Cuna de Tres Religiones

Origen del Calvinismo Historia y Características Resumen

Origen del Calvinismo
Resumen de la Reforma de Calvino

Se llama Calvinismo a la  teología cristiana del reformador de la Iglesia Juan Calvino, quien publicó un trabajo llamado Institución de la religión cristiana, (1536-1559) que tuvo mayor influencia en el desarrollo de las iglesias protestantes de la tradición reformada. La doctrina calvinista se basa en la tradición teológica paulina y agustiniana. Dentro de sus dogmas más importantes se incluye la creencia en la soberanía absoluta de Dios y la doctrina de la justificación sólo por medio de la fe.

Las posiciones de Calvino con respecto a la organización y la liturgia de la Iglesia eran más rupturistas y radicales que las de Lutero. Calvino no sólo rechazaba el obispado, sino también la decoración de las iglesias, las ceremonias y la música en los servicios. Así surgió el presbiterianismo, que impuso a los oficios un estilo austero, sencillo, circunspecto y profundamente espiritual. El movimiento tiene unos veinticuatro millones de adeptos en todo el mundo, la mayoría de los cuales se encuentra en Escocia, Holanda, Suiza y Estados Unidos.

Resultado de imagen para historiaybiografias.com calvinoCuando el Día de todos los Santos del año 1533, Nicolás Cop, rector de la Universidad de París, pronunció én la iglesia de los Maturinos un sermón lleno de máximas contrarias al dogma católico, nadie podía sospechar aún que semejante discurso era en realidad la obra de un simple estudiante, Juan Cauvin, llamado Calvino (Calvinus).

Éste acababa de abandonar sus estudios de derecho para emprender los de teología y, procedente de Bourges, había llegado recientemente a París. Las ideas de este joven teólogo, nacido en Noyón (Picardía) en 1509, de un padre bodeguero según algunos, notario apostólico según otros, estaban impregnadas de las de Martín Lutero, difundidas en ese entonces por toda Europa.

Al cabo de varios años de lucha, Calvino, por temor a la persecución, se refugió en Ginebra donde su doctrina, fundada sobre una moral severa, conquistó rápidamente numerosos adeptos, a pesar de ser, por otra parte, combatida con violencia. Mas, al partir de Francia, Calvino había dejado tras de sí gran número de discípulos más o menos declarados, cuya acción, reforzada por el centro ginebrino, habría de afianzarse merced al desorden en que se encontraba el país a la muerte de Francisco I.

Enrique II, sucesor de éste, encontró el reino dividido en dos facciones, que de las querellas religiosas habían desembocado en las querellas políticas: los católicos estaban alineados detrás del rey y la poderosa facción de los Guisa, los calvinistas detrás de los Borbones y los Conde.

Los protestantes de Francia, que habían adoptado el nombre de hugonotes, palabra proveniente del alemán eidgenossen (compañeros ligados por un juramento), tenían por aliado a un gran número de poderosos feudales.

Como los católicos habían solicitado el sostén de España, donde se desarrollaba la implacable reacción religiosa de Felipe II y de la Inquisición, los hugonotes se encontraban lógicamente atraídos hacia la órbita de la alianza inglesa.

Enrique II, durante su corto reinado, estuvo demasiado absorbido por las guerras que iniciara su antecesor, y no pudo consagrarse por entero al problema religioso; fue, no obstante, un intransigente defensor del culto francés único y, por el Edicto de Ecuén, publicado en 1559, ordenaba castigar con la muerte a todos los calvinistas.

Aunque perturbado por las dos graves derrotas de San Quintín y de Gravelinas, el reinado de Enrique II no fue nefasto para Francia; durante su transcurso los ingleses fueron definitivamente rechazados del continente; llegó también a su fin la querella dinástica que se prolongara por espacio de varios siglos y fue el mismo Enrique II quien puso término al conflicto entre Francia y España.

A su muerte, ocurrida a consecuencia de una herida que recibiera en el transcurso de un torneo, la separación entre los católicos y los hugonotes era más marcada que nunca.

El protestantismo contaba en Francia con 3 millones de adeptos. En el momento en que Francisco II, el hijo mayor de Enrique II, ascendió al trono, la situación se agravó repentinamente. El rey era un adolescente de 16 años, sometido por completo a la voluntad de su madre, Catalina de Médicis, y a la facción de los Guisa, cuya influencia, por otra parte, se hacía cada vez más peligrosa.

Francisco de Guisa, quien tuvo a su cargo la conducción de la guerra, era tío de María Estuardo, reina de Escocia, con quien Francisco II había casado en 1558. Su hermano, el Cardenal de Lorena, administraba la justicia y dirigía las finanzas. El despotismo de los Guisa impulsó a los hugonotes a organizar la conjuración que, descubierta, costó la vida a 12.000 de ellos.

A la muerte de Francisco II subió al trono su hermano Carlos IX, de sólo 10 años de edad. La regente, Catalina de Médicis, deseosa de reconciliar los dos partidos, convocó una asamblea de teólogos católicos y protestantes; ambos rechazaron el acuerdo. La regente suprimió los edictos lanzados contra los herejes, pero sus subditos, los católicos, la desaprobaron. El 1° de marzo de 1562, una sangrienta querella que enfrentó en Vassy a los partidarios del duque de Guisa y una treintena de protestantes, bastó para desencadenar la guerra civil.

La masacre de Vassy tuvo lugar en una granja, donde se habían reunido los protestantes, en esa pequeña ciudad del Mame; se reconoce aún el sitio en que se desarrollara esta siniestra tragedia.

Una de las innovaciones de Calvino fue el reconocimiento de una nueva figura, la del anciano, un seglar que participaba en los procesos democráticos de toma de decisiones de la Iglesia y como guía espiritual: era, pues, un sacerdote/ministro (originariamente sólo los varones podían cumplir este papel) sin haber sido ordenado. De hecho, el origen de la palabra «presbiteriano» procede del término griego presbíteros, que significaba «anciano». Según Calvino, y de acuerdo con los Hechos de los Apóstoles, en la Iglesia antigua existían ancianos seglares que eran considerados iguales a los obispos: «Nombraron también ancianos en cada iglesia y, haciendo oración y ayuno, los encomendaron al Señor, en quien habían depositado su fe».

CARACTERÍSTICAS

1.- El Calvinismo puede definirse como un sistema teológico cristiano protestante.

2.- No considera  al sacerdocio como un sacramento.

3.- Dentro de sus principios está el de declarar una creencia absoluta en Dios y su soberanía.

4.- Igualmente, a diferencia de la religión católica, para el Calvinismo, la salvación no es el resultado de la acumulación de obras buenas por parte del hombre, sino que se consigue simplemente por la fe en la gracia divida de Dios.

5.- Predestinación: el hombre nace destinado por Dios a la salvación o a la condenación.

6.- Toda actividad humana es bien vista por Dios (ej. Préstamos a interés), favoreciendo el desarrollo del capitalismo

7.-Los sacramentos y las indulgencias no tienen ningún valor.

8.-La presencia de Cristo en la Eucaristía no es ni siquiera simbólica.

9.-La salvación depende exclusivamente de la fe.

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 La obra mayor de Calvino jugó un papel decisivo en la difusión de las ideas del protestantismo.

La Institución de la religión cristiana: «Entregar una llave y apertura para dar acceso a todos los hijos de Dios a oír estrechamente la Escritura santa», tal era el deseo de Calvino cuando redactó, en latín, su Institución de la religión cristiana.

La obra, constantemente modificada y aumentada, cuya traducción francesa se publicó por primera vez en 1541, ofrece una vigorosa síntesis de posiciones avanzadas siguiendo el hilo de las controversias planteadas por Lutero, Zuinglio y otros teólogos que precedieron a Calvino en el establecimiento de una Iglesia reformada. La edición definitiva apareció en 1560.

En un estilo preciso, y en rigor totalmente didáctica, el autor encontró el tono justo para persuadir acerca de la legitimidad de sus tesis. El lenguaje de Calvino, que privilegió la claridad de la exposición con el fin de que las ideas estuvieran al servicio de la mayoría, hizo de la Institución una de las primeras y mayores obras del pensamiento religioso del protestantismo.

Durante unos treinta años, hasta su muerte en 1564, Juan Calvino se convirtió en el jefe de una Iglesia que, desde Ginebra, se difundió por toda Europa y se volvió enemiga de Roma, «la fatua de Nínive». La doctrina de Calvino, si bien dio pie a querellas que se convertirían en guerras religiosas, contribuyó también a forjar una nueva y desacralizada visión del mundo. Dios estaba tan alto y era tan poderoso y perfecto, que se manifestaba mucho más por la Palabra. Los milagros, los eclipses, las tempestades, los terremotos y otros monstruos y prodigios no eran el lenguaje de Dios. Por ello, Calvino no dejaría de fustigar a todos quienes, como los astrólogos, estuvieran sumidos en esa visión mágica y encantada del mundo, y buscaran presuntuosamente interpretar los signos y su sentido.

PARA SABER MAS…

Melanchthon, Zuinglio y Calvino. — Los tres principales promotores de la Reforma fueron Melanchthon, Zuinglio y Calvino. El primero, llamado realmente Felipe Schwarzerd, fue amigo y colaborador de Lutero, siendo el principal autor de la llamada Confesión de Augsburgo; asistió también a las conferencias de Ratisbona y redactó el acta conocida por el Interím de Augsburgo.

Ulrico Zuinglio, junto con Juan Hüssgen (Ecolampadio), implantaron el protestantismo en Suiza, dando origen a una guerra civil entre los cantones que aceptaron la nueva religión y los que permanecieron fieles al catolicismo, en la que pereció Zuinglio.

Le sucedió el francés Juan Calvino, hombre de sabiduría y agudeza de entendimiento, pero rígidamente fanático, que había abjurado públicamente del catolicismo en 1538, pasando a Ginebra, desde donde dirigió la instauración y desarrollo del protestantismo hasta su muerte, ocurrida en 1564. Calvino profesaba en la nueva confesión puntos de vista particulares que variaban de los sostenidos por los luteranos; sus partidarios se denominaron a sí mismos  calvinistas.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo II – El Calvinismo – Editorial CODEX

 

Organización de la Iglesia y la Invasión de los Bárbaros Edad Media

LAS INVASIONES BÁRBARAS Y LA IGLESIA EN LA EDAD MEDIA

La Iglesia en la Edad Media, teniendo en cuenta las experiencias del pasado, llegó a asegurarse el monopolio de las actividades intelectuales, artísticas y educativas. La Reforma de Cluny purificó la vida monástica, pero la Iglesia secular estaba afectada por grandes vicios y los clérigos se hallaban demasiado íntimamente mezclados con el mundo y amenazados por su corrupción. El Papa Gregorio VII, en su deseo de reforma, chocó con el imperialismo dominador de Enrique IV de Alemania.

Después de la invasión de los bárbaros, la civilización occidental parecía haber retrocedido varios siglos; las estructuras de la sociedad fueron desmanteladas, las reglas elementales de la justicia romana desaparecieron, arrastradas por las hordas bárbaras, que se esforzaron en imponer sus propias concepciones por medio del Wehrgeld o precio de sangre.

En ese ambiente de degradación, de saqueo y de matanzas, la Iglesia apareció como el último baluarte de la civilización. Desde el siglo VII, el cristianismo, implantado ya en numerosas ciudades, penetró en los medios rurales, llevado por las antiguas clases dominantes, que buscaban lugares tranquilos y apacibles. Poco a poco, surgieron y se multiplicaron en el campo los lugares dedicados al culto, dirigidos por los nuevos terratenientes; los oratorios, y las capillas   bautismales   se   convirtieron   rápidamente en los centros de las comunidades cristianas: las parroquias.

La Iglesia, sin embargo, en ese contexto de violencias y de rudeza, no se limitó a una simple reorganización, sino que pasó a la ofensiva contra el paganismo renaciente y contra todas las supersticiones que se habían desarrollado entre los pueblos incultos y aterrorizados. Los reyes cristianos no escatimaron su ayuda a esta obra, que muy pronto se identificó con una tarea de reconstrucción del Estado.

Fue ésta la época de las grandes giras pastorales de los obispos contemporáneos del rey Dagoberto: San Eloy, San Omer, San Sulpicio. Prelados y misioneros partieron a evangelizar el norte de la Galia, y la cruz fue plantada de nuevo a lo largo del Mosa y del Escalda. En el siglo IX, la iglesia medieval francesa alcanzó su madurez. Tres concilios nacionales se celebraron entre los años 742 y 744, en el curso de los cuales San Bonifacio dio a la Iglesia franca su verdadera fisonomía.

La Iglesia se vio obligada a asumir, poco a poco, las tareas que los príncipes no estaban en condiciones de llevar a cabo; así, se hizo cargo de la instrucción pública, del cuidado de los enfermos, de la justicia y, en algunas ocasiones, incluso, de la paz.

Estas nuevas funciones hicieron de la Iglesia una fuerza real y confirmaron su creciente autoridad; pero, desde ese momento, un inmenso peligro surgió para el clero: el de su integración pura y simple en la sociedad   feudal.

La Iglesia, para realizar su misión, tenía necesidad de un mínimo de riquezas. Ciertamente, las donaciones y las limosnas se multiplicaban; numerosos eran los señores que, a la hora de la muerte, intentaban redimir las fechorías de una vida guerrera y apasionada, ofrendando a los monasterios vastas extensiones de su propiedad. Sin embargo, la Iglesia no podía vivir de estos recursos solamente.

El comercio y la moneda estaban poco desarrollados en la época feudal, la tierra era aún la única fuente de riquezas, la sola garantía de seguridad, el único medio de cambio. En estas condiciones, el clero no dudó en adquirir múltiples propiedades. Para estar más cerca de sus fieles, el clero secular se instaló entre ellos. Las comunidades religiosas se alejaron de los hombres, y, a menudo, ocuparon tierras abandonadas, dedicándose con entusiasmo a roturarlas, en una época en la que roturar se había convertido en una imperiosa necesidad de supervivencia para una población en pleno crecimiento.

Desde el siglo IX, todas las propiedades de los obispados y de las abadías fueron sustraídas a la ingerencia de los príncipes y de los condes. El dignatario eclesiástico se convirtió, para los hombres libres establecidos en su tierra, en el único representante del rey. En general, la propiedad se benefició de la inmunidad de las cargas fiscales.

Los señores del castillo no tuvieron ya ningún derecho sobre las tierras y los hombres de la Iglesia. De esta forma, las propiedades eclesiásticas se convirtieron en verdaderos enclaves independientes. Pero, en la práctica, esta independencia fue puesta en tela de juicio, debido a las nuevas funciones del clero. Según las estructuras feudales, el prelado propietario de fincas rústicas llegó a ser, en sus relaciones con la población que vivía en sus tierras y las trabajaba, un verdadero señor, animado frecuentemente por la sola preocupación de la ganancia y del beneficio.

Estas tentaciones fueron tanto mayores cuanto que se dieron en gente cuya selección y reclutamiento no obedecieron siempre a piadosas referencias. Y éste es el segundo aspecto de tal integración de la Iglesia en la economía feudal. A menudo, los señores laicos, fundadores de iglesias o donadores de bienes, se otorgaron una gran cantidad de privilegios sobre sus obras. Valiéndose del «patronato», pronto llegaron a designar ellos mismos, entre su propia clientela, a los titulares de los cargos eclesiásticos de la diócesis.

EL MONACATO: LAS TAREAS DE LOS MONJES
Para escapar a las tentaciones inherentes a la vida social, numerosos cristianos abandonaron el siglo, dejaron aquella sociedad en pleno derrumbamiento, para ir a refugiarse en solitarios lugares de retiro, propicios a la meditación y a la plegaria. El monacato no fue un fenómeno particular de la Europa’Occidental; fue, sobre todo, su desarrollo el que ofreció condiciones específicas. Llegadas de Egipto en el siglo V, las primeras comunidades se instalaron, hacia el año 418, en el sur de Francia.

Desde entonces, después de la fundación de los monasterios de Lérins y de San Víctor de Marsella, apareció toda una serie de comunidades que practicaban el ascetismo  más riguroso, unido a una nueva concepción de la penitencia y de la salvación. Así en el año 615, se fundaron los monasterio de Luxeuil, de Saint Gall, de Bobbio. Entre tanto, en el año 525, un italiano , Benito de  Nursia, decidió pro-movervun estilo de vida menos riguroso en sus monasterios,   para   transformarlos   en refugios más accesibles a los cristianos.

Fue entonces cuando se desarrolló un verdadero y vasto movimiento monacal, que aplicó por todas partes la regla de San Benito. Los centros benedictinos, al seguir esa regla, se convirtieron en remansos de paz, pero también en auténticos instrumentos de evangelización.

Fueron monjes benedictinos,   dirigidos   por   Agustín,   losque marcharon a convertir a los anglosajones. En Canterbury se instaló el primer monasterio benedictino situado fuera de Italia. En esos monasterios, la vida era bastante ruda y, esencialmente, estaba consagrada a la oración colectiva; los monjes organizados en verdaderas milicias, se habían comprometido solemnemente por escrito a llevar una vida parecida a la del soldado-campesino, bajo la férula absoluta del abad, jefe de la comunidad.

Además de dedicarse a la oración, los monjes se ocupaban en trabajos manuales, destinados a asegurarles la existencia. No queriendo depender en absoluto de la sociedad, por miedo a contaminarse, San Benito había impuesto el laboreo de los campos. Esta vida, tranquila y austera, atrajo a un gran número de señores y de campesinos, deseosos de asegurar la salvación de su alma. (seguir leyendo sobre Los Monasterios de San Benito de Nursia)

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo III La Sociedad Feudal La Gran Aventura del Hombre Edit. CODEX
Más Allá de los Pilares de la Tierra  Ken Follett Edit. Hermética Robinbook

Concepto del Maniqueísmo Origen y Vida del Profeta Mani

VIDA DEL PROFETA MANI – ORIGEN Y CONCEPTO DEL MANIQUEÍSMO

Fundado por Maní hacia el final del siglo III , el maniqueísmo aparece como un sincretismo en el que se han mezclado los más diversos elementos. Puede ser considerado como una especie de herejía cristiana a la que se han añadido muchos elementos extraños, o como una religión distinta a la que, de manera bastante artificial, se han unido aportaciones cristianas.

Mani se presenta como discípulo de Cristo y utiliza abundantemente los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. La influencia religiosa de Mani se ha prolongado durante unos mil años en una extensa zona, a partir de los confines del mundo persa y semítico, que la civilización grecorromana había alcanzado, pero sin llegar a influir profundamente.

Mani nació hacia los años 215-216. Desde su infancia fue incorporado a la secta de los mogh-tasilas o baptistas, a la que pertenecía su padre, que profesaba una doctrina dualista: dos personajes están subordinados a Dios—Cristo y el diablo—, los dos salidos de Dios y puestos por éste ante los tiempos futuros y el siglo presente. En toda la creación se encuentra la oposición del bien y del mal, de los dos sexos, de la derecha y de la izquierda, del agua y del fuego. El agua es el medio de salvación y el fuego, de condenación.

profeta Mani

Profeta Maní

El agua del bautismo libra del fuego del infierno. Los bautizados han de llevar una vida santa, renunciar al matrimonio y abstenerse de alimentos de origen animal. La verdad religiosa está contenida en la Ley y el Evangelio, cuyo sentido, que se ha perdido, puede encontrarse a través de los libros de Elkasai.

Durante cuarenta años Mani llevó una vida errante de predicador y escribió cartas, sermones y tratados. Parece que predicó en las regiones cercanas al Eufrates y que envió a dos de sus discípulos a Egipto y a la Escitia. En pocos años la secta hizo grandes progresos. Diocleciano publicó un rescripto severísimo contra los mani-queos en el que se establecía, entre otras, la pena capital. El movimiento se expansionó por Mesopotamia, Siria, Palestina y Egipto.

En África surgieron numerosas comunidades. También en Italia hubo importantes núcleos. Una gran expansión se realizó por Oriente: Irán. De Samarkanda a la India. Mogolia fue el centro de otra notable irradiación. La época de retroceso empieza al final del siglo X. La desaparición definitiva llegó muy pronto.

El sistema maniqueo se apoya en un dualismo. Hay desde toda la eternidad dos principios opuestos, el bien y el mal, la luz y las tinieblas. Las tinieblas primitivas tocan la luz y la limitan. El príncipe de las tinieblas es la antítesis viviente del rey de la luz. No es un segundo dios, sino su rival. Su verdadero nombre es la materia, pero el pueblo le llama diablo. La lucha entre los dos mundos es inevitable.

Nuestro mundo, mezcla de tinieblas y de luz, está continuamente en guerra hasta la separación definitiva de esos dos elementos. El hombre que es como un microcosmos que reúne las propiedades de todo lo que existe, posee dos almas, de las que una es buena y la otra mala. Hecho de espíritu y materia, participando a la vez de Dios y del diablo, el primer hombre debía lograr esta separación de los elementos de luz que llevaba en sí. Sin embargo, después de su caída se hizo incapaz de realizar ese trabajo.

La misión de Jesús en su Encarnación estaba encaminada a liberar la luz que se encontraba cautiva en el hombre pecador. Jesús no es propiamente el hijo de Dios. Es como el arquetipo de la humanidad. En él sólo hay luz. Es el que en diversas ocasiones ha comunicado luz a los hombres: Adán, Abraham, Buda, Zoroastro, el Mesías, San Pablo, Mani.

La moral se resume en la doctrina de los tres sellos. El sello sobre la boca lleva a evitar todo lo que puede mancharla: los pecados de la lengua y los alimentos impuros (los que no sean vegetales). El sello de la mano niega el derecho a matar, sean hombres, animales o plantas. El sello del pecho se refiere a la prohibición del matrimonio y de todas las relaciones sexuales.

El maniqueo ha de hacer lo posible por evitar la propagación de la vida. Como la práctica rigurosa de los tres sellos era imposible en la vida corriente, los maniqueos distinguían dos grupos: los auditores, que podían vivir como los demás hombres, aunque con ciertas limitaciones, y los elegidos, que estaban obligados a una práctica estricta de las prescripciones de la doctrina.

En la vida de ultratumba, mientras los elegidos entrarán inmediatamente en el paraíso, los auditores deberán quedarse en este mundo, pasar de un cuerpo a otro hasta llegar al de un elegido. Los pecadores van a un fuego eterno. La separación definitiva, no obstante, de buenos y malos, exige el transcurso de mucho tiempo para que los elementos de luz que han caído en este mundo puedan separarse otra vez de la materia. Un inmenso incendio se producirá en el último día.

Tomando como modelo la organización que Jesucristo dio a su Iglesia, el maniqueísmo tiene doce maestros que obedecen a un jefe único. Por debajo de éstos hay setenta y dos jefes u obispos, que son los que ordenan a los presbíteros y diáconos. Admiten dos sacramentos: el bautismo y la eucaristía. La fiesta más importante, la Berna, conmemoración de la muerte de Mani, se celebra alrededor de la fecha de la Pascua cristiana.

