El islamismo

Campañas Militares y Guerras en las Montañas Cruce de

Campañas Militares Donde se Cruzaron Montañas

Muchas montañas han sido en el transcurso del tiempo escenario de grandes acontecimientos guerreros. La Antigüedad nos ha dejado ya muchos ejemplos. Recordemos la Retirada de los Diez Mil de Jenofonte o la expedición de Aníbal en los Alpes. En la Edad Media Carlomagno pasó los Alpes con su ejército, y más tarde los Pirineos. En Perú, los incas, y después sus conquistadores, los españoles, no retrocedieron ante la  montaña.

En el curso de los tiempos, numerosos macizos montañosos han desempeñado el papel de verdaderas barreras. Con frecuencia han impedido a los pueblos ponerse en contacto, tanto para fines pacíficos como para los militares. Si para cualquier persona es penoso afrontar un lugar de montañas salvajes, cuánto más lo será para los ejércitos, que deben necesariamente llevar consigo enormes cantidades de material, sin olvidar los problemas derivados del avituallamiento.

Sin embargo, las montañas han sido a través de la historia escenarios de importantes hechos de armas. En efecto, ciertos estrategos no han dudado en arriesgarse con sus tropas por tan difíciles terrenos. Hay que añadir que en todos los casos se hizo así por absoluta necesidad. Pensemos, por ejemplo, en una de las más importantes expediciones militares de la historia de la estrategia, concretamente la marcha que los Diez Mil Griegos emprendieron bajo el mando de Jenofonte.

Jenofonte

Jenofonte: fue un militar y polígrafo griego Jenofonte escribió hacia el 386 a.C. una de las obras de la antigüedad griega más leídas, la famosa Anábasis, en la cual narró la campaña emprendida quince años antes por el príncipe Ciro de Persia el Joven contra su hermano Artajerjes II, así como la consiguiente retirada de las tropas mercenarias griegas dirigida por el propio autor.
Después de la batalla de Cunaxa pasaron de Mesopotamia, más allá de las montañas de Armenia, en dirección al Asia Menor occidental. Esto aconteció entre el 401 y 399 antes de Jesucristo. En su famosa obra Anábasis, Jenofonte relata esta retirada forzosa de los griegos. No obstante, ésta no fue, ni mucho menos, la única de su género que se desarrolló en la Antigüedad.

Una de las más conocidas y sensacionales expediciones a través de las montañas fue la de Aníbal, que condujo, en el siglo III antes de Jesucristo, a todo su ejército desde España a Italia atravesando los Alpes. Con gran frecuencia se ha considerado esta expedición una empresa temeraria. Es posible, indudablemente, que debido a su ardor juvenil, Aníbal aceptase grandes riesgos.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios4/anibal.jpg

Aníbal Cruza los Alpes

El general cartaginés, que había impuesto ya su autoridad en España, esperaba un ataque de los romanos y quiso adelantarse pasando él mismo a la ofensiva. Por esto decidió sorprender a los romanos en su propio terreno; pero para pasar de España a Italia le era necesario atravesar los Alpes.

Descontaba, por otra parte, recibir apoyo de ciertas tribus del sur de las Galias. Es totalmente verosímil que el ejército que llevaba en su expedición contase con cuarenta mil o cincuenta mil hombres. Nada se sabe con absoluta certeza acerca de esta empresa, la cual impresionó de tal forma a los historiadores de la generación posterior que la llenaron de versiones completamente fantásticas.

Por la misma razón, las pérdidas sufridas por los cartagineses han sido enormemente exageradas. Sin duda, no deben subestimarse, teniendo en cuenta las dificultades del terreno y el hecho de que las tribus de la montaña no les dejaban pasar sin entablar combate. El frío debió de ser también un serio obstáculo para estos soldados, que en su mayor parte procedían del norte de África.

A pesar de todas estas pérdidas y dificultades, la empresa de Aníbal fue coronada por el éxito. Su caballería y su infantería se encontraban preparadas para la batalla cuando consiguieron llegar a Italia. Incluso vencieron a las temibles legiones romanas enviadas a su encuentro.

No se ha podido determinar con exactitud el lugar de los Alpes por donde Aníbal hizo pasar sus tropas. Según toda verosimilitud, la expedición siguió un itinerario inédito. Algunos historiadores se inclinan a creer que Aníbal tomó el paso de Suse, un valle excavado en la vertiente italiana de los Alpes, por la Dora Riparia.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios3/JULIO1.gif

Julio César

Se ha probado que César siguió este valle más tarde, cuando condujo sus tropas a las Galias. Pero la expedición de Julio César se desarrolló en circunstancias bien distintas. En esta época las carreteras estaban trazadas y, además, las tropas atravesaban un país amigo donde podían contar con el apoyo de todos. Los cartagineses de Aníbal, por el contrario, se desplazaban en un país salvaje, inexplorado y habitado por tribus hostiles.

Es curioso constatar cómo en países montañosos varios generales han seguido los mismos itinerarios. El paso de Suse, que ha sido utilizado con toda seguridad por César y probablemente por Aníbal, fue también la ruta tomada por Carlomagno cuando en 733 marchó con sus tropas francas al encuentro de los lombardos, encuentro que se produciría en Pavía. Gracias a esta feliz marcha y a su victoria, este emperador cambió el curso de la historia.

Hasta esta época, Italia había impuesto su supremacía a la Europa situada al norte de los Alpes. Desde entonces, los papeles se invirtieron hasta el punto de que la península italiana fue como un anexo de la Europa occidental.

Carlomagno demostró en otras circunstancias que no dudaba en atravesar las montañas con su ejército. Recordemos, por ejemplo, su campaña de 778 al sur de los Pirineos, que dio por resultado el establecimiento de la Marca Hispánica, situada entre los Pirineos y el Ebro.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios3/carlomagno.jpg

Carlomagno

Conviene destacar, de todas formas, que en el conjunto de los acontecimientos de aquella época, esta última expedición de Carlomagno no fue muy conocida. Eginhard no hizo mención de ella en su Vita Caroli, su crónica de Carlomagno. La explicación de esta omisión se encuentra en el hecho de que la retaguardia del ejército mandada por el conde Roldán fue sorprendida y deshecha por los vascos en el desfiladero de Roncesvalles.

Sin embargo, en Normandía, en la región de Coutances, de donde era natural Roldán, se ha conservado el recuerdo de estos hechos. Más tarde, en la época del feudalismo, los trovadores popularizaron el relato de esta batalla.

Más o menos por la época en que los trovadores cantaban en Europa occidental las hazañas de Roldán, se constituía un potente imperio fuera de Europa, el cual, en muchos aspectos, iba a convertirse en uno de los más sorprendentes que jamás hayan existido: el imperio de los incas en Perú.

El establecimiento de un Estado tan enorme en las montañas, concretamente en la cordillera de los Andes, da testimonio de una gran maestría también en el terreno militar. Más tarde, la conquista de este imperio por los españoles, conducidos por Pizarra, debe ser considerada una expedición militar excepcional en un país de montañas.

No solamente en la Antigüedad, sino también recientemente, las regiones montañosas fueron escenario de batallas y guerrillas. Napoleón llevó a cabo peligrosas expediciones a través de los Alpes, y, en América del Sur, Bolívar contribuyó eficazmente a la conquista de la independencia con sus batallas en los Andes. Durante las dos guerras mundiales la montaña también fue escenario de batallas encarnizadas.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios1/sanmartin.jpg

Ver:
San Martín Cruza Los Andes
La Aventura Militar Mas Grande de la Historia

Guerra y guerrilla en la montaña
Si antiguamente los ejércitos beligerantes evitaban en la medida de lo posible llevar a la montaña el teatro de sus operaciones, en los tiempos recientes ya no parece ser igual.

La historia militar contemporánea comenzó con las campañas de la Revolución francesa y especialmente con las de Napoleón.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios4/NAPOL1q.jpg

Napoleón Bonaparte

Poco tiempo después de ser investido por el Directorio como jefe supremo de los ejércitos, decidió atravesar los Alpes con sus tropas (5 de abril de 1796).

Para ello, resolvió ir por una de las rutas más peligrosas, pero también más cortas, hacia su objetivo, que era concretamente la Corniche, marchando sobre los acantilados entre los Alpes y el Mediterráneo ; de esta forma, también se exponía a los ataques de los buques ingleses a lo largo de la costa. Pero Napoleón realizó perfectamente su plan y a través de este camino llegó a Italia en cuatro días.

Más tarde, Napoleón se adentró en los Alpes por los caminos más difíciles, después de que los austríacos hubieran sido, una vez más, batidos por los franceses fuera de Italia del Norte.

El paso de los franceses por la ruta del puerto de San Bernardo empezó el 16 de mayo; los austríacos no esperaban ver a Napoleón tomar este itinerario que atravesaba Suiza y que constituía un campo de operaciones difícil, y su ejército, por consiguiente, estaba menos reforzado.

La vanguardia francesa, dirigida por el general Lannes, desembocó de improviso en el valle del Po y atacó a los austríacos por la retaguardia. Napoleón no dudó ni un momento en llegar hasta Milán. El 14 de junio de 1800 batió en Marengo al ejército austríaco, que tenía superioridad en efectivos y armamento.

Estas dos brillantes hazañas demuestran claramente que Napoleón, hábil estratego, estaba en perfectas condiciones de hacer pasar su ejército a través de los Alpes, que, por otra parte, no era una excepción, pues en 1799, un año antes del paso de Napoleón por San Bernardo, el mariscal ruso Suvorov, mandando un ejército austro-ruso, había pasado los Alpes para extenderse con éxito en el valle del Po. En 1800 no fue Suvorov el que tuvo que replegarse ante Napoleón, sino Mélas.

Algunos años después de estos memorables acontecimientos militares, varias campañas se desarrollan en el Nuevo Mundo sobre las regiones montañosas; algunas de ellas fueron conducidas por Simón Bolívar, que, gracias a sus caminatas por los Andes, sorprendió a los españoles y sus partidarios y les infligió numerosas derrotas, contribuyendo activamente a la liberación de Hispanoamérica.

Durante la primera guerra mundial, la lucha en la montaña iba a ser un importante campo de operaciones militares. En los Cárpatos se libraron furiosas batallas entre rusos y austríacos, mientras que en los Alpes estos últimos estaban en disputa con los italianos.

También durante la segunda guerra mundial se ha combatido en las montañas, a menudo entre unidades especializadas. Recordemos la rudeza alemana a través del Cáucaso. El 9 de agosto de 1942 los alemanes ocuparon los yacimientos petrolíferos de Maikop y las refinerías de Krasnodar y avanzaron en seguida en dirección al este hasta adentrarse 100 kilómetros sobre los campos de petróleo de Grozny.

Una patrulla de cazadores alpinos escaló el Elbrús el 21 de agosto de aquel mismo año y plantó la cruz gamada sobre el pico más alto de Europa. Sin embargo, su ofensiva se desencadenó en el Cáucaso, principalmente en el valle del Terek.

Otra región donde se ha combatido encarnizadamente durante la segunda guerra mundial es en el sudeste asiático.

En Birmania, el avance del general norteamericano Stilwell, jefe de Estado Mayor de Chang-Kai-chek, desde Ledo hasta el campo de aviación de Myitkyna y a través del valle de Hukawang, fue una de las más impresionantes expediciones de montaña que jamás se han realizado (1943-1944).

Uno de los principales problemas para la guerra en esta parte de Asia era el del transporte; las fuerzas armadas tuvieron que ocuparse en más de una ocasión de construirse sus propias vías de comunicación; en muchos lugares, los soldados encargados de trazar las carreteras iban pisando los talones a las vanguardias.

La zona fronteriza entre Birmania y la India, donde en el transcurso de la primera mitad de la guerra los británicos tuvieron que batirse en retirada ante los japoneses, no poseía casi carreteras; se trata de un macizo montañoso, salvaje y espeso, constituido por un contrafuerte del Himalaya.

Durante los meses de enero a mayo de 1942, los británicos y los chinos fueron rechazados por los japoneses, ocupando la famosa Ruta de Birmania, una de las más importantes carreteras de montaña en el sudeste asiático. Este trabajo representaba un interés estratégico muy importante para el abastecimiento de las tropas chinas.

La conquista de esta carretera por los japoneses suscitó graves problemas; el aprovisionamiento de Chang-Kai-chek debió hacerse desde el exterior por vía aérea, o desde abajo a través de los contrafuertes al sudeste del Himalaya, y aun así, los aliados rechazaban el tener que restablecer una situación que de por sí era desesperada, particularmente por las audaces intervenciones del general Stilwell.

En algunas ocasiones se ha recurrido en las regiones montañosas a métodos de guerra clásicos, generalmente por movimientos de resistencia y guerrilleros. Precediendo a las líneas de formación regulares de sus ejércitos, estos grupos creaban numerosas dificultades al enemigo, al que a veces infligían cuantiosas pérdidas.

Los acontecimientos en Yugoslavia son un ejemplo reciente de esta táctica. En el macizo abrupto y poblado de árboles, la guerra de guerrillas contra los alemanes y a veces contra otros guerrilleros alcanzó su máximo desarrollo.

En principio, el jefe de la resistencia yugoslava era el general Mihailovich, partidario del rey Pedro, pero a partir de 1942 Tito tomó el mando del movimiento, al frente de más de doscientos mil hombres armados desde el aire por los ingleses o con armamento conseguido del enemigo, sobre todo después de la capitulación de Italia.

Los hombres de Tito llegaron a apoderarse de enormes cantidades de armas. Hubo ocasiones en que los partidarios de Mihailovich y los de Josip Broz —alias Tito— habían combatido juntos. En cierta ocasión Tito cercó una veintena de divisiones  enemigas,  ya  que dirigía la guerrilla de manera magistral.

Nunca Tito se dedicó a la defensa de un territorio determinado; si la presión del enemigo era muy fuerte, se retiraba a la montaña para reaparecer en seguida de improviso en otro lugar; tanto él como sus partidarios llevaban una vida difícil; mal alimentados, equipados y armados, debían combatir a un adversario mucho más fuerte, pero Tito logró resistir hasta la victoria final. Mihailovich, su adversario en el propio país, compareció ante los tribunales y fue fusilado.

http://historiaybiografias.com/archivos_varios5/fuente_credsa2.jpg

Arquitectura Árabe o Islamica Arco Herradura, Arabescos, Alminares Resumen

Arquitectura Árabe o Islámica
Arco Herradura, Arabescos, Alminares

El arte musulmán nació del contacto con otras culturas. Sin embargo, la religión restringió la exteriorización de la forma artística en la construcción de mezquitas y palacios. En cambio, fue mayor la riqueza de la decoración y de los motivos ornamentales. La cerámica, el estuco, los frisos y los arabescos abundan en las paredes y en los arcos de herradura con motivos en madera, cobre o bronce.

En el momento en que los árabes, espoleados por su reciente fe en Mahoma, se lanzaron a la conquista del mundo, sólo eran nómadas sin el menor pasado cultural. Todo lo referente al arte les era extraño y el primer contacto lo tuvieron en los países conquistados, de tradiciones artísticas y culturales bien establecidas; a saber, Siria, Egipto y Mesopotamia.

Los musulmanes tuvieron el enorme mérito de no ignorar este capital y mucho menos de destruirlo. Por el contrario, lo aceptaron y adaptaron a sus necesidades personales y estéticas. Esta mezcla, esta fusión de valores artísticos extranjeros y conceptos propios, es una de las más importantes características del arte musulmán cuyo florecimiento duró tres siglos. La influencia de la religión en la estética es una segunda característica de este arte.

Por tal motivo, dado que el Islam veía con malos ojos la representación de seres vivos, la escultura y la pintura no existen prácticamente, pero como los califas y altos dignatarios eran protectores naturales de las artes, sus palacios y casas estuvieron ricamente decorados. Esto explica que en todos los países musulmanes se encuentren, a pesar de todo, frescos murales y frisos con numerosos personajes.

Sin embargo, todo esto repercute en el arte decorativo. Pero fue un arte decorativo que no conquistó las mezquitas, en las que, no obstante, la creación artística se manifestaba con mayor fuerza. Puede decirse, pues, que la escultura, así como la pintura, tuvieron sólo un papel secundario en todas las manifestaciones y creaciones artísticas del Islam.

Por el contrario, los motivos decorativos son mucho más importantes y ricos, hasta el punto que constituyen la característica esencial de la arquitectura. Con frecuencia las formas estructurales se ven sofocadas por exuberantes motivos decorativos, tanto en el interior como en el exterior de las construcciones. Asimismo, el artista usa como temas, puertas, hornacinas y arcos. Así, los arcos de herradura se han extendido a través de todo el Islam.

arcos herradura de la arquitectura arabe

Santa María la Blanca, en Toledo, que fue primero una sinagoga y después una iglesia católica, es un testimonio de la influencia e importancia del   estilo   árabe   en   España

El carácter ornamental llevado al máximo en la arquitectura musulmana impidió que fuera monumental. Este abuso de técnicas decorativas se debe al hecho de que los artistas musulmanes copiaron de otros pueblos los medios de exprésión artística.

Los asirios y los persas les transmitieron el arte de la loza y la cerámica, pero hay que reconocer el valor de sus trabajos en yeso, que les permitía dar a una pared desnuda la finura ; riqueza de un tapiz.

El estuco, mezcla de cal muerta, polvo de mármol y agua, les permitió realizar magníficos frisos que rodeaban arcos o dividían las paredes en varios paneles.

El arabesco es una de estas magníficas decoraciones murales. Se compone de figuras geométricas y líneas íntimamente mezcladas (ajaracas y almocárabes, atauriques), hojas estilizadas o motivos de escritura en árabe arcaico, particularmente destinado a este efecto.

En Córdoba, Granada y Sevilla, donde abundan las obras maestras de la arquitectura musulmana, encontramos otra forma de decoración de complicada poligonía, en «estalactita», es decir, que cae del techo. Asimismo se hizo empleo intensivo de mosaicos esmaltados.

Las mezquitas de España y Sicilia están adornadas con notables cinceladuras en madera y marfil. En otros países musulmanes predominó, sobre todo, la cerámica, tanto para el revestimiento del suelo como para la decoración de objetos de uso. El trabajo del cobre y el bronce, así como la perfección alcanzada en el arte del vidrio, completan la muy variada gama del arte ornamental musulmán.

Esta profusión y riqueza de motivos decorativos, ¿pueden considerarse una compensación o reacción contra la sobriedad del moblaje y la ausencia de cualquier otra ornamentación en las mezquitas? Cualquiera que sea el tipo al que pertenezca la mezquita, el único mobiliario está constituido por el mimbar, pulpito desde el cual el játib pronuncia la plática del viernes.

Este pulpito está situado en una especie de hornacina llamada mihrab, practicada en medio de la pared posterior de la mezquita y que señala la dirección de La Meca. La entrada al santuario está delimitada por un pequeño patio rectangular en medio del cual se alza la fuente que sirve para las abluciones rituales. Por el contrario, no hay bancos, sillas ni cuadros. Cada mezquita está coronada por un alminar. Los entendidos pueden reconocer el estilo arquitectónico de la mezquita observando su alminar…

Desde esas torres, siempre distintas, pero siempre esbeltas, donde mayormente se evidencia la diversidad y evolución del estilo árabe, e incluso sus influencias, el almuédano convocaba o convoca a los fieles a la oración.

alminar en la arquitectura árabe

Alminar árabe:El Corán es el libro sagrado de los musulmanes. Contiene los preceptos y dogmas que muchos musulmanes saben de memoria. «Los cinco pilares del islam» tiene especial importancia; junto con la fe en Alá, la oración, la caridad, el ayuno y la peregrinación a La Meca, forma el centro de las preocupaciones espirituales de los discípulos de Mahoma

Fuente Consultada:Enciclopedia Juvenil – Tomo I Credsa AZETA – Historia del Arte Árabe

La Tierra Prometida a los Judíos Historia Biblica de Palestina

PALESTINA LA TIERRA PROMETIDA DE DIOS AL PUEBLO JUDÍO

En su largo desfile por los escenarios de la antigüedad en el Cercano Oriente, Palestina no llegó a consolidar un estilo propio de cultura. Tanto el arte como la técnica florecieron en este pueblo con los rasgos de las civilizaciones vecinas, de donde fueron asimilados. Sin embargo, un elemento caracterizó desde el principio a esta región: la fe en un Dios único. Este sí era un rasgo que la distinguía y la elevaba por encima de sus contemporáneos. El monoteísmo, sentimiento de devoción religiosa por un ente único, espiritual todopoderoso, fue la catapulta que lanzó al pueblo judío -nombre con que se llamaba a los habitantes de Palestina- a escalar las posiciones más increíbles en la historia de la humanidad.

LA HISTORIA BIBLICA: El Génesis -primera parte del Antiguo Testamento- nos cuenta cómo Thare (padre de Abraham) , seguido de su familia, se trasladó hacia el norte de su país. Mas tarde antiguas tablas de escritura halladas en el Eúfrates nos confirman este hecho, agregando que muchos israelitas componían, por aquellos días, los ejércitos de mercenarios.

Abraham, hijo de Thare, trasladó a su pueblo desde allí hacia occidente, a Canaán según la Biblia, por dictado divino. Pero una gran hambruna sobrevino y Jacob, nieto del anterior, tuvo que guiar una emigración en masa hacia Egipto.

Más de cinco siglos estuvieron allí los judíos, en un principio, en buena relación con los egipcios. Sin embargo, poco después de la invasión de los hicsos (fueron extranjeros que gobernaron Egipto en dos dinastías) , las relaciones se pusieron muy tirantes, debido a las excelentes amistades hechas por los semitas con los invasores. En adelante fueron destinados a los trabajos pesados, especialmente como mano de obra en la construcción de caminos, graneros y pirámides para los faraones.

El caudillo que redimió a los judíos fue Moisés, un joven imbuido de ciega fe en Yahvé (Dios del pueblo hebreo), que -ayudado por fuerzas celestiales como nos cuentan las Sagradas Escrituras- arrancó a su pueblo del poder egipcio para llevarlo, no sin pasar privaciones y sufrimientos, a Palestina, la Tierra Prometida. Luego de vencer a los moradores originales, los cananeos, los israelitas se instalaron allí. Era el siglo XIII a.C.

salida del pueblo judio de Egipto conducido por Moises

Estando Moisés acampado con su pueblo en el desierto de Paran, no lejos de la frontera meridional del país de Canaán, le dijo el Señor: «Envía hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel».

Cuarenta días después, regresaron los doce espías enviados a Canaán y dijeron a Moisés: «Llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, que ciertamente ñuye leche y miel: y éste es el fruto de ella» (Números  13, 3, 28).

