Derrota de la Confederación Argentina

Historia de los Caciques Tehuelches Casimiro Biguá

Casimiro Biguá:
Historia de Caciques Tehuelches

A mediados del siglo pasado la desolada Patagonia austral era un vasto páramo que sólo el tehuelche conocía a la perfección. Sin embargo, los escasos poblados blancos, encaramados a duras penas sobre la costa, no vivían pendientes de los ataques indígenas, como en otros puntos del país.

Por el contrario, las relaciones con los aborígenes solían ser extremadamente cordiales, a tal punto que algunos de sus jefes se convirtieron en verdaderos aliados de los cristianos. Es el caso de Casimiro Biguá, descripto con prolijidad por el viajero y explorador británico George Musters en su conocida obra Vida con los Patagones, publicada en Londres en 1871 y escrita luego de haber recorrido durante un año el país tehuelche.

casimiro bigua

Musters anotó que el cacique medía más de un metro ochenta de estatura y poseía la agilidad propia de un jovencito, aunque ya frisaba por entonces los sesenta años. Aún no había canas en su abundante melena, y en sus ojos brillaba la luz de una inteligencia inquieta que se manifestaba, por ejemplo, en su hablar colorido y pintoresco.

Era un hombre aseado que vestía a la usanza gaucha y lucía a veces chaqueta militar, quizá para destacar su condición de jefe. A pesar de que el gusto desmedido por la bebida ya era común entre sus hombres, Biguá no lo compartía; por lo contrario, durante las celebraciones procura ba mantenerse sobrio.

Hay, desde luego, muchas lagunas que impiden conocer los pormenores de su vida y las circunstancias que lo llevaron a con vertirse en jefe. Se sabe que cuando Casimiro era apenas un niño su padre pereció en el valle del río Senguerr, en el transcurso do una batalla muy cruenta contra los indios araucanos.

Su madre huyó luego hacia Carmen de Patagones, donde por ese tiempo residía, coa vertido en estanciero, el marino francés Francisco Fourmatin, que durante la guerra contra el Brasil había obtenido patente de corso otorgada por el gobierno argentino.

Refiere la tradición —más que la historia— que Casimiro pasó a ser propiedad de Fourmatin a cambio de un barril de ron; el ex corsario, cuyo segundo apellido era Bigois (Biguá, según la pronunciación francesa), bautizó al indiecito llamándolo Casimiro Biguá.

La esclavitud, sin embargo, no era el destino inevitable del joven tehuelche, que al cabo de algún tiempo huyó al desierto iniciando una trayectoria que lo convirtió en líder de una numerosa tribu. En la ciudad chilena de Punta Arenas obtuvo grado, sueldo y raciones de capitán, pero pronto abandonó el territorio transandino para no verse comprometido en un motín de presidiarios.

Tiempo después el comandante Luis Piedrabuena —que hacía viajes entre Punta Arenas y las islas Malvinas— proveyó a la tribu de Casimiro de víveres y otros elementos, lo que impulsó al cacique a levantar sus toldos cerca del actual puerto de Santa Cruz. La actitud de Piedrabuena no era antojadiza: en momentos en que la soberanía nacional en la Patagonia era seriamente cuestionada por Chile, el valiente marino consideró necesario ganar a Biguá para la causa argentina.

Por eso lo condujo en su nave hasta Buenos Aires, donde el jefe aborigen fue recibido por el presidente Mitre, que le extendió el despacho de teniente coronel con asiento en la bahía Gregorio. Desde entonces la bandera nacional flameó sobre los toldos de Casimiro, y la tribu comenzó a vigilar la frontera.

Uno de los caciques que respondía a la autoridad de Biguá era el célebre Orkeke, que también se singularizó por su lealtad al gobierno de Buenos Aires. Piedrabuena, Francisco Moreno, Carlos María Moyano, Ramón Lista y otros exploradores de la región dejaron abundantes testimonios de la solidaridad del jefe indígena, que los ayudó en varias  oportunidades.

Juan Andrés Cuello Freyre anota que Orkeke acaudillaba una tribu cuya área de dispersión se extendía desde el estrecho de Magallanes hasta el río Deseado, la que cambiaba periódicamente de residencia siguiendo a los animales que cazaban. Además, el cacique viajaba con frecuencia a Punta Arenas para vender pieles de guanaco, plumas de ñandú, mantas y btros productos; allá rechazó repetidamente las ofertas de los gobernadores de la provincia chilena de Magallanes, que intentaron ganarlo como aliado.

Su posición en ese sentido era tan firme que cuando Papón —sucesor de Casimiro Biguá— aceptó recibir raciones del gobierno chileno, se negó a reconocer su autoridad y continuó enar-bolando el pabellón argentino sobre sus toldos. A pesar de esas y otras actitudes, al promediar el año 1883 Orkeke fue hecho prisionero junto con su tribu, ya menguada, por orden del coronel Lorenzo Vintter, encargado de dirigir las últimas operaciones contra las tribus que aún vagaban libremente por el desierto.

Era una afrenta que Orkeke no merecía y que no tardó en ser reparada por orden del presidente Roca: cuando el cacique llegó a Buenos Aires fue puesto inmediatamente en libertad y homenajeado con banquetes, funciones de teatro y otros agasajos.

Por desgracia, no faltaba mucho para que lo sorprendiera el final: una terrible pulmonía lo atacó durante su estadía en la capital y ocasionó su muerte el 13 de septiembre de 1883 en una sala del Hospital Militar. Según relata La Nación del 14 de septiembre de 1883, el cacique, abatido, se preguntaba: “Si me muero, ¿qué dirá el gobierno?”. Las autoridades, en realidad, lamentaron su deceso. Orkeke era un buen argentino.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril

John P. Robertson en la Batalla de San Lorenzo con San Martín

Mister Robertson en Argentina
Su Experiencia Junto a San Martín

Como muchos subditos ingleses arribados después de la Revolución de Mayo, el joven John Parish Robertson recorría el país estableciendo vínculos comerciales, vendiendo mercaderías y satisfaciendo pedidos de su clientela dispersa por el país. Entonces—enero de 1813— viajaba con destino al Paraguay con varios encargos para las autoridades.

Al quiínto día de su partida de Buenos Aires, el inglés llegó a la posta de San Lorenzo, donde se enteró de que no podía proseguir viaje porque todos los caballos habían sido requisados y el enemigo español merodeaba por el río.

“Todo lo que pude convenir con el maestro de postas —anotó en su libro Letters on Paraguay— fue que si los marinos desembarcaban en la costa, yo tendría caballos para mí y mi sirviente estaría en libertad de emigrar al interior con su familia.”

combate de san lorenzo

Este convenio dio cierta tranquilidad al joven comerciante, que decidió dormir un poco procurando despreocuparse de los temores que lo embargaban.

Es que Robertson era uno de los ingleses que habían burlado el bloqueo decretado por la corona es pañola contra sus dominios insur gentes y sabía que si los español les le echaban mano no las pasa ría muy bien. Por eso dio un respingo cuando fue despertado por un  “tropel   de caballos,  ruido de sables y rudas voces de mando a inmediaciones de la posta”.

Su ca rruaje fue flanqueado por un par de soldados y uno de ellos desce rrajó  un  imperativo  “¿Quién está ahí?”, a lo que el inglés, dándose por  prisionero  de   los  españoles respondió:  “Un viajero”,  tratando de   disimular   su   acento   inglés “Apúrese y salga”, lo conminaron En eso estaba cuando se acercó una persona que dijo a los soldados:   “No   sean   groseros;   no   es enemigo”. Robertson sintió entonces que la tranquilidad le volvía al cuerpo.

Era   la  voz   del   teniente coronel José de San Martín.

Una vez presentados, Robertson supo por boca del jefe militar que “el Gobierno tenía noticias soguras de que los marinos españoles intentarían desembarcar esa mis ma mañana, para saquear el país circunvecino”. Por eso estaba San Martín allí, al frente de 150 granaderos a caballo que había traído desde  Buenos  Aires en  marchas nocturnas para no ser observado desde el río.

Después de las primeras palabras el inglés metió manos en los baúles y convidó a los presentes  con   un  vaso  de  vino; luego  solicitó   a  San  Martín   que le permitiera acompañarlo hasta el convento  cercano.  El jefe de Hos granaderos accedió, no sin antes darle varios  consejos:  “‘Recuerde solamente que no es su deber ni oficio pelear. Le daré un buen caballo y si ve que el día se pronuncia contra nosotros, aléjese lo más ligero posible. Usted sabe que los marineros no son de a caballo”.

Cuando llegaron, el 3 de febrero comenzaba a amanecer, y las brumas del Paraná se iban disipando lentamente. La calma que reinaba en los tres lados del convento visibles desde el río indicaba a los infantes de la marina española que el edificio había sido abandonado, pero en la parte posterior Has cosas eran muy distintas.

Por el portón que daba entrada, al amplio patio trasero   desfilaron   con   sigilo   los granaderos, divididos en dos escuadrones. Su  comandante subió luego a la torre del convento acompañado de dos o tres oficiales y del inglés y “con ayuda de un anteojo de noche y a través de una ventana   trasera  trató   de   darse cuenta de la fuerza y movimientos del   enemigo”.    Los   siete   barcos españoles estaban a la vista.

Al pie de  la barranca, aprestándose a subir, pudieron contarse unos trescientos veinte infantes que debían escalar un angosto sendero. Era evidente que no tenían la menor idea de que los acechaban, y se movían con la mayor despreocupación.  En las filas patriotas la tensión crecía con cada minuto que pasaba. Mientras los españoles trepaban la barranca, San Martín  y  sus  oficiales bajaron  a ponerse al frente de los escuadrones, ocultos tras las aüas del edificio.

Cuando todo estuvo listo, San Martín subió una vez más a la torre, regresó corriendo y alcanzó a decir: “Ahora, en dos minutos más estaremos   sobre   ellos,   sable   en mano”.   Sobrevino   entonces   una espera  impaciente,  pues  la tropa tenía orden de no disparar un solo tiro y el  enemigo se aproximaba con  banderas  desplegadas  mientras “sus tambores y pitos tocaban marcha    redoblada”.

Cuando    la tensión amenazaba hacer estallar el  pecho   de   los  granaderos,   se oyó bien clara !la orden esperada: “¡A  la  carga!”. Los escuadrones salieron como rayos de su escondite, flanquearon  al  enemigo  por ambas alas y comenzaron a aniquilarlo, en medio de un remolino de sables.

Completamente sorprendidos, los españoles atinaron a hacer una descarga de fusilería que Robertson   calificó  de   “desatinada” por lo poco exitosa. Todo lo demás fue derrota, estrago y espanto   entre   aquel   desdichado cuerpo”, escribió el inglés, y agregaba que “en un cuarto de hora el terreno estaba cubierto de muertos y heridos; según su testimonio de todos los que desembarcaron volvieron a sus barcos apenas cincuenta”.

Las bajas de los patriotas fueron  ocho,  y   míster   Robertson suplicó al vencedor que en obsequio de los heridos aceptara “mi vino y mis provisiones”.

Se dieron luego   un   abrazo  y  el   inglés   se alejó, impresionado aún por la excitante experiencia.

Historia de la Familia Posse en Tucumán

Historia de la Familia Posse en Tucumán

En la segunda mitad del siglo dieciocho llegó a Tucumán un nativo de La Coruña que había “cruzado el charco” hasta el Plata, junto con dos hermanos, y se había afincado en el noroeste. Seguramente Manuel Posse no se imaginaba por entonces que con el andar del tiempo se convertiría en patriarca de una familia que brilló durante varios decenios sobre el horizonte provincial.

Jose Posse en TUcumán

José Posse

Don Manuel se desempeñó como funcionario del Cabildo colonial, y su habilidad para el comercio le permitió amasar una de las mayores fortunas de Tucumán, a tal punto que —según la información volcada por Carlos Páez de la Torre en un artículo de divulgación histórica— sus negocios llegaron a abarcar los principales ramos de la economía local.

Al morir, quedó al frente del emporio su hijo Felipe, nacido en 1806, quien a su vez acrecentó considerablemente la fortuna familiar. Al igual que su padre, Felipe Posse también intervino en los asuntos públicos: participó en una conspiración contra el caudillo federal Alejandro Heredia, que al ser descubierta le habría costado la vida de no ser por la oportuna mediación de Juan Bautista Alberdi, Gracias  a  esto  pudo  seguir  actuando tanto en negocios como en política: contribuyó al erario en varias oportunidades en que el respaldo de los Posse fue decisivo, y en 1870 fundó el ingenio San Felipe.

Entre las personalidades des tacadas que frecuentaron su lujóse mansión —la primera pintada “al óleo” en la capital provincial— figuró Paul Groussac, que conoció muy de cerca a la familia y dejó escritas interesantes observado nes sobre algunos de sus miembros.   Con respecto a José Posse (nieto de don Manuel y sobrino de Felipe), Groussac no dudó en afirmar que era “una inteligencia de primer orden”, a la que atribuía escasa erudición pero sobrado talento literario.

Es que José Posse fue uno de los periodistas más polémicos de su época e intervino asiduamente en la política provincial. Amigo de Sarmiento y antirrosista acendrado, fue legislador de su provincia en tiempos de la Liga del Norte y tuvo que emigrar a Chile en 1841, de donde volvió tres años después, amparado por la tolerancia del gobernador federal Celedonio Gutiérrez.

Más adelante, cuando eran otros los aires que soplaban en la República, ejerció varios ministerios e interinatos como gobernador: inclusive llegó a ser titular del Poder Ejecutivo provincial entre 1864 y 1866. Dueño de una pluma en extremo cáustica, publicó decenas de artículos casi siempre polémicos en periódicos de Tucumán y de Buenos Aires y sostuvo infinidad de encontronazos verbales con sus adversarios.

Su espíritu inquieto y combativo no se ablandó con los años. Su forma de ser lo llevó a intervenir en episodios que ¡lustran sobradamente el carácter que gastaba. Anciano ya, con la vista casi anulada por una ceguera progresiva, quiso la mala suerte que sufriera una caída en plena calle.

Lo ayudó a reincorporarse alguien que luego lo guió hasta su domicilio; cuando don Pepe preguntó a quién debía agradecer la atención y se enteró de que se trataba de un viejo adversario político suyo, exclamó ante la sorpresa del comedido: “¡Qué desgracia, Señor! ¡Ser viejo, ciego y enfermo, caerse en la calle y que venga cualquier sinvergüenza a socorrerlo!”.

Otro de los miembros de la familia que se hizo famoso fue Wenceslao Posse. Decidido opositor de Rosas, participó en la revolución de los “Libres del Sur” y en la Liga del Norte, y —como su primo José— regresó a su provincia bajo el gobierno de Celedonio Gutiérrez. En 1845 instaló el ingenio Esperanza, que con el correr delt tiempo se convirtió en un riquísimo emporio y le sirvió para sustentar un enorme poderío político y social.

En 1866 sucedió en la gobernación a José Posse, y, aunque fue derrocado por una revolución, su influencia no disminuyó, puesto que su fabuloso patrimonio personal le permitió prestar auxilio financiero incluso al gobierno nacional. Su hermano Juan siguió el destino familiar —el azúcar— y en 1870 fundó el ingenio San Juan, a pocos kilómetros de la capital provincial.

Dieciséis años después llegó a ser gobernador de la provincia y hubo de afrontar la devastadora epidemia de cólera que azotó a Tucumán entre 1886 y 1887, ocasionando más de cinco mil víctimas. Fue derrocado por un alzamiento alentado por el gobierno nacional de Juárez Celman (el unicato), que por otra parte era apoyado por otro miembro de la familia: Benjamín, quien ejercía el periodismo en Buenos Aires y se trabó en tormentosas polémicas con varios personajes de la época. También entreverado en política anduvo Emigdio Posse, hermano de Juan y Wenceslao y fundador del ingenio La Reducción.

Distinta fue la trayectoria de otro Posse célebre: David, que si bien no soslayó las aguas de la política y de la actividad cañera, se destacó principalmente como médico, desarrollando una actividad rayana en el heroísmo cuando el cólera se abatió con toda su furia sobre Tucumán. En realidad, desde que aquel inmigrante español fundó la familia hasta la primera década del siglo actual no hubo en todo Tucumán quien igualara el predicamento y poderío económico de los Posse, durante decenios amos virtuales de la provincia.

Ese formidable poder, sin embargo, no les sirvió para recuperarse del tremendo golpe que en su momento significó la muerte de Wenceslao, Juan y Pepe. Con ellos se cerró una etapa de la vida tucumana.

La Independencia de la Banda Oriental Historia y Desarrollo

Resumen: Historia De La Independencia De La Banda Oriental

Ocupado desde 1816 por un ejército brasileño que había acudido para luchar contra José Gervasio de Artigas, lo que hoy es Uruguay quedó convertido en dependencia portuguesa en julio de 1821, cuando un grupo de diputados reunidos bajo la tutela de las armas imperiales decidió incomporar el territorio al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves.

En reacción a esa situación, en septiembre de 1823 varios orientales iniciaron un alzamiento que fue aplastado por las fuerzas de ocupación, y poco después se organizó la llamada Provincia Cisplatina. Sin embargo, la paz no sería duradera. En abril de 1852 un grupo de 33 orientales desembarcó en La Agraciada.

juramento de los 33 orientales

Luego de la batalla de Ayacucho, Lavalleja reunir una fuerza expedicionaria que se dirigiría a la Banda Oriental para liberarla del dominio brasileño. La empresa fue exitosa ya que el 19 de abril de 1825 los treinta y tres orientales estaban poniendo sus pies en la Playa de la Agraciada.

Bien pertrechados y con abundantes recursos suministrados por algunos estancieros bonaerenses, entre ellos Juan Manuel de Rosas, los insurrectos no tardaron en conseguir eí apoyo masivo de la población. Con excepción de Montevideo, Colonia y Mercedes —defendidas por la escuadra brasileña—, en pocas semanas los célebres Treinta y Tres recuperaron el control de la Banda Oriental y despertaron una oleada de entu siasmo en las  Provincias Unidas.

Como desde Santa Fe y Entre Ríos cruzaban constantemente partidas gauchas que se incorporaban a las fuerzas  de Lavalíeja,  el  gobierno brasileño, que ya antes había pro testado por la expedición de los Treinta y Tres,  elevó   una  nueva queja a las autoridades argentinas. Estas dispusieron entonces armar un Ejército de Observación, destinado sobre la ribera del río Uruguay.

Mientras se organizaba esa fuer za, el 25 de agosto de 1825 los patriotas   orientales   celebraron    un congreso en la localidad de La Florida y declararon nula su depen dencia del Brasil y proclamaron su decisión de permanecer unidos a las restantes provincias argentinas. Después de diversos trámites y vacilaciones,  el Congreso Constituyente   reunido   por   entonces   en Buenos Aires aceptó la incorpora ción de los diputados orientales y reconoció a la Banda Oriental co mo parte de las Provincias Unidad, acto que precipitó la declaración de guerra por parte del Brasil.

Bajo el mando supremo del ge-neral Carlos de Alvear y capitaneado por oficiales fogueados en las luchas de la Independencia —Paz, Lavalle, Pacheco, Brandsen, Olavarría y otros—, el Ejército de Observación cruzó el río Uruguay y penetró en territorio oriental, donde obtuvo una serie de triunfos que culminaron con las resonan-tes victorias de Bacacay, Ituzaingó, Camacuá y Yerbal, libradas entre febrero y abril de 1827.

Entre tanto, al mando del almirante Guillermo Brown, las fuerzas navales argentinas —netamente inferiores en número y potencia de fuego— también infligieron graves reveses a los brasileños derrotándolos en repetidas oportunidades.

Pero mientras los sucesos bélicos se desarrollaban favorablemente, la trama de la lucha diplomática se complicaba. Inglaterra, interesada en asegurar la libre navegación del río de la Plata para extender su comercio, no veía con buenos ojos la posibilidad de que el estuario quedara bajo el dominio de una sola nación y comenzó a vigilar atentamente el desarrollo del conflicto. Movilizando sus influencias en el Brasil y la Argentina, la diplomacia británica planteó la conveniencia de hacer de la Banda Oriental un Estado independiente.

En septiembre de 1826 llegó a Buenos Aires el alto diplomático inglés lord Ponsonby, que en un arranque de sinceridad confesó al argentino  José María Roxas y Patrón: “La Europa no consentirá jamás que sólo dos Estados, el Brasil y la Argentina, sean dueños exclusivos de las costas orientales de la América del Sur desde más allá del Ecuador hasta el Cabo de Hornos”.

Resultado de las sugerencias y presiones británicas fue la misión del cónsul argentino Manuel José García, quien el 24 de mayo de 1827 firmó con represenr tantes brasileños un tratado preliminar por el cual la República Argentina renunciaba a todo derecho sobre la “Provincia Cisplatina”, se disponía a indemnizar al Brasil por los daños ocasionados por la guerra de corso y pedía a Inglaterra “la garantía de la libre navegación del Plata” por quince años: todo lo ganado en los campos de batalla se perdía en la mesa de negociaciones.

La indignación que el acuerdo suscitó en Buenos Aires precipitó la caída del primer presidente argentino, Bernardino Rivadavia, y su definitivo ocaso político. Tras un breve interinato a cargo de Vicente López, asumió el poder Manuel Dorrego, en carácter de gobernador de Buenos Aires. El Congreso Constituyente le confió la dirección de las relaciones exteriores.

La pesada herencia jaqueó permanentemente a Dorrego, sometido a presiones de todo tipo por parte de los ingleses y los intereses ligados a éstos. Su renuencia a aceptar un arreglo que separase la Banda Oriental del resto del país disgustó sobremanera a Ponsonby.

El 20 de agosto de 1828 Dorrego comunicó al encargado de negocios argentino en Londres que había decidido “resistir la idea de la independencia de la Banda Oriental”. Su intención era proponer una autonomía temporaria, un período de ensayo sujeto a una decisión posterior que adoptarían los orientales, pero no pudo llevarla a cabo. Cercado políticamente, hubo de ceder, y el 27 de agosto se firmó una convención preliminar de paz que establecía en su punto primero la renuncia del Brasil y de las Provincias Unidas a la Banda Oriental.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril

Historia de la Caricatura Política Argentina Humor Político

Historia de la Caricatura Política Argentina
El Humor Político

América cuenta con una sólida tradición en el arte de la caricatura, en la que nuestro país se destaca por el valor y el valer de sus publicaciones. Y si bien no siempre pudieron éstas sortear las contingencias de las borrascas políticas, sus hombres persistieron en la acción de fundar, uno tras otro, periódicos, diarios y revistas, como si hubieran pensado con Francés: “Caminantes de ideal somos; de peregrinos de belleza es nuestra misión humana”.

