El Hombre en la Sociedad

Vida de los Pigmeos Costumbres Alimentacion y Organización

Vida de los Pigmeos de África
Costumbres, Alimentación y Organización

En África, y, sobre todo, en las selvas del Ituri, en el nordeste del Congo, viven los hombres más pequeños de la tierra, los pigmeos. Llevan una existencia muy primitiva, y para vivir se contentan con los productos de la caza y los recursos de la selva. Son nómadas y desconocen la agricultura y la cría de ganado. Algunos grupos ni siquiera conocen la existencia de los metales.

Definimos como pigmeo, a un grupo étnico que se caracteriza por tener en la edad adulta una estatura inferior al 1,50 m, piel muy oscura y cabello rizado, que constituyen rasgos hereditarios. Algunos grupos conservan su estilo tradicional de vida basado en la caza y la recolección, mientras que otros la han abandonado en favor de una existencia agrícola sedentaria.

pigmeos

En África viven numerosas tribus que difieren enormemente entre si, no sólo por la pigmentación de la piel, sino también por la estatura. Al lado de tipos muy altos como los batusis aparecen verdaderos enanos. Estos últimos viven en grupos reducidos en una zona que se extiende desde Camerún hasta África del Sur.

Los bosquimanos de África del Sur pertenecen a estos pueblos enanos. Sin embargo, los representantes más característicos viven en el Congo: los pigmeos. Pertenecen al tipo humano de más baja estatura del mundo: los hombres tienen una altura media de, aproximadamente, 1,50 m y las mujeres de 1,40 m.

Sin embargo, sería un error creer que los pigmeos son negros de baja estatura, pues además de ésta, entre los pigmeos y los negros de África existen otros puntos de diferencia. Por ejemplo, los pigmeos, por lo general, tienen la piel más clara, mientras que las proporciones de los miembros con respecto al tronco son distintas: los pigmeos tienen las piernas muy cortas.

Al principio, estos hombres pequeños se extendían por regiones más vastas de África, y el Egipto de los faraones sabía de su existencia. Incluso existe una escultura que demuestra que estaban al servicio de los faraones. Homero también habló de los pigmeos. Actualmente viven bajo la dependencia de los bantúes y sudaneses, cuya influencia acusan en el aspecto cultural y lingüístico. Ahora sólo ocupan el este del Congo y la cuenca central.

Los de la selva de Ituri, en el nordeste del Congo, parecen ser los que mejor han conservado el tipo primitivo. La zona ocupada por los pigmeos no es fácil de establecer: son un pueblo nómada. Por otra parte, existen grupos étnicos que están emparentados con ellos y que aparecen en otros lugares.

A través de los siglos, los pigmeos han sido progresivamente exterminados y rechazados a las regiones menos hospitalarias, es decir, la selva tropical. Allí llevan una existencia muy primitiva y subsisten gracias a los recursos de la selva.

Las mujeres recorren los alrededores en busca de alimentos y recogen animales pequeños, frutas, raíces y todo lo que es comestible. Los plátanos representan un papel importante, como alimento y como medicina. Las mujeres los chafan sobre grandes piedras planas y con ellos hacen pan. También corre a su cargo la pesca y la construcción de las chozas.

En cuanto a los hombres, se dedican, sobre todo, a la caza. La magia y el sentido comunitario representan un papel primordial en las cacerías. El perro también: lo consideran, prácticamente, un ser humano, y antes de salir de caza lo bendicen. Cuando muere lo envuelven en cortezas y lo entierran solemnemente.

Los pigmeos son excelentes cazadores que actúan siempre en grupos. En cuanto avistan la caza —simios, antílopes y, sobre todo, elefantes—, los batidores la ojean hasta que llega a las trampas o redes tendidas por sus compañeros. Detrás de estas redes aguardan hombres provistos de largas lanzas, que matan a las piezas que se han dejado apresar.

Los pigmeos desconocen la agricultura y la cría de ganado. Algunos ignoran hasta los objetos de piedra y se limitan a trabajar la madera o el bambú.

Para el pigmeo, el mundo sombrío, húmedo y cálido en el que vive al amparo de un muro de plantas, no tiene ningún secreto y sabe utilizar de modo admirable los recursos que la naturaleza pone a su disposición. Le es fácil encontrar su camino a través de los troncos, liqúenes y musgos.

Las plantas trepadoras le permiten hacer excelentes puentes colgantes, que parecen redes trenzadas, y con los que puede salvar hendiduras y torrentes. Tanto los puentes como los senderos de la selva son propiedad de la tribu.

Tienen casi un carácter sagrado, como también la naturaleza con la que el pigmeo vive en estrecha relación. El menor ruido, el más mínimo movimiento de una hoja o de una rama despiertan su atención.