Fuente Consultada:
FACTA Enciclopedia Sistemática Tomo IV Entrada: Maniqueísmo

La Revolución Islámica Ayatolá Jomeini Derroca al Sha Palhevi

RESUMEN CAUSAS DESTITUCIÓN GOBIERNO DE REZA PALHEVI EN IRÁN

Se conoce como Revolución Islámica de Irán al proceso dirigido por el líder relgioso, el ayatolá Ruhollah Jomeini por el cual fue derrocado definitivamente el sha (rey) Reza Pahlevi, quien respondía a intereses norteamericanos y además había generado la famosa Revolución Blanca, poniendo en práctica una serie de reformas políticas, sociales y económicas que se oponían a las costumbres y doctrinas religiosas del pueblo iraní , cuestionando a la vez el poder y autoridad de los los dirigentes religiosos.

La oposición a este régimen autocrático, abarcaba todos los sectores de la sociedad, que no aceptaban la corrupción y el insaciable enriquecimiento de la familia real, quienes reclamaban un gobierno mas democrático, justo y con una repartición de la riqueza mas equitativa. Las grandes ganancias de la explotación petrolera, obtenidas del suelo iraní iban a las arcas de las grandes compañías y de la familia Palhevi, poco volvía al pueblo.

En febrero de 1979, estalló la revolución, apoyada sobre las enseñanzas islámicas chiitas acabó con la monarquía laica del sha, se proclamó la República Islámica de Irán, y se rechazó toda influencia occidental.

Ayatholá Jomeini

Ayatholá Jomeini

En 1979, el Ayatollah Jomeini lideró una revolución islámica y derrocó al Sha. Jomeini en la década de 1970, era un hombre desconocido, pero contaba con ciertas aptitudes de las que carecían otros dirigentes. En primer lugar, parecía no tener miedo alguno: había sido el único religioso que se atrevió a criticar abiertamente la ‘Revolución Blanca’ del Sha ya en 1963. Fue el profundo sentimiento antioccidental y antiimperialista que reinaba en las naciones árabes desde los tiempos de la descolonización (fines de la Segunda Guerra Mundial, y comienzos de la década de los 50), y el sistema fuertemente represivo del Sha, el que posibilitó el triunfo de Jomeini y facilitó el establecimiento de una república fundada en el estricto cumplimiento de las doctrinas religiosas islámicas.
A partir del triunfo de la revolución islámica, Irán quedó convertido en el referente de la protesta antioccidental y antinorteamericana en el Medio Oriente.

La revolución islámica de Irán fue un hito en la historia del siglo XX. Para el historiador británico Eric Hobsbawn la peculiaridad de esta revuelta reside en su ideología, traspasada por un discurso religioso y antimoderno, que contradecía las características laicas e “izquierdistas” de las revoluciones que, desde 1789, se habían dado en la edad contemporánea.

La revolución, liderada por el carismático ayatolá Jomeini, liquidó el régimen déspota, pro occidental y corrupto del sha Mohamed Reza Pahlevi e instauró un sistema basado en los preceptos de la ley islámica (sharia) y articulado políticamente en una Constitución que sancionaba el concepto de vélayat-é faqih (soberanía del doctor de la ley o jurisconsulto islámico sobre el Parlamento).

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN IRANÍ: En 1951, el popular primer ministro iraní Mohamad Mossadeg planeó la nacionalización de la Compañía Petrolera Anglo-Iraní. EE UU instó al sah de Irán a destituir a Mossadeg, lo cual dio lugar a que la población retirase su apoyo al sah, a quien se tenía por un títere de los americanos. La revuelta popular obligó al sah a exiliarse para evitar una posible revolución. Finalmente, EE UU logró restaurar al sah en el poder, pero, a los ojos de su pueblo, este había quedado contaminado por su asociación con los norteamericanos.

 

Sha Reza Palhevi Irán

Sha Reza Palhevi

Los enfrentamientos contra el régimen del Sha fueron muchos y durante varios años, pero uno de los mas cruentos fue en 1978 cuando los soldados abren fuego contra la población que se manifestaba en las calles de Teherán. Había mas de 20.000 personas y miles de ellas resultaron heridas o muertas. Al poco tiempo y como reacción a esta dura represión , los manifestantes comenzaron a quemar negocios, bancos, kioskos de bebidas alcohólicas y todo lo que tuvieran un símbolo occidental, provocando una tensión social que iría en aumento hasta la revolución de 1979.

En respuesta a esta insatisfacción popular, el sah empleó la represión para evitar otra insurrección. En los dos decenios siguientes, Irán se embarcó en un periodo fructífero de industrialización y militarización; en la década de 1970, el excesivo gasto en defensa había dado lugar a un déficit presupuestario y una crisis económica. Entre tanto, la sociedad iraní se había transformado: había surgido una reducida élite occidentalizada.

La rápida industrialización dio lugar a un elevado aumento de la inmigración hacia las ciudades y generó pobreza y desempleo. Las leyes de censura del sah impedían expresar a través de los medios de comunicación o concentraciones públicas el descontento social, y las mezquitas se convirtieron en el único reducto donde era posible hablar con libertad. En ellas, los detractores del sah entraron en contacto con las ideas de los clérigos chutas y, en particular, con las del ayatolá Jomeini, quien propugnaba la revolución para crear una república islámica y poner fin al laicismo y la occidentalización de su país.

En las postrimerías de 1978, la prensa oficial publicó un artículo criticando a Jomeini que desencadenó protestas civiles generalizadas. El ejército se negó a abrir fuego contra los manifestantes y cambió de bando. Desde el exilio, Jomeini defendió una república islámica, y el sah, al carecer del respaldo del ejército, huyó.

El martes 16 de enero de 1979, el sha, enfermo, abandonó el país. Jomeini ponía fin al reinado de los Pahlavi, pero la monarquía no estaba abolida. Apoyándose en el ejército, el quinto del mundo, el primer ministro iraní Shapur Bajtiar se opuso al retorno del imán. Ante el aumento de los peligros, el primer ministro cedió en su momento.

El 1 de febrero de 1979, Jomeini hizo una entrada triunfal en Teherán, donde lo recibieron más de cuatro millones de personas. Sobrevinieron violentos incidentes entre el 9 y el 12 de febrero, declarando el fin de la monarquía y el derrumbamiento de las últimas fuerzas que la sostenían.

La monarquía fue oficialmente abolida por el referéndum del 30 de marzo que proclamó la instauración de la República islámica. Pronto surgió en el seno de los elementos religiosos una división entre moderados y conservadores, y fueron estos últimos los que, con el apoyo de los «guardianes de la revolución», controláron los comités islamicos e instauraron un orden moral que rige a toda la sociedad iraní.

Inmediatamente después, el nuevo régimen se dispuso a disociarse de Occidente; los partidarios de Jomeini irrumpieron en la embajada de EE UU en Teherán en noviembre de 1979 y precipitaron la crisis de los rehenes que le costó al presidente Cárter las elecciones presidenciales de 1980 y que no concluyó hasta enero de 1981.

Para entonces, el sah había fallecido (en el Cairo) y el nuevo presidente de EE UU, Reagan, había prometido descongelar los activos iraníes. La revolución aún estaba consolidándose cuando Iraq instigó una guerra contra Irán en 1980.

La Revolución Islámica que en 1979 desplazó del poder de Irán al Sha Rezah Pahlevi, modificó el panorama político de la región. El Ayatollah Jomeini instaló un régimen fundamentalista e intolerante que fusiló en pocos meses a decenas de miles de opositores.

LOS DOCE DÍAS QUE ESTREMECIERON A IRÁN
Jueves 1° de febrero de 1979, el avión de Jomeini aterriza en el aeropuerto de Teherán. Comenzaba entonces el primero de los doce días que verían la caída de la monarquía. El 5 de febrero, Jomeini nombró a Bazargan primer ministro islámico, en oposición al primer ministro imperial Shapur Bajtiar. Demócrata y reformista, Bazargan tranquilizó a Occidente, pero inquietaba a los radicales iraníes. El 8 de febrero, el pueblo salió a la calle respondiendo al llamado del imán al grito de «¡Muera Bajtiar!».

Los manifestantes vestían una cinta blanca en la cabeza para significar que estaban prontos a morir como mártires. En la víspera del 10 de febrero, hallados culpables de mirar por televisión la película sobre el regreso de Jomeini, los homafars (técnicos de la fuerza aérea) fueron «corregidos» por los guardias imperiales que dieron así, involuntariamente, la señal de la sublevación. Al día siguiente se concentraron 100.000 personas en Teherán para una marcha política. El ejército abrió entonces fuego sobre la multitud.

La muchedumbre se dispersó por las calles de Teherán y la insurrección se expandió. La capital se erizó de barricadas y se decretó el toque de queda. En dos días cayeron cuarteles, edificios administrativos, palacios imperiales, uno tras otros. El 12 de febrero se ponía fin a la monarquía de 2.500 años de antigüedad.

INTERESANTE TESTIMONIO DE JOMEINI SOBRE SU VISIÓN DEL GOBIERNO AMERICANO

En Irán no hay un sentimiento antinorteamericano, sino contra el gobierno estadounidense. En los eslóganes y denuncias, cuando hablamos de Norteamérica nos referimos al gobierno de Estados Unidos, no al pueblo estadounidense. He recibido informes sobre la propaganda antiiraní orquestada por la Administración de Estados Unidos. Los sionistas en especial están haciendo todo lo posible por envenenar a la opinión pública contra Irán. Tal como se ha informado, como resultado de ello en Estados Unidos puede haber sentimientos negativos contra Irán.

Pero si los hechos van más allá de la pantalla sionista-imperialista, si a través de los medios de comunicación logramos exponer a la ciudadanía norteamericana la verdad, entonces es muy probable que los norteamericanos cambien de criterio sobre nosotros y respondan amigablemente a nuestra actitud amistosa. Pero no abrigamos ilusiones de que el gobierno de Estados Unidos vaya a cambiar su actitud hostil.

El gobierno estadounidense ha perdido gran parte de sus intereses en Irán. Y, lo que todavía es peor, su Administración también ha perdido su prestigio político en otros países. Hemos pedido a gritos justicia, hemos pedido que se resuelvan nuestros motivos de queja. El gobierno de Estados Unidos puso al sah en el trono; es decir, lo pusieron los aliados [en 1941] tras destituir a su padre, Reza Jan, que era un títere de los británicos. En consecuencia el gobierno de Estados Unidos lo ayudó a mantenerse en el poder frente a la oposición de nuestro pueblo. El sah despilfarró nuestros recursos, nuestra dignidad nacional, nuestros activos naturales, el talento de nuestra juventud y todo lo que teníamos. Evidentemente, los iraníes no pueden tener buena opinión del gobierno de Estados Unidos.

Y nuestro pueblo ha descubierto recientemente que la Administración norteamericana ha convertido lo que llama su embajada en una base de espionaje y conspiración contra Irán. Los espías actuaban aquí con la excusa de ser personal diplomático. Y ahora que nuestro pueblo es consciente de este hecho, considera que la Administración estadounidense es su enemigo número uno.

Desde nuestro punto de vista no puede culparse al pueblo norteamericano del comportamiento de su gobierno en Irán. Los norteamericanos tendrán que reconocer el hecho de que su Administración ha sido injusta no sólo con nosotros, sino también con ellos mismos. A través de su lacayo, el sah, nos ha privado de todo, lo cual ha puesto en peligro el honor de la ciudadanía estadounidense. Debido al comportamiento del gobierno de Estados Unidos, actualmente los pueblos de Oriente están desarrollando un punto de vista negativo sobre la nación norteamericana.

Los norteamericanos han de tener este hecho en consideración. Que Qimmy) Cárter siga siendo presidente es un peligro para Norteamérica. Plantea una amenaza al honor nacional de Estados Unidos. Si el gobierno estadounidense -por medio de la intervención militar, del bloqueo económico, de tácticas bravuconas y recursos similares- logra privarnos de justicia, la crisis nunca podrá resolverse, seguirá siempre presente en la mente de nuestro pueblo.

El pueblo norteamericano no debe permitir a Cárter que siga este comportamiento, porque de ser así los iraníes irán sospechando que el pueblo norteamericano comparte la voluntad negativa de Cárter contra Irán. Y entonces entre ambos pueblos se establecerá la enemistad.

Otra opción es que el gobierno de Estados Unidos reconozca las fechorías que ha cometido en Irán. Que no son pocas. Una de ellas es haber permitido la entrada de un asesino en Estados Unidos. Y, lo que aún es peor, que el gobierno norteamericano imponga a un asesino como gobernante de Irán. Cuando Cárter llegó a la presidencia prosiguió la política de sus predecesores; es decir, intentó perpetuar el gobierno criminal del sah y el saqueo de Irán. Cuando nuestra nación se levantó contra la tiranía de los Pahlevi, Cárter hizo todo lo posible por mantenerla. No lo consiguió.

El odio al sah de nuestro pueblo era demasiado evidente para que Cárter no lo notara. Con todo, en flagrante desacuerdo con los sentimientos de la nación iraní, Cárter ofreció al sah derrocado refugio en Estados Unidos. Creo que ni siquiera el pueblo norteamericano se creyó la afirmación de Cárter de que permitía la entrada del sah por motivos humanitarios.

Las consideraciones humanitarias no entran para nada en el pensamiento del gobierno norteamericano. Washington está dispuesto alo que sea, incluso amatar a 200.000 personas en un ataque nuclear, para obtener algún provecho. Es impensable que esos funcionarios dieran una visa de entrada al sah por motivos humanitarios. En cierto modo han secuestrado al tirano derrocado para asegurarse de que no divulgue sus secretos.

Si se lo permitimos, todos los hechos que el gobierno de Estados Unidos quiere ocultar saldrán a la luz. Y entonces el mundo entero sabrá quién ha ayudado al sah a cometer sus crímenes. Y desde luego, el pueblo norteamericano dejará de votar a su presidente una vez que descubra qué ha hecho. Desde nuestro punto de vista, todo lo que interesa a Cárter es secundario para la Gasa Blanca, y con tal de alcanzar su objetivo está dispuesto a hacer lo que sea, incluso a sacrificar el honor de su país.

No podemos creer que los reclamos del gobierno estadounidense obedezcan a motivos humanitarios. ¿Acaso sólo el sah es un ser humano? ¿No son seres humanos los 35 millones de iraníes? ¿No eran seres humanos los vietnamitas? ¿No vemos claramente los crímenes que con la aprobación de Cárter están cometiéndose actualmente en el sur de Líbano? Para nosotros [la resolución de la crisis] supone la extradición a Irán del sah derrocado y la adopción de medidas para compensar a Irán por los daños causados por su tiranía.

Desde luego, hay daños que son irreparables. Por ejemplo, en la lucha contra el sah hemos tenido unas cien mil bajas. Y aunque el trabajo y el talento humano derrochados para la obtención de sus dañinos objetivos no pueden compensarse, esperamos la repatriación de los bienes saqueados a Irán. El punto principal que cabe tener en cuenta es que nos hallamos en una nueva era. Irán ya no es hoy lo que era bajo el sah. Ha ocurrido un milagro.

Bajo el régimen anterior un solo policía podía obligar a todos los comerciantes de un gran bazar a enarbolar banderas para celebrar el cumpleaños del sah. Ese mismo pueblo se levanta con las manos desnudas contra los tanques y la artillería. Incluso ahora se envuelven en sudarios y acuden aquí [a Qom] para manifestarse dispuestos al martirio.

No se puede zarandear a un país que ha experimentado tal transformación. Transformación que el señor Cárter aún no ha comprendido. Cree que puede volver a imponer un dictador a un país. Pero ha de entender que los iraníes nunca permitirán tales actos. Cárter se tiene que despertar. Y los norteamericanos han de desalojar a Cárter con su voto. Deben elegir a un presidente adecuado. Si se convence a los iraníes de que el gobierno de Estados Unidos no pretende engañarlos, habrá unas relaciones normales con Estados Unidos; el tipo de relaciones que mantenemos con otros países.

Fuente Consultadas:
Revista TIME Historia del Siglo XX El Mundo Islámico – La Revolución Islámica en Irán

Historia de Japón en el Siglo XIX Transformación Industrial Militar

SIGLO XIX: JAPÓN SE OCCIDENTALIZA Y DESARROLLA SU INDUSTRIA

Luego de la victoriosa guerra contra China,  Japón acordó dar prioridad a las transformaciones, a la occidentalización del país. El  emperador trató, ante todo, de congraciarse con las potencias occidentales. Para ello, se esforzó en poner fin a los atentados contra los extranjeros y se preocupó de que los culpables fuesen ejecutados. Después comenzaron las reformas.

La tarea primordial era la de hacer desaparecer el feudalismo, principal obstáculo para la indispensable transformación económica. Los grandes señores feudales, los daimios, se dejaron convencer de la necesidad de abandonar sus privilegios feudales y de fundirse con la nobleza cortesana.

En 1868 sube al trono imperial Mutsuhito (1868-1912), que llamó a su reinado Meiji. Desde el poder se impone la occidentalización del todo el país, aboliendo el régimen feudal de los samurais y shogunes anterior

En compensación, pasaban a ser gobernadores de sus provincias y funcionarios imperiales. De igual modo, los caballeros, los samurais, y los templos fueron despojados, a cambio de pensiones. El abandono del feudalismo implicaba, desde luego, pesadas cargas para el Estado.

Por eso, gracias al empréstito conseguido en Londres, el gobierno propuso a los samurais la recuperación de sus pensiones, mediante la inversión inmediata de un capital. Los intereses pagados a Londres ofrecían el peligro de ser elevados también, pero se esperaba, con razón, que la masa de capitales puesta en manos de los daimios sería invertida en la economía, y que, de ese modo, en forma de impuestos, el Estado aumentaría sus recursos.

Envite audaz, pero operación grandiosa. No se puede menos de admirar aquella revolución pacífica, única, sin duda, en la historia del mundo. La economía agraria fue la primera en beneficiarse de la nueva organización. Los campesinos se convirtieron en propietarios de la tierra.

Al trabajar por su cuenta, aumentaron su rendimiento. Es verdad que los más débiles no pudieron resistir: muchos tuvieron que vender, y los últimos hijos de las familias ya no encontraron tierras. Estos desheredados tuvieron que refugiarse en las ciudades, ofreciendo así la mano de obra necesaria al desarrollo industrial: de este modo, se realizó, no sin miserias ni dificultades, el traslado de mano de obra, condición indispensable para toda revolución industrial.

Al principio, fue el Estado el que se encargó de la creación de la infraestructura. Por otra parte, sólo el Estado podía disponer de las enormes sumas de dinero necesarias para la realización de unas empresas cuya rentabilidad inmediata era más que dudosa.

Minas para la explortación de metales, grandes industrias, ferrocarriles, formación de obreros calificados, creación de una marina mercante: el Estado se ocupó de todo. Al mismo tiempo, la justicia, la administración, la enseñanza e incluso las costumbres se iban occidentalizando.

En 1871, se reorganizó el ejército nacional, llamado a sustituir a las tropas de clanes. A pesar de la oposición de los samurais, ofendidos al ver que el pueblo, al que ellos habían despreciado, podría combatir también, se estableció el servicio militar obligatorio para todos, si bien inculcando a los reclutas los principios morales que habían constituido el valor de los guerreros feudales y que ahora iban a mostrar su extraordinaria eficacia, pues los soldados japoneses pronto se convirtieron en el símbolo de la obediencia total y de la entrega hasta la muerte.

Estas características fueron puestas de manifiesto en la segunda guerra mundial, por los kamikazes, los voluntarios de la muerte. Un gran esfuerzo, indispensable para aquel pueblo insular, fue el dedicado a la marina, bajo la dirección de oficiales ingleses y de ingenieros franceses. Mientras tanto, para unificar al pueblo, desgarrado, sin duda, por la disolución de los lazos feudales tradicionales, se dio nuevo vigor a la religión nacional, el shintoísmo, con lo que el culto al emperador divinizado y el culto a los antepasados se convertían en el profundo elemento uni-ficador de la nación.

En 1889, en fin, seguro de la solidez de su obra, el emperador promulgó una Constitución, evidentemente inspirada en la Constitución prusiana, que otorgaba al emperador amplios poderes.

Continua: El Imperialismo Japonés

PARA SABER MAS…

En enero de 1860 zarpó de Yedo el Kanrin-Maru, un velero con motor a vapor, de cien caballos de potencia, que sólo había sido utilizado para maniobrar en puerto. Su tripulación fue la primera en cruzar a vela el Pacífico (ya que al cabo de cinco semanas atracó en San Francisco), y en pilotar un barco a través de semejante distancia. Ese logro extraordinario tuvo lugar apenas siete años después de que los japoneses vieran por primera vez un barco de vapor.

Posteriormente, un joven miembro de la tripulación escribió: «Creo que, sin excesivo orgullo, podemos jactarnos ante el mundo de tanto valor y pericia… A pesar de sus conquistas, Pedro el Grande de Rusia, que estudió náutica en Holanda, no pudo igualar la hazaña de los japoneses.»

El orgullo patriótico de aquel joven era fiel reflejo del de la mayoría de sus compatriotas. Entre los japoneses cultos existía el apasionado deseo de que su país no sufriera el mismo destino que chinos e indios, cuya inferioridad ante los «demonios extranjeros del mar» los obligó a soportar las injerencias de europeos y norteamericanos en sus asuntos internos. La travesía de la que tanto se enorgullecía aquel joven no sólo demostraba la disposición de los japoneses a tomar prestados conocimientos y tecnología, sino la rapidez con que sus compatriotas supieron aprovecharlos.

Japón cambió deprisa a lo largo de las décadas siguientes. Sus líderes comprendieron que no podían tomar prestada tecnología occidental y adaptarla a la sociedad japonesa sin introducir cambios en sus propias costumbres. El primer paso hacia la creación del estado nacional fue la abolición del viejo sistema semifeudal por el cual los clanes gobernaban grandes zonas del país en nombre del emperador. Luego adoptaron muchas instituciones de gobierno europeas. (Fuente Consultada:Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts)

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Ciudad de Dios en Ginebra de Calvino Reformador

LOS COMIENZOS DE CAL VINO
Nació en Noyon, Picardía, el 10 de julio de 1509, y era hijo de un hombre de negocios, que lo destinó siendo un niño a la Iglesia. ¡A los doce años disfrutaba ya de un beneficio eclesiástico! El clero de la ciudad lo miraba con benevolencia por lo bien dotado. Así, marcho a París a preparar una carrera que se le anunciaba muy brillante. Durante algunas semanas fue compañero de Ignacio de Loyola en el colegio de Montaigu.