A comienzos del siglo XIX, durante la Colonia, la gran aldea se conmovió por la inusitada noticia de que había sido visto un dibujo representando un burro que rebuznaba: “¡Viva el Rey!”. Ese diseño se le atribuye al franciscano Francisco de Paula Castañeda, escritor de combativa pluma y hombre de empresa.

Castañeda en 1815 inaugura en el Conventa de la Recolección — actualmente la Recoleta — dos cuartos como academia de dibujo, en donde enseña esa materia un platero de apellido Ibáñez.

Ya en el año 1779 don Manuel Belgrano había fundado la primera Academia de Dibujo, clausurada un año después por la Corte, que no aprobó su creación. Esa escuela funcionó en el local del Consulado de Buenos Aires, donde Belgrano era secretario, y la dirigía el tallista Juan Antonio Gaspar Hernández. Le suceden en el cargo Francisco y José Cañete. Coincidentemente funcionaron otras dos escuelas, atendidas por el italiano Angelo Campone y el español José Salas.

Durante la lucha por la independencia aparecieron un sinnúmero de croquis humorísticos, por los cuales los godos tomaron represalias con otros dibujos de la misma índole; en uno de ellos hacían figurar en primer plano un asno con cabeza de O’Higgins, montado por San Martín y arreando al pueblo chileno, representado por un rebaño de ovejas; en segundo plano, el director Pueyrredón entrega dinero a García de Tagle, quien lo recibe arrodillado  (1819).

Cinco años después —es decir, en 1824— se publicó otra caricatura, en donde el Libertador ostenta corona real y cuerpo de tigre.

Hipólito Bacle, oriundo de Ginebra, llega en 1828 e instala una prensa litográfica, en la que estampa una serie de dibujos que ridiculizan las costumbres ciudadanas de la época mostrando, entre otras, las exageradas proporciones de los peinetones femeninos y sus inconvenientes y molestias. A él le corresponde el haber fundado en Buenos Aires, en el año 1835. el primer periódico ilustrado: el Museo Americano.

Aun cuando en el período de Rosas se siguen publicando litografías con temas costumbristas, no se conoce nada más que una de intención política, y por cierto que muy liviana: el “Restaurador de las Leyes”, sobre brioso caballo, enlaza a un toro que representa la invasión anglo-francesa.

Una vez caído el gobierno de Rosas en Caseros, pasan once largos años hasta que aparece El Mosquito, dirigido por Enrique Meyer, de origen francés y excelente dibujante sobre piedra. Al promediar el año 1864 entra a colaborar y luego se asocia Enrique Stein, también francés y de relevantes condiciones y talento. Stein asume la dirección de El Mosquito en 1868 para dejarla en 1893.

En el ínterin ha llegado de España el recio y valiente caricaturista Eduardo Sojo, y con sus convicciones republicanas y sus inmensos deseos de trabajo funda, en 1884, Don Quijote, periódico de gran predicamento en la revolución de 1890. Don Quijote, al decir de algunos comentaristas de entonces, fue uno de los factores decisivos en el levantamiento organizado por la Unión Cívica contra el gobierno de Juárez Celman.

A tal respecto resulta sumamente oportuno transcribir la opinión del gran dibujante y caricaturista Ramón Columba. En su documentado libro Qué es la caricatura expresa: “La experiencia del año 90 debe ser aleccionadora para los argentinos.

En aquella época crítica para la economía del país, los hombres de gobierno cargaron con el sambenito que les imponía el lápiz mordaz de Don Quijote… Vino la revolución y cayeron algunos de ellos sin tener, después, ocasión de rehabilitarse, por lo cual quedaron para siempre marcados como “ladrones públicos”. La caricatura causó entonces daños irreparables, y los produce cada vez que estimula con la imagen cáustica el pérfido venticello de la calumnia que invoca El barbero de Sevilla…

Por otra parte, en los fundamentos del decreto municipal N° 3470, del 20 de agosto de 1958, por el que se crea el Museo Municipal de la Caricatura, se establece “que a través de la caricatura se expresa, con humorismo e ironía, el juicio popular de los hechos y de los personajes, cuyo conocimiento es útil para interpretar la significación de las distintas corrientes de opinión en cada momento histórico”, destacando “que los artistas que han cultivado este género se han hecho acreedores al respeto y homenaje de la población, no sólo por los méritos generales e intrínsecos de sus trabajos y por la sagacidad de sus interpretaciones, sino también porque su oficio no siempre puede ejercerse con libertad y provecho personal.. .”

Siguiendo con el periódico Don Quijote — que, como hemos visto, era de temer — debemos añadir que él constituyó la escuela de donde salieron los inolvidables maestros de una generación de dibujantes periodísticos difícil de superar. Don Quijote tuvo entre sus colaboradores a dos buenos e ingeniosos dibujantes litógrafos españoles: Manuel Mayol (igualmente conocido por “Heráclito”) y José María Cao (“Demócrito II”).

Intercalaremos aquí sin atenernos a su exacta ubicación cronológica, por carecerse de los datos precisos de fundación y clausura, el periódico político de tendencia “mitrista” La Presidencia, que si bien alcanzó amplia difusión en aquellos tiempos, no se tenían noticias de él en lo que va del siglo.

El Museo Histórico Nacional posee una cuidada colección de láminas recortadas, correspondientes a los años 1874, 75 y 76. Director de La Presidencia fue el habilísimo litógrafo, cuya firma consiste en un monograma caligráfico formado por las letras C.M., que correspondían a Carlos Monnet. En el número 69, en el frente y al costado del titular, se indica la oficina de avisos del periódico como sita en la calle Rivadavia 111; la venta del mismo se realizaba en las librerías “Medina”, de Victoria 264, y “Cañedo”, en el 231 de la misma arteria.

En el Museo Mitre es donde se encuentra la que quizá sea única colección casi completa y encuadernada, desde el año 1873 al 1877, en que al declararse el estado de sitio, se lo suprimió.

La extraordinaria calidad de los dibujos de La Presidencia envuelve la combativa crudeza puesta en la intención de la caricatura. Nicolás Avellaneda, Vélez Sársfield y Sarmiento eran centro permanente del ataque, al que no escapaban, por cierto, prelados y algunos personeros partidarios.

Pero si el advenimiento de la litografía constituyó un avance formidable para el desarrollo y la difusión de las ideas en el mundo, su uso periodístico decae ante los adelantos mecánicos introducidos en la impresión por sistemas tipográficos. Un exponente del nuevo progreso que alcanzan las artes gráficas es traído a nuestra capital para la edición de la revista Caras y Caretas, fundada a fines del siglo pasado.

En verdad, Caras y Caretas se había iniciado en Montevideo en 1890, dirigida por un sagaz humorista: Eustaquio Pellicer. Se decide su traslado a esta margen del Plata al desaparecer Don Quijote.

Se lanzan en la empresa el mismo Pellicer, con Manuel Mayol, ex colaborador de Don Quijote, y el argentino José S. Alvarez, que hizo famoso su seudónimo de “Fray Mocho“. José María Cao también integra el elenco inicial, y en 1898 aparecen dibujos suyos en Caras y Caretas y en su propia revista, El Cid Campeador.

Con el grupo de brillantes escritores y poetas ingresan, complementando la nómina del personal de la revista, los dibujantes Aurelio Giménez, nacido en el Uruguay; Cándido Villalobos y Francisco Redondo, españoles, y el exquisito bohemio Mario Zavattaro, de origen italiano. Quizás a Redondo le corresponda el título de ser el autor de la primera historieta cómica hecha y publicada en el país y, a Zavattaro, el de haber interpretado como ninguno a nuestro gaucho.

El descontento lleva a Cao, en 1912, a separarse de Caras y Caretas, circunstancia en que lo hacen varios dibujantes más. Estas deserciones hacen propicia una renovación de valores en esa revista y ofrecen posibilidades a nuevos dibujantes.

Ornan entonces las páginas de Caras y Caretas dibujos y caricaturas en colores de Juan Carlos Alonso, oriundo de El Ferrol (España), y de Julio Málaga Grenet, del Perú. Entre los más jóvenes están Ramón Columba y Juan Carlos Huergo, porteños, y Nicanor Alvarez Díaz, español de Oviedo, a quien todos admiran como “Alejandro Sirio”.

Completa este grupo Eduardo Alvarez, encomioso trabajador de singular personalidad; el boliviano Víctor Valdivia y Federico Ribas, que luego de triunfar en nuestro medio, lo hace en España, su país natal; Luis Macaya, del mismo origen, pero de Cataluña, y Ramón Caballé.

Recordemos revistas y diarios como Vida Moderna (1912) y El Diario, de la editorial Láinez, La Nota, Páginas de Columba (1922) y P. B. T., la revista para los niños de seis a ochenta años.

El diario Crítica crea un nuevo estile periodístico, movido y audaz, logrando con ello el favor público al renovar su interés con notas espectaculares sobre los hechos de actualidad. En 1917 colaboraron allí el incansable José María Cao, Pedro de Rojas y el popularísimo Diógenes Taborda, creador de las “Hípicas”, dibujos inspirados en la observación de costumbres profundamente populares, que le granjean el cariñoso mote de “Mono Taborda”. Juan Zorazábal, malogrado caricaturista paraguayo. Mirabelli, Güida, Guevara, Aracelli y Héctor Rodríguez (“Héctor”) completan los lápices de ese inquieto diario.

En Noticias — luego Noticias Gráficas —, diario de pequeño formato, se destacaron firmas ponderabfes como la de Alcides Gubellini, humanitario y delicado a la vez que incisivo humorista; Roberto Bernabé, de ágil, amplio y definido hacer; Bravo y Linaje, el de los muñecos tranquilos de sosegado ademán.

Eduardo Muñiz, Roberto Gómez (“Roberto”), Ramón Columba, el admirable e íntegro José Antonio Ghinso — el “Tristán” de la simple y valiente línea que hizo inconfundibles las páginas de La Vanguardia — determinaron estilos y jalonaron nuestro movimiento político.

Hemos hecho llegar esta reseña hasta 1938. Lo demás es todavía demasiado reciente como para permitir un análisis objetivo de valores.

Muchas son las publicaciones y más los caricaturistas que, aun sin ser tratados en este estudio, han sido tenidos presentes — Ultima Hora, El Telégrafo, entre las primeras; Pelele, Arancibia, etc., entre los segundos—, pero la limitada cantidad de cuartillas nos exige brevedad.

Dedicaremos, no obstante, un justiciero espacio para reconocer a nuestro cine de “monos” animados el intento de la sátira al caricaturizar la política y sus hombres, intento este debido a la colaboración técnica de Quirino Cristiani, que trabajó desinteresadamente sobre argumentos y bocetos de Taborda en la realización de los films “El apóstol” y “Peludópolis”, referidos a Hipólito Yrigoyen. Con Pelele y Columba, de igual manera, hizo en 1922 una película cómica titulada “La vuelta de Marcelo” Hoy no queda ni el recuerdo de tan ponderable esfuerzo.

Con el propósito de finalizar esta reseña, y como sencillo reconocimiento a la labor de la generación de caricaturistas políticos contemporáneos, repetimos, por auspiciosos, los fundamentos de la sentencia debida al juez en lo correccional, doctor Néstor E. Panelo, en la querella caratulada “Bellucci – Directores Revista Avivato”: “El gesto adusto, la susceptibilidad enfermiza y la aversión a la risa son típicos de épocas y mentalidades superadas. La risa no se da ni en los dictadores ni en los esclavos, y a mantenerla debemos contribuir todos con nuestra comprensión y tolerancia”.

Acepta luego el citado juez que no constituye “desacato” la caricatura, por cuanto los ciudadanos no pueden renunciar al derecho de criticar al gobierno y a los gobernantes cuando lo consideren conveniente dentro de lo que él establece como “zona de libertad, donde el individuo está protegido por la licitud de su acto” y es dueño, de hecho y por derecho, para expresar su crítica de manera y modo caricaturescos.

Esto constituye en nuestra nación la puerta a la libre y correcta práctica de una profesión en la que se sorprende lo grotesco; lo estúpido, lo ridículo, lo infame, lo absurdo… de las cosas y actos humanos, mostrándolos ya depurados por esa rara intuición de subconsciente sabiduría que regula la labor del dibujante caricaturista y que tiende a señalar valientemente y sin tapujos, los defectos y errores de los hombres.

EJEMPLOS DEL ANTIGUO HUMOR POLITICO ARGENTINO

caricatura politica humor

En esta portada de El Mosquito — periódico satírico fundado en 1862 por Meyer, a quien sucedieron en la dirección Mauvier y más tarde Stein — aparecen Domingo Faustino Sarmiento, entonces presidente de la república, y Dalmacio Vélez Sársfield. El presidente se disponía a viajar a Córdoba para inaugurar la Exposición Internacional que se realizaría allí y se le auguraba un recibimiento poco cordial.

—¡Quedémonos, Excelencia! Dicen los diarios que los cordobeses van a recibirnos con una silbatina y que nos hemos hecho muy impopulares. —¡Qué importa eso! ¿Acaso somos más populares aquí? Hágame el favor de decirme a qué rincón de la república debemos ir para encontrar la popularidad.
El Mosquito, N° 456, 8 de octubre de 1871. Dibujo de Stein.

lia oposición sistemática a todas las iniciativas de Sarmiento, aun a las mejores, alcanzó su más alta expresión en los días postreros de su presidencia, con motivo de la habilitación del Parque 3 de Febrero. Sarmiento quería convertir el tétrico lugar, que había sido residencia de Rosas, en un Bois de Boulogne o un Hyde Park, pero sus adversarios apelaron a todos los recursos para malograr sus planes. Para que la ley pudiera aprobarse en el Senado, por 12 votos a 11, fue necesaria la incorporación de Avellaneda.

El senador Quintana impugnó la iniciativa por inconstitucional. El senador Rawson denunció, con su autoridad de higienista, que la zona era insalubre. El tiempo se encargaría de demostrar que, por sobre la opinión del reputado especialista, la clarividencia del gran gobernante le hacía estar, una vez más, del lado de la razón. Triunfante el proyecto, Sarmiento en persona, como un capataz, dirigió las obras, que fueron inauguradas el 11 de noviembre de 1875.

LOS TRABAJOS DEL PARQUE 3 DE FEBRERO.
Sarmiento: — ¡Malditos mitristas!… No me dejan tranquilos ni en este refugio. ¡Por todas partes brotan de tierra para molestarme! La Presidencia, 23 de agosto de 1874. Dibujo de
Carlos Monnet.

Después del levantamiento militar de 1874 se implantó el estado de sitio. En esta caricatura aparecen, en los extremos de la barra que tiene la inscripción estado de sitio, las cabezas del presidente Nicolás Avellaneda y de su ministro de guerra y hombre fuerte del momento, Adolfo Alsina. La prensa, bajo la presión del estado de sitio, no puede actuar con libertad.
Una presión más larga podría indicar más bien debilidad que fuerza.
La Presidencia, 28 de abril de 1875. Dibujo de
Carlos Monnet.

caricatura de sarmiento

Sarmiento siempre se enorgulleció de su situación militar y de sus grados, y la oposición se sirvió de ello para zaherirlo. En esta litografía se lo representa en el arisco caballo de la gramática en trance de perder las riendas, los estribos y su descomunal bicornio. La alusión a la gramática era una burla a la personal grafía que Sarmiento, desde los días de su famosa polémica con Andrés Bello, usaba y aconsejaba. La fecha de publicación de la caricatura, 24 y 25 de mayo, demuestra la intención de promover las burlas populares contra el gran luchador apenas apareciera en los actos patrióticos vestido de militar. Sin embargo, Sarmiento fue un oficial, un jefe auténtico, como lo ha documentado el coronel Augusto G. Rodríguez en su libro Sarmiento militar.
Su generalato le fue otorgado en 1877. Aunque había sido propuesto por el presidente Avellaneda en los primeros días de su gobierno, rencores partidarios, dice Ricardo Rojas en el Profeta de la Pampa, demoraron largo tiempo el acuerdo. En la misma obra se narra una anécdota que cabe recordar. En abril de 1880 buena parte de la juventud porteña, entonces sumamente agitada por pasiones políticas, se prometió un espectáculo hilarante cuando anunciaron que el “General Sarmiento” entregaría la bandera al Regimiento 11 de línea, nada menos que en la Plaza de Mayo. Lo esperaron frente a la Catedral, para verlo venir con su disfraz, ni más ni menos que si se tratara del mismísimo Don Quijote de la Mancha vestido de todos sus arreos cuando al entrar en Barcelona la plebe se mofó de él en las calles. (…) Cuando los alegres espectadores viéronlo aparecer por la esquina de San Martín y Rivadavia quedaron sorprendidos porque “el General” venía vestido de sobrio uniforme y con porte de tal autoridad que no se atrevieron a sacar de sus bolsillos los pitos que habían llevado para una canallesca silbatina. Aristóbulo del Valle, que allí estaba, y otros simpatizantes del patricio prorrumpieron en aplausos, dejando así frustrada la mojiganga de los mozalbetes.

El 26 de julio de 1890 estalló el movimiento cívico militar que se conoce como “la revolución del 90”. Era su jefe político Leandro N. Alem, dirigente de la Unión Cívica, constituida poco antes en una reunión en el Frontón Buenos Aires, y al que acompañaban hombres como Aristóbulo Del Valle. Los rebeldes, que habían instalado su cuartel general en el Parque de Artillería, debieron capitular después de tres días de lucha y diversas gestiones tendientes a lograr una fórmula de arreglo. Aunque militarmente vencidos, su acción provocó la caída del presidente Juárez Celman, cuya situación en el gobierno era ya insostenible. En este dibujo, con el que Don Quijote tributa un homenaje a la revolución, se ve al presidente renunciante, que huye lloroso con su favorito y candidato a sucederlo en la cabeza — el mono Cárcano — y grandes bolsas de dinero bajo cada brazo. A sus pies yace el general Lucio V. Mansilla, presidente de la Cámara de Diputados y fervoroso sostenedor  de  Juárez.

Roca y Mitre tratan de disuadir al doctor Roque Sáenz Peña de que presente su candidatura a presidente de la república. Las palabras que aquí se ponen en boca de Mitre habrían sido pronunciadas realmente por el general, y se dice -que le costaron no pocas burlas. Esa actitud ambigua que se le imputaba, así como también la de Roca, se satiriza haciéndole comer el plato Presidencia con la cuchara La Nación, al mismo tiempo que pronuncia su desdeñosa frase.
Don Bartolo — Hoy no pueden disputar la presidencia sino los pillos; los patriotas harían un sacrificio en aceptarla. El Mosquito, N? 1513, 7 de enero de 1892. Dibujo de Stein.

HUMOR REVISTA EL MOSQUITO

Los planes de Roca, Pellegrini y Mitre han tenido éxito. Anulada la candidatura de Roque Sáenz Peña, quedó expedito el camino del triunfo para la fórmula del acuerdo. Luis Sáenz Peña es presidente electo y se acerca la fecha de la asunción del mando, el 12 de octubre. Pero, como aun para quienes lo llevaron a la primera magistratura, la futura conducta del doctor Sáenz Peña es hasta cierto punto un enigma, esto los preocupa y los hace aguardar con impaciencia. El clavo que los herreros Roca y Mitre se disponen a martillar es Sáenz Peña; les sirve como yunque un acordeón que simboliza el acuerdo.
Ya se acerca el momento en que veamos qué clase de fierro es este clavo.
El Mosquito, 2 de octubre de 1892. Dibujo de
Stein.

RVISTA HUMOR EL MOSQUITO

El radicalismo, que acusaba al gobierno de Luis Sáenz Peña de haber sido elegido con fraude en las elecciones de 1892, consideraba una vez más la posibilidad revolucionaria. En esta caricatura, inspirada en tal situación, se ve a Roca —eminencia gris y celoso custodio del gobierno — alejándose del edificio en cuya fachada hay una inscripción que dice: Gobierno Nacional; por la ventana se ve al presidente Luis Sáenz Peña leyendo. El otro personaje es Alem, representado en actitud amenazante, símbolo del radicalismo a punto de sublevarse. En el umbral del edificio hay una bomba, en la que se lee una sola palabra: Insurrección. Se alude, sin duda, a un circunstancial alejamiento del General Roca, que facilitaba la acción insurreccional.

Cuando el gato se va los ratones tienen baile.
El Mosquito, 20 de noviembre de 1892. Dibujo de Stein.

REVISTA P.B.T. HUMOR

Los vencedores en la primera elección realizada con la Ley Sáenz Peña. De izquierda a derecha, en la fila de arriba, están: Luis J. Kocca (con cartera y gorra de guarda, porque era presidente de una compañía de tranvías) ; Fernando Saguier; Marcelo T. de Alvear (con ropa de entreeasa, con lo que se alude a su condición de rentista, ya que era un hombre sin ocupación; trabajó recién cuando se lo eligió presidente de la república) ; José Luis Cantilo (papel y pluma en mano, atributos del historiador y escritor) ; Ernesto H. Celesia; Luis M. Drago; Vicente C. Gallo; Estanislao S. Zeballos (impecable dandy) y Alfredo L. Palacios (con mandil y maza de herrero, propios de un representante obrero). En la fila de abajo están: Juan B. Justo; Delfor del Valle (blandiendo su instrumento profesional, el martillo de martiliero público) ; José Camilo Crotto (radical del Parque; ostenta boina blanca y gran escarapela) y Antonio Arraga (famoso médico de niños).
LOS VENCEDORES.
Fray Mocho, 10 de mayo de 1912. Dibujo de José M. Cao.

caricatura de hipolito irigoyen

Esta caricatura de Hipólito Yrigoyen data de 1922. Viste la chaquetilla de Rosas porque se lo acusaba de resolver personal y autoritariamente los asuntos de gobierno. Otro aspecto de la personalidad del caudillo radical fue motivo de una caricatura que alcanzó gran popularidad ; en ella se lo representaba con una vela en la cabeza con el título de El iluminado.
Crítica,  1922.  Dibujo de Diógenes Taborda.