El país que fluye leche y miel, esa «Tierra Prometida» anunciada por Yavhé —la Tierra Santa como se llama actualmente—, lleva también el nombre de Palestina.

Varias familias errabundas por las áridas tierras de Levante dieron al mundo una religión (actualmente dividida en varias ramas a partir de un tronco común) que practican más de 1.200 millones de fieles en los cinco continentes. Si tratamos de remontarnos a las más profundas raíces de la historia de Palestina, deberemos comenzar en otro sitio, la Mesopotamia, en donde los israelitas, nómadas semíticos emparentados con los árameos, fueron subditos -no muy apreciados- de los reyes babilónicos.

A la muerte de Moisés, el Señor dijo a Josué, hijo de Nun, que cruzara el Jordán y entrase en el país que había destinado para los israelitas. La conquista de la Tierra Prometida debe situarse hacia el año 1200 antes de Jesucristo. El relato de la campaña figura en el libro de Josué, sexto del Antiguo Testamento. La lectura de este libro podría hacer suponer que esta emigración se llevó a cabo rápidamente y sin gran dificultad. Pero existe el convencimiento de que la expedición a Canaán se efectuó de un modo mucho más progresivo.

Es un hecho que la instalación en el país de Canaán se sitúa en un momento en que también se desplazaban otros pueblos. Por otra parte, se concertaron matrimonios entre el pueblo de Israel y los cananeos y el primero asimiló así una parte de la civilización cananea. Naturalmente, esto no fue del agrado de los israelitas ortodoxos.

Las doce tribus en que se dividían los judíos, estrecharon lazos en la época de la conquista, en la que debieron luchar contra los cananeos, los filisteos y los jebuseos. También los principados amontas se movilizaron contra los  intrusos, pero ya éstos se habían organizado. Los “jueces” se ocuparon durante esta época de los asuntos militares, jurídicos y políticos, basándose en un mandato divino.

La necesidad de unificarse para contrarrestar las presiones enemigas hizo que los hebreos nombraran a un rey: Saúl. El objetivo se cumplió ya que de esta forma se amplió el poderío militar.

Hacia el año 1100 antes de Jesucristo existía un reino que conoció el apogeo de su poder con David y Salomón, durante el curso del siglo X. David, que probablemente reinó de 1010 a 972 antes de Jesucristo, fue el segundo rey de Israel. Subió al trono después de que Isboset, hijo de Saúl, fuera asesinado por sus partidarios. David se otorgó una verdadera autoridad real: organizó un ejército y se rodeó de una corte.

lucha de david con goliath

En la lucha contra los filisteos -una verdadera sucesión de victorias- se destacó David que, según la leyenda, venció con una honda al gigante Goliath.

Después de haber vencido a sus enemigos, hizo de Jerusalén su capital. Más tarde fue considerado un rey ideal por los historiadores de Israel y a su nombre se asoció el anuncio de la venida del Mesías. Así, el Salvador tan esperado era llamado siempre «Hijo de David».

El rey David no fue sucedido por Absalón, sino por Salomón. Éste era el hijo que David había tenido de Betsabé. Este «soberano de la paz» hizo de Jerusalén la ciudad real y ordenó construir un templo en ella. Para construir este templo, en el que depositó el arca de la alianza, envió a buscar artistas y materiales a Fenicia.

Siguiendo la política de David, intentó establecer buenas relaciones comerciales con los países vecinos, abriendo la puerta a la influencia extranjera y precipitando, sin duda, la decadencia de Israel, que sólo conoció un «siglo de oro». En efecto, después de la muerte de Salomón, en el año 933 antes de Jesucristo, se desmoronó el poder del reino. Las tribus del norte se rebelaron y fundaron un Estado independiente, mientras que las del sur se reunieron en torno a la Ciudad Santa constituida por Jerusalén y formaron el reino de Judea. Los dos reinos se enemistaron y esta rivalidad fue hábilmente explotada por vecinos poderosos como Egipto y Mesopotamia.

El rey israelita Acab estableció un pacto con los fenicios porque en aquellos momentos estaba en lucha contra Damasco y al mismo tiempo tenía que hacer frente, en el interior, a dificultades de carácter religioso. Esto causó la depresión moral y religiosa del conjunto del reino que provocó su lenta decadencia, a pesar de que durante el reinado de Jeroboam II, el país conoció todavía cierta prosperidad. La rivalidad entre Israel y Judea había debilitado enormemente al pueblo judío. En el año 722, Samaría, la capital de Israel, cayó en manos de los asirios y numerosos israelitas fueron enviados al exilio.

Las tribus se negaron a obedecer a un único rey, que estaba en Jerusalén. Diez tribus formaron el reino de Israel, cuya capital fue Samaria. Las otras dos constituyeron el reino de Judá, con capital en Jerusalén. Los dos reinos se combatieron recíprocamente. Agotaron sus fuerzas en esa lucha y, después de dos siglos de inútil resistencia a los ataques de pueblos vecinos, cayó Israel en manos asirías. Judá, tiempo después, fue violentamente sometida por los pueblos de la Mesopotamia que deportaron a todos los judíos a Babilonia porque no podían pagar los tributos exigidos. Este último cautiverio, anunciado por los profetas bíblicos, si bien constituyó una dura prueba, se convirtió asimismo en un fuerte elemento de cohesión moral.

MAPA DE LA REGIÓN DE PALESTINA

mapa del pueblo judio conducido por Moises

LA TIERRA PROMETIDA: Israel, el nombre que los judíos dieror a Palestina, significa “tierra de promisión”. Según fa Biblia, Jehová, la divinidad suprema, anunció a los hebreos que les otorgaría un territorio donde terminarían sus peregrinaciones. Hagamos una veloz recorrida por esta región, que actualmente es objeto de reverencia por cristianos, judíos y musulmanes. En una superficie aproximada de 25.000 kilómetros cuadrados, Palestina presenta paisajes de desiertos cálidos y colinas pedregosas, alternados con tierras fértiles y onduladas, muy favorables para los cultivos de huerta. En la costa del Mediterráneo hay una franja no más ancha de 20 kilómetros. con suelos feraces. Hacia el este, las colinas de Galilea, Samaría y Judea dan al área un panorama típico de mesetas áridas. Cruzada esta franja longitudinal, se baja a un val le, la depresíór del Ghor, donde corre el sagrado río Jordán, que desagua en el mar Muerto situado a más de 300 metros bajo e nivel del mar.

Judea resistió todavía durante siglo y medio aproximadamente, gracias,  sobre todo, a la fuerte personalidad de Ecequías y también de Josías. Asimismo, fue notable la intervención de los profetas Isaías y Jeremías.

No obstante, esto no impidió que el reino de Judá cayera en manos de Nabucodonosor II. Los judíos defendieron Jerusalén con tanto encarnizamiento que el rey de Babilonia decidió castigarlos con extrema severidad. Mandó incendiar la ciudad y el templo y deportó a los notables a Babilonia… Pero con esto no finalizó la historia de Judá e Israel. En el año 539 antes de Jesucristo, los judíos regresaron de su largo encarcelamiento en Babilonia. Durante el dominio persa, Jerusalén había sido progresivamente reconstruida. Pero el cierto bienestar material logrado no podía compararse con la grandeza que el reino había conocido en tiempos de David y Salomón.

Algunos siglos después, en el año 63 antes de Jesucristo, la nación judía fue totalmente sometida por Pompeyo, y así cayó bajo el yugo de Roma. Sin duda Herodes consiguió reanimar momentáneamente a Palestina, pero la rebelión judía de los años 64-66 después de Jesucristo dio como resultado la destrucción del templo de Jerusalén (70 d. de J. C).

La Ciudad Santa se convirtió en la sede de una provincia romana en la que toda práctica religiosa estaba castigada con pena de muerte. En ese momento la historia del Estado judío de Palestina sufrió una interrupción que duraría casi veinte siglos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil Tomo I Historia A Zeta Editorial Credsa
La Llave del Saber Tomo I Pasado y Presente del Hombre
Enciclopedia Microsoft Corporation Electrónica ENCARTA

Organización de la Iglesia y la Invasión de los Bárbaros Edad Media

LAS INVASIONES BÁRBARAS Y LA IGLESIA EN LA EDAD MEDIA

La Iglesia en la Edad Media, teniendo en cuenta las experiencias del pasado, llegó a asegurarse el monopolio de las actividades intelectuales, artísticas y educativas. La Reforma de Cluny purificó la vida monástica, pero la Iglesia secular estaba afectada por grandes vicios y los clérigos se hallaban demasiado íntimamente mezclados con el mundo y amenazados por su corrupción. El Papa Gregorio VII, en su deseo de reforma, chocó con el imperialismo dominador de Enrique IV de Alemania.

Después de la invasión de los bárbaros, la civilización occidental parecía haber retrocedido varios siglos; las estructuras de la sociedad fueron desmanteladas, las reglas elementales de la justicia romana desaparecieron, arrastradas por las hordas bárbaras, que se esforzaron en imponer sus propias concepciones por medio del Wehrgeld o precio de sangre.

En ese ambiente de degradación, de saqueo y de matanzas, la Iglesia apareció como el último baluarte de la civilización. Desde el siglo VII, el cristianismo, implantado ya en numerosas ciudades, penetró en los medios rurales, llevado por las antiguas clases dominantes, que buscaban lugares tranquilos y apacibles. Poco a poco, surgieron y se multiplicaron en el campo los lugares dedicados al culto, dirigidos por los nuevos terratenientes; los oratorios, y las capillas   bautismales   se   convirtieron   rápidamente en los centros de las comunidades cristianas: las parroquias.

La Iglesia, sin embargo, en ese contexto de violencias y de rudeza, no se limitó a una simple reorganización, sino que pasó a la ofensiva contra el paganismo renaciente y contra todas las supersticiones que se habían desarrollado entre los pueblos incultos y aterrorizados. Los reyes cristianos no escatimaron su ayuda a esta obra, que muy pronto se identificó con una tarea de reconstrucción del Estado.

Fue ésta la época de las grandes giras pastorales de los obispos contemporáneos del rey Dagoberto: San Eloy, San Omer, San Sulpicio. Prelados y misioneros partieron a evangelizar el norte de la Galia, y la cruz fue plantada de nuevo a lo largo del Mosa y del Escalda. En el siglo IX, la iglesia medieval francesa alcanzó su madurez. Tres concilios nacionales se celebraron entre los años 742 y 744, en el curso de los cuales San Bonifacio dio a la Iglesia franca su verdadera fisonomía.

La Iglesia se vio obligada a asumir, poco a poco, las tareas que los príncipes no estaban en condiciones de llevar a cabo; así, se hizo cargo de la instrucción pública, del cuidado de los enfermos, de la justicia y, en algunas ocasiones, incluso, de la paz.

Estas nuevas funciones hicieron de la Iglesia una fuerza real y confirmaron su creciente autoridad; pero, desde ese momento, un inmenso peligro surgió para el clero: el de su integración pura y simple en la sociedad   feudal.

La Iglesia, para realizar su misión, tenía necesidad de un mínimo de riquezas. Ciertamente, las donaciones y las limosnas se multiplicaban; numerosos eran los señores que, a la hora de la muerte, intentaban redimir las fechorías de una vida guerrera y apasionada, ofrendando a los monasterios vastas extensiones de su propiedad. Sin embargo, la Iglesia no podía vivir de estos recursos solamente.

El comercio y la moneda estaban poco desarrollados en la época feudal, la tierra era aún la única fuente de riquezas, la sola garantía de seguridad, el único medio de cambio. En estas condiciones, el clero no dudó en adquirir múltiples propiedades. Para estar más cerca de sus fieles, el clero secular se instaló entre ellos. Las comunidades religiosas se alejaron de los hombres, y, a menudo, ocuparon tierras abandonadas, dedicándose con entusiasmo a roturarlas, en una época en la que roturar se había convertido en una imperiosa necesidad de supervivencia para una población en pleno crecimiento.

Desde el siglo IX, todas las propiedades de los obispados y de las abadías fueron sustraídas a la ingerencia de los príncipes y de los condes. El dignatario eclesiástico se convirtió, para los hombres libres establecidos en su tierra, en el único representante del rey. En general, la propiedad se benefició de la inmunidad de las cargas fiscales.

Los señores del castillo no tuvieron ya ningún derecho sobre las tierras y los hombres de la Iglesia. De esta forma, las propiedades eclesiásticas se convirtieron en verdaderos enclaves independientes. Pero, en la práctica, esta independencia fue puesta en tela de juicio, debido a las nuevas funciones del clero. Según las estructuras feudales, el prelado propietario de fincas rústicas llegó a ser, en sus relaciones con la población que vivía en sus tierras y las trabajaba, un verdadero señor, animado frecuentemente por la sola preocupación de la ganancia y del beneficio.

Estas tentaciones fueron tanto mayores cuanto que se dieron en gente cuya selección y reclutamiento no obedecieron siempre a piadosas referencias. Y éste es el segundo aspecto de tal integración de la Iglesia en la economía feudal. A menudo, los señores laicos, fundadores de iglesias o donadores de bienes, se otorgaron una gran cantidad de privilegios sobre sus obras. Valiéndose del «patronato», pronto llegaron a designar ellos mismos, entre su propia clientela, a los titulares de los cargos eclesiásticos de la diócesis.

EL MONACATO: LAS TAREAS DE LOS MONJES
Para escapar a las tentaciones inherentes a la vida social, numerosos cristianos abandonaron el siglo, dejaron aquella sociedad en pleno derrumbamiento, para ir a refugiarse en solitarios lugares de retiro, propicios a la meditación y a la plegaria. El monacato no fue un fenómeno particular de la Europa’Occidental; fue, sobre todo, su desarrollo el que ofreció condiciones específicas. Llegadas de Egipto en el siglo V, las primeras comunidades se instalaron, hacia el año 418, en el sur de Francia.

Desde entonces, después de la fundación de los monasterios de Lérins y de San Víctor de Marsella, apareció toda una serie de comunidades que practicaban el ascetismo  más riguroso, unido a una nueva concepción de la penitencia y de la salvación. Así en el año 615, se fundaron los monasterio de Luxeuil, de Saint Gall, de Bobbio. Entre tanto, en el año 525, un italiano , Benito de  Nursia, decidió pro-movervun estilo de vida menos riguroso en sus monasterios,   para   transformarlos   en refugios más accesibles a los cristianos.

Fue entonces cuando se desarrolló un verdadero y vasto movimiento monacal, que aplicó por todas partes la regla de San Benito. Los centros benedictinos, al seguir esa regla, se convirtieron en remansos de paz, pero también en auténticos instrumentos de evangelización.

Fueron monjes benedictinos,   dirigidos   por   Agustín,   losque marcharon a convertir a los anglosajones. En Canterbury se instaló el primer monasterio benedictino situado fuera de Italia. En esos monasterios, la vida era bastante ruda y, esencialmente, estaba consagrada a la oración colectiva; los monjes organizados en verdaderas milicias, se habían comprometido solemnemente por escrito a llevar una vida parecida a la del soldado-campesino, bajo la férula absoluta del abad, jefe de la comunidad.

Además de dedicarse a la oración, los monjes se ocupaban en trabajos manuales, destinados a asegurarles la existencia. No queriendo depender en absoluto de la sociedad, por miedo a contaminarse, San Benito había impuesto el laboreo de los campos. Esta vida, tranquila y austera, atrajo a un gran número de señores y de campesinos, deseosos de asegurar la salvación de su alma. (seguir leyendo sobre Los Monasterios de San Benito de Nursia)

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo III La Sociedad Feudal La Gran Aventura del Hombre Edit. CODEX
Más Allá de los Pilares de la Tierra  Ken Follett Edit. Hermética Robinbook

Carlos Martel y Pipino el Breve Mayordomos de Palacio

BIOGRAFÍA E HISTORIA DE CARLOS MARTEL Y PIPINO EL BREVE

El poder monárquico de los reyes merovingios iba degradándose progresivamente  y los mayordomos de palacio se convirtieron muy pronto en los verdaderos dueños de la Galia. El primero que se hizo especialmente célebre fue Carlos Martel, gracias a la batalla de Poitiers. El segundo, Pipino el Breve,  tuvo la gloria de ser el padre de Carlomagno.

Carlos Martel (c. 688-741), monarca carolingio del reino franco de Austrasia (en el actual noreste de Francia y suroeste de Alemania). Carlos, cuyo apellido significa ‘el martillo’, era el hijo de Pipino de Heristal y el abuelo de Carlomagno. Pipino fue el mayordomo de palacio con los últimos reyes de la dinastía merovingia.

carlos martel

Carlos Martel, miembro de la dinastía Carolingia, gobernó Austrasia (en el actual noreste de Francia y suroeste de Alemania), como mayordomo de palacio de dicho reino franco, desde el 715 hasta el 741.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

Las invasiones de los bárbaros provocaron la caída del Imperio romano y con ello quedó rota la unidad política de la Europa Occidental. La Iglesia católica quedó como única expresión del orden y se erigió en custodia de la organización y ia cultura romanas. Convertidos los bárbaros, la influencia de la Iglesia fue en aumento. A fin de consolidar su unidad y la del mundo cristiano, organizó y estableció sus jerarquías para lo cual tomó como modelo la administración civil del viejo Imperio romano. Europa quedó dividida en provincias eclesiásticas o arquidiócesis colocadas bajo la autoridad de los arzobispos. A su vez, cada arquidiócesis estaba formada por varias diócesis al mando de obispos. Estas últimas estaban divididas en parroquias urbanas y rurales a cargo de los curas párrocos.

Este conjunto de religiosos constituía el clero secular, porque vivía en contacto con la sociedad o mundo (seculum: siglo). A partir del siglo V puede distinguirse otro tipo de clero cuyos miembros (los monjes) vivían en los monasterios, alejados del mundo y sujetos a determinadas reglas. Estos religiosos constituyen el clero regular. De ellos nos ocuparemos más adelante.

La influencia de la Iglesia se hizo sentir en la política; coronó reyes y emperadores, y en más de una ocasión los privó del poder. Por sobre todo, difundió la cultura y suavizó las costumbres al afirmar la superioridad del espíritu sobre la materia. También  se esforzó por aliviar el dolor y creó asociaciones de asistencia social y beneficencia

Francia. La dinastía carolingia
Con la muerte de Clodoveo, ocurrida en París —año 511— el reino de los francos comenzó a dividirse pues sus cuatro nijos se repartieron el territorio para formar nuevos reinos. Se produjeron guerras civiles y esto provocó la decadencia de la dinastía merovingia. Los últimos representantes de esta familia fueron soberanos indolentes e incapaces, y con justa  razón  se les  llamó reyes holgazanes.  Alejados  de  las tareas  de gobierno, delegaron el poder en unos funcionarios llamados mayordomos de palacio, los que adquirieron gran autoridad y se adueñaron de Francia.

Los mayordomos de palacio comenzaron siendo intendentes de la casa real,  encargados de administrar los bienes personales del  rey.  Con  el  tiempo,  comandaron  la guardia militar, desempeñaron ministerios y en varias oportunidades ejercieron la tutela de los príncipes hasta que éstos alcanzaban la mayoría de edad.  Finalmente, la designación de los mayordomos de palacio dejó de ser privilegio de los monarcas y estuvo en manos de la aristocracia que de esa manera controlaba el poder.

A principios del siglo VIl —después de la muerte del rey Dagoberto— el cargo de mayordomo de palacio comenzó a ser hereditario, privilegio que recayó en la familia de los Heristal, duques de Austrasia.  Uno de ellos,  Carlos Martel,  alcanzó gran  renombre,  pues logró contener el ataque de los musulmanes en Poítiers (732).

A su muerte (741) hereda la mayordomía su hijo Pipino el Breve quien destrona a Childerico III, el último merovingio, contando con el apoyo del Papa Zacarías. Pipino se hizo proclamar rey de los francos y así se produjo el advenimiento de una nueva dinastía: la carolingia.

El nuevo Papa Esteban II se trasladó a Francia, consagró a Pipino y le otorgó el derecho a la sucesión hereditaria. Al poco tiempo,  el  Pontífice solicitó  la ayuda del  rey Franco para rechazar a los lombardos que sitiaban a Roma.  Pipino no titubeó y al frente de su ejército cruzó los Alpes, penetró en Italia y, luego de derrotar a los lombardos, se apoderó de los territorios que formaban el Exarcado-de Revena y los cedió al jefe de la Iglesia.

pipino el breve

Pipino el Breve (c. 714-768), mayordomo de palacio del reino de Austrasia y rey de los francos (751-768), hijo del gobernante franco Carlos Martel y nieto de Pipino de Heristal. Fue mayordomo de palacio durante el reinado de Childerico III (que reinó entre el 743 y el 751 aproximadamente), último monarca de la dinastía Merovingia.

LA HISTORIA EN MAS DETALLES:
PIPINO DE HERISTAL Y CARLOS MARTEL

A principios del siglo VII, el reino franco de los merovingios se hallaba en una situación difícil. Después de un breve período de apogeo, cayó en la decadencia. Apenas muerto Dagoberto (639), no hubo más que luchas intestinas y repartos, agravados por las tendencias particularistas de las tres grandes divisiones del reino franco: Austrasia, Borgoña, Neustria, transformadas prácticamente en reinos autónomos; Aquitania seguía abandonada al saqueo de todos. Pero, mientras se sucedían reyes asesinados o gastados por precoces desenfrenos, quedaba una realidad estable: la del gobierno de los mayordomos de palacio, promovidos de simples mayordomos a verdaderos jefes de la administración en cada uno de los tres reinos. Pero los mayordomos de palacio estaban deseosos, como los reyes poco antes, de rehacer cada cual en beneficio propio la unidad del reino franco, mientras que su dominio, frecuentemente abusivo, estaba constantemente comprometido por los grandes.

La familia de los Pipinidas, jefes de la aristocracia austrasiana, es la que va a imponerse en el reino franco, sirviéndose de la mayordomía. Estos son los precursores de los Carolingios; en el año 687, Pipino de Heristal, mayordomo de Austrasia, habiendo eliminado a los otros mayordomos de palacio, gobierna solo—bajo un solo rey merovingio, puramente nominal—, los tres reinos. Inmediatamente después de su muerte, su viuda Plectrudis gobernó como tutora de sus tres hijos menores (714).

