Enrique Pichón Riviere

Creador del Sistema Dactilografico Argentino Juan Vucetich

LA CREACIÓN DEL DACTILOSCÓPICO
En 1911, se dictó en la Argentina la ley de Enrolamiento General, la cual dio lugar a la creación del archivo dactiloscópico más numeroso que tuvo nuestro país hasta ese momento. La organización fue confiada a Vucetich. En ese mismo año, el Poder Ejecutivo Nacional decretó que en las cartas de ciudadanía debía figurar la impresión del dígito pulgar derecho de la persona naturalizada.

Huella Digital

Una anécdota que da cuenta de la pasión y seriedad de Vucetich tiene que ver con la publicación del libro Historia sintética de la identificación, en 1921. La hizo imprimir con sus propios medios económicos, pero ese mismo año lo sacó de la venta porque consideró que la reseña histórica era incompleta y ordenó destruir todas las ediciones. Dos años después, Vucetich donó a la Facultad de Derecho su museo particular, archivo y biblioteca, con los cuales se fundó el museo que lleva su nombre. Una copia de Historia sintética de la identificación incluye correcciones de su puño y letra.

Luego de una vida consagrada a su vocación y al servicio de los otros, el 25 de enero de 1925, a los 64 años, Juan Vucetich falleció en la ciudad de Dolores, tras una larga y penosa enfermedad, pese a lo cual no había cesado en sus trabajos.

Un decreto del 27 de enero de 1925 dice: “Habiendo fallecido don Juan Vucetich, que prestare importantes servicios a la policía de la Provincia de Buenos Aires, implantando su sistema de Identificación actualmente en uso, el Poder Ejecutivo decreta:

Art. 1: Colóquese en su tumba una placa de bronce en homenaje a su memoria.

Art. 2: Désele el nombre de ‘Sala Vucetich’ a la oficina de identificación de la División de Investigaciones en el Departamento de Policía de La Plata, debiendo mantenerse en ella el retrato de su fundador.”

Vucetich junto con colaboradores, amigos y discípulos, como Luis Reyna Almandós, Antonio Herrero, Sislán Rodríguez y Nicolás Cortiglia, entre otros, demostró que en los esquemas digitales se encuentran los elementos necesarios para establecer, de una manera definitiva y durable, la identidad de las personas en todos los momentos de la vida. También demostró que aquella tarea que se emprende con vocación, compromiso y dedicación deja sus huellas.

Fuente Consultada: Historia de la Identidad de los Argentinos Revista Caras y Caretas N°11

Visita del Principe de Gales a Argentina 1925

BUENOS Aires se vistió de gala, en agosto de 1925, para recibir”a Eduardo de Windsor, heredero del trono de Gran Bretaña. Como lo había hecho el año anterior en el mismo mes de agosto, con motivo de la visita que nos realizara el joven príncipe Humberto de Saboya. El de Italia fue el primer heredero de un trono que llegaba a nuestro país, marcando un verdadero acontecimiento en la vida ciudadana. Ahora ese acontecimiento se repetía con el arribo del príncipe de Gales, que venía a nuestro país rodeado de una aureola de popularidad que se puso de manifiesto en las entusiastas recepciones.
El público argentino, especialmente el porteño, tuvo oportunidad de observar de cerca sus característicos rasgos de sencillez. Era llevado a las fiestas poco menos que de la mano.

principe de gales en argentina

El principe de Gales en la legacion de Gran Bretaña durante la recepcion ofrecida en su honor,
en compañia de la señora de Alvear y de lady Alston

Concurría a regañadientes, como cuando los chicos van a la escuela. Asistió, er1 el Teatro Colón, a la representación de “Loreley”, con Claudia Muzio y Beniamino Gigli. Dicen quienes estaban cerca de él, que el príncipe de Gales se durmió durante la función. Dio algunos cabezazos. Evidentemente le gustaba más el deporte. Por lo mismo concurrió a ver partidos de polo en los que participaron nuestros campeones olímpicos. Además, en el Hur-lingham Club, dio algunos tacazos como para demostrar su habilidad en el deporte ecuestre. Una noche asistió al Teatro Opera, donde se representaba “Fruta Picada”, en la que Florencio Parravicini hacía un tipo de inglés. También actuó Roberto Casaux, que interpretó un monólogo en inglés, y Ana S. de Cabrera en números folklóricos. En la parada militar que se realizó en su honor, el príncipe revistó las tropas, en compañía del jefe de la formación, general José F. Uriburu, y luego presenció el desfile de las mismas desde el palco oficial.

El tren especial en que el heredero de la Corona británica viajó a la estancia Huetel, llegó a las 7 de la ma. ñaña, pero el príncipe no quiso que lo despertaran y siguió durmiendo hasta el mediodía. Hubo, en esa estancia, desfile de gauchos con aperos de lujo, domas, pialadas y yerras. Luego, asado con cuero rociado con buen whisky.

Por la tarde un paseo a caballo durante el cual sufrió una caída uno de los periodistas británicos que lo acompañaban. Recordó entonces la difusión que se dio a sus numerosas caídas y con su flema británica, sonriendo, dijo: “He ahí una noticia que no se dará a la publicidad”. Cantó después el dúo Gardel-Razzano y el príncipe tocó el ukelele. Volvió a la capital, desde donde debía iniciar una gira por el interior.

Un día desapareció. Durante una hora lo buscaron por todas partes. Había burlado hasta la vigilancia de los agentes de Scotland Yard que lo acompañaron en su gira. Hubo el consiguiente revuelo. Se pensó en un accidente, en un secuestro, en un atentado. Pero no hubo nada de eso.

Una hora después apareció el príncipe en su residencia. Lo que había ocurrido es que quería estar solo. Sin compañía. Sin agasajos. Absolutamente solo. Cumplió después una amplia gira por el país. Visitó varias estancias, entre ellas la de Chapadmalal, y un mes después de haber llegado, se embarcó en el Repulse, fondeado en Mar del Plata. Antes de partir firmó el retrato de Genaro, modesto dueño de la “trattoría” de Playa Grande, donde había hallado refugio cordial para eludir el protocolo. Se despidió con un “hasta pronto”, que el príncipe cumplió, pues algunos años más tarde nos volvió a visitar.

Con su primer viaje habla retribuido la visita que hiciera a su patria el doctor Alvear siendo presidente electo en 1922, circunstancia en que se honró a nuestro país con significativas ceremonias.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1925

Nacimiento de la Parapsicologia Telepatia Percepcion Extrasensorial Rhine

Se atribuye a Joseph Banks Rhine (1895-1980)el mérito de haber convertido en temas respetables de investigación científica a la clarividencia y la telepatía, gracias a sus cuidadosos experimentos de percepción extrasensorial (ESP), durante un período de casi medio siglo. Aunque sólo hay unos cuantos especialistas más que consideren demostrado la existencia de la ESP, actualmente se acepta de modo general que el tema, al que Rhine dio el nombre de «parapsicología» merece un estudio científico.

Rhine nació en Pennsylvania, obtuvo su doctorado en la Universidad de Chicago en 1925, realizó un trabajo postdoctoral en Harvard y luego empezó a enseñar psicología en la Universidad de Durham, Carolina del Norte. El eminente psicólogo William McDougall estimuló su interés en la parapsicología.

Rhine anunció los primeros resultados de sus investigaciones sobre ESP en 1934, año en que se le concedió un laboratorio propio de parapsicología. Consiguió atraerse colaboradores serios y ayudas para la investigación.

Entre las instituciones que han contribuido a sus investigaciones sobre la ESP están la Fundación Rockefeller y la Marina de los EE.UU., junto a muchas más. Tras retirarse de la Universidad Duke, Rhine fundó su propia organización sin fines lucrativos, la Fundación para investigar la naturaleza del hombre (Foundation for Research on the Nature of Man), cuyas actividades incluyen el Instituto de Parapsicología y una rama editora.

El primer trabajo de J. B. Rhine consistió en el estudio de la clarividencia mediante registros escritos de la llamada “comunicación con los espíritus” y por medio de tests pasados a médiums. Esperaba poder confirmar la existencia de espíritus incorpóreos.

Los métodos, materiales y terminología utilizados por Rhine, fueron adoptados de modo general en el estudio de la percepción extrasensorial (nombre que él dio a los temas de clarividencia, telepatía y precognición). Por ejemplo, su mazo normal de cartas ESP comprende 25 cartas en total, cinco cartas con cinco dibujos distintos: una estrella, un círculo, un cuadrado, una cruz y unas líneas ondulantes. Incluso recomendó el modo de barajar las cartas: por lo menos cuatro barajaduras invertidas seguidas por un corte con un cuchillo o con una uña.

Tras barajar las cartas el experimentador las coge mientras el «sujeto» anuncia —o conjetura, dirían otros— el dibujo de cada carta (que como es lógico no puede ver). Si la persona tiene la cualidad que Rhine llama psi, acertará más cartas —es decir, nombrará más a menudo el dibujo acertado— de lo que podría esperarse en una persona que conjeturara al azar.

Los experimentos con cartas son lo más conocido del trabajo de Rhine, pero también inició la investigación en la psicocinética, que es la capacidad de influir sobre el movimiento de objetos físicos utilizando la fuerza mental o la simple voluntad. Los experimentos de Rhine, en el campo de la psicocinética, solían consistir en echar los dados y «desear» que salieran ciertos números: actividad no insólita fuera de los círculos científicos. Sus resultados le convencieron de que algunas personas poseen una cierta capacidad psíquica en algunos momentos. Adultos, niños, incluso animales demostraron tener psi, pero falla la capacidad de repetir puntuaciones elevadas mientras alguien les observa.

La labor de Rhine no ha dejado de ser ridiculizada por personas que asocian la ESP con la magia y la adivinanza, aunque la calidad de su trabajo ha convencido a la mayoría de que es un científico íntegro. En vez de admitir la posible existencia de la ESP, los críticos decididos aseguran que los resultados sorprendentes de algunas personas, inexplicables por las simples leyes del azar, pueden explicarse por trucos o por pistas reveladoras que da el experimentador sin querer.

Rhine insiste en que para que aparezca la capacidad psi es imprescindible una fuerte motivación y gran entusiasmo. Habla de casos en que personas animadas a tope acertaron 25 dibujos en una baraja invisible para ellos de 25 cartas. Como sucede con otros fenómenos ocultos, la presencia de personas incrédulas durante el experimento parece reducir la probabilidad de conseguir resultados favorables.

Tampoco es probable que aparezca un psi en sesiones largas y agotadoras, tanto si se trata de nombrar cartas como de controlar el movímiento de los dados. Los críticos aseguran que los resultados notables que consiguió Rhine en los primeros años de sus experimentos, se debieron a una motivación excesiva por parte de sus ayudantes.  Cuando se aplicaron controles más perfectos se dieron menos actuaciones psíquicas sorprendentes.

Tanto Rhine como su esposa Louisa han escrito numerosos libros y artículos sobre la percepción extrasensorial y sus trabajos se aceptan como investigaciones psicológicas  perfectamente legítimas, aunque Rhine ha señalado que esta rama de la psicología es la única en que se exige la adopción de medidas elaboradas para impedir los fraudes durante los experimentos.

Puesto que en los trabajos de Rhine la presencia de psi en una persona (a la que se llama sensitiva en caso afirmativo) se mide siempre en relación a las leyes del azar, las investigaciones sobre psi obligaron a los incrédulos a reflexionar sobre el uso que se hace de la estadística para sacar conclusiones.

Se acusa a Rhine de confundir, con un episodio psíquico, los acontecimientos casuales raros que se dan ocasionalmente —predecidos por la leyes del azar. Sin embargo, su inalterable disposición en este sentido le ha convertido en la primera autoridad en percepción extrasensorial.

Cuando el publico interesado en telepatía, clarividencia, precognición y psicocinetica experimentó el aumento provocado por la llamada «explosión del ocultismo», iniciada a partir de los años sesenta, la labor de Rhrine había señalado ya el tipo de pruebas necesario para demostrar la existencia de tales fenómenos.

Ver: El Lavado de Cerebro

Primeras Cortesanas en Buenos Aires en el Siglo XIX Negocio con Rameras

HISTORIA DE LAS PRIMERAS DAMAS DE COMPANIA EN BUENOS AIRES

En 1870 y años siguientes, la importación de mujeres europeas con destino a los burdeles de Buenos Aires se intensificó. Una publicación, El Puente de los Suspiros, enarboló durante su breve trayectoria la lucha contra este tráfico, denunciando a los rufianes y tratantes interesados en ese comercio. Pero esta campaña periodística despertaba sospechas sobre su sinceridad. Sin embargo, Ramón Guerrero, su director, aportó datos valiosos sobre este tema, del cual poco se sabía en una época tan temprana como la que se menciona.

damas de la calle en bs.as.

INTRODUCCIÓN: La ciudad de Buenos Aires era un centro importante de este antiguo comercio, conocido en los principales países de Europa, de donde venían sus oficiantes, para quedarse en la ciudad o distribuirse en su territorio o en países vecinos. Era un hecho que ningún gobierno ignoró ni pudo regular eficazmente.

En 1919, la Municipalidad dictó un nuevo marco regulatorio, como consecuencia de recíprocas concesiones entre la Intendencia Municipal y el Concejo Deliberante, que resultó un fracaso. El escándalo de la Zwi Migdal en 1930 lo demostró en toda su crudeza.

En diciembre de 1930, el intendente Guerrico, considerando a la ciudad como un centro internacional de la trata de blancas, dispuso que la Municipalidad no controlara los burdeles, reconociendo que carecía de poder suficiente frente a los sobornos y las amenazas.

Pero ese decreto municipal no llegó a ejecutarse, y seguía rigiendo la ordenanza de 1919, hasta que en el año 1934. la ordenanza 5412 dispuso el cierre de esos establecimientos a partir del 31 de diciembre, dos años antes de que el Congreso Nacional sancionara la ley 12.331, de profilaxis antivenérea.

El peligro del contagio venéreo que pudiera propagar la prostituta a pesar de los controles médicos a que debía someterse regularmente y que era el principal fundamento de la reglamentación se reemplazó con la obligación municipal de proporcionar asistencia gratuita a toda persona afectada por enfermedades venéreas. Esta había sido la permanente posición del Partido Socialista, liderado en este asunto  por el doctor Ángel Giménez.

Conforme a esta ordenanza y a la resolución del Concejo (B. M. 3869). el intendente Vedia y Mitre ordenó destruirse de inmediato todos los antecedentes y datos personales sobre mujeres que ejercían esa actividad, para evitar que fueran objeto de extorsiones cuando se dedicaran a ejercer alguna actividad lícita. Sólo serían infractoras a la ordenanza aquellas personas que en sitios públicos incitaran al libertinaje, cuyo concepto precisó por decreto del 27 de diciembre de ese año de 1934/20

HISTORIA:  La compra y venta de mujeres europeas para su explotación en los prostíbulos de Buenos Aires, el tráfico clandestino y la llegada de estas jóvenes que, conscientes o no de su futuro, eran seducidas con la promesa cierta de vivir en una de las ciudades más prosperas de aquellos días, fue para muchos una inagotable fuente de ingresos económicos.

En 1878 hace su aparición El Puente de los Suspiros, un periódico que decía combatir la trata de de blancas. En pocos meses fue prohibido por la Municipalidad, siendo toda su campaña desbaratada. Pasarán más de 50 años y miles de crímenes antes que las autoridades investiguen y castiguen esta nueva forma de esclavitud….

Para mediados de la década de 1870, Buenos Aires era tina bulliciosa ciudad con unos 200.000 habitantes hasta ese entonces, la prostitución había sido considerada como un problema menor. La autoridad ejercía su poder en forma discrecional, y cualquier mujer sospechada de vida licenciosa podía ser encarcelada o enviada a la frontera para servir a las necesidades de la tropa.

La cada vez mayor inmigración, y la gran cantidad de extranjeros solteros que llegaban a la ciudad, hizo imprescindible la búsqueda de un medio de control social que a la vez contuviera el desarrollo de las enfermedades venéreas. Por tal razón, el 5 de enero de 1875 se dictó la ordenanza reglamentaría sobre la prostitución.

Los casinos y confiterías donde se ejercía la prostitución, que hasta ese momento habían funcionado por la autorización del presidente municipal, debían registrarse o serían clausurados. El registro incluía una patente anual de 10.000 pesos m/c por establecimiento y 100 pesos m/c por cada prostituta. Muchos optaron por la clandestinidad.

Las nuevas casas de tolerancia debían esta menos de dos cuadras de templos, teatros o escuelas (art. 5). Ser regenteadas exclusivamente por mujeres (art. 3). Estas regentas debían llevar un libro en el cual se anotaban los datos personales de las mujeres que trabajaban en la casa (artículo 13). Los miércoles y los sábados, un médico inspeccionaría a todas las prostitutas, anotando los resultados en el libro y elevando un parte de éstos a la Municipalidad. Si la prostituta enfermaba de sífilis, debía ser atendida en la casa por cuenta de la regenta, y sólo en casos avanzados eran derivadas al hospital (artículos 15, 17 y 18). Esta diferenciación  entre los estados de desarrollo de la enfermedad y el ámbito de tratamiento, provocó que muchas mujeres siguieran trabajando aun estando enfermas.

Con temeraria rapidez eran dadas de alta como curadas mujeres a las que el mes anterior se les había diagnosticado ulceraciones venéreas. Otras, como Juana Harr o Ida Bartac, estaban imposibilitadas, de ofrecer sus servicios dado que figuraban como enfermas venéreas tanto en los libros como en los partes médicos. Esto no impidió que  primera siguiera prostituyéndose hasta quedar embarazada cinco meses después de haber sido diagnosticada su enfermedad, y la segunda hiciera lo mismo pero luego de figurar dieciocho meses consecutivos como enferma de carácter sifilítico.

La reglamentación, que adolecía de mucho defectos y en la mayor parte de los casos no en espetada, seguía ordenando que las prostitutas debían ser mayores de 18 años, a no ser que probaran que antes de esa edad se habían entregado a prostitución (art. 9). Este artículo se contraponía con el Código Civil, el cual daba la mayoría de edad a los 22 años.

La incongruencia llegaba al grado de permitirles el comercio sexual, pero les negaba la posibilidad de casarse sin el consentimiento de los padres.

Los tratantes de blancas y las casas autorizadas fueron los mayores beneficiados, ya que casi la totalidad de las pupilas que ingresaban eran menores de edad. Las mismas no podían mostrarse en la puerta de calle, ni en ventanas, ni en balcones. Debían encontrarse en la casa dos horas después de la puesta del sol, y llevar una fotografía con sus datos y los de la casa de tolerancia donde trabajaban (art. 10).Estas mujeres fueron las que debieron cargar el mayor peso represivo sobre sus libertades.

El reglamento, que facilitaba y proponía su inscripción en los registros de la prostitución, les impedía abandonar el prostíbulo y el oficio con la misma facilidad. Según el artículo 12: “Las prostitutas que dejen de pertenecer a una casa de prostitución quedarán bajo la vigilancia de la policía mientras no cambien de género de vida…”.

De haber huido de su encierro, les hubiera sido muy difícil dedicarse a otro oficio ya que a la persecución de la policía había que agregar que “todos los que a sabiendas admitieren en su casa particular ó de negocio en calidad de inquilina, huésped, sirvienta ú obrera cualquier mujer que ejerciere la prostitución, pagarán una multa de 1.000 $ m/o (…). Se considerarán sabedores los que permitan que una prostituta continúe en su casa tres días después de ser prevenidos por la autoridad (art. 24).

Este hecho, sumado a las altas patentes y a los controles médicos, originó que las mujeres argentinas, españolas e italianas, que hasta ese entonces habían trabajado en los lupanares de la ciudad, prefirieran seguir su labor clandestinamente en bares, cigarrerías y fondas. Y que las extranjeras de países no latinos, prostitutas o no en su tierra natal, pero más ingenuas, desconocedoras de las leyes y el idioma, fueran conducidas a las casas de tolerancia.

Para 1876 había 35 prostíbulos autorizados, en los que trabajaban 200 mujeres.  La mayor parte de éstos se ubicaba en el barrio de San Nicolás, y algunos fueron montados con gran lujo, teniendo bar, salones de reunión y músicos para animar los bailes. Por la misma época comenzó una campaña de denuncias que criticaba a la Municipalidad por permitir la apertura de estas casas en las calles céntricas, y de igual manera señalaba a los tratantes y la forma en que éstos operaban en Europa.