Fuente Consultada:
La Caricatura Política Argentina-Antología-
Editorial Universitaria de Buenos Aires

Coronación de Francisco de Paula en Buenos Aires Un Español

PROYECTO DE CORONAR A UN ESPAÑOL EN LAS PROVINCIAS UNIDAS

Ante las intenciones del gobierno español, referentes al envío de una expedición armada a las Provincias Unidas del Río de la Plata, y con el  propósito fundamental de “asegurar cuanto antes la independencia de América”, el Director Posadas confia una misión diplomática a Manuel Belgrano y a Bernardino Rivadavia, con el proyecto de proponer al monarca español el establecimiento de una monarquía, representada por un príncipe de la familia reinante, para que gobernase el Río de la Plata “bajo las formas constitucionales que estableciesen las provincias”.

El 28 de diciembre de 1814, Belgrano y Rivadavia salieron de Buenos Aires a bordo de una fragata con destino a Río de Janeiro, donde arribaron a mediados de enero de 1815. Luego de una entrevista con el embajador inglés Lord Strangford, quien toma cierta distancia en este asunto internacional, los comisionados siguen rumbo a Europa.

manuel belgrano

Manuel Belgrano, abogado

Rivadavia

Bernardino Rivadavia

Este sometimiento se aceptaba a cambio de una total autonomía en materia administrativa, pues los cargos quedarían “en manos de los americanos”. La adopción de la monarquía constitucional sólo sería una concesión transitoria para obtener una paz ventajosa o ganar tiempo, si todo procedimiento de arreglo fracasara.

Rivadavia y Belgrano llegaron el 7 de mayo de 1815 al puerto de Falmouth y de allí pasaron a Londres, donde se pusieron al habla con Manuel da Serretas, quien se encontraba en la capital de Gran Bretaña desde mediados del año anterior.

La llegada de los comisionados a Londres se produjo en circunstancias difíciles, pues Napoleón había abandonado su forzoso destierro en la Isla de Elba y el 20 de marzo penetraba triunfalmente en París, lo que originó nuevas luchas europeas.

No tuvieron Rivadavia y Belgrano buen éxito en sus gestiones ante el gobierno de Londres y aceptaron un plan propuesto por Sarratea. Este había iniciado negociaciones con el ex rey de España Carlos IV —a la sazón exiliado en Roma— para crear en el Río de la Plata un reino constitucional que sería gobernado por el Infante Francisco de Paula, hijo menor del citado monarca. Intermediario en las conversaciones sería el conde de Cabarrús, aventurero francés con quien Sarratea había trabado amistad en Londres. El plan contaba con el apoyo de Napoleón en favor de Carlos IV.

Aceptaron Rivadavia y Belgrano el plan de buena fe, pues dadas las circunstancias porque atravesaba Europa era prácticamente imposible pretender que los países de ese continente reconocieran la independencia del Río de la Plata bajo el sistema republicano. Sólo sería bien aceptada una monarquía independiente basada en el  principio de la legitimidad.

A fines de julio, Cabarrús salió de Londres con instrucciones y documentos, entre éstos un proyecto de constitución —redactado por Belgrano— para aplicarlo en el futuro “Reino Unido de la Plata, Perú y Chile”. Cuando llegó a Italia ya se había producido la caída definitiva de Napoleón en Waterloo, lo que motivó el fracaso del plan. Carlos IV se negó a continuar las negociaciones, pues “su conciencia le mandaba no hacer nada que no fuera favorable al rey de España”.

Enterado Sarratea propuso en última instancia raptar al Infante y trasladarlo secretamente hasta el Río de la Plata, pero Rivadavia y Belgrano se opusieron terminantemente. Así concluyó este proyecto por establecer una monarquía en América. Belgrano regresó a Buenos Aires en noviembre de 1815, y Rivadavia quedó en Europa para intentar una negociación ante la Corte española.

Gestiones de Rivadavia en Madrid
A poco de alejarse Belgrano, Rivadavia dejó Inglaterra y marchó hacia París, ciudad a la que arribó a fines de noviembre de 1815. Debido a los cambios políticos ocurridos en Buenos Aires —Posadas ya había renunciado— sus poderes como comisionado no tenían respaldo legal, situación que provocó distanciamiento con Sarratea, quien argumentaba la validez de su acción diplomática.

En París, Rivadavia se entrevistó con Manuel Gandasegui, Director de la Compañía de Filipinas, quien —por encargo del gobierno español— le facilitó un documento con el cual podía dirigirse a Madrid sin temer por la seguridad de su persona.

El 21 de mayo de 1816, Rivadavia consiguió una entrevista con Pedro de Cevallos, ministro de Estado del gobierno español;1 aunque la conversación se desarrolló en términos cordiales, el segundo solicitó al diplomático porteño que presentara por escrito sus peticiones. Así lo hizo Rivadavia el día 28, aunque a partir de ese momento su situación se tornó comprometida poique corsarios procedentes de Buenos Aires habían apresado embarcaciones españolas cerca de Cádiz y, además, naves también argentinas —a las órdenes de Brown— bloquearon el puerto del Callao.

El ministro Cevallos resolvió terminar con las negociaciones .el 21 de junio, argumentando sus dudas con respecto a los poderes que exhibía el comisionado y su carencia de instrucciones precisas. Le ordenó que se retirara de España “porque el decoro del Rey no permite que por más tiempo se prolongue la permanencia de usted en la península”.

Rivadavia partió nuevamente rumbo hacia París el 15 de julio. Al mes siguiente recibió un despacho del gobierno de Buenos Aires —a cuyo frente se encontraba Pueyrredón—, por el cual era nombrado Diputado de las Provincias Unidas ante las Cortes europeas.

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina de la Instituciones Políticas y Sociales José Cosmelli Ibañez – Troquel –

Ver: Misiones Diplomáticas en Europa

Oposición a la Primera Junta de Gobierno en el Virreinato

LA RESISTENCIA DEL INTERIOR DEL VIRREINATO A LA JUNTA DE 1810

La formación de la Primera Junta de Gobierno, el 25 de mayo de 1810, no significó solo la sustitución de nombres y de personas, sino un cambio de régimen. El orden colonial ya no existía, pero el nuevo gobierno tenía dos grandes problemas que resolver: la independencia y la organización del nuevo país. Para nacer conocer lo sucedido en Buenos Aires, las nuevas autoridades organizaron una expedición que no sólo daría cuenta de lo ocurrido sino que también garantizaría la elección de representantes que, en poco tiempo más, formarían parte de una reunión general de todo el virreinato en Buenos Aires.

La junta gubernativa dispuso extender y legitimar su autoridad, además de preservar la unidad territorial en todo el virreinato. Varias ciudades del interior aprobaron y reconocieron al nuevo gobierno, sin embargo Asunción, Córdoba y Montevideo no estuvieron de acuerdo, a pesar que el gobierno se presentó como heredero de la administración virreinal y leal a Fernando VII. Esta oposición significó la guerra, que se abrió en distintos frentes, pues era necesario subordinar no sólo a los funcionarios españoles sino también a algunos criollos, que desde tiempo atrás rivalizaban con Buenos Aires por la diversidad de intereses o el desigual desarrollo económico y social.

revolucion de mayo

PARTICIPACION DEL INTERIOR EN EL MOVIMIENTO
La resistencia a la Junta en el interior
La Revolución había triunfado en Buenos Aires, pero —de acuerdo con el Reglamento del día 25— debía legitimarse con la aprobación del resto del virreinato. El 26 de mayo el ex virrey comunicó su renuncia a los pueblos del interior y, al día siguiente, la Junta enviaba notas sobre su instalación y la próxima convocatoria de diputados provinciales a una asamblea a realizarse en Buenos Aires.

Si bien el cambio de gobierno se había producido en la Capital, el resto del territorio mantenía intacta su organización y estaba controlado por los gobernadores intendentes del sistema virreinal. La adhesión a la causa revolucionaria no fue inmediata, pues la junta no pudo revelar sus verdaderas intenciones —ocultas bajo el sometimiento a Fernando VII— y tampoco impedir que los funcionarios españoles depuestos (oidores, regidores y el propio Cisneros) instaran a las autoridades del interior a desconocer a la Junta recién establecida. Se sumaron a estas dificultades la gran extensión territorial, la ineficacia de las comunicaciones, el aislamiento de los pueblos y su espíritu localista, receloso de las innovaciones.

Como la Revolución no hizo una clara y pública manifestación de su  programa de  gobierno y por razones políticas imperiosas debió invocar sometimiento al Rey Fernando VII, los pueblos del interior permanecieron durante un tiempo adictos al sistema político imperante con Cisneros. Los gobernadores, intendentes y cabildos  provinciales no habían sido previamente informados por los revolucionarios pondían en su mayoría al régimen anterior.

Fernando VII de españa

Era evidente que los enemigos de la Junta confiaban en los representantes del interior para volver al poder, pues ellos eran los que debían expedirse sobre la legalidad del nuevo gobierno. En el transcurso de toda la Semana de Mayo es visible el interés del virrey por convocar a esos diputados y así lo resolvieron los cabildantes el día 23, cuando en realidad la mayoría de los sufragios emitidos en el Cabildo abierto del día anterior no disponía esa convocatoria.

A través de la circular del 27 de mayo, la Junta decidió continuar con el pacífico desarrollo de los sucesos y optó por convocar esos diputados, los cuales debían incorporarse al gobierno para abrazar su causa e interiorizarse de los problemas.

Los principales centros donde se radicó la resistencia a la Junta patriota fueron:

a)    El Alto Perú. — Aunque comprendido dentro de los límites del virreinato del Río de la Plata fue siempre un organismo aparte, debido principalmente a su situación geográfica —distante de Buenos Aires— y a sus intereses comerciales. El Mariscal Nieto y el Intendente de Potosí, don Francisco de Paula Sanz, decidieron no obedecer a la Junta patriota.

b)    Córdoba. — Ubicada en el centro geográfico del territorio, con buenos recursos económicos, esta ciudad se constituyó en un foco reaccionario bajo el indudable prestigio de Liniers secundado por las autoridades españolas.

c)    La Asunción. — El gobernador intendente Bernardo Velazco —al frente de la provincia del Paraguay— si bien no hostilizó a los porteños dispuso no reconocer a la Junta de Buenos Aires.

d)   Montevideo. — Bajo las órdenes de Ello —que llegó con el titulo de virrey en 1811— la Banda Oriental se mostró desde un principio como enemiga de la Revolución.

El sentimiento de resistencia hacia Buenos Aires, que hemos íessñado, obedecía no sólo a causas de orden politico sino también económicas, pues era evidente que la capital del virreinato había sido beneficiada con el libre comercio y otras ventajas derivadas de su  situación geográfica.

A pesar de todos los obstáculos que debió vencer la Junta, a mediados del mes de setiembre de 1810 la habían reconocido las siguientes ciudades y pueblos: Santa Fe, Concepción, Gualeguay, Corrientes, Pueblos Misioneros (Santa Ana, Loreto, San Ignacio, Miní Corpus, Jesús, Trinidad e Itapuá), Córdoba, Mendoza, San Luis, San Juan, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y Cochabamba. A excepción de esta última ciudad, el Alto Perú permanecía hostil, al igual que el Paraguay y la Banda Oriental.

Los diputados del interior
El Reglamento del 25 de Mayo —impuesto por el Cabildo a la Junta— disponía efectuar una Asamblea en Buenos Aires con la participación de los diputados provinciales. Estos últimos arribarían a la capital para integrar un organismo separado de la ¡unta y “establecer la forma de gobierno que se considere más conveniente”.

No expresa lo mismo la circular emitida el 27 de mayo por la Junta. En ella, el nuevo gobierno comunicó a las autoridades del interior que debían elegir representantes, los cuales “han de irse Incorporando a esta Junta conforme y por el orden de su llegada” (a Buenos Aires). En este caso, los diputados debían participar directamente en el gobierno por cuanto serían vocales de la Junta misma.

Con respecto a la elección de los diputados provinciales, la Junta exigía la reunión de Cabildos abiertos pero de tipo revolucionario, tal como sucedió en Buenos Aires el 22 de mayo. Era evidente que, de no procederse en esa forma, sólo se permitiría el acceso a los miembros del partido español.

Mariano Moreno consideraba que los diputados provinciales debían dictar una Constitución y establecer un “gobierno sólido y permanente”; en consecuencia, se oponía —junto con sus partidarios— a que esos representantes se incorporaran a un gobierno provisional.

Tal fue el pensamiento del secretario y así lo manifestó en varios artículos aparecidos en la Gazeta —desde el 1° de noviembre al 6 de diciembre—, refundidos posteriormente con el título: “Sobre las miras del Congreso que acaba de convocarse y constitución del Estado”.

Ver: Principios de la Revolución de Mayo

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel

11 de Septiembre de 1852 Causas de la Revolución Porteña

 Causas de la Revolución Porteña De Septiembre de 1852

En la madrugada del 11 de setiembre de 1852 se produjo un estallido revolucionario en la ciudad de Buenos Aires, cuyo objetivo era el restablecer el predominio político y económico de la provincia de Buenos Aires sobre el resto del país, luego de la Batalla de Caseros, donde Urquiza toma el control político del país y quiso imponer un nuevo gobierno para restablecer la paz y el orden, pero que no fue aceptado por los localistas porteños,  dirigidos por  Alsina.

General Urquiza

ANTECEDENTES Y CAUSAS: Desde el momento en que Urquiza hizo su entrada triunfal en Buenos Aires, los porteños observaron con desconfianza la línea política a seguir por el vencedor de Caseros.

Los unitarios expatriados habían regresado ai país con ánimo de imponer sus teorías de gobierno y guardaban rencor a Urquiza, quien había servido a las órdenes de Rosas. Tampoco apoyaban al vencedor los federales porteños, quienes lo acusaban de traidor a la causa.

De tal manera, la política de fusión que pretendía aplicar Urquiza para restablecer la paz y la confianza, no tardaría en fracasar.

La divisa punzó era un distintivo político y no un símbolo patriótico, sin embargo el general entrerriano —de acuerdo con sus ideas federales— decretó nuevamente su uso, pero el ministro Valentín Alsina lo declaró optativo. Entonces el primero publicó una violenta proclama contra sus opositores, en la que acusaba a “los salvajes unitarios”, de reclamar “la herencia de una revolución que no les pertenece”.

valentin alsina revolucion 1852

Valentín Alsina

Guiados por su espíritu localista, los porteños censuraron las atribuciones concedidas a Urquiza por el Protocolo de Palermo y más tarde, la ruptura fue definitiva cuando proclamó gobernador a López contra la candidatura de Alsina. El descontento aumentó al trascender las cláusulas del Acuerdo de San Nicolás que quitaban a Buenos Aires privilegios económicos, políticos y militares, heredados a través de los años.

En resumen, se decía que Urquiza sólo había reemplazado a Rosas para gobernar amparado por una Constitución sin tener en cuenta las exigencias de la oposición unitaria, minoría culta que bregaba nuevamente por imponer sus principios-en todo el país.

Los debates en la Legislatura
La Legislatura de Buenos Aires autorizó al gobernador López y Planes a concurrir a San Nicolás, pero no le dio atribuciones para que firmara por su cuenta ningún acuerdo. No había regresado el último cuando se conoció en Buenos Aires el texto del documento —publicado por el diario oficialista “El Progreso“— lo que provocó gran excitación. Los opositores juzgaban que López era un simple instrumento de Urquiza y que el acuerdo lesionaba intereses fundamentales para la provincia más importante del país, entre ellos, la igualdad de representación ante el futuro Congreso.

López reasumió el mando el 14 de junio y al día siguiente envió a la Legislatura un proyecto de ley, por el cual entraba en vigencia en todo el territorio de la Provincia de Buenos Aires el Acuerdo de San Nicolás. Los debates a que dio origen la aprobación o el rechazo del pedido se conocen en nuestra historia con el nombre de “jornadas de junio”.

El descontento fue atizado por la prensa opositora, representada por dos .grandes periódicos: “Los Debates” de Bartolomé Mitre y “El Nacional” de Vélez Sársfield.

Debido a estos sucesos, el gobernador López y Planes elevó la renuncia a la Legislatura el 23 de junio. Aceptada de inmediato, la Cámara nombró en su reemplazo a Guillermo Pinto, pero Urquiza —en uso de las facultades que le había otorgado el acuerdo— por medio de un golpe de Estado, declaró disuelta la Legislación de Buenos Aires y expulsó a los principales opositores.

El anciano López y Planes fue repuesto en el cargo de gobernador pero no tardó en renunciar, entonces Urquiza quedó por breve tiempo al frente de la provincia de Buenos Aires.

Revolución del 11 de setiembre
Mientras la República había quedado nuevamente dividida en dos facciones antagónicas, se efectuaban en todo el territorio las elecciones de diputados para el Congreso constituyente a reunirse en Santa Fe.

Urquiza, el Director Provisorio, tenía que marchar hacia aquella provincia y entonces delegó el mando de Buenos Aires en su ministro de Guerra, general José Miguel Galán. El 8 de setiembre se embarcó en dirección a Santa Fe, acompañado de numeroso séquito.

Alejado Urquiza, los opositores juzgaron llegado el momento oportuno para provocar el estallido de una revolución, cuyo objeto era restablecer el predominio político y económico de la provincia de Buenos Aires sobre el resto del país. El jefe civil del movimiento fue Valentín Alsina, quien contó con la adhesión de los generales José María Piran —designado jefe militar— y Juan Madariaga.

En la madrugada del 11 de setiembre de 1852 se produjo el estallido revolucionario y el general Galán —gobernador delegado— nada pudo hacer para impedirlo. La Legislatura volvió a reunirse y su presidente el general Guillermo Pinto fue elegido gobernador interino de la provincia de Buenos Aires.

Enterado de los sucesos, Urquiza decidió en principio sofocar el levantamiento por medio de las armas, pero luego juzgo prudente negociar.

La Legislatura de Buenos Aires retiró los diputados ante el Congreso de Santa Fe y no reconoció a Urquiza en el mando de las relaciones exteriores.

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 José Cosmelli Ibañez
Instituciones Políticas y Sociales desde 1810
Editorial TROQUEL

Independencia de Venezuela y Países de Nueva Granada

RESUMEN HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA Y NUEVA GRANADA

ANTECEDENTES: A comienzos de 1810, la situación militar y política de la península ibérica se tornó sombría.Napoleón encomendó apurar las operaciones en el sur de España, y el 31 de enero de ese año se apoderó de Sevilla, para cuatro días más tarde poner sitio a Cádiz.

Estos rápidos y efectivos movimientos hicieron que la Junta Central se disolviera y el poder lo asumiera una Regencia con discutidas facultades, que fue cuestionada desde su mismo origen. España se hallaba, sin duda, en una situación extremadamente angustiosa, tanto en lo militar como en lo político, y todo hacía prever un fracaso inmediato, con la definitiva subordinación a Napoleón.

La llegada de estas noticias a América tuvo honda repercusión. Las provincias americanas debían recurrir, pues, a sus propios arbitrios para organizarse políticamente, por lo menos mientras subsistiera tal estado de cosas. La oportunidad era brillante para los patricios, es decir, los criollos, a quienes las circunstancias brindaban la ocasión de constituir juntas locales para salvar en ultramar los derechos del legítimo soberano.

Caracas dio el ejemplo cuando un cabildo extraordinario asumió la autoridad gubernativa de la Capitanía general venezolana, bajo juramento de fidelidad a Fernando VII (19 de abril). Situaciones similares se produjeron en Cartagena (14 de junio) y Santa Fe de Bogotá (20 de julio); en México, el cura de Dolores, Miguel Hidalgo, encabezó la rebelión contra el mal gobierno colonial, con vivas al rey (16 de septiembre), dos días antes de que el Cabildo de Santiago de Chile eligiera también una Junta Gubernativa en nombre de Fernando VII Así, en el término de cinco meses, la América española, con excepción del virreinato peruano y de la Nueva España, quedó en manos de dirigentes criollos.

VENEZUELA: LA CAPITANÍA GENERAL DE VENEZUELA
La Capitanía General de Venezuela estaba gobernada por el capitán general Vicente Emparán. Su capital era la ciudad de Caracas, en la provincia del mismo nombre.

Todo empezó el Jueves Santo del año 1810 (18 de abril) en Caracas, patria de Miranda y de Bolívar. A continuación de un motín, una «Junta suprema conservadora de los derechos de Fernando VII» se constituyó y depuso al gobernador español Emparán. El 27 de abril, la Junta lanzó un llamamiento a todos los cabildos sudamericanos para la formación de una confederación.

En agosto, la Junta tomó medidas radicales en lo concerniente al territorio de la Capitanía General de Caracas: a) supresión de las aduanas reales, b) del tributo de las Indias, c) de la importación de esclavos, d) proclamación de los Estados Unidos de Venezuela.

Los revolucionarlos enviaron Simón Bolívar como embajador a Londres, quien no logró conseguir el apoyo ni el compromiso inglés con la Independencia de Venezuela, pues España era, en ese momento, una aliada que Inglaterra debía conservar contra Napoleón.

Igualmente, en julio de 1811, un Congreso General formado por los representantes de las provincias rebeldes declaró la independencia de los Estados Unidos de Venezuela. Y en diciembre de ese mismo año se redactó una Constitución Federal.

simón bolivar

Simón Bolívar

Desde un principio, Bolívar se había puesto a disposición de la Junta, con su enorme fortuna. Tenía entonces 27 años. Hijo de un gran plantador de la costa, educado según el «Emilio», por un preceptor discípulo de Rousseau, había vivido y viajado por España, Europa y Estados Unidos, desde 1800 a 1807, año en que volvió a su país. Brillante, inteligente, ambicioso, sus viajes le habían formado. La Junta de Caracas le envió oficialmente a Inglaterra, donde volvió a encontrar a Miranda, el cual le afilió a la francmasonería.

Pero los revolucionarios no pudieron evitar las acciones contrarrevolucionarias, que no eran llevadas a cabo sólo por españoles. También se levantaron contra la Junta de Caracas algunos sectores criollos urbanos, que preveían dificultades en sus negocios mercantiles y un sector de los habitantes de la campaña, los llaneros, para los cuales el comienzo de la revolución sólo había significado mayores dificultades económicas.

Entre ambos grupos, el revolucionarlo y el contrarrevolucionario, estalló una sangrienta guerra que duró alrededor de catorce años, hasta 1823.

Miranda y Bolívar volvieron a Caracas en 1811, siendo proclamada la independencia de Venezuela el 5 de julio. Fue ésta la primera República Venezolana que, en diciembre del mismo año, se dio una constitución basada en el modelo de la constitución jeffersoniana de los Estados Unidos.

Bajo la influencia de las órdenes religiosas, que denunciaban al gobierno de Caracas del 26 de marzo de 1812 fue utilizado por si clero para impresionar al pueblo: ¡era un castigo del cielo! El ejército de 5.000 hombres de que disponía Miranda, nombrado dictador de Venezuela, no pudo hacer frente al ejército leal mandado por un oficial de la marina española, llamado Monteverde.