La sucesión de Pipino se concierta ya como una sucesión real. Sin embargo, surge la revuelta; los neustrianos se rebelan; los turingios y los alamanes son reprimidos a duras penas; los frisones, los sajones y los árabes de España penetran en el reino franco; los aqui-tanos se declaran independientes bajo un duque de su elección. La regente es sustituida, y elegido un bastardo de Pipino de Heristal, Carlos Martel. Este salva al reino, derrotando sucesivamente a todos sus enemigos y rehaciendo su unidad, ‘fracasadas las veleidades de independencia regional. La gloria principal de Carlos Martel es la jornada de Poitiers; donde detiene la oleada árabe lanzada a través de la Galia. A los ojos de sus contemporáneos, en el año 732 salvó a la Galia cristiana del peligro islámico. En recuerdo del vencedor de Poitiers, se llamará Carolingios a los príncipes austrasianos   de  la  casa  de  los  Pipinidas.

PIPINO EL BREVE, REY POR LA GRACIA DEL PAPA:
En el año 741, Carlos Martel muere; y es reemplazado por sus dos hijos Pipino y Carlomán. Estos colocan en el trono merovingio, vacante desde hacía cuatro años, a un niño llamado Childerico. Pero a continuación de la abdicación de su hermano, atraído por la vida monástica, Pipino, llamado el Breve a causa de su corta estatura, consumó el golpe de estado y, en el año 751, confina en un monasterio al último descendiente de Clodoveo, Childerico III. Entonces es proclamado rey en una gran asamblea que tuvo lugar en Soissons. Esta sustitución de dinastía se hizo con la aprobación del papa.

Se cuenta que Bonifacio fue encargado de plantear al papa Zacarías la famosa pregunta: ¿conviene llamar rey a aquél que tiene el poder en realidad, o a aquél que tiene la apariencia del poder? Habiendo respondido el papa según el deseo de Pipino, Bonifacio interpretó que éste debe reinar «en virtud de la autoridad apostólica».

Por medio de una ceremonia, desconocida hasta entonces en la Galia, Bonifacio consagró en Soissons al nuevo rey y a la nueva reina, en nombre de la Iglesia, derramando sobre sus frentes el santo óleo. Según el modelo de los reyes de la antigüedad judía, hace del primer rey Carolingio el elegido de Dios y su representante. Al mismo tiempo, hace ostensible para todos el consentimiento del papa en la usurpación llevada a cabo. Pipino alcanza, mediante la consagración, fuerza y prestigio.

FORMACIÓN DE LOS ESTADOS PONTIFICIOS
Pipino sella muy pronto la alianza de los francos y el papado contra los lombardos, y paga también su deuda a Roma. En efecto, el papado tiene necesidad de la fuerza política y militar de los nuevos dueños de la Galia, si no quiere ser transformado en un simple obispo lombardo y abandonar sus sueños de universalidad; la realeza franca no tiene menos necesidad del papado para consolidar su dinastía.

Pero el rey lombardo Astolfo se arroja sobre Rávena, y conquista rápidamente los territorios que le separan aún de Roma (la Emilia), amenazándola en el año 751. Pipino, que es llamado en su ayuda, duda hasta el momento en que el propio papa acude a la Galia en pleno invierno (753). Aceptando renovar solemnemente la ceremonia de la unción en beneficio de Pipino, de su mujer y de sus hijos, el papa liga su suerte a la del rey franco, mientras que este último se identifica la causa franca con la del cristianismo romano. Pipino interviene en Italia dos veces, en los años 754 y 756, y obtiene de Astolfo el compromiso de evacuar todo lo que acaba de conquistar—es decir, el exarcado de Rávena, la Emilia, la Pentápolis (Rímini – Fano-Pesaro -Sinigaglia – Ancona) y de «dárselo a San Pedro», ya que el exarca de Bizancio había huido. Esta decisión fue la carta de fundación del Estado Pontificio.

Pipino  murió   en  el   año   768,  dejando dos hijos, Carlos y Carlomán. El mismo año, Carlos, el futuro Carlomagno, contraía matrimonio con la hija de Desiderio, rey de los lombardos.

Fuente Consultada
HISTORIA I Antigua y Edad Media de José Cosmelli Ibañez
HISTORAMA  La Gran Aventura del Hombre Tomo III Dinastía Carolongia

Primeros Pueblos Que Habitaron en Japón Cultura Jomon

LOS ORÍGENES DEL JAPÓN – CULTURA JOMON

¿De dónde provienen los japoneses? Numerosas controversias no han resuelto todavía el problema; los primeros ocupantes parecen ser los ainu, de raza blanca, progresivamente rechazados hacia el norte de Hondo y a la isla de Hokkaido donde actualmente no viven más que en algunas reservas. Después vendrían los pueblos altaicos por Manchuria y Corea, y los malayo-polinesios por el sur.

Los filólogos, a quienes la lengua japonesa plantea arduos problemas, han distinguido, efectivamente, en esta lengua elementos altaicos y austronesios. En cuanto a los arqueólogos, no han hecho más que volver a colocar el mundo de los sabios ante nuevos problemas, sin que ninguno de los elementos descubiertos por ellos pueda iluminar a sus colegas antropólogos. Pero la hipótesis que supone al Japón colonizado primeramente por elementos de los que descenderían los ainu y que fueron después rechazados hacia el norte por pueblos procedentes del sur de China, continúa teniendo numerosos defensores.

El Japón tuvo una industria neolítica llamada Jomon, fruto de una civilización de cazadores seminómadas que no conocían la agricultura y que está caracterizada por una alfarería decorada con improntas de fibra o de valvas, con una orla en forma de corazón y motivos con aletas de peces.

Esta alfarería evolucionó, en el Jomon medio, bajo nuevas influencias que llegaban por la cadena de islas de la Indochina septentrional. En su época reciente, el Jomon señaló grandes progresos técnicos: el barro de la cerámica es más fino y está mejor cocido, la industria lítica es testimonio de innovaciones y los parajes de asentamiento humano se multiplicaron, atestiguando una vida colectiva intensa. Esta cultura neolítica se esparció sobre toda la superficie del Japón. En una fase final de esta cultura aparece el empleo de una panoplia completa de armas de madera (lanzas, arcos, flechas).

cultuta jomon japon antiguo

La primera civilización importante fue la de los Jomon (en japonés, “huella de cuerdas”, c. 10000-300 a.C.). Se caracteriza por la fabricación de figuritas de arcilla llamadas dogu y vasijas decoradas con motivos que recuerdan a una cuerda, lo que dio origen a su nombre. Era una cultura de cazadores y agricultores que vivían en pequeñas comunidades en casas de madera o de paja, construidas en hoyos poco profundos para aprovechar el calor del suelo.

Hacia esta época, se introdujo el caballo en el Japón, acompañando, sin duda, a nuevos grupos étnicos invasores. La cultura Yayoi, que, según unos, no fue más que la prolongación del Jomon pero de civilización agrícola sedentaria, y, según otros, una cultura diferente aportada por conquistadores, sucedió a la era Jomon. Esta larga evolución neolítica terminó con el empleo del bronce en ciertas comarcas, mientras que en el norte del Japón la civilización de la piedra se prolongó hasta los alrededores del siglo X de nuestra- era. La historia política del Japón es la de la mayor parte de los países de Oriente y se resume en la metamorfosis de un pueblo fraccionado en múltiples comunidades, cada una de ellas ferozmente celosa de su independencia, en una nación fuerte y poderosa.

Para esto, el Japón siguió, en el plano interior, las mismas etapas que llevaron a la formación del Imperio chino o el de los Maurya en la India. En el plano exterior, el Japón practicó, hasta el siglo xix de nuestra era, una política particular de repliegue sobre sí mismo, pero no de un aislamiento negativo como se ha escrito demasiado frecuentemente: el Japón acogió en todos los tiempos las influencias extranjeras. Las asimiló y mezcló con su propio espíritu y sacó una síntesis que fue siempre específicamente nipona. Pero cuando una influencia nefasta trataba de subyugar al Japón, los japoneses la rechazaban sin escrúpulos.

LOS PRIMEROS EMPERADORES:
El clan del Yamato

Los jefes de clan ostentaban los poderes políticos y religiosos, y dominaban, además de sus familias muy extendidas a causa de la poligamia, las corporaciones de artesanos, pescadores, agricultores, tejedores, obreros especializados en trabajos en laca. El culto shinto unía los hombres a todos los elementos de la naturaleza: sol, tempestades, ríos, árboles, etc., poblados de espíritus vagos e influyentes, los Kami. Muy cerca ya de la era cristiana, treinta clanes de cada cien mantenían relaciones con los emperadores chinos de la dinastía Han que les concedieron el título de príncipes.

Los emigrados chinos y coreanos ayudaron al desarrollo económico y cultural. En la pequeña planicie de Yamato, al sur del actual Kioto, iba a prosperar la clase de la cual saldría la familia imperial. Su origen divino está rodeado de leyendas, cuidadosamente conservadas para mantener el prestigio de la dinastía. En los cielos del Sol Naciente, en el seno de un Panteón muy bien equipado, Izanagi, «el Hombre que Invita», e Izanami, «la Mujer que Invita», se unieron, y de sus amores nacieron las islas del Japón y el mar por el cual se diseminaron estas islas. He aquí que Izanami da a luz nuevamente: en un centelleo de llamas, aparece el Dios del Fuego; este parto aterrador arrebata la vida a la madre. Su esposo, abrumado de tristeza, vaga en busca del cadáver de su bienamada. Por encantamiento, lo descubre bajo la forma de un montón inmundo de materias putrefactas.

Horrorizado, Izanagi se precipita en un torrente y se purifica bajo una cascada de agua clara. Su cuerpo entero se transforma súbitamente; de sus miembros nacen multitud de dioses, de su ojo izquierdo surge el Sol, del derecho la Luna, y de su nariz, la tempestad, el tifón. Amaterasu, diosa del sol, hija de la pareja divina Izanagi e Izanami, envió a su nieto Jimmu Tenno a la isla de Kiushu; después de haber cruzado el mar interior, desembarcó en la llanura del Yamato y fundó, hacia el año 660 a. de J. C, el Imperio japonés.

En realidad, los historiadores desmienten la tradición y sitúan los comienzos de la expansión del clan de Yamato a principio de la era cristiana; los cuatro primeros siglos permanecen, además, en la oscuridad. Los sucesores de Jimmu, Suinin, Seimu y Chue, ayudados por otras familias más o menos ligadas a su dinastía, acometieron la empresa de rechazar a los ainus hacia el norte, y a los Kumaso, tribu de filiación indochina, hacia el sureste. De esta forma, el dominio de los Tenno pudo extenderse hasta convertirse en el más importante y más poderoso del Japón. Sus relaciones con Corea y China le aseguraron el apoyo de estos dos países, al tiempo que favorecían el comercio que enriqueció a los emperadores nipones.

La familia imperial, cuyos miembros estaban considerados como «seres superiores», de origen divino, consiguió imponer a los otros clanes su autoridad espiritual. Hacia el siglo ni, las buenas relaciones con el reino Shiragi de Corea (Costa Este) se envenenaron, y los Tenno de Yamato, aliados a los Kudara, hermanos y rivales de los Shiragi, se empeñaron en una guerra de tres siglos, que terminó con la derrota de los coreanos orientales. Poco antes de terminar las hostilidades, Keite Tenno, preconizando la unidad nacional frente a los peligros coreanos consiguió extender su poder político sobre todas las islas niponas.

Inmediatamente después de la victoria, los coreanos vencidos enviaron al archipiélago monjes budistas encargados de hacer negociaciones; en esta ocasión, propagaron las enseñanzas de Buda, que iban a transformar profundamente la cultura y la historia japonesas.

El Periodo Heian
Con la llegada de la dinastía Heian en 794 y un periodo de una paz y una prosperidad relativas, la cultura japonesa pudo al ñn florecer al margen de las influencias chinas. La corte imperial se trasladó a una nueva capital llamada Heiankyo, la «Ciudad de la Paz», que sería conocida posteriormente como Kioto.

En ella, los japoneses desarrollaron su caligrafía y sus propios e intricados rituales, por lo general centrados en las damas cortesanas. Hasta el año 1192, el Imperio Japonés mantuvo la estabilidad, sobre todo gracias a la influencia de la familia Fujiwara, una dinastía de asesores imperiales que lograron conservar su influencia en el trono entablando lazos matrimoniales con la línea imperial. Asegurándose de ser los padres de las consortes imperiales y los abuelos de los futuros emperadores, pudieron manipular la política de la corte.

El gobierno por debajo del emperador estaba organizado según el patrón chino, con un Consejo de Estado regido por los clanes más poderosos de Japón, el cual se ocupaba de los asuntos cotidianos. Estos clanes solían enzarzarse en disputas entre sí y, poco a poco, dos de ellos se perfilaron como dominantes: los Taira y los Minamoto. En el ocaso del Periodo Heian, ambos rivalizaban por el control del imperio. El estallido de la guerra civil marcó el fin del Primer Imperio Japonés.

Los sogunes
Cuando Minamoto no Yoritomo derrotó al clan de los Taira en 1185, se hizo con el trono con ayuda de su imponente fuerza militar integrada por guerreros samurai, soldados profesionales que en un principio fueron campesinos pero que finalmente acabaron formando una casta propia.

Al establecer una dictadura militar, Yoritomo se autoproclamó sogún. Un sogún era en esencia un cacique militar que gobernaba en nombre del emperador, si bien en realidad los emperadores eran poco más que figuras decorativas y durante este periodo fueron los sogunes quienes realmente dirigieron Japón. El emperador vivía de las rentas que generaban sus propias propiedades y recibía el respaldo de los, sogunes siempre que a cambio este les ofreciera el suyo. En caso contrario, era depuesto. Bajo el gobierno de los sogunes, las provincias de Japón recuperaron parte de su independencia y sus gobernantes, los daimios, ejercieron derechos feudales sobre sus súbditos y rindieron honores a los propios sogunes.

Los distintos sogunados establecieron alianzas de poder con clanes diferentes y vincularon su suerte a la de estos. Así, el primer sogunado, los Kamakura, perdió el poder en 1335 cuando cayó el clan Hojo. El gobierno de los sogunes se mantuvo como principal estructura política de Japón hasta mediados del siglo XIX, si bien con el tiempo los sogunes dejaron
de ser caciques feudales para devenir príncipes herederos y ejercer de virreyes.

Fuente Consultada
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III Los Orígenes de Japón
Atlas de la Historia Universal Desde los orígenes de la humanidad hasta nuestros días

Vida de los Campesinos en China Antigua El Trabajo Agrícola

VIDA EN LAS ALDEAS CHINAS: TRABAJO, COMIDA Y MATRIMONIO

Las masas campesinas chinas, que en di versas ocasiones se rebelaron contra el poder imperial y que de esta, forma elevaron, a veces, a uno de los suyos a ocupar las más altas funciones, no conocieron casi nunca la prosperidad. La miseria era, por contrario, su habitual modo de vivir.

Al comienzo de la historia china, el mundo  agrícola estaba organizado de una forma comunitaria, es decir, que ninguna tierra pertenecía a los que la trabajaban, ni a ningún terrateniente, sino al mismo Estado, y el emperador no era más que un administrador de esta riqueza. Pero muy pronto los emperadores comenzaron a donar propiedades a ciertos generales y funcionarios, en pago a los servicios prestados al trono. Estos recibían, al mismo tiempo que la tierra, a todos los campesinos que la trabajaban.

vida de los campesinos en china antigua

Las varias revoluciones campesinas consiguieron que el emperador distribuyera las tierras de los feudales a los mismos campesinos, pero otras tantas veces los terratenientes conseguían, al cabo de algunos años, recuperar sus bienes. Y si bien en la época de los Tang, cada campesino que alcanzaba la edad adulta debía, según la ley, recibir una parcela de tierra, la oposición de los señores feudales y la carencia de terrenos, impedían que este sistema funcionara. Los grandes propietarios aumentaban aún más sus dominios y, bajo los Tang, el conjunto de las tierras cultivables estaba en posesión de algunas familias que no representaban más de un cuatro o cinco por ciento de la población.

Los campesinos no eran más que siervos. Muy frecuentemente, los propietarios introducían en sus dominios, como mano de obra, a los emigrados que huían del hambre de tal o cual provincia. Estos, dichosos de encontrar una escudilla de arroz, costaban menos que los obreros agrícolas locales, que estaban intervenidos por el Estado y se hallaban sometidos a prestaciones imperiales, así como al reclutamiento militar.

Los campesinos carecían de ganado mayor, y casi todos los trabajos agrícolas se hacían por medio de los brazos del hombre. Las aldeas estaban situadas en las alturas, dominando los campos de labor y a resguardo de las inundaciones. Cerca de las casas, se extendían los huertos y los vergeles cargados de moreras (para la producción de la seda), así como una era apisonada: éste era el dominio de las mujeres. Los hombres trabajaban en los campos, en los arrozales y, por la noche, no volvían a las aldeas; pequeñas cabanas les albergaban durante toda la temporada del laboreo, del picado y repicado del arroz. Los niños iban, de vez en cuando, a llevarles los víveres.

Todas las mujeres del pueblo trabajaban en los huertos, o en los vergeles, o en el tejido de las piezas de seda, principal moneda de intercambio. Una o dos matronas se ocupaban, día y noche, de los niños. Así, las mujeres y los hombres formaban dos comunidades, separadas la mayor parte del tiempo, y este hecho llegó a ser el principio de la separación de sexos en las aldeas. El hombre tenía que escoger esposa en otro pueblo, porque el matrimonio servía, más que para fundar un hogar, para acercar a familias diferentes.

Las jóvenes casaderas dejaban a sus padres y a sus pueblos, e iban a la localidad de su esposo, aportando su dote. Toda una serie de prohibiciones, de «tabús», se les imponían a las jóvenes parejas, y sus relaciones conyugales requerían precauciones infinitas.
La mujer estaba protegida por la divinidad estelar de la Tejedora, y el hombre, por la del Boyero. Entre ellas, la Vía Láctea extendía una barrera sagrada que no podía ser franqueada más que dos veces al año.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III

Concepto del Maniqueísmo Origen y Vida del Profeta Mani

VIDA DEL PROFETA MANI – ORIGEN Y CONCEPTO DEL MANIQUEÍSMO

Fundado por Maní hacia el final del siglo III , el maniqueísmo aparece como un sincretismo en el que se han mezclado los más diversos elementos. Puede ser considerado como una especie de herejía cristiana a la que se han añadido muchos elementos extraños, o como una religión distinta a la que, de manera bastante artificial, se han unido aportaciones cristianas.

Mani se presenta como discípulo de Cristo y utiliza abundantemente los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. La influencia religiosa de Mani se ha prolongado durante unos mil años en una extensa zona, a partir de los confines del mundo persa y semítico, que la civilización grecorromana había alcanzado, pero sin llegar a influir profundamente.

Mani nació hacia los años 215-216. Desde su infancia fue incorporado a la secta de los mogh-tasilas o baptistas, a la que pertenecía su padre, que profesaba una doctrina dualista: dos personajes están subordinados a Dios—Cristo y el diablo—, los dos salidos de Dios y puestos por éste ante los tiempos futuros y el siglo presente. En toda la creación se encuentra la oposición del bien y del mal, de los dos sexos, de la derecha y de la izquierda, del agua y del fuego. El agua es el medio de salvación y el fuego, de condenación.

profeta Mani

Profeta Maní

El agua del bautismo libra del fuego del infierno. Los bautizados han de llevar una vida santa, renunciar al matrimonio y abstenerse de alimentos de origen animal. La verdad religiosa está contenida en la Ley y el Evangelio, cuyo sentido, que se ha perdido, puede encontrarse a través de los libros de Elkasai.

Durante cuarenta años Mani llevó una vida errante de predicador y escribió cartas, sermones y tratados. Parece que predicó en las regiones cercanas al Eufrates y que envió a dos de sus discípulos a Egipto y a la Escitia. En pocos años la secta hizo grandes progresos. Diocleciano publicó un rescripto severísimo contra los mani-queos en el que se establecía, entre otras, la pena capital. El movimiento se expansionó por Mesopotamia, Siria, Palestina y Egipto.

En África surgieron numerosas comunidades. También en Italia hubo importantes núcleos. Una gran expansión se realizó por Oriente: Irán. De Samarkanda a la India. Mogolia fue el centro de otra notable irradiación. La época de retroceso empieza al final del siglo X. La desaparición definitiva llegó muy pronto.

El sistema maniqueo se apoya en un dualismo. Hay desde toda la eternidad dos principios opuestos, el bien y el mal, la luz y las tinieblas. Las tinieblas primitivas tocan la luz y la limitan. El príncipe de las tinieblas es la antítesis viviente del rey de la luz. No es un segundo dios, sino su rival. Su verdadero nombre es la materia, pero el pueblo le llama diablo. La lucha entre los dos mundos es inevitable.

Nuestro mundo, mezcla de tinieblas y de luz, está continuamente en guerra hasta la separación definitiva de esos dos elementos. El hombre que es como un microcosmos que reúne las propiedades de todo lo que existe, posee dos almas, de las que una es buena y la otra mala. Hecho de espíritu y materia, participando a la vez de Dios y del diablo, el primer hombre debía lograr esta separación de los elementos de luz que llevaba en sí. Sin embargo, después de su caída se hizo incapaz de realizar ese trabajo.

La misión de Jesús en su Encarnación estaba encaminada a liberar la luz que se encontraba cautiva en el hombre pecador. Jesús no es propiamente el hijo de Dios. Es como el arquetipo de la humanidad. En él sólo hay luz. Es el que en diversas ocasiones ha comunicado luz a los hombres: Adán, Abraham, Buda, Zoroastro, el Mesías, San Pablo, Mani.

La moral se resume en la doctrina de los tres sellos. El sello sobre la boca lleva a evitar todo lo que puede mancharla: los pecados de la lengua y los alimentos impuros (los que no sean vegetales). El sello de la mano niega el derecho a matar, sean hombres, animales o plantas. El sello del pecho se refiere a la prohibición del matrimonio y de todas las relaciones sexuales.

El maniqueo ha de hacer lo posible por evitar la propagación de la vida. Como la práctica rigurosa de los tres sellos era imposible en la vida corriente, los maniqueos distinguían dos grupos: los auditores, que podían vivir como los demás hombres, aunque con ciertas limitaciones, y los elegidos, que estaban obligados a una práctica estricta de las prescripciones de la doctrina.

En la vida de ultratumba, mientras los elegidos entrarán inmediatamente en el paraíso, los auditores deberán quedarse en este mundo, pasar de un cuerpo a otro hasta llegar al de un elegido. Los pecadores van a un fuego eterno. La separación definitiva, no obstante, de buenos y malos, exige el transcurso de mucho tiempo para que los elementos de luz que han caído en este mundo puedan separarse otra vez de la materia. Un inmenso incendio se producirá en el último día.

