, cuyas salas y cámaras daban a un patio rodeado de un pórtico, es decir, de una galería cubierta sostenida por columnas, y, por último, el departamento de mujeres o gineceo, que daba a un jardín.

Los muebles principales consistían en butacas, sillas, trípodes, taburetes, lechos de reposo, lechos de mesa —porque se comía tendido — y cofres para las ropas. Las paredes estaban decoradas de pinturas, y los suelos cubiertos de alfombras y cojines.

A pesar de la existencia de un grupo de funcionarios que debían vigilar las vías públicas, el aspecto general de las urbes griegas debía ser bastante deplorable. La ciudad estaba dividida en barrios diferenciados según las clases sociales o la ocupación artesanal de sus habitantes.

La excepción a este caos urbanístico debió ser la ciudad de Mileto donde el arquitecto Hipodamo desarrolló una traza cuadriculada, que en su memoria se llama también red hipodámica. Teniendo como ejemplo la ciudad de Mileto se construyeron un buen número de urbes en las colonias y en Asia cuando se produjo la expansión helenística con Alejandro.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

Las diversiones en Grecia El vestido, la vida en Grecia Antigua

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: DIVERSIÓN

historia grecia antigua

El estilo de vida ateniense era en esencia sencillo. Las casas atenienses estaban amuebladas con los artículos comprados a los artesanos como camas, asientos, mesas, baúles, artículos de cerámica, taburetes, cestas y utensilios de cocina. Las vestimentas y las frazadas las tejían las mujeres y los esclavos. La dieta ateniense era más bien simple. La comida básica consistía en cebada, trigo, mijo, lentejas uvas, higos, aceitunas, almendras, pan horneado en casa, vegetales, huevos, pescado, queso y pollo.

El aceite de oliva se utilizaba de manera generalizada, no sólo en la comida, sino en las lámparas y para untarse el cuerpo después de lavarse y hacer ejercicio. Aunque en los hogares de los campesinos había animales, éstos no daban solamente carne, por ejemplo: los bueyes eran útiles para arar, la oveja por su lana y las cabras para obtener leche y quesos. La carne se consumía sólo en ocasiones especiales, como en los festivales; se sacrificaban animales y luego cocinaban su carne para comerse después.

El ocio en Grecia debía ocupar buena parte de la jornada de los ciudadanos ya que en la mayoría de las polis estaba mal considerado el trabajo manual. Para estos menesteres disponían de numerosos esclavos y de extranjeros, llamados metecos, que constituían un amplio porcentaje de la población.

Acudir a los baños era una actividad frecuente entre los ciudadanos helenos ya que en la mayoría de las casas no había agua corriente, al tiempo que servían como centro de reunión. Estos baños públicos serán numerosos durante el siglo IV a. C. y pasarán a Roma.

También era habitual dar largos paseos, utilizando las stoas, largos pórticos en ocasiones de dos pisos y dos naves cerrados por un testero, siempre decorados con frescos, mosaicos o cuadros. Recordemos que una escuela filosófica será denominada estoica por reunirse sus discípulos en una stoa. La stoa de Eco en Olimpia tenía doscientos metros de longitud. Pero la actividad favorita por excelencia entre los ciudadanos será la política.

Podemos afirmar que los griegos gozaban de la política, participando activamente en el gobierno de sus polis. No olvidemos que todos los ciudadanos atenienses podían participar en la Asamblea donde se toman las decisiones más relevantes de la ciudad.

La música y el teatro serán dos de las actividades favoritas para disfrutar del ocio. Existían dos edificios destinados a tal fin, el odeón y el teatro, contando todas las polis con significativos ejemplos, siendo el más importante el teatro de Epidauro por su configuración acústica ya que desde todos los puntos se alcanza una calidad de sonido difícilmente superable. Al teatro acuden casi todas las clases sociales, recibiendo los ciudadanos más pobres una subvención para poder adquirir las entradas. Los actores iban cubiertos con máscaras y vestidos con trajes concretos para que el espectador pudiera identificar claramente a quien representaban.

Los griegos daban mucha importancia al ejercicio físico, siendo una de las actividades educativas más importantes. Los atletas competían en juegos, celebrados en cada una de las polis, aunque existían algunos que tenían carácter supranacional como los Olímpicos o los Píticos, dedicados a Zeus y Apolo respectivamente.

Tenían lugar cada cuatro años y durante el tiempo que duraba la celebración existía una tregua panhelénica. Los atletas participaban desnudos en la competición, cubiertos con una capa de aceite que resaltaba la belleza de sus cuerpos, y sólo los hombres tenían acceso a contemplar las pruebas.

Durante casi un año se entrenaban en las cercanías del templo de Zeus y los ganadores recibían una rama de olivo como triunfo, aunque obtenían numerosos beneficios a posteriori como exención de impuestos o derecho a manutención gratuita.

Las cenas en grecia eran una actividad de ocio popular

Las cenas eran una actividad de ocio popular. Un hombre invitaba a varios amigos a cenar a su casa. Los invitados eran recibidos en la puerta por esclavos que les lavaban las manos y los pies. Luego se tumbaban en literas, en una habitación conocida como andron, donde los esclavos les servían comida. Una vez recogida la comida, comenzaban a beber y a conversar.

A este tipo de cenas se las llamaba simposio. Los invitados bebían vino que se había mezclado con agua en una vasija conocida como crátera. La conversación podía tratar sobre moral o política, pero a menudo las fiestas eran relajadas y los invitados tocaban la lira, recitaban poesía o contaban chistes. Músicos, bailarines o acróbatas contratados podían ofrecer más diversión. Los invitados traían  compañía fenmenina llamnadas hetarias.

A veces iban chicos para que observen como transcurría la fiesta y el comportamiento de los mayores. Había un juego llamado cótabo, en donde los invitados debían arrojar el último trago a un blanco determinado. Los esclavos servía la comida a los invitados.

La lucha entre animales se consideraba un deporte. Gallos, codornices o un gato y un perro luchaban a muerte.
La imagen de este vaso muestra a dos guerreros jugando a un juego de mesa que podía haber sido parecido al ajedrez.
Los griegos también disfrutaban del deporte. Esta escultura muestra un juego que se parece al hockey moderno.
Los adultos jugaban a menudo a los dados en su casa o en casas de juegos especiales. Otro juego popular, que conocemos como tabas, consistía en tirar pequeños huesos.
Las familias ricas daban a sus hijos muchos juegos y juguetes para divertirse en sus horas libres. Conocían una especies de yo-yo y el juego del aro y el palo.

En Las nubes, una comedia de Aristófanes, un padre orgulloso habla de la habilidad de su hijo para hacer casas, barcos, carretas y ranas con trozos de cuero. Había otros juguetes como hondas, cometas, aros con campanas, carretillas, caballitos, trompos y ruedas unidas a varas para dirigirlas. Se han hallado pequeños muebles de plomo, que tal vez iban dentro de casas de muñecas.

Los bebés usaban sonajas de guijarros. Se han hallado muñecas de arcilla articuladas en las ruinas de los templos, donde fueron dejadas como ofrendas, y en tumbas de niños. Tal vez existieron muñecas de trapo y juguetes de madera, pero no han dejado rastros.

Había un juego similar al hockey, en el que se usaban pelotas hechas de vejiga de cerdo. Un relieve en un museo de Atenas muestra a dos jugadores con bastones curvos, azuzándose. Las vasijas pintadas, que son una excelente fuente de información acerca de la vida en la antigua Grecia, muestran juegos de saltar al burro, montar en hombros, y la gallinita ciega.

Existe una vasija con una hermosa figurilla de barro donde muestra a dos mujeres jugando a la taba con huesos o pezuñas de animales: se aventaban al aire, uno por vez, cinco huesos, que se tomaban con el revés de la mano. Los juegos de mesa, que según el historiador Herodoto fueron inventados en el estado de Lidia, en Asia Menor, eran jugados con dados y fichas de vidrio o hueso.

Los griegos disfrutaban de estos pasatiempos cuando descansaban en casa, en compañía de sus amistades. Sin embargo, cuando salían al agora, podían elegir entre una muy amplia variedad de espectáculos públicos más emocionantes, como funciones de magia al aire libre, tragaespadas, hechiceros y tragafuegos.

EDUCAR EL ALMA
Los antiguos griegos gozaban de la música en los actos públicos y privados, religiosos y laicos. El filósofo Platón dijo que la educación se dividía en dos: gimnasia para el cuerpo y música para el alma.

Poco se sabe acerca de cómo sonaba la música griega. Se conservan muy pocos ejemplos de partituras, y éstas no indican la afinación que se usaba. Pero es seguro que no tenían la complejidad de los arreglos orquestales y vocales modernos: se cantaba al unísono y los instrumentos seguían la misma línea melódica. Dado que la música griega estaba estrechamente relacionada con la poesía y la danza, el ritmo debió ser muy importante. La música definía los pasos de danza, y en ella intervenía un poeta que declamaba estrofas. La poesía no se leía en privado: los versos eran escritos para ser cantados o repetidos ante un público, generalmente acompañados de música y danza.

Los griegos tenían cantos para toda ocasión: canciones de amor y estribillos para las bodas y nacimientos, para lamentar una muerte o para acompañar trabajos mecánicos como la molienda de grano. Incluso se cantaba para curar enfermos. Las mujeres gustaban de bailar juntas en la casa y el campo, quizá como un ritual de fertilidad: nunca se les muestra bailando con sus maridos.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

La Religion Griega Caracterísitcas Filosofia y Literatura Griega Grecia

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA RELIGIÓN

historia grecia antigua

LA RELIGIÓN GRIEGA: La religión griega estaba estrechamente vinculada con cada aspecto de la vida cotidiana; era, a la vez, práctica y social. Los festivales públicos —que se originaron de ciertas prácticas religiosas— tenían funciones específicas: los varones se preparaban para ser guerreros; las niñas, para ser madres.

En vista de que la religión estaba relacionada con todos los aspectos de la vida, los ciudadanos deberían asumir una actitud apropiada frente a los dioses. La religión era un culto civil necesario para el bienestar del estado, Los templos dedicados a un dios, o a una diosa, eran los principales edificios de la sociedad griega.

 Homero dio una explicación de los dioses que proporcionó una estructura definida a la religión griega. En una época todos los griegos aceptaron una religión común basada en doce dioses principales que supuestamente vivían en el monte Olimpo, la montaña más grande de Grecia.

Entre estos doce dioses estaban Zeus, la principal deidad y padre de todos los dioses, Atenea, diosa de la sabiduría y de los oficios; Apolo, dios del sol y de la poesía; Afrodita, diosa del amor; y Poseidón, hermano de Zeus y dios de los mares y los terremotos.

Haz clic, y puedes conocer todo sobre cada unos de los dioses griegos

Los doce dioses olímpicos eran comunes a todos los griegos,. quienes, consecuentemente, compartían una religión politeísta básica. Cada polis asignaba a uno de los doce dioses olímpicos como la divinidad guardiana de su comunidad. Por ejemplo, Atenea era la diosa patona de Atenas. Pero cada pólis también tenía sus propias deidades locales, las cuales seguían teniendo importancia para la comunidad en su conjunto; además, cada familia también tenía sus dioses patrones.

Resultando conveniente contar con el favor de los dioses para todas las actividades de uno, el ritual tenía enorme importancia en la religión griega. Las oraciones solían combinarse con los obsequios a los dioses, lo cual se basaba en el principio de <‘les ofrezco esto para que (los dioses) me lo retribuyan”.