El año anterior (1875) había sido publicada otra solicitada, de redacción muy similar, firmada por el propietario de la casa de la calle Corrientes 509. En ella hacía saber de su mala suerte “Por ser el vecino de una casa de prostitución que alteraba la vida del barrio, y comunicaba que, por los continuos escándalos que allí ocurrían, se veía obligado a abandonar su propiedad para salvar a su familia de tan funesta influencia.”

Es precisamente en esta casa de Corrientes 506 (actual 1283) donde meses más tarde se instalaría uno de los prostíbulos más famosos, ya sea por e lujo y la calidad de sus mujeres o  por el trato bruta

Otras solicitadas que se publicaron con términos más duros y de tono antisemita, buscaron y vamente despertar el reproche de la sociedad. Asimismo se pedía la intervención del arzobispo de Buenos Aires, del pastor de la Iglesia Reformada Alemana , de las autoridades consulares para poner fin a ese comercio inmoral.

Conjuntamente, comenzaron aparecer solicitadas pidiendo el cierre de cafés, casinos y demás lugares donde se practicaba la prostitución clandestina. En poco tiempo se generó una guerra de denuncias que dejaba en claro que se trataba de un duelo de intereses entre grupos encontrados al que se sumaban, tal vez engañados en su buena fe, algunos ciudadanos honestos.

En una extensa solicitada, cargada de información, se documentaba el modo en que un tratante (Jacobo Hónig) invirtió 600.000 pesos m/c para montar dos nuevos prostíbulos, uno en Corrientes 506 y otro en Temple 356 altos. También se denunciaban otras instalaciones en Libertad 309, Corrientes 509 y Temple 368, propiedades de Ana Goldemberg, Carlos Rock y Herman Gerber, respectivamente.

Por otra solicitada sabemos que “en junio de 875 Adolph Honing (sic,) domiciliado en Corrientes 506, trajo de Europa a 18 jóvenes engañadas a quienes explotó a su labor, que luego de seis meses vendió a tina de éstas, llamada J. B., a un tal Isidoro Wolf, residente en Montevideo, en la. suma de 17.000 $. En diciembre del mismo año, Adolph Weismann engañó a siete mujeres, cuatro húngaras y tres alemanas, diciéndoles que iban a Milán y las dirigió a Marsella, de donde las embarcó a Montevideo. Allí eran esperadas por Adolph Honing, quien compró a las cuatro más bellas. Las restantes fueron compradas en Buenos Aires por Herman Gerber. Se calcula que la venta de las mujeres le valió al corredor 150.000$ m/c.

El mismo Gerher, domiciliado en la calle Temple 368, había traído 12 mujeres en junio de 1875. Dos habían sido vendidas a otro negociante de Rosario. Otra, llamada N.W., después de cinco meses y medio de permanecer en la casa de Gerber, fue vendida a Isidoro Wolf en la suma de 14.000 pesos, y luego de dos meses éste la revendió en 18.000 a Carlos Rock, domiciliado en Corrientes 509. Fruto del trato que recibía, N.W. huyó de la casa, acompañada por otra mujer, saltando por la azotea. Luego de esto, el techo fue rodeado por una reja de hierro.

Algunas de estas mujeres escapadas de su encierro acudieron al consulado austro-húngaro a formular sus denuncias, pero éste expresó su incapacidad para intervenir. En la mayoría de los casos eran jóvenes judías de Europa central y Rusia que debido a la pobreza en que se encontraban y la persecución religiosa que sufrían sus familias, era; literalmente vendidas a los rufianes a cambio de la dote que éstas recibían.

Dado que el matrimonio civil aún no existía, en muchos casos se fraguaba un matrimonio religioso entre la explotada y su explotador, quien la ponía a trabajar para sí ola vendía otro rufián. De esta forma se impedía que la mujer pudiera reclamar a las autoridades consulares de su país, dado que al casarse con un extranjero perdía sus derechos de nacionalidad.

Los diarios contemporáneos tomaban con tibieza las denuncias. En algún caso aislado levantaban parte de las solicitadas y en otros se escandalizaban por los hechos narrados’4. Lo cierto es que la campaña no daba el resultado deseado, y las casas de tolerancia seguían funcionando bajo la ordenanza reglamentaria.

Las condiciones en que vivían estas mujeres eran ciertamente inhumanas. Eran compradas y vendidas al antojo de sus explotadores. Al llegar se les hacia firmar un contrato por el que se comprometían a pagar el viaje, la ropa, la comida, la pieza y todo aquello que recibían.

Los precios que debían pagar eran cinco o diez veces superiores al valor real, y las deudas que siempre mantenían con la casa se utilizaban como otro instrumento de retención. Permanecían encerradas todo el día, y si salían de paseo una tarde al mes, era bajo vigilancia de la regenta o un supervisor. Si alguna se negaba a aceptar estas condiciones, era castigada o vendida a otro prostíbulo de menor calidad en el interior del país. Provenientes de familias campesinas,-sometidas al vasallaje y a costumbres sexuales que en algunos casos incluían las relaciones premaritales y los embarazos como signo de fertilidad, es posible que hayan aceptado el comercio sexual como una etapa más de suya desdichada experiencia anterior.

Las prostitutas clandestinas, que trabajaban para un rufián, sufrían una explotación similar, con el agravante de que las condiciones sanitarias eran más deplorables y la clientela, menos selecta, mucho mayor. Sin embargo, ni estas solicitadas, ni las publicaciones hacían hincapié en este punto.

Fuente: Revista Todo Es Historia  Nro. 342 Año 1996 – Parte de una nota de: José Luis Scarsi

Hazaña del Plus Ultra Historia Vuelo España Buenos Aires Hidroavion

La Hazaña del Plus Ultra: BUENOS Aires madrugó más que de costumbre el 10 de febrero. La ciudad se levantó temprano porque un acontecimiento extraordinario reclamaba su presencia en las calles: La llegada del Plus Ultra.

Tripulantes del Plus Ultra

Los Tripulantes del Plus Ultra

El 22 de enero había salido de Palos de Moguer, del mismo puerto de donde partieron las carabelas de Colón para descubrir América. Ocho horas después estaba en Las Palmas, de donde siguió a Cabo Verde en un vuelo de nueve horas. De ahí el salto prodigioso hasta Brasil. El fuerte viento desvió el avión hacia la isla de Fernando de Noronha, a donde llegó después de 15 horas 20 minutos, cuan, do prácticamente no le quedaba nafta.

Después Pernambuco, Río de Janeiro, Montevideo… El pueblo se reunió desde temprano a lo largo de la avenida Costanera. Todos querían ser los primeros en divisar al pájaro de acero que traía la gloria de España. Pero la multitud no cabía en los límites de la amplia avenida. Se diseminó por todas las calles del centro que presentaban un aspecto inusitado de fiesta. Nadie quería trabajar ese día. Todos ansiaban estar presentes en la recepción.

Fue un día de inolvidable emoción. Una mezcla de regocijo y de angustia, porque había un escondido temor de que los cuatro héroes que viajaban en el Plus Ultra, Franco, Ruiz de Alda, Duran y Rada, pudieran tener algún tropiezo en la etapa final.

En las primeras horas del día, ya ofrecían todas las calles una alegría incontenible. Ramón Franco y sus compañeros ya estaban en Montevideo. Faltaba sólo un pequeño salto para que la proeza quedara totalmente cumplida. No se sabía exactamente la hora en que el aparato abandonaría el puerto uruguayo, de manera que el público prefirió la larga espera.

Era mejor que llegar tarde. De pronto, cerca del mediodía, se tuvo la noticia: El Plus Ultra había despegado en la vecina orilla, y viajaba hacia Buenos Aires. Cuando el aparato fue avistado en el horizonte, el entusiasmo fue indescriptible. Mientras el júbilo del pueblo se manifestaba ruidosamente, todas las naves del puerto hacían oír sus pitos y sus sirenas en clamoroso saludo a los hombres que habían cumplido la hazaña de vencer al océano desde el aire.

En el sector Sur del Muelle de Pescadores acuatizó el Plus Ultra a las 12.28. Fue una maniobra perfecta que el público reunido en la avenida Costanera siguió sin perder detalle. Después la apoteosis. Avalanchas incontenibles. Público enloquecido de entusiasmo, vitoreando a España y a sus héroes. Y por fin, el abrazo del presidente de la República, que expresaba el abrazo de todo el pueblo argentino.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1926

Pedro Zanni Record de Vuelo Figueredo Primera Mujer Aviadora Argentina

La guerra europea promovió el acelerado progreso de la aviación, impulso que, como es natural, tuvo repercusión en nuestro país. Buenos Aires se había asombrado, cuatro años antes, con el vuelo de Marcel Paillete, el as francés que salió de Villa Lugano cruzando por primera vez la capital en avión, para llegar a la Sportiva, luego de volar sobre Villa Soldati, el Riachuelo, Barracas, la Boca, Casa Amarilla, San Telmo y el puerto. Después de esa hazaña, la visita de otros aviadores europeos sirvió de estímulo a los pilotos criollos.

Marcel Paillete

Cattáneo había volado cabeza abajo, ante el estupor de los porteños. Ese gesto arriesgado influyó en gran número de jóvenes que se dedicaron a la aviación. Algunos cayeron. Son los mártires que todas las grandes empresas requieren, pero fueron más los que siguieron.

pedro zanniEn 1914, la calda de Jorge Newbery marcó uno de los más luctuosos sucesos de nuestra incipiente aeronáutica. Sin embargo, ese mismo año —el 18 de julio— el teniente Pedro Zanni (foto izq.)establecía un triple récord sudamericano de duración, distancia y velocidad. Voló 700 kilómetros, desde El Palomar a Villa Mercedes (San Luis) , en 4 horas, 41 minutos, a un promedio horario de 150 kilómetros, utilizando un aparato Nieuport de 100 HP. Meses después, el 1° de octubre, recibía su brevet la prime, la aviadora argentina: Amalia Figueredo.(foto abajo)Amalia Figueredo

Luego, nuestra aviación continuó en la senda de constante progreso y puede decirse que en 1915 alcanzó su mayoría de edad. Fue el mismo año en que Cattáneo realizó su viaje a Chile ida y vuelta, asombrando a Buenos Aires con sus vuelos acrobáticos.

La población porteña, que nunca habla visto hazañas semejantes, las glorificó en sus canciones populares. Toda la ciudad habló de Cattáneo y de otros aviadores italianos y franceses que dibujaron arabescos inverosímiles en su cielo.

JORGE NEWBERY, EL PRECURSOR DE NUESTRA AVIACIÓN El héroe máximo de la aviación argentina fue Jorge Newbery (1875-1914), hijo del doctor norteamericano Ralph Newbery y de Dolores Malagaríe.

jorge newberyNació en la casa de la calle Florida 251 y a los 17 años, una vez cursado el bachillerato viajó a Estados Unidos para estudiar en la universidad de Cor-nell y en el Drexel Institute de Filadelfia. Egresó como ingeniero electricista en 1895. En el país del Norte el joven Newbery practicó esgrima, boxeo, rugby, fútbol, remo, natación y otros deportes.

En el año 1900 fue nombrado director general de Alumbrado de Buenos Aires. Fue también director de electricidad y maquinarias navales en la Armada Nacional. En 1901 se clasificó campeón sudamericano de florete y obtuvo señalados triunfos en remo, boxeo, lucha romana y se convirtió en el ídolo de su época. Los vuelos del brasileño Santos Dumont en globo (1898) y en biplano (1906) habían despertado el interés por los vuelos.

En 1907 don Aarón de Anchorena trajo a Buenos Aires el globo Pampero de Francia y esto despertó el entusiasmo de los deportistas porteños. Un aviador italiano, Hernán Mazzoleni (1874-1939), llegado a Buenos Aires en 1906, dictó las primeras clases de vuelo aerostático y entre sus mejores alumnos figuraba Newbery, quien ascendió en el globo citado el 25 de diciembre de 1907.

Con el barón Antonio Demarchi (1875-1934) y otros pioneros fundó el Aero Club Argentino en 1908, del que sería presidente desde 1909 hasta su muerte en 1914. En el globo Pampero se perdieron su hermano Eduardo y el sargento Romero. En diciembre de 1909 voló en el globo Huracán desde Bel-grano hasta Bagué (Brasil) en 13 horas de vuelo.

En 1911 logró el récord sudamericano de altura con 5.100 metros. Los aviadores Cattáneo, italiano, y Bregi, Valletón y Lebrun, franceses, fueron los primeros en volar aviones en nuestro país, en 1910. Newbery voló en marzo de ese año con Lebrun. El Io de marzo de 1914 se mató en Los Tamarindos (Mendoza), al caer su avión desde 500 metros de altura, en un vuelo de práctica.

Fuente Consultada:
LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1916
HISTORIA ARGENTINA CAP. N°20

Teoria de los Radicales Libres Rebeca Gerschmann Medica Argentino

Científica Rebeca Gerschmann
Teoría de los Radicales Libres 


Científica Rebeca GerschmannDiscípula del doctor Bernardo Houssay, Rebeca Gerschman fue una de las personalidades científicas argentinas que alcanzó mayor prestigio en el campo de la fisiología humana.

Rebeca Gerschman nace en 1903 en le seno de una familia rica de Carlos Casares, Argentina; lo que le da libertad de estudiar en la universidad de Buenos Aires, su dedicación le lleva a graduarse como farmacéutica y bioquímica.

Al cumplir 27 años trabaja en el Instituto de Houssay. Donde se doctora en 1939 con una tesis sobre el potasio plasmático, que daría lugar al método Gerschman-Marenzi, constituyó en su momento una técnica de vanguardia para el estudio de las variaciones de concentración de potasio sanguíneo en distintas condiciones fisiopatológicas.

Su tesis doctoral de 1939 sobre el potasio plasmático, daría lugar al método Gerschman-Marenzi, que constituyó en su momento una técnica de vanguardia para el estudio de las variaciones de concentración de potasio sanguíneo en distintas condiciones fisiopatológicas.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, la doctora Gerschman se especializó en Rochester (Nueva York) y comenzó a trabajar en el estudio del efecto fisiológico de los gases respiratorios. Su trabajo sobre la toxicidad del oxígeno, realizado en 1954 y publicado en la revista Science, constituyó una hipótesis revolucionaria.

La teoría de Gerschman, como se la denominó, acerca de la implicancia de los radicales libres de oxígeno-moléculas que oxidan y dañaban los tejidos en la patogénesis de ciertas enfermedades y en los procesos de envejecimiento, conmovió a la comunidad científica debido a que se oponía a las concepciones ortodoxas del momento.

En 1969, la hipótesis de Rebeca Gerschman fue confirmada por McCord y Fridovich, al descubrir una enzima superóxido-dismutasa y los científicos debieron abandonar sus reticencias hacia la teoría de los radicales libres de oxígeno para considerarla un aporte fuNdamental para la biología y la medicina modernas.

Específicamente, el trabajo de Gerschman abrió camino al reconocimiento de las situaciones y las condiciones en las cuales los antioxidantes y los prooxidantes ejercen acciones sobre el cuerpo humano, y podríamos decir que se le debe este nuevo culto de los alimentos, medicinas y tratamientos antioxidantes para detener el envejecimiento de las células, para mantener la salud humana.

El trabajo pionero de Rebeca Gerschman en el estudio de los radicales libres de oxigeno fue reconocido a nivel internacional y su nombre circulé entre los candidatos para el Premio Nobel de Fisiología y Medicina durante la década de 1980.

Fue también una docente admirable, desde su cátedra de Fisiología en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. Con un concepto renovado de la enseñanza, impulsé una nueva dinámica de la docencia, al invitar a sus clases a personalidades destacadas de la fisiología. También rescató el uso del cine científico como método audiovisual de aprendizaje. Luchó por los derechos de la mujer en el campo científico. Murió en 1986.

¿Que son los antioxidantes? Cuando respiramos, el oxígeno genera cierta cantidad de partículas oxidantes denominadas radicales libres, que son responsables del envejecimiento celular. Además, estamos expuestos a tóxicos del medio ambiente (tabaco, polución y pesticidas) que tornan nuestras defensas naturales insuficientes y pueden dañar nuestras células e inclusive alterar el material genético. Los antioxidantes juegan un rol protector frente a estos radicales libres, al contrarrestar su acción y frenar de alguna manera este proceso.

Por eso es importante aumentar nuestras reservas incorporándolos a nuestra dieta. Pero ¿cómo? Se encuentran en alimentos con pro-Vitamina A o betacaroteno, como frutas y verduras de color naranja/amarillo: mandarina, naranja, limón, zapallo, zanahoria, calabaza.

También podemos consumirlos en alimentos ricos en Vitamina E, como la palta, las semillas y aceites de girasol, soja, y los frutos secos. Una alimentación que incluya consumir 5 frutas y verduras al día, de variados colores, nos aportan todos los antioxidantes que nuestro cuerpo necesita. De esta manera, favorecemos el cuidado integral de nuestro organismo.

Fuente: lnfobae.com – Dra. Paola Harwicz.

Los Primeros en Argentina Argentinos Pioneros Curiosidades del Pais

El primer pregonero

La primera noticia sobre el pregonero de la ciudad, después de Garay, se registró en el acta acuerdo del Cabildo del 9 de julio de 1590: allí se habló de la necesidad de contar con alguien que diera a conocer a los vecinos las novedades de interés común y las disposiciones del gobierno. Lo curioso es que, en el caso de los comunicados oficiales, el pregonero no recibía remuneración alguna: “debíase pregonar sin pago —aclara el acta— cuando se tratare de asuntos de interés para este Puerto”.

Años después se da cuenta de lentas y generalmente infructuosas gestiones del pregonero para tratar de cobrar algún salario hasta que finalmente el Cabildo unificó el trabajo de pregonero con el de verdugo, y este último sí recibía una paga. La “carga pública ” del pregonero recayó por primera vez en Juan Aba, un indio que no sabía leer. Si bien el Cabildo no especificaba la capacidad de leer y escribir en su concurso por el cargo, es obvio que el pregonero, condenado a repetir, debía valerse de la lectura para poder memorizar.
Juan Aba, entonces, sólo se dedicó a repetir en voz alta los dichos del escribano del Cabildo u otro funcionario que leyera a su lado los documentos para dar a publicidad.

El primer verdugo

El primer verdugo de Buenos Aires fue Diego Rivera o de Rivera, a la vez pregonero y tambor. Rivera vivía tapado de trabajo: al no existir la cárcel como elemento pretendidamente rehabilitador, eran muy pocas las detenciones que se llevaban a cabo; en general se preferían castigos “ejemplificadores” que iban desde cortar la cabeza a piernas o manos, o el linchamiento. Los castigados eran expuestos durante varios días en la Plaza Mayor, a la vista del público.

En el Cabildo del 13 de febrero de 1607 se colocó a la vista del público el “Arancel de los derechos de los jueces y escribanos, en una tabla, para que a todos conste”. Según aquel arancel, los derechos de los verdugos eran los siguientes: por ejecutar una sentencia de tormento, un peso y medio ; por cualquier sentencia que no fuera de muerte,  dos pesos y medio; por la condena a muerte, dos pesos y medio más con la ropa del delincuente. Como pregoneros les correspondía: en el pregón por las cosas perdidas, un peso; por el voceo de una rebeldía, seis reales; por el remate de bienes, seis reales; por salir con los delincuentes pregonando su delito y sentencia, un peso y medio.

El primer maestro

No sólo las actas de fundación de la ciudad se han perdido, también las del Cabildo desde la fundación hasta 1588 y las de 1591 hasta 1605; este hecho hizo que se pensara, durante muchos años, que el primer maestro en Buenos Aires fue Francisco de Vitoria, sobre la base de un acta del Cabildo del 19 de agosto de 1605. Sin embargo, la enseñanza primaria debió iniciarse hacia 1591. Ya en ese año, la profesión de maestro no era respetada. No se consideraba un oficio, sino “la labor de quien no tiene otra cosa que hacer”.