Tomando como modelo la organización que Jesucristo dio a su Iglesia, el maniqueísmo tiene doce maestros que obedecen a un jefe único. Por debajo de éstos hay setenta y dos jefes u obispos, que son los que ordenan a los presbíteros y diáconos. Admiten dos sacramentos: el bautismo y la eucaristía. La fiesta más importante, la Berna, conmemoración de la muerte de Mani, se celebra alrededor de la fecha de la Pascua cristiana.

Fuente Consultada:
FACTA Enciclopedia Sistemática Tomo IV Entrada: Maniqueísmo

La Revolución Islámica Ayatolá Jomeini Derroca al Sha Palhevi

RESUMEN CAUSAS DESTITUCIÓN GOBIERNO DE REZA PALHEVI EN IRÁN

Se conoce como Revolución Islámica de Irán al proceso dirigido por el líder relgioso, el ayatolá Ruhollah Jomeini por el cual fue derrocado definitivamente el sha (rey) Reza Pahlevi, quien respondía a intereses norteamericanos y además había generado la famosa Revolución Blanca, poniendo en práctica una serie de reformas políticas, sociales y económicas que se oponían a las costumbres y doctrinas religiosas del pueblo iraní , cuestionando a la vez el poder y autoridad de los los dirigentes religiosos.

La oposición a este régimen autocrático, abarcaba todos los sectores de la sociedad, que no aceptaban la corrupción y el insaciable enriquecimiento de la familia real, quienes reclamaban un gobierno mas democrático, justo y con una repartición de la riqueza mas equitativa. Las grandes ganancias de la explotación petrolera, obtenidas del suelo iraní iban a las arcas de las grandes compañías y de la familia Palhevi, poco volvía al pueblo.

En febrero de 1979, estalló la revolución, apoyada sobre las enseñanzas islámicas chiitas acabó con la monarquía laica del sha, se proclamó la República Islámica de Irán, y se rechazó toda influencia occidental.

Ayatholá Jomeini

Ayatholá Jomeini

En 1979, el Ayatollah Jomeini lideró una revolución islámica y derrocó al Sha. Jomeini en la década de 1970, era un hombre desconocido, pero contaba con ciertas aptitudes de las que carecían otros dirigentes. En primer lugar, parecía no tener miedo alguno: había sido el único religioso que se atrevió a criticar abiertamente la ‘Revolución Blanca’ del Sha ya en 1963. Fue el profundo sentimiento antioccidental y antiimperialista que reinaba en las naciones árabes desde los tiempos de la descolonización (fines de la Segunda Guerra Mundial, y comienzos de la década de los 50), y el sistema fuertemente represivo del Sha, el que posibilitó el triunfo de Jomeini y facilitó el establecimiento de una república fundada en el estricto cumplimiento de las doctrinas religiosas islámicas.
A partir del triunfo de la revolución islámica, Irán quedó convertido en el referente de la protesta antioccidental y antinorteamericana en el Medio Oriente.

La revolución islámica de Irán fue un hito en la historia del siglo XX. Para el historiador británico Eric Hobsbawn la peculiaridad de esta revuelta reside en su ideología, traspasada por un discurso religioso y antimoderno, que contradecía las características laicas e “izquierdistas” de las revoluciones que, desde 1789, se habían dado en la edad contemporánea.

La revolución, liderada por el carismático ayatolá Jomeini, liquidó el régimen déspota, pro occidental y corrupto del sha Mohamed Reza Pahlevi e instauró un sistema basado en los preceptos de la ley islámica (sharia) y articulado políticamente en una Constitución que sancionaba el concepto de vélayat-é faqih (soberanía del doctor de la ley o jurisconsulto islámico sobre el Parlamento).

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN IRANÍ: En 1951, el popular primer ministro iraní Mohamad Mossadeg planeó la nacionalización de la Compañía Petrolera Anglo-Iraní. EE UU instó al sah de Irán a destituir a Mossadeg, lo cual dio lugar a que la población retirase su apoyo al sah, a quien se tenía por un títere de los americanos. La revuelta popular obligó al sah a exiliarse para evitar una posible revolución. Finalmente, EE UU logró restaurar al sah en el poder, pero, a los ojos de su pueblo, este había quedado contaminado por su asociación con los norteamericanos.

 

Sha Reza Palhevi Irán

Sha Reza Palhevi

Los enfrentamientos contra el régimen del Sha fueron muchos y durante varios años, pero uno de los mas cruentos fue en 1978 cuando los soldados abren fuego contra la población que se manifestaba en las calles de Teherán. Había mas de 20.000 personas y miles de ellas resultaron heridas o muertas. Al poco tiempo y como reacción a esta dura represión , los manifestantes comenzaron a quemar negocios, bancos, kioskos de bebidas alcohólicas y todo lo que tuvieran un símbolo occidental, provocando una tensión social que iría en aumento hasta la revolución de 1979.

En respuesta a esta insatisfacción popular, el sah empleó la represión para evitar otra insurrección. En los dos decenios siguientes, Irán se embarcó en un periodo fructífero de industrialización y militarización; en la década de 1970, el excesivo gasto en defensa había dado lugar a un déficit presupuestario y una crisis económica. Entre tanto, la sociedad iraní se había transformado: había surgido una reducida élite occidentalizada.

La rápida industrialización dio lugar a un elevado aumento de la inmigración hacia las ciudades y generó pobreza y desempleo. Las leyes de censura del sah impedían expresar a través de los medios de comunicación o concentraciones públicas el descontento social, y las mezquitas se convirtieron en el único reducto donde era posible hablar con libertad. En ellas, los detractores del sah entraron en contacto con las ideas de los clérigos chutas y, en particular, con las del ayatolá Jomeini, quien propugnaba la revolución para crear una república islámica y poner fin al laicismo y la occidentalización de su país.

En las postrimerías de 1978, la prensa oficial publicó un artículo criticando a Jomeini que desencadenó protestas civiles generalizadas. El ejército se negó a abrir fuego contra los manifestantes y cambió de bando. Desde el exilio, Jomeini defendió una república islámica, y el sah, al carecer del respaldo del ejército, huyó.

El martes 16 de enero de 1979, el sha, enfermo, abandonó el país. Jomeini ponía fin al reinado de los Pahlavi, pero la monarquía no estaba abolida. Apoyándose en el ejército, el quinto del mundo, el primer ministro iraní Shapur Bajtiar se opuso al retorno del imán. Ante el aumento de los peligros, el primer ministro cedió en su momento.

El 1 de febrero de 1979, Jomeini hizo una entrada triunfal en Teherán, donde lo recibieron más de cuatro millones de personas. Sobrevinieron violentos incidentes entre el 9 y el 12 de febrero, declarando el fin de la monarquía y el derrumbamiento de las últimas fuerzas que la sostenían.

La monarquía fue oficialmente abolida por el referéndum del 30 de marzo que proclamó la instauración de la República islámica. Pronto surgió en el seno de los elementos religiosos una división entre moderados y conservadores, y fueron estos últimos los que, con el apoyo de los «guardianes de la revolución», controláron los comités islamicos e instauraron un orden moral que rige a toda la sociedad iraní.

Inmediatamente después, el nuevo régimen se dispuso a disociarse de Occidente; los partidarios de Jomeini irrumpieron en la embajada de EE UU en Teherán en noviembre de 1979 y precipitaron la crisis de los rehenes que le costó al presidente Cárter las elecciones presidenciales de 1980 y que no concluyó hasta enero de 1981.

Para entonces, el sah había fallecido (en el Cairo) y el nuevo presidente de EE UU, Reagan, había prometido descongelar los activos iraníes. La revolución aún estaba consolidándose cuando Iraq instigó una guerra contra Irán en 1980.

La Revolución Islámica que en 1979 desplazó del poder de Irán al Sha Rezah Pahlevi, modificó el panorama político de la región. El Ayatollah Jomeini instaló un régimen fundamentalista e intolerante que fusiló en pocos meses a decenas de miles de opositores.

LOS DOCE DÍAS QUE ESTREMECIERON A IRÁN
Jueves 1° de febrero de 1979, el avión de Jomeini aterriza en el aeropuerto de Teherán. Comenzaba entonces el primero de los doce días que verían la caída de la monarquía. El 5 de febrero, Jomeini nombró a Bazargan primer ministro islámico, en oposición al primer ministro imperial Shapur Bajtiar. Demócrata y reformista, Bazargan tranquilizó a Occidente, pero inquietaba a los radicales iraníes. El 8 de febrero, el pueblo salió a la calle respondiendo al llamado del imán al grito de «¡Muera Bajtiar!».

Los manifestantes vestían una cinta blanca en la cabeza para significar que estaban prontos a morir como mártires. En la víspera del 10 de febrero, hallados culpables de mirar por televisión la película sobre el regreso de Jomeini, los homafars (técnicos de la fuerza aérea) fueron «corregidos» por los guardias imperiales que dieron así, involuntariamente, la señal de la sublevación. Al día siguiente se concentraron 100.000 personas en Teherán para una marcha política. El ejército abrió entonces fuego sobre la multitud.

La muchedumbre se dispersó por las calles de Teherán y la insurrección se expandió. La capital se erizó de barricadas y se decretó el toque de queda. En dos días cayeron cuarteles, edificios administrativos, palacios imperiales, uno tras otros. El 12 de febrero se ponía fin a la monarquía de 2.500 años de antigüedad.

INTERESANTE TESTIMONIO DE JOMEINI SOBRE SU VISIÓN DEL GOBIERNO AMERICANO

En Irán no hay un sentimiento antinorteamericano, sino contra el gobierno estadounidense. En los eslóganes y denuncias, cuando hablamos de Norteamérica nos referimos al gobierno de Estados Unidos, no al pueblo estadounidense. He recibido informes sobre la propaganda antiiraní orquestada por la Administración de Estados Unidos. Los sionistas en especial están haciendo todo lo posible por envenenar a la opinión pública contra Irán. Tal como se ha informado, como resultado de ello en Estados Unidos puede haber sentimientos negativos contra Irán.

Pero si los hechos van más allá de la pantalla sionista-imperialista, si a través de los medios de comunicación logramos exponer a la ciudadanía norteamericana la verdad, entonces es muy probable que los norteamericanos cambien de criterio sobre nosotros y respondan amigablemente a nuestra actitud amistosa. Pero no abrigamos ilusiones de que el gobierno de Estados Unidos vaya a cambiar su actitud hostil.

El gobierno estadounidense ha perdido gran parte de sus intereses en Irán. Y, lo que todavía es peor, su Administración también ha perdido su prestigio político en otros países. Hemos pedido a gritos justicia, hemos pedido que se resuelvan nuestros motivos de queja. El gobierno de Estados Unidos puso al sah en el trono; es decir, lo pusieron los aliados [en 1941] tras destituir a su padre, Reza Jan, que era un títere de los británicos. En consecuencia el gobierno de Estados Unidos lo ayudó a mantenerse en el poder frente a la oposición de nuestro pueblo. El sah despilfarró nuestros recursos, nuestra dignidad nacional, nuestros activos naturales, el talento de nuestra juventud y todo lo que teníamos. Evidentemente, los iraníes no pueden tener buena opinión del gobierno de Estados Unidos.

Y nuestro pueblo ha descubierto recientemente que la Administración norteamericana ha convertido lo que llama su embajada en una base de espionaje y conspiración contra Irán. Los espías actuaban aquí con la excusa de ser personal diplomático. Y ahora que nuestro pueblo es consciente de este hecho, considera que la Administración estadounidense es su enemigo número uno.

Desde nuestro punto de vista no puede culparse al pueblo norteamericano del comportamiento de su gobierno en Irán. Los norteamericanos tendrán que reconocer el hecho de que su Administración ha sido injusta no sólo con nosotros, sino también con ellos mismos. A través de su lacayo, el sah, nos ha privado de todo, lo cual ha puesto en peligro el honor de la ciudadanía estadounidense. Debido al comportamiento del gobierno de Estados Unidos, actualmente los pueblos de Oriente están desarrollando un punto de vista negativo sobre la nación norteamericana.

Los norteamericanos han de tener este hecho en consideración. Que Qimmy) Cárter siga siendo presidente es un peligro para Norteamérica. Plantea una amenaza al honor nacional de Estados Unidos. Si el gobierno estadounidense -por medio de la intervención militar, del bloqueo económico, de tácticas bravuconas y recursos similares- logra privarnos de justicia, la crisis nunca podrá resolverse, seguirá siempre presente en la mente de nuestro pueblo.

El pueblo norteamericano no debe permitir a Cárter que siga este comportamiento, porque de ser así los iraníes irán sospechando que el pueblo norteamericano comparte la voluntad negativa de Cárter contra Irán. Y entonces entre ambos pueblos se establecerá la enemistad.

Otra opción es que el gobierno de Estados Unidos reconozca las fechorías que ha cometido en Irán. Que no son pocas. Una de ellas es haber permitido la entrada de un asesino en Estados Unidos. Y, lo que aún es peor, que el gobierno norteamericano imponga a un asesino como gobernante de Irán. Cuando Cárter llegó a la presidencia prosiguió la política de sus predecesores; es decir, intentó perpetuar el gobierno criminal del sah y el saqueo de Irán. Cuando nuestra nación se levantó contra la tiranía de los Pahlevi, Cárter hizo todo lo posible por mantenerla. No lo consiguió.

El odio al sah de nuestro pueblo era demasiado evidente para que Cárter no lo notara. Con todo, en flagrante desacuerdo con los sentimientos de la nación iraní, Cárter ofreció al sah derrocado refugio en Estados Unidos. Creo que ni siquiera el pueblo norteamericano se creyó la afirmación de Cárter de que permitía la entrada del sah por motivos humanitarios.

Las consideraciones humanitarias no entran para nada en el pensamiento del gobierno norteamericano. Washington está dispuesto alo que sea, incluso amatar a 200.000 personas en un ataque nuclear, para obtener algún provecho. Es impensable que esos funcionarios dieran una visa de entrada al sah por motivos humanitarios. En cierto modo han secuestrado al tirano derrocado para asegurarse de que no divulgue sus secretos.

Si se lo permitimos, todos los hechos que el gobierno de Estados Unidos quiere ocultar saldrán a la luz. Y entonces el mundo entero sabrá quién ha ayudado al sah a cometer sus crímenes. Y desde luego, el pueblo norteamericano dejará de votar a su presidente una vez que descubra qué ha hecho. Desde nuestro punto de vista, todo lo que interesa a Cárter es secundario para la Gasa Blanca, y con tal de alcanzar su objetivo está dispuesto a hacer lo que sea, incluso a sacrificar el honor de su país.

No podemos creer que los reclamos del gobierno estadounidense obedezcan a motivos humanitarios. ¿Acaso sólo el sah es un ser humano? ¿No son seres humanos los 35 millones de iraníes? ¿No eran seres humanos los vietnamitas? ¿No vemos claramente los crímenes que con la aprobación de Cárter están cometiéndose actualmente en el sur de Líbano? Para nosotros [la resolución de la crisis] supone la extradición a Irán del sah derrocado y la adopción de medidas para compensar a Irán por los daños causados por su tiranía.

Desde luego, hay daños que son irreparables. Por ejemplo, en la lucha contra el sah hemos tenido unas cien mil bajas. Y aunque el trabajo y el talento humano derrochados para la obtención de sus dañinos objetivos no pueden compensarse, esperamos la repatriación de los bienes saqueados a Irán. El punto principal que cabe tener en cuenta es que nos hallamos en una nueva era. Irán ya no es hoy lo que era bajo el sah. Ha ocurrido un milagro.

Bajo el régimen anterior un solo policía podía obligar a todos los comerciantes de un gran bazar a enarbolar banderas para celebrar el cumpleaños del sah. Ese mismo pueblo se levanta con las manos desnudas contra los tanques y la artillería. Incluso ahora se envuelven en sudarios y acuden aquí [a Qom] para manifestarse dispuestos al martirio.

No se puede zarandear a un país que ha experimentado tal transformación. Transformación que el señor Cárter aún no ha comprendido. Cree que puede volver a imponer un dictador a un país. Pero ha de entender que los iraníes nunca permitirán tales actos. Cárter se tiene que despertar. Y los norteamericanos han de desalojar a Cárter con su voto. Deben elegir a un presidente adecuado. Si se convence a los iraníes de que el gobierno de Estados Unidos no pretende engañarlos, habrá unas relaciones normales con Estados Unidos; el tipo de relaciones que mantenemos con otros países.

Fuente Consultadas:
Revista TIME Historia del Siglo XX El Mundo Islámico – La Revolución Islámica en Irán

Historia de Japón en el Siglo XIX Transformación Industrial Militar

SIGLO XIX: JAPÓN SE OCCIDENTALIZA Y DESARROLLA SU INDUSTRIA

Luego de la victoriosa guerra contra China,  Japón acordó dar prioridad a las transformaciones, a la occidentalización del país. El  emperador trató, ante todo, de congraciarse con las potencias occidentales. Para ello, se esforzó en poner fin a los atentados contra los extranjeros y se preocupó de que los culpables fuesen ejecutados. Después comenzaron las reformas.

La tarea primordial era la de hacer desaparecer el feudalismo, principal obstáculo para la indispensable transformación económica. Los grandes señores feudales, los daimios, se dejaron convencer de la necesidad de abandonar sus privilegios feudales y de fundirse con la nobleza cortesana.

En 1868 sube al trono imperial Mutsuhito (1868-1912), que llamó a su reinado Meiji. Desde el poder se impone la occidentalización del todo el país, aboliendo el régimen feudal de los samurais y shogunes anterior

En compensación, pasaban a ser gobernadores de sus provincias y funcionarios imperiales. De igual modo, los caballeros, los samurais, y los templos fueron despojados, a cambio de pensiones. El abandono del feudalismo implicaba, desde luego, pesadas cargas para el Estado.

Por eso, gracias al empréstito conseguido en Londres, el gobierno propuso a los samurais la recuperación de sus pensiones, mediante la inversión inmediata de un capital. Los intereses pagados a Londres ofrecían el peligro de ser elevados también, pero se esperaba, con razón, que la masa de capitales puesta en manos de los daimios sería invertida en la economía, y que, de ese modo, en forma de impuestos, el Estado aumentaría sus recursos.

Envite audaz, pero operación grandiosa. No se puede menos de admirar aquella revolución pacífica, única, sin duda, en la historia del mundo. La economía agraria fue la primera en beneficiarse de la nueva organización. Los campesinos se convirtieron en propietarios de la tierra.

Al trabajar por su cuenta, aumentaron su rendimiento. Es verdad que los más débiles no pudieron resistir: muchos tuvieron que vender, y los últimos hijos de las familias ya no encontraron tierras. Estos desheredados tuvieron que refugiarse en las ciudades, ofreciendo así la mano de obra necesaria al desarrollo industrial: de este modo, se realizó, no sin miserias ni dificultades, el traslado de mano de obra, condición indispensable para toda revolución industrial.

Al principio, fue el Estado el que se encargó de la creación de la infraestructura. Por otra parte, sólo el Estado podía disponer de las enormes sumas de dinero necesarias para la realización de unas empresas cuya rentabilidad inmediata era más que dudosa.

Minas para la explortación de metales, grandes industrias, ferrocarriles, formación de obreros calificados, creación de una marina mercante: el Estado se ocupó de todo. Al mismo tiempo, la justicia, la administración, la enseñanza e incluso las costumbres se iban occidentalizando.

En 1871, se reorganizó el ejército nacional, llamado a sustituir a las tropas de clanes. A pesar de la oposición de los samurais, ofendidos al ver que el pueblo, al que ellos habían despreciado, podría combatir también, se estableció el servicio militar obligatorio para todos, si bien inculcando a los reclutas los principios morales que habían constituido el valor de los guerreros feudales y que ahora iban a mostrar su extraordinaria eficacia, pues los soldados japoneses pronto se convirtieron en el símbolo de la obediencia total y de la entrega hasta la muerte.

Estas características fueron puestas de manifiesto en la segunda guerra mundial, por los kamikazes, los voluntarios de la muerte. Un gran esfuerzo, indispensable para aquel pueblo insular, fue el dedicado a la marina, bajo la dirección de oficiales ingleses y de ingenieros franceses. Mientras tanto, para unificar al pueblo, desgarrado, sin duda, por la disolución de los lazos feudales tradicionales, se dio nuevo vigor a la religión nacional, el shintoísmo, con lo que el culto al emperador divinizado y el culto a los antepasados se convertían en el profundo elemento uni-ficador de la nación.

En 1889, en fin, seguro de la solidez de su obra, el emperador promulgó una Constitución, evidentemente inspirada en la Constitución prusiana, que otorgaba al emperador amplios poderes.

Continua: El Imperialismo Japonés

PARA SABER MAS…

En enero de 1860 zarpó de Yedo el Kanrin-Maru, un velero con motor a vapor, de cien caballos de potencia, que sólo había sido utilizado para maniobrar en puerto. Su tripulación fue la primera en cruzar a vela el Pacífico (ya que al cabo de cinco semanas atracó en San Francisco), y en pilotar un barco a través de semejante distancia. Ese logro extraordinario tuvo lugar apenas siete años después de que los japoneses vieran por primera vez un barco de vapor.

Posteriormente, un joven miembro de la tripulación escribió: «Creo que, sin excesivo orgullo, podemos jactarnos ante el mundo de tanto valor y pericia… A pesar de sus conquistas, Pedro el Grande de Rusia, que estudió náutica en Holanda, no pudo igualar la hazaña de los japoneses.»

El orgullo patriótico de aquel joven era fiel reflejo del de la mayoría de sus compatriotas. Entre los japoneses cultos existía el apasionado deseo de que su país no sufriera el mismo destino que chinos e indios, cuya inferioridad ante los «demonios extranjeros del mar» los obligó a soportar las injerencias de europeos y norteamericanos en sus asuntos internos. La travesía de la que tanto se enorgullecía aquel joven no sólo demostraba la disposición de los japoneses a tomar prestados conocimientos y tecnología, sino la rapidez con que sus compatriotas supieron aprovecharlos.

Japón cambió deprisa a lo largo de las décadas siguientes. Sus líderes comprendieron que no podían tomar prestada tecnología occidental y adaptarla a la sociedad japonesa sin introducir cambios en sus propias costumbres. El primer paso hacia la creación del estado nacional fue la abolición del viejo sistema semifeudal por el cual los clanes gobernaban grandes zonas del país en nombre del emperador. Luego adoptaron muchas instituciones de gobierno europeas. (Fuente Consultada:Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts)

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Ciudad de Dios en Ginebra de Calvino Reformador

LOS COMIENZOS DE CAL VINO
Nació en Noyon, Picardía, el 10 de julio de 1509, y era hijo de un hombre de negocios, que lo destinó siendo un niño a la Iglesia. ¡A los doce años disfrutaba ya de un beneficio eclesiástico! El clero de la ciudad lo miraba con benevolencia por lo bien dotado. Así, marcho a París a preparar una carrera que se le anunciaba muy brillante. Durante algunas semanas fue compañero de Ignacio de Loyola en el colegio de Montaigu.