En el aspecto social, el pigmeo tiene una organización distinta de las que poseen las comunidades negras. Por ejemplo, entre los negros, la mujer es netamente inferior al hombre y con frecuencia ella es quien debe efectuar el duro trabajo del campo. Entre los pigmeos es totalmente distinto: la mujer es igual al hombre. Esto no priva que los hombres discutan entre sí sobre cuestiones que no comunican a las mujeres. Por norma general, en una comunidad de pigmeos las relaciones son muy amistosas.

Los pigmeos no conocen la propiedad privada, pero conviene decir que prácticamente no disponen de nada. Sus chozas descansan sobre las raíces de árboles gigantes. Constan de una armazón de ramas cubierta con hojas y ramas entrelazadas. No se puede decir que sean confortables, pero no dejan de constituir una eficaz protección contra las lluvias tropicales.

Una de las cualidades esenciales de estas chozas es la facilidad con que se pueden construir. En cuanto al ajuar, se reduce a lo más estricto: una o varias camillas hechas de ramas y bejucos trenzados, así como algunas piezas de barro, redes, un mortero, cuchillos y algunos otros objetos de uso que no son necesariamente fabricados por los pigmeos. Por ejemplo, una tribu negra de los alrededores les proporciona, por lo general, las puntas metálicas de las lanzas y otros objetos.

Las ropas también se hallan reducidas al máximo. La mayoría se limitan a llevar un taparrabo de cortezas. Otra de las características es la ausencia total de tatuaje, práctica muy corriente entre los negros. Se calcula que en África viven algunas decenas de millares de pigmeos. Es imposible dar una cifra exacta.

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Las Razas Humanas Conceptos Basicos Clasificacion de las razas

Las Razas Humanas-Conceptos Básicos

Aun antes que Hitler hubiese pregonado las virtudes de la “raza aria”, ya habían existido pensadores racistas, en el siglo pasado. Algunos pueblos antiguos disponían de libros sagrados para “atestiguar” su superioridad. Pero es relativamente nueva la idea de atribuir esta superioridad a cualidades biológicas hereditarias. Los mitos y prejuicios raciales, aunque jamás hayan tenido ningún apoyo científico, eran útiles cuando los ejércitos se ponían en marcha. Al intentar la clasificación de las razas, los antropólogos no emiten juicios de valor: no existen razas superiores. Las razas no tienen otros atributos que aquellos que los caracterizan biológicamente.

Las personas se diferencian en cuanto al color de su piel, de sus cabellos, de sus ojos; a la estatura, proporciones del cuerpo, y a muchos otros rasgos. Cada una está determinada por los genes —partículas elementales contenidas en cromosomas de los núcleos celulares— que transmiten los caracteres hereditarios. Es así como unos tienen los ojos azules y otros los tienen castaños; algunos la nariz achatada, otros, afilada; algunos son altos, otros, bajos. Esas diferencias, comunes entre personas de un mismo país, estado o ciudad, aparecen también entre los miembros de una familia.

El número exacto de genes que el hombre posee es todavía desconocido, pero es probable que llegue a varios millares. Y son las combinaciones posibles entre esos genes las que permiten. que la especie humana produzca una diversidad infinita de tipos, O sea, desde el punto de vista biológico se puede afirmar el carácter absolutamente único de cada individuo. Esta diversidad, sin embargo, no está determinada solamente por la herencia biológica, sino también por la reacción de los individuos frente a los diferentes ambientes. La pregunta que se plantea, entonces, es saber hasta qué punto las diferencias observadas entre los individuos se deben a variedades existentes, de herencias o de ambientes.

El mecanismo de formación de las razas:

El controvertido concepto de raza ha dividido la opinión de los estudiosos que parecen estar de acuerdo sólo en un punto: las razas humanas son subdivisiones de una única especie denominada Homo sapiens. Todos los tipos de seres humanos pueden unirse y procrear, sea cual fuere su origen geográfico, color u otras diferencias biológicas. Sin embargo, hay discrepancia en cuanto al número de razas existentes, debido a la diversidad de criterios aplicados en su clasificación.

Lo que parece claro es que el concepto de raza sólo es aplicable a poblaciones y no a individuos. Un científico puede elaborar una determinada lista de características (color de la piel, ángulo facial, altura, morfología del pelo, grupo sanguíneo, etc.), que agrupados de cierta forma, crean un “tipo ideal” puro. La lista de un segundo científico será diferente y cambiará su modelo de tipo “puro”. El problema central está en establecer un conjunto de ítems clasificatorios que sean de carácter “natural” y no “artificial”.

La mezcla racial ha existido en toda la historia de la humanidad. El estudio de los fósiles humanos revela que aun en la prehistoria se produjeron cruzas de algunas estirpes. Por lo tanto, la especie humana siempre ha sido un conjunto mestizo. Las razas puras, en cuanto a grupos de individuos con características propias y exclusivas, nunca han existido. Por otra parte, las diferencias interraciales son bastante relativas. Todos los seres humanos se parecen porque descienden de antepasados comunes o de un fondo común de genes.