El 30 de julio de 1812, Miranda capituló y trató de huir en un navio inglés. Bajo la acusación de traición y de inteligencia con Inglaterra, Bolívar se apoderó de Miranda y lo entregó a los españoles: el «precursor» murió miserablemente en la cárcel de Cádiz, en 1816. (imagen de abajo)

El General Francisco de Miranda muere, después de una larga agonía, en la madrugada del 14 de julio de 1816, en los calabozos del fuerte.

Bolívar consigue llegar a Cartagena, en Nueva Granada, desgarrada por tres juntas rivales, formó un pequeño ejército y liberó la ciudad sitiada por las fuerzas leales a España en febrero de 1813 . Bajo su influencia, las facciones se reconcilian provisionalmente.

El Virreinato de Nueva Granada comprendía los actuales países de Ecuador, Colombia y Panamá. Su capital era Bogotá, pero fue en Quito donde se estableció, en 1809, una Junta de gobierno, que fue rápidamente reprimida por el ejército enviado desde la capital y desde el virreinato del Perú.

En mayo de 1813, Bolívar partirá a la reconquista de Venezuela, lanzando  la famosa proclama de la llanura de Trujillo, entra en Caracas el 6 de agosto, libera la ciudad mediante una victoria sobre Monteverde, y el ayuntamiento le confirió el título de «libertador de Venezuela». Se creó entonces la Segunda República Venezolana.

Habiendo ganado para su causa a los «llaneros» de las llanuras interiores del Orinoco, vaqueros mestizos e indios que explotaban los inmensos rebaños de ganado semi-salvaje, propiedad de los grandes «estancieros», los leales obtuvieron un triunfo decisivo. Extraordinarios jinetes, agrupados bajo las órdenes de José Tomás Boves y profundamente hostiles a la aristocracia criolla de costa (quienes eran grande terratenientes que se beneficiaban del monopolio español) , destrozaron y saquearon las plantaciones costeras.

Bajo su presión, Bolívar hubo de volver, una vez más, a Nueva Granada, donde un Congreso le confió la misión de someter a la Confederación el estado de Cundinamarca, alentado por Nariño. Bolívar entró en Bogotá en diciembre de 1814, pero le fue imposible restablecer el orden.

El Sueño de Simón Bolivar , “La Gran Colombia”

En mayo de 1815, tuvo que embarcar hacia Jamaica inglesa, donde logra con la ayuda británica, un pequeño ejército y  una flota, equipada, en su mayor parte, por material inglés. Desembarca en Venezuela, en enero de 1817. Habiendo establecido un campo fortificado en la isla de Angostura, en la desembocadura del Orinoco, trata de liberar el valle del río. La empresa estaba casi totalmente terminada en enero de 1818. Gracias a su nuevo jefe, Páez, conseguía el apoyo de una parte de los «llaneros».

A finales de junio y principios de julio de 1819, Bolívar, a la cabeza de 2.500 hombres, atraviesa los Andes, penetra en Colombia por el valle del Magdalena , devolviendo las esperanzas a los patriotas,  que habían  sido  duramente  afectados por la represión. En este momento, se crean los Estados Unidos de Colombia; la constitución se votó en diciembre de 1819. Bolívar fue nombrado presidente y dictador militar.

CONGRESO DE LA ANGOSTURA: A fines de 1819 se reunió un Congreso constituyente en la ciudad de Angostura. Ese congreso estableció las primeras instituciones que rigieron a la naciente república. Se proponía crear un Estado federal donde cada una de las regiones parcialmente liberadas -por entonces Nueva Granada y Venezuela-estaría gobernada por un vicepresidente que tendría a su cargo las tareas administrativas. El poder ejecutivo se completaba con la figura del presidente de la república, cargo conferido a Bolívar, que tendría como tarea más urgente continuar con la guerra de la independencia.

El congreso de Angostura sancionó la división de poderes, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios de los nobles. No obstante, las dificultades y los temores planteados por la necesidad de elegir a las autoridades a través del voto, característica de los gobiernos republicanos, llevaron a que los integrantes del congreso propusieran la formación de un Senado hereditario en lugar de electivo.

La búsqueda de estabilidad y el temor al enfrentamiento constante de los numerosos grupos dirigentes estuvo presente en esta fórmula donde Bolívar intentaba conjugar lo antiguo del régimen español con lo nuevo del orden revolucionario.

La revolución liberal de 1820 llevada a cabo en España también tuvo su repercusión en Venezuela. Los españoles presentaron un frente dividido entre los que querían entablar negociaciones con los criollos americanos y los que querían continuar la guerra. Esa situación benefició a los revolucionarios. En 1821 Bolívar aseguró la victoria revolucionaria en Venezuela, entrando en la ciudad de Caracas; por su parte Sucre, lugarteniente de Bolívar, liberó a Quito del dominio español, que, con Venezuela y Colombia, forma la Gran Colombia, bajo la dirección del «Libertador».

Fue en este momento, en la célebre entrevista de Guayaquil, a finales de julio de 1822, cuando se produjo el encuentro entre San Martín y Bolívar. Fiel a la línea de conducta que siempre había seguido, San Martín, para evitar rivalidades que habrían sido fatales a la causa nacional, desapareció voluntariamente. Dejó América, se exilió en Europa, y murió, desconocido, en Boulogne (Francia), en 1850.

Después de la partida de San Martín, las tropas españolas, refugiadas en las montañas, se recuperaron y ocuparon Lima. Sucre las aniquiló definitivamente en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, última batalla de la independencia hispanoamericana contra el imperio español.

En 1825, liberó la región de Charcas, que tomó el nombre de Bolivia. La última guarnición española, el Callao (el puerto de Lima), se entregó en enero de  1826. En esta fecha, la América española era independendiente,a excepción de Cuba y Puerto Rico, en la Antillas.

Para la organización política de larepública, se reunió un nuevo congreso reunido en la ciudad de Cúcuta donde se confirmó las bases institucionales establecidas en Angostura y promulgó una nueva Constitución, en la que se acentuaba el centralismo. Se fundó la República de la Gran Colombia, integrada por Venezuela, Nueva Granada y Quito, que se consideraría como un único territorio dividido en departamentos a cargo de funcionarios designados directamente desde Bogotá.

La centralización en la administración del Estado tenía como objetivo modernizar la sociedad sobre la base de la abolición de la esclavitud y la puesta en práctica de la libertad de comercio. Esas medidas despertaron la resistencia de los grupos favorecidos por la dominación hispánica: los propietarios de esclavos de las haciendas costeras y los grandes mercaderes y artesanos ligados al monopolio español.

EL FRACASO DEL SUEÑO DE SIMÓN BOLIVAR: Para concretar su sueño, Bolívar consideraba que había llegado el momento de concretar un proyecto de federación hispanoamericana basada en acuerdos que nuclearan al conjunto de los países independientes en torno de la República de la Gran Colombia. En ese sentido, en 1824 había enviado una circular a todos los gobiernos independientes, por la que los invitaba a mandar delegados para reunir un congreso en la ciudad de Panamá. También fueron invitados los Estados Unidos, Inglaterra y Holanda para que mandaran delegados en calidad de observadores, es decir, sin voto.

El Congreso abrió sus sesiones el 22 de junio de 1826, en la ciudad de Panamá. El propósito central era formar un bloque de países latinoamericanos que sobre la base de acuerdos de orden político y económico estuviesen en condición de negociar conjuntamente frente a los países europeos y a los Estados Unidos.

La reacción de los países latinoamericanos fue dispar. Sólo estuvieron presentes los delegados de Colombia, el Perú, México y la recientemente proclamada República Centroamericana (integrada por los actuales países de Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Honduras y El Salvador). Ya fuera por la distancia que los separaba, por la desconfianza que inspiraba la pretensión de hegemonía de Bolívar o por los propios conflictos internos que debían resolver, el Brasil, Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata se mostraron poco interesados en incorporarse a la iniciativa bolivariana. La reunión finalizó en México, y se clausuró sin haber podido llegar a cumplir los propósitos convocantes del encuentro.

No sólo fracasó el congreso de Panamá que pretendía confederar las naciones independientes de Latinoamérica, sino que el cuidadoso montaje del sistema político basado en un centralismo republicano que tenía su cúspide en la figura de Bolívar se derrumbó.

En efecto: finalizada la guerra de la independencia, los intereses locales, las distintas fracciones militares, las enormes distancias que debían recorrerse para ejercer el control en la República de Colombia, fueron algunos de los factores que condujeron a su desintegración. De modo que entre 1829 y 1830 se proclamaron sucesivamente las repúblicas independientes de Venezuela, Ecuador y Nueva Granada.

1830: Muerte de Bolívar en el exilio en Santa Marta

Bolívar muere en 1830, desesperado por suponer haber «arado el mar». La admiración cuando joven de Bolívar por Napoleón animó sin duda su energía de general libertador, su audacia de federar pueblos y su tenacidad de querer fundar nuevos estados. Sin embargo, su sueño de una gran coalición hispanoamericana estable, pacífica y dotada de instituciones republicanas quedó inconclusa, a pesar suyo, pues es probable que no haya aquilatado la fuerza de inercia y los hábitos ancestrales de poblaciones que con bastante frecuencia sólo logró tocar débilmente.

Fuentes Consultadas:
Historia Universal ESPASA Siglo XXI Independencia de México
SOCIEDADES 8° Año Vicens Vives de M. González y M. Massone
Sociedad, Espacio y Cultura Kapelusz EGB 3° Ciclo Prislei-Tobio-Geli
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo II Editorial ATENEO

Trabajo de Colaboración Alumnos de 4° Año Normal – Escuela J.M.Estrada N°1017

La Independencia de México de España Causas Plan de Iguala

RESUMEN EMANCIPACIÓN DE MÉXICO COMO COLONIA ESPAÑOLA

En la actualidad, cada país de América tiene su Constitución y su gobierno independiente. Pero esto no siempre fue así. En 1800, América era gobernada desde España y Portugal. Los reyes nombraban funcionarios para que gobernaran en las colonias. La independencia fue un largo proceso que empezó cuando los pueblos americanos reclamaron la posibilidad de gobernarse por sí mismos.

Para lograr ese objetivo, se libraron batallas contra los partidarios de las monarquías europeas. A su vez, era necesario ponerse de acuerdo en las nuevas formas de organización. Una cosa era querer la independencia. Otra, poder ejercerla.

Las guerras de independencia de México costaron la vida a unas 600.000 personas, el diez por ciento de la población. La ruptura de los lazos con España permitió el ingreso de comerciantes ingleses y de Estados Unidos. lFue abolida la esclavitud y se suprimieron los tributos indígenas. Pero en su interior, la Iglesia, el ejército y los sectores propietarios conservaron sus privilegios y propiedades.

El Virreynato de Nueva España por su población —el 40% del conjunto de las Indias españolas—, por su importancia económica y por su extensión, constituía, en los albores del siglo XIX, el virreinato más poderoso.

ANTECEDENTES: LA SITUACIÓN EN MÉXICO COLONIAL

Después de las reformas del rey Carlos III de España (1759-1788), déspota ilustrado, las Indias Occidentales tienen, a finales del siglo XVIII, el aspecto de un imperio próspero. No ha habido otras mejor administradas que ellas, gracias a la introducción de novedosos sistemas administrativos que mejoraba los controles, disminuía la corrupción y agilizaba la burocracia.

Carlos III de España

Carlos III de España

Además, la renovación de la extracción de plata en México, el desarrollo de las plantaciones trabajadas por esclavos en las costas, una intensa ganadería en las llanuras del interior («gauchos» de la Pampa, «llaneros» del Orinoco), los cultivos y la recolección forestal (mate, quina, maderas preciosas) mantienen un activo comercio exterior.

Tan favorable incremento monopolio comercial y marítimo en provecho de la metrópoli, la acción de Carlos III contribuye a un renacimiento de intercambios entre España y sus colonias. Sin embargo, esta tendencia no sobrevivirá a la desaparición del rey reformador, y, después de 1790, el contrabando extranjero, inglés en primer lugar y norteamericano, ocupan un lugar preponderante en el comercio marítimo de las Indias.

Los criollos, que eran los hijos de españoles nacidos en tierra americana apenas representaban más que un 20% de la población total, estimada, hacia 1800, entre 15 y 16 millones (cerca de un 50% de aborígenes, 800.000 esclavos negros y una importante fracción mestiza) constituían el elemento socialmente dominante. Eran grandes terratenientes, con instrucción academica, que contaban con importantes partidas de esclavos, y se destacaban en los negocios. Esta clase social no soportaban verse excluídos de una parte del poder político y eliminados de la administración por 300.000 españoles de la metrópoli, funcionarios, soldados, miembros del clero regular o secular.

Conscientes de su poderío económico, orgullosos de ser americanos, están fascinados por el ejemplo con la independencia de las trece colonias inglesas del Norteamérica a partir de 1776.

Nutridos de la lectura de Montesquieu , de Rousseau, de los enciclopedistas franceses, del abate Reynal, los criollos radicales se afilian a las Logias Masónicas; que venían trabajando secretamente en busca de la enmancipación de las colonias españolas en América.

Así como los criollos gozaban de derechos políticos “recortados” frente a los peninsulares o españoles, los indígeneas y campesinos mas pobres muchas veces no podían obtener su parcela de tierra para el cultivo de subsistencia, porque los criollos eran dueños de grandes extensiones de tierras que imponían sus leyes y restringían el acceso a los campesinos mas pobres o a las comunidades de aborígenes.

México era la frontera española con los Estados Unidos y el Caribe, una región poblada y rica. La plata mexicana representaba el 67% de la producida en toda América. España obtenía de México los dos tercios de las rentas del imperio. Todo esto lo convertía en un punto estratégico para el poder español. La propiedad agraria se concentraba exclusivamente en manos de criollos poderosos; esto dejaba sin posesiones a los campesinos y las comunidades indígenas que dependían de conseguir trabajo en las haciendas. Entre 1720 y 1810 se produjeron varias crisis en el campo. El maíz, principal alimento de la población, escaseó por las sequías. El precio del maíz subió a 56 reales la bolsa, mientras el salario diario era de 2 reales. El hambre, la miseria y las enfermedades abatieron a la población campesina.

También los criollos como grandes terratenientes que se dedicaban a la cría de ganado o a la agricultura, tanbién poseían grandes silos para almacenar los granos y especular con el precio, para ofertarlos en los mejores momentos y que los favorecía económicamente, en cambio, los mas humildes (la gran mayoría de la población) se veían obligados vender sus cosechas en cualquier momento por que sus necesidades no podían esperar.

A partir de mediados del siglo XVIII se produjo en México un importante aumento demográfico. A principios del siglo XIX, la población se duplicó. Ese crecimiento generó una mayor demanda de cereales, por lo que las haciendas comenzaron a aumentar su producción agrícola, desplazando cada vez más a los productores indígenas de sus tierras.

Los indios estaban sometidos al pago de tributos especiales, y los negros, a la esclavitud. Al mismo tiempo, por encima de todos los grupos sociales se hallaba la propia Corona española. La población de México estaba dividida en dos sectores bien polarizados: los que tenían todo (españoles y criollos), y los que no tenían nada. En consecuencia, los problemas políticos de la independencia estuvieron atravesados por reivindicaciones de tipo social mucho más amplias.

EN BUSCA DE LA INDEPENDENCIA

Los primeros movimientos a favor de la independencia, liderados por los grupos criollos, desataron la lucha de los campesinos y mestizos pobres. Así, los criollos perdieron el control y la independencia se transformó en una revolución social, es decir, un movimiento violento de indígenas y campesinos enfrentados con criollos y españoles poderosos, en busca de un cambie radical en la sociedad.

Miguel Hidalgo y Castillo

Miguel Hidalgo y Castillo

En septiembre de 1810, el cura del pueblo de Dolores, Miguel Hidalgo y Castillo convocó a los indios y mestizos de su parroquia a combatir por la independencia y la igualdad en el llamado Grito de Dolores que se extendió a otras ciudades. El movimiento buscaba la abolición del tributo indígena y la esclavitud, y la devolución de las tierras a las comunidades indígenas. Después de duros enfrentamientos con los criollos y los españoles, Hidalgo fue hecho prisionero y ejecutado. Su recuerdo quedó asociado a la independencia y a la lucha de los campesinos e indígenas.

LOS SUCESOS REVOLUCIONARIOS: Estamos en 1810, en el momento de la gran llamarada secesionista que sacude el continente sudamericano. Paralelamente, en el viejo mundo, producto de las guerras de España contra Inglaterra, la Corona española presionó a la colonia con un aumento de la proporción de la riqueza mexicana que se destinaba a España aumentando los impuestos, disposición que fue rechazada por todos los sectores sociales de la época.

Se produce entonces un acontecimiento extraordinario: las masas indias se ponen en movimiento. Una desesperada oposición a la rápida expansión de los grandes dominios en detrimento de las tierras colectivas de los pueblos, es su motivo más profundo. La primera sublevación se produce en la provincia de Guanajuato, al norte.

Está dirigida por el criollo Miguel Hidalgo y Costilla, un sacerdote que exigió una serie de medidas que incluían la supresión de los tributos indígenas, la distribución de tierras para los campesinos (que implicaba quitársela a sus nuevos dueños), y la libertad de los esclavos. Así, pudo reunir entre sus seguidores a indios, mestizos y mulatos. Sin embargo, no pudo atraer muchos criollos.

Condenado por la Iglesia, propietaria de tierras, y abandonado por los criollos propietarios, Hidalgo fue derrotado y ejecutado en mayo de 1811. Derrotado, Hidalgo es hecho prisionero el 17 de enero, y fusilado en el siguiente mes de julio. Tres meses después, en octubre de 1811, se produce una nueva sublevación, esta vez en el sur, donde la población india es más densa, bajo la dirección de un cura mestizo, llamado Morelos.

Morelo tenía un discurso más religioso y moderado. Apoyaba el pago del diezmo a la Iglesia y el respeto a la propiedad. Además, decía que la revolución la hacía “por la religión y la patria”, bajo la figura de la Virgen de Guadalupe.

Los insurrectos dominan el país durante dos años, y, en abril de 1813, se apoderan del puerto de Acapulco, en el Pacífico. En septiembre de 1813, Morelos convoca una Junta en Chilpancingo. Se proclama la independencia, se forma un gobierno insurrecto y se redactan las bases de un programa: abolición de la esclavitud, reforma fiscal, igualdad ante la ley.

Morelo tras obtener algunas victorias militares, Morelos convocó a un Congreso, que en 1813
proclamó la independencia de México.

Sin embargo, bajo el impulso de Iturbide, oficial mexicano de origen vasco, se organiza el ejército leal. En el otoño de 1814, Iturbide recibe un refuerzo de 8.000 hombres de España. Mal equipadas, las milicias campesinas de Morelos son vencidas. El propio Morelos es hecho prisionero, y fusilado el 22 de diciembre de 1815. No obstante, algunos de sus partidarios continuaron peleando en las montañas.

En la frontera meridional de Nueva España, la Capitanía General de Guatemala había entrado en efervescencia, a partir de 1812. Todo vuelve al orden en 1814, con la noticia de restauración de Fernando VII en España.

Después de algunos años en 1820, la situación cambia cuando en la misma España los liberales tomaron el poder. Los liberales españoles anunciaron medidas similares a las propuestas por el cura Morelos en tierra mexicana y se declararon dispuestos a buscar un arreglo con las revoluciones hispanoamericanas. Ese acuerdo consistiría en otorgar el poder local a los revolucionarios a cambio de que estos reconocieran la soberanía española en América.

Esa situación incidió para que los sectores más influyentes de México intentaran nuevas estrategias. El bloque conservador, integrado por los estratos más poderosos de españoles, criollos y de la iglesia, apoyó a Agustín Iturbide, un oficial criollo de las tropas reales que había combatido contra Morelos, y decidieron realizar un acuerdo con los revolucionarios al mando de Vicente Guerrero. Los conservadores creían que de esta manera se ponían a salvo de las medidas propiciadas por los liberales que tenían el poder en España. En tanto, los revolucionarios mexicanos pensaron que podrían salir de su aislamiento y acceder al poder. De este modo, el 24 de febrero de 1821 se acordó el Plan de Iguala, llamado también trigarante porque se proponía garantizar: la independencia, la igualdad entre españoles y criollos y la unidad en la fe católica.

Desde el punto de vista ideológico, los países del continente repartirán sus tendencias políticas entre dos opciones: la conservadora y la liberal. La primera, formada por propietarios de latifundios, miembros de la alta jerarquía eclesiástica y militar y la burguesía tradicional, defenderá el principio de la autoridad y el orden, las libertades controladas y el sufragio censitario. Los partidos liberales, por su parte, integran a profesionales, intelectuales, comerciantes, pequeños hacendados y funcionarios; son partidarios de las libertades individuales, el sufragio universal, la democracia y el estado laico. En este último punto estriban los antagonismos más exacerbados de todo el período, hasta el punto de que los intereses entre conservadores y
eclesiásticos llegan a identificarse plenamente.

Otro nombre de este acuerdo es el de Plan de las Tres Garantías, programa político propuesto por el general Agustín de Iturbide proclamando la independencia de México. Iturbide, que, de oficial realista a las órdenes de los virreyes acababa de convertirse en dirigente de los mexicanos descontentos con el régimen liberal español que había obligado a Fernando VII a acatar la Constitución de 1812, al ser nombrado comandante general, se reunió con Vicente Guerrero, jefe de los guerrilleros del Sur, en la población de Iguala, para concertar el ecuerdo.

Proclamaba tres principios básicos:
1) La independencia de México, que sería gobernado por un príncipe español designado por Fernando VII;
2) El mantenimiento de la religión católica como la única del país y
3) La igualdad de derechos entre todos los habitantes de México (criollos y peninsulares).

Entre 1833 y 1855 México atravesó una de las etapas más convulsivas de su historia contemporánea. Insurrecciones, cuartelazos y gobiernos se sucedieron y protagonizaron una de las más importantes crisis que vivió la república tras su independencia.

El país se hallaba dividido entre conservadores y liberales, al tiempo que una débil situación económica, causada por el descenso de la producción agraria y minera, el hundimiento del comercio exterior e interior y la acentuada disminución de la clase media, favorecieron las revueltas sociales.