En 1642, el maestro Diego Rodríguez se propuso ante el Cabildo “porque era pobre y sin oficio”. Francisco de Vitoria dijo en su solicitud de agosto que ofrecía sus servicios por no haber
en la ciudad quien lo hiciera, “y por ser cosa muy conveniente el servicio de leer, escribir y contar, por hallarme al presente desocupado”. De Vitoria, al ser aprobada su solicitud, pidió un adelanto de sueldo: un peso “por los de leer y dos por los de escribir y contar”. Se ignora si el Cabildo cumplió lo pactado.

El primer sastre

En 1605, la ciudad contaba con un sastre, un maestro de primeras letras y un médico. El sastre tuvo un mal comienzo: en el acuerdo del Cabildo del 24 de enero se registró una petición del sastre Sebastián de la Vega en la que pidió que no se le aplicara la pena impuesta por habérsele hallado una  regla falsa; la regla de medir usada por Vega no alcanzaba la longitud de la vara, de modo que al medir la tela de los clientes se quedaba con una parte. Los cabildantes rechazaron el pedido y ejecutaron la condena.

Los primeros abogados

El primer desembarco leguleyo en Buenos Aires no rué aislado: intentó instalarse un bufete completo, que tropezó con la oposición del Cabildo. El 22 de octubre de 1613, bajo el gobierno de Mateo Leal de Ayala, decidió aplicar una ordenanza del virrey Francisco de Toledo que no dejaba lugar a equívoco alguno: mandaba que “en los asientos de minas, fronteras y nuevas poblaciones no haya abogados”.

Aquel Cabildo sesionó completo, incluyendo al capitán de Ayala, gobernador interino, el capitán Simón de Valdez, tesorero, Bernardo de León, depositario general y todos los alcaldes y regidores.

“De lugares distintos cada uno de ellos —se informó— pero se han concertado los tres de venir este verano a este puerto con ánimo de que haya pleitos para ganar plata con que volverse o asistir en él.” El regidor Miguel del Corro aseguró que “era público y notorio” que “tres atrevidos abogados” llegarían en poco tiempo y “con su asistencia no faltan pleitos, marañas, trampas y otras disensiones que resultarán, para los pobres moradores, en inquietudes, gastos y pérdidas de hacienda”. Del Corro terminó su exposición solicitando que “los dichos tres letrados, ni ninguno de ellos, no se admitan ni reciban en esta ciudad. Propongo que se les dé aviso de ello enviándoles al camino orden para que no entren en ella si no fuera trayendo particulares licencias de Su Majestad y Real Audiencia”.

Los primeros contrabandistas

La preocupación del tesorero Valdez, como se verá, era eliminar a cualquier testigo molesto y peor aún, conocedor de la ley: su anhelo, como el de sus predecesores en el cargo, era entrar en gran escala mercaderías y esclavos negros de contrabando con destino al Alto Perú. Junto al teniente de gobernador Juan de Vergara y al capitán Diego de Vega, representante de comerciantes portugueses, organizaron el “contrabando legal” gracias a las maniobras de “arribadas forzosas” de barcos, debido a tormentas o vientos contrarios.

Valdez era, en verdad, un botón de muestra. En la primera mitad del siglo XVII Buenos Aires fue un centro de contrabandistas que formaron un poder dentro del poder del Estado, con vínculos y representantes establecidos en Brasil, Portugal, Angola, Holanda y otros puertos de esclavos.
Frente al contrabando, ningún gobernador era fuerte: cuando Hernandarias no quiso transigir con aquel ambiente fue perseguido, acusado de crímenes que no cometió y condenado por jueces afines a los contrabandistas.

No se trataba de corromper a los que ya estaban, sino de contar con “tropa propia”: adquirían en “subasta pública” los cargos de concejales que eran puestos a remate, paliando así con (acuidad la mayoría en el Cabildo.

La venta de cargos públicos —incluyendo gobernadores, grados militares, municipales, etc.— se hacía por remate o como “donativo gracioso” al rey. Esta “costumbre” comenzó bajo el reinado de Felipe II. Manuel de Velazco y Tezada, por ejemplo, adquirió su empleo de gobernador y capitán general de Buenos Aires en la suma de tres mil doblones como “donativo gracioso”.
Las telas eran el principal rubro del contrabando, pero muchas otras mercaderías formaban parte de los cargamentos, recibiendo todas en conjunto el nombre de “géneros” en el habla coloquial de la época.

En la confiscación de la fragata Arbela, en 1719, las autoridades porteñas encontraron armas, telas, cerveza, aguardiente, brea, pólvora, marfil, cera, lienzos de algodón, loza de la China, arroz, cuchillos, espejos, tabaco, prendas de vestir, etc.

Un cargamento sorprendido en las lanchas del navío Wootle, en 1727, arrojó en el inventario: cuchillos, cucharas, limpiadientes, anteojos de larga vista, peinetas de asta, marfil, tijeras, navajas, tornillos, bastones de metal y de vidrio, cajitas de polvillo, medias de hombre y de mujer, medias de seda, vasos, saleros, sombreros finos, encajes, zapatos, chinelas, pañuelos de seda, hojalata para faroles, relojes de plata, hachas y todo tipo de baratijas.

El mito de la riqueza del Plata había encontrado su propia forma: según una crónica de viaje del siglo XVII firmada por Acárete du Biscay, comerciante holandés, había en Buenos Aires “unos cuatrocientos vecinos blancos y otros dos mil”, muchos de ellos “muy ricos en dinero”. En 1658 escribió que los vecinos “se hacían servir en vajillas de plata por un gran número de sirvientes indígenas, negros, esclavos y mestizos”.

El primer casino

Fue nuestro ya conocido capitán Simón de Valdez, tesorero de la Real Hacienda, el primero en instalar una casa de juegos en Buenos Aires, en la esquina sudeste que forman las actuales calles Alsina y Bolívar. Tenía tejas y ladrillos —como pocas casas de la ciudad—, puertas ventanas labradas en Brasil y un lujo inusual para este puerto; allí se daban cita oficiales reales, funcionarios, traficantes de esclavos y contrabandistas. Valdez fue denunciado y encarcelado por Hernandarias, aunque su mala fortuna duró poco: en 1616 volvió al cargo de tesorero y fundó otra “casa de truques” con mayor osadía: alquiló un local anexo al Cabildo.

Los primeros boqueteros

La proximidad a los edificios oficiales determinó también la aparición de los primeros “boqueteros” del Plata. Alberto Rivas rescata la anécdota del primer robo de verdadera importancia en la Colonia, en 1631: desde un edificio vecino se construyó por la noche un boquete hasta “la Contaduría y Tribunal de los Jueces Oficiales de Vuestra Majestad, donde está su Real Caja, y quemado la tapa de ella y robado nueve mil cuatrocientos y tantos pesos de a ocho reales”.

La cifra era inaudita, y también el sitio, lo que acortó rápidamente la lista de sospechosos: todos señalaron a Pedro Cajal, un funcionario que había desaparecido ese mismo día. Cajal y Juan Puma, su esclavo, fueron arrestados de inmediato, y el dinero se encontró enterrado en el fondo de su quinta. A la hora de discutir la pena, se planteó que ambos debían morir en la horca pero Cajal, “por tratarse de un hijodalgo”, no podía ser ahorcado; sólo podía cortársele la cabeza. Y así fue.

EL PRIMER FABRICANTE DE BOTONES: Fue Agustín Raimondi, nacido en Milán en 1850 y llegado a nuestras tierras a los veinte años. Advirtió que en materia de algo tan simple pero tan elemental como los botones, la Argentina dependía de los caprichos de los importadores. Instaló entonces, en 1885, la primera fábrica. Tres años más tarde, en la Exposición General de Entre Ríos, obtuvo una medalla al mérito industrial. En 1889, durante la Exposición Universal de París, obtiene otra importante distinción. Sin duda, no había trabajado al divino botón.

EL PRIMER GRAN INCENDIO: Ocurrió en Buenos Aires el martes de carnaval de 1832. En el llamado Hueco de las Ánimas (actualmente la esquina de Reconquista y Rivadavia) se había inaugurado no hacía mucho el teatro Gran Coliseo. Por causas desconocidas se inició un fuego que arrasó por completo con las instalaciones. Se necesitaba mucha agua para apagar tanto fuego. Pero no había. Fue un desastre.

EL PRIMER ACTOR ARGENTINO: Juan Aurelio Casacuberta, nacido en 1798 en Buenos Aires. En 1818, con veinte años, debuta en teatro. Respetado en lo suyo, debe huir del país por haber participado de una revuelta en contra de Rosas. En Chile, muere al finalizar una representación, a sus cincuenta y un años.

EL PRIMER TRASPLANTE DE CORAZÓN

Se llevó a cabo en la madrugada del 31 de mayo de 1968, en la Clínica Modelo de Lanús, provincia de Buenos Aires. Un equipo médico comandado por el doctor Miguel Bellizi produjo el hecho. El donante, muerto hacía tal vez solo una hora, fue Emilio Tomasetti, de cuarenta y seis años, quien había sucumbido por una embolia cerebral. El receptor fue Antonio Enrique Serrano, de cincuenta y cuatro años. Era aquel el trasplante de corazón número 20 que se realizaba en todo el mundo. La operación duró 2 horas y 35 minutos.

Al principio resultó, pero Serrano moriría cuatro días más tarde al haberse complicado el cuadro médico. Sin esa operación, el paciente hubiera muerto indefectiblemente en un corto lapso. Bellizi como cirujano, Tomasetti como donante y Serrano como receptor, pasaron a la historia como los primeros argentinos protagonistas de un trasplante de corazón. El doctor Bellizi tenía cuarenta y dos años cuando realizó aquella histórica operación. Le gustaba pintar, había estudiado con Dentón Cooley en los Estados Unidos y le peleaba a la muerte. Una segunda paciente también murió y fue acusado ante la Justicia por un abogado que le endilgó el cargo de homicidio culposo.

Fue absuelto, por supuesto, pero no quiso volver a probar. Murió en 1991, con cierta amargura. Su sucesor natural fue Rene Favaloro, quien también murió decepcionado y con cierta amargura. Ambos tenían razón: hay en el país alrededor de 250 trasplantados y en el mundo ya superan los 50.000. Y viven. Sin la operación no sería así.

EL PRIMER PERIODISTA PAGO

Fue Pedro José Agrelo, vinculado a la Revolución de Mayo y amigo personal del director de nuestro primer periódico, Mariano Moreno. Agrelo fue redactor de La Gaceta de Buenos Aires, iniciando su labor el 23 de marzo de 1811, lo que lo marcaba como el primer periodista pago. Ganaba 1.200 pesos por mes.

LA PRIMERA COMPAÑÍA TELEFÓNICA

Fueron dos y prácticamente simultáneas: la Pantelefónica Gower Bell y la Unión Telefónica del Río de la Plata. Ambas nacieron en 1880. La primera comunicación telefónica entre dos ciudades de nuestro país se llevó a cabo entre Buenos Aires y Ea Plata seis años más tarde, el 1° de marzo de 1886. Las autoridades de la compañía llamaron desde la Capital y, curiosamente, consiguieron de inmediato.

PRIMERA ACTRIZ ARGENTINA QUE PERSONIFICÓ A EVITA

Flavia Palmiero, en 1984 y cuando ella tenía diecisiete años, en la película Evita (Quien quiera oír que oiga), dirigida por Eduardo Mignogna.

LA PRIMERA PELÍCULA ARGENTINA: Se exhibió en 1897, a un año y medio de la primera exhibición mundial de la historia llevada a cabo por los hermanos Eumiére el 28 de diciembre de 1895 en París, Francia. Se llamó La bandera argentina y se trataba de un corto sobre nuestra enseña patria, obviamente. Si con ese título hubiera tratado sobre la vida de los insectos en Nigeria, sería una verdadera curiosidad. Su director fue el belga Eugenio Py, operador de la pionera Casa Eepage de fotografía, que quedaba en Bolívar 375 de la Capital.

El primer documento fílmico de nuestro país, por otra parte, fue descubierto sin querer sólo en 1970. Por entonces se estaba realizando un inventario y clasificación del archivo del Hospital de Clínicas para proceder a su inminente traslado. Fue entonces que el doctor Florentino Sanguinetti, encargado de esa tarea, descubrió varios rollos de película en los que se documentaban diferentes operaciones. Uno de ellos mostraba al doctor Alejandro Posadas, uno de los grandes de la medicina argentina, operando un quiste de pulmón.

El doctor Posadas murió en 1902 en París, donde residía desde hacía ya un tiempo. Se estima que la filmación de aquella intervención quirúrgica data de 1899, lo que la transforma en el primer documental del cine nacional.

LA PRIMERA FUNCIÓN DE CINE: Seis meses y veintiún días después de la primera exhibición de cine en la historia del mundo, protagonizada por los hermanos Lumiére en el Salón Indien del Grand Café de París, se producía en la Argentina la que sería su primera función de cine. Fue el 18 de julio de 1896 y el lugar elegido fue el Teatro Odeón. Asistieron, entre otros, Julio A. Roca y Bartolomé Mitre. Se proyectaron los mismos filmes que se habían visto en París. Al principio hubo ciertas escenas de pánico durante la proyección de Llegada del tren a la estación de la Ciotat, ya que muchos espectadores creyeron que la locomotora saldría de la pantalla atropellando a la platea. Pero nadie nos llamó “sudacas” ni analfabetos. En París había ocurrido lo mismo.

LA PRIMERA MUJER GOBERNADORA

El 24 de junio de 2007 se llevaron a cabo las elecciones para gobernador de la provincia de Tierra del Fuego y ganó Fabiana Ríos. En otras ocasiones hubo mujeres que fueron electas como vicegobernadoras, acompañando al candidato principal, pero aquí Fabiana fue la que ganó por el 52 % de los votos el cargo más alto de la provincia, por primera vez en la historia argentina.

Fabiana Ríos ya tenía otro récord: es la primera diputada nacional cuya ocupación es la de farmacéutica. Pertenece al ARI, partido liderado por otra mujer, Elisa Garrió. Con cuarenta y tres años, casada con un concejal también recién electo y madre de dos hijos, nació en Rosario, pero hace veinte años que vive en la provincia más austral del planeta y que ahora está en sus democráticas manos.

LA PRIMERA NOTICIA FILMADA EN LA ARGENTINA: Fue el 25 de octubre de 1900. Se documentó en cine la visita de Manuel Ferraz de Campos Salles, presidente de Brasil. Su colega argentino y anfitrión era Julio Argentino Roca.

EL PRIMER LUGAR PORTEÑO EN EL QUE FLAMEÓ UNA BANDERA ARGENTINA: El 23 de agosto de 1812, exactamente 177 días después de que Manuel Belgrano la creara, en la Iglesia de San Nicolás de Bari, que en ese tiempo estaba en el sitio exacto donde hoy se erige el obelisco.

EL PRIMERO QUE LLEGÓ AL POLO SUR: El coronel Jorge Leal fue el comandante de la primera expedición argentina que llega al Polo Sur. Leal nació en Salta, muy lejos de allí, pero en ese momento era el jefe de la Base Antártica General Belgrano. De allí parte la expedición el 26 de octubre de 1965, llegando al Polo el 10 de diciembre a las 9 horas y 25 minutos, con una temperatura de 74° bajo cero.

Había nacido un héroe contemporáneo. El coronel Leal y su gente habían llegado allí durante una larga travesía terrestre y deja como agradecimiento y para sentar presencia una imagen de la Virgen del Milagro, una advocación salteña como él, y otra de la Virgen del Valle. Habían recorrido mil cien kilómetros por tierra o, mejor dicho, por hielos, a lo largo de 45 días. Tenían motivos sobrados para el agradecimiento. Y no fue por deporte, sino para refirmar la soberanía.

EL PRIMER CASO DE UN CORAZÓN EN EL COSTADO DERECHO: Se comprueba en 1896 y quien lo hizo fue el doctor Faustino Juan Trongé, que por aquellas épocas, oficiaba de practicante en la Penitenciaría Nacional. Precisamente un interno de aquel instituto, un preso, era el que había nacido con el corazón en su costado derecho, lo cual no le había creado (ni le creó nunca) ningún tipo de complicación. No quedó registrado su nombre.

EL PRIMER FOTÓGRAFO: El 22 de junio de 1843, La Gaceta Mercantil anunciaba que había llegado al país quien sería el primer fotógrafo afincado en estas tierras, un hombre de apellido Elliot, de origen estadounidense, que operaba con su máquina de daguerrotipo en la Recova Nueva, frente a la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) en los altos de una casa ubicada en el número 56. En cuanto a la fotografía en papel, el primero en utilizarla fue Juan Camaña el 14 de noviembre de 1853. Camaña tenía su estudio en Chacabuco 76 y allí retrataba a quien pagara por eso, y daba clases a quienes lo requirieran.

EL PRIMER ARGENTINO QUE LLEGÓ A LA CIMA DEL EVEREST: El Everest es la montaña más alta del planeta Tierra, tiene 8.848 metros de altura. Muchos se le enfrentaron pero pocos llegaron a vencerla. El 11 de mayo de 1995 lo logró un argentino por primera vez. Tomás Heinrich, un ingeniero agrónomo que por entonces tenía treinta y tres años y un amor enorme por el andinismo. Volvió a intentar la hazaña tres años más tarde, pero debió abandonar a solo sesenta metros de la cúspide.

EL PRIMER PAPEL: Esto que ustedes tienen en las manos, el papel, es algo mucho más complejo de lo que algunos pueden imaginar. Sin embargo, aquí se consiguió de manera temprana. El primer pliego de papel industrialmente fabricado en nuestro país salió de las máquinas de la fábrica Primitiva, el 13 de enero de 1877 a las 18 horas y 11 minutos. A lo largo de la historia hubo, antes y después, grandes papeles, es decir papelones, pero eso estuvo por lo general a cargo de gente del mundo del espectáculo y de la política, como veremos más adelante.

EL PRIMER ARGENTINO CAMPEÓN MUNDIAL DE BOXEO: Pascual Pérez, el 26 de noviembre de 1954, en Tokio, le ganó el título mundial en la categoría de peso mosca a Yoshio Shirai, por puntos y a quince rounds.

EL PRIMER JEFE DE POLICÍA: Siendo ministro de Gobierno, Bernardino Rivadavia creó la llamada Policía del Estado el 24 de diciembre de 1821. Cuatro días después designa como jefe de Policía a Joaquín de Achaval, quien asume el 1° de enero de 1822. Achaval crea el Cuerpo de Peoneros que, con sus 150 hombres, se encargaría del cuidado de las obras públicas. Luego se los llamaría Celadores de Policía y agregarían a sus funciones una muy importante: el cuidado de la seguridad. Eran los primeros agentes de policía del país. Achaval y sus hombres fueron, también, quienes tuvieron a su cargo la tarea de colocar las tablillas con los nombres de las calles y los números en las casas de Buenos Aires.

EL PRIMER INFORMATIVO DE RADIO: Se difundió por la onda de LR1 Radio El Mundo el 12 de octubre de 1935. Fue leído por el periodista Carlos Taquini.

EL PRIMER CHORRO DE PETRÓLEO ARGENTINO: Brotó en Comodoro Rivadavia en 1907. Los felices descubridores de ese primer chorro de oro negro habían excavado hasta los 540 metros pero, en realidad, sin imaginar su buena suerte, ya que lo que buscaban era simplemente agua.

EL PRIMER CONGRESO MUNDIAL DE AMAS DE CASA: Se llevó a cabo en el hotel Bauen, de Buenos Aires, el 26 de octubre de 1995.

LA PRIMERA MORGUE: Por orden del día del 31 de diciembre de 1873, la Jefatura de Policía dispuso que los cadáveres de personas desconocidas o muertas violentamente fueran trasladados a un depósito de la repartición, en Moreno 121, transformándose aquel lugar en la primera morgue argentina. Hasta ese momento, los cadáveres eran colocados bajo los portales del Cabildo a efectos de ser reconocidos e identificados por algún pariente o amigo.

EL PRIMER PROGRAMA DE TELEVISIÓN: Se realizó en circuito cerrado en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, en 1950. Los primeros televidentes del país fueron los estudiantes de Medicina de aquella época. Lo que presenciaron fue un teleteatro científico y pedagógico que estuvo protagonizado por el actor Roberto Airaldi y la actriz Myriam de Urquijo.