Calvino, reformador religioso

En 1531, hallándose en la Universidad de Bourges, favorable a la Reforma, estableció conocimiento y recibió la influencia de un humanista luterano, el alemán Melchor Wolmar. Pero éste no consiguió apartar a Calvino de la Iglesia romana. Poco después murió su padre, Gerardo Chauvin, al cual, por hallarse enemistado con el capítulo de la catedral por una cuestión de sucesión, le fue negada la sepultura cristiana. Pero esta lamentable intransigencia tampoco precipitó la conversión del joven teólogo. De regreso a París, estudió letras y publicó su primera obra, un comentario sobre el De Clementia, de Séneca.

Simpatizaba con las ideas erasmistas y frecuentaba los medios favorables a la Reforma, que se habían desarrollado bajo la influencia del gran humanista Lefévre d’Etaples. Poco a poco, se acercó a las doctrinas de Lutero y de Zwinglio y, en 1534, rompió con la Iglesia romana y renunció a sus beneficios. El mismo año, las persecuciones lo alejaron del país y se refugió en Basilea.

LA INSTITUCIÓN CRISTIANA
En 1536, en Basilea, publicó la Institución cristiana, dedicada a Francisco I. En ella demostraba que los reformados se atenían al Evangelio puro, y hacían de las Escrituras la única fuente de la teología. Como Lutero o Zwinglio, afirmaba que sólo la fe del creyente y no las obras lo podían salvar. Pero, a diferencia de Lutero, apenas se interesó por la liturgia y las formas del culto, y, a diferencia de Zwinglio y otros reformados que conservaban cierto misticismo, su formación de humanista y de jurista lo alejaba del cristianismo medieval. La religión era, ante todo, la regla moral de los creyentes, que les imponía devolver a Dios lo que le pertenecía.

El hombre es débil, privado de libre albedrío y arrastrado al pecado, «todo suciedad y pestilencia». Sólo el sacrificio de Cristo lo puede salvar. La fe es un don de la Gracia Divina; no todos la reciben y no hay predestinación más que para un pequeño número de elegidos. Dios destina a unos a la vida eterna y a los demás a la condenación, «por su juicio oculto e incomprensible».

Como no sabemos quiénes son los elegidos, debemos trabajar por la salvación de todos. Cal vino no admitía más que dos sacramentos: el Bautismo y la Comunión simbólica; el culto se reducía a la oración, el sermón y el canto de los salmos. No debía haber ornamentos ni altar, ni crucifijo en los templos, servidos por pastores o ministros recluíados entre ellos, pero sometidos a las asambleas de fieles y a las autoridades.

PRIMERA ESTANCIA EN GINEBRA
Tanto como a su obra teológica, Calvino se entregó a la organización de su iglesia reformada. A pesar del inconveniente de su mala salud, no vacilaba en emprender peligrosos viajes, buscando lugares de asilo para los proscritos, y predicando. En julio de 1536, se dirige a Ginebra, donde su amigo Guillermo Farel lo retiene.

Este se había entregado con toda su alma a las nuevas ideas, pero faltaba en Ginebra un jefe capaz de organizar el nuevo protestantismo. De simple «lector» de las Escrituras, Calvino no tardó en imponerse; en 1537 sometió a la votación de los distintos consejos de la ciudad los artículos sobre el régimen de la Iglesia evangélica, la cual no debía ser una simple asamblea de eclesiásticos, sino una comunidad viviente y consciente, imagen perfecta del reino de Dios. El derecho de excomunión se convirtió en uno de los atributos asenciales de toda iglesia.

Una requisitoria tan firme no podía dejar de excitar los celos del poder civil, y Calvino y Farel entraron en conflicto con los magistrados, que los desterraron. Calvino se trasladó a Basilea y, después, a Estrasburgo, donde se casó con la viuda de un anabaptista belga, Idelette de Bure. En la ciudad se encontraban 1.500 refugiados franceses; Calvino los organizó y creó para ellos una liturgia francesa, perfeccionando su teología y participando en las asambleas de Francfort, Worms y Ratisbona. Pero en 1541 los ginebrinos volvieron a llamar a los que habían proscrito. Calvino se estableció en la ciudad donde residiría durante veintitrés años, hasta su muerte, intentando transformar Ginebra en un vasto convento laico.

LA CIUDAD DE DIOS
En efecto, desde 1541, hizo adoptar a la ciudad una serie de ordenanzas que servirían como modelo de experiencias políticas y sociales para las futuras comunidades calvinistas. Los ginebrinos deberían vestirse sin lujo, evitarían los bailes, moderarían su lenguaje, expurgando los estantes de su biblioteca de toda obra frivola, asistirían a numerosos oficios, aplicándose a mantener sus espíritus libres de todo lazo carnal, y vivirían en estado de oración silenciosa. En su deseo de modelar la vida de todos, Calvino chocó con la vieja burguesía.

Una verdadera «Fronda», dirigida por la familia del capitán general de la ciudad, Aimé Perrin, provocó disturbios y una dura represión. El arresto del español Miguel Servet, médico notable (había descubierto la circulación pulmonar de la sangre), fue el punto culminante de esta agitación. Servet había atacado a la Trinidad. Fue capturado durante un sermón del reformador, y quemado vivo en 1553. La facción de Perrin, comprometida en su favor, perdió definitivamente el poder.

Calvino había llegado al fin que se había propuesto. El Consistorio era el Consejo director de la Iglesia, formado por los simples fieles agrupados en torno a los pastores. En 1559, la creación de la Academia, última gran realización de Calvino, reunió a los mejores profesores de la época, encargados de la enseñanza de más de 1.200 estudiantes, futuros misioneros de la nueva religión.

Cuando, en 1564, murió Calvino, su Iglesia influía en Francia, Escocia y los Países Bajos. Mientras Lutero había sometido su Iglesia a los príncipes (el luteranismo contribuyó a forjar el carácter alemán de sumisión al Estado), el calvinismo formaba comunidades libres de tendencias independientes y democráticas, rebeldes a la autoridad, provocando una viva hostilidad de los soberanos, principalmente en Francia, donde la Reforma iba a provocar sangrientas guerras civiles.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

Diferencia Entre Ateo y Agnóstico No Creer en Dios

El Ateísmo
Parece extraño hablar de la historia del ateísmo porque nunca ha existido un movimiento organizado que sustente estas ideas, tal como las demás doctrinas religiosas que han formado iglesias con el fin de difundir y mantener sus creencias.Y aunque no ha existido ninguna iglesia atea, siempre ha habido ateos, personas que por alguna u otra razón han creído —y creen— en la no existencia de dioses.

ateismo

Ateo es un término que viene del griego a: sin, y teso: Dios. Por lo tanto, ateo es aquel que prescinde de la existencia de Dios. Los motivos por los cuales los ateos no reconocen a Dios son muy variados. El ateísmo reside en cortar la relación del hombre con Dios, relación bidimensional: del hombre con Dios y de Dios con el hombre para optar por la realidad en la que vive inmerso el hombre (la mundaneidad).

La repugnancia hacia Dios que manifiestan proviene o de una dispersión irreflexiva o por una reclusión en sí mismo como centro del placer La dispersión irreflexiva va desde la desidia hasta los hábitos viciosos en virtud de los cuales el hombre, si no reforma su conducta.se desliza hacia el cambio de criterios morales.

Para tener un conocimiento de las variantes que tiene el ateísmo se puede hacer una división en ateos especulativos y ateos prácticos.

Los especulativos son ateos de tipo teórico, pues no admien que halla un  ser que trascienda al mundo. Se fundamentan en criterios de conocimiento, están poseídos de su autoestima y se oponen a las manifestaciones de los creyentes por considerarlas efectos del fanatismo.

Estos siempre han sido un número reducido. Son quienes profesan el escepticismo. Se les hace casi imposible atender la existencia del absoluto. Dentro de los especulativos cabe señalar a los ateos por reacción ante el problema del mal, el cual solo puede ser comprendido desde la profundidad del rechazo del bien.

Los ateos prácticos son aquellos que prefieren vivir sin sumisión a las obligaciones morales, convencidos de que los goces humanos son la lo mejor de la felicidad, Se recluyen y están motivados por la inmersión en el placer o en el activismo, ejemplo clásico de ello es el narcisismo.

Se pueden ver las secuelas de estas manifestaciones también en el afán de dominio, con el apoyo de esquemas seudointelectuales que se reducen al uso de unos cuantos tópicos, con el fin de obstruir la referencia a Dios.

Agnósticos: Es importante no confundir a los ateos con los agnósticos. Estos últimos consideran que la existencia de Dios es algo que no se puede demostrar ni refutar En cambio, los ateos creen que no existe. Esto no significa precisamente que sí exista; parece apoyar la postura de los agnósticos, pero muchos ateos asumen y defienden sus creencias con un rigor y una fe tan fuertes e inquebrantables como un religioso las suyas, por lo que las polémicas entre ambas ideologías han sido siempre fuertes.

Durante siglos, los ateos ocultaron sus ideas antes de enfrentarse a una religión demasiado autoritaria como ha sido el cristianismo, pero en los últimos dos siglos las ideas ateas se han ido difundiendo cada vez con más ímpetu.Y aunque hoy el ateo está mal visto poi la mayoría de la sociedad, ya no está tan perseguido ni se expone a las represalias que hubiera sí sufrido en años anteriores.

En esencia, el agnosticismo reposa en una raíz profundamente racionalista, esto es, en la actitud intelectual que considera a la razón como el únicc medio de conocimiento suficiente, y el único aplicable, pues sólo el conocimiento proporcionadc por ella satisface las exigencias requeridas para la construcción de una ciencia rigurosa. Y esto tanto si la doctrina se muestra claramente como racionalismo —es lo que ocurre en el caso de Kant— cuanto si se trata de filosofías en las que el racionalismo aparece solapado bajo la apariencia de positivismo o materialismo.

Como consecuencia, el agnosticismo circunscribe el conocimiento humano a los fenómenos materiales, y se sitúa frente a cualquier tipo de saber que se ocupe de seres espirituales, trascendentes  no visibles. No niega, ni afirma, la posible existencia de aquéllos, sino que suspende el juicio, se abstiene de pronunciarse acerca de su existencia v realidad y actúa con arreglo a tal actitud.

Y en este orden de cosas, aun cuando admita la posible existencia de un Ser supremo, ordenador del universo, sostiene que, científica y racionalmente, el hombre no puede conocer nada acerca de la existencia y la esencia de tal Ser. Esto es lo que diferencia al agnosticismo del ateísmo, pues este último sí niega radicalmente la existencia de dicho Ser supremo.

Fuente Consultada:
Histroria de la religiones Hofmann-Poirier
Enciclopedia HISPANICA Tomo I

Historia de la Iglesia Vetero Catolica

NUEVO LIBRO DEL PADRE ANDRÉS TIRADO

Introducción: Este trabajo es el desarrollo y el esforzó por unificar, un comienzo, una historia, una misión. Profundizar en la historia de la congregación del futuro (Iglesia Vetero Católica), su historia, su inicio y su desarrollo a lo largo de la cristiandad.

Queridos lectores este libro que escribo y que hoy les presento es la síntesis de mí alegría al pertenecer a tan hermoso movimiento religioso, diseminado por el mundo entero.

Tengo la felicidad que a través de estas páginas presente, la estructura e historia de la Iglesia, a la que pertenezco, la Iglesia Vetero – Católica.

Mas de 500.000 sacerdotes y un numero de 2000 Obispos a nivel mundial, componen este movimiento el cual, lo e clasificado como la congregación del futuro.

Dedicado a nuestro Padre celestial y nuestra mama, mamita hermosa María a la cual es mí amor y este escrito para ser luz en el camino espiritual de los que queremos llevar la misión de nuestro Señor Jesucristo, con amor, fe y respeto.

En especial por mí sacerdocio a Monseñor Gonzalo Jaramillo Hoyos y Monseñor Ernesto Beltrán, su luz a hecho realidad el poder de iluminar el camino de los que buscamos un sacerdocio de servicio y amor a Dios, a la humanidad, su vida, obra y sacrificio serán la antorcha esencial para las nuevas generaciones de Sacerdotes que buscaran seguir el legado de nuestro Señor Jesucristo, eterno y sumo sacerdote.

A todos mis compañeros de comunidad y de sacerdocio, a todos los sacerdotes del mundo y de todas las denominaciones y congregaciones, siendo que ser un verdadero sacerdote es lo más difícil para el ser humano, siendo que nuestra carga es de las más pesadas, los animo y les recuerdo que nuestro premio nos estará esperando al salir de esta morada terrenal a la eterna y hermosa morada celestial.

A todos mis amigos y personas que han creído en mí misión y sacerdocio, (a los niños, ya que ellos son el futuro esta de la humanidad). Siendo que en estos momentos de cambios tan dramáticos en la historia del hombre y la sociedad, han hecho que nosotros los sacerdotes seamos perseguidos y nuestro servicio olvidado.

A todos, que el Señor todo poderoso y eterno los bendigan y que este sencillo testimonio sea de luz y de sabiduría a todos.

Descargar el Libro

Con mucho cariño. PADRE ANDRÉS TIRADO

NOVEDAD:
Otro Nuevo Libro Para Descargar del Padre Tirado Año 2010

Vesica Piscis Numero Sagrado de los Cristianos Geometria Sagrada

Vesica Piscis Número Sagrado de los Cristianos

Vesica Picsis: El Vesica Piscis es un símbolo formado por dos círculos del mismo radio que se cortan de manera que el centro de cada uno de ellos se encuentre sobre la circunferencia del otro. Las palabras latinas significan, literalmente, «vejiqa del pez».

Se cree que, antes del cristianismo, el vesica piscis también expresaba el sentido de «vulva» o «matriz». La Diosa Madre era a menudo representada con senos colgantes, amplias caderas y una vulva muy conspicua. Esto es el vesica piscis vertical, que más tarde los cristianos giraron noventa grados y adoptaron como símbolo, mucho antes de que la cruz del calvario se convirtiera en el principal. Es interesante observar cómo un símbolo de plenitud precedió a otro de muerte.

Los primeros cristianos del Imperio Romano debían protegerse y mantener sus lugares de reunión en secreto. Para señalar el camino hacia sus siempre cambiantes centros, desarrollaron el símbolo del vesica piscis con una cola (un pez) que podían pintar sobre las pareces antes de una reunión y borrar más tarde.

¿Por qué eligieron el símbolo de un pez?
La palabra griega “ichthys” significa «pez». Existen varias hipótesis acerca de por qué se eligió un pez. Una de ellas hace referencia al relato bíblico en el que Jesús aumentó milagrosamente a cinco mil personas con panes y peces. Otra se refiere a su descripción como «pescador de hombres».

También pudo deberse, sencillamente, a que la profesión de pescador era la ocupación anterior de algunos de sus discípulos. La isopsefia (suma numérica) de las letras griegas de «pez» suman 1.219. Otras frases griegas también suman esta misma cantidad como «el omega», en referencia a Cristo como «alfa y omega», o principio y fin. También «alegría y felicidad» y «la palabra del Padre» suman lo mismo.

La razón longitud/anchura del Vesica Piscis fue expresada por Pitágoras (que la consideraba una figura sagrada) como 153:265, una razón conocida a veces como «la medida del pez». En la Biblia, cuando Jesús ayuda a sus discípulos a pescar, coge exactamente 153 peces. Esta razón de 153:265 es a veces más aproximada a 15:26.

Los artistas del Renacimiento a menudo rodeaban las imágenes de Jesucristo con el vesica piscis, y más tarde también se empleó para enmarcar imágenes de la Virgen María. A veces se puede ver en forma almendrada, y en este caso recibe el nombre de mandarla (“almendra”), en italiano. En el arte cristiano, algunos halos aparecen con forma de vesica piscis vertical.

Los sellos de las organizaciones eclesiásticas están a menudo encerrados dentro de una de estas figuras, un formato copiado por Aleister Crowley. Una versión más moderna y secular es la pelota que se utiliza en rugby, que recuerda a un vesica piscis tridimensional.

Que son los Upanishads en el Hinduismo Textos Védicos Moksha Samsara

Los Upanishads son 108 textos, compuestos entre los siglos VII y V a. de J.C., en los que los temas sobre sacrificios rituales, que habían sido la base de los Vedas, son sustituidos por cuestionamientos místicos y filosóficos. La mayoría de estos textos son discusiones o diálogos entre maestros y discípulos en los que se manifiesta la especulación filosófica que estaba teniendo lugar en este momento.

divinidadEl cambio que se produjo en la vida religiosa refleja las transformaciones que estaba sufriendo la sociedad.

El crecimiento de las ciudades y la importancia de las nuevas clases comerciantes hizo que la autoridad de los brahmanes, o casta sacerdotal, comenzara a ser cuestionada. En este contexto de grandes disquisiciones filosóficas surgieron, además, maestros como Buda o Mahavira. Todos estos cambios se manifiestan, también, en los textos.

En los Upanishads, la búsqueda espiritual pasa del exterior al interior. Ya no se invoca a los dioses externos sino que se busca a Brahmán, ese principio o fuerza sagrada que anima todas las cosas.

El objetivo final de la especulación filosófica que contienen estos textos es alcanzar la liberación (moksha) del ciclo de renacimientos (samsara).

Los Upanishads reconocen la existencia de un alma individual, conocida como atman, que es de la misma naturaleza que ese principio o alma universal, absoluto e infinito, llamado Brahmán. Los diferentes dioses son los poderes de Brahmán que, a su vez, está dentro de todos los seres a través del atman.

Ésta es la gran verdad que lleva a alcanzar la liberación. La ecuación tat tvam asi, que significa “Tú eres Eso”, resume esta filosofía. Aquí, “Tú” se identifica con el atman y “Eso” significa Brahmán.

Mientras que en los Vedas los dioses vivían en los cielos, donde los seres humanos iban tras la muerte, a partir de los Upanishads los dioses ya no son supremos y tras la vida tiene lugar un ciclo de reencarnaciones o renacimientos, conocido como samsara.

La idea era que al morir, tras un período de tiempo, el alma vuelve a nacer en un nuevo cuerpo. El comportamiento de cada persona es lo que determina cómo será su próxima vida puesto que, según esta filosofía, cada acción, igual que tiene una causa, tiene su efecto.

Divinidad brahmánica hecha en barro, arte khmer , siglo VIII

Es lo que se conoce como la ley del karma. Dicho karma es el origen y la causa del destino de cada persona. Así pues, todo lo que te sucede en la vida actual es el resultado de las acciones que realizaste en otras vidas. Si tus acciones fueron justas y las realizaste siguiendo el dharma, en esta vida recibes la recompensa que mereces; pero si, por el contrario, actuaste de forma incorrecta, es muy posible que tengas que enfrentarte a toda clase de desgracias. No es posible escapar o postponer el karma ni siquiera por medio del suicidio puesto que, al renacer, los efectos serían aún peores.

Según la creencia hindú, es posible conseguir la liberación, alcanzar el moksha, por medio del conocimiento y con ayuda de la meditación, el yoga y el ascetismo.

Fuente Consultada: Historia Univresal Tomo 7 Salvat La Nación El Origen de las grandes religiones

La Literatura Renacentista La Letras en el Renacimiento Dante Alighieri

La Literatura Renacentista
La Letras en el Renacimiento

El hombre volvió a renacer. La larga y oscura noche de la Edad Media dio paso a una de las épocas más luminosas de la historia: el Renacimiento. El destino del hombre medieval, condenado a vivir en un “valle de lágrimas”, conoció a mediados del siglo XV un nuevo camino de esperanza. La vida florecía, dejaba atrás los temores atávicos, se liberaba de los miedos que esclavizaron los cuerpos y las mentes. Fue un periodo irrepetible. Se asistió a una eclosión del arte y la cultura. Las ciudades embellecieron. El mundo se convirtió, por fin, en un lugar habitable. Dios ya no era el centro del mundo. El hombre se había hecho con las riendas de su propio destino.

Se conoce con el nombre de Prerrenacimiento al movimiento cultural que tuvo lugar en Europa en el siglo XIV, como consecuencia del cambio de cosmovisión del hombre y como anticipo de la profunda transformación que se produjo en el siglo siguiente, debido al despertar de las artes, de las letras y de las ciencias, inspirado en los testimonios de la antigüedad clásica.

En síntesis, el Prerrenacimiento constituye una transición entre las manifestaciones culturales de la Edad Media, sustentadas en una concepción teocéntrica, y las nuevas expresiones surgidas en la Edad Moderna, basadas en la cosmovisión antropocéntrica.

En el campo de la literatura, Petrarca fue en gran parte responsable del surgimiento del humanismo, una escuela de pensamiento que aseguraba que el ser humano era intrínsecamente bueno, en oposición a la Iglesia, que lo concebía como un pecador que debe ser redimido. Otras plumas ilustres fueron Dante, autor de La divina comedia, y Boccaccio, cuyo Decamerón inspiró muchos relatos de Shakespeare.

Dante Alighieri Petrarca Boccacio

PARA SABER MAS…

En los orígenes de la Italia del Renacimiento (prerrenacimiento) se deseaba fervientemente vivir, estudiar, pensar y escribir como los antiguos griegos y romanos. Por ello, los profesores, monjes, príncipes y mercaderes se disputaban los manuscritos antiguos y rivalizaban también en el afán de coleccionar sus comentarios.

Se desató una verdadera fiebre por los “studia humanitatis” o humanismo; es decir, el estudio de todos los conocimientos que interesan al hombre. En la Edad Media también existió este entusiasmo pero no se permitió que la filosofía y forma de vida de los antiguos influyeran en las generaciones medievales.

Se buscaban textos antiguos en su integridad” y se les agregaban comentarios eruditos. El humanista además-de interesarse por las obras de los escritores antiguos atesoraba objetos de arte antiguo, sacaba planos de las ruinas romanas, buscaba esculturas. Para el estudio de la Biblia se recurrió a los textos hebreo y griego y a los comentarios de los Padres de la Iglesia.

Estaba de moda organizar bibliotecas; se trataba de reunir tesoros artísticos y literarios efectuando la búsqueda en todos los lugares donde pudieran ser hallados.

