Diferencias Paleolítico-Neolitico

Civilizaciones del Rio Indo Primeros Pueblos de la India Vida y Costumbres

Civilizaciones del Rio Indo
Vida de los Primeros Pueblos de la India

En todas las épocas los hombres se han sentido impulsados a cruzar mares, a construir imperios, a extender sus civilizaciones. Hace casi cinco mil años los pueblos del Indo actuaron de este modo.

En la India se desarrolló una civilización compleja en una época temprana. El legado de los imperios sucesivos sigue influyendo en aspectos de la vida actual en el subcontinente. De no ser por el ferrocarril del valle del Indo, ignoraríamos tal vez todavía la existencia de esta cultura, una de las mayores de la antigüedad. Pero al trazar los ingenieros, en los años veinte de este siglo, el tendido de la vía, tuvieron que apartar cerca de Sahival (Montgomery) tal cantidad de viejos ladrillos cocidos, que acabaron llamando a los arqueólogos.

Y con un trabajo sistemático, dirigido por los ingleses sir John Marshall y sir Mortimer Wheeler, salieron a la luz en los años veinte y cuarenta los restos de una extensa ciudad, Harapa, de trazado y construcción nunca vistos. Muy poco después le llamó la atención a uno de los arqueólogos, 700 km al sur, junto a Larkana, que los ladrillos de un monasterio budista situado a orillas del Indo eran muchísimo más antiguos que el monasterio en cuestión. Resultado: exhumaron los cimientos de Mohenjo-Daro (*), ciudad mucho más importante todavía. (*)también:Mohenjodaro.

HISTORIA DE ESTOS PUEBLOS:

En el valle del Indo, como en otros lugares, se han encontrado vestigios de edades prehistóricas que, al parecer, muestran ciertas conexiones entre las culturas india, africana y del sudeste asiático. Nuestros conocimientos de estos remotos pueblos son demasiado escasos e imprecisos para que puedan pasar a formar parte de la historia. Sin embargo, sabemos que antes de la conquista de los arios existió allí una civilización emparentada con la egipcia y la sumeria de los milenios IV y III a. de J. C. y que podemos calificar de muy avanzada. ¿Quiénes eran estos hombres que vivían con tantos adelantos en épocas tan remotas?.

Su civilización fue un producto esencialmente indio que se desarrolló con mayor o menor contacto con la de Mesopotamia, más antigua, y que contaba con una cultura individual y lenguaje propio. Hasta 1922 no dio comienzo la sistemática excavación de lo que ahora llamamos civilización del Indo, pero desde entonces se han ido descubriendo más y más lugares. En la actualidad pasan de sesenta, que cubren más de un millón de kilómetros cuadrados del valle del Indo y de las regiones vecinas de Pakistán e India.

Lo verdaderamente asombroso de esta civilización es, en primer lugar, su extensión; segundo, su completa uniformidad; tercero, nuestro total desconocimiento de la misma hasta hace menos de cincuenta años, y cuarto, la casi completa ausencia del menor indicio de crecimiento.

mohenjo daro en la India

Mohenjo-Daro, muros de ladrillo del llamado “Gran baño”. En esta ciudad, planificada sistemáticamente, hasta los más pobres podían utilizar los pozos de los ricos.

mapa del indo en la india civilizaciones

Como el resto de civilizaciones del planeta, la primera civilización de la India floreció junto a unas llanuras de inundación fértiles, en este caso las del río Indo, en las cuales al menos dos grandes ciudades constituyeron centros administrativos: Harappa al norte y Mohenjo-Daro al sur. Se hallaban separadas por una distancia de unos 650 km, y en las tierras que las conectaban había una serie de pequeños poblados y poblaciones que constituían lo que se conoce como la civilización del río Indo, del valle del Indo o de Harappa.

Desde entonces se han descubierto más de 70 lugares, que pertenecen sin duda a un solo reino — tal vez de muy poca cohesión—, que floreció alrededor de 2200-1700 a. C. y que, desbordando con mucho el valle del Indo, fue más extenso que ninguna otra cultura conocida hasta ahora de la edad del bronce.

Con la ciudad portuaria de Lothal, descubierta entre 1955 y 1962 en el golfo de Cambay, tuvieron el primer puerto artificial del mundo, en cuyos muelles podían atracar a la vez hasta 55 barcos. Navegaron desde allí, entre otros rumbos, por el golfo Pérsico hasta la isla de Bahrain y llevaron sus piedras preciosas, telas de algodón, especias y colmillos de elefante hasta Mesopotamia, cuyas culturas urbanas protosuméricas constituyeron probablemente el ejemplo de las del período de Harapa, en el valle del Indo.

La jungla de Harappa: Al igual que Sumer y Accad, las ciudades del Indo se hallaban en un país que en la actualidad es terriblemente yermo e inhóspito: un árido desierto de sal con sus árboles y arbustos achaparrados cubiertos con lo que Piggot llamó «satánica imitación de nieve» y cuya temperatura alcanza casi los cincuenta grados en verano. La erosión del Indo ha formado otro cauce y ahora fluye a varios kilómetros de distancia.

Y sin embargo, este país debió ser una tierra floreciente y cubierta por la jungla en la época de las grandes ciudades de Mohenjo-daro y Harappa (desconocemos sus antiguos nombres; éstos son los de dos pueblos modernos cercanos a los lugares de su emplazamiento).

Ambas, en efecto, de cerca de tres kilómetros cuadrados de superficie cada una, fueron construidascon ladrillos cocidos, y ello supone una disponibilidad ilimitada de madera para combustible. Además, sabemos por los dibujos de sus sellos que los habitantes de Harappa conocían el carabao, el rinoceronte, el oso, el mono, la ardilla, el loro y el ciervo, aparte de diversos peces y cocodrilos.

Este problema del endurecimiento del clima se le plantea al geógrafo en muchos lugares, desde Arizona al Sahara y desde Egipto al Turkestán. No se ha hallado ninguna respuesta   satisfactoria:   en  el  valle  del   Indo, por ejemplo, existen pruebas de que la región del monzón se ha retirado ligeramente, pero la negligencia de los hombres y la denudación de los bosques deben haber sido un factor importante. En todo caso, el contraste entre el pasado y el presente es más sorprendente aquí que casi en ningún otro lugar del mundo.

La influencia de otras culturas
La prehistoria de la India poca o ninguna luz puede decirse que arroje sobre la repentina madurez e inmensa burocracia de la civilización del Indo. Existen muy pocos restos humanos en la península y el único recuerdo del hombre lo constituyen una infinidad de piedras, que oscilan de las grandes y rudimentarias piedras «pre-Soan» del Punjab, a las diminutas piececillas laminadas de la India central.

De las hachas de mano y otros utensilios encontrados podemos deducir que en los tiempos prehistóricos ya se conocían algunas de las grandes rutas comerciales en torno al océano Indico, y el cráneo mogoloide encontrado en Harappa constituye una prueba del contacto con China, que pudo tener lugar a través de los pasos birmanos hacia Yunnan y el Yang-Tsé; pero ello no supone una gran ayuda en nuestro estudio de las ciudades del Indo.

Tampoco  descubrimos  gran  cosa  al  examinar las culturas rurales del Beluchistán y la llanura adyacente que florecieron alrededor del año 3.000 a. de J. C, y que eran precursoras inmediatas de la civilización del Indo. Estos pueblos vivían en los valles entre cordilleras descomunales, aislados como las ciudades-estado griegas primitivas, cada una en su fortaleza de la montaña. En la actualidad, estas culturas son objeto de multitud de investigaciones arqueológicas, y se distinguen unas de otras principalmente por su alfarería.

La de los distritos de Nal y Amri es avanzada y colorista, con representaciones realistas de animales,   mientras   que   la   de   Kulli-Mehi parece influenciada por el pánico a los espacios vacíos que asociamos a algunas ánforas griegas primitivas y su tema principal es el carabao. De Zhob proceden varias figurillas femeninas con aspecto de calavera, que nos conducen al mundo sobrenatural de la magia y la superstición, que suponemos impregna las culturas de la India, así como las de Sumer, EgiptoCreta y América.

La religión de los harappas: Se desconocen por completo las prácticas religiosas de los harappas, ya que no parecen existir templos u otros edificios sagrados relacionados con sus ciudades. Se ha especulado con que la casa privada pudiera ser el lugar principal para la expresión de la devoción religiosa. Sin embargo, la arquitectura y los objetos hallados nos permiten atisbar algunas pistas sobre sus cultos.

Los grandes baños comunes y las condiciones de salubridad públicas reveladas por los yacimientos de Harappa, Mohenjo-Daro y otros apuntan a prácticas basadas en ritos de limpieza y purificación, un tema común en el sistema religioso posterior del hinduismo.

Algunos objetos también demuestran la existencia de precursores de deidades hindúes como Shiva, los cuales aparecen en sellos que describen un figura cornuda sentada en una posición de yoga, mientras que en otros se retrata a animales y criaturas míticas. También es posible que las estatuillas de mujeres aparentemente embarazadas tuvieran algún significado religioso.

sellos de la india antigua

Por los numerosos sellos encontrados en las ruinas de las ciudades sabemos que hubo un tiempo en que las áridas llanuras saladas estaban llenas de vida. Entre sus dibujos se advierten osos, tigres, antílopes y rinocerontes, 5, y, sobre todo, un extraño buey de un solo cuerno (7, 2 y 4). Algunos, como el número 3, representan «monstruos fabulosos». El 6 es especialmente interesante: muestra una figura sentada con las piernas cruzadas que, aún en fechas tan remotas, podría ser Siva, el dios creador y destructor de los hindúes. Las inscripciones de los sellos, escritas en un idioma que todavía desafía los intentos de los eruditos por descifrarlos, parecen ser nombres de personas.

Los tipos humanos y su habitat
¿Cómo eran las gentes en aquellas remotas ciudades? El tipo predominante era el mediterráneo, de mediana estatura y complexión aceitunada, cabeza y cara largas, nariz larga y afilada y ojos y cabello oscuro; un tipo común en la India de hoy. Probablemente, el tipo protoaustraloide, con facciones negroides y cabello rizado y crespo, se encontraba en un estrato más bajo de la escala social.

Existe una sorprendente representación de este grupo racial en el más bello de todos los objetos encontrados en Mohenjo-daro: una estatuilla de bronce de una muchacha danzante, con la cabeza inclinada provocativamente y el brazo derecho sobre la cadera, como si fuera a empezar a mover el cuerpo en una danza sugestiva.

Un tercer tipo, el armenio, está al parecer representado por la cabeza de un hombre barbudo luciendo un traje adornado de tréboles. El simbolismo religioso del trébol puede indicar que se trata de un sacerdote o hasta un dios, pero su frente baja y hundida, las estrechas aberturas de sus ojos, su labio inferior prominente, su recto labio superior y la forma estilizada de su barba hacen de él el tipo de hombre que a nadie le gustaría encontrarse en una noche oscura, y resulta difícil situarle en cualquier categoría racial.

El tiempo nos ha gastado algunas extrañas bromas de supervivencia en las ciudades del Indo. No existe el menor indicio de enterramientos apropiados, probablemente porque los primeros estratos quedan por debajo del nivel del agua y hasta ahora ha sido imposible excavarlos.

Sin embargo, han subsistido algunos objetos diminutos: restos de tela de algodón, por ejemplo, en Mohenjodaro, revelados por la formación de sales metálicas. Ello constituye, con mucho, el vestigio de algodón más antiguo que se conoce.

También se han encontrado juguetes infantiles, algunos de ellos en los desagües, como si hubieran sido arrastrados con el agua del baño, y también modelos de animales y carros móviles, y hasta un pito y un mono diseñado para subir por un palo.

Hay restos del roce cotidiano en la esquina de ún edificio por donde pasaban los animales de carga, una huella humana junto a un manantial, conservada gracias a las sales minerales, y hasta las huellas de un gato y un perro marcadas en un ladrillo puesto a secar en Chanhudaro.

Sabemos que el perro estaba persiguiendo al gato porque las marcas de este último aparecen esparcidas, como si se tratara de una huida precipitada. Y sin embargo, seguimos sin saber nada de lo que estas gentes escribieron o dijeron, pensaban o creían.

Algo sabemos de sus vestiduras ceremoniales. Las mujeres parecen lucir peinados enormes y hasta grotescos, en forma de cesta, y los hombres llevaban largas túnicas, pero no sabemos casi nada de sus atuendos diarios. Se encuentran varias clases de peinados: castañas, colas de caballo y hasta un ondulado permanente. Se han hallado varias navajas de afeitar y tarros de maquillaje.

Las casas eran en general bastante grandes, con un patio central y pocas o ninguna ventana a la calle, pero con garitas para los guardianes, parecidas a las chaukidars de la India moderna. Todo lo referente al mobiliario o decoración interior es pura conjetura. Podemos suponer que los habitantes de Harappa se sentaban a comer con las piernas cruzadas, ya que hay suficientes muestras de esta postura. Lo más importante de las ciudades del Indo es su espléndido sistema de alcantarillado, el mejor que se ha encontrado en la India anterior a la llegada de la civilización occidental.

Los desagües desembocaban en alcantarillas colocadas a lo largo de las calles y bien cubiertas. Es curioso que, a pesar de los numerosos cuartos de baño, existan escasos indicios de retretes, lo que constituye un ejemplo más de las extrañas desigualdades de esta civilización.

Podemos imaginarnos parte de la vida diaria de los hombres de Harappa, ya que hay muchos detalles que subsisten en la actualidad. Encontramos pozos en los patios donde se reunían los criados a murmurar e incluso un piso que podría haber sido el restaurante.

Seguramente los hombres saldrían en botes como los de ahora a cazar y pescar y existiría una vasta administración pública para organizar los inmensos ejércitos de obreros necesarios para construir y conservar las ciudades.

arcillas de mohenjodaro y harrapa
Figuras modeladas en arcilla como este carro de bueyes, muy bien estudiado, con sus ruedas de disco, nos pintan la vida cotidiana de Mohenjo Daro y también la diosa madre, claro testimonio de un culto a la fecundidad.

Más de mil sellos
Una contribución única de esta cultura al arte es el gran número de sellos de esteatita. Sólo en Mohenjo-daro se han encontrado más de mil doscientos. En su mayor parte son cuadrados de unos tres centímetros de lado. Tienen una lustrosa superficie blanca con toda una gama de animales pintados que se asocian con los signos de una escritura pictográfica.

El animal más común es una especie de buey que, al parecer, sólo tiene un cuerno, delante de un curioso objeto que ha sido identificado como un candelero, una jaula para pájaros y un pesebre sagrado.

Los artistas se esmeraron en la realización de los sellos, observando al mundo animal. Encontramos búfalos, tigres y rinocerontes, todos ellos representados con asombrosa viveza y realismo.

Independientemente de la idea de una civilización urbana, en la que Mesopotamia disfruta de prioridad mundial y de donde probablemente la sacarían los planificadores del Indo, existen algunos indicios muy definidos de un posible contacto entre Ur y las ciudades del Indo, anterior a los tiempos de Sargón de Accad (2400 a. de J.C.).

Tales vestigios consisten en sellos del Indo encontrados en Ur y fragmentos de alfarería sumeria en estratos bajos de Mohenjodaro. Son posteriores otros cuchillos de bronce o cobre del Indo hallados en Hissar y broches y objetos de lapislázuli en Ur. Pero de ningún modo existen todas las pruebas que podría esperarse.

El declive de lá sociedad harappa: Parece que la civilización del valle del Indo desapareció de forma repentina y casi sin dejar rastro en torno al 1750 a. C. Se han formulado diversas hipótesis en torno a esta desaparición, como el cambio climático, la existencia de inundaciones devastadoras (algo habitual en la zona) y el agotamiento de la tierra, que bien podría haber exacerbado los problemas acarreados por las inundaciones. Pero la explicación esgrimida con más frecuencia sostiene que los harappas fueron conquistados por los arios, término con el que se designaba a los guerreros nómadas que irrumpieron en India y Asia

Muerte en las calles: El fin de las ciudades fue violento y repentino, aunque durante algún tiempo anterior se aprecia su declinar. Las calles se ven invadidas por casas más pequeñas y hasta hornos de alfarero y por todas partes se encuentran signos de superpoblación y decadencia.

Aparentemente, sin embargo, Mohenjodaro fue saqueada y quemada en un decisivo ataque final. Hombres, mujeres y niños sucumbieron en las calles y sus cadáveres quedaron allí tendidos, lo que constituye un indicio bastante seguro de que la ciudad fue abandonada, al menos temporalmente.

En una senda hay nueve esqueletos, entre ellos cinco niños, y en otro lugar, al parecer, varias personas estaban subiendo las escaleras de un pozo en dirección a la calle cuando fueron derribados de espaldas y cayeron muertos al pie de los escalones. Lo más probable es que estos invasores fueran la primera oleada de arios, cuyos asaltos a las ciudades de los aborígenes se cantan en los Vedas.

De ser así, el apogeo de la civilización de Harappa podría situarse entre los años 2500 y 1500 a. de J. C, y su destrucción alrededor del 1500. Esperamos que un día se descifre su escritura, lo que nos permitiría saber más de esta enigmática civilización.

Ver: La India desde la Conquista Aria (2000 a.C.)

Fuentes Consultadas:
Atlas de Historia del Mundo Edit. Parragon – Historia de la India
Tras Las Huellas de Nuestro Pasado La Aventura Arqueologica – Edit. Círculo de Lectores – La Cultura Indo
La LLave del Saber Tomo I Ediones Cisplatina S.A. – El Hombre y El Gran Río Indo
50 Cosas que hay que saber sobre la Historia del Mundo Edit. Ariel – Ian Crofton –

Los Hicsos en Egipto Historia de los Reyes Pastores

En el idioma egipcio antichuo, HICSOS sugnifica ‘gobernantes extranjeros’, y fueron invasores semitas que conquistaron Egipto a principios del siglo XVIII a.C. y fundaron la XV y la XVI Dinastías. Acompañados de oros nómades de la región, después de llegar a Egipto,  tomaron Menfis y exigieron tributo al resto del país.

Establecieron una fortaleza en Avaris, en la frontera noreste del delta del Nilo, aunque dejaron el territorio al norte de Menfis bajo el gobierno de un príncipe menor de la antigua nobleza. Estos vasallos iniciaron la revuelta que bajo Amosis I (que reinó en 1570-1546 a.C.), fundador de la XVIII Dinastía, culminó con la expulsión de los gobernantes extranjeros. El único relato antiguo detallado de los hicsos es un pasaje citado por el historiador judío Flavio Josefo.

El triunfo de los hicsos debe atribuirse sobre todo a dos razones: al uso del caballo (que los egipcios desconocían) y a la calidad de sus armas de bronce, superiores a las de cobre usadas por los  egipcios.

De todos modos, este período difícil aportó a Egipto grandes transformaciones, no sólo por la adopción de ciertos elementos hyksos (caballos, bronce, etcétera), sino también porque, de allí en adelante, la política exterior de los monarcas egipcios estaría dirigida a cubrir el peligroso acceso por el Sinaí, con lo que los reyes de la XVIII dinastía habrían de iniciar una nueva línea ex-pansionista  hacia  el  Nordeste.

los hicsos o reyes pastores

El segundo periodo intermedio fue una época de confusión que duró unos 214 años. Los hicsos de la XV Dinastía mantuvieron el control sobre las zonas media y alta del país.

LA HISTORIA: Hacia el año 2052 antes de Jesucristo, los príncipes de Tebas se rebelaron y llevaron la audacia hasta desafiar a los señores de Heracleópolis, al nordeste del Alto Egipto. Como la suerte es de los audaces, triunfaron sobre ellos. El Antiguo Imperio cedió el paso al Imperio Medio. Mentuhotep II reunió de nuevo todo Egipto.

Durante la XII Dinastía de Menfis (1991-1792 a. de J.C.) reinó el orden en el país, que conoció un nuevo período de prosperidad.

Senusret III, el gran Sesostris (1878-1841 a. de J.C), continuó la obra de sus antecesores y finalizó la conquista de la Baja Nubia, comarca primitiva pero rica en minas de oro. Por otra parte reforzó la vía comercial del mar Rojo con la construcción de una serie de fortalezas, así como las comunicaciones entre el Sinaí y el Ponto en la costa somalí. Una gran diferencia con la política practicada por el Antiguo Imperio, que se había limitado a algunas expediciones punitivas o comerciales.

mapa territorio hicsos en egipto

 La invasión de los hicsos fue un verdadero cataclismo que conmovió hasta sus cimientos la sociedad egipcia. De hecho, el país se vio inundado por una oleada invasora que cayó por sorpresa sobre las ricas tierras del delta. No hay empero seguridad de que el Sur fuera ocupado, aunque parece ser que esta zona pagó un fuerte tributo a los advenedizos en cierta época; tampoco hay acuerdo sobre la extensión temporal de la ocupación. Los egipcios llevaron a cabo una sistemática destrucción de todos aquellos escritos que hicieran referencias a tan odiada invasión; al “flagelo”, como es denominada en las inscripciones funerarias. En cuanto a las explicaciones del historiador Manetón (300 a. dej. C), se consideran erróneas, incluso la explicación filológica que llevó a llamar a los hicsos “reyes pastores”.

La XII Dinastía no se detuvo aquí. Construyó una muralla a través del istmo de Suez para protegerse de las invasiones. Por otra parte, estableció relaciones comerciales con Creta, Fenicia y Babilonia. La historia sólo ha con-
servado el recuerdo de una expedición de Sesostris a Palestina, pero esto no impide que este soberano esté considerado un gran conquistador.

En el Egipto del Imperio Medio, su reinado está señalado con una piedra blanca. Amenemhet III (1849-1801 a. de J. C.) fomentó las investigaciones para la regularización de las crecidas del Nilo y emprendió unos trabajos cerca del lago Muris.

Los griegos de la antigüedad llamaban a Fayum «Cocodrilópolis» porque el dios náutico Sucho tenía cabeza de cocodrilo y era el protector titular de la región. En un estanque cercano al templo de los sacrificios, se alimentaban y cuidaban cocodrilos sagrados. Los sacerdotes velaban por el santuario y vigilaban la devoción del pueblo. Si moría un cocodrilo se le rendían los más altos honores.

Era embalsamado con el mismo cuidado que un rey, momificado y enterrado con el mayor respeto. Mucho tiempo después de su muerte, la población seguía llevándole ofrendas. Todavía hoy se encuentran cocodrilos momificados, especialmente en las tumbas de Monfalut.

Las construcciones del Imperio Medio estuvieron consideradas por los griegos como notables creaciones. El conjunto más sorprendente es, sin duda alguna, el Laberinto, monumento funerario que Amenemhet III se hizo construir y que, por su extensión, se comparó a un laberinto. Heródoto (484-±425 a. de J.C), que tuvo ocasión de admirarlo, lo describió en los siguientes términos: “supera en importancia y significado a las mismas pirámides”.

En verdad, es indescriptible. Comprende 12 jardines cubiertos. Hay 1.500 estancias encima del suelo y 1.500 en el subsuelo. Los sacerdotes no me han dejado entrar en estas últimas, porque en ellas se conservan las momias de los cocodrilos sagrados. Esta realización de los egipcios es una maravilla inigualable. Grandes salas y columnatas están decoradas con pinturas murales. En las paredes se han incrustado esculturas. El conjunto está rodeado por un cerco. Donde se termina el laberinto se inicia una pirámide.

El lago Muris, excavado por manos humanas, es una maravilla. Tiene una circunferencia de 3.600 estadios (medida griega de longitud que equivale a 125 pasos o 182 metros) y una profundidad de 50 brazas (distancia entre el extremo de los dedos medios cuando se extienden los brazos: entre 1,60 m y 1,90 m). En el agua se levantan dos pirámides. Por un canal, el agua, que no procede de una fuente, entra en él durante seis meses y se retira el resto del tiempo. Estas realizaciones de los egipcios superan en importancia al conjunto de los lugares santos construidos por los griegos».

El arte pictórico había alcanzado también un alto grado de perfección. Lo demuestran las 23 escenas de lucha representadas en una pintura mural. El fin de la XII Dinastía, así como el período de las XIII y XIV (1778-± 1610) fueron, de nuevo, tiempos agitados para Egipto. El Imperio no pudo impedir la invasión de los hicsos, “los jefes de las tribus asiáticas”.

Esto ocurrió hacia el año 1670 a. de J, C. Es probable que esta invasión fuese consecuencia de los desplazamientos de poblaciones, frecuentes en aquella época. ¿A qué raza pertenecían los invasores? Constituían un conjunto muy diverso. Entre ellos figuraban elementos hititas, amorreos, cananeos y semitas. Pues a los hicsos les siguieron los israelitas, los descendientes del patriarca Abraham, quienes entraron en el delta guiados por José.

La conquista de Egipto no parece haber sido difícil. Los invasores disponían de un armamento más «moderno», como el caballo y el carro que todavía no utilizaban los egipcios.

Los hicsos reinaron en el delta oriental durante un siglo aproximadamente. Adoptaron las costumbres egipcias, pero, según afirman las más recientes fuentes egipcias, al principio llevaron una vida bárbara. No obstante, tuvieron el mérito de adaptarse a una cultura superior a la suya. Por otra parte, enseñaron a los egipcios una técnica militar, más perfeccionada, aunque su dominio se basaba en la fuerza y el número. En cuanto se debilitaron, los príncipes locales volvieron a levantar cabeza y a partir de la XVI Dinastía, el Alto Egipto estuvo de nuevo en sus manos.

Los faraones de la XVII Dinastía se sintieron lo suficientemente fuertes para sacudirse el yugo y emprender la guerra de liberación contra las dos dinastías de reyes hicsos. Los soberanos egipcios no tardaron en restablecer las grandes tradiciones del delta del Nilo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil A Zeta Tomo I Edit. Credsa Entrada: Los Hicsos
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Historia del Arca de Noe Para Niños Cuento Bíblico Infantil

EL ARCA DE NOÉ PARA LOS NIÑOS

Dios había decidido destruir al hombre por sus pecados. Entonces dijo a Noé:

-Llegó ya el fin. Haz para ti un arca de madera; en el arca dispondrás celdas, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. La longitud del arca será de 300 codos (unos 160 metros) y de 30 codos (16 metros) su altura. Harás en el arca una ventana, pondrás la puerta en un costado del arca, y harás en ella tres pisos, uno abajo; otro en medio y otro arriba.

Y he aquí que voy a inundar la tierra con un diluvio de aguas para hacer morir todo vestigio de vida debajo del cielo; todas cuantas cosas hay en la tierra perecerán. Mas contigo yo estableceré mi alianza; y entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.

arca de noe

Y de todo lo que vive, de toda la carne, meterás en el arca de dos en dos, macho y hembra de cada especie, para que vivan contigo.

Tomarás contigo toda especie de comestibles… y te servirán tanto a ti como a ellos de alimento.

Ejecutó, pues, Noé todo cuanto le había mandado Yahvé (El que es).

Cuando se abrieron las compuertas del cielo entró Noé en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos. Asimismo los animales…

Y  estuvo lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches… Y crecieron las aguas y levantaron el arca, la cual se elevó sobre la tierra.

Las aguas siguieron creciendo, y vinieron a cubrirse todos los montes encumbrados debajo de todo el cielo. Y pereció toda carne que se movía sobre la tierra… desde el hombre hasta las bestias… Sólo quedó Noé y los que estaban con él en el arca.

Las aguas dominaron sobre la tierra por espacio de ciento cincuenta días.

Dios se acordó de Noé… e hizo soplar el viento sobre la tierra, y las aguas bajaron. Y se cerraron los manantiales del abismo y las compuertas del cielo; y se atajaron las lluvias. Y se fueron retirando de las tierras las aguas, retrocediendo poco a poco, y empezaron a menguar después de los ciento cincuenta días.

Y  el séptimo mes, a los veintisiete días del mes, el arca reposó sobre los montes de Ararat.

Las aguas continuaban menguando hasta el décimo mes. El mes décimo, el primer día del mes, se descubrieron las cumbres de los montes.

De allí a cuarenta días abrió Noé la ventana que tenía hecha en el arca y soltó al cuervo, el cual salió, yendo y viniendo, hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Soltó después de él a la paloma, para ver si ya las aguas habían disminuido en la superficie de la tierra. La paloma, como no hallase dónde poner su pie, volvió al arca, porque había aún agua sobre toda la tierra.