El nombre de aquel programa fue El piloto. Significa que la televisión argentina, desde su mismísimo inicio, fue un medio muy útil para enseñar y formar, cosa que, como todos sabemos, se mantuvo hasta nuestros días de manera rigurosa. En cuanto a la primera emisión pública, ocurrió el 17 de octubre de 1951 y lo que se mostró fue el acto del Día de la Lealtad, fiesta peronista tradicional que se llevó a cabo en la Plaza de Mayo. Solo había en Buenos Aires treinta aparatos de televisión que fueron puestos en las marquesinas de negocios importantes del centro.

Así muchos pudieron ver la última aparición de Eva Perón en el balcón de la Casa Rosada, siendo sostenida por la cintura por su esposo, el presidente Perón, y habiéndose levantado con esfuerzo luego de 24 días de no hacerlo debido a su extrema debilidad, provocada por el cáncer que la consumía. En ese mismo año, Adolfo Salinas, un hombre de radio, fue el primer locutor de TV de nuestra pantalla chica.

LA PRIMERA MUJER QUE PARTICIPÓ EN UNA OLIMPÍADA: En 1936, en las Olimpíadas de Berlín, con un clima tenso en el que se olía la guerra y con la asistencia de Adolfo Hitler a la inauguración de los juegos, una única mujer formaba parte de la delegación argentina. Cincuenta hombres y una mujer descripta como “de pollera ondulante, pelo rubio y zapatos de taco” formaban el grupo. Se llamaba Jeannette Campbell y era bella y coqueta. Ella no quiso chaperona ni acompañante alguna. Compitió con altura y el 10 de agosto de 1936 marcó un hito para nuestro deporte: se llevó la medalla de plata en natación, 100 metros libres, estableciendo una marca argentina que se mantuvo durante los siguientes veintiocho años.

LA PRIMERA PELÍCULA ARGENTINA A COLOR: El primer intento fue El gaucho y el diablo, dirigida por el italiano Ernesto Remani, pero las cosas no salieron bien. Se considera que el primer filme nacional a color, más precisamente con el sistema ferraniacolor, fue Lo que le pasó a Reynoso, estrenada el 24 de mayo de 1955 en el cine Monumental de Buenos Aires.

La película, basada en un libro teatral de Alberto Vacarezza, tuvo su primera versión en 1937. Fue en blanco y negro pero con dos coincidencias: el mismo director (Leopoldo Torres Ríos) y el actor Floren Delbene.

EL PRIMER AUTOMÓVIL ARGENTINO: Luego de cuatro años de trabajo fue armado por Manuel Iglesias, un gallego llegado a Buenos Aires en 1885. En 1903 decidió trasladarse a la ciudad de Campana y allí comenzó a trabajar en lo que sería el primer auto fabricado íntegramente en la Argentina.

Lo probó allí, en Campana, ante el asombro y el miedo de sus vecinos, el 20 de noviembre de 1907. Ese día ocurrió, también, el primer accidente con víctima producido por un automóvil argentino: don Manuel atropello, con fatales consecuencias, a un atrevido perro que se cruzó valientemente en el camino de aquella (para el perro) infernal máquina. No pudo frenar. Ni don Manuel ni el perro. Debido a ese accidente, los habitantes de Campana de aquella época comenzaron a llamar al auto de don Manuel con el poco agraciado nombre de “mataperros”.

Sin embargo, un monumento en la ciudad rinde merecido homenaje a don Manuel Iglesias. Otro monumento, el mismísimo auto, que según dicen aún funciona, es conservado con razonable celo por los herederos del gallego ingenioso.

Fuente Consultada:
Crónica Loca de Víctor Sueiro
Argentinos de Jorge Lanata.

 

Biografia de Ginobili Manu Gran Basquetbolista Argentino Jugador NBA

Manu Ginobili: El Batman de Bahía Blanca 

BIOGRAFÍA DE: Manu Ginobili: "El Batman de Bahía Blanca"

Cuando comenzó su carrera profesional, allá a mediados de la década de los noventa, muchos expertos en deportes auguraban un futuro incierto para el joven Manu Ginobili, asegurando que era posible que quedara opacado por las figuras de su padre y su hermano.

Es que en realidad Emanuel, tal su nombre real, proviene de una familia con una fuerte tradición en el deporte, sobre todo en el básquet, ya que por un lado su padre fue jugador, entrenador y presidente del Club Bahiense del Norte de Bahía Blanca, precisamente el club donde Manu había aprendido a jugar, y por el otro, su hermano mayor fue hasta el año 2003, integrante del plantel estable de la liga argentina.

Ambos antecedentes ponían en riesgo el futuro de aquel joven que deseaba seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero que al mismo tiempo debía demostrar que su talento superaba cualquier especulación y expectativa.

Lo cierto es que su gran capacidad en el campo y su estilo de juego, con un impecable manejo de la pelota, una gran destreza atlética y método que siempre le ha permitido definir sus jugadas cerca del canasto, hicieron que Manu Ginobili se convirtiera en uno de los preferidos del público.

Su gran debut a nivel profesional llegó en 1995, cuando pasó a integrar la Liga Nacional de Básquet. Al poco tiempo de ingresar en el equipo, Ginobili fue nombrado como el mejor debutante de la Liga, demostrando de esta forma el gran talento del jugador. Dentro de la liga nacional, se desenvolvió como jugador en el Club Andino y posteriormente en el Promesas Mar del Plata, donde su capacidad fue nuevamente galardonada, en esta ocasión con el premio al mayor progreso de la LNB.

Dos años después, y una vez que Manu Ginobili comenzó a ganar preponderancia dentro del mundo del Básquet, fue requerido para sumarse a la Liga Italiana, comenzando allí dos temporadas en el Basket Viola Reggio Calabria, a la que le seguirían otras dos temporadas para el Kinder Bolonia.

Su fama crecía a la par que aumentaba notablemente su desempeño en la cancha, y durante el período mencionado fue campeón junto a su equipo de varios torneos como la Copa de Italia y la Euroliga, entre otros, consagrándose así como el mejor jugador de básquet de Europa.

Esto hizo que por un lado fuera seleccionado en tres oportunidades para ser parte del All-Star, y que al mismo tiempo, los directivos de la NBA comenzaran a interesarse en este joven jugador argentino, que nada ni nadie podían detener.

Así fue que Ginobili llegó a los Estados Unidos luego de aceptar la propuesta de San Antonio Spurs, y así fue que el 29 de octubre de 2002 jugó su primer partido en la NBA, competencia que demostró nuevamente el talento de Manu, cuando derrotaron a los implacables Los Angeles Lakers.

Fue precisamente en los primeros años del siglo, que el jugador alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera, cuando ganó su primer Olimpia de Oro de la Argentina como deportista del año. Simultáneamente, al promediar la nueva década fue seleccionado por los entrenadores de la NBA para jugar el All-Star Game, lo que significó pasar a ocupar un lugar en la elite de la NBA.

Lo cierto es que a pesar de su capacidad deportiva y su talento en la cancha, que hicieron que fuera requerido por los equipos más prestigiosos del mundo, aquel joven que había nacido el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, no se convirtió en una figura popular en su país hasta 1998, cuando ingresó como jugador en la Selección Argentina de Básquet, para participar en el Mundial de Atenas.

Aquello lo convirtió en una figura pública, aunque Ginobili siempre ha asegurado que prefiere mantener un perfil bajo, y disfrutar de su tiempo libre sin preocupaciones, junto a su esposa Marianela Oroño y sus hijos Dante y Nicola.

SELECCIÓN ARGENTINA DE BASQUETBOL: MEDALLA DE ORO JUEGO OLÍMPICOS DE ATENAS EN 2004

ASÍ LO VIVIÓ EL ARTÍFICE DEL DÍA MAS DORADO DEL DEPORTE


ATENAS.- ¡Esto es increíble! Lo que sentí esta noche no lo podré olvidar jamás y me gustaría poder explicarlo. Un minuto antes de que terminara el partido tenía la piel de gallina. Cuando me abracé con Pepe (Sánchez) y el Puma (Montecchia) tenía ganas de llorar. ¡Veía las caras de ellos y era peor! Después de la gran desilusión de Indianápolis, todas las sensaciones de ayer fueron más fuertes.

Salió todo como lo deseábamos. En realidad, vinimos a buscar una medalla. No sabíamos de qué color. Había que ver cómo se presentaba el torneo y se nos fue dando, con un cruce favorable, con un gran partido ante los Estados Unidos y este gran trabajo frente a los italianos. Hoy nos costó mucho laburo ganar. Ellos no tendrán tanto talento, pero son un equipo fuerte, muy peligroso en las posiciones de base y escolta, y con grandes tiradores. Hubo que defender muy duro. La idea era que corriéramos mucho porque los pivotes son grandes y algo lentos. Creo que allí sacamos ventaja.

Estoy feliz porque empecé con algunas dudas el torneo, venia de no hacer una buena preparación con el resto del equipo por el tema del casamiento y no estuve muy seguro. Pero a medida de que fueron transcurriendo los partidos tomé confianza, tuve mucho contacto con el balón, me empecé a sentir bien y me gustó.

Tuve mucha participación ofensiva, pero también sin perder nunca el sentido colectivo y haciendo de todo para el equipo. La idea es producir algo positivo siempre. Hoy me preguntaba en qué momento sentí que ganábamos el partido. En realidad, a los 40 minutos. Era tantas la atención y las ganas de no equivocarnos que no quisimos suponer nada de antemano. Ni siquiera cuando sacamos 12 puntos cerca del final. Estábamos muy mentalizados para ganar.

También me pidieron que comparara el anillo en la NBA que obtuve con los San Antonio Spurs en 2003 con la medalla olímpica. Es imposible. Son cosas muy distintas y muy grandes. Yo digo que conseguí dos cosas únicas. Me encantaría volver a Buenos Aires para seguir festejando con la gente y saber cómo vivieron allá esta medalla dorada, pero lamentablemente tengo compromisos que cumplir en Europa y no voy a regresar hasta mediados del mes próximo.

Hubiese sido hermoso, me imagino, repetir lo del Mundial de Indianápolis en el aeropuerto de Ezeiza, todos juntos y festejando.

Acá los festejos siguen, estamos todos enloquecidos. Lo que pasa es que en pocas horas todos empezaremos a tomar rumbos diferentes y queremos disfrutar las pocas horas que nos quedan. La verdad es que no sé cuándo nos volveremos a juntar los muchachos del seleccionado. Yo seguramente me tomaré un año porque necesito hacer una preparación especial y descansar un poco. Han sido más de dos años muy intensos y con poco descanso. Desde ya que me gustaría estar en otros Juegos Olímpicos, pero falta mucho para Pekín 2008.

Nada se puede prever ahora. Además, quiero vivir esta fiesta que todavía parece un sueño. Es el sueño de mi vida.

Fuente Consultada: La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

Biografia Susana Gimenez Diva de la Television Argentina Conductora Exitosa

SUSANA GIMENEZ BREVE BIOGRAFÍA DE LA ESTRELLA ARGENTINA EN TELEVISIÓN, CINE Y TEATRO NACIONASusana Gimenez:
La diva de la televisión argentina 

Para una gran porción de argentinos, seguramente Susana Gimenez se haya convertido con los años en un personaje que trasciende por completo la pantalla televisiva, ingresando a aquellos hogares donde las personas que viven en soledad encuentran la compañía ideal al disfrutar de su programa domingo tras domingo.

Y es que muchos han dejado de ser simples espectadores a partir del momento en que han comenzado el rito casi místico de abrir la puerta ficticia de la televisión e invitar a Susana Gimenez a compartir la

mesa, aunque sea de forma irreal.

Al hablar de Susana Gimenez a una gran parte de argentinos se nos viene a la mente una imagen lejana, en blanco y negro, perteneciente a aquel viejo comercial que a finales de la década del sesenta presentaba a una bella y atrevida joven exclamando “¡Shock!”, con el fin de convencernos de las bondades del jabón “Cadum”.

No obstante, es indudable también que el nombre Susana Gimenez es sinónimo indiscutible de aquel personaje llamado La Mary, que protagonizara la actriz en una de las películas a cargo de Daniel Tinayre, en la que compartía el protagónico con Carlos Monzón, uno de los boxeadores más importantes de nuestro país.

La gran diva de la televisión argentina nació bajo el signo de acuario, un caluroso 29 de enero del año 1944, en el seno de una familia humilde y disfuncional, ya que sus padres, María Luisa Sanders y Augusto Johnny Giménez Aubert, mantenían constantes peleas que los conducía a reiteradas separaciones.

En medio de este difícil entorno, la pequeña que había sido bautizada como María Susana Giménez Aubert debió afrontar una niñez conflictiva y una adolescencia signada por los sueños que aún no podía alcanzar.

Si bien en un permanente esfuerzo y dedicación la joven logró graduarse con el título de Maestra de Enseñanza Primaria, jamás llegó a ejercer la profesión de docente, debido a aquella constante búsqueda de la realización de sus sueños.

Así fue que decidió que lo mejor para su vida era concretar sus anhelos en el ambiente del cine y la televisión, intentando lograr ser una artista, para lo cual debió luchar arduamente por conseguir un lugar apto en un mundo terriblemente hostil, y demostrando de esta forma su constante ánimo de superación personal.

Con apenas 17 años de edad, la joven contrajo matrimonio con Mario Sarabayrouse, con quien tuvo a su única hija llamada Mercedes, quien con el paso de los años le diera dos nietos, Lucía y Manuel.

Mientras se desenvolvía como madre, esposa y ama de casa, Susana trabaja como secretaria en una fábrica, hasta el año 1968, cuando La Giménez comenzó a vislumbrar la posibilidad de convertir sus sueños en realidad, en el preciso instante en que conoció a Héctor Cavallero, un hombre de negocios y empresario dedicado al mundo del espectáculo.

El romance nació entre ellos inmediatamente, y este sería el punto de partida determinante para que Susana Gimenez comenzara a transitar sus primeros pasos en el mundo artístico, primero como modelo, y luego como actriz, vedette, conductora televisiva, e incluso empresaria.

La primera etapa de su carrera estuvo vinculada al modelaje, durante la cual Susana posó en infinidad de portadas de las más conocidas revistas argentinas de actualidad, que la llevaron a convertirse en la modelo publicitaria de la marca de jabón “Cadum” en el comercial televisivo del año 1969, con el cual saltó rápidamente a la fama.

A partir de allí la vida de esta sencilla joven se transformó por completo, y comenzó a ser una de las figuras más requeridas del ambiente, debutando no sólo en la televisión argentina, sino también volviéndose un verdadero icono del séptimo arte nacional.

En lo que respecta a su trayectoria actoral, desde su debut en la obra teatral “Las mariposas son libres”, del año 1971, su talento y carisma la llevaron a convertirse en protagonista de una larga lista de películas, tales como “La Mary” de Daniel Tinayre en 1974, en la que conoció a una de sus parejas más controvertidas, el boxeador Carlos Monzón.

También compartió cartel con dos de los cómicos más importantes del país, Alberto Olmedo y Jorge Porcel, con quienes protagonizó algunas cintas cinematográficas inolvidables, en las que se ponía de relieve la comedia basada en la sensualidad de sus protagonistas femeninas en contrapartida al ridículo de los roles masculinos.

Ejemplo de ello son “Los hombres sólo piensan en eso”, “El rey de los exhortos”, “A los cirujanos se les va la mano” y “Las mujeres son cosa de guapos”, entre otros memorables y queribles films.

Por supuesto que a nadie le quedan dudas de que el medio que mejor supo conquistar Susana Gimenez ha sido la pantalla chica, donde después de debutar en el año 1987 con su ciclo “Hola Susana” en ATC, se convirtiera en la indiscutida diva de la televisión.

Criticada en reiteradas oportunidades por diversos sectores de la sociedad, a raíz de sus declaraciones públicas en relación al reclamo de la creación de una ley de pena de muerte, o la expresión de dichos en los que asegura que los “derechos humanos son estupideces”, Susana ha sabido en estos años ganarse tanto el amor como el odio de los argentinos.

Perseguida en todo momento por la prensa dedicada al espectáculo, ya sea por sus turbulentos romances o bien por su inclinación hacia las cirugías estéticas, La Gimenez es sin dudas una de las mujeres más populares del país.

Por ello, miles de argentinos la reclaman todos los años, para compartir con ella la gran ilusión que nos vende la pantalla de la caja boba.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Tiene sus cosas, “Después de mi separación de Jorge Rodríguez estuve un año y pico reflexionando, leyendo libros espirituales que me hacían bien: desde (el autor de técnicas de integración cuerpo-mente, Deepak) hasta el yogui (Paramahansa) Yogananda. Leí metafísica. Nunca tuve mucho tiempo para eso: siempre tuve que laburar como tina bestia”.

Por lo demás, Susana es bastante pragmática: “Rezo. Cada vez que subo a un avión, le rezo a San Cristóbal [el llamado santo de los viajeros]. Y cuando bajo también. Además de pragmática, amplia. A fines de enero último, aprovechando que en Telefé le propusieron un viaje a la India para grabar un programa, Susana gestionó una audiencia con el Dalai Lama. Conocedor de las bondades de la publicidad, el líder espiritual de un sector budista la recibió el lunes 21, a las 8,45, en el Taj Hotel, de Delhi. Charlaron en inglés y quedaron en volver a verse cuando él pase por Buenos Aires.

Siempre en la India, el martes 29, Susana festejó su cumpleaños en un orfanato de la beata Teresa de Calcuta, adonde llegó con una torta de chocolate. Y después, ya con la cuota de espiritualidad cumplida, tomó de. la mano a su novio Jorge Rama, y ambos volaron hacia Miami, donde, para ella, está el glamour.

Biografia de Gilda Vida y Milagros Curaciones Culto Mirian Bianchi

Biografia de Gilda Vida y Milagros Curaciones Culto Mirian BianchiGilda: Entre el cielo y la tierra

De reina de la bailanta a santa cumplidora de milagros. Así son las pasiones que en ocasiones pueden despertar ciertos personajes en los argentinos.

Su nombre real era Miriam Alejandra Bianchi, aunque en realidad sólo los verdaderos fanáticos de la cantante recuerdan ese nombre. Para todo el resto, siempre fue y sigue siendo Gilda, la intérprete de cumbias románticas, cuyas melodías y letras traspasaron el mundo de la bailanta, para convertirse en canciones populares conocidas por todos.

Había nacido en el barrio porteño de Villa Devoto el 11 de octubre de 1961. Aunque desde pequeña demostró tener un interés muy profundo por la música, quizás la muerte de su padre durante su adolescencia le hizo pensar que su vida no estaba hecha para cumplir con sus sueños. Fue entonces que decidió seguir la carrera de maestra, lo que en pocos años la llevó a dar clases en un colegio católico.

A los 18 años conoció al primer amor de su vida y no dudo al recibir su propuesta de casamiento. De aquella pareja nacieron dos hijos, que se convirtieron en la principal razón de la vida de Miriam y le devolvieron el sentido de la existencia y la creencia en poder concretar los sueños.

Mientras tanto, en el colegio donde trabajaba se había convertido en la maestra preferida de todos. Ella se encargaba de preparar y organizar las fiestas y festivales de la escuela, dirigir a los alumnos en las obras que ponían en escena, y allí fue que comenzó a cantar en público. Su voz inundaba el patio de recreos, y era el disfrute de alumnos, padres y profesores, que no hacían más que oírla embelesados con la melodía que surgía de su garganta.

En una oportunidad, su amigo de la infancia Toti Giménez, que en aquella época trabajaba con Ricky Maravilla, presenció uno de estos festivales en los que Miriam regalaba sus melodías, y a penas la escuchó supo que tenía ante él un talento invaluable para el mundo de la cumbia melódica. Así que fue que le propuso a Miriam convertirse en cantante, haciendo posible que el sueño que había atesorado desde que era muy pequeña se convirtiera en realidad.

A penas fue presentada ante el público se convirtió en un éxito inmediato, y dejó de ser Miriam para siempre, para convertirse en Gilda, nombre que había elegido debido a su gran admiración por la actriz Rita Hayworth, quien encarnó el personaje de la película del mismo nombre. Otros cambios llegaron a su vida, ya que al iniciar una relación no sólo profesional sino también amorosa con Toti Giménez, decidió divorciarse de su primer marido.