El descontento general llegó a un punto tal que, en menos de un año en el gobierno, Iturbide abandonó su sueño imperial en 1823 y abdicó el trono en favor de un ascendente y aún desconocido militar: el general Antonio López de Santa Ana. Pero el autoritarismo de este general, que había derrocado a Agustín de Iturbide , impulsó el malestar de los liberales hasta que aquél fue expulsado del país en 1855. (En 1853 Santa Ana asumió formalmente la dictadura con el título de Alteza Serenísima, reservándose el derecho de nombrar sucesor. )

General Antonio López de Santa Ana

Antonio López de Santa Ana

En cuanto a las relaciones externas, la guerra de Texas (1835-1836) no sólo privó a México de una buena parte de su territorio nacional, ratificado en el tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848), sino que fomentó el sentimiento de frustración entre la población. La política seguida por Santa Anna durante su último mandato (1853-1855) colmó la paciencia de los liberales, quienes, alegando los ataques que sufrían las libertades civiles y políticas, acabaron con su presidencia personalista.

Derrotado Santa Ana por el general Ignacio Comonfort en 1855, el gobierno de México cayó muy pronto en manos del grupo conservador, al que los liberales se opusieron con toda firmeza, acaudillados por el célebre Benito Juárez; la Guerra de los Tres Años (1858-1861) terminó con el triunfo rotundo de Juárez, quien ejercía el poder como presidente de la Corte Suprema.

La entrada triunfal de Juárez en México, el 11 de enero de 1861, no aseguró, sin embargo, la tranquilidad. Juárez suspendió el pago de la deuda extranjera con Francia, Inglaterra y España, lo cual determinó que las citadas potencias enviaran fuerzas militares a México; España e Inglaterra aceptaron las explicaciones de Juárez, pero no así Francia, a la que convenía fortalecerse en América confiando en el éxito que tendría su eventual alianza con los confederados de Estados Unidos, para asegurarse prioridades comerciales.

Luis Napoleón jugó hábilmente sus cartas diplomáticas, y logró que una comisión de notables propiciara la coronación en México de Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador de Austria, para lo que Francia prestaría el apoyo militar necesario. Las tropas francesas invadieron México, y Benito Juárez debió trasladar la capital a El Paso, desde donde continuó las operaciones.

Maximiliano llegó a México en 1864, y pese a sus buenas intenciones no supo formar un gobierno propio y fuerte, pues se atuvo exclusivamente a Napoleón, el cual, presionado por Estados Unidos y con graves problemas en Europa, le retiró su ayuda militar y financiera.

El imperio fue destruído por Juárez en Querétaro, el 15 de mayo de 1867. Así la experiencia imperial de Maximiliano tuvo fin con su fusilamiento y el de sus principales generales, Juárez restableció la capital en México, desde donde prosiguió su gobierno de tendencia liberal y popular, propiciando las reformas constitucionales necesarias para llevar adelante sus planes.

En 1871 fue elegido presidente por tercera vez, pero falleció al año siguiente. Precisamente en estas elecciones de 1871, se opuso a Juárez unos de los más importantes generales de su grupo, Porfirio Díaz; el triunfo de aquél, su muerte y las circunstancias que se sucedieron engendraron una nueva guerra civil, terminada con la batalla de Tecoac, en el año 1876.

Ver: Revolución Mexicana

PÉRDIDA DE TEXAS: Los colonos norteamericanos que se habían instalado en Texas con el auspicio del gobierno mexicano se resistieron a aceptar la política de los conservadores. En 1836 el gobierno envió tropas militares al mando de Santa Ana, que logró vencerlas en la batalla de El Álamo. Sin embargo, los norteamericanos se reorganizaron, vencieron a Santa Ana y declararon la independencia de Texas.

Mapa del Territorio Perdido Por México

Mapa del Territorio Perdido Por México

No obstante, el gobierno conservador mexicano no reconocería la independencia de Texas, a pesar de que un sector minoritario del mismo gobierno consideraba que era conveniente establecer en Texas un Estado independiente que fuera protegido por Inglaterra y de ese modo pudiera contener el avance expansivo de los Estados Unidos.

Finalmente, la confrontación entre mexicanos y norteamericanos con la intervención del gobierno de los Estados Unidos se desarrolló entre 1845 y 1848, con la activa participación del general Santa Ana, convocado esta vez por los liberales que se encontraban en el gobierno. Los mexicanos perdieron la guerra y debieron entregar a los Estados Unidos los territorios de Texas, Nuevo México y California, lo que significaba más de la mitad de su territorio.

CONSECUENCIAS DE LA LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA:

La minería resultó afectada por la lucha al ser abandonadas, inundadas y destruidas muchas minas, y sus trabajadores y especialistas dispersados. Los capitales se ahuyentaron y el atraso técnico que se produjo, en comparación con otros países, resultó altamente perjudicial.

El centro y sur del país, en donde la agricultura encontraba sus mejores campos, sufrieron con los movimientos de población, más los cultivos desarrollados en gran escala que las pequeñas siembras dedicadas a la producción de granos indispensables para el sustento popular.

El comercio mexicano resultó lesionado. México cesó de exportar sus productos a las Antillas y su puesto fue ocupado por los norteamericanos. En el país se sustituyó el ingreso de mercaderías a través de España por el comercio yanqui, que empezó a hacer suyos, junto con Gran Bretaña, los mercados hispanoamericanos.

En 1815 llegó el último galeón de Filipinas a Acapulco. La guerra de Independencia puso fin al cambio de plata mexicana por sedas, porcelanas, bronces y especias de Asia, y principalmente a la prosecución de relaciones políticas y culturales con los países asiáticos. El comercio interior se paralizó un tanto con la guerra, pero después se recobró, de acuerdo con las nuevas posibilidades.

La riqueza pública sufrió una merma de más de la mitad; así, los ingresos de la República fueron menores de diez millones de pesos, lo que provocó un estado deficitario que día a día se agravó, por lo que el estado tuvo que recurrir a préstamos forzosos impuestos a nacionales, extranjeros y al clero, así como a empréstitos exteriores. El capital español se fugó hacia los bancos europeos, pero algunos criollos aumentaron su fortuna con el comercio y la actividad industrial.

La guerra de Independencia provocó el aumento de la movilidad social. Un sentimiento vivo de justicia social, que cristalizó en la mente de notables patriotas, comenzando con Hidalgo y Morelos, se mantuvo firme y luchó con brío en contra de viejas ideas e instituciones para lograr transformar al país, esgrimiendo como armas principales la mejor distribución de la tierra y profundas reformas educativas.

Al quedar abolida la esclavitud, los negros esclavos adquirieron mejores posibilidades de vida. Las .clases bajas, si bien no resolvieron del todo sus problemas al malograrse algunos de los principios revolucionarios sí modificaron su situación. Al indígena se le comenzaron a aplicar las ideas individualistas del liberalismo a través de nuevas normas legales.

Las masas populares que militaron en las filas de la insurgencia se sin tieron un tanto defraudadas con los principios fundamentales del régimen político-social instaurado por el grupo criollo, principalmente a partir del plan de Iguala, mediante el cual las clases dirigentes, de clara formación europea, conservaron la hegemonía; y la idea de una mejor repartición de la riqueza, de un cambio de estructura, que a tantos había impulsado a sumarse al movimiento insurgente, quedó así latente entre los grupos más desheredados.
Fuente: HISTORIA UNIVERSAL Tomo 16 Editorial SALVAT El Impacto de la Revolución Francesa

PARA SABER MAS…
Sobre la Guerra Por Texas
: Luego del acuerdo con el gobierno mexicano las colonias angloamericanas se multiplicaron, y quince años más tarde la población de Texas, otrora harto escasa, se había incrementado con más de 20.000 colonos, que vivían organizados conforme a cánones para ellos tradicionales, pero violando las leyes mexicanas de colonización, que prohibían a los colonos establecerse en la costa y en la frontera, les exigían que fuesen católicos y que se sujetaran a las leyes mexicanas; exigencias que hasta 1830 no fueron urgidas por el gobierno.

Dicho gobierno mexicano, que había eximido a los colonos de todo impuesto aduanero por siete años, estableció en 1831 dos o tres aduanas para cobrarlos y algunos fortines militares. Esto y la prohibición de ulterior inmigración estadounidense a Texas irritó a los colonos, que instigados por Austin Moses (quien había hecho el acuerdo) se sublevaron.

La reposición de aduanas y fuertes, y, sobre todo, la implantación del sistema centralista en vez del federal en toda la república, en 1835, decidieron a los colonos a hacerse independientes. Y capitaneados por el general Sam Houston se enfrentaron durante un año a las tropas regulares de México; en 1836, Santa Anna se puso a la cabeza del ejército mexicano e invadió Texas para poner fin a la sedición. El 2 de marzo, los texanos declararon la independencia del país, y Houston se aprestó a dar la batalla decisiva.

Para ello necesitaba tiempo, y encomendó al coronel William Barret Travis que detuviera en todo lo posible a las fuerzas de Santa Anna. Travis se atrincheró en una antigua misión conocida por El Álamo, dispuesto a retardar las operaciones de Santa Anna; allí se le reunió el célebre explorador David Crocket, con trece de sus compañeros de Tennessee.

El total de la guarnición de El Álamo era de 188 hombres, para enfrentar a los 2.400 de Santa Anna. La defensa excedió toda previsión, ya que los texanos, sin excepción, resolvieron pelear hasta morir. Santa An-na copó, por cierto, la misión; pero la resistencia le representó la pérdida de setenta hombres, además de trescientos gravemente heridos.

El sacrificio de El Álamo dio a Houston el tiempo que necesitaba, y así pudo batir totalmente a Santa Anna en la batalla de San Jacinto (hoy Houston), el 21 de abril de 1836. Esta victoria permitió el establecimiento de la República de Texas, cuya breve vida de nueve años se desarrolló en la incertidumbre, por falta de posibilidades financieras y por la continua amenaza de México, que no cejaba en su afán de reconquista; a ello se sumaba, además, el incesante peligro representado por los indios.

De ahí que los dirigentes texanos, todos oriundos de hogares estadounidenses, acordaran finalmente acceder a requerimientos cada vez más intensos, y Texas acabara po: ser anexada a Estados Unidos, como 289 Estado de la Unión, el 29 de diciembre de 1845. Con ello, naturalmente, se precipitó la guerra entre México y Estados Unidos.

Fuentes Consultadas:
Historia Universal ESPASA Siglo XXI Independencia de México
SOCIEDADES 8° Año Vicens Vives de M. González y M. Massone
Sociedad, Espacio y Cultura Kapelusz EGB 3° Ciclo Prislei-Tobio-Geli
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo II Editorial ATENEO

Trabajo de Colaboración Alumnos de 4° Año Normal – Escuela J.M.Estrada N°1017

 

Independencia de Cuba de España Causas Etapas Resumen

LA INDEPENDENCIA CUBANA DE ESPAÑA

Los países americanos no surgieron inmediatamente después de sus luchas revolucionarias para alcanzar sus inpendencia; su formación llevó mucho tiempo y se dieron en diferentes momentos a lo largo de todo el continente. La organiuzación de los Estados nacionales llevó décadas, durante las cuales fueron frecuentes la inestabilidad de las instituciones y las guerras civiles. También las sociedades coloniales y sus economías se transformaron en esos años, se vincularon mejor con el comercio internacional y así de fue formando el mapa de las nuevas naciones.

Un imperio en retirada: En 1796, España entró en la llamada guerra europea, aliándose con Francia, en contra de Inglaterra. Fue una guerra que duró más de veinte años, en la que España, en un proceso gradual, perdió todo su imperio colonial en América: primero el dominio económico y comercial, después el control territorial. España ejercía el monopolio comercial en las colonias: estas no podían comprar ni vender productos a otros países o reinos.

Durante la guerra, los barcos británicos sitiaron España y bloquearon Cádiz, uno de los puertos más importantes del intercambio comercial con América. La corona no tuvo entonces otra salida que permitir a las colonias comerciar con los países neutrales, es decir, con los países que no estaban en guerra contra España. El aislamiento aceleró la crisis de poder español en América. Por ejemplo, entre 1797 y 1801, el comercio entre Cádiz y América disminuyó a la mitad. En cambio, se triplicaron las importaciones de productos de los países neutrales hacia América.

Pero la crisis colonial no era nueva. Desde tiempo atrás, en las colonias había crecido el descontento contra la corona española. El continente americano tenían cada vez más población y desarrollo económico.

Habían crecido las plantaciones, las pequeñas industrias artesanales y el intercambio comercial entre distintas regiones. A la vez, comenzaron a escucharse las ideas sobre la libertad para comerciar y las opiniones sobre los asuntos de gobierno.

CONCEPTO DE INDEPEDENCIA: Independencia significa autonomía. Una sociedad tiene autonomía cuando tiene libertad para gobernarse por sus propias leyes. La independencia política es la autonomía que tienen las sociedades que, por medio de un gobierno propio, pueden dictar leyes para regular sus intereses particulares.

Desde este punto de vista, las colonias españolas en América se acercaron a su independencia política cuando, a partir de 1810, en varias de ellas se organizaron gobiernos elegidos por miembros de cada sociedad colonial. Aunque se declararon leales al rey de España, los gobiernos criollos tomaron decisiones para proteger sus intereses particulares, opuestos a los de la metrópoli.

Después de varios años de guerras, sí se declararon independientes de los reyes de España y su metrópoli y se proclamaron naciones libres y soberanas, con autonomía para darse una organización política y económica propia y ser reconocidas como países independientes por los otros países del mundo.

Desde el siglo XVI, América española se había integrado a la economía-mundo europea como periferia, como productora de las materias primas requeridas por España y por otras potencias europeas. En las sociedades periféricas, la independencia política no significó una completa libertad para tomar decisiones. Para obtener recursos propios debían vender sus producciones. Y como periferias se veían obligadas a producir aquellos productos que demandaban los centros industriales.

Por esto, en el siglo XIX, los nuevos países americanos que se independizaron políticamente de España comenzaron a depender económicamente de Inglaterra, el nuevo centro industrial capitalista. Esta dependencia económica debilitó su independencia política.

INDEPENDENCIA DE CUBA DE ESPAÑA: En los primeros años del siglo XIX, Hispanoamérica mostraba síntomas del descontento colonial a través de diversos levantamientos sofocados por el poder real. Muchos de éstos objetaron el aumento de los impuestos y su cobro que se exigía rigurosamente. Estos movimientos en cadena eran el mejor anuncio de la lucha de independencia.

Los criollos estuvieron conscientes de la presión social que ejercían los indígenas, negros y mulatos, y se esforzaron en mantenerlos a distancia. Los prejuicios de raza crearon una situación ambivalente en este grupo social; estaban atrapados entre el gobierno imperial y las masas populares.

Concluido el proceso de emancipación hispanoamericana en la década de 1820, la presencia colonial española en América quedó reducida a dos islas del Caribe: Cuba y Puerto Rico. Ambas significaban para la metrópoli considerables ingresos. Sin embargo, un factor que inquietaba a España era la creciente influencia en la región de Estados Unidos, que en la segunda mitad del siglo XIX absorbía más del 40% de las exportaciones cubanas de azúcar, mientras que España sólo el 12%.

¿Cuáles fueron los motivos que impulsaron a Cuba para librar la guerra de la independencia?
Motivos económicos y políticos se conjugaron para desatar el proceso in-dependentista. Cuba basaba su economía fundamentalmente en el cultivo de la caña de azúcar. El problema principal de la economía azucarera era la utilización de mano de obra esclava. Como hemos visto, los ingleses se oponían a la trata de negros; como consecuencia, el comercio se realizaba por vías ilegales y esto hacía que subiera el precio de los esclavos.

Esa situación tenía una repercusión particular en Cuba, debido a que en 1865 el azúcar constituía el 75% de sus exportaciones. Por otra parte, España no consumía el conjunto del azúcar producido por la isla caribeña, que necesitaba vender una parte de su producción al mercado norteamericano. España regulaba los aranceles que debían pagarse para dejar salir el azúcar de la isla. De ese modo, los cubanos se veían doblemente perjudicados: por el encarecimiento de la mano de obra esclava y por los impuestos que debían pagar para exportar el azúcar.

Para tratar de buscar una salida a esa situación, representantes de Cuba y de las Cortes españolas comenzaron negociaciones: se propusieron discutir sobre la abolición de la esclavitud, la supresión o la rebaja de los aranceles aduaneros y la posibilidad de reconocer a Cuba el envío de diputados para que se integraran al gobierno político en Madrid. En abril de 1867 el gobierno español dio por terminadas las reuniones y todo quedó igual.

Este fracasó tuvo la virtud de unir todos los sectores cubanos, hasta entonces dispersos, dando inicio a la lucha por la independencia.

independencia de cuba

Esta guerra comenzó en 1895 y terminó en 1898, año en el que los Estados Unidos decidieron intervenir en el conflicto y derrotaron a las tropas españolas.

PRIMEROS REBELDES CUBANOS: La lucha por la independencia de Cuba, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes, comenzó en 1868, en unos momentos en los que España se enfrentaba a graves problemas internos, que culminaron con el derrocamiento de Isabel II. El enfrentamiento entre los patriotas y los realistas, que militarmente no alcanzó a definirse, culminó en febrero de 1878 con el acuerdo conocido como pacto del Zanjón, que puso fin a la llamada guerra délos Diez Años.

A pesar de la aparente calma que siguió al tratado, cada vez era mayor el número de cubanos que veía la necesidad de independizarse de España. En 1884, se habían derrumbado los precios del azúcar en el mercado mundial, en momentos en que las haciendas azucareras requerían de crecientes inversiones para modernizarse y suplir la mano de obra esclava. En 1891, las exportaciones cubanas a Estados Unidos ascendieron al 95%.

En este contexto, el 24 de febrero de 1895 se reinició la lucha, encabezada por Antonio Maceo, Máximo Gómez y José Martí, que en pocos meses lograron consolidar su dominio sobre la mitad oriental de la isla. Para doblegarlos, el gobierno español envió al general Valeriano Weyler, quien desató una campaña de terror contra los patriotas.

José Marti

José Julián Martí (1853-1895), político y escritor cubano, máximo símbolo de las aspiraciones cubanas de independencia y destacado representante de la literatura hispanoamericana.

Paralelamente, a medida que la guerra se prolongaba, crecía también la inquietud de los estadounidenses por la situación en la isla, debido al peligro que representaba para sus inversiones. En 1898, el ascenso de los liberales al poder en España facilitó la formación de un gobierno autónomo en La Habana, que los grupos rebeldes más radicales rechazaron por considerarlo insuficiente.

Tras el incidente del Maine voladura de un barco estadounidense en el puerto de La Habana, hecho del que siempre se responsabilizó a los propios norteamericanos-, Estados Unidos declaró la guerra a España.

El 1 de mayo, una flota estadounidense atacó Manila, en las Filipinas, destruyendo a la escuadra española y ocupando el puerto. En el frente cubano, la escuadra realista, al mando del almirante Cervera, fue bloqueada por la armada estadounidense en Santiago y, el 24 de junio, tropas de EE.UU. desembarcaron en las cercanías de esa ciudad. Cervera intentó una salida, pero su flota fue destruida en la acción, mientras que, el 16 de julio, las tropas estadounidenses ocuparon Santiago. Al mismo tiempo, Estados Unidos se hacía con el control de Puerto Rico.

¿Cómo se desarrolló la guerra de la independencia en Cuba?
La guerra por la independencia de Cuba pasó por varias etapas, abarcando los últimos treinta años del siglo XIX.
Entre 1868 y 1878 se libró la primera fase de la guerra de la independencia cubana. Uno de los problemas más graves consistió en la falta de unidad del movimiento revolucionario, a causa fundamentalmente de los intereses distintos que tenían respecto del tema de la esclavitud.

Muchos de los criollos no se atrevían a pronunciarse abiertamente por la abolición; sus vacilaciones llegaron a tal punto que no emanciparon a los negros que tomaron las armas en su apoyo, como lo habían hecho otros revolucionarios en el resto de Hispanoamérica.

En 1875 la mayoría de los independentistas firmaron un acuerdo de paz con España, por el que esta aceptaba reconocer una representación criolla en las Cortes españolas.

Sin embargo, la guerra siguió durante tres años más porque un sector al mando del general negro Antonio Maceo y del intelectual José Martí estaba dispuesto a rechazar todo acuerdo de paz que no reconociera la independencia de la isla y la abolición de la esclavitud. En 1878, los revolucionarios fueron derrotados y sus jefes debieron exiliarse. Finalizaba así la “Guerra de los Diez Años”, cuya consecuencia más positiva fue la abolición de la esclavitud en 1880.

Por otra parte, esta primera fase de la guerra concluyó sin que Cuba lograse la independencia, y tuvo graves repercusiones económicas. Buena parte de las plantaciones de caña de azúcar fueron destruidas. Esta destrucción coincidió con un período en el que la demanda de azúcar en el mercado mundial disminuyó porque norteamericanos y europeos se proveían mejor de sus propias cosechas, al mismo tiempo que los precios iniciaban una tendencia a la baja.

La suma de todas esas circunstancias influyó para que algunos propietarios de las plantaciones cubanas vendieran a precios muy baratos sus tierras. Fue precisamente en esa época cuando los norteamericanos empezaron a comprar esas plantaciones azucareras, atraídos por el hecho de ser Cuba el área productora de azúcar más cercana a los Estados Unidos.

Durante los años siguientes comenzaron a recomponerse los sectores independentistas. En 1887 se fundó en Nueva York el Partido Revolucionario Cubano. Este partido, bajo la dirección de José Martí, agrupó a todos los exiliados que habían participado en la Guerra de los Diez Años y seguían luchando desde el exilio por hacer de Cuba una nación independiente.

En su programa, el Partido Revolucionario Cubano afirmaba que, una vez conseguida la independencia, el Estado repartiría entre los campesinos las tierras que poseía y, al mismo tiempo, adoptaría todas las medidas necesarias para que la estructura agraria se diversificase, de modo que la economía no dependiera totalmente del mercado internacional del azúcar.

El período de preparación de la última fase de la lucha por la independencia duró desde 1887 hasta 1894. La insurrección armada contra el gobierno español estalló en febrero de 1895, con tropas al mando de los emigrados que en cuanto desembarcaban en la isla recibían el apoyo de amplios sectores de la población, descontentos con la constante política represora del poder español. Al poco tiempo de iniciado el desembarco independentista, José Martí fue muerto, y un poco después caería el general negro Antonio Maceo. Sin embargo, la lucha por la independencia continuó.

Mientras tanto, una Junta revolucionaria en el exterior, prosiguiendo el mandato de Martí, había activado la propaganda externa en los Estados Unidos, donde la opinión pública era favorable a la intervención en la guerra contra España.