Algunas oraciones reflejaban de manera directa este beneficio mutuo: ‘Protege nuestra ciudad. Creo que lo que estoy pidiendo es de interés común. Ya que una ciudad floreciente honra a los dioses”. El ritual significa sacrificios, ya sea en forma de animales o de productos agrícolas. Los animales expiatorios se quemaban en el altar que estaba enfrente del templo, o en un pequeño altar frente a la casa.

Los festivales también se celebraban a manera a los dioses y a las diosas. Algunos de éstos (las celebraciones Panhelénicas) fueron importantes para los griegos y se celebraban en locaciones especiales, como las dedicadas a la adoración de Zeus en Olimpia; a Poseidón, en el istmo de Corinto; y a Apolo, en Delfo Los grandes festivales incorporaban muchas actividades en honor de los dioses, incluidas las competencias atléticas a las que se invitaba a todos los griegos.

El primero de estos juegos se celebró en el festival olímpico del año 776 a. de C., y después se llevaron a cabo cada Cuatro años para honrar a Zeus. Al principio, las competencias olímpicas consistían sólo en carreras pedestres y luchas; pero, más tarde, también se incluyó el boxeo, el lanzamiento de jabalina y diversas especialidades más. Las competencias siempre eran entre individuos, no entre grupos.

Corno ejemplo de otro aspecto práctico de la religión griega, los griegos querían conocer los designios de los dioses. Había videntes que recibían augurios por medio de los sueños, del vuelo de los pájaros o de las entrañas de los animales sacrificados. Pero tal vez el método más popular para adivinar la voluntad de los dioses era el Oráculo, recinto consagrado a un dios, o a una diosa, que revelaba el futuro. El oráculo más famoso era el de Apolo, en Delfos, instalado a un lado del monte Parnaso, dominando el golfo de Corinto.

En Delfos, una sacerdotisa escuchaba las preguntas en un estado de éxtasis el cual se creía que era inducido por Apolo. Sus respuestas las Interpretaban los sacerdotes y se las daban en verso a la persona que había hecho las preguntas. Representantes de estado y particulares viajaban hasta Délfos para consultar al oráculo. Los estados tal vez preguntaran si deberían llevar a cabo una expedición militar; los particulares quizá plantearan preguntas del tipo: “Heracleídas pregunta al dios si tendrá un retoño de su esposa actual”.

Las respuestas a menudo eran enigmáticas y podían interpretarse en más  de una forma. Creso, rey de Lidia de Asia Menor, famoso por su increíble riqueza, mandó mensajeros al oráculo de Delfos, preguntando si debería entablar la guerra en contra de los persas”. El oráculo le respondió que, si atacaba a los persas, destruiría un poderoso imperio lleno de júbilo por escuchar esa noticia, Creso les declaró la guerra a los persas, pero fue aplastado por el enemigo. Un poderoso imperio el de Creso— fue destruido.

La religión griega —centrada en el ritual y en las relaciones formales con los dioses— tendía a carecer de un componente emocional intenso. Asimismo, ofrecía a la mayoría de las personas una vaga esperanza, o ninguna, de que hubiera vida después de la muerte. Como resultado de esto, a veces los griegos se convertían a religiones mistéricas, que incluían un proceso de iniciación en ritos secretos que prometían un involucrarniento más emocional con las fuerzas espirituales, así como una mayor esperanza de alcanzar la inmortalidad.

Los misterios mas importantes fueron los Eleusinos, que se relacionaban con el mito de la diosa Démeter. Era un culto de fertilidad en el que los participantes sentían que renacían y obtenían cierta esperanza de tener vida después de la muerte. Los cultores órficos, seguidores del legendario trovador Orfeo, creían en los ciclos de reencarnación, pues el alma humana estaba atrapada en el cuerpo físico. Su propósito era liberar el alma de su confinamiento.
Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spialvogel

Las ciencias en Grecia Antigua Roma y Grecia Cientificos Griegos

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA CIENCIA

historia grecia antigua

Los griegos fueron los primeros en dar una explicación raciona del universo, que se reflejó en un gran desarrollo de la filosofía, la ciencia, la literatura y el arte. Los pueblos de la Antigüedad explicaban los fenómenos de la naturaleza que no comprendían mediante mitos. Los griegos fueron los primeros que se plantearon dar una explicación racional del universo.

A este conjunto de reflexiones lógicas y racionales se le denomina filosofa. Los filósofos griegos más importantes fueron Sócrates, Platón y Aristóteles. Los griegos destacaron también como científicos.

Tales de Mileto ha sido considerado el primer científico de la historia ya que dio una explicación del universo sin recurrir a la mitología y a lo sobrenatural. Pitágoras fue matemático y sentó las bases de la geometría. Hipócrates está considerado el creador de la medicina científica y el juramento hipocrático aún rige la moral de los médicos en la actualidad. Arquímedes fue físico y matemático, inventó el tornillo y algunas máquinas de guerra, pero, sobre todo, descubrió la teoría del desplazamiento de los cuerpos en el agua, que sigue vigente hoy en día.

LAS PRIMERAS EXPLICACIONES RACIONALES O CIENTÍFICAS DEL MUNDO: Los griegos inauguraron un modo de pensar sobre la naturaleza, a la que consideraron un objeto sobre el que podían investigar. El origen del mundo y los fenómenos meteorológicos, por ejemplo, eran temas que otros pueblos habían explicado por medio de la acción de los dioses. Los griegos pensaron que los hombres, los dioses, el mundo, todo formaba parte de un universo unificado, en el que las cosas se ubicaban en un orden armónico.

Y que este orden, este cosmos, podía ser comprendido por la inteligencia humana. Observando los fenómenos cotidianos, los hombres podían comprender el origen y el orden del mundo. Aunque fueron religiosos, los griegos se atrevieron a buscar respuestas sin recurrir necesariamente a las misteriosas acciones de los dioses.

 

Arquimedes en la bañera..Eureka!

¿Por qué fue que este intento de explicar el mundo por medio del razonamiento se originó en Grecia? Una respuesta posible puede surgir si relacionamos el razonamiento con los ideales políticos de los griegos. La organización democrática de las polis se basaba en la participación de los ciudadanos. El ciudadano participaba de la vida pública y así gobernaba su vida y la de la comunidad.

Era lógico, entonces, que sucediera algo similar con el conocimiento del mundo. Cada ciudadano, por su propio razonamiento, podía conocer lo que antes estaba reservado al reducido núcleo de los sacerdotes. La asamblea de ciudadanos era el lugar en el que se podían debatir todos los temas, abiertamente y sin intermediarios. De este modo, las explicaciones racionales del mundo permitieron democratizar el conocimiento. La razón y la democracia pusieron a los hombres más cerca del control de la naturaleza y de sus propias vidas.

LAS CIENCIAS EN GRECIA ANTIGUA: El contacto de Grecia con las civilizaciones vecinas de Egipto y Mesopotamia va a resultar determinante para la evolución de su ciencia, superando en la mayor parte de los campos a sus maestros.

Sería muy prolijo enumerar todos los hallazgos científicos logrados por los griegos, incluidos los de! esplendoroso periodo helenístico de Alejandría. Si las manifestaciones artísticas revelan no sólo un gusto exquisito, una atención hacia la belleza, sino un despliegue extraordinario de la inteligencia, ésta debía manifestarse también en la búsqueda de la verdad, en la interpretación de los fenómenos físicos, geográficos, etc.

La Matemática, que es la base de todo conocimiento científico, fue cultivada de un modo especial por la escuela filosófica que acaudillaba Pitágoras. Tanto en Geometría (recuérdese el famoso teorema que lleva su nombre y que permite resolver los triángulos rectángulos) corno en Aritmética, los números y las líneas ocuparon un lugar muy importante en sus especulaciones.

En época posterior, hacia el siglo III a. C., surgen dos nombres inmortales en el campo (le la Matemática y la Física. Uno fue Euclides (siglo III a. J. C) el más grande de los geómetras de los tiempos antiguos. Sus axiomas, definiciones y postulados tuvieron validez durante siglos puesto que hasta casi nuestros días nadie se había atrevido a formular una geometría llamada no-euclidiana.

El segundo fue Arquímedes (287-212), famoso por su <eureka», el grito triunfal que le obligó a saltar del baño cuando descubrió el principio de flotación de los cuerpos. Fue un gran físico y un gran matemático. A él se debe el hallazgo y el cálculo del número Pi, el descubrimiento de los espejos ustorios con los cuales combatió las naves enemigas en Siracusa, etc.

En el campo de la Medicina debe recordarse el nombre del gran médico Hipócrates (469-399), considerado el mas importante medico de la antigüedad.

Se ha hablado de Alejandría como de un centro cultural de gran importancia. Esta ciudad, a orillas del Nilo, fue fundada el año 331 a. C. por Alejandro Magno. Se dice que su biblioteca contenía 1.100.000 manuscritos. Los nobles y los aristócratas gustaban de rodearse de sabios., y las discusiones públicas, las reuniones en Academias y las controversias eran constantes. Aquella enorme riqueza para la civilización desapareció cuando el califa Omán, el año 640 de nuestra Era, quemó más de medio millón de manuscritos para alimentar las calderas de los baños.

En Alejandría surgió un interés extraordinario por el estudio de la Tierra, que dio origen a la Geografía. Gracias a él, Piteas viajó hasta el Norte de Europa, Eratóstenes pudo medir el meridiano terrestre, calcular el radio de nuestro Globo y demostrar que la Tierra era redonda. La ingeniería avanzará espectacularmente gracias a los trabajos de Empédocles de Agrigento – inventor de un calorífero -, Ctesibio – constructor de una bomba contra incendios, de un autómata y una bomba para elevar agua -, Filón de Bizancio – creador de fuentes móviles – y Arquímedes de Siracusa – inventor de las poleas compuestas y de un cañón que lanzaba pequeños proyectiles gracias al agua -.

El estudio matemático será fundamental para el desarrollo de otras ciencias como la astronomía, realizando las primeras especulaciones sobre la posibilidad de que la Tierra fuera plana y estuviera flotando en el espacio, no sujeta a algún elemento como se creía hasta ese momento.

Pitágoras ya planteó la posibilidad de la esfericidad mientras que Anaximandro señaló que la Tierra era el centro de un conjunto, girando en círculos a su alrededor la Luna, el Sol y las estrellas, teoría que fue ampliada por Aristóteles quien introdujo los planetas en su sistema. Sin embargo, Aristarco de Samos ya planteó que la Tierra era un planeta más por lo que debía girar alrededor del Sol.

PARA SABER MAS…
La ciencia conoció un auge extraordinario durante el helenismo. En Alejandría, los soberanos lágidas garantizaron el libre desarrollo de las matemáticas, las ciencias naturales y la medicina, y financiaron con generosidad investigaciones y experimentos. Animados por este impulso filantrópico e imbuidos por el espíritu aristotélico, que preconizaba la clasificación de los saberes, los científicos hicieron de la especialización su método de trabajo. En el campo de las ciencias exactas, Euclides (s. III a. C.), que sistematizó la geometría de su tiempo, abordó en sus Elementos la aritmética, la planimetría, los números irracionales y la estereométria.

La propagación y refracción de la luz también fue analizada por él en otra de sus obras, La Óptica. Un alumno aventajado de Euclides fueArquímedes (287-212 a. C.), que logró resolver ecuaciones de tercer grado y calculó ocho incógnitas a partir de siete ecuaciones. Entre sus numerosos descubrimientos figuran el peso específico de los cuerpos -fundamento de su célebre principio-, la ley del centro de gravedad y la ley de la palanca. También aludió a la curvatura de las radiaciones y calculó sistemas de poleas y planos incli-nados, además de inventar un buen número de máquinas.