A pesar de no existir todavía una explicación plenamente satisfactoria para el mecanismo de la creación de las razas, algunos postulados pueden ser considerados:

a) en un principio la población humana era relativamente homogénea desde el punto de vista genético;
b)
por medio de migraciones en diversas épocas, familias, o grupos de familias, se dispersaron sobre grandes extensiones; c) algunos de los grupos dispersos se quedaron geográficamente aislados y así permanecieron por períodos más o menos largos;
d)
en todos esos grupos aislados, se fueron produciendo mutaciones genéticas que, sometidas a la selección natural local, a fenómenos de qenetic drift (brusca oscilación genética de una población), hibridación, selección sexual y selección social, los dotaron de características peculiares, distintas de las de otros grupos geográficamente alejados. El conjunto de estas pequeñas diferencias compone, finalmente, lo que se ha convenido en llamar como un consenso general: “raza”.

Niño Arabe (Nilo) Joven Somalí
Baluba del Zaire     Jovencita Cafre (Etiopía)
razas humanas
Muchacha Bereber(Marrueco) Pigmeo del Zaire
 Joven Malgache Joven de Kenia

Mutación: La mutación corresponde a la alteración permanente sufrida por un gene. Visto que los genes determinan las características de cada individuo, al ocurrir una mutación aparecen características inexistentes entre los antepasados. Onzas con pelambre de dos colores (amarillo y negro), debido a una mutación de la melanina pasan a preservar el color negro. Y ese color será transmitido a sus descendientes. La mutación constituye la materia prima con que la evolución trabaja para formar razas y especies.

Aislamiento: Por aislamiento se comprende la separación de un grupo del resto de la especie, de forma tal que las cruzas ocurran casi exclusivamente dentro del grupo aislado. En esas condiciones, pequeños agregados de individuos tienden, con el tiempo, a hacerse relativamente uniformes. Podría entonces definirse un tipo humano, o animal, que se distingue de los demás en cuanto a uno o más caracteres. Sin embargo, tarde o temprano, ese grupo aislado entra en contacto con otro grupo, y con el inter-cruzamiento, pierde su homogeneidad. Si después de ese inter-cruzamiento el grupo vuelve a reproducirse en aislamiento, los nuevos genes recibidos “de afuera” terminan por distribuirse dentro de la población, que otra vez recobra el equilibrio genético y la nueva uniformidad.

“Genetic drift”:La oscilación genética es un hecho que se ha observado en pequeños grupos aislados; cuando menor es el grupo, mayor es la posibilidad de que una mutación, aparecida por casualidad, se distribuya rápidamente por toda la población. En poblaciones grandes, las mutaciones tienen dificultad en “invadir” el conjunto. Este fenómeno recibe el nombre de “oscilación genética”, porque la mudanza producida en la población por la difusión del gene mutante es brusca y se produce en pocas generaciones. Es así como cuando más pequeña y más aislada estuviese la población, más probable es la fijación de una mutación en todos sus miembros. Pero puede ocurrir todo lo contrario: el gene mutan te puede desaparecer completamente. La importancia del fenómeno de “oscilación genética” reside en el hecho de que poblaciones, en un principio dotadas de estructura genética semejante, al aislarse las unas de las otras, manifestarán con el tiempo algunas diferencias, aunque vivan en condiciones ambientales casi idénticas.

Hibridación: La hibridación es la cruza de individuos que difieren en uno o más caracteres o genes. La hibridación conduce a la desaparición de las distinciones raciales, y también es causa de la formación de una raza intermedia, en las fronteras de una región geográfica o dentro de una población mayor. El aislamiento y la hibridación, seguidos nuevamente de aislamiento, fueron los procesos más importantes en la evolución y diferenciación de la especie humana.

Selección natural: Por esta designación se conoce el proceso por el cual las mutaciones perjudiciales para la supervivencia de la especie son eliminadas y se mantienen las benéficas. Quien selecciona los individuos que habrán de sobrevivir y procrear es el ambiente físico. En las regiones con nieve, por ejemplo, cualquier conejo que nazca negro (mutación de la melanina) será cazado por sus depredadores más fácilmente que los blancos. Como en esos casos hay gran probabilidad de que el conejo sea cazado antes de reproducirse, y tener hijos de su mismo color, prácticamente no se encuentran mutantes de color negro en ambientes helados.

La selección natural actúa, por lo tanto, en poblaciones que van siendo producidas por mutación, aislamiento, “oscilación genética” e hibridación. Es gracias a la selección qué se puede asegurar que las características de cualquier especie o raza sólo se mantienen porque son útiles a sus portadores o, por lo menos, porque no les impiden la procreación. Considerando su distribución geográfica, se cree que el color de la piel humana constituye una característica adaptativa.

En el hombre, con raras excepciones, las pieles de pigmentación oscura están distribuidas en regiones de temperatura, insolación y humedad muy altas, y viceversa. La intervención de la selección natural varía según las condiciones existentes, y el grado en que actúan depende del carácter o de la calidad que involucran. Donde no hay inmunidad heredada contra ciertas dolencias, éstas serán un eficiente factor selectivo. La supervivencia y la difusión de mutaciones dependen de la selección natural.