Calvino, reformador religioso

En 1531, hallándose en la Universidad de Bourges, favorable a la Reforma, estableció conocimiento y recibió la influencia de un humanista luterano, el alemán Melchor Wolmar. Pero éste no consiguió apartar a Calvino de la Iglesia romana. Poco después murió su padre, Gerardo Chauvin, al cual, por hallarse enemistado con el capítulo de la catedral por una cuestión de sucesión, le fue negada la sepultura cristiana. Pero esta lamentable intransigencia tampoco precipitó la conversión del joven teólogo. De regreso a París, estudió letras y publicó su primera obra, un comentario sobre el De Clementia, de Séneca.

Simpatizaba con las ideas erasmistas y frecuentaba los medios favorables a la Reforma, que se habían desarrollado bajo la influencia del gran humanista Lefévre d’Etaples. Poco a poco, se acercó a las doctrinas de Lutero y de Zwinglio y, en 1534, rompió con la Iglesia romana y renunció a sus beneficios. El mismo año, las persecuciones lo alejaron del país y se refugió en Basilea.

LA INSTITUCIÓN CRISTIANA
En 1536, en Basilea, publicó la Institución cristiana, dedicada a Francisco I. En ella demostraba que los reformados se atenían al Evangelio puro, y hacían de las Escrituras la única fuente de la teología. Como Lutero o Zwinglio, afirmaba que sólo la fe del creyente y no las obras lo podían salvar. Pero, a diferencia de Lutero, apenas se interesó por la liturgia y las formas del culto, y, a diferencia de Zwinglio y otros reformados que conservaban cierto misticismo, su formación de humanista y de jurista lo alejaba del cristianismo medieval. La religión era, ante todo, la regla moral de los creyentes, que les imponía devolver a Dios lo que le pertenecía.

El hombre es débil, privado de libre albedrío y arrastrado al pecado, «todo suciedad y pestilencia». Sólo el sacrificio de Cristo lo puede salvar. La fe es un don de la Gracia Divina; no todos la reciben y no hay predestinación más que para un pequeño número de elegidos. Dios destina a unos a la vida eterna y a los demás a la condenación, «por su juicio oculto e incomprensible».

Como no sabemos quiénes son los elegidos, debemos trabajar por la salvación de todos. Cal vino no admitía más que dos sacramentos: el Bautismo y la Comunión simbólica; el culto se reducía a la oración, el sermón y el canto de los salmos. No debía haber ornamentos ni altar, ni crucifijo en los templos, servidos por pastores o ministros recluíados entre ellos, pero sometidos a las asambleas de fieles y a las autoridades.

PRIMERA ESTANCIA EN GINEBRA
Tanto como a su obra teológica, Calvino se entregó a la organización de su iglesia reformada. A pesar del inconveniente de su mala salud, no vacilaba en emprender peligrosos viajes, buscando lugares de asilo para los proscritos, y predicando. En julio de 1536, se dirige a Ginebra, donde su amigo Guillermo Farel lo retiene.

Este se había entregado con toda su alma a las nuevas ideas, pero faltaba en Ginebra un jefe capaz de organizar el nuevo protestantismo. De simple «lector» de las Escrituras, Calvino no tardó en imponerse; en 1537 sometió a la votación de los distintos consejos de la ciudad los artículos sobre el régimen de la Iglesia evangélica, la cual no debía ser una simple asamblea de eclesiásticos, sino una comunidad viviente y consciente, imagen perfecta del reino de Dios. El derecho de excomunión se convirtió en uno de los atributos asenciales de toda iglesia.

Una requisitoria tan firme no podía dejar de excitar los celos del poder civil, y Calvino y Farel entraron en conflicto con los magistrados, que los desterraron. Calvino se trasladó a Basilea y, después, a Estrasburgo, donde se casó con la viuda de un anabaptista belga, Idelette de Bure. En la ciudad se encontraban 1.500 refugiados franceses; Calvino los organizó y creó para ellos una liturgia francesa, perfeccionando su teología y participando en las asambleas de Francfort, Worms y Ratisbona. Pero en 1541 los ginebrinos volvieron a llamar a los que habían proscrito. Calvino se estableció en la ciudad donde residiría durante veintitrés años, hasta su muerte, intentando transformar Ginebra en un vasto convento laico.

LA CIUDAD DE DIOS
En efecto, desde 1541, hizo adoptar a la ciudad una serie de ordenanzas que servirían como modelo de experiencias políticas y sociales para las futuras comunidades calvinistas. Los ginebrinos deberían vestirse sin lujo, evitarían los bailes, moderarían su lenguaje, expurgando los estantes de su biblioteca de toda obra frivola, asistirían a numerosos oficios, aplicándose a mantener sus espíritus libres de todo lazo carnal, y vivirían en estado de oración silenciosa. En su deseo de modelar la vida de todos, Calvino chocó con la vieja burguesía.

Una verdadera «Fronda», dirigida por la familia del capitán general de la ciudad, Aimé Perrin, provocó disturbios y una dura represión. El arresto del español Miguel Servet, médico notable (había descubierto la circulación pulmonar de la sangre), fue el punto culminante de esta agitación. Servet había atacado a la Trinidad. Fue capturado durante un sermón del reformador, y quemado vivo en 1553. La facción de Perrin, comprometida en su favor, perdió definitivamente el poder.

Calvino había llegado al fin que se había propuesto. El Consistorio era el Consejo director de la Iglesia, formado por los simples fieles agrupados en torno a los pastores. En 1559, la creación de la Academia, última gran realización de Calvino, reunió a los mejores profesores de la época, encargados de la enseñanza de más de 1.200 estudiantes, futuros misioneros de la nueva religión.

Cuando, en 1564, murió Calvino, su Iglesia influía en Francia, Escocia y los Países Bajos. Mientras Lutero había sometido su Iglesia a los príncipes (el luteranismo contribuyó a forjar el carácter alemán de sumisión al Estado), el calvinismo formaba comunidades libres de tendencias independientes y democráticas, rebeldes a la autoridad, provocando una viva hostilidad de los soberanos, principalmente en Francia, donde la Reforma iba a provocar sangrientas guerras civiles.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

Historia de la Iglesia Vetero Catolica

NUEVO LIBRO DEL PADRE ANDRÉS TIRADO

Introducción: Este trabajo es el desarrollo y el esforzó por unificar, un comienzo, una historia, una misión. Profundizar en la historia de la congregación del futuro (Iglesia Vetero Católica), su historia, su inicio y su desarrollo a lo largo de la cristiandad.

Queridos lectores este libro que escribo y que hoy les presento es la síntesis de mí alegría al pertenecer a tan hermoso movimiento religioso, diseminado por el mundo entero.

Tengo la felicidad que a través de estas páginas presente, la estructura e historia de la Iglesia, a la que pertenezco, la Iglesia Vetero – Católica.

Mas de 500.000 sacerdotes y un numero de 2000 Obispos a nivel mundial, componen este movimiento el cual, lo e clasificado como la congregación del futuro.

Dedicado a nuestro Padre celestial y nuestra mama, mamita hermosa María a la cual es mí amor y este escrito para ser luz en el camino espiritual de los que queremos llevar la misión de nuestro Señor Jesucristo, con amor, fe y respeto.

En especial por mí sacerdocio a Monseñor Gonzalo Jaramillo Hoyos y Monseñor Ernesto Beltrán, su luz a hecho realidad el poder de iluminar el camino de los que buscamos un sacerdocio de servicio y amor a Dios, a la humanidad, su vida, obra y sacrificio serán la antorcha esencial para las nuevas generaciones de Sacerdotes que buscaran seguir el legado de nuestro Señor Jesucristo, eterno y sumo sacerdote.

A todos mis compañeros de comunidad y de sacerdocio, a todos los sacerdotes del mundo y de todas las denominaciones y congregaciones, siendo que ser un verdadero sacerdote es lo más difícil para el ser humano, siendo que nuestra carga es de las más pesadas, los animo y les recuerdo que nuestro premio nos estará esperando al salir de esta morada terrenal a la eterna y hermosa morada celestial.

A todos mis amigos y personas que han creído en mí misión y sacerdocio, (a los niños, ya que ellos son el futuro esta de la humanidad). Siendo que en estos momentos de cambios tan dramáticos en la historia del hombre y la sociedad, han hecho que nosotros los sacerdotes seamos perseguidos y nuestro servicio olvidado.

A todos, que el Señor todo poderoso y eterno los bendigan y que este sencillo testimonio sea de luz y de sabiduría a todos.

Descargar el Libro

Con mucho cariño. PADRE ANDRÉS TIRADO

NOVEDAD:
Otro Nuevo Libro Para Descargar del Padre Tirado Año 2010

Vesica Piscis Numero Sagrado de los Cristianos Geometria Sagrada

Vesica Piscis Número Sagrado de los Cristianos

Vesica Picsis: El Vesica Piscis es un símbolo formado por dos círculos del mismo radio que se cortan de manera que el centro de cada uno de ellos se encuentre sobre la circunferencia del otro. Las palabras latinas significan, literalmente, «vejiqa del pez».

Se cree que, antes del cristianismo, el vesica piscis también expresaba el sentido de «vulva» o «matriz». La Diosa Madre era a menudo representada con senos colgantes, amplias caderas y una vulva muy conspicua. Esto es el vesica piscis vertical, que más tarde los cristianos giraron noventa grados y adoptaron como símbolo, mucho antes de que la cruz del calvario se convirtiera en el principal. Es interesante observar cómo un símbolo de plenitud precedió a otro de muerte.

Los primeros cristianos del Imperio Romano debían protegerse y mantener sus lugares de reunión en secreto. Para señalar el camino hacia sus siempre cambiantes centros, desarrollaron el símbolo del vesica piscis con una cola (un pez) que podían pintar sobre las pareces antes de una reunión y borrar más tarde.

¿Por qué eligieron el símbolo de un pez?
La palabra griega “ichthys” significa «pez». Existen varias hipótesis acerca de por qué se eligió un pez. Una de ellas hace referencia al relato bíblico en el que Jesús aumentó milagrosamente a cinco mil personas con panes y peces. Otra se refiere a su descripción como «pescador de hombres».

También pudo deberse, sencillamente, a que la profesión de pescador era la ocupación anterior de algunos de sus discípulos. La isopsefia (suma numérica) de las letras griegas de «pez» suman 1.219. Otras frases griegas también suman esta misma cantidad como «el omega», en referencia a Cristo como «alfa y omega», o principio y fin. También «alegría y felicidad» y «la palabra del Padre» suman lo mismo.

La razón longitud/anchura del Vesica Piscis fue expresada por Pitágoras (que la consideraba una figura sagrada) como 153:265, una razón conocida a veces como «la medida del pez». En la Biblia, cuando Jesús ayuda a sus discípulos a pescar, coge exactamente 153 peces. Esta razón de 153:265 es a veces más aproximada a 15:26.

Los artistas del Renacimiento a menudo rodeaban las imágenes de Jesucristo con el vesica piscis, y más tarde también se empleó para enmarcar imágenes de la Virgen María. A veces se puede ver en forma almendrada, y en este caso recibe el nombre de mandarla (“almendra”), en italiano. En el arte cristiano, algunos halos aparecen con forma de vesica piscis vertical.

Los sellos de las organizaciones eclesiásticas están a menudo encerrados dentro de una de estas figuras, un formato copiado por Aleister Crowley. Una versión más moderna y secular es la pelota que se utiliza en rugby, que recuerda a un vesica piscis tridimensional.

Que son los Upanishads en el Hinduismo Textos Védicos Moksha Samsara

Los Upanishads son 108 textos, compuestos entre los siglos VII y V a. de J.C., en los que los temas sobre sacrificios rituales, que habían sido la base de los Vedas, son sustituidos por cuestionamientos místicos y filosóficos. La mayoría de estos textos son discusiones o diálogos entre maestros y discípulos en los que se manifiesta la especulación filosófica que estaba teniendo lugar en este momento.

divinidadEl cambio que se produjo en la vida religiosa refleja las transformaciones que estaba sufriendo la sociedad.

El crecimiento de las ciudades y la importancia de las nuevas clases comerciantes hizo que la autoridad de los brahmanes, o casta sacerdotal, comenzara a ser cuestionada. En este contexto de grandes disquisiciones filosóficas surgieron, además, maestros como Buda o Mahavira. Todos estos cambios se manifiestan, también, en los textos.

En los Upanishads, la búsqueda espiritual pasa del exterior al interior. Ya no se invoca a los dioses externos sino que se busca a Brahmán, ese principio o fuerza sagrada que anima todas las cosas.

El objetivo final de la especulación filosófica que contienen estos textos es alcanzar la liberación (moksha) del ciclo de renacimientos (samsara).

Los Upanishads reconocen la existencia de un alma individual, conocida como atman, que es de la misma naturaleza que ese principio o alma universal, absoluto e infinito, llamado Brahmán. Los diferentes dioses son los poderes de Brahmán que, a su vez, está dentro de todos los seres a través del atman.

Ésta es la gran verdad que lleva a alcanzar la liberación. La ecuación tat tvam asi, que significa “Tú eres Eso”, resume esta filosofía. Aquí, “Tú” se identifica con el atman y “Eso” significa Brahmán.

Mientras que en los Vedas los dioses vivían en los cielos, donde los seres humanos iban tras la muerte, a partir de los Upanishads los dioses ya no son supremos y tras la vida tiene lugar un ciclo de reencarnaciones o renacimientos, conocido como samsara.

La idea era que al morir, tras un período de tiempo, el alma vuelve a nacer en un nuevo cuerpo. El comportamiento de cada persona es lo que determina cómo será su próxima vida puesto que, según esta filosofía, cada acción, igual que tiene una causa, tiene su efecto.

Divinidad brahmánica hecha en barro, arte khmer , siglo VIII

Es lo que se conoce como la ley del karma. Dicho karma es el origen y la causa del destino de cada persona. Así pues, todo lo que te sucede en la vida actual es el resultado de las acciones que realizaste en otras vidas. Si tus acciones fueron justas y las realizaste siguiendo el dharma, en esta vida recibes la recompensa que mereces; pero si, por el contrario, actuaste de forma incorrecta, es muy posible que tengas que enfrentarte a toda clase de desgracias. No es posible escapar o postponer el karma ni siquiera por medio del suicidio puesto que, al renacer, los efectos serían aún peores.

Según la creencia hindú, es posible conseguir la liberación, alcanzar el moksha, por medio del conocimiento y con ayuda de la meditación, el yoga y el ascetismo.

Fuente Consultada: Historia Univresal Tomo 7 Salvat La Nación El Origen de las grandes religiones

La Literatura Renacentista La Letras en el Renacimiento Dante Alighieri

La Literatura Renacentista
La Letras en el Renacimiento

El hombre volvió a renacer. La larga y oscura noche de la Edad Media dio paso a una de las épocas más luminosas de la historia: el Renacimiento. El destino del hombre medieval, condenado a vivir en un “valle de lágrimas”, conoció a mediados del siglo XV un nuevo camino de esperanza. La vida florecía, dejaba atrás los temores atávicos, se liberaba de los miedos que esclavizaron los cuerpos y las mentes. Fue un periodo irrepetible. Se asistió a una eclosión del arte y la cultura. Las ciudades embellecieron. El mundo se convirtió, por fin, en un lugar habitable. Dios ya no era el centro del mundo. El hombre se había hecho con las riendas de su propio destino.

Se conoce con el nombre de Prerrenacimiento al movimiento cultural que tuvo lugar en Europa en el siglo XIV, como consecuencia del cambio de cosmovisión del hombre y como anticipo de la profunda transformación que se produjo en el siglo siguiente, debido al despertar de las artes, de las letras y de las ciencias, inspirado en los testimonios de la antigüedad clásica.

En síntesis, el Prerrenacimiento constituye una transición entre las manifestaciones culturales de la Edad Media, sustentadas en una concepción teocéntrica, y las nuevas expresiones surgidas en la Edad Moderna, basadas en la cosmovisión antropocéntrica.

En el campo de la literatura, Petrarca fue en gran parte responsable del surgimiento del humanismo, una escuela de pensamiento que aseguraba que el ser humano era intrínsecamente bueno, en oposición a la Iglesia, que lo concebía como un pecador que debe ser redimido. Otras plumas ilustres fueron Dante, autor de La divina comedia, y Boccaccio, cuyo Decamerón inspiró muchos relatos de Shakespeare.

Dante Alighieri Petrarca Boccacio

PARA SABER MAS…

En los orígenes de la Italia del Renacimiento (prerrenacimiento) se deseaba fervientemente vivir, estudiar, pensar y escribir como los antiguos griegos y romanos. Por ello, los profesores, monjes, príncipes y mercaderes se disputaban los manuscritos antiguos y rivalizaban también en el afán de coleccionar sus comentarios.

Se desató una verdadera fiebre por los “studia humanitatis” o humanismo; es decir, el estudio de todos los conocimientos que interesan al hombre. En la Edad Media también existió este entusiasmo pero no se permitió que la filosofía y forma de vida de los antiguos influyeran en las generaciones medievales.

Se buscaban textos antiguos en su integridad” y se les agregaban comentarios eruditos. El humanista además-de interesarse por las obras de los escritores antiguos atesoraba objetos de arte antiguo, sacaba planos de las ruinas romanas, buscaba esculturas. Para el estudio de la Biblia se recurrió a los textos hebreo y griego y a los comentarios de los Padres de la Iglesia.

Estaba de moda organizar bibliotecas; se trataba de reunir tesoros artísticos y literarios efectuando la búsqueda en todos los lugares donde pudieran ser hallados.

Se procuró hacer como los antiguos en todo; de imitar a la naturaleza, de cubrir a las ideas con el ropaje de una forma bella. Tales eran las exigencias del humanismo.

Mientras españoles y portugueses descubrían nuevos continentes y tierras, los galianos se preocupaban de redescubrir el mundo antiguo. Y a e£te apasionamiento se agregó, además, un fuerte sentimiento nacional.

La atención puesto en la naturaleza y en el hombre -como ya había ocurrido a fines de la Edad Media- estimuló los estudios científicos en forma experimental; se rechazó, cuando ello correspondía, la opinión de antiguos sabios.

La primera biblioteca pública de Europa

Creemos que merece un párrafo especial como prueba de la preocupación cultural de parte de los príncipes, un hecho de la historia de Fiorencia. Nicolás Nicolini, uno de los más entusiastas bibliófilos de Florencia, murió lleno de deudas a causa de su afán de adquirir manuscritos antiguos. Su casa siempre había estado abierta a los que querían consultar sus colecciones que, a su muerte, comprendían ochocientos volúmenes.

Siguiendo su deseo de que su biblioteca permaneciera accesible a todos, Cosme de Mediéis pagó las deudas y donó la misma al convento de San Marcos, para su uso público. Fue la primera biblioteca pública europea.

El humanismo y la religión

Sobre el contenido espiritual del movimiento humanista escribe e! historiador holandés J. Huizinga (1872-1945):

“Los humanistas que eran verdaderos ateos o se hacían pasar por tales, no representan la esencia del Renacimiento. Un examen profundo muestra claramente que el contenido espiritual del Renacimiento, pese a los elementos clásicos y paganos, era y permaneció cristiano, lo mismo que antes el arte medieval y más tarde la Contrarreforma. Tanto si escogemos a pintores flamencos o italianos. . . observaremos que, incluso en el período barroco, las principales fuentes de inspiración del arte figurativo fueron escenas bíblicas”.

Los Primeros Mecenas en la Edad Media

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I “El Ateneo”
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Pensamiento Renacentista La Ciencia en el Renacimiento Cientificos

Pensamiento Renacentista
La Ciencia en el Renacimiento

Al período comprendido entre los siglos XIV y XVI se lo denomina Renacimiento, porque los sabios y artistas de la época intentaban revivir las glorias de las antiguas civilizaciones griega y romana. Después de la caída del gran Imperio Romano se produjo un largo período de guerras en toda Europa.

El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre «renacimiento» se utilizó porque éste retomaba los elementos de la cultura clásica. El término simboliza la reactivación del conocimiento y el progreso tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, el interés por las artes, la política y las ciencias.

El hombre volvió a renacer. La larga y oscura noche de la Edad Media dio paso a una de las épocas más luminosas de la historia: el Renacimiento. El destino del hombre medieval, condenado a vivir en un “valle de lágrimas”, conoció a mediados del siglo XV un nuevo camino de esperanza. La vida florecía, dejaba atrás los temores atávicos, se liberaba de los miedos que esclavizaron los cuerpos y las mentes. Fue un periodo irrepetible. Se asistió a una eclosión del arte y la cultura. Las ciudades embellecieron. El mundo se convirtió, por fin, en un lugar habitable. Dios ya no era el centro del mundo. El hombre se había hecho con las riendas de su propio destino.

El retorno a las fuentes clásicas Durante el Renacimiento, el mundo clásico grecorromano se considera digno de admiración. Por el contrario, la cultura medieval es vista como un paréntesis de oscurantismo y, en consecuencia, se la desprecia.

Se da gran importancia al estudio del griego y del latín para entender cabalmente las obras de los autores clásicos; sus escritos se difunden en un afán de reencuentro con la nueva valoración de la inteligencia del hombre y de su amor a la naturaleza.

También se valorará el canónico equilibrio entre forma y pensamiento. La literatura y el arte de la antigüedad clásica grecorromana renacen así con fuerza. La «eeva concepción del hombre

El hombre del Renacimiento aspiraba a gozar ampliamente de la vida presente y reclamaba la absoluta libertad de la razón para buscar la verdad y el mejor conocimiento del hombre y de la naturaleza. El hombre renacentista sintió curiosidad por todo y a todo aplicó la razón.

Si durante la época medieval la cultura había sido teocéntrica (su centro era Dios) y la teología había ocupado el interés de los intelectuales, en la época renacentista el centro de atención es el hombre. De ahí que se hable de cultura antropocéntrica. Consecuentemente, el individualismo, el afán de gloria y de perfección formal serán características de este periodo. El nuevo ideal de vida lo expresa Baltasar de Castiglione en El Cortesano (1528).

Durante la edad media, en la lucha por la supervivencia, la educación y el conocimiento fueron dejados de lado. La gente aceptaba su destino: obedecía a la Iglesia y a sus representantes sin dudar y sin sentir curiosidad por el mundo que la rodeaba. Los hombres del Renacimiento llamaron a este período Edad Oscura. Pero hacia el siglo XIV, Europa estaba más estabilizada políticamente.

Poco a poco, los gobiernos fueron consolidándose y los hombres comenzaron a comerciar y a acumular riquezas.

En esta sociedad mejor organizada, algunas personas empezaron a comparar su forma de pensar con la de los escritores clásicos.

Esto era particularmente interesante para los italianos, porque su tierra, en el pasado, había sido el corazón del imperio más grande del mundo. Era como descubrir la historia de una familia. Sabían perfectamente que estaban viviendo una época especial y fascinante.