Múltiples razones y argumentos se esgrimieron para fundamentar la decisión del gobierno norteamericano de actuar directamente en la guerra de la independencia cubana. Los Estados Unidos consideraron que si no intervenían en el conflicto corrían un doble riesgo: perder sus posiciones económicas en la isla y ver fracasar su propósito de consolidar la zona de salvaguarda política y militar que comprendía todo el Caribe y se extendía hasta Venezuela y Panamá. La conjunción de los intereses económicos y de los imperativos de seguridad movieron al gobierno norteamericano a no permanecer ajeno a cuanto ocurría en Cuba.

Así las cosas, el gobierno norteamericano envió al buque “Maine” con el argumento de proteger a los ciudadanos norteamericanos que tenían plantaciones y otros negocios en la isla. El hundimiento de la embarcación fue el pretexto para que los Estados Unidos declararan la guerra a España. El ejército norteamericano ocupó los centros de poder que todavía estaban en manos de los españoles y adquirió un pronto protagonismo que anticipaba el nuevo poder hegemónico que se instalaría en Cuba.

En las negociaciones de paz que tuvieron lugar en 1898 entre los Estados Unidos y España no figuró ningún representante cubano, y al final de estas los Estados Unidos obtuvieron, además del control sobre Cuba, la cesión de Puerto Rico y las Filipinas. Los últimos vestigios de la España imperial en América se habían derrumbado.

Para la dirigencia estadounidense la pacificación de Cuba significaba instaurar un gobierno republicano, proporcionar estabilidad política y crear la infraestructura necesaria para establecer una sociedad ordenada. Por lo tanto, las bases del nuevo Estado cubano se edificarían bajo la mirada tutelar de los Estados Unidos, que incorporarían también a amplios sectores de la dirigencia política cubana.

En ese sentido, Cuba estuvo regida por un gobierno militar norteamericano desde 1898 hasta 1902; bajo su dirección se pusieron en marcha programas de construcción de escuelas, formación de maestros, control de enfermedades, reformas de las prisiones y los hospitales mentales, reforma del sistema judicial y creación de estructuras gubernamentales.

Por otra parte, en 1900 se sancionó una constitución por la que se establecía la forma republicana de gobierno, se reconocía la división de poderes y se aseguraba la vigencia del sufragio universal. Esta última medida fue un triunfo de los liberales cubanos en contra de la opinión de los norteamericanos. De todos modos, por presión de la potencia estadounidense, se incluyeron en la constitución varios artículos agrupados bajo el nombre de “enmienda Platt”.

Estos artículos establecían que el Estado cubano no podía tomar iniciativas perjudiciales para la política exterior de los Estados Unidos, y que estos se reservaban el derecho de intervenir en Cuba si se creaban situaciones graves que así lo exigieran.

En mayo de 1902 se retiró el gobierno militar norteamericano y se eligió al primer presidente constitucional de los cubanos.

Finalizaba el ciclo de las luchas por la independencia en América. Los Estados Unidos, que en 1776 habían iniciado la transformación de su situación colonial para convertirse en una nación independiente, intervenían a fin del siglo XIX en la lucha por la independencia del último bastión colonial de España en América. Una compleja relación se entablaría desde entonces entre los primeros y los últimos americanos que aspiraron alcanzar la consolidación de repúblicas libres e independientes.

Cronología

1868 » Inicio de la primera guerra de independencia cubana.

1878 » Por el pacto del Zanjón, el gobierno español logra un acuerdo con los rebeldes cubanos.

1895 » Con el “grito de Baire” (24 de febrero), se inicia la segunda guerra de independencia cubana. El general Valeriano Weyler asume el mando de las tropas españolas en Cuba, iniciando una política de severa represión. Muere en combate el procer cubano José Martí.

1898 » El 15 de febrero se produce la explosión del buque de guerra estadounidense Maine en La Habana. Estados Unidos acusa a las autoridades coloniales y declara la guerra a España.

1898 » El 24 de junio, tropas estadounidenses desembarcan en Cuba. Un mes más tarde lo hacen en Puerto Rico. En diciembre, el tratado de París pone fin a ias hostilidades Puerto Rico y Cuba pasan a ser ocupadas completamente por las tropas estadounidenses.

1902 » Fin de la ocupación estadounidense en Cuba, aunque no termina su control político y económico/que se verá reforzado por la llamada “enmienda Platt”.

CRÓNICA DE ÉPOCA I: El Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1889 – José Martí

Ya se encuentra en España el poeta cubano José Julián Martí Pérez. Debió exiliarse en la tierra de sus padres para liberarse de la condena a trabajos forzosos a la que había sido condenado.

Martí Pérez nació en la provincia española de Cuba el 28 de enero de 1853 y cursó sus primeros estudios en La Habana. Entre 1857 y 1859 la familia estuvo viviendo en España, a donde había llegado en busca de mejorar la situación económica; no obstante, tras dos años, decidieron volver a Cuba.

En enero de 1869, Martí fue encerrado en la cárcel nacional bajo la acusación de infidencia, por sus ideas favorables a la independencia de Cuba y por haber escrito una carta comprometedora, junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez. La esquela apareció durante un registro que hizo el Primer Batallón de Voluntarios de manera casual: los soldados se sintieron insultados por las risotadas que oyeron al pasar frente a la vivienda de Valdés Domínguez, creyendo que se burlaban de ellos. Ingresaron y comenzaron la requisa. La carta hallada estaba dirigida a Carlos de Castro y Castro, un compañero del colegio que se había alistado como voluntario en el ejército español para combatir a los independentistas, a quien los dos autores calificaban de apóstata.

El 4 de marzo de 1870, Martí fue condenado a seis años de prisión con trabajo forzoso en las canteras de San Lázaro. Al cabo de un año se le conmutó la pena por la de destierro en Isla de Pinos. Allí llegó el 13 de octubre, pero el 15 de enero de este año fue deportado a España gracias a las gestiones de su padre, Mariano Martí Navarro.
Su más reciente novedad es la publicación de El presidio político en Cuba. En esta obra plasmó sus recuerdos de las canteras, con desgarradores relatos sobre el trato inhumano que recibió junto con los otros presos, por parte de las autoridades españolas. El folleto es una denuncia concreta sobre los desmanes y las atrocidades que cometen las autoridades españolas en la isla de Cuba. Pudo concretar su edición a los pocos días de arribar a España, en una editorial de la ciudad de Madrid.

Martí, quien todavía no cumplió los 18 años pero ya alcanzó un lugar preponderante en la vida política cubana y latinoamericana, tiene pensado proseguir con sus estudios del bachillerato para luego ingresar en la universidad e iniciar la carrera de Derecho.

CRÓNICA DE ÉPOCA II: Abolición de la Esclavitud en Cuba Nota del Historiador Ricardo Rivas

El 13 de febrero las Cortes de España abolieron la esclavitud en Cuba, aunque no terminaron con ella. El texto abolicionista pospone la definitiva liberación de los cautivos a un período de ocho años instituyendo el llamado patronato: el amo conserva compulsivamente al ex esclavo como trabajador con un mísero salario fijado por ley y aunque el estipendio es obligatorio y queda prohibido el castigo corporal, su condición continuará siendo injusta.

La esclavitud es una anomalía en la organización moderna del trabajo y contraria a la ética contemporánea, como lo demuestra el decreciente rendimiento económico de la explotación esclavista y el progresivo cuestionamiento de la sociedad. De lo primero dan cuenta los informes contables de los dueños de esclavos. De lo segundo, la resistencia de los propios esclavos y la de los patriotas que luchan por la independencia, además de la denuncia que difunden algunos referentes literarios.

Uno, José Antonio Saco, recientemente fallecido, ha condenado la esclavitud en excelentes escritos. Otro, José Martí, saludaba a la República Española instaurada entre 1873 y 1874 reclamándole la libertad de los esclavos y la independencia de Cuba. La efímera República Española sólo abolió la esclavitud en Puerto Rico, donde los esclavos eran menos, y mantuvo el dominio en ambas colonias, situación que continuó al restaurarse la monarquía.

Al estallar la confrontación contra el colonialismo español en la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la frustrada República Cubana abolió la esclavitud al inicio del conflicto, mas el fracaso de la lucha dejó sin efecto la resolución que fue reemplazada por una parodia abolicionista aprobada por España en 1870, de tal modo que pese a las limitaciones mencionadas, recién ahora la esclavitud llega a su fin en Cuba y en casi toda América, y subsiste sólo en Brasil, donde esclavitud y monarquía son solitarios anacronismos.

Pese a estos reparos la abolición es un hecho positivo, aunque no podrá eludir las secuelas de más de tres siglos de esclavitud, cuando un puñado de hombres poseía casi todos los derechos y una mayoría esclavizada carecía de ellos. Esta desigualdad no desaparecerá del todo con la abolición, más aún cuando el color de piel fue un elemento considerado diferenciador entre amo y esclavo.

A estas secuelas sociales y racistas deberán oponerse los patriotas cubanos, que continuarán también la lucha contra el colonialismo español y las veleidades anexionistas que se difunden desde EE.UU.. la pujante y amenazante nación norteamericana.

Fuente Consultada:
Sociedad, espacio y Cultura América , La Argentina desde el Siglo XV a Cominezos del Siglo XX
Leticia Prislei – Omar Tobio – Patricio Geli – Editorial Kapelusz
El Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1889 Entradas: José Martí y Abolición de la Esclavitud
Colección Historia Universal ESPASA Siglo XXI

Colaboración: Trabajo Enviado por Alumnos de 4° Año Escuela J.M. Estrada N°1027

El Guano en la Economía de Perú Alianza de Bolivia y Perú

RESUMEN IMPORTANCIA DEL GUANO EN LA ECONOMÍA DE PERÚ

La tierra es uno de los principales recursos naturales de América. Por eso es que se la asocia con las creencias más profundas del continente. La tierra es la Pachamama, madre naturaleza dadora de vida de las culturas originarias del ambiente andino.

Cultivar la tierra fue el mayor propósito de los colonos que ocuparon las planicies de América anglosajona. El reparto de la tierra, arrebatada a los pueblos originarios, fue uno de los aspectos clave de la conquista española. A lo largo del tiempo, las distintas sociedades americanas transformaron el medio natural y construyeron diversos espacios rurales, que son una manifestación de su cultura.

La plantación es una de las formas más características de propiedad agrícola de la América tropical. Es parte de la pesada herencia colonial del continente. Por medio de las plantaciones americanas, los europeos se proveyeron de las materias primas que en sus tierras no podían producir, como caña de azúcar, café, tabaco,algodón y frutas tropicales. Lo mismo se puede decir sobre la explotación de los recursos minerales, como se hizo inicialmente con la plata y el oro de Potosí, en Bolivia, desde los inicios de la conquista española.

Asi lo explica Eduardo Galeano en su famoso libro “Las Venas Abiertas de América Latina”:

“A mediados del siglo pasado, las negras profecías de Malthus planeaban sobre el Viejo Mundo. La población europea crecía vertiginosamente y se hacía imprescindible otorgar nueva vida a los suelos cansados para que la producción de alimentos pudiera aumentar en proporción pareja.

El guano reveló sus propiedades fertilizantes en los laboratorios británicos; a partir de 1840, comenzó su exportación en gran escala desde la costa peruana. Los alcatraces y las gaviotas, alimentados por los fabulosos cardúmenes de las corrientes que lamen las riberas, habían ido acumulando en las islas y los islotes, desde tiempos inmemoriales, grandes montañas de excrementos ricos en nitrógeno, amoníaco, fosfatos y sales alcalinas: el guano se conservaba puro en las costas sin lluvia de Perú.

Poco después del lanzamiento internacional del guano, la química agrícola descubrió que eran aún mayores las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se había hecho muy intenso su empleo como abono en los campos europeos.”

La Era del Guano en Perú

EL GUANO DE PERÚ: Las costas del norte de Chile y Perú presentan una gran riqueza ictícola, por la emergencia de aguas frías de la corriente de Humboldt que incrementan la masa de plancton. Hasta hace unas décadas, allí existió un excepcional banco pesquero, rico en anchovetas y sardinas. De estos peces se alimentan las llamadas aves de la riqueza: pelícanos, gaviotas, albatros y cormoranes.

El guano se forma a lo largo del tiempo, por los excrementos de estas aves, que depositan en las rocas costeras el producto de la digestión de las anchovetas. Como habitan por millones, en colonias ubicadas en las roquerías de la árida costa, la ausencia de lluvias permite que el guano acumulado se consolide y conserve, formando mantos de más de treinta metros de espesor. Por su riqueza en fósforo y nitrógeno, el guano es un excelente fertilizante natural.

En el Perú, el denominado ciclo del guano se desarrolló entre los años 1840 y 1880. Durante este tiempo, la economía de la nueva nación, giró en torno de la explotación del recurso. Se consideró al guano “palanca para el desarrollo”, porque con las divisas que generó su exportación se modernizó la ciudad de Lima, y se construyó el ferrocarril más alto del mundo que bajaba los minerales desde los yacimientos andinos. Enormes cantidades de guano se exportaban a Europa como fertilizante para los campos de cultivo.

La explotación del guano era muy sencilla. Se lo paleaba y cargaba en bolsas. La necesidad de mano de obra hizo que el gobierno peruano favoreciera la inmigración de chinos que trabajaban en condiciones muy precarias.

El agotamiento de la riqueza: El estado peruano tenía el monopolio de la producción del guano, que en ese período constituía el principal fertilizante explotado en todo el mundo. La explotación desmedida del recurso natural terminó por agotarlo.

La situación se agravó por la competencia de fertilizantes artificiales, producidos por la industria. La economía peruana sufrió un duro golpe y el país se endeudó. Durante el ciclo del guano, algunas familias ligadas al poder se enriquecieron de manera asombrosa. Sin embargo, las divisas que generó el guano no trajeron desarrollo para todo el pueblo peruano.

Terminado el ciclo del guano, el gobierno intensificó la explotación de la anchoveta. En pocos años, Perú se convirtió en el primer país del mundo por sus capturas pesqueras. En la década de 1970 se obtenían doce millones de toneladas de pescado; unos años después no alcanzaba el millón. La sobreexplotación, otra vez, agotó rápidamente el recurso.

LA POLÍTICA EN EL SIGLO XIX: EL PERÚ Y EL GUANO
A excepción de la presidencia del general Ramón   Castilla   (1845-1851),   Perú   vive también un período turbado por las revueltas y los levantamientos. «General-presidente», Castilla es un mestizo que tiene el mérito de haber impuesto la paz y estimulado el desarrollo del país.

La era del guano comienza. Este abono, extremadamente eficaz, proviene de los excrementos que los pájaros depositan a lo largo de las costas bañadas por una corriente marítima cargada de nitratos; Europa comprende rápidamente el partido que su agricultura puede sacar de este abono único, y las exportaciones de guano aumentan. Pero la nauseabunda recolección demanda una mano de obra numerosa: se recurre a los chinos; la trata de «amarillos» comienza en 1849, bajo la presión de los «hacendados» y de los «guaneros» (grandes terratenientes y explotadores de guano); los desgraciados «coolies» trabajan en condiciones atroces, hasta final de siglo.

General Ramón Castilla

General Ramón Castilla

A su iniciativa se debió la explotación racional de los depósitos de guano, con lo cual obtuvo recursos económicos que le permitieron llevar a cabo importantes obras públicas, entre ellas la iniciación de las redes telegráfica y ferroviaria, que dieron al Perú un período de notoria tranquilidad y adelanto. Durante su segundo gobierno se adoptó una constitución centralista (1860), que mantuvo su vigencia hasta 1920.

El guano no es extraño al conflicto que estalla con España, en 1864; los españoles se habían apoderado de las Islas Chincha, ricas en guano, y una insurrección patriótica diridigida por el coronel Prado hace declarar la guerra a España en 1866.

La firme actitud del Perú conducirá a la conclusión de un tratado de paz (1889). Al gobierno del coronel Balta (víctima de una insurrección) sucede el de Manuel Pardo (1872-1876), primer civil que asume la presidencia. Hijo de un poeta, buen organizador, lleva a cabo la descentralización administrativa y crea numerosas escuelas. Pero la crisis económica amenaza, y Pardo decreta el monopolio del nitrato y firma con Bolivia (por temor a Chile) un tratado de alianza defensiva en 1873. (Que se activará en la Guerra del Pacífico)

El siguiente gobierno militar debe hacer frente a la bancarrota y a la guerra del Pacífico, cuyas consecuencias son catastróficas: en marzo de 1884, una asamblea constituyente aprueba el Tratado de Ancón por el que Perú cede al Brasil los territorios de Tarapacá, Tacna y Arica.

Después de la guerra, la inestabilidad y la debilidad de los gobiernos continúa: el presidente Pierola (1895-1899) dejó el país en una situación económica más saneada, si bien había restablecido el impuesto sobre la sal para los indígenas, a los que, sin embargo, decía proteger.

El gobierno de Nicolás de Piérola, considerado el iniciador de los gobiernos civiles, a quien se debe el fomento de la exportación de azúcar y algodón, el saneamiento de la moneda y la atracción de capitales extranjeros, la reorganización de las fuerzas armadas y otras medidas de buen gobierno que abrieron óptimas perspectivas.

En 1864, siendo presidente Juan Antonio Pezet, España ocupó las islas de Chincha; el Perú, aliado con Ecuador, Bolivia y Chile, repelió la agresión y obtuvo un éxito total en 1866. Menos feliz fue la guerra contra Chile (1879-1883) en apoyo de Bolivia, que representó para el Perú la pérdida de Arica, Tarapacá y Tacna, aunque esta última volvió a jurisdicción peruana en 1929.

Fuente Consultadas:
Sociedad en Red 8° EGB Historia, Geografía, Formación Ética y Ciudadana
HISTORAMA Vol. XI Editorial CODEX Entrada: Perú y el Guano

La Guerra del Pacífico Chile-Bolivia Causas y Consecuencias

RESUMEN DE GUERRA DEL GUANO Y DEL SALITRE: CHILE-BOLIVIA-PERÚ

La Guerra del Pacífico, que algunoa historiadores la llaman Guerra del Guano y del Salitre fue el evento el mas amargo de la historia de Bolivia. Esta guerra comenzó en 1879, y enfrentó a Chile contra una alianza entre Bolivia y Perú, y se inicia cuando en 1878 el general boliviano Hilarión Daza, que conducía una dictadura,  decide aumentar los impuestos a las exportaciones de dos empresas chilenas (FFCC y Compañia de Salitre) que explotaban los recursos en la zona boliviana de Antofagasta.

Para Chile ese aumento contradecía con lo pactado en un Tratado de Paz y Amistad en el año 1874, por lo que lo considera una violación a sus derechos, negándose a cumplir con la nueva disposición. Como respuesta Daza confisca los yacimientos explotados, rompiendo las relaciones diplomáticas, por lo que Chile decide ocupar los territorios militarmente, declarándole la guerra a Bolivia el 5 de abril de 1879.

La guerra se desarrolló en el océano Pacífico, en el desierto de Atacama y en los valles y serranías del Perú. Bolivia pierde el conflicto frente a un poderoso Chile, que se anexa  un territorio territorio, que era su único punto de acceso al océano Pacifico y enormes riquezas minerales. Privada para siempre de esta región capital, Bolivia no ha logrado jamás a arrancar económicamente y hasta estos días trata de conseguir acuerdos con otros países limítrofes como Perú para poder intergrarse al comercio internacional mediante un puerto que le abra las puertas al mundo.

Luego de cinco años de guerra, los países de Bolivia y Chile firman, el 4 de abril de 1884, un pacto de tregua donde convienen en un cese de fuego y la reapertura de las relaciones comerciales. Chile como gesto de cordialidad ofrece a Bolivia unas ventajas fiscales en la ciudad de Antofagasta y se compromete a construir una línea de ferrocarril uniendo la costa del océano Pacífico a La Paz.

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Los ejércitos de la alianza Bolivia-Perú llegaron a 12.000 soldados, mientras que Chile tenía
menos de 400o, pero bien preparados y con equipamientos modernos.

Las batallas mas importantes fueron la de Angamos, en octubre 1879 donde Chile logra controlar la zona del océano. Ese mismo año bolivia tuvo dos derrotas la de Pisagua y Tarapacá y la última de Tacna en 1880. La siguiente estapa fue contra las tropas de Perú, donde caen derrotada en Arica el 7 de Junio de 1880, para luego tomar la capital Lima en 1881. La guerra finaliza con firma del Tratado de Ancón en 1883.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA I

El 14 de febrero la nave de guerra chilena Blanco Encalada apareció frente a Antofagasta. Su presencia en ese lugar significa el comienzo de la guerra. La presencia chilena es la respuesta al intento de Bolivia de cobrar 10 centavos por quintal de salitre explotado por una compañía británico-chilena. El aumento del impuesto a los exportadores de salitre, adoptado unilateralmente por el gobierno boliviano, desconociendo convenios anteriores, empujó a Chile a declarar la guerra. Perú, por el pacto secreto de 1873 , interviene como aliada de Bolivia. En noviembre los chilenos han desembarcado en Pisagua lo que les ha permitido capturar la provincia de Tarapacá y sus yacimientos salitreros.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA II

La Guerra del Pacífico llegó a su fin con la firma de un tratado. La resistencia militar peruana, bajo el mando del coronel Andrés A. Cáceres Dorregaray en la región sur y centro andina venía obteniendo varias victorias contra lasfuerzasinvasoras chilenas. Pero en la batalla de Buamachuco, el 10 de julio, sufrió una decisiva derrota militar. Luego, un grupo de dirigentes peruanos del que se sospecha que actuaron de acuerdo a directivas del mando militar enemigo, determinó con una serie de medidas el final del conflicto, impusieron al general de brigada Miguel Iglesias como nuevo presidente y firmaron un tratado de paz con Chile. La  guerra finalizó oficialmente el 20 de octubre con la firma del lutado de Ancón. Éste dispone que el departamento de Tararira pasa a manos chilenas, y las provincias de Arica y Tacna quedan bajo administración chilena por un lapso de 10 años. Después de ese período un plebiscito decidiría si quedan bajo soberanía de Chile o vuelven a ser peruanas. Chile además obtuvo la Puna de Atacama, por la que tenía una permanente disputa con Bolivia. El Chile boliviano no pierde solamente 120 mil metros cuadrados de territorio, sino que se queda sin los 400 kilómetros de costa y sin salida al mar, una pérdida que sin dudas redundará en muchas otras.