Se procuró hacer como los antiguos en todo; de imitar a la naturaleza, de cubrir a las ideas con el ropaje de una forma bella. Tales eran las exigencias del humanismo.

Mientras españoles y portugueses descubrían nuevos continentes y tierras, los galianos se preocupaban de redescubrir el mundo antiguo. Y a e£te apasionamiento se agregó, además, un fuerte sentimiento nacional.

La atención puesto en la naturaleza y en el hombre -como ya había ocurrido a fines de la Edad Media- estimuló los estudios científicos en forma experimental; se rechazó, cuando ello correspondía, la opinión de antiguos sabios.

La primera biblioteca pública de Europa

Creemos que merece un párrafo especial como prueba de la preocupación cultural de parte de los príncipes, un hecho de la historia de Fiorencia. Nicolás Nicolini, uno de los más entusiastas bibliófilos de Florencia, murió lleno de deudas a causa de su afán de adquirir manuscritos antiguos. Su casa siempre había estado abierta a los que querían consultar sus colecciones que, a su muerte, comprendían ochocientos volúmenes.

Siguiendo su deseo de que su biblioteca permaneciera accesible a todos, Cosme de Mediéis pagó las deudas y donó la misma al convento de San Marcos, para su uso público. Fue la primera biblioteca pública europea.

El humanismo y la religión

Sobre el contenido espiritual del movimiento humanista escribe e! historiador holandés J. Huizinga (1872-1945):

“Los humanistas que eran verdaderos ateos o se hacían pasar por tales, no representan la esencia del Renacimiento. Un examen profundo muestra claramente que el contenido espiritual del Renacimiento, pese a los elementos clásicos y paganos, era y permaneció cristiano, lo mismo que antes el arte medieval y más tarde la Contrarreforma. Tanto si escogemos a pintores flamencos o italianos. . . observaremos que, incluso en el período barroco, las principales fuentes de inspiración del arte figurativo fueron escenas bíblicas”.

Los Primeros Mecenas en la Edad Media

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I “El Ateneo”
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Pensamiento Renacentista La Ciencia en el Renacimiento Cientificos

Pensamiento Renacentista
La Ciencia en el Renacimiento

Al período comprendido entre los siglos XIV y XVI se lo denomina Renacimiento, porque los sabios y artistas de la época intentaban revivir las glorias de las antiguas civilizaciones griega y romana. Después de la caída del gran Imperio Romano se produjo un largo período de guerras en toda Europa.

El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre «renacimiento» se utilizó porque éste retomaba los elementos de la cultura clásica. El término simboliza la reactivación del conocimiento y el progreso tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, el interés por las artes, la política y las ciencias.

El hombre volvió a renacer. La larga y oscura noche de la Edad Media dio paso a una de las épocas más luminosas de la historia: el Renacimiento. El destino del hombre medieval, condenado a vivir en un “valle de lágrimas”, conoció a mediados del siglo XV un nuevo camino de esperanza. La vida florecía, dejaba atrás los temores atávicos, se liberaba de los miedos que esclavizaron los cuerpos y las mentes. Fue un periodo irrepetible. Se asistió a una eclosión del arte y la cultura. Las ciudades embellecieron. El mundo se convirtió, por fin, en un lugar habitable. Dios ya no era el centro del mundo. El hombre se había hecho con las riendas de su propio destino.

El retorno a las fuentes clásicas Durante el Renacimiento, el mundo clásico grecorromano se considera digno de admiración. Por el contrario, la cultura medieval es vista como un paréntesis de oscurantismo y, en consecuencia, se la desprecia.

Se da gran importancia al estudio del griego y del latín para entender cabalmente las obras de los autores clásicos; sus escritos se difunden en un afán de reencuentro con la nueva valoración de la inteligencia del hombre y de su amor a la naturaleza.

También se valorará el canónico equilibrio entre forma y pensamiento. La literatura y el arte de la antigüedad clásica grecorromana renacen así con fuerza. La «eeva concepción del hombre

El hombre del Renacimiento aspiraba a gozar ampliamente de la vida presente y reclamaba la absoluta libertad de la razón para buscar la verdad y el mejor conocimiento del hombre y de la naturaleza. El hombre renacentista sintió curiosidad por todo y a todo aplicó la razón.

Si durante la época medieval la cultura había sido teocéntrica (su centro era Dios) y la teología había ocupado el interés de los intelectuales, en la época renacentista el centro de atención es el hombre. De ahí que se hable de cultura antropocéntrica. Consecuentemente, el individualismo, el afán de gloria y de perfección formal serán características de este periodo. El nuevo ideal de vida lo expresa Baltasar de Castiglione en El Cortesano (1528).

Durante la edad media, en la lucha por la supervivencia, la educación y el conocimiento fueron dejados de lado. La gente aceptaba su destino: obedecía a la Iglesia y a sus representantes sin dudar y sin sentir curiosidad por el mundo que la rodeaba. Los hombres del Renacimiento llamaron a este período Edad Oscura. Pero hacia el siglo XIV, Europa estaba más estabilizada políticamente.

Poco a poco, los gobiernos fueron consolidándose y los hombres comenzaron a comerciar y a acumular riquezas.

En esta sociedad mejor organizada, algunas personas empezaron a comparar su forma de pensar con la de los escritores clásicos.

Esto era particularmente interesante para los italianos, porque su tierra, en el pasado, había sido el corazón del imperio más grande del mundo. Era como descubrir la historia de una familia. Sabían perfectamente que estaban viviendo una época especial y fascinante.

Los sabios que estudiaban las obras clásicas querían que el hombre descubriera la belleza que había dentro de sí mismo y en la naturaleza, para que de esa forma venerara a Dios más plenamente. Las personas de dinero alentaban a los escultores y a los pintores para que llevaran esas ideas al arte. Por primera vez en siglos, los artistas comenzaron a retratar a la gente y a otros seres vivientes de una manera realista. El Renacimiento fue también una época de contrastes. La sociedad en su conjunto cambió muy lentamente.

Más allá de los pueblos y ciudades densamente poblados, había vastas extensiones de campo con escasos habitantes. Los campesinos llevaban una vida muy dura, lejos de los festines y torneos de los ricos y de los comerciantes adinerados.

La mayoría de la gente no conocía -y mucho menos entendía-acontecimientos tan importantes como el descubrimiento de América o la comprobación de que la Tierra no era el centro del universo. Pero el espíritu de seguridad y curiosidad que caracterizó al Renacimiento comenzó a afectar también a la gente común. Los campesinos se rebelaron contra los señores y los reyes.

Los sacerdotes humildes hablaban contra la riqueza y el poder del Papa en Roma. El hombre comenzó a saber más de sí mismo como persona y a hacer uso de su derecho de tener y expresar sus propias opiniones.

EN BUSCA DE LA VERDAD:
LA CIENCIA RENACENTISTA

Durante el Renacimiento hubo muy pocos científicos, según nuestro concepto actual de ellos, es decir, hombres especializados en química, física, zoología, biología, etc. “Ciencia” era el término romano que significaba “conocimiento” y los eruditos del Renacimiento estaban de acuerdo con ello.

Se refería a todo tipo de saber. Un científico era alguien que se dedicaba a leer libros antiguos o a hacer sus propios experimentos prácticos para aprender más cosas sobre el mundo que lo rodeaba. Poco a poco, muchos de estos científicos perdieron interés por los libros antiguos y se preocuparon por tratar de descubrir cosas por sí mismos. “Quema tus libros; observa y experimenta sin cesar”, aconsejaba un científico del Renacimiento.

La teoría científica más revolucionaria de la época apareció en el campo de la astronomía (el estudio de las estrellas). Nicolás Copérnico observó los planetas y las estrellas durante más de 30 años y’ llegó a la conclusión de que en realidad la Tierra no era el centro del universo sino que se movía alrededor del Sol. Esto produjo un gran desconcierto, debido a que durante toda la Edad Media y gran parte del Renacimiento, se había aceptado que era el Sol el que giraba alrededor de la Tierra. La gente creía que la Tierra estaba en el medio de un universo perfectamente simétrico en cuyo centro exacto estaban Dios y la Iglesia.


Copérnico, contrario a las creencias comunes, afirmó que la Tierra se movía alrededor del Sol, como ilustra este cuadro.

La teoría de Copérnico surgió hacia fines del Renacimiento, a mediados del siglo XVI,y acabó con esa creencia tan arraigada. Por otra parte, provocó la ira de la Iglesia, porque destruía así su autoridad central. Setenta años después de la muerte de Copérnico y de la publicación de su libro “Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes”, la Iglesia lo consideró hereje.

Muchos años más tarde, cuando Galileo publicó las descripciones de las estrellas y los planetas vistos a través de su telescopio y comprobó la teoría de Copérnico, también fue acusado de herejía y amenazado con la tortura si no se desdecía de lo que había escrito. Entretanto, otro astrónomo, Johann Kepler, había desbaratado aún más la idea de un mundo perfecto al afirmar que la Tierra no orbitaba al Sol en forma circular sino elíptica u oval.

El primer hombre del Renacimiento que publicó un estudio completo del cuerpo humano fue Andreas Vesalius, quien comenzó sus trabajos en París, aunque pasó la mayor parte de su vida en Italia. Cuando sólo tenía 29 años, escribió una obra magnífica llamada Los siete libros sobre la estructura del cuerpo humano, que contenía más de 270 bellas ilustraciones xilográficas en las que mostraba los huesos, los músculos, las venas y el corazón humano. Su estudio era otra muestra de la creciente curiosidad por la vida.

Durante el Renacimiento se produjeron varios adelantos en la industria y la tecnología. La imprenta, la minería, los astilleros y la metalurgia tuvieron un importante desarrollo. Comenzó a incrementarse el uso de los molinos de agua para extraer la que se acumulaba en las minas y para hacer funcionar las máquinas de los mismos molinos.

En muchas minas se extendieron vías para facilitar el movimiento de los carros tirados por caballos. Las armas de fuego fueron perfeccionándose lentamente, pero su uso seguía siendo peligroso. También se popularizaron los relojes y hacia el 1500, la mayoría de las ciudades de Europa tenían un reloj público. En esa época se inventó el reloj de cuerda, lo que hizo también posible la fabricación de los de bolsillo.

Sin embargo, hasta los príncipes preferían seguir aferrándose al pasado. Confiaban en los astrólogos que les predecían el futuro, ya que creían que podía ser controlado mediante conjuros mágicos. La búsqueda del secreto para transformar el metal común en oro fascinaba a todos los que querían hacerse ricos rápidamente.

Los alquimistas probaban todo tipo de fórmulas, la mayoría de los cuales eran tan extravagantes e inútiles como los brebajes de una bruja. Pero, a través de sus infructuosos esfuerzos para convertir los minerales de la tierra en oro, los alquimistas aprendieron muchísimo sobre éstos. Sus descubrimientos fueron útiles para los científicos que los sucedieron.

ALGO MAS SOBRE EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO. Durante los siglos de la Edad Media la Religión había guiado todo movimiento filosófico y científico. La decadencia de la Escolástica, llevada por un verbalismo exagerado, la influencia de pensadores árabes, sobre todo Averroes, y la interpretación naturalista de Aristóteles prepararon el camino de la ciencia renacentista.

Durante la Edad Media se habían producido posturas aisladas de libertad de pensamiento de cara a la realidad de la vida, como las sustentadas por Rogerio Bacon y Ramón Llull, incluso dentro del campo de la ortodoxia, pero dado el momento en que vivieron otros pensadores de los siglos XV y XVI.

La gran revolución científica del siglo XVII fue preparada por los hombres de ciencia del Renacimiento. Nicolás Copérnico (1473-1543) era un canónigo y médico polaco, cosas que en aquel tiempo eran compatibles. Ideó su teoría heliocéntrica, según la cual todos los planetas giraban alrededor del Sol. Esta teoría, que muchos espíritus juzgaron contraria a las Sagradas Escrituras y calificaron de heterodoxa, pronto se abrió camino.

Tres grandes pensadores la apoyaron y confirmaron con sus experiencias: Ticho Brahe, de nacionalidad danesa, que estudió los eclipses, Juan Kepler, que determinó las tres leyes fundamentales de la revolución planetaria, y Galileo Galilei, el más genial de los sabios renacentistas. Galileo (1564-1642) fue el constructor del primer telescopio con el cual estudió los astros. Invitada la Señora de Venecia a contemplar con su instrumento la entrada de los buques en el Gran Canal, quedó maravillada, pero muchos de sus compañeros se negaron a comprobar con sus propios ojos la realidad y prefirieron negarlo.

Galileo estudió las leyes del péndulo, inspirado por los movimientos de una lámpara que oscilaba en la catedral de Pisa, descubrió el anillo de Saturno y realizó numerosas investigaciones astronómicas. Ciego, perseguido y moralmente derrotado, tuvo que negar su fe en la teoría copernicana del heliocentrismo a instancias de la Inquisición. Anterior a él vivió Leonardo de Vinci (1452-1519) hombre inquieto, gran artista y también notable científico.

Sus dibujos sobre la posibilidad de conseguir que un hombre volara gracias a unas alas, su idea del tanque, y de numerosas máquinas nos muestran como una creación perfecta del hombre del Renacimiento. Entre los primeros químicos, tiznados aún de alquimistas, se encuentra Paracelso, suizo. Entre los médicos, el gran Vesalio, que fue el primero en practicar la disección y la vivisección, corriendo por esta razón peligro de perder la vida. Los descubrimientos anatómicos de Falopio de Modena y Bartolomé Eustaquio son recordados porque algunos órganos de nuestro cuerpo se conocen con sus nombres (trompas de Eustaquio, de Falopio, etc.).

Pero los dos investigadores más geniales en el campo de la Medicina fueron el español Miguel Servet (1511-1593), descubridor de la circulación pulmonar de la sangre, asesinado por el fanatismo de Calvino y el inglés Harvey, que estudió la circulación general del cuerpo humano y las funciones del corazón. Los descubrimientos y exploraciones en América reportaron un progreso extraordinario en el campo de la Geografía y la Historia Natural.

No es posible detallar el número de especies nuevas que se conocieron y el avance experimentado por la Cartografía, que pasó de los incompletos y limitados mapas medievales a los casi perfectos portulanos o mapas del Mediterráneo, y a los grandes mapa-mundis que lentamente iban reduciendo las áreas en blanco de los países recién descubiertos.

Las observaciones de Galileo, por ejemplo, permitieron perfeccionar los relojes; en Holanda la industria óptica se dedicó a la construcción de gafas, y en Venecia el arte del cristal y el espejo alcanzó gran perfección. La transformación de la vida cotidiana era patente y se experimentaba la sensación de vivir en un mundo renovado.

ALGO MAS…

A pesar de las sombras que puede presentar este período de la historia como consecuencia de las pasiones humanas descontroladas, se puede destacar la “virtus” de muchos personajes. Qué era la “virtud” (“virtus”, en latín). Su posesión significaba viva inteligencia, pasiones violentas, una voluntad indomable acompañada por una energía que todo lo vence.

El hombre del Renacimiento estaba dispuesto a aceptar su propio destino tanto en los momentos prósperos como en la adversidad. Su astucia se manifestaba a veces en hábiles maniobras políticas y en los artistas, en el refinamiento de sus obras. Todos los hombres destacados de esta época fueron artistas en cuanto modelaron su propia vida con caracteres poco comunes. Aunque el Renacimiento secularizó el poder del Papa, debilitó la antigua fe e introdujo un aire de costumbres paganas, no quiere decir que fuera hostil al Cristianismo como se explicó más arriba.
(Completar con el punto 1, b, sobre el “hacer” del hombre renacentista.)

LEONARDO DE VINCI, HOMBRE DE CIENCIA
Leonardo fue de una extraordinaria fecundidad en el terreno científico. Creador e inventor, investigó todas las ramas de
la ciencia. Tal vez llegase a descubrir el heliocentrismo y, ciertamente, inventó o presintió la dinámica, la geología, la anatomía moderna, la aviación, el submarino y el carro de combate. Estudió a los antiguos: Pitágoras a través de Ovidio, Aristóteles, Euclides y Arquímedes. Por otra parte, reflexionó profundamente sobre las doctrinas de la Escuela de París, especialmente de Alberto de Sajonia, discípulo de Juan Buridán.

Los parisienses habían trabajado, sobre todo, en la mecánica y, más concretamente, en la dinámica, repitiendo las explicaciones de Aristóteles y formulando la ley de la inercia: el movimiento impreso a un móvil es producido por el «ímpetus», fuerza proporcional a la velocidad del móvil, a su densidad y a su peso, y no —como pensaba Aristóteles— por la conmoción de las masas del aire. Pero la física parisiense había sido cualitativa y no cuantitativa.

Leonardo, para quien el mundo es reducible a matemáticas, como adepto de Pitágoras y Platón, siguió y superó a los parisienses, colocando en primer plano la noción de «cantidad»: «la proporción no se encuentra solamente en los números y las medidas, sino también en los sonidos, pesos, tiempos, posiciones y en cualquier fuerza existente». Estudió las leyes a que obedeceun proyectil lanzado por una pieza de artillería. Igualmente meditó sobre astronomía. La visión del mundo de Aristóteles, reposaba sobre la certeza de que todo conocimiento venía de los sentidos y que era preciso interpretarlo por la lógica formal; concebía al hombre y la Tierra como el centro del Universo.

La Tierra, en el centro del Cosmos, era un objeto extenso, sólido, en un reposo perfecto; las estrellas, sobre esferas transparentes, giraban alrededor de la Tierra, movidas por un «motor inmóvil» que se identifica, posteriormente, con el Dios de los cristianos. Leonardo demolió el cosmos aristotélico. Rechaza el geocentrismo: «la Tierra no está en medio del círculo del Sol, ni en medio del mundo, sino en medio de elementos que la acompañan y le están unidos».

Quizás adopte el heliocentrismo: «el Sol está inmóvil»; en todo caso, rechaza la doctrina corriente, según la cual el Sol giraba alrededor de la Tierra. Afirma la homogeneidad de los espacios celestes, negando luego el carácter excepcional de la Tierra en el Universo: «la Luna está vestida de sus elementos propios como nuestra Tierra, en otra parte del espacio», de modo que «si alguien se encontrase en la Tuna y mirase a la Tierra, ésta giraría para él alrededor de la Tuna y la iluminaría».

Más aún, demolió por completo las nociones de sustancia, esencia y cualidad, tan gratas a la filosofía aristotélica, y pensó en términos de tiempo, espacio, masa y energía, como todos los sabios posteriores; la pesantez y la ligereza no sonr.. para él, cualidades inherentes a las sustancias; son engendradas por la atracción y la repulsión de los elementos; son el producto de relaciones. Leonardo de Vinci se inscribe en el gran movimiento de ideas neoplatónicas y neopitagóricas, que, con Copérnico, plantea una concepción totalmente nueva del Universo y desemboca en nuestra Física matemática moderna.

Los Primeros Mecenas en la Edad Media

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I “El Ateneo”
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia Biografia y Obras

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia Una anécdota cuenta que en 1642, Rembrandt entregó una obra pintada por encargo. Se llamaba “La ronda de noche” (lo cual, resulta que no era ni redonda ni de noche). El cliente lo rechazó, acusando al artista de “no tener su retrato pintado,” y además a un precio “demasiado alto”.

En el debate que siguió, el pintor fue acusado por último, de “pintar sólo lo que él quería.” Tal vez por eso Rembrandt se ha convertido en uno de los nombres más importantes en la historia del arte occidental.

Rembrandt nació en Leiden el 15 de julio de 1606. Su nombre completo era Rembrandt Harmenszoon van Rijn. Su padre era molinero. A pesar de una familia humilde, Rembrandt van Rijn ha recibido una buena educación. Asistió a la Universidad de Leiden en 1620, pero interrumpió sus estudios para dedicarse a la pintura. Al año siguiente, estaba aprendiendo las técnicas de Jacob van en el estudio del pintor Swanenburg.

En 1623, se trasladó a Amsterdam y se convirtió en un discípulo de Pieter Lastman. Dos años más tarde, pintó su primer retrato conocido. Volvió a Leiden en 1627, otros cuatro años. Allí estableció su primer taller, iniciando la actividad artística intensa. A partir de esta fecha varios grabados período. Fue un intérprete excepcional de la naturaleza humana y un maestro de la técnica, no sólo pictórica sino también del dibujo y del grabado. Su obra produjo un gran impacto en sus contemporáneos e influyó en el estilo de muchos artistas posteriores. Es probable que no exista ningún pintor que haya igualado a Rembrandt en su utilización de los efectos del claroscuro o en el empaste vigoroso.

Al morir su padre en 1630, Rembrandt abandona Leiden y se instala en Amsterdam, obteniendo rápidamente un gran reconocimiento. Al año siguiente pintó la famosa “Lección de anatomía del doctor Tulp”, que le valió numerosos encargos de retratos y pinturas religiosas.

Ya famoso, Rembrandt se casó con Saskia Uylenburgh en 1634 con (quien tuvo un hijo, Tito). La pareja se fue a vivir en una confortable casa en el barrio judío de Amsterdam. El lugar se convirtió en el centro de reuniones sociales, recibiendo una hermosa colección de muebles antiguos y objetos. Rembrandt empezó a tener muchos estudiantes y muchos clientes ricos.

Saskia murió en 1642. Tres años más tarde, Stoffels Hendryckje comenzó a trabajar como niñera y se convirtió en la concubina de Rembrandt. En 1654, Rembrandt tenía una hija ilegítima con ella, a quien llamó Cornelia. Que le causó gran escándalo.

En 1656, tras una serie de problemas en los negocios, que sumando a su vida ostentosa, Rembrandt se declaró en quiebra. Dos años más tarde, todos sus activos fueron vendidos legalmente. En estas subastas, recogió el “Barba Autorretrato Rising” hoy en el Museo de Arte de São Paulo (MASP).

Rembrandt, siguió produciendo y algunas de las grandes obras pertenecientes a este periodo son La novia judía (1666), Los síndicos del gremio de pañeros (1661, Rijksmuseum, Amsterdam), Bathsheba (1654, Louvre, París), Jacob bendiciendo a Efraín y a Manasés (1656, Staatliche Gemäldegalerie, Kassel) y un autorretrato (1658, Frick Collection).

En 1660, Tito y Hendryckje abrieron una empresa para comercializar las obras del pintor. En 1663, Rembrandt perdió a su compañera pero  siguió solo realizando varias obras, incluyendo paisajes y autorretratos. También pintó retratos de Tito, uno de ellos (la pintura “San Mateo y el ángel”, que está en el Louvre), el hijo aparece como Matthew.