Los sabios que estudiaban las obras clásicas querían que el hombre descubriera la belleza que había dentro de sí mismo y en la naturaleza, para que de esa forma venerara a Dios más plenamente. Las personas de dinero alentaban a los escultores y a los pintores para que llevaran esas ideas al arte. Por primera vez en siglos, los artistas comenzaron a retratar a la gente y a otros seres vivientes de una manera realista. El Renacimiento fue también una época de contrastes. La sociedad en su conjunto cambió muy lentamente.

Más allá de los pueblos y ciudades densamente poblados, había vastas extensiones de campo con escasos habitantes. Los campesinos llevaban una vida muy dura, lejos de los festines y torneos de los ricos y de los comerciantes adinerados.

La mayoría de la gente no conocía -y mucho menos entendía-acontecimientos tan importantes como el descubrimiento de América o la comprobación de que la Tierra no era el centro del universo. Pero el espíritu de seguridad y curiosidad que caracterizó al Renacimiento comenzó a afectar también a la gente común. Los campesinos se rebelaron contra los señores y los reyes.

Los sacerdotes humildes hablaban contra la riqueza y el poder del Papa en Roma. El hombre comenzó a saber más de sí mismo como persona y a hacer uso de su derecho de tener y expresar sus propias opiniones.

EN BUSCA DE LA VERDAD:
LA CIENCIA RENACENTISTA

Durante el Renacimiento hubo muy pocos científicos, según nuestro concepto actual de ellos, es decir, hombres especializados en química, física, zoología, biología, etc. “Ciencia” era el término romano que significaba “conocimiento” y los eruditos del Renacimiento estaban de acuerdo con ello.

Se refería a todo tipo de saber. Un científico era alguien que se dedicaba a leer libros antiguos o a hacer sus propios experimentos prácticos para aprender más cosas sobre el mundo que lo rodeaba. Poco a poco, muchos de estos científicos perdieron interés por los libros antiguos y se preocuparon por tratar de descubrir cosas por sí mismos. “Quema tus libros; observa y experimenta sin cesar”, aconsejaba un científico del Renacimiento.

La teoría científica más revolucionaria de la época apareció en el campo de la astronomía (el estudio de las estrellas). Nicolás Copérnico observó los planetas y las estrellas durante más de 30 años y’ llegó a la conclusión de que en realidad la Tierra no era el centro del universo sino que se movía alrededor del Sol. Esto produjo un gran desconcierto, debido a que durante toda la Edad Media y gran parte del Renacimiento, se había aceptado que era el Sol el que giraba alrededor de la Tierra. La gente creía que la Tierra estaba en el medio de un universo perfectamente simétrico en cuyo centro exacto estaban Dios y la Iglesia.


Copérnico, contrario a las creencias comunes, afirmó que la Tierra se movía alrededor del Sol, como ilustra este cuadro.

La teoría de Copérnico surgió hacia fines del Renacimiento, a mediados del siglo XVI,y acabó con esa creencia tan arraigada. Por otra parte, provocó la ira de la Iglesia, porque destruía así su autoridad central. Setenta años después de la muerte de Copérnico y de la publicación de su libro “Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes”, la Iglesia lo consideró hereje.

Muchos años más tarde, cuando Galileo publicó las descripciones de las estrellas y los planetas vistos a través de su telescopio y comprobó la teoría de Copérnico, también fue acusado de herejía y amenazado con la tortura si no se desdecía de lo que había escrito. Entretanto, otro astrónomo, Johann Kepler, había desbaratado aún más la idea de un mundo perfecto al afirmar que la Tierra no orbitaba al Sol en forma circular sino elíptica u oval.

El primer hombre del Renacimiento que publicó un estudio completo del cuerpo humano fue Andreas Vesalius, quien comenzó sus trabajos en París, aunque pasó la mayor parte de su vida en Italia. Cuando sólo tenía 29 años, escribió una obra magnífica llamada Los siete libros sobre la estructura del cuerpo humano, que contenía más de 270 bellas ilustraciones xilográficas en las que mostraba los huesos, los músculos, las venas y el corazón humano. Su estudio era otra muestra de la creciente curiosidad por la vida.

Durante el Renacimiento se produjeron varios adelantos en la industria y la tecnología. La imprenta, la minería, los astilleros y la metalurgia tuvieron un importante desarrollo. Comenzó a incrementarse el uso de los molinos de agua para extraer la que se acumulaba en las minas y para hacer funcionar las máquinas de los mismos molinos.

En muchas minas se extendieron vías para facilitar el movimiento de los carros tirados por caballos. Las armas de fuego fueron perfeccionándose lentamente, pero su uso seguía siendo peligroso. También se popularizaron los relojes y hacia el 1500, la mayoría de las ciudades de Europa tenían un reloj público. En esa época se inventó el reloj de cuerda, lo que hizo también posible la fabricación de los de bolsillo.

Sin embargo, hasta los príncipes preferían seguir aferrándose al pasado. Confiaban en los astrólogos que les predecían el futuro, ya que creían que podía ser controlado mediante conjuros mágicos. La búsqueda del secreto para transformar el metal común en oro fascinaba a todos los que querían hacerse ricos rápidamente.

Los alquimistas probaban todo tipo de fórmulas, la mayoría de los cuales eran tan extravagantes e inútiles como los brebajes de una bruja. Pero, a través de sus infructuosos esfuerzos para convertir los minerales de la tierra en oro, los alquimistas aprendieron muchísimo sobre éstos. Sus descubrimientos fueron útiles para los científicos que los sucedieron.

ALGO MAS SOBRE EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO. Durante los siglos de la Edad Media la Religión había guiado todo movimiento filosófico y científico. La decadencia de la Escolástica, llevada por un verbalismo exagerado, la influencia de pensadores árabes, sobre todo Averroes, y la interpretación naturalista de Aristóteles prepararon el camino de la ciencia renacentista.

Durante la Edad Media se habían producido posturas aisladas de libertad de pensamiento de cara a la realidad de la vida, como las sustentadas por Rogerio Bacon y Ramón Llull, incluso dentro del campo de la ortodoxia, pero dado el momento en que vivieron otros pensadores de los siglos XV y XVI.

La gran revolución científica del siglo XVII fue preparada por los hombres de ciencia del Renacimiento. Nicolás Copérnico (1473-1543) era un canónigo y médico polaco, cosas que en aquel tiempo eran compatibles. Ideó su teoría heliocéntrica, según la cual todos los planetas giraban alrededor del Sol. Esta teoría, que muchos espíritus juzgaron contraria a las Sagradas Escrituras y calificaron de heterodoxa, pronto se abrió camino.

Tres grandes pensadores la apoyaron y confirmaron con sus experiencias: Ticho Brahe, de nacionalidad danesa, que estudió los eclipses, Juan Kepler, que determinó las tres leyes fundamentales de la revolución planetaria, y Galileo Galilei, el más genial de los sabios renacentistas. Galileo (1564-1642) fue el constructor del primer telescopio con el cual estudió los astros. Invitada la Señora de Venecia a contemplar con su instrumento la entrada de los buques en el Gran Canal, quedó maravillada, pero muchos de sus compañeros se negaron a comprobar con sus propios ojos la realidad y prefirieron negarlo.

Galileo estudió las leyes del péndulo, inspirado por los movimientos de una lámpara que oscilaba en la catedral de Pisa, descubrió el anillo de Saturno y realizó numerosas investigaciones astronómicas. Ciego, perseguido y moralmente derrotado, tuvo que negar su fe en la teoría copernicana del heliocentrismo a instancias de la Inquisición. Anterior a él vivió Leonardo de Vinci (1452-1519) hombre inquieto, gran artista y también notable científico.

Sus dibujos sobre la posibilidad de conseguir que un hombre volara gracias a unas alas, su idea del tanque, y de numerosas máquinas nos muestran como una creación perfecta del hombre del Renacimiento. Entre los primeros químicos, tiznados aún de alquimistas, se encuentra Paracelso, suizo. Entre los médicos, el gran Vesalio, que fue el primero en practicar la disección y la vivisección, corriendo por esta razón peligro de perder la vida. Los descubrimientos anatómicos de Falopio de Modena y Bartolomé Eustaquio son recordados porque algunos órganos de nuestro cuerpo se conocen con sus nombres (trompas de Eustaquio, de Falopio, etc.).

Pero los dos investigadores más geniales en el campo de la Medicina fueron el español Miguel Servet (1511-1593), descubridor de la circulación pulmonar de la sangre, asesinado por el fanatismo de Calvino y el inglés Harvey, que estudió la circulación general del cuerpo humano y las funciones del corazón. Los descubrimientos y exploraciones en América reportaron un progreso extraordinario en el campo de la Geografía y la Historia Natural.

No es posible detallar el número de especies nuevas que se conocieron y el avance experimentado por la Cartografía, que pasó de los incompletos y limitados mapas medievales a los casi perfectos portulanos o mapas del Mediterráneo, y a los grandes mapa-mundis que lentamente iban reduciendo las áreas en blanco de los países recién descubiertos.

Las observaciones de Galileo, por ejemplo, permitieron perfeccionar los relojes; en Holanda la industria óptica se dedicó a la construcción de gafas, y en Venecia el arte del cristal y el espejo alcanzó gran perfección. La transformación de la vida cotidiana era patente y se experimentaba la sensación de vivir en un mundo renovado.

ALGO MAS…

A pesar de las sombras que puede presentar este período de la historia como consecuencia de las pasiones humanas descontroladas, se puede destacar la “virtus” de muchos personajes. Qué era la “virtud” (“virtus”, en latín). Su posesión significaba viva inteligencia, pasiones violentas, una voluntad indomable acompañada por una energía que todo lo vence.

El hombre del Renacimiento estaba dispuesto a aceptar su propio destino tanto en los momentos prósperos como en la adversidad. Su astucia se manifestaba a veces en hábiles maniobras políticas y en los artistas, en el refinamiento de sus obras. Todos los hombres destacados de esta época fueron artistas en cuanto modelaron su propia vida con caracteres poco comunes. Aunque el Renacimiento secularizó el poder del Papa, debilitó la antigua fe e introdujo un aire de costumbres paganas, no quiere decir que fuera hostil al Cristianismo como se explicó más arriba.
(Completar con el punto 1, b, sobre el “hacer” del hombre renacentista.)

LEONARDO DE VINCI, HOMBRE DE CIENCIA
Leonardo fue de una extraordinaria fecundidad en el terreno científico. Creador e inventor, investigó todas las ramas de
la ciencia. Tal vez llegase a descubrir el heliocentrismo y, ciertamente, inventó o presintió la dinámica, la geología, la anatomía moderna, la aviación, el submarino y el carro de combate. Estudió a los antiguos: Pitágoras a través de Ovidio, Aristóteles, Euclides y Arquímedes. Por otra parte, reflexionó profundamente sobre las doctrinas de la Escuela de París, especialmente de Alberto de Sajonia, discípulo de Juan Buridán.

Los parisienses habían trabajado, sobre todo, en la mecánica y, más concretamente, en la dinámica, repitiendo las explicaciones de Aristóteles y formulando la ley de la inercia: el movimiento impreso a un móvil es producido por el «ímpetus», fuerza proporcional a la velocidad del móvil, a su densidad y a su peso, y no —como pensaba Aristóteles— por la conmoción de las masas del aire. Pero la física parisiense había sido cualitativa y no cuantitativa.

Leonardo, para quien el mundo es reducible a matemáticas, como adepto de Pitágoras y Platón, siguió y superó a los parisienses, colocando en primer plano la noción de «cantidad»: «la proporción no se encuentra solamente en los números y las medidas, sino también en los sonidos, pesos, tiempos, posiciones y en cualquier fuerza existente». Estudió las leyes a que obedeceun proyectil lanzado por una pieza de artillería. Igualmente meditó sobre astronomía. La visión del mundo de Aristóteles, reposaba sobre la certeza de que todo conocimiento venía de los sentidos y que era preciso interpretarlo por la lógica formal; concebía al hombre y la Tierra como el centro del Universo.

La Tierra, en el centro del Cosmos, era un objeto extenso, sólido, en un reposo perfecto; las estrellas, sobre esferas transparentes, giraban alrededor de la Tierra, movidas por un «motor inmóvil» que se identifica, posteriormente, con el Dios de los cristianos. Leonardo demolió el cosmos aristotélico. Rechaza el geocentrismo: «la Tierra no está en medio del círculo del Sol, ni en medio del mundo, sino en medio de elementos que la acompañan y le están unidos».

Quizás adopte el heliocentrismo: «el Sol está inmóvil»; en todo caso, rechaza la doctrina corriente, según la cual el Sol giraba alrededor de la Tierra. Afirma la homogeneidad de los espacios celestes, negando luego el carácter excepcional de la Tierra en el Universo: «la Luna está vestida de sus elementos propios como nuestra Tierra, en otra parte del espacio», de modo que «si alguien se encontrase en la Tuna y mirase a la Tierra, ésta giraría para él alrededor de la Tuna y la iluminaría».

Más aún, demolió por completo las nociones de sustancia, esencia y cualidad, tan gratas a la filosofía aristotélica, y pensó en términos de tiempo, espacio, masa y energía, como todos los sabios posteriores; la pesantez y la ligereza no sonr.. para él, cualidades inherentes a las sustancias; son engendradas por la atracción y la repulsión de los elementos; son el producto de relaciones. Leonardo de Vinci se inscribe en el gran movimiento de ideas neoplatónicas y neopitagóricas, que, con Copérnico, plantea una concepción totalmente nueva del Universo y desemboca en nuestra Física matemática moderna.

Los Primeros Mecenas en la Edad Media

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I “El Ateneo”
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia Biografia y Obras

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia Una anécdota cuenta que en 1642, Rembrandt entregó una obra pintada por encargo. Se llamaba “La ronda de noche” (lo cual, resulta que no era ni redonda ni de noche). El cliente lo rechazó, acusando al artista de “no tener su retrato pintado,” y además a un precio “demasiado alto”.

En el debate que siguió, el pintor fue acusado por último, de “pintar sólo lo que él quería.” Tal vez por eso Rembrandt se ha convertido en uno de los nombres más importantes en la historia del arte occidental.

Rembrandt nació en Leiden el 15 de julio de 1606. Su nombre completo era Rembrandt Harmenszoon van Rijn. Su padre era molinero. A pesar de una familia humilde, Rembrandt van Rijn ha recibido una buena educación. Asistió a la Universidad de Leiden en 1620, pero interrumpió sus estudios para dedicarse a la pintura. Al año siguiente, estaba aprendiendo las técnicas de Jacob van en el estudio del pintor Swanenburg.

En 1623, se trasladó a Amsterdam y se convirtió en un discípulo de Pieter Lastman. Dos años más tarde, pintó su primer retrato conocido. Volvió a Leiden en 1627, otros cuatro años. Allí estableció su primer taller, iniciando la actividad artística intensa. A partir de esta fecha varios grabados período. Fue un intérprete excepcional de la naturaleza humana y un maestro de la técnica, no sólo pictórica sino también del dibujo y del grabado. Su obra produjo un gran impacto en sus contemporáneos e influyó en el estilo de muchos artistas posteriores. Es probable que no exista ningún pintor que haya igualado a Rembrandt en su utilización de los efectos del claroscuro o en el empaste vigoroso.

Al morir su padre en 1630, Rembrandt abandona Leiden y se instala en Amsterdam, obteniendo rápidamente un gran reconocimiento. Al año siguiente pintó la famosa “Lección de anatomía del doctor Tulp”, que le valió numerosos encargos de retratos y pinturas religiosas.

Ya famoso, Rembrandt se casó con Saskia Uylenburgh en 1634 con (quien tuvo un hijo, Tito). La pareja se fue a vivir en una confortable casa en el barrio judío de Amsterdam. El lugar se convirtió en el centro de reuniones sociales, recibiendo una hermosa colección de muebles antiguos y objetos. Rembrandt empezó a tener muchos estudiantes y muchos clientes ricos.

Saskia murió en 1642. Tres años más tarde, Stoffels Hendryckje comenzó a trabajar como niñera y se convirtió en la concubina de Rembrandt. En 1654, Rembrandt tenía una hija ilegítima con ella, a quien llamó Cornelia. Que le causó gran escándalo.

En 1656, tras una serie de problemas en los negocios, que sumando a su vida ostentosa, Rembrandt se declaró en quiebra. Dos años más tarde, todos sus activos fueron vendidos legalmente. En estas subastas, recogió el “Barba Autorretrato Rising” hoy en el Museo de Arte de São Paulo (MASP).

Rembrandt, siguió produciendo y algunas de las grandes obras pertenecientes a este periodo son La novia judía (1666), Los síndicos del gremio de pañeros (1661, Rijksmuseum, Amsterdam), Bathsheba (1654, Louvre, París), Jacob bendiciendo a Efraín y a Manasés (1656, Staatliche Gemäldegalerie, Kassel) y un autorretrato (1658, Frick Collection).

En 1660, Tito y Hendryckje abrieron una empresa para comercializar las obras del pintor. En 1663, Rembrandt perdió a su compañera pero  siguió solo realizando varias obras, incluyendo paisajes y autorretratos. También pintó retratos de Tito, uno de ellos (la pintura “San Mateo y el ángel”, que está en el Louvre), el hijo aparece como Matthew.

Tito murió en 1668. Rembrandt pintó otros “Autorretrato”, una composición dramática. Quizá no exista un artista que haya pintado tantos autorretratos (alrededor de 60). Rembrandt van Rijn de 63 años murió en la soledad y la miseria. Rembrandt pintó más de 600 cuadros y produjo numerosos dibujos y grabados.

PARA SABER MAS SOBRE LA VIDA DE ESTE ARTISTA…

 

Después que su padre aceptara que estudie pintura, ya que su intensión era que fuese médico, Rembrandt comenzó a practicar con toda su pasión, y hasta tenía modelos gratis, pues toda su familia se prestaba como modelo. Al poco tiempo tomó una gran fama por la zona y comenzaron a llegar desde Amsterdam, los primeros encargos de retratos. Amsterdam era una ciudad prometedora: Rembrandt dijo adiós al viejo molino, y se marchó; con la esperanza de confirmar su talento.

UN PERÍODO FELIZ

Los ricos burgueses y los comerciantes le encargaron en seguida que los retratara con sus vestidos austeros, sobre los que resaltaban las blancas e inmaculadas gorgueras. También acudían las mujeres, con los más elegantes vestidos: sabían que sus retratos serían admirados en las paredes de sus casas, y querían producir buen efecto. Pero a Rembrandt no le agradaba pintar cuadros de encargo: si no hubiera tenido necesidad de ganarse la vida habría pintado sólo para él, libremente.

Cuando pudo hacerlo, se inspiró en los episodios de la Biblia y creó grandes espectáculos, en los que vibran las Tuces y las sombras. Cuando quería desahogarse, se colocaba ante el espejo y se hacía su autorretrato: con sombreros emplumados, con gorros de felpa, con los peinados más extraños. De este modo, pudo tratar de reproducir las expresiones de un rostro, en todos sus matices.

Un día, en casa de unos conocidos, encontró a una joven rubia, de grandes ojos azules. Se llamaba Saskia van Uylenburgh; poco tiempo después, se convertiría en la señora Van Rijn. Saskia estaba acostumbrada a llevar una vida desahogada, y Rembrandt quiso poner a su disposición una casa que pareciera un palacio.

La compró en el barrio judío de Amsterdam y la montó con el más refinado lujo. No se dio por satisfecho: Saskia había de tener alhajas y pieles, las alhajas más espléndidas, ya que nada le parecía bastante precioso para ella. Rembrandt no lo pudo pagar todo al contado. Pero no le importó: contrajo deudas, trabajó día y noche para liquidarlas, para que Saskia fuera feliz. Su mujer le sonreía, reconocida, pero, en el fondo, a ella le bastaba con mucho menos.

Habría preferido que su esposo la dejase menos tiempo sola en aquel caserón y que estuviese menos entusiasmado por la pintura. En efecto, cuando pintaba, Rembrandt se olvidaba de todo, incluso de sus más caros afectos.

LA FORTUNA LE VUELVE LA ESPALDA

El período feliz duró poco. Comenzó para Rembrandt una larga serie de contrariedades. Sus tres primeros hijos murieron, uno tras otro, siendo aún pequeños. Saskia enfermó: Rembrandt hubiera sido presa de la desesperación, a no ser por su trabajo, que lo confortaba y le permitía realizar obras prodigiosas. Jamás pintor alguno supo conseguir una luz similar a la que vemos en sus cuadros y crear en torno a sus personajes tal atmósfera, hecha de luces y de sombras. Pero su originalidad empezó a desagradar a sus clientes.

Ellos, cuando se hacían un retrato, exigían, sobre todo, que fuese un fiel reflejo del modelo. Rembrandt, en cambio, lo que le importaba era que en e] retrato apareciera el carácter del personaje y, para ponerlo de manifiesto, a veces, debía alterar sus rasgos. Por esto, cuando pintó el gran cuadro “La ronda nocturna”, dio lugar a una infinidad de protestas. Cada uno de los personajes representados había desembolsado cien florines, y se sentía con derecho a quejarse porque su rostro no había resultado “parecido”. En la estimación de los buenos comerciantes, las “acciones” de Rembrandt se desvalorizaban rápidamente.

LA SOLEDAD

Saskia le dio otro hijo, Tito, en el que Rembrandt volvió a poner todas sus esperanzas. Pero entonces fue su mujer quien lo abandonó: murió en 1642, cuando Tito era todavía pequeño. La casa de Rembrandt se tornó triste y melancólica; la vida se le hizo cada vez más difícil, y el pintor se retrajo cada vez más.

Adquirió la costumbre de dar largos paseos solitarios a través de la ciudad y de las campiñas vecinas, durante los cuales hizo un gran número de esbozos: paisajes, caminos, casas. Las deudas, entre tanto, se acumulaban, ya que  Rembrandt no ganaba lo suficiente para saldarlas.

Sus cuadros se pagaban cada vez peor, no porque fueran menos bellos, sino porque sus conciudadanos no estaban ya en condiciones de apreciarlos: el arte de Rembrandt no era comerciable. Incluso sus discípulos consideraban que su pintura era demasiado atrevida y revolucionaria, y lo abandonaban para seguir a otros maestros más tradicionalistas.

Al fin llegó un día en que la bella casa del artista fue subastada por sus acreedores, y su admirable colección, que comprendía cuadros, esculturas, grabados y objetos de toda clase, puesta en venta. Era el año 1656. Rembrandt se vio obligado a retirarse a una vivienda menos que modesta.

Por fortuna, le quedaban Tito y Hendrickje, la fiel ama de llaves, que amaba a Tito como si fuese su hijo. Pero incluso éstos le llegaron a faltar; la muerte se los arrebató, uno tras otro. Su casa quedó vacía. Rembrandt era ya un pintor famosísimo, aunque sólo en el extranjero; a pesar de ello, se retiró a una voluntaria soledad, encerrándose en su casa, donde pintaba noche y día.