Al llegar el año 1996 Gilda ya se había convertido en un éxito insuperable, logrando alcanzar con la venta de sus álbumes los galardones de discos de oro, platino y doble platino, y realizando permanentes giras por la Argentina y los países limítrofes.

Nada parecía poder parar este huracán. Sin embargo, el 7 de septiembre de 1996 encontró la muerte en el kilómetro 129 de la ruta nacional 12, conocida como “ruta de la muerte”, cuando un camión embistió de frente el micro en el que se trasladaba la cantante junto a su familia y los músicos que la acompañaban en los shows.

A partir de allí, comienza la segunda parte de la historia de Gilda, convertida por sus seguidores en una mártir que partió del mundo terrenal para transformarse en una especie de santa que posibilita la realización de milagros.

Hoy, son miles los devotos de esta fe, que asiduamente se acercan a su tumba en el Cementerio de la Chacarita o al Santuario ubicado en el lugar de la tragedia para pedir que se realicen sus sueños, para pedir milagros, y por supuesto llevar las más variadas ofrendas.

Ellos no dudan en asegurar que Gilda tiene poderes, y que desde donde éste los conforta y los ayuda a vivir.

El culto: Actualmente miles de devotos se movilizan a pedirle ayuda tanto a su tumba en el primer piso, galería 24 del Cementerio de la Chacarita como hasta el Santuario levantado en Paranacito, llevándole ositos, cartas de amor, flores, cintas, dibujos, prendas, escarpines, ramos de novia y rosarios, etc. En la provincia de Tucumán, una calle de un barrio lleva su nombre, y también un barrio en el partido de Ensenada, Buenos Aires.

En el kilómetro 129 de la ruta 12, lugar dónde sucedió el accidente, alguien colocó una cruz de madera y comenzaron a llevar flores. Con el tiempo colocaron un monolito blanco que indicaba el lugar exacto de la tragedia. Desde ese momento comenzó la constante peregrinación de sus devotos.

Tres cruces custodiaban la entrada y en un cartel puede leerse una frase de Oscar Wilde: “Las grandes obras las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las disfrutan los sagrados cuerdos y las critican los inútiles crónicos.”

Ver También Otro Fenómeno: “Rodrigo”

Fuente: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Jorge Newbery Cruzar Rio de la Plata en Globo Aerostatico Piloto Avion

Jorge Newbery Cruzar Río de la Plata en Globo Aerostático

Jorge Newbery fue el primer ídolo popular de la Argentina. Su personalidad reunía las características de los pioneros y de los héroes: fue el primero en volar en el globo aerostático conocido con el nombre de “Pampero” y también el primero que cruzó el Río de la Plata. Batió los récords de elevación con su Morane Saulnier. Además, practicó muchos deportes que comenzaban a deslumbrar a los dandys porteños.

Como Director de Alumbrado de la ciudad de Buenos Aires, innovó en las condiciones de iluminación de los barrios porteños de entonces. Fue cordial en su trato y de pensamiento abierto a todas las ideas. Su muerte sobrevino cuando analizaba las condiciones de vuelo, en su intento de cruzar la cordillera de los Andes. Tenía apenas 38 años.

INFANCIA Y JUVENTUD: Jorge Alejandro Newbery, el primer hijo varón de Ralph y Lola —en la familia lo llamaban George, con la misma pronunciación inglesa con que se denominaba a su tío—, nació en la calle Ituzaingo número 100, del pueblo de Belgrano, el 27 de mayo de 1875, y fue  bautizado el 30 de septiembre, a los cuatro meses, en la basílica de la Merced de la calle Reconquista, a un par de calles del consultorio del padre, ámbito adecuado al nivel socio familiar. A los ocho años viajó para conocer a los abuelos de Nueva York.

De regreso estudió en la escuela escocesa San Andrews, de Olivos. Recibido de bachiller, las inclinaciones técnicas del adolescente indujeron a sus padres a enviarlo a la distinguida universidad de Cornell, en los Estados Unidos, donde se encontró con una modalidad de estudios que abarcaba ejercicios físicos y mucho deporte. Practicó distintas disciplinas: natación, esgrima y boxeo, y en este último deporte ganó un primer campeonato estudiantil. Volvió con el título de ingeniero electricista.

Trajo un certificado de alumno brillante. Uno de sus maestros fue nada menos que Thomas Alva Edison, el físico autodidacta conocido como “el mago de la electricidad” quien, al morir, había dejado registrados 1.097 inventos, algunos de ellos indispensables para la televisión y el radar.

A su regreso, en 1895, el joven Newbery, de 21 años recién cumplidos, fue nombrado jefe de la Compañía de Luz y
Tracción del Río de la Plata, donde permaneció durante dos años. En 1896 desafió a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, pero no bajo las rudas reglas de “a savaté” francés —una técnica que autorizaba golpes con pies y manos— sino con las que a él le habían enseñado en los Estados Unidos, las del marqués de Queenberry, que apenas comenzaban a divulgarse en Buenos Aires.

El combate se realizó en Lavalle (actual Juramento) y Vidal, lugar estaba a un par de calles de la casa de la familia Newbery, del mismo lado del bajo caserío que dividía la prolongación de la elegante avenida Santa Fe, convertida en un camino real bautizado 25 de Mayo (actual avenida Cabildo). En la pelea se enfrentaron un joven y un hombre de 44 años que había sido campeón argentino de “a savaté“. El instructor francés que había entrenado a Delcasse quedó estupefacto con la derrota de su pupilo.

Esta pelea está considerada la primera realizada en la Argentina con reglas semejantes a las actuales, aunque sin guantes y a puño limpio.

SÍNTESIS DE SU VIDA:
Sus mayores logros:
• Cuarenta ascensiones en globo en tres años.
• Cruce del estuario del Plata.
• Récord sudamericano de altura y de distancia.

Jorge Newbery, un precursor
Cuando en la Argentina las posibilidades y el interés por las prácticas deportivas eran nulas o escasas, Newbery fue pionero en la práctica de la educación física y diversos deportes: automovilismo, esgrima, natación, fútbol, rugby, lucha grecorromana, remo, yatching, boxeo y, por supuesto, aeronáutica. Sus actividades fueron no solamente diversas sino que en todas obtuvo galardones que abrieron el camino a todos los que lo han seguido:

• Fue el primer profesor de boxeo que tuvo la Argentina en estilo estadounidense, que aprendió en una universidad de aquel país.

• Brindó apoyo, y creó instituciones y clubes sociales y deportivos para la práctica y difusión del deporte: Aero Club Argentino, Condottieri del Tigre (Club italiano de Remeros), el Boating Club Argentino, socio del Jockey Club y del Círculo de Armas. En 1908 fundó el Buenos Aires Boxing Club junto con Delcasse y De Marchi, y fue su primer presidente.

• Estableció, en 1902, el récord de velocidad para una embarcación de cuatro remos largos, en un tramo entre el Paraná de las Palmas y el Tigre.

• Su extraordinaria práctica de la esgrima hizo que obtuviera el primer premio en florete en el torneo Sudamericano del club Gimnasia y Esgrima, entre otros importantes galardones en ese deporte.

• Con la camiseta del Buenos Aires Rowing Club venció en 1900 a los excepcionales herma nos Muller en una carrera de dos remos largos sobre una distancia de mil metros.

• Realizó el primer vuelo en globo que cruzó el Río de la Plata, el AS de diciembre de 1907. Un monolito detrás de la principal tribuna del Campo Argentino de Polo recuerda el acontecimiento.

• Apoyó la creación, por decreto del Poder Ejecutivo, de la Escuela de Aviación Militar, el 10 de agosto de 1912 y, en nombre del Aero Club, ofreció generosamente todo su parque aerostático: siete globos, gas y, sobre todo, la experiencia.

• El 20 de junio de 1910, año del Centenario de la Independencia, obtuvo su carnet de aviador, número 8 de los aviadores argentinos de la Federación Aeronáutica Internacional. Realizó sus prácticas en el aeródromo de Villa Lugano, con un Blériot monoplano.

• Como miembro integrante de la primera comisión directiva de la Escuela de Aviación militar, constituyó una comisión recolectora de fondos que apelaba al interés que la actividad tenía entre los ciudadanos. Gracias a estas donaciones, surgió la primera Flotilla Aérea militar.

• El 25 de mayo cíe 1913 desfiló la primera escuadrilla militar de cuatro aviones, comandada por el ingeniero Jorge Newbery.

•  Junto con Alberto Mascías, fue nombrado por decreto primer aviador militar.

•  Superó el récord de altura sudamericano al alcanzar los 4.178 metros. Todos saludaban con alborozo el hecho insólito. Pero Newbery no quedó satisfecho.

•  Llevó a Europa el prestigio de la incipiente aviación argentina, y allí voló con los mejores aparatos, en compañía de los famosos Carros, Legagneux y Morane.

•  En 1914 con un avión Morane ascendió hasta seis mil doscientos veinticinco metros. Batió la marca mundial. Este récord no fue homologado por la Comisión Internacional con sede en París, porque el reglamento imponía superar la marca anterior por lo menos en ciento cincuenta metros. Y Newbery sobrepasó la cifra en solo setenta y cinco metros.

El final: un águila derrotada
Su muerte trágica cierra el ciclo: un acto de generoso ejemplo, ya que, por satisfacer la curiosidad de un grupo de amigos, piloteó un avión que no era el suyo, cuando estudiaba las posibilidades del cruce de la cordillera de los Andes. Y el suyo fue el primer velatorio espontáneo y popular. El miércoles 4 de marzo salió el féretro con sus restos, precedido por su Morane Soulnier, con un crespón negro en la hélice y acompañado por otros cuatro aeroplanos, seguido por una multitud de alrededor de cincuenta mil personas que le rindieron homenaje.

EL VIAJE EN EL PAMPERO DE JORGE NEWBERY Y ANCHORENA

En el libro “Jorge Newbery”, El Rival del Cielo, se explica que:

“La salida se pospuso por falta de presión, según una indicación del ingeniero francés, Louis Faberes, a quien había traído Anchorena. El técnico, en su idioma, explicó al selecto grupo que existía una importante diferencia con el gas que él estaba acostumbrado a emplear. Esta empresa proveía gas a partir del carbón de hulla que era de 0,725 kg/m3, mientras que el de hidrógeno era de 1,203 kg/m3 y el helio de 1,115 kg.

Se trataba de disquisiciones técnicas que no lograron atrapar la atención de Aarón. No quiso suspender la prueba, ni el ingeniero francés subirse a la barquilla de apenas un metro cuadrado. El único que permaneció con su inicial propósito de acompañarlo fue el temerario Director de Alumbrado de la Municipalidad, el ingeniero Jorge Newbery. Una instantánea fotográfica registró el instante con un fogonazo.

Eran las 12:45. Con unos gigantescos cabezazos, el Pampero subía sobre el pastizal. Aun sostenían las cuerdas unos veinte soldados del regimiento Primero de Caballería. Ascendía con lentitud. El bullicio y la gritería entusiasta se transformaron en expectante silencio. Llegó a tres mil metros. No llevaban ningún implemento para lograr respirar a esa altura donde el aire se enrarece, ni tampoco abrigos, ni protección contra imprevistas lluvias.

Apenas un par de anclas, bolsas de arena de contrapeso que sumaban 220 Kg., salvavidas, catalejos, barómetros, altímetro y gruesos cordajes. Eso fue lo que echaron por la borda, ante el anticipado descenso del Pampero, que había consumido parte del gas. Como último recurso, Newbery y Aarón optaron por amarrarse directamente a la red de sogas que cubría la superficie del globo y desprendieron la .pesada canasta. Así estuvieron volando casi a ras del río. El viento los arrastró contra unas barrancas que, al menos por un instante, pareció que se les venían encima.

De improviso, un repentino cambio los llevó en dirección tierra adentro, hasta caer en el campo. A los tumbos siguió rodando y rebotando, dando a los tripulantes la posibilidad de hacer pie y confundirse en un abrazo de felicidad. Se había realizado, casi como un milagro, la travesía aérea sobre el estuario del río más ancho del mundo. Y lo podrían contar, habían llegado”

EL FATÍDICO VIAJE DE SU HERMANO EDUARDO

globo pampero
Última Imagen del Globo Pampero: Los aeronautas son despedidos con jubilosas expresiones de entusiasmo por quienes se encontraban en el campo de la Sportiva. Los vecinos de Palermo y Belgrano subieron a las azoteas de sus domicilios para saludar a los viajeros, sin sospechar que ésa era la despedida definitiva. El globo se fue elevando hasta que se perdió de vista. Luego, la espera, la interminable espera, que, con el correr de las horas, se fue haciendo angustiosa. Y llegó la noche sin que se volvieran a tener noticias del Pampero. Ninguna de las palomas que Newbery había llevado regresó con el mensaje esperado. Ni una sola noticia. Ni esa noche ni en los días sucesivos. Nada; nunca más se volvió a saber del Pampero, desde aquella tarde. Toda la población de Buenos Aires, y aun del país, vivió horas angustiosas por la suerte de Eduardo Newbery y Romero.

Eduardo NewberyQué pasó con el Pampero?: Eduardo, el hermano de Jorge Alejandro Newbery, era un buen yachtman y, como Jorge, también se apasionaba por los vuelos en globo. Ejercía como dentista y, según recordaba Adela Parker Newbery en una entrevista en La Nación, “era capaz de dejar a sus pacientes con la boca abierta” y su socio, el doctor Green, debía completar el trabajo.

En esa época se usaban pinzas extractoras con tornillos que se fijaban a la boca para permitir el trabajo y mantener grande y abierta la zona de labor. “Los pacientes, en vez de quejarse, quedaban encantados con un dentista que volaba en globo.

Eduardo se casó muy joven con Adela Maranesi, y tuvo dos hijos, Silvia y Eduardo. Todo Buenos Aires esperó ansiosamente su regreso, que nunca ocurrió. Sentados en el umbral de su casa en Belgrano, sus pequeños hijos miraban hacia arriba esperando la vuelta de su papá. Su mujer murió un tiempo después y los huerfanitos fueron educados por los abuelos Maranesi. Eduardo fue un profesional brillante y un músico destacado.

Tocaba el violonchelo, además dominaba varios idiomas, el ruso entre ellos”. El globo Pampero, con sus grandes letras pintadas en rojo, era de Aarón de Anchorena.

Tres días después de aquel fatídico 17 de octubre de 1908, aparecieron restos de un salvavidas en Las Flores. Se especuló que el globo pudo perderse y chocar en las sierras de Curumalal. En 1954 un grupo de estudiosos intentó develar qué había pasado con el Pampero. Se estimó que se habría estrellado contra las sierras de La Ventana. Pero lo inhóspito de la zona no les permitió lograr mayores precisiones. La leyenda del Pampero sobrevivió entre quienes aseguraban haberlo visto volar e, incluso, haber dialogado con sus ocupantes.

CRONOLOGÍA DE JORGE NEWBERY
1875 El 27 de mayo nace Jorge Alejandro New-bery, hijo del dentista norteamericano Ralph Newbery y de su esposa María Dolores Malagarie, criolla de ascendencia francesa. A los ocho años viaja a Nueva York a conocer a sus abuelos y al regreso ingresa en la escuela escocesa de Saint Andrews.

1895: Jorge Newbery regresa de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, con el título de ingeniero electromecánico. Lo nombran jefe de la Compañía de Luz y Tracción del Río de la Plata, y allí permanece dos años.

1896: Jorge Newbery desafia a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, con las reglas aprendidas en los Estados Unidos, y lo derrota.

1897: Una vez retirado de la Compañía de Luz, se enrola en la Marina de Guerra con el grado de capitán de navío. Se convierte en profesor de natación de la Escuela Naval y socio activo del Centro Naval.

1899: En diciembre, viaja a Londres, integrando una comisión que adquiriría equipos eléctricos, a raíz de la tensa situación con Chile. En Londres interviene en dos competencias de boxeo y las gana. De regreso, el intendente Adolfo Bullrich lo nombra Director General de Alumbrado, cargo que conserva toda su vida; abandona la Marina.

1903: El 25 de mayo, Newbery triunfa en una carrera de botes de ocho remos, de 1.500 metros. El 17 de diciembre de 1903, Orville Wright vuela unos 260 metros.

1904: El 13 de marzo, el matrimonio Silimbani-Cimolini realizan pruebas en globo, cae al río el aeróstato de Cimolini, ocasionándole la muerte.

1906: Newbery escribe acerca del grafito artificial, y en Francia, el brasileño Santos Dumont vuela en un aparato de su propio diseño. Se inician las obras que permitirán circular al tranvía eléctrico con terminal en Flores. Newbery instala luces en distintos barrios. Mueren Bartolomé Mitre (19 de enero), el presidente Manuel Quintana (12 de marzo), Carlos Pellegrini (17 de julio) y Bernardo de Irigoyen (27 de diciembre). En el Senado rechazan otorgar apoyo económico a la participación de la Argentina en los Juegos Olímpicos. Se acepta la instalación de academias de boxeo en la ciudad, donde este deporte estaba prohibido.

1907: El 5 de diciembre, en la casa de Carlos Delcasse, Newbery se bate a duelo. El barón De Marchi, yerno del presidente Roca, preside de manera honorífica la Sociedad Sportiva Argentina, de la cual era presidente Florencio Martínez de Hoz; lo acompañan Jorge Newbery, José Félix Uriburu y su hijo, además de Emilio Anchorena. Se entrena como medio campista del equipo de Gimnasia y Esgrima y el Io de septiembre su equipo derrota a Estudiantes de Buenos Aires. Organiza una colecta para adquirir el predio del club. Huelga nacional de inquilinos. El 28 de noviembre se funda el Aero Club, inicialmente como un anexo del Jockey Club. Acompañan a Newbery Aarón de Anchorena, Carlos Pacheco y Alberto Mascías. El día de Navidad el Pampero se eleva desde la Sociedad Sportiva Argentina, ubicada en el barrio de Palermo y cruza el Rio de la Plata. Lo tripulan su dueño, Aarón de Anchorena, y Jorge Newbery.

1908: El 13 de enero de 1908 se independiza el Aero Club Argentino, del que fue primer presidente Aarón de Anchorena. El domingo 12 de abril, la Sportiva, el Aero Club y el Círculo de la Espada organizan competencias de tiro con pistola, asalto con espada, e hípicas. Newbery triunfó con espada de combate. Continúan con éxito las pruebas del Pampero. El 17 de octubre, tripulado por Eduardo Newbery y otros, desaparece en pleno vuelo sin que nunca se encuentren sus restos. El 31 de octubre Jorge renuncia a la Comisión Directiva del Aero Club. El 19 de noviembre Jorge Newbery se casa con Sarah Escalante.

1909: El 5 de enerO llega al puerto de Buenos Aires el globo comprado en Francia por Horacio Anasagasti; lo bautizan Patriota y vuela por primera vez el 24. Newbery asiste al Congreso Científico Americano en Santiago de Chile y prepara un informe sobre el incremento del alumbrado público. El 2 de abril el Patriota vuela otra vez tripulado por Lisandro Billinghurst, a quien acompaña Jorge Newbery. A fin de mes Newbery y Anasagasti organizan una asamblea para reiniciar las actividades del Aero Club.

El 27 se elige una nueva comisión directiva, con Jorge Newbery como presidente. Son vocales De Marchi, Anasagasti y Anchorena. Sangrienta represión del acto obrero del Io de mayo. Desembarca un nuevo globo, al que llaman Huracán. Luis Blériot cruza el Canal de la Mancha en avión. Creación del Sindicato Aéreo Argentino. El Patriota vuela con destino a Campo de Mayo.

El Aero Club obtiene una nueva sede, con apoyo del municipio. En Rosario despega el Huracán.Von Zeppelin cruza Alemania con su dirigible. El 3 de octubre el Patriota levanta vuelo desde la quinta Los ombúes. Negociaciones de Newbery para adquirir cinco aviones. El 14 de noviembre muere en un atentado el jefe de policía Ramón Falcón. El 21 de noviembre compiten el Huracán y el Patriota en el Hipódromo de La Plata. El 27 de diciembre Newbery intenta su vuelo sobre Brasil con el globo Huracán.