PARA ENTENDER MEJOR:
Antecedentes de la Época:
Hacia 1825 las guerra por la independencia de las colonias españolas americanas  habían finalizado y los antiguos virreinatos desaparecieron y surgieron nuevos países que debían organizarse políticamente y económicamente para comenzar el nuevo camino hacia el progreso.

Como consecuencia de tantos años de batallas, los militares fueron ocupando un lugar más importante en las sociedades latinoamericanas y, una vez finalizada la guerra con España, intervinieron activamente en la política. En comparación con la etapa colonial, las décadas posteriores a la independencia estuvieron teñidas por la violencia, pues abundaron las luchas civiles y los conflictos entre los nuevos países, cuyas fronteras todavía no estaban bien definidas.

En las luchas civiles latinoamericanas se enfrentaron a menudo sectores conservadores y liberales. Los conservadores pretendían mantener una rígida jerarquía social, eran poco favorables a los cambios, no veían con buenos ojos la llegada de ideas innovadoras de Europa y, por lo general, defendían los intereses de las zonas rurales, donde estaban sus propiedades. Por el contrario, los liberales eran partidarios de abrir un poco más la participación ía grupos no tan adinerados pero instruidos, admiraban los avances de las sociedades europeas que esperaban imitar en  sus países, y representaban mejor los intereses de los habitantes de las ciudades.

La guerra había empobrecido a América latina y destruído su riqueza. Hacia 1850, algunos países como Venezuela, Chile o la región del Río de la Plata habían logrado recuperarse y mejorar su economía con respecto a los tiempos de la colonia, gracias a la exportación de productos agropecuarios.

En otros países como Bolivia, Perú y México la minería, que era la actividad económica más importante, se encontraba en declinación, porque faltaba dinero para invertir en las minas y aumentar su producción, por lo que muchas veces se permitía la explotación de esos recursos a empresas extranjeras, que eran quienes poseían el capital necesario para dichas  inversiones. Bolivia era el caso, en donde se permitía extraer el nitrato de Antofagasta por empresas chilenas, que lamentablemente terminaron en una guerra, que la ha perjudicado a hasta hoy.

LA REALIDAD DEL COMERCIO: Mientras la independencia política trajo independencia económica a América Latina, los viejos patrones fueron restablecidos rápidamente. En lugar de España y Portugal, Gran Bretaña dominaba la economía del continente.

Los comerciantes británicos se trasladaban en gran número, mientras los inversionistas ingleses vertían su capital generosamente, especialmente en la minería. Muy pronto los viejos esquemas comerciales volvieron a ponerse en práctica. Dado que América Latina había servido como una fuente de materia prima y suministro alimenticio a las naciones industrializadas de Europa y Estados Unidos, muy pronto las exportaciones hacia el Atlántico Norte se incrementaron notablemente, en particular las de rigo, tabaco, lana, azúcar, café y pieles.

Al mismo tiempo, los bienes de consumo terminados, especialmente los textiles, fueron importados en notables cantidades, lo que provocó el declive de la producción industrial en América Latina. La sobreexportación de materias primas e importación de productos manufacturados aseguraba la prolongada dominación de la economía latinoamericana por parte de extranjeros.

Eduardo Galeano, en su famoso libro: “La venas abiertas de América Latina” explica:

“Poco después del lanzamiento internacional del guano (que se usaba como fertlizante en Europa) , la química agrícola descubrió que eran aún mayores las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se había hecho muy intenso su empleo como abono en los campos europeos.

Las tierras del viejo continente dedicadas al cultivo del trigo, empobrecidas por la erosión, recibían ávidamente los cargamentos de nitrato de soda provenientes de las salitreras peruanas de Tarapacá y, luego, de la provincia boliviana de Antofagasta. Gracias al salitre y al guano, que yacían en las costas del Pacífico «casi al alcance de los barcos que venían a buscarlos», el fantasma del hambre se alejó de Europa.

La explotación del salitre rápidamente se extendió hasta la provincia boliviana de Antofagasta, aunque el negocio no era boliviano sino  chileno. Cuando el gobierno de Bolivia pretendió aplicar un impuesto a las salitreras que operaban en su suelo, los batallones del ejército de Chile invadieron la provincia para no abandonarla jamás.

Hasta aquella época, el desierto había oficiado de zona de amortiguación para los conflictos latentes entre Chile, Perú y Bolivia. El salitre desencadenó la pelea. La guerra del Pacífico estalló en 1879 y duró hasta 1883. Las fuerzas armadas chilenas, que ya en 1879 habían ocupado también los puertos peruanos de la región del salitre, Patillos, Iquique, Pisagua, Junín, entraron por fin victoriosas en Lima, y al día siguiente la fortaleza del Callao se rindió.

La derrota provocó la mutilación y la sangría de Perú. La economía nacional perdió sus dos principales recursos, se paralizaron las fuerzas productivas, cayó la moneda, se cerró el crédito exterior. Bolivia, por su parte, no se dio cuenta de lo que había perdido con la guerra: la mina de cobre más importante del mundo actual, Chuquicamata, se encuentra precisamente en la provincia, ahora chilena, de Antofagasta.”

Biografia de Marcos Sastre Escritor Argentino Educador

En el frente de la biblioteca del “Salón Literario” fundado por Marcos Sastre podía leerse: “Abjiciamus ero ópera tenebrárum, et induámur arma lucís“: Desechemos las obras de las tinieblas, y vistamos las armas de la luz.

Tal lema, en plena época de Rosas, resultaba mucho más que una simple declaración de propósitos. Era, casi, un desafío. Alberdi, Echeverría, Vicente F. López, Juan M. Gutiérrez frecuentaban las tertulias a las que Sastre daba gran autoridad.

Marco sastre

Marcos Sastre fue un escritor y educador argentino de origen uruguayo, fundador, junto con Juan B. Alberdi, Juan María Gutiérrez y Esteban Echeverría, del Salón Literario, inicio de la Generación del 37.

También solía aparecer, de vez en cuando, el editor Pedro de Angelis, espía de Rosas. Se habla de literatura, de ciencia, de educación pública.  Un solo tema está proscripto: la política.

Pero los tiempos son difíciles para la patria; fogosos corazones preparan la rebelión, bajo los cuchillos asesinos. Marcos Sastre no puede evitar que sus contertulios se entusiasmen, y se ve obligado a rematar su librería.

Aquel grupo de asiduos concurrentes al Salón Literario se refugia en la clandestinidad, funda la Asociación de Mayo bajo la dirección de Echeverría y comienza a trabajar por la libertad. La librería del pacífico maestro se ha convertido, de tal suerte, en el punto de partida de la “Joven Argentina”.

Sastre se instala en el campo, compra una majada de las ovejas más finas del país, se dedica a la cría de merinos, y prospera rápidamente, hasta que se arruina, debido al largo bloqueo francés.

En San Fernando todavía le queda la vieja casa de sus padres. En ella se refugia. Las islas del Delta lo seducen; viaja, navega los riachos, realiza pacientes estudios sobre las condiciones de esa tierra.

En 1840 el país se agita en el terror.  Lo tildan de “salvaje unitario” y le confiscan sus pocos bienes. Sin embargo, Sastre sobrevive al puñal y en 1846 toma a su cargo la dirección del colegio de los jesuítas, desde el cual irradia su talento.

Cinco años después de la caída de Rosas, cuando todo estaba por hacerse y no había maestros, ni escuelas, ni medios, emprende la difícil empresa de organizar la instrucción pública; interesa a las autoridades, convence a los padres descreídos, familiariza a los educadores con la organización escolar, traza los planos de nuevos edificios, crea bibliotecas, idea nuevos métodos de enseñanza (“Método ecléctico”, “Lecciones de Aritmética”, “Lecciones de Gramática Castellana”) y, al cabo de cinco años, consigue la victoria final Sastre nació en Montevideo en 1809 y falleció en 1887.

El paisaje ejerció poderosa influencia en el espíritu de Marcos Sastre, quizás porque en su amor por las plantas, por los panoramas de vegetación exuberante, por los vivos cuadros que la naturaleza le ofreció durante sus viajes de la infancia, creyó hallar la más grande y definitiva paz, tan necesaria a su formación de misionero y de maestro.

Laborioso, lector incansable, pedagogo de profunda lógica, apologista de las virtudes que hacen al ciudadano y al hombre de bien, Sastre dio de sí la originalidad desús métodos de enseñanza, la erudición de sus artículos de crítica literaria, de sus traducciones, de sus charlas. Por todo ello no pidió ni aceptó recompensa, porque su obra, como su vida, hubo de nutrirse en la humildad por designios de un particular mensaje.

Fue la suya una tarea para la juventud, una incesante búsqueda de verdades, jamás traicionadas por la apetencia de fortuna. En la pobreza material, en el anonimato casi, este espíritu contemplativo modeló la arcilla de su fe, para entregar a las generaciones que le sucedieron un ejemplo que resiste cualquier crítica.

Mientras educaba a sus hijos concibió el hermoso opúsculo “Consejos de oro”, sobre educación escolar y doméstica, los cuales, llenos de sabiduría, deben servir de enseñanza a las madres y a los maestros. Él mismo, con cierta ingenua sencillez, confiesa en la dedicatoria: “Los consejos que os ofrezco serían de un bajo metal si fuesen míos. Los he sacado de tres libros, después de un estudio dilatado: el libro de la Religión, el libro de la Ciencia, y el libro de la Naturaleza”.

Halló, ciertamente, para las madres, el canto bíblico, inflamado de gratitud; .para los educadores, empleó el lenguaje sano, sincero, desprovisto de toda afectación, tal como cuadra al estilo de una profesión que amaba.

Su obra maestra, “El Tempe argentino”, es un poema en prosa, de sencillez  admirable,  en  el que revela los  secretos  del Delta.

Con delicado acierto traza las comparaciones de esta región del nuevo mundo con el valle del Tempe, regado por las mansas aguas del Peneo.

Extensas nociones sobre las aves y los cuadrúpedos que habitaban entre las frondosas arboledas; detalles sobre sus costumbres, sus instintos, sus variedades; descripción de bellezas olvidadas, de rincones idílicos, hacen de este libro, tan americano, tan sabio,   tan  bello,   un  documento   que  los   naturalistas   agradecen.

Marcos Sastre lo dio a la prensa en el año 1858, en la “Biblioteca Americana”. Su éxito fue inmediato, porque es la consecuencia de pacientes estudios sobre condiciones de la tierra, geología, productos naturales; cada página nos revela la presencia del hombre solitario, hechizado por un paisaje de vegetación lujuriosa, de colorido fascinante, con un río generoso por la variedad de sus peces y una espléndida naturaleza, llena de frutos.

El escritor se maravilla, se postra y canta. Su lira recorre la fronda, descubre sonidos, remonta los cauces de agua toma la voz calida de los habitantes de las islas, traduce, en fin aquello que permanece oculto a los ojos del profano.

FRAGMENTO:
UN PASEO POR  LAS  ISLAS
“Sencilla es mi canoa como mis afectos, humilde como mi espíritu. Ella boga exenta y tranquila por las ondas bonancibles sin osar lanzarse a las olas turbulentas del gran río.

Bien ve las naves fuertes naufragar, bien ve los floridos camalotes fluctuantes, que separados de la dulce linfa natal, al empuje de las corrientes, vagan acá y allá, ora batidos y desmenuzados contra las riberas, ora arrebatados por el océano de las aguas amargas hasta las playas  extranjeras.

¡Paraná delicioso! Tú no me ofreces sino imágenes risueñas, impresiones placenteras, sublimes inspiraciones; tú me llamas a la dulce vida, la vida de la virtud y de la inocencia.

¡Cuántos goces puros! ¡Cuan deleitosas fruiciones plugo a tu Hacedor prepararnos en tu seno! En medio de tus aguas bienhechoras, de tus islas bellísimas, revestidas de flores y de frutos; entre el aroma de tus aires purísimos; en la paz y la quietud de la humilde cabana hospitalaria de tus bosques… Allí, ¡allí es donde se encuentra aquel edén perdido, aquellos dorados días que el alma anhela!

La leve canoa, al impulso de la espadilla, se desliza rápida y serena sobre la tersa superficie que semeja un inmenso espejo guarnecido con la cenefa de las hojosas y floreadas orillas, reproducidas en simétricos dibujos.

El sol brilla en su oriente sin celajes; las aves, al grato frescor del rocío y del follaje, prolongan sus cantares matinales, y se respira un ambiente perfumado. Las islas por una y otra banda se suceden tan unidas, que parecen las márgenes del río; pero este gran caudal de agua que hiende mi canoa no es más que un simple canalizo del grande Paraná, cuyas altas riberas se pierden allá, bajo el horizonte.

A medida que adelanta la canoa, nuevas escenas aparecen ante la vista hechizada, en las caprichosas ondulaciones de las costas, y en los variados vegetales que las orlan. A cada momento el navegante se siente deliciosamente sorprendido por el encuentro de nuevos riachuelos, siempre bordados de hermoso verdor; sendas misteriosas que transportan  la imaginación a elíseos encantados.”

Biografia de Sucre Antonio José Independencia Americana Líder

Antonio Sucre

Caudillo de la independencia hispanoamericana
(Cumaná, Venezuela, 1795 – Berruecos, Pasto, Colombia, 1830).

General venezolano que fue una de las figuras más relevantes de la independencia americana; siendo aún muy joven, se unió a la insurrección contra el dominio colonial español en Venezuela que dirigía Miranda (ver abajo), aprovechando la indefensión de la metrópoli bajo la ocupación francesa (1811-12). Tras la derrota de Miranda alternó el exilio en las Antillas con campañas militares en Venezuela, Colombia y Guayana (1813-17).

En 1818 formó parte de la plana mayor del ejército de Bolívar y fue uno de sus hombres de confianza. Estuvo en las acciones de Guayaquil, Pichincha, Junín y Ayacucho, que constituyen episodios decisivos en el camino hacia la independencia de Ecuador, Perú y Bolivia.

Con Bolívar, compartían un mismo pensamiento liberal y democrático, así como la idea de mantener unida la Gran Colombia creada en 1819 (sobre los territorios actuales de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador).

Obtuvo algunas de las victorias militares sobre los realistas, que determinaron la independencia de las antiguas colonias españolas en Sudamérica: ganó la batalla de Pichincha (1822), que liberó de los españoles el territorio de Quito (actual Ecuador); y secundó las batallas de Junín (1824) y, sobre todo, Ayacucho (1824), que acabaron con el poder virreinal en el último bastión controlado por España, que era el Perú.

Una vez lograda la victoria definitiva, fue designado presidente vitalicio de Bolivia, cargo que desempeñó durante dos años, dando pruebas no sólo de sus cualidades de estadista, sino también de su patriotismo y desinterés.

Luego intervino en los conflictos que enfrentaron a Perú y Colombia, tomando partido a favor de ésta última. Rechazó la invasión peruana y, resuelto el problema satisfactoriamente, marchó a Quito; durante el camino fue asesinado en la montaña de Berruecos. Tenía entonces treinta y cinco años y con su muerte perdió América uno de sus más grandes soldados.

FRANCISCO MIRANDA

Francisco Miranda

Miranda, Francisco
(1756-1816)

Nació en Caracas (Venezuela) el 9 de junio de 1756; se inició como soldado en las filas del ejército español y viajó a Estados Unidos cuando España y Francia apoyaron la independencia de las colonias inglesas en aquella región de América. A partir de entonces comenzó a acariciar el proyecto de luchar por la independencia de su patria.

De Estados Unidos pasó a Cuba y posteriormente se trasladó a Europa dispuesto a acrecentar sus conocimientos y adquirir las bases teóricas de la gran empresa que planeaba. Catalina IIa, emperatriz de Rusia, le ofreció ayuda y lo mismo hizo el Ministro Pitt de Inglaterra. En  1799 tuvo activa participación en los sucesos de la Revolución  Francensa y en 1806 volvió a Estados Unidos donde organizó un pequeño ejército para iniciar su gesta libertadora.

Pero pronto de  dio cuenta de que además de las armas necesitaba el   apoyo   popular   para   llevarla   a   caboi Simón Bolívar se convirtió en su aliado y gracias a su ayuda pudo lograr el  triunfo de la revolución de Nueva Granada (Venezuela).

En Caracas creó la Sociedad Patrio tica que agrupó a los principales teóricos de la Revolución; nombrado generalísimo de  las   fuerzas de mar y   (ierra  en   1812, fue derrotado sin embargo por sus opositores,    quienes   lograron    finalmente   que fuera enviado a Cádiz, donde  lo encerra ron en una sórdida prisión. Alli murió cargado de cadenas el 14 de julio de  1816.

Fuente Consultada: Diccionario Juvenil de Historia Universal

Sucesos Historicos Argentinos Hitos de la Historia Argentina Principales

1810:La Semana
de Mayo
1816: La Independencia
de las Provincia Unidas
1817: Cruce de
los Andes
1820: Batalla de
Cepeda
1852: Batalla de
Caseros
1853:Constitución
Nacional
1862:
Organización Nacional
1878:
Campaña al Desierto
1890:
Revolución del Parque
1890:
Nace la Unión Cívica de la Juventud
1910:
El Centenario de la Revolución
1912:
El Grito de Alcorta
1912:
Ley de Reforma Electoral
1912:
Reforma Universitaria
1918:
La Patagonia Rebelde
1930:
Década Infame
1943:
Golpe Militar del GOU
1955:
Bombardeo a la Plaza de Mayo
1955:
Revolución Libertadora
1966: Revolución
Argentina
1968:
El Cordobazo
1972:
El Regreso de Perón
1974:
La Primera Mujer Presidente
1976:
El Proceso de Organización Nacional
1976-83:
El Terrorismo de Estado
1982:
La Guerra de Malvinas
1983:
LLega la Democracia
2001:
Caída de Fernando De la Rua
2001:
Cinco Presidentes en Una Semana
Síntesis Histórica de la
República Argentina

 

Resumen De Historia Argentina Biografia de Proceres Argentinos

Capítulo I:
Conquista y Colonización Española
Capítulo II:
Reformas Borbónicas En El Virreinato
Capítulo III:
Creación de la Primera Junta de Gobierno
Capítulo IV:
La Anarquía y Una Organización Postergada
Capítulo V:
La Confederación Rosista
Capítulo VI:
Presidencias Históricas
Capítulo VII:
La Oligarquía y la Formación del País
Capítulo VIII:
Gobierno de Hipólito Irigoyen
Capítulo IX
La Década Infame –  Resumen desde 1930
Capítulo X:
El gobierno de Juan D. Perón
Capítulo XI:
El Gobierno Post – Peronista 
Capítulo XII:
La Dictadura Militar – Proceso de Reorganización Nacional
Capítulo XIII:
Gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989)
Capítulo XIV:
Gobierno de Carlos Saul Menem (1989-1999)
Capítulo XV
Gobierno de Fernando De La Rua (1999-2001)

DATOS  GENERALES DE LA REPUBLICA ARGENTINA

Biografías Argentina
Conoce la Vida de Nuestros Próceres
Por que nació la izquierda en Argentina
Conoce algunas cuestiones que despertó el comunismo
El Gobierno Peronista
Interesante Monografía del gobierno de Juan Perón
La Historia Oficial y Revisionista
Distintas ópticas de  interpretar los acontecimientos históricos
Historia del Hospital Argerich
Roberto Litvackches
Argentinos Por Tres
Descubre la Vida de Estos Inolvidables Argentinos
Primeros Ídolos Nacionales del Siglo XX
C.
Gardel-I.Leguizamo-A.Distefano-J.M.Fangio
Descripción de las Principales Batallas Argentinas
Y algunos Conceptos Históricos
Gervasio Artigas
Su relación con el Gobierno de las Provincias Unidas
Unitarios y Federales
Que los dividía?
Facundo Quiroga
El Tigre de los Llanos
Una Curiosidad: El Ultimo Soldado de San Martín
Colaboración de: Ing. Leonardo Castagnino
La Generación del 37
Cuales fueron sus ideales y objetivos?
La Generación del 80
Orden y Progreso…
A 30 Años del Golpe Militar
 “La Dictadura Siniestra”
La Revolución de Mayo de 1810
El Día Que el Pueblo Eligió A Sus Representantes
El Plan Continental
San Martín y su Campaña Libertadora
 9 de Julio de 1816
Día de la Independencia Argentina
 El Virreinato del Río de la Plata
Los Adelantados, los aborígenes y las primeas fundaciones
 El Terrorismo de Estado en Argentina
El Golpe Militar de 1976 y La Lucha Contra La Izquierda
 Instituciones: La Iglesia en América
La Ordenes Religiosas-Los Jesuitas y los Aborígenes
 La Conquista del Mar Dulce
Crónica del desembarco al Río de la Plata
Las Invasiones Inglesas al Río de la Plata
Origen, desarrollo y consecuencias de las invasiones
Eva Duarte de Perón
La Abandera de los Humildes
Alicia Moreau de Justo
Una Vida de Compromiso con la Sociedad Argentina
 Grandes Médicos Argentinos
 Breves Biografías de Premios Nobel de Medicina
 La Cultura Argentina en la Década del 60
 Música, Trabajo, Educación y Política Argentina
 El Operativo Soberanía
 Plan Militar Para Atacar a Chile Y Ocupar el Canal de Beagle
 Nuestra Identidad Nacional
 Breve Descripción de algunos elementos bien argentinos
 Inventos Argentinos
 Nuestros Grandes Inventos Nacionales
 Los Recursos Naturales Argentinos
 Petróleo-Carbón-Gas-Minería-Agricultura-Ganadería
 Los Golpes Militares
 Breve Descripción de los Derrocamientos de Gobiernos Democráticos
 Historias Curiosas de Nuestra Historia Argentina
 Relatos, Documentos, Personajes, Anécdotas, etc.
 El Negocio de la Prostitución Porteña
 Historia sobre las prostitutas en el siglo XIX
 La Historia Contada Por Sus Protagonistas
 Diversos Pasajes de la Historia Argentina Según Sus Protagonistas
 La Historia de la Educación Argentina
 La Evolución del Sistema Educativo en el País
 Personalidades Eternas Argentinas
 Mas de 100 biografías sobre los mas destacados personajes argentinos
 Historia del Horror en La Forestal Cía.
 Cuando el capital público es puesto al servicio de la explotación privada
 La Historia del Tango
 El Origen del Tango y la Milonga
 Institutos de Menores y Reformatorios
 La Delincuencia Juvenil en Argentina

 

Linea del Tiempo de Historia Argentina Linea Cronologica de Argentina

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POLÍTICA ECONOMÍA Y
SOCIEDAD
CIENCIA Y
CULTURA
1810

18 de mayo de 1810. Cisneros publicó una proclama en la que pide lealtad al rey Fernando VII.25 de mayo. Se forma una junta presidida por Cornelio Saavedra.