La gente decía que había permanecido insensible a todas las desgracias que le habían sobrevenido, pero no era verdad: lo que ocurría era que estaba dotado de una extraordinaria fortaleza de ánimo y de una fe inquebrantable en su pintura.

Con las primeras luces del alba, se encontraba ya ante su caballete; hacía un alto para tomar su frugalísima comida, y después continuaba pintando. Así prosiguió hasta su muerte, ocurrida el día 4 de octubre de 1669.

AMPLIACIÓN:

Pintor y grabador de origen holandés que cultivó todos los géneros, logrando una inigualable perfección en los retratos. Su evolución histórica pasó por varias etapas, de acuerdo con las diversas influencias y sus propias búsquedas de un estilo y una temática personal. Ya en la primera etapa de su carrera, que culmina hacia 1632, hizo retratos —sus modelos son los miembros de su familia— y escenas bíblicas; y ya en esas obras se advierte su talento para lograr efectos luminosos y la minuciosidad con que trabajaba la expresión de los rostros y los cuerpos de sus modelos.

Luego de esta primera etapa, creció su fama y recibió numerosos encargos; sus cuadros se vendían muy bien y él podía llevar una vida fastuosa y pródiga. En ese momento pintó gran diversidad de temas, afirmando en cada uno de ellos su rotunda originalidad; el claroscuro, que ya manejaba con maestría, se convirtió en un medio para expresar la dramatícidad de las composiciones.

Muchas de sus pinturas revelan la fruición con que el artista gozaba de los placeres del mundo, su alegría, su vitalidad. Pero hacia 1642 termina esta etapa de brillo y fastuosidad; en ese año muere su mujer y esto, unido a su madurez y a las preocupaciones que comienzan a perturbar su vida, inaugura otra etapa en su pintura. Entre 1643 y 1656 Rembrandt suavizó su fuerza expresiva; sus cuadros de esta época son de dimensiones moderadas, más intimistas y humanos.

Su vida privada ya no es tan alegre, tiene deudas y algunos de sus alumnos lo abandonan, de ahí que en sus pinturas ya no interesa tanto lo exterior, sino el alma, el interior de sus personajes; los dos últimos años de este período son sin embargo los mejores de su producción; el color y la composición de sus cuadros adquieren un relieve insuperable, toda su audacia y su poder expresivo están subordinados a la simplicidad de lo clásico. En esos cuadros encontramos a un Rembrandt que no se doblega ante las dificultades: su arte se mantiene entero, pero transformado por el sufrimiento.

Vuelto a sí mismo, el artista puede aún superar las limitaciones de la edad y el peso de sus penas para alcanzar en sus últimos cuadros, especialmente en El hijo pródigo, una dimensión universal.

Obras: La lección de anatomía del doctor Tulp, Tobías y su mujer, La Santa Familia, Pablo en la prisión, La huida a Egipto, Simeón en el templo, La ronda nocturna, Filósofo meditando, La familia del carpintero, El constructor de navíos y su mujer, Saskia en el papel de Flora, Diana y sus ninfas, Rapto de Ganímedes, El hombre del halcón, Mujer del abanico, Cristo en la columna, Jesús curando a los enfermos, Muchacha asomada a la ventana, Los peregrinos de Emaús, El hombre del casco de oro, El caballero polaco, Retrato de Juan Six, Buey desollado, Jacob bendiciendo a sus sobrinos, La prometida judía, Jeremías, Autorretratos, entre otras.

 

Religiones del Mundo Historia Los Cultos Mas Populares y Practicados

LA RELIGIONES DEL MUNDO – CULTOS MAS POPULARES

mapa de religiones del mundo

INTRODUCCIÓN:  Todos los pueblos, desde los tiempos más remotos, han concebido creencias determinadas acerca de la divinidad, sentimientos de veneración y temor hacia lo sobrenatural y normas de conducta y prácticas rituales, tomando como objeto de su culto ya los cuerpos celestes, ya las fuerzas de la naturaleza, ya los antepasados, los espíritus u otros seres sobrehumanos. Unas religiones son monoteístas y otras politeístas, según sea objeto de su culto uno o varios dioses. Algunas de ellas corporizan sus deidades en ídolos y fetiches. En ciertos pueblos antiguos y salvajes, el ritual implicó sacrificios humanos. Las religiones griega, romana y germánica han dejado una rica mitología en la civilización occidental.

Si qusieramos distribuir, en un mapa, las diversas religiones del mundo, reservaríamos alrededor de una docena de colores o marcas diferentes para señalar los grandes canales que parten de ese río caudaloso llamado Religión. Haciéndolo así, podríamos indicar lo fundamental; pero sin olvidar que de esos brazos o canales nacen, a su vez, otros afluentes, hasta formar un vastísimo delta, un verdadero laberinto, ya que cada culto presenta múltiples sectas y derivaciones.

Tampoco los colores podrían ser puros, ni los límites entre uno y otro sector terminantes; habría superposiciones, zonas imprecisas, lugares en blanco, dicotomías. Igualmente difícil es sintetizar, en cifras, el número de adeptos a tal o cual religión.

En los más actualizados cuadros sinópticos sobre los fieles de las principales religiones del mundo pueden verse cantidad de notas aclaratorias. Así, por ejemplo, se hace notar que las cifras correspondientes al Protestantismo fuera de Europa sólo incluyen a los fieles ortodoxos, es decir a los que, por concurrir a la iglesia, practican realmente esa religión y no, simplemente, a todos los bautizados.

Los totales, en este caso, serán siempre más bajos que los de otras religiones, cuyos cómputos fueron hechos de otro modo.

En el Japón, la religión más divulgada, el sintoísmo, vio disminuir el número de sus adeptos después de la última guerra mundial. Y no puede calcularse aún, en forma precisa, hasta que punto el régimen que impera actualmente en China logró desarraigar las religiones tradicionales.

Para ofrecer un panorama global sobre las principales religiones del mundo contemporáneo hay que empezar estableciendo que entre esas ramas fundamentales, cuyo número, según se dijo, puede fijarse en doce apartados –los cuales, sin duda, podrían también reducirse o ampliarse-, figuran las siguientes: católicos, protestante y ortodoxa (todas ellas cristianas), judía, islamita, hinduista, sintoísta (circunscripta al Japón y sus zonas de influencia directa), mazdeísta (cuyo núcleo, cada vez más exiguo, está en Persia), budista, confucionista, taoísta y una serie de cultos tribales, propios de algunos pueblos primitivos. Si se quisiera reducir a menos de doce el mínimo fijado, bastaría, por ejemplo, con unificar, bajo el nombre de Cristianismo, a los católicos, protestantes y ortodoxos, coincidiendo, así, con el afán ecuménico del Papa Juan XXIII y del segundo Concilio Vaticano.

Vamos a hablar sobre las que tienen o siguen más de 350 millones de fieles.

Los cristianos: El cristianismo es la religión con más seguidores, más de 2.000 millones, y nació del judaísmo hace casi 2.000 años. Todos los cristianos siguen las enseñanzas de Jesús de Nazaret, pero las entienden de maneras diferentes.

Los católicos, los más numerosos, son más de 1.200 millones y tienen como cabeza de su iglesia al papa, que reside en Roma, en el Vaticano. Pero otros cristianos no aceptan la autoridad del papa, como los evangélicos o los ortodoxos. El cristianismo es un elemento fundamental en nuestra cultura, clave para entender nuestro patrimonio artístico, entre otras cosas.

Los musulmanes: El islam es la segunda religión del mundo por número de fieles. Fue fundada por el profeta Mahoma (Muhammad en árabe) hace casi 1.400 años en Arabia, Los musulmanes son mayoritarios desde el norte de África hasta Indonesia. Los marroquíes, argelinos, tunecinos, mauritanos, son todos musulmanes.

Los hinduístas: El hinduismo es la religión mayoritaria en la India, y como la India es el segundo país más poblado del mundo detrás de China, los seguidores de esta religión son en la actualidad más de 800 millones.
El hinduismo no tiene un fundador ni un profeta: es una religión muy antigua cuyos primeros textos sagrados tienen más de 3.000 años de antigüedad.

Los budistas: El budismo tiene algo más de 350 millones de seguidores en el mundo. Es una religión fundada hace 2,500 años por Buda en la India. Aunque es principalmente una religión de Asia, hay también budistas en otros continentes.

Los no religiosos o ateos: Y esta lista no podría estar completa si al hablar de religiones no tuviésemos en cuenta a los que no tienen religión. Son difíciles de contar porque muchos de ellos aparecen también como miembros de alguna religión. En el mundo debe de haber 1,200 millones de no religiosos y ateos. Hay países como China o Rusia en los que la mayoría de la población no tiene religión.

DIOS UN SER SUPREMO: La palabra Dios deriva de la forma indoeuropea “dyevs”, que se refería a la personificación de una existencia suprema, contrapuesta a la nada y cuyo vasto ámbito ira el cielo. Así lo entendieron mucHos pueblos de la Antigüedad precristiana y así lo toman en cuenta, todavía, casi todos los pueblos del mundo.

La teogonia, vocablo de origen griego, señala el concepto de un dios, casi siempre antropomórfico, es decir representado por una figura humana. En cambio, la cosmogonía apunta directamente hacia las fuerzas del universo el sol y la luna, el fuego y el agua, ís lluvia, el trueno, etc. Cada una de estas fuerzas; es un dios y los que creen en ellas, si pertenecen a grupos tribales las imaginan con ideas asociadas a sus posibles manifestaciones realistas.

El hombre primitivo entiende poco de abstracciones y, en consecuencia, a medida que la civilización perfecciona su cultura, supera también estas etapas de visualización, lisa y llana, de los fenómenos naturales, para concretarse primero en determinadas personificaciones y llegar, por último, a la abtracción ,a lo inmaterial.

Religión: Confusionismo Religión: Sintoísmo Religión: Islamismo

DIOS Y EL HOMBRE: El hombre se ha encontrado siempre rodeado de interrogantes. Para él la existencia es como un inmenso palacio a recorrer, en el que cada puerta que se abre muestra una nueva sala con nuevas puertas y, por tanto, con nuevas incógnitas. Siempre existe un “más allá” y un nuevo “por qué”.

Los hombres primitivos, en el despertar de la razón, debieron sentirse sobrecogidos ante la grandiosidad de un mundo implacable que les rodeaba y experimentaron su impotencia ante el rayo, la lluvia, el frío extremo, la enfermedad y, sobre todo, la muerte.

En un mundo excesivamente hostil y difícil, en el que los animales, unidos a los elementos, podían más que el ser racional, escaso en número y débil en medios, éste debió comenzar a pensar en el por qué de su existencia y vio la implacable evolución del hombre desde su infancia hasta la senectud; cómo se sumían todos, incluso los jefes más poderosos, en la decadencia y en la extinción física para acabar en la muerte.

Entonces debió surgir la idea de que existían fuerzas más poderosas a las cuales el hombre se encontraba sometido y así nació la veneración hacia el Sol, padre de toda la vida, hacia el trueno, el rayo, la lluvia, etc., que dieron lugar a una proliferación de dioses, cuyo poder debía halagarse con dádivas y sacrificios, únicos medios de que así hiciesen la vida más llevadera a los indefensos mortales.
Y nació la Religión primitiva como una creencia en uno o múltiples seres superiores, generalmente invisibles, pero reales, implacables y crueles en muchos casos, bondadosos y sensibles a las ofrendas de los fieles y rencorosos con los indiferentes. En cada pueblo se perfiló una teoría religiosa distinta y se adoraron dioses nacionales y locales que muchas veces se parecían porque habían nacido de mitos comunes, de la entraña del sentir popular.

La leyenda se mezcló con las primitivas creencias religiosas, y así aparecen en las narraciones clásicas el dios que devora a sus propios hijos, los principios del Bien y del Mal que luchan sin tregua, etc. A través de los siglos, muchas religiones han desaparecido, se han abolido las más crueles y se han afianzado otras en grandes áreas geográficas. Pero en todas las regiones del Globo se ha manifestado el fenómeno religioso, relación del hombre con fuerzas superiores, con Dios. No se encuentra pueblo alguno que no crea y no practique alguna forma de religión, alguna creencia en el más allá. Considerada ésta como fenómeno humano, puede afirmarse que la Religión es universal.

El hombre ha buscado a Dios, al Creador, a la Razón Ultima de todas las cosas, a través de la multiplicidad (politeísmo) o, en fases más perfectas, en una concepción unitaria (monoteísmo). La idea de Revelación, de manifestación directa de la Divinidad al hombre, a través de la cual Dios da a conocer algunas verdades que por la luz de la razón natural se ignorarían siempre, nace en el pueblo judío y se mantiene en el cristianismo, pero no es ajena a otras formas religiosas aunque, naturalmente, la Revelación verdadera sólo puede ser una.

A veces el hombre cayó, como en muchos pueblos salvajes, en aberraciones infrahumanas. Los crueles sacrificios expiatorios se unieron a “tabúes”, o prohibiciones insoportables, absurdos; pero en otras ocasiones, como en San Francisco de Asís, esta búsqueda de Dios ha dado a la Humanidad las páginas más hermosas de comprensión y amor. Max Müller decía que Religión es la facultad de sentir el infinito.

El hombre moderno, culto y consciente, busca una explicación armónica y completa del orbe. Los científicos, en un orden puramente material, intentan dar con un “campo único” que explique toda la ciencia hoy dividida en distintas parcelas. Pero más allá de la materia existe el mundo del espíritu y las grandes incógnitas que exigen una respuesta: ¿qué sentido tiene la vida?, ¿qué ocurre después de la muerte?, ¿qué es el Universo?, etc. El deseo de unidad es un impulso muy humano. La negación, la duda y las tinieblas repugnan al hombre que tiende a los grandes bienes supremos: la Verdad, la Bondad, la Belleza, la Justicia… El agnosticismo es una posición mental propia de los tiempos modernos en que el hombre se siente impotente y renuncia a la lucha.

Afirmar que sobre el más allá y de la divinidad nada podemos saber, que toda especulación es vana y que todo saber cierto en esta materia es pura ilusión, equivale a un negativismo semejante al que durante siglos ha imposibilitado el avance de la Ciencia material, como el de los que afirmaban: “El hombre nunca podrá volar.” “Sobre lo que ocurre en el cerebro nunca sabremos nada.” “Es imposible llegar a la Luna”, etc.

El negativismo en materia religiosa no resuelve el gran problema, Hombre y Dios, sino que se limita a descartarlo, a dejarlo a un lado, lo cual no es hallar una solución. La posición religiosa, la fe, en cambio, satisface y proporciona un bienestar íntimo a quien la posee. El “yo confío en Dios” ha dado fuerza a innumerables generaciones para soportar dolores inmensos, realizar grandes trabajos y, lo que es más importante, vencerse y aniquilarse a sí mismo en bien de sus semejantes.

EN TODAS LAS RELIGIONES: El hombre no interpreta por igual el concepto de Ser Supremo, y en la diversidad de religiones se advierte la desorientación del que busca a ciegas. Los primeros navegantes que llegaron a las islas de la Polinesia se encontraron extrañamente sorprendidos al ver que pueblos que vivían una existencia paradisíaca, sin apenas rastro de civilización, creían, en cambio, en la existencia de un Dios único.

Entonces se suponía que todo salvaje era, por definición, un politeísta, un hombre sumido en la superstición y la magia. Y fue preciso formularse la pregunta de si la primera religión del hombre fue monoteísta, que al degenerar por diversas razones dio paso, en los pueblos más atrasados, a un fetichismo, a un politeísmo degradante.

Vemos cómo a través de los siglos las religiones politeístas, que admitían la existencia de muchos dioses, han cedido la primacía a las monoteístas (judaísmo, cristianismo, mahometanismo, etc.) en las cuales el primer dogma es la existencia de un Ser Supremo, único y todopoderoso.

A través de los distintos países es posible advertir las profundas diferencias de los hombres en su interpretación de Dios. Hay religiones en que el hombre parece ser el esclavo de un genio del mal al que es preciso aplacar constantemente con dádivas y sangre. En otras, toda la existencia es una prueba durísima que se ha de superar. Las religiones llamadas de vida, cuya manifestación más elevada es el cristianismo, son concepciones optimistas y nobles.

En ellas, Dios es el padre providente, lleno de amor, a quien se puede hablar y a quien se puede pedir con naturalidad porque está dispuesto a dar. “Pedid y se os dará.” En todas ellas existe un cuerpo de creencias que constituyen el dogma. Los misterios son inherentes al hecho religioso, porque el hombre admite con humildad que su inteligencia no puede abarcar el Universo entero, y una religión sin misterios sería sólo una explicación argumentada a la talla humana. Las relaciones del hombre con la divinidad se manifiestan en forma de ritos, es decir, de un culto que en su forma más perfecta implica un sacrificio.

La conducta humana respecto a Dios está regulada por una serie de preceptos o mandamientos que en algunas religiones, como la mahometana, son extremadamente minuciosos y hasta pueriles. El hombre, necesitado de tantas cosas que no están a su alcance, debe pedir y dar gracias, lo cual realiza a través de la oración. Rezan los monjes budistas y los frailes de la cartuja, y de un modo similar los hechiceros del Congo al impetrar la lluvia, pero hay un abismo entre los monjes tibetanos, que mueven mecánicamente los tambores de oraciones, y los monjes de Solernes, que cantan un Te Deum, conscientes de cada palabra, de cada nota.

La vida humana ha sufrido una gran evolución en un lapso inferior a los 10.000 años, y una de sus manifestaciones más influidas por este cambio ha sido la Religión. En los países civilizados es posible encontrar muchos agnósticos y algunos ateos que quizás no se han preocupado de profundizar en el fenómeno religioso, pero nos sorprendería dar con una persona que creyera en Ormuz o en Baal Moloch. Muchas religiones han desaparecido empujadas por las conquistas de la Ciencia que han demostrado lo absurdo de sus creencias. Otras han sido abatidas por persecuciones o se han disgregado en múltiples herejías.

En cambio, algunas se mantienen a través de los siglos quizás porque convienen y se adaptan a la idiosincrasia de los pueblos donde radican. El cristianismo ha demostrado la perfecta compatibilidad del Dogma con los avances de la Ciencia, y es en la actualidad la religión de los pueblos más civilizados de la Tierra y la que se halla en vías de mayor difusión.

LAS RELIGIONES DE LOS PUEBLOS TRIBALES:  La interpretación más admitida del por qué de las pinturas rupestres halladas en el interior de las cuevas habitadas por los hombres prehistóricos es que obedecían a motivos religiosos. El pintor del paleolítico rogaba a la divinidad que la caza le fuese propicia, y pintaba en el techo y en las paredes las figuras de los animales deseados.

Entre los pueblos que viven hoy sumidos en la Prehistoria encontramos una serie de manifestaciones análogas a las paleolíticas: ritos funerarios que revelan un cuidadoso culto a los muertos, lo cual supone una creencia en el más allá, en la supervivencia; una serie de tabúes, de prohibiciones; una colección de totems, de fetiches propicios o adversos, etc. La figura del sacerdote, del hechicero, del mago, aparece en todos los pueblos al lado de la del soberano o del jefe.

En todos los pueblos aquél goza de una influencia total y llega a ser temido por el propio conductor de la tribu. Entre los pueblos primitivos, uno de los más interesantes es el de los bantúes, radicado en África Central.

Éstos creen que existe un mundo invisible, pero real, que coexiste con nosotros y en el cual entramos a través de la muerte. En su idioma no existe una palabra para designar la religión porque todo en ellos es sentido religioso. Los animales y el hombre, aunque mueran, no dejan de existir porque su alma sobrevive. Así, un guerrero puede vencer a un leopardo si posee el espíritu de un león que se haya apoderado de él. La muerte de un familiar se acompaña de danzas, cánticos y una serie de ritos que ayudarán al agonizante a ingresar en el mundo invisible. La distinción entre las almas de los hombres buenos y las de aquéllos que se comportaron mal en vida, surge ya en pueblos como los Fangs del Gabón, que creen en un Otololan o “infierno de fuego”.

La reverencia que los bantúes tienen para sus manes o fetiches, que son innumerables, no se confunde con la idea de un dios inaccesible, lejano y supremo a quien llaman amba, que significa “el que hace” o bien oza, “el que puede”. Pero ellos siguen implorando a sus manes y esta idea oscura de Dios no basta a moverlos a rechazar sus supersticiones. En todos los pueblos salvajes, salvo rarísimas excepciones, la Familia y la Religión mantienen relaciones muy estrechas. El hecho de unirse a un hombre y una mujer para crear un hogar está rodeado de una serie de prohibiciones y ritos a veces complicadísimos.

La iniciación de los adolescentes y la entrada en la virilidad reviste caracteres sangrientos y dolorosos, pruebas de sangre y de fuego, en muchos lugares. La práctica de la circuncisión, por ejemplo, no es privativa del pueblo judío, sino que se observa en forma bastante más dura en Australia, Polinesia, muchos pueblos de Africa y algunas tribus de América. Livingstone, el gran explorador africano, decía, refiriéndose a los hotentotes: “por degradados que sean estos pueblos, no es necesario hablarles de Dios y de la vida futura, porque para ellos éstas son verdades completamente admitidas. Si les habláis de un muerto dicen que ha ido a Dios. Al amanecer abandonan sus chozas y mirando al Oriente dirigen una oración a Tsui Goa, el padre de los padres. La confusión de ideas (Dios-Sol) es lógica y propia de una mente primitiva”. Los masais, que son pueblos pastores, tienen siempre en su boca el hombre de Dios, En Ngai, a pesar de que no sepan dónde está ni quién es.

Las mujeres rezan dos veces al día, y los hombres cuando hay sequía o enferma el ganado. La base o fundamento de las religiones de los pueblos primitivos parece residir en el miedo a lo desconocido. Los sacerdotes y magos se aprovechan de esta ignorancia y rodean sus ceremonias de iniciación, y sus rituales de una serie de cánticos, movimientos, adornos y sortilegios para enmascarar y “dramatizar” sus ceremonias.

Solamente los iniciados pueden llegar a los secretos de la Religión, los cuales si bien son celosamente guardados por los custodios del culto, se transmiten escrupulosamente de generación en generación. El totem es una manifestación universal de carácter religioso. Los pieles rojas ojilawais creían descender de una pareja de aves llegadas al Lago Superior y a las cuales el Gran Espíritu había convertido en seres humanos.

La identificación de cada tribu con un animal totémico llegaba a ser absoluta entre los pieles rojas, que adoraban realmente al águila, al búfalo, al buitre o al puma. Los hombres de las tribus Arunta, en Australia, tenían como totem el mosquito y no podía aplastarlo ni tan sólo ahuyentarlo. Los totems originan, de rechazo, el tabú, la prohibición. Existen innumerables y a veces inexplicables prohibiciones en las religiones de los pueblos primitivos. Cierta tribu australiana no podía beber agua tomándola en la palma de la mano, sino que debía recibirla de otra persona.