Ctesibio (s. III a. C.), ingeniero alejandrino de gran talento, contribuyó a ampliar la panoplia de artilugios griegos con la construcción de automatismos, órganos y juegos de artificio sin otra aplicación práctica que la de deleitar a la sociedad cortesana. Su arco de torsión, que revolucionó la técnica militar, y el hecho de que fuera el primero en utilizar la presión atmosférica fueron el contrapunto a la vertiente lúdica de la mayoría de sus inventos.

El talante empírico y práctico de la nueva ciencia griega también encontró acomodo en disciplinas como la astronomía, la astrología y la geografía. Los astrónomos helenísticos adoptaron los métodos de observación de los babilonios y sus resultados, para elaborar la meritoria hipótesis de una concepción heliocéntrica del universo.

Aristarco de Samos (320-250 a. C.) colocó el Sol como punto fijo en el centro de su sistema y afirmó que la Tierra giraba sobre su eje además de hacerlo en torno al astro rey. Siglos más tarde, Nicolás Copérnico recuperaría estas teorías para elaborar su famosa revolución copernicana, que halló tantos detractores como en su tiempo los tuvo Aristarco, cuyas ideas fueron tachadas de impías por los emergentes filósofos estoicos.

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo 4 Alejandro Magno y el Mundo Griego – Clarín

Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

El Arte en Grecia y Roma Artistas Griegos

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: EL ARTE

historia grecia antigua

EL ARTE GRIEGO: Floreció entre los siglos VII y II antes de C., en Grecia y otros territorios del Mediterráneo habitados por los griegos. Se caracteriza por su idealismo estético, proporcionalidad, equilibrio de los elementos y su interés por reflejar la expresividad genuina en la figura humana; por ello, desarrollaron una gran perfección en el dibujo. El atletismo, tan cultivado por estos pueblos, brindó a los artistas sus mejores modelos. La sencillez, el ritmo, la claridad y la unidad dominan todas sus formas artísticas; así, los griegos alcanzaron sus mayores logros en la cerámica, la escultura y la arquitectura.

El arte griego comienza aproximadamente en los siglos V y IV. Se caracterizó por darle a sus obras el mayor sentido de la proporcionalidad, por expresar armonía y equilibrio de elementos y por reflejar una genuina expresión de humanismo. Grecia, es una pequeña península situada al sureste de Europa. Pero en este pequeño país nacieron las primeras ideas que dieron forma a la cultura occidental, de tal modo que nuestros conocimientos y modos de pensar son una consecuencia de la filosofía, la ciencia y el arte de los griegos.

ARQUITECTURA: En la arquitectura griega no se empleó ni el arco ni la bóveda. El elemento sustentador de sus monumentales obras fueron las columnas. El sistema de construcción utilizado fue el adintelado. Se destacan por orden jerárquico, los templos como exponentes principales, luego, los teatros, las acrópolis, los propileos, los estadios, los gimnasios y las palestras, las ágoras y los monumentos funerarios. Los diferentes tipos y formas de columnas dieron origen a los famosos órdenes arquitectónicos griegos: Dórico, Jónico y Corintio.

MATERIALES UTILIZADOS: Los griegos usaron de manera preferente el mármol, el cual pulían de forma cuidadosa; también emplearon la piedra.

ESCULTURA: La escultura griega no está sujeta ni a reglas ni a convencionalismos. El escultor tiene libertad de expresión, sin embargo, toda ella busca y logra la perfección humana, por tanto es una escultura dedicada a exaltar la fuerza física, la perfección de los rasgos, el movimiento y la expresión de la divinidad. Su tema central gira en torno a la figura humana. La escultura griega pasa por 3 períodos épocas o fases evolutivas, con características propias en cada una de ellas. Estas son:

– Arcaica: Se caracterizó por ser una época en donde los escultores buscan un estilo y una técnica propios. En ella aparece la figura femenina y masculina, al inicio estas figuras eran de tipo hierático, sin movimiento, pero luego surgieron ideas de movimiento, los brazos se despegan del cuerpo y el rostro expresa una curiosa sonrisa. Las esculturas eran hechas como ofrenda a los deportistas. Son de esta época: El Kouros de Anavyssos (atleta), la Dama de Auxirre o Xoana (doncella vestida), la cabeza del caballero Rampios, etc.

– Clásica: esta época significó el período de mayor auge en todas las manifestaciones artísticas y literarias. Los escultores logran la perfección de sus técnicas, así como las mejores piezas escultóricas, en donde se observa la magnificencia de la figura humana. Esta época tiene 2 períodos: el estilo Sublime, en el que se destacan escultores como Mirón, Fidias y Polícleto, y el estilo Bello, donde se destacan Scopas, Praxiteles y Lisipo, ambos estilos tenían características propias.

– Helenísta: esta época corresponde al fin del arte griego, las obras de esta época toma modelos de las anteriores, perfeccionándolos, demostrando una gran capacidad de realización, entra la figura del niño como tema. La escultura adquiere caracteres de monumentalidad, dominando lo pintoresco, lo grotesco, lo episódico, etc. El retrato pasa a un primer plano. En este período surgen diferentes escuelas, entre las más importantes: las Escuela de Pérgamo, la de Rodas y la de Alejandría.

PINTURA: Muy poco es lo que se conoce de los pintores griegos, sin embargo, si es de conocimiento la maestría que se manifestaba en los increíbles efectos de realismo que sabían producir por descripciones de algunas pinturas. Pero su obra se ha perdido casi toda, y lo que ha quedado son copias y fragmentos que no dan una idea clara de cómo era aquella pintura. Se destacan: Polignoto, Apolodoro de Atenas, Agatarco de Samos, Zeuxis, Parrasio y Apeles.

 CERÁMICA: Esta constituye en las artes menores la mejor y más variada expresión en lo que a decorado y pintura se refiere. Esta variedad nos da una muy completa evolución de su cultura. Con un estilo y técnicas propias, se caracteriza por tener formas variadas y originales, predominan los elementos geométricos dispuestos en franjas, las tonalidades del barro, desde el amarillo hasta el gris castaño, presenta figuras en rojo sobre fondo negro o rojo el fondo y figuras negras, predominan formas animales y humanas.

Resumen de la Vida En Grecia Historia de los Griegos Atenas y Esparta

Resumen de la Vida En Grecia Antigua

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 LA VIDA EN GRECIA ANTIGUA: De un grupo de pequeñas ciudades-Estado, aisladas por altas montanas, surgió un brillante impulso creativo que sentó muchos de los fundamentos de la civilización europea. Varias actividades humanas, desde el deporte hasta el mismo drama, de la medicina a la filosofía,  todavía siguen un modelo derivado de Grecia, cuya Edad de Oro, iniciada en el ano 800 a.C., llegó a su cúspide en la Atenas del siglo V a. C.

La antigua civilización griega de Micenas paso por un periodo de oscuridad, de 500 anos, para revivir con la épica de dioses y héroes, escrita por Homero. En una etapa en que los gobernantes veían a los demás como vasallos, el gran logro de los griegos de la época dorada fue afirmar la dignidad y los derechos del ser humano, siguiendo un modelo de gobierno del que surgiría la verdadera democracia.

La Grecia arcaica y clásica
Los inicios de la Grecia clásica

La era conocida como el Periodo Clásico dio comienzo tras la desaparición de la civilización micénica en torno ai 900 a. C. La afluencia a partir del 1200 a. C. de otros grupos, como los dorios del norte y los pueblos del mar del sur, provoco un declive de la cultura palaciega y dio paso a la llamada Edad Oscura. Durante esta época, la población de Grecia se multiplico y dio comienzo la colonización de la costa jónica.

El paisaje rocoso fue la causa de que los primeros asentamientos florecerán en las llanuras fértiles entre las montañas y próximas al litoral. Hacia el 750 a. C., muchos de estos asentamientos se habían convertido en grandes ciudades-estado, funcionaban de forma independiente y con frecuencia libraban guerras entre si. El periodo entre los anos 750y500a. C. recibe el nombre de Arcaico. La situación geográfica de Grecia en el Mediterráneo la convertía en el punto de partida natural para los viajes y la exploración de ultramar.

Los griegos eran marinos excelentes, capaces de fundar colonias en puntos tan remotos como Ampurias en el norte de España y Phasis en el mar Negro. Comerciaban sobre todo con los etruscos en Italia y los fenicios en Oriente, regiones en las que instalaron importantes puestos de avanzada. El comercio estimuló el desarrollo económico y político. Se estableció una elite y, a medida que aumento su riqueza, los estados construyeron ciudades cada vez más impresionantes. En mayor y más rica de ellas era Atenas, que devendría el centro de la cultura griega. Entre los anos 500 y 336 a. C. tuvo lugar la Edad Clásica.

Las ciudades-estado
Grecia rara vez fue un país unido; en su lugar estaba integrada por diversas ciudades-estado o «polis». Estas solían ser comunidades reducidas, apenas grupos de granjas y casas en torno a una ciudadela fortificada, o acrópolis, que ofrecía refugio a todos los ciudadanos durante los ataques. Estaban separadas geográficamente de otras ciudades-estado y su independencia dio lugar a diversos estilos de funcionamiento.

Como resultado, cuando los estados decidían unirse contra un enemigo externo común, las coaliciones duraban poco y la Antigua Grecia nunca fue una única nación. Las dos mayores ciudades-estado eran Atenas y Esparta, cuyos estilos de vida opuestos alimentaron una rivalidad que duro cinco siglos. Atenas era la mayor de las ciudades-estado, con una población que en su punto álgido alcanzo los 250.000 habitantes. Durante el Periodo Arcaico, muchas ciudades-estado, incluida Atenas, estuvieron dominadas por una serie de gobernantes monárquicos o «tiranos».

Estos solían ser personas enriquecidas que habían cobra-do popularidad entre el pueblo y gracias a ella, podían dirigir la ciudad. En Atenas, el principal tirano fue Pisistrato, que gobernó durante 30 anos. Impulso el comercio ateniense en el exterior y patrocino las artes, apostando por festivales religiosos y culturales. Por su parte, Esparta se había establecido como un poderoso estado militar gobernado por Licurgo, quien protagonizo una forma de gobierno mas primitiva y monárquica. Mientras que la mayoría de las ciudades-estado consideraban su acrópolis un medio de defensa, la protección de Esparta recaía en exclusiva en su ejercito. Las ciudades-estado estaban repartidas por todo el mundo griego, incluidas todas las islas del Egeo y muchas de ellas se aliaron con Atenas o con Esparta durante la guerra del Peloponeso (431-404 a. C.).

La región es una tierra montañosa y accidentada que penetra en el Mediterráneo hacia el sur. Su clima es benigno, pero la tierra arable es escasa y dispersa; como resultado, los primeros asentamientos se desarrollaron como pequeñas comunidades independentes que el difícil terreno aislaba de sus vecinos, con quienes, además, peleaban frecuentemente. A veces, el mar era la única vía de comunicación.

Estos factores dieron una fuerte identidad individual a las aldeas que emergieron en la antigua Grecia. Cuando las aldeas crecieron, se convirtieron en ciudades-Estado, cu-yos habitantes eran muy leales a su propia comunidad. Llamaron polis a su Estado, es decir, una comunidad que actuaba en conjunto, pues cada ciudadano debía participar en el gobierno. El griego se convirtió asi en “animal político”: dedicaba mucho tiempo a los asuntos públicos. Esto ocurrió especialmente en Atenas, la mayor de las ciudades-Estado.