Selección sexual: La selección sexual es el proceso por el cual la selección del cónyuge se hace según cierto patrón de belleza o• de cualquier otra característica deseable, de tal forma que, con el tiempo, el tipo elegido se hace dominante y, tal vez, lleve al tipo preterido al aislamiento o, aun, a la extinción. Por ejemplo: en un grupo en que se prefiere el cabello crespo, los individuos de cabello lacio desaparecerán. La preferencia de morenos de un sexo por rubios del otro, y viceversa, ilustra cómo la selección sexual mantiene una distribución equilibrada de estos tipos.

Selección social: La selección social reglamenta las cruzas en una población dada por la creación de barreras artificiales entre los individuos o grupos socialmente discriminados. Consecuentemente, se desarrollan mecanismos de aislamiento que terminan produciendo alteraciones en esa población. En algunos países, las poblaciones de negros, pardos y amarillos están socialmente segregadas de la población blanca. Esa barrera actúa como un mecanismo semejante a los factores de aislamiento natural.

En líneas generales, podemos deducir los medios por los cuales se ha realizado la evolución humana. Constituyendo, tal vez, una única población, relativamente homogénea desde el punto de vista genético, de ella se separaron pequeños grupos que se quedaron más o menos aislados unos de otros. Esos grupos, expuestos a la “oscilación genética”, la selección natural, la selección sexual y la selección social, se han ido diferenciando entre sí para transformarse en “razas”. Si ese aislamiento hubiese sido continuo y prolongado, después de cierto tiempo, esas razas inevitablemente se hubiesen diversificado en especies.

Una especie  es una raza que en un momento dado sufrió una mutación (por ejemplo en su aparato reproductivo), lo que impidió que se cruzase con las razas de su antigua especie. Desde ese momento, imposibilitada la hibridación, el grupo sigue su evolución aislada, alejándose cada vez más del tipo original. El hecho es que en ningún momento las razas relativamente aisladas de nuestra especie dejaron de hibridarse o pasaron por una de estas mutaciones aislantes. Y. con el aumento de la población mundial se inició un proceso inverso: la hibridación se hizo general y la especie va hacia un tipo cada vez más uniforme, como resultado de la mezcla de todas las razas.

La difícil clasificación: Linneo dividió la especie humana en cuatro variedades: Americanus (indio americano)— “tenaz, satisfecho, libre, gobernado por la costumbre”; Europueus— “descuidado, vivaz, inventivo, gobernado por los ritos”—; Asiaticus —“severo, altivo, mezquino, gobernado por la opinión”—; Afer (africano) —“astuto, sereno, negligente, gobernado por su capricho”—. El defecto de esa sorprendente clasificación es que no clasifica nada. Evidentemente, gente satisfecha, vivaz y negligente se puede encontrar en cualquier parte.

En 1775, Johann Blumenbach, uno de los fundadores de la Antropología, se valió de un criterio un poco más realista: dividió la especie humana en cinco variedades, según el color de la piel: caucásica o blanca; mongólica o amarilla; etiópica o negra; americana o roja, y malaya o parda. Era una clasificación biológica que trataba de describir diferencias significativas en grandes poblaciones. Discutible también, pues el color de la piel fue considerado por muchos antropólogos como un aspecto superficial.

Otros emplearon las medidas de partes del cuerpo y de sus proporciones, especialmente la cabeza. Las razas fueron caracterizadas por la forma del cráneo, juntamente con varias combinaciones particulares de otras características. Muchos han definido una raza partiendo de otras características genéticas: razas serían “poblaciones que difieren en la frecuencia relativa de algunos de sus genes”. Así, la diferencia de un único gene bastaría para constituir una alteración racial.

Las mutaciones ocurren por azar y no responden a ninguna exigencia del medio. Provocan variaciones hereditarias, sobre las que actúa la selección natural. Si esas variaciones fueran útiles a la especie, en el ambiente en que vive, o por lo menos no impidiese la procreación, tenderían a perpetuarse. (Aborigen australiano e indio norteamericano.)

Se ha tratado hasta de sustituir la expresión “raza” por otra menos biológica, grupo étnico: uno de los numerosos conglomerados que constituyen la especie única Horno sapiens y que conserva sus diferencias, físicas y culturales, por medio de mecanismos aislantes, tales como barreras geográficas o sociales. Las razas geográficas En 1950 se hicieron dos grandes clasificaciones raciales. Una, de William Boyd, distingue seis razas: grupo europeo primitivo (hipotético); grupo europeo o caucásico; grupo africano o negroide; grupo asiático o mongólico; grupo amerindio, y grupo australiano. Algunos científicos optan por un número reducido de razas, para restringir el término a una unidad más amplia, tomando en consideración la existencia de conjuntos humanos que presenten similitudes evidentes y estén comprendidos dentro de límites más o menos precisos.