Los citados Arunta no podían mirar la Luna so pena de exponerse a morir en manos de un enemigo. Algunos totems son entes inanimados como la lluvia, el trueno, la arena, etc., aunque por lo general las tribus guerreras prefieren tener como totem a un animal. He aquí algunos totems de clanes pieles rojas americanos: Indios creeks: oso, ciervo, pantera, gato montés, castor, sapo, topo, lobo, etc. Indios iroqueses: tortuga, lobo, gamo, oso. Indios yuwas: búfalo, águila, lobo. El respeto de los hindúes se inclina hacia la vaca, cuya carne no comen porque está prohibido darles muerte; el de los bereberes hacia el cordero, cuya fiesta de Aidelmulú no es de origen árabe, sino más primitivo, y numerosas creencias arraigadas en la superstición popular, incluso en países cristianos (el gato negro, la buena suerte de las mariposas blancas, el horror a las lechuzas, etc.), son supervivencias de un totemismo universal primitivo. La idea de la muerte va también íntimamente unida a la Religión. Por esto el “culto a los muertos” es constante en todos los pueblos primitivos.

Los hombres de Neanderthal enterraban a sus familiares en cuclillas, rodeados de los enseres que les acompañaron en vida y con provisiones y alimentos para el gran viaje. Sin embargo, existe en el fondo del corazón humano una tendencia ancestral hacia el monoteísmo. La creencia en muchos dioses no llega a borrar el deseo, la necesidad de que exista un Dios más poderoso, un señor único, providente y eterno.
Así, cuando los primeros colonizadores llegaron a la Isla de Pascua, en la región más desconocida del Pacífico, se sorprendieron al constatar que los polinesios creían en un solo Dios a quien llamaban Tangalo, y más asombroso aún, esperaban la venida de un redentor, a quien conocían con el nombre de Rongo. Los dioses menores, los espíritus de la naturaleza, del mar y de las cosas, eran reverenciados como fuerzas sometidas al poder supremo de Tangalo. En la Isla de Pascua no existían templos, ni sacerdotes ni una organización religiosa con ritos determinados.
Los polinesios de aquel lugar vivían en la más completa libertad. Sin embargo, creían en un solo Dios y esperaban al Mesías. Cuando el hombre comienza a dejar constancia escrita de sus luchas, del nombre de sus jefes, de sus vicisitudes, es posible estudiar ya la evolución concreta de sus ideas sobre Dios, la otra vida y el destino del hombre.

Entramos en el mundo de las religiones históricas. Algunas de ellas desaparecieron sin dejar rastro, salvo el que puede admirarse en los museos. Otras, se transformaron y dieron lugar a las que subsisten en la actualidad. Los hombres que habitaron en el Próximo Oriente, desde Egipto hasta los confines de la India, con la salvedad del pueblo judío, se esforzaron en dar una explicación a los grandes interrogantes de la vida y el más allá creando religiones de terror, impresionantes, en las cuales el hombre era un ser sometido al poder tiránico y absoluto de dioses muchas veces malvados, exigentes y en ocasiones viciosos e implacables. La religión de los pueblos históricos primitivos constituía casi siempre una tortura moral, cuando no también física, para el desdichado creyente.

LA RELIGIÓN CATÓLICA:

Entre todas las religiones del mundo actual el catolicismo es, sin duda alguna, la que posee un cuerpo de doctrina mejor definido, más invariable, y al mismo tiempo una organización jerárquica más perfecta y completa. Su doctrina puede resumirse en un librito de poca extensión, el catecismo, y explica lógica y claramente la Creación, la esencia del hombre y el futuro. Dios existe, es eterno, inmenso, todopoderoso, providente, sapientísimo, es decir, perfecto. Dios creó el mundo y el hombre. A éste le hizo libre, compuesto de cuerpo y alma, destinado a salvarse y a gozar de una felicidad eterna después de la muerte.

La caída y pecado original de la primera pareja tuvieron por consecuencia la pérdida de los dones preternaturales y la condena a morir, a sufrir enfermedades, tentaciones, dolor y trabajo. Existe una Religión natural. Un hombre en estado salvaje, por su propia reflexión puede encontrar a Dios y saber qué cosas están bien y cuáles son los actos perversos. Pero Dios dio al hombre una Religión revelada, explicó ciertas verdades que el hombre por el solo ejercicio de su razón jamás podría llegar a conocer. Esta revelación se halla expresamente consignada en las Sagradas Escrituras, en el Antiguo Testamento.

Un pecado contra Dios no podía ser perdonado sino por el sacrificio de una víctima igual a Dios. Es esencial en el catolicismo el misterio de la Santísima Trinidad, un solo Dios, pero tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Hijo se convirtió en hombre y Jesús apareció en el mundo por dos razones principales: para morir y con su sacrificio hacer posible el perdón de la culpa original, y para revelar al mundo el Evangelio, la buena nueva, abriéndose así el Nuevo Testamento. Los signos con que se conoce la verdadera religión son las profecías y los milagros, hechos sobrenaturales, no explicables por razones científicas, los cuales no son contrarios a las leyes naturales, pero obran como si las suspendieran o modificaran. Las curaciones milagrosas de Lourdes y de Fátima no pueden explicarse científicamente, porque son obra de Dios.

Toda religión que no contuviera en su doctrina algún misterio sería demasiado humana. La católica se basa en el de la Trinidad, el de la Encarnación y Redención como principales. Admiten los mismos libros sagrados que existían en los tiempos anteriores a Jesús, pero añade los cuatro Evangelios que narran la vida del Maestro y los Hechos de los Apóstoles, cartas, etc., que constituyen en conjunto el Nuevo Testamento.

En los tiempos históricos los mártires dan testimonio, confiesan la verdad de la fe y su sangre tiene el valor de holocausto y de testificación. Cristo es el Hijo de Dios hecho hombre. Él instituyó la Iglesia y San Pedro fue el primer pontífice, y la línea de sus sucesores puede seguirse históricamente hasta la actualidad. La Iglesia es la barca del pescador, la piedra de salvación, y fuera de ella no hay sino discusiones, errores y tinieblas porque sólo en ella se da el Pentecostés eterno de la influencia del Espíritu Santo.

El Papa, vicario de Cristo en la tierra, reside en Roma y le asiste un Colegio de cardenales, supremas dignidades de la Iglesia, a modo de cuerpo consultivo ya que las últimas decisiones, inapelables e infalibles, corresponden al Pontífice. Los obispos son los representantes del Papa en las diócesis, y en ellas ejercen con plena autoridad su ministerio siendo los párrocos los jefes espirituales de cada pueblo. Junto al clero regular se hallan las Ordenes monásticas, misioneros, de enseñanza, hospitalarias, etcétera, variadísimas y cada una con reglamentaciones y obediencias propias.

La Religión enseña una serie de verdades que se han de creer. Constituyen el Dogma, el Credo, y se dirigen principalmente a la inteligencia. El hombre no puede mantenerse puro porque no es perfecto, su naturaleza propende al mal, al placer y a la decadencia. El pecado es la trasgresión de un mandamiento impuesto por Dios. Las normas de conducta expresadas en la Moral se dirigen con preferencia a la voluntad y al sentimiento.

La amistad de Dios se expresa en la gracia, un don sobrenatural que el señor no niega a quienes la piden sinceramente. El pecado lleva consigo la pérdida de la gracia y, por tanto, un castigo en la otra vida. Pero Dios es infinitamente misericordioso y perdona siempre que exista propósito y dolor. Para devolver al alma caída la gracia que perdió, existen los Sacramentos. Unos, como el bautismo, confieren la primera gracia. Sin haberlo recibido no se es cristiano, ni miembro de la Iglesia.

La penitencia borra los pecados; la confirmación nos hace soldados de Cristo; la extremaunción nos prepara para el gran tránsito; el matrimonio y el Orden nos confieren gracia de estado, para ayudarnos a vivir santamente una nueva vida. Pero el más sublime es la Eucaristía, por el cual Cristo Jesús, vivo y verdadero, entra en nosotros oculto bajo las especies del pan y el vino, y se une a nuestra alma de la que no se apartará mientras no cometamos un pecado. Vivir en gracia, perseverar, es la gran meta del cristiano. Por esto reza.

La oración es la comunicación del fiel con Dios o con alguno de sus intercesores: la Virgen, mediadora por excelencia, y los santos, varones ilustres que consiguieron la gloria por sus esfuerzos. Rezamos para dar gracias y para pedir lo que necesitemos siempre que sea para bien de nuestra salvación. La finalidad de todo cristiano en esta vida es vivir santamente para salvarse.

Conseguir la felicidad eterna es lo más importante. La religiosidad, la fe, la piedad, el amor al Creador, deben manifestarse por medio de un culto. No es necesario acudir al interior de grandes catedrales para rogar o alabar a Dios. esto puede hacerse en la soledad el desierto o in curriculum tuo, como dice el Evangelio, en el interior de nuestra casa; pero el culto externo, manifestado a veces con gran lujo y aparatosidad en procesiones o grandes fiestas, es la muestra más evidente de que la fe no es solamente patrimonio de cada uno, sino algo colectivo, que comparten todos los creyentes de un mismo pueblo, de una nación.

Los actos del culto son varios, pero el más importante es el sacrificio de la misa. Los fieles se reúnen en los templos y el sacerdote oficia la misa que celebra conjuntamente con los fieles. Éstos son parte activa en el gran drama. La misa consta de unas oraciones de entrada, lectura de epístolas de los apóstoles y de un fragmento del evangelio, enseñanza viva de la doctrina de Jesús.

Sigue un ofrecimiento, un ofertorio, en el cual el pueblo ofrece sus oraciones y el sacrificio que se va a consumar. El momento más importante de la misa es la consagración, en la cual, repitiendo el sacerdote las palabras de Jesús en la santa cena, el pan y el vino se convierten milagrosamente en el cuerpo y la sangre de Jesús.

La comunión es la participación de los fieles en esta unión íntima con Cristo. Los demás actos piadosos y de culto, procesiones, triduos, novenas, sermones, bautismos, bodas, etc., si bien son altamente laudables cuando se realizan con espíritu cristiano no pueden compararse con el gran sacrificio de la misa.

El cristiano no es un ente aislado, sino miembro de una iglesia dilatadísima. Una parte de ella se encuentra triunfante en la gloria. Otra, purga sus pecados, pero sabe que un día verá a dios, y otra, la de los fieles que vivimos, es la militante porque lucha para conseguir el premio eterno. Las buenas obras, las oraciones, los sacrificios, etc., merecen delante de Dios y sirven para perdonar parte de la pena de los pecados, pero el cristiano no pelea solo, sino que es miembro de un cuerpo místico.

Por la comunión de los santos, el fruto de las buenas obras puede beneficiar a todos y a cada uno de los fieles. La Iglesia, en los momentos actuales, se enfrenta con gravísimos problemas de los cuales, sin duda alguna, el más importante es el social. Pero una característica que a veces pasa inadvertida, referente a la Iglesia católica romana, es que para ella el tiempo, la violencia o la persecución no ejercen gran influencia. La persecución, a través de la experiencia de veinte siglos, resulta beneficiosa porque purifica y fortalece.

La violencia, ni en tiempo de Atila, Solimán o Napoleón, logró torcer los caminos del Papa, que no tiene divisiones militares, pero que ejerce su soberanía espiritual sobre centenares de millones de personas. Finalmente, el tiempo es para una iglesia eterna un factor secundario. Por esto las decisiones pontificias son lentas, ya que su misma continuidad le confiere una seguridad y una confianza que no puede existir en una sociedad puramente humana. En último término siempre es Dios, la Providencia, quien gobierna el mundo y dispone todas las cosas.
La entronización de Juan XXIII en 1958 provocó un cambio del Vaticano en la apreciación de los problemas contemporáneos. En 1962 convocó al vigésimo primer Concilio Ecuménico, segundo del Vaticano, y que fue clausurado en 1969 por Paulo VI. Este Concilio realizó importantes reformas litúrgicas y administrativas.

Paulo VI viajó a varios continentes en misión espiritual, llegando a Tierra Santa y la India en 1964, dictó un mensaje en la sede de las Naciones Unidas en los Estados Unidos en 1965, viajó a Portugal y Turquía en el año 1967 y, por último, en 1968 se dirigió a Colombia. Esta línea de apertura e integración ha sido continuada y acentuada por el Papa Juan Pablo II el cual ha visitado los lugares más recónditos de la Tierra llevando su mensaje de amor y paz.

Religiones del Mundo (Fuente Consultada: La Enciclopedia del Estudiante –  Tomo17)

 

La religion y los conflictos politicos y economicos

La religión constituye un elemento esencial de la identidad cultural de muchos pueblos, pero en ocasiones determina la exclusión de los otros, lo que puede provocar conflictos.

mapa de religiones del mundo

La religión, identidad cultural de los pueblos

En muchas culturas, la religión es un elemento clave en la educación y, a la vez que niños y niñas aprenden a leer y también se les enseña las creencias básicas. Así la religión se utiliza como un medio más para explicar el mundo a los más pequeños.

En ocasiones esta educación religiosa no va acompañada también de una adecuada formación para respetar la diversidad. Puede entonces que surjan conflictos con personas de otras religiones y con una forma de entender el mundo diferente a la suya.

En muchas sociedades actuales, la religión es un ingrediente importante en la identidad cultural, que sirve para diferenciarse de los demás. Se trata de un elemento esencial que ha marcado el devenir de la historia de muchas naciones y que configura tradiciones y caracteristicas culturales.

Pero si ese valor de identidad se plantea como excluyente entonces podemos hallamos ante una fuente notable de conflictos, ya que la religión puede utilizarse como un medio para amplificar las diferencias que existen entre los grupos humanos, o para justificar las atrocidades de la violencia, la guerra y el terrorismo.

La religión, por sus caracteristicas especiales, puede servir para multiplicar el conflicto y convertirlo en un problema de difícil solución cuando las partes enfrentadas se fanatizan.

El ejemplo de las guerras de religión en Europa en la Edad Moderna.

Las sangrientas guerras de religión, que emprendieron cristianos de diversas confesiones entre los siglos XVI y asolaron Europa y son un ejemplo de cómo la religión puede servir de excusa para otros intereses.

Las causas de los enfrentamientos eran las ambiciones políticas y económicas de los diferentes estados europeo pero el trasfondo religioso permitía justificar las agresión y hacer más violenta y despiadada la guerra.

Por ejemplo, muchos príncipes y reyes alemanes y del norte de Europa vieron en el luteranismo el medio perfecto para librarse del control político del papa y sus aliados, y del pago de impuestos a la iglesia católica, así como un modo de acrecentar

sus propiedades y riquezas al confiscar los bienes y las tierras eclesiásticos. Por su parte, los reyes de países católicos consideraban que luchar contra los protestantes era un medio de mantener sometidos estos territorios.

Hubo muchos reformadores religiosos a lo largo de la Edad Media, pero no tuvieron los seguidores que muy pronto consiguió Lutero. En ese momento la religión sirvió como pretexto para marcar las diferencias, establecer nuevas identidades y justificar el conflicto. A la vez que se producían estas guerras por toda Europa, durante la Edad Moderna intentó eliminarse cualquier tipo de diferencia religiosa dentro de cada reino.

En España, la inquisición persiguió violentamente a todos los no católicos. Pero también los calvinistas fueron intolerantes y emplearon la violencia en Ginebra, los anglicanos en Inglaterra y los luteranos en los principados de Alemania. Polonia se mantuvo como nación católica precisamente para conservar su identidad frente a los pueblos que la rodeaban por el este y el oeste, y que a lo largo de la historia habían ocupado su territorio: en occidente, los alemanes luteranos y en oriente, los rusos ortodoxos. La Edad Moderna en Europa fue un período intolerante y sangriento, en el que se buscó la uniformidad religiosa a costa de perseguir y eliminar todo tipo de diferencia.

La pervivencia de los conflictos religiosos

En ocasiones se defiende la idea de que los grandes conflictos actuales son choques entre civilizaciones, caracterizadas por las opciones religiosas. Hay especialistas en política internacional que creen que las guerras del futuro tendrán como causa principal la religión y, sobre todo, destacará el enfrentamiento entre el islam y el cristianismo.

Esta información no concuerda con la importancia del diálogo interreligioso en el mundo actual, ni con el carácter de pretexto que la religión tiene en los enfrentamientos.

Hoy en día se producen aún conflictos que en un primer análisis parecen tener una causa religiosa. Pero hay que tener en cuenta que la religión sigue siendo un medio muy poderoso de distinguirse de otros, y que puede servir para marcar una frontera, para expulsar al diferente o para matar sin remordimientos.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo 17 – La Nación.

Las Mas importantes Religiones del mundo Historia y Origen

religiones del mundo

Religión:Judaísmo – Religión: Cristianismo – Religión: – Islamismo – Religión: Budismo – Religión:Hinduismo

HISTORIA DE LAS RELIGIONES DEL MUNDO: Escuchamos decir muy seguido  que vivimos en una «aldea global», en la que todos somos vecinos y no podemos ignorar ni nuestros parecidos ni nuestras diferencias. Si somos diferentes en algo es precisamente en las religiones. Conocer las religiones de nuestros vecinos es comprenderlos mejor e identificarnos con ellos como miembros de una cultura mundial a la que todos aportamos algo. Si nos respetamos mutuamente, crearemos un mundo con menos conflictos.

Por eso nuestra actitud debe ser siempre la de la valoración del que piensa distinto, conscientes de que el que seamos diferentes no tiene por qué impedir la colaboración ni el enriquecimiento mutuo. Además, conocer cómo piensan otros puede ayudar a que comprendamos mejor cómo pensamos nosotros.

Incontables religiones, desde hace millares de siglos, han tratado de transmitir los mensajes de Él. Dios, Alá, Adonai, y sus diversas denominaciones convirtieron a las religiones en fenómenos que merecen un profundo análisis; desde el universo vecino del hombre hasta el del secreto que comprende y orienta su vida.

El análisis de cada una de ellas, en toda su complejidad, reconoce los aspectos que engalanan en un medio y en una época en particular. Estos hechos componen conjuntos de doctrinas disímiles. Allí se alojan infinidades de figuras muy diversas: dioses, ángeles, demonios, etc., que a los hombres le sirvieron y les sirven de mensajeros, que la hacen visible, que protegen su curso, que habitan su mundo, que cargan con la responsabilidad de sus lados oscuros.

Desde esta pagina podrás conocer cómo se formaron; desde la historia de la Iglesia hasta el origen de las principales religiones universales: el judaísmo, el cristianismo, y el Islam; la creación de otras religiones importantísimas, como el budismo, el hinduismo, el taoísmo; hasta aquellas que están muy presentes hoy día, como el New Age.

E! hombre, desde siempre, ha tenido la necesidad de creer en algo: tanto en él mismo como en un Dios, Centenas de religiones —también algunas sectas— existen en el mundo para unificar ideologías muy fuertes, basadas en las Sagradas Escrituras. Si algo tienen en común es que se caracterizan por hacer llegar el mensaje de Dios; para algunos, Mahoma; para otros, Jehová, y así.

Desde los pueblos primitivos hasta las naciones de hoy, las culturas han tenido la imperiosa necesidad de creer, de confiar su vida a los santos y a los dioses. Una vez que un individuo se interioriza en las creencias de cada religión puede llegar a la única conclusión, compartida: todas tienen algún dios que protege y castiga con la misma intensidad. Hasta se afirma que se trata del mismo: el Creador, el Todopoderoso.

Con el paso de los siglos y las dificultades que ha tenido la humanidad, los hombres siguen ansiosos por creer y pertenecer a un grupo con el que compartir algo más que ideas parecidas. Tanto sectas, como parasitólogos, falsos profetas, adivinadores, magos, gurúes, entre otros, aparecieron en la escena mundial tratando de saciar la sed de trascendencia en la que la humanidad no deja de pensar.

Hoy día, se observa con claridad la religión individualista —a la que muchos filósofos y religiones le dedicaron su estudio— basada en la creencia de cada individuo. Esto implica una mezcla de ideologías, ya sean religiosas, filosóficas como cientificistas.

Desde hace algún tiempo el consumo se convirtió en una gran actividad del hombre. Se consiguió, de esta manera, borrar la propia existencia. El ser humano olvidó quién es. Los centros comerciales se han transformado, para algunos, en los nuevos templos, y esto trajo aparejado un gran vacío en las personas.

A consecuencia, muchos se volcaron a los libros de autoayuda y a las filosofías orientales. Estas comentes consiguieron regresar al hombre al punto de partida: las religiones tradicionales.

En algunos países, católicos y judíos regresaron a las prácticas, pero a través de formas alternativas, con estilo propio. La búsqueda espiritual es inherente a lo humano; tiene que ver con el arte, con la búsqueda de sentido o con involucrar a Dios. En cambio, las religiones son formas institucionales que trabajan para preservarse a sí mismas, más que para servir a los fines para los que fueron creadas. Se puede asegurar que en la actualidad existe una gran tensión entre las formas institucionales de las religiones y las necesidades de las personas.

Han existido tantas religiones a lo largo de la historia, desde la Prehistoria a nuestros días, que no podemos conocerlas todas. Incluso en la actualidad hay religiones que nos son desconocidas, porque los grupos humanos que las practican, por ejemplo en la selva amazónica, no tienen contacto con el resto del mundo. Otras religiones nunca podremos conocerlas porque ha desaparecido toda la información sobre ellas y no tenemos documentación para recordarlas.

Dentro de las religiones de las que sise tiene información hay religiones que tienen seguidores en la mayoría de los países del mundo, como el cristianismo o el islam, mientras que otras concentran sus fieles en un solo país, como es el caso de la religión nacional de Japón, el síntoísmo. También hay religiones que han surgido hace muy poco tiempo, como la fe bahai, que fue fundada en el siglo XIX, mientras que otras son tan antiguas que se ha perdido el recuerdo de cuándo surgieron, como las religiones del norte de Siberia.

Hay religiones que casi han desaparecido y pocos son los fieles que continúen la práctica religiosa, como la religión griega, la romana o la de los celtas, pero que forman parte de nuestro patrimonio cultural. Otras tienen muy pocos seguidores en la actualidad, como el mazdeísmo, del que hay menos de un cuarto de millón de fieles, aunque en el pasado fue una religión floreciente en Asia. Y hay religiones con muchos fieles que cuentan con una abundante documentación de su pasado, por lo que podemos conocerlas bien.