Votos para la minoría
En sus principios, Atenas fue regida por reyes y tiranos, pero en el ano 510 a.C., Clisteles expulsó al ultimo de ellos y estableció el primer gobierno democrático del mundo. La palabra proviene de demos, “pueblo”, y kratos, “poder”. Pero no fue esta una democracia en el sentido moderno. Sólo votaban los atenienses varones que no eran esclavos. Las mujeres no eran consideradas ciudadanas y por eso no podían votar. Tampoco los extranjeros ni sus descendientes; ni los esclavos ni su prole, ni siquiera aquellos que conseguían liberarse. La ciudad estaba dividida en 10 bloques, llamados tribus.

Cada tribu elegía a 50 hombres, mayores de 30 años, para integrar un consejo de 500 miembros, que cumplía diariamente con la función gubernamental. A su vez, los miembros del consejo formaban parte de un comité que proponáa las ideas que serian discutidas en la asamblea de todos los ciudadanos. Durante estos periodos, en los que se les pagaba un sueldo, comian por cuenta del Estado en la sede administrativa, el Tholos, un edificio redondo en el lado oeste del ágora, o mercado.

Era la asamblea, o ekklesia, la que aprobaba las leyes y decidía sobre asuntos Importantes como la guerra. Cualquiera de los miles de ciudadanos podía asistir, luego de pagar una reducida cuota de admisión, con derecho a voz y voto. Se requería puntualidad: esclavos con sogas pintadas de rojo lazaban a los impuntuales. Se multaba a cualquiera que tuviera las ropas manchadas de rojo.

La asamblea se reunía 40 veces por ano en Pnyx, una colina cercana a la Acrópolis. Los miembros se sentaban en el suelo, o en sillas plegables que llevaban aL lugar. Los debates se iniciaban luego de orar y sacrificar a un cerdo negro. Se votaba alzando la mano y el orden era mantenido por una fuerza policiaca de arqueros escitas, cuyo lugar de origen era el norte del Mar Negro.
Los arcontes, funcionarios seleccionados al azar, preparaban los casos legales para discutirse en la asamblea, y organizaban ceremonias religiosas. Los strategoi, o generales, eran los funcionarios de más alto rango, elegidos por voto popular en las 10 tribus. Su periodo era de un ano tenian un enorme poder sobre el ejercito y la economía, y tomaban decisiones cruciales en nombre del Estado.

Luchas Entre Gladiadores En El Coliseo Romano Origen de Gladiadores

LOS ESPECTÁCULOS DE GLADIADORES

LOS ESPECTÁCULOS DE GLADIADORESEstos espectáculos eran parte integral de la sociedad romana. Se llevaban a cabo en los anfiteatros, y el primero de los cuales que fue permanente se construyó en Roma en el año 29 a. de C. Quizá el más famoso fue el anfiteatro flaviano conocido como el Coliseo, construido en Roma bajo el gobierno de Vespasiano y su hijo Tito, y cuya capacidad era de 50 000 espectadores.

Los anfiteatros no se limitaron a la ciudad de Roma, sino que se construyeron por todo el imperio. Diferían mucho en tamaño y, sobre todo, en capacidad, pues variaba de unos miles hasta decenas de miles. Se pusieron en juego considerables recursos e ingenio en su construcción, sobre todo en dispositivos relacionados con el traslado eficiente de las bestia rajes a la arena.

En la mayor parte de las ciudades y de las villas anfiteatros llegaron a ser los edificios más imponentes, rivalizando solo  con los circos para carreras y los baños públicos. Como veremos repetidamente en el curso de la civilización occidental, la forma en que una sociedad invierte su dinero da una idea de sus prioridades do que el anfiteatro fue el emplazamiento principal para los juegos de gladiadores, es justo decir que las matanzas públicas constituyeron un elemento primordial de la cultura romana.

Los juegos de gladiadores se llevaban a cabo desde el amanecer hasta el anochecer. Sus principales atracciones eran los combates muerte entre luchadores entrenados. La mayoría de gladiadores eran esclavos o criminales condenados, aunque algunos hombres eran seducidos por la esperanza de obtener popularidad y el patrocinio de ricos partidarios participaban voluntariamente. Ellos recibían entrenamiento para el combate en escuelas especiales de gladiadores.

Interior del Coliseo de Roma

Interior del Coliseo de Roma. El Coliseo fue un gran anfiteatro que se construyó bajo el gobierno del emperador Vespasiano y de su hijo Tito. Dichos anfiteatros, donde luchaban los gladiadores, se construyeron por todo el imperio. Variaban en dimensiones; éste fue el más grande.

Los juegos de gladiadores incluían igualmente otra forma de diversión. Criminales de todas las edades y de uno u otro sexo eran lanzados a la arena sin armas a enfrentar una muerte inevitable por e de animales salvajes capaces de hacerlos pedazos. También se llevaban a cabo distintos retos entre animales; se hacía pelear entre sí distintas bestias salvajes, por ejemplo, búfalos contra osos; se montaban cacerías en las que los hombres disparaban sin riesgos desde las con barrotes de acero; además, los gladiadores luchaban en arena contra toros, tigres y leones. Según se dice, se mataron cinco mil bestias en un solo día de juegos, en el año 80 d. de C., cuando el emperador Tito inauguró el Coliseo. Se invirtieron enormes recuren la captura y traslado de animales salvajes para las matanzas; asimismo, en diversas partes del imperio, especies completas se caza hasta su extinción.

Estos espectáculos sanguinarios fueron muy populares entre pueblo romano. El historiador romano Tácito dijo: “En verdad, pocos los que hablan de otros asuntos en sus casas, y siempre que entra en un salón de clases, no hay otro tema de conversación entre los jóvenes” Pero las luchas de gladiadores también sirvieron para un propósito que iba más allá del entretenimiento.

Al igual que las otras formas de entretenimiento público, cumplían con una función tanto social como política. Ciertamente, los juegos servían para distraer a las masas desocupadas de cualquier descontento político. Se dice que el emperador Trajano comprendía que, aunque la distribución de grano y de dinero satisfacía al individuo, los espectáculos resultaban necesarios para “complacer a las masas”.

UN DÍA EN LA VIDA DEL GLADIADOR
Guardias de seguridad despiertan a Flavius, un gladiador de la escuela imperial en la Roma del emperador Trajano, que se reúne con sus camaradas en el patio central para pasar lista. Luego de recibir su desayuno de pan de cebada y queso de cabra, se reporta a la armería, donde recibe un escudo, un casco, grebas de cuero (espinilleras) y ligeras armas de acero para prácticas.

El entrenamiento se realiza en la arena de la escuela, bajo el ojo avizor del instructor en jefe, un sólido ex gladiador surcado de cicatrices, vencedor de varios torneos. Su trabajo es asegurarse de que Flavius y sus camaradas son lo suficientemente rudos como para satisfacer al emperador y al público de la arena. El instructor presta la mayor atención a los mejores gladiadores: son las estrellas de la arena. Los graffiti en las paredes de Pompeya revelan que un gladiador traciano, llamado Celadus, era el héroe local que hacía suspirar a las jóvenes.

Bajo el sol matinal, Flavius suda y maldice mientras practica las artes de parar golpes, atacar, responder y fintar. Su vida depende de su habilidad y sus reflejos; soporta estoicamente el entrenamiento. A mediodía, hay una pausa para el almuerzo y la siesta. Más tarde, Flavius se baña y se afeita en la barbería de la escuela. Luego asiste al entrenamiento físico, que incluye levantamiento de pesas para afinar los músculos. Luego va a cenar. Al oscurecer, regresa a su celda, U vigilado por los guardias. Mañana, Flavius enfrentará el baño de sangre en la arena.

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Tomo A

Historia del Ejercito Romano La Ocupacion Militar Roma Antigua Vida

Historia del Ejército Romano
La Ocupación Militar

LA OCUPACIÓN MILITAR: Los romanos ocupaban sólidamente sus conquistas, y de aquí el que pudieran conservarlas. Dos creaciones originales hablan asegurado la estabilidad de dicha ocupación las colonias militares y los caminos.

Todos los países conquistados fueron conservados por colonias que no eran ni col9nias de población ni de explotación, sino castros o campamentos permanentes de pequeños cuerpos de ejército en país extranjero, que se llamaban centinelas. Para establecerlos, se escogía un punto estratégico, tal la confluencia de varios caminos, un paso de río, la juntura de dos valles, y la primera obra era el recinto fortificado en que habían de instalarse los antiguos soldados con sus familias a quienes se distribuían lotes de tierra.

El casco de la izquierda es de legionario , el cassis, de metal terminado por un anillo destinado a la correa de que se servian los soldados  para llevarlo pendiente y a la espalda cuando iban de marcha. El de la derecha es un casco de pretoriano, soldado de la guardia del emperador.

Estos soldados continuaban siendo ciudadanos romanos y tenían una organización interior análoga a la de Roma. Los puestos fortificados se asimilaban poco a poco los pueblos vecinos, aunque manteniéndolos en obediencia. En caso de invasión, como en el tiempo de Pirro y de Aníbal, detenían al invasor dispersando sus esfuerzos y encerrándolo en su propia conquista. Expulsado el enemigo, la dominación romana quedaba intacta.

Para unir esas colonias, los romanos hacían caminos, lo cual era una innovación en el mundo antiguo, pues los griegos sólo conocían senderos. El camino o calzada romana, que facilitaba el tránsito de las legiones y de las máquinas militares que las acompañaban, tenía la misma importancia que hoy tienen los ferrocarriles estratégicos en los países conquistados.

Era un medio de impedir las sublevaciones, puesto que permitía a las tropas trasladarse rápidamente a los puntos amenazados. La solidez de aquellas calzadas es proverbial. El subsue1o estaba cimentado, y la superficie cubierta con anchos y desiguales adoquines dispuestos como un mosaico. La primera y más célebre calzada fue la Vía Apia, que unió a Capua con Roma en 312. Nada demuestra mejor el ingenio metódico de los romanos.

Triunfo de Batallas en Roma Reparto del Botin Soldados Romanos

Triunfo de Batallas en Roma
Reparto del Botín Soldados Romanos

EL TRIUNFO: El general vencedor recibía el titulo de imperator. El senado le concedía entonces el derecho de celebrar el triunfo, llamándose así el sacrificio solemne que el vencedor celebraba en el Capitolio con todo su ejército, y la entrada que hacía en Roma en un carro, en forma de torre, tirada por cuatro caballos de frente, cuadriga; el triunfador iba sentado en un sitial de marfil, tenía la cara pintada de bermellón, como las antiguas estatuas de los dioses, y la cabeza coronada de laurel.

Delante del carro triunfal iban los cautivos y los carros conteniendo el botín hecho al enemigo. El desfile duraba, a veces, mucho tiempo; el triunfo de Paulo Emilio, vencedor de Macedonia. duré tres días. Al general lo escoltaban sus soldados, que iban cantando himnos de victoria, llevaban ramas de laurel, dirigían al vencedor algunas frases familiares y, sobre todo, bromas para recordarle que era hombre como ellos.

Mientras tanto, los jefes vencidos eran llevados a la prisión mamertina y estrangulados en los calabozos. Además del triunfo había una recompensa menor que se llamaba la ovación, el vencedor entraba entonces a caballo.

CARRO ANTIGUO, DE MÁRMOL (Museo del Vaticano).
Este carro, tirado por dos caballos, tiene la forma de los carros de guerra que usaban los griegos; los triunfadores entrabais solemnemente en Roma en un carro cuya tormo era análoga a la de éste.

EL BOTÍN: A raíz de la victoria se procedía metódicamente al saqueo. El botín se juntaba y era vendido por el estado, que separaba la mayor parte para él. El tesoro público se enriquecía con el producto de la guerra, lo cual resultaba ser una operación fructuosa para él.