Lo que se llama raza geográfica es un conjunto de población que tiene características comunes: una alta frecuencia de genes del grupo sanguíneo B, por ejemplos y que se extiende en un área geográfica definida. Si el concepto de raza geográfica se refiere a un conjunto de poblaciones semejantes, que habitan una amplia  área continental o un archipiélago, las razas humanas son seis o siete. Pero generalmente no están separadas por  barreras naturales. Donde quiera que tomen contacto los territorios de dos o mas razas, allí sus poblaciones intercambian caracteres raciales.

Pero, a pesar de las dificultades, es posible distinguir una raza geográfica europea de una asiática. La identificación de subrazas locales y microgeográficas es más difícil. No sólo es imposible penetrar en un área muy amplia del mundo en la que muchas razas todavía no han sido estudiadas; también las investigaciones sobre las poblaciones —razas existentes dentro de las fronteras nacionales han sido in descuidadas. Es el caso de los “colored” británicos, no clasificados como razas, y que podrían serlo auténticamente.

Fuente Consultada: Wikipedia-Revista Conocer Nuestro Tiempo-Espasa Calpe.                

Pueblos Aislados y Atrasados Vida de Bosquimanos Pigmeos

PUEBLOS AISLADOS: BOSQUIMANOS, PIGMEOS

Hay actualmente una serie de éstas en partes aisladas del mundo, que continúan utilizando herramientas semejantes a las fabricadas por los pobladores del mundo prehistórico. Podemos suponer, por lo tanto, que su manera de vivir debe asemejarse bastante a la de nuestros antepasados prehistóricos, si excluimos algunas ligeras interferencias del hombre civilizado.

El hecho de que estas costumbres y tipos de “industria” sigan conservándose, se explica frecuentemente por razones geográficas; la existencia de barreras (el mar, grandes extensiones desérticas), que han dejado a estas comunidades aisladas de los núcleos en que la marcha de la civilización ha sido más rápida, y los ha mantenido privados durante muchos siglos de la comunicación de los hallazgos científicos y técnicos. Así ha ocurrido, por ejemplo, en la parte del continente africano situada al sur del desierto de Sahara, donde el hombre civilizado no penetró de manera profunda hasta época muy reciente. Dentro de estas mismas comunidades ocurren, a veces, casos de super-aislamiento por otras razones. Tal es el caso de los pigmeos de África Central.

aborigenes de africa

Esta raza de pequeña talla y desfavorecida físicamente, ha buscado en el aislamiento, y en la subsistencia de bosques difícilmente accesibles, el modo de sobrevivir. Por esto, su cultura y forma de vida han quedado muy atrasadas, incluso en comparación con las de las tribus vecinas.

Las culturas actuales, más simples están representadas por los aborígenes australianos, los bosquimanos de Sudáfrica, y diversas tribus asiáticas y americanas. Su cultura es de tipo paleolítico y todos ellos viven de la caza de animales y de la recolección de frutas y vegetales silvestres. Sus propias vidas dependen de su pericia en la caza y de su habilidad en la recolección de alimentos, ya que no hay medio de “comprarlos”.

Las únicas necesidades de estos hombres son la alimentación y el equipo necesario para obtenerla, necesidades que han de satisfacer contando solamente con el medio que les rodea. Este modo de vida se llama economía de subsistencia. La proporción en que la caza entra en sus actividades, depende mucho del área en que habitan.

vida de aborigenes, PIGMEOS

Los pigmeos Sernung de las selvas malayas, viven en la zona tropical húmeda, encontrándose en un ambiente en el que abundan extraordinariamente los productos vegetales, como raíces comestibles, frutos, tubérculos, etc. Su caza se limita a los animales pequeños, como los pájaros, ardillas y, ocasionalmente, cerdos salvajes.

Por el contrario, los bosquimanos que habitan el desierto africano de Kalahari, donde sólo crecen hierbas duras y plantas espinosas, y los productos vegetales son muy escasos, viven fundamentalmente de la caza (por ejemplo: del antílope). Los antílopes y otros grandes mamíferos cazados por ellos son los que realizan el aprovechamiento de la vegetación, inadecuada para el hombre como alimento.

La caza y la recolección de alimentos silvestres imponen a estas gentes una forma de vida llamada nomadismo, caracterizada por el continuo traslado a través de grandes extensiones de terreno. Si habitasen de forma permanente en el mismo lugar, pronto acabarían con los recursos naturales a su alcance. La aparición de la agricultura en épocas prehistóricas fue un hecho importante, en cuanto impulsor de la civilización, ya que permitió el asentamiento estable de las tribus y con ello el perfeccionamiento de las viviendas y de las industrias que necesitan ciertas instalaciones permanentes.

familia de aborigenesNo obstante, entre las tribus primitivas actuales se observa una cierta agricultura itinerante o nómada, caracterizada por el abandono de los cultivos en cuanto éstos dejan de ser rentables (lo que ocurre muy rápidamente en las condiciones tropicales) y el ir a establecerse a otro lugar después de haber aclarado la vegetación natural mediante el fuego.