RELIGIONES PRIMITIVAS: Se utiliza el término primitivo para denominar a las religiones anteriores a las que se llaman religiones universales. Estas últimas son, por ejemplo, el cristianismo y las grandes religiones asiáticas y aquellas que normalmente tienen escrituras y se las consideran abiertas para toda persona. Por lo tanto, la religión primitiva pertenece a una tribu que es consciente de que otros pueblos poseen dioses y sistemas propios. El término primitivo significa también primario o fundamental. Es común que las religiones primitivas tengan la creencia de encontrarse en un mundo de poderes o seres espirituales más fuertes que el hombre mismo. Estas religiones deciden que lo insólito está en las cualidades especiales de un ser humano. A este poder que se concibe como una multitud de espíritu que habita en toda clase de lugares o que vaga con libertad se lo denomina Mana.

Algunas de estas religiones veneran a unos poderes espirituales como dioses, que gobiernan un área particular del mundo o de la vida humana: como la casa, la agricultura, la guerra o la metalurgia. Los dioses más importantes tienen templos o santuarios con sacerdotes o fiestas especiales.

Diversas religiones primitivas presentan un único o supremo dios por encima de todos los demás poderes. A veces, incluso, se le concibe como un Dios Universal, que puede no tener templos, sacerdotes, un culto organizado o sacrificios, y por eso pasa fácilmente inadvertido para los que desconocen estas practicas.

Asimismo, una gran parte de los pueblos tribales cree que los espíritus de sus muertos siguen viviendo. Y a su vez estos muertos se relacionan con los que aún viven en este mundo. Pon ende, los vivos deben honran a los espíritus ancestrales y cortan con su protección y guía.

Las religiones primitivas dependen de mitos más que de escrituras y credos. Estos mitos no son simples cuentos sino langas historias que contienen la teología y la filosofía de la vida de toda una población. En ellas se puede encontrar una honda comprensión de la naturaleza humana y de los fundamentales problemas del hombre.

Los ritos son otro medio de comunicación entre los dos mundos —el de los vivos y el de los muertos—, y a veces están incorporados a los antiguos mitos. Las oraciones y ofrendas a los dioses son las prácticas más destacadas de estas manifestaciones; algunas oraciones resultan profundamente espirituales y pueden sen utilizadas en los cultos de las religiones universales; otras, solo piden prosperidad y bendiciones materiales.

No todos los pueblos hacen sacrificios a los dioses pero muchas religiones primitivas cuentan con sistemas definidos en que las ofrendas consisten en matan, liberado indican el alimento que se compartirá con el dios en un banquete de comunión.
Para realizar toda clase de actividad religiosa la mayoría de las religiones cuenta con un especialista, normalmente llamado—con una expresión anglosajona—Medicine Man. Este sujeto puede realizarlas actividades del sacerdote, del médium, del adivino, del curandero, del herborista, del chamán peno no la del brujo o la de un simple mago.

Aunque muchas religiones primitivas han desaparecido debido al desarrollo, en todos los ámbitos del mundo moderno, otras persistieron tenazmente y se adaptaron al cambio.

Es importante tener en cuenta que bajo ningún concepto se debe considerara estas como religiones infantiles de los pueblos salvajes; pon el contrario, son intentos serios de pueblos adultos pana crean y mantener un sistema espiritual capaz de ofrecer un apoyo tanto en la vida como en la muerte.

En el Paleolítico aparecen figuras femeninas muy obesas, en las que se destacan los senos, el vientre y las caderas, mientras que otras partes, como la cara, apenas están definidas. Se las ha llamado «Venus paleolíticas». Su nombre viene de las representaciones artísticas de Venus, la diosa romana del amor.  Venus de Willendorf, En el Paleolítico, parece que se utilizaban este tipo de figuras como representación de la fertilidad y de la abundancia.

Fuente Consultada:
La Historia del Cristianismo 2000 años de Fe Collins-Price
Historia de las Religiones Hofmann-Poirier
Enciclopedia del Estudiante Tomo 17 Religiones y Culturas.

La Gran Mezquita de la Meca La Kaaba Piedra Sagrada de los Musulmanes

La Gran Mezquita de la Meca
La Kaaba Piedra Sagrada de los Musulmanes

LA MERA PRONUNCIACIÓN DE ESTE NOMBRE, LA MECA, PROVOCA ENTRE LOS MUSULMANES UNA EMOCIÓN Y UNA NOSTALGIA INDESCRIPTIBLES. TODOS LOS AÑOS, MILLONES DE PEREGRINOS MUSULMANES ACUDEN A LA MECA, LUGAR DE NACIMIENTO DEL PROFETA MAHOMA.

Ninguna ciudad del mundo posee la mística y la magia de La Meca, ni se cuenta otra tan venerada. A mitad de camino entre Suez y Aden, en la península arábiga, La Meca atrae cada año a más de un millón de peregrinos. Y cada vez son más los millones de devotos musulmanes que se postran en dirección a esta ciudad magnética, cual brújula atraída por un imán.

Este centro de cúpulas resplandecientes y minaretes afinados como lanzas, es también un centro industrial y comercial, pues el islam impregna todas las actividades de la vida del musulmán, desde el arte o la ciencia hasta las abluciones y la comida. La Meca es la ciudad natal del profeta Mahoma, nacido hacia el 570, quien arrancó a su pueblo de las tinieblas del paganismo y le enseñó el camino del dios único, Alá. Sólo los seguidores de Mahoma tienen acceso al recinto de La Meca, y únicamente quienes se encuentran en estado de pureza ritual ‘pueden posar sus pies en el interior de la Gran Mezquita y acercarse a la sagrada Kaaba y al pozo de Zamzam para llevar a cabo los ritos correspondientes. Los peregrinos se visten con sencillez y sin adornos, pues en la mezquita de Al-Haram todos los fieles son iguales.

La Meca, o Al-Makka en árabe, se encuentra en una cuenca desértica ubicada entre una llanura litoral y una meseta. La Meca está considerada como la ciudad más santa del islam. Todos los años, millones de peregrinos musulmanes acuden hasta aquí desde todas las partes del mundo para rezar en el lugar donde nació el profeta Mahoma (hacia el año 570 d.C.), fundador de su religión, el islam.

La hayy, nombre que recibe el peregrinaje de los musulmanes, se traduce en una masiva afluencia de fieles a la Gran Mezquita de La Meca, el templo religioso más sagrado pata los musulmanes.

 los cinco días que dura la peregrinación

Durante los cinco días que dura la peregrinación, los viajeros deben abstenerse de practicar relaciones sexuales, cometer actos impíos o discutir,
según expone el Corán, que dice que el que cumpla estos cometidos “es como si hubiera nacido de nuevo”.

La meta del peregrinaje es la Kaaba, el santuario principal del islam que se encuentra en el gigantesco patio interior de la Gran Mezquita. La Kaaba (que en árabe significa “dado” o “cubo”) consiste en un edificio cuyas dimensiones aproximadas son:  12 x 10 x 15 mt. La Kaaba, la casa de Dios (Bayt Alláh) para los musulmanes, está enteramente envuelta por la kiswah, un brocado negro de gran peso. El ángulo sudeste de la Kaaba alberga fragmentos de la “Piedra Negra” (al-Hadshar al-Aswad), Según la leyenda, Abraham recibió la piedra al construir la Kaaba como regalo del arcángel Gabriel. Los científicos opinan que se trata de un meteorito, aunque todo es pura suposición.

Mina la lapidación de Satán

Los peregrinos musulmanes terminan en Mina la lapidación de Satán, simbolizada por estelas, y luego se  dirigen a la Gran Mezquita de La Meca, la última etapa del peregrinaje anual a Arabia Saudita. Una vez terminado el ritual de la lapidación, los fieles van antes del crepúsculo a la Gran Mezquita de La Meca para una “vuelta del adiós” alrededor de la Kaaba, un edificio cúbico en el cual está incrustada la Piedra Negra, una reliquia sagrada de los musulmanes. El Hadj es uno de los cinco pilares del islam que todo musulmán, según el Corán, debe hacer al menos una vez en su vida si tiene los medios económicos.

ALGUNOS DATOS

* Nombre: La Meca (Al-Makka).

* Santuario: Kaaba. Se encuentra en el patio interior de la Gran Mezquita de La Meca, el mayor edificio religioso islámico del mundo.

* Utilidad: Lugar de peregrinaje de los fieles musulmanes.

* Habitantes en La Meca: 1.200.000 fijos, aprox.; durante la hayy, más de 3.000.000.

* Curiosidad: Lugar de nacimiento del profeta Mahoma (hacia 570 d.C.), fundador del islam pues la Piedra Negra nunca ha sido sometida a investigación científica.

Durante la hayy, los peregrinos dan siete vueltas a la Kaaba en el sentido inverso al de las agujas del reloj, mientras realizan sus alabanzas a Alá. Estas vueltas se denominantawaf. Durante el recorrido, los fieles intentan besar o tocar la Piedra Negra. La Kaaba establece la dirección de las plegarias (qibla) en cada lugar de la Tierra: así, en sus oraciones diarias todos los musulmanes deben inclinarse en dirección al santuario.

La Kaaba está considerada la primera casa de Dios, y se supone que fue construida por el primer profeta, es decir, Adán. Después de éste, sin embargo, la Kaaba cayó en el olvido y se fue desmoronando, hasta que el profeta Abraham y su hijo Ismael la redes. cubrieron gracias a la inspiración divina y la volvieron a levantar.

La Kaaba es un santuario musulmán desde el año 632, y ha sido objeto de numerosos conflictos bélicos entre musulmanes. En el 931, la Piedra Negra fue objeto de un robo perpetrado por miembros de una secta islámica y llevada a Bahrein. Veinte años más tarde, tras arduas negociaciones diplomáticas, recuperó su espacio en La Meca.

En el siglo XIII, los egipcios conquistaron la ciudad, y tres centurias más tarde hicieron lo propio los turcos. En 1630, el sultán turco Murad IV decretó una nueva construcción. En 1916, el gran jerife Hussein I Ibn Alí logró deshacerse de los turcos. En 1924, la ciudad fue ocupada por Abd al Aziz ibn Saud, sultán de Nadshd, quien la convirtió en el centro religioso de Arabia Saudí y de la comunidad musulmana. En la actualidad, La Meca es una metrópolis musulmana con más de 1.200.000 habitantes, aunque durante los meses de peregrinación puede llegar a albergar a más de tres millones de personas.

¿Qué es la Kaaba y por qué es sagrada?
La estructura sagrada por excelencia de toda la arquitectura islámica es la Kaaba, construida, según la tradición, por Abraham y su hijo Ismael. El término significa, simplemente, «edificio cuadrado». Este corazón vivo del mundo musulmán mide 12 m de longitud, 10 de anchura y 15 de altura; está instalado sobre una plataforma y cubierto de brocado negro. La cortina que cubre la puerta y la banda que rodea el perímetro muestran inscripciones en oro. La construcción de mármol y piedra gris está orientada de modo que sus cuatro esquinas corresponden a los puntos cardinales.

En el interior de la Kaaba cuelgan lámparas de oro y plata, pero el elemento de mayor importancia es la Piedra Negra, que los peregrinos deben rodear y besar siete veces al llegar a La Meca. Los orígenes de esta Piedra Negra se pierden entre la leyenda y el aura de santidad que le otorgó Mahoma. Los geólogos le atribuyen origen meteórico, pero según la tradición cayó del cielo al Jardín del Edén y le fue entregada a Adán para que absorbiera los pecados de éste tras haber sido expulsado del Paraíso.

La leyenda dice que en un principio la piedra era blanca, pero que por la acumulación de pecados humanos fue tomando una coloración oscura. Según otra tradición, le fue entregada a Abraham por el ángel Gabriel —se dice que conserva la huella del pie de Abraham— con el propósito de que se constituyera en la piedra angular de su templo.

PEREGRINACIÓN A LA MECA: CADA AÑO, al empezar el último mes del calendario musulmán, casi dos millones de personas viajan a la costa oriental de Arabia Saudita para el hadj, la santa peregrinación a La Meca que todo musulmán devoto debe realizar, si puede, una vez en la vida. Esta multitud de visitantes procede de todos los rincones del orbe donde se practica el islamismo.

Fue en la ciudad de La Meca donde, en el año 570 de la era cristiana, nació el profeta Mahoma, fundador del Islam, quien ordenó convertirla en lugar de peregrinación musulmana. El centro de devoción es el santuario de la Kaaba, edificio de forma cúbica situado en La Meca que, según la tradición musulmana, fue construido por Abraham. (Es a la Kaaba hacia donde todos los musulmanes se vuelven para rezar cinco veces al día, sin importar dónde estén.) Es particularmente sagrada la Piedra Negra, que engastó Mahoma en un muro del edificio.

Como primero y último actos de la peregrinación, los musulmanes visitan la Kaaba y le dan siete vueltas. Quienes logran acercarse a la Piedra Negra la besan o la tocan al pasar; pero, debido al gentío, la mayoría ha de conformarse con agitar la mano en dirección a la Piedra. Los principales días de ceremonia, oración y meditación son del 7 al 10 del mes, y en gran parte de ese tiempo todos los peregrinos deben estar en el mismo sitio al mismo tiempo.

El hadj anual es una notable proeza de organización. La sola cantidad de participantes plantea enormes problemas de salubridad, transporte y mantenimiento del orden. Se levanta una inmensa ciudad de tiendas de campaña para albergar a los visitantes, que exceden en número de tres a uno a los habitantes de La Meca.

A pesar de todos estos inconvenientes, la peregrinación se vuelve cada vez más popular. El peregrino regresa a su país con renovado orgullo, después de haber cumplido con una de las más sagradas obligaciones de su religión.

Ver: La Arqutectura Árabe o islámica

Oraculo de Cumas Leyenda de la Sibila Profecias de la Sibila de Cumas

Oráculo de Cumas
Leyenda de la Sibila y Sus Profecías

CUMAS: LA CAVERNA DE LA ANTIGUA PROFETISA
Los colonos griegos que llegaron a Italia en el siglo VIII a.C eligieron un emplazamiento espectacular para su colonia de Cumas. En el extremo noroeste de la bahía de Nápoles, una montaña volcánica que dominaba un amplio panorama ofrecía una situación perfecta para el emplazamiento de la acrópolis, defendida en sus alrededores por el mar, los lagos, los bosques y las montañas.

Aún pueden verse restos de los muros de esta acrópolis en su punto más elevado, el templo de Júpiter, antiguo enclave referencial para los navegantes. Estas ruinas corresponden a un templo del siglo V a.C, reconstruido bajo el mandato del emperador romano Augusto (27 a.C-14 a.C), que en el VI fue convertido en iglesia cristiana. En el descenso se aprecian la base y los contornos del templo de Apolo, de origen más incierto. Y aún más abajo es dable hallar la cueva de un oráculo sumamente famoso, la sibila de Cumas.

Oráculos del mundo antiguo
Mujeres capaces de predecir el futuro aparecen en las tradiciones de muchos pueblos, pero pocas gozaron de tanta fama en la antigüedad como la sibila de Cumas. Desde tiempos muy remotos, los habitantes de Asia occidental recitaban versos considerados como declaraciones oraculares de profetisas llamadas Sibyllai.

Se desconoce el significado original de la palabra sibila, aunque según la leyenda se cree que fue el nombre de una vidente de Marpeso, cerca de Troya, que enunciaba sus oráculos en forma de acertijos, escribiéndolos en hojas de plantas. Lo cierto es que la tradición de las sibilas fue trasmitida a los griegos, y de ellos a los romanos, localizándose en lugares concretos. Con el tiempo, sibila se convirtió en un término genérico, aplicado a muy distintas profetisas. El autor romano Varrón (116-27 aC) cita diez, repartidas por todo el mundo, entre las que destacaba la de Cumas.

Se ignora si existió realmente en Cumas una persona concreta que fuera la sibila, pero en tiempos del Imperio romano se mostraba su tumba a los visitantes del templo de Apolo.

Según la tradición griega, a las sibilas se las consideraba relacionadas con Apolo, dios de la profecía: en el oráculo de Delfos, en Grecia, la profetisa, llamada pitia o pitonisa, era sacerdotisa de Apolo. Masticaba hojas de laurel —el árbol de Apolo— para sumirse en trance profético, o bien se sentaba en Un trípode sobre una grieta del terreno con el propósito de inhalar vapores volcánicos tóxicos. Sea cual fuere el método empleado, se creía que el dios era su inspiración directa, enunciando a través de ella sus ambiguos oráculos.

Al igual que Delfos, Cumas ocupa una zona de actividad volcánica, los Campi Flegri, al oeste de Nápoles, donde acudían los romanos patricios atraídos por las caldas construidas alrededor de los manantiales termales deBaia. Y al igual que el oráculo de Delfos, la sibila de Cumas guardaba relación con Apolo. Según los poetas romanos, procedía de Oriente, y Apolo le ofreció lo que deseara si accedía a ser su amante.

Ella pidió tantos años de vida como granos hubiera en un puñado de tierra, que resultaron ser mil. Pero olvidó reclamar la juventud eterna, de modo que fue envejeciendo y aminorándose hasta que, agobiada por la edad, se encerró en una vasija que hizo colgar en Cumas. Cuando los niños le preguntaban en griego cuál era su mayor deseo, su única respuesta era «Quiero morir».

Las ruinas de Cumas, la más antigua colonia griega en Italia, se hallan a unos 20 Km. al noroeste de Nápoles. Protegida por defensas naturales, Cumas llegó a controlar una de las zonas más fértiles de Campania.La sibila de Cumas era el oráculo más famoso del mundo antiguo, pero no el único. Los había en Libia, Delfos y otros lugares.


La sibila de Cumas, empuñando una rama de muérdago en la mano izquierda, guía a Eneas a la entrada del más allá (Eneas y la sibila, pintura de J. M. W. Turner). El muérdago o Rama Dorada estaba consagrado a Proserpina, diosa romana del mundo de ultratumba. El poeta romano Virgilio describió tal entrada como «una caverna profunda, de boca amplia y muy grande, de suelo rugoso, defendida por un oscuro lago y bosques sombríos».

El ingreso al más allá
El culto de Apolo era nigromántico, dedicado a los difuntos y al otro mundo. En el sexto libro de La Eneida, de Virgilio, escrita entre el 29 y el 19 aC, la sibila de Cumas aparece como guía al más allá. Eneas, el héroe troyano, acude en consulta a su santuario, «una caverna enorme y oscura» situada bajo el templo de Apolo. Ella le entrega la Rama Dorada, credencial mágica para el más allá, y luego les guía, a él y a sus hombres, a las puertas del mismo, en el lago Averno.

Este enigmático lago, a sólo 4 Km. de Pozzuoli, se sigue llamando Averno. Rodeado en otros tiempos de bosques sombríos, que plasmó con mágico estilo el pintor Turner, en la actualidad presenta un aspecto diferente debido a las erupciones volcánicas y a las urbanizaciones. A pesar de ello, sigue siendo un paraje cautivador, un lago profundo y sulfuroso que llena el cráter de un volcán, y cuyos vapores letales, según la tradición, impiden que los pájaros lo sobrevuelen. Al parecer, a este fenómeno debe su nombre, que podría derivarse del griego adornos, «carente de pájaros».

¿Qué lugar ocupa la cueva de la sibila?
En la acrópolis de Cumas existía una cueva considerada tradicionalmente como la de la sibila. Sin embargo, al realizarse excavaciones (en los años 20) se descubrió que su tamaño era mayor de lo que se pensaba, una enorme galería de 183 m, con aberturas para iluminación y cisternas de agua adosadas. Esta galería atravesaba la colina hasta el otro extremo, identificándosela de inmediato con unas instalaciones militares construidas por orden del general romano Agripa (c 63-12 a.C).

En 1932 se descubrió en las cercanías otra caverna, que los arqueólogos identificaron como la de la sibila. Se accede a ella a través de una galería de 107 m de longitud; Hay, además, otras 12 galerías laterales más cortas, que se abren en la ladera de la colina y que sirven de iluminación.

La galería principal termina en un vestíbulo con un par de bancos de piedra. Le sigue una cámara abovedada. Quizá los visitantes aguardaran sentados en aquellos bancos para consultar a la sibila, oculta al otro lado de la puerta que separaba el vestíbulo del santuario interior. O probablemente se encontraran en un estado de exaltación anticipada, pues durante el día las franjas alternas de luz y oscuridad producidas por las galerías laterales hacían que la persona que acudía desde el interior hiciera su aparición y se ocultase sucesivamente.

Las galerías de iluminación podían también impresionar de otro modo a los visitantes del santuario. Al igual que otras aberturas encontradas en oráculos como el de Malta, éstas podían producir el estudiado «efecto especial» que describe Virgilio: «Una gran ladera taladrada y perforada cien veces, con cien bocas de voces susurrantes que trasmiten las respuestas de la sibila.»

Hacia 1932 se suponía que este hallazgo era definitivo; más aún, se sigue exhibiendo como «la cueva de la sibila». Pero ¿lo es realmente? El santuario de la sibila de Cumas fue venerado en todo el mundo griego desde los siglos VI o V a.C, pero la mayor parte de lo que puede visitarse en la actualidad corresponde a un periodo algo posterior.

Prácticamente no hubo hallazgos paralelos, que confirmaran o negasen el carácter religioso de la caverna, y algunos arqueólogos opinan que deben ampliarse las investigaciones. Sin embargo, próximos a la entrada de esta caverna, resulta fácil imaginar a Eneas, temeroso cuando la sibila, «desde su santuario, entonó sus enigmas, provocando ecos en la caverna…»

Líderes Espirituales de la Historia Apostoles de la Paz Referentes Eticos

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Las gratificaciones de la vida se refieren más que a consumir, a culminar, a llevar a cabo, a completar un proyecto, por ejemplo: ensayar con dedicación durante meses con un grupo de música para finalmente ofrecer un concierto. Esta actividad además del buen momento de placer que proporciona, motiva a continuar en ese camino. Las gratificaciones suelen ser duraderas, en general son elegidas, y requieren el despliegue de las mejores capacidades.

A diferencia de la excitación instantánea que ofrecen los placeres, las gratificaciones dan, como premio al esfuerzo, una constancia de lo que cada uno es capaz, lo que influye mucho en la autoestima y —fundamentalmente— permite sentirse protagonista de un proyecto de vida.

Los antiguos griegos enunciaban como lema de su sabiduría la frase “nada en exceso”. Aun hoy esa fórmula parece insuperable, porque hasta las cosas buenas pueden volverse malas si exceden la medida, si se exagera, si se abusa de ellas. Una medicina puede curar o matar, según la dosis. El amor, algo universalmente considerado bueno, puede volverse sobreprotección, dependencia excesiva o asfixia emocional.

Es posible entonces afirmar que tanto los placeres como las gratificaciones pueden caer en el exceso, en el abuso, y pueden llevar a conductas adictivas, o sea a situaciones en las que se llega a depender casi totalmente de determinado objeto, persona o actividad. Obviamente, las consecuencias no son las mismas si se es adicto a la música o al alcohol.