Sólo la conquista de Macedonia produjo ciento veinticinco millones de sestercios, equivalentes a un valor nominal de treinta millones de francos. Los ciudadanos lograron con esta conquista la exención de los impuestos; por esa razón, las conquistas les interesaban tanto como a los soldados; cabe decir, por consiguiente, que Roma “conquistó el mundo menos por la gloria que por los beneficios”.

QUIÉN TENÍA DERECHO AL TRIUNFO
Para tener datos ciertos sobre cómo era celebrado el triunfo, hay que partir de la época republicana (casi 250 años después de la fundación de Roma). De los que fueron celebrados durante el período monárquico, tenemos noticias muy escasas e imprecisas. En la Roma republicana y también en la imperial era considerado el más alto honor que se podía tributar a un jefe. Para tener derecho al triunfo, un jefe romano debía encontrarse en las siguientes condiciones:

1) Haber sido proclamado “imperator” por sus soldados. Éstos otorgaban ese título a su conductor cuando le reconocían una gran habilidad en la conducción militar.
2) Haber dado muerte, en una sola batalla, a no menos de 5.000 enemigos.
3) Haber conducido ¿a los soldados a la batalla, personalmente.
4) No haber hecho sufrir pérdidas graves a su ejército.

El jefe que tenía la certeza de reunir loa requisitos para obtener el “triumphus“, (libia pedirlo por escrito al Senado. En el petitorio enumeraba las victorias militares que había logrado. Si el Senado consideraba justa la demanda del jefe, le concedía el triunfo y fijaba la fecha de su celebración.

El jefe no podía entrar en Roma antes del día fijado, pero le era permitido acampar con su ejército en el Campo de Marte, fuera de los muros de la ciudad. Si el jefe no reunía las condiciones requeridas para el “triumphus”, el Senado le otorgaba la “ovatio” (ovación). Ésta se efectuaba en la siguiente forma: el jefe avanzaba a pie o a caballo por las principales calles de Roma, con una corona de mirto en las sienes. A los costados de las calles, la multitud aplaudía y le manifestaba su admiración.

CÓMO SE CELEBRABA EL TRIUNFO
El día en que un gran jefe celebraba el triunfo, una enorme multitud se ubicaba a los costados de las calles por las cuales debía pasar el cortejo triunfal. Éste, formado en el Campo de Marte, recorría el Velabrum —región de Roma situada a los pies de la colina Aventina—, el circo máximo, la Vía Sacra, el foro, y finalmente subía a la colina Capitolina, para detenerse ante el templo de Júpiter (el denominado Júpiter Capitolino).

Apenas el cortejo triunfal llegaba a la colina Capitolina, la ceremonia tomaba un aspecto religioso. El triunfador ofrecía a Júpiter el ramo de laurel que llevaba en la mano y las guirnaldas que habían adornado las fases de los lictores. Luego, rodeado por los sacerdotes del templo, sacrificaba un toro blanco en honor de Júpiter. La ceremonia finalizaba con un banquete en el que participaban los magistrados y los senadores. Después de recibir de su jefe una parte del botín de guerra, los legionarios eran licenciados.

En el cortejo triunfal mientras recorre la Vía Sacra, el orden de los componentes era el siguiente: encabezaba el cortejo un grupo de senadores seguidos por tocadores de cuernos y trompetas, que ejecutaban marchas militares. Seguían los carros cargados con el botín de guerra; los objetos de mucho valor eran llevados por algunos legionarios en palanquines especiales.

Detrás de éstos iban los animales sagrados que debían ser sacrificados a Júpiter en la colina Capitolina. Seguían los prisioneros de guerra con las manos amarradas por pesadas cadenas. Los lictores, con la frente y las fasces adornadas con guirnaldas, precedían inmediatamente al triunfador. Éste iba de pie. sobre un carro dorado y vestía una toga púrpura con hojas de palmera bordadas de oro.

Llevaba una corona de laureles en la cabeza y un ramo del mismo árbol en la mano. Al carro del triunfador eran atados los príncipes y jefes enemigos, destinados a la terrible cárcel Mamertina, donde a menudo eran muertos. El pueblo, en tiempos de la República, y la plebe del imperio participaban jubilosamente en estos festejos, pues se consideraban beneficiarios o partícipes de los triunfos logrados por las tropas.

En los últimos años de la República, los prisioneros nobles eran atados al carro del triunfador con cadenas de oro. Cerraban el desfile triunfal las legiones victoriosas. Al paso del triunfador, la multitud lo aclamaba gritando: “lo triumphe!“, que equivale a ¡viva el triunfo!

Fuente Consultada:
Lo Se Todo Tomo III
Enciclopedia Estudiantil Tomo IV CODEX

La Disciplina Militar en El Ejercito de Roma Antigua Soldados Romanos

Disciplina Militar en El Ejército de Roma Antigua

Narra el historiador Tito Livio que el ejército del cónsul Pablo Emilio estaba un día ocupado en instalar su propio campamento. No era ésta una operación muy larga, si bien se trataba, prácticamente, de levantar una verdadera ciudadela fortificada. Los soldados romanos estaban, en efecto, tan bien adiestrados que empleaban en la obra no más de cinco o seis horas.

Y he aquí que, mientras todos estaban diligentemente ocupados, un joven oficial se presentó ante el cónsul y le informó que el enemigo en marcha se encontraba en ese momento en una posición estratégicamente desfavorable, y que si se lo atacaba se obtendría probablemente una gran victoria. Pero era menester ir pronto, antes de que la situación variara. Ya los oficiales, que habían escuchado, se preparaban para comunicar a los soldados la orden de suspender la construcción del campamento y empuñar las armas. Pero el cónsul no dio la orden esperada.

Todos se agruparon a su alrededor y le rogaron que no desaprovechara ocasión tan ventajosa. Entonces Pablo Emilio subió a la tribuna y pronunció un discurso que lo fiaría famoso: “Vuestros mayores se preocupaban de que el campamento estuviese provisto de todo lo necesario; sólo entonces lo dejaban para lanzarse a combatir, y en él podían encontrar refugio en caso de ser rechazados por el ímpetu de la batalla. Por eso lo dotaban de fortificaciones y, cuando salían para marchar contra el enemigo, dejaban una fuerte guarnición, pues aquel general cuyo campamento hubiese sido destruido sería considerado derrotado, aunque hubiese ganado la batalla.

Los campamentos son la fortaleza del vencedor, el refugio del vencido. ¡Oh, cuántos ejércitos que a la iniciación de la batalla estaban por perderla volvieron a su campamento y, después, llegado el momento oportuno, hicieron una irrupción victoriosa y dominaron al enemigo! El campamento es la segunda patria y para cada soldado su tienda es casa y hogar”.

Aquel día los legionarios romanos renunciaron a una nueva victoria, para continuar la obra de leñadores, carpinteros cavadores y herreros que habían iniciado. Tal era la importancia que daban al campamento.

LA DISCIPLINA: La fuerza del ejército no residía exclusivamente en el armamento y la táctica, sino también en la disciplina, es decir, en la costumbre de consentir en hacer el esfuerzo que exige el superior.

Los generales imponían a los soldados largas marchas, duros trabajos y muchas privaciones cuando la obediencia se relajaba. La disciplina era muy severa. Cualquier falta a las órdenes dadas conllevaba la pena de muerte. Los lictores azotaban al condenado y lo decapitaban en seguida.

Así pereció el hijo del cónsul Manlio por haber empeñado combate singular con un galo, a pesar de la prohibición de su padre. Las faltas ligeras se castigaban con azotes; eso explica que los centuriones usaran para mandar un sarmiento.

Imagen: Insignias (en el centro un aguila soportando un broquel, la punta de lanza que la remata, permitía clavarla en la tierra).

En los casos graves se diezmaba una legión, esto es, se indicaba por sorteo sí debía castigarse de cada diez o de cada veinte un soldado, y los hombres así designados eran decapitados de un hachazo. Tal fue la suerte de las dos legiones de Fabio Rullo, que hablan huido delante del enemigo, igualmente, el senado se negó a rescatar 8,000 prisioneros que se habían dejado coger por los cartagineses.

Las recompensas eran numerosas. Consistían en armas de honor, en condecoraciones, en coronas y, algunas veces, en donativos de dinero.

Cualquiera podría objetar que armar y desarmar frecuentemente un campamento tan complicado resultaba tarea penosa. Tengamos en cuenta el extraordinario sentido del orden que imperaba y la férrea disciplina que regulaba la vida de ese ejército. La disposición del campo era fija, y así permitía a cada uno saber rápidamente en cuál sitio debía erigir la tienda respectiva, sin necesidad de recibir cada vez nuevas instrucciones.

Cada grupo, una vez levantada su tienda en el lugar habitual, tenía que ejecutar después un determinado trabajo de interés común; se creaba así en la tropa un adiestramiento tal que la construcción del campo no era considerada una carga extraordinaria. Parece razonable presumir que, en verdad, a otro ejército, aun al griego, no se le hubiera podido exigir igual prueba de destreza y organización.

Los campamentos militares romanos llegaron a ser tan poderosos y completos que resultaron uno de los principales instrumentos de romanización y civilización de las tierras conquistadas; las expediciones construían nuevas aldeas, que se transformaban con el tiempo en importantes ciudades. Así ocurrió en España, Francia, Alemania e Inglaterra.

El Arte de Hacer La Guerra Los Ejércitos de Roma Armas y Equipamiento

El Arte de Hacer La Guerra
Los Ejércitos de Roma: Armas y Equipamiento

Durante más de quinientos años, los ejércitos de Roma fueron los más fuertes del mundo, lo que constituye una marca desde el punto de vista histórico. Esta fuerza militar se debía, sobre todo, al hecho de que el verdadero romano consideraba el servicio militar no una carga sino un derecho.

Al principio, todos los hombres útiles formaron parte del ejército. Sólo a partir del siglo I antes de Jesucristo, los ricos intentaron librarse de la servidumbre de la vida militar, mientras que los ciudadanos menos privilegiados tenían que alistarse por un término de veinte años. Durante el imperio, cuando el ciudadano de Roma sólo se preocupaba del placer y la riqueza, las oscuras tareas del soldado se dejaron a los extranjeros. Así, algunos germanos alcanzaron el grado de oficial, e incluso de general.

El talento organizador de los romanos pudo exteriorizarse de un modo notable en el ejército. Las legiones fueron el núcleo principal del ejército. Al principio del siglo I antes de Jesucristo, una legión contaba con unos seis mil hombres. En la época de César sólo comprendía de cuatro a cinco mil. Cada legión formaba una unidad completa. Estaba dividida en diez cohortes, cada cohorte en tres manípulos y cada manípulo en dos centurias. Por tanto, una legión se dividía en sesenta centurias, cada una bajo el mando de un centurión, soldado cuya valentía y cualidades de jefe lo habían hecho  salir de las filas.

Antes de César, el mando de las legiones estaba confiado a tribunos a quienes incumbía la responsabilidad de las operaciones. Los tribunos mandaban de dos en dos durante dos meses. Pertenecían a las clases dirigentes y no siempre presentaban las indispensables garantías militares.

Por este motivo   César   dispuso   que   los acompañaran oficiales profesionales, llamados legados, sobre cuyos hombros pesaban graves responsabilidades. También, los cuestores desempeñaron un importante papel en el ejército de César. Sus actividades no se limitaban a ser las de un oficial pagador, sino que a menudo se les confiaba el mando de una legión.

Los soldados llevaban un pesado armamento. Tenían un venablo de 1,70 a 2 m. de largo y una espada plana de 60 cm. Portaban un casco de cuero o bronce, un escudo largo y una coraza de cuero reforzado con metal.