Alargó su mano Noé y tomándola la metió en el arca. Esperando, pues, otros siete días más, por segunda vez echó a volar la paloma fuera del arca. La paloma volvió a él por la tarde, trayendo en el pico un ramo verde de olivo, y Noé conoció que las aguas habían cesado de cubrir la tierra. Aguardó aún otros siete días y soltó a la paloma, la cual no volvió ya más a él.

El año 601, en el mes primero, primer día del mes, se retiraron las aguas de sobre la tierra.

En el mes segundo, a veintisiete días del mes, quedó seca la tierra. Entonces habló Dios a Noé diciendo:

-Sal del arca tú y tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos contigo. Saca también fuera todos los animales…
Salió Noé… y edificó un altar a Yahvé y ofrendó frente al altar. Y Yahvé se complació en aquel olor de suavidad, y dijo:

-Sabed que voy a establecer mi pacto con vosotros… y no perecerá ya más toda carne con aguas de diluvio.

Y dijo Dios:

-Ésta es la señal de la alianza… Pondré mi arco en las nubes… y me acordaré de mi alianza con vosotros… y ya no habrá más aguas de diluvio que destruyan a todos los vivientes.

Génesis, VI-VIII

EL CUENTO EN IMÁGENES

La gente, al ver el Arca, se burlaba de Noé y sus palabras.

“Entra entonces en el Arca con tus hijos, tu mujer y dos animales de cada especie”, ordenó Dios a Noé.

Los torrentes se convirtieron  en ríos y éstos desbordaron inundando los campos.

Sólo el Arca flotaba segura sobre aquella tumultuosa extensión de agua.

Noé envió un cuervo que no volvió. Después una paloma que regresó en seguida. Siete días más tarde soltó otra paloma que retornó con una ramita de olivo en el pico.. .

Cuando Noé salió del Arca, inmediatamente levantó un altar para agradecer a Dios la protección dada a él y a su familia.

Explicación Científica del Diluvio Universal

El Proceso de Hominización Concepto Evolutivo del Hombre

HOMINIZACIÓN: ORIGEN DE LOS PRIMEROS HUMANOS

HOMINIZACIÓN: Se llama así a una de las  familias de monos en que se dividió el grupo de los primates. Mientras que en la familia del orangután, del gorila y del chimpancé no hubo cambios, hace 15 millones de años en la familia de los homínidos comenzó la evolución hasta el hombre actual.

proceso de hominizacion

Ampliar Aquí: Origen y Evolución del Hombre

La fe y la ciencia trataron de conocer el verdadero origen del hombre, sin negarse ni contraponerse. Si bien no hay uniformidad de opiniones, en las últimas décadas se han encontrado datos arqueológicos, paleontológicos y ambientales, que dieron lugar a diversas teorías explicativas.

El origen del hombre y el lugar en que apareció sobre la Tierra es un problema que —desde muy antiguo— apasionó a los estudiosos. El cristianismo basado en la tradición bíblica sostiene el origen único y común de la especie humana (monogenismo) y le otorga atributos —alma, pensamiento— que la diferencia de los animales.

Otros defienden la teoría evolucionista que explica el desarrollo de los organismos, mediante pasos graduales partiendo de formas más simples. En la conocida Tabla del naturalista sueco Linneo (1707-1773) el hombre figura al lado de los monos, primero en el orden de los “primates”.

El estudioso francés Bautista Lamarck (1744-1829), creador del transformismo, propuso una teoría explicativa de la evolución, que apoyó después el inglés Carlos Darwin (1809-1882) autor de la teoría llamada darwinismo.

Un problema es el referente a la antigüedad del hombre sobre la Tierra. Según las opiniones más autorizadas, puede afirmarse que la especie humana surgió en la Era cuaternaria, en el primer período interglacial, hace aproximadamente un millón de años.

HOMÍNIDO: Familia de primates  con capacidad para andar sobre dos pies en posición erguida y dotados de inteligencia y habilidad manual, el ser humano es el único representante, siendo el australopithecus, el primero.

TEORÍA DE CHARLES DARWIN: “Me temo que la principal conclusión que se desprende de la lectura de este libro, a saber, que el hombre desciende de una forma orgánica de rango inferior, irritará grandemente a muchas personas. Sin embargo, no cabe duda de que somos la progenie evolucionada de criaturas primitivas.”

Darwin fue el primero en dar una explicación racional y documentada de cómo había ocurrido la evolución. Demostró en forma bastante concluyente que hay un proceso de selección natural que puede describirse en términos simples del siguiente modo.

Todas las cosas vivientes muestran una tendencia a cambiar, y los cambios hereditarios son transmitidos de una generación a otra. Aquellos Individuos afectados por cambios hereditarios que les dan una ventaja definida sobre sus semejantes, sobrevivirán más probablemente en la lucha por la existencia y reproducirán sus cualidades. Los individuos menos favorecidos, por otra parte, tenderán a desaparecer gradualmente. Así, en el curso de muchas generaciones, las especies tenderán a mostrar un cambio gradual en dirección hacía una más perfecta adaptación al medio en que viven.

charles darwin

Charles Darwin (1801-1882). Científico inglés que en 1859 publicó su famosa obra “El origen de las especies”. En ella aparecen los principales elementos de su teoría de la evolución de las especies.

Las ideas principales de esta obra son:
1.  el mundo no es estático sino que cambia;
2.  el proceso de evolución es gradual y continuo: no consiste en cambios bruscos;
3. la comunidad de descendencia: todos los organismos descienden de un antepasado común;
4.  la selección natural de los seres vivientes a partir de la lucha por la supervivencia.

La hominización: El hombre actual pertenece al orden de animales conocidos como primates (los primeros), mamíferos (monos) que vivían en los árboles, poseían dedos prensiles terminados en uñas con los que podían asir objetos y ojos frontales de visión binocular. Primitivamente eran de vida nocturna, pero descendientes posteriores adoptaron la vida diurna.

Estos primates evolucionaron en diferentes ramas, de una de ellas llegaron los homínidos, línea evolutiva de la cual surgió el hombre actual. Los cambios estuvieron marcados, entre otros aspectos, por un aumento del tamaño del cuerpo, por un progreso áe la inteligencia y un mayor grado de complejidad en el comportamiento social.

Al conjunto de estas transformaciones se las denomina “hominización” y se iniciaron al este de África hace casi 4 millones de años, cuando se dieron una serie de cambios en el clima y la selva fue remplazada por la sabana. El clima se volvió más seco y caluroso, los alimentos ya no fueron suficientes para todos y algunos grupos tuvieron que emigrar.

Los cambios en el habitat impulsaron modificaciones en las costumbres de los homínidos, quienes debieron adaptarse al nuevo ambiente. Aprendieron a caminar erguidos (situación que les permitió tener las manos libres y lograr un mayor alcance visual para detectar alimentos y peligros), y comenzaron a fabricar herramientas, es decir, a crear elementos que la naturaleza no les brindaba, haciendo y manifestando su propia cultura.

El proceso evolutivo que llevó a estos primeros homínidos hasta el hombre moderno fue muy largo, y estuvo protagonizado por diversas especies. Cada una de ellas contribuyó a la aparición de la siguiente y en ciertos casos , varias de ellas convivieron.

HOMINIZACIÓN: Se llama así a una de las dos familias de monos en que se dividió el grupo de los primates. Mientras que en la familia del orangután, del gorila y del chimpancé no hubo cambios, hace 15 millones de años en la familia de los homínidos comenzó la evolución hasta el hombre actual.

ANTEPASADOS PRIMITIVOS: Un reciente examen de ciertos huesos encontrados en 1974 ha proporcionado a los genetistas la prueba fósil que necesitaban para apoyar su teoría de que la separación entre humanos y chimpancés tuvo lugar hace menos de siete millones de años.

Lucy vivió en Etiopía hace unos 3,2 millones de años. Fue descubierta por un equipo internacional liderado por Donald Johanson, un experto norteamericano. El 30 de noviembre de 1974, junto al río Awash, Johanson y uno de sus estudiantes, Tom Gray, estaban afanados en la búsqueda de fósiles humanos cuando encontraron una serie de fragmentos óseos de un brazo. Y después de éstos, una mandíbula, más fragmentos de brazo, un fémur y algunas costillas. Pieza a pieza, consiguieron desenterrar más del 40 por 100 de un esqueleto.

La llamaron «Lucy», ya que se trataba de una hembra y, durante el desarrollo de la excavación sonaba el tema de los Beatles «Lucy in the sky with diamonds». Medía aproximadamente 1,1 metros de altura, y pesaba en torno a los veintinueve kilos. Cuando publicaron su descubrimiento, Lucy causó verdadera sensación, dado que los científicos pudieron afirmar a partir de la forma de su pelvis que se trataba del simio más antiguo conocido que habría caminado sobre dos pies.

Cuatro años más tarde se produjo un nuevo descubrimiento extraordinario en Tanzania. En un lugar llamado Laetoli fueron encontradas una serie de huellas perfectamente conservadas en ceniza volcánica, lo que apoyaba la idea de que, como nosotros, las criaturas de características similares a las de Lucy eran capaces de caminar erguidas.

esqueleto Lucy

Uno de nuestros antepasados más primitivos es un pequeño primate que habitó en los bosques de Afar (Etiopía) hace unos 4,5 m.a., llamado Ardipithecus anamensis. Es probable que fuera el antecesor de los australopitecus, homínidos muy diversificados que surgieron un millón de años después. El más antiguo hallado, Australopithecus afarensis, es la famosa «Lucy», apodada así por el arqueólogo que la encontró en 1974. Aunque parece que este homínido de largos miembros pasaba gran parte de su vida en los árboles, algunas huellas bien conservadas indican que la especie era bípeda. Como tal, Lucy es un importante vínculo con nuestros antepasados.

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Otros Hallazgos: En el siglo XIX, Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución por selección natural , identificó África tropical como cuna de la humanidad. Los paleontólogos Louis y Mary Leakey hallaron pruebas de ello en la década de 1950 en la Garganta de Olduvai, un profundo tajo en las llanuras orientales del Serengeti, en Tanzania. Fue allí, en África oriental, donde nuestros antepasados evolucionaron hace al menos 4,5 millones de años (m.a.). Una gran variedad de hallazgos fósiles muestra la notable diversidad de homínidos primitivos que floreció en la zona.

Fuente Consultadas:
Enciclopedia Esencial de la Historia del Mundo Clarín
HISTORIA La Antiguedad y la Sociedad Feudal AIQUE Alonso-Vázquez-Elisalde-
HISTORIA I José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel

Momificación en el Antiguo Egipto Embalsamamiento Técnicas

CULTO A LOS MUERTOS EN EGIPTO ANTIGUO: MOMIFICACIÓN

La convicción egipcia en la supervivencia del alma al lado de cuerpo, trajo consigo las medidas para la conservador de éste, o sea la momificación. Por esta causa religiosa, el embalsamamiento fue una de las más poderosas industrias del antiguo Egipto, llegandoa constituir también una de las más perfectas técnicas.

Las creencias relacionadas con la vida de ultratumba, generaron un complicado ritual que iba desde la acción  de embalsamar el cadáver a la preparación del ajuar y del recinto funerario, pues era creencia general que en  el reino de la muerte, se repetían los mejores momentos de la vida terrena. Por ello, el egipcio no temía la llegada de la muerte y seleccionaba cuidadosamente los objetos y utensilios de uso particular que le acompañarían a la otra vida, según sus posibilidades.

El culto de los muertos fue uno de los aspectos más destacados de la religión egipcia es el de haber considerado al alma humana como un elemento inmortal. Creían que el hombre estaba formado por tres elementos: uno carnal, el cuerpo, y dos espirituales: el alma y el ka o doble. El ka es un espíritu, una imagen-sueño, un doble o reproducción idéntica del individuo, especie de “otro yo” que lo dirige y protege. En cambio, el alma es sólo una parte, algo así como el corazón, que representa el verdadero asiento de una fuerza vital.

embalsamando muertos en egipto

Embalsamadores egipcios trabajan en la momia de un faraón. El maestro de ceremonias de la Corte vigila el procedimiento mientras entona cánticos sagrados. Pueden observarse los tres vasos sagrados, donde han sido depositadas las visceras del difunto soberano.

Para un embalsamiento de primera clase se procedía en esta forma: con un gancho extraían el cerebro por la nariz y llenaban la cavidad con una especie de betún. Los ojos eran reemplazados por otros artificiales. Luego le quitaban las visceras y llenaban el vientre con sustancias aromáticas.

El cuerpo, así preparado, era sumergido durante setenta días en sal común, que resumía las carnes. Al término de ese lapso, el cadáver—con la piel ennegrecida y pegada a los huesos— era envuelto prolijamente con telas engomadas. Transformado así en momia, era depositado en un ataúd de madera o yeso, cuya tapa, profusamente adornada, reproducía la cara del difunto. Para la gente menos pudiente, existían procedimientos más sencillos y menos costosos.

En el Reino Antiguo (2.670-2.150 a.C.) los procesos funerarios o destinos de ultratumba están muy diferenciados: sólo el faraón, su familia y algunos altos dignatarios son merecedores de la inmortalidad. Paulatinamente, esta idea de inmortalidad fue calando en las diversas capas sociales hasta llegar al pueblo, y ya en el Reino Medio (2.100-1.750 a.C.) las creencias del rey y las del pueblo se van mezclando; ya no son celestes para el rey y terrestres para el pueblo, se mezclan los destinos, todos participan en el mismo Más Allá.

Este cambio empieza en el Primer Periodo Intermedio (2.150-2.100 a.C). Sin embargo, no todo el mundo podía costearse un entierro completo en el que estaba incluida la momificación. Aún así, en el más mísero entierro o tumba que hemos encontrado, se refleja el deseo de llegar a la vida de ultratumba con algunos objetos considerados importantes.

La preparación del sepulcro no era suficiente para pasar adecuadamente al reino de Osiris. Periódicamente, debían realizarse ciertos ritos funerarios en honor del fallecido. Para asegurarse la realización de esta continuidad el egipcio reservaba una parte de sus bienes a financiar fundaciones, atendidas por sacerdotes. Esto fue lo que fomentó el poder del clero, que controlaba y administrada grandes propiedades y riquezas, que exentas de impuestos iban creciendo y creciendo.

Cuando se producía una muerte, los familiares iniciaban un luto de sesenta días, pero antes debían entregar el cadáver a los embalsamadores, que pese a su sagrado oficio, eran poco apreciados. Vivían en la “casa de la muerte” (en egipcio per-nefer, curiosamente su traducción es “casa hermosa”). Allí recibían los cuerpos que debían embalsamar y que, concluido el proceso, devolvían a los familiares. El tiempo empleado en la labor estaba supeditado a la mayor o menor complicación del trabajo, dependiendo del destinatario (persona rica o pobre).

Había obreros de tres clases, gobernados y guiados por los sacerdotes. Unos estaban a sueldo, otros eran prófugos de la justicia y unos terceros eran condenados por la Ley a este tipo de trabajos. «Sólo la gente maldecida por los dioses y los criminales se contrataban como embalsamadores para escapar de la justicia y se les reconocía desde lejos por su olor salobre y a cadáver. De manera que todo el mundo los evitaba y no eran admitidos en las tabernas ni en las casas de placer», así los describe Waltari en su obra Sinuhé el egipcio.

Para el antiguo egipcio era fundamental conservar el cadáver con su forma perfecta y lo más reconocible posible, como base sustentadora de la existencia en el Mas Allá. Todas las complicadas técnicas de embalsamamiento no tienen otro fin. El  muerto debe tener la forma perfecta de la que gozó en vida.

Se le introducirá en un determinado momento en un sarcófago antropoide (con forma humana) y se le enterrara en una tumba que será su casa, donde vivirá su “Ka”, o doble etérico, que es la energía cósmica o parte espiritual.

SOBRE LA MOMIFICACIÓN: La creencia fundamental de la supervivencia del alma al lado del cuerpo en la tumba inspiró y desarrolló las medidas de protección del cuerpo, el arreglo de la tumba y el servicio de ofrendas.

El rito principal en la protección del   cadáver   fue   la   momificación, destinada  a volverlo  incorruptible. En efecto, su descomposición entrañaba, en el pensamiento de los egipcios,  el anulamiento del alma,  que debía reencarnarse en su cuerpo para alimentarse con las ofrendas. En época prehistórica,  el contacto con la arena del desierto alcanzaba para   producir   un  desecamiento   que conservaba   los   despojos   humanos. Pero,  con  el  desarrollo  de la fosa en cuevas,  el  contacto forzoso  del cadáver  con  un poco  más  de aire trajo como consecuencia que las cualidades del terreno  cesaran de actuar   eficazmente   y   fue   necesario encontrar   otros  medios   contra   la corrupción.

De  este  modo  nace  el   arte   del embalsamamiento  en   época  tinita. Sus primeros ensayos,  mediante aplicación de natrón sobre los cuerpos cubiertos con sudarios o mediante envoltura en vendas impregnadas con resina, testimonian una práctica poco segura aún de sus medios. Las pocas momias del Imperio Antiguo llegadas hasta nuestros días se encuentran en un precario estado de conservación. Las m’omias del Imperio   Medio,   tratadas  con   resina, estén delicadamente embalsamadas, pero son siempre frágiles. Sólo bajo el  Imperio Nuevo, con el afluir de aromas  y  de esencias asiáticas  en   el mercado egipcio, el arte del embalsamamiento alcanza su apogeo y elabora   prácticas cuya  descripción  recogida más tarde por los historiadores   griegos.

De   esta  época clásica del embalsamamiento datar las hermosas momias indestructibles, con la carne apenas contraída y la piel moderadamente ennegrecida. El procedimiento creado por los embalsamadores tebanos dura hasta el fin de la civilización egipcia. Se degrada rápidamente en época romana y fue reemplazado por la práctica, más radical en sus efectos, pero grosera, de la mace-ración de los cadáveres en betún hirviente.

Herodoto y Diodoro Sículo describieron las operaciones de la momificación, que podía ser de tres clases, la más lujosa de las cuales costaba un talento de plata (5.500 francos oro) en el siglo I a. C.

Remitido el cadáver a los embalsamadores, un escriba trazaba con un pincel sobre el abdomen la incisión que debía practicarse.

El parasquisto abría entonces  el flanco con un sílex. El tariqueúto retiraba las visceras a excepción del corazón y de los ríñones, las lavaba con vino de palma y las hacía reposar  en aromas.  Luego llenaban  la cavidad del abdomen con mirra, canela  y   otros  perfumes,   cosían   el cuerpo y lo dejaban macerar durante setenta días en un baño de natrón. Luego de lo cual lo lavaban y los coáquitas  comenzaban a  envolverlo,   poniendo   aromas   en   las vendas   y   mortajas   de  lienzo  impregnadas en goma arábiga.

Una vez hecho esto, completaban la protección física del cuerpo por medio de la protección mágica. Cada venda o pieza de lienzo se colocaba con una oración que la identificaba con una divinidad protectora. Se trazaban al instante bocetos simbólicos con pincel en los sitios previstos por el ritual. Se colocaban amuletos entre las vendas o se cosían al sudario. El principal era un escarabajo   grande,   colocado   sobre   el pecho a la altura del corazón que llevaba una fórmula que conjuraba al corazón a no testimoniar contra su señor delante del tribunal de Osiris.

Tratado en esta forma, el cadáver se encontraba identificado por los ritos al de Osiris mismo y el difunto recibía en las fórmulas el título de Osiris; el osiris Fulano. Este privilegio había sido inaugurado para los reyes bajo el Imperio Antiguo y luego se había extendido progresivamente a todos los difuntos. No se trataba allí de una identificación producto de una doctrina según la cual la personalidad del difunto habría sido absorbida por la del dios. Nada era más extraño al pensamiento egipcio.

Se trataba, como en toda la literatura funeraria y mágica, de una identificación jurídica; el muerto participaba de los privilegios de Osiris y estaba soberanamente protegido por él contra sus enemigos más temibles, contra la destrucción y los espíritus dañinos.

El equipo de la momia, para estar completo, requería por lo menos un sarcófago, decorado, también él, con fórmulas mágicas. Según la época, éste fue un sarcófago en forma de cofre o un estuche  que  reproduclu el aspecto general de la momia.

Los   despojos   de   los   personajai adinerados  se rodeaban,  como  pro tección más eficaz aún, con muchos sarcófagos   o   ataúdes   antropoides encajados los unos en  los otros.  Acompañaban  al  sarcófago  vasos llamados   “canopes”,   que  contenían las visceras retiradas del cuerpo para el embalsamamiento.

A partir del Imperio Nuevo, estos vasos, gener.il mente  ejecutados  en  alabastro,   es taban  cubiertos   con  tapas   que   re piroducían,  cada   una  de   ellas,   la cabeza de uno de los cuatro hijos de Horus,  protectores  de  las  vísceras; Amset,   con   cabeza   humana:   Hapi, con  cabeza  de cinocéfalo; Duamu tef, con cabeza de chacal y Qebeb senuf, con cabeza de halcón.

Drioton,  Etienne y Vandier, Jacques.
Historia de Egipto.
Buenos Aires, 1977.

La Vida de los Faraones en el Antiguo Egipto Poder Absoluto

VIDA COTIDIANA DEL FARAÓN EN EGIPTO ANTIGUO

En el Antiguo Egipto , las aldeas surgieron en el valle del Nilo por lo menos hacia 5000 a.C. Mil años después, la gente del valle ya enterraba sus muertos con gran cuidado y ornamento, tendencia que llevó a grandes obras, como las pirámides de Egipto.

Aldeas y pueblos se convirtieron en ciudades que, con el tiempo, se reunieron y dieron origen a civilizaciones, hasta que en el largo valle no hubo sino dos naciones: el Alto y el Bajo Egipto. Entonces, hacia el año 3100 a.C, un gran rey de nombre Menes (llamado también Narmer, aunque puede que este nombre corresponda a un rey algo posterior) unificó el país y fundó su capital en Menfis.

Desde la formación de la nación, los cada vez más ricos y poderosos reyes de Egipto sufrieron también una transformación. Más que unftombre, el faraón era un dios viviente.

No obstante, ser un dios vivo no están bueno como parece, por lo menos al principio. Los primitivos reyes del Egipto unificado debían probarse a sí mismos que eran aptos para el cargo. Un rey que no pasara cada año una rigurosa prueba física no se consideraba capaz de encargarse del Estado, y era en consecuencia sacrificado por los sacerdotes en una ceremonia ritual.

Si se tiene presente quién hacía las leyes, se entenderá la razón por la cual esta práctica desapareció hacia 2650 a.C. Con todo, permaneció la costumbre de dar muerte a un rey inepto en lugar de curar su enfermedad. De ese modo un dios más saludable podía tomar su lugar.

“Escucha mis ruegos, padre mío, mi señor… Haz que mi hijo brille como rey en la morada de Tum… Tú, que has sido quien lo proclamó rey cuando era todavía un muchacho, quien lo colocó como soberano, como Vida, Salud, Fuerza de las tierras, por encima de todos los mortales. Concédele un reinado de millones de años… Da juventud a sus miembros, hijos todos los días… Pon tu espada y su clava por encima de los asiáticos, trastornados ante su temor como si fuese Baal… Haz que las tierras y los desiertos vivan en su terror… Que more la alegría en su corazón, que lo proclamen, que se cante y se baile ante su bello rostro. Pon su amor en el corazón de los dioses y de las diosas.”

En estos términos apremiantes se dirige el faraón a todos los dioses de Egipto, con el fin de  que  otorguen  protección  a su  hijo muy amado, el futuro monarca, quien, en efecto, será el cerebro que comprenda y dirija: él es el jefe de los ejércitos, el que da órdenes en el campo de batalla; él es quien, acompañado del sumo sacerdote de Amón, preside los cultos; al mismo tiempo, es el soberano del imperio, el que, para cercionarse de su seguridad y de la sumisión que le profesan, visita sus provincias asiáticas.

Pero el rey es hombre, y, cuando no gobierna, se dedica al ocio: le gusta perseguir a las fieras en el desierto, pasear por sus magníficos jardines, contemplar a las jovencitas que bailan, a las que tocan el laúd… Reside en Tebas, y la ciudad ha llegado a convertirse en una suntuosa capital. Además de la mansión donde habita el monarca con sus numerosos dignatarios,  tenemos   también  las  de  las  diversas reinas.

Los palacios apenas se conocen, y únicamente los planos de la “casa de placer”, de Ramsés III, han sido reconstituidos. Una fachada adornada con columnas lleva, en su centro, el balcón por donde el soberano aparece cuando su pueblo lo aclama. Este balcón se comunica con las habitaciones reales.

vida de los faraones

La palabra “faraón” significa “gran casa”. Los egipcios creían que la grandeza del faraón no tenía límites. Como rey-dios era todopoderoso. A él pertenecía la tierra y todo lo que en ella existía. La gente debía obedecer sus órdenes en todo. Como retribución, él obtenía la bendición de los dioses para Egipto, a fin de que su país prosperase. El faraón decidía todas las cuestiones de importancia. Era el jefe del gobierno y del sistema legal, sacerdote principal de todos los templos y jefe del ejército. Controlaba las minas y canteras y proyectos de construcción. Regulaba el comercio. Almacenaba los excedentes de granos en sus graneros y controlaba el sistema de irrigación de los campos. 

INTRIGAS DE HARÉN
Además de los miembros de su familia oficial, el faraón vive rodeado de las mujeres del harén. En efecto, además de las esposas a las que califica de reinas, el monarca dispone de concubinas, hijas de príncipes extranjeros  de  menor   importancia,  o  mujeres egipcias escogidas por su belleza.

A los ramesidas les gustaba el cambio, y los ciento sesenta y dos hijos de Ramsés II dan buena prueba de la fogosidad de su temperamento, que nunca se satisfizo con amores oficiales. Las soberanas son las únicas que pueden dar un heredero al trono, pero, a falta de hijos legítimos, los hijos de concubinas desposados con “hijas reales” pueden ser legitimados por sus padres, y convertirse en reyes.

Las damas del harén no aparecen en público; se limitan a embellecer con su presencia las ceremonias de carácter privado, como las bailarinas-cantoras representadas en las tumbas del Imperio Nuevo. Ramsés III tuyo, no obstante, que lamentarse de sus concubinas: una de ellas, Taia, con el fin de asegurar a su hijo la sucesión del viejo monarca, tramó una conspi-ración contra la vida de su dueño y señor. Contaba con la complicidad de altos funcionarios y de varias mujeres del harén, pero el proyecto de la ambiciosa cortesana, conocido por un número demasiado grande de personas, llegó pronto a oídos de Ramsés.

Los conspiradores fueron arrestados, así como los que, conociendo sus lamentables artimañas, habían permanecido callados. El rey recomendó a los jueces despiadada severidad, y todos, sin excepción, fueron condenados a muerte.

Los faraones eran considerados los intermediarios de los dioses en la tierra. Al morir se fusionaban con Osiris, momento en que eran venerados como una deidad más del Olimpo egipcio. Horus y posteriormente Ra les designaron sumos sacerdotes de todos los templos del país.

EL PALACIO DE VERSALLES EN EGIPTO
Felizmente, la vida de la corte no siempre se manifiesta de modo tan trágico. El rey vive rodeado de señores y grandes damas; ellos constituyen—después de su soberano— el centro de la vida mundana de la capital.La riqueza y el refinamiento de costumbres crean una atmósfera elegante y cortés, que coloca a la capital faraónica muy cerca del Versalles del siglo XVIII.

Hombres y mujeres van, la mayoría. de las veces, vestidos de blanco; los cortesanos usan una falda vaporosa y una túnica cuidadosamente estudiada, cuyos pliegues caen con arte. Para las ceremonias, una gran peluca rizada encuadra sus cabezas, y las suntuosas joyas, collares, gargantillas, pectorales de doble cadena y brazaletes en muñecas y bíceps, les hacen semejantes a relicarios. Sandalias de punta remangada, parecidas a los zapatos que usarán los príncipes del Quattrocento, completan este atavío de afectado lujo.

Las esposas de los cortesanos faraónicos adornan el fino lino plisado de sus túnicas con galones dorados o grises, y sus largos vestidos, ampliamente escotados, se anudan sobre el hombro izquierdo, dejando, con frecuencia, al descubierto el seno derecho.

Los desnudos antebrazos permiten admirar sus finas manos y sus muñecas cargadas de brazaletes. La transparencia de los velos no disimula en nada los gráciles encantos de las aristócratas de la corte, cuya belleza es realzada por un sabio maquillaje: perfumes, ungüentos, kohl. Cucharitas para los ungüentos, palanganas para el agua, espejos y navajas de afeitar llenan el tocador de toda mujer joven, que, por otra parte, no se separa nunca de la barra de labios que guarda en un pequeño bolso.