Los incendios de la vegetación son también una norma en muchas tribus actuales africanas, que los usan como procedimiento de caza en gran escala. Todas estas prácticas parecen explicar la presencia de semidesiertos y zonas de vegetación herbácea en regiones en las que el bosque tropical debería estar presente.

Las tribus nómadas cazadoras viven en pequeños grupos familiares (clanes), cada uno de los cuales parece tener un territorio de caza determinado. Los hombres de mayor edad son los guías, pero no hay jefes o caudillos.

Los aborígenes australianos cazan con lanzas y palos, ya que no disponen de arcos ni flechas. Ésta es una de las razones que induce a creer que la suya es la más primitiva de todas las civilizaciones. No obstante, disponen de un instrumento peculiar: el bumerang, que es un palo curvado que utilizan como arma arrojadiza.

Su forma, y el movimiento especial con que se lanza, hacen que sea un arma recuperable cuando, se yerra el tiro, ya que vuelve hacia el tirador, cambiando bruscamente de trayectoria. El aborigen australiano maneja el bumerang con una destreza espectacular, pudiendo derribar aves en vuelo.

bosquimanos, TtribuOtros instrumentos del indígena australiano son los “disparadores” de jabalinas o venablos que, por otra parte, se encuentran en todas las comunidades que se sirven de lanzas arrojadizas.

Estos disparadores son instrumentos sencillos, pero ingeniosos, que permiten alcanzar grandes distancias de disparo, aumentando la longitud de palanca del brazo. Las jabalinas así lanzadas tienen la punta de pedernal, como las de los hallazgos arqueológicos europeos, o bien de madera endurecida por una semi-carbonización por acción del fuego.

Los bosquimanos, los semang y muchas tribus del Amazonas, entre otras, utilizan venenos para emponzoñar sus armas arrojadizas.

La composición de estos venenos varía grandemente, según las áreas geográficas, predominando los extraídos de plantas, como el curare (obtenido de lianas de la zona amazónica, y que produce una muerte por asfixia, por la parálisis de los músculos respiratorios), y el estrofanto, que ataca al corazón. Este último veneno lo utilizan las tribus del golfo de Guinea en África. Otras tribus emplean toxinas o venenos cadavéricos, obtenidos de cadáveres animales en putrefacción.

Excepto en el caso de los aborígenes australianos, el uso del arco y las flechas es casi universal, aunque la construcción de estas armas y su forma varía grandemente. El tamaño del arco varía desde unos pocos centímetros, como el usado por los pigmeos del África Central (que cazan los animales por sorpresa, aproximándose cautelosamente entre la densa vegetación, después de muchas horas o incluso días de acecho), y el gran tamaño de los arcos de la Amazonia, que sobrepasan en altura a una persona y que permiten la caza de monos y de pájaros en las ramas altas de los árboles de la selva tropical. La fabricación de un arco y de sus flechas es un trabajo largo y complicado, que emplea durante meses al cazador primitivo.

esquimal pescandoEs necesario ir secando la madera del arco y dándole la forma conveniente, evitando toda deformación que sería perjudicial para la precisión del arma. El arco y las flechas, con sus estabilizadores emplumados, permiten la caza a distancia de grandes animales, como la del bisonte o “búfalo” por las antiguas tribus de Norteamérica, que empiezan no sólo las manos, sino también los pies para dar mayor tensión a sus arcos y conseguir una gran penetración de las flechas.

La caza del bisonte con arco ha intentado repetirse en Norteamérica con fines deportivos, usando arcos y flechas modernos, pero sin ningún resultado. Muchas tribus son capaces de acertar con las flechas a pájaros al vuelo, empleando a veces puntas de piedra romas que atontan solamente a las aves, permitiendo una conservación posterior más fácil.

En todas las comunidades cazadoras y reunidoras de alimentos, son los hombres los que cazan, mientras que las mujeres se ocupan de la recolección de alimentos vegetales. Para trasportarlos, usan sacos tejidos de fibras naturales de corteza o, incluso, de su propio pelo. En Australia, se usan tiras de corteza enrolladas y atadas para llevar pedazos de pedernal y otros objetos. El palo de cavar es una pieza importante del equipo australiano.

Es, simplemente, una especie de bastón de alrededor de un metro de largo, utilizado para desenterrar las raíces jugosas que, con frecuencia, son la única fuente disponible de agua. Con el palo, se usa frecuentemente una piedra especial para conseguir un efecto de palanca más eficaz.

tribus del amazonas en brasilLas hachas y cuchillos de piedra se hacen fijando las piedras afiladas en mangos de madera, por medio de sustancias resinosas. El trabajo de las piedras recuerda al de los tiempos paleolíticos. Los pocos vestidos que llevan se hacen de fibras de plantas, cortezas y pieles. Los albergues se hacen también a base de estos materiales.