1910: El 8 de enero, llega a Buenos Aires el aviador francés Henry Brégi, con dos aviones Voisin. El 16, invitado por el Barón De Marchi, llega el italiano Ricardo Ponzellli, con un avión similar al de Brégi. Ambos realizan los primeros vuelos mecámcos de Sudamérica desde Campo de Mayo. El Aero Club Argentino, a pedido de la Comisión de Festejos del Centenario, organiza un festival de aviación y construye un aeródromo en la actual Villa Lugano, entre las calles Chilavert, Murguiondo, Madariaga y Lisandro de la Torre. Se inaugura oficialmente el 23 de marzo con un vuelo de Emilio Eugenio Aubrun, quien efectuó el primer despegue el 5 de marzo con un Bleriot X, y el 13 el primer vuelo nocturno del país; el 11 de marzo despega Henry Piquet.

1912: A fin de año inicia sus actividades la Escuela Militar de Aviación con un biplano Henri Farman, para la etapa inicial de la instrucción, y un monoplano Bleriot XI para perfeccionamiento. Newbery obtiene su carnet de aviador y colabora con la recolección de fondos para comprar equipamiento.

1913: Newbery viaja a Europa y allí difunde los logros de la aviación argentina: vuela en los nuevos aparatos.

1914: En el diario La Nación, el 17 de enero se dan noticias de los progresos de Newbery junto a pilotos franceses. Había regresado pocos días antes, el 14, con dos motores de 80 caballos de fuerza construidos de acuerdo con sus instrucciones para su Morane Saulnier.

El 10 de febrero bate el récord de altura: 6.225 metros. El 22 viaja a Mendoza para evaluar las condiciones del cruce de la Cordillera. El Io de marzo muere trágicamente, mientras realizaba una exhibición ante un grupo de amigos, conduciendo el avión de Fels. Sus restos son llevados al día siguiente a Buenos Aires y una multitud los acompaña hasta el cementerio de la Recoleta.

Fuente Consultada: Jorge Newbery El Rival del Cielo Protagonista de la Cultura Argentina

Grandes Médicos Argentinos Importantes Cientificos del Pais Historia

IDENTIDAD NACIONAL ARGENTINA: GRANDES MÉDICOS ARGENTINOS

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Florencio Escardó Rebeca Gerschman Salvador Mazza Pichón Riviere

MÉDICOS DE LA SALUD PUBLICA ARGENTINA

No hay dudas que referirse   a la vida de quienes en forma directa o indirecta inscribieron sus nombres en la historia de la Salud Pública argentina, insumiría con creces la extensión de este texto. En el siglo XVIII tenemos a Cosme Argerich, hijo de un coronel catalán, nació en Buenos Aires en 1758.

Estudió medicina en Barcelona, de donde regresó doctorado. Actuó, como es natural, en todos los establecimientos existentes en esa época. Hospital de Mujeres, Casa de Huérfanas, Casa de Niños Expósitos, lo contaron en algún momento en sus harto reducidos planteles médicos. Le cupo el mérito de ser el primer titular de la cátedra de Medicina que crease el Protomedicato. Trabajó duramente en las invasiones inglesas. A partir de las luchas de la Reconquista se le nombró cirujano del 29 escuadrón de Húsares. Participó en las jornadas preparatorias de la Revolución de Mayo.

En 1813, apenas se tuvo en Buenos Aires noticias del combate de San Lorenzo, salió para el lugar en posta, para atender a los heridos. Fue Argerich precisamente quien intervino quirúrgicamente al capitán Bermúdez. Desgraciadamente Bermúdez falleció el 14 de febrero de 1813. A fines de 1813 se incorpora como cirujano al Ejército Auxiliar del Alto Perú. Estuvo a las órdenes de San Martín y luego de Rondeau. Durante varios meses participó de las vicisitudes de aquella campaña. Una enfermedad fortuita, de la que se reponía en Cochabamba, le ahorró el dolor y el bochorno de Sipe-Sipe.

Murió a los 62 años, el 14 de febrero de 1820, en momentos en que era director del Instituto Médico que reemplazaba a la Escuela de Medicina de la que fuera fundador.

Dr. Juan Madera. Nació en Buenos Aires en 1784, murió en la misma en 1829. En su corta existencia desarrolló una actividad múltiple, de la que gran parte tuvo por marco los ejércitos de la Independencia. Empezó sus estudios de medicina en 1801.

En las jornadas gloriosas de la Reconquista y de la Defensa, el joven Madera fue afanoso practicante en los hospitales de sangre. Apenas graduado —en 1808— se le designó médico del Cuerpo de Patricios. Dos años después, era cirujano 1° del Ejército Auxiliar.

Cuando volvió a Buenos Aires, en la segunda mitad de 1811, dejó atrás la sangrienta represión de Cabeza de Tigre, los días de gloria de Cotagaita y Suipacha y la nefasta jornada de Huaqui. Rememoraba tal vez el trágico fin de Pereyra de Lucena, a quien debiera intervenir justamente en el desbande que siguió a Huaqui.

Para 1812 se incorpora al hospital de los Bethlemitas. A fines de 1812 se le nombra cirujano del Estado Mayor de la Plaza de Buenos Aires. En abril de 1813 se le honra con la designación de director de la Escuela de Medicina y Cirugía. Su curriculum es una interminable sucesión de éxitos, que premiaban sus relevantes aptitudes y su nunca desmentida vocación de servicio.

En 1813 fue nombrado cirujano a cargo de la visita sanitaria a los buques cirujano del Batallón de Cazadores, que arribaban a Buenos Aires, en 1814 en el mismo año cirujano del Cuerpo de Guardias de Caballería del Superior Gobierno. En 1816 vuelve a ser nombrado médico de Sanidad del Puerto, meses después es médico en comisión en el cuerpo de Inválidos. 1817 le acarrea la satisfacción de ser médico del Cabildo y —por si esto fuera poco honor— médico asimismo de la Morgue de la Cárcel y de la Casa de Expósitos.

En esta histórica Casa, fundada en 1779 por el virrey Vértiz, Madera tuvo la honra de ser el primer médico. También, como se verá en otro lugar, esa Casa le procuró algún disgusto. En la última década de su brillante carrera fue médico y primer administrador del Instituto de Vacunas (1821), fundador del Departamento de Medicina de la Universidad y profesor de Materia Médica y Patológica (1827), cargo este último desempeñado hasta su muerte.

Francisco Javier Muñiz nació en San Isidro en 1795. Pelea a los 12 años —y es herido— en las segundas invasiones inglesas. Ingresa a los 19 años en el Instituto Médico Militar, del que egresa a los 26 años como facultativo. Tres años más tarde se gradúa de médico y cirujano y en 1825 lo nombran médico militar en Chasco-mús. En 1827 se le designa profesor de medicina legal, partos y niños. Al año siguiente deja la enseñanza y se radica en Lujan como médico militar y de policía, para dedicarse a sus estudios paleontológicos.

En 1844 descubre la vacuna indígena. Se creía entonces que la enfermedad benigna de las ubres vacunas, producida por un virus que protege contra la viruela negra, no existía en nuestras vacas. Tocó precisamente a Muñiz desvirtuarlo. Este hallazgo evitó muchos casos de viruela. Vuelve más tarde a sus cátedras y actúa como médico militar en Cepeda y la guerra del Paraguay. Cae en su ley, a los 76 años. En plena lucha contra la epidemia de fiebre amarilla, contrae la enfermedad. Muere el 8 de abril de 1871.

Nacido en San Juan en 1821, Guillermo Rawson se doctoró en medicina en 1844. Desarrolla una intensa actividad política (diputado, senador, ministro del interior de Mitre) que pudo haber culminado en la presidencia. En 1873 inaugura la Cátedra de Higiene Pública. Se ocupó del saneamiento de Buenos Aires, de la mortalidad infantil, del hacinamiento inhumano en los conventillos y muchos otros temas de Salud Pública. Murió en París en 1890.

La sedienta y postergada Santiago del Estero fue, en 1907, la cuna de quien habría de constituirse en renovador genial de la Salud Pública argentina.

Ramón Carrillo alcanza en su carrera, desde la adolescencia, las más preciadas distinciones. Egresa del Colegio Nacional de Santiago del Estero a los 16 años, galardonado con la medalla de oro al mejor bachiller de su promoción. A los 15 años de edad, su monografía “Juan Felipe Ibarra, su vida y su tiempo” es distinguida igualmente con medalla de oro.

Se gradúa de médico a los 21 años de edad. Una vez más, cansadamente, recibe la consabida medalla de oro que se adjudica al más elevado promedio de calificaciones de la promoción.

Orientado quirúrgicamente por su primer maestro, el Dr. José Arce, se vuelca a una especialidad poco frecuentada entonces, la neurocirugía, en la que su maestro fue Manuel Balado. A poco de graduado, es becado para seguir cursos de perfeccionamiento en Europa.

Trabaja dos años en Amsterdam y recorre luego, durante un año, los más importantes centros de su especialidad en Francia y Alemania. Los diez años que siguieron a su graduación con la obvia excepción de su beca en Europa, estuvieron dedicados por completo a su labor hospitalaria y a la investigación, en el viejo hospital de Clínicas. Recién en 1939 comienza a ejercer su profesión. En ese mismo año se le designa Jefe del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central.

Tres años más tarde, a la insólita edad de 35 años —fue, para la época, el más joven profesor titular de la Facultad de Medicina de Buenos Aires— gana el concurso a que se llama para cubrir la cátedra de Neurocirugía, vacante por la muerte de su maestro, Manuel Balado. Despliega en esa cátedra intensa actividad quirúrgica, docente y de investigación. En 1944 se hace cargo de la recién creada Secretaría de Salud Pública de la Nación.

Analizaremos más adelante la acción que desplegó en la secretaría primero, en el ministerio de Salud Pública, después. Lo que cuadra enfatizar aquí es la auténtica genialidad que puso al servicio de su cometido. No existía entonces un cuerpo orgánico de doctrina referido a la Administración Sanitaria. Ni aquí ni en el resto del mundo.

La sólida formación científica de Ramón Carrillo, y la universalidad de su pensamiento le llevaron a crearla. Tomó como punto de partida a quienes habían innovado en materia de organización y administración, sobre todo a Taylor y Fayol. Aplicó esos principios generales al campo particular de la Salud Pública. Aplicó asimismo su asombrosa capacidad prospectiva.

Erigió así una Administración Sanitaria original, no meramente copiada de modelos ajenos a nuestra realidad. Veinticinco años después, institucionalizada la Administración Hospitalaria y de Salud Pública como carreras de postgrado, resulta imposible para quienes enseñan las distintas asignaturas de esa especialidad, evitar repetir los conceptos que Carrillo enunciara como auténticamente novedosos desde 1944 hasta 1954. La poca funcionalidad de las construcciones hospitalarias le llevó a realizar un minucioso estudio de la arquitectura especializada. Su obra Teoría del Hospital es un aporte revolucionario a las ciencias y artes de la construcción y administración de hospitales.

Sus realizaciones en el terreno de la Salud Pública, tuvieron, sin duda, una magnitud más que suficiente para asegurar a Ramón Carrillo supervivencia histórica como el más notable sanitarista argentino.

En 1951 aparecen los primeros síntomas de la enfermedad que pocos años después habría de matarlo. Su presión arterial es muy alta y le ocasiona atroces dolores de cabeza que reducen su inagotable capacidad de trabajo y le obligan a alejarse de la función pública en 1954. Terminan sus días lejos de su tierra, en Belem, Brasil. Enfermo de muerte, exiliado y pobrísimo, se desempeña como médico de una compañía minera norteamericana.

En una carta de Carrillo a su amigo, e! periodista Segundo Ponzie Godoy, fechada en Belem el 6 de setiembre de 1956, la desgarrante sinceridad ahorra toda exégesis y muestra con elocuencia al hombre:

“No tengo la certeza de que algún día alcance a defenderme solo, pero, en todo caso, si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida. Esa obra debe ser reconocida y yo no puedo pasar a la historia como malversador y ladrón de nafta. Mis ex colaboradores conocen la verdad y la severidad con que manejé las cosas dentro de un tremendo mundo de angustias e infamias.”

Muere en 1958, a los 51 años de edad. Sus restos están aun lejos de su Santiago natal. La conspiración de silencio urdida en torno de su nombre y su obra se ha quebrado días atrás. El Hospital Policlínico Regional de Santiago del Estero se llama ya “Dr. Ramón Carrillo”.

ALGO MAS SOBRE MÉDICOS ARGENTINOS…

ENRIQUE FINOCHIETTO: El legado de Enrique Finochietto (1881-1948), uno de los cirujanos más brillantes de nuestra medicina, incluye el recuerdo de su generosidad y de la preocupación que tenía por el bienestar de sus pacientes. Hay una anécdota que lo pinta de cuerpo entero: dicen que ocurrió en 1924, una noche en que el médico disfrutaba con amigos de una velada en el Chantecler.

El músico julio De CaroEnrique Finochietto Medico Argentino le refirió el caso de la esposa de un amigo, de muy humilde condición, que estaba gravemente enferma. Finochietto se levantó enseguida de la mesa, visitó a la enferma y la hizo internar en un sanatorio privado donde, esa misma noche, le realizó la operación que le salvaría la vida.

No aceptó que De Caro se hiciera cargo de los gastos y éste le agradeció el gesto dedicándole un tango titulado B/ien íWiigo. Ya había dado señales de su vocación de servicio: pocos años antes había estado a cargo del hospital creado en Francia por iniciativa del embajador argentino, Marcelo Torcuata de Alvear,para asistir a los heridos de la Primera Guerra Mundial y el gobierno francés le había otorgado la medalla de la Legión de Honor.

En lo material se lo recuerda por el instrumental y por los aparatos quirúrgicos que creó, entre los que se destacan el separador intercostal a cremallera para operaciones de tórax y la lámpara conocida como “frontolux”, que servía para que el cirujano iluminara la zona a operar. Estos v otros inventos superaron las fronteras y fueron adoptados en todo el mundo.

SALVADOR MAZZA
LaMEPRA y la penicilina
No hay dudas de que la vigilancia epidemiológica y el análisis de los factores socioeconómicos en el estudio de las enfermedades endémicas guiaron el camino de Salvador Mazza (1886-1946) y que la Misión de Estudios de la Patología Regional Argentina (MEPRA) fue su obra magna.

Se preparó para eso. Mientras se capacitaba en enfermedades tropicales en África conoció a Charles Nicolle, especialista en microbiología y gran entomólogo, a quien Mazza consideraría luego como “el padre espiritual de todos mis trabajos”.

Con él emprendió, en 1925, el viaje de estudio por las provincias del norte argentino, que fue el origen de la creación de la MEPRA y la gran cruzada. A bordo de un vagón de ferrocarril especialmente equipado, recorrió el país con un equipo profesional multidisciplina-rio para realizar el relevamiento y análisis de las patologías regionales y brindar a los médicos locales conocimientos vítales.

Durante este emprendímiento llevó a cabo las valiosas investigaciones sobre la tripanosomiasis americana (luego, Mal de Chagas o Mal de Chagas-Mazza) por las cuales se lo recuerda. Más adelante, en 1942 cuando recién se comenzaba en los Estados Unidos con la producción de penicilina, que se destinaba mayormente a los soldados heridos, Mazza resolvió fabricarla en Jujuy. El propio Fleming le proporcionó las cepas del hongo necesarias para hacerlo y avaló más tarde la calidad del medicamento que de manera artesanal habían obtenido los científicos argentinos.

Pero cuando, en 1943, Mazza solicitó apoyo para encarar la producción en escala, las autoridades le dieron la espalda y el proyecto quedó en la nada. La otra gran derrota de su trabajo, aunque no llegó a verla, fue el cierre de la MEPRA, en 1959, doce años después de su muerte.

Fuente Consultada:
La Salud Pública Historia Popular Vida y Milagros de un Pueblo Fasc. N°61
Revista Muy Interesante Especial Medicina Año 5 – 2013 – N°11

Biografia Mazza Salvador Mal de Chagas Sintomas Tratamiento Vinchuca

DESCUBRIMIENTOS Y ESTUDIOS DEL DR. MAZZA SOBRE EL MAL DE CHAGAS

EL DESCUBRIMIENTO DEL DOCTOR SALVADOR MAZZA:
Enfermedad de Chagas – Mazza

Por el número de enfermos y la amplitud del área que abarca, por la gravedad de las alteraciones cardíacas que ocasiona y por su carácter endémico, esta enfermedad es uno de los principales problemas de la salud pública. La noxa es un parásito unicelular, el trypanosoma cruzi, que se halla en la sangre y en los tejidos de las personas y animales enfermos; en la cadena de transmisión de la enfermedad hay un insecto vector que es la vinchuca triatoma infestans, que habita en el 90% del territorio nacional y en mayor cantidad en las regiones de clima cálido y seco. Se la encuentra especialmente en los ranchos de adobe y paja, viviendas precarias, grietas de paredes y techos, gallineros, depósitos de leña y muebles, etc.

Como se trata de un animal de hábitos nocturnos, durante el día permanece escondida y durante la noche sale de su escondrijo para alimentarse; es hematófaga.

La vinchuca se infecta cuando chupa sangre de una persona o de un animal enfermo, junto con la sangre ingiere los trypanosomas, que luego se multiplican en el aparato digestivo del insecto y salen por las deyecciones.

Cuando la vinchuca infectada pica a una persona, luego de alimentarse defeca, dejando sobre la piel junto con las deyecciones gran cantidad de trypanosomas; cuando el individuo se rasca, se producen microexcoraciones por las que entran los parásitos, generando la infección.

Si las deyecciones se ponen en contacto con el ojo, los parásitos penetran a través de la conjuntiva, ocasionando una gran hinchazón de los párpados, que llega a cerrar por completo el ojo; esto recibe el nombre de signo de Romana o complejo oftalmo-ganglionar.

Si la puerta de entrada de la infección es otra región del cuerpo, aparece en la piel una zona inflamada, indolora, de color rojizo, con alta temperatura, que puede ulcerarse, llamada chagoma de inoculación o Habone de inoculación; junto con estos síntomas específicos aparecen síntomas generales aplicables a cualquier otro cuadro infeccioso tales como: fiebre, dolores musculares, anorexia (falta de apetito), vómitos e irritabilidad.

Estos síntomas desaparecen espontáneamente entre los 30 y 60 días y el enfermo entra en un período de latencia que puede durar años, poniéndose solamente en evidencia por medio de análisis de sangre “en fresca” (tomada del lóbulo de la oreja) o en el suero (reacción de Machado-Guerrero).

Los individuos que se encuentran en este período son los infectados chagásicos que comprenden un 10% de nuestra población. Una tercer etapa de esta enfermedad, es el período crónico, en el que se observa una manifestación tardía de la infección con síntomas como palpitaciones, disnea, dolores referidos al área cardíaca y dolores en la zona hepática; estos síntomas son indicadores de daño cardíaco que cuando es importante lleva a grados variables de insuficiencia cardíaca (cardiopatía chagásica), o daño del aparato digestivo, pudiendo afectar también al sistema nervioso y al sistema muscular.

PARA SABER MAS…
La iniciativa de Mazza

La Misión de Estudio de Patología Regional Argentina (MEPRA) fue inaugurada oficialmente en 1928 y para entenderlo resultan útiles algunos antecedentes. En efecto, el bacteriólogo Carlos Chagas, destacado en patologías tropicales e investigaciones sobre protozoos, había identificado, hacia 1909, el agente causante de la tripanosomiasis americana y sus avances se conocían en Buenos Aires, pues acá también se afianzaban las reflexiones por asuntos más o menos equivalentes y, si bien existían algunas desorientaciones, no había indiferencia por conocer más sobre las dolencias que martirizaban, en especial, a los pobladores del Noroeste (NOA)y nordeste (NEA) de la Argentina. Uno, en particular, Salvador Mazza, orientó sus trabajos en ese sentido, para lo cual le resultaba apropiado un nuevo viaje por Europa; visitó las filiales del Instituto Pasteur del norte del África y se puso en contacto con un experto en medicina tropical, Charles Nicolle. Los dos médicos intercambiaron información, analizaron las similitudes y diferencias entre las regiones geográficas de allá y de acá, las enfermedades que prosperaban y cómo afectaban a los lugareños.