Las grandes y rizadas pelucas, sueltas sobre los hombros y la espalda, están adornadas con flores, perlas y diademas. Además de las suntuosas recepciones de la corte, los nobles reciben a la alta sociedad en sus magníficas residencias.

Los dueños dan la bienvenida a sus huéspedes, sentados ante un velador, en el centro de vastas salas, cuyas paredes suelen estar decoradas con frescos que representan la vida de los pájaros en el campo o cualquier otra escena bucólica. Aquí tenemos a los señores y a las grandes damas, instalados, según su rango y edad, en sillones, taburetes o cojines. Varias sirvientas, siempre jóvenes y bonitas, distribuyen flores y perfumes. Bailarines y acróbatas hacen las delicias de los huéspedes, y un arpista canta la urgencia del placer: “He oído las palabras que por todas partes se cuentan de lmhotep. ¿Dónde están hoy sw moradas? Mira, haz caso a tu corazón y sé feliz mientras te encuentras sobre esta tierra.”

Pero ni él faraón ni sus fieles se dejan ablandar por el contacto con las graciosas compañeras, llevando buena vida en sus confortables palacios. Estos hombres de sangre vigorosa necesitan distracciones más viriles, y, cuando no combaten al enemigo, persiguen a las fieras al otro lado del Eufrates o al sur de la catarata: los bajorrelieves de Mednet-Habu representan a Ramsés III subido en su carro, persiguiendo al león, al toro salvaje y  al   antílope.

Un   animal   herido,   tumbado patas arriba, trata de arrancar con Sus zarpas la flecha que tiene hundida en el pecho. Otro se abalanza desde la espesura, pero ya el rey se ha vuelto, dardo en mano, y la fiera no escapará al golpe mortal. En ocasiones, las desgraciadas bestias son atraídas al fondo de un húmedo valle, donde los cazadores las acribillan con sus flechas, mientras una jauría de perros feroces irrumpe en escena.

Los animales tratan de huir, pero todas las salidas están cerradas con redes y los ayudantes han cavado ya las trampas. Ha tenido lugar una verdadera carnicería.

UN DÍA DEL FARAÓN: Al despertarse a la mañana, el faraón lee las cartas que le trae su secretario y entonces le dicta las respuestas. Luego, sus sirvientes lo bañan y visten con sus ropas de estado y sus insignias reales. Acto seguido recibe al visir que le informa de todos los negocios importantes del imperio.

Después presta atención a las peticiones de sus subditos y dicta justicia sobre asuntos legales. Puede también recibir la visita de un embajador extranjero o de una delegación comercial de otro país.

Cuando finaliza sus asuntos oficiales, le gusta ir a cazar gacelas y antílopes al desierto; pero hoy debe atender una ceremonia importante. Su pirámide, que estuvo en construcción muchos años, ha sido construida casi hasta la parte superior. El coronamiento de granito que forma su punta está listo para ser llevado a su destino final. Como en todos los grandes emprendimientos, el poder del faraón es esencial para el éxito de dicha colocación.

Después de hacer ofrendas a los dioses para asegurar su cooperación, el faraón es llevado en procesión hasta la pirámide, donde el coronamiento que ha sido subido por la rampa, ya descansa en posición sobre bloques de madera. Cuando se dé la señal, los obreros retirarán los bloques y la piedra caerá en su lugar. Una proyección en su base pasará por un agujero de la parte superior de la pirámide. Más tarde, habrá oraciones para dar gracias y también una celebración en palacio.

El faraón:  siempre llevaba  una doble corona ile color rojo y blanco, símbolo de la unión del Bajo y Alto Egipto. Si el faraón moría mientras su hijo mayor era todavía pequeño, la reina se convertía en la regente y gobernaba en su nombre.

La corte tenía muchas ceremonias. Este hombre rico posee el título de Portador del Abanico Real, pero el cargo no involucra ningún tipo de trabajo verdadero.

Los principales oficiales del faraón: el Veedor del Tesoro, el Maestro de Trabajos de Construcción, el Jefe de los Tribunales.

El Secretario principal escribía las cartas que el faraón le dictaba. Su oficina guardaba la correspondencia real.

Los sirvientes de la casa real: el Jefe Panadero, el Jefe Cocinero y el Mayordomo que llevaba el vino.

Los muchos sirvientes personales del faraón lo vestían y atendían y cuidaban todas sus posesiones.

Los cargadores llevaban su litera: Los portadores de estandartes y de abanicos lo atendían en cualquier lugar adonde éste fuera.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I Egipto Antiguo
Una Pirámide Egipcia Libro Infantil

Cultivo de Cereales, Vid y Animales en el Antiguo Egipto

AGRICULTURA Y GANADERÍA EN EL ANTIGUO EGIPTO 

EL CAMPESINO (“FELLAH”) DEL NILO
A juzgar por los escribas del antiguo Egipto, el oficio de agricultor era el peor de todos. El labrador es golpeado por sus amos, explotado por los recaudadores de impuestos, arruinado por la langosta. Se desgasta tan pronto como las herramientas, su mujer está expuesta a ir a la cárcel y sus hijos a ser apresados como rehenes.  La verdad es que la tierra de Egipto es rica, fecunda por las crecidas anuales del río. De esta crecida depende la cosecha. Todos los años, a principios de junio, el país sufre la sequía. El Nilo está casi seco, y el desierto amenaza invadir el valle; la ansiedad se apodera del hombre.

el nilo en egipto antiguo

Cierto que, por cuanto él puede recordar, la inundación no ha faltado jamás, muy violenta a veces, deficiente otras, benéfica siempre. Pero los ribereños no están tranquilos del todo, y no dejan de implorar con ardor la generosidad del dios Hapi, es decir, del Nilo.

Y he aquí que las plegarias de los fieles son escuchadas: las aguas del río comienzan a crecer, y no tardan en salirse de madre y en cubrir las tierras circundantes. Se estancan momentáneamente, y convierten las ciudades y los pueblos en islas y en islotes, y los caminos en diques. Luego, la inundación comienza a decrecer. Cuatro meses después de su primera manifestación, el Nilo ha vuelto de nuevo a su cauce. Este período forma la primera estación del año: akhit, la inundación.

El agricultor del Imperio Nuevo se consagra, sobre todo al cultivo de los cereales; los campos de cebada y de trigo se suceden desde el delta hasta la catarata. Durante los cuatro meses de la crecida del Nilo, el labrador no tiene mucho en que ocuparse; después, mientras la tierra está aún mullida por la inundación, el sembrador arroja los granos, seguido del labrador, que recubre de tierra la semilla. Su arado es muy rudimentario, apenas suficiente para, arañar una tierra . muy blanda, sin piedras ni malas hierbas.

La tracción del arado se efectúa por medio de vacas pequeñas. De vez en cuando, el campesino se detiene a la sombra de un árbol, y calma su sed en el agua del odre que ha dejado colgado de las ramas. En efecto, el sicómoro, los pérsicos, los tamariscos y los azufaifos (árboles de la zona) , jalonan de manchas verdes la negrura de las tierras de labor. Así que las espigas comienzan a amarillear, el campesino ve con terror que sobre él se abaten escribas, agrimensores, empleados del fisco y guardias, que le miden los campos, aun antes de medir  los granos con el celemín.

azufaito en egipto

azufaitos, una vez maduros pueden comerse frescos  o se recolectan para guardarlos
previamente desecados y sirven para la preparación  de mermeladas.

tamarisco egipto antiguo

Tamariscos, crece en suelos arenosos,  bien drenados y a pleno sol y tolera la salinidad del suelo.

sicómoro en antiguo egipto

Sicómoro: es un árbol de la familia de las moráceas y del género de las higueras que tuvo gran importancia en el Antiguo Egipto,Como todas las higueras, el sicómoro contiene látex.

Luego,  el cultivador será tasado en función de su cosecha, y entregará su impuesto a los agentes del tesoro o a los administradores de un dios: Amón, por ejemplo, que es dueño de las más ricas tierras del país. En tanto que las plantas brotan de la tierra, el campesino, (“fellah”), ha de entregarse al obligado trabajo de riego, pues, aun en el mismo delta, la lluvia es tan rara, que el légamo no tardaría en desecarse y los cereales en languidecer, si no se distribuyera el agua por las acequias, merced al “chaduf”.

Tiene que limpiar los surcos, y abrirlos y cerrarlos a su tiempo, rehacerlos, y construir constantemente pequeños diques de contención. Toda esta labor es realizada por el campesino con sus pies, como atestigua una pintura tebana. Este período, durante el cual se forma el grano, constituye la segunda estación, la de la salida, o perit. La época de la cosecha se denomina chemú.

Los antiguos egipcios, como los griegos y los hebreos, dividían, pues, el año, en tres estaciones, en lugar de cuatro. Al llegar el momento de la cosecha, que duraba semanas enteras, acudían equipos móviles para ayudar a los lugareños, cuando se trataba de  dominios faraónicos o de un dios.

Los hombres cortan las espigas y las mujeres las recogen en los cestillos, mientras el propietario, sentado en su taburete a la sombra de un sicómoro, anima a los trabajadores con sus palabras. La cosecha se transporta a lomos de asnos, alegremente precedidos por los borriquillos que trotan por doquier. Se arrojan al aire las espigas, y los bueyes las patean con ardor, excitados por hombres armados de látigos. Se separa a continuación la paja del grano, y es entonces cuando el recaudador de impuestos viene a medir este último. ¡Desdichado del campesino que haya disimulado una parte de su cosecha! Se le coloca en el suelo y se le golpea. Pero no falta el buen humor en estos rudos trabajos. Los golpes se olvidan pronto.

el cultivo en egipto antiguo

Es necesario, en seguida, hacer la ofrenda a los dioses que han hecho brotar la cosecha Se ofrecen a Min, el dios de la fecundidad, gavillas de trigo, aves de corral, pepinos, panes, frutas variadas. Desde el más alto al más bajo, todos desean dar las gracias a la divinidad, en espera de la nueva inundación que volverá a iniciar el ciclo de trabajo de los campos.

Ver Un esquema de un año agrícola en el Antiguo Egipto

FLORES Y FRUTOS
Los cereales son el cultivo más importante del país de los faraones, pero la tierra del Nilo es rica en productos variados. Los egipcios tienen una predilección especial por los huertos; lo mismo en la ciudad que en el campo, todo propietario desea tener el suyo, y hacer crecer en él legumbres y frutas.

Los huertos están divididos en cuadrados y rectángulos, cortados por senderos, sombreados por cepas de viñedo y bordeados de árboles frutales: palmeras, higueras, azufaifos, granados, cocoteros… Como en los grandes cultivos, el riego de estos huertos es un trabajo largo y fatigoso. El viñedo constituye uno de los  mayores recursos de  los agricultores del Imperio Nuevo.

cocoteros en el antiguo egipto

El cocotero (Cocos Nucifera), tambien es conocido como Palmera de Coco.
Pertenece a la Familia Arecaceae y es la unica especie del genero Cocos

Hay, además, bellos racimos azulados, que ornan los sarmientos de los jardines particulares, y que los ciudadanos se complacen en paladear. En el delta, existen, sobre todo, los grandes viñedos, que sirven para proveer de vino las mesas de los propietarios o  de los altos funcionarios reales.

El mundo antiguo conocía los caldos del pantano de Imit, los de Sin y los de Abech, y especialmente los ramesidas, que son expertos en el oficio, desarrollan el cultivo de las viñas y el comercio de los vinos.

vendimia en el antiguo egipto

Vendimia y fabricación del vino en el Antiguo Egipto

Ramsés III se expresa así: “He hecho para ti plantaciones de vinos en los oasis del sur y del norte…, en el delta se han multiplicado por cientos de miles. Los he dotado de jardineros seleccionados entre los cautivos de países extranjeros, así como he excavado embalses, que están cubiertos de nenúfares; el licor y el vino para tu regalo abundan como el agua que se tira en Tebas la victoriosa”.

Del cultivo de la viña y de la vida del viñador no sabemos nada.Lo único que tenemos son unas cuantas representaciones de la vendimia. Cuando llega el momento de recoger la uva, los lugareños se diseminan bajo las parras, separando los racimos con sus largos dedos, sin servirse de instrumento alguno. Llenan las banastas de uva, sin aplastarla, se van cantando con la cesta a la cabeza, y arrojan luego los racimos a una tina. Después regresan a la viña. Cuando se trata de plantaciones en gran escala, se sirven de barcas para transportar los racimos del viñedo a la bodega, pues hace falta ir con rapidez para evitar que los granos se aplasten prematuramente y se pierda el precioso zumo.

Las tinas son redondas y bajas, y, sin duda, hechas de piedra, ya que los egipcios no saben fabricar toneles. El granito o la piedra ollar les dan cubas de un bello pulimento y perfectamente seguras. Cuando están suficientemente llenas, los vendimiadores se suben a la cuba y, sosteniéndose en una cuerda tendida sobre ellos, pisotean la uva con entusiasmo y buen humor, cantando y bromeando.

El zumo sale por dos o tres aberturas y va a parar a un pilón. El nuevo vino se trasvasa a unas jarras de fondo plano, donde ha de fermentar, después de lo cual será recogido en grandes ánforas, largas y estilizadas, provistas de dos asas y un largo cuello, que se tapa con yeso. El vino ya está listo para el viaje. Como es natural, no falta el inevitable escriba.

Ha contado las banastas y ahora anota sobre las jarras el nombre del viñador, el de la comarca y el año de la cosecha, indicaciones todas que traslada a un registro. A veces el propietario supervisa por sí mismo la vendimia y el prensado. Lo mismo que al final de la recogida del grano, los viñadores piensan en la divinidad: es preciso darle las gracias por los beneficios que ha concedido a la viña y asegurarse su ayuda para el año siguiente.

Se trata, con frecuencia, de la diosa Reutet, que tiene forma de serpiente, y vela sobre los racimos, las vendimias y las bodegas. Las manos piadosas colocan cerca de ella, sobre un pequeño altar, lotos, lechugas y panes.

En efecto: “Todas las cosas vienen de Dios… Nuestro dueño beberá suavemente, dando gracias a Dios… Que se haga una libación a Sha (el genio de la viña) para que conceda, al año que viene, numerosos racimos”.

Aparte del trigo, cebada, frutas, legumbres y vinedo, el légamo de Egipto produce lino, que crece alto y tupido, y que se arranca cuando ya está en flor. Mas las cosechas están ameraradas por numerosos enemigos: el rayo y el granizo, que devastan los campos del “fellah”  igual que los de nuestros campesinos; la langosta, que no deja verdura ni aun en los árboles, ni una hierba en el campo. ¡Contra tales enemigos, los subditos del faraón sólo pueden implorar a la divinidad! Más duros se muestran contra los pájaros, que el pincel de los pintores se ha complacido en representar revoloteando de rama en rama y regalándose con frutos.

Hay oropéndolas, gálgulos, sobre todo, o codornices, que, en la época de la migración, están tan fatigadas que se dejan caer al suelo. Los cazadores las capturan ocultando redes en los árboles o extendiéndolas por tierra, y apresando a los volátiles en una especie de nasas.

LA FAUNA EN EL PAÍS DE AMON
Pero los egipcios, que acabamos de ver cuidando y protegiendo sus árboles, sus frutas y sus cereales, con amor y competencia, practican asimismo la cría de ganado. En los orígenes, parece que vacilaron antes de saber a ciencia cierta cuáles eran los animales qué convenía domesticar. El perro, el primero de todos, fue utilizado por sus cualidades de cazador. Inmediatamente se reconoció la aptitud del asno y el buey para los transportes.

La cabra es preferida al carnero; por la calidad de su lana; abundan asimismo los puercos en los poblados del Nilo. Hay también algunos intentos de domesticar a las gacelas, a los ciervos, al órix, al búfalo, a la cabra montes, e incluso, a la terrible hiena. El camello apenas es conocido, y el gallo no aparece hasta mucho más adelante.

El caballo es introducido muy pronto en Egipto, en la época de la invasión de los hicsos, pero su uso no se extiende mucho, de momento; únicamente grandes personajes los criaban en sus cuadras, y sólo para uncirlos a sus carros, ya que la equitación, debió de parecer tan peligrosa a los subditos del faraón, que los pinceles de los pintores no nos han dejado más que tres caballeros.

El establo de los bueyes está situado no lejos de la casa del amo; es un modesto alojamiento, de barro negro, que los animales comparten con sus guardianes, los cuales pueden así protegerlos contra los ladrones. Son quizá estos desdichados, usados en un durísimo trabajo, los menos favorecidos entre todos los campesinos: calvos, con el mentón recubierto de una barba hirsuta, endebles y, a veces, de una delgadez que da miedo.

la ganadería en egipto antiguo

No hay duda de que les satisfacía ver a sus bestias abundantes y fecundas, pues muestran por  ellas, en  todos las  cosas, una dedicación tan grande, que no vacilan en echarse los terneros a sus espaldas cuando se trata de atravesar alguna marisma, y en defenderlos de los cocodrilos.

Mas si un animal desaparece, bien por haber sido robado, bien devorado por una fiera, o si una epidemia diezma el rebaño, ¡el desdichado guardián es derribado al suelo y azotado! El cabrero parece más favorecido: está provisto de una flauta, y extrae de ella armoniosos sonidos. Pero, comoquiera que sea, ningún Teócrito ni Virgilio nos ha traducido en palabras las canciones de amor de los pastores del país de Amón.

LOS PANTANOS Y LOS DESIERTOS
Egipto, aparte de su desierto, no consta sólo de extensos campos y ricos pastos. Cuando el río vuelve a su cauce todos los años, deja en las orillas de las tierras cultivadas enormes extensiones de agua, tapizadas de nenúfares, cañaverales y papiros. Las espesuras están pobladas de una fauna bullidora: pájaros, gatos monteses, hipopótamos, cocodrilos…

Los pantanos son un verdadero paraíso para el pescador y el cazador; y, si bien en el sur son diversiones de nobles, en el delta, una población entera vive de la caza y pesca. Y el mismo pantano les permite alojarse: los papiros, calafateados con limo del río, reemplazan a los ladrillos de las casas de las ciudades.

Los tallos de estos mismos papiros les permiten confeccionar esteras, sillas, cajas y barcas elegantes y prácticas, sin las que no podrían cazar ni pescar. Y entonces, en justas que recuerdan aquéllas a que se entregaban los gondoleros venecianos, los lugareños se enfrentan unos contra otros, en sus embarcaciones recién hechas. Después, vencedores y vencidos reemprenden un menester que un escritor satírico egipcio considera el más duro que existe.

Hay muchísimas maneras de pescar: la pesca con caña, con el pescador matando a golpes a su presa cuando ésta aparece (los peces son grandes en el delta); la pesca con red pequeña, la pesca con nasa y la pesca con red grande, que exige una docena de hombres y una inmensa red rectangular, que se extiende en el lago y hacia la cual se empuja a los peces. La caza requiere, esencialmente, un arpón sólido.

La víctima favorita de los cazadores es el hipopótamo, y contra su durísima piel pueden romperse las armas más fuertes. Existe también la caza con red, empleada muy particularmente para los patos salvajes. Todos estos procedimientos exigen dedicación, perseverancia y valor, pero tales  cualidades  quedarían  sin  efecto si   los lugareños no tuvieran la protección de la diosa que llaman “Sekhet”: la Pradera.

Esta divinidad tiene el aspecto de una campesina, revestida con un traje estrecho. Los peces y los pájaros le pertenecen, pero se muestra pródiga cuando se trata de compartirlos con quienes son sus asociados y amigos. Pero existe también el desierto, que da vértigo en su inmensidad, poblado de animales, unas veces agradables y otras temibles: antílopes,.gacelas, ciervos y avestruces, lobos, hienas y bueyes salvajes.

La caza aquí constituye un pasatiempo para lo príncipes, pero es también un oficio para los arqueros encargados de la vigilancia del desierto, cuya misión es capturar fieras vivas: la ofrenda de estos animales es la más grata a los dioses.

De modo, pues, que el país del faraón, además de sus cereales y su vino, además de sus frutas y sus flores, alimentaba un abundante ganado, en tanto que sus ríos y pantanos rebullían de peces que hacían más variada y agradable la comida de los egipcios.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo I La Gran Aventura del Hombre – Vida Cotidiana en el Egipto Antiguo-

Vida de los Esclavos y Artesanos en el Antiguo Egipto

EL TRABAJO DE LOS CONSTRUCTORES DE TEMPLOS EN EGIPTO

El origen de las suntuosas construcciones y efigies levantadas por Egipto para gloria de sus reyes o de sus dioses, se encuentra en las rocas admirables que bordean el valle del Nilo, que ofrecen a maestros de obras y escultores material para sus obras más grandiosas y para las de menor relieve. Desde el delta a las cataratas del Nilo, se explotan, aunque de forma irregular, canteras de piedra calcárea, asperón, cuarzo, alabastro y granito, en colores blanco, rojo, negro y azafranado.

Cuatrocientos cincuenta años antes de nuestra era aproximadamente, el historiador griego Herodoto Tisitó Egipto. En la amplia plataforma de Gizeh admiró el conjunto de las Pirámides. Un guía le explicó jos procedimientos seguidos por los egipcios para erigir la Gran Pirámide.

En el siglo IX, sospechando que la Gran Pirámide era un depósito de tesoros, el Jalifa Al-Mamun ordenó abrirla. Después de penosos e ímprobos trabajos, sus hombres consiguieron entrar, pero, defraudados por no hallar nada, y a guisa de consuelo, crearon la leyenda de haber encontrado una momia acorazada de oro y rodeada de grandes riquezas.

En la Edad Media se atribuía la construcción de esta Pirámide al intendente del Faraón, el bíblico y casto José, quien la destinó para almacenar el grano sobrante de las buenas cosechas de los tiempos de las “vacas gordas”, como reserva para los malos tiempos de las “vacas flacas”.

A finales del siglo V se da como un hecho que todos estos monumentos eran mausoleos y sus interiores macizos. Más tarde aparece la hipótesis de que pudieron haber servido de observatorios astronómicos y geodésicos. Otra teoría preconiza que, además de ser tumbas reales, hacían oficio de templos donde se practicaban los misterios y se rendía culto a Osiris. Incluso se ha llegado a suponer que las pirámides del área de Gizeh fueron levantadas para detener las arenas del desierto.

La última teoría elaborada sobre estos monumentos presupone que, aparte de su carácter funerario, sirvieron para equilibrar la economía del país. En efecto, durante tres meses al año, al impedir la inundación del Nilo realizar los trabajos agrícolas, casi toda la gente masculina era empleada por el Estado en la construcción de pirámides.

Los numerosos equipos de obreros ocupados al comienzo de las obras iban decreciendo a medida que el edificio tomaba altura, originando en consecuencia un problema económico debido al paro laboral que se producía. Para evitar esta fluctuación en el empleo, el Estado ordenaba la construcción de otra pirámide antes de que se hubiera terminado la precedente, existiera o no un faraón difunto esperando la terminación de su sepulcro. Es de suponer que esta insólita teoría debió salir de la mente de un economista moderno.

trabajo de los esclavos en egipto antiguo

 Los   obreros   (Tebas,   tumba de   Rekmara)   amasan   el   barro   con   agua  de   los estanques y mezclan, a continuación, la paja. Los adobes asi obtenidos se secarán al sol, después de lo cual otro obrero (abajo) los transportará hasta  su  ulterior destino.

Herodoto dice que se invirtieron 20 años en la edificación de la Gran Pirámide, y que en sus trabajos se emplearon diez miríadas de hombres que se reemplazaban cada trimestre. Si a estos 20 años se le añaden los diez que fueron necesarios para la construcción de la calzada que va desde el Nilo hasta el pie del monumento, calzada que fue necesario construir previamente, la totalidad de las obras duró treinta años.

Herodoto, como buen historiador y reportero, solamente afirma aquello que ha visto con sus “propios ojos”. Lo que nos dice de la Gran Pirámide forma parte de las informaciones que con toda clase de reservas recogió él en Egipto.
Según estas informaciones, el sentido común se niega a aceptar que durante treinta años, el esfuerzo constante de tantos miles de hombres se dedicara a la edificación de tan colosal sepultura destinada a un solo cadáver.

 Desde el delta a las cataratas del Nilo, se explotan, aunque de forma irregular, canteras de piedra calcárea, asperón, cuarzo, alabastro y granito, en colores blanco, rojo, negro y azafranado. Cuando el faraón necesita piedra para una de sus obras, organiza una expedición de miles de trabajadores.

Ramsés IV reúne a 9.368, incluido el gran sacerdote de Amón, los inevitables escribas, jefes de transporte, policías, cinco mil soldados y ochocientos auxiliares   extranjeros.   Como   únicos   especialistas, destacan un jefe de artistas, tres jefes de cantera y ciento treinta canteros; la mayor parte, pues, se ocupan de arrastrar los trenes de piedra y del transporte de avituallamiento.

Constituye, en efecto, una gran preocupación para los organizadores el suministro de agua, cerveza y pan a esta numerosa tropa, en pleno desierto. Como es natural, los canteros buscan piedras del tamaño deseado. Cuando no logran encontrarlas, se hunden estacas de madera, a intervalos regulares, en el bloque que se intenta aprovechar.

Se mojan luego, y, al llegar la noche, se dilatan con el frío, con lo que obligan a la piedra a partirse por sí sola. Al amanecer, los bloques son llevados, sobre rulos, hasta la carretera o hasta el Nilo, sobre el que se deslizarán en balsas hacia suúltimo destino.

Muchísimos de los canteros y tallistas de piedra son esclavos o prisioneros de guerra, pero existen igualmente algunos aborígenes que ejercen este oficio, nada envidiable en verdad, a pesar del cuidado que algunos patronos ponen en la alimentación. Los mineros se hallan igualmente poco favorecidos. Tienen la misión de recoger para el faraón el oro y las turquesas diseminados por el subsuelo.

El oro se encuentra en el desierto entre el Nilo y el Mar Rojo, o en Nubia, y en el Monte Sinaí, los propectores descubrieron yacimientos de turquesas. Si en el norte se ahondan los pozos, prodigando a los trabajadores una ración de agua suficiente, el sur está seco, y la labor de los mineros es infernal. La de los buscadores de turquesas es menos penosa desde que los beduinos han dejado de atacar a los mineros y a su escolta.

De este modo, pues, Egipto reúne en sus almacenes enormes cantidades de materia de normal o preciosa utilización y metales vulgares o raros. Sin embargo, los equipos de canteros y mineros constituirán, un día, un gran peligro para Egipto. Durante el reinado de Ramsés III, el país sufrió la invasión de los “Pueblos de la Mar”.

El rey acude a conjurar el peligro, pero los antiguos cautivos, procedentes de Siria, Palestina y Libia, instalados en los dominios reales o empleados en las canteras, se sublevan. Sus camaradas egipcios se unen a ellos, y cometen mil sacrilegios y crueldades, vengándose así de su suerte excesivamente injusta.

Diodoro nos refiere que los árameos llegaron a fundar, cerca de Menfis, una ciudad que denominaron Babilonia, y que los frigios fundaron la ciudad de Troion. Habrán de pasar largos años antes de que el faraón, restaurando la autoridad real, aprese a estos fugitivos y los reintegre a sus tareas respectivas. Son entonces marcados con un hierro al rojo, por la administración de que dependen, y reemprenden su vida del pasado, pero más dura todavía después que la libertad les había prodigado sus beneficios.

trabajo esclavo

EL TRABAJO DE LOS ARTESANOS:
Cuando se examinan las pinturas, numerosas  en  las  tumbas  del Imperio Nuevo, que azul o verde. Las colosales estatuas, numerosas en el antiguo Egipto, son, sin duda, obra de todo un equipo, unos trabajando el bloque de piedra por arriba, y los otros van modelando ya las piernas y los pies.

A veces, los artesanos chocan entre sí y se molestan mutuamente, lo cual no deja de provocar alguna disputa. Cuando la efigie está terminada, si se trata de un dios, su transporte hasta el templo da lugar a una verdadera fiesta.

Se coloca sobre un fuerte tren de arrastre, tirado por hombres, mientras alguien, instalado en las rodillas de la estatua, sacude su incensario hacia el rostro inmóvil, y vierte a sus pies, gota a gota, el agua de su jarro. Una inmensa muchedumbre, acordonada por los soldados, contempla el espectáculo.