En el caso de los bosquimanos, o de los australianos, unas cuantas ramas clavadas en el suelo y cubiertas de hojas o de pieles, proporcionan un abrigo temporal suficiente. El agua es un elemento vital para el hombre. Los bosquimanos y los aborígenes australianos, que viven en zonas desérticas, necesitan almacenar el agua y trasportarla. Para ello, se sirven de maderos ahuecados y de cásea-ras de huevo de avestruz, respectivamente.

Para llevar el fuego —que el hombre viene haciendo desde hace, por lo menos, medio millón de años— usan vasijas también de madera, que van renovando periódicamente. Para encender nuevos fuegos, utilizan al antiquísimo método de frotar palos.

Las culturas mesolíticas —o de la Edad de Piedra Media— se encuentran entre los esquimales y distintos tipos de indios de la costa noroeste de América. Los esquimales habitan las tierras heladas del Norte del Canadá y de Groenlandia, viviendo casi únicamente de la caza y la pesca. Sus prendas de vestir están hechas de pieles cosidas con fibras.

El hombre no podría habitar estas regiones frías sin haber inventado antes una aguja para coser los vestidos. Los esquimales usan agujas o punzones de hueso para este fin. Pasan el invierno cazando focas o pescando en el mar. Durante el corto invierno cazan el reno americano, o caribú, y recogen todo el alimento vegetal que pueden de la escasa vegetación. No desperdician nada de los animales que cazan. La madera no existe, o es rarísima, y el hueso sirve para hacer canoas, arcos, flechas, y la mayor parte de sus utensilios.

aborigen pescando en una canoa

El cobre metálico se encuentra con frecuencia en esta región en forma pura. Los esquimales no tienen ningún conocimiento de la fundición, limitándose a golpear el cobre en frío hasta darle la forma de raspadores para rascar las pieles y cuchillos para desollar y cortar. El combustible utilizado es, fundamentalmente, grasa de animales marinos, y se utiliza para la iluminación y para la calefacción durante los largos inviernos.

En la alimentación entran también grandes cantidades de grasa que, por su alto contenido energético, contribuyen a adaptar al hombre a la vida en las bajas temperaturas. Los esquimales utilizan en gran escala los arpones de hueso o de asta, de varias puntas, para la pesca y la caza de mamíferos marinos, de los que dependen esencialmente para su alimentación, vestido, calefacción, etc. Aparte de la aplicación de las pieles como vestido, se usan para cubrir las tiendas y forrar las canoas.aborigen con un boomerang

Estas últimas son de un tipo ingenioso especial, poseyendo también una cubierta de piel que se adapta alrededor de la cintura del remero, haciendo que toda la embarcación forme un conjunto con él. Los bloques de hielo y la nieve se usan, con frecuencia, para la construcción de las habitaciones de invierno, época en que las tribus permanecen estacionarias.

Los esquimales forman grupos mayores que los de los cazadores-recogedores ya descritos, y su organización excede a la familiar, pudiéndose ver en ellos el comienzo de la vida social. No obstante, su falta de conocimientos técnicos, fundamentalmente la ignorancia de la fundición, permite clasificar su cultura como perteneciente a la Edad de Piedra.

Los indios de la costa Noroeste de América viven en regiones muy abundantes en peces y han renunciado a la vida nómada. Tienen pueblos con casas de madera y su organización social es ya bastante complicada. Sin embargo, la agricultura no existe entre ellos y dependen de la recolección de bayas y otros productos vegetales espontáneos que pueden encontrar en los alrededores de sus poblados.

Existen en Siberia tribus que se dedican al pastoreo de caballos y de renos, que representan probablemente las primeras etapas de la formación de granjas.Sin embargo, dada la especial naturaleza de los pastos de la zona donde viven, están obligados a un cierto nomadismo, yendo a buscar los campos no agotados. Los nuer y otras tribus de África practican la cría de vacas y cultivan el mijo (un grano).

aborigen con su hachaEl ganado y el grano satisfacen todas sus necesidades, y pueden considerarse como un ejemplo de los primeros agricultores y ganaderos estables. No obstante, los cambios de estaciones y la pérdida de fertilidad del suelo, inducen a estas tribus africanas de cultivadores y ganaderos a una cierta actividad itinerante en pequeña escala.

Las tribus agrícolas africanas tienen conocimientos de la fundición de minerales, y aunque sus métodos son muy primitivos, están ya técnicamente en la Edad del Hierro.

Estudiando la vida de estos pueblos y comparando sus utensilios con los de tipo prehistórico, podemos hacernos una idea de la evolución cultural del hombre desde los clanes de cazadores hasta su actual estado de civilización.