Mazza regresó convencido de la utilidad de crear en el país, en la zona apropiada, un polo de investigación in situ de los padecimientos que no saben de fronteras territoriales. Maduró la idea, buscó contactos políticos y profesionales y, en este último sentido le resultó capital la anuencia tanto dí Gregorio Aráoz Alfaro, director del Departamento Nacional de Higiene y de José Arce, rector de la UBA, como del mismo Nicolle, que llegó de visita al país y lo acompañó a seleccionar el lugar más apropiado para instalar el centro. Pero, nada es fácil: necesidades presupuestarias, celos profesionales y trabas burocráticas demoraban el proyecto.

Aún así se instaló la Sociedad Argentina de Patología Regional del Norte y montaron sus filiales en Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, La Rioja y Corrientes. Hasta que le llegó el turno a la MEPRA, que funcionó con dependencia presupuestaria del Instituto de Clínica Quirúrgica que dirigía Arce; recabó información sobre diversas patologías que afectaban desde el Chaco hasta Mendoza, atravesando el centro y noroeste del país y recibió de los médicos ubicados en puntos geográficos muy distantes los resultados de sus averiguaciones o experiencias personales.

Sostuvo su propio órgano de difusión, conocido como Publicaciones Periódicas de la MEPRA23 y dio lugar a investigadores de la talla de Flavio E. Niño, Miguel E. Jorge, Cecilio Romana, quien identificó en 1935 el complejo perioftalmo-ganglionar, que se convirtió en el signo más visible de la enfermedad en su forma aguda.

Fue, tal vez, el primer emprendimiento que buscó hacer indagaciones y exámenes biológicos de magnitud en el ámbito de los mismos infectados, ubicado “fuera” de los tradicionales y confirmó la altísima incidencia de la enfermedad de Chagas.

Realizó una labor novedosa, comparativa, complementaria e interdisciplinaria; quedó en evidencia cómo y cuánto se beneficiarían las búsquedas en la medida que se entrecruzasen los aportes brasileños con los resultados nacionales. No obstante debe recordarse que la relación de Mazza con el grupo del vecino país fue pendular: pues si bien, en ciertos períodos, se estimularon mutuamente, en otros, había recelos y competencias.

La MEPRA dispuso, desde 1930, del vagón-laboratorio E-600, para trasladarse y hacer pesquisas, intentando acercarse lo más posible a las zonas afectadas, autorizado a recorrer la red ferroviaria libre de cargo. Poseía, además de las comodidades de una vivienda, salón para laboratorio, estufa eléctrica para cultivos, autoclave para esterilización y una sección especial para el alojamiento de los animales regionales destinados a la experimentación, camilla para exámenes clínicos y electrocardiográficos.

En Suiza, el químico Paul H. Müller había iniciado un programa de investigación para descubrir un compuesto orgánico que matara insectos y en 1939 probó el potente efecto insecticida del DDT30, especialmente contra los artrópodos, con baja toxicidad para las plantas y mamíferos. Al equipo de la MEPRA no le resultó indiferente y años más tarde, lo aplicó. Ea MEPRA duró 20 años; en 1946 fue trasladada a la Capital Federal y cerrada en 1958, con algunos intentos intermedios por reflotarla.

Concepto de Enfermedades Transmisibles

Biografia de Francisco Moreno Perito en el Sur Argentino Patagonia

CONOCIDO COMO "EL HÉROE NACIONAL" Y RECORDADO COMO EL PERITO MORENO

Francisco Moreno
Científico Naturalista
1852 – 1919

Francisco P. Moreno es más conocido como Perito Moreno, científico naturalista argentino, explorador de la Patagonia. Nació el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de Buenos Aires.

Su padre había permanecido exiliado en Uruguay durante el régimen del político y militar argentino Juan Manuel Rosas, en tanto que su madre era hija de uno de los oficiales británicos que habían participado en la invasión inglesa de 1807 y que, tras haber sido hecho prisionero, fijó su residencia en el país sudamericano.

Francisco había perdido a su madre a temprana edad por el cólera y, con sus hermanos, alternaban estudios con excursiones por las barrancas del río, buscando huesos prehistóricos con los que montarían un incipiente museo en el mirador de la casa paterna.


En 1866 instaló con sus hermanos el primer “museo” en el mirador de su casa donde exhibía restos hallados en excursiones con su padre.

En 1871 recogió fósiles en la laguna de Vitel.

En 1872 fundó, en colaboración con un grupo de ingenieros, la Sociedad Científica Argentina.

En 1872-73 exploró el territorio de Río Negro y, en 1875 llegó al lago Nahuel Huapi, que recorrió para luego pasar a Santa Cruz y alcanzar el lago que bautizó con el nombre de Argentino.

El 22 de enero de 1876 con 23 años de edad se convierte en el primer hombre blanco que llega al lago Nahuel Huapi desde el océano Atlántico, donde implanta la bandera argentina.

El 20 de octubre de 1876 , se embarca en la goleta Santa Cruz rumbo a las tierras australes, y luego de un viaje nada fácil, la nave fondea en la desembocadura del río Chubut. Allí, Moreno recorre la colonia galesa obteniendo gran cantidad de fósiles marinos. Tres meses más tarde, la nave zarpa nuevamente, llegando a la boca de río Santa Cruz el 21 de diciembre. El propósito de esta empresa, es remontar el río y recorrerlo en toda su extensión.

En el mes de febrero de 1877 , también, descubre y bautiza el lago San Martín y días más tarde avista el lago Viedma y el cerro Chaltén, al que identifica como un inmenso volcán y bautiza con el nombre de Fitz Roy. Moreno dispone el regreso descendiendo por el río Santa Cruz; en mayo retorna a la capital federal exultante por los éxitos obtenidos y por el gran cúmulo de información recopilada. Una vez arribado, dona sus colecciones para fundar el Museo Antropológico y Arqueológico de la provincia de Buenos Aires.

Entre 1882 y 1884, realiza viajes a Córdoba, San Luis, Mendoza y San Juan en busca de elementos que pertenezcan a civilizaciones anteriores a la conquista española y de yacimientos fósiles. Para esta fecha, el Museo provincial ya no podía albergar tamaña colección, por lo que surge la idea de reemplazarlo por un edificio más acorde con la calidad del material estudiado. Nace así, el Museo de La Plata.

Entre 1892 y 1897 comienza a intervenir en cuestiones limítrofes con Chile y, ante el recrudecimiento de la cuestión acepta el cargo de Perito Argentino en la negociación y convence a sus pares chilenos que la mejor solución era la diplomática. El 20 de noviembre de 1902, se firma el laudo arbitral, en virtud del cual Argentina rescata cuarenta y dos mil kilómetros cuadrados de tierras que el perito chileno atribuía a Chile. Nuevamente el Dr. Moreno había prestado sus servicios y su inquebrantable patriotismo en bien de su país.

Como pago por su labor como perito en cuestiones limítrofes, recibe como compensación del Congreso de la Nación, veinticinco leguas fiscales de tierra. El 6 de noviembre de 1903, dona “tres leguas cuadradas en la región situada en el límite de los territorios de Neuquén y Río Negro, en el extremo Oeste del Fjord principal del lago Nahuel Huapi, con el fin de que sea conservado como parque natural”.

Falleció el 22 de noviembre de 1919. Sus restos fueron trasladados en 1944 a la isla Centinela, en lago Nahuel Huapí.

EL ESPÍRITU DE UN JOVEN LLAMADO FRANCISCO P. MORENO: Así lo describe RAÚL A. ENTRAIGAS, (Río Negro) En Historia Argentina Contemporánea, 1862 -1930. Vol. IV: Historia de las provincias y sus pueblos; segunda sección. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1967).


En abril de 1873 llegaba un joven de 21 años lleno de inquietudes, llamado Francisco P. Moreno, a Carmen de Patagones. Recorrió el valle del río Negro, y con sesenta cráneos y más de mil flechas regresó a la capital. Al año siguiente, en el bergantín Rosales, emprende un nuevo viaje a la Patagonia con el capitán Martín Guerrico y el doctor Berg. En esta excursión, malograda en parte por la revolución de septiembre de 1874, visitó dos veces el río Negro.

Pero sus grandes excursiones fueron las de 1875-76. Fue por tierra. Partió el 25 de septiembre de 1875. El 17 de octubre llegaba nuevamente al Carmen en el río Negro. Ahí pasa más de un mes ocupado en reconocimientos e investigaciones. El 27 de noviembre salía, por la ribera sur del río de los Sauces. Iba en la expedición con la que el mayor Miguel Linares emprendía una batida contra los indios que habían llevado un malón a Romero Grande. Eran más de cien los expedicionarios. Moreno iba tranquilo, porque Linares era sobrino del temible Sayhueque.

El 6 de diciembre estaba en Primera Angostura, y el 15 en Chichínales. Ahí se separa de los guerreros aborígenes y sigue con su gente hacia Neuquén. En la confluencia debe hacer sus primeras armas como tropero, al tener que cruzar el río a caballo, a la manera indígena. Y sigue hacia las cordilleras.

Uno de los parajes que más lo sorprendieron fue el Chocó-Geyú. Llega al Collon-Curá, anuncia su presencia a Sayhueque y le comunica su deseo de ir a saludarlo. Así llega a los toldos de Caleufú, capital del Señor de las Manzanas. Los caciques que obedecían a Sayhueque celebran un parlamento y deciden que el huirica no debe seguir a Chile como era su intención.

Pero, con la ayuda de Quinchahuala, consiguió permiso para llegar al Nahuel Huapi. En sus riberas, en la hermosa rinconada de Tequel Malal, tenía sus reales el gran cacique Inacayal. Moreno cruzó el río Traful y llego al magnífico lago el 22 de enero de 1876. Y se hubiera quedado en el lago, pero el exequátur del Señor de las Manzanas era perentorio; tuvo que regresar a Caleufú.

Se dio cuenta que ahí reinaba un ambiente hostil para el cristiano. Supo que en un malón llevado contra el Azul habían muerto al mayor Jurado (Turao, decían los indios) y a Calderón, el mayoral de la mensajería de Bahía Blanca. Había que advertir a Patagones. Apenas pudo, pues, emprendió el regreso por el valle del Limay. En Chichínales le dieron 25 caballos más, gracias a los cuales pudo llegar sano y salvo a Carmen de Patagones.

Al día siguiente, ya estaba de nuevo sobre el arzón de su caballo, rumbo a Bahía Blanca, a donde llegó en sólo dos días. Y prosiguió… Iba en busca del telégrafo para anunciar al gobierno la invasión inminente… Llega a Tandil. Prosigue. Las Flores. Toma el tren ahí y consigue llegar a Buenos Aires en tiempo récord. Anuncia la invasión. No le creen. Dicen que “son cosas de muchacho asustado”. Pero tres .días después “se produjo el terrible malón que costó cientos de vidas y centenares de miles de ganado”.. .”

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:

Francisco P. Moreno, quien el año pasado fundó, en colaboración con un grupo de ingenieros, la Sociedad Científica Argentina, ha partido en un viaje de exploración e investigación a la Patagonia. Según sus propias declaraciones, lo mueve el interés de investigar la formación geológica del continente, su flora, su fauna y su historia natural. En abril, ya en Carmen de Patagones, ha encontrado sesenta cráneos, mil flechas o puntas de lanza y grandes cantidades de sílices tallados.

Su padre asegura que a su regreso le tiene preparado un edificio de 200 metros cuadrados para el archivo de sus colecciones. Fascinado por las muestras recibidas, ha decidido centrar su actividad investigadora en la exploración de la región patagónica.

El joven investigador y científico nació el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de Buenos Aires. Su padre estuvo exiliado en Uruguay durante el régimen de Juan Manuel Rosas, y su madre es hija de uno de los oficiales británicos que participó en la invasión de 1807.

En 1867, Germán Burmeister, director del Museo Público, visitó la colección privada de Moreno, y para sorpresa del joven científico le pidió prestado un ejemplar de “Panochtus” para exhibirlo.

A fines de enero de 1871, Buenos Aires sufrió la epidemia de fiebre amarilla y una de sus víctimas fue doña Juana Thwaites, madre del naturalista. La familia decidió refugiarse en la estancia Vitel, cerca de la laguna de Chascomús. Se nos informa que el joven hombre de ciencia encontró allí, entre otros fósiles, un caparazón de gliptodonte, un verdadero tesoro paleontológico.

Biografia de Ameghino Florentino Naturalista Argentino

VIDA Y OBRA CIENTÍFICA DE FLORENTINO AMEGHINO

Dinosaurios en la Patagonia Dinosaurio:
Abelisaurus
Biografía de
Francisco Moreno
Florentino
Ameghino

Florentino Ameghino

Florentino Ameghino (1854 – 1911): Naturalista, Paleontólogo y Antropólogo También considerado climatólogo, geólogo y zoologo.

Nació en Villa del Luján, de la Provincia de Buenos Aires, el 18 de septiembre de 1854, hijo de don Antonio Ameghino y de doñaMaría Dina Armanino. (hay versiones que dicen que nació en Génova, pero él declara que nació en Luján)

En Ameghino su interés por la paleontología comenzó muy de pequeño, cuando le preguntó a su padre de dónde venían los restos de caracoles que había encontrado en la barranca del río Luján, cerca de su casa, y éste le respondió que los traía el río.

Florentino consideró que no debía ser así porque la corriente no podría enterrarlos, y decidió que averiguaría por qué estaban allí y cómo habían llegado.

Tenía dos hermanos, llamado Juan y Carlos que le ayudaron en muchas oportunidades, pero Carlos fue siempre un excelente colaborador sobretodo en arduas y lentas exploraciones.

Puede considerarse como la primera gran figura de la ciencia nacional y la que alcanzó, seguramente, mayor trascendencia internacional. Fue un autodidacta, que puso por alto el prestigio científico del país sin más fuerzas que su formidable tesón y el apoyo de su hermano Carlos, y sin más financiamiento que los exiguos fondos obtenidos de una librería, negocio que manejó durante años en La Plata.

Florentino Ameghino fue una de las personalidades científicas más descollantes de la Argentina en el siglo XIX. Nació en 1854 y era adolescente aún cuando los muchachos de su edad lo apodaron “el loco de los huesos” por su inveterada costumbre de hurgar con pico y pala las cercanías del río Lujan en busca de restos fósiles. A los veinte años reunió en un folleto varias observaciones acerca del origen del hombre americano, y tiempo después abandonó su puesto de maestro en la localidad de Mercedes para trasladarse primero al Uruguay y después a Europa. Allá recorrió los principales museos de ciencias naturales y se vinculó con paleontólogos célebres, deslumbrándolos con la colección que había formado.

Su formación primaria la realizó en forma particular y como entretenimiento infantil recogía huesos en las barrancas de Luján. En Buenos Aires siguió los estudios secundarios que no concluyó y enseguida se trasladó a la localidad bonaerense de Mercedes, donde fue maestro, director de una escuela y dedicó nueve meses al estudio geológico y paleontológico de los terrenos de la llanura pampeana.

Ameghino fue un brillante autodidacta en paleontología, geología, antropología y anatomía comparada. Ya de adolescente, aprendió idiomas para poder leer a los principales científicos de la época, como el geólogo británico Charles Lyell, y adhirió a la teoría de Darwin.

Cuando tenía 17 años le presentó a Germán Burmeister, entonces director del Museo de Buenos Aires y autoridad máxima de las ciencias en el país, sus primeros descubrimientos. Pero a éste las investigaciones del joven provinciano no le inspiraron confianza ni le parecieron de interés. Al contrario de lo que podría creerse, esto no desalentó a Ameghino, que más tarde diría: “Pero para algo sirve la desgracia… la incredulidad e indiferencia que encontré hirieron mi amor propio, me obligaron a estudiar y buscar medios de acumular nuevos materiales”.

Siempre vivió estudiando, investigando y luchando por conseguir medios económicos para crecer en su actividad científica.

En 1875 dio a conocer las primeras especies nuevas que había descubierto. En el mismo año, se presentó en un concurso-exposición organizado por la Sociedad Científica con siete cajas de fósiles. Pero a los jurados poco les interesaban aquellas reliquias y sólo las premiaron con la última de las catorce menciones honoríficas. Ameghino insistió al año siguiente con una memoria sobre el cuaternario –la más reciente era geológica– que ni siquiera fue considerada.  Decidió viajar a Europa, y presentar su crecida colección de huesos en la Exposición Internacional de París de 1878 y gracias a su trabajo en la escuela puedo financiar en 1875 su primer viaje a Uruguay. Mas tarde con el apoyo del pueblo natal pudo viajar a París en 1878 y exhibir su colección de huesos en la Exposición Universal donde logró la admiración de los científicos mas destacados de su época.

Su viaje a Paris le demandó tres años y debió vender parte de los objetos llevado, por 40.000 francos, y con ese dinero financió la edición de La antigüedad del hombre en el Plata, una de sus principales obras y Los Mamíferos fósiles en la América Meridional. Al poco tiempo debió volver a vender mas material de su colección (que no se lo aceptaban en museos de la Argentina); hacia 1892, setenta piezas de su colección fueron destinadas a un museo de Munich y, tres años más tarde, se vio obligado a vender al Museo Británico una colección de unas 380 aves fósiles. El objetivo era, como siempre, financiar nuevas investigaciones.

Como curiosidad histórica hay que destacar que  cuando regresa de Europa, llega casado con una joven parisinaLeontina Poirier y pobre y como si fuera poco, se encuentra que había sido exonerado de su cargo de director de la escuela de Mercedes por abandono del puesto.

En 1886, Francisco Moreno lo nombra vicedirector del Museo de la Plata, en  el cual Ameghino aporta su propia colección de huesos, pero lamentablemente al poco tiempo estos científicos entran en un conflicto debido a diferencias y celos profesionales  y pierde el cargo oficial. Como salida decide abrir un negocio de libros y en donde por tercera vez volvió a iniciar una colección de fósiles, ya que Moreno le había prohibido la entrada al museo y no podía estudiar sus propios fósiles.

Su obra publicada —185 títulos que totalizan unas 20.000 páginas— hace referencia tanto a la descripción de piezas fósiles, en gran parte halladas por él, como a apoyar su teoría sobre el origen americano del hombre. Para Ameghino, la especie humana había evolucionado en las Pampas argentinas, desde donde habría migrado al resto del planeta. Y para probarlo se sirvió de todos sus hallazgos paleontológicos.

De todas maneras en su etapas de comerciante, Ameghino desplegó un gran esfuerzo creador: Filogenia (otro libro de su autoría) le brindó el reconocimiento nacional y mientras fue librero en La Plata publicó el trabajo premiado en Paris y mantuvo acaloradas polémicas con científicos nacionales y extranjeros.

Un año después presentó en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias su obra magna, compuesta por 1028 páginas y un atlas: Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina.

En la exposición de París de 1889,obtuvo uno de los mayores logros científicos internacionales de la época: la medalla de oro y el diploma de honor, por su contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de Argentina, escrita en poco mas de un año, entre grandes dramas económicos. Este reconocimiento lo ubicó entre las pocas figuras mundiales del enfoque paleontológico de la biología evolutiva.

Ameghino murió en La Plata, el 6 de agosto de 1911. Su entierro fue grandioso, teniendo en cuenta lo alejado que estuvo de las esferas oficiales. Todo el mundo intelectual se hizo presente y al depositar sus restos en el Panteón de los maestros, hicieron uso de las palabras eminentes personalidades como E. Holmberg, Víctor Mercante, J. B. Ambrosetti, José Ingenieros y otros.

HITOS DE SU VIDA
1854: Nació en la ciudad de Lujan, el 18 de setiembre, hijo de modestos inmigrantes italianos.

1863: Desde niño llamó la atención de sus padres y maestros, por la forma en que se interesaba por desenterrar restos fósiles y averiguar su posible origen. A los nueve años de edad, reunió una colección de caracoles que había juntado a orillas del río Lujan.

1867: El maestro Carlos d’Aste, amigo de sus padres, les sugirió la idea de enviarlo a Buenos Aires para que siguiera estudios secundarios en la Escuela de Preceptores.