Los vendedores expenden alimentos ligeros, tanto a los que trabajan como a los que sólo miran. Al atardecer, se retirarán todos, contentos de su jornada, después de haber gritado mucho, y reído y bebido a conciencia. Los egipcios son expansivos y sociables, y se regocijan en toda ocasión que se les ofrece para dar rienda suelta a su buen humor natural. Otros artesanos, en número elevado, trabajan el metal.

Para convencerse de ello, basta ver el prodigioso tesoro de Tutankhamón en El Cairo, y los de Bubastis y Siptah en el Louvre, con sus vasos de oro y plata, sus pateras, sus zarcillos, sus collares; por todas partes resplandecen los metales preciosos, los lapislázulis, las turquesas… ¡Las estatuas están, a menudo, recubiertas de oro, igual que las puertas de los santuarios tebanos! No hay templo que no posea su tesoro; y el lujo con que se adornan los palacios de los reyes y las mansiones de los ricos es enorme.

orfebres egipto antiguo

Los orfebres llevan objetos trabajados para colocar en el tumba de Nebarón

En los talleres, lo primero que se hace es pesar el oro y la plata en las balanzas, las cuales no se limitan a este único uso de este mundo, sino que, después, se utilizarán para pesar las almas delante de Osiris. Allí está él eterno escriba, que registra los resultados; luego, los lingotes se envían a los artesanos.

Estos funden el metal para poder, a continuación, darle distintas formas, activando la llama del hogar con soplos a través de largos tubos. Es un rudo trabajo que los operarios alegran con sus risas y diversiones. Cuando, posteriormente, hay que martillar el lingote, la habilidad de los artesanos es tal, que le dan la forma que desean. Después, los cinceladores se ocupan del decorado. Este es de infinita variedad: sencillos jeroglíficos, grabados a la perfección sobre una línea de depuradas formas, motivos geométricos y florales, escenas costumbristas o representaciones religiosas.

Al atardecer, luego de un último pulido, el objeto se expone sobre una tarima, donde será examinado por el maestro de taller, para juzgar si es digno de figurar en los depósitos el dios o el faraón. Los oficios de la madera no son menos variados: la acacia, el enebro y otras especies locales sirven para la elaboración de cofres y muebles; hará falta, por lo demás, importar pino y abeto de Siria, y ébano de las tierras del sur. A veces, y con objeto de hacerlos más elegantes, la silla y el lecho se confían a un pintor, que los embellecerá con vivos colores.

Con el Imperio Nuevo, cobra. una gran importancia k fabricación de carros y carrozas, y se confiará igualmente al carpintero la de arcos, flechas y cetros, y aun la de instrumentos musicales. El trabajador del marfil se entrega con frecuencia a un sabio trabajo de incrustración en los objetos más refinados. En el Imperio Nuevo, son, ciertamente, los pintores, los más apreciados artistas.

Ellos decoraron las tumbas del Valle de los Reyes, con representaciones hieráticas y, a veces, un poco monótonas, en el caso de necrópolis faraónicas; y escenas fantásticas y encantadoras, en las sepulturas privadas. Parecen haber sido recompensados por sus comitentes: ¿no vemos a Amenemhet invitando con la voz y el gesto a cuatro hombres, sentados ante él, a que compartan su comida?.

Uno de estos hombres es el dibujante Ahmosé, y el festín se ofrece a los artistas que han participado en la decoración de la tumba. ¿Y no llega acaso un pintor, al final de la época ramesida, a una situación tan elevada que será tan considerado como un gobernador de provincia?

Fuente Consultada
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo I Egipto: El Imperio Nuevo Edit. CODEX

La Familia en Egipto Antiguo El Matrimonio y Los Niños

LA VIDA FAMILIAR EN EL ANTIGUO EGIPTO

Al igual que en casi todas las sociedades organizadas, es la familia lo que constituye la base de la sociedad egipcia. Pintores y escultores nos han dejado una apacible imagen de esta familia: el padre y la madre se dan la mano, y los niños, siempre de pequeña estatura, cualquiera que sea su edad, se agrupan al lado de los padres.

Y, en las losas mortuorias, marido y mujer se representan siempre uno al lado del otro, unidos para toda la eternidad, como lo estuvieron en vida. Con muchísima frecuencia, al parecer, los padres o los superiores eran quienes acordaban el matrimonio de dos jóvenes. No obstante, son numerosos los gritos de amor espontáneos y apasionados, en los papiros llegados hasta nosotros.

vida familiar en egipto antiguo

Un campesino egipcio se dirige al mercado con su señora, que viste un vestido recto y transparente, pues las mujeres egipcias nunca tuvieron reparo en mostrar su cuerpo esbelto.

Podría decirse que la familia era parecida a la nuestra occidental, aunque mas numerosa. Normalmente casaban jóvenes y tenían muchos hijos, que muchos de ellos tenían una corta vida, pues la mortalidad infantil era alta. El hombre podía tener varias esposa, pero al primera era la mas importante y la verdadera compañera en la vida. La mujer se encargaba de dirigir los trabajos de la casa y tenía la ayuda de criadad que también la ayudaban en su aseo personal y presentación en sociedad, como el vertirse, peinarse  y maquillarse.  Los matrimonios entre ricos solían ser de conveniencia; pero la mayoría de los matrimonios convencionales se basaban en el amor y el respeto.

Así, un enamorado canta, pensando en su amada:  “¡Quién fuera el esclavo negro que acompaña sus pasos, para ver por entero el color de su piel! ¡Si fuera yo su lavandero, siquiera por un mes, lavaría los ungüentos de su cofia! ¡Si fuera yo el anillo que lleva ella en su dedo, embellecería su vida!”

El amor de dos amantes separados por un agua profunda se halla en otra composición: “El amor de mi hermana está en la otra ribera; un río se interpone entre nosotros, y he ahí al cocodrilo sobre un banco de arena. Pero me acerco al agua y me arrojo a la corriente. ¡Se siente valeroso mi corazón sobre las ondas! Como el suelo son las aguas bajo mis pies. Su amor es lo que me hace tan fuerte”. Y he aquí al enamorado, seducido por la belleza de su bienamada: “La boca de mi hermana es un botón de  loto;  su   seno,  una  manzana  de  amor… Su frente es la diadema de acacia; y yo soy el ánsar salvaje; mis miradas van a la cabellera, hacia el atractivo que hay bajo la diadema, en el que estoy preso”.

Entonces, la enamorada dice a su amante: “Tiñes de púrpura mi corazón, y he de hacer por ti cuanto desees, cuando esté junto a tu pecho. El deseo anima mis ojos, y, al verte, mis ojos brillan. Me estrecho contra ti, hombre fuerte, dueño de mi corazón, cuando veo tu amor. ¡Cuán bella, mi felicidad!” ¡Cómo nos aleja ya este lirismo de las representaciones de la estatuaria faraónica, tan rígidas las más de las veces!

¡Así sentían el amor los antiguos egipcios, y lo expresaban en términos tan tiernos como ardientes! Ciertamente, nada nos induce a pensar que estos apasionados acemas se refieran a un amor conyugal. He aquí de nuevo, no obstante, la voz de un marido, que se dirige a su esposa difunta: “Te pedí por mujer cuando yo era joven. He vivido contigo. No hice sufrir tu corazón…”

EL MATRIMONIO EGIPCIO
Si a embargo, la literatura no muestra inclinación por la mujer egipcia, frivola, caprichosa y coqueta, que no sabe guardar un serré:: y que, sin duda, es infiel. Al hombre, en cambio, se le describe como paciente, afectuoso, leal, razonable.

Pero, al parecer, se trata de una convención, y muchísimas egipcias fueron, seguramente, esposas irreprochables, madres abnegadas. ¿No son las mujeres más emocionantes que hayan existido, con sus siluetas frágiles, apenas revestidas de un ligero velo, sus finos perfiles, bajo la masa de cabellos negros, y la gracia de sus lánguidas actitudes? Además, debían de pensarlo mecho, antes de cometer el adulterio, puesla . mujer infiel era castigada con la muerte, en tanto que la traición del esposo no estaba, en modo alguno, sancionada, sino que al hombre se le autorizaba, incluso, a introducir concubinas en su casa.

No obstante, si bien el marido tenía derecho a apalear a la esposa, siempre se le recomendaba que no abusase; así que no parece que haya sido poco favorable la situación de la mujer egipcia en el mundo antiguo: sólo la cretense gozaba una situación más agradable.

LOS ESCOLARES FARAÓNICOS
En cuanto a los niños, eran numerosos y tiernamente amados. ¡No estaba poco orgulloso el propio Ramsés II de sus ciento sesenta y tantos hijos! Todos eran bien acogidos, aun entre las más pobres familias, y ninguno  de  ellos  era  jamás  muerto  al  nacer, contrariamente al uso que se extendería después en Grecia y Roma.

El país es fértil, el clima favorable, y los niños apenas si cuestan nada: van desnudos, y se alimentan, con poco gasto, de tallos frescos de papiro y de raíces crudas o cocidas. Los hijos del pastor acompañan a su padre a los campos, los del artesano van al taller, y aun los del mismo faraón participan a menudo en las tareas de éste. Los varones son los más esperados. Tienen el cometido de prolongar el linaje y velar por la conservación de la tumba.

Entre las clases populares, el bebé permanece junto a la madre, que lo lleva sobre su pecho, en una alforja atada al cuello en tanto que los príncipes niños son, a menudo, confiados a grandes personajes envejecidos al servicio del rey. Y llega el día en que el niño no puede ya contentarse con un simple collar por todo vestido. Es importante la fecha en que al muchacho se le hace entrega de un taparrabos, o de un vestido a la joven.

Entre la gente pobre, el hijo permanecerá en la casa, aprendiendo a guardar los rebaños o a manejar las herramientas, mientras que el heredero de una familia noble, ingresa entonces en la escuela, la cual forma parte del temple. Además de aprender gramática y escritura, el alumno se familiariza con los textos clásicos, con las historias divinas. Aprende igualmente el dibujo, la geografía, y nociones más concretas: cómo transportar un obelisco, levantar una columna,’ organizar una expedición militar.

Todos estos conocimientos se le inculcan al escolar a base de un sinnúmero de correctivos. Pero la condición de los pequeños egipcios está lejos de ser inhumana, y, cuando vuelven a su casa por la tarde, encuentran una intimidad familiar que parece hecha de alegría e indulgencia.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo I La Vida Cotidiana en Egipto Antiguo Edit. CODEX

Reforma Religiosa en Egipto Dios Atón, Culto al Dios Solar

ATÓN NUEVO DIOS – HISTORIA DEL FARAÓN AKHENATÓN Y NEFERTITI

El culto al dios solar Atón comenzó a tomar cierta amplitud hacia 1450 a.c. el rey Amenofis III le hizo objeto de una devoción especial, aunque siguió honrando a los otros dioses. Su hijo Akhenatón precipitó    el   curso   de    los acontecimientos, repudiando al antiguo dios  tebano  Amón.  Se consagró a su único dios, Atón.

aton, unico dios de egipto

Amenofis IV es una de las figuras mas curiosas de la historia egipcia. Su madre, la reina Tiy, era una princesa fenicia; por su abuela, tenía sangre mitanni, y en él se cruzaban tres razas: egipcia, semita e indoeuropea. Era endeble, casi débil, y tenía un rostro delicado. Apenas fue nombrado rey, contrajo matrimonio con una princesa mitanni, a la que había de amar profundamente: Nefertiti. Llevó a cabo una verdadera revolución religiosa: rompió con Tebas, quitó a Amón el título de dios dinástico, y se consagró enteramente al culto del dios solar Atón.

Dejó su nombre para tomar el de Akhenatón (servidor de Atón), y ordenó construir una residencia real, Akhetatón, “horizonte de Aatón”, a 300 kilómetros al norte de Tebas (hoy Tell-el-Amarna). En su decisión hubo, ciertamente, una parte de cálculo político.

Ya sus predecesores, temiendo el poderío del clero de Amón, casta hereditaria que había reunido inmensos dominios, que casi igualaban a los del faraón, habían favorecido a otros santuarios, especialmente al de Heliópolis. Allí, los sacerdotes profesaban una doctrina según la cual el Sol era el creador de todas las cosas, y llevaron a cabo una simplificación de tendencia monoteísta. ¿Acaso Amenofis III no había bautizado su palacio de Tebas y uno de sus regimientos con el nombre “Atón es resplandeciente”?

La familia real Egipcia: Akhenaton y Nefertiti

La familia real Egipcia: Akhenaton y Nefertiti

Su hijo fue mucho más lejos, pero no obedeció solamente al deseo de reforzar la dinastía, rebajando al ambicioso clero. Tenía un temperamento místico; era un poeta, un soñador sensible a las nociones de la belleza, humanidad y justicia; un “rey ebrio de dios”.

El esposo de Nefertiti confiscó los bienes de los templos, abolió el culto de Amón y de los otros dioses principales, hizo picar y destruir las imágenes y las estatuas de Amón, Ptah y Hathor, y ni aun el popular Osiris se libró de esta suerte. Una inscripción de la época siguiente nos da idea del escándalo, de la consternación que produjo esto en el clero tradicionalista: “Los recursos estaban prohibidos. La tierra se encontraba como en el tiempo del caos. Los templos de los dioses, abandonados, se rderrumbaban. Sus santuarios estaban arruinados y se transformaban en montones de tierra; los edificios, en caminos de paso. El país se hallaba en decadencia. Los dioses apartaban la vista de esta tierra…”

ATON DIOS ÚNICO:
A partir de aquel momento, Atón fue el único dios, y no se le adoró como al Sol, bajo la figura de un hombre con cabeza de halcón, sino bajo la forma de un signo abstracto, el disco de rayos benéficos. El rey era sumo sacerdote y profeta.

Lo dice en su célebre Himno a Atón: “Estás en mi corazón; fuera de mí, nadie te comprende.” El monoteísmo se afirmó indiscutiblemente: “Has creado la tierra a tu gusto, cuando estabas solo”. El mundo es una creación ininterrumpida de dios; cosas, bestias, hombres, el día y la noche: “La tierra está sumida en las tinieblas, como muerta…, la tierra calla porque aquél que lo ha creado todo descansa en su horizonte… Pero llega la aurora, tú te levantas en el horizonte; brillas como Atón del día, y tu resplandor disipa las tinieblas. Las Dos Tierras están de fiesta…”

El himno se alza hasta la idea de una religión universal: “Tú has creado… los países extranjeros, Siria, Nubia, la tierra de Egipto. Tú pones a los hombres en su lugar…; sus lenguas hablan diversamente, como son diversos su aspecto y su piel pues tú has hecho diferentes a los pueblos.” El profundo humanismo de Akhenatón se tradujo, igualmente, en un conjunto de medidas que favorecían el individualismo y una cierta “democratización” de las costumbres.

El rey hizo pública su vida familiar (tuvo siete hijas); ya no era el ídolo al que uno se acercaba arrastrándose. El culto se celebraba en presencia del público, y, para que la religión fuera más accesible, se sustituyó la lengua arcaica y literaria por el egipcio popular. El arte amarniense es realista y familiar, y las pinturas de las tumbas de Tell-el-Amarna están llenas de dulzura y de movimiento. Bajo el radiante disco solar, los bajorrelieves muestran al rey y a la reina en la intimidad, con sus hijas sobre las rodillas. Sus elevadas preocupaciones apartaron a Akenatón de los otros deberes.

Permaneció indiferente a la política exterior, y sus adversarios sé aprovecharon de ello: sus vasallos fieles reclamaron ayuda, vanamente. Shubiluliuma, el ambicioso soberano hitita, sometió el norte de Siria y, sin atacar directamente a Egipto, negoció con sus protegidos. En Palestina, los nómadas multiplicaron sus “razzias”, amenazando incluso, a las ciudades fenicias.

Los amorritas llegaron a ser peligrosos, y, finalmente, Akhenatón tuvo que enviar a Siria, con un ejército importante, al general Horemheb. Al parecer, también existía una crisis interior, pues las reformas  habían  lesionado  demasiados  intereses.

EL DESQUITE DE AMON
Cuando el rey murió, hacia 1354 a. C., Nefertiti, aunque fanáticamente consagrada a la herejía, tuvo que hacer concesiones: después de tres años de regencia, cedió ante el clero de Amón, que se había reorganizado. Casó a una de sus hijas con Tutankhatón, proclamado coregente; el joven príncipe (tenía doce años) se dirigió a Tebas, donde abjuró del culto de Atón, volvió al del dios tradicional y cambió su nombre por el de Tutankhamón. Todos los bienes de Amón le fueron devueltos. La reacción se desencadenó contra la obra del “miserable Akhenatón”.

El general Horemheb, auxiliar incondicional del rey místico, se apresuró a renegar de él y a unirse a los sumos sacerdotes de Amón. Tutankhamón murió a los veinte años, y se ocultó tan bien su tumba, que fue la única que se salvó de los saqueadores de los siglos siguientes, proporcionandolé así (al ser descubierta por Cárter y Carnavon,  en   1922),  una  celebridad  universal, absolutamente desproporcionada con su secundaria importancia. Su viuda, ante la anarquía creciente, escribió a Shubiluliuma una carta, encontrada en los archivos de la capital hitita:  “Mi marido ha muerto y no tengo hijo.

Pero se dice que tú has engendrado numerosos hijos. Si me enviaras uno de tus hijos, podría llegar a ser mi esposo.  ¿Es que voy a tener que escoger a uno de mis servidores para casarme con él?” Un príncipe hitita partió para  Egipto, pero  fue asesinado,  no se sabe por qué conjura. Shubiluliuma, a quien los  egipcios   intentaron  hacer  creer  que  se trataba de una muerte natural, declaró la guerra.

La reina contrajo matrimonio, entonces, como ella había te.mido, con Ai’, un viejo funcionario que había sido amigo de su padre. Ai murió hacia 1339 a. de J. C, sin dejar heredero (se había atribuido la gran tumba que se reservara Tutankhamón, relegando la momia real y todos sus objetos a un lugar ignorado, donde se mantuvo a resguardo de los  ladrones).  Entretanto, gracias  al general Haremheb, Egipto conseguía contener en Siria la presión hitita sobre la frontera del Orontes. Apareció, así, a los ojos de todos, como el salvador de Egipto, y sus tropas estaban dispuestas a seguirlo: el clero de Amón lo reconoció como soberano.

Se dedicó a restablecer el orden (1343-1314 a. de J. C), y, sin dudarlo un momento, adoptó como sucesor a Seti, un general perteneciente a una vieja familia de oficiales de Avaris, de ascendencia semi-asiática. Este cambió su nombre, “el del dios Seht”, por el de Ramsés. Con tal fundador, la nueva dinastía (XIX) no podía menos de orientarse hacia una política de expansión guerrera.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I Egipto, El Imperio Nuevo

Etapas Historicas de Roma Antigua Principales Hitos Politicos

RESUMEN ETAPAS HISTÓRICAS DE ROMA ANTIGUA

La fundación de Roma
y la Monarquía
753-509 a. C.

Cuenta la leyenda que Pómulo, hermano de Remo, fundó Roma el 21 de abril de 753 a. C.; desde entonces y hasta el 509, dice la tradición que se sucedieron siete reyes. Por su parte, las excavaciones arqueológicas fechan en el siglo X a.C. los vestigios del primer poblado de chozas sobre el Palatino, que fue el núcleo inicial de la Urbe. Hacia el año 575 a. C. se desecaron dos zonas anegadas de las orillas del líber, para construir el Foro Romano y el Foro Boario. Roma empieza a extenderse por el Lacio con la destrucción de Alba Langa, la ciudad rival. También secunda la colonia de Ostia, en la desembocadura del Tíber. Con Tarquinio Prisco se inicia el dominio etrusco en Roma y la expansión hacia Campania. La sociedad está dividida en patricios y plebeyos.

Fundación de Roma
(753 a. C.)
Reinado de Rómulo
(753-715 a. C.)
Victoria romana contra los
latinos en el Lago Regilo
(496 a. C.)
Reinado de Numa Pompilio
(715-673 a. C.)
Reinado de Tulio Hostilio
(673-642 a. C.)
Reinado de Anco Marcio
(641-617 a. C.)
Reinado de Tarquinio Prisco
(617-579 a. C.)
Reinado de Servio Tulio
(578-535 a. C.)
Reinado de Tarquinio el
Soberbio
(534-509 a. C.)
Expulsión de Tarquinio el
Soberbio e inicio de la
República
(509 a. C.)

La República y las
luchas entre patricios
y plebeyos
509-343 a. C.

Tras la expulsión de los etruscos de Roma y la elección de los primeros cónsules, Lucio Junio Eruto y Lucio Tarquinio Colatino, nace la República romana. Así empieza un largo período de graves enfrentamientos sociales entre patricios y plebeyos. En el 493 a.C. Roma ingresa en la Liga Latina. En el 494 a. C. se crean los cargos de tribunos de la plebe y se instituyen los comicios tributos, para defender los derechos de las clases menos pudientes. Al 451 a. C. se remonta la organización del ejército en centurias; en ese mismo año se eligen los primeros decenviros y se promulgan las Leyes de las XII Tablas. Veyes, la ciudad rival, queda destruida en el año 396 a. C. Roma sufre el saqueo de los galos en el 390 a. C., pero se recupera en poco tiempo y continúa su política de expansión. En 367 a. C. la plebe obtiene el derecho de nombrar a sus propios cónsules y, pocos años después, la admisión en las principales magistraturas.

Victoria romana contra los
latinos en el Lago Regilo
(496 a. C.)
Creación del cargo de
tribuno de la plebe
(494 a. C.)
Promulgación de las Leyes
de las XII Tablas
(451 a. C.)
Aceptación de los
matrimonios entre patricios
y plebeyos
(445 a. C.)
Destrucción de Veyes
(396 a. C.)
Los galos incendian Roma
(390 a. C.)
Los plebeyos pueden ser
elegidos cónsules
(367 a. C.)

La conquista de Italia y la Guerras Púnicas
343-146 a. C.

Entre los años 343 a. C. y 341 a. C., los romanos libraron la primera guerra contra los samnitas, que dominaban el sur de la península itálica. En el 338 a. C., Roma impuso la disolución de la Liga Latina. Durante la segunda guerra samnítica, los romanos sufrieron la derrota de las Horcas Caudinas, pero el tercer conflicto, decisivo, terminó en el 290 a. C. con su triunfo. Pirro, rey de Epiro, llamado a Italia por Tárente en el año 280 a. C., fue derrotado cinco años después en Benevento. En plena expansión, se enfrentan Roma y Cartago; tras la segunda guerra púnica (201 a. C.) Roma controla el Mediterráneo. En el año 146 a. C., Cartago es arrasada hasta sus cimientos; Roma se anexiona Grecia y Macedonia.

Guerras samníticas
(343-290 a. C.)
Victoria sobre Pirro
(285 a. C.)
Primera guerra púnica
(264-241 a. C.)
Los romanos ocupan
Cerdeña y Córcega
(238 a. C.)
Los romanos ocupan
Galia Cisalpina
(222 a. C.)
Segunda guerra púnica
(218-201 a. C.)
Los romanos constituyen las
provincias hispánicas
(197 a. C.)
Tercera guerra púnica y
destrucción de Cartago
(149-146 a. C.)
Destrucción de Corinto.
Macedonia y Grecia quedan
en poder de Roma
(146 a. C.)

La crisis de la
República
146-78 a. C.

En el año 130 a. C. se constituye la provincia de Asia. Estallan en la República las tensiones sociales. El tribuno Tiberio Graco desafía la autoridad del Senado y trata de introducir algunas reformas agrarias, pero es asesinado. Su hermano Cayo Graco, tribuno de la plebe en el 119 a. C., revalida las leyes propuestas por Tiberio, pero también cae asesinado. Entre 125-121 a. C. se conquista la Galia meridional. En el 105 a.C., Cayo Mario triunfa en la guerra de Yugurta, y en ese mismo año reorganiza el ejército. Entre el 91 a. C, y el 88 a. C., Roma mantiene la guerra social contra los aliados itálicos, a los que por último se concede la ciudadanía romana. El general Lucio Cornelia Sila se convierte en dictador y reforma la constitución, con lo que restablece la autoridad absoluta del Senado.

Asesinato de Tiberio Graco
(133 a. C.)
Asesinato de Cayo Graco
(121 a. C.)
Guerra contra Yugurta
(111-105 a. C.)
Mario derrota a teutones y
cimbrios
(102-101 a. C.)
Guerra social
(91-88 a. C.)
Muerte de Cayo Mario
(86 a. C.)
Sila se impone en la primera
guerra contra Mitrídates
(87-85 a. C.)
Sila se convierte en dictador
(82 a. C.)
Muere Sila en Pompeya
(78 a. C.)

La época de César
en el fin de la República
78-44 a. C.

Roma atraviesa un período de gran agitación social, al tiempo que la oligarquía senatorial se debilita más y más. Pompeyo, elegido cónsul en el año 70 a. C., domina en el 64 a. C. la región de Ponto, Bitinia y Palestina. En el 63 a. C., Cicerón desbarata la conjura de Catilina. En el año 60a. C., César, Pompeyo y Craso constituyen elprimer Triunvirato, una coalición contra el poder del Senado. Entre el 58 y el 51 a. C., César conquista Galia. Muerto Craso, en el año 52 a. C. Pompeyo se convierte en cónsul único, con el apoyo del partido senatorial. En el 49 a. C., el Senado ordena a César que licencie sus legiones, pero él atraviesa el Rubicán y marcha sobre Roma, con lo que empieza la guerra civil. Pompeyo es denotado en Farsalia y huye a Egipto, donde muere. En el 45 a. C., César triunfa definitivamente sobre los pompeyanos en Munda; en febrero del año 44 a. C. obtiene el cargo vitalicio de dictador, pero el 15 de marzo los conjurados dirigidos por Bruto y Casio lo asesinan.

Consulado de Pompeyo y
Craso (70 a. C.)
Conjuración de Catilina
(63 a. C.)
Primer triunvirato
(60 a. C.)
César conquista Galia
(58-51 a. C.)
Empieza la guerra civil
(49 a. C.)
Batalla de Farsalia y muerte
de Pompeyo
(48 a. C.)
César derrota a los
pompeyanos en Munda
(45 a. C.)
Asesinato de César
(44 a. C.)

Augusto y la dinastía
Julio – Claudia
44 a. C.-68 d. C.
 

Con la batalla de Accio, librada entre los ejércitos de Octaviano y de Antonio y Cleopatra, llega a su fin la lucha por la sucesión de César y se inicia la era imperial. Octaviano, que en el 27 a. C. recibiría del Senado el título de Augusto, se ocupa de llevar adelante un cambio total de las estructuras políticas del Estado y concentra en sus enanos los poderes máximos, limita el papel del Senado, reorganiza las provincias, fortalece las fronteras e impulsa la economía. A su muerte, en el 14 d. C., le sucede Tiberio, un buen administrador y hábil diplomático. Después de la insana etapa de Calígula, Claudio se entrega a la reforma burocrática y financiera del Estado, y también a romanizar las provincias. En cambio, su sucesor, Nerón, destacó tristemente por los excesos y por el incendio de Roma.

Segundo triunvirato
(43 a. C.)
Batalla de Accio
(31 a. C.)
Octaviano recibe el título de Augusto
(27 a. C.)
Muerte de Augusto
(14 d. C.)
Reinado de Tiberio
(14-37)
Crucifixión de Jesucristo
(33)
Reinado de Calígula
37-41)
Reinado de Claudio
(41-54)
Reinado de Nerón
(54-68)

La dinastía Flavia y los emperadores adoptivos
68-192 d. C.

La muerte de ‘Nerón señala el comienzo de una fase de anarquía militar, en la que se suceden los emperadores Galba, Otón y Vitelio. Después de adueñarse del poder, Vespasiana conquista Judea y reorganiza la administración del Estado. Cuando termina el breve imperio de Tito, Domiciano consolida las conquistas romanas en Britania y en Germania. Con la adopción de Trujano, Nerva dio comienzo a la serie de emperadores adoptivos. Las campañas militares de Trujano, y sus victorias, llevan al Imperio a su expansión máxima. Adriano renuncia a la política expansionista de su antecesor y manda alzar el Muro de Britania. El imperio de Antonino Pío coincide con un largo período de paz; en cambio, Marco Aurelio tuvo que apaciguar algunas rebeliones en África, Hispania y Britania. Con la llegada de Cómodo al poder se inicia una grave crisis política.