Junto a la infantería estaba la caballería y las tropas auxiliares provistas de arcos, flechas y hondas. Generalmente, estos soldados los proporcionaban los aliados. Cuando sitiaban una ciudad, los romanos disponían de diversos ingenios (catapultas y balistas) que les facilitaban el asalto. Personal especializado se encargaba de la conservación del material.

Los soldados no sólo llevaban sus armas sino también su comida e incluso con frecuencia una pala. Eran corrientes los desplazamientos de 25 a 30 km diarios. Cada noche el ejército establecía un campamento cuadrado siempre defendido. El mando se instalaba en el centro de la posición, así como el foro.

El campamento estaba rodeado por una empalizada y un foso. Las cuatro puertas eran vigiladas celosamente. Los campamentos que servían de cuarteles de invierno se elegían cuidadosamente, pues con frecuencia la   situación   estratégica  era  de suma importancia. Las legiones luchaban en tierras para ellas inhóspitas contra enemigos cuyo poder desconocían hasta entrar en combate.

Los romanos, expertos cavadores, se distinguieron en el arte del asedio. El sitio de una plaza se hacía en tres momentos o tiempos se cortaban las comunicaciones, se procedía a los trabajos de acercamiento o aproches, y por último, se iba al asalto. Para cortar las comunicaciones, se circunvalaba la plaza que se quería sitiar, es decir, se hacían atrincheramientos, con estacadas y blocaos para impedir que los sitiados salieran de la. ciudad y para evitar cualquier acción ofensiva que viniese de fuera.

El Arte de Hacer La Guerra Las Legiones Romanas Historia de Roma

Las obras de acercamiento o aproches eran numerosas. Se establecían galerías formadas de casillas de madera revestidas algunas veces de planchas de hierro o se empleaban manteletes, galerías perpendiculares a muralla y que, después de haber cegado el foso, permitían que los trabajadores estuvieran al abrigo mientras minaban la base de la muralla.

Luego se armaban sobre ruedas, altas torres de madera que debían dominar la muralla de la plaza, que las máquinas en ellas colocadas iban a barrer con sus proyectiles. Además, paralelamente a la muralla, levantaban una alta terraza, àger, en la cual instalaban también máquinas de guerra. Aislados así los defensores, se procuraba abrir una brecha con el ariete, que era una viga larga y muy pesada, en una de cuyas puntas había una pieza de hierro o bronce con figura de cabeza de carnero, y que se manejaba desde el interior de las casillas conocidas con el nombre de galápagos. Otras veces se probaba minar la fortificación o pasar por debajo de ella construyendo un subterráneo.

Hecha la brecha, se daba el asalto formando el testudo. Esta maniobra consistía en que los hombres de primera fila entrecruzaban sus escudos, mientras que los otros los colocaban horizontalmente por encima de sus cabezas. La columna de ataque se asemejaba a una tortuga en su concha.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa Tomo 2 Las Legiones Romanas

Ejercito Romano Combate Campamentos Disciplina Ejercicios Fisicos

Ejército Romano Combate Campamentos
Disciplina y Formación Física

Después se hizo de escamas de acero articuladas, unas cubrían el pecho y otras los hombros, a manera de anchos tirantes. Se ponían además una especie de sayo o cota de mallas que llegaba a menudo hasta el bajo vientre.

Las legiones se desplegaban unas al lado de las otras, y en el orden que ya hemos indicado. Esta disposición tenía dos ventajas ofrecía un frente más extenso a ejércitos más numerosos, como eran los de los bárbaros, y permitía el ataque constante en escalones con tropas frescas. La acción se empeñabas comenzando los vélites, que maniobraban como cazadores delante de la línea de batalla, y abrumaban al enemigo con dardos y flechas.

Llegado el momento, cargaba la legión las primeras filas lanzaban al mismo tiempo el pilo, para sembrar la confusión en el frente enemigo, y terminada esa salva, atacaban espada en mano. Cuando el enemigo volvía la espalda, caballeros y vélites continuaban la persecución.

UN CAMPAMENTO DESTINADO A CUATRO LEGIONES.
El
campamento es un rectángulo protegido por un atrincheramiento, valium, formado de un foso, de un parapeto, áger, y de una estacada. Cuatro puertas daban acceso al campamento, puestos que vigilaban cuerpos de guardia de tropas auxiliares, colo­cados en la parte de afuera. En el campamento se ve la tienda de campaña aislada, del general; enfrente su tribunal. Los e3tandartes están colocados delante de las tiendas de Los oficiales. Las tiendas de los soldados están dispuestas en paralelogramos.

El  campamento es un rectángulo protegido por un atrincheramiento, vallum, formado de un foso, de un parapeto, áger, y de una estacada. Cuatro puertas daban acceso al campamento, puestos que vigilaban cuerpos de guardia de tropas auxiliares, colocados en la parte de afuera. En el campamento se ve la tienda de campaña aislada, del general; enfrente su tribunal. Los e3tandartes están colocados delante de las tiendas de Los oficiales. Las tiendas de los soldados están dispuestas en paralelogramos.

El foso, el parapeto, áger, formado con la tierra sacada del foso y la estacada hecha de troncos de árboles a los que se les dejaban las ramas para enlazarlos, constituyen el vallum o atrincheramiento. Los soldados representados aquí se supone que tienen de 1,60 metros de alto.

Ese género de combate exigía que los soldados estuvieran muy avezados a la esgrima y de aquí el que los ejercicios fuesen tan frecuentes. Se esgrimía contra maniquíes o postes, con armas dos veces más pasadas que las reglamentarias. Esos ejercicios de esgrima se hacían una vez por día. Además, los soldados estaban acostumbrados a maniobrar por centurias, manípulos o cohortes, porque la movilidad de esas unidades era una de las grandes ventajas de la legión y la principal condición para el éxito.

Un ejército en marcha acampaba todos los días, es decir construía una fortaleza provisional. El campamento era un gran rectángulo cortado por dos calles perpendiculares que terminaban en cuatro salidas o puertas. En el cruce de dos de esas calles se erigía el altar del fuego sagrado, se plantaba la tienda de campaña del general, o pretorio, y el tribunal.

Al lado se hacia una plaza pública llamada foro. El campamento era de esa manera la imagen de la ciudad, con sus dioses, su justicia  sus asambleas. En el resto del rectángulo se plantaban en fila las otras tiendas de campaña, cubiertas con pieles, y en las que podían alojarse diez hombres. Los diferentes cuerpos del ejército tenían señalado el Sitio que debían ocupar.

Rodeaba el campamento un foso angular de dos metros y medio de profundidad por tres de anchura; la tierra de la excavación servía para establecer un terraplén o parapeto, dger, de más de un metro, coronado con una estacada de la misma altura. Si el campamento llegaba a ser permanente, todas estas obras se construían con piedra.

La vigilancia del campamento estaba a cargo de rondas de caballería y de las centinelas que daban los puestos colocados junto a las puertas, fuera de trincheras. Gracias a la división del trabajo, el establecimiento de un campamento era una operación tan rápida como útil. El campamento era, en efecto, un abrigo contra las sorpresas, un lugar donde poder resistir en caso de descalabro, y un depósito seguro para los convoyes y bagajes. Esto era muy importante, porque el soldado romano no debía estar embarazado para batirse. En resumen, el campamento permitía batirse cuando convenía, y sin impedimenta.

El Armamento en el Ejercito de Roma Vida de los Soldados Romanos

El Armamento en el Ejército de Roma
Vida de los Soldados Romanos

ARMAMENTO: Las armas defensivas de los legionarios eran el casco, la coraza, el escudo y las canilleras; las ofensivas el pilo y la espada. El casco fue primitivamente de cuero, galea; mas, como la lluvia y el sol lo deformaban, lo reemplazó el casco de bronce, cassis, que entonces tuvo cubrenuca, carrilleras y visera, casco parecido al de los dragones franceses; pero en vez de cimera tenía un anillo al que, en las marchas, se ataba una cuerda que permitía llevar el casco pendiente a la espalda. La coraza, loriga, fue primero una casaca de cuero con escamadas laminillas de hierro.

Caballero romano, con su casco y escudo redondo (clipeus), una lanza y una cota de mallas.
Monta sin estribos

Después se hizo de escamas de acero articuladas, unas cubrían el pecho y otras los hombros, a manera de anchos tirantes. Se ponían además una especie de sayo o cota de mallas que llegaba a menudo hasta el bajo vientre. El escudo, scutum, era un largo rectángulo de madera ahuecada cubierto de cuero y guarnecido de piezas de hierro, que tenía en el centro un bollo de relieve, umbón, destinado a hacer resbalar los proyectiles.

El pilo, arma nacional de la infantería romana, era un dardo o venablo de dos metros de largo, que pesaba próximamente un kilogramo, cuyo alcance medio era de 25 a 30 metros, pero que, lanzado con auxilio de una correa, podía alcanzar hasta 65 metros; también se esgrimía como una lanza. La espada, gladio, era cual la española corta, y de dos filos; los soldados la llevaban en el lado derecho, pendiente de un tahalí, y los oficiales en el izquierdo sujeta con un cinturón.

Los legionarios iban vestidos con túnica, pantalón corto y amplia capa de paño moreno, llamada sago. Calzaban càligas, o sean sandalias militares, de suela espesa guarnecida de clavos que aseguraban con correas hasta media pierna.

BATISTA: El brazo de La batista, del que pendía una red o un cestillo conteniendo el proyectil se baJaba con auxilio de palancas colocadas detrás. Al disparar, las cuerdas impulsaban el brazo y permitían lanzar el proyectil a 400 0 500 metros de distancia.

Los caballeros llevaban, además del casco, una cota de mallas, perneras de cuero, broquel, que los romanos llamaba clípeo, lanza y una espada larga. Componían el arnés de la caballería de montar, la carona, la silla de cuero, asegurada con una cincha, y la brida. La silla no tenía estribos. Los vélites tenían la coraza ligera, el clipeo, venablos o arcos, y no usaban perneras.

La artillería estaba compuesta de máquinas para lanzar piedras y dardo’s; máquinas representadas por dos tipos principales, que eran la catapulta y la balista. La balista u onagre estaba compuesta de un brazo de madera sujeto sólidamente con cuerdas retorcidas a marcos o bastidores a propósito. Un torno servia para atraer el brazo de madera, poniendo en tensión la máquina, y un mecanismo adecuado permitía dispararla en el momento oportuno. Esa máquina de guerra lanzaba piedras a cuatrocientos o quinientos metros de distancia. La catapulta o escorpión, tenía menor alcance, sus proyectiles caían a trescientos o cuatrocientos metros a lo sumo.

CATAPULTA:

Preconstitución del museo de Saint-Germain. La catapulta era una ballesta grande  que se tendía por medio del cabrestante colocado detrás.Aquí la catapulta está tendida, se ve que la flecha está colocada en el fuste. EL alcance era de 300 a 400 metros.

Esta máquina era una especie de ballesta grande y fija cuyo palo tenía una canal en la que se colocaban los lances, esto es, las saetas, dardos y piedras, la cuerda traída violentamente se aseguraba a un disparador que, al soltarse, despedía con gran fuerza la piedra o la saeta. Algunas de estas máquinas muy potentes y que lanzaban sus proyectiles a más de setecientos metros, sólo se empleaban en los asedios ó en la defensa de plazas fuertes; existían máquinas más ligeras, que intervenían en la batalla, como los actuales cañones de campaña, y que se colocaban en el mismo frente de la legión.

Por último, la legión tenía por insignia un asta coronada con una figura de animal, que concluyó por ser uniformemente un àguila. La caballería tenía un estandarte rojo llamado vexilo.