1870: Ameghino entró a desempeñarse, como Auxiliar Docente, en una escuela de Mercedes, donde, poco después, comenzó a dictar clases. 1871: Organizó, en Mercedes, un pequeño Museo de Ciencias Naturales, anexo al antes citado colegio.

1872: Fue nombrado Director de la Escuela Elemental de Mercedes, cargo que conservg durante varios años. Mientras tanto, proseguía estudios e investigaciones sobre etnografía y paleontología.

1873 a 1877: Estableció contacto epistolar con varios sabios europeos a quienes comunicó, por carta, sus hallazgos y teorías. Realizó gran cantidad de excavaciones, pagando él mismo los gastos que tales tareas originaban. Venciendo grandes dificultades, llegó a disponer de la mejor colección de fósiles conocida en América.

1878: Emprendió viaje hacia Europa, en cuyos museos estudió y trabajó con la venta de ejemplares repetidos de fósiles. Pudo costearse la edición de su libro “La antigüedad del hombre en el Plata”. 1880: Contrajo enlace con Leontina Poirier, de nacionalidad francesa.

1881: Después de tres años de ausencia, regresó, con su esposa, a la Argentina, donde se enteró de que, vencida la licencia que le habían acordado en sus puestos docentes, ya no los tenía.

1882: Abrió en la ciudad de Buenos Aires una librería, a la  que llamó “El gliptodonte” y con los ingresos obtenidos, prosiguió sus estudios e investigaciones.

1883 a 1901: Reinició sus tareas paleontológicas, ayudado por su mujer y por su hermano Carlos, con quienes efectuó numerosos viajes por la costa atlántica y por el sur de la Argentina. Lograron encontrar más de un centenar de esqueletos de especies mamíferas extinguidas, los cuales pasaron a formar parte de la colección del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, que Carlos, posteriormente, dirigió. Florentino, mientras tanto, ejerció como pofesor en las universidades de Córdoba, La Plata y Buenos Aires.

1902: Sus méritos, como investigador, fueron reconocidos dentro y fuera de la Argentina. El Gobierno de ese país lo nombró Director del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, instituto que organizó con extraordinaria eficacia.

1911: Enfermo de diabetes y sintiéndose muy afectado, es-piritualmente, por la muerte de su madre y de su esposa, falleció el 6 de agosto. Sus últimas palabras fueron: “¡Cuánto me queda por hacer!”

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°23 Florentino Ameghino Edit. Cuántica

Los Primeros Idolos Argentinos:Gardel, Legizamo, Distefano y Fangio

LOS MAS DESTACADOS E IMPORTANTES IDOLOS DEL DEPORTE ARGENTINO

Carlos Gardel

Irineo Gegizamón

Alfredo Distefano

Juan M. Fangio

Carlos Monzón

Diego Maradona

LOS PRIMEROS PASOS DEL DEPORTE ARGENTINO:
El tiempo libre: fútbol, teatro y milonga

Los ingleses, además de ferrocarriles, empresas y negocios, trajeron u: deporte que apasionaría a los argentinos: el fútbol.

Aproximadamente en 1900, el club más importante era el Alumni. En le barrios obreros de la ciudad de Buenos Aires y en las orillas del Riachuelo organizaron River Píate, Racing, Boca Juniors, Independiente, San Lorenzo; Huracán. Por esa misma época se fundó Newel’s Oíd Boys de Rosario.

El futbol ponía una pausa a las duras semanas de trabajo. Los hombres empezaron a practicarlo en terrenos baldíos, los “potreros”. Muchos se convirtieron en “hinchas” y alentaron a los clubes que defendían los colores de su barrio. Hacia. 1907 había 300 equipos de fútbol, formados por jóvenes de la ciudad y sus al rededores.

En 1917, un año después de la llegada de Yrigoyen al gobierno, la Argentina participó por primera vez en el Campeonato Sudamericano de Fútbol. Por entonces, el deporte argentino comenzó a aparecer en los campeo natos internacionales.

El tiempo libre no se destinó sólo a los deportes. Antes de comenzar este siglo, existían cerca de veinte teatros en Buenos Aires. Entre 1910 y 1920 se inauguraron treinta más. Algunos más lujosos estaban en el centro, como el nuevo Teatro Colón, inaugurado en 1908.
Cada barrio porteño, aun el más apartado o humilde, tenía su teatro vecinal. También las compañías más importantes solían pasar por los barrios. A su vez, los circos atrajeron mucha concurrencia. Algunos iban con sus carpas de aquí para allá y las instalaban en cualquier terreno baldío. Otros, tuvieron instalaciones fijas construidas con madera.

En los primeros años del siglo XX la milonga y el tango se convirtieron en la música preferida de los sectores populares urbanos, y los lugares donde se bailaban alcanzaron gran difusión.

En el libro “100 Ídolos Porteños“, los autores explican:

Tras su rápida difusión [libro sobre origen del deporte inglés en el Río de la Plata], esta escuela inglesa de los deportes se fue acriollando, especialmente el fútbol, cuando ganó terreno en los hábitos de la cultura obrera argentina y, ya sobre los inicios del siglo XX, fue abandonando su condición de actividad exclusiva de los colegios de señoritos, para empezar a conformarse la incipiente Comunidad Deportiva Nacional: instituciones deportivas estudiantiles, clubes, sindicatos y circuitos de competición de distintas disciplinas organizadas por dirigentes locales que comienzan a tener protagonismo, algunos de los cuales figuran como ídolos en este libro.

El desarrollo del deporte, estuvo ligado indisolublemente al tendido de nuestra red ferroviaria que, a partir del primer ferrocarril (entre Plaza Lavalle y Floresta) en 1857 llegó en 1915 a tener 33.710 kilómetros de vías.

En todos esos ramales, cada quince kilómetros promedio se erigió una estación. “Y con cada estación se insinuó un pueblo, con un almacén de ramos generales que seguro tenía cancha de bochas y en una de esas también una cancha de pelota”, como lo expresa el licenciado Alfredo Armando Aguirre, uno de nuestros grandes y contemporáneos historiadores, en Cavilación en clave de trocha angosta bonaerense. Mientras más se extendían las líneas ferroviarias, más práctica deportiva se realizaba en nuestro país.

Cuando en Buenos Aires la población ya superaba los 800.000 habitantes se presentó en 1904, en la Cámara de Diputados, el proyecto que contemplaba un día de descanso obligatorio en la semana para los trabajadores, conquista que ya tenían algunos gremios y que se convirtió en Ley N° 9104 el 31 agosto de 1905 (autoría de Joaquín V. González y presentado por el diputado socialista Alfredo Palacios).
Durante el gobierno popular de Don Hipólito Yrigoyen, en 1929, por la Ley N° 11.544, se impone la jornada laboral de ocho horas de trabajo por día.

Estas horas y días de descanso permitieron a los trabajadores empezar a construir instituciones para disfrutar en sociedad de su tiempo libre. Comenzaron así a formarse infinidad de nuevos clubes y a popularizarse la práctica de los deportes.

Entre la década del ’40 y de los ’60 Buenos Aires se fue constituyendo como gran urbe generadora de cultura. Con sus nombres rutilantes, numerosos escritores como Manzi, Borges, Marechal, los dos Discépolo, las dos Ocampo, Cortázar… Con su música original, el tango, y sus infinitos intérpretes, Gardel, Tita Merello, los dos ángeles D’Agostino y Vargas, D’Arienzo, Nelly Ornar, Pugliese, Troilo, Hugo Del Carril, Julio Sosa, Mariano Mores, Astor Piazzolla, el Polaco Goyeneche, Edmundo Rivero… Con sus actores, artistas plásticos, compositores del género clásico, periodistas, científicos, investigadores… Y también con una gran cultura deportiva, expandida en el mismo nivel que los otros campos de actividad.

En el caso del fútbol, ese crecimiento obligó a la construcción de los estadios más grandes conocidos hasta entonces: el Monumental de River, la Bombonera de Boca, el Cilindro de Racing en Avellaneda, el de Huracán junto a la quema. Seguía don Pepe Amalfitani sumando ladrillos al de Vélez Sarsfield y mantenía Independiente el orgullo de haber construido el primer estadio de cemento que tuvo América Latina.

SOBRE LOS ÍDOLOS: Los ídolos se presentan como espejos donde se ve Lo que se quiere ver. Deslumbran y fascinan porque se necesita creer que son tan incondicionales hacia las personas como las personas hacia ellos, como si no tuvieran dificultades personales que resolver, su propia mochila…

Comprender que sí los tienen, como cualquier persona, puede resultar una buena advertencia contra el riesgo de la idolatría, que es una especie de adicción centrada en alguien. El peligro de La idolatría es que puede hacer perder la libertad y la autonomía.
El modelo, en cambio, despierta admiración, no es un personaje sino una persona con sus debilidades e imperfecciones —que no tiene por qué ocultar— y no pide imitación, sino que genera inspiración.

Lo que Onetto describe como modelos se asemeja mucho a lo que Cyrulnik llama tutores de resiliencia. Se trata de personas reales, luchadoras, que no temen mostrar sus imperfecciones, pero tampoco su empeño por superarlas. Que no se proponen “dejarnos con la boca abierta”, ni “dar ejemplo” las veinticuatro horas del día, ni emitir sermones a diestra y siniestra acerca de cómo es la vida y cómo se la debe vivir, pero demuestran vivir intensamente y pensar sobre lo que viven. Disfrutan transmitiendo a quienes los siguen, el fruto de esas reflexiones y vivencias.

Fuente Consultada:
Sociedad, Espacio y Cultura 3° Curso EGB Prislei-Tobío-Geli
100 Ídolos Porteños  1910-2010
AS Adolescencia y Salud Polimodal – Gagliardi-Martiná-Míguez

IDENTIDAD NACIONAL ARGENTINA

identidad nacional argentina

Personajes Sepultados en Recoleta Historia del Cementerio

Personajes Sepultados en Recoleta Historia

El cementerio de la Recoleta fue inaugurado el 17 de noviembre de 1822, constituyéndose en el primer cementerio público de la ciudad de Buenos Aires y posteriormente en el monumento histórico artístico más relevante del país. Los responsables de su creación fueron el entonces gobernador Martín Rodríguez y su ministro de Gobierno, Bernardino Rivadavia. Sus dos primeros moradores fueron el niño negro liberto Juan Benito y la joven María Dolores Maciel.

El predio tiene 4.800 bóvedas distribuidas en 54.843 metros cuadrados, está precedido de un pórtico de origen dórico griego sin base, concluido durante una de sus grandes reformas ordenada en 1881 por el entonces presidente de la Municipalidad, Torcuato de Alvear.

cementerio de la recoleta en buenos aires

Respecto a la historia de este famoso cementerio porteño, el médico-historiador Omar López Matto nos cuenta en su libro “La Patria Enferma“, ….Esta costumbre de enterrar en las iglesias tenía sus días contados cuando llegaron al poder el general Martín Rodríguez y su ideólogo Bernardino Rivadavia. Éste, recién vuelto de Europa, había conocido la nueva costumbre de inhumar a los muertos en cementerios.

Aunque en 1803 ya se había prohibido sepultar en los templos por los peligros que implicaba para la salud —más los aromas irrespirables durante el verano— la medida fue resistida por la población y se continuó haciéndolo en las iglesias, a falta de otro lugar más adecuado.

El 13 de diciembre de 1821, Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia refrendaron el decreto 109 que obligaba a “todos los cadáveres a ser conducidos y sepultados en el cementerio que se llamará de Miserere”. Pero como no se disponía del dinero para refaccionar este enterratorio —lugar que hoy ocupa Nuestra Señora de Balvanera—, se optó por decomisar el huerto que poseían los padres recoletos, vecinos a la Iglesia del Pilar. Así se creó el Cementerio del Norte, por un artículo del 8 de julio de 1822, y fue nombrado capellán el padre Juan Antonio Acevedo, que ya ejercía esa función en el cementerio de los betlemitas.

Los primeros habitantes de este nuevo campo santo fueron: “el liberto Juan Benito y María de los Dolores Maciel, niña de Uruguay” al decir de Jorge Luis Borges, aunque el folio 1 señale a un joven natural de esta ciudad llamado Gregorio Real y Díaz Vélez, muerto de tisis, como el primer habitante de esta necrópolis porteña. El presbítero Mariano Zabaleta dio a este huerto su bendición.

La secularización no fue por todos mansamente recibida y mereció las punzantes críticas de fray Cayetano Rodríguez y en especial, del fraile Castañeda, polémico franciscano que no escatimaba insultos en sus escritos para deleznar la figura de Rivadavia y sus seguidores.

A pesar de tantas idas y vueltas, el humilde huerto se pobló de cruces y de túmulos, a lo largo de los caminos diseñados por el ingeniero francés Próspero Catelin, asistido por el misterioso Pierre Benoit, el nunca ungido Luis XVII de Francia, según la chismografía local.

Por años, este cementerio creció descuidado y anárquico como la nación, mereciendo algunas construcciones de más envergadura en las que algunas familias enterraban a sus deudos, como la de los Bustillo —los primeros en erigir una bóveda—, los Anchorena y la de Ignacio Pequeño, que persisten a la fecha.
Más hacia el fondo —sobre lo que hoy es la calle Azcuénaga—, en una fosa común, se enterraban a los muertos apilados de a cuatro, sin más ceremonia que unas paladas de cal y tierra.

En 1825 la ciudad fue testigo de un evento muy particular, quizá sólo comparable al traslado del cementerio Des Innocents a las catacumbas parisinas, “El imperio de la muerte”, como reza a su entrada. Por orden de las autoridades nativas, deseosas de limpiar la ciudad de dispersos cadáveres, se obligó a trasladar masivamente a los quietos pobladores de iglesias y campos santos parroquiales hacia el Cementerio del Norte, oportunidad en que los habitantes de Buenos Aires pudieron ofrecer un impensado último adiós a sus seres.

Periódicamente existieron amenazas de clausura para evitar el desorden en el que crecía la nueva necrópolis, mientras se iba poblando de nuevos ciudadanos. Aquí, don Juan Manuel de Rosas enterró al coronel Dorrego un año después de su muerte y reservó un espacio para aquellos habitantes distinguidos —a criterio del Restaurador— por sus tareas cívicas, que dio en llamar “Panteón de los Ciudadanos Meritorios”.

Pedriel, Estomba, de la Peña, el deán Funes, el general Marcos Balcarce y Cornelio Saavedra accedieron a ese olimpo patricio casi en el corazón de la Recoleta. Mientras tanto, a la entrada se erigió el primero de los muchos monumentos funerarios que adornarían estas bóvedas, que el barón Demarchi encargó a su amigo Tartarini en honor a su suegro, el general Facundo Quiroga. Así nació “La Dolorosa” que no es una virgen, sino la imagen transida de dolor de María Fernández, esposa de Facundo, imagen reproducida sobre los techos de las tumbas que alternan con arcángeles y cruces los cielos del cementerio.

PERSONAJES ARGENTINOS SEPULTADOS EN LA RECOLETA

Alvear, Carlos M. de
Soler, Miguel Estanislao
Brandsen, Federico de

Garda Veloso, Luz María
Quiroga, Juan Facundo
Panteón de los Ciudadanos Meritorios
Álvarez de Arenales, Juan Ildefonso
Balcarce, Marcos
Funes, Deán Gregorio
Rawson, Guillermo
Saavedra, Cornelio

Saénz, Antonio
Sánchez de Thompson de Mendevllle, Mariquita
Guido Spano, Carlos
Brown, Guillermo
Escalada de San Martín, Remedios de
Alberdi, Juan Bautista
Paso, Juan José
Rosas, Juan Manuel de
Leguizamón, Martiniano

Panteón de los Caídos en la Revolución de 1890
Alem, Leandro Nicéforo
Illia, Arturo Humberto
Irigoyen, Hipólito
Ayerza, Toribio de
Noble, Roberto
Chassaing, Juan
Ocampo, Victoria
Pellegrini, Carlos
Pacheco, Ángel
Fahy, Antonio
Justo, Agustín P.
Roca, Julio Argentino
Cañé, Miguel
Evita (María Eva Duarte de Perón)
Cambaceres, Antonino y Rufina
Sarmiento, Domingo Faustino
Crociati, Liliana
Mitre, Bartolomé
Jacques, Amadeo
Estrada, José Manuel
Irigoyen, Bernardo de
Alsina, Valentín
Várela, Florencio
Paz, José C.
Rodríguez, Martín
Riccheri, Pablo
Dorrego, Manuel
Cristo Central
Alfonsín, Raúl Ricardo
Rodríguez Peña, Nicolás
Andrade, Olegario Víctor
Andrade de Lista, Agustina
Lista, Ramón
Tejedor, Carlos
Saavedra Lamas, Carlos
Escalada, Francisco de
Benavídez, Félix
Viamonte, Juan José
Cenotafio de los Tres Amigos
Sarmiento, Domingo Fidel (Dominguito)
Piran, José María
Mansilla de García, Eduarda
Zinny, Antonio
Obligado, Erasmo
Palacios, Alfredo
Dorrego-Ortiz Basualdo
Ascasubi, Hilario
Balcarce, Juan Ramón
Wysoski, Jordán Czeslaw

Obligado, Pastor
Murature, Alejandro
Murature, José
Azcuénaga, Miguel de
Díaz Vélez, Eustaquio
Cuenca de Moreno, Guadalupe

Peralta Ramos, Patricio
Álzaga, Felicitas Guerrero de
Suárez, Isidoro
Alcorta, Amancio
Williams, Alberto
Wast, Hugo
Mansilla, Lucio Norberto
Mansilla, Lucio Victorio
Vedia y Mitre, Delfina
Avellaneda, Marco
López y Planes, Vicente

López, Vicente Fidel
López, Lucio Fidel
Del Campo, Estanislao
Gutiérrez, Juan María
Chiclana, Feliciano

Pujol, Juan
Lezica, Ambrosio Plácido
Alvear, Diego de
Várela, Juan Cruz
Carman, César
Bioy Casares, Adolfo
Pueyrredón, Juan Martín de

Sáenz Peña, Luis
Terrada, Florencio
Vélaz, Familia
Wilde, Eduardo
Monteagudo, Bernardo
O’Brian, Juan

Escultura de Lola Mora
Militar
Militar
Militar
Monumento relevante
Militar
Militar
Militar
Educador
Sacerdote
Político
Presidente de la Primera Junta (1810)
Sacerdote
Personaje histórico civil
Poeta
Marino – Héroe nacional
Esposa del General San Martín
Jurista (Cenotafio)
Político
Político
Escritor
Monumento histórico Político
Presidente de la Nación
Presidente de la Nación
Médico
Monumento relevante
Fundador del diario Clarín
Monumento relevante
Escritora
Presidente de la Nación
Militar
Sacerdote confesor del Alte. Brown
Presidente de la Nación
Presidente de la Nación
Escritor
Personaje histórico civil
Escultura de Richard Aigher
Presidente de la Nación
Escultura de Wilfredo Viladrich
Presidente de la Nación
Educador
Educador
Político
Jurista
Periodista
Diplomático. (Esc. de Jules Coutan)
Fundador de la Recoleta
Militar
Militar
Escultura de Pedro Zonza Briano
Presidente de la Nación
Político
Poeta
Poeta
Explorador
Político
Diplomático, Premio Nobel de la Paz
Monumento Relevante
Militar
Militar
Poetas
Militar
Militar
Escritora
Erudito, Historiador
Marino
Monumento Relevante
Poeta
Militar
Militar
Militar
Político
Marino
Poeta
Militar
Militar
Esposa de Mariano Moreno
Empresario periodístico
Personaje histórico civil
Militar
Político
Músico
Escritor
Militar
Escritor
Esposa del Gral. Mitre
Político (Mártir de Metan)
Autor de la letra del Himno Nacional
Historiador
Escritor
Escritor
Escritor
Político
Monumento relevante
Personaje histórico civil
Político
Poeta
Personaje civil
Escritor
Militar
Presidente de la Nación
Militar
Escultura de Mateo Inurria
Médico, político y escritor
Político
Militar
Sepulcro típico mediados S. XIX

Color Naranja=Monumento Histórico Nacional

Fuente Consultada:
La Patria Enferma Omar López Mato
Folleto Ilustrativo del Cementerio (ADACRE)