Reinado de Vespasiano
(69-79)
Reinado de Tito
(79-81)
Erupción del Vesubio
(79)
Reinado de Domiciano
(81-96)
Remado de Trajano
(98-117)
Guerras dacias
(101-106)
Reinado de Adriano
(117-138)
Reinado de Antonino Pío
(138-161)
Reinado de Marco Aurelio
(161-180)
Reinado de Cómodo
(180-192)

Los Severos y el Período
de la Anarquía
193 -284 d. C.

Después del brevísimo reinado de Pértinax, Septimio Severo, emperador gracias al apoyo de sus legiones, reforzó la política de inserción de los provincianos romanizados en la dirección del Estado, aunque estas reformas y el aumento de los gastos militares crearon descontento y desequilibraron la economía. A su muerte, le sucedió su hijo Caracala, despótico y sanguinario, que para gobernar compró el favor del ejército, con lo que vació las arcas públicas; en el año 212, la Constitutio Antoniniana otorga la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio. El asesino del emperador, Macrino, reina durante poco tiempo. Heliogábalo introduce en Roma los cultos orientales. A lo largo del gobierno del débil Alejandro Severo se producen las guerras contra los persas. En el 253 se inicia el largo paréntesis de la anarquía militar: el título imperial es rechazado por muchos generales, al tiempo que los bárbaros amenazan las fronteras.

Reinado de Septimio Severo (193-211)
Reinado de Caracala
(211-217)
Se promulga la Constitución
Antoniniana
(212)
Reinado de Macrino
(217-218)
Reinado de Heliogábalo
(218-222)
Reinado de Alejandro
Severo
(222-235)
Período de anarquía y desórdenes
(235-284)

El bajo imperio y la división
del poder
284-337 d.  C.

En el año 284 llega Diocleciano al poder; llevará adelante una serie de reformas que culminan en la división del Imperio y en la institución de la Tetrarquía. Sin embargo, cuando se retira a Split, y asida lugar a la abdicación de Maximiano, al que había entregado el Occidente, se desencadena la lucha por el poder. Los usurpadores, Constantino y Majencia, luchan entre sí(312); el primero, vencedor, proclama en el Edicto de Milán la libertad de culto para los cristianos. El acuerdo con Licinio, que es el Augusto de Oriente, tiene poca duración. La disensión entre ambos conduce al enfrentamiento armado y en el 324, ya eliminado su rival, Constantino asume el título de Augusto en solitario. En el 330 declara a Constantinopla capital del Imperio. A su muerte, el territorio se divide entre sus hijos.

Reinado de Diocleciano
(284-305)
Diocleciano instituye
la Tetrarquía
(293)
Crisis de la Tetrarquía
(306)
Batalla de Puente Milvio
(312)
Edicto de Milán
(313)
Constantino unifica
Oriente y Occidente
(324)
Constantinopla
declarada capital
(330)
Muerte de Constantino y
división del Imperio entre
Constancio II, Constantino y
Constante
(337)

Decadencia y caída
del Imperio de Occidente
337-476 d. C.

Constancio II combate largo tiempo contra los persas; le sucede Juliano el Apóstata, que intenta restaurar el paganismo. Valente muere al enfrentarse con los godos en la batalla de Adrianópolis (378). Teodosio vuelve a unir el Imperio y autoriza el establecimiento, como federadas, de muchas comunidades de bárbaros; con el Edicto de Tesalónica (380) proclama al cristianismo como única religión estatal. A su muerte, el Imperio vuelve a dividirse entre sus hijos: Honorio recibe el Occidente y Arcadia, el Oriente. La capital de Occidente se instala en Ravena (402). En 410, los godos saquean Roma. Valentiniano III gobierna bajo la regencia de su madre, Gala Placidia, pero la unidad del Imperio de Occidente ya está quebrantada. En el año 452, los hunos invaden Italia. Con el derrocamiento de Rómulo Augústulo (476) se llega al fin del Imperio Romano de Occidente.

Constancio II vuelve a
unir el Imperio
(353-361)
Reinado de Juliano el Apóstata (361-363)
Valente es derrotado en Adrianópolis
(378)
Reinado de Teodosio
(379-395)
Alarico saquea Roma
(410)
Atila invade Italia
(452)
Caída del Imperio Romano de Occidente
(476)

Fuente Consultada:
Roma Antigua  Grandes Civilizaciones del Pasadp

Historia Para 1er. Año de José María Ramallo
Civilizaciones de Occidente Toma A Jackson Spielvogel
Historia Universal Tomo 6 Salvat
Historia Universal Tomo 5 El Imperio Romano Clarín

(Ver Versión Antigua Para PC)

Periodos de la Historia de Grecia Antigua Principales Hitos Politicos

(Ver Versión Antigua Para PC)

Período Prehistoria
45000-2800 a.C.

El paleolítico superior y el mesolítico ven una población esporádica, afinidades culturales con los Balcanes y características típicas: nomadismo, caza, recolección espontánea de fruta. En el séptimo milenio a.C. aparecen los primeros núcleos de agricultores-pastores de Europa en Macedonia, Tesalia, Peloponeso, Cicladas, Creta: probablemente el influjo oriental. Se desarrolla una floreciente red de comercio terrestre y marítimo que abarca todo el continente (importantes las «rutas» de la obsidiana, del ámbar, de la sal). Entre el sexto y el cuarto milenio a.C. nacen notables centros habitados, algunos de ellos (Dimini, Sesklo) dotados de un orden «protourbano» y fortificados. Alrededor del 4500 a.C. aparecen productos manufacturados en cobre nativo: la difusión del metal favorece el desarrollo agrícola y el incremento demográfico, con estructuras sociales más articuladas.

Paleolítico superior
y mesolítico
(c. 45000-6800 a.C.)
Neolítico y primera difusión
del cobre
(c. 6800-3500 a.C.)
Edad del Cobre
(c. 3500-2800 a.C.)


Período Protohistoria
2800-1220 a.C.

En la Edad del Bronce (heládico antiguo, medio y tardío) aparecen las primeras oleadas indoeuropeas: emergen claras afinidades culturales entre la Grecia continental, las islas egeas y las costas anatolias. Primero se establecen las Cicladas, eje de un floreciente comercio, vinculado a la aparición de las élites de poder. Hacia el 1900 a.C., Creta desarrolla el primer modelo estatal occidental. Nacen los palacios-ciudad, residencias del minos y centros de poder político y de productividad. Tras la reconstrucción de los palacios-ciudad (1700 a.C.), la talasocracia minoica domina el Egeo. Ea catástrofe de Théra (1450 a.C.) sacude también Creta y prepara su conquista por parte de los aqueos, invasores de gran parte de Grecia hacia el 1700 a.C. La riquísima civilización micénica se impone desde los enormes palacios-ciudad fortificados. En los siglos XIV – XIII  a.C., un fuerte expansionismo comercial crea establecimientos «precoloniales» incluso en el Mediterráneo occidental, mientras que la Guerra de Troya establece el control hasta los Dardanelos.

Florecimiento de la
civilización cicládica.
Formación de la civilización
minoica
(c. 2800-2000 a.C.)
Primeros palacios-ciudad
minoicos
(c. 1900-1700 a.C.)
Destrucción
y reconstrucción de los
palacios-ciudad minoicos.
Invasión aquea de Grecia.
Florecimiento micénico
(c. 1700-1450 a.C.)
Colapso de la civilización
minoica
(c. 1450 a.C.)
Hegemonía comercial
micénica en el Mediterráneo
(c. 1450-1250 a.C.)
Guerra de Troya
(c. 1250-1220 a.C.)


Período Medioevo Helénico
c. 1220-900 a.C.

Los «Pueblos del Mar» devastan el Egeo y el Mediterráneo oriental, impidiendo el tráfico. Al mismo tiempo, una nueva invasión indoeuropea de Grecia a través de los Balcanes, la de los dorios, pone fin a los reinos micénicos del siglo XII a.C. Se inicia un largo período de reasentamiento, señalado por una alarmante pérdida demográfica, crisis económica, desaparición de las estructuras socioeconómicas y políticas micénicas, ausencia de centros urbanos: es el «Medioevo Helénico». Dorios, jonios y eolios determinan la formación de los «dialectos» griegos en las zonas ocupadas después de más de un siglo de movimientos. Con la fuerza de las armas y de las riquezas se afirman élites aristocráticas familiares o de clan que siguen el ritual funerario «heroico» de la cremación. Empieza a difundirse el uso del hierro. En el siglo x a.C., la recuperación económica general favorece el nacimiento de los centros urbanos, los comercios y una expansión de tipo colonial en las costas Anatolia.

Incursiones de los «Pueblos
del Mar» (c. 1220-1180 a.C.)
Invasiones indoeuropeas y fin de la civilización micénica
(1220-1120 a.C.)
Nacimiento de los primeros
centros urbanos y primera
«colonización»
(1100-900 a.C.)


Período alto-arcaico
c. 900-725 a.C.

Un lento crecimiento demográfico y económico consolida las nacientes potéis (polis): Atenas, Argos, Tebas, Esparta, Corinto, Calas, Eretria, Mileto, Esmima, Focea y otras ciudades irrumpen en la escena del comercio mediterráneo, acelerando la fundación de colonias e imperios en Occidente y Oriente y rivalizando pacíficamente con fenicios y etruscos. Se definen las disposiciones constitucionales, firmemente en manos de las aristocracias, que derogan la monarquía en favor de la oligarquía (con la única excepción de la diarquía «controlada» en Esparta). Se producen guerras de conquista y conflictos para el control de los recursos primarios. El desarrollo de la escritura, gracias a la adaptación del alfabeto fenicio, sienta las bases para la redacción de los poemas homéricos, la Ilíada y la Odisea. Refinadas producciones cerámicas y de metal y las exportaciones de aceite y vino sitúan en un lugar preeminente a Atenas, Corinto, Argos y las ciudades de Eubea.

Institución de los Juegos Olímpicos (776 a.C.)
Fundación de Pithecussai,
primera colonia occidental
(c. 770 a.C.)
Primera «constitución»
en Atenas y Esparta
(c. 754-753 a.C.)
Primera Guerra Mesenia
(743-724 a.C.)
Fundaciones coloniales
en la Italia meridional
(740-708 a.C.)


Período medio-arcaico
725-610 a.C.

El floreciente comercio de las póleis (sobre todo Corinto) y las colonias corno Egipto y Oriente, y la competencia-interacción comercial a escala mediterránea con fenicios y etruscos (controladores de importantes distritos metalíferos en Occidente) determinan un notable crecimiento no solo económico, sino también cultural- de Grecia: nacen fecundas producciones, literarias, filosóficas y artísticas estas últimas particularmente sensibles a los modelos orientales, importados en gran cantidad por el gusto al lujo de la aristocracia dominante. Las tensiones sociales entre nobles y demos desembocan, en Corinto, Argos, Sitian, en la ascensión al poder de los tiranos, mientras prosigue la colonización, tanto en Occidente como en Oriente Se consolida la relevancia religiosa y política de los santuarios panhelénicos de Delfos y Olimpia.

Otras fundaciones coloniales en la Italia meridional
(688-648 a.C.)

Segunda Guerra Mecenia
(684 – 668 a.C.)

Los Cipsélias tiranos de Corinto(657 – 583 a.C.)

Fidón tirano de Argos
(650- 630 a.C.)

Fundación de Cirene
(630 a.C.)

Legislación de Dracón
en Atenas

(624 – 620 a.C.)


Período bajo-arcaico
c. 610-510 a.C.

Mientras Esparta perfecciona la hegemonía del Peloponeso (sólo Argos se resiste), los conflictos socioeconómicos entre las
oligarquías y las clases
productivas del demos, que reclaman  mayor peso político, desembocan en tentativas de
reforma como la de Solón en Atenas. El fracaso de estas iniciativas incrementa el número  regimenes tiránicos que
barren las aristocracias dominantes, como vemos en
Atenas, Megara, Samos, Naxos, Mileto. En la Magna Grecia, las antiguas colonias se vuelven
siempre más autónomas, fundan subcolonias, guerrean por la hegemonía regional. La tiranía  de los Pisistrátidas conduce a Atenas  a la primacía comercial,
pero pronto es atrapada. El
imperio persa se lanza desde
mitades del siglo VI a.C. a la conquista del Oriente y amenaza de cerca las peléis de la Jonia.

Legislación de Solón
en Atenas (c. 594-591 a.C.)
Tres fases de la tiranía
de Pisístrato en Atenas

(561-527 a.C.)
Incendio del santuario
de Apolo en Delfos
(548 a.C.)

Polícrates tirano de Samos (546-522 a.C.)

Conquista persa del Próximo
y Medio Oriente
(559-513 a.C.)

Expulsión de los
Pisistrátidas de Atenas
(514-510 a.C.)


Período Edad de las Guerras Persas

510-449 a.C.

Clístenes instaura la democracia en Atenas, y d rey persa Darío I amenaza las póleis de la Jonia, que reaccionan implicando las satrapías de reciente adquisición. Tras una valerosa resistencia, Milito y las demás colonias caen: el castigo es durísimo. En el 490 a.C., la Primera Guerra Persa ve el triunfo del ateniense Milcíades en Maratón. La Segunda (480 a.C.), declarada por Jerjes I, se estrella, tras algunos éxitos y d inútil saqueo de Atenas, en la batalla naval de Salamina. Con el sostén jónico, la guerra prosigue bajo la guía de Atenas, que funda la Liga Delio-Ática. Los griegos de Occidente derrotan a cartagineses y etruscos. Bajo Temístocles y Cimón se pone en marcha el imperialismo militar y económico ateniense, en un estado de perenne conflictividad con las demás póleis. Calías firma la paz con Persia (449 a.C.).

Constitución democrática
en Atenas (508-507 a.C.)
Revolución antipersa
en Jonia (499-494 a.C.)
Primera Guerra Persa. (490 a.C.)
Segunda Guerra Persa.
Batalla de Himera entre
griegos y cartagineses
(480 a.C.)
Segunda revolución
antipersa en Jonia
(479 a.C.)
Liga Delio-Ática (478 a.C.)
Batalla naval de Cumas
entre griegos y etrusco
(474 a.C.)
Tercera Guerra Mesenia.
Guerras de Atenas contra
Egina y Corinto
(464-455 a.C.)
Tratado de paz entre griegos y persas (449 a.C.)


Período
Período Clásico
449-338 a.C.

Pericles lleva a Atenas al máximo de su esplendor económico, cultural y artístico. El hegemonismo imperialista en política exterior desencadena rebeliones y conflictos contra la polis ática en todo el mundo griego. La rivalidad con Esparta, Corinto, Tebas, Siracusa, desencadena la Guerra del Peloponeso, que durará treinta años y terminará con la derrota de Atenas, que pasa el último decenio bajo efímeros gobiernos oligárquicos. El siglo IV a.C. se abre con el regreso de la democracia en Atenas, los ataques de Esparta a Persia y el expansionismo cartaginés en Sicilia, mientras otras guerras laceran Grecia. Esparta afirma su hegemonía durante algunos decenios, antes de ser vencida y sustituida alternativamente por Atenas y Tebas, una potencia emergente. A partir del 356 a.C., Pilipo II de Macedonia inicia la conquista sistemática de Grecia, lograda en el 338 en Queronea. La Fax Macedónica se impone a todos los griegos reunidos en Corinto.

Hegemonía de Pericles
en Atenas (449-429 a.C.)
Guerra del Pelopones (431-404 a.C.)
Golpe de estado oligárquico en Atenas (411 a.C.)
Guerra entre griegos
y cartagineses en Sicilia
(409-392 a.C.)
Rendición de Atenas y
régimen de los 30 Tiranos.
Restauración democrática
(403 a.C.)
Hegemonía espartana (404-379 a.C.)
Hegemonía tebana (379-362 a.C.)
Filipo II de Macedonia somete Grecia (356-338 a.C.)


Período Macedonio
338-323 a.C.

La hegemonía macedonia sobre las póleis griegas se manifiesta en forma de una alianza que se renueva incluso después del asesinato de Filipo II en Aigai, la vieja capital. Su heredero Alejandro III, llamado «el Grande» por las empresas que realizó, reanuda con fuerza el programa de lucha antipersa en el cual se ven implicados todos los griegos para liberar la ciudad dominada por los sátrapas del Rey de Reyes. La aventura se transforma en una marcha triunfal de conquista -de batalla en batalla- por todo d Imperio Persa y sus inmensas provincias. Alejandro llega incluso a las orillas del Indo y la actual región afgana, fundando ciudades que llevan su nombre, y crea el primer imperio universal de la historia, promoviendo la hdenización cultural de los países conquistados. Su muerte, ocurrida en Babilonia cuando tenía sólo 33 años, desencadena feroces luchas por la sucesión, y conduce a algunas póleis a alzar de nuevo inútilmente la cabeza.

Liga de Corinto entre
griegos y macedonios
(338 a.C.)
Asesinato de Filipo II en Aigai (336 a.C.)
Reinado de Alejandro III el
Grande (Alejandro Magno)
(336-323 a.C.)
Alejandro III conquista
el imperio persa
(334-329 a.C.)
Campañas de Alejandro III
en India y Bactriana
(328-327 a.C.)
Alejandro III muere en Babilonia
(323 a.C.)


Período helenístico
323-146 a.C.

Antípatro reprime la revuelta griega, pero cuarenta años de guerra enfrentan a los generales macedonios de Alejandro, que se reparten el inmenso imperio en reinos fuertemente helenizados, inaugurando largas dinastías. Nacen estados de gran relevancia política, económica y cultural, con capitales espléndidas y vitales. Leyes polémicas como la etolia, que dispersa a los celtas invasores en el 280 a.C., o la aquea, que pone fin a la independencia de Esparta, no ponen en discusión la hegemonía de los Antigónidas en toda Grecia. Como ellos, los Seléucidas en Asia Menor, Siria y Mesopotamia, los Lágidas en Egipto, los Atálidas en Pérgamo, reinan hasta la conquista romana, ocurrida entre los siglos ttyia.C., tras duras guerras de conquista.

Revuelta antimacedonia
en Grecia (323-322 a.C.)
Reparto del imperio y
formación de los reinos
helenísticos
(322-281 a.C.)
Monarquía absoluta
macedonia sobre Grecia
(276-239 a.C.)
Nace el reino helenístico
de Pérgamo
(240 a.C.)
Revolución «democrática»
en Esparta. Fin de la independencia
espartana (227-222 a.C.)
Roma libera a los griegos
del dominio macedonio
(200-196 a.C.)
Roma derrota y divide Macedonia en cuatro
repúblicas (171-168 a.C.)
Roma reduce Macedonia y Grecia a provincias. Asedio y destrucción
de Corinto (147-146 a.C.)


Fuente Consultada:
Grecia Antigua  Grandes Civilizaciones del Pasado

Historia Para 1er. Año de José María Ramallo
Civilizaciones de Occidente Toma A Jackson Spielvogel
Historia Universal Tomo 6 Salvat
Historia Universal Tomo 5 El Imperio Romano Clarín

Resumen de Todas las Dinastia de Egipto Periodos Principales Etapas

TODAS LAS DINASTÍA DE EGIPTO ANTIGUO

Periodo predinástico
3300-2920 a.C.

Las poblaciones del Valle del Nilo se aglomeran alrededor de dos centros principales: al norte (Bajo Egipto) la zona del Delta y al sur (Alto Egipto) en Hieracómpolis. La necesidad de organizar una vida social en los primeros centros protourbanos refuerza la necesidad de una autoridad central que se concreta en la figura del rey. En Hieracómpolis se ha probado la existencia de algunos reyes como Escorpión y Narmer. Narmer, último rey del Periodo Predinástico, conquista el Bajo Egipto y unifica el país.

Periodo protodinástico
2920 – 2670 a.C.

Horo Aha, que probablemente asume el nombre de Menes, sucede a Narmer, funda la I Dinastía y establece una segunda capital en Menfis para poder controlar mejor el país recién unificado. Los reyes de las primeras dinastías eran originarios de This, o Tinis, un lugar todavía sin localizar, pero que debía de estar ubicado en la región de Abido, en el Alto Egipto; sus tumbas se encuentran en el cementerio real de Abido.

I Dinastía
(alrededor del 2920-2770) Soberanos principales
Aha (Menes)
Horo Zer (Rey Serpiente)
Qaa.
II Dinastía
(alrededor del 2770-2670) Soberanos principales
Hotepsejemuy
Períbsen
Jasejemuy.

Imperio Antiguo
2670 – 2150 a.C.

Zoser traslada la capital a Menfis y construye la primera pirámide de la historia egipcia en Saqqara.
Con Esnofru, fundador de la IV Dinastía, se pasa de la pirámide escalonada a la pirámide propiamente dicha (Guiza). Userkaf funda la V Dinastía, durante la cual se refuerza el culto de la divinidad solar. Se construyen las pirámides de Abusir y los templos solares. Unas construye su pirámide en Saqqara; por primera vez en el interior de este tipo de monumento se esculpen los célebres Textos de las Pirámides.
Con el fin de la VI Dinastía el poder real disminuye y comienzan las tendencias independentistas.

III Dinastía (alrededor de 2670-2570)
Soberanos principales Setnajt, Zoser Sejemquet.

IV Dinastía (alrededor de 2570-2450)
Principales soberanos Esnofru, Quéope, Quefrén, Micerino.

V Dinastía (alrededor de 2450-2300)
Principales soberanos Userkaf, Sahure, Neferirkara Kakai, Niuserre, Unas.

VI Dinastía (alrededor de 2300-2150)
Principales soberanos
Teti, Pepi I, Merenre, Pepi II.

I Periodo Intermedio
2150 – 2100 a.C.

Fase de declive del poder
central.
Los soberanos de las dinastías IX y X se establecen en
Heracleópolis.
Numerosos
reyes efímeros.

Imperio Medio
2100 -1750 a.C.

Con la IX Dinastía se inicia un periodo de gran prosperidad. S; restablece el poder con una dinastía de príncipes tebanos. Durante esta dinastía, el faraón. Mentuhotep manda construir en Deir el-Bahari un gran templo funerario. Amenemheb construye la pirámide norte de Lisht. Sesostris I conquista Nubia y construye la pirámide sur de Lisht. Amenemheb II construye una pirámide en Dahshur, Sesostris II manda edificar la de el-Lahun y Sesostris III erige otra en Dahshur.
Amenemheb III edifica la pirámide de Hawara junto con el gran templo funerario anexc conocido con el nombre de Laberinto.

XI Dinastía (alrededor del 2100-1955)

XII Dinastía (alrededor de 1955-1750) Principales soberanos Amenemheb I, Sesostris I, Amenemheb III.

II Periodo
Intermedio
1750 -1640 a.C.

Periodo de la
dominación de los
hicsos 1640 -1550 a.C.

Declina el poder real y Nubia se convierte en estado. Una nueva dinastía (que ya no desciende de los soberanos tebanos) estable su capital en la parte occidental del Delta. Los hicsos invaden Egipto y fijan su capital en Avaris, en el Delta. Introducen el carro tirado a caballos. Hacia 1550 el faraón tebano Amosis expulsa a los invasores

XIII Dinastía
Alrededor de 70 reyes.

XIV Dinastía
Grupo  de reyes menores, probablemente todos contemporáneos de la XIII o la XV dinastía.

XV Dinastía (hicsos)

XVI Dinastía

XVII Dinastía
Numerosos reyes tebanos.

Imperio Nuevo 

1550 -1076 a.C.

Tutmosis I conquista la Nubia Alta. Es el primer faraón que manda construir su tumba en el Valle de los Reyes. Su hermana Hatshepsut sube al trono y manda construir el templo funerario en Deir el-Bahari. Tutmosis III conquista Siria y extiende la influencia de Egipto en el próximo Oriente. Tutmosis IV libera de la arena la esfinge de Guiza. Amenofis III entabla relaciones con los reyes de Babilonia, de Siria y de Mitanni. Amenofis TV sustituye la antigua religión por la adoración de un dios único, el «Globo solar» y cambia su nombre por el de Ajenatón, desplazando la capital de Tebas a Amarna (Ajetatón). Después de su muerte la nueva religión es abolida. Tutankhamón devuelve la capital a Tebas. Le sucede Ay.
Setis I combate contra los libios, los sirios y los hititas; Rameses II continúa la guerra contra los hititas y tras la batalla de Qadesh (1274) firma un tratado de paz.

XVIII Dinastía (alrededor de 1550 – 1295)
Principales soberanos
Amosis, Tutmosis I, Tutmosis III, Hatshepsut, Amenofis II, Tutmosis IV, Amenofis III, Amenofis WI Ajenatón, Tutankhamón, Ay, Harmais.

XIX Dinastía (alrededor de 1295-1188)
Principales soberanos Rameses I, Sethi I, Rameses II, Merneptah.

XX Dinastía (alrededor de 1188-1076) Principales soberanos
Rameses III, Rameses IV, Rameses IX, Rameses X, Rameses XI.

III Periodo
Intermedio
1076 – 712 a.C.

En Tanis, capital del Delta, nace una nueva dinastía que se enfrenta al poder de los Grandes Sacerdotes de Tetras. Nubia se hace independiente y Egipto pierde el control de Palestina. Algunos reyes de origen libio se establecen al este del Delta; aumenta su poder; Bubasti se convierte en la capital y declina la importancia de Tebas. Egipto se desmembra en pequeños estados. Los reyes etíopes de la dinastía de Napata obtienen el control del Alto Egipto y también conquistan Menfis. Durante la XXIV Dinastía los etíopes gobiernan en todo Egipto.

XXI Dinastía (alrededor de 1076-945)
Principales soberanos Esmendes, Psusenes I, Psusenes II.

XXII Dinastía (alrededor de 945-712) Principales soberanos Sesonquís I, Osorcón I, Sesonquis II.

XXIII Dinastía (alrededor de 828-712)
Varias sucesiones contemporáneas de reyes reconocidos en Tebas, Hermópolis, Heracleópolis, Leontópolis y Tanis; no existe acuerdo todavía sobre el orden exacto y su correcta distribución.

XXIV Dinastía (Saíta) (alrededor del 724-712)
Tecnactis, Bocoris.

Época Tardía
712 – 332 a.C.

Es un período de prosperidad y de desarrollo cultural. Tras la dominación etíope, se sucede la asiría. Psamético de Sais derrota a los asirías y reunifica el país. El reino etíope de Napata se separa definitivamente de Egipto. La XXVI Dinastía corresponde a un nuevo periodo de prosperidad; se inicia la construcción de un canal que va del Nilo al Mar Rojo, proyecto que luego es abandonado. En el 525 Psamético III es derrotado por Cambises, rey de Persia, y Egipto se convierte en provincia del imperio aqueménida. Nectánebo I funda la XXX Dinastía, la última dinastía autóctona de la historia de Egipto y bajo su reinado se construye el primer pilono del templo de Aman en Karnak.

XXV Dinastía (alrededor del 712-657) Principales soberanos
NUBIA Y TEBAS Kashta, Pi(onek). NUBIA Y TODO EGIPTO Sabacón, Taharqa.

XXVI Dinastía (alrededor del 664-525)
Principales soberanos Necao I, Psamético I, Necao II, Apries, Amasis, Psamético III.

XXVII Dinastía (persa) (alrededor del 525-405) Principales soberanos Cambises, Darío I, Jerjes I, Artajerjes I, Darío II.

XXVIII Dinastía (alrededor del 405-399)

XXIX Dinastía (alrededor del 399-380)

XXX Dinastía (alrededor del 380-343) Principales soberanos Nectánebo I, Nectánebo II.
II Periodo Persa (alrededor del 343-332)

Periodo
Greco-Romano
332 a.C. – 395 d.C.

En el año 332 a.C., Alejandro Magno ocupa Egipto. Después de su muerte, el general macedonio Ptolomeo, sátrapa de Egipto, se proclama faraón con el nombre de Ptolomeo I Sóter I. En el 163 a.C. se inicia la influencia romana. En el 48 a.C., César desembarca en Egipto para defender a Cleopatra Vil, depuesta por su marido y hermano Ptolomeo XIII Fílopátor. En el 31 a.C. Octavia.no desembarca en Egipto para luchar contra Antonio, a quien el Senado ha declarado enemigo del pueblo romano; lo derrota en la batalla de Actium y conquista Alejandría. Egipto pasa a ser una provincia romana y en el 395 entra a formar parte del Imperio Romano de Oriente.

Dinastía Macedonia(alrededor del 332-304)
Principales soberanos
Alejandro Magno, Filipo Arrideo, Alejandro IV.