La Legion y la Centuria Romana Combates Guerras Punicas Roma

La Legión y la Centuria Romana
Combates Guerras Púnicas

Un ejército romano se componía de varias legiones, y cada legión era un pequeño ejército aparte, con infantería de línea, infantería ligera, caballería y artillería. La legión propiamente dicha comprendía la infantería de línea, cuerpo de 4,200 a 6,000 hombres, que se subdividía en diez batallones o cohortes, cada una de las cuales tenía tres compañías o manipulas de dos centurias.

La caballería comprendía trescientos hombres divididos en diez turmas de treinta hombres. La infantería ligera formaba el cuerpo de vélites, cuyo número no era fijo, y que combatía fuera de las filas de la legión. Por último, cada legión tenía una compañía de obreros, fabri, análogos a los soldados de ingenieros y de artillería.

Velites, soldados de infantería ligera con ropa de cuero

En el combate, las diez cohortes se colocaban en tres líneas y se disponían escalonadas como los cuadros de un tablero de damas. Cada cohorte estaba separada de su inmediata por un intervalo igual a su su frente, de manera que las cohortes de la segunda línea pudieran llenar los huecos de la primera. Un ejército estaba mandado por el general, dux, que tenía a sus órdenes legados, jefes de legión; cada legión estaba mandada y administrada por seis tribunos militares; cada centuria por un centurión (capitán); venían después los decuriones (sargentos). Los oficiales tenían un doble origen los legados y los tribunos eran nombrados por los cónsules o la asamblea del pueblo; los centuriones eran soldados veteranos, fuera de escalafón, que no podían aspirar a un grado superior.

Trompetas y Porta Insignias, los soldados llevan un pantalón largo llamado bragas

Juntamente con la legión servían auxiliares de infantería y de caballería, cuyo número no estaba determinado; estaban divididos en cohortes y en turmas y mandados por oficiales romanos, titulados prefectos de los aliados.

Tren del ejercito, detrás de las legiones iban estos carros que llevaban víveres y bagajes.
También llevaban algunos escudos, para aliviar la carga de los soldados

El Soldado Romano Defensa Personal Combates Ejercito De Roma

El Soldado Romano Defensa Personal
Ejército De Roma

La Leva: Mientras que el ejército se compuso de soldados ciudadanos, la leva o enganche de gente para el servicio militar fue un acto civil, análogo a la convocación de electores.

El senado fijaba el contingente, y los cónsules anunciaban en un edicto el día en que el pueblo debía reunirse por tribus en el Capitolio.

Había cuatro tribus que estaban obligadas a dar cuatro legiones, a razón de dos por cónsul. Se sorteaba la primera tribu que debía suministrar los hombres; éstos eran designados nominalmente y los así designados pasaban cuatro a cuatro, ante los magistrados que los examinaban de carrera y repartían en las cuatro legiones, cuyos oficiales se habían nombrado de antemano.

Los cónsules concedían exenciones en determinados casos y castigaban a los ausentes con penas que consistían en multas, azotes, prisión y hasta esclavitud. La operación se terminaba cuando todas las plazas de las legiones estaban provistas.


LEGIONARIOS CONSTRUYENDO UNA MURALLA
El legionario no solo era un soldado, también se le empleaba en el intervalo de los combates en construir trincheras, puentes, caminos. Hasta ciudades han construido cuyas ruinas hoy existen como Argel y Tunez

El Soldado Romano: El soldado romano, labrador latino armado, era, en general, un hombre pequeño, moreno grueso y robusto, que los trabajos del campo hablan endurecido al trabajo. No se admitían además en el ejército sino a hombres cuya robustez fuese probada, y el consejo de revisión que seguía al enganche, era extremadamente severo Los soldados romanos mostraron notable resistencia en las fatigas del servicio.

Hacían, como la infantería moderna, marchas de a8 a 32 kilómetros, con una carga de 6o libras romanas, casi unos 20 kilogramos. Cada hombre llevaba en marcha, además de sus armas, diversos utensilios hacha, pala, azadón, y quince días de víveres. Esta carga la llevaban en el hombro derecho, atada a una percha. Una vez llegados a la etapa, los soldados debían fortificar el lugar antes de darse al descanso. Los empleaban también en construir caminos, y es sabido que manejaban la pala y el azadón tan bien como la pica y la espada. Además eran tan sobrios como infatigables andadores y excelentes jornaleros.

Por lo que respecta a lo moral, el soldado romano confiaba en sus jefes, perseveraba en el esfuerzo y estaba dispuesto siempre a hacer todos los sacrificios que exigía la grandeza de su patria. Los reveses no le desanimaban, y la energía patriótica del romano fue causa de que sus enemigos lo admirasen. Estaba sujeto además por el vinculo del juramento. Al entrar en la legión, juraba obedecer a su general, seguirle por dondequiera le condujese, y permanecer debajo de la bandera mientras no fuese relevado de su juramento a.

El juramento lo prestaban solemnemente, en presencia del cónsul, los oficiales, tribunos y centuriones; después se daba lectura de él, a los soldados, y llamado cada uno por su apellido, respondía o “Yo también”.

Roma debió su grandeza a las cualidades excepcionales de sus primeros soldados.

Las Legiones Romanas Legiones de Sodaldos en Roma Ejercito Romano

Las Legiones Romanas
Sodaldos en Roma Antigua

INTRODUCCIÓN: El ejército fue el principal artífice de la edificación del Imperio romano, fundamentalmente porque la paz en el interior del mismo dependía del poder militar. En la época republicana, la fuerza de este ejército residía en su cohesión, debida al reclutamiento que se llevaba a cabo según el principio del ciudadano-soldado: todo ciudadano varón es movilizable a partir de los 17 años. Pero esto no suponía que Roma contara con un ejército permanente: la leva (dilectus) de tropas no se hacía, por lo general, más que en tiempo de guerras; durante la conquista, la movilización tenía lugar todos los años.

La unidad básica de batalla era la legión. En la época republicana había cuatro legiones constantemente en pie de guerra. En tiempos de paz, los cónsules examinaban a los individuos en edad de movilización y sorteaban, entre ellos, los que serían .efectivamente enrolados en las legiones. En caso de amenaza grave, los magistrados competentes podían decretar el tumultus, movilización masiva de todos los jóvenes en edad militar.

A medida que se extendía el Imperio, los campos de batalla eran más numerosos y lejanos, con lo que el ejército romano se fue transformando. El número de legiones se multiplicó y el reclutamiento se proletarizó: al final del s. II a.C. Mario decidió reclutar a todo tipo de voluntarios, incluidos los de las familias más humildes. A partir de ahí, el ejército empezó a estar integrado por profesionales atraídos por la soldada y por el botín.

Los soldados, cadavez más vinculados a sus jefes, no dudaban en luchar junto a ellos con ocasión de  guerra civil. Pero este cambio no tuvo solamente consecuencias negativas: sirvió también para marcar una notable mejora los aspectos técnicos del ejército. Cuando  Augusto organizó el ejército imperial, en s. I de nuestra Era, no necesitó más que ratificar un hecho ya consumado, creando un ejército permanente formado por soldados profesionales.

HISTORIA DEL EJERCITO ROMANO: Roma conquistó el mundo por medio de las armas; pero el ejército romano sufrió varias transformaciones antes de llegar a ser el excelente instrumento de conquista que  fue cuando militó bajo las órdenes de César.

En su origen, el ejército romano no se parecía en nada a lo que nosotros llamamos ejército. Todos no eran soldados, por espíritu de justicia así como por desconfianza, los pobres que no podían comprarse una armadura eran excluidos del ejército. Los soldados no estaban regimentados ni alojados en cuarteles por el estado. El día que los convocaban, los hombres designados se agrupaban por gentes, es decir por familias, y se armaban a su antojo, así el que los ricos se presentaran a caballo. No recibían sueldo se alimentaban, como se equipaban, esto es, a costa propia.

 SOLDADOS ROMANOS DE LA ÉPOCA DE LA REPUBLICA

SOLDADOS ROMANOS DE LA ÉPOCA DE LA REPUBLICA
El casco tiene un penacho. Llevan la primitiva coraza hecha de escamas de metal prendidos en una túnica de cuero. Los escudos, más grandes que el scutum, tienen forma oval. El balo relieve representa una escena de empadronamiento.

Los ciudadanos abandonaban por tiempo indeterminado sus familias y labranzas, y, una vez terminada la guerra, regresaban a sus ocupaciones. Además la guerras nunca eran muy largas, pues siendo merodeos más bien que combates organizados, éstas se hadan en las inmediaciones de Roma. El ejército era, si así puede decirse, una especie de guardia nacional, o dicho de otro modo “un pueblo de pequeños propietarios que se ejercitaban en combatir”.

La reforma de Servio Tulio consistió en aumentar el número de soldados e introducir el orden en el armamento. Como se ha visto ya, Servio habla dividido el pueblo en siete clases, en razón de la fortuna. La última clase, o sea la de los proletarios, continuó excluida del ejercito; la primera clase, los caballeros, formó la caballería; las demás sirvieron en la infantería, pero cada clase tuvo su armamento particular.

La segunda tenía una armadura completa casco y escudo redondo de bronce, clipeo, coraza, canilleras, lanza y espada. La tercera y la cuarta usaban un escudo largo de madera cubierto de cuero y de hierro, llamado scutum; la quinta estaba provista de picas y flechas, sin coraza, y la sexta sólo tenía hondas.

El orden de batalla era la falange, como los espartanos y macedonios, es decir una masa compacta de combatientes en cuyas primeras filas figuraban los hombres mejor armados. El soldado continuaba equipándose y alimentándose por su propia cuenta.

El ejército se modificó completamente bajo el dictador Camilo, en la época de la guerra con los galos. Como la duración de las operaciones no permitía que los soldados regresaran a sus campos, se dió una paga equivalente, en tiempo de César, a unos 120 francos anuales, a los de infantería. Además, los soldados ya no se reclutaron ni repartieron en clases con arreglo a su fortuna, sino en armas distintas teniendo en cuenta el valor de cada cual y el tiempo de servicio.

OBLIGACIONES MILITARES: Entre los 17 y los 60 años, los romanos debían cumplir con el servicio militar. Este requisito era imprescindible para poder acceder al gobierno y hacer carrera política (“cursus honorum”). Hasta los 45 años participaban en las campañas, mientras que los mayores se hacían cargo de la defensa. La leva obligaba a cada “gens” a suministrar un cierto número de hombres armados además de personal de asistencia. Sólo los ciudadanos romanos o de algún pueblo bajo el dominio de Roma formaban parte del ejército, con lo cual se procuraba mantener vivo el fervor patriótico. Con el paso del tiempo, el ejército pasó a estar integrado por mercenarios, independientemente de su origen nacional o social. Los soldados recibían una paga pero sus campos de cultivo quedaban desatendidos.

También hubo la caballería, en la que seguían sirviendo los ricos, la infantería de línea y la infantería ligera. La infantería de línea formaba las cuatro legiones que reemplazaban la falange. Cada legión comprendía tres clases de soldados los asteros, los príncipes y los triarios que estaban divididos en treinta compañías, llamadas manípulos. Continuaban siendo propietarios soldados, y la movilización se hacía por tribus mediante orden del senado y de los cónsules.

Ese estado de cosas cambió con Mario, quien hizo que también los proletarios sentaran plaza de soldado, en lo sucesivo, en lugar de un ejército de soldados ciudadanos, que entraban en la vida civil una vez terminada la expedición, Roma tuvo un ejército de soldados de oficio que no tenían otro medio de vivir ni otra industria que la guerra. Se unificó al armamento, y la caballería dejó de ser el arma de los ricos Esta fue la organización definitiva de la legión.