Diciembre. La Primera junta se transforma en junta Grande. 

1810. Epidemia de disentería en Buenos Aires.
5 de abril de 1811. Rebelión de las Quintas. 

3 de marzo de 1810. Manuel Belgrano funda El Correo de Comercio.7 de junio. Aparece La Gazeta de Buenos Ayres.

13 de septiembre. Creación de la Biblioteca Pública en Buenos Aires.

 

1811  22 de septiembre 1811. Se constituyó el Primer Triunvirato.  1812. Formación de la Sociedad Patriótica.10 de julio de 1812. Se descubre la Conspiración de Álzaga.  
1812  24 de septiembre de 1812. El Ejército del Norte derrota a los realistas en Tucumán.8 de octubre. Formación del Segundo Triunvirato.

Marzo de 1813. La Asamblea General Constituyente deroga las prestaciones obligatorias de trabajo.Tensiones entre los partidarios de un estado centralizado y los del pactismo.

 

1812. Se editan tres nuevos periódicos por suscripción. 
1813

31 de enero de 1813. Inicia sus sesiones la Asamblea General Constituyente.20 de febrero. Victoria del Ejército del Norte en la batalla de Salta.

 

1814. Se van produciendo zonas ganaderas en la campaña bonaerense.   
1814 Enero de 1814. Creación del Directorio.     
1815 Febrero de 1815. El Ejército del Norte inicia la tercera campaña al Alto Perú.     
1816 9 de julio de 1816. El Congreso de Tucumán
declara la Independencia. 
  1816. Se reabre el Colegio de San Carlos con el nombre de Colegio Unión del Sur. 
1817  18 de enero de 1817. El Ejército de los Andes inicia el cruce de la Cordillera.    1817. Llega a Buenos Aires el naturalista francés Amado Bompland.
1819  22 de abril de 1819. Promulgación de la primera Constitución Argentina.  1819. Crisis entre Buenos Aires y el Litoral.  
1820

 10 de febrero de 1820. Batalla de Cepeda.23 de febrero. Tratado del Pilar.

26 de septiembre. Martín Rodríguez asume la gobernación de Buenos Aires.

 1820. En Buenos Aires comienza una época de expansión productiva y prosperidad comercial.  
1821  30 de enero de 1821. Sanción de la primera Constitución de la Provincia de Córdoba.  26 de agosto de 1821. Creación del Archivo General de la Nación.  12 de mayo de 1821. Comienza a publicarse
El Argos de Buenos Aires.
1822  25 de enero de 1822. Firma del tratado del Cuadrilátero.18 de noviembre. Destitución del obispo Medrano. Comienza la reforma eclesiástica.  1822. Creación de la Bolsa Mercantil y el Banco de Descuentos.18 de noviembre. Prohibición de enterrar cadáveres en los templos.  10 de enero de 1822. Fundación en Buenos Aires de la Sociedad Literaria4 de enero. Prohibición de celebrar corridas de toros en Buenos Aires, sin permiso de la Policía.
1823    1623. Creación de la Sociedad de Beneficencia Pública de Buenos Aires.  1823.
En Buenos Aires se fundan cinco escuelas públicas para niñas.
1824    1824. Se negocia en Londres un empréstito con la Banca Baring Brothers Co.  
1825  1825. Reforma de la Ley de Enfiteusis.10 de diciembre de 1825. Brasil declara la guerra a las Provincias Unidas.  1825. Inundaciones en la provincia y la ciudad de Santa Fe. Buenos Aires es la primera región ganadera del país.  
1826  7 febrero de 1826. Bernardino Rivadavia asume la presidencia.  1826.
El comercio ultramarino disminuye por el bloqueo naval brasileño
 1826.
Aparecen 14 nuevas publicación periodísticas.
1827

 6 de mayo de 1827. Combate naval frente a Buenos Aires.27 de junio. Renuncia de Rivadavia.

12 de agosto. Manuel Dorrego asume como gobernador de Buenos Aires.

 1827
521.444 quintales de tasajo salen por el puerto de Buenos Aires.
 
1828  1828. Fin de la guerra con el Brasil.13 de diciembre de 1828. Dorrego es fusilado por orden del general Juan Lavalle.  1828. Profundas divisiones entre federales y unitarios.Creación de la Sociedad Filantrópica.  
1829  Junio de 1829. Pacto de Cañuelas.1829. Juan Manuel de Rosas asume el gobierno de Buenos Aires.    
1830  1830. Formación de la Liga del Interior.    18 de noviembre de 1830.
Aparece
el bisemanario Lo Aljaba.
1831  4 de enero de 1831. Pacto Federal.    
1832  1832. Balcarce asume la Gobernación de Buenos Aires.    
1833  Noviembre de 1833. Viamonte es nombrado gobernador de Buenos Aires.  1833. Revolución de los restauradores.  1833. En Buenos Aires asisten a las escuelas públicas 994 niñas y 937 niños.
1834  25 de mayo de 1834.
Renuncia Viamonte y asume provisionalmente Manuel Vicente Maza.
20 de diciembre de 1834. Facundo
Quiroga es asesinado.
   
1835  1835. Rosas es elegido gobernador nuevamente.    
1836    1836.
Venta de tierras fiscales para paliar el déficit fiscal.
 
1838  28 de marzo de 1838. Francia declara el bloqueo de Buenos Aires y demás puertos de la Confederación.  1838. Descontento económico entre
los hacendados de la provincia de Buenos Aires.
 1838.
Jóvenes intelectuales forman la Asociación de la joven Generación Argentina.
1840  29 de octubre 1840.
Firma del tratado
Arana -Mackau.
   
1841      
1844      1844.
Los festejos de Carnaval son prohibidos en Buenos Aires.
1845  26 de
septiembre de 1845.
Bloqueo anglo francés al puerto de Buenos Aires.
   1845Sale en Chile la primera edición de Civilización y barbarie. La vide de Facundo Quiroga, de Domingo F. Sarmiento.
1846      1846Se publica el Dogma Socialista de la Asociación de Mayo.
1849  Mayo de 1849Fin del bloqueo anglo francés.    
1851  1º de
mayo de 1851.
Pronunciamiento de Justo José de Urquiza contra Rosas.
   1851José Mármol publica Amalia.
1852

 3 de febrero 1852. Batalla de Caseros31 de mayo. Firma del Pacto de San Nicolás.

11 de septiembre. Levantamiento bonaerense contra Urquiza.

 19 de febrero 1952Urquiza desfila con sus tropas por la ciudad de Buenos Aires.

 10 de abril de 1852. Comienza a publicarse Los Debates.Mayo de 1852. Edición de la primera versión de Las Bases de Juan Bautista Alberdi.

25 de Mayo. Asamblea fundacional del Club del Progreso en Buenos Aires.

1853  1853Sanción de la Constitución
de la Confederación.
   17 de
septiembre de
1853.
Presentación del proyecta para construir el primer ferrocarril de la Argentina.27 de febrero. Fundación en la ciudad de Santa Fe del Club del Orden.
1854  5 de marzo de 1854.Justo José de
Urquiza asume la presidencia de la Confederación.
1854.
Sanción de la Constitución del Estado de Buenos Aires.
 

 25 de mayo de 1854Comienza a publicarse La Confederación, el primer periódico editado en Rosario.

 

23 de junio de 1855. Aparece el periódico político satírico La Bruja Duende

1855      
1856  1856.
Ruptura de la alianza entre liberales y federales porteños.
 1856. Fundación de la primera colonia agrícola del país.21 de agosto de 1856. Aparición del
primer sello postal argentino.
1856. El Congreso de Paraná sanciona la Ley de Derechos Diferenciales.
 
1857  Mayo de 1857.Valentín Alsina es electo gobernador del Estado de Buenos Aires.
23 de octubre de 1 859. Batalla de Cepeda.

10 de noviembre. Pacto de San José

 29 de agosto de 1857.Primer viaje ferroviario en la República Argentina,

1857. Fundación de la Asociación Tipográfica.

 
1859      
1860    1860.Instalación de la Municipalidad de la ciudad de Rosario.  1860.Eduarda Mansilla publica El médico de San Luis.
1861      
1862

 12 de octubre de 1862.Asume la presidencia Bartolomé Mitre.

1862. Levantamiento del “Chacho” Peñaloza.

   9 de noviembre de 1862.Exploración del río Salado.
1863      1º de marzo de 1863.Comienza a publicarse el semanario El artesano.
1864  1864.Mitre organiza el primer ejército regular.    1864
Se funda la Revista Médico Quirúrgica
1865  Mayo de 1865.Firma del tratado de la Triple Alianza.
– Guerra de la Triple Alianza
   1865
Juana Gorriti publica Sueños y realidades.
1866  1866. Rebelión política en Mendoza.
12 de octubre de 1868. Asume la presidencia Domingo F. Sarmiento.
 22 de noviembre de 1866.Gran
malón invade
Río Cuarto.
1866

Crisis
económica.

 
1868      
1869    19 de marzo de 1869. Primer caso cólera en la ciudad de Rosario.1869. Inauguración
del telégrafo provincial entre las ciudades de Rosario y Buenos Aires.
 Primer Censo Nacional: indica que la cantidad de habitantes es de 1.830.214

25 de abril de 1870. Inauguración de los servicios del ferrocarril entre las ciudades de Santa Fe y Córdoba.

 
1870  11 de abril de 1870.
Asesinato de Justo J. de Urquiza.
12 de abril. Alzamiento del general Ricardo López Jordán.
20 de junio. Firma del protocolo de paz que dio fin a la Guerra del Paraguay.
 

 1870.

Lucio V. Mansilla publica
Una excursión
a los indios ranqueles

1871    27 de enero de 1871.Primer caso registrado de fiebre amarilla en la ciudad de Buenos Aires.  
1872    1872.Se crea el Banco Nacional.

 1872

Expedición de exploración del río Bermejo

José Hernández comienza a publicar

El gaucho Martín Fierro.

1873

 7 de diciembre de 1873.

 Combate entre las tropas de López Jordán y el Ejército nacional.

 1873.Comienza un período de crisis económica.

 1873.

Se funda el Círculo Médico Argentino.

1874  1874.
Revolución mitrista.
12 de octubre de 1874. Nicolás Avellaneda asume la presidencia.

 15 de mayo de 1874.

Inauguración en Buenos Aires de las obras de aguas corrientes y cloacas.1 874. Las líneas ferroviarias tienen una extensión de 1.331 Km.

 
1875  1875.
Debates parlamentarios sobre la ley de Aduanas.
   7 de febrero
de 1875.
Comienza a editarse
La Ondina
del Plata.
1876  

 1876

Finaliza el ciclo de crisis económica.

 1876.
Francisco Moreno llega al lago Nahuel-Huapi.
18 de noviembre de 1877. Aparece la revista La Alborada del Plata.
1878    12 abril
de 1878
Primera
exportación de cereales desde el puerto de Rosario.

1878
Comienza la avanzada militar sobre los territorios indígenas.

 1878.José María Ramos Mejía edita La neurosis de los hombres célebres en la historia argentina.
1879      1879.Fundación del Instituto Geográfico Argentino.
1880  12 de octubre de 1880. Julio Argentino Roca asume la presidencia.21 de septiembre. Se declara a Buenos Aires como capital de la República.  1880.
Comienza el boom de las colonias agrícolas.
 
1881    1881El Instituto Geográfico Argentino obtiene menciones en el Tercer Congreso y Exposición Internacional de Geografía, celebrado en Venecia.
1882

 10 de noviembre 1882. Comienza a funcionar la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires.

1882.
Se crea el
Club
Vorwarts.

 15 abril de 1882.Fundación del Jockey Club en Buenos Aires.

1882.
Eugenio Cambaceres publica
Potpourri. Silbidos
de un vago.

1884   23 de abril
de 1884. Inauguración
de la línea telegráfica Buenos Aires-Asunción.
8 de julio.
Se aprueba la ley de Educación Común.
 

1884.Lucio V. López publica La Gran Aldea.

Costumbres bonaerenses.

 

1886  12 de octubre
de 1886.
Miguel Juárez Celman  asume la presidencia.
 10 de
agosto de
1886.
Apertura del Registro Civil en Buenos Aíres.
20 de mayo de 1886.Aparece el diario  La Época,
el primero editado en a ciudad de
Santa Fe.
1887    1887.Se crea la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos.  
1889  10 de
septiembre de 1889.
Mitin en el
Jardín Florida.
1889.
Fundación
de la Unión Cívica.
   12 de febrero
de 1889.
Descubrimiento de fósiles en la Patagonia.
1890

 26 de julio de 1890.

Revolución del Parque.7 de agosto. Carlos Pellegrini asume la presidencia.

 

 1890.

Gran Crisis
económica.

 1890. Juana Gorriti publica Cocina
Ecléctica.
1892

 2 de abril de 1892.

Estado de Sitio en Buenos Aires.12 de octubre. Luis Sáenz Peña asume la presidencia.

 

 1892.
Creación de los Círculos Obreros Católicos y del Patronato de la Infancia.
 
1893  Agosto 1893. Como consecuencia de la revolución radical, el gobernador bonaerense Julio A. Costa debe presentar su renuncia.   1893.
Creación de
The Argentine Association of the Football League. 
1895  22 de enero de 1895.
José Evaristo Uriburu asume la presidencia.
   
1897      1º de abril de 1897. Comienza a editarse La Montaña.
1898  12 de octubre de 1898. Comienza el segundo mandato presidencial de Julio A. Roca.    
1899  

31 de mayo de 1899.

Inauguración del Ferrocarril Sur hacia Neuquén. 

1º de octubre de 1899. Se edita El Diaria del Pueblo. 
1900  23 de mayo de 1900. Se restablecen vínculos diplomáticos con el Vaticano.25 de octubre. Arriba a la Argentina el presidente brasileño Manuel J. De Campos Salles.

 Enero de 1900. Huelga de estibadores.25 de septiembre. Fundación del Consejo Nacional de Mujeres de la

1900. Comienza a operar la primera usina eléctrica en Buenos Aires.

1900. Expedición científica a las Cataratas del Iguazú.– Enrique García Velloso estrena El chiripá rojo en el Teatro La Comedia.
1901  6 de diciembre de 1901. Sanción de la Ley del Servicio Militar Obligatorio.

 15 de septiembre de 1901.

Manifestación masiva a favor de la separación entre la Iglesia y el Estado.

22 de noviembre de 1902. 70.000 huelguistas paralizan Buenos Aires.

1901. Inicia sus clases la Escuela de Arquitectura de Buenos Aires. 
1902

 28 de mayo de 1902. Comienza la firma del acuerdo con Chile sobre el litigio territorial patagónico.19 de diciembre. El Congreso aprueba una nueva Ley Electoral.

23 de diciembre. Aprobación de la Ley de Residencia.

   1902. Estreno de Canillita, de Florencio Sánchez, en el teatro La Comedia.
1903  1903. Concluye la firma de los Pactos de Mayo con Chile.  1º de mayo de 1903.
Masiva concentración anarquista.
1903. Socialistas organizan la UGT.
 1903. Nace el club Racing Club en Avellaneda.
1904  12 de octubre de 1904. Manuel Quintana asume la presidencia.

 30 de abril de 1904.

Se conoce el informe sobre la clase obrera confeccionado por Bialet Massé.

1904. Se fundan los clubes Independiente y Ferrocarril Oeste. 
1905  4 de febrero de 1 905. Estalla la revolución preparada por Hipólito Yrigoyen. 30 de julio de 1905.
Se funda la cooperativa El Hogar Obrero.
31 de agosto. Sanción de la Ley de Descanso Dominical 
 1905. Florencio Sánchez estrena Barranca Abajo, En familia y Mono Santa.
1906
1907
1909
1910

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Linea de Tiempo de Historia Argentina desde su Fundacion Hasta 1810

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POLÍTICA ECONOMÍA Y
SOCIEDAD
CIENCIA Y
CULTURA
1536

Final de la dominación inca
24 de junio de 1536. Buenos Aires
es sitiada por los aborígenes.

Primera fundación
de Buenos Aires.
 
1540  A partir de aquí,
la conquista 1540.
Uso de la mano de obra indígena,
española del territorio se caracteriza basado en la encomienda y la mita por las capitulaciones
 
 
1541 1541. Buenos Aires es desalojada.    Luis de Miranda escribe Romance noroeste 
1546      
1547  Creación de la Diócesis de
Asunción.
   
1553   Francisco de Aguirre funda
Santiago del Estero. 
 
1554     Ulrico Schmidel escribe Viaje al
Río de la Plato. 
1561  Aborígenes destruyen varios  Pedro del Castillo funda
Mendoza
 
1563  Se crea la Gobernación de Tucumán    
1565    Diego de Villarroel funda San
Miguel de Tucumán.
 
1573    Fundación de Córdoba y de Santa
Fe.
 
1578  Se unen los calchaquíes para combatir a los españoles    
1580    Refundación de Buenos Aires.
Los pioneros cuentan con ganado,
útiles de labranza y cereales.
 
1582    Fundación de Salta, cuyo
desarrollo se vincula con la economía
 
1590    Buenos Aires se transforma en un
foco comercial bajo el control de los
portugueses.
 
1593  Creación de la gobernación del Río de la Plata    
1594  Grupos indígenas de La Rioja y
Jujuy se unen baja el mando del
cacique Viitipoco.
   
1595  Comienza a construirse el fuerte
de Buenos Aires.
   
1597  Sínodo de obispos en Santiago del
Estero; impulso de la política de
reducciones.
   
1598      Se establecen los jesuitas en Buenos Aires.
1600    Córdoba se convierte en un
centro redistribuidor de trigo, maíz y
harina.
 
1602  Hernandarias de Saavedra asume  Buenos Aires obtiene una
la Gobernación del Río de la Plata, autorización para comerciar con
Brasil y Guinea.
 
1611    Se crea la reducción de San José.  Apertura del primer hospital en Buenos Aires.
1613  Mateo Leal de Ayala asume la Gobernación del Río de la Plata,   Ordenanzas impulsan la creación   la universidad del territorio en
Córdoba.
 Los jesuitas inauguran la primera
 de reducciones de indios con abolición de las prestaciones de trabajo.
1615  Hernandarias vuelve a asumir la Gobernación por dos años.    
1621    Santa Fe reúne a 168 vecinos, 266 indios en la ciudad y 1.007 en las
reducciones cercanas.
 
1623    Creación de la Aduana Seca en
Córdoba.
 
1626    Jesuitas instalan la misión Yapeyú.  
1630  Comienzan las guerras calchaquíes.  El camino que une Buenos Aires y
Córdoba se encuentra amenazado
por incursiones indígenas.
 
1637  . Es apresado y ejecutado el líder indígena Chalimín, dándose fin a siete años de conflictos bélicos.    
1644    La población en las misiones jesuitas asciende aproximadamente a 24.000 personas.  
1648      Los betlehemitas se hacen cargc del único hospital de Buenos Aires.
1658      
1661      
1663       Los jesuitas instalan una imprenta
en Córdoba.
1676    La Aduana Seca es trasladada a Jujuy.  
1678      
1795  Buenos Aire se transforma en cabecera de la Gobernación,    
1711    Finaliza la construcción del
Cabildo de Buenos Aires.
 
1727      Se crea en Buenos Aires la
Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo.
1744    La población de Buenos Aires y su campaña asciende a 22.091 habitantes  
1756  Instalación del Cabildo en Luján    
1767  Expulsión de los Jesuitas    
1770    La ciudad de San Miguel de
Tucumán registra 4.000 habitantes.
 1774:Colegio de Huérfanas en Buenos Aires.
1776    Mayor presencia de la burocracia civil.  
1777      
1778  Creación de la Aduana de Buenos  Salta tiene 7.200 habitantes. Es
sede del comercio de mulas.
– Importante exportación de cueros.
 1778. Fundación del Colegio San Carlos en Buenos Aires.
1779      7 agosto de 1779. Fundación de la
Casa de Niños Expósitos en Buenos
1780      Creación del Protomedicato en Buenos Aires.
1782  Ordenanza de Intendencias    Se construye en Buenos Aires la
llamada “casa de la virreina”.
1783  Cédula Real erige la Real Audiencia en Buenos Aires    Inauguración de La Ranchería, el
primer teatro de Buenos Aires.
1791    Se autoriza a españoles y extranjeros a introducir esclavos.  
1794  Se instala en Buenos Aires el Consulado    
1795    Se otorga el permiso a Buenos Aires para comerciar con colonias extranjeras mercancías que no retornarían a  España  
1799      Creación de la Escuela de
Medicina dependiente del
Protomedicato.
1801    Brote de Sarampión en Buenos Aires.  1º de mayo de 1801. Fundación del
 periódico El Telégrafo Mercantil
1802     Se autoriza la construcción de la  Recova para los comerciantes.  El  1º de septiembre de 1802. Aparece el Semanario de Agricultura, Industrio y
 Comercio.
1804  Rafael de Sobremonte asume como el noveno virrey del Río de la  Los comerciantes son el grupo más activo en Buenos Aires.  Las ideas de la Ilustración tienen
 eco en el Río de la Plata.
Plata.
1806  25 de junio de 1806. Primera Invasión Inglesa .

 Creación del Regimiento de Patricios.

– Proceso de militarización de la sociedad.

 
1807

 10 de febrero de 1807, Destitución del virrey Sobremonte.

28 de junio. Segunda Invasión Inglesa

 5 de julio de 1807, Resistencia urbana ante la llegada de los ingleses.
 
 
1808  29 de julio de 1808. Se difunde
oficialmente la noticia sobre la
abdicación de Carlos IV.
   
1809 29 de junio de 1809. Llega el virrey Cisneros a Buenos Aires.   1º de enero de 1809. Asonada de Álzaga.6 de noviembre. Aprobación del
Reglamento Provisorio que permite el
comercio con los ingleses.
 Mariano Moreno da a conocer su
 Representación de los hacendados.
1810

18 de mayo de 1810. Cisneros publica una proclama en la que pide lealtad al rey Fernando VII.

25 de mayo. Se forma una junta presidida por Cornelio

Diciembre. La Primera junta se
transforma en junta Grande.

  Epidemia de disentería
en Buenos Aires.

 3 de marzo de 1810. Manuel Belgrano funda El Correo de Comercio.

7 de Junio Aparece la Gazeta de Buenos Aires

13 de Septiembre Creación de la Biblioteca Pública en Buenos Aires