Dinastía Ptolomeica(alrededor del 304-30 a.C.)

Fuente Consultada:
Grecia Antigua  Grandes Civilizaciones del Pasado

Historia Para 1er. Año de José María Ramallo
Civilizaciones de Occidente Toma A Jackson Spielvogel
Historia Universal Tomo 6 Salvat
Historia Universal Tomo 5 El Imperio Romano Clarín

(Ver Versión Antigua Para PC)

La Urbanizacion del neolitico Historia de los Asentamientos Humanos

La creación de la ciudad es uno de los hitos que cabría utilizar como separación entre la humanidad primitiva y la moderna. Resulta curioso examinar el fenómeno ahora, cuando lo que nació hace siete u ocho mil años llega a ahogarnos y anuncia su crisis en plazo breve. Acaso diez mil años bastarán para abarcar el crecimiento, auge y decadencia de las urbes.

Entre el 4000 y el 3000 a. de C., importantes desarrollos técnicos comenzaron a transformar las ciudades neolíticas. Al principio, los asentamientos neolíticos eran apenas algo más que villas. Pero, conforme sus habitantes dominaban el arte del cultivo, poco a poco comenzaron a dar origen a sociedades humanas más complejas.

urbanizacion del neolitico

En la medida en que la riqueza aumentaba, esas sociedades principiaban a desarrollar ejércitos y a construir ciudades amuralladas. Al inicio de la Edad de Bronce, las concentraciones de cada vez más personas alrededor de los valles ribereños de Mesopotamia y Egipto estaban dando origen a un nuevo modelo de vida humana.

Hoy empezamos a conocer las primeras habitaciones humanas: inicialmente (protourbanismo) era lugares protegidos por toscos muros de piedra en las cuevas ocupadas ya en el paleolítico superior y medio, grupos de chozas en la estepa loésica, en lo que fueron los primeros campamentos, de época magdaleniense, encontrados desde Francia a Rusia.

En la fértil media luna es donde brotó el verdadero urbanismo. No es el caso discutir cuál de las ruinas urbanas que conocemos es la más antigua: si las ciudades de la meseta de Anatolia y sus vertientes, como Chatal Hüyük, o la serie sucesiva que Braidwood señaló en el nordeste del Iraq (Karim Shahir, Palegawra y Jarmo), o la ciudad de Jericó. Con ésta o con las de Anatolia nos remontamos al VII milenio a. de J.C. Las excavaciones que han dado a conocer las primeras ciudades han sido uno de los más importantes frutos de la arqueología en los últimos decenios.

Si nos situamos en la región del Jordán, en Palestina, en la base de la colina Tell es Sultán, donde estuvo asentada la vieja ciudad de Jericó. Lo mismo ocurre en Nahal Oren, en el monte Carmelo, y en Beidha, cerca de Petra. En estos tres yacimientos, el nivel inferior A cuenta con fuertes defensas con muros y foso, con habitaciones circulares en forma de colmena formadas con ladrillos carenados.

En el nivel B hay habitaciones rectangulares con muros revestidos de barro y pasillos con habitaciones a ambos lados. Si en el nivel A hallamos nidos de cráneos que recuerdan los de Ofnet Baviera). En el B los cráneos se recubren, modelando los los ojos. En este segundo nivel aparece el cultivo de la cebada y la cría de las cabras para alimento, en tal proporción que hace pensar en una posible domesticación; todo ello en el séptimo milenio a. de J.C., en una fase precerámica, con numerosas muestras de culto y de plástica.

En 1963-64 se excavó un lugar cerca de Diarbekir y apareció un nivel precerámico con posible cultivo del trigo y domesticación. Lo que sorprende, en un ambiente que según la datación del carbono 14 se remonta a unos 7.000 años a. de J.C., es la presencia de una sólida base de piedras en los muros de ladrillo y de un enlosado. No menos sorprendente es la presencia de agujas y una cuenta de cobre trabajado con martillo. Al mismo grupo pertenecerían los poblados de Hacilar y de Suberde, con cultivo de trigo y de cebada en el primero de ellos, más o menos sincrónico con Jericó B, ya aue se fecha a mediados del séptimo milenio.

Pero a todos esos primeros centros urbanos supera en interés el de Chatal Hüyük, en el llano de Konya, en la parte meridional de Anatolia, excavado por James Mellaart. Se trata de un poblado de gran extensión (unos 130.000 m2), formado por habitaciones rectangulares con hogar central, adosadas unas a otras, salvo en los casos en que se disponen unos patios o espacios libres entre ellas.

Los muros eran de ladrillos secados al sol; los tejados planos tenían aberturas, por las que se entraba al interior gracias a una escala de madera. Bancos junto a los muros servían como lugar de enterramiento, probablemente secundario, de los familiares. Muchas de las casas presentan las paredes decoradas con relieves o pinturas. Estas últimas ofrecen curiosos paralelos con las levantinas españolas, cuya cronología no difiere gran cosa de la de estas primeras ciudades. Es seguro que experimentaron frecuentes reconstrucciones.

Chatal Hüyük se remonta a una fecha media de aproximadamente 5.750 a. de J.C. Posee cerámica desde su comienzo, manteniéndose la fabricación de recipientes de madera o de cestería. Aunque el utillaje es básicamente neolítico (sílex y obsidiana), se encuentran pequeñas piezas de ornamento de cobré’ y plomo. La agricultura conocía varias especies de trigo además de la cebada. Cabras y ovejas acompañaban como animales domésticos al perro. El pulimento de la piedra se pone de manifiesto en las hachas, mientras la técnica del hueso produce multitud de útiles, como las cucharas, y el arte del tejido progresa claramente junto al uso de pieles. Sin duda, había ya artesanos especializados.

Es decir, en fechas que hace unos años hubieran parecido excesivamente elevadas, encontramos sociedades directamente salidas del estadio mesolítico, directo sucesor del paleolítico superior, que han progresado enormemente en el camino del urbanismo y se hallan organizando ya una vida social y religiosa intensa.

Podríamos completar lo dicho con secuencias parecidas en el Iraq septentrional con nombres como Jarmo, Hassuna, Tell Halaf, y tras esta fase entramos en la ocupación de la Baja Mesopotamia, cuando la ciudad ha adquirido toda su importancia política, que guardará durante muchos milenios, a través de las fases de El Ubaid, Uruk y Jemdet-Nasr, hasta las clásicas ciudades sumerias. Podríamos también destacar las ciudades asirías primitivas y las que van descubriéndose en el Irán, que acabarán por unir ese mundo asiático occidental con las grandes ciudades, muy posteriores, del valle del Indo, en las que vemos logros que calificaríamos de modernos en aspectos tan importantes como el agua.

La entrada en Europa de los portadores de la “revolución neolítica” es muy anterior a lo que se había creído. Aún no hace muchos años no poseíamos otro medio de establecer un puente entre Asia Menor, los Balcanes y el Egeo que las nueve ciudades (hoy las contaríamos de otro modo y aparecerían bastantes más) de Troya.

Gracias a la datación del carbono 14 sabemos que el neolítico había cruzado el Egeo alrededor del 6000 a. de J.C. Sesklo y Argissa en Tesalia, Nea Nikomedeia en la región occidental de Macedonia, nos muestran poblados con casas de madera recubierta de barro, cerámica plástica con representaciones femeninas, abundante industria ósea, ganadería que incluye los bóvidos, sepulturas en fosa, etcétera.

Desde estos centros urbanos, los primeros que conoció Europa, en un camino que debió costar unos dos mil años, ese elemento renovador que fue la ciudad se extendió al extremo occidental del Viejo Mundo.

Ver Una Imagen de la Vida Sedentaria en el Neolítico

Historia de los Persas Origen Desarrollo Sociedad y Gobierno

DESARROLLO, ECONOMÍA, GOBIERNO, SOCIEDAD DE LOS PERSAS

El Irán es una meseta de Asia, vecina a la Mesopotamia que fue testigo de importantes sucesos históricos. Esta meseta, que ocupa dos millones de kilómetros cuadrados, limita:

Al Oeste: valles del Tigris y el Eufrates (de los que los separan los montes Zagros);

Al Este: valle del río Indo;

Al Norte: mar Caspio y el Turquestán;

Al Sur: golfo Pérsico y océano Índico.

El corazón de su territorio es una zona desértica, rodeada de altas montañas La tierras fértiles, aptas para el cultivo y la ganadería, se encuentran en las laderas y los valles de estas montañas. En la actualidad, la región está ocupada por los Estados del Irán, Afganistán y Pakistán.

En la antigüedad, fue el sitio elegido por dos pueblos para instalarse y desarrollar su civilización: los medos y los persas.

Estos pueblos pertenecían a la familia lingüística de los indoeuropeos o arios integrada también por los hititas, los mitanios, los casitas los jonios, los eolios y los aqueos entre otros. Al comparar las características de sus lenguas, se supuso que formaban un pueblo que alguna vez estuvo unido. No se puede precisar su lugar de origen: pudo haber sido el Norte de Europa (en la región de la actual Polonia), el centro de Asia o las zonas cercanos a los mares Negro y Caspio. El primer elemento que los hizo poderosos fue la domesticación del caballo, que constituía un nuevo e importante recurso bélico. Posteriormente, la utilización del hierro y los carros de combate los convirtieron en temibles guerreros.

A medida que se fueron expandiendo, se asentaron en diferentes zonas y conformaron distintos puertos. Los hititas, por ejemplo, se asentaron en Anatolia; Los jonios, los eolios y los aqueos, en Grecia; los indos, en el valle de Los ríos Indo y Ganges.

A fines del segundo milenio a.C. los medos y los persas llegaron a los valles fértiles de los Montes Zagros.

Y en la zona paralela a Asiria se asentaron los medos; y sobre el golfo Pérsico se instalaron los persas.

Los medos

Pueblo de pastores arios, al asentarse comenzaron a practicar la agricultura. Su organización era inicialmente tribal es decir, estaban divididos en tribus que se unían, en caso de guerra, contra un enemigo común.

En los siglos IX y VIII a.C. fueron sometidos a tributo por Los poderosos vecinos de la Mesopotamia: los asirios, quienes también dominaron a los persas.

A fines del siglo VIII a.C. los medos organizaron un Estado y sometieron a los persas. Permanecieron igualmente bajo dominio asirio, hasta que su rey Ciaxares se unió con el rey Nabopolasar de Babilonia y untos planearon terminar con la dominación asiria. Esta empresa tuvo éxito.

A su término, Ciaxares y el rey caldeo dividieron los territorios de los asirios; para Los medos quedó la Alta Mesopotamia y el Irán occidental.

Su hegemonía terminó en el siglo VI a.C., cuando surgió un nuevo poder el de sus hermanos los persas.

Los persas:

Este pueblo desarrollará una nueva política expansiva que lo convertirá en el dueño del Cercano Oriente.

En un principio estaban divididos en 10 ó 12 tribus, cuyos jefes tenían el título de rey. Entre ellos no había acuerdo para unificarse en una sola tribu, por lo que sufrieron la dominación meda. Según la tradición, Aquémenes, quien guió a los persas hacia el Sur, fundó la dinastía de los Aqueménidas, a la cual pertenecerán los grandes reyes posteriores.

Pero fue Ciro quien logró unificar a las distintas tribus en que se dividían los persas, para posteriormente derrotar a los medos y terminar con su supremacía. Ciro convirtió a la ciudad de Susa en la capital del nuevo Estado en el 550 a C. y decidió comenzar una política de conquistas por los territorios vecinos.

Después de imponerse a los medos, se dirigió contra el reino de Lidio. Este reino, ubicado en las costas del Asia Menor, era famoso por su riqueza y por ser el centro vital de las comunicaciones, dado que por allí pasaban las rutas del comercio con Grecia.

Ciro también incorporó las ciudades griegas del Asia Menor a sus dominios. Se dirigió luego contra el Imperio Neobabilónico, que conquistó rápidamente; anexó así la Mesopotamia y sus dependencias sirias a los dominios persas 1538 a C.). A su muerte, su hijo Cambises continuó la tarea expansiva, dirigiéndose a Egipto y conquistándolo fácilmente(525 a C.)

Durante su ausencia, el mago Gaumata, representante de la casta sacerdotal, provocó una revuelta y se apoderó del trono. Cambises intentó volver de Egipto, pero murió sorpresivamente en el viaje. Darío, esposo de una hija de Ciro, organizó una rebelión de nobles contra el usurpador del trono, el mago Gaumata, y lo derrotó. Se convirtió entonces en el nueva rey de los persas. Será el verdadero organizador del imperio, y con quien éste llega a su mayor esplendor.

Las fronteras alcanzaron entonces su máxima extensión:

Darío conquistó por el Este todos los territorios hasta el valle del río Indo, y por el Oeste, Tracia y Macedonia. Posteriormente, intentó someter a las ciudades griegas, lo que provocó la Primera Guerra Médica. Esta campaña fue el único fracaso de Darío 490 a.C. Diez años después, su hilo Jerges 480 a.C. intentó nuevamente la conquista de Grecia, dando origen a la Segunda Guerra Médica, pero fracasó al igual que su padre.

El Imperio Persa se sostuvo, de todas formas, 150 años más, hasta que en el 330 a C., fue incorporada por Alejandro de Macedonia a su imperio.

El objetivo primordial de la política persa fue lograr la hegemonía universal: es decir, la conquista de todos los territorios conocidos en la época.

La superioridad de su ejército se debía a la táctica de asalto con arqueros a caballo”. Estaba formado por 10.000 guerreros llamados los inmortales” porque su número no se modificaba a pesar de las bajas, dado que éstas eran inmediatamente repuestas para mantener la cantidad constante.

Síntesis de las conquistas

Ciro: Media, Asia Menor (Lidia), Babilonia, Siria y Palestina. Irán hasta la India.

Cambises: Egipto y expediciones por los alrededores (Etiopía, Libia)

Darío: Territorio hasta el valle del Indo, Tracia y Macedonia (por el oeste)

El Rey Ciro

Organización del Imperio Persa: a unidad en la diversidad:

El gran imperio de los persas tenia una estructura bien organizada a diferencia de otros imperios, como el asirio, que basaba su dominio solamente en el terror.

La organización era una necesidad apremiante para el imperio aqueménida. Manejaron con gran habilidad el mosaico de países de diversas razas, religiones, lenguas, tradiciones y economías, que formaban su Estado. Generalmente respetaban a la clase dirigente de cada región, a la que sumaban un aparato administrativo persa controlado desde las grandes capitales como Pasargada, Persépolis y Susa.

Toleraron además las costumbres y manifestaciones culturales de los pueblos sometidos. Su principal preocupación era el pago regular del tributo. Dividieron entonces el imperio en veinte provincias o satrapías. cada una debía entregar anualmente una cantidad determinada de sus productos característicos: metales, piedras preciosas cereales o ganado.

Para facilitar las comunicaciones construyeron el gran camino real, que cruzaba todo el Cercano Oriente desde Anatolia hasta el Irán. En su trozado se colocaron postas y relevos, en razón de lo extenso de su recorrido.

Los persas eran los únicos eximidos del pago de tributos Desempeñaban los cargos de mayor jerarquía, tanto en el nivel administrativo como en el militar.

En la cúspide del imperio se encontraba el monarca. El poder del rey era absoluto nada ni nadie estaba capacitado para competir con su autoridad. Los persas tenían la idea de que el rey recibía la autoridad de su dios (Ahura-Mazda) del que era el elegido. El monarca además debía ser modelo de todos los guerreros: montar a caballo tirar del arco y ser el melar en los ejercicios físicos. Se lo llamaba gran Rey o Rey de Reyes.

tumba del rey dario

La tumba del Rey Ciro, en Pasargada, guarda los restos del jundador de la dinastía aqueménida

La administración imperial estaba formada por varios funcionarios:

Sátrapas Eran nobles persas que estaban al frente de una provincia o satrapía. Representaban en ella al rey y se consideraban unidos a él por un lazo de fidelidad en la defensa y la administración de los bienes. Se ocupaban del cobro de tributos, del mantenimiento de ejércitos permanentes y de movilizar a la población para cooperar en las obras públicas. Se los consideraba la máxima autoridad de justicia en los territorios a su cargo.

Secretarios Cumplían funciones de asesores reales del sátrapa. Los nombraba directamente el rey. Entre sus responsabilidades se encontraba la de fiscalizar al gobernador de la provincia.

Inspectores Formaban un cuerpo de auditores que controlaban los intereses del rey, vigilando a los sátrapas. Se los llamaba los ojos y oídos del rey porque le informaban todo lo que pasaba en el imperio y sí se cumplían sus órdenes. Sí las circunstancias lo exigían, podían destituir al sátrapa.

En síntesis: La política imperial seguida por os persas trató de conciliar la unidad en a diversidad, respetando por un lado los regionalismos en cultura y costumbres, e imponiendo por el otro una centralización en el pago de tributos y la prestación de servicios militares, elementos decisivos para su supervivencia.

Economía: el sostén del coloso

Como vimos, la organización económica del coloso Imperio Persa era tributaria. Todas las provincias estaban sujetas al pago de impuestos, ya sea en especie o en lingotes de metales preciosos, de acuerdo con sus producciones. Egipto enviaba trigo; la región de Media, ganado (oveias, mulas); la satrapía del Indo, perros de caza y arenas auríferas. Otros pueblos, aunque no integraban el imperio, también mandaban obsequios; por ejemplo, Etiopía enviaba oro, maderas de ébano y colmillos de elefantes.

La unidad política y administrativa que impusieron facilitó los intercambios. Los mercados tenían mayor seguridad y mejores sistemas de comunicación para su tarea. Esto implicó un gran desarrollo del comercio, que se vio favorecido además por una nueva costumbre: la utilización de la moneda. Concebida como una pieza metálica acuñada, fue útil para facilitar los intercambios y como medida común para el precio de os objetos. Su invento es atribuido a los lidios, que formaron un Estado en las costas del Asia Menor por donde pasaba un importante tráfico comercial.

Los persas, al incorporar el reino lidio a su imperio, tomaron la costumbre monetaria y la impusieron en todo su Estado. Es decir generalizaron el uso de la moneda en todo el Cercano Oriente. De esta forma realizaron un gran aporte para el desarrollo comercial; las dificultades que producía el trueque para el intercambio de mercaderías disminuyeron y las transacciones cobraron mayor agilidad y rapidez.

Darío I acuñó monedas de oro, los dóricos. Posteriormente también se acuñaron monedas de plata.

La sociedad: La sociedad estaba dividida en diferentes jerarquías, de acuerdo con sus privilegios y ocupaciones.

La clase superior estaba formada por los nobles. Dentro de ella eran muy importantes los sacerdotes y los magos. Dirigían el culto y eran consejeros políticos de los reyes o de los gobernadores de provincias. También podían administrar justicia, basándose en la ley del talión. Entre los nobles, eran más importantes los que pertenecían a la familia aqueménida. El rey estaba obligado a elegir esposa entre las mujeres de esa familia.La capa inferior de la sociedad la formaban los comerciantes, los artesanos y los campesinos.

Para la decoración se utilizaban ladrillos esmaltados de variados colores, que combinados conformaban frisos. Se representaban, en relieve, desfiles de soldados, figuras de animales y escenas de pagos de tributos. En cuanto a la arquitectura funeraria, se concibieron sepulturas y monumentos más sencillos que los egipcios. Algunos de ellos se crearon mediante excavación de las laderas rocosas de las montañas. En su interior se hallaban sólo un vestíbulo y una sala sin pinturas ni esculturas.

La Sociedad y La Vida Cotidiana: Como en todos los pueblos de la época existían siempre desigualdades sociales: la sociedad estaba muy jerarquizada, y las distintas capas sociales se encontraban separadas por barreras muy rigurosas. En la cima de la pirámide se hallaba, naturalmente, el rey.

Inmediatamente debajo del soberano encontramos a los representantes de las grandes familias de la nobleza persa. De la aristocracia persa y meda salía el personal de la corte, y en su seno se reclutaban los sátrapas. Algunos de los soberanos de los países conquistados eran elevados, a veces, al rango de sátrapas, sin que fueran asimilados, no obstante, por la nobleza irania. Esta aristocracia se ocupaba, ante todo, de la guerra y la caza. La gran masa de la población estaba constituida por los campesinos, los cuales eran hombres libres, que podían ser propietarios de tierras, como ya hemos visto.

Entre la nobleza y la masa campesina se encontraban los sacerdotes o magos, que, a pesar de la reforma religiosa realizada por Zaratustra (también Zoroastro), ocupaban un lugar muy importante en el Imperio. Nunca renunciaron por completo a sus ambiciones políticas, y los reyes intentaron frecuentemente limitar su influencia.

En categorías secundarias se comprendían los artesanos, confundidos, a veces, con los artistas; los arquitectos, los ingenieros, etc. Al parecer, se encuentran en la sociedad persa elementos de una organización social en castas, lo cual es normal en un pueblo ario, emparentado con los que establecieron el sistema en la India, después de conquistarla.

Los persas no eran hostiles a los extranjeros y los acogían gustosos, pero no los integraban en su sociedad. Su hospitalidad era proverbial; fueron, muchas veces, el último refugio de los griegos expulsados de su patria y perseguidos por el ansia de venganza de sus compatriotas.

Desde luego, todos los hombres no vivían de una manera idéntica según su rango social. Estamos informados especialmente sobre las clases altas de la sociedad. Se sabe que los campesinos eran analfabetos, como en la mayoría de las sociedades antiguas, y que estaban sometidos al ritmo de los trabajos agrícolas.

El zoroastrísmo exaltaba la vida campesina, y del trabajo de la tierra decía que era el más grato a Ahura-Mazda. Los campesinos eran llamados, periódicamente, a servir en los contingentes provinciales del ejército.

En las otras clases sociales se inculcaba a los niños, desde su más tierna infancia, el odio a la mentira, el sentido de la justicia, el honor, el respeto a la palabra dada. Jenofonte dice que en la escuela los niños aprenden la justicia, como entre nosotros se aprenden las letras. Además, se les enseñaba el manejo de las armas, como el arco y el venablo; se endurecían sus cuerpos mediante numerosos ejercicios físicos, carreras, etc.

Con ello se procuraba templar, a la vez, los cuerpos y los espíritus. La alimentación de los jóvenes era frugal, y lo seguía siendo siempre, pues los persas, acostumbrados a comer poco durante su juventud, conservaban este hábito a lo largo de toda su vida.

Las comidas consistían en algunas galletas de cereales, carne, según los azares de la caza, y frutas. Sólo bebían, habitualmente, agua. Los festines suntuosos, cuyo recuerdo obsesionaba a los escritores antiguos, eran poco frecuentes, y en ellos sólo participaba una parte muy reducida de la población: el soberano y sus invitados, algunos sátrapas, sobre todo los de las provincias occidentales, como Lidia; se trataba más de una tradición pre-aqueménida, que de una costumbre introducida por los persas.

Bajo los sucesores de Darío, y sobre todo en el siglo IV, cuando las costumbres se relajaron y las clases altas vivían en el lujo y hasta en el libertinaje, nació la expresión: Llevar una vida de sátrapa. El traje de la época clásica era sencillo y casi uniforme. Sólo las clases más ricas ponen una nota de variedad, sobre todo por la elección de los tejidos y un mayor lujo en la ornamentación. También en esto hay que diferenciar los tiempos de Darío, de la decadencia. Los griegos, por otra parte, hablaron mucho de la afición de los persas al oro.

Estos, efectivamente, empleaban el metal precioso, siempre que podían, para adornar sus trajes y también los de los niños. Pero es necesario ver en esta afición no sólo un placer de orden estético, sino un hecho religioso: el oro es el metal que evoca el fuego, elemento sagrado. Se ha dicho también que los persas eran muy púdicos y que ocultaban la mayor parte de su cuerpo. Llevaban una especie de camisa de tela bastante fina, sobre la cual se colocaban dos túnicas de largas mangas que, a veces, les tapaban las manos.

Estas túnicas eran de colores, diferentes en verano e invierno, y la púrpura constituía el color preferido por los reyes y los grandes. Se ceñían estas túnicas al talle con un cinturón de cuero. Llevaban, además, un pantalón de tela o, a veces, de cuero. Iban calzados con sandalias, que ocultaban enteramente el pie y que podían subir a lo largo de la pierna. En invierno añadían a esto un manto. Las mujeres parecen haber llevado un traje muy parecido al de los hombres, pero no se tiene certeza de ello porque existen pocas representaciones de figuras femeninas.

Las más ricas se adornaban con alhajas, collares, brazaletes y pectorales. Los persas, sobre todo después de Darío, y solamente en la alta sociedad, empleaban abundantes afeites, perfumes y pelucas. Estas prácticas afeminadas también les fueron reveladas por los lidios. El comportamiento cotidiano de los persas estaba impregnado de moderación y de urbanidad, lo cual contrastaba violentamente con la conducta de los griegos, que, sin embargo, les flamaban “bárbaros”.

Consideraban el aseo personal como una muestra de cortesía hacia sus vecinos; las relaciones entre las personas estaban regidas por una rigurosa etiqueta. Los saludos eran siempre profundos y respetuosos, tanto entre iguales como entre inferiores y superiores.

Todos los excesos en el comportamiento estaban condenados. Según Herodoto, Jenofonte y Estrabón, los persas no comían en la calle; sonarse o escupir en el suelo era prueba de la peor educación. Los persas eran polígamos y tenían concubinas, sobre todo los grandes personajes, pues, para los otros, el mantenimiento de muchas mujeres resultaba demasiado caro. La familia era respetada, y la tradición fomentaba la natalidad. Tener un gran número de hijos era considerado como una bendición divina.

Las bodas se celebraban muy pronto; frecuentemente, en la pubertad, y eran concertadas por las familias. La mujer nunca estuvo en condiciones de inferioridad; circulaba libremente y podía ser una consejera muy tenida en cuenta. Conviene precisar que, en la última época, era de buen tono, entre las familias ricas, encerrar a las mujeres, lo que nunca ocurrió con las de otras clases sociales.

Fueron innovadores en materia religiosa, pero su legado fue pobre en los otros campos de la especulación intelectual. Sólo se conservan algunos fragmentos de su mayor obra escrita, el libro santo del Avesta. Los persas se contentaron, en este terreno, con limitar a los pueblos que les estaban sometidos; lo mismo sucedió con las ciencias y con la medicina, que copiaron de Babilonia y Egipto. Los soberanos se rodeaban de médicos griegos. Conocieron, y a veces apreciaron, la literatura y la filosofía griegas. Al parecer, tenían una literatura oral importante, pero no han quedado vestigios de ella. En el dominio de las artes, las cosas fueron muy diferentes. En el arte de los aqueménidas se aprecian numerosas influencias, pero tan integradas, que acabaron por dar nacimiento a un arte nacional.

Aspecto religioso: “Así hablaba Zaratustra”

A diferencia de otros imperios, los persas fueron tolerantes con las religiones de los dominados. En ningún lugar impusieron por la fuerza su religión o sus dioses. Esto no se debe a su habilidad política, sino a su concepción religiosa. Esta se encuentra reunida en el Avesta, libro sagrado que recoge las enseñanzas del predicador Zoroastro o Zaratustra.

Zoroastro fue el fundador de la religión llamada zoroastrismo o mazdeísmo. Según la leyenda, éste recibió revelaciones del gran dios Ahura Mazda, dios supremo, inmaterial, creador del universo.

Según Zoroastro, existían dos espíritus en pugna: el del Len, al servicio de Ahura Mazda, y el del mal, que o combate. El espíritu del bien, llamado Ormuz, representaba la vida, la verdad, la justicia. Era el mundo del gran dios, con la luz y la felicidad. El espíritu del mal representaba la muerte, la mentira. Era el mundo de lasmedas, dirigido por Arimán.

El hombre también participa de esa lucha, de acuerdo con su buen o su mal comportamiento. Si de acuerdo con el espíritu del bien, es premiado en a vida ultraterrena. Esta religión con ciertas características monoteístas de un dios supremo fue aceptada sobretodo por las capas dirigentes del imperio. Si bien la mayor parte de la población mantuvo a Ahura-Mazda en un lugar superior, lo rodeé de otras divinidades inferiores, personificadas por las fuerzas naturales.

Como vemos, esta religión tuvo un marcado contenido moral: el hombre puede y debe optar entre el bien o el mal. El hombre debe trabajar, colaborar con la comunidad, tener muchos hijos fomentar una tranquila convivencia social y respetar las costumbres de los otros. El culto era esencialmente el cumplimiento de esos deberes, complementad os con la veneración del fuego. Zoroastro condenaba las ofrendas y los sacrificios sangrientos, aunque los magos los practicaban igualmente.