Tito murió en 1668. Rembrandt pintó otros “Autorretrato”, una composición dramática. Quizá no exista un artista que haya pintado tantos autorretratos (alrededor de 60). Rembrandt van Rijn de 63 años murió en la soledad y la miseria. Rembrandt pintó más de 600 cuadros y produjo numerosos dibujos y grabados.

PARA SABER MAS SOBRE LA VIDA DE ESTE ARTISTA…

 

Después que su padre aceptara que estudie pintura, ya que su intensión era que fuese médico, Rembrandt comenzó a practicar con toda su pasión, y hasta tenía modelos gratis, pues toda su familia se prestaba como modelo. Al poco tiempo tomó una gran fama por la zona y comenzaron a llegar desde Amsterdam, los primeros encargos de retratos. Amsterdam era una ciudad prometedora: Rembrandt dijo adiós al viejo molino, y se marchó; con la esperanza de confirmar su talento.

UN PERÍODO FELIZ

Los ricos burgueses y los comerciantes le encargaron en seguida que los retratara con sus vestidos austeros, sobre los que resaltaban las blancas e inmaculadas gorgueras. También acudían las mujeres, con los más elegantes vestidos: sabían que sus retratos serían admirados en las paredes de sus casas, y querían producir buen efecto. Pero a Rembrandt no le agradaba pintar cuadros de encargo: si no hubiera tenido necesidad de ganarse la vida habría pintado sólo para él, libremente.

Cuando pudo hacerlo, se inspiró en los episodios de la Biblia y creó grandes espectáculos, en los que vibran las Tuces y las sombras. Cuando quería desahogarse, se colocaba ante el espejo y se hacía su autorretrato: con sombreros emplumados, con gorros de felpa, con los peinados más extraños. De este modo, pudo tratar de reproducir las expresiones de un rostro, en todos sus matices.

Un día, en casa de unos conocidos, encontró a una joven rubia, de grandes ojos azules. Se llamaba Saskia van Uylenburgh; poco tiempo después, se convertiría en la señora Van Rijn. Saskia estaba acostumbrada a llevar una vida desahogada, y Rembrandt quiso poner a su disposición una casa que pareciera un palacio.

La compró en el barrio judío de Amsterdam y la montó con el más refinado lujo. No se dio por satisfecho: Saskia había de tener alhajas y pieles, las alhajas más espléndidas, ya que nada le parecía bastante precioso para ella. Rembrandt no lo pudo pagar todo al contado. Pero no le importó: contrajo deudas, trabajó día y noche para liquidarlas, para que Saskia fuera feliz. Su mujer le sonreía, reconocida, pero, en el fondo, a ella le bastaba con mucho menos.

Habría preferido que su esposo la dejase menos tiempo sola en aquel caserón y que estuviese menos entusiasmado por la pintura. En efecto, cuando pintaba, Rembrandt se olvidaba de todo, incluso de sus más caros afectos.

LA FORTUNA LE VUELVE LA ESPALDA

El período feliz duró poco. Comenzó para Rembrandt una larga serie de contrariedades. Sus tres primeros hijos murieron, uno tras otro, siendo aún pequeños. Saskia enfermó: Rembrandt hubiera sido presa de la desesperación, a no ser por su trabajo, que lo confortaba y le permitía realizar obras prodigiosas. Jamás pintor alguno supo conseguir una luz similar a la que vemos en sus cuadros y crear en torno a sus personajes tal atmósfera, hecha de luces y de sombras. Pero su originalidad empezó a desagradar a sus clientes.

Ellos, cuando se hacían un retrato, exigían, sobre todo, que fuese un fiel reflejo del modelo. Rembrandt, en cambio, lo que le importaba era que en e] retrato apareciera el carácter del personaje y, para ponerlo de manifiesto, a veces, debía alterar sus rasgos. Por esto, cuando pintó el gran cuadro “La ronda nocturna”, dio lugar a una infinidad de protestas. Cada uno de los personajes representados había desembolsado cien florines, y se sentía con derecho a quejarse porque su rostro no había resultado “parecido”. En la estimación de los buenos comerciantes, las “acciones” de Rembrandt se desvalorizaban rápidamente.

LA SOLEDAD

Saskia le dio otro hijo, Tito, en el que Rembrandt volvió a poner todas sus esperanzas. Pero entonces fue su mujer quien lo abandonó: murió en 1642, cuando Tito era todavía pequeño. La casa de Rembrandt se tornó triste y melancólica; la vida se le hizo cada vez más difícil, y el pintor se retrajo cada vez más.

Adquirió la costumbre de dar largos paseos solitarios a través de la ciudad y de las campiñas vecinas, durante los cuales hizo un gran número de esbozos: paisajes, caminos, casas. Las deudas, entre tanto, se acumulaban, ya que  Rembrandt no ganaba lo suficiente para saldarlas.

Sus cuadros se pagaban cada vez peor, no porque fueran menos bellos, sino porque sus conciudadanos no estaban ya en condiciones de apreciarlos: el arte de Rembrandt no era comerciable. Incluso sus discípulos consideraban que su pintura era demasiado atrevida y revolucionaria, y lo abandonaban para seguir a otros maestros más tradicionalistas.

Al fin llegó un día en que la bella casa del artista fue subastada por sus acreedores, y su admirable colección, que comprendía cuadros, esculturas, grabados y objetos de toda clase, puesta en venta. Era el año 1656. Rembrandt se vio obligado a retirarse a una vivienda menos que modesta.

Por fortuna, le quedaban Tito y Hendrickje, la fiel ama de llaves, que amaba a Tito como si fuese su hijo. Pero incluso éstos le llegaron a faltar; la muerte se los arrebató, uno tras otro. Su casa quedó vacía. Rembrandt era ya un pintor famosísimo, aunque sólo en el extranjero; a pesar de ello, se retiró a una voluntaria soledad, encerrándose en su casa, donde pintaba noche y día.

La gente decía que había permanecido insensible a todas las desgracias que le habían sobrevenido, pero no era verdad: lo que ocurría era que estaba dotado de una extraordinaria fortaleza de ánimo y de una fe inquebrantable en su pintura.

Con las primeras luces del alba, se encontraba ya ante su caballete; hacía un alto para tomar su frugalísima comida, y después continuaba pintando. Así prosiguió hasta su muerte, ocurrida el día 4 de octubre de 1669.

AMPLIACIÓN:

Pintor y grabador de origen holandés que cultivó todos los géneros, logrando una inigualable perfección en los retratos. Su evolución histórica pasó por varias etapas, de acuerdo con las diversas influencias y sus propias búsquedas de un estilo y una temática personal. Ya en la primera etapa de su carrera, que culmina hacia 1632, hizo retratos —sus modelos son los miembros de su familia— y escenas bíblicas; y ya en esas obras se advierte su talento para lograr efectos luminosos y la minuciosidad con que trabajaba la expresión de los rostros y los cuerpos de sus modelos.

Luego de esta primera etapa, creció su fama y recibió numerosos encargos; sus cuadros se vendían muy bien y él podía llevar una vida fastuosa y pródiga. En ese momento pintó gran diversidad de temas, afirmando en cada uno de ellos su rotunda originalidad; el claroscuro, que ya manejaba con maestría, se convirtió en un medio para expresar la dramatícidad de las composiciones.

Muchas de sus pinturas revelan la fruición con que el artista gozaba de los placeres del mundo, su alegría, su vitalidad. Pero hacia 1642 termina esta etapa de brillo y fastuosidad; en ese año muere su mujer y esto, unido a su madurez y a las preocupaciones que comienzan a perturbar su vida, inaugura otra etapa en su pintura. Entre 1643 y 1656 Rembrandt suavizó su fuerza expresiva; sus cuadros de esta época son de dimensiones moderadas, más intimistas y humanos.

Su vida privada ya no es tan alegre, tiene deudas y algunos de sus alumnos lo abandonan, de ahí que en sus pinturas ya no interesa tanto lo exterior, sino el alma, el interior de sus personajes; los dos últimos años de este período son sin embargo los mejores de su producción; el color y la composición de sus cuadros adquieren un relieve insuperable, toda su audacia y su poder expresivo están subordinados a la simplicidad de lo clásico. En esos cuadros encontramos a un Rembrandt que no se doblega ante las dificultades: su arte se mantiene entero, pero transformado por el sufrimiento.

Vuelto a sí mismo, el artista puede aún superar las limitaciones de la edad y el peso de sus penas para alcanzar en sus últimos cuadros, especialmente en El hijo pródigo, una dimensión universal.

Obras: La lección de anatomía del doctor Tulp, Tobías y su mujer, La Santa Familia, Pablo en la prisión, La huida a Egipto, Simeón en el templo, La ronda nocturna, Filósofo meditando, La familia del carpintero, El constructor de navíos y su mujer, Saskia en el papel de Flora, Diana y sus ninfas, Rapto de Ganímedes, El hombre del halcón, Mujer del abanico, Cristo en la columna, Jesús curando a los enfermos, Muchacha asomada a la ventana, Los peregrinos de Emaús, El hombre del casco de oro, El caballero polaco, Retrato de Juan Six, Buey desollado, Jacob bendiciendo a sus sobrinos, La prometida judía, Jeremías, Autorretratos, entre otras.

 

Religiones del Mundo Historia Los Cultos Mas Populares y Practicados

LA RELIGIONES DEL MUNDO – CULTOS MAS POPULARES

mapa de religiones del mundo

INTRODUCCIÓN:  Todos los pueblos, desde los tiempos más remotos, han concebido creencias determinadas acerca de la divinidad, sentimientos de veneración y temor hacia lo sobrenatural y normas de conducta y prácticas rituales, tomando como objeto de su culto ya los cuerpos celestes, ya las fuerzas de la naturaleza, ya los antepasados, los espíritus u otros seres sobrehumanos. Unas religiones son monoteístas y otras politeístas, según sea objeto de su culto uno o varios dioses. Algunas de ellas corporizan sus deidades en ídolos y fetiches. En ciertos pueblos antiguos y salvajes, el ritual implicó sacrificios humanos. Las religiones griega, romana y germánica han dejado una rica mitología en la civilización occidental.

Si qusieramos distribuir, en un mapa, las diversas religiones del mundo, reservaríamos alrededor de una docena de colores o marcas diferentes para señalar los grandes canales que parten de ese río caudaloso llamado Religión. Haciéndolo así, podríamos indicar lo fundamental; pero sin olvidar que de esos brazos o canales nacen, a su vez, otros afluentes, hasta formar un vastísimo delta, un verdadero laberinto, ya que cada culto presenta múltiples sectas y derivaciones.

Tampoco los colores podrían ser puros, ni los límites entre uno y otro sector terminantes; habría superposiciones, zonas imprecisas, lugares en blanco, dicotomías. Igualmente difícil es sintetizar, en cifras, el número de adeptos a tal o cual religión.

En los más actualizados cuadros sinópticos sobre los fieles de las principales religiones del mundo pueden verse cantidad de notas aclaratorias. Así, por ejemplo, se hace notar que las cifras correspondientes al Protestantismo fuera de Europa sólo incluyen a los fieles ortodoxos, es decir a los que, por concurrir a la iglesia, practican realmente esa religión y no, simplemente, a todos los bautizados.

Los totales, en este caso, serán siempre más bajos que los de otras religiones, cuyos cómputos fueron hechos de otro modo.

En el Japón, la religión más divulgada, el sintoísmo, vio disminuir el número de sus adeptos después de la última guerra mundial. Y no puede calcularse aún, en forma precisa, hasta que punto el régimen que impera actualmente en China logró desarraigar las religiones tradicionales.

Para ofrecer un panorama global sobre las principales religiones del mundo contemporáneo hay que empezar estableciendo que entre esas ramas fundamentales, cuyo número, según se dijo, puede fijarse en doce apartados –los cuales, sin duda, podrían también reducirse o ampliarse-, figuran las siguientes: católicos, protestante y ortodoxa (todas ellas cristianas), judía, islamita, hinduista, sintoísta (circunscripta al Japón y sus zonas de influencia directa), mazdeísta (cuyo núcleo, cada vez más exiguo, está en Persia), budista, confucionista, taoísta y una serie de cultos tribales, propios de algunos pueblos primitivos. Si se quisiera reducir a menos de doce el mínimo fijado, bastaría, por ejemplo, con unificar, bajo el nombre de Cristianismo, a los católicos, protestantes y ortodoxos, coincidiendo, así, con el afán ecuménico del Papa Juan XXIII y del segundo Concilio Vaticano.

Vamos a hablar sobre las que tienen o siguen más de 350 millones de fieles.

Los cristianos: El cristianismo es la religión con más seguidores, más de 2.000 millones, y nació del judaísmo hace casi 2.000 años. Todos los cristianos siguen las enseñanzas de Jesús de Nazaret, pero las entienden de maneras diferentes.

Los católicos, los más numerosos, son más de 1.200 millones y tienen como cabeza de su iglesia al papa, que reside en Roma, en el Vaticano. Pero otros cristianos no aceptan la autoridad del papa, como los evangélicos o los ortodoxos. El cristianismo es un elemento fundamental en nuestra cultura, clave para entender nuestro patrimonio artístico, entre otras cosas.

Los musulmanes: El islam es la segunda religión del mundo por número de fieles. Fue fundada por el profeta Mahoma (Muhammad en árabe) hace casi 1.400 años en Arabia, Los musulmanes son mayoritarios desde el norte de África hasta Indonesia. Los marroquíes, argelinos, tunecinos, mauritanos, son todos musulmanes.

Los hinduístas: El hinduismo es la religión mayoritaria en la India, y como la India es el segundo país más poblado del mundo detrás de China, los seguidores de esta religión son en la actualidad más de 800 millones.
El hinduismo no tiene un fundador ni un profeta: es una religión muy antigua cuyos primeros textos sagrados tienen más de 3.000 años de antigüedad.

Los budistas: El budismo tiene algo más de 350 millones de seguidores en el mundo. Es una religión fundada hace 2,500 años por Buda en la India. Aunque es principalmente una religión de Asia, hay también budistas en otros continentes.

Los no religiosos o ateos: Y esta lista no podría estar completa si al hablar de religiones no tuviésemos en cuenta a los que no tienen religión. Son difíciles de contar porque muchos de ellos aparecen también como miembros de alguna religión. En el mundo debe de haber 1,200 millones de no religiosos y ateos. Hay países como China o Rusia en los que la mayoría de la población no tiene religión.

DIOS UN SER SUPREMO: La palabra Dios deriva de la forma indoeuropea “dyevs”, que se refería a la personificación de una existencia suprema, contrapuesta a la nada y cuyo vasto ámbito ira el cielo. Así lo entendieron mucHos pueblos de la Antigüedad precristiana y así lo toman en cuenta, todavía, casi todos los pueblos del mundo.

La teogonia, vocablo de origen griego, señala el concepto de un dios, casi siempre antropomórfico, es decir representado por una figura humana. En cambio, la cosmogonía apunta directamente hacia las fuerzas del universo el sol y la luna, el fuego y el agua, ís lluvia, el trueno, etc. Cada una de estas fuerzas; es un dios y los que creen en ellas, si pertenecen a grupos tribales las imaginan con ideas asociadas a sus posibles manifestaciones realistas.

El hombre primitivo entiende poco de abstracciones y, en consecuencia, a medida que la civilización perfecciona su cultura, supera también estas etapas de visualización, lisa y llana, de los fenómenos naturales, para concretarse primero en determinadas personificaciones y llegar, por último, a la abtracción ,a lo inmaterial.

Religión: Confusionismo Religión: Sintoísmo Religión: Islamismo

DIOS Y EL HOMBRE: El hombre se ha encontrado siempre rodeado de interrogantes. Para él la existencia es como un inmenso palacio a recorrer, en el que cada puerta que se abre muestra una nueva sala con nuevas puertas y, por tanto, con nuevas incógnitas. Siempre existe un “más allá” y un nuevo “por qué”.

Los hombres primitivos, en el despertar de la razón, debieron sentirse sobrecogidos ante la grandiosidad de un mundo implacable que les rodeaba y experimentaron su impotencia ante el rayo, la lluvia, el frío extremo, la enfermedad y, sobre todo, la muerte.

En un mundo excesivamente hostil y difícil, en el que los animales, unidos a los elementos, podían más que el ser racional, escaso en número y débil en medios, éste debió comenzar a pensar en el por qué de su existencia y vio la implacable evolución del hombre desde su infancia hasta la senectud; cómo se sumían todos, incluso los jefes más poderosos, en la decadencia y en la extinción física para acabar en la muerte.

Entonces debió surgir la idea de que existían fuerzas más poderosas a las cuales el hombre se encontraba sometido y así nació la veneración hacia el Sol, padre de toda la vida, hacia el trueno, el rayo, la lluvia, etc., que dieron lugar a una proliferación de dioses, cuyo poder debía halagarse con dádivas y sacrificios, únicos medios de que así hiciesen la vida más llevadera a los indefensos mortales.
Y nació la Religión primitiva como una creencia en uno o múltiples seres superiores, generalmente invisibles, pero reales, implacables y crueles en muchos casos, bondadosos y sensibles a las ofrendas de los fieles y rencorosos con los indiferentes. En cada pueblo se perfiló una teoría religiosa distinta y se adoraron dioses nacionales y locales que muchas veces se parecían porque habían nacido de mitos comunes, de la entraña del sentir popular.

La leyenda se mezcló con las primitivas creencias religiosas, y así aparecen en las narraciones clásicas el dios que devora a sus propios hijos, los principios del Bien y del Mal que luchan sin tregua, etc. A través de los siglos, muchas religiones han desaparecido, se han abolido las más crueles y se han afianzado otras en grandes áreas geográficas. Pero en todas las regiones del Globo se ha manifestado el fenómeno religioso, relación del hombre con fuerzas superiores, con Dios. No se encuentra pueblo alguno que no crea y no practique alguna forma de religión, alguna creencia en el más allá. Considerada ésta como fenómeno humano, puede afirmarse que la Religión es universal.

El hombre ha buscado a Dios, al Creador, a la Razón Ultima de todas las cosas, a través de la multiplicidad (politeísmo) o, en fases más perfectas, en una concepción unitaria (monoteísmo). La idea de Revelación, de manifestación directa de la Divinidad al hombre, a través de la cual Dios da a conocer algunas verdades que por la luz de la razón natural se ignorarían siempre, nace en el pueblo judío y se mantiene en el cristianismo, pero no es ajena a otras formas religiosas aunque, naturalmente, la Revelación verdadera sólo puede ser una.

A veces el hombre cayó, como en muchos pueblos salvajes, en aberraciones infrahumanas. Los crueles sacrificios expiatorios se unieron a “tabúes”, o prohibiciones insoportables, absurdos; pero en otras ocasiones, como en San Francisco de Asís, esta búsqueda de Dios ha dado a la Humanidad las páginas más hermosas de comprensión y amor. Max Müller decía que Religión es la facultad de sentir el infinito.

El hombre moderno, culto y consciente, busca una explicación armónica y completa del orbe. Los científicos, en un orden puramente material, intentan dar con un “campo único” que explique toda la ciencia hoy dividida en distintas parcelas. Pero más allá de la materia existe el mundo del espíritu y las grandes incógnitas que exigen una respuesta: ¿qué sentido tiene la vida?, ¿qué ocurre después de la muerte?, ¿qué es el Universo?, etc. El deseo de unidad es un impulso muy humano. La negación, la duda y las tinieblas repugnan al hombre que tiende a los grandes bienes supremos: la Verdad, la Bondad, la Belleza, la Justicia… El agnosticismo es una posición mental propia de los tiempos modernos en que el hombre se siente impotente y renuncia a la lucha.

Afirmar que sobre el más allá y de la divinidad nada podemos saber, que toda especulación es vana y que todo saber cierto en esta materia es pura ilusión, equivale a un negativismo semejante al que durante siglos ha imposibilitado el avance de la Ciencia material, como el de los que afirmaban: “El hombre nunca podrá volar.” “Sobre lo que ocurre en el cerebro nunca sabremos nada.” “Es imposible llegar a la Luna”, etc.

El negativismo en materia religiosa no resuelve el gran problema, Hombre y Dios, sino que se limita a descartarlo, a dejarlo a un lado, lo cual no es hallar una solución. La posición religiosa, la fe, en cambio, satisface y proporciona un bienestar íntimo a quien la posee. El “yo confío en Dios” ha dado fuerza a innumerables generaciones para soportar dolores inmensos, realizar grandes trabajos y, lo que es más importante, vencerse y aniquilarse a sí mismo en bien de sus semejantes.

EN TODAS LAS RELIGIONES: El hombre no interpreta por igual el concepto de Ser Supremo, y en la diversidad de religiones se advierte la desorientación del que busca a ciegas. Los primeros navegantes que llegaron a las islas de la Polinesia se encontraron extrañamente sorprendidos al ver que pueblos que vivían una existencia paradisíaca, sin apenas rastro de civilización, creían, en cambio, en la existencia de un Dios único.

Entonces se suponía que todo salvaje era, por definición, un politeísta, un hombre sumido en la superstición y la magia. Y fue preciso formularse la pregunta de si la primera religión del hombre fue monoteísta, que al degenerar por diversas razones dio paso, en los pueblos más atrasados, a un fetichismo, a un politeísmo degradante.

Vemos cómo a través de los siglos las religiones politeístas, que admitían la existencia de muchos dioses, han cedido la primacía a las monoteístas (judaísmo, cristianismo, mahometanismo, etc.) en las cuales el primer dogma es la existencia de un Ser Supremo, único y todopoderoso.

A través de los distintos países es posible advertir las profundas diferencias de los hombres en su interpretación de Dios. Hay religiones en que el hombre parece ser el esclavo de un genio del mal al que es preciso aplacar constantemente con dádivas y sangre. En otras, toda la existencia es una prueba durísima que se ha de superar. Las religiones llamadas de vida, cuya manifestación más elevada es el cristianismo, son concepciones optimistas y nobles.

En ellas, Dios es el padre providente, lleno de amor, a quien se puede hablar y a quien se puede pedir con naturalidad porque está dispuesto a dar. “Pedid y se os dará.” En todas ellas existe un cuerpo de creencias que constituyen el dogma. Los misterios son inherentes al hecho religioso, porque el hombre admite con humildad que su inteligencia no puede abarcar el Universo entero, y una religión sin misterios sería sólo una explicación argumentada a la talla humana. Las relaciones del hombre con la divinidad se manifiestan en forma de ritos, es decir, de un culto que en su forma más perfecta implica un sacrificio.