A medida que las técnicas mejoraban, necesitaba menos tiempo para buscar los alimentos y, por lo tanto, disponía de mayores intervalos para dedicarse a otras actividades. La alfarería, el grabado y el tallado de la madera, y el tejido para la indumentaria, se originaron probablemente en este tiempo, y, con los objetos manufacturados, se desarrolló el trueque o comercio.

El hombre no vivía ya en una economía cerrada de subsistencia, sino que podía cambiar artículos manufacturados para alimentos. La agricultura, con sus necesidades de organización y de seguridad, hizo que las comunidades agrícolas se caracterizasen por una complicación social mucho mayor que la de las primitivas agrupaciones de cazadores. La mayoría de las actuales tienen jefes que asumen complicadas funciones en ceremonias que sirven para mantener al pueblo unido.

Incluso las tribus vivientes más primitivas tienen una especie de lenguaje y arte pictóricos, y es probable que los cazadores paleolíticos se comunicasen de este medo. El lenguaje escrito, sin embargo, no empezó hasta mucho después, y, probablemente, a continuación de una larga etapa de símbolos o jeroglíficos, simplificación progresiva de las representaciones figuradas realistas.

Aunque las culturas primitivas han sobrevivido en regiones aisladas (desierto, selva, regiones árticas), las influencias externas las están destruyendo actualmente a un ritmo cada vez más acelerado.

A medida que la población y las posibilidades de comunicación aumentan, es inevitable que sólo sobrevivan las culturas más eficientes, uniformándose progresivamente las culturas y los modos de vida. Hoy día se piensa más en la falta de comunicación y en el aislamiento como causa de la existencia de estas culturas primitivas, que en factores de tipo intelectual congénitos que fuesen motivo del atraso técnico y cultural de estos pueblos.

ALGO MAS SOBRE LOS BOSQUIMANOS…

Se afirma que los bosquimanos fueron los primeros habitantes del continente africano y que antaño ocuparon territorios mucho más extensos. El hecho de que el África negra pueda ser la cuna de la humanidad es uno de los descubrimientos más sorprendentes de nuestro siglo. Fuera como fuese, el bosquimán tiene gran parecido con el hombre prehistórico, así como con los negritos de Filipinas.

Es de pequeña estatura (hombres, 1,55 m; mujeres, 1,45 m), pero más alto que los pigmeos a quienes algunos lo comparan. El bosquimán no pertenece al tronco negro principal. Además, su piel es más bien amarillenta y sus grandes ojos rasgados le dan cierta semejanza con la raza mongola. Una de sus características físicas es su piel arrugada, que le permite engullir de una sola vez grandes cantidades de alimentos. Después de una comida copiosa sus formas se redondean… Las reservas así acumuladas le permiten cazar durante varios días y subsistir, como el camello.
Como muchos pueblos primitivos, el bosquimán es bueno por naturaleza, alegre, valeroso y fiel. No obstante, al tratarlo por primera vez, es conveniente no herir su susceptibilidad.

No le gusta que le observen que es bajo, y si se quiere ganar su aprecio se le abordará diciendo: «¡Te he visto desde muy lejos…!» No se sabe con exactitud cuántos bosquimanos viven actualmente en África. Su número variaría entre 10.000 y 30.000. Están repartidos en tres o cuatro grupos y se les considera uno de los pueblos más primitivos del globo.

Nómadas, viven exclusivamente de la caza y las frutas que encuentran al azar durante sus peregrinaciones. El bosquimán es un cazador perseverante y valeroso. Su arma principal es el arco, y utiliza flechas envenenadas. Si la pieza sólo está herida, es perseguida por el cazador, que de este modo puede llegar a recorrer distancias de unos 50 km.

El bosquimán se procura agua potable excavando el suelo hasta una profundidad de unos 50 cm. Hunde un palo hueco en el agujero y succiona hasta que el agua le llega a la boca. Luego escupe el agua en una cáscara de huevo de avestruz.

A pesar de que sus antepasados vivieron indudablemente en grutas y hendiduras, los bosquimanos prefieren la vida al aire libre. Incluso duermen en el suelo con temperaturas próximas a los cero grados. Se acomodan lo más cerca posible de sus fogatas hasta que el cuerpo se les cubre de ceniza gris. Cuando se sienten amenazados por los leones o leopardos, son capaces de dormir en un árbol o entre las zarzas. Construyen chozas por medio de ramas, pero desconocen los lechos.

Nos subleva la actitud de los bosquimanos cuando matan al recién nacido cuya madre todavía da el pecho a otro hijo, pero debemos reconocer que su pasado demuestra que poseyeron cierta cultura. Ejecutaron notables pinturas sobre rocas y algunos son excelentes músicos. La música y la danza les son indispensables para expresar sus sentimientos y aspiraciones.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil A Zeta Tomo I Edit. Credsa Entrada: Los Bosquimanos

Primeros Descubrimientos

Las Razas
Humanas
El Hombre de Cro-Magnon Ciudad de
Catal Huyuk
Antigua Ciudad de
Jericó

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°44
Revista Conocer Nuestro Tiempo