La religión mazdeísta se mantuvo como religión nacional hasta el siglo VII d.C., en el que Irán fue conquistado por los musulmanes y éstos impusieron su religión, el Islam. En lo actualidad esta práctica religiosa se conserva en la zona de Bombay, en la India, gracias a los mazdeístas que huyeron de la persecución musulmana.

Ver: Zoroastro

Cultivo y Ganadería: Como en los otros países del Oriente antiguo, el problema del agua era crucial en el Imperio persa, a excepción de algunas raras regiones privilegiadas. Por ello, los campesinos pusieron a punto sistemas de irrigación perfeccionados. Fueron excavados canales de conducción de aguas, así como pozos y galerías subterráneas, semejantes a los “qanats” del Irán actual, para evitar, en las regiones más áridas, una evaporación excesiva.

Por este medio, la tierra era revalorizada, y se cultivaban, sobre todo, cereales, cebada y trigo, pero también viñas, pues en las grandes ocasiones, y sobre todo en la época de su decadencia, los persas consumían vino y otras bebidas alcohólicas. Por otra parte, criaban grandes rebaños de caballos y de bovinos, así como de asnos y de camellos.

Los caballos eran casi todos de silla, mientras que los asnos y los bueyes se utilizaban para los trabajos de los campos: hacer girar las ruedas de las norias, o tirar de unos arados de madera, provistos de una punta de metal, que servían para la labranza. Las tierras pertenecían, a veces, a campesinos independientes, que trabajaban en común agrupados en cooperativas, las tierras de varias familias. Las otras tierras pertenecían a la nobleza, que cedía su explotación a colonos, quedándose con parte de la recolección.

A causa de la falta de agua y de vegetación en este p’aís quemado por el sol, los persas concedían gran importancia a los jardines de recreo, cuyo lujo supremo consistía en estar surcados por innumerables arroyuelos, salpicados de fuentes y llenos de flores.

La tradición de los jardines se ha conservado, por otra parte, en esta zona del mundo, no sólo a lo largo de toda la antigüedad, sino durante la Edad Media, en la Persia musulmana, y en los tiempos modernos. Importantes cotos de caza, deporte favorito de la nobleza, comenzando por el rey, estaban dispuestos, igualmente, en forma de parques: jos llamados “paraísos”. Aunque la agricultura y el arte de los jardines se habían desarrollado mucho en el imperio de Darío, no ocurría lo mismo con el trabajo industrial. Casi no había artesanos, pues los persas preferían comprar los productos manufacturados a sus vecinos.

No es imposible que factores religiosos originaran esta falta de interés por las actividades que producen la transformación de la materia. Florecía el comercio, sobre todo él interior, gracias al importante sistema de caminos. Además de la ruta real de Sardes a Susa, numerosas carreteras atravesaban el Imperio en todas direcciones, tanto en Asia anterior como en Afganistán o en las provincias indias.

Desde luego, su trazado había sido hecho, sobre todo, para satisfacer las necesidades políticas, militares y administrativas del Imperio, pero se aprovechaba también para el comercio. En estas, rutas, cuyas distancias se medían en parasangas (cada parasanga equivalía poco más de cinco kilómetros), habían sido establecidos albergues que, según Hero-doto, impenitente viajero, eran excelentes.

Los caminos tenían, además, la ventaja de ser seguros, cosa muy rara en la antigüedad. “Los correos reales, que los recorrían continuamente, unían las capitales más alejadas del Imperio, Sardes y Susa (2.500 km.), en un tiempo “record” de una semana, aproximadamente.

Un arte para la monarquía: No podemos afirmar que existió un arte persa propiamente dicho. En realidad, la producción artística fue una conjunción de elementos pertenecientes a las diferentes culturas sometidas. Por ejemplo, de los egipcios tomaron la construcción de hipogeos; de la Mesopotamia, la utilización del ladrillo, las figuras de toros alados y la costumbre de erigir palacios sobre plataformas elevadas; de Grecia, la armonía y La esbeltez de ciertos elementos constructivos.

Ejemplo del Arte Persa

En razón de las características de la religión aqueménida, no se construyeron templos dedicados al culto de su dios, ni se lo materializaba en relieves o esculturas. Por este motivo, el arte de los iranios estuvo dedicado exclusivamente a la monarquía.

Arquitectura: Los persas se dedicaron fundamentalmente a la construcción de palacios de características monumentales. Los más importantes fueron los de Susa y Persépolis.

Entre los diversos locales que conformaban estas magníficas construcciones, el más importante era la Sala de Audiencias. Allí se encontraba el trono del rey y era el lugar donde éste se presentaba en público.

Los muros de estos edificios eran de ladrillos, combinados con elementos de piedra tallada (marcos de puertas y ventanas, columnas).

Las columnas, que sostenían las techumbres, eran de gran altura, de forma acanalada, y en su extremo superior se encontraban los capiteles formados por dos cabezas de toros labradas en piedra, donde se apoyaban las vigas.

Ver: Arquitectura Ciudades y Palacios Persas

Escultura: Los persas utilizaron los bajorrelieves a la manera mesopotámica. Se dedicaban al rey inscripciones monumentales, talladas en las paredes de las montañas, donde se relataban los éxitos militares. También se esculpían las fachadas de las tumbas dedicadas a los reyes, asemejándolas a los frentes de los palacios

Su Legado

Política: La idea de un imperio universal, objetivo recreado por muchos pueblos en el curso de la historia de la humanidad.

Economía: Generalización del uso de la moneda en las transacciones comerciales.

Vida Intelectual: La idea de la lucha entre le bien y el mal y la libertad de la elección del hombre para elegir entre ambos.

Ética: Tolerancia con los pueblos vencidos.

Fuente Consultada:
Sociedades y Tiempo –
La Humanidad Desde el Origen Hasta el Medioevo
Historia de Medos y Persas
de Silvia Vázquez de Fernández Edit. Kapelusz

Ramses II Faraon de Egipto Templo de Abú Simbel Valle de los Reyes

Ramsés II debió guerrear contra los hititas antes de poder sellar con ellos una paz duradera, la que dio paso en Egipto a una época de estabilidad y prosperidad. Sólo entonces, pudo dedicarse a su obra de constructor y erigir los grandiosos monumentos que aún perduran.(imagen izq. Ramsés II)

QADES: MITO Y REALIDAD: Los hititas, dueños de Anatolia y el norte de Sida, amenazaban el dominio egipcio en el sur de esta última. Decidido a expulsarlos, Ramsés II intervino en la región para conseguir la defección de los príncipes sometidos a los hititas. El enfrentamiento, ya inevitable, tuvo lugar frente a la ciudad fortificada de Qades, cuya importante posición estratégica otorgaba el dominio de toda Siria a quien se adueñara de ella.

El ejército egipcio contaba con 20.000 hombres repartidos en cuatro divisiones, que llevaban cada una el nombre de un dios: Amón, Ra, Ptah y Set.

Ramsés II llegó hasta las inmediaciones de Qades, a orillas del Orontes, conduciendo el ejército de Amón, mientras las otras tres columnas permanecían en la retaguardia. El astuto Muwattali aprovechó la situación para atacar. Rodeado y abandonado por sus tropas, el faraón le habría rezado fervientemente al dios Amón, que le concedió fuerza sobrehumana.

Cuando los 2.500 carros hititas se dieron a la fuga, Ramsés II logró liberarse. Si bien la batalla se reanudó al día siguiente, ninguno de los dos ejércitos obtuvo la victoria. El faraón renunció a Oadei y abandonó la región.

LOS RAMBSIDAS, RESTAURADORES DEL PODERlO EGIPCIO: Durante el apogeo de la XVIII dinastía (1552-1306 a.C.), el Imperio egipcio se extendía desde el Éufrates, en Siria, hasta la cuarta catarata del Nilo, en Nubia; sin embargo, empezó a decaer durante el reinado de Akenatón (1372-1354 a.C.).

Al descuidar los asuntos exteriores para consagrarse a la exaltación del dios solar, Atón, el místico faraón Akenatón permitió que los hititas, pueblo indoeuropeo proveniente de Anatolia, se transformaran en una gran potencia.

El secreto del nuevo poderío hitita estaba en las armas de hierro —mineral que abundaba en Anatolia—, muy superiores a las de bronce de los reinos vecinos. Debilitada, tanto por estos reveses militares como por el fracaso de la revolución religiosa de Akenatón, la XVIII dinastía desapareció sin pena ni gloria (1306 a.C.). Entonces, correspondió el turno a los guerreros, por lo que el último faraón de la dinastía, Horenmheb, entregó el poder a su general Ramsés I. Aunque el fundador de la XIX dinastía permaneció poco tiempo en el trono, su hijo Seti I se mostró digno de la tarea. Desde los inicios de su reinado restableció la dominación egipcia en Palestina y llegó hasta el Orontes.

Su hijo Ramsés II, coronado faraón a los 25 años de edad (1290 a.C.), heredó un reino en pleno renacimiento. No resulta extraño entonces que el «Hijo de Ra, amado de AmÓn» emprendiera la conquista de Siria.

EL DUELO CON EL IMPERIO HITITA: La victoria de Qades, una de sus primeras hazañas militares, llenó de gloria al joven soberano, pero no cambió en nada el desenlace del conflicto. La guerra en Asia se prolongó por quince años. Instigados por los hititas, los príncipes vasallos de Palestina se sublevaron en numerosas ocasiones, por lo que el faraón tuvo que sitiar varias ciudades en la región desértica del mar Muerto, antes de lograr la sumisión de los reyes de la zona. Sólo entonces las inscripciones de los templos pudieron proclamar las victorias de Ramsés II: «la estrella de las multitudes», «el toro de oro”, «el halcón dueño del cielo».

La consolidación en Mesopotamia de una nueva potencia, Asiria, permitió finalmente llegar a un acuerdo pacífico. Al instalarse en las riberas del Éufrates, se convirtió en una amenaza para el reino hitita, cuyo rey, Hattusil III, hermano y sucesor de Muwattali, opté por firmar un tratado de paz con Egipto (1270 a.C.). El texto del tratado fue descubierto en las paredes de los templos egipcios, al igual que en las tablillas de arcilla de la capital hitita, Bogazkóy; constituye el primer tratado de la historia cuyo texto original todavía existe. Ambos estados firmaron un pacto de no agresión, además de una alianza defensiva, y fijaron una frontera común a la altura de Damasco, por lo que Siria meridional quedó en territorio egipcio. Fue el inicio de cincuenta años de paz. Mientras Ramsés II y Hattusil III intercambiaban cartas cordiales, los hititas le enviaban hierro al faraón para sus ejércitos y mujeres para su harén. En dos ocasiones, éste desposó princesas hititas, hijas de Hattusil III. El dios sol de Egipto y el dios tormenta de los hititas fueron los protectores de estas uniones.

EL GRAN CONSTRUCTOR: Durante su reinado de sesenta y siete años, Ramsés II también demostró ser uno de los más grandes constructores del antiguo Egipto. Abandonó Tebas, en el Alto Egipto, capital del reino durante doscientos cincuenta años, y edificó una nueva capital, al este del delta, que bautizó como Pi-Ramsés, «el hogar de Ramsés». Gracias a la construcción de numerosos canales, la ciudad se llenó de frondosos jardines. Asimismo, siguió embelleciendo los templos de Tebas, Luxor y Karnak.

En Tebas, situada en la ribera occidental del Nilo, mandó edificar su gigantesco templo funerario, el Ramesseum. Más original resultó ser la construcción de una verdadera red de monumentos que dividió Nubia (actual Sudán) en zonas, aparentemente con el fin de arraigar el dominio egipcio. Los dos templos de Abú Simbel constituían el conjunto más imponente. Excavados dentro del acantilado igual que grutas, dominaban el valle del Nilo, desde una altura de 33 m. De acuerdo con el culto, a cada soberano le correspondía una divinidad; el dios Amén-Ra a Ramsés II en el primer templo (sur), y la diosa Hator a la reina Nefertari, esposa preferida del faraón, en el segundo (norte). Cuatro colosos de arenisca, de 20 m de altura, flanqueaban la puerta de entrada del templo sur. Representaban a Ramsés II y su familia, y proclamaban la gloria de Egipto ante los ojos de los nubios sometidos.

EL RESPLANDOR ETERNO DE UN REY SOL: Las obras del constructor reflejaban los proyectos del político. Si bien el traslado de la capital se debió a la ciudad de origen de la dinastía, Tanis, en el delta, también existieron razones estratégicas. En efecto, Pi-Ramsés se encontraba a las puertas de Asia y por lo tanto estaba mejor ubicada para vigilar a los sirios. Además, el rey había logrado finalmente independizarse del dero de Amén, que gozaba de mucho poder en Tebas. Sin dejar de lado la supremacía de Amén, Ramsés II también promovió el culto de otros dioses, como Ra y Ptah. La lógica sincrética de la época permitió asimilar a las tres divinidades. Aunque los faraones se proclamaron siempre “Hijos de Ra”, el soberano insistió particularmente en sus lazos de sangre con el dios solar.

En los muros de varios templos se podía contemplar la unión de su madre Tuya con el dios, y la diosa nodriza Hator, amamantándolo. Por su esencia divina, este hijo de Ra podía jactarse de ser un verdadero «rey-sol». Sin embargo, toda esta gloria escondía un imperio frágil. Cuando el soberano falleció a los 90 años de edad (1224 a.C.), Egipto entró nuevamente en guerra.

Su hijo Menefta (1224-1214 a.C.) debió enfrentar la invasión de los «pueblos del mar», provenientes del norte del Mediterráneo. Con posterioridad, varios soberanos de escaso relieve se sucedieron en el trono y la XIX dinastía desapareció en menos de treinta años (1186 a.C.). No obstante, el recuerdo de Ramsés II siguió fascinando a sus sucesores. Todos trataron de imitarlo y nueve faraones llevaron su nombre. El sol de Qadei nunca dejó de brillar.

SUS OBRAS
En innumerables monumentos egipcios, y precisamente en los más majestuosos, se han encontrado inscripciones con el nombre de este soberano. Sin embargo, se ha podido comprobar que el jactancioso monarca en muchos casos hacía grabar sus estelas en construcciones que no habían sido obra suya, usurpando glorias de sus antecesores. Esto no obstante, bien podemos citar los monumentos que verosímilmente le pertenecen.

Tal es el caso de la sala hipóstila de Karnak, que había comenzado su padre, y el patio con pórticos del templo de Luxor. También mandó construir el templo de Abidos, el Rameseo (templo de la necrópolis de Tebas) y el espeo o templo subterráneo de Abu Simbel, en Nubia, que tiene 55 metros de profundidad y, ornamentando la fachada, cuatro colosos sedentes de más de 20 metros de altura, esculpidos en la roca viva.

En cuanto a “La casa de Ramsés”, que éste hizo construir en Tanis, aseguran los escribas y poetas de la época que era “la ciudad de los bellos balcones, de las salas rutilantes de lapislázulis y de turquesas, el lugar donde se adiestran los carros de guerra, donde se pasa revista a la infantería y donde los soldados de marina desembarcan para ofrecer su tributo”. Magnífica villa cortesana donde “la juventud lleva todo los días trajes de fiesta y cabelleras graciosamente arregladas y bañadas en suaves aceites”.

Su momia, que fue retirada por Brugsch de la tumba en el Valle Reyes, fue transportada a lo Sargo del Nilo en una embarcación. Y centenares de campesinos, en las orillas, hicieron escolta de honor al bote, decargado al aire los fusiles y recitando lamentaciones fúnebres. Rindieron así non al soberano tres mil años después de su muerte. Actualmente el faraón Ramsés II se encuentra en el Museo de El Cairo, la actual capital.

PARA SABER MAS…
EL EGIPTO DE RAMSES II:

Una vez alejada la amenaza asiática, Ramsés II pudo consagrar todos sus esfuerzos a Nubia, donde hizo levantar magníficos monumentos. Más abajo de la segunda catarata y de la fortaleza de Buhen, fueron talladas en la roca las colosales estatuas del faraón sedente, que decoran la fachada del gran templo de Abu-Simbel. Otras seis estatuas de Ramsés y de la reina Nefertari encuadraban el segundo templo, que estaba consagrado a la diosa Hator.

Estas obras maestras de la antigüedad habrían sido sepultadas por las aguas de la nueva presa de Assuán, a no ser por la gran campaña lanzada por la UNESCO.: los fondos recogidos permitirán dividir las masas de piedra en bloques de varias toneladas, y volver a edificar los templos, sesenta metros más arriba, a fin de que continúen proclamando la gloria del “Rey Sol”, como lo vienen haciendo los templos de Luxor (de donde procede el obelisco de la plaza de la Concordia, de París) y de Karnak, en el que Ramsés II hizo levantar la célebre sala hipóstila. Sus dimensiones gigantescas y su estilo están muy alejados de las proporciones del arte de Tell-el-Amarna.

A pesar del esplendor de su reinado, en el cual se alcanzó una mejora indudable del nivel de vida de las clases populares y de los funcionarios, que fue a la par con la prosperidad económica, Ramsés II no consiguió contener los dos principales peligros que provocarían la decadencia de sus sucesores: el incremento del poder de los sacerdotes y de sus dominios, y el de la aristocracia militar, dotada también de feudos considerables. Los sacerdotes se habían convertido en una casta hereditaria.

El sumo sacerdote de Amón, en Tebas, regía una verdadera corte, con el título de “director de todos los sacerdotes del Alto y Bajo Egipto”. Los templos eran una especie de señoríos autónomos, con sus colonos, sus artesanos, su servicio de vigilancia, su burocracia. Muchos de ellos no solamente estaban libres de impuestos, sino que, además, recibían privilegios de inmunidad: la justicia y la administración reales se detenían en sus fronteras, al menos en el Alto Egipto.

En el reinado de Ramsés, se organizó un tribunal sacerdotal, único habilitado para juzgar los litigios entre los sacerdotes o los templos. A partir de este momento, una parte del país escapaba al poder del faraón. Por otro lado, el ejército había pasado a manos de profesionales, con frecuencia extranjeros, entonces muy numerosos en Egipto.

Fenicios, hebreos, sirios y etíopes se repartían, según su nacionalidad, en comunidades de trabajadores, practicando sus cultos y disponiendo de organizaciones autónomas. ¿Tuvo lugar el Éxodo durante el reinado de Ramsés II, como sostiene la tradición? ¿O fue mucho antes? El problema es muy discutido: parece que una tribu judía vivía cerca de Tanis en esta época. Ramsés II dotó a sus soldados y oficiales, egipcios o extranjeros, de verdaderos feudos, tomados de los dominios reales. Guardando las distancias, esto hace pensar en el imperio romano instalando colonias de soldados bárbaros en el interior de sus fronteras.

Quizá constituyeran un contrapeso del poder de los sacerdotes; pero, en adelante, el faraón tuvo que contar con estos dos poderes. Las grandes construcciones de Ramsés II agotaron su tesoro. Después de su muerte, la crisis iba a precipitarse, en toda su magnitud.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I Egipto, El Imperio Nuevo

Los Hititas Pueblos del Asia Menor Caracteristicas y Cultura

Imperio Hitita:Características, Cultura y Legado

Junto a los grandes imperios del Cercano Oriente, ha existido siempre un verdadero mosaico de pueblos menores, de historia difícil de precisar.

Aunque la mayoría de ellos han estado siempre sometidos a las grandes potencias, no dejan, con todo, de tener su importancia, ya que puede decirse que ellos han sido los débiles hilos con que se fue tejiendo la historia de los grandes países.

Por otra parte, han contribuido grandemente a la formación del común patrimonio humano, pues han servido de verdadero puente entre las viejas civilizaciones orientales y la naciente cultura griega.

los hititas

De entre todos estos pueblos, vamos a referirnos, someramente, a los tres que más han sobresalido por su importancia.

I) Los Hititas: Fueron ellos probablemente las primeras oleadas de los pueblos arios que a partir del año — 2000 comenzaron a desplazarse hacia la Media luna desde el Cáucaso y el Turkestán.

Sus belicosas tribus atravesaron, como un torbellino, la Mesopotamia y se establecieron finalmente en el Asia Menor. Allí se convirtieron en sedentarios, y a orillas del río Halys fundaron su capital Khati o Hatusas y de la cual derivan los nombres con que hoy se los conoce: katitas o hititas.

En pocos siglos estos pueblos lograron alcanzar un gran poderío. Hacia el año1600, su rey Mursil I conquistó Siria y parte de la Mesopotamia, realizando, incluso la hazaña de apoderarse de la ciudad de Babilonia, a la que saquearon duramente. Luego sobrevienen varios siglos de oscuridad.

Hacia -1300 los hititas conocieron un nuevo período de esplendor: sus fronteras se extendieron hacia el sur alcanzando los limites del poderoso Egipto. Sus más grandes reyes, Shubiluliuma, y sobre todo Katusil III someten a su dominio a Fenicia y Canaán, llevando a su apogeo el poderío hitita.

Entonces sobreviene el final. Empeñados en guerra contra Egipto, se entabla la gran batalla de Kadesh, cuyo resultado indeciso hace que Katusil firme un tratado de paz desventajoso con Ramsés II. Así detenidos, los hititas ceden nuevamente en importancia; y poco después, de su brillante imperio sólo queda el recuerdo. La hegemonía del Asia Menor pasa a otro pequeño pueblo.

Su Cultura:El carácter guerrero y la superioridad que les otorgaba el empleo de carros de combate permitió a los hititas controlar temporalmente regiones fértiles y ricas; pero la heterogeneidad de sus componentes étnico-culturales y lo expuesto de sus dominios, los condujeron prematuramente á la ruina y el olvido.

Los hititas fueron sin duda alguna los más poderosos y civilizados de todos los pueblos del Asia Menor. Las modernas excavaciones efectuadas en su antigua capital descubren los restos de su cultura brillantísima y revelan que existieron estrechísimas relaciones entre los hititas y un pueblo del Mar Egeo, los cretenses, maestros de los futuros griegos…

Se han encontrado, al mismo tiempo, más de 10.000 tablillas de arcilla, referentes a relaciones diplomáticas, asuntos comerciales, y demás, constituyendo un valioso archivo de documentos sobre la vida de los hititas.

La temprana y total destrucción del Imperio Hitita impidió a buen seguro el desarrollo de sus potencialidades culturales, así como también el aprovechamiento y la asimilación de lo que había tomado de las civilizaciones egipcia y mesopotámicas.

Sin duda, uno de los aspectos más interesantes de la cultura hitita lo constituye su religión, que tuvo un carácter eminentemente sincrético y a la que se incorporaron divinidades y cultos de las más variadas procedencias.

De entre el numerosísimo panteón hitita  (en el que se habla metafóricamente de “mil” dioses) se destacaron por sobre todos la pareja integrada por la diosa Sol de Arinna y su esposo, el dios de las tempestades y eventualmente de la guerra, Teshup, así como su hijo (amante de la madre cuando ésta tomó carácter de diosa de la fecundidad), que representaba al dios Sol en la plenitud de su brillo y de su juventud.

La religión hitita, en la que tuvieron gran participación la magia, la astrología, la adivinación y los presagios, influyó sensiblemente en las religiones posteriores de diversos pueblos del Oriente mediterráneo y, a través de ellos, del mundo helénico, e incluso del Imperio Romano.

Así, la adivinación por medio del hígado de los animales sacrificados al efecto, que por vía de los etruscos pasó a la Roma primitiva.

En cuanto a las actividades económicas, es evidente que los hititas aprendieron de los mesopo-támicos el cultivo intensivo de la tierra y sobre todo el comercio, que practicaron muy activamente, utilizando recursos avanzados, como los préstamos con garantía prendaria, los préstamos con fiador, diversos tipos de contratos con garantías, etcétera.

Asimismo, los hititas se destacaron como grandes constructores de ciudades fortificadas, templos, palacios, etc., los que adornaron con abundantes esculturas y relieves de factura primitiva, pero, al mismo tiempo, recia y original. En sus construcciones evidenciaron una predilección por los grandes bloques de piedra. El edificio predominante no era el templo, sino el castillo que alojaba a los jefes guerreros.

Su escritura era de tipo cuneiforme, como la de los sumerios de la Mesopotamia, y su lengua —una variante del idioma ario o indoeuropeo— poseía muchas raíces similares a las de nuestro actual alemán o inglés.

La gran influencia ejercida en toda la antigüedad por este pueblo tiene un origen religioso. En efecto, su máxima divinidad era la “Gran Madre”, la Luna, encamación de todas las fuerzas germinativas y reproductoras de la tierra y su culto daba lugar a prácticas violentas y licenciosas.

Estas creencias sirvieron de base a numerosos ritos supersticiosos que se extendieron por todo el Oriente. Incluso, fueron asimilados por los etruscos, pueblo costero del Asia Menor, que posteriormente emigrarán a Italia y serán los antecesores directos de los romanos.

diosa hitita

Estatuilla de una diosa hitita, de bronce fundido. La metalurgia del bronce, y posteriormente la del hierro, fueron logros muy tempranos de la civilización hitita, en especial la última, obtenida a mediados del segundo milenio a. de J. C. El hierro resultó superior al bronce cuando se descubrió la posibilidad de otorgarle dureza y de que la mantuviera, lo cual fue logrado mediante lo que actualmente se conoce como cementación.

Bajorelieves Hititas

Los bajorrelieves hallados en Karkemish, sobre el Eufrates, en Siria del Norte, han sido uno de los jalones que permitieron a los sabios “redescubrir” la existencia de un pueblo, desaparecido prácticamente de la historia. Vemos un rey hitita y su familia (niños reales: bajorrelieve del “Séquito del rey Araras”—Karkemish—. Hacia el 770 a. C).

Diosa hitita amamantando
Diosa amamantado a un joven, Karatepe. Siglo VIII a. de J. C. Los dioses hititas eran numerosos y variados. El culto oficial se rendía, sobre todo, a la diosa solar de Arina y a su esposo, el dios de la Tormenta. Divinidades indoeuropeas se mezclan a los dioses locales, hurritas y babilónicos. Los textos rituales están
escritos en todas las lenguas del Oriente antiguo.

EL LEGADO DE LOS HITITAS
Sociedad esencialmente militar, el Imperio de los hititas desaparece en medio de una tormenta de guerras e invasiones. Se observaban reglas jurídicas estrictas que limitaban el poder de los reyes, suavizando las relaciones entre individuos—cosa insólita en Oriente—; incluso en los tratados con sus vecinos se establecían normas que eran un esbozo de derecho internacional. Pero no idealicemos: la casta guerrera reinaba sobre una masa de campesinos, clasificados según los grados de servidumbre. Los hititas extendieron el uso del hierro y descubrieron la fabricación del acero.

Sus ejércitos eran temibles y numerosos. En Kadesh, Mutallu alineó a 20.000 hombres y 500 carros de combate. Sus movimientos y su habilidad en los asedios habían sido poco frecuentes hasta entonces. Grandes constructores (la muralla de Hattusas tenía más de cinco kilómetros de longitud) fueron los primeros en introducir ventanas en sus edificios. Tolerantes, acogieron todas las divinidades, añadiendo a los dioses indoeuropeos, los dioses hurritas y babilónicos. Su cultura era cosmopolita, y los archivos de Hattusas contenían textos en todas las lenguas de Anatolia, en sumerio, en akkadio, transcritas en caracteres cuneiformes.

En los anales reales se intentaba reconstituir la historia pasada, y, por tanto, los de los hititas ocupan, gracias a esto, un lugar importante entre los archivos del mundo antiguo. Sin embargo, resulta un poco difícil hablar de cultura hitita. Esto se debe, sin duda, a que el “Imperio” estaba constituido por un conglomerado de pueblos muy diversos, que no se sometían a su administración directa.

Gran número de tratados reglamentaban las relaciones de vasallaje, que comprendía el pago de tributos y el envío de contingentes militares. A cambio, el soberano hitita garantizaba a sus vasallos el mantenimiento de sus Estados, que conservaban sus lenguas, sus costumbres y su originalidad. Esta ausencia de cultura uniforme limita, asimismo, las influencias posibles de este pueblo, que dominó la parte septentrional del Oriente durante siglos, en el transcurso del segundo milenio.

Algunos especialistas piensan que los antiguos griegos, a través de los aqueos, mantenían con ellos ciertos contactos, tomando de este pueblo algunos nombres de dioses, la forma de los cascos de guerra y algunos instrumentos de música. Aportaciones muy modestas, si las comparamos con la herencia egipcia o babilónica.

II) Frigia: Fueron los sucesores de los hititas en el dominio del Asia Menor. Hacia el año 900, su capital Ancira, edificada en el lugar actualmente ocupado por Angora (Ankara), capital de Turquía, se convirtió en el centro político más importante del Asia Menor.

Los orígenes del poderío de Frigia están enlazados a extrañas leyendas: Gordio, un simple campesino, se convirtió en su primer rey, por haber sido el primer hombre llegado al templo, cierto día, de acuerdo a lo determinado por su dios. El carro del nuevo monarca quedó consagrado a la divinidad, y un oráculo predijo que quien lograra desatar su complicado nudo sería dueño del mundo. Alejandro Magno lo cortó de un golpe con su espada.

El rey siguiente Midas, fue un monarca muy codicioso, llegando a pedir a los dioses fue todo cuanto el tocara se convirtiera en oro. Para castigarlo, los dioses le concedieron la gracia: todo cuanto tocaban sus manos se convertía en oro, incluso la 2omida. A punto de morir de hambre, sólo pudo librarse de su poder bañándose en el río Pactolo, que desde entonces arrastra arenas auríferas.

Leyendas aparte, la gran importancia de este reino consistió en que su religión influyó notablemente en las costumbres de todos los países orientales y además, sobre toma y Grecia.

En Frigia, la “Gran Madre” —divinidad recibida de los hititas— se denominaba Abeles a causa de la montaña donde se hallaba su célebre santuario, y era igualmente a encarnación de todas las fuerzas fecundantes de la naturaleza. Los ritos sanguinarios escandalosos en honor de esta diosa y de su esposo Atis, fueron muy populares en todo el Mediterráneo, y se puede afirmar que en ciertas épocas, en Roma, la diosa Cibeles llegó a tener más adeptos que los mismos dioses romanos.

III) Lidia: Hacia el año — 600 surgió este pequeño reino que pronto lograría el dominio de toda el Asia Menor. Su primer rey Giges, tras vencer y someter a los frigios, estableció su capital en Sardes, convirtiéndola en uno de los mayores centros culturales del Oriente. Su sucesor Aliates, durante 40 años engrandeció el pequeño reino llevándolo al apogeo y dejando a su hijo Creso la fama de gobernar el estado más rico del mundo.

Muy buen administrador de su colosal fortuna, Creso fue uno de los primeros monarcas que acuñó monedas con la garantía del gobierno. Así extendió muchísimo el comercio por todo el Oriente, facilitando el nacimiento de las civilizaciones mercantiles del Mediterráneo.

La caída de Creso significó el sometimiento de su patria: Atacado por Ciro, rey del Irán, la ciudad de Sardes cayó en — 545 en manos del enemigo. Creso se trepó sobre una pira para perecer con toda su familia, pero Ciro ordenó apagar las llamas, le perdonó sus agravios y le nombró su tesorero, aunque anexó todo el país a su imperio.

La cultura de Lidia nos es bien conocida: son muy numerosos los vasos, joyas, y demás objetos artísticos que nos quedan, y todos manifiestan claramente que ya se había producido la declinación de la influencia egipcia y mesopotámica, para dar paso al temprano influjo de los primeros pueblos griegos. Las viejas civilizaciones orientales estaban en decadencia, y se asistía al nacimiento de una nueva era.

Así, los reinos del Asia Menor fueron como las avanzadas de la cultura helena, que ya se insinuaba en el horizonte. Entonces, se hizo realidad la amalgama del nuevo espíritu griego con las viejas civilizaciones orientales.

DOCUMENTOS: LEYENDAS

El anillo de Giges: Giges, rey de Lidia, fue un humilde pastor que alcanzó el poder real y poseía un anillo que lo tornaba invisible.

Las orejas de Midas: En una competencia musical entre los dioses Apolo y Pan, Midas, a quien nadie había pedido opinión, declaró que el canto de Pan era superior al del dios del sol. Irritado Apolo por su intromisión, considerando que sólo un asno podía opinar así, le condenó a llevar orejas de burro eternamente.

Al principio, Midas, de vuelta en su reino, pudo ocultarlas con un amplio gorro, pero cuando tuvo que cortarse el cabello, pese que eligió para ello a su esclavo de mayor confianza, tuvo que pedirle el más riguroso secreto y no pudo vivir tranquilo, temiendo que el siervo lo traicionara. El esclavo, desesperado por no poder confiar a nadie la vergüenza de su orgulloso rey, hizo un pozo y, metiendo la cabeza adentro, le conté a la tierra el secreto de Midas, quedando aliviado. Pero en el lugar crecieron unas cañas y cuando el viento las agitaba, susurraban bien claramente: “¡El rey Midas tiene orejas de burro!”…

El nudo gordiano: Este nudo, imposible de deshacer, ataba al yugo, la lanza del carro de Gordio, antiguo rey de Frigia. El oráculo pronosticó el Imperio de Asia a quien lograra desatarlo. Como ‘no se veían los cabos, nadie conseguía separarlo. Alejandro, rey de Macedonia, solucioné el problema, cortando el nudo con un solo tajo de su espada.

Leyenda de Esopo: Esopo, esclavo frigio de Janto, encargado por su amo de procurar para un banquete lo más exquisito y mejer que hubiere en el mercado, compré sólo lenguas, que hizo aderezar de varios modos. Disgustado el amo por, lo que creía torpeza de su esclavo, iba a castigarlo, pero los amigos, que conocían la agudeza de Esopo, solicitaron su perdón, a condición de que se explicara. Esopo hizo el elogio de la lengua, como el más noble instrumento que posee el hombre. Ordenado otro día que adquiriese lo peor del mercado, volvió a servir diversos platos de lengua. Janto, irritado, lo reprendió, pero Esopo se disculpé graciosamente, presentando a la lengua como el peor de los males, cuando está al servicio de la torpeza, la falsedad y la maledicencia. Los convidados alabaron la sagacidad del esclavo frigio.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

PROCEDENTES DEL centro de la actual Turquía, los hititas contaban con un ejército disciplinado. Conquistaron Babilonia en el 1595 a.C. y se transformaron en uno de los mayores poderes de Oriente Medio. Los hititas gobernaban su imperio desde Bogazkoi, en la actual Turquía, donde habían construido una fortificación de unos 5 km de largo.

PROEZAS MILITARES El éxito militar de los hititas dependió en gran medida de sus carros y de la manera de utilizar las armas. Los soldados hititas eran versátiles. Peleaban con lanzas en las llanuras y con espadas cortas en las colinas.

LOS HITITAS INVADEN EGIPTO

Alrededor del 1304 a.C., los hititas atacaron a los egipcios en la batalla de Kades. Ambos bandos se atribuyeron la victoria. Un tratado de paz estableció la frontera egipcio-hitita en una línea que pasaba por el norte de Damasco.

IMPORTANCIA DEL HIERRO

En su tierra de origen, los hititas comenzaron a practicar la técnica de extracción de hierro de las menas. Eso los hizo extremadamente poderosos. El hierro era mejor para fabricar armas, menos caro que el bronce y más duro que el cobre o el latón. Por otra parte, las menas de hierro eran más abundantes que las de cualquier otro mineral. Los hititas también empezaron a usar el hierro para fabricar sus armas y herramientas. Los arados de hierro, por ejemplo, podían utilizarse en terrenos muy duros. Se perfeccionó, por lo tanto, el comercio y la agricultura. Los hititas mantuvieron en secreto el descubrimiento del hierro hasta la caída de su imperio.

FIN DEL IMPERIO HITITA

El imperio hitita perduró desde el 1460 a.C. hasta el 1200 a.C. Después sobrevino el predominio de los asirios, quienes conquistaron su propio imperio. Al mismo tiempo, a la tierra de origen de los hititas (en la act. Turquía) habían llegado muchos pueblos extranjeros procedentes del noroeste.

EL IMPERIOASIRIO

El reino de Asiría se había concentrado en el valle del Tigris alrededor del 2000 a.C. En el s. IX a.C., los asirios comenzaron a conquistar territorios en Mesopotamia. En los doscientos años siguientes, el ejército asirio se hizo con el control de la región. Forzaron a los reyes a pagar tributos e impuestos y provocaron la migración de muchos pueblos. A comienzos del s. VII a.C., el imperio asirio conquistó Mesopotamia.

LAS PRINCIPALES CIUDADES

Los asirios tuvieron varias capitales. El rey Sargón II (que gobernó del 721 al 705 a.C.) construyó la capital en Jorasabad. Después de su muerte en el campo de batalla, su hijo, el rey Senaquerib (que gobernó del 704 a.C. al 681 a.C.) construyó la última ciudad, Nínive. Era una ciudad amurallada provista de 15 anchas puertas. Una ciudadela interior albergaba los palacios reales. En el 689 a.C. Senaquerib saqueó Babilonia. Fue asesinado por su propio hijo, quien restableció la gloria de Babilonia.

LA CONQUISTA DE ASIRÍA

El siguiente rey, Asurbanipal (que reinó del 668 al 627 a.C.), fue un gran militar y llevó a cabo grandes proyectos. A su muerte, Asiria era un estado poderoso. Pero los babilonios se aliaron con otros estados para conquistarla. En el 612 a.C. saquearon la ciudad de Nínive lo que significó la caída del imperio asirio.

IMPERIO NEOBABILÓNICO

Babilonia se convirtió en el centro de un gran imperio. Nabopolasar (que reinó del 626 al 605 a.C.) hizo de Babilonia la capital de su reino y fundó la dinastía neobabilonia. Su hijo Nabucodonosor (que reinó del 605 al 562 a.C.) fue el más famoso de sus descendientes y reinó durante más de 40 años. Restauró Babilonia, construyendo nuevas avenidas, un palacio, un templo y una magnífica entrada a la ciudad, la puerta de Ishtar. Durante su reinado se construyó la torre de Babel, enorme templo del que se habla en la Biblia.

LA CAUTIVIDAD DE BABILONIA

Nabucodonosor emprendió duras campañas contra los judíos y sofocó todas sus rebeliones. En el 586 a.C. el rey destruyó Jerusalén, con el templo de Salomón. Los sobrevivientes fueron llevados prisioneros a Babilonia. Esto es lo que se conoce como Cautividad de Babilonia. Los judíos no recobraron la libertad hasta el 539 a.C., tras la invasión persa de Babilonia. El último imperio mesopotámico fue el persa.

Cueva de Altamira Arte Rupestre Arte del Paleoltico Arte del Neolitico

Cueva de Altamira: El Arte Rupestre del Paleoltíco

También conocida como la “Capilla Sixtina del Arte Cuaternario” fue pintada hacia el 15.000 a. C. y se halla en Santillana del Mar, en el norte de España. Joya del arte pictórico rupestre y fuente histórica directa, forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1985. Para evitar el deterioro de las pinturas se ha restringido el acceso de turistas y se ha creado un “duplicado” de la cueva en un museo contiguo.

Cierto día del verano de 1879, un español de Santander llamado Marcelino de Sautuola, intrigado por una extraña gruta de los alrededores de Altanara, cuya entrada había descubierto, decidió explorar su interior. Después de desbrozar y trasponer la estrecha abertura de acceso, Sautuola levantó su lámpara encendida en medio de la caverna, y quedó atónito: sobre la roca se veía, pintada de rojo, la vibrante figura de un bisonte en actitud de embestir.

Siguió examinando la bóveda del recinto y halló otras muchas figuras policromas que lo dejaron absorto.. ¡Marcelino de Sautuola acababa de descubrir el arte rupestre prehistórico, revelando un secreto que durante más de 150 siglos había permanecido oculto a la investigación!

En los yacimientos del Paleolítico superior surgen las primeras manifestaciones artísticas, en forma de figurillas de piedra tallada (las famosas «venus» de Willendorf, de Lespugue, etc.), posibles ídolos de la fecundidad y exponentes de la belleza femenina en aquellos tiempos, mujeres francamente obesas, de nalgas prominentes y formas tan exuberantes, que a veces cuesta reconocer en ellas la figura humana.

Cueva de Altamira Arte Rupestre Arte del Paleoltico Arte del NeoliticoPero lo más notable de este largo periodo es la pintura rupestre. El ingeniero español Marcelino de Sautoula paseaba cierto día de 1879 en compañía de su hija por los alrededores de Altamira (Santander), cuando el perro que les acompañaba se introdujo por la grieta de unas rocas en persecución de un lagarto.

Para hacerle salir, la niña entró en la cueva y al volver con su padre le contó que había visto un toro pintado en la pared. El señor Sautoula exploró lo que había de ser la famosísima cueva de Altamira y quedó maravillado porque intuyó que había realizado un descubrimiento sensacional.

Sin embargo, hasta los últimos años del siglo pasado no se creía que haya sido arte de remotas épocas del hombre, recién cuando comenzaron a descubrirse pinturas similares en algunas cuevas francesas y no era ya posible negar la realidad del arte rupestre, no se hizo honor a Sautoula, que murió sin haberse podido borrar la acusación de superchería.

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La cueva fue descubierta por un cazador en 1868, nadie le prestó atención hasta su exploración por parte del estudioso local Don Marcelino Sanz de Sautuola. El Congreso de Antropología de Lisboa sentencia que las pinturas de Altamira son un fraude. Se considera Imposible que obras de tal belleza sean prehistóricas.
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Tras el descubrimiento de nuevas pinturas rupestres en la Dordoña francesa, los Investigadores rectifican. Se reconoce finalmente la existencia de un arte paleolítico. Casi un siglo después de la muerte de su descubridor, la cueva de Altamira es catalogada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

La llamada «capilla sixtina del arte cuaternario» se sitúa en el Magdaleniense, en el paleolítico superior. Al contemplar una pintura rupestre, tan hermosa de líneas como de color, de certeza en el trazo, maravilla considerar que fuese obra de un hombre primitivo, carente de medios y al que sólo le guiaban la intuición y el sentimiento. En ella no se reproducen seres humanos.

mapa de la cueva de altamira

Mapa de la Cueva de Altamira:

Durante muchos años estas pinturas fueron consideradas burdas falsificaciones y provocaron ásperas polémicas de las que no salió airoso el prestigio del arqueólogo español. Pero en 1895 se descubrieron las pinturas de la cueva de Mouthe en Dordoña (Francia de la misma escuela, digámosle así, y la evidencia puso las cosas en su sitio. Posteriormente (1940) se descubrió en Lascaux una cueva con pinturas más importantes aún que las de Mouthe, pero no tanto como las de Altamira, cueva esta última que Delechette ha sido llamada «Capilla Sixtina del arte cuaternario».

Las pinturas de la cueva de Lascaux, llamada «Paraíso del hombre primitivo», no son tan policromas como las de Altamira. pero el naturalismo de las representaciones no es menos importante.

La mayoría de las 200 cuevas o grutas en las que se han descubierto pinturas rupestres  se encuentran en el mediodía de Francia y en el norte y levante de España, pero las más notables. por sus auténticas obras maestras, son las de Altamira y Lascaux. Este arte paleolítico conmueve por su sencillez y expresividad.

Cazadores en la cueva de altamira

El hogar de un grupo de cazadores
Aunque en su entorno se encontraron útiles del Paleolítico Inferior, esta cueva de Cantabria (España) fue frecuentada, sobre todo, entre el 18.000 y el 15.000 a. C. La alimentación de los grupos que allí vivieron, de unas 20 a 40 personas, se basaba en la caza de mamíferos como el ciervo y, en menor medida, el caballo y el bisonte

Las figuras de animales abundan mucho. Bisontes en Altamira, toros y caballos en Lascaux, una cueva descubierta por unos muchachos franceses en 1940, mamuts en Ruoffignac, etc. En el Norte de España predominan los animales, mientras en el Levante español (Alpera, Cogull, etc.) abundan las escenas de caza, danzas y otras representaciones humanas.

En Ariége (Francia) se distingue claramente un brujo que preside una danza ritual. En Cogull, se representan unas mujeres asediadas por un sátiro; en Val del Charco del Agua Amarga (Teruel), una estupenda escena de caza de jabalíes. Recientemente, en 1956, se dieron a conocer un grupo de pinturas rupestres muy interesantes: las halladas en la meseta del Tassili en el Sahara francés.

¿QUÉ ES EL ARTE RUPESTRE?
Las primeras manifestaciones artísticas de] hombre prehistórico crearon, en el Paleolítico Superior (25.000 años a. de J. C), una serie de estatuillas, relieves y grabados en piedra, hueso y marfil, que constituyeron el llamado “arte mobiliario”. Y por otra parte se empezaron a pintar figuras en las paredes de las grutas: frescos a los que se denomina “arte rupestre” (del latín “rapes”, roca).

Al principio fueron toscos grabados y dibujos trazados con contornos negros. Después decayó el arte mobiliario y en vez de grabados rupestres surgieron frescos pintados en rojo, amarillo y negro, que llegaron a su más alta expresión a fines del Paleolítico. Estas pinturas pertenecieron a un arte realista especialmente dedicado a representar animales, que se fue estilizando posteriormente hasta caer en los esquemas geométricos e ininteligibles del período Neolítico.

EL ARTE RUPESTRE “FRANCO-CANTÁBRICO”

El descubrimiento de la cueva de Altamira fue recibido en el mundo de la ciencia con escepticismo. Se dudaba mucho —quizás por sus características excepcionales— de aquel centenar de figuras que decoraban su lúgubre recinto de dieciocho metros por nueve. Pero tal incredulidad se disipó a partir de 1901, desde que se descubrió en la Dordoña (Francia) la cueva de Font-de-Gaume, con sus mamutes, rinocerontes, renos, bisontes y caballos pintados de rojo y negro. La existencia de los frescos de la cueva de Altamira, a la que se llamó la “Capilla Sixtina” del arte rupestre, se vio corroborada por la de otras pinturas similares halladas en unas cavernas al sur de Francia., y treinta y cinco del norte de España.

Sus caracteres comunes han permitido inferir que se trata de un tipo especial de arte rupestre, al que suele llamarse “franco – cantábrico”, y que so caracteriza por sus grandes figuras de animales (caballos, bisontes, ciervos y renos), en actitudes generalmente estáticas, y sin relación unas con las otras; es decir, sin integrar escenas. La figura humana es poco común y apenas aparece esbozada.

En la caverna de Lascaux, descubierta en la Dordoña en 1940, se encuentra por excepción una escena de caza en la que se ve a un bisonte, al parecer herido, embistiendo a un hombre, que cae con la lanza desprendida. Llama la atención que estas pinturas rupestres hayan sido realizadas en los lugares más inaccesibles y recónditos de profundas cavernas, lo que hace suponer que no fueron creadas con un propósito simplemente decorativo.

FINALIDAD MÁGICA
Algunos autores admiten que los frescos rupestres constituyen evocaciones de cacerías estivales pintadas en las largas esperas del invierno. Otros les atribuyen una significación totémica, y los más se inclinan a pensar que tienen carácter mágico. Quien entra en las profundas cavernas del tipo “franco-cantábrico” siente el espíritu sobrecogido por cierto misterio emocional que infunden sus estalactitas y la reconditez de sus socavones.

Es probable que, precisamente allí, fueran pintadas las figuras de animales para propiciar abundantes cacerías y librarse de infortunios, mediante ritos mágicos que los hombres prehistóricos celebraban arrojando sus lanzas contra las imágenes, en medio de danzas míticas y con enmascaramientos zoomorfos. En la caverna de “Trois Fréres” (Ariége, Francia) ha sido pintado un brujo enmascarado en actitud de danza mágica. Esta presunta finalidad de las pinturas rupestres no disminuye su valor puramente estético como creaciones artísticas de sorprendente fuerza expresiva.

OTRAS JOYAS DEL ARTE RUPESTRE

OTRAS JOYAS DEL ARTE RUPESTRE OTRAS JOYAS DEL ARTE RUPESTRE OTRAS JOYAS DEL ARTE RUPESTRE
Lascaux (Francia) Descubierta en 1940. Rivaliza con Altamira por la calidad y cantidad de pinturas que contiene. Datan de! inicio del Magdaleniense -hace unos 15.000 años-. Chauvet (Francia) Descubierta en 1994. Sus pinturas son muy anteriores a las de Altamira o Lascaux: están fechadas en hace unos 31.000 años -es decir, del periodo Auriñacense-. Grotta di Fumane (Italia) Descubierta en 2000. Las pinturas de esta cueva en el Monte Lessini, cerca de Verana, tienen unos 32.000 años de antigüedad. Son las más antiguas de Europa.

Sorprende en ellas la belleza de las figuras humanas cuyos rasgos no son en absoluto negroides, y el hecho de que en algunos dibujos se puedan ver figuras nadando prueba la existencia de agua en abundancia. El clima debió ser, en Tassili, muy distinto del actual por cuanto se han encontrado bellísimos grupos de gacelas y antílopes que demuestran la abundancia de caza y la existencia de hierba fresca en aquellos tiempos. Es notable comprobar que las pinturas más figurativas son las más antiguas.

El arte rupestre evolucionó lentamente hacia una esquematización que puede emparentarse con un auténtico «arte abstracto prehistórico». Los colores que predominan en estas pinturas son el negro, el rojo, el amarillo y raramente el blanco. Suelen encontrarse en lugares muy profundos y resguardados, de difícil acceso. ¿Qué pretendieron los artistas del Cuaternario al adornar sus viviendas con estas representaciones?.

El hecho de encontrarse en los lugares más recónditos de aquéllas, hace suponer que se trataba de pinturas rituales, emplazadas en el santuario de las cavernas, y ante las cuales los cazadores impetraban la buena suerte y la protección de sus dioses, o bien en las danzas de mujeres los dones de la fecundidad.

Es muy posible que el hombre prehistórico no pretendiera rodearse de lujo, es decir, agradar y crear arte, sino invocar una protección divina. El hecho de que hoy nos impresionen por su belleza se debe, posiblemente, a la sinceridad, a la fe del artista que las realizó, aunque éste más pretendiera rogar que embellecer los muros de su vivienda.

Extensión de 17 cuevas de arte rupestre paleolítico del norte de España: En el año 2008 este sitio del Patrimonio de la Humanidad fue ampliado para incluir otras 17 cuevas situadas también en el ámbito de la Cornisa Cantábrica, en el Norte de España y que presentan también muestras destacadas de arte rupestre del Paleolítico. Las cuevas están distribuidas en tres comunidades autónomas diferentes Asturias, Cantabria y País Vasco.

Estas 17 cuevas son parte de un conjunto mayor denominado habitualmente como «Arte rupestre paleolítico del norte de España» si bien son la únicas hasta ahora incluidas por la UNESCO.

CantabriaEn Cantabria se encuentra nueve de las cuevas, además de la mencionada de Altamira:

Cueva de Chufín en Rionansa. Cueva de Hornos de la Peña en San Felices de Buelna. Complejo de las Cuevas del Monte Castillo en Puente Viesgo, que incluye las siguientes cavidades: Cueva de Las Monedas. Cueva de El Castillo. Cueva de Las Chimeneas. Cueva de La Pasiega. Cueva de El Pendo en Camargo. Cueva de La Garma en Luena. Cueva de Covalanas en Ramales de la Victoria.

PARA SABER MAS…
La cueva de Altamira

La cueva de Altamira, en Cantabria, España, contiene uno de los mejores conjuntos de pinturas realizadas durante el Paleolítico, la etapa más antigua de la Prehistoria. En ellas aparece una serie de animales, como ciervos, bisontes y caballos, representados en las situaciones habituales de su vida en la naturaleza. Las pinturas fueron hechas por las personas que ocuparon este lugar a lo largo de miles de años. No se conoce con seguridad el motivo por el que pintaban estas figuras, ya que no conocían la escritura y no nos lo han podido transmitir. Sin embargo, en la actualidad, todavía existen pueblos que viven de un modo parecido a ellos y realizan dibujos similares. Según los aborígenes australianos, las pinturas sirven para transmitir a los demás sus creencias, para ponerse en contacto con los espíritus y los seres sobrenaturales y para intentar que haya una buena caza.

Esto nos puede permitir pensar que, para los que vivían en la cueva de Altamira, la religión tenía un sentido parecido al que tiene entre los aborígenes australianos actuales: puede tratarse de lo que se conoce como magia simpática, que consiste en representar en la pared la acción que se desea realizar más tarde. Las pinturas habitualmente están relacionadas con la caza y por eso aparecen animales representados en distintas actitudes o con lanzas clavadas, de la misma forma que se deseaba que ocurriese en las cacerías.

En la actualidad, el acceso a la cueva de Altamira está cerrado al público debido al deterioro que estaban sufriendo las pinturas, pero existe junto a ella una espectacular reproducción en la que aparecen con toda exactitud las pinturas de la cueva original. Las imágenes de mayor realismo pertenecen a la representación de los animales que formaban parte de la comida habitual del Paleolítico. Pero en las cuevas no solo pintaban animales, sino también manos, puntos y figuras humanas. Dentro de las cuevas se pueden observar varias partes.

En la entrada se realizaban las actividades de la vida cotidiana: preparar los alimentos y fabricar los instrumentos de piedra o la vestimenta. Algo más resguardado se encontraba el lugar destinado a dormir. Las pinturas rupestres las realizaban en el fondo de las cuevas, un lugar reservado y protegido del exterior al que algunos investigadores dan el nombre de «santuario».

OTRAS CUEVAS: Maravillas del arte rupestre recientemente descubiertas
Las pinturas y los grabados del arte rupestre o parietal paleolítico, constituyen un testimonio único de la historia y la cultura de sociedades de miles de años de antigüedad.

Entre las más extraordinarias que se descubrieron recientemente, cabe mencionar las de las cuevas de Namibia, de entre hace 19.000 y 26.000 años (algunas datan de unos 10.000 años). En ellas están representados antílopes, ciervos, cerdos hormigueros, jirafas, elefantes, cebras y avestruces, además de algunos cazadores con sus flechas y lanzas y ceremonias de danzas rituales alrededor del fuego.

Los autores de estas pinturas eran también los primeros habitantes de África meridional, antepasados de los pueblos san y khoi contemporáneos (conocidos colectivamente como hotentotes). El contacto entre estos pueblos quedó registrado en escenas con ganados, así como lanzas y escudos que formaban parte de la cultura agropecuaria de la Edad del Hierro.

Las pinturas de las cuevas de Tassili-n-Ajjer, en el Sahara africano, datan de hace unos 7.000 años, y en ellas se representan escenas de caza que muestran una región en la que existían bosques y sabanas y muchos animales, como elefantes, jirafas y hasta cocodrilos e hipopótamos.

En particular, los descubrimientos recientes en la cueva de Chauvet (Francia) muestran una gran originalidad en la variedad y la naturaleza de los animales allí representados, muchos de ellos carnívoros, como los leones, y hasta rinocerontes, comadrejas, leopardos, hienas y buhos. En esto contrastan con las de Lascaux y Altamira, en las que eran más frecuentes los herbívoros, como antílopes, bisontes, búfalos y ciervos.

Otras cuevas, como las de Cosquer, también en Francia, que datan de hace unos 20.000 años, muestran animales
marinos: ocho focas grabadas y tres pingüinos pintados de negro (algo extraordinario para esta latitud; piénsese a^e fueron pintadas durante las épocas glaciales).

Hay representaciones del arte rupestre en todo e globo, incluso en nuestro país. Durante aproximadamente 12.500 años, la Patagonia fue escenario de un modo de vida de pueblos cazadores y recolectores. En 1957, el arqueólogo austríaco Oswald Menghin descubrió distintos estilos, entre elio5 el de los “negativos” (se apoyaba la mano sobre la superficie rocosa y luego se sopleteaba sobre ella una sustancia pigmentada). En otros trabajos también figurar animales y cazadores. Las representaciones en negativo de manos aparecen también en la cueva de Gargas, en los Pirineos, así como en la de Cosquer.

Pero a pesar de toda esta diversidad, las manifestaciones del arte paleolítico tienen elementos comunes. Los trabajos figurativos sólo son de animales, predominantemente mamíferos (nunca faltan caballos, bisontes, cebras, ciervos, renos y mamuts). No hay adornos, como lo serían líneas que representan el suelo, o elementos astronómicos como el Sol, la Luna o las estrellas. Tampoco se refleja en ellos la vegetación, ni e mar, los ríos o las montañas. Y, salvo en las cuevas de Tassili-n-Ajjer, son muy escasas las representaciones humanas.