La conducta humana respecto a Dios está regulada por una serie de preceptos o mandamientos que en algunas religiones, como la mahometana, son extremadamente minuciosos y hasta pueriles. El hombre, necesitado de tantas cosas que no están a su alcance, debe pedir y dar gracias, lo cual realiza a través de la oración. Rezan los monjes budistas y los frailes de la cartuja, y de un modo similar los hechiceros del Congo al impetrar la lluvia, pero hay un abismo entre los monjes tibetanos, que mueven mecánicamente los tambores de oraciones, y los monjes de Solernes, que cantan un Te Deum, conscientes de cada palabra, de cada nota.

La vida humana ha sufrido una gran evolución en un lapso inferior a los 10.000 años, y una de sus manifestaciones más influidas por este cambio ha sido la Religión. En los países civilizados es posible encontrar muchos agnósticos y algunos ateos que quizás no se han preocupado de profundizar en el fenómeno religioso, pero nos sorprendería dar con una persona que creyera en Ormuz o en Baal Moloch. Muchas religiones han desaparecido empujadas por las conquistas de la Ciencia que han demostrado lo absurdo de sus creencias. Otras han sido abatidas por persecuciones o se han disgregado en múltiples herejías.

En cambio, algunas se mantienen a través de los siglos quizás porque convienen y se adaptan a la idiosincrasia de los pueblos donde radican. El cristianismo ha demostrado la perfecta compatibilidad del Dogma con los avances de la Ciencia, y es en la actualidad la religión de los pueblos más civilizados de la Tierra y la que se halla en vías de mayor difusión.

LAS RELIGIONES DE LOS PUEBLOS TRIBALES:  La interpretación más admitida del por qué de las pinturas rupestres halladas en el interior de las cuevas habitadas por los hombres prehistóricos es que obedecían a motivos religiosos. El pintor del paleolítico rogaba a la divinidad que la caza le fuese propicia, y pintaba en el techo y en las paredes las figuras de los animales deseados.

Entre los pueblos que viven hoy sumidos en la Prehistoria encontramos una serie de manifestaciones análogas a las paleolíticas: ritos funerarios que revelan un cuidadoso culto a los muertos, lo cual supone una creencia en el más allá, en la supervivencia; una serie de tabúes, de prohibiciones; una colección de totems, de fetiches propicios o adversos, etc. La figura del sacerdote, del hechicero, del mago, aparece en todos los pueblos al lado de la del soberano o del jefe.

En todos los pueblos aquél goza de una influencia total y llega a ser temido por el propio conductor de la tribu. Entre los pueblos primitivos, uno de los más interesantes es el de los bantúes, radicado en África Central.

Éstos creen que existe un mundo invisible, pero real, que coexiste con nosotros y en el cual entramos a través de la muerte. En su idioma no existe una palabra para designar la religión porque todo en ellos es sentido religioso. Los animales y el hombre, aunque mueran, no dejan de existir porque su alma sobrevive. Así, un guerrero puede vencer a un leopardo si posee el espíritu de un león que se haya apoderado de él. La muerte de un familiar se acompaña de danzas, cánticos y una serie de ritos que ayudarán al agonizante a ingresar en el mundo invisible. La distinción entre las almas de los hombres buenos y las de aquéllos que se comportaron mal en vida, surge ya en pueblos como los Fangs del Gabón, que creen en un Otololan o “infierno de fuego”.

La reverencia que los bantúes tienen para sus manes o fetiches, que son innumerables, no se confunde con la idea de un dios inaccesible, lejano y supremo a quien llaman amba, que significa “el que hace” o bien oza, “el que puede”. Pero ellos siguen implorando a sus manes y esta idea oscura de Dios no basta a moverlos a rechazar sus supersticiones. En todos los pueblos salvajes, salvo rarísimas excepciones, la Familia y la Religión mantienen relaciones muy estrechas. El hecho de unirse a un hombre y una mujer para crear un hogar está rodeado de una serie de prohibiciones y ritos a veces complicadísimos.

La iniciación de los adolescentes y la entrada en la virilidad reviste caracteres sangrientos y dolorosos, pruebas de sangre y de fuego, en muchos lugares. La práctica de la circuncisión, por ejemplo, no es privativa del pueblo judío, sino que se observa en forma bastante más dura en Australia, Polinesia, muchos pueblos de Africa y algunas tribus de América. Livingstone, el gran explorador africano, decía, refiriéndose a los hotentotes: “por degradados que sean estos pueblos, no es necesario hablarles de Dios y de la vida futura, porque para ellos éstas son verdades completamente admitidas. Si les habláis de un muerto dicen que ha ido a Dios. Al amanecer abandonan sus chozas y mirando al Oriente dirigen una oración a Tsui Goa, el padre de los padres. La confusión de ideas (Dios-Sol) es lógica y propia de una mente primitiva”. Los masais, que son pueblos pastores, tienen siempre en su boca el hombre de Dios, En Ngai, a pesar de que no sepan dónde está ni quién es.

Las mujeres rezan dos veces al día, y los hombres cuando hay sequía o enferma el ganado. La base o fundamento de las religiones de los pueblos primitivos parece residir en el miedo a lo desconocido. Los sacerdotes y magos se aprovechan de esta ignorancia y rodean sus ceremonias de iniciación, y sus rituales de una serie de cánticos, movimientos, adornos y sortilegios para enmascarar y “dramatizar” sus ceremonias.

Solamente los iniciados pueden llegar a los secretos de la Religión, los cuales si bien son celosamente guardados por los custodios del culto, se transmiten escrupulosamente de generación en generación. El totem es una manifestación universal de carácter religioso. Los pieles rojas ojilawais creían descender de una pareja de aves llegadas al Lago Superior y a las cuales el Gran Espíritu había convertido en seres humanos.

La identificación de cada tribu con un animal totémico llegaba a ser absoluta entre los pieles rojas, que adoraban realmente al águila, al búfalo, al buitre o al puma. Los hombres de las tribus Arunta, en Australia, tenían como totem el mosquito y no podía aplastarlo ni tan sólo ahuyentarlo. Los totems originan, de rechazo, el tabú, la prohibición. Existen innumerables y a veces inexplicables prohibiciones en las religiones de los pueblos primitivos. Cierta tribu australiana no podía beber agua tomándola en la palma de la mano, sino que debía recibirla de otra persona.

Los citados Arunta no podían mirar la Luna so pena de exponerse a morir en manos de un enemigo. Algunos totems son entes inanimados como la lluvia, el trueno, la arena, etc., aunque por lo general las tribus guerreras prefieren tener como totem a un animal. He aquí algunos totems de clanes pieles rojas americanos: Indios creeks: oso, ciervo, pantera, gato montés, castor, sapo, topo, lobo, etc. Indios iroqueses: tortuga, lobo, gamo, oso. Indios yuwas: búfalo, águila, lobo. El respeto de los hindúes se inclina hacia la vaca, cuya carne no comen porque está prohibido darles muerte; el de los bereberes hacia el cordero, cuya fiesta de Aidelmulú no es de origen árabe, sino más primitivo, y numerosas creencias arraigadas en la superstición popular, incluso en países cristianos (el gato negro, la buena suerte de las mariposas blancas, el horror a las lechuzas, etc.), son supervivencias de un totemismo universal primitivo. La idea de la muerte va también íntimamente unida a la Religión. Por esto el “culto a los muertos” es constante en todos los pueblos primitivos.

Los hombres de Neanderthal enterraban a sus familiares en cuclillas, rodeados de los enseres que les acompañaron en vida y con provisiones y alimentos para el gran viaje. Sin embargo, existe en el fondo del corazón humano una tendencia ancestral hacia el monoteísmo. La creencia en muchos dioses no llega a borrar el deseo, la necesidad de que exista un Dios más poderoso, un señor único, providente y eterno.
Así, cuando los primeros colonizadores llegaron a la Isla de Pascua, en la región más desconocida del Pacífico, se sorprendieron al constatar que los polinesios creían en un solo Dios a quien llamaban Tangalo, y más asombroso aún, esperaban la venida de un redentor, a quien conocían con el nombre de Rongo. Los dioses menores, los espíritus de la naturaleza, del mar y de las cosas, eran reverenciados como fuerzas sometidas al poder supremo de Tangalo. En la Isla de Pascua no existían templos, ni sacerdotes ni una organización religiosa con ritos determinados.
Los polinesios de aquel lugar vivían en la más completa libertad. Sin embargo, creían en un solo Dios y esperaban al Mesías. Cuando el hombre comienza a dejar constancia escrita de sus luchas, del nombre de sus jefes, de sus vicisitudes, es posible estudiar ya la evolución concreta de sus ideas sobre Dios, la otra vida y el destino del hombre.

Entramos en el mundo de las religiones históricas. Algunas de ellas desaparecieron sin dejar rastro, salvo el que puede admirarse en los museos. Otras, se transformaron y dieron lugar a las que subsisten en la actualidad. Los hombres que habitaron en el Próximo Oriente, desde Egipto hasta los confines de la India, con la salvedad del pueblo judío, se esforzaron en dar una explicación a los grandes interrogantes de la vida y el más allá creando religiones de terror, impresionantes, en las cuales el hombre era un ser sometido al poder tiránico y absoluto de dioses muchas veces malvados, exigentes y en ocasiones viciosos e implacables. La religión de los pueblos históricos primitivos constituía casi siempre una tortura moral, cuando no también física, para el desdichado creyente.

LA RELIGIÓN CATÓLICA:

Entre todas las religiones del mundo actual el catolicismo es, sin duda alguna, la que posee un cuerpo de doctrina mejor definido, más invariable, y al mismo tiempo una organización jerárquica más perfecta y completa. Su doctrina puede resumirse en un librito de poca extensión, el catecismo, y explica lógica y claramente la Creación, la esencia del hombre y el futuro. Dios existe, es eterno, inmenso, todopoderoso, providente, sapientísimo, es decir, perfecto. Dios creó el mundo y el hombre. A éste le hizo libre, compuesto de cuerpo y alma, destinado a salvarse y a gozar de una felicidad eterna después de la muerte.

La caída y pecado original de la primera pareja tuvieron por consecuencia la pérdida de los dones preternaturales y la condena a morir, a sufrir enfermedades, tentaciones, dolor y trabajo. Existe una Religión natural. Un hombre en estado salvaje, por su propia reflexión puede encontrar a Dios y saber qué cosas están bien y cuáles son los actos perversos. Pero Dios dio al hombre una Religión revelada, explicó ciertas verdades que el hombre por el solo ejercicio de su razón jamás podría llegar a conocer. Esta revelación se halla expresamente consignada en las Sagradas Escrituras, en el Antiguo Testamento.

Un pecado contra Dios no podía ser perdonado sino por el sacrificio de una víctima igual a Dios. Es esencial en el catolicismo el misterio de la Santísima Trinidad, un solo Dios, pero tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Hijo se convirtió en hombre y Jesús apareció en el mundo por dos razones principales: para morir y con su sacrificio hacer posible el perdón de la culpa original, y para revelar al mundo el Evangelio, la buena nueva, abriéndose así el Nuevo Testamento. Los signos con que se conoce la verdadera religión son las profecías y los milagros, hechos sobrenaturales, no explicables por razones científicas, los cuales no son contrarios a las leyes naturales, pero obran como si las suspendieran o modificaran. Las curaciones milagrosas de Lourdes y de Fátima no pueden explicarse científicamente, porque son obra de Dios.

Toda religión que no contuviera en su doctrina algún misterio sería demasiado humana. La católica se basa en el de la Trinidad, el de la Encarnación y Redención como principales. Admiten los mismos libros sagrados que existían en los tiempos anteriores a Jesús, pero añade los cuatro Evangelios que narran la vida del Maestro y los Hechos de los Apóstoles, cartas, etc., que constituyen en conjunto el Nuevo Testamento.

En los tiempos históricos los mártires dan testimonio, confiesan la verdad de la fe y su sangre tiene el valor de holocausto y de testificación. Cristo es el Hijo de Dios hecho hombre. Él instituyó la Iglesia y San Pedro fue el primer pontífice, y la línea de sus sucesores puede seguirse históricamente hasta la actualidad. La Iglesia es la barca del pescador, la piedra de salvación, y fuera de ella no hay sino discusiones, errores y tinieblas porque sólo en ella se da el Pentecostés eterno de la influencia del Espíritu Santo.

El Papa, vicario de Cristo en la tierra, reside en Roma y le asiste un Colegio de cardenales, supremas dignidades de la Iglesia, a modo de cuerpo consultivo ya que las últimas decisiones, inapelables e infalibles, corresponden al Pontífice. Los obispos son los representantes del Papa en las diócesis, y en ellas ejercen con plena autoridad su ministerio siendo los párrocos los jefes espirituales de cada pueblo. Junto al clero regular se hallan las Ordenes monásticas, misioneros, de enseñanza, hospitalarias, etcétera, variadísimas y cada una con reglamentaciones y obediencias propias.

La Religión enseña una serie de verdades que se han de creer. Constituyen el Dogma, el Credo, y se dirigen principalmente a la inteligencia. El hombre no puede mantenerse puro porque no es perfecto, su naturaleza propende al mal, al placer y a la decadencia. El pecado es la trasgresión de un mandamiento impuesto por Dios. Las normas de conducta expresadas en la Moral se dirigen con preferencia a la voluntad y al sentimiento.

La amistad de Dios se expresa en la gracia, un don sobrenatural que el señor no niega a quienes la piden sinceramente. El pecado lleva consigo la pérdida de la gracia y, por tanto, un castigo en la otra vida. Pero Dios es infinitamente misericordioso y perdona siempre que exista propósito y dolor. Para devolver al alma caída la gracia que perdió, existen los Sacramentos. Unos, como el bautismo, confieren la primera gracia. Sin haberlo recibido no se es cristiano, ni miembro de la Iglesia.

La penitencia borra los pecados; la confirmación nos hace soldados de Cristo; la extremaunción nos prepara para el gran tránsito; el matrimonio y el Orden nos confieren gracia de estado, para ayudarnos a vivir santamente una nueva vida. Pero el más sublime es la Eucaristía, por el cual Cristo Jesús, vivo y verdadero, entra en nosotros oculto bajo las especies del pan y el vino, y se une a nuestra alma de la que no se apartará mientras no cometamos un pecado. Vivir en gracia, perseverar, es la gran meta del cristiano. Por esto reza.

La oración es la comunicación del fiel con Dios o con alguno de sus intercesores: la Virgen, mediadora por excelencia, y los santos, varones ilustres que consiguieron la gloria por sus esfuerzos. Rezamos para dar gracias y para pedir lo que necesitemos siempre que sea para bien de nuestra salvación. La finalidad de todo cristiano en esta vida es vivir santamente para salvarse.

Conseguir la felicidad eterna es lo más importante. La religiosidad, la fe, la piedad, el amor al Creador, deben manifestarse por medio de un culto. No es necesario acudir al interior de grandes catedrales para rogar o alabar a Dios. esto puede hacerse en la soledad el desierto o in curriculum tuo, como dice el Evangelio, en el interior de nuestra casa; pero el culto externo, manifestado a veces con gran lujo y aparatosidad en procesiones o grandes fiestas, es la muestra más evidente de que la fe no es solamente patrimonio de cada uno, sino algo colectivo, que comparten todos los creyentes de un mismo pueblo, de una nación.

Los actos del culto son varios, pero el más importante es el sacrificio de la misa. Los fieles se reúnen en los templos y el sacerdote oficia la misa que celebra conjuntamente con los fieles. Éstos son parte activa en el gran drama. La misa consta de unas oraciones de entrada, lectura de epístolas de los apóstoles y de un fragmento del evangelio, enseñanza viva de la doctrina de Jesús.

Sigue un ofrecimiento, un ofertorio, en el cual el pueblo ofrece sus oraciones y el sacrificio que se va a consumar. El momento más importante de la misa es la consagración, en la cual, repitiendo el sacerdote las palabras de Jesús en la santa cena, el pan y el vino se convierten milagrosamente en el cuerpo y la sangre de Jesús.

La comunión es la participación de los fieles en esta unión íntima con Cristo. Los demás actos piadosos y de culto, procesiones, triduos, novenas, sermones, bautismos, bodas, etc., si bien son altamente laudables cuando se realizan con espíritu cristiano no pueden compararse con el gran sacrificio de la misa.

El cristiano no es un ente aislado, sino miembro de una iglesia dilatadísima. Una parte de ella se encuentra triunfante en la gloria. Otra, purga sus pecados, pero sabe que un día verá a dios, y otra, la de los fieles que vivimos, es la militante porque lucha para conseguir el premio eterno. Las buenas obras, las oraciones, los sacrificios, etc., merecen delante de Dios y sirven para perdonar parte de la pena de los pecados, pero el cristiano no pelea solo, sino que es miembro de un cuerpo místico.

Por la comunión de los santos, el fruto de las buenas obras puede beneficiar a todos y a cada uno de los fieles. La Iglesia, en los momentos actuales, se enfrenta con gravísimos problemas de los cuales, sin duda alguna, el más importante es el social. Pero una característica que a veces pasa inadvertida, referente a la Iglesia católica romana, es que para ella el tiempo, la violencia o la persecución no ejercen gran influencia. La persecución, a través de la experiencia de veinte siglos, resulta beneficiosa porque purifica y fortalece.

La violencia, ni en tiempo de Atila, Solimán o Napoleón, logró torcer los caminos del Papa, que no tiene divisiones militares, pero que ejerce su soberanía espiritual sobre centenares de millones de personas. Finalmente, el tiempo es para una iglesia eterna un factor secundario. Por esto las decisiones pontificias son lentas, ya que su misma continuidad le confiere una seguridad y una confianza que no puede existir en una sociedad puramente humana. En último término siempre es Dios, la Providencia, quien gobierna el mundo y dispone todas las cosas.
La entronización de Juan XXIII en 1958 provocó un cambio del Vaticano en la apreciación de los problemas contemporáneos. En 1962 convocó al vigésimo primer Concilio Ecuménico, segundo del Vaticano, y que fue clausurado en 1969 por Paulo VI. Este Concilio realizó importantes reformas litúrgicas y administrativas.

Paulo VI viajó a varios continentes en misión espiritual, llegando a Tierra Santa y la India en 1964, dictó un mensaje en la sede de las Naciones Unidas en los Estados Unidos en 1965, viajó a Portugal y Turquía en el año 1967 y, por último, en 1968 se dirigió a Colombia. Esta línea de apertura e integración ha sido continuada y acentuada por el Papa Juan Pablo II el cual ha visitado los lugares más recónditos de la Tierra llevando su mensaje de amor y paz.

Religiones del Mundo (Fuente Consultada: La Enciclopedia del Estudiante –  Tomo17)

 

La religion y los conflictos politicos y economicos

La religión constituye un elemento esencial de la identidad cultural de muchos pueblos, pero en ocasiones determina la exclusión de los otros, lo que puede provocar conflictos.

mapa de religiones del mundo

La religión, identidad cultural de los pueblos

En muchas culturas, la religión es un elemento clave en la educación y, a la vez que niños y niñas aprenden a leer y también se les enseña las creencias básicas. Así la religión se utiliza como un medio más para explicar el mundo a los más pequeños.

En ocasiones esta educación religiosa no va acompañada también de una adecuada formación para respetar la diversidad. Puede entonces que surjan conflictos con personas de otras religiones y con una forma de entender el mundo diferente a la suya.

En muchas sociedades actuales, la religión es un ingrediente importante en la identidad cultural, que sirve para diferenciarse de los demás. Se trata de un elemento esencial que ha marcado el devenir de la historia de muchas naciones y que configura tradiciones y caracteristicas culturales.

Pero si ese valor de identidad se plantea como excluyente entonces podemos hallamos ante una fuente notable de conflictos, ya que la religión puede utilizarse como un medio para amplificar las diferencias que existen entre los grupos humanos, o para justificar las atrocidades de la violencia, la guerra y el terrorismo.

La religión, por sus caracteristicas especiales, puede servir para multiplicar el conflicto y convertirlo en un problema de difícil solución cuando las partes enfrentadas se fanatizan.

El ejemplo de las guerras de religión en Europa en la Edad Moderna.

Las sangrientas guerras de religión, que emprendieron cristianos de diversas confesiones entre los siglos XVI y asolaron Europa y son un ejemplo de cómo la religión puede servir de excusa para otros intereses.

Las causas de los enfrentamientos eran las ambiciones políticas y económicas de los diferentes estados europeo pero el trasfondo religioso permitía justificar las agresión y hacer más violenta y despiadada la guerra.

Por ejemplo, muchos príncipes y reyes alemanes y del norte de Europa vieron en el luteranismo el medio perfecto para librarse del control político del papa y sus aliados, y del pago de impuestos a la iglesia católica, así como un modo de acrecentar

sus propiedades y riquezas al confiscar los bienes y las tierras eclesiásticos. Por su parte, los reyes de países católicos consideraban que luchar contra los protestantes era un medio de mantener sometidos estos territorios.

Hubo muchos reformadores religiosos a lo largo de la Edad Media, pero no tuvieron los seguidores que muy pronto consiguió Lutero. En ese momento la religión sirvió como pretexto para marcar las diferencias, establecer nuevas identidades y justificar el conflicto. A la vez que se producían estas guerras por toda Europa, durante la Edad Moderna intentó eliminarse cualquier tipo de diferencia religiosa dentro de cada reino.

En España, la inquisición persiguió violentamente a todos los no católicos. Pero también los calvinistas fueron intolerantes y emplearon la violencia en Ginebra, los anglicanos en Inglaterra y los luteranos en los principados de Alemania. Polonia se mantuvo como nación católica precisamente para conservar su identidad frente a los pueblos que la rodeaban por el este y el oeste, y que a lo largo de la historia habían ocupado su territorio: en occidente, los alemanes luteranos y en oriente, los rusos ortodoxos. La Edad Moderna en Europa fue un período intolerante y sangriento, en el que se buscó la uniformidad religiosa a costa de perseguir y eliminar todo tipo de diferencia.

La pervivencia de los conflictos religiosos

En ocasiones se defiende la idea de que los grandes conflictos actuales son choques entre civilizaciones, caracterizadas por las opciones religiosas. Hay especialistas en política internacional que creen que las guerras del futuro tendrán como causa principal la religión y, sobre todo, destacará el enfrentamiento entre el islam y el cristianismo.

Esta información no concuerda con la importancia del diálogo interreligioso en el mundo actual, ni con el carácter de pretexto que la religión tiene en los enfrentamientos.

Hoy en día se producen aún conflictos que en un primer análisis parecen tener una causa religiosa. Pero hay que tener en cuenta que la religión sigue siendo un medio muy poderoso de distinguirse de otros, y que puede servir para marcar una frontera, para expulsar al diferente o para matar sin remordimientos.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo 17 – La Nación.