LEGIONARIO Y CENTURIÓN DE LA ÉPOCA DE CESAR
El legionario viste calzón de paño obscuro y túnica larga, con mangos cortas; calzo sandalias, cáligas, y la loriga que le cubre el pecho y los hombros está hecha con láminas de acero; pendientes de un cinturón, cíngulo, cubren el vientre varias cintos de cuero guarnecidas de laminillas de metal. Lleva un casco, cassis, también de metal, terminado por un anillo; ese cosco tiene cubre nuca y anchos carrilleras, estos últimas, para proteger las mejillas. Está armado con el pilo, venablo, y con una espada corta, gladio, que lleva a la derecha, pendiente de un tahau. Se resguardo con un escudo, scutum, cuadrangular, que lleva en el brazo izquierdo, la parte prominente del escudo y que está en el centro de éste, se llama umbón.  El centurión viste túnica guarnecida de escamas de metal; lleva el sago, manto o capa, recogido; ostenta condecoraciones, faleras, y el sarmiento que agarro es la insignia de su grado.

Durante el gobierno de Augusto, este mantuvo un ejército permanente de veintiocho legiones. Puesto que cada legión en su apogeo contaba con 5400 soldados, el Imperio Romano tenía un ejército de 150.000 hombres, ciertamente no numeroso para los actuales parámetros, ni en relación con el tamaño del propio imperio (la población del imperio probablemente se acercaba a los cincuenta millones).

Los legionarios romanos permanecían en servicio durante veinte años y se reclutaba sólo a ciudadanos (en la época de Augusto, ciudadanos de Italia, en su inmensa mayoría). Augusto también mantuvo un enorme contingente de fuerzas auxiliares, en las que se enrolaban los pueblos sometidos. Servían como tropas de armamento ligero y como miembros de la caballería, cuyos comandantes eran romanos o líderes tribales. Durante el reinado de Augusto, los auxiliares sumaban alrededor de 130.000 hombres. Se reclutaban sólo entre los no ciudadanos, permanecían en servicio por veinticuatro años y, al final, recibían la ciudadanía, al igual que sus familias.

Augusto se encargó de instituir la guardia pretoriana. Estas “nueve cohortes de tropas de élite”—aproximadamente, 9000 hombres— tuvieron la importante tarea de cuidar la persona del princeps. Eran reclutados entre los ciudadanos romanos de Italia y senior, por dieciséis años. A la larga, la guardia pretoriana desempeñaría un  importante papel nombrando y derrocando emperadores.

La función del princeps como comandante militar dio origen : un título con el que, al paso del tiempo, este gobernante sería conocido. Cuando salía victorioso, un comandante militar era aclamado por sus tropas como imperator. Augusto también fue aclamado : en varias ocasiones. Imperator equivale a la palabra emperador.

Aunque dicho título fue aplicado a Augusto y a sus sucesores, Augur todavía prefería el título de princeps. No fue sino hasta el gobierno de Vespasiano (69-79) cuando el título de emperador llegó a ser ¿. título común para el gobernador romano.

La guardia pretoriana. Augusto se encargó de instituir la guardia pretoriana como un cuerpo de guardaespaldas imperiales de tropas escogidas. Se ilustran en este relieve del siglo II cinco miembros de dicha guardia.

Valor individual, disciplina férrea, preparación minuciosa, rapidez de maniobra en la batalla: esas fueron las cualidades que hicieron de las legiones romanas las unidades de combate más temibles de la antigüedad.  El nervio del ejército romano estaba constituido por la infantería; los jinetes, en cambio, eran pocos y no muy diestros; tanto era así, que la caballería se componía casi siempre de guerreros que aportaban los aliados. Otra característica importante del ejército romano era la habilidad en la construcción de fortificaciones y durante los asedios, de máquinas bélicas de todo tipo: catapultas, arietes y torres móviles de madera. Después  de una campaña victoriosa, el jefe tenía derecho a celebrar el triunfo; lo hacía mediante un fastuoso y solemne desfile en el que figuraban magistrados y soldados que aclamaban al triunfador.

PARA SABER MAS…

campamento militar romano

El campamento romano (castra) estaba siempre organizado de modo perfecto y racional. Para escoger su asentamiento, el general romano utilizaba los servicios de técnicos agrimensores del ejército. Debían localizar una zona que reuniese estas condiciones:

1) Amplitud suficiente para contener cerca de 10.000 hombres.
2) Situación un poco elevada, para permitir la vigilancia de los alrededores e impedir golpes de mano.
3) Proximidad de cursos de agua y pastizales para los caballos.
Una vez encontrado el lugar apto, se procedía a trazar la planta del campamento, que debía ser cuadrada o rectangular.

Ante todo, se señalaba el sitio donde se alzaría la tienda del general (praetorium). Era un cuadrado de 60 metros de lado, y ante él se cruzaban las dos grandes calles que dividían el campamento en cuatro partes. El decumanus máximus era la calle que iba de este a oeste y que conducía, por una parte, a la puerta praetoria (situada al este), y por la, otra a la puerta decumana (situada al oeste). La vía principalis iba de norte a sur y conducía a dos puertas llamadas también “principales”. Observamos inmediatamente que el campamento reproducía, con fidelidad, el trazado de las ciudades etruscas. Además, lo mismo que los etruscos, los romanos concedían mucha importancia a la orientación de las puertas.

La praetoria, abierta hacia levante, era la puerta del buen augurio: por ella salían las tropas para ir a la batalla. En cambio, la decumana, orientada a poniente, era la puerta maldita, por la que pasaban los soldados que debían ser ajusticiados fuera del campamento. Una vez realizado el diseño del campamento,  oficiales y suboficiales esperaban la llegada de las tropas. Lo primero que hacían éstas era excavar, alrededor del campo, un profundo foso; la tierra extraída se utilizaba para levantar una escarpa a lo largo del borde interior del foso. Por último, sobre la escarpa, se construía una empalizada. Erigida esa línea continua de protección, interrumpida sólo por las puertas, las tropas se dedicaban a montar las tiendas.

En la figura puede verse casi todo el campamento. Las tiendas situadas a lo largo de la vía principalis, a derecha e izquierda del praelorium. son las de los oficiales. El espacio comprendido entre la via principalis y la puerta praetoria está ocupado por los legionarios y por los aliados; estos últimos, con los caballos, se hallan cerca de la empalizada.

Junto a ésta, por la parte interior, corre en torno de todo el campamento una faja de terreno despejado, de 60 metros de anchura, destinada a evitar que las tiendas de los soldados fueran alcanzadas por proyectiles lanzados desde el exterior. Así, pues, el campamento romano era una obra maestra de ingeniería militar: cómodo para los legionarios durante las largas esperas antes de las batallas y, con frecuencia, tan extenso y bien construido, que se convertía, poco a poco, en una verdadera ciudad fortificada. Ese fue, precisamente, el destino de muchos campamentos “estables”: convertirse en ciudades.

Las tiendas fueron sustituidas por barracas de madera, y después por edificios de mampostería. Así surgieron muchas ciudades, que todavía existen hoy, como Aosta, Turín, Verona, Padua, Pavía, Plasencía, en Italia; Viena, Tréveris, Colonia y York, en otras naciones de Europa.

El Foro Romano en Roma Antigua Historia Arquitectura Roma Funcion

Cuadro Evolución Histórica de Roma Etapas en la Historia de Roma

EL FORO ROMANO: Toda la actividad política de Roma estaba concentrada en el Foro. Se llamaba así a una plaza rectangular que se extendía entre el Palatino y el Capitolio.

Esa plaza, cuyo nombre significa mercado, estaba rodeada de tiendas que, andando el tiempo, fueron reemplazadas por monumentos. En el Foro era donde se reunían el senado, los tribunales y las asambleas populares.

El senado estaba instalado en un palacio llamado la Curia, vasta sala situada en un declive y amueblada con bancos de madera, únicamente. Al lado se alzaba la basílica Emilia, edificio que servía de tribunal. En las inmediaciones había varios templos, entre otros el de Vesta y el de Cástor y Pólux.

La plaza misma estaba adornada con arcos de triunfo, estatuas y monumentos de todo género; el más famoso era la tribuna de las arengas o Rostrales, cuya decoración consistía en los espolones de las galeras tomadas al enemigo. Todas las vías romanas partían de un poste dorado, colocado en medio del Foro, con lo cual se indicaba que la cabeza del imperio romano estaba allí.

Ruinas del  foro era el centro de la vida de los romanos. Se trataba de un gran espacio abierto en el que se levantaban los edificios públicos. Allí se desabollaba la mayor parte de las actividades políticas y religiosas. Los romanos se reunían para efectuar sus negocios o sólo para pasar el tiempo libre. Fue construido paulatinamente y enriquecido con templos en honor de los dioses y arcos de triunfo para recordar las victorias militares.

El foro es el centro político y edilicio de la ciudad; es además el mercado, como lo prueban todos los negocios que en él se encuentran. La actividad patricia se concentra en las proximidades de la Curia, en la tribuna de las arengas (Rostra), tribunal del pretor, y en el lugar donde se reúnen los comicios por curias. Todo esto está ubicado en una especie de plataforma. En la parte de la llanura se reúnen los comicios por tribus. Los generales vencedores van a rendir su homenaje de gratitud a Júpiter Capitolino, siguiendo la Vía Sacra.

Los Alrededores del Foro:

En su origen, era un valle pantanoso que fue desecado posteriormente. A lo largo del Foro Romano se levantaron múltiples templos, como los de Castor y Pólux, el templo de Rómulo, el de Saturno o el de Venus, entre otros. Además, se construyeron varias basílicas, y otros edificios que se usaban tanto para asuntos públicos como privados.

El foro esta cruzado por la vía Sacra que conducía al Coliseo, era de uso cotidiano para recorrer este céntrico lugar, y poder acceder a sus diferentes estancias.

Entre otras construcciones que rodean al Foro, están el arco de Tito, levantado en honor a la victoria romana en Jerusalén, o el Tabulario y la Curia Hostilia, que era la sede del Senado.

Al caer el Imperio Romano fue cayendo en el abandono, y más adelante en el olvido. En la Edad Media se sabía de su existencia, pero los monumentos estaban ya bajo los escombros y en su mayor parte se encontraban enterrados. Pero no fue hasta el siglo XX, cuando se empezara a excavar y retirar los materiales que cubrían los restos arqueológicos.

En aquella época, el llano existente entre el foro y el río Tíber llegó a convertirse en la mayor zona comercial de Roma, donde se efectuaban los gran des y pequeños negocios de compraventa. A esta zona del Tíber llegaban las pequeñas embarcaciones desde Ostia, el muelle marítimo de Roma, cargadas de mercancías de importación que rápidamente eran vendidas.

Al otro lado del foro, en el llano que llega hasta las laderas del Esquilmo, creció un barrio laborioso pero muy plebeyo, en donde se asentaron por grupos de oficio todos los artesanos. Libreros, zapateros, laneros, barberos, herreros, tejedores de lino, todos los que se ganaban la vida con la habilidad de sus manos, estaban  allí establecidos.

Normalmente las tiendas estaban agrupadas por gremios, y mi faltaban por las calles los comerciantes no estables, vendedores, ambulantes, cambistas, subastadores de baratijas, encantadores de serpientes y demás charlatanes. Además, alrededor de Roma había un ancho cinturón de huertos de regadío, cuyo cultivo necesitaba muchos brazos; sus productos eran vendidos cada día en el mercado.

Emperador Tiberio Emperador Calígula Emperador Nerón

Emperador Cómodo