Las decisiones que se tomen para alcanzar el placer o la gratificación darán cuenta de la forma en que cada ser humano es capaz de dirigir su vida; y la adolescencia es un momento muy importante en la vida de una persona, pues es en esa etapa cuando se suelen tomar decisiones que podrán incidir en el futuro.

Algunas personas, como el Mahatma Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta, por ejemplo, sacrificaron casi todos sus placeres en procura de lo que para ellos era una enorme gratificación: obtener por medios pacíficos la independencia de sus compatriotas, o ayudar, cuidar y curar a miles de necesitados.

madre maría de calcuta

Seria imposible que todas las personas fuesen así. Pero es posible asumir las condiciones y habilidades que cada uno tiene y, a partir de ellas, tratar de protagonizar una historia interesante, al modo y en la medida que esté al alcance de cada uno. Porque también hay pequeños heroísmos que hacen posible que la historia de la humanidad siga adelante.

También hay personas que, en el otro extremo, sacrifican las gratificaciones por los placeres. Viven “al día”, “todo bien” o “todo mal”, cambian la trama creciente y progresiva de la gratificación por una simple acumulación de excitaciones, que para colmo siempre les resultan insuficientes y por ello requieren cada vez “más de lo mismo”, con lo que terminan obteniendo cada vez menos, y así, el abuso reiterado se vuelve cada vez más peligroso.

Es lo que pasa, por ejemplo, con el alcohol: algunos creen que les dará ánimos para ciertas cosas y, por ello, beben en exceso, lo que los hace perder la voluntad, la conciencia de sus actos y la salud.

Fuente Consultada: AS Adolescencia y Salud Polimodal – Educación Secundaria Superior – Gagliardi-Martiñá-Míguez

Lugares Sagrados y de Culto Grandes Monumentos de Piedra Antiguos

LUGARES SAGRADOS Y DE CULTO DEL MUNDO ANTIGUO – MONUMENTOS HISTÓRICOS –

A LA HORA DE causar impresión entre los propios súbditos, los enemigos potenciales o simplemente las generaciones futuras, los pueblos han recurrido de manera insistente a lo largo de los siglos a la creación de estatuas y otros monumentos de enormes dimensiones, muchos de los cuales han generado incluso todo tipo de leyendas acerca de su supuesto origen divino o mágico. No cabe duda de que el tamaño ha dado siempre excelentes resultados siempre que ha ido asociado con el más poderoso de todos los símbolos, el propio rostro o cuerpo humano.

Cualquier busto o escultura de cuerpo entero de unas dimensiones superiores a lo normal es portadora de un mensaje tan sugerente como espectacular en quien la contempla. En ese sentido, las célebres efigies esculpidas de MountRushmore (Estados Unidos) se inscriben en la antiquísima tradición a la que pertenecen el buda gigante de Bamiyan(Afganistán), la gran esfinge de Guiza, y los Colosos de Memnón, en Egipto, o las cabezas gigantes de los olmecas, en México, esculturas todas ellas de gigantescas dimensiones a las que, con independencia de que representen una figura histórica o ficticia, les une un mismo sentimiento de poder y misterio.

La contundencia de la imagen descansa en gran parte en el hecho de que se pueda ver desde lejos, y en ello influyen tanto el tamaño como la ubicación. Los Colosos de Memnón, al igual que el buda de Bamiyan, constituyeron en su momento reafirmaciones del poder político o religioso visibles a gran distancia.

En muchos casos, el monumento se levanta en lo alto de una colina para así aumentar todavía más su visibilidad. Tal es el caso de La Turbie, situada en lo alto de una colina desde la que se tiene una espléndida vista del Mediterráneo, subrayando así ese inequívoco mensaje de poder del ejército romano y el mismo Augusto que subyace en este monumento conmemorativo.

Fila de estatuas de la isla de Pascua dispuestas sobre una plataforma ritual. Estas estatuas, que en su origen llevaban ojos engastados, ilustran a la perfección el poder evocador de la forma humana. Se cree que los habitantes de la isla las erigieron en memoria de sus antepasados.

Además de su estudiada visibilidad y sus enormes dimensiones, algunos de estos monumentos presentan un tercer rasgo característico no menos estudiado: son monolíticos. Con ello, se refuerza todavía más la impresión de poder sobrehumano ante la dificultad extrema de dar forma y mover un bloque de piedra o un objeto de metal de tamañas dimensiones. En este aspecto, el coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo, constituye un excelente ejemplo, pues no en vano su condición de maravilla radicaba precisamente en el reto técnico que representaba fundir a pie de obra las diferentes secciones de la estatua.

No menos intenso es el sentimiento de admiración que provocan aún hoy en día los grandes monumentos monolíticos de la antigüedad, como el Gran Menhir partido de la Bretaña, con un total de 280 toneladas de peso, o la imponente estela de Aksum, en Etiopía, que con sus cerca de 500 toneladas de peso es la más grande jamás construida. Monumentos ambos que sin embargo quedan empequeñecidos al lado del impresionante obelisco de granito que se ha conservado, inconcluso, en las canteras de Asuán, al sur de Egipto, que una vez erguido habría alcanzado el increíble peso de 1.150 toneladas. Así, se puede decir que, de igual modo que la estela de Aksum es el mayor monolito jamás erguido, el obelisco de Asuán es el mayor jamás concebido.

En cada uno de los casos, los artífices de dichos monumentos debían ser capaces no sólo de tallar el monolito de la cantera, sino también de transportarlo hasta el emplazamiento definitivo, cubriendo en ocasiones distancias más que notables, a veces incluso por barco. El tamaño de estos bloques de piedra llega a ser tan descomunal que los arqueólogos no acaban de entender cómo se pudieron erigir en su momento sin la ayuda de la tecnología moderna. No cabe duda de que también provocaron sensación entre las gentes que los vieron erigir, para quienes estos monumentos eran símbolos, nc exentos de cierto halo de misterio, del poder y el profundo conocimiento de sus artífices. A su manera, fueron vehículos de propaganda tan costosos como efectivos.

El poder de las imágenes colosales suele asociarse en muchas ocasiones con lo sagrado, y de hecho muchos de estos monumentos eran profesiones de fe a la par que de poder. Tal era el caso del buda de Bamiyan, el coloso de Rodas o la Gran Esfinge de Guiza, monumentos todos ellos con un claro trasfondo religioso.

Lo mismo ocurre con las estatuas de la isla de Pascua, representaciones de unos antepasados cuya intercesión era indispensable a la  hora de garantizar el bienestar de sus respectivos descendientes, así como con las célebres líneas de Nazca, en la región desértica del sur de Perú, que representan desde simples vías procesionales a pájaros, peces o monos, y que sin duda debían de tener algún tipo de significado para aquellos destinados a contemplarlas desde lejos, dioses o chamanes, en ningún caso simples mortales.

MUCHOS MONUMENTOS megalíticos son un misterio para el hombre moderno. Arqueólogos de todas las épocas intentaron determinar el objetivo con que se construían. Era una dura tarea mover piedras tan enormes, lo que hace pensar que el trabajo perseguía un fin significativo. Podía tratarse de moradas, templos, tumbas o incluso de enormes calendarios. Siguiendo el movimiento de los planetas, los hombres podían comprender el curso de las estaciones. Como los pueblos primitivos eran tan dependientes de las cosechas, las celebraban con rituales y ceremonias. Es muy probable, pues, que estos lugares fueran sagrados.

INTERPRETAR STONEHENGE
Muchos expertos consideran que el vasto monumento de piedra de Stonehenge era a la vez un observatorio y un templo. El motivo es la posición que ocupa una gran piedra, conocida como Talón de Piedra, de ó m de altura y 30 toneladas de peso. Cuando se levanta el sol del solsticio de verano (aproximadamente el 22 de junio), el día más largo del año, incide sobre el Talón de Piedra y proyecta una larga sombra que se desplaza lentamente hacia el centro del monumento. Esto sugiere que Stonehenge fue construido según pautas astronómicas y que tenía una finalidad religiosa.

DATACIÓN DE STONEHENGE
La leyenda cuenta que el mago Merlín trajo las piedras de Stonehenge desde Irlanda en los tiempos legendarios del Rey Arturo (h. s. V a.C.). Los expertos saben que el monumento es más antiguo. Fue construido en tres etapas y comenzado alrededor del 3100 a.C. Stonehenge, pues, es más antiguo que las pirámides de Egipto.

LAS DOS PRIMERAS ETAPAS La primera etapa fue la excavación de una especie de zanja circular. Unos miles de años después, durante la segunda etapa, se erigieron dos círculos concéntricos de piedra en medio del monumento principal. Allí habrían más de 80 gruesos bloques de una piedra volcánica llamada “piedra azul”. Se trata de una especie de diorita cristalina que, al parecer, procede de los montes Preseli (Gales), a 217 km de Stonehenge. Probablemente las casi cinco toneladas de piedra fueron traídas en embarcaciones.

TERCERA ETAPA
La tercera etapa de la construcción comenzó alrededor del 2000 a.C. Las piedras azules fueron reemplazadas por 80 enormes bloques centrales. Son las piedras aún visibles en nuestros días. Provienen de las colinas de Marlborough, y sin duda fueron mucho más difíciles de transportar que las piedras azules, ya que cada una de ellas pesa unas 50 toneladas y tuvieron que ser enteramente trasladadas por tierra. Muchas de ellas están dispuestas en anillo. Había cinco “trilitos”, formados por dos piedras verticales con una horizontal encima, situados en el interior del anillo. En la actualidad sólo quedan tres “trilitos”.

OTROS MONUMENTOS U OBRAS DE PIEDRA
Monumento a Caballo Loco. Custer, Da-kotadel Sur, EEUU.

Situado a 27 kilómetros del monte Rushmore. Se trata de un homenaje a los indios norteamericanos, tallado en el granito del monte Thunderhead. Este colosal proyecto, que una vez terminado será la estatua más grande del mundo, lo inició en 1947 el escultor Korczak Ziolkowski, que trabajó como ayudante de Gutzon Borglum en el monte Rushmore. El emplazamiento fue elegido en 1940 por el propio Ziolkowski y por el hijo del personaje homenajeado, el jefe Caballo Loco, que derrotó al general Custer en Little Big Horn en 1876, y fue asesinado al año siguiente por un soldado norteamericano, durante una tregua.La escultura representa a Caballo Loco montado en un poni, y cuando esté terminada medirá 170 metros de altura y 195 de longitud.

Gateway Arch, San Luis, Missouri, EE UU.
Este gigantesco arco catenario, construido en 1966 a orillas del río Mississippi, simboliza la situación de San Luis, como puerta de paso al Oeste. Se trata de un arco de doble pared de acero, diseñado por Eero Satinen y de 200 metros de altura. La pared exterior es de acero inoxidable, de 6 mm de grosor; la interior, de acero dulce, de casi 1 cm de grosor. El hueco entre ambas está relleno de hormigón por la parte inferior y de material celular por la superior. La sección transversal del arco es un triángulo equilátero hueco, en cuyo interior funcionan ascensores que conducen a una plataforma de observación instalada en lo alto.

Columna de San Jacinto, cerca de Houston, Texas, EEUU.
Esta columna de 173 metros es la más alta del mundo. Se construyó entre 1936 y 1939, a orillas del río San Jacinto, para conmemorar la batalla que tuvo lugar allí en 1836 entre los téjanos mandados por Sam Houston y las tropas mexicanas. La columna es de hormigón, revestido de mármol color crema. Su base es un cuadrado de 14 metros de lado, pero se va adelgazando hasta medir sólo 9 metros de lado en la plataforma de observación. En lo alto de la columna hay una gigantesca estrella que pesa casi 197 toneladas.

Muralla de Adriano, Cumbria y Northumberland, Inglaterra.
La principal defensa con que contaban los romanos establecidos en Gran Bretaña para resistir las invasiones de los belicosos pictos y escoceses del norte era la muralla construida entre 122 y 130 por orden del emperador Adriano, que va desde el estuario del Solway, al oeste, donde está hecha de tierra, hasta el del Tyne, en el este, donde es ya una estructura de piedra gris de hasta 4 metros de altura. A lo largo de sus 118 kilómetros de longitud había fuertes, castillos y atalayas, atendidos por unos 18.000 soldados.

Por el lado norte, la muralla estaba reforzada por un foso de 8 metros de altura y casi 3 de profundidad. Por el lado sur había un vallum, o zanja de fondo llano, de 6 metros de anchura, flanqueada por paredes de tierra de 3 metros de altura, que servía como carretera. Los romanos abandonaron la muralla en 383, cuando Roma fue atacada por los godos, pero aún se conserva una parte considerable, así como 17 fortificaciones, entre ellas el fuerte de Vercovium, cerca de Housesteads, que se mantiene en muy buenas condiciones.

Stonehenge, llanura de Salisbury, Wiltshire, Inglaterra.
La construcción de este monumento megalítico comenzó hacia el año 3500 a.C, antes que las pirámides de Egipto, y se prolongó durante unos 1.500 años. Probablemente, sirvió siempre como lugar de culto, para celebrar rituales religiosos de algún tipo, pero también es posible que se utilizara como observatorio astronómico.

La estructura definitiva, cuyas ruinas podemos contemplar hoy día, constaba de un círculo de monolitos de casi 5 metros de altura y hasta 26 toneladas de peso, conectados por un dintel continuo. Dentro de este círculo había otro formado por piedras de azurita de 4 toneladas de peso, traídas desde las montañas de Preseli, en Gales, a 320 kilómetros de distancia; y en el interior de este segundo círculo, 5 dólmenes dispuestos en forma de herradura y otra herradura de piedras azules. En el centro del conjunto se encontraba la «Piedra del Altar», de arenisca verde-azulada, procedente también de Gales. Los dólmenes están formados por dos piedras verticales y una tercera a modo de dintel sobre las dos primeras, encajadas mediante entrantes y salientes tallados con gran precisión.

Fuente Consultada:
Las Setentas Maravillas del Mundo Antiguo Chris Scarre
La Historia del Mundo DK Grupo Z
El Atlas de lo Extraordinario Construcciones Fabulosas Tomo II

La Montaña Sagrada de China TaiShan Montes Sagrados Taoismo

La Montaña Sagrada de China TaiShan

TAISHAN: MONTAÑA SAGRADA DE CHINA
La montaña sagrada de T’ai-shan se alza sobre la amplia llanura aluvial del río Amarillo, cuna de la civilización china. En los comienzos del Imperio chino, la montaña marcaba la frontera entre lo conocido y lo desconocido, entre el mundo de los impuestos, las obras públicas, el trabajo y la muerte, y el mundo bárbaro de Shantong, más al este.

En Shantong vivían magos que estudiaban los secretos de la vida eterna y que visitaban a los inmortales que habitaban las islas del mar oriental. Los antiguos pueblos han adoraban la naturaleza, honrando entre sus muchos dioses a ríos y montañas. T’ai-shan es lugar venerado desde aquellos tiempos. Según la tradición, el legendario emperador Shun celebraba en T’ai-shan los grandes sacrificios al Cielo y la Tierra dos mil años aC.

El primer emperador ch’in, que conquistó y unificó los estados guerreros, acudió a los oficios de T’ai-shan el año 219 aC. El emperador Wu Ti fue en peregrinación a la montaña, para prestar sus sacrificios, en 110 aC. Y a lo largo de los siglos, el patrocinio imperial continuó: un emperador sung del siglo XI concedió a T’ai-shan el título de Igual al Cielo, y en 1736 el emperador Chien Lung ofrendó una magnífica lápida de jade con poderes mágicos.

Pero T’ai-shan jamás se vio relacionada con la fe de la China oficial, las enseñanzas de Confucio; de hecho, constituye la más sagrada de las cinco montañas del taoísmo, de la fe del mago y el alquimista, del marginado y el rebelde.

Fundamentos de la doctrina taoísta
El taoísmo es, a la vez, la más austera y la más mundana de las religiones. En el siglo IV aC, las tierras de los pueblos han se veían sacudidas por continuas guerras. Según los primeros taoístas, la paz sólo podía alcanzarse si se renunciaba a las ambiciones materiales para entregarse a la observación y la comprensión de los mundos interior y exterior. El padre del taoísmo, Lao-tsé, describió la Vía (Tao) del siguiente modo: «Quienes saben, no hablan; quienes hablan, no saben.» La ética taoísta era individualista y democrática, basada en el retorno a comunidades pequeñas y autogobernadas de individuos libres, tal como los taoístas creían que habían existido en otros tiempos. Los enfrentamientos se consideraban consecuencia de la incapacidad de actuar en sintonía con la verdadera naturaleza de la realidad, el Tao.

El taoísmo insiste en el aspecto receptivo, pasivo y observador de la naturaleza humana. Para la filosofía china, éste es el yin o fuerza femenina. Los primeros taoístas rechazaban la distinción entre los conceptos de «superior» e «inferior» en los mundos humano y animal, prefiriendo observar y procurar la unidad y la armonía esenciales de todas las cosas. Como resultado de ello, se convirtieron en maestros en alquimia y adivinación. Con el paso del tiempo, el taoísmo se fue identificando paulatinamente con los cultos populares misteriosos y mágicos. Para muchos, el panteón taoísta se confundía con los dioses y los demonios asociados a la nueva doctrina budista.

Desde tiempos muy antiguos, los peregrinos suben los miles de escalones que llevan al Templo del Emperador de Jade, en la cima de T’ai-shan, la montaña más sagrada de China, venerada desde hace siglos por budistas y taoístas. Las numerosas deidades que habitan sus laderas rocosas controlan el destino del hombre. Los peregrinos inician la ascensión, que dura seis o siete horas, por la noche, y pasan por la Puerta Sur del Cielo de madrugada, con el propósito de contemplar un objetivo especial de su viaje: la espectacular salida del sol sobre las montañas
En la tierra natal de Confucio, la sagrada montaña taoísta de T’ai-shan se eleva a una altura de 1.524 m sobre la llanura del río Amarillo, en la provincia oriental de Shan-tong. Una vez tras otra, los rebeldes taoístas han bajado de las colinas de Shan-tong; al pie de T’ai-shan los bóxers mataron en 1899 a un misionero europeo, dando pie a un levantamiento que conmovió al mundo.

Una multitud de dioses
A medida que sube los 7.000 escalones de T’ai-shan —desde el pueblo de T’ai-an al Templo del Emperador de Jade, situado en la cima—, el visitante va encontrando templos, arboledas de cipreses y pinos, estanques y cascadas. En la década de 1930, un viajero occidental informó que en la época de la peregrinación anual, entre febrero y mayo, subían a T’ai-shan diez mil personas por día, y algunas de ellas efectuaban de rodillas el ascenso de seis horas.

Al pie de T’ai-shan se halla el Templo de la Cumbre, dedicado al dios de la montaña, con magníficas pinturas en la sala central que representan una procesión en su honor. Tras la introducción del budismo en el siglo IV, este dios resultó identificado con el Juez de los Muertos.

Los templos que se dejan a un lado durante el ascenso están dedicados a divinidades femeninas: la Emperatriz del Oeste, Wang Mu Chi, y la Diosa de la Estrella del Norte, Tai Mu. Tai Mu posee un tercer ojo, muchos brazos y un probable origen indio. Su palacio es la constelación de la Osa Mayor, que gira eternamente alrededor de la Estrella Polar. Otra prueba de las relaciones de este centro esencialmente taoísta con el budismo es la gran roca plana que tiene tallada la Sutra del diamante, que para los chinos es la más respetada de todas las escrituras budistas, y que enseña que todo es ilusión.

Según la leyenda, Lao-tsé fue el fundador del taoísmo y autor del texto sagrado Tao Té-king, cuya traducción seria Libro de la Vía y de la Virtud. No se sabe mucho de este maestro místico, que nació hacia el 604 aC y que, con el nombre de Li Po-yang fue bibliotecario de la corte de los Cheu.

 Contemporáneo de Confucio, enseñaba a actuar con el mínimo esfuerzo, siguiendo las tendencias de los hechos naturales sin luchar contra ellas. En el siglo V el taoísmo era ya una religión elaborada, y el budismo mahayana adoptó muchas de sus características.

En el último tramo de escaleras, el peregrino pasa por la Puerta Sur del Cielo, entrando en el templo dedicado a la Hija de la Montaña, Pi Hsia Yuan Chun, Diosa del Amanecer y primera señora de T’ai-shan. El templo más importante de la cima es el del Emperador de Jade, Yu Huang, ensalzado como divinidad suprema por el emperador Chen Tsung, de la dinastía sung, hace unos mil años. Desde entonces, el Emperador de Jade ha mantenido su posición privilegiada en el panteón taoísta y es Señor del Tiempo Presente.

Centro de energía vital
Desde la cima de T’ai-shan se disfruta de una vista espectacular: al norte, el curso del río Amarillo, y al sur, la provincia donde nació el gran filósofo Confucio, el año 551 aC. Junto con su discípulo Mencio, nacido también en la misma provincia. Confucio difundió la filosofía que habría de servir de guía al gobierno de China durante dos mil años. Quizá la ética del taoísmo no resultara muy útil en cuanto a temas de gobierno, pero se acostumbraba solicitar los servicios de expertos taoístas para dar cumplimiento a las obligaciones con los antepasados.

Con el fin de determinar la localización más favorable de una sepultura se necesitaba Feng-Shui, la «comprensión del viento y el agua», y los taoístas, que consideraban la Tierra como organismo vivo, lleno de energía vital, eran diestros en estas materias.

Los lugares sagrados del taoísmo fueron elegidos en su totalidad como centros de energía vital, y T’ai-shan, el más excepcional y misterioso de ellos, captó prácticamente todos los poderes para sí. Docenas de otros templos, donde se puede ofrecer oraciones para obtener fertilidad, suerte en los negocios, larga vida o el conocimiento del futuro, están situados en la ladera que conduce a T’ai-shan. Los dioses venerados en estos templos representan todas las religiones tradicionales chinas, incluida la más primitiva del Dios de la Montaña. Pero para el taoísmo esto no resulta extraño, sino natural. Ninguna respuesta simple a las interrogantes más profundas será la verdadera, porque la verdad debe ser hallada en la variedad de la naturaleza y la experiencia humanas.

Hoy, los dioses se han marchado de T’ai-shan. Hay pocos peregrinos. Y los turistas sólo acuden a admirar la gran escalinata, las puertas, los templos. las cuevas, los murales, el jade y el bronce, la madera, el agua y la piedra, así como los propios vientos volcados hacia las oscuras intenciones de los hombres.

En santuarios laterales de las laderas de T’ai-shan, algunos peregrinos siguen observando el antiguo ritual de quemar «dinero» especial de papel. Tradicionalmente, el festival de Qing Ming en primavera es la mejor época para estos sacrificios, destinados a aplacar o sobornar a los funcionarios que administran el más allá. Dada la perenne obsesión china por la burocracia, se considera prudente efectuar tales ofrendas para facilitarse